Se presentó el poemario "La otra orilla del desvelo", de Norberto Riccombene
La otra orilla del desvelo, del poeta y psicoanalista Norberto Riccombene, se presentó el pasado 18 de junio en Casa Fundación Medifé. Participaron el escritor Luis Gusmán, el investigador Armando Minguzzi y la psicoanalista Mariana Trocca. La actividad propuso una conversación abierta sobre poesía, lenguaje y experiencia, reuniendo a lectores, escritores y referentes del ámbito cultural alrededor de una obra donde la poesía aparece como refugio, memoria y forma de atravesar el desvelo.
Nacido en Buenos Aires en 1961, Riccombene desarrolló su trayectoria en el ámbito del psicoanálisis, tanto en la clínica hospitalaria y privada como en la docencia universitaria. Ha escrito ensayos y artículos vinculados a la especialidad, además de textos sociales y culturales. Creció escuchando a The Beatles y más tarde encontró en el tango y el jazz una herencia afectiva decisiva. La otra orilla del desvelo es su primer poemario, mientras trabaja actualmente en un próximo libro.
En la obra editada por Ediciones del Dock, Riccombene construye una escritura atravesada por la vigilia, la memoria y las zonas más sensibles de la experiencia humana. Los poemas avanzan entre imágenes precisas y reflexiones íntimas, donde el lenguaje aparece como una forma de explorar aquello que muchas veces permanece oculto o apenas insinuado.
La mirada reflexiva y poética conviven en un libro que evita toda solemnidad. En lugar de ofrecer certezas, Riccombene trabaja sobre la fragilidad de los vínculos, el paso del tiempo y las marcas de la ciudad en la vida afectiva, tal como confiesa en su poema "Olinda": “Soy un extraño perdido en este mundo sensual, empujado a perder la razón para dejarse llevar por las rúas al corazón incierto y enamorado de una ciudad que nada pierde aunque la abrigue la mentira."
Los poemas de La otra orilla del desvelo parecen formar una constelación íntima: memoria, padres, pérdida, bares, esquinas, sueño y tiempo. Buenos Aires aparece como un cuerpo sensible donde quedaron plasmados los vínculos, con referencias urbanas concretas —Corrientes, Abasto, Palermo, La Giralda— que le otorgan a la escritura una fuerte cadencia porteña.
En palabras de Mariana Trocca: “Una sensibilidad claramente porteña con Buenos Aires como escenario. La ciudad funciona como un aparato de memoria, un cuerpo donde quedaron inscriptos los afectos”.
El libro revela además un trabajo riguroso sobre la palabra y el ritmo, en diálogo con una tradición poética profundamente argentina. Riccombene realizó clínica de obra junto a Diana Bellessi y Luis Tedesco, dos referentes fundamentales de la poesía contemporánea, cuya influencia puede percibirse en la sensibilidad y precisión de su escritura.
El epílogo del libro fue escrito por Luis Gusmán, quien señala: “El dolor y la lengua, desvelan. Pero, tal vez, no haya mejor amparo que la lengua para vérselas con el dolor”. Y agrega: “El género poético parece poner a prueba el oficio de escribir con una exigencia digna de su historia, tan ligada a la música, al poema para ser dicho en voz alta”.