fbpx Geopolítica, vacunas y liberación de patentes: un diálogo entre la ciencia y la política | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Debates //// 21.06.2021
Geopolítica, vacunas y liberación de patentes: un diálogo entre la ciencia y la política

AGENCIA PACO URONDO dialogó con Gustavo Traverso, senador y presidente de la comisión de Salud de la legislatura bonaerense, y Mauricio Erben, decano de la facultad de Ciencias Exactas (UNLP), sobre el nuevo escenario geopolítico global que plantea una diplomacia de vacunas, en un mundo atravesado por los negocios y la financiarización de la economía.

Por Juan Cruz Guido

El equipo de Ciencia y Tecnología de la AGENCIA PACO URONDO convocó a Gustavo Traverso, senador provincial de Buenos Aires y presidente de la comisión de Salud de la legislatura bonaerense, y a Mauricio Erben, decano de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de la Plata. El objetivo de la charla fue profundizar en el nuevo escenario geopolítico global, que plantea una diplomacia de vacunas, en un mundo atravesado por los negocios y la financiarización de la economía. ¿Cuánto margen hay para un país como Argentina hacia el desarrollo? ¿Hay posibilidades de una soberanía científico-tecnológica?

Agencia Paco Urondo: ¿Qué opinan del debate en torno a la liberación de patentes en las vacunas contra la COVID-19?

Gustavo Traverso: Hay dos debates que son diferentes. Una es la suspensión de patentes de todos los productos farmacéuticos y vacunas por COVID-19. Otro debate son las leyes de patentes o las patentes medicinales, que son dos planteos distintos. Hoy hay una corriente muy fuerte internacional que está poniendo en la escena de la discusión el tema de la suspensión del derecho a la propiedad intelectual en el mundo respecto de vacunas y medicamentos para el tratamiento de COVID-19.

Yo tengo la misma opinión para las dos. Entiendo que la crisis sanitaria internacional, devenida después en una crisis económica y social enorme, necesita medidas extraordinarias, potentes y fuertes que sean capaces de ganarle esta pulseada a la pandemia. De alguna forma, allanar el camino a la producción de vacunas fundamentalmente, pero también en el caso de algunos medicamentos para el tratamiento de la enfermedad también sería importante. Si bien todavía no está el medicamento, hay algunos que han demostrado tener algún grado de eficacia. Pero en esto es la suspensión de las patentes y la puesta a disposición de los mercados de insumos y suministro, va a permitir poner en funcionamiento a todas las plantas del mundo, que son muchas y buenas para poder producir vacunas y poder vacunar masivamente a todo el mundo.

Mauricio Erben: Muy en línea con lo que comenta Gustavo, me parece que frente a la situación actual de la pandemia que vemos que la vacunación es una estrategia efectiva para superar la emergencia sanitaria y entendiendo que como pandemia es un problema que abarca a la sociedad entendida de manera conjunta, a todo el mundo.

Hay algunos mecanismos que se han propuesto como alternativos para los países que no pueden por los costos que está teniendo la pandemia, no solamente por el costo de las vacunas, sino por el gran costo económico que está teniendo a nivel mundial. Se probaron algunas variantes de acceso a la vacunación que sea más accesible a los países de menores recursos. Me refiero, por ejemplo, al mecanismo COVAX. No estaría funcionando de una manera correcta. Al día de hoy, una ejecución del mecanismo COVAX que el propio organismo planteó como objetivo, se está cumpliendo en un 4 por ciento 5 por ciento. De manera que de esos 2000 millones de dosis que tenía previsto COVAX, claramente el mercado no está teniendo una oferta de producción que esté a la altura de las circunstancias. Pero hay, a la vez, una cantidad de candidatos vacunales ya aprobado por las oficinas de salud europea, estadounidense, nacionales, argentina, que nos permitirían, si tuviésemos la propiedad intelectual suspendida, como dice Gustavo, al menos durante la emergencia, poder producir esas vacunas en distintos lugares del mundo que están en condiciones de habilitación para hacerlo. De manera que sí, estoy de acuerdo con esa medida que han planteado sobre todo Sudáfrica y otros países en organismos internacionales y Argentina también se ha sumado al pedido.

