Capitulación en Punta Indio

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    Ilustración: Gabriel Assad
    Ilustración: Gabriel Assad

Capitulación en Punta Indio

12 Septiembre 2026

La pista de la Base Aeronaval de Punta Indio (BAPI) está destrozada, o por lo menos inutilizada para que despeguen aviones, dicen desde el gobierno Nacional. Desde la Provincia proponen hacerse cargo de la pavimentación para evitar la parálisis y sus consecuencias para la comunidad. El Ejecutivo Nacional encontró otra solución: desmantelar la base, en vez de pavimentar a nuevo la pista. Un periodista de la zona, Darío Goetta, asegura que está funcionando y que los aviones despegan, más allá de la necesidad de mantenimiento. La discusión no es coyuntural, si hay o no pavimento, sino estratégica y geopolítica, es decir, el rol de una base centenaria en la boca del Río de la Plata.

Hace un mes la Armada Argentina dio a conocer que está en ejecución el Plan Dédalo, que prevé el traslado de la BAPI a la Base Comandante Espora, ubicada en Bahía Blanca, a 700 kilómetros, en el sur de la provincia de Buenos Aires. El objetivo es reducir la BAPI, trasladar la Escuela de Aviación Naval, la Escuadrilla Aeronaval de Vigilancia Marítima junto con los aviones y el personal, dando una estocada mortal a una institución histórica, y afectando de manera directa a los pueblos de Punta Indio. La reacción de las localidades de Verónica, Pipinas, Álvarez Jonte, Las Tahonas y la playa de Punta del Indio fue movilizarse en contra de la decisión, con debates, marchas, cortes de ruta, y manifestaciones frente al Ministerio de Defensa. La última movilización, con pobladores, sindicatos, dirigentes políticos y entidades intermedias, fue el miércoles 9 de septiembre al edificio de la Armada, frente a los Tribunales de Comodoro Py.

Casi al mismo momento del anuncio del desguace y de las reacciones en contra, el presidente Javier Milei sufrió un ataque de nacionalismo para poner la cuestión Malvinas en su agenda y desviar la atención sobre el problema que implica cerrar una base centenaria, que en Malvinas fue protagonista con sus aviones y misiles. Su pose malvinera entra en plena contradicción con la autorización de entrada a militares de EE.UU. a territorio nacional; o con la negativa a dragar el Canal Magdalena, que permitiría la entrada de buques comerciales por la Argentina y no por Uruguay, como ocurre en la actualidad; o con el ofrecimiento de un espacio para su proyecto espacial a un multimillonario digital.

El norte de la Bahía de Samborombón está en alerta. “Si no paramos el traslado de las cuadrillas estamos complicados porque quedamos al borde del cierre, con consecuencias graves para nuestra región y la soberanía sobre el Río de la Plata”, señaló Dabel Rublín, del sindicato ATE.

Un espacio centenario

En 1926, hace cien años, comenzaron las actividades aeronavales en Punta Indio. No era un espacio nuevo, sino que era la llegada de la Escuela de Aeroestación Naval desde Barragán, que tenía un lustro de funcionamiento. Si bien Barragán permitía la protección de La Plata y Buenos Aires desde el Río de la Plata, la instalación de la nueva base era más estratégica, pues permitía el control del estuario del Plata desde la punta norte de la Bahía de Samborombón. La guerra moderna implicaba el uso de aviones, y la Escuela dio pasó a la creación de la Base Aeronaval de Punta Indio, que a lo largo del tiempo sumó oficinas, hangares, escuela técnica, un hospital y la pista por donde pasaron aeronaves de todo tipo. Pilotos, técnicos y personal civil engrosaron la base, y llegaron a ser 2.000 personas durante la guerra por la recuperación de Malvinas. La presencia castrense al lado del pueblo de Verónica marcó su vida económica, social, e incluso militar, pues modificó su rutina.

La ubicación no era casual y el territorio no era un desierto, sino que desde una década atrás estaban las estaciones de Verónica, Monte Veloz y Las Pipinas, con población dedicada a tareas rurales. Las tierras estuvieron en posesión de la familia Tornquist, que decidió lotear parte de sus estancias y transformar la región en un polo agrícola-ganadero, incluyendo la explotación láctea. En la década de 1920 se instalaron colonos alemanes, con cinco hectáreas cada uno, quienes se dedicaron a la producción frutihortícola y fundaron Las Tahonas, que pervivió mientras el ferrocarril existió para el traslado de sus mercaderías.

Desde lo estratégico, la Base es custodia de la soberanía sobre el Río de la Plata, pues desde allí se puede vigilar la entrada y salida de buques de todo tipo, ya sean comerciales, de turismo o militares. A lo largo de su historia la Base acumuló prestigio y poder de fuego, a la vez carga con episodios negros sobre su pasado. Como Campo de Mayo, que también acumuló poder político, la BAPI no sólo tenía capacidad de vigía, sino de control territorial sobre el río y parte del Mar Argentino.

Algunas historias de la Base

Los aviones de la BAPI participaron en hechos políticos a lo largo del siglo XX. El primero de ellos fue el alzamiento de 1951 contra el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, encabezado por el general Menéndez, con diversos apoyos, entre ellos el del capitán de navío Vicente Baroja. El oficial naval despegó desde Punta Indio con seis aviones, y tardó en comunicarse con los conspiradores. Campo de Mayo logró mover tres tanques, de un total de 180, a los que “olvidaron” poner nafta, al mando del capitán Alejandro Agustín Lanusse, y frente al Colegio Militar fueron detenidos por el pueblo que salió a las calles. A escasos metros, desde la base aérea de El Palomar, el aviador naval Giachetti, desde la Torre de Vuelo, le ordenó a Baroja que abriera fuego. El capitán de navío lanzó volantes contra Perón, trató de impedir que el Presidente huyera, y se ubicó sobre Aeroparque, donde disparó contra un avión de la Fuerza Aérea a punto de despegar y, a pesar de impactar con sus balas, no lo pudo detener. Regresó a Punta Indio para reabastecerse, le informaron del fracaso de la intentona y huyó con sus hombres a Uruguay. En la otra orilla del río, el marino dijo que no quiso derramar sangre, pero los hechos demostraban que era necesario hacerlo.

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Bombardeos de 1955. El capitán Noriega reunió medio centenar de pilotos navales de la BAPI en la biblioteca y explicó el plan de ataque. Todo indicaba que la intentona de 1951 fue un ejercicio de niños al lado de lo que se planeaba aquella mañana de junio de 1955. El ataque sería en línea, un avión tras otro, una escuadrilla tras otra, descargar todas las municiones y volver a Ezeiza o Aeroparque para reabastecerse y reiniciar el ataque. Pasado el mediodía los bimotores Beechcraft se lanzaron con bombas de 110kilos en cada avión; detrás estaban los 13 AT North American, armados con bombas de 50 kilos y dos ametralladores 7,62 mm. Cayeron las primeras bombas sobre Plaza de Mayo, un trolebús de la línea 305 recibió de lleno la primera descarga y murieron todos sus ocupantes, un ataque que ni el peor enemigo del pueblo podía imaginar: argentinos bombardeando argentinos. Las bombas mataron a más de 300 personas en un rato, dejaron heridas a muchas, y no hubo auto, colectivo de pasajeros o de transporte escolar que pudiera salvarse. 

El objetivo era matar a Perón, de paso a todo aquel que simpatizara con él y, como extremo, a todo el que estuviera en su cercanía. Perón no murió, lo que no evitó la muerte de decenas de personas que pasaban por Plaza de Mayo en ese preciso instante. En tierra había unidades del Ejército y comandos civiles dispuestos a todo para desplazar a Perón y quedarse con el control del gobierno. Punta Indio no actuaba solo, las bases de Morón y El Palomar, junto con Ezeiza y Aeroparque, actuaban en coordinación. Hubo pilotos leales que se resistieron bombardear la ciudad, y se produjeron combates aéreos. La segunda oleada de ataques por toda la ciudad fue cruel, pues muchas veces los objetivos eran espacios civiles, sin posibilidad de oponer resistencia. A las 16 la faena terminó, la intentona fracasó, y los aviadores sublevados huyeron a Uruguay, con sus alas manchadas de sangre. Más de 120 militares argentinos, golpistas, se refugiaron en la costa oriental. Fue el triste bautismo de fuego de los pilotos argentinos: bombardear la capital de su propio país y matar a sus connacionales. Copiaban el método que usó EE.UU. el año anterior en Guatemala para derrocar al presidente Jacobo Arbenz, y que la CIA impulsaría en septiembre de 1973 en Santiago de Chile para derrocar a Salvador Allende.

