Colectivo de Danzas Afro: Xirê por la memoria, la verdad y la justicia

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    Colectivo de Danzas Afro
    Foto: Sebastián Miquel
ENTREVISTA

Colectivo de Danzas Afro: Xirê por la memoria, la verdad y la justicia

29 Marzo 2026

A una década de la creación del Frente Cultural 24 de Marzo, el Colectivo de Danzas Afro llevó a las calles Xirê, una intervención artística que recupera saberes ancestrales y afirma la danza como herramienta de memoria, resistencia y Nunca Más al borramiento de las identidades políticas y culturales.

APU diálogo con las referentes Cecilia Benavidez, Eva Mazal, Silvana D´Aversa y Paula Picarel acerca de la poderosa jornada histórica en el marco de los 50 años del Golpe cívico-militar.

AGENCIA PACO URONDO: Este 24 de marzo eligieron trabajar con la simbología del Xirê como eje de la propuesta artística. ¿Qué es el Xirê y cómo surgió la decisión de tomarlo como base para la secuencia de danzas?

Cecilia Benavidez: El Xire es una palabra de origen yoruba que significa rueda ritual. Nosotras lo  elegimos como eje para marchar trabajando con palabras clave como “apertura, perseverancia, ciclos, resistencia, templanza, paz y fe” que están en conexión con la simbología de los orixás. El Xirê es una secuencia de danzas y músicas rituales que se practican en distintas religiones afroamericanas, es un espacio en el que conviven las singularidades de cada orixás generando comunidad. En Latinoamérica, las personas esclavizadas traídas de diferentes territorios africanos protegieron y transmitieron sus creencias, sus alimentos y sus historias, encarnándolas en sus cuerpos. En un tiempo en el que intentan naturalizar la crueldad y el desastre, creemos que el Xirê, como práctica ancestral, nos permite reunir memorias para narrar. La elección de esta forma de danzar surgió también de la necesidad de construir un espacio colectivo que albergue a quienes fuimos, quienes somos y quienes vendrán.

APU: ¿Cómo nació el Colectivo de Danzas Afro y qué lxs motivó a organizarse como grupo?

Silvana D´Aversa: Nuestro colectivo nace formalmente en el año 2016, en un contexto político marcado por el 40° aniversario del último golpe de Estado y frente al gobierno de Mauricio Macri que manifestaba posturas negacionistas y de marcado tenor represivo. Sin embargo, para entender nuestro origen debemos hacer memoria, ya que nuestra identidad está ligada a experiencias previas que son fundamentales.
Eva Mazal - Así es, somos la continuación de la experiencia de Oduduwa Danza Afroamericana, un grupo formado por Ceci (Benavidez)  Wanda Migelson, Alejandra Vassallo, Julieta Eskenazi, María Balmaceda y Victoria Pagani. Ellas se unieron tras un hito político-cultural en 1998: la salida de la comparsa de candombe Kalankan Güé en homenaje a José Delfín Acosta Martínez, activista afrodescendiente asesinado por la policía en 1996 en un acto de racismo y discriminación.

APU: Es impactante, el caso de José Delfín Acosta Martínez y su reconocimiento internacional derivó en 2020 en la primera condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Estado argentino por racismo y violencia institucional.

CB: Tal cual, aquel homenaje fue organizado por su hermano Ángel Acosta Martínez en un contexto muy difícil para su familia. El mismo consistió en una gran comparsa, integrada por distintos bloques. Uno de ellos, el bloque de danzas afro de simbología de orixás, coordinado por la maestra Isa Soares, junto con Marcela Gayoso y Julieta Eskenazi, que hoy podemos decir que, de alguna manera,  sembró la semilla de lo que vendría después. Este año, y en memoria de todo este recorrido y entendiendo la importancia de seguir construyendo, invitamos a compartir nuestros encuentros con Marisa Nascimento y otrxs docentes y referentes afrodescendientes.

APU: ¿Qué representa para ustedes ser parte del Frente Cultural “24 de Marzo”?

