fbpx Santiago del Estero: amenazaron a un cura que acompaña los reclamos de los campesinos | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Violencia Institucional //// 30.06.2022
Santiago del Estero: amenazaron a un cura que acompaña los reclamos de los campesinos

Grupo de Curas en Opción por los Pobres advirtió sobre la situación de Rubén Lasaga, hostigado 'por meterse donde no le corresponde'.

Por Grupo de Curas en Opción por los Pobres
 
Por estar viviendo en medio de campesinos y comprometiéndose con su causa, ayer un cura de Santiago del Estero, Rubén Lasaga, fue amenazado 'por meterse donde no le corresponde', o sea, por acompañar al pueblo campesino que viene siendo avasallado desde hace ya varias décadas. Gracias a Dios, a la lucha de un pueblo y de sus madres abrazadas, pasaron esos tiempos – que cada tanto algunos pretenden revivir – de que “por algo sería” o “en algo andaría” alguien cuando era amenazado o cuando se concretaban las amenazas. El lavado de manos pretendía buscar una causa bien lejana que permitiera simular estar en paz a los que la pronunciaban. 
 
Desde siempre en nuestra Patria la pretensión de poseer la tierra o distribuirla fue motivos de conflictos. Cuando las fronteras agropecuarias se expandieron, los espacios ayer despreciados fueron entonces, deseados. Deseados y apropiados. A nadie molestaba ayer que campesinos ocuparan territorios que ellos veían como inservibles. Pero cuando se descubrió que se los podía usufructuar, aunque tierra, agua y aire fueran envenenados, casi mágicamente esa tierra pasó a tener apropiadores. Con la complicidad de los poderes judicial y político, y la manipulación mediática, los que ayer ocupaban tranquila y ancestralmente las tierras hoy pasaron a ser presentados como usurpadores y delincuentes. 
 
Y así fue que campesinos e indígenas fueron desalojados, desplazados y asesinados. Sus tierras apropiadas, sus animales matados, sus pozos envenenados y topadoras y fuerzas de seguridad, legales e ilegales, se hicieron presentes donde ayer estaban ausentes. Muchos campesinos se organizaron, muchos fueron acompañados. Y allí también se hizo presente la fe del pueblo y sus ministros. «La iglesia no puede estar ausente en la causa de los pobres» dijo, una vez, Juan Pablo II. Haciendo suya, entonces, la causa de los campesinos e indígenas, sectores de la Iglesia caminaron, compartieron y padecieron y padecen lo mismo que los olvidados. Que haya movimientos sociales, curas y tantos otros que son amenazados no es sino “a causa” de haber hecho suya “la causa” de las víctimas. Lo “que no le corresponde” a un cura es permanecer indiferente ante el dolor, ante la injusticia, ante la mentira. Sería ser indiferente al Evangelio de Jesús y su causa. Solidarios con los campesinos e indígenas de Santiago del Estero queremos recordarle al poder judicial que su causa es la justicia, al poder ejecutivo, que su causa en el pueblo, a los Medios de comunicación que su causa es la verdad, y a los apropiadores y violentos que ellos son la causa del dolor y el sufrimiento de tantas y tantos. Cuando, con el Papa Francisco insistimos en que todos deben tener Techo, Tierra y Trabajo, de esto estamos hablando. Precisamente.