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Azules y colorados. Los oficiales argentinos se aburrían de dar golpes de Estado y a veces jugaban a la guerra. Las planificaciones las hacían en una mesa de arena y dividían los bandos en azules y colorados. En 1963 las facciones antiperonistas del Ejército y la Armada se enfrentaron, y los combates fueron a los tiros, con tanques en las calles y aviones argentinos atacando a compatriotas. Magdalena, sede del Regimiento de Tanques 8, y Punta Indio, sede de la BAPI, se enfrentaron en un duelo que dejó tanques bombardeados, aviones atacados, instalaciones destruidas y varios muertos. No fue un intento de golpe de Estado, fue la pelea interna entre sectores que compartían el odio al peronismo.

Abril recién empezaba y el comandante de Punta Indio, capitán de navío Santiago Sabarots, intimó al jefe tanquista, coronel Alcides López Aufranc, a unirse a la revuelta que impulsaba la facción colorada de las Fuerzas Armadas. Desde una avioneta se arrojaron panfletos en la unidad de Magdalena, y en el escrito advertían que en 20 minutos bombardearían el Regimiento si no se adherían o se rendían. La orden de evacuar el cuartel fue inmediata, a pesar de ello hubo nueve soldados muertos, y una veintena de heridos, víctimas de los aviones Panther y Corsario, que atacaron con fuego de metralla y bombas de diverso tipo.

El 3 de abril hubo un contraataque contra la base aeronaval, esta vez con el apoyo de la Fuerza Aérea, que leal al sector de los Azules arrasó con Punta Indio. El saldo fue de 24 aviones navales destruidos, 5 infantes de marina muertos, y el jefe Sabarots fugado al Uruguay. López Aufranc entró a la base con la intención de arrasar con lo que aún quedaba en pie, pero el general Juan Carlos Onganía le ordenó desistir. Luego el jefe del Regimiento tendría un papel de mayor lucimiento con sus tanques, al imponer a los Azules en la Ciudad de Buenos Aires, a tal punto que algún chistoso lo comparó con el jefe tanquista alemán Roemmel y lo bautizó como “el zorro de Magdalena”.

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OVNIs. Menos dramático fue lo que ocurrió en la década de 1960, con un piloto que salió a perseguir un ovni. En 1965 los radares detectaron una serie de naves navegando el Río de la Plata que no se identificaban. Una cuadrilla de aviones partió de Punta Indio para identificar a las naves, y no pudieron detectar nada en el aire. Desde entonces circula la versión que los aviones persiguieron una cuadrilla de OVNIs, lo que se refuerza con la versión de que hay muchos avistamientos de luces en la zona.

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Centro clandestino. Los marinos tuvieron en sus cuarteles centros clandestinos de detención durante la última dictadura: la Escuela de Mecánica de la Armada, Mar del Plata, Bahía Blanca. La Base de Punta Indio no fue la excepción, pues se registra el caso de Augusto María Conte, joven que trabajaba en el PAMI y entró allí a cumplir con el servicio militar. Hay versiones encontradas que postulan, en principio, que el joven fue secuestrado en la misma Base y por eso se encontraba desaparecido. En la década de 1990, Osvaldo Bayer contó que el padre del muchacho le dijo que él mismo llevó a su hijo ante el general Suárez Mason, seguro que su hijo no estaba vinculado con ninguna organización que la dictadura sospechara. El muchacho fue derivado al Regimiento de Patricios y nunca más apareció.

De todas maneras, el rol de la Base fue clave en los vuelos de la muerte durante la última dictadura, sistema por el cual subían a secuestrados en operativos clandestinos para arrojarlos al Río de la Plata. Tanto el centro clandestino como los vuelos fantasmas motivaron a la secretaría de DDHH de la Provincia y a la Comisión Provincial de la Memoria a señalar el lugar como sitio de memoria.

A su vez, al norte de la Bahía de Samborombón aparecieron cadáveres en las playas durante la última dictadura, víctimas de los mencionados vuelos. La única causa de Campo de Mayo que tiene condenados por dicha práctica es por el hallazgo de cadáveres en las playas de Punta Indio, entre ellos el de Rosa Eugenia Novillo Corvalán en diciembre de 1976.

