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Dossier //// 03.06.2022
YPF y las Islas: “Mañana se toma Malvinas”

José Luis Boscardin fue uno de los últimos argentinos en dejar las Islas Malvinas, y estuvo en dos ocasiones antes de la Guerra, sin ser militar. Se enteró 24 horas antes de la operación de desembarco y debió guardar el secreto bajo siete llaves. Una vida ligada a YPF, en una charla imperdible con AGENCIA PACO URONDO.

Por Federico Tártara

José Luis Boscardin tiene una de esas historias que son para hacer una película. Termina en Malvinas a cargo de la planta de YPF durante la guerra. Se tiene que guardar durante unas larguísimas 24 horas que la Argentina planea hacer una operación especial para recuperarlas. "Vino el Vicecomodoro (Héctor Gilobert), y me pidió hablar afuera, en el galpón. Pensé que me iba a decir algo...del trabajo...", dice ahora Boscardin por telefono a APU desde su hogar en Bahía Blanca.

"Hasta el día de hoy, nunca cargo nafta en otra estación de servicio", reconoce orgulloso de su elección. Tiene toda su vida ligada a la empresa estatal de hidrocarburos de Argentina, con una carrera más que sólida por distintas ciudades de la Patagonia incluida, por supuesto, las Islas Malvinas. 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo empieza tu relación con YPF?

José Luis Boscardin: Entré a trabajar en YPF allá por el año `65, en una planta de despacho. Ingresé como cadete, por una vacante. Casualmente hace unos días se cumplieron 55 años, entre el 27 de mayo del año `65. Comencé en el área de Personal, después pase a Facturación, luego a la parte de Productos y ahí terminé la carrera, en esa planta, porque en el año `77/`78 cerró. Para ese momento, el gran porcentaje del mercado interno lo abastecía YPF. Era una empresa muy grande, como ahora. Además YPF estaba en todo el país, fundamentalmente en el Sur, era una empresa líder que desarrollaba los lugares donde estaba, por ejemplo: Tierra del fuego, Santa Cruz. Los pueblos se han desarrollado alrededor de la empresa, como es el caso de Plaza Huincul, Cutral Có, y ciudades como Neuquén y Mendoza. Como también en Comodoro Rivadavia, que ahí se descubrió el petroleo. Brindaba muchísimos empleos, directos e indirectos. En un pueblito recóndito del país, hay una estación de servicio y es YPF. No hay de otra marca. Entonces vos viajás al sur y en un pueblo chiquito de 3.000 habitantes, hay una estación de servicio y es de YPF.

APU: ¿Por qué cerraron  la planta en Ingeniero White?

JLB: Fue una decisión de la empresa. Cerraron la planta y se reubicó a la gente, otros se jubilaron. En mi caso personal, surgió la posibilidad de ir a Malvinas, y me decidí a ir. Allá había una estación de servicio y una planta de combustible que abastecía todas las islas y, además, abastecía al avión que hacía los cruces semanales de Comodoro Rivadavia a Malvinas. Yo estuve en dos oportunidades, primero en el año `78, y luego en el `81-82. Lo máximo que estuve fue un año, sin volver al continente.

APU: ¿Cómo surgió lo de irte Malvinas? ¿Que pensabas en ese momento de las Islas? Recordemos que fue antes de la Guerra.

JLB: Hasta ese momento toda la gente de YPF que iba a Malvinas, iba sola, hombres sin familias. Cuando me dijeron de ir, era por tres meses y había que ir con familia, porque querían que YPF se integre a la comunidad. Cuando acepté no era solo por tres meses, era por un año. Mi hijo hizo el jardín en el `78, y después cuando fui de vuelta en el `81 hizo primer grado en Malvinas, además, con el convenio que tenía la Fuerza Aérea con el Ministerio de Educación de la Nación, hizo primer grado en castellano. A la mañana iba a la escuela malvinera y a la tarde hacía castellano, libre.

APU: ¿Qué más funciona de Argentina en las Islas en esos años?
 
JLB: Allá estaba la gente del LADE (Líneas Aéreas del Estado), estaba el personal de Fuerza Aérea que eran los controladores de vuelo y había un Vicecomodoro (NDR: Héctor Gilobert) que era el representante argentino ante las autoridades de las islas. Nosotros dependíamos del Vicecomodoro. Allá teníamos una pequeña estación de servicio, éramos dos personas. Se abastecía a toda la población. El combustible venía en barcos, en tambores. Venían 3 ó 4 barcos por año a traer combustible y ahí nosotros lo distribuíamos, y después vía marítima se mandaban los tambores a las distintas estancias que lo solicitaban. También teníamos que abastecer el avión de LADE que venía de Comodoro Rivadavia y hacía el cruce a Malvinas, eso era una vez por semana. Creo que se habilitó en el `75/76 y estuvo hasta que terminó el conflicto.
 
APU: ¿Cómo era la relación con los británicos?
 