APU: Una postura interesante de oposición a la liberación de las patentes tiene que ver con el rol que juegan, en el caso de la Argentina, las universidades y el CONICET,  que con una liberación perderían el reconocimiento a los descubrimientos de las facultades y los institutos científicos. ¿Qué piensa sobre esto?

ME: Podríamos discutir muchísimo sobre las patentes. Terminan siendo legislación internacional. Hay legislación propia de los países. Pero hay acuerdos internacionales de patentes. Argentina en eso tiene una posición muy particular. Los propios organismos de ciencia y técnica, también desde las universidades, promovemos de alguna forma la protección intelectual del trabajo que hacemos, porque también se entiende que el conocimiento producido en nuestras instituciones es un bien de conocimiento público y la patente de alguna forma es un contrato o una forma de protección del conocimiento, por el cual el que patenta pone a disposición ese conocimiento, pero tiene la prioridad de explotación económica, si la hubiera, por un tiempo determinado. Luego se libera ese conocimiento a todo el que quiera hacer uso.

De manera que más allá de que hay cuestiones que uno puede discutir sobre ese mecanismo, como digo, la universidad y las instituciones lo promovemos, pero en esta situación de pandemia yo creo que estamos en situaciones extraordinarias. Y no es un producto cualquiera una vacuna. Me parece que tiene que ver con entender a las vacunas también como un bien social común y a la salud como un derecho humano.

Y en ese sentido no es cualquier bien de mercado del que estamos hablando. Más allá de eso, me parece que el debate sobre el patentamiento muchas veces se lo enlaza a la capacidad de innovación que tienen los sistemas, como una especie de reconocimiento.

Actualmente tanto el financiamiento que se ha dado a las vacunas a nivel global y a nivel de nuestro país también, parte del propio Estado. En general, los Estados han puesto la mayoría de los recursos necesarios, y hablamos de varios miles de millones de dólares, para estos desarrollos. En este caso, si hablamos de empresas privadas y más si hablamos del sistema de ciencia y tecnología argentino, donde básicamente es inversión pública. Yo creo que la discusión en esta situación de pandemia, insumos, vacunas y medicamentos no debiera pasar por la legislación de patentes o al menos seguir con la legislación de patentes, pero suspenderla durante la pandemia.

APU: En la Argentina logramos firmar convenios de traspaso de tecnología con AstraZeneca-Oxford y el Instituto Gamaleya para la producción de inoculantes. ¿Cómo analizan está situación, enmarcada en una geopolítica de las vacunas?

GT: Me parece que lo de AstraZeneca es increíble. Es un gigante farmacéutico europeo. Es una fusión de una compañía británica y una compañía sueca. La Universidad de Oxford es la desarrolladora de la patente y pone condiciones para escalar el producto y para ponerlo en manos de la corporación AstraZeneca, pone un precio. Y ahí es donde aparece algo relevante en esta pandemia, aparece una universidad diciendo "mi innovación está puesta a disposición de la humanidad”. Me parece que es un dato a tenerlo en cuenta. La vacuna de AstraZeneca es la más barata del mercado. Vale 3,6 dólares. Y esa tecnología ha sido puesta a disposición de una gran cantidad de países, con acuerdos con laboratorios nacionales, como es el caso de América Latina. Con un instituto de la India para la producción de la vacuna y así te puedo nombrar quince países. Realmente es un dato llamativo que aparece en este mundo absolutamente mercantilizado, donde los fondos comunes de inversión han puesto muchísimos recursos dentro del mundo científico farmacéutico.

Las consecuencias de esa actitud de AstraZeneca-Oxford se la ve en el desprestigio que le han generado a la vacuna. Si googleás vacuna de AstraZeneca, vas a encontrar que los principales medios de la Argentina todos los días tienen una mala noticia respecto a la vacuna. Y si miras también en Europa, en el mundo. Hay realmente un ataque fuerte hacia este producto y también el boicot que le produce la FDA que no autorizándole la vacuna y confiscándole 60 millones de dosis que todavía no se las liberó y que están en su depósito de Albuquerque. Entonces me parece que esa es una actitud para observar.

