Carta de un físico a Milei y los economistas que piensan como él

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    Karina Milei
    Foto: Ernesto Pages

Carta de un físico a Milei y los economistas que piensan como él

13 Octubre 2026

Contaba una guía de arte de un prestigioso museo, algo pasmada, el debate que tuvo con un gran profesor de crecimiento y su alumno. El docente lo presentaba como un gran alumno pero a la guía le había parecido un gran alcahuete antes que gran estudiante. Según la trabajadora de arte, los hombres parados frente a Ceci n'est pas une pipe (Esto no es una pipa), en la retrospectiva sobre grandes obras concebidas en albores del siglo XX, eran traicionados por las imágenes del original artista belga René Magritte. Y acaloradamente sostenían que eso sí era una pipa. La intervención de la guía, según su parecer, no disipó el error interpretativo del gran profesor y su gran estudiante. Pero el asombro no quedaba relegado a una mera cuestión de interpretación sobre el arte o sobre esa obra de arte. La trabajadora fue increpada, en un iracundo estado, por el estudiante, como oficioso soplón, cuando ella refutaba al gran profesor.

Sirva esta anécdota como pretexto introductorio a Los economistas y el mal uso de la matemática y la estadística un reciente tuit del presidente de la Nación.

Tal concepción epistemológica sobre la matemática, la estadística y sus usos, o tal concepción equívoca sobre estos aspectos puede ser catalogada como patética. O un caso de indudable patito (un “2”) en el examen sobre la temática. Pero se trata de esas cosas que nos merecen un análisis político antes que filosófico (aunque sea indudable la relación sostenida entre política y filosofía), porque es ni más ni menos que el presidente de la República Argentina.

Mi abuelo paterno decía qué tiene que ver el burro con el caramelo. Para el presidente el buen uso de las disciplinas subsidiarias a la física, como pueden ser las matemáticas y las estadísticas es equiparable a gestas de pícaros o malandras que viajan de polizones en trenes estafando a incautas personas. El burro y el caramelo.

Y a ese “chiste sobre economistas fabuloso”, Milei le agrega una no menos fabulosa (o fabuladora) reflexión: usar “las herramientas de matemática, física y estadística no convierte a los usuarios / economistas en expertos en el tema. Por ende, el uso de este tipo de instrumentos sin los conocimientos te puede jugar una muy mala pasada y hacerte quedar como un imbécil total”. Sin demasiada astucia podemos aplicar un silogismo modus ponens al contenido lógico de esta propuesta de reflexión, el cual deja mal parado lógicamente al presidente que se cuece en su propia conclusión.

Lo triste o lamentable es que no se trata de un debate lógico – epistemológico (el que de por sí sería de poca monta). Se trata de lo político, contenido en el nivel más elevado de la ignorancia, que destroza trabajo, fuentes originadoras de trabajo, identidades, soberanía, entre tanto otro destrozo, en definitiva ¡vidas mismas destrozadas! Y se hace desde una perversión incólume obedeciendo dictámenes que siquiera puede explicar en la explicitación autóctona que realizaban o un Menem o un Cavallo. Carece de niveles de traducción, de legibilidad, y por ello muestra ya no los hilos sino al propio titiritero.

Sobre la destrucción promovida por las políticas económicas de Milei se escriben a raudales artículos y documentos, por lo que no me detendré en ello, y como muestra sólo citaré algunas de las publicadas por esta agencia, entre centenares: La deuda se mudó al celular, pero el problema sigue en el bolsillo; Crisis de la industria argentina: "Cierran 30 pymes por día en el país"; Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también; Pablo Vera: “Esto es un experimento, no hay experiencia libertaria en el mundo"; Walter Correa: “Es un industricidio fenomenal porque la provincia de Buenos Aires nuclea más del 50% de la producción nacional”; El modelo de Milei: casi 6 millones de personas están registradas como deudoras morosas; Más de 2.600 científicos, entre ellos 25 premios Nobel, le reclamaron a Milei que frene el ajuste a la ciencia; En 2002, había más inversión en ciencia y tecnología que ahora.

Interludio: entre los muchos debates en el terreno de las teorías del conocimiento (por resumir y otorgar un nombre), puede rastrarse el producido hace una veintena de años atrás entre el entonces Cardenal Prefecto de la Doctrina de la Fe Joseph Ratzinger (a la postre Papa Benedicto XVI) y el eminente filósofo Jürgen Habermas. La reverberación de este debate podría suministrarnos algunas claves interpretativas, quizá, para este presente.

Retrato de una ilusión

“Con mi jefe de asesores, el doctor Demian Reidel, estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica. Si nos termina de salir bien, probablemente me den el Nobel de Economía junto a Demian” sostiene el diario La Nación que dijo Milei en Praga hace un tiempo. A la fecha, su pareja intelectual, está imputado por supuesta malversación de fondos al registrarse gastos ajenos al objeto social y finalidad de la estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A (NA-SA), de la que fuera presidente entre abril de 2025 y mayo de 2026.

No pasa desapercibido el título con el que nombra a su jefe de asesores, de nivel académico. Milei se autopercibe académico mucho más que presidente, y desde estos márgenes académicos nos hace sospechar demasiado sobre su condición de presidente conociendo la falsedad de su autopercepción.

Cuando digo “la falsedad de su autopercepción” no lo digo por los méritos que pueda tener la reescritura de la teoría económica (que desconozco en contenido, a la vez que en qué papers o libros académicos han sido publicados). Lo digo porque si fuera una autopercepción genuina la variable académica no sería variable de ajuste.

Estamos a pocos días de una nueva, la quinta Marcha Federal Universitaria. Esta será el jueves 15 de octubre, y el eje es el financiamiento (como lo ha sido el de las cuatro anteriores). Financiamiento que es Ley votada en ambas cámaras del Congreso de la Nación y tiene sentencias favorables de jueces. Aunque el gobierno del autopercibido académico y futuro Premio Nobel Javier Gerardo Milei se empeña en apelar.

Para saber de matemáticas, estadísticas, filosofía de las ciencias, la relación entre las disciplinas tecnocientíficas y académicas, entender sobre un razonamiento abstracto, sobre pensamiento crítico, sobre corrientes económicas, aprender sobre los movimientos artísticos y culturales tanto como arte y cultura, no queda más que decir ¡Milei cumplí con la Ley!