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Cultura //// 11.07.2015
Sin las mujeres no hay luchas ni independencias

Cuatro líderes, referentes sociales y militantes de la equidad de género, la justicia y la solidaridad disertaron en la mesa “Con mujeres tendrá que pelear”, celebrada durante la primera jornada del Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia, que organizó el Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, entre el 6 y el 8 de julio en Tucumán.

Textos: Juliana Corbelli / Dibujos: Julia Vallejo Puszkin
“Con mujeres tendrá que pelear” fue la consigna que se desarrolló en la mesa troncal de mujeres en lucha, durante el primer día de jornada en la capital tucumana (en un colmado Teatro San Martín y a metros de la Fundación María de los Ángeles, fundada y dirigida por Susana Trimarco para la asistencia integral de víctimas de trata de personas). Con enorme trascendencia, recorridos de gestión política diversos y voces resonantes, tanto las expositoras como la moderadora Marta Dillon (editora y creadora de los suplementos feministas Las 12 y del LGTBQ Soy, del diario Página 12) compartieron sus iniciativas y actuaciones de embestida social de transformación política contra la opresión, la pérdida y la exclusión provocadas por el neoliberalismo y la dictadura. Fundadoras, líderes, senadoras, diputadas, rectoras, militantes, activistas, todas ellas han forjado organizaciones fundamentales y asimismo cumplen diversos roles en múltiples espacios de gestión.

Máxima Apaza (fundadora de la Federación de Mujeres de El Alto y senadora nacional en la Cámara Legislativa de Bolivia), Milagro Sala (diputada provincial de Jujuy y dirigente de la agrupación Tupac Amaru) y Hebe de Bonafini (presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo) revelaron al auditorio sus participaciones distintivas en la arena pública como mujeres organizadas. Se destacó el carácter extraordinario de los presidentes Evo Morales, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner para el cambio de paradigma del Estado y así expandieron la memoria revolucionaria, convencidas de la necesidad activa de sus propuestas de combate colectivo, en ámbitos privados y públicos: el hogar, las tierras, el Parlamento, la plaza. A días de cumplirse el aniversario 199 de la Independencia de la Argentina y a un mes de la marcha Ni una menos, en la Tucumán de historia cañera, la periodista especializada en temas de género Marta Dillon inició la proclama de reivindicación de las guerreras: “Sin las mujeres no hay luchas ni independencias”.
Polleras en el Parlamento

Máxima Apaza con un habla emocionada por la invitación y orgullosa por la presencia de las “polleras” en la Cámara Legislativa de su país, refirió al público sus ámbitos de lucha, tanto en su casa como en un congreso integrado en igualdad porcentual de hombres y mujeres profesionales. En principio trajo al recuerdo mujeres mineras y luchadoras contra el imperialismo como Juana Azurduy y Bartolina Sisa. La senadora abrió su exposición en un tono suave e íntimo para dar testimonio en primera persona singular sobre la opresión sufrida en su ámbito familiar, para luego dar alzada su voz en hermandad latinoamericana a través de un nosotras plural con Venezuela y Ecuador. “Soy una mujer indígena, aymará, que se ha formado en organizaciones sociales (…) Vengo de una familia violenta y también tropecé con un esposo muy violento y machista (…) Lucharemos cuando veamos vulnerados nuestros derechos (…) El tema es bien profundo, nos abraza un cielo azul, nos acoge la madre tierra”. Máxima Apaza recordó que logró romper la cadena de violencia dentro de su hogar y gracias al presidente Evo Morales, por primera vez en la historia boliviana, un gobierno indígena de izquierda asumió el poder, lo que permitió que una mujer indígena ingresara a la Legislatura, donde le es posible trabajar para la demanda del pueblo.

Durante su exposición (que escribió de modo colectivo con otras mujeres) alzó de modo firme la Nueva Constitución Pública del Estado. “Nosotras las mujeres no sentimos temor, somos un aporte a Bolivia y lucharemos cuando veamos vulnerados nuestros derechos”. En una pelea práctica y continua por el respeto y la dignidad humana, y en el marco de una época única dada desde el Estado plurinacional boliviano, los temas mencionados para la nueva ley tuvieron que ver con el proyecto de descolonización: el Estado laico. Además y en consonancia, la necesidad de la autonomía del cuerpo, educación y protección a mujeres –especialmente en áreas rurales- en temas como el goce, el aborto, o el problema de la trata y el tráfico. Finalmente, contó que la red parlamentaria formará parte de diversas cumbres para el cuidado de niños y adolescentes en diferentes ámbitos. Las organizaciones, asimismo, no dejarán de reclamar para su país: “Queremos la reivindicación marítima”.