Y lo otro es lo de Gamaleya, que realmente para entender hay que meterse un poco más en lo que pasa la Federación Rusa. Porque es tanto el berretísmo de los medios de comunicación y de la oposición argentina, que se creen que todavía existe la Unión Soviética y que todo lo está financiando el Kremlin con el apoyo de la KGB. Realmente acá hay un fondo soberano de desarrollo, donde lo que hay es una mega inversión privada del mundo del capital ruso. No es solo inversión pública, ese fondo de desarrollo direcciona también en Gazprom y en empresas estratégicas de Rusia. Hay capital privado. Y me parece que lo más importante de ver de lo que está pasando en la Federación Rusa es que aparece un nuevo jugador en el mercado internacional. Rusia estaba ausente. La Unión Soviética tuvo una fuerte presencia en el mercado farmacéutico cuando existía la Unión Soviética, cuando existía la Europa del Este y el mundo de la órbita socialista. Después eso no digo que entró en decadencia, pero dejó de tener una importancia global. La aparición de Gamaleya como la primera patente desarrollada, el primer descubrimiento de COVID, realmente pateó el tablero de la geopolítica mundial. Y ese el gran dato geopolítico de esto. La patente de Sputnik y el nivel de escala que tiene China. Son los dos datos relevantes que hay.

APU: ¿A qué atribuye esta situación de boicot hacia AstraZeneca? En el caso de la vacuna Sputnik parecería más claro por el rol de Rusia en general y la desconfianza occidental a sus desarrollos.

GT: El precio y el haber convenido rápidamente con América Latina. A mí me parece que ahí hay una decisión estratégica de Estados Unidos de tratar de impedir el ingreso de vacunas en general a su patio trasero, pero fundamentalmente a precios muy razonables. No puedo decir tampoco que es barato, pero sí que es un precio razonable. Contra una vacuna de Moderna que está casi 37 dólares y la de Pfizer será 20/25, depende del convenio. Me parece que tiene que ver con eso. Hubo un fuerte boicot a este proceso de mAbxience en Argentina. La Argentina tendría que haber tenido el primero de marzo 21 millones de dosis a disposición y la verdad que eso se vio demorado.

En América Latina sí entraron algunos productos de China, como Sinovac, que después terminó fracasando tanto en Chile como en Uruguay fuertemente. Los resultados, sobre todo de Chile, son muy malos respecto de su proceso de vacunación con la vacuna de Sinovac. Pero volviendo al boicot de AstraZeneca yo se lo atribuyo a dos cosas: el precio y esto de transferir tecnología a países que Estados Unidos considera de su propia órbita geopolítica.

ME: Quería hacer una pequeña reflexión, completando lo que decía Gustavo. AstraZeneca en Brasil hizo un convenio con la Fundación Osvaldo Cruz de Rio de Janeiro, que también es un dato interesante porque es un laboratorio estatal. Cuando uno analizaba un poco la forma en que las distintas compañías organizan la producción de este año, hay unos cuadros muy interesantes de dónde fabrican y adónde venden. Y AstraZeneca tiene especialmente distribuida su producción. Es una estrategia muy interesante para lo que hablábamos antes de abrir el juego a la producción argentina, Brasil, México, en Europa también. Distribuye tanto la producción como las ventas. Mientras que la estrategia que siguió, por ejemplo, típicamente Pfizer o Johnson y Johnson, es concentrar la producción. Tiene que ver con la política que diseñó Estados Unidos de cómo pararse frente a la producción de vacunas. Y también vende a pocos países.

Se nota claramente que hay una diferencia en quién compra y en quién produce las vacunas, siendo AstraZeneca la que produce en una mayor cantidad de países. O sea, abrió el juego y también vende a mayor cantidad de países. En la nota anterior que hicimos Juan Cruz tomaste el título de que “el mundo no está esperando a que nos desarrollemos en ciencia y tecnología”. Bueno, creo que, frente a la producción de vacunas en particular, pasa algo parecido. En esto también coincido con Gustavo en su crítica a los partidos de la oposición, donde parece que es cuestión de fe, de tener buena voluntad para ponerse a producir o para comprar. Justamente me parece que el gran logro del gobierno ha sido abrirse a varias estrategias a la vez. Fue adecuado rápidamente salir a buscar acuerdos, pero también a suscribirse a COVAX desde los comienzos mismos del programa. Y esto que comentaba de que Brasil puede poner a disposición el laboratorio Butantán o el laboratorio FIO Cruz creo que habla también de el rol de la ciencia y tecnología de las universidades, que Brasil lo vio como estratégico al desarrollo de vacunas y medicamentos.

