Nuestra filosofía y la causa Malvinas

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    Museo Malvinas
    Foto: Daniela Morán

Nuestra filosofía y la causa Malvinas

02 Abril 2026

Introducción

Comencemos con un altercado, ocurrido en algún salón de Buenos Aires allá por 1948:

-Creo que mister no ha entendido bien –empezó a decir- para nosotros Inglaterra no es el extranjero.”

-¡Ah, ah! –sonrió mister Crisholm complacido-. ¿Qué cosa es entonces?

-¡Inglaterra es el enemigo! –le respondió Bernini en son de trompeta.

Fue la señal de asalto. Samuel Tesler se adelantó de pronto hasta mister Crisholm, y tras una profunda reverencia le anunció solenmemente:

-Delenda est Britannia! [En latín: ¡Destruir a Gran Bretaña!]

-Les rechazamos dos invasiones –Trono Del Solar-, pero nos han vencido en la tercera: la de la esterlina.

Rojo como un gallo de pelea mister Crisholm tendió su puño a los insurgentes.

-¡Nadie puede negar la visión civilizatoria de Inglaterra! –carraspeó- ¿Quién se atreve a negarla?

-¡Yo! –Dijo el filósofo [Samuel Tesler]-. Históricamente hablando, Inglaterra sigue como en los tiempos de Roma. Nunca se deja civilizar del todo, rebelde como es a la línea tradicional y al orden eterno. ¡Y esos bárbaros envueltos en elegantes casimires pretenden civilizar a hombres que tienen cuarenta siglos de metafísica en la sangre!”1

El párrafo corresponde al libro Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal (Villa Crespo, 1900-1970). La animosidad con Inglaterra antes y después de aquel entrevero ha sufrido alteraciones, cambios y transformaciones pero permanece. Una parte del territorio argentino sigue siendo ocupada ilegalmente por Inglaterra y el reclamo por esas tierras se encuentra vigente.

Como señala José Luis Muñoz Azpiri en su obra Historia completa de las Malvinas (de tres voluminosos tomos2), más allá de las metafísicas y valerosas argumentaciones del filósofo villacrepense Samuel Tesler, tras la Revolución de Mayo las Islas Malvinas pasaron a pertenecer a las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Parafraseando al poeta Leopoldo Marechal, la Soberanía terrestre, marítima (física, jurídica, legal) y la celeste (metafísica y natural) sobre las Islas Malvinas se fusionan el 6 de noviembre de 1820 cuando el Coronel David Jewett (Connecticut, 1772-Rio de Janeiro, 1842), al servicio desde 1815 de las Provincias Unidas del Río de la Plata, llega con la fragata “La Heroína” a Puerto Soledad para tomar posesión de las Islas en nombre del Gobierno de esas Provincias Unidas.

Jewett mando a izar la bandera celeste y blanca en tierras malvinenses y emitió distintos comunicados para los pobladores como así también para los cazadores de lobos marinos y de ballenas que usualmente llegaban a las Islas. Los textos informaban que de ahora en más quedaba prohibida la caza y pesca en la jurisdicción de las islas a los buques extranjeros3. Además, distribuyó una circular a los barcos estacionados en las proximidades, en la que se aludía a la formalización del traspaso de la Soberanía del Virreinato del Río de la Plata a las Provincias Unidas4.

Nuestra Filosofía y la Causa Malvinas. Kusch, Buela, de Anquin, Dugin y Caturelli

Como en otras ocasiones de nuestra historia, la mayoría de los intelectuales y académicos de las universidades argentinas le dieron la espalda al pueblo y sus causas soberanas.5 A pesar de ello, desde que se ha producido la usurpación ilícita e ilegítima de las Islas del Atlántico Sur por parte del Imperialismo Británico, un puñado de nuestros filósofos han explorado temas vinculados al espacio marítimo, la lucha entre una Cosmovisión Liberal y otra Cosmovisión Hispanoamericana, el espíritu inmanente nuestroamericano en las Islas y demás temáticas nucleadas en torno a lo que suele entenderse como “Causa Malvinas”.

