Escudo (¿o intervención?) de las Américas

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    TRUMP MILEI

Escudo (¿o intervención?) de las Américas

20 Marzo 2026

La gestión del Presidente Trump está empezando a desarrollar su estrategia de penetración territorial en América del Sur, con el aval de los gobiernos locales que mantienen una afinidad ideológica y funcional a los intereses estadounidenses.

El pasado 7 de marzo Donald Trump realizó la presentación de una coalición junto a 12 países del Caribe y América del Sur. La coalición tiene el nombre de “Escudo de las Américas” y es una estrategia de seguridad para combatir el narcotráfico pensada desde Washington a la que adhieren los presidentes de Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Panamá, Trinidad y Tobago, Costa Rica, El Salvador, Rep. Dominicana, Guyana y Honduras. 

Participaron también el Secretario de Estado, Marco Rubio y el Secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Lo interesante es que más allá de la afinidad ideológica de estos países con Trump, quedaron excluidos de esta coalición los países que tienen mayor trayectoria en el combate al comercio de drogas ilegalizadas como México, Colombia y Perú.

Esta coalición en la declaración inaugural de Trump busca impulsar estrategias para el combate de pandillas, carteles, narcoterrorismo y la imigracion ilegal, planteando la idea de ser un acuerdo militar. Explicitando que para combatir a estos enemigos hay que usar el poder del ejército.

En términos operativos no tiene definiciones, es más una declaración programática, una plataforma de alineación ideológica que construye un enemigo interno sin escala local, en relación al fenómeno de la comercialización y distribución de drogas ilegalizadas de cada país.

Esta estrategia discursiva se parece más a un dispositivo narrativo para justificar la intromisión de los EEUU en cada uno de los países firmantes. En algún punto “la guerra contra el narcotráfico” es similar a “la guerra contra el comunismo y la subversión” que puso en pausa el Estado de derecho, con el objetivo de instaurar un modelo económico a fuego y sangre.

El “Escudo de América” es una estrategia diseñada por los EEUU que persigue sus propios intereses de dominación sobre el espacio territorial de América Central y América del Sur, donde es considerada desde la “Doctrina Monroe” como una zona de dominio exclusiva de EEUU.

Por eso esta decisión de formar una coalición de combate con Presidentes alineados a Washington, hay que ubicarla en un escenario global en donde EEUU viene perdiendo su hegemonía ante otros países como Rusia y China. Y en donde el conflicto armado es un instrumento para mantener su hegemonía, como se está viendo en Irán.

El 30 de septiembre del 2025 se publicó el DNU 697/2025, que permitió el ingreso de medios y personal de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, entre el 20 de octubre y el 15 de noviembre en el sur argentino

Y se prepara para el próximo 6 de abril, un operativo conjunto llamado “Daga Atlántica” con las FFAA de EEUU, en el que participan Boinas Verdes y Comandos de Fuerzas Especiales que incluyen de combate urbano, operaciones especiales y ejercicios marítimos.

Estos esquemas de cooperación militar como representa el “Escudo de América” que construyen una narrativa e inscripto en este escenario global, le dan un marco y sentido a estas acciones de penetración territorial. La narrativa que se construye en relación a la “Guerra contra el narcotráfico” busca legitimar acciones de EEUU en territorio nacional, pero que persiguen otros intereses geopolíticos.

Asimismo, la formación, adoctrinamiento e influencia que ejercen sobre nuestros cuerpos de seguridad interior y defensa nacional. Fomentan la aceptación de sus estrategias y acciones por parte actores locales, para diseñar políticas públicas situadas y acordes a la dinámica particular que tiene la comercialización y distribución de drogas ilegales en nuestro territorio.

Ahora bien, los objetivos e intereses de EEUU sobre con la región y particularmente con Argentina, están vinculados a los recursos naturales y a evitar que se permita el ingreso de otros actores globales en el comercio local. Por lo tanto, las estrategias que plantean el uso de la violencia para incidir sobre fenómenos locales, no deben ser pensadas aisladas de esos objetivos e intereses de EEUU.