Paula Picarel: El Frente Cultural y nuestro Colectivo nacen de un mismo impulso: la necesidad de invitar a lxs compañerxs a habitar la calle con el cuerpo, la danza y la música. Formar parte de este espacio es nuestra manera de disputar los sentidos de lo común, defender derechos y negarnos al silencio y el olvido. Entendemos al Frente como un gran cuerpo colectivo que se expresa en unidad, respetando y valorizando las propuestas y singularidades de cada grupo. Es un espacio de construcción basado en el diálogo, el cuidado y la participación activa, que nos brinda el marco necesario para salir juntxs a poner el cuerpo en la Marcha del 24 de Marzo. Para nosotras, el Frente Cultural 24 de Marzo es un espacio político que nace de la insistencia del encuentro cultural en la calle, de una propuesta artística que se ensambla para manifestarse y para preservar la memoria de las luchas de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

CB: No es casual que Oduduwa continuará esa tradición de "decir con el cuerpo" en la calle. En 2001, invitadas por la agrupación H.I.J.O.S., marcharon junto a la escuela de percusión "La Chilinga" interpretando danzas de simbología de Orixás. Aquella acción resignificó la simbología ancestral a través de las heridas del terrorismo de Estado y la lucha por los Derechos Humanos. Desde 2005, la convocatoria se abrió a la comunidad en ensayos públicos, y hoy somos esas mismas participantes y nuevas generaciones quienes impulsamos este proyecto articulado desde 2016 en el Frente Cultural.  Nuestro colectivo se completa con compañerxs percusionistas como Miguel Villaveiran, Ezequiel Szursterman y Nige Achy que a lo largo de los años se hicieron cargo de armar y coordinar el bloque de percusión para las salidas.

APU: Este año también se cumplen 10 años de la  conformación del Frente Cultural. ¿Qué recorrido y aprendizajes destacan de esta experiencia colectiva?

Eva Mazal: Destacamos sobre todo, la certeza de insistir: insistir en caminar y construir con otrxs, en bailar juntxs y en sostener espacios de contención. Aprendimos que la memoria es una tarea cotidiana que nos obliga a no olvidar que aún buscamos a lxs nietxs y a los desaparecidos y que todavía hay genocidas sin juzgar. Nuestro espacio aloja año tras año a personas con trayectorias y bagajes culturales diversos y algunas comenzaron a conocer más de cerca la historia de nuestro país a través de la danza,  lo cual nos confirma que nuestra labor de transmisión tiene un sentido profundo.

PP: En la actualidad, cuando se impone una política del descarte, la violencia, la burla y el descrédito, apostar a estos encuentros y a su puesta en el espacio público se vuelve un acto profundamente político. Al igual que los antepasados africanos compartían sus creencias en los barracones para no ser devorados por el olvido, nosotras practicamos el Xiré como una síntesis de identidad y humanidad. Frente a la invisibilización traemos la potencia de un pueblo que subsistió tejiendo comunidad. 

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Colectivo de Danzas Afro
Foto: Sebastián Miquel

Danza por la identidad

APU: En relación con ese contexto histórico y con las expresiones de racismo institucional y estructural que aún persisten , ¿de qué manera las danzas afro se constituyen hoy como una herramienta artística y también política frente a la realidad que atravesamos como país?

SDA: Todo arte es político y nuestra intervención de matriz afrolatinoamericana en las calles propone un ejercicio de reconocimiento necesario: no sólo hacia quienes fueron esclavizados en el pasado colonial, sino hacia todas las personas que han sido invisibilizadas, silenciadas o desaparecidas a lo largo de la historia. Nos  reconocernos en ellxs también, porque son parte de nuestra identidad cultural y nuestro territorio. 

APU: Como profesoras, referentes e integrantes del Colectivo Danzas Afro  ¿Qué valores, memorias o mensajes buscan transmitir a través del movimiento y del cuerpo?

PP: En los encuentros que proponemos insistimos en dos gestos: la ofrenda y el pedido, inspirada en la práctica ancestral afro. Antes de cada marcha, nos reunimos para conversar, compartir una comida y nuestras miradas sobre el tiempo social que atravesamos. En esos encuentros elaboramos ideas y decidimos qué necesitamos exigir o evocar ese año en materia de Memoria, Verdad y Justicia. A través del lenguaje de las danzas de simbología de los Orixás, entramos en un proceso de resignificación performativa. Aunque nuestro mensaje se sitúa en el contexto presente, muchas veces recurrimos a símbolos similares porque entendemos que la insistencia es la forma de resistencia que nos enseñaron las Madres y Abuelas.

APU: ¿Cómo dialogan las danzas de matriz afro con la historia y las luchas del pueblo argentino?

SDA: Las danzas afro inauguran una forma inédita de dialogar en el espacio público sobre el dolor y la ausencia . Existe una tradición del pueblo argentino de salir a la calle , somos un pueblo que se moviliza ante la injusticia, que pone el cuerpo para reclamar  y  que siempre fue muy creativo en sus formas de ocupar y disputar el espacio público.