El fuego imperdonable
Milagro Sala habló del enojo y de la impotencia de un nosotros excluido de los sistemas económicos, sociales, sanitarios y educativos provocados por la política de la desilusión del PJ menemista de los años noventa. Contó que renunció al partido y que el hecho culminante para la organización de la Tupac Amaru ha sido en Jujuy la pérdida del ferrocarril. Este hecho hace -como ella misma se define- que “esa muchacha chiquita peleara contra la policía” porque las mujeres “no estaban marcadas”. Esta invisibilización entonces jugó a favor para la protesta en las rutas y la arremetida física: “Ahí entra el rol de la mujer: en la quema de gomas.” Sin desesperación ni depresión, el ánimo de la organización enfocó su labor con tenacidad, recuperación del trabajo y la reconstrucción familiar, sin la participación del Estado hasta la llegada de Néstor Kirchner.

El diálogo que le había solicitado el ex presidente fue sorprendente para toda la asamblea, pero más aún cuando el mandatario junto con el Ministerio de Desarrollo, lejos de vulnerar la autoorganización en huertas, comedores o sistemas de riego, le ofreció la posibilidad de construcción de las viviendas. “El 80% de los que estábamos ahí éramos mujeres (…) Cuando empezamos la construcción, las mujeres me dijeron que querían aprender (…). Hoy tenemos el lujo de decir que tenemos compañeras que están trabajando en empresas privadas”. La construcción es según Milagro Sala el quiebre histórico que posibilita la recuperación del tiempo perdido. Se redistribuyó el dinero sobrante en otras edificaciones con pilares sociales, educativos y sanitarios: piletas, escuelas y centros de salud. La advertencia se reinstala hoy ante el inminente cambio presidencial de 2015: “Nosotros no vamos a retroceder (…) Hemos cruzado la valla (…) No nos perdonan que hayamos sido capaces de construir viviendas. No nos perdonan eso”. En este punto clarificó la violencia sufrida por la discriminación racial como así sucede con las formas en las que se dirigen a la presidenta, y reconoció para el cambio posible y efectivo una forma dual, “entre hombre y mujer, como Cristina y Néstor”.
Paños blancos por el mundo

Hebe de Bonafini comenzó su exposición después del fervor de los aplausos y cantos de abrazo de los asistentes. La fundadora de la asociación dio por sentado dos hechos: la mesa es feminista, y la historia de las madres ya todos la conocen. Y habló de un aprendizaje colectivo y un proceso de reflexión en el tiempo, de una lucha que comenzó en la última dictadura militar argentina, hace 38 años, la que aún cuenta con la marcha sin interrupción de los jueves. “Nos dimos cuenta de que solas no podíamos hacer nada y que debíamos armar un colectivo.” Y pese al secuestro de tres madres, a la plaza “volvimos”. De este modo y a fuerza de solidaridad se convirtieron en “madres de los 30 mil”. Primero se encontraron con mineras bolivianas, luego con mujeres ecuatorianas, después de Venezuela (muy anterior a Chávez). La comunicación fue fundamental para que el grupo de madres aprendiera el motivo de la desaparición de sus hijos e hijas: el plan económico. También otras mujeres, ya sea por hambre o mafia, perdieron a sus hijos o maridos. En Chernobyl, Italia, Israel o Palestina, en Latinoamérica “los pañuelos blancos eran cuando te quemaban la casa, te mataban al hijo (…) La solidaridad no se termina.” Además, actualizó “las edificaciones” en vigencia que cumplen con los sueños de sus hijos: la universidad, la radio, la editorial, el bar, el centro cultural ECuNHi, la biblioteca. Ella confirmó que “todo fue mejor con la llegada de Néstor y Cristina” y que “el hacer y crear es algo que no nos permite envejecer”. Reforzó su confianza por el kirchnerismo tanto como su descreimiento por Scioli. Además enfatizó el hecho de que el aprendizaje ha sido adquirido poniendo el cuerpo contra las represiones, la autoformación y el conocimiento de la política internacional y la mirada activa y conciente cuando vemos la televisión. La revolución se hace todos los días, “por la mañana”, culminó.

Cierre
La responsabilidad de las mujeres en el seno familiar y para con el Estado, el reconocimiento del valor del cuerpo involucrado para la conquista de los derechos y la posibilidad de debate fueron asumidos en agradecimiento y relevancia en el escenario del foro por estas mujeres que han logrado hachar la violencia dada por el hambre, la discriminación y la tortura infernal. Ya sea en tonalidad suave o estridente, resonaron las voces clarificadoras de acción soberana, participativa y solidaria.
Para dar continuidad a la reflexión activa de las luchas por la identidad y la subjetividad, la liberación y las reivindicaciones de género en diversos ámbitos, se pueden consultar de modo online artículos en la Web del Ministerio de Cultura, Cuadernos por una nueva independencia: “Representación audiovisual: una violencia de tres grados” (María Iribarren), “Las imágenes que faltan” (Marta Dillon) y “Patriarcado, sexo y género” (Dora Barrancos), entre otros.