Argentina tiene un capital humano que lo posiciona en el grupo de países que tiene la capacidad técnica de realizar el desarrollo. Después, queda lo político, lo geopolítico. Pero partimos de esa base. Me parece un dato interesante tener política de producción pública de medicamentos también, como otra estrategia para poner al país en un piso de discusión más elevado.

APU: Gustavo, ¿qué opinión tiene en torno al debate de la ley de vacunas y la posición pública de la oposición política de modificar la ley según los requerimientos de la farmacéutica Pfizer?

GT: Yo soy muy duro respecto de algunas cosas. La oposición sigue actuando como un hashtag y se piensan que todavía están en el gobierno y que los que redactan las leyes son los CEO de las empresas. Primero no tienen capacidad de razonamiento. Uno cuando intenta entablar un diálogo razonable con ellos, te encontrás con un hashtag. Abran las escuelas, Pfizer, Pfizer, Pfizer. "El plan de vacunación fracasó", son todas consignas vacías. La realidad es mucho más pesada que eso. Eso te sirve para una coyuntura especial en determinado momento.

La verdad que es complejo. No hay un debate con honestidad intelectual respecto del tema. Y como legislador debo decir que a veces no lo podemos creer. Te encontrás en los pasillos y acordás en todo, y después en el recinto parece que fueran otra persona. Porque apelan a lo más bajo de la chicana política para desprestigiar un proceso. Yo entiendo la política, soy un dirigente político, pero también hay un piso de honestidad intelectual en el debate que se debe respetar. Me parece que Negri lo dijo clarito "¿Por qué no lo invitamos a Pfizer a redactar la ley? ¿Por qué no la redactó Pfizer?” Bueno, eso es lo que pasaba durante el gobierno de Mauricio Macri. Eran las corporaciones las que redactaban la letra de las políticas públicas.

APU: Cómo legislador, ¿Qué valoración hace de la ley? ¿Está conforme?

GT: Yo no estoy conforme. Cedemos soberanía. Obedece a las condiciones que pone el mercado farmacéutico internacional. La realidad es que yo preferiría tener mi desarrollo propio. Tenemos una gran industria farmacéutica capaz de producir vacunas. Nos falta la pata innovadora. Hoy querés vacunas, tenés que ir al mercado y el mercado está en Estados Unidos, Europa, Reino Unido de la Gran Bretaña, Federación Rusa, China, India y no hay más. Entonces esa es la realidad. Yo no estoy conforme. Si yo tuviera un país soberano, no lo firmaría. Pero todavía somos un país dependiente. Eso lo tenemos que asumir. Si nosotros fuéramos un país enteramente soberano, yo esto no lo voto. Es producto de la emergencia y de la dependencia. Es parte de la realidad. Después, dentro del marco de que vos cedes, hay cosas que no podés hacer. El caso de la indemnidad por negligencia, me parece que es un dato muy fuerte, muy pesado.

APU: Mauricio, ¿coincide con que las vacunas de ARN mensajero implican una “revolución científica-tecnológica”?

ME: Hoy hay una cantidad de candidatos vacunales enorme y con muy buenos resultados. Veremos, por supuesto, qué pasa con la evolución de las distintas cepas y demás, pero la verdad es que tenemos una batería de opciones de distintas tecnologías de candidatos vacunales que no existen para otras vacunas. Generalmente en el mercado de las vacunas no tenemos esta paleta de opciones a la hora de vacunar contra otra enfermedad. Entonces, la cuestión de la tecnología de ARN mensajero me parece que desde el punto de vista científico tecnológico es un gran avance, porque aparte es una estrategia muy inteligente. Es una muy buena idea desde el punto de vista científico que venía siendo testeada, probada para otros sistemas. Y desde el punto de vista científico es un gran logro. De manera que como tecnología probablemente estemos frente a un nuevo paso.

