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Salud //// 04.12.2020
Semblanza sobre Ramón Carrillo

La autora de esta nota recuerda, con un particular estilo literario y en un diálogo con su madre, la figura de Ramón Carrillo, primer ministro de Salud de la Argentina

 

Por Natalia Molina*

Ramón Carrillo (Santiago del Estero, 7 de marzo de 1906 - Belem do Pará, 20 de diciembre de 1956) fue un médico sanitarista, neurocirujano y neurobiólogo. Pero ante todo fue un médico del pueblo al asumir como el primer Ministro de Salud de la Nación Argentina (cargo antes inexistente) durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Su recuerdo en la memoria familiar.

“El tren que pasaba a las 12 de la noche por Solari con Evita”

-Mamá estoy escribiendo sobre Ramón Carrillo en su gestión como ministro de salud, y su trabajo mancomunado con la fundación Eva Perón, y sobre el tren Sanitario Eva Perón para un foro de la diplomatura en Bibliotecología Social. Empezamos el módulo de Información y salud, y estoy emocionada por que empieza el foro con Carrillo, y me da intriga saber si vos lo conociste al tren por dentro.

-No me acuerdo.

-Pero vos me contaste que tu primera muñeca la tuviste por Evita, por el tren en que ella pasaba.

-Ah, yo no te dije que conocí el tren sanitario, sino el tren que pasaba a las 12 de la noche por Solari con Evita.

-Sí, mamá, ese era el tren sanitario. Y no me dan los tiempos. Tu mamá te mandó de Corrientes a Buenos Aires a los 6 años, era 1944, y el tren comenzó en el 51´. Vos en esa época ya estabas en Buenos Aires.

-No, volví a Solari por esa época, porque hubo un teatro, primero me mandó mi mamá a lo de una familia, que estaba todo mal, era rica y me tenían para taparse mentiras de pareja, y como criada-sirvienta. Y como yo no quería mentir, me mandaron a un colegio de menores. A ese colegio me fue a buscar una señora con todos mis papeles firmados por mi mamá. Mandaron a la policía. Y otra señora me dijo que si me querían llevar me tire al piso y llore. Hice eso, abrieron la puerta y me escapé por la calle Gaona, corriendo, como si fuera un pajarito que le abrieron la jaula y lo dejaron en libertad. Y la señora que me dijo que me tire al piso, me llevó de nuevo a Solari. Entonces cuando estuve de nuevo en Solari, ahí fue cuando iba a la estación a las doce de la noche a ver el tren en el que pasaba Evita, y tuve mi primera muñeca.

- ¿Subiste al tren, lo conociste por dentro?.

-No, estaba así de gente (hace el gesto de juntar todos los dedos de la mano para arriba). La estación estaba llena. Me dieron la muñeca por la ventanilla.

*Publicado originalmente en https://trafkintu.com.ar/