fbpx La militancia y el trabajo de las crianzas | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 09.08.2020
La militancia y el trabajo de las crianzas

"Como madre siento que nunca llego a ser quién quiero ser. Leo y leo pero cuando llega la hora de aplicar esas técnicas más modernas de estar presente, siento que la mitad del tiempo fallo. Tengo culpa cuando no lo consigo pero es agotador estar presente todo el tiempo".

Por Itzel Bazerque Partrich | Ilustración: Itzel Bazerque Patrich

¿Por qué tener hijas/os es más difícil de lo que parece? Antes de tener hijos me parecía tener todo tan claro. Había trabajado con niños y niñas durante años, tenía mucha experiencia. Observaba el mundo a mi alrededor y pensaba que iba a ser súper fácil. Que yo podía hacerlo mejor que mis padres y mejor que todos los que tenía cerca. 

Qué fácil es criticar a los demás. Como cuando veía a padres enchufar a sus hijos con tablets en un restaurante, buff, pues yo eso no lo voy hacer nunca, pensaba. Pero luego llegan tus hijos, y es todo tan difícil, tan agotador. Te encontrás en situaciones que necesitás desconectar de ellos y disfrutar de una cena en un restaurante, y tus hijos no te paran de taladrar con preguntas y pedirte atención, terminás enchufándoles con el celular, y... alá. Soy una de esas “malas” madres que tanto criticaba.

Creo que los seres humanos tendemos a querer mostrar lo bonito, lo lindo que es todo y eso lleva a que en general no se habla de lo duro que es realmente tener hijos. Es más cómodo poner ese filtro para tener una linda foto en instagram que abrirse y mostrar lo mal que lo estamos pasando. Yo lo veo a mi alrededor, muchas familias quemadas con el acumulamiento diario que conlleva cuidar a nuestros hijos. 

Aparte de que nuestra forma de ser madres y padres ha cambiado muchísimo. Pienso en mi abuela y ella no quería tener hijos. Pero terminó teniendo 5 y una mucama que cuidaba de ellos. No era mala persona, pero tampoco fue buena madre. La sociedad esperaba algo de ella, ella cumplió. Hizo lo que pudo para sobrevivir, pero no tuvo apego a sus hijos.

Con mi madre a veces hablamos de la desinformación, que ella sintió, que tuvo cuando me crió. Su madre le enseñó que no había que levantar mucho a los bebés en brazos cuando lloran porque se mal acostumbrarían. Claro, ahora se sabe científicamente que a un bebé le haces daño a su cerebro si lo “dejás” llorar. Y en realidad mientras más tiempo tu bebé te sienta en brazos más seguro va a ser luego en la vida. Pues, mi madre ahora lo ve muy claro, pero antes no tenía internet para investigar distintos métodos. Ese dicho de que los niños no nacen con manual, ahora no es verdad. El mundo está lleno de libros e información sobre cómo mejorar como madres y padres y tenemos el lujo de poder decidir y hacer análisis y autocrítica para encarar a nuestros hijos como nuestro corazón nos lo pide. Pero de lo que no se habla es de cómo tanta información ha creado también mucho estrés. Yo, como madre, siento que nunca llego a ser quién quiero ser. Leo y leo, pero cuando llega la hora de hacer esas técnicas más modernas de estar presente y manejar los emociones de mis hijos, con respeto siento que la mitad del tiempo fallo. Tengo culpa cuando no lo consigo pero es agotador estar presente todo el tiempo. Es difícil manejar tus emociones para enfrentar las emociones de otro ser todo los días y a todas horas. Para eso uno tiene que estar bien interiormente. 