El filósofo, antropólogo y pensador Nacional, Rodolfo Kusch (Buenos Aires, 1922-1979) en su libro: Geocultura del hombre americano de 1976, afirma:

Es curioso que el mar no haya constituido un problema para la cultura Argentina. Las menciones que se hacen del mar durante la colonia son en general de un tipo centralizante. Se trata de defender la colonia de las invasiones y entonces había que tomar las medidas del caso. Pocas veces se hacen concesiones para la explotación del mar propiamente dicho, o para ejercer sobre él un dominio. Esto hace pensar que hay dos formas de referirse al mar, una se refiere a su condición de simple lugar de fácil acceso, y la otra es tomarlo en sí mismo como un ente explotable o de instrumento de Soberanía.”6

El filósofo y pensador Nacional Alberto Buela (Buenos Aires, 1946) en 1984 es invitado por el Colloque National du Gruopement et d´etudes pour la Civilisation Europeenne dictado en el Palacio de los Congresos de Versailles. Su exposición la cierra con estas palabras:

Por el contrario, si entendemos por Occidente el concepto que engloba los rasgos: 1) alienación lingüística, 2) reemplazo del pensamiento reflexivo por la gnosis, 3) perdida de los meritos de la persona en el anonimato igualitarista, 4) disolución del mensaje cristiano de salvación en un mensaje puramente social, y 5) participación activa en el poder de Oriente; nosotros estamos entonces, en tanto hispanoamericanos contra Occidente porque el Occidente no es otra cosa que nuestra propia guillotina. Y de ello podemos ofrecer un testimonio irrefutable: La guerra de Malvinas.”7

El filósofo Nimio de Anquin (Córdoba, 1886-1979), en varios de sus trabajos8 indago las formas ocultas del imperialismo ejercido por las potencias del Atlántico Norte sobre las demás naciones del planeta, en uno de los pocos trabajos publicados escribe:

Recojámonos en nuestro hogar y cuidemos allí el fuego sagrado de nuestra historia real, es decir, de la historia nuestra desmitificada de todas las adherencias liberales. Convenzámonos que no hay otra posibilidad de amistad que la que podamos hallar en nuestros connacionales, en nuestros padres, en nuestros hijos, en nuestras mujeres, en todos aquellos ligados a nuestra sangre y a nuestra tierra bendita. No aceptemos “a priori” la mano que pueda tendernos el poderoso, pues es nuestro enemigo natural. Pero administremos bien nuestra desconfianza, tanto exterior como interiormente. Seamos implacables con los traidores a la Patria, que es el delito mayor del hombre contra la comunidad que integra.”9

En varias oportunidades el filósofo Alekxandr Dugin (Moscú, 1962), ha tratado el tema de la Causa Malvinas, su compromiso por el tema y sus visitas al País, lo han constituido como un pensador Nacional, en el sentido que lo entienden autores como Leopoldo Marechal10 o Manuel Ugarte11, quienes sostienen que un pensador Nacional es aquel que quiere y hace querer a nuestra tierra y ello no tiene tanto que ver con el lugar de nacimiento. En una conferencia dictada por Dugin en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas Argentina afirmaba el filósofo:

El Continentalismo, la idea de que América del Sur representa una Civilización propia, una Civilización distinta con sus propios intereses estratégicos. Esto es Soberanía Geopolítica en potencia. Para realizarla, es necesario comprender ambos modelos: ¿Es posible seguir la línea atlantista, británica y norteamericana cuando toda la historia la América del Sur muestra una lucha para, precisamente, liberarse de este atlantismo? Toda la historia Argentina es una guerra euroasiática en algún sentido. Hasta la disputa por las Malvinas es una guerra continental, porque el poder colonizador marítimo de Inglaterra ha ocupado las Islas Argentinas, que forman parte del espacio terrestre continental argentino, que es parte integral del mismo.”12