De todas maneras, las opciones de candidatos vacunales con tecnologías más comunes, sea de proteínas, sea de virus inactivado, están dando buenos resultados. Hoy la acción frente a la pandemia no creo que sea meramente tecnológica. No tenemos que apuntar a la última innovación. Sería una locura. En ese sentido, me parece que la tranquilidad que tiene que tener la población es que si las vacunas actuales son aprobadas es porque son eficaces y porque son seguras.

Si preguntamos qué tecnología se está aplicando contra sarampión creo que nadie sabe y sin embargo somos todos expertos en cuál es para el COVID.

Esto es un debate interesante, pero sobre todo para el mundo más académico. Pensar si esto da herramientas para combatir otras enfermedades que hoy no se conocen. Pero en cuanto a la vacunación, me parece que las vacunas mientras estén aprobada por los organismos sanitarios son todas buenas.

También hay que decirlo, las vacunas son un paso. Lo que es importante es el proceso de vacunación. Tenemos que tener buenas vacunas, pero tenemos que también tener esquemas de administración. Condiciones de almacenamiento y de logística. Las vacunas de RN mensajero requieren mucho frío y en un territorio extenso podría ser contraproducente de manera estratégica para la vacunación.

APU: ¿El valor de mercado de las vacunas se corresponde con la eficiencia y la tecnología involucrada?

GT: Es complejo. Cada laboratorio intenta negociar el mejor precio que pueda. Algunas más cara, la de Moderna que usa la técnica de ARN mensajero. Pero después la de Pfizer está en la línea intermedia y la más barata es la de AstraZeneca.

La falta de un precio razonable, que los Estados hayan puesto un precio razonable y de equilibrio, hace que cualquiera pueda cobrar cualquier cosa. Y en un mercado sobredemandado y subofertado, podés cobrar lo que quieras. Sobre todo, si del otro lado hay gente que te valida al precio.

Hay laboratorios que han tenido la estrategia de vacunar masivamente, tomar posiciones. Otros que han tenido una estrategia geopolítica, como la Federación Rusa y China. Pero igual no quiere decir que sean baratas. Las vacunas chinas son caras. Después hay otros que han tenido un criterio netamente comercial. El caso de Moderna. Un laboratorio biotecnológico nuevo que puso un precio alto y compite desde no tanta escala, pero sí de posicionamiento de su propia marca y su propia experiencia como un laboratorio nuevo en el mercado farmacéutico. No estoy en la cabeza de los que diseña precio, pero creo que queda en cada uno en este mundo donde la salud es lo de menos. Cada desarrollador tomó un posicionamiento comercial o político distinto respecto de este proceso.

APU: ¿Qué balance hacen del mecanismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud para el acceso igualitario a las vacunas?

ME: Es un mecanismo que no está funcionando. Me parece que cómo fue presentado era una opción interesante. Sin embargo, pasó ya medio año y la pandemia sigue. Y me parece que entonces si el mecanismo no funciona, hay que tomar otras medidas. Más en lo profundo, creo que lo que está en disputa es la gobernanza del sistema de salud mundial integrado, cuál es el rol de la Organización Mundial de la Salud.

GT: Totalmente de acuerdo. La voluntad de la OMS de construir un mecanismo es para tenerlo en cuenta. Una OMS que venía muy golpeada por la administración Trump. Desfinanciada y golpeada en su prestigio.

Me parece que el tener una iniciativa ya es un dato. Ahora después coincido con Mauricio, que es bastante pobre. Pero como es pobre Naciones Unidas. Si hay algo que fracasó no fue COVAX, fue la Organización Mundial de Comercio, que dejó pasar todo lo que predica: el libre mercado, el no dumping. Nadie está hablando del rotundo fracaso de la OMC. Lo que está en crisis es la condición de multilateralismo que tendría que tener en Naciones Unidas. Un rector. De ahí para abajo. La OMS particularmente sufrió muchos ataques en el último tiempo. El dato de que esté intentando poner un mecanismo es un dato para valorar. Lo que hace falta es discutir el rol rector de las políticas sanitarias a nivel internacional.