Walter Romero: “Es tal nuestra crisis que sólo se puede resolver con un pacto social”

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    El economista Walter Romero
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Walter Romero: “Es tal nuestra crisis que sólo se puede resolver con un pacto social”

28 Septiembre 2023

Walter Romero forma parte del equipo económico que lidera el exfuncionario peronista Guillermo Moreno. En conversación con AGENCIA PACO URONDO se refirió al escenario actual y la compleja situación económica por la que atraviesa el país, para la cual propone un pacto social. ¿Qué se puede hacer?

Agencia Paco Urondo: ¿Cuál es el principal problema económico de Argentina?

Walter Romero: Tenemos varios. Hace rato que no crecemos, hay un estancamiento del PBI y todo proyecto de desarrollo requiere crecimiento. Tenemos el tan remanido déficit comercial, el problema del sector externo, y tenemos el problema del déficit fiscal que produce un esquema, desde hace muchos años, de permanente inflación. Todo esto termina en un problema de redistribución. Se da la paradoja de que los índices de empleo formal son bastante buenos, pero los ingresos de los trabajadores son bastante malos. El déficit fiscal total de este mes volvió a subir. Es cierto que el déficit fiscal primario se redujo, pero creció el pago de los intereses de la deuda, se mantuvo el subnacional (el de las provincias) en dos puntos y volvió a crecer mucho el cuasi fiscal, siendo el que le genera problemas al Banco Central. Todo eso requiere un financiamiento que de algún lado tiene que salir. Al mismo tiempo, se conocen los índices de agosto de la publicación del INDEC del comercio internacional, donde se ve que caen las exportaciones, caen las importaciones y el saldo es negativo. Bueno, hay que empezar a meter mano en algunas cosas porque si no, es muy difícil el panorama. ¿Hay salida? ¡Por supuesto!

APU: Hacés hincapié en el Banco Central y el déficit cuasi fiscal, uno entiende que te referís a las LELICS.

W.R.: Así es. Las LELICS nacieron para esterilizar el exceso de oferta monetaria, pero si uno permanece en esa situación (como pasó con la convertibilidad), lo que al principio fue bueno, después termina siendo una cosa de la cual es imposible de salir. Hay que pensar una solución y hay más de una. Ahí sí que se requiere un debate bienintencionado, porque seguro que también de esto hay salida, pero hay otras cosas antes. Es imprescindible avanzar en el llamado a un acuerdo social. Perón, en su retorno, consiguió una cosa así. Duró poco, pero lo consiguió. Si uno lee el plan trienal que se hizo en ese momento, es notable la variedad y la cantidad de las instituciones firmantes. Es tal nuestra crisis que sólo la podemos resolver entre todos.

Hubo, también, un Congreso de la Productividad y el Bienestar Social en el 55, con el mismo objetivo, y también sirvió, sólo que no hubo tiempo de implementarlo porque vino el golpe. Esta situación de hoy que algunos llaman supercrisis, no se resuelve por vías parciales, por eso es importante esta convocatoria a un magno acuerdo social. Tienen que estar los referentes políticos, sociales, económicos, la industria, los religiosos, todos. Y el Estado se sienta no como el que va para el plantear las normas, aunque también lo haga, sino como el que va a poder determinar que la energía eléctrica y fósil sea barata. Eso está el alcance del Estado, una reducción de los costos de la energía implica dotar de productividad a toda la industria. Se puede volver competitiva y resolver el tema de la restricción externa, se puede fijar una mejor aplicación del subsidio de la energía

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APU: En porcentaje ¿Cuánto debería bajar, la energía, para ser competitiva?

W.R.: Es imposible, decirlo hoy, porque por un lado hay que hacer, en serio, costo. Puedo decir “hay que bajar el 40”, pero después quiebran todos los productores de energía de energía, no sirve. Saber los costos de esta producción y después sí, el Estado decide sobre la energía propia qué valor le pone. Hay cuestiones que se pueden amortizar más tiempo, tampoco se puede llevar a la quiebra a los productores privados. Ahí tenés una relación a subsidiar. Allí, no al final, sino al principio.

APU Lo del Banco Central no lo verías como algo con tanta urgencia.

W.R.: Es urgente, pero primero hay que armar el resto del esquema. Con el Fondo, el esquema productivo y el de comercio exterior. Dentro de ese paquete va el Banco Central. No es sólo político lo que tiene que pasar. Por ejemplo, se ha hablado de una ley de arrendamientos rurales en la pampa húmeda y de un bono que retribuya a los dueños de la tierra la reducción que le puede significar el hecho de que se pauten distintos los alquileres, quedando así una porción a la que se pueda aplicar retenciones y con eso cubrir los intereses de la deuda. Cuando se habla de este bono, sería el aporte que hace este sector de la sociedad, los tenedores de la tierra, a una salida. Es un sector que tiene una rentabilidad muy alta, con un problema de colocación de ese superávit financiero que tienen y el bono les propone invertir acá. Comprométanse con este bono que ustedes mismos lo van a administrar a 20 años, moneda dura, intereses. Y el Fondo cerrado, porque con esa diferencial, uno se sienta y le plantea las cuotas que va a pagar. APU: Cuando se habla de políticas para el sector agropecuario, está el recuerdo de la 125; esto no es lo mismo, pero uno podría decir “el que se quema con leche, ve una vaca y llora.

W.R.: Y con razón. La 125 fue un error, es como que alguien le sacó la chaveta a este ciclo ascendente de la economía que venía conduciendo Néstor. Ahí empieza a aparecer lo que después se llamó grieta. Esta propuesta no tiene nada que ver con eso. Sí, es un bono a 20 años, pero en ese tiempo Argentina crece con estos acuerdos, tiene que crecer necesariamente. Esas salidas son absolutamente posibles, pero hay que convocar al encuentro.