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Malvinas

La aviación naval se forma, estudia, entrena en Punta Indio, y durante la guerra por la recuperación de las islas Malvinas, en 1982, hubo pilotos y aviones de la BAPI que participaron. Los aviones Super Etendard son de origen francés, vuelan por sobre la velocidad del sonido, y a poco de llegar al país tuvieron una activa participación en los enfrentamientos con naves invasoras. Una de las naves emblemáticas de los ingleses, que fue hundida por un misil Exocet lanzado desde un Super Etendrad, fue el Shefield. El capitán Augusto Bedacarratz y el teniente Armando Mayora fueron los protagonistas de aquella jornada el 4 de mayo de 1982. Y el 25 de mayo el Atlantic Conveyor fue hundido por aviones Súper Etendard, con los oficiales Robeto Curilovic y Julio Barraza como responsables.

En 2018 la Argentina compró una tanda de cinco aviones Etendard, modernizados, pero nunca volaron por falta de algunos elementos básicos de la nave, como los eyectores de emergencia de los asientos. Los eyectores los fabrica Inglaterra, que, desde 1982, mantiene un boicot a la venta de material bélico a la Argentina. Dentro del plan de desmantelamiento de la BAPI, el mes pasado se anunció que desactivó el sistema que tenía a estos aviones como protagonistas, dándolos de baja. Fue la última estocada, a lo largo de cuatro décadas, para que la Armada no cuente con aviones de combate, ni siquiera portaaviones para trasladar naves a futuro.

Punta Indio pierde el tren

El presidente Perón recuperó los ferrocarriles, y luego de derrocarlo hubo intentos exitosos para cerrar los ramales ferroviarios que recorrían el país. Frondizi impulsó el plan Larkin, y fue el antecedente para los cierres que siguieron en las décadas siguientes. En 1980, durante la última dictadura, cerró el ramal Sur del Ferrocarril Roca que salía de La Plata y terminaba en Pipinas, pasando por Magdalena y Verónica, trazado que se inauguró en 1913. El ferrocarril garantizaba la vida del polo lechero, que proveía a la Ciudad de Buenos Aires, además de otra producción agrícola; y a la vez permitía que los pobladores de la región se trasladaran de manera económica hasta La Plata y la Capital Federal. 

El cierre llevó al borde de la extinción a algunos pueblos ferroviarios, y otros sobreviven por alguna ayuda extra. En el caso de Magdalena existe el regimiento de Tanques 8 y un penal que sostiene parte de la economía del pueblo; en Verónica la ayuda siempre la aportó la BAPI; a su vez Pipinas contaba con la empresa cementera Corcemar, que daba trabajo a cientos de personas. En 1982 la última dictadura puso en marcha el ferrocarril por única vez, para llevar a los soldados y materiales -tanques- a pelear a las islas Malvinas, una movilización coyuntural que no se sostuvo en el tiempo. Localidades como Bavio, Ignacio Correas, Vieytes, Atalaya, o Las Tahonas sobreviven con una población escasa, con muy pocos jóvenes.

La región impulsó fuentes de trabajo a través de la horticultura, con huertas de 15 hectáreas que proveen a las ciudades cercanas, como La Plata. A la vez, se generó un polo apícola importante, con distintos productores que genera una de las mejores mieles del país. Además, hay un florecer del turismo rural, que incluye turismo de playa, con visitantes que llegan de La Plata, CABA y Gran Buenos Aires.

Los cohetes de Pipinas

La quita del ferrocarril pareció no afectar a Pipinas, que desde 1938 tenía a la empresa cementera como garantía de sus fuentes de trabajo y movilidad económica, además de una infraestructura que impulsó para mejorar la situación social, cultural y deportiva de la comunidad, y llegó a tener 4.000 habitantes. La crisis de Corcemar a fines del siglo XX, la posterior compra de la misma por parte de Loma Negra, su competencia, y el posterior vaciamiento y retiro de la cementera de Olavarría, dejó al pueblo paralizado. Hubo indemnizaciones, pero la fuente de trabajo no se recuperó más, y la población se redujo a menos de 1000 habitantes.

