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Cultura //// 14.12.2010
Una vueltita por la Toma de Bernal

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Conurbanos) En la IAPI, si yo (mirá lo que te digo: YO), me paro en una esquina y grito a los cuatro vientos: "vecinos, vamos a ir a tomar esos terrenos que están vacíos, para comprometer a las autoridades a que nos brinden una solución para nuestros problemas de vivienda", creo que puedo llegar a juntar unas 200 personas en media hora.
La necesidad habitacional y los niveles de hacinamiento son situaciones que no se pueden negar, y cualquier espectativa de una posibilidad que supere esa realidad (y no es mucho lo que hay que superar), siempre va a ser recibida con entusiasmo por cualquier grupo de familias en el barrio.
Claro que después voy a necesitar de espaldas que sostengan la ocupación, porque no es tan sencillo como parece.Hay que sostener una toma en el conurbano, sobre todo en un Municipio gobernado por un Intendente que proviene del ala izquierda de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). No es joda.
La IAPI es un barrio enorme, que primero fue una villa de emergencia, y está muy cerca de los viejos galpones del viejo Instituto Argentino de Promoción Industrial. Un lugar ubicado en esta triple forntera difusa que conforman los Partidos de Quilmes, Avellaneda y Lanús, lleno de postergaciones, necesidades, pibes, y perros flacos. En definitiva, un lugar del segundo cordón.Los terrenos que se encuentran en lo que alguna vez fue el Frigorífico Finexcor (comprado y cerrado en 2005 por la multinacional Cargill) sobre la avenida Montevideo, en la localidad quilmeña de Bernal, fueron ocupados por unas quinientas personas que aseguran no haber sido "mandadas" por nadie. Mentira.Al frente del asenatmiento se encuentra una especie de puntero político (yo creo que no califica ni para eso, pero bueno, es una opinión nomás) a quienes el resto de los ocupantes llaman "El Gordo". Su apellido se desconoce, y nadie en la IAPI o los Barrios Santa María, 9 de Julio y La Loma (que se encuentra aledaño a los terrenos que fueron ocupados) conoce demasiado a este sujeto.En el medio, maniobras francamente cachivachescas, como la aparición de un supuesto dueño del predio que salió a hacer declaraciones en los medios diciendo que él no se oponía a la toma, siempre y cuando el Estado (sic) se lo comprara -sic y (?)- para cedérselo a las familias ocupantes. Horas más tarde, los verdaderos dueños del predio (o sea, Cargill,) desmintieron a esta persona y exigieron el desalojo inmediato de los asentados.La realidad es que este señor, y quienes lo secundan, no puede haberse lanzado a esta aventura en soledad, y las sospechas de que detrás de su maniobra puede haber alguien bastante más importante, están bastante fundadas.Más allá de la cobertura impresentable que le dieron los medios de la Capital Federal a la toma de Bernal, lo interesante es hacer notar las diferencias de la respuesta política que tuvieron las autoridades quilmeñas: al contrario de lo ocurrido en Villa Soldati, ayer mismo se hizo presente en el lugar el Intendente Francisco Gutiérrez, para conocer cuáles eran las demandas de los ocupantes, y luego estudiar cuáles serían las posibles soluciones al conflicto.
No es tan difícil. Diálogo y consenso, que le dicen. Pero de verdad.

 
 
 
 
 
 
 
(Agencia Paco Urondo)