APU: Pareciera que Milei no está dispuestos a hacer esa política o, en principio, no la propone ¿Qué cree que va a hacer? Porque una cosa es lo que dice y otra la podría llegar a hacer.

W.R.: Vaya uno a saber. Lo que es cierto es que se le está acercando mucha gente del sector financiero. Creo que cometió un error grave en su momento de máxima euforia, cuando se enteró de que en las PASO era la fuerza más votada y dijo esto de que la justicia social era una barbaridad y una injusticia. Eso es una divisoria de aguas.

Es contra una institución muy seria en la construcción de nuestra nacionalidad, la justicia social. Hay un dicho que dice “Dios ciega a quien quiere perder”. Cuando lo escuché decir eso, pensé que había cruzado una línea.

APU: Uno ve en la economía brasileña una estabilidad de muchos años, sin inflación, sin fiebre por el dólar, una moneda propia, fuerte ¿Hay algo de ese modelo que pueda ser tomado por Argentina?

W.R.: Seguramente. Lo que sí tiene que ser tomado en cuenta es la continuidad en las políticas económicas. Ellos se dan el lujo de tener gestiones gubernamentales de signos tan distintos, pero que hay ciertas cuestiones que no las tocan. Y entonces han avanzado en la ganadería, en la exploración. Me parece que siendo tantos habitantes no pueden tomar riesgos de que les vaya mal; entonces hay continuidades económicas y hay una conciencia de por dónde trabajar. Tal vez, si no se hubiera interrumpido el proceso iniciado con el retorno del Perón, estaríamos en otra situación. Recomiendo leer el plan trienal, ahí está todo lo que servía para ese momento. Después, el mundo cambió en el 75, cuando empieza la predominancia de lo financiero apalancado por las tecnologías de la información, un ciclo que se verifica a nivel global y a nosotros nos pasó. En otros lados se impuso naturalmente, acá, a través del golpe. Necesitamos mucho más acuerdos de lo que en estos tiempos estamos teniendo internamente en nuestra fuerza política.

“No se ha conseguido que los ‘argendólares’ se inviertan en cuestiones de producción”.

APU: El peronismo tiene una historia en la articulación de clase, intersticial ¿Qué pasa con el peronismo, hoy? Uno ve que en el debate económico hay mucha divergencia de posiciones.

W.R.: Creo que la necesidad y la crisis nos van a llevar a la armonización de todo eso, pero con el eje de la búsqueda de una patria justa, libre y soberana, donde habita un pueblo feliz. En economía hablamos de las variables exógenas y endógenas, las que tiene que ser determinantes o no; acá esas tres cuestiones tienen que ser determinantes.

La política económica tiene que servir para que Argentina sea una patria donde esas sean las prioridades y variables determinantes, después las otras vendrán.

APU: ¿Ves un déficit, ahí?

W.R.: Claro que tenemos un déficit. El problema es que hay cuestiones que crean acostumbramiento. Keynes, en el 30, decía que es increíble la cantidad de cuestiones en que uno puede errarle y decir tonterías con respecto a la economía, si se queda anclado en el pensamiento en el que se formó originariamente y no incorpora todo lo nuevo que el mundo aporta.

APU: ¿Entonces hay que repensar la estrategia industrialista de Argentina?

W.R.: Sí, pero hay que ponerla en el centro. Tenemos que ser industrial, hay que resistir la tentación de exportar comodities, solamente. Tenés el gasoducto, cuando se empalme con los otros podemos poner en las usinas y en distintos lugares, gas, que en su momento no se podía, había que traerlo en barcos. Ese abastecimiento energético tiene que poder hacer competitiva la industria. No ceder a la tentación de exportarlo y venderlo barato, acá, para poder reindustrializar. Cuando hablamos de discutir en el seno del peronismo estas cosas, es discutir si tomamos el modelo extractivista o el industrialista. Nuestra postura es industrialista. El extractivista puede llegar a mejorar muchos parámetros, pero no va a haber trabajo para todos los que necesitamos que haya. Es una aplicación distinta del recurso. Después, el multiplicador va a funcionar, porque el que tenga trabajo, tiene salarios, y si tiene un salario digno va a consumir y eso va a mover el resto.

APU: Yo lo llevaba a otro lugar: aceptando que el objetivo de industrializar es innegociable, si no hay que pensar nuevas estrategias.

W.R.: El tema no pasa por la sustitución de importaciones o por vivir con lo nuestro. Hay que tener muy presente el comercio exterior e interior para resolver eso, y esa es una función que el Estado pueda asumir. Asistiendo, no intermediando.

APU: ¿Por qué se cayó en restricciones externas, de nuevo, en esta última experiencia industrialista?

W.R.: No tenemos utilizada toda nuestra capacidad productiva, aún no se ha empezado un proceso de reinversión, no se ha conseguido que los “argendólares” se inviertan en cuestiones de producción. Con este esquema, la necesidad del insumo importado, está presente. Es cierto, la restricción externa, si no podés importar.

APU: ¿Hay peligro de una situación mucho más grave, en una hiperinflación?

W.R.: Estos ya son índices altos, ya es complejo. Hay que hacer algo con eso, pero vuelvo a lo anterior: es posible hacerlo. Después, las causales son muchas, no es cierto que sólo sea por emisión, por la devaluación. Son todas componentes. Hay un montón de causas concurrentes que hay que desmenuzarla y trazarse un plan. Ahí, el acuerdo de todos los sectores productivos, económicos, políticos, sociales, es imprescindible.