Roberto Zundri, un vecino de Bavio, en la vecina localidad de Magdalena, encabeza hace dos décadas movilizaciones y propuestas para que vuelva a rodar el tren desde La Plata hasta Pipinas. El tren permitiría el transporte de la producción de la región a las zonas urbanas, y además tener un medio de locomoción rápido, efectivo y barato para los pobladores que están casi aislados si no tienen vehículo propio. A su vez, los pueblos ferroviarios agonizantes revivirían, el aparato productivo agrícola ganadero tomaría un impulso renovado, y favorecería al turismo.

Punta Indio es un municipio creado en 1994, separado de Magdalena, con el impulso internacional de ser un municipio ecológico, con la Unesco dándole categoría de Reserva de Biósfera, y la creación del Parque Costero del Sur. Esa ventaja ambiental permite impulsar la región como un espacio turístico diferenciado, pero el costo de los accesos dificulta la movilidad, de ahí la importancia de recuperar el tren. Hasta el momento no hubo ningún gobierno provincial que se muestre interesado en favorecer el potencial de la región, con el agravante actual de estar a punto de perder la BAPI.

La Universidad Nacional de La Plata tiene la carrera de ingeniería aeronáutica, de más de ocho décadas de existencia, y durante el siglo XX fue una vanguardia en el estudio y construcción de aviones. La última etapa, ya entrado el siglo XXI, apuntaba a la cohetería espacial, y Punta Indio fue el lugar de investigaciones y prácticas, con las instalaciones levantadas en la localidad de Pipinas, a solo 15 kilómetros de la base aeronaval. La Universidad aportó para el armado de estructuras, mecánica, materiales, aerodinámica, térmica, baterías y electrónica de los cohetes, entre ellos el Tronador II, proyecto que permitiría entrar en la instalación de satélites argentinos en el espacio. 

El gobierno neoliberal de Mauricio Macri congeló el proyecto, y a fines de 2025 el actual gobierno nacional descartó los trabajos, dejó de financiarlo, recortó presupuesto, y despidió a personal especializado que desarrollaba la propuesta tecnológica, echando por tierra un proyecto de dos décadas. La base espacial de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en Pipinas, podría pasar a manos de Elon Musk y su proyecto espacial de X Space. La relación entre Musk y Milei alcanzó su fama global cuando el presidente argentino actuó de saltimbanqui del millonario y le regaló una motosierra. Desde medios oficialistas circula el rumor del acuerdo hace dos meses, con ventajas en la inversión favorecida por el super RIGI. Por el momento, no se firmó ningún documento al respecto.

Una región estratégica

Emiliano Perlini, presidente del Concejo Deliberante de Punta Indio, recalcó que la comunidad está en estado de alerta. Hay un consenso para que la base no se cierre, no se reestructure, ni trasladen personal militar o civil. “Siempre que hubo un gobierno neoliberal, Punta Indio fue afectado de manera negativa, ya sea con el cierre del ferrocarril, de Corcemar o ahora de la Base”, sostuvo.

Desde lo local, Punta Indio, cuya cabecera es la localidad de Verónica, tiene 12.000 habitantes, y el cierre de la base afectaría a 500 trabajadores -200 civiles y 300 militares-. Si tenemos en cuenta que son cabeza de familia, debería multiplicarse por 4 la cantidad de personas afectadas de manera directa. Algunos estiman que la zona se vería privada de 600 millones de pesos mensuales -400.000 dólares por mes- en concepto de sueldos que no circularían por los comercios de la zona. La baja de niños y adolescentes afectaría a las escuelas, que verían mermada su matrícula y obligaría a cerrar cursos, e incluso instituciones educativas. Una solución sería activar un puerto de aguas profundas y habilitar el canal que lleve a ese puerto y circule por el sector argentino del río, y evitar navegar por el sector uruguayo, donde los buques dejan millones de dólares en concepto de peaje. El proyecto del puerto multipropósito se presentó en el Congreso hace varios años, pero nunca se debatió, aunque se rumoreaba que la Armada había puesto a disposición terrenos a orillas del Río de la Plata, a la altura de Punta Piedras. A su vez, el canal Magdalena tiene desde hace muchos años la aprobación, pero ningún presidente mostró la voluntad por ejecutarlo.

