fbpx José Pablo Feinmann duro con Altamira por su brindis con Gelblung
Opinión //// 01.09.2011
José Pablo Feinmann duro con Altamira por su brindis con Gelblung

El martes 30 de agosto se llevó a cabo, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, la presentación de la histórica revista “Envido” con la participación de uno de los más reconocidos integrantes del consejo de redacción, el filósofo José Pablo Feinmann. La organización estuvo a cargo del Movimiento Universitario Evita (integrante del Frente Universitario Popular) y contó con una asistencia de casi 400 personas.

 
La actividad organizada por el Movimiento Universitario Evita (que forma parte del Frente Universitario Popular en dicha facultad) tuvo como panelistas a Rubén Calmels (secretario de publicaciones de la facultad), a Alejo Tolosa (Movimiento Universitario Evita de Filo, candidato a consejero directivo por el FUP), Belén Mercado (espacio de graduados y docentes “Filo Vuelve”) y al protagonista de la noche, José Pablo Feinmann, quien con esta actividad volvió de una buena vez a los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras.
El aula 218 explotó de compañeros y compañeras que, interpelados por la necesidad de recuperar el pensamiento nacional y popular, escucharon a los panelistas y se llevaron también la revista Falta Envido, homenaje de la secretaría de descolonización pedagógica del CEFyL, y editada por los cumpas del Movimiento Universitario Evita, que busca recuperar el espíritu de la revista Envido, problematizando la Universidad, su función social y su compromiso con un Proyecto Nacional y Popular.
La revista Envido, dirigida por Arturo Armada, fue en su momento una herramienta clave del pensamiento político y crítico del peronismo, producto de los trabajos desarrollados en las Cátedras Nacionales entre los años 1970 y 1973.
Como lo expresó en la apertura del acto Alejo Tolosa, Falta Envido es “una herramienta para plantear ciertas discusiones que en esta facultad no se suelen dar, que quedan invisibilizadas por la izquierda liberal y la derecha radical y que muchas veces terminan confluyendo tanto en el discurso como en la acción y la práctica.” Luego destacó cómo, a partir de la llegada de Néstor Kirchner, la juventud se puso en marcha como uno de los motores en la profundización de este proceso. Profundización no sólo en lo que implica la redistribución de la riqueza y la conquista de la justicia social por parte del pueblo, sino también profundización en las raíces históricas de nuestras tradiciones intelectuales y militantes. En ese sentido expresó que es muy importante “revalorizar las Cátedras Nacionales, de las cuales poco se habla en esta facultad. De la misma forma se termina vanagloriando el movimiento de reforma del 18 pero no que, en el año 49 con el peronismo, se le dio sanción constitucional a la autonomía universitaria, y que fue Perón quien eliminó los cursos de ingreso. Y, lo más trascendental, se ha planteado la gratuidad universitaria, perdón, la mal llamada gratuidad, porque en realidad es la universidad no arancelada, porque a la universidad la sustentan los trabajadores y el conjunto del pueblo.”
Hacia el cierre de su intervención se generó un momento emotivo cuando el pensador recordó la figura de Néstor Kirchner. Afirmó que “si cinco tapas de Clarín volteaban a un Gobierno, cien tapas en contra lo entronizan.” Valorizó como inesperado el proceso iniciado en el 2003 y celebró el florecimiento del kirchnerismo, la politización de la juventud y la revalorización de la conciencia nacional.
Luego de su intervención, tomó la palabra José Pablo Feinmann, quién arrancó su alocución afirmando que “yo no puedo creer que esté viendo esto. Nunca creí que Envido iba a volver a la universidad.” El filósofo calificó a la revista como una herramienta teórica de la Juventud Peronista de los setenta y describió el contexto de producción político e intelectual que se vivía en aquella época: las influencias de la Revolución Cubana, la guerra imperialista en Vietnam y la dictadura de Onganía. Remarcó además, como factor crucial, la disputa teórica que se abrió en contra de los intelectuales europeos y la feroz revalorización de la corriente nacional: Jauretche, Scalabrini Ortíz, Puiggrós, Hernández Arregui, Abelardo Ramos y John William Cooke. Según él, las Cátedras Nacionales significaron “empezar a estudiar el país, la cuestión nacional. ¿Dónde estamos estudiando? ¿En qué país estamos? Además, con el golpe de Onganía, lejos de alejar al estudiantado de la política, el estudiantado se da cuenta que la isla democrática universitaria no existe.” También se refirió a la actualidad. Recordó que antes y ahora “las masas son peronistas, y esta es la tragedia de la izquierda argentina.” Un momento que generó muchísimos aplausos fue cuando contó la anécdota en que “fui a un programa de TVR y ahí pedí la aplicación de la ley de lesa humanidad para Gelblung porque la revista Gente trabajaba orgánicamente con la ESMA. […] El señor, cuando se enteró, me respondió que yo era un ‘soretín’. De eso me enorgullezco. No puedo decir lo mismo de un señor que va a brindar con él con un Don Perignon. Es tristemente célebre que el gran dirigente de la izquierda obrera argentina vaya a brindar con el represor que dirigió la revista Gente en el año 76.”

(Agencia Paco Urondo, gentileza Mov. Univ. Evita)