CB: Para nuestro colectivo es una comunicación que acontece cuando los cuerpos se encuentran y se modifican. Mientras que el canto o la consigna a veces pueden volverse automáticos, el "marchar bailando" habilita una vía nueva para expresar lo que la voz ya se ha cansado de gritar.  Expresarse con el propio cuerpo, en lugar de usar solo representaciones (como siluetas o fotos), llena de materia el vacío de la desaparición o la omisión. Si bien hoy esta participación está naturalizada, en nuestros inicios la presencia de un bloque de danza afro en el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia fue una apuesta controversial que abrió nuevas brechas de sentido en la protesta social.

EM: Trabajamos con la convicción de que el cuerpo es memoria. Bailar es sacudir esos recuerdos, recuperar saberes ancestrales y dar lugar a las emociones. Es una práctica política que altera la rutina de un sistema que busca domesticar y adormecer los cuerpos. Cada 24 de marzo trae al presente los anteriores, poniendo en presencia la ausencia. El ejercicio de la memoria permite que lo invisible “se encarne en un cuerpo visible". Para quienes crecieron bajo el "no te metas" de la dictadura, marchar bailando es una forma de recuperar la expresividad y sanar la rigidez impuesta por el terror. En este camino, el Frente Cultural ha gestado rituales como los ensayos conjuntos (cuya primera edición fue en la ex ESMA), creando portales para proyectar un hacer común desde el encuentro artístico. 

APU:¿Qué rol creen que tiene el arte en la defensa de la memoria y los derechos humanos?

SDA: Desde nuestras prácticas artísticas, consideramos que el rol del arte en estos temas no es "explicar" el pasado, sino desestabilizar la percepción del presente para que no podamos ignorar lo que ha sido silenciado. Los derechos humanos se defienden cuestionando el lenguaje oficial. Si usáramos las mismas palabras y las mismas formas narrativas que el poder, no estaríamos invitando a transformar.

APU: ¿Qué significa para ustedes participar cada año de la marcha del 24 de marzo desde la danza?

PP: Significa mostrar un cuerpo vivo, móvil e íntegro frente a la memoria de una represión que intentó vaciarnos de expresión. Las herramientas de liberación que nos brindaron nuestras maestras —como Isa Soares y Telma Meireles—  nos permitieron encontrar en la simbología de las danzas de Orixás un poder transformador,  al mismo tiempo que exigimos justicia.

APU: Este año se cumplieron 50 años del último golpe cívico-militar en Argentina. ¿Cómo atraviesa esa memoria su práctica artística? ¿Cómo sienten que su presencia en la marcha aporta a la construcción de Memoria, Verdad y Justicia?

SDA: Aportamos una forma singular de decir "Presente". En los últimos años hemos visto una proliferación de colectivos artísticos que se suman a la lucha de los organismos de DD.HH., y nuestra propuesta contribuye a esa construcción de espacios-tiempos disruptivos. A lo largo del tiempo, nos hemos convertido en una referencia: personas que asisten a la marcha nos buscan para acompañar el recorrido, interpeladas por la fuerza de la danza y la propuesta percusiva de los tambores. Es un modo de crear comunidad y de interpelar(nos) desde una estética determinada por la simbología de las danzas..

APU: ¿Qué sueños o proyectos tiene el colectivo hacia adelante?

EM: Nuestros proyectos se cimientan en el deseo de continuar articulando con otras organizaciones y sumarnos a las nuevas formas que asuman las luchas sociales. Queremos seguir convocando a quienes buscan una forma singular de marchar. Nuestro mayor deseo es asegurar la continuidad de esta práctica, que otras generaciones continúen esta danza de matriz afro.

APU : Después de su paso danzado por las calles el 24 de marzo, a 50 años del golpe cívico-militar, ¿qué quisieran que haya quedado resonando en los cuerpos y en la memoria de quienes las vieron pasar?

CB: Como Colectivo de Danzas Afro, siempre esperamos conmover. Deseamos que las personas que nos hayan visto puedan conectar,  desde lo  grupal, con una sensación singular,  que hayan sentido el calor en el pecho, la vibración en las piernas o la necesidad de moverse con el ritmo de los tambores. Buscamos que, aun cuando el público desconozca las danzas que observa, se pregunte por su significado y encuentre en nuestra danza un gesto común. En definitiva, que la danza deje una marca de humanidad en quien la haya presenciado.

En ese cruce entre memoria, cuerpo y presencia en el espacio público, las danzas afro transforman las calles en un territorio de visibilización e intervención política y cultural, reivindicando las identidades que forman parte de la historia del pueblo argentino,  y que se inscriben en la lucha por la memoria, verdad y justicia.