El color nunca fue neutral: Iemanjá es negra
Iemanjá es una orixá africana. No es un símbolo decorativo ni genérico: es una figura sagrada, ligada a la historia, la espiritualidad y la resistencia de los pueblos afrodescendientes en América del Sur.
En una ilustración reciente de Maitena Burundarena, Iemanjá aparece representada como una mujer blanca. Esta elección no es inocente: es blanqueamiento y apropiación cultural, una práctica colonial que borra lo afro y reinterpreta identidades y deidades desde una mirada eurocéntrica.
Señalarlo no es un ataque personal, sino una forma de visibilizar cómo estas prácticas persisten en el arte, especialmente cuando no hay escucha ni revisión frente a las críticas de las comunidades afrodescendientes.
Desde mi activismo artístico afrodescendiente, estas representaciones obligan a preguntarse por qué, cuando se trata de lo afro, la violencia simbólica en imágenes e ilustraciones sigue siendo leída como una decisión estética y artística, y no como lo que es: un borramiento ofensivo y grave que debe repararse.
El arte no es neutral: educa. Puede reproducir el racismo o enfrentarlo y también transformar las representaciones impuestas históricamente sobre pueblos enteros.