Razones del mal desempeño económico argentino
Una forma de evaluar nuestro desempeño económico es compararlo con las evoluciones observadas en otros países; que en este análisis serán Brasil, Chile y Uruguay.
La comparación realizada utilizó los valores publicados por el Banco Mundial para calcular para cada país la variación promedio anual en el período 2001 a 2025 de 3 variables principales, la mejora del producto bruto, la inflación y la evolución del tipo de cambio en cada país. A esas variables se agregó la correspondiente al salario mínimo de los mismos países en igual período.
La comparación de los resultados indica lo siguiente:
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Argentina aumentó su promedio de PIB en US$/habitante en 4,3% cada año; Brasil aumentó 9,5% cada año; Chile y Uruguay mejoraron 11,8% anual;
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Argentina aumentó su promedio de inflación anual en 138,7%; Brasil lo redujo en 1,2% anual; Chile lo aumentó 2,4% cada año y Uruguay lo redujo 0,4% anual
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Argentina aumentó su promedio de tipo de cambio anual en 4.961,9%; Brasil lo aumentó 5,5% anual; Chile aumentó 8,8% anual y Uruguay lo hizo en 22,0% cada año
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Argentina mejoró su promedio anual del salario mínimo en 0,5%; Brasil lo aumentó en 8,9%; Chile en 8,8% y Uruguay 22,0% cada año.
Difícilmente se pueda adjudicar esta combinación argentina de muy bajo nivel de crecimiento económico, altísima inflación, mucho mayor pérdida del valor de nuestra moneda e ínfima mejora del salario mínimo a razones puramente económicas.
Los 4 países tenemos suficiente recursos naturales, Argentina y Brasil en el sector agrícola, energético y minero; Chile más volcado a los recursos mineros y pesqueros y Uruguay más concentrado en el agro y la energía hídrica. Las diferencias de recursos no pueden explicar tamañas diferencias en los respectivos desempeños económicos. Máxime cuando nuestro país se diferencia por un mayor nivel de desarrollo educativo, científico y tecnológico, como lo demuestra ser el único país latinoamericano ganador de tras premios Nóbel en ciencias, nuestro desarrollo nuclear y satelital, que incluye el diseño construcción y operación de satélites geoestacionarios de comunicaciones.
Donde sí se verifican grandes diferencias es en la estabilidad a largo plazo de las políticas económicas aplicadas en cada país. Pruebas al canto: En los últimos 50 años Argentina defaulteó su deuda en dólares en 5 oportunidades:
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En 1982 default internacional a causa de la crisis de la deuda latinoamericana;
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En 1899 a 1990 el Plan Bonex (canje compulsivo a los ahorristas de sus bonos en dólares)
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En 2001 default internacional de US$ 81.300 millones;
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En 2014 default técnico por el pago a los bonistas decretado por Griesa, quién bloqueó el pago;
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En 2020 default internacional y canje de la deuda durante la pandemia
En igual período Brasil, Chile y Uruguay tuvieron 1 default cada uno, con origen en la crisis de la deuda latinoamericana originada por el default mexicano de1982; Uruguay agrega en 2003 un canje blando de su deuda interna.
A lo largo de los últimos 25 años los cuatro países, cada uno con sus peculiaridades, muestran en común la disputa y alternancia entre dos fuerzas opuestas: por un lado las representativas de diversas variantes del neoliberalismo, las que en común sostienen que cada individuo es el único responsable de su progreso; y por otro lado partidos que sustentan posiciones progresistas, con intervención estatal para sostener la justicia social, una mejor distribución de la riqueza y la búsqueda del bien común .
Para intentar alguna explicación a estas diferencias en la estabilidad económica de cada país se recurrirá a un análisis de las cuestiones ideológicas y políticas que existen en cada sociedad y sus consecuencias sobre el desarrollo económico de cada país, sintetizado mediante las variaciones que se produjeron en los valores anuales promedio del PIB per cápita, el nivel inflacionario, el tipo de cambio y el salario mínimo a causa de las alternancias entre ambas posturas que se produjeron entre 2001 y 2025.
Brasil: El líder regional
Se caracteriza por un sistema político basado en un sistema de partidos y un diseño institucional en el cual predominan las diferencias políticas por sobre las contradicciones ideológicas. Pese a las diferencias ideológicas muy marcados en la sociedad, la dinámica del poder real se rige por el pragmatismo, por este motivo el ejercicio real del poder está regido por el intercambio de favores políticos y la negociación de cargos, diluyendo las fronteras ideológicas. Su sociedad también se caracteriza al hecho de que, a pesar de las grandes diferencias sociales, sus sectores de mayor poder constituyen una burguesía nacional comprometida con el desarrollo nacional.
