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Debates //// 23.02.2022
¿Cuántos “planes” debería haber?, por Ana Natalucci

En el marco de las declaraciones periodísticas del ministro de Desarrollo Social de la Nación, Juan Zabaleta, sobre el aumento o no de los planes sociales y la creciente conflictividad, la autora propone varios ejes de análisis para profundizar la discusión.

Por Ana Natalucci*

Cada tanto aparece la discusión sobre la cantidad de planes y programas sociales destinados a los sectores más vulnerables. Esta discusión cobró relevancia en los últimos días en el marco de las declaraciones periodísticas del ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, sobre el aumento o no de los “planes” y la creciente conflictividad social. En este debate suelen mezclarse varios ejes que me propongo diferenciar para poder profundizar en su discusión.

El primer eje tiene que ver con la cantidad. Y lo cierto es que esta discusión deja mal parado a cualquier gobierno. Desde el Programa de Economía Popular y Tecnologías Sociales (PEPTIS) -radicado en CITRA/CONICET y UMET- venimos construyendo una medición para seguir la evolución del sector de la economía popular. En el peor momento de la pandemia, en el 4º trimestre de 2020, el sector ocupado en la economía popular alcanzaba a 4,98 millones de personas, descendiendo a 4,36 en el 1º trimestre de 2021. Este descenso se explica por el descenso de la desocupación y el crecimiento de la población económicamente activa. Aún con esta tendencia decreciente sigue siendo un número alto, en tanto más de 4 millones de argentinos/as necesitan de su trabajo cotidiano para sobrevivir. Y esto, como sabemos, en condiciones de precariedad respecto del acceso a los sistemas de protección social. Si vamos a los números de los planes Hacemos Futuro y Proyectos Productivos Contemporáneos -creados durante el gobierno de Cambiemos- que en conjunto alcanzaban a 550 mil titulares aproximadamente en febrero de 2020. Ambos confluyeron en el programa Potenciar Trabajo, que alcanzó alrededor de 800 mil personas en diciembre de 2020 y a 1.300.000 en diciembre de 2021. Durante la pandemia, el gobierno nacional promovió el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) como estrategia de contención para los sectores no asalariados del mundo del trabajo. Como sabemos, el gobierno proyectaba alcanzar 3,6 millones de personas, pero fue solicitado por 13,4 millones y según datos del ANSES (2020) fueron admitidas 8,9 millones. Los números no sólo son altos en sí mismos, sino también cuando se ponen en perspectiva con los planes existentes y la población que necesita de ellos. 

Entonces, ¿sobran planes en la población que los requiere? No. ¿Cuántos planes hacen falta? Muchos más, los que sean necesarios para garantizar condiciones de dignidad a millones de argentinos/as. 

El segundo eje es: ¿qué tipos de planes y para fomentar qué? Voy a empezar por esta última cuestión porque es bastante extendida la idea en las élites políticas que “hay que convertir los planes en trabajo” como si el trabajo sólo pudiera cobrar la forma de empleo, como si el mundo del trabajo no hubiera sufrido una brutal transformación desde mediados de los 70. Desde ese entonces han proliferado múltiples formas en que los y las trabajadoras trabajan. De lo que se trata no es de volver a un pasado ideal, sino de imaginar nuevas formas de trabajar y de integración social. Volviendo a los planes hay de tipo individualizante, que le asigna a cada trabajador una culpa por no tener trabajo debido a su baja calificación y hay de tipo colectivizante que fomentan cooperativas que buscan nuevos modos de producir, de circular y de negociar su producción. Algunos planes suponen una mera transferencia de ingresos y otros tienen un carácter integral por el que no sólo se puede transferir dinero, sino herramientas, insumos, y otros elementos que refuercen un carácter colectivo, cooperativo de producir.

En resumidas cuentas, ¿en este contexto de crisis hay que aumentar la cantidad de planes? Sí, definitivamente, si queremos mejorar las condiciones de vida de millones de compatriotas. Ahora bien, ¿cualquier tipo de plan? No, uno que promueva las formas colectivas, de anclaje solidario y cooperativo que las organizaciones populares han impulsado desde hace bastante más de una década y que son las que construyeron un sentido diferente de cómo pensar el mundo del trabajo y de imaginar otras formas de integración social.

Referencias

Administración nacional de la seguridad social (ANSES) (2020). Boletín IFE I-2020. Caracterización de la población beneficiaria. Informe de gestión 2020.

Ana Natalucci, María Inés Fernández Álvarez, Ana Paula Di Giovambattista, Lucio Fernández Mouján, Ernesto Mate y Santiago Sorroche. Los números de la economía popular durante la pandemia. Dinámica entre 4t-20 y 2t-21. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Citra 2021. LIBRO DIGITAL, PDF - ISSN 2796-7662

* Dra. en Ciencias Sociales, Investigadora CONICET (CITRA-UMET), Docente de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires