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Editorial //// 24.10.2011
Alegría

A las 4 de la mañana continuaban los festejos frente a la Pirámide de Mayo. Es difícil explicar la sensación de perplejidad y alegría que esto nos despierta a quiénes militamos, a quienes vivimos desde adentro la formidable ofensiva de la antiPatria.

No es una definición altisonante. A modo de ejemplo veloz: de los militares genocidas, la cabeza de la corporación judicial y las cadenas del ALCA de Estados Unidos durante la presidencia de Néstor Kirchner, la Sociedad Rural y los multimedios de comunicación durante la primera gestión de Cristina Fernández Kirchner.

Entre cánticos y saltitos, el mensaje que emergía de esa Plaza fue: no importa la contundencia del régimen neoliberal, un Pueblo en marcha puede derrotarlo.

Sí, falta mucho aún, hay enormes deudas sociales. La unidad del campo popular siempre es frágil y la arrasadora victoria electoral de ayer esconde inquietantes resquebrajamientos internos. Pero hoy es tiempo de alegría. A seguir festejando entonces.