Esas características fueron una de las causas principales que generaron las siguientes variaciones promedio anuales según las alternancias en la administración del país.
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2001 a 2002: Gestión neoliberal: △PIB/hab= _ 2,5%%; △Inflación=4,8%; △US$=6,1%;
△Salario mínimo= _14,6% -
2003 a 2015: Gestiones progresistas: △PIB/hab=14,6%; △Inflación= _3,6%;
△US$= _7,1%; △Salario mínimo=40,0% -
2016 a 2022: Gestiones neoliberales: △PIB/hab=0,1%; △Inflación=0,1%;
△US$=1,1%; △Salario mínimo= _0,7% -
2023 a 2025: Gestión progresista: △PIB/hab=0,8%; %; △Inflación=2,8%; %; △US$=3,0%;
△Salario mínimo= _8,0%
Algunas conclusiones: las gestiones neoliberales generaron menores aumentos del PIB/habitante, incluso negativas en el período2001 a 2002; la inflación excepcionalmente elevada en 2001 a 2002 fue compensada por una reducción importante entre 2003 y 2015, manteniéndose reducida en los demás períodos. Similar comportamiento se observa en relación a los salarios mínimos. Existe una coincidencia notable en la mejoras del PIB/habitante y de los salarios mínimos con los de Argentina en igual período. Notoriamente los períodos con mayores mejoras salariales coinciden con los de mayor aumento del PIB/habitante.
Chile y Uruguay: los más prolijos
En Chile predominan las contradicciones ideológicas, reflejadas en un profundo debate sobre el modelo de desarrollo económico, el rol del Estado y el diseño constitucional que debe regir al país. Las contradicciones ideológicas no suelen canalizarse mediante la violencia o el caos informal, sino a través de la vía institucional y electoral (como los procesos constitucionales). A su vez las diferencias políticas están fuertemente estructuradas en torno a visiones del mundo doctrinales e institucionales antagónicas.
Esas características dieron lugar a la siguiente evolución de promedios anuales de los principales indicadores económicos entre alternancias:
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2001 a 2017: Gestiones progresistas: △PIB/hab=13,3%; △Inflación=0,76%; △US$=0,13%;
△Salario mínimo=9,26% -
2018 a 2022: Gestiones neoliberales: △PIB/hab= _0,33%; △Inflación=74,9%; △US$=7,24%;
△Salario mínimo=0,23% -
2022 a 2025: Gestión progresista: △PIB/hab=1,78%; △Inflación=1,24%; △US$=%; 4,41%
△Salario mínimo=0,66%
Primeras conclusiones: El PIB per cápita chileno mejoró en las gestiones progresistas y desmejoró en la neoliberales; el nivel inflacionario se mantuvo relativamente estable con excepción de la gestión neoliberal que demostró un mucho mayor nivel a causa de la inyección monetaria durante la pandemia del COVID; la menor evolución del tipo de cambio en la primera gestión progresista fue compensada por un mayor aumento en la gestión neoliberal que la continuó. Ocurrió algo similar, pero a la inversa con la evolución del salario mínimo. Igual que en Brasil a mayor mejora de los salarios, mejor incremento del PIB/habitante.
Por su parte en Uruguay predominan las diferencias políticas por sobre las ideológicas; el país se caracteriza por ser una de las democracias más estables y consensuales del mundo gracias a su cultura de moderación y centrismo. Así su sistema político se basa en una competencia de matices dentro de una matriz de valores compartida, donde las fuerzas mayoritarias evitan los extremos.
Lasa alternancias entre los distintos poderes muestran los siguientes resultados:
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2001 a 2004: Gestión neoliberal: △PIB/hab= _8,7%; △Inflación=27,3%; △US$=28,9%;
△Salario mínimo= _13,1%% -
2005 a 2020: Gestiones progresistas: △PIB/hab=13,2%; △Inflación=98,8%; △US$=4,8%;
△Salario mínimo=29,5% -
2021 a 2025: Gestión neoliberal: △PIB/hab=10%; △Inflación= _9,9%; △US$= _0,3%
△Salario mínimo=6,0%
Conclusiones preliminares: La evolución del PIB per cápita no depende del tipo de gestión: desmejoró en gobiernos progresistas y mejoró en gestiones progresistas y neoliberales. El nivel inflacionario fue menor en las gestiones neoliberales. La evolución del tipo de cambio no guarda relación con el tipo de gestión. Se mantiene la relación observada en Brasil y en Chile entre mejora salarial y del PIB/habitante.
