"Yo, Manzanera", de Enzo Resino: "Es la comunidad organizada la única que puede sostener las redes de solidaridad”

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ENTREVISTA

"Yo, Manzanera", de Enzo Resino: "Es la comunidad organizada la única que puede sostener las redes de solidaridad”

12 Abril 2026

Yo, Manzanera es un libro que decidí llevar adelante con mucha dedicación, admiración y respeto, para recuperar y revalorizar el rol de las trabajadoras vecinales, más conocidas como “Manzaneras”, de la provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta que fue una política pública exitosa -que allá por la década de los noventa abordó principalmente la problemática social de la desnutrición y la mortalidad infantil- desplegada por el conurbano bonaerense y en otros puntos de la provincia. Decidí darle un tinte más local y trabajar con las manzaneras del partido de Ituzaingó, partido en el cual nací y en donde vivo actualmente”, dice Enzo Resino durante la entrevista para la Agencia Paco Urondo. 

Periodista, militante peronista y un apasionado cronista de la identidad bonaerense, en particular del partido de Ituzaingó, Enzo Resino ha desarrollado su carrera con un fuerte anclaje en el territorio, rescatando las historias y voces que definen el pulso del Gran Buenos Aires. Su trayectoria en medios locales incluye una participación activa en espacios como Radio Pública del Oeste y FM En Tránsito, así como en plataformas de streaming (Kamikaze Radio y Vow Streaming) y el diario digital La Ciudad. En estos espacios, se ha especializado en el análisis de la realidad local y la narrativa de cercanía.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo está conformado el libro?

Enzo Resino: El texto cuenta con trece relatos de manzaneras de este distrito, a través de los cuales sus protagonistas van repasando la historia del Plan Vida, cómo fue que comenzaron a ser manzaneras, qué las motivó a prestar este servicio voluntario a la comunidad en tiempos tan adversos y qué implicó en sus comunidades, para ellas y su entorno familiar, el haber ocupado el rol de trabajadora vecinal. Tratando de hacer un breve resumen técnico e histórico de lo que fue el surgimiento del Plan Vida, es necesario destacar la creación del Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense y el posterior establecimiento del Ente de Reparación Histórica como órgano ejecutor del mismo. A través de este se posibilitó una instancia de redefinición de las políticas sociales y permitió dar un cambio de perspectiva en cuanto a la cuestión del desarrollo social.

Fue así como en septiembre de 1994, de la mano del Consejo Provincial de la Mujer, presidido de forma honoraria por Hilda Beatríz González de Duhalde, nació el Plan Vida y posteriormente se sumaría el Plan Comadres. Es así como, con un abordaje puesto esencialmente en el cuidado de las personas -principalmente en lo referido a la alimentación saludable de niños y niñas de entre 0 y 6 años, como así también el cuidado de las embarazadas- y la restitución de derechos básicos de la población, se llevó adelante esta iniciativa en diferentes puntos del conurbano bonaerense que, por aquel entonces, ostentaba una alarmante cifra de 23% de desnutrición infantil.

APU: ¿Cómo fue la dinámica del programa?

ER: Tuvo una dinámica particular, refiriéndonos al nivel provincial, entre 1994 y 1999. Luego el mismo continuó, ya con otras autoridades adelante del mismo, pero mutó y tomó otras formas que ya no fueron la del inicio: primero dejaron de repartir mercadería; a los beneficiarios se les pasó a entregar un tipo de ticket o “vale” para canjear en los comercios que más tarde se reemplazó con la tarjeta del “Más Vida”, y a todo esto también se quitó la entrega de los sachet de leche. Ahora, hablando en términos locales, el programa se mantiene aún con vigencia y la red de manzaneras permanece con vida porque fue su trabajo el que permitió esto -además de la decisión política de las autoridades municipales- ya que, en los barrios y en sus comunidades, ellas siguen siendo las mayores referentes sociales. 

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Libro Yo, Manzanera

APU: ¿Y en particular con las Manzanera?