Antes de hablarles de la parte tabú, siento que, en mi defensa, les tengo que aclarar que sí, amo a mis hijos. Los disfruto y seguiré trabajando para ser la mejor mamá que pueda y todo lo demás. Es verdad de que mis hijos me enseñaron mucho. Yo cambié a raíz de tenerlos. Creo que el cambio más grande que percibí es lo que comenté antes, de la facilidad con que juzgaba a todos. Mis hijos me enseñaron que todos los problemas de los niños no se pueden arreglar de la misma forma. Como seres humanos (sí, son pequeños pero son seres humanos) y aunque vengan de los mismos padres y/o madres todo está en juego. Porque influye su personalidad, sus experiencias vividas, etcétera. ¿Entonces quién soy yo para andar criticando a los demás??? Como el tema teta y mamadera... por favor, que cada uno haga como le parece y listo. Yo personalmente soy defensora de dar teta, te puedo hablar horas de los beneficios. Pero también sé de mujeres que casi se matan al intentarlo y vivir con culpa por no lograrlo... Nada es fácil de todo esto, ni el “simple” acto de amamantar. Pero no tenemos que atacarnos unos a otros. 

El momento de sinceridad

Como me dijo una amiga mia: “¿Cómo puedo querer tanto a mi hija y no aguantar estar con ella a la vez?”

Realmente pongo en duda si volvería a tener hijos sabiendo todo lo que lleva ser madre hoy en día. Porque nuestros hijos realmente se merecen todo de nosotros. Se merecen respeto, amor incondicional, calma, apego, paciencia, presencia y límites... Pero entre el agotamiento y el estrés, ¿ya mencioné el estrés antes? Es que estoy estresada... Si yo siento hasta estresante encontrar el tiempo para el autocuidado, ¿cómo no vamos a estar quemados? Que por cierto el autocuidado es otro tema que deberíamos hablar en profundo porque es casi no existente en esta cotidianeidad ¡Y no se olviden de la preocupación de su futuro! Uy uy uy... Es mucho. Qué fuerte sólo pensar en el mundo que les estamos dejando.

Veo a gente que están por tener bebés y me pregunto, ¿cuáles son sus razones para tener a ese bebé en el mundo que tenemos ahora mismo? ¿Se dan realmente cuenta en qué se metieron? Ya no vale tenerles por presión social. Ni por preservar el apellido y sentir que tienes un “Mini Yo”. Ni para tener herederos, ni para seguir viviendo a través de ellos, ni por atrapar y conservar a una pareja. Ni para que nos acompañen en la vejez. No vale para nos les cuiden; ni porque es lindo pensar que alguien que te ame por siempre pueda existir. La dura realidad es que si vamos a embarcarnos en la aventura de tener hija/os tenemos que tener muy leído y muy claro las desventajas ¿Sabías que existe un movimiento de personas que decidieron no tener hijos por el simple razón de que no es ecológico?

Les quiero dejar desglosado cosas que yo me di cuenta que no se hablan. Mucha gente te habla de la crisis madurativa de los 2 años conocido como los terribles 2 años. Pero a mí nadie me preparó para la crisis de los 4 años. ¡Sí, existe! O sea te saliste de uno y ¡bam! Entras en otra y mucho peor, ¡¡¡¡porque hablan!!!! Te cuestionan todo. Qué dolor de cabeza, por favor ¿ Sabías que en inglés lo llaman “Fucking fours”? Con eso te explico todo.

Luego encima te viene una crisis de los 7 años, aún no llegue a esa pero no me quiero imaginar. Creo que es para recordarte que tu hijo está creciendo y está construyendo su propia identidad y personalidad. Y luego tenés la preadolescencia, que cada vez llega más temprano. Y la guindilla de la torta, la adolescencia. Que ni te cuento nada porque recordarás lo dulce que fuiste con tus viejos de adolescente. 

Y eso no incluye el estrés de trabajo, la casa, la pareja, los suegros, confinamientos, enfermedades, el mundo y otras cuantas cosas más que la vida te tira en tu camino. Así que futuros papás y mamás, están avisados. Piénsenlo bien, ¿tan mal está comprar una planta o tener un pulpo?