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Dossier //// 28.05.2020
A 50 años del Aramburazo: El inicio de la revolución inconclusa

Al cumplirse 50 años del Aramburazo, y 51 del Cordobazo, un conjunto de militantes, sobrevivientes del terrorismo de estado, redactaron y difundieron una carta donde se reflexiona sobre estas dos gestas heróicas desde una mirada actual y hacia la continuación una lucha sin claudicaciones.

(Foto tomada del archivo personal de Roberto Baschetti, y de su libro "Quemá esas cartas, rompé esas fotos. Montoneros,1970-2020¨ Editorial Jironesdemivida)

A 50 AÑOS DEL ARAMBURAZO Y 51 DEL CÓRDOBAZO: EL INICIO DE LA REVOLUCIÓN INCONCLUSA

Para mayo de 1970 Argentina y el mundo experimentaban cambios inimaginables. Argentina venía, golpe tras golpe militar, en un proceso que se acelera fundamentalmente a partir de 1955. A pesar de ello, el alto grado de resistencia popular fue creciendo exponencialmente y a principios de los 60 se hizo imparable.

Los procesos de Liberación en el Tercer Mundo, la victoria de Vietnam sobre los invasores yanquis, la Revolución Cubana y la caída del Che contribuyeron también a encender las mejores luchas anticapitalistas y antiimperialistas en nuestras tierras. Entre 1969 y 1970 se produjeron dos enormes gestas en la Argentina que cambiarían por completo la calidad de la lucha de los 15 años previos. Una de ellas fue indudablemente el Cordobazo que significó una señal clara de las condiciones reales de conciencia de la Clase Obrera y el Pueblo.

Cuando hablamos del Cordobazo no sólo nos referimos a la Pueblada cordobesa sino además a todas las enormes luchas que lo precedieron y continuaron los años siguientes. Un pueblo entero de obreros, estudiantes, clases medias y pobres, codo a codo en las calles haciendo retroceder a enormes fuerzas de Seguridad.

El Córdobazo y otros levantamientos similares mostraron a los jóvenes revolucionarios de esos años que tantos esfuerzos, sacrificios y sangre vertida períodos anteriores habían hecho carne en la conciencia. Y también nos mostró que era necesario elevar el espontaneismo de las masas, que se debía dar un paso más y que debía, sí o sí, dar otra señal más contundente aún. El Cordobazo nos mostró que no se podría avanzar en un proceso revolucionario sin organización, sin dirección y sin dotar a las masas de la convicción de luchar por algo más que sus reivindicaciones. De lo que se trataba era de luchar por el Poder. Se trataba de dar por finalizada la gloriosa Resistencia y encarar de lleno un proceso revolucionario.

Naufragaban los sueños progresistas. Selladas todas las salidas "democráticas". Las contradicciones de la Guerra Fría no contenían a nuestro Pueblo. El descrédito de los dirigentes políticos y sindicales domesticados y burocratizados (incluyendo los del Peronismo) era una realidad imposible de revertir. La Dictadura anunciaba 20 años de permanencia. Y ya, entre los años 1959-1963 habían aparecido las primeras guerrillas rurales que, aún derrotadas, dejaron una indeleble huella en la historia.

La Historia nos estaba invitando a hacer historia y en Montoneros no dudamos en ir a su encuentro. Lo que faltaba se produjo exactamente un año después del Córdobazo. El Aramburazo fue un símbolo que contenía en sí todas las reivindicaciones anteriores, conscientes que a partir de ese hecho, ya no habría vuelta atrás en la lucha de clases y antiimperialista. Ningún acuerdo podría sustituirla. A diferencia de otros procesos o de otros proyectos que se estudian y planifican estilo arquitectura, el Aramburazo fue producto de pocas cuestiones de principios y mucha convicción y sobre todo audacia. Mucha audacia. Audacia personal y política. Y eso es justamente lo que emparenta el Aramburazo con el Córdobazo, une ambas gestas en una sola, las amalgama a punto tal que no podría entenderse la primera sin haberse hecho antes realidad la segunda.

El hermanamiento entre el nacionalismo popular revolucionario, el marxismo y el innegable aporte de la Teología de la Liberación impregnaba doctrinariamente las dos gestas. Ambas eran parte de lo que se disputará de ahí en adelante: el Poder. El poder real, el poder de todo, el verdadero poder. Para 1970 era innegable el alto nivel de conciencia de las masas como lo demuestra el Córdobazo. El General Aramburu no era sólo la expresión de un fusilador, era además la representación en su época de la dominación y la explotación.

En ese momento histórico, los 500 años de dominación sufridos en Nuestra América y en Argentina, se veían reflejados en este militar gorila y vendepatria. Era la representación de un caudillo del Ejército cipayo argentino que se iría formando en las Escuelas norteamericanas. Ese Ejército que reprimió a mansalva en Córdoba debía ser golpeado, surgiera lo que surgiera de ese golpe. Sean contradicciones internas, sean que salten las caras más aberrantes. Ambas se produjeron. El Córdobazo y el Aramburazo lo hicieron posible. Montoneros no hizo otra cosa que aceptar el desafío al que nos convocaba el período histórico que vivíamos.

El proyecto nacional, popular y revolucionario que levantó Montoneros a partir de la ejecución del fusilador de patriotas suponía un enfrentamiento, a todo o nada, con las clases dominantes y esto está íntimamente asociado a la Patria Socialista. El socialismo nacional que impulsaba Montoneros suponía una nueva sociedad sin explotadores ni explotados. Necesidad que, para nuestra patria, sigue tan vigente -o más aún a la luz del desarrollo que tuvo el capitalismo y el imperialismo en este siglo- como lo fue en ese momento.

Hoy, a 51 años de la gesta histórica de masas del Córdobazo y a medio siglo de la no menos histórica de Montoneros, los militantes de esa Organización, que sobrevivimos a la peor represión del siglo XX en Argentina y quienes hoy transitan por similares caminos emancipatorios seguramente deberemos hacer una síntesis acerca de los motivos que condujeron a la derrota de aquellas luchas y que hasta la fecha han impedido alcanzar los objetivos por los que dieron la vida millares de militantes populares. Siempre considerando la plena vigencia de las causas por las que luchamos y por las que seguiremos luchando desde los distintos lugares de construcción donde estamos para alcanzar los objetivos de la Revolución inconclusa.

PRIMERAS FIRMAS: Roberto Cirilo Perdía, Eduardo "Negro" Soares, Jorge Falcone, Carlos Martinez, Carlos Aznárez, Gustavo Franquet, Norman Briski, Eduardo "Vasco" Murua, Luis Buonomo, David Lanuscou, Pancho Langieri, Hugo Cánepa, Hortensia "Tenchi" Espinola, Fernando Saez, Lizzie Murphy, Beto Ledesma, Hugo Descalzo, Fernando Trices, Johnny Murphy, José Luis De Francisco, Marie Pasqale Chevance Bertin, Federico Giuliani, Susana Rearte, Rolando Zanetta, María Ines Firmenich, Jorge Lewinger, Luis Buonomo, Juan C. “Pipon” Giuliani, Juan Jose Del Giudice, Juan Manuel "Cacho" Musri, Miriam Di Marzio, Juan Martín Griffo, Daniel Sampaoli, Alejandro Ignaszewski, Andrea Tomaino, Julio Pomacusi, Carlos Malamati, Cecilia Bianchi, Juan José Del Gudici, Ana Rosa Ambrogi, Guillermo Caviasca

 

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