ER: Ellas mismas se encargaron de estar presentes, siendo las que trasladaban las problemáticas de los vecinos, las que se encargaban de acompañar a las personas a realizar un trámite o mismo siendo el nexo con las organizaciones libres del pueblo (sociedades de fomento, clubes de barrio, institutos de formación, parroquias, etc.) a la hora de darle una mano a quien lo necesite. Fue así como ellas, a través de la cercanía, porque sin dudas esta fue una política de cercanía y de cuidado, lograron que exista una relación transversal entre lo que era el vecino, el estado municipal, provincial, etc. Las Manzaneras se sienten reconocidas por su pueblo: en 2015 fueron declaradas Ciudadanas Ilustres, y lo cuentan con mucho orgullo. Esto es algo que las manzaneras destacan en varios relatos de este libro como así también otros momentos -entiéndase viajes, capacitaciones, cursos y diferentes encuentros- que las marcaron en lo personal y que también forman parte de la historia de esta red de mujeres voluntarias. Es por esta razón que sentí la necesidad de escribir sobre ellas. Eran mujeres, muchas de ellas madres e hijas, amas de casa o con alguna profesión ya definida, que asumieron con mucho compromiso una tarea importantísima. 

Ellas fueron las encargadas de que ningún niño o niña, entre los 0 y los 6 años, tuviera hambre. Lo hicieron repartiendo sachets de leche de medio litro -recuerdan la rutina de esperar al camión, que a veces llegaba a las tres o a las cuatro de la mañana según el recorrido, el cual dejaba los cajones en sus domicilios- entre los beneficiarios inscriptos; las “Comadres” hicieron lo propio censando a las embarazadas de los barrios, acompañándolas en sus controles médicos y luego, uno de los momentos más lindos, con la entrega de los ajuares completos para que las madres pudieran esperar la llegada de sus hijos con la ropa de cama, el moisés y todo lo necesario para recibir al recién nacido. He sentido también una necesidad imperante por hablar de las manzaneras porque significa poner en valor, en estos tiempos donde lo colectivo y lo comunitario está siendo constantemente atacado por sectores tan rancios y reaccionarios de la sociedad, la organización barrial y la articulación entre los diferentes actores de la comunidad ante la retirada del Estado. En esta normalidad que quieren implantar desde la derecha del sálvese quien pueda, del individualismo, la meritocracia y la desigualdad, entiendo que es la comunidad organizada -la manzanera, el merendero, el comedor, el club de barrio- la única que puede sostener las redes de solidaridad para no caer en el desastre absoluto.

APU: ¿Cuánto tiempo te llevó todo el trabajo en relación al libro?

ER: Estuve alrededor de dieciséis meses trabajando en este proyecto. Fueron incontables horas destinadas a desgrabar cada entrevista, respetando el espíritu de cada una de las palabras para que el lector se encuentre con la espontaneidad de cada una de las manzaneras, luego pasar todo a un solo texto y comenzar a darle una forma. A veces me veían en casa hablando solo, tratando de ordenar el texto y ordenarme a mí, mientras repasaba cada una de las entrevistas. El tema de decidir qué relatos presentar primero o definir el criterio para articular todas las historias me llevó bastante tiempo, no sin incontables termos de agua caliente y mates amargos como compañía, pero finalmente encontré la forma.

En medio de este trayecto me encontré, en el marco de un evento literario en zona oeste, con la gente de Grupo Editorial Sur. Fue así cuando, ya habiendo definido el orden del texto, me puse en contacto con los responsables de la editorial para presentarles lo que tenía y ver cómo podíamos convertir este trabajo en un “libro de verdad” y dejar de ser una simple recopilación de valiosos testimonios. El libro, que cuenta con una introducción histórica sobre el surgimiento del Plan Vida, un prólogo escrito por “Chiche” Duhalde, los trece relatos de manzaneras y material fotográfico, gentileza del Archivo Documental del Municipio de Ituzaingó y material propio de las trabajadoras vecinales, hoy en día se encuentra en edición y con Grupo Editorial Sur hemos decidido lanzar la preventa del mismo. Yo, Manzanera se puede adquirir en preventa a un valor de $28.000 pesos, lo que entendemos como un precio accesible para lo que suele costar un libro, y todas las personas que deseen reservar uno pueden ponerse en contacto conmigo al 11-5929-0255 para acercarles toda la información sobre los medios de pago y además hacer el intercambio de datos para, una vez impreso el libro, poder entregarlo a quien lo compró en esta instancia.