Tras la legítima recuperación de las Islas lograda el 2 de abril de 1982 son unos pocos los que alzan la voz y la pluma para sostener y apoyar la Causa Malvinas. El filósofo Alberto Caturelli (Córdoba, 1927-2016) es uno de ellos. En 1982 escribe un texto que se publicara luego en 1984 con el título de: “El Pensamiento originario de Hispanoamérica y el simbolismo de Malvinas.” En ese trabajo escribe Caturelli:

La rebelde Argentina que ha sabido resistir tantas veces la agresión espiritual y material de Albión, de Leviatán y de Gog, el 2 de abril de 1982 se atrevió, en nombre del derecho aniquilado en la reunión de Harmagedón de exigir lo que ha sido siempre suyo; y también ha sabido del dolor lacerante del 14 de junio. Este dolor de lo que está pendiente, es más fructífero de lo que muchos imaginan y las Malvinas se han convertido en el símbolo de toda Iberoamérica. […] Signo de la resistencia de Hispanoamérica a las fuerzas de los Imperios secularistas del orbe y símbolo de la unidad de nuestros pueblos.”

Luego agrega:

El combatiente argentino que dijo que sus camaradas muertos allá quedaron <como centinelas espirituales>, señalo algo profundo que es lo que nos ha hecho pensar. En el suelo criollo y bajo los mantos nevados, quedaron los huesos que se fundían con la tierra. Y los huesos, a la vez, simbolizan lo más recóndito y el último sostén de nuestra carne. […] Allí deben quedar siempre. Huesos asumidos por el Verbo que se hizo carne y habitó en nosotros; huesos vivificados por el espíritu en el cual se encendía la luz de nuestro pensar originario.”13

El autor es Doctor en Historia. Observatorio Malvinas-UNLa

1 MARECHAL, LEOPOLDO, Adán Buenosayres [1948], Buenos Aires, Six Barral, 2010, p. 137

2 El trabajo más completo y minucioso a la fecha que he encontrado sobre la historia de las Islas Malvinas: MUÑOZ AZPIRI, JOSÉ LUIS, Historia completa de las Malvinas [3 volúmenes], Buenos Aires, Editorial Oriente, 1966.

3 WEDELL, JAMES, A Voyage Towards the South Pole, Londres, Longman, Rees, Orme, Brown and Green, 1827.

4 DA FONSECA, JOSÉ ANTONIO, David Jewett. Una biografía para la historia de las Malvinas, Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 1985.

5 Para comprender la profundidad este problema se recomienda la lectura: RECALDE, ARITZ, Intelectuales, Peronismo y Universidad, Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2016.

6 KUSCH, RODOLFO, Geocultura del hombre americano, Buenos Aires, Fernando García Cambeiro, 1976, p. 61.

7 BUELA, ALBERTO, El sentido de América (seis ensayos en busca de nuestra identidad), Buenos Aires, Theoria, 1990, p. 50.

8 Pocos son los trabajos que se han llevado a cabo en torno a esté filósofo Nacional, es recomendable el artículo de SCIVOLI, MAURO, “El liberalismo de Nimio de Anquin”, en Revista Movimiento, Buenos Aires, 24 de agosto de 2020: http://www.revistamovimiento.com/tag/mauro-scivoli/

9 DE ANQUIN, NIMIO, Escritos políticos, Santa Fe, Instituto Leopoldo Lugones, 1972, p. 127.

10 MARECHAL, LEOPOLDO, Heptamenón [1966], Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1966.

11 UGARTE MANUEL, La Nación Latinoamericana [Selección de textos], Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978

12 DUGIN, ALEKXANDR, Geopolítica Existencial. Conferencias en Argentina, Buenos Aires, Nomos, 2018, p. 31.

13 CATURELLI, ALBERTO, “El pensamiento originario de Hispanoamérica y el simbolismo de las Malvinas, Revista Verbo, Madrid, 3er Trimestre, 1984, pp. 1246-1247.