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Cultura //// 09.05.2021
Militancia, romance y acción: reportaje al escritor Gabriel Russo

AGENCIA PACO URONDO dialogó con el periodista que acaba de publicar su nuevo libro Dinamitados, por Ediciones Ciccus.

Por Gito Minore

El peronismo y sus protagonistas han sido una inagotable usina para la creación. Desde el minuto cero de su nacimiento, este movimiento político ha sido abordado desde los diferentes géneros, tanto artísticos como literarios.

Haciéndose cargo de una tradición que en poco tiempo cumplirá sus primeros ochenta años, Gabriel Russo se ha propuesto narrar el peronismo desde la ficción. Tras haber publicado La hija de Jauretche, Los muertos que no se pueden decir y Tania, una historia peronista, llega ahora a las librerías Dinamitados, su cuarta novela.

Para conversar acerca de la labor que está llevando a cabo, AGENCIA PACO URONDO convocó a Gabriel Russo, periodista, escritor y peronista de ley.

AGENCIA PACO URONDO: Desde hace un tiempo a esta parte venís escribiendo y publicando novelas que giran en torno a temas de raigambre nacional y popular ¿Cómo surgió la idea de novelar el peronismo?

Gabriel Russo: En el 2017, al igual que ahora, realizaba todos los días el programa “Comunas A.M.”, por Radio Belgrano. En los editoriales trataba de no caer en la actualidad para exponer el pensamiento nacional, y hablar de Jauretche, Ramos, Scalabrini Ortiz y demás. Hablar de ellos y la conexión con el peronismo, y en ese momento con Cristina Fernández. Desde ese punto partí para que el no peronista tuviera en sus manos material lectura que quizás con el libro de análisis jamás tendría, por una idea prejuiciosa. En dos años formatee una ficción que presentaba en sociedad hechos históricos verídicos desde el 45 hasta los 70. El libro se presentó en el 2019. Yo venía de escribir Relatos del pensamiento nacional y Relatos nacionales. Fallidos liberales. Con el libro en la mano pensé que desde la ficción podía difundir la historia y las tragedias peronistas.

APU: Me llamó mucho la atención que en el prólogo a Los muertos que no se pueden decir, para referirte a esta cuestión, hablás de “olor a peronismo” ¿De qué estaría compuesto ese aroma?

G.R.: El olor a peronismo es ese que surge de los sectores nacionales y populares, el olor a trabajo, el sudor de las marchas, el de las corridas en las plazas perseguidos por la policía y ese olorcito al choripán deglutido en la Plaza antes de escuchar a nuestros líderes. El choripán es parte del folclore peronista, de hecho escribí Memorias de un choripán hace unos años.

APU: En tus libros, más allá de las situaciones históricas, intervienen personajes ficticios que bien podrían ser gente del corriente ¿Cómo llevás adelante el interjuego entre ambos factores?

G.R.: Por lo general, antes de desarrollar una idea tengo presente qué quiero difundir. El objetivo es siempre el mismo, que el lector conozca la historia que no le han contado. Por ejemplo, si yo pregunto a más de un compañero o a alguien que no lo es, si sabe que fue el cinco por uno dirán que Perón mandó a quemar los comités, etc. Ahora la mayoría no saben el origen de ese hecho. ¿Cuántas veces escuchaste que Perón dejó entrar a los nazis a la Argentina? Ahora bien, la mayoría ignora que los nazis en 1930 constituían una masa de 150 mil afiliados a la causa y que bancaron la campaña de Hitler desde Córdoba. Y así una serie de hechos desconocidos por la opinión pública que reduce el peronismo al negro, el planero y a la corrupción, cuando la mayoría de los actos corruptos en la historia argentina parten desde la derecha.

Una vez que fijo el objetivo trazo una ficción con militancia, romance y acción. Con protagonistas comunes que aparecen de alguna manera en todas las novelas. En el caso de Los muertos que no se pueden decir, parto de un hecho verídico, con una frase desafortunada que alguien, una vez, me contó. Los protagonistas de esa historia participan en Tania, una historia peronista y Dinamitados. Dos novelas que le suceden, y en estas son extras.

APU: Vos sos de profesión periodista y tus primeros títulos publicados están vinculados a ese registro. ¿Cuál es la diferencia o cambio fundamental que encontrás entre ambas narrativas?

G.R.: La diferencia entre hablar de periodismo y narrar una novela es el público. Algunos lectores me llaman y me preguntan por los personajes, este quién es o dónde pasó tal o cual cosa. Viven la novela. Sobre los libros periodísticos no hay respuesta. Te dicen “pero mirá que bien” y punto. No hay tanto interés salvo para quien es parte de la misma profesión.

APU: Los libros anteriores salieron con poca distancia temporal entre uno y otro, e incluso en breve sale uno nuevo ¿Cómo manejás esta dinámica dual entre escribir y publicar?

G.R.: Acaba de salir Dinamitados, una historia militante que recorre las tragedias peronistas ocurridas en el sur del Gran Buenos Aires. Kosteski y Santillán como corolario de los fusilados de Racing, la tragedia de Pasco y el crimen de Turner. Esa historia tiene como objetivo mostrar cómo esa pareja llega a obtener el gobierno local. En el medio existe una historia policial de narcos y gitanos. Apenas salió el libro entregué al editorial Perón en el siglo 21, que saldrá en julio. Cuando salga entregaré una historia ocurrida en el norte del Gran Buenos Aires todavía sin título, de la cual ya escribí cinco capítulos. El promedio de cada libro en la realización varía entre 4 y 6 meses. Y el motivo principal de la cantidad es la pandemia. Trabajo en la radio desde casa, ahorro mucho tiempo, soy enemigo de la televisión, entonces leo y escribo. Utilizo la novela como herramienta para difundir el peronismo en ese formato, porque desde ahí se puede documentar, al margen de que se pueden leer mañana o en diez años. Los libros de análisis político tienen una duración determinada donde la actualidad les marca el límite. La novela es atemporal.

APU: ¿Cómo continúa la saga?

G.R.: Los muertos que no se pueden decir, tiene que ver con el caso Vallese y los militantes arrojados al río desde aviones militares. Se conecta con Tania, una historia peronista. Tania es la madre de Tamara, protagonista en Los muertos que no se pueden decir y te cuenta la resistencia de los sesenta y Cooke en Cuba. Es una historia con final feminista. Dinamitados se conecta con la primera. La que viene Perón en siglo 21 (y el secreto del 53) es una historia futurista que ocurre en el 2045 y que devela un secreto de Perón en 1953. Aquí vas a leer el formato de vida en ese año con proyectos que se están estudiando y desarrollando en la actualidad en algunas universidades del norte del planeta.