Pepe Mateos: "Por primera en muchos años de profesión, sentí algo que no había experimentado hasta ahora: miedo"

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Pepe Mateos: "Por primera en muchos años de profesión, sentí algo que no había experimentado hasta ahora: miedo"

23 Febrero 2019

Por Pepe Mateos | En su Facebook personal

Hice lo que pude. No se si lo más correcto.

Desde que supe de las detenciones de Bernardino y Juan Pablo por la mañana sentí por primera en muchos años de profesión, algo que no había experimentado con tanta claridad hasta ahora: miedo. No porque sea particularmente valiente, sino porque siempre sentí que nuestra actividad, los lugares para los que trabajábamos, los compañeros, la gente, la clase política, un tejido social en definitiva, nos amparaba más allá de avatares que podían atravesarnos.

Escribo esto y pienso en José Luis Cabezas y en la multitud de fotógrafos heridos y golpeados estos años de democracia. Pero esta vez me pareció distinto. Más allá de que quizás fuera una fortuita coincidencia, que los detenidos hayan sido Bernardino y Juan Pablo, los fotógrafos que generaron las fotos más emblemáticas del Verdurazo de la UTT en Constitución, me hizo pensar en una deliberada acción policial en represalia por las imágenes. Quizás sea paranoia, pero es mucha coincidencia. La policía de La ciudad, gendarmería, y cualquier fuerza que anda por ahí, nos filma y fotografía descaradamente. A los fotógrafos, a los manifestantes, a todo el que se anime a salir a la calle. Varias veces les pregunte para que lo hacen. No me puedo imaginar ( o si) a un grupo de agentes identificando a los que aparecen en los videos y catalogando, clasificándolos, ¿Qué hacen con eso?. El temor a que empecemos a ser identificados por las fuerzas y que estas vayan contra nosotros es fuerte.

El 1 de septiembre de 2017, después de una marcha por la aparición de Santiago Maldonado fueron contra los comunicadores de medios alternativos, muy claramente. En ese momento ARGRA y SIPREBA actuaron pidiendo reuniones con legisladores y la Defensoría del pueblo. 

También exprese mi impotencia por una política social que nos esta llevando puestos, ante la inacción de una clase política que no reacciona por no poder, no saber, no querer.

Esta política, cínica e insensible, reprime a los que producen verdura, a los trabajadores de Madygraf que piden que se respete un contrato para producir cuadernos, a todo lo que tiene que ver con un poco de autonomía popular.

No tenemos nada que dialogar con esta gente. Gracias a todas y todos por las palabras que provoco un momento de furia. Espero que podamos construir alternativas.