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Sindicales //// 11.05.2015
CGT: La dispersión sindical y los vientos de unidad

A propósito de emblemática fecha del 1 de mayo, el autor reflexiona sobre el actual fraccionamiento de las centrales sindicales y los desafios de la unidad. Primeros apuntes e impresiones para un análisis necesario.

Por Nahuel Placanica
Como en otras oportunidades de la historia del movimiento obrero argentino, el 1 de mayo encuentra a la dirigencia sindical fragmentada y dispersa, con 5 centrales sindicales co-existiendo en tiempo y representación.
En los circuitos cegetistas más altos soplan vientos de unidad, mientras se barajan nombres y los comentarios recorren los encuentros casuales y no tan casuales entre los dirigentes. Más allá de los tiempos que demore la tan mentada unidad del sindicalismo, ¿Cómo podemos pensar el actual fraccionamiento?
CGT: ¿Vidriera política o herramienta gremial?
La tendencia a la fragmentación de la CGT encuentra causas institucionales y políticas. Con toda su monumental historia, la central obrera cuenta con escasa capacidad de disciplinamiento de sus miembros. En efecto, no tiene capacidad de influir sobre las finanzas de los sindicatos que la integran ni mecanismos para remover dirigentes rebeldes.
En ese sentido, y teniendo en cuenta que el modelo de relaciones laborales configura organizaciones sindicales poderosas a partir de la premisa sagrada del sindicato único nacional por rama de actividad, el desconocimiento de los jefes gremiales a los lineamientos de la conducción central resulta moneda corriente.
A esta aproximación estructural – institucional de la cuestión, habría que sumarle la yuxtaposición de las dimensiones política y gremial que se genera alrededor del sello CGT. En definitiva, la principal fractura cegestista actual tiene sus causas en ese plano.
Si tomamos la etapa kirchenerista podemos identificar a la corriente sindical liderada por Hugo Moyano como aquella que aspiró y aspira a una proyección más ambiciosa en el plano político.
Desde ese lugar, el camionero intentó constituir una corriente político-sindical (Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista) dentro de la estructura del PJ y los márgenes del peronismo de hegemonía  kirchnerista.  Víctima de una realidad histórica desfavorable y elementos estructurales en contra , su crecimiento en ese terreno fue limitado. El fracaso en la conducción del PJ bonaerense es expresión de lo que decimos.
Este fenómeno puede explicarse mediante factores que se superponen, entre ellos: la recuperación del protagonismo de los jefes territoriales en el partido, la limitada representación del sindicalismo tradicional sobre las nuevas realidades de la clase trabajadora (informales, cooperativistas, cuentapropistas, desocupados), el desprestigio publico operado por medios y políticos sobre la dirigencia gremial y el desplazamiento histórico sufrido a partir de la derrota electoral de 1983, con su recordado pase de facturas, las alusiones a los “mariscales de la derrota” y la posterior purificación/reconversión encabezada por la Renovación Peronista.
Frente a esta realidad, la CGT se presentó como una vidriera de exposición pública desde donde canalizar sus pretensiones políticas. Dentro de los marcos del kirchnerismo, esta apuesta moyanista generó resquemores y roces hacia el interior de la central Todavía hoy se escuchan reproches entre militantes y dirigentes gremiales acerca de los modos de conducción del moyanismo al frente de la CGT: concentración de poder, conflictos por la representación de los trabajadores y cierta unilateralidad en la toma de decisiones, donde se el peso de Camioneros se hacia valer sobre el resto de las organizaciones. Pese a las murmullos, esto no decantó en quiebre alguno.
Desalojado del dispositivo de poder kirchnerista, y sin que existiera voluntad real de contenerlo dentro de sus márgenes, la tendencia a la utilización política de la CGT se agudizó, aunque esta vez el camionero no pudo evitar el alejamiento de muchos caciques gremiales, que optaron por conformar una CGT de perfil más dialoguista y acompañadora del gobierno nacional.
Vientos de unidad
Causas estructurales y políticas se cruzan a la hora de pensar el divisionismo sindical,  pero, ¿Cómo podemos pensar el desafío de la unidad? Salvo el desprendimiento que culminó con la creación de la CTA, las rupturas en la CGT han sido siempre transitorias y por motivos táctico-políticos.
La cuestión de la autonomía y la diferenciación de los planos político y sindical es un punto de encuentro de varios dirigentes. En general, estos actores proponen la confomación de un programa consensuado que ordene la tarea gremial cegetista y separe las opciones y proyectos politicos de los jefes gremiales.
Las conversaciones vigentes de cara a la unidad, cosechan criticas caracterizandolas de especulaciones  y mero amontonamiento, entiendo que no representan una discusión de fondo. No obstante, la voluntad de lograr la unidad se encuentra presente en circuitos gremiales amplios.
Si tenemos en cuenta que la fractura de la CGT es fundamentalmente politica, el recambios gubernamental posiblemente descomprima, destrabe y habilite un nuevo re-agrupamiento unificado de cara a 2016.
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