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Dossier //// 26.10.2019
Apuntes de Historia Militar en el Siglo XXI

Dossier sobre la vigencia de Apuntes de historia militar. El historiador Pablo Vázquez muestra un decurso de la obra, cómo reapareció luego de su publicación en los años 30.

Por Pablo Adrián Vázquez*. Ilustración: La batalla de las Termópilas, Mort Cinder, escrita por Hector Germán Oesterheld y dibujada por Alberto Breccia.

El mayor Juan Perón, docente de la Escuela Superior de Guerra del Ejército Argentino, elaboró en los años treinta del siglo pasado una serie de investigaciones que, en su momento, tuvieron una destacada repercusión en el ámbito castrense, y hasta generó alguna polémica por el origen e inspiración de un texto particular. Refirió Joseph Page, en su biografía sobre Perón, que, previamente: “en la Escuela de Suboficiales, Perón publicó sus primeros trabajos en la forma de contribuciones gráficas a la traducción del alemán de un libro de ejercicios para soldados y también un par de capítulos para el manual destinado a aspirantes a suboficiales”. 

Pasado el tiempo, afirmó el catedrático norteamericano que: “los años en la Escuela (Superior de Guerra) también marcaron el nacimiento de Perón como autor. Su primera aventura literaria mencionable había aparecido en un periódico militar en 1928 y estaba dedicada a las campañas de a Independencia del Libertador argentino, general José de San Martín, en el territorio actual de Perú. Como profesor publicó tres libros de historia militar: El frente oriental de la guerra mundial en 1914, en 1932; Apuntes de historia militar, un año más tarde; y un estudio en dos tomos sobre la guerra ruso – japonesa, un año más tarde en 1934 y 1935. Luego de la Escuela, continuaría - añadió Page - su trabajo como historiador militar produciendo artículos sobre las distintas campañas de San Martín y la guerra franco – prusiana de 1870”.

Las notas para su curso, que con el correr del tiempo vieron la luz en Apuntes de Historia Militar, tuvieron una repercusión positiva y el Círculo Militar las reeditó en 1934 a través de su Biblioteca del Oficial. Dicha obra trascendió el ámbito de las fuerzas armadas para y tendrán una reedición, ya como Presidente, en 1951 con correcciones y agregados pertinentes, más croquis. 

Recién para 1971 se registra una reimpresión desde Ediciones Poder. En 1973, ya con Perón nuevamente como Presidente, Ediciones de la Reconstrucción, orientada por militantes de Guardia de Hierro – Organización Única de Trasvasamiento Generacional, la relanzó, con una reedición al año siguiente, al tiempo que desde la Secretaría Política de la Presidencia de la Nación, orientada por Julián Licastro, se republicó dicha obra. Finalizando la última dictadura, se sucedieron reimpresiones de este trabajo, ya sea de Editorial Volver de 1982; Rueda y Brachet – Cota Editores en 1983; como su inclusión en las compilaciones de las obras completas de Juan Domingo Perón que Eugenio Gómez y Fermín Chávez encararon en Proyecto Hernandarias de 1984, y su reedición corregida y aumentada que se inició en 1998. Pasó un tiempo para una nueva publicación, por Ediciones Fabro, en el 2016, que incluye mi prólogo, la que esperemos no sea la última.

Poner en valor esta producción de sentido del Perón docente militar y futuro conductor de masas, sirve para replantearse el origen de un pensamiento y los lineamientos de Perón, quien cambió la política argentina desde el obrar y el pensar. Basamento de las futuras clases en la Escuela Superior Peronista de 1951, inmortalizadas en Conducción Política, Perón sienta los conceptos que lo distinguirían en el escenario político local con su fraseología militar y sentido de organización. En la advertencia a la segunda edición Perón señaló: “Creo que es un error crear a los estudios estratégicos una aureola de dificultades. Lo que hay que hacer es presentarlos en forma sencilla y fácil, para que el que los encare por primera vez, pueda penetrarlos en forma progresiva y completar sucesivamente sus numerosos aspectos (…) Los conocimientos que estos Apuntes tratan, están dirigidos a servir de una manera directa a los estudios aplicativos sólo elementales, a fin de no imponer al que se ejercita temas o trabajos sobre situaciones concretas.”

