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Géneros //// 28.05.2021
Cierre de la caminata plurinacional de referentas indígenas

El Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir cerró su caminata el 22 de mayo con el fin de declarar la fecha "Día de Acción Global contra el Terricidio, perpetrado por el capitalismo patriarcal y extractivista".

Por Nadia Mayorquín y Victoria Palacios  | Foto: Prensa de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir

*Por decisión de las autoras, el artículo contiene lenguaje inclusivo

Este sábado 22 de mayo se realizó el cierre de la caminata impulsada por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir en la Ciudad de Buenos Aires. La actividad se inició en la Lof Mapuche Pillán Mahuiza ubicado en la Puelwillimapu, Corcovado, Chubut, Patagonia (Columna-Sur) donde habita Moira Millán y sus compañeras, con el objetivo de exigir "Basta de terricidio" y "Basta de chineo", después de que otra mujer wichi fuera asesinada por criollos el 15 de febrero. Esta práctica feminicidia es uno de los síntomas de racismo, discriminación y violencia de género que el movimiento indígena incluye en su definición de "terricidio".

La actividad tuvo como objetivo declarar el 22 de mayo como "el Día de Acción Global frente al Terricidio, perpetrado por el sistema capitalista, patriarcal y extractivista". Millán expresó: “Las mujeres indígenas con nuestros cuerpos y vidas estamos defendiendo los territorios, es una responsabilidad histórica de generar una revolución mundial para detener al terricidio”. 

Bajo la consigna y después de 2000 km caminados, se reunieron con la columna proveniente de Chaco. Este grupo fue integrando a las 36 Naciones indígenas en un recorrido inverso de la colonización, desde el interior hacia la Capital Federal como el corazón del espacio dominado. Así lo expresó su documento: “Nosotras las mujeres de las 36 naciones indígenas, habitadas por las fuerzas telúricas y la sabiduría de nuestras ancestras, hemos salido de nuestros territorios a caminar para sanar. Sanamos encontrándonos con todos los pueblos y seres, sanamos también por el cariño de esos pueblos que se organizaron para alojarnos, alimentarnos, cobijarnos en solidaridad y respeto. Brotaron lágrimas de sus ojos y esperanzas de construir un mañana mejor, fueron narrándonos los nefastos efectos de este sistema sobre las vidas. Cruzamos de punta a punta el país recogiendo esas voces inaudibles.”

Al llegar al Congreso de la Nación, las referentas de las 36 naciones indígenas extendieron sus brazos al edificio donde dejaron banderas y carteles contra "el terricidio". En el comienzo de la ceremonia, en un planteo histórico, destacaron la recuperación de la memoria ancestral, enfatizando la recuperación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como un territorio indígena colonizado, la importancia de visibilizar su identidad y la actualidad de la discriminación y racismo contra las comunidades indígenas. 

Además hicieron una fuerte crítica a los medios de comunicación hegemónicos argentinos y los calificaron de “racistas, patriarcales, criminales y cómplices de la destrucción de la memoria ancestral y de las diferentes culturas y cosmovisiones que integran la identidad y la historia de las mujeres indígenas”.

Unos días antes del cierre del recorrido, las 36 referentas tuvieron una reunión ministerial que se realizó en la Casa Rosada, en dicha reunión entregaron un documento que contiene un diagnóstico del estado de situación en que viven las diferentes naciones Indígenas y una serie de propuestas concretas para trabajar en una mesa de diálogo en forma conjunta con el Gobierno Nacional. “Nuestros hombres indígenas nos han precedido en un intento de diálogo, que se estableciera  desde el respeto y reconocimiento de paridad, naciones parlamentando y acordando, sin embargo han fracasado. Nosotras guardianas de los territorios y de todas las formas de vida estamos decididas a no fracasar, porque no claudicaremos, no nos resignamos y no traicionaremos”, expresaron en su escrito.  

Además, en este documento enfatizaron que no admitirán la megaminería, el fracking, los desmontes, ni las megarepresas, los monocultivos y los agrotóxicos "entre tantas industrias contaminantes bajo la idea de desarrollo y progreso porque eso es destrucción absoluta".

Entre el fuego sagrado y plantas medicinales

Estas mujeres eran representantes de diversas naciones indígenas, como por ejemplo, Quechua, Aymara, Diaguita, Mapuche, Avá Guaraní, y la Nación Qom. En este contexto de pandemia donde refuerzan el rol fundamental de les trabajadores de la salud, recuerdan su símbolo de resistencia frente al sistema de salud occidental, las plantas medicinales. En su documento expresaron “Hemos llegado a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires trayendo nuestras medicinas, ancestrales y sagradas, en un momento que creemos histórico porque somos conscientes que no hay tiempo que perder” 

Moira Millán manifestó: “Hoy nos dicen que no podemos llegar al Congreso. Hemos traído nuestra medicina sagrada porque es tiempo de sanar los lugares que están siendo los reproductores de la muerte”. El Movimiento de Mujeres por el Buen Vivir busca "restablecer el orden armónico, de reciprocidad y amorosidad con la tierra y entre los pueblos. Busca desintegrar el sistema para construir una matriz civilizatoria que abrace la vida y no la muerte". 

Terricidio

El concepto de "terricidio" fue acuñado por las integrantes del Movimiento Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. El terricidio es un concepto que refleja la visión tridimensional de la vida de los pueblos indígenas, lo que en general se conoce como el medio ambiente. Las mujeres del color de la tierra lo llaman "ecosistemas tangibles", que están siendo devastados y contaminados. También incluyen la aniquilación de los pueblos originarios, el asesinato selectivo contra líderes indígenas, las persecuciones, amenazas, criminalización y encarcelamiento. Implica, asimismo, la eliminación de un modo de entender el arte de habitar, contribuyendo a la creación de una nueva matriz civilizatoria. 

Otro aspecto de la visión tridimensional de la vida es el de los ecosistemas perceptibles, es decir el ecosistema espiritual entendido como fuerzas de la naturaleza que anidan en determinadas zonas y que contribuyen a reordenar la vida armónica y a que la vida brote justamente donde hubo contaminación y devastación. Pero si ese ecosistema espiritual es debilitado, entonces no hay posibilidad de que el tejido complejo y el entramado vital que van generando la naturaleza y las fuerzas cósmicas se puedan concretar. Lo que este movimiento de mujeres percibe es que estos tres aspectos y modos de ver la vida que tienen los pueblos indígenas están siendo atacados, asesinados. 

Esta categoría hace referencia a un conjunto de delitos que incluyen el genocidio, epistemicidio, ecocidio, feminicidio, transfeminicidio y travesticidio. Fue creado con el objetivo de ser una herramienta jurídica que sirva para juzgar las violaciones de los derechos indígenas, los derechos de las mujeres y los derechos de la Madre Tierra. Se propone que sirva para juzgar a las empresas y Estados nacionales que cometan terricidio o sean cómplices.