La narrativa entorno a la “Guerra contra el narcotráfico” propone estrategias que plantean el uso de la fuerza para combatir a los grupos criminales, situación que por un lado ha empeorado el escenario de conflicto y por otro lado aumenta el valor de lo que se comercializa ilegalmente.

Estas narrativas plantean soluciones represivas y/o prohibicionistas, siendo el eje de políticas intervencionistas, militaristas, injerencistas que EEUU ha utilizado para expandir sus intereses en el sur global. Son adoptadas por actores locales, para beneficiar sus intereses en detrimento de las mayorías, estas narrativas se traducen en decisiones de gobiernos y políticas públicas. 

En términos de políticas públicas, como se define el problema determina las posibles soluciones.

Las narrativas sustentan estos dispositivos como el “Escudo de América” que no buscan interrumpir el ingreso de drogas ilegales a EEUU, sino que son una agenda que contiene los intereses de EEUU en la región. Además, que legitima el uso de la fuerza sobre las poblaciones más vulnerables, criminalizando la pobreza y legitimando el Estado policial.

Alrededor de estas narrativas se caracteriza a un enemigo al que hay que combatir y los Estados tienen un rol central en esto, implementando acciones para incidir sobre la comercialización, distribución y consumo de drogas ilegalizadas. A su vez los medios de comunicación cumplen la función de replicar las conferencias e imágenes de los allanamientos, en escenarios marginales y precarios donde muchas veces no se está en presencia de grandes carteles o ni capos de la droga, sino en presencia de actores que son eslabones primarios o secundarios de la cadena de comercialización.

Como resultado de este abordaje es que también existe una particularización de las detenciones, por ejemplo personas de barrios vulnerables, mujeres pobres,  personas trans y mulas. También existe un aumento en las detenciones de mujeres, dado que la comercialización de drogas ilegales está siendo una forma de obtener ingresos.

Pero cabe aclarar que las narrativas en relación a la “guerra contra el narcotráfico” no cuestionan, ni inciden, en las estructuras financieras y el lavado de activos provenientes de este mercado ilegal. Tampoco se pone el foco en los estudios jurídicos vinculados a actores importantes de este mercado que contratan el asesoramiento jurídico, muchas veces estudios de élite. Sino que estas narrativas y acciones en consecuencia tienen por objeto eslabones débiles de la cadena de comercialización y también a consumidores, que no alteran la perdurabilidad del mercado.

Establecer un escenario de “guerra” contra este mercado ilegal sobredimensiona el problema y se traslada de ser una cuestión de seguridad nacional a ser un tema de defensa nacional. Siendo un abordaje diseñado por los EEUU desde la década del 70/80, diseñando programas de control social y equipando, formando e incidiendo en otros países. 

Y hay que resaltar que hoy por hoy discursivamente el terrorismo y el narcotrafico, se fusionan en el “narcoterrorismo” para justificar acciones de prenetacion. Se confunde deliberadamente narcotráfico con narcomenudeo, en nuestro territorio son las pequeñas organizaciones locales las que operacionalizan la distribución y comercialización.

Más importante aún, estas estrategias vinculadas al enfrentamiento usando en principio a las fuerzas de seguridad, al dia de hoy nos deja un saldo de mayor consumo de drogas, el aumento de la población carcelaria vinculada a causas por infracción a la ley 23.737 y un alto índice de causas que se inician por consumo.

El “Escudo de America” planeta escenarios de guerra al interior de nuestros territorios, como historicamente hace EEUU,  son una herramienta geopolitica que bajo la idea del “terror” al enemigo interno se sustento el “terrorismo de Estado” y es la excusa para restringir el Estado de Derecho.
Estas estrategias responden a los intereses en la región, buscando la reorganización territorial y política a nivel global.

Pero también hay que indagar sobre cómo las ganancias del mercado ilegal de drogas son una arteria que alimenta al capitalismo financiero. Porque esta economía ilegal de la que muchos se benefician tiene fuertes lazos comunicantes con las estructuras financieras y productivas legales de la economía. 

Y para eso no parece haber ningún escudo.