Fijando como destinatarios a los jóvenes oficiales, su base metodológica excedió ese universo para replantear la enseñanza de su tiempo en los ámbitos castrenses, a la vez de centra sus esperanzas que las cualidades del “jefe” se le complemente la de “docente”, a fin de encontrar al “líder”: “El que se dedique a la enseñanza, que es una de las misiones más fundamentales de los jefes, no debe olvidar que al método real se refieren los especiales, y su división general en analítico y sintético. Estos dos procedimientos: análisis y síntesis, se suceden el desenvolvimiento de la inteligencia, y se compenetran en la complejidad de lo real y de la unidad de nuestra propiedad de conocer, base para distinguir (análisis) y asemejar (síntesis). Por eso aunque distintos, no se excluyen, siendo necesarios el uno al otro como operaciones integrantes del método completo”.

Es justo señalar los aportes intelectuales que en la formación del futuro creador del justicialismo. A las lecturas inculcadas por su padre de las Vidas Paralelas de Plutarco, las Cartas de Lord Chesterfield a su hijo Felipe Stanhope y el Martín Fierro de José Hernández, le sumó los autores de estrategia (Von Clausewitz, Von Schilieffen, Von der Goltz, etc.), de la geopolítica (Ratzel, Haushofer, etc.), o de la aviación (Giulio Douhet). También se destacó la influencia de los militares argentinos, sea los formadores de la nacionalidad (Manuel Belgrano, José de San Martín), los presidentes militares (Bartolomé Mitre, Julio Roca y Agustín Justo), como sus contemporáneos (Enrique Mosconi, José María Sarobe, Segundo Storni, Ramón Molina, Manuel Savio, etc.). 

Esa sumatoria de elementos cognitivos y experiencias de su época formaron el aspecto de la praxis de Perón como impulsor de una transformación política única en nuestra historia. La suma de dichos conocimientos más un realismo político como forma de ejecución de su diseño político le posibilitó maniobrar en las distintas etapas de sus gobiernos. En el prólogo de René Orsi, historiador y diplomático proveniente de FORJA, perteneciente a la edición ya señalada de 1983, se destacó: “Más allá de las extensas consideraciones estrictamente técnicas y del estudio pormenorizado de los diversos tipos de conducción… pueden señalarse algunas cuestiones básicas atenientes a “los estudios relacionados con al materia de Historia Militar en el aspecto estratégico”, y que, como una constante invariable, afloran en los distintos trabajos específicos de Perón estampados hasta su segunda presidencia, esto es, la diplomacia, la guerra y su economía, y, preferentemente, política, estrategia y conducción”. 

Es así que en sus Apuntes, se encuentran las comparaciones de los distintos tipos de conducciones “según los hombres y las épocas”, donde figuras como Ciro (el Viejo), Epaminondas, Alejandro Magno, Aníbal, Julio César, Gustavo II, Federico II, Napoleón y San Martín, son ejemplos a estudiar por el profesor Perón. Nociones como “la naturaleza de la guerra”, donde retoma las ideas de Clausewitz, sobre “de cómo debe considerarse la guerra la continuación de la política por otros medios”, o la idea de “la nación en armas”, tomada de Von der Goltz, serían fundamentales para el futuro estadista. Conceptos como “economía de fuerzas”, “plan y estrategia”, “comando estratégico” y “comando táctico”, o el “óleo de Samuel” fueron retomados en Conducción Política e incorporados al lenguaje político, no sólo del peronismo sino de toda una generación política local en mitad del siglo XX.

Releer esta obra, en estos años del siglo XXI, puede aportar lineamientos estratégicos para futuras gestiones públicas que se planteen un proyecto de nación soberano y su ubicación en el mundo actual.

*Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.