JLB: Nosotros estabamos bastante integrados, todo el mundo que necesitaba combustible tenía que ir a la estación de servicio. Así que había una comunicación diría con ellos, de cualquier forma el tema político nunca se tocaba, no se podía tocar ese tema. Había gente que no nos quería, que nunca nos quiso. Eran minoría, pero se cruzaban de vereda, literal, cuando ibamos nosotros.
 
Nosotros dos, los de YPF, integramos un equipo de fútbol. Allá la vida es dura, por el clima, la idiosincrasia que tienen ellos, la comida. Pero fundamentalmente el clima, el clima es duro. Entonces por eso, estar un año era complicado, había que soportarlo. En total estuve 2 años y medio: de marzo a febrero en el `78 y, luego, de marzo del `81 hasta junio del `82.
 
APU: ¿Y la Guerra?
 
JLB: Fuí uno de los pocos de ahí que sabía del tema, de la toma de Malvinas, porque me avisaron el día primero de abril, a las 9 de la mañana ya sabía que se iban a tomar las islas el día 2.
Ahí nadie sabía. Me fue a avisar el Vicecomodoro. Fue una decisión que a mí me marcó para toda la vida, porque cuando él va a la planta el día primero de abril, a las 9 de la mañana, él quería hablar con nosotros dos, entonces yo lo invité a pasar a la oficina a  tomar un café y cuando iba a entrar me dice, “no, acá no, vamos afuera”. Fuimos a un galpón y ahí empece a sospechar que por qué ahí y no adentro, en la oficina, calentitos. Empezó a hablar y a lo último dijo: “Yo lo que les voy a decir, si se concreta ya lo van a saber, pero si no se concreta se lo tienen que llevar a la tumba, por eso la confianza que le tengo a ustedes dos…”. Y yo no entendía nada, nunca me imaginé que iba a estar en una situación de esas. Y entonces nos dijo: “Mañana, se toma Malvinas”. Para colmo en ese momento estaba solo porque ya mi familia se había ido a Bahía Blanca por el tema del colegio de los chicos. Y yo ya me tenía que venir entre el 7 de abril, más o menos. Ya terminaba mi año. Pensaba en mis amigos, los vecinos de ahí, que teníamos buena relación, a la noche imposible conciliar el sueño. Pero a las 4 de la mañana me fueron a buscar, los marinos con un hombre conocido mío, que jugaba conmigo al fútbol, que era de Defensa Civil. Me vino a buscar a mi casa y me llevaron por razones de seguridad a un salón donde estaban el resto de los argentinos. Yo pienso que ha sido por razones de seguridad, para que estemos todos juntos... la gente de LADE, de Fuerza Âerea, la maestra, estabamos todos ahí. Estuvimos todos reunidos hasta las 9 de la mañana que ingreso la infantería y nos sacaron.
 
APU: ¿YPF siguió operando normal durante la Guerra?
 
JLB: Sí, porque en el caso nuestro teníamos que estar con el combustible, o sea que yo tuve que pedir cuatro personas más porque había que abastecer a los militares, los vehículos y en alguna ocasión tuvimos que abastecer aviones que hacían el transporte de flota y de víveres. Teníamos que abastecer pero no teníamos la capacidad operativa para tanto trabajo. Teníamos que andar de noche.
 
Cuando empezó el conflicto también, tuvimos que ir al aeropuerto, cargar los helicópteros. Era muy complicado porque ya estábamos en la guerra, en mayo, así hasta el 31 de mayo y los primeros días de junio que nos quedamos sin combustible y ya el 14 finalizó el conflicto.
 
APU: ¿Fuiste uno de los últimos en dejar las Malvinas?
 
JLB: En nuestro caso nos tuvimos que quedar una semana más porque si queríamos volver ese día, teníamos que venir como prisioneros. No quise venir como prisionero, porque era civil y estaba trabajando en una empresa. Por medio de la Cruz Roja Internacional, hicimos la gestiones y en el último viaje del buque "Bahía Paraíso", del buque hospital, nos vinimos los seis empleados de YPF. Después cuando vine, me fui a Neuquén a Plaza Huincul, a la planta de despacho y ahí finalicé como Jefe de Planta. En septiembre del `91 dejé la empresa, después de más de 30 años.
 
APU: ¿Qué te pasa con el hecho de que YPF cumpla 100 años?
 
JLB: YPF fue mi primer trabajo, a los 17 años. Todo se desarrolló alrededor de YPF porque ahí yo tuve mi familia, mis hijos. Una empresa que siempre me dio todo y estoy enormemente agradecido de haber estado dentro del personal de YPF, una empresa líder. Yo tengo todavía puesta la camiseta de YPF. Ése es el sentimiento que le tengo a esa empresa. Es una empresa que va a cumplir 100 años. Todo mundo va a YPF. Se desarrolló en todo el país, con lo que te decía al principio, se desarrollaron localidades en todo el país. Entonces creo yo que todo el mundo quiere a YPF, a una empresa argentina.