Desde lo nacional se nota una serie de medidas conjuntas que dañan la capacidad de protección territorial y la entrega de la soberanía. En 2024, el gobierno argentino firmó con EE.UU. para que ingresara al país un Batallón de Ingenieros para desarrollar tareas en el Río Paraná, desde el cruce con el Río Paraguay hasta su desembocadura en el Delta del Tigre. No es un riacho más, sino que se trata de uno de los ríos más importantes del mundo por la cantidad de cosecha agroindustrial que transporta por sus aguas. El Ejército Argentino, que está dividido en armas, tiene el cuerpo de Ingenieros, pero la actual administración decidió dejar entrar militares de una potencia foránea, lo que significa una clara entrega de la soberanía argentina al permitir ingresar fuerzas extranjeras sin autorización del Congreso Nacional.

A su vez la actual administración neoliberal trabaja para la construcción en Ushuaia de una Base Naval Integrada y un Polo Logístico, que servirá de apoyo operativo y científico para mejorar la presencia en la Antártida. La Base era un proyecto del gobierno anterior, pero se desfinanció y desactivó durante el gobierno de Milei, y después de la visita del Comando Sur de EE.UU. se activó y se quiere acelerar los ritmos de construcción. Desde el Ministerio de Defensa sostienen que se hará con 100% de fondos argentinos, ya se destinaron 140 millones de dólares para reiniciar los trabajos, aunque se espera que EE.UU. apoye con algún tipo de financiación la construcción. 

Milei tiene la convicción que la instalación de una base de EE.UU. en Tierra del Fuego acelerará la recuperación de las Malvinas por parte de la Argentina (SIC). El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y el de Defensa, el general Carlos Presti, visitaron Ushuaia durante las últimas horas para recorrer las instalaciones de la base en construcción y buscar apoyo político del gobernador Gustavo Melella. Presti, antes de viajar, dijo que la base fueguina la podrá usar cualquier país del mundo que quiera ir a la Antártida. Además, sostuvo el jueves que “nadie habló de cerrar Punta Indio, pasará a ser una aeroestación, pero no cerrará”, confirmando la reducción de la base histórica a un reducto administrativo menor, con escaso personal y muy baja operatividad. Ni pilotos ni ex pilotos ni técnicos que conocen en detalle el funcionamiento de la base salieron a defender o justificar la propuesta de la administración Milei.

Durante un siglo los militares de Punta Indio custodiaron la frontera del Río de la Plata e intervinieron con sus bombas para frenar los intentos de un proyecto nacional. Hoy ese proyecto nacional desbarrancó, y la avanzada imperialista estadounidense ve con malos ojos una base que custodie fronteras, y menos aún en la boca de salida de alimentos para el mundo. La Argentina juega un rol importante en el rearmado geopolítico en el cono sur, pero su dirigencia eligió no ser protagonista, y optó por ser apenas una espectadora obediente.

Milei obtuvo en Punta Indio casi el 60% de apoyo en el ballotage de 2023, y un tercio de la población lo acompañó en las elecciones de 2025. A pesar del nivel de adhesión, la comunidad no está de acuerdo con sus medidas para la BAPI. Martín Otero, docente de la Base, explicó que la reacción ante el cierre inminente fue inmediata. Los vecinos se reunieron en el Club Verónica, con temor por transformarse en un pueblo fantasma; otro día con un banderazo en la plaza; crearon la mesa intersectorial en defensa de la base, y esa mesa impulsó la movilización al Ministerio de Defensa, donde pudieron dialogar con algunas autoridades; luego una reunión en el Senado; el corte de la ruta 36 para concientizar a los vecinos que no tenían información al respecto, y la semana pasada con una movilización al Edificio Libertad, comando de la Armada. 

En las movidas no sólo participan vecinos, sino también trabajadores de la Base, quienes explican los fundamentos técnicos por los que no debe cerrarse la base. La población de Punta Indio está en alerta y resiste, el resto del país no comprende que es un problema nacional y no municipal. La Constitución Nacional señala en el artículo 75, inciso 27, que el Congreso de la Nación “dicta las normas para la organización y gobierno de las Fuerzas Armadas”. En este caso, la reestructuración viola la norma constitucional y enero de 2027 será el punto de partida para el desmantelamiento de la BAPI.