Golear y ganar para cerrar el grupo

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Golear y ganar para cerrar el grupo

15 Junio 2016

Por Matías Fabrizio

El Tata aprovechó este partido para probar otro esquema, otros nombres, cuidar amonestados, etc. No hay demasiado espacio para el análisis en un partido así, que en un cuarto de hora quedó resuelto y no tuvo paridad en ningún sentido. Fundamentalmente hay que hablar de Argentina, de los jugadores, y ver que Ever Banega volvió a ser eje del equipo, en esta oportunidad más cerca del 5, Matías Kranneviter, y todas pasaron por ellos para ir de un lado al otro, donde esperaban Lavezzi (de lo mejor que hizo en la Selección este PT) y Lamela, no tan decisivo como puede serlo. Los laterales fueron más de apoyo que verdaderas amenazas, especialmente Ramiro Funes Mori que estuvo más retenido que Facundo Roncaglia a la hora de avanzar.

Con este nuevo esquema (4-4-2 ó 4-2-3-1, según la posición del Kun Agüero) se utilizaron más las bandas, sobre todo la derecha, con Lavezzi y Roncaglia. Se buscó abrir la cancha para generar espacios, y así también se pudo atacar por el centro del campo, de frente. Por el medio se vio alguna pared cuando Gonzalo Higuaín salía a rebotar la pelota de espaldas, pero no fue la mejor versión del Pipa, que salió reemplazado en el entretiempo por Lionel Messi.

Con los cambios (además, Lucas Biglia sumó sus primeros minutos en lugar de Banega) se respetó el esquema. El 10 jugó atrás del 9, posición que ocupó durante la mejor parte de la era Sabella, cuando Higuaín jugaba adelante, Agüero y Di María a sus lados, y Gago con Mascherano detrás. Esta versión era algo más equilibrada, pero la idea de girar sobre Messi era la misma. Como hace un año y medio, salvo excepciones, sus compañeros estelares, Kun y Pipa, anduvieron muy por debajo de su nivel europeo, mal con la pelota y enemistados con la definición.

El segundo tiempo se fue entre las ganas de aumentar la goleada y las ganas de que llegue el gol récord de Messi, para que el 10 iguale a Gabriel Batistuta como máximo goleador. No importa. Si no fue hoy, será con Venezuela en cuartos. U otro día. Y otro día también el capitán se convertirá en el jugador con más partidos. Y el que más veces fue capitán. Y el que más todo. El que más y mejor. La suerte (y a veces el nivel de los compañeros, lamentablemente) le impiden por ahora luchar por ser el más campeón. Le queda paño todavía para ganar algún par de títulos, a tenerle fe.

No hubo otro gol y el partido se cerró 3-0. Y el grupo se cerró con tres victorias en tres partidos, con 10 goles a favor y sólo uno en contra. Argentina pasó un grupo fácil como debía, con la contundencia que la historia exige, sin jugar al nivel que los nombres permiten esperar, y con todos los jugadores (salvo Javier Pastore y los dos arqueros suplentes) con sus minutos en campo. ¡Vamos!

Chile se quedó con el segundo lugar

En el primer partido de la jornada la selección de Juan Antonio Pizzi le ganó con claridad a Panamá por 4-2. El comienzo fue con preocupación para los chilenos, ya que el barcelonista Claudio Bravo se comió un gol insólito ante un remate al medio de Miguel Camargo. No tardó tanto Eduardo Vargas en poner el empate, quien luego antes del entretiempo marcó también el segundo.

A Panamá le costó mucho ir a buscar la igualdad (sólo le servía ganar), ya que si bien en ataque podía generar algún desequilibrio, en defensa únicamente a través de patadones podían frenar la carreras de Alexis Sánchez (gran volea para el 3-1, a minutos de comenzado el segundo tiempo), Arturo Vidal y Vargas. Así, los panameños se cargaron de amarillas y dejaron que Chile pueda dominar.

El descuento de Abdiel Arroyo a 15’ del final le puso algo de emoción al partido, pero nunca dejó de pasar por Chile el trámite del mismo. Sobre la hora Alexis marcó el 2do de su cuenta personal para liquidar la historia. Ahora los chilenos tienen por delante un partido interesantísimo ante México por los cuartos de final de la Copa.