Argentina: el orejón del tarro
En nuestro país predominan las contradicciones ideológicas desde el mismo origen de nuestra historia que se manifiestan mediante profundas divisiones sociales y políticas caracterizadas por el odio profundo entre partes (Unitarios vs Federales en el siglo 19; Conservadores vs Radicales a inicios del siglo 20; Peronismo vs Anti peronismo a mediados del siglo 20 y su reedición en el siglo 21 con el Kirchnerismo vs Antikirchnerismo), las cuales se manifiestan históricamente a través de una profunda división social y política conocida popularmente como "la grieta". Lo realmente novedoso es que en lo que va de la gestión Milei, el odio es incitado a través de los discursos del propio presidente.
Si bien existen disputas partidarias coyunturales (diferencias políticas), estas son el resultado de visiones del mundo y modelos de país estructuralmente opuestos que chocan entre sí de forma constante.
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2001-02: Duhalde - Salida crisis 2001: △PIB/hab=-32,0%; △Inflación=-1.444,1%;
△US$=103,2%; △Salario mínimo=-29,3%; -
2003-15: 3 presidencias Kirchner:△PIB/hab=24,0%; △Inflación= 11,8%;
△ US$=16,8%; △Salario mínimo=40,8%; -
2016-19: Presidencia Macri:△PIB/hab=-5,4%; △Inflación=4,9%; △ US$=56,6%;
△Salario mínimo=-10,9%; -
2020-23: Presidencia Fernández:△PIB/hab=16,8%; △Inflación=60,3%;
△ US$=30,0%; △Salario mínimo=23,5%; -
2024-25: Presidencia Milei: △PIB/hab=3,3%; △Inflación=-40,6%; △US$=67,8%(1);
△Salario mínimo=-6,7%
(1) la variación en la cotización del dólar de Milei incluye la devaluación del 50% dispuesta el 12,12,23, por lo cual habría que descontarla de la gestión Fernández y cargarla a la gestión Milei
Algunas conclusiones: Dejando de lado la gestión Duhalde, caracterizada por el brutal ajuste que fue necesario para poner fin al descalabro de los intentos neoliberales que se sucedieron desde 1976 hasta 2001, las gestiones progresistas mostraron fuertes mejoras del PIB/habitante sustentadas en aumentos importantes en los salarios mínimos, mientras la gestiones neoliberales mostraron pequeñas o negativas respuestas en términos del PIB per cápita ante las reducciones de los salarios mínimos. Asimismo y tomando en cuenta la nota (1), es notorio que las inflaciones promedio en las gestiones progresistas fueron inferiores a las neoliberales, mientras que las evoluciones en la tasa de cambio parecen guardar correlación directa con la evolución del PIB/habitante.
En síntesis la comparación del efecto de las alternancias entre regímenes diferentes en los cuatro países parecen demostrar lo siguiente:
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Comparadas con las argentinas, las alternancias entre progresistas y neoliberales en Brasil, Chile y Uruguay, produjeron diferencias de menor amplitud;
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La inflación argentina y la pérdida de valor de su moneda es muchas veces superior a las restantes;
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El impacto positivo del aumento del salario mínimo sobre el aumento del PIB/habitante es común a los cuatro países, pero en Argentina resulta superior a los restantes;
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El único país en que se mantienen relaciones de enfrentamiento y odio profundo entre actores de distinto signo político es Argentina; ello parece ser la razón por la razón por la que cada gestión busca deshacer lo hecho por la de signo opuesto que la precedió.
A modo de conclusión final
La hipótesis de la existencia de una grieta en Argentina por donde se escurren nuestras posibilidades de desarrollo económico y social requiere ser confirmada, y en tal caso asumida, por la sociedad y sus dirigentes
Logrado ese consenso sobre el diagnóstico será imprescindible reemplazar esos enfrentamientos por mecanismos de consenso que, según todo indica deberían guiarse por otorgar prioridad a la mejora del empleo, la producción y la soberanía sobre la base de un bien común que beneficie a la totalidad de los argentinos.
No será rápido ni sencillo, pero parece indispensable terminar con la grieta del odio.