fbpx Gatillo fácil de Kevin Amarilla: “La condena al asesino de mi hijo no me dejó conforme” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Violencia Institucional //// 03.11.2020
Gatillo fácil de Kevin Amarilla: “La condena al asesino de mi hijo no me dejó conforme”

En noviembre del año pasado fue condenado a tres años de prisión en suspenso el oficial Daniel Prieto, señalado por el asesinato del joven perpetrado en la localidad de Ezpeleta, Partido de Quilmes. La madre de la víctima de violencia institucional dialogó con AGENCIA PACO URONDO y reflexionó sobre el proceso judicial.

Por Juan Borges

Este 29 de noviembre de 2020 se cumplirán cuatro años del asesinato por gatillo fácil del joven Kevin Amarilla en el barrio Los Álamos, en la localidad de Ezpeleta, Partido de Quilmes. Luego de la lucha por Justicia de la familia y las organizaciones populares, se logró en noviembre del año pasado condenar al oficial bonaerense Daniel Prieto a tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación por 5 años para ejercer cargos públicos y ser legítimo usuario de armas de fuego. El uniformado fue responsabilizado por el delito de "homicidio calificado por ser cometido por personal de fuerza de seguridad en exceso de la legítima defensa". Actualmente, Prieto se encuentra en libertad. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, la madre del joven asesinado, Sandra Amarilla, reflexiona sobre el caso y ofrece su balance sobre el juicio.  

APU: ¿Cómo fueron los hechos del 29 de octubre de 2016?

Sandra Amarilla: El día de los hechos, Kevin se fue a las 21 30 se fue de casa. Tipo a las 22 viene a avisarme que iba a estar tomando una gaseosa con los chicos en la esquina. Tipo 11:23 lo llamo porque se escuchaba que había pasado algo en el barrio y no lo podía ubicar. Me daba el contestador del teléfono. Más que eso, no sé porque yo estaba en cama, soy paciente oncológica y me estaba haciendo quimioterapia. El que se encargó de todo lo que paso esa noche fue mi marido y mis otros hijos. El chico que estaba con Kevin dice que pasaron por una casa y les empezaron a disparar. Con el correr de los días uno se va enterando de las cosas. A partir de ahí empezamos a buscar testimonios de los vecinos y testigos del hecho. Muchos vecinos dicen que el policía salió a los tiros de la casa. Otros dicen que quisieron entrarle a robar y entonces el policía estaba enloquecido.

APU: ¿Cómo avanzo la causa y la investigación? ¿Está conforme usted?

SA: Este 29 de octubre se cumplió cuatro años del asesinato de Kevin. El juicio no fue lo que yo esperaba porque cambiaron la caratula, antes era homicidio agravado por un funcionario de bien público y la fiscal opto por “exceso en legítima defensa”, le dieron tres años en suspenso, salió el juicio pero esperábamos más.

Los testigos fueron muy contradictorios. La policía haciéndose pasar por fiscales se llevaron pruebas de mi casa y yo no hice la denuncia en su momento y no sabía que tenía que hacer. En Correpi me ayudaron lo que pudieron. La abogada hizo lo que pudo, pero yo pensé que se podía hacer más. Ellos dicen que fue favorable, pero no me quede conforme.

La abogada dijo que fue un triunfo porque al menos se lo llevo al menos se lo llevo al banquillo, se lo juzgo, se lo condenó pero yo como mamá quería más, aunque nadie me devuelve la vida de mi hijo pero quería más. Al menos que cumpla una pena, nosotros todavía seguimos siendo hostigados.

APU: ¿Usted cree que la policía se ensaña con los pibes humildes de los barrios?

Sandra: No creo que la policía se ensañe con los pibes de los barrios. Soy testigo de cómo ellos le proveen la droga para venderla, como vienen al barrio a buscar su tajada de lo que se vende. Somos testigos de todo eso. Hay muchas cosas que los vecinos sabemos y callamos. Vemos como los meten en ese mundo oscuro a los chicos. Después los amenazan y los presionan. Ellos están en todos lados mirándote, vigilando si hablas y con quien lo haces. Pero son ellos mismos los que ponen a los pibes a vender y después vienen a buscar su parte.

A mi simplemente me gustaría obtener justicia para mi hijo.