Las mujeres en Malvinas: memoria, soberanía y pensamiento Nacional
"Ni la fuerza de las armas, ni la política, ni el poder de los imperios podrá jamás quitarnos un derecho que la naturaleza nos ha dado."
Manuel Belgrano
La naturaleza nos dió un derecho que ningún imperio puede quitar. Por ello, en 1982, hombres y mujeres pusieron el cuerpo para defender ese mandato. La Guerra del Atlántico Sur de 1982 suele narrarse desde una lógica estrictamente masculina y profesional-militar. Sin embargo, desde la perspectiva del Pensamiento Nacional, la causa Malvinas es una causa popular y multidimensional. En este marco, la participación femenina como instrumentistas quirúrgicas, enfermeras, voluntarias y familiares, no fue un hecho periférico, sino, un pilar de la resistencia moral y el sostenimiento afectivo de la nación en armas.
La presencia de mujeres en el conflicto no fue una excepción, sino una realidad técnica y humanitaria. Trece enfermeras civiles de la Fuerza Aérea, instrumentistas del Ejército y enfermeras de la Marina cumplieron tareas críticas en el hospital reubicable de Comodoro Rivadavia y en buques como el Almirante Irízar. Su labor trascendió la medicina; se convirtieron en el último nexo entre el combatiente y su hogar. Como señala el testimonio de Alicia Reynoso, una de las enfermeras de la Fuerza Aérea:
"Nosotras no solo curamos heridas de esquirlas; curamos el alma de esos chicos que volvían del frente. Éramos la voz de la madre, de la hermana, de la novia que ellos habían dejado en el continente".
La Retaguardia: El sostenimiento espiritual y civil.
Fuera de la zona de combate directa, miles de mujeres argentinas articularon una red de apoyo que el revisionismo histórico define como la "patria organizada". Por ejemplo:
El voluntariado y las cartas: miles de mujeres se volcaron a las escuelas y centros comunitarios para tejer prendas de abrigo y escribir cartas a soldados desconocidos. Esta labor, a menudo subestimada como "doméstica", fue en realidad una operación de guerra psicológica inversa donde mantenía alta la moral del combatiente al recordarle que el pueblo entero estaba detrás de él.
La retaguardia fue el lugar del aguante silencioso. El pensamiento nacional destaca que la familia es la célula básica de la comunidad organizada; en 1982, las madres argentinas se convirtieron en el símbolo de la entrega, soportando la incertidumbre y, más tarde, el dolor del duelo con una dignidad que se transformó en bandera política.
Malvinas y el Pensamiento Nacional
Desde la óptica de autores como Arturo Jauretche o Raúl Scalabrini Ortiz, la comprensión de los hechos nacionales requiere despojarse de las "zonceras" que nos impone una visión colonial. Una de esas "zonceras" es creer que la soberanía es solo un mapa. La soberanía es, ante todo, una construcción cultural y social. La mujer argentina, al sostener el reclamo de soberanía y al abrazar a los veteranos en el proceso de "desmalvinización" posterior, ejerció un acto de resistencia cultural. El pensamiento nacional nos enseña que lo que no se recuerda, se pierde. Por ello, la mujer es custodia de la memoria viva.
Durante décadas, el rol femenino fue invisibilizado bajo un manto de olvido estatal. Esta invisibilización forma parte de lo que el revisionismo histórico identifica como la alienación de la propia historia. Reivindicar a las veteranas es, en esencia, un acto de justicia histórica que completa el rompecabezas de nuestra identidad. Ana Masitto, instrumentista quirúrgica en 1982, relata sobre el regreso: "Cuando volvimos, nos pidieron silencio. Pero el silencio es el aliado del olvido. Las mujeres estuvimos ahí, vimos la crudeza de la guerra y también la grandeza del soldado argentino. Nuestra historia es parte de la historia de la Patria".
Al regresar del conflicto, Masitto señala que las autoridades les impusieron una política de silencio. Este mandato no fue solo una instrucción militar, sino que ella lo interpreta como una herramienta que favoreció el olvido estatal sobre la participación de las mujeres. En su testimonio destaca que las mujeres "estuvieron ahí" y fueron testigos presenciales de dos realidades contrastantes: la crudeza extrema del enfrentamiento bélico y la nobleza o grandeza de los soldados argentinos.
Para ella, el silencio es el "aliado del olvido". Por lo tanto, su testimonio, actúa como un acto de resistencia cultural y de custodia de la memoria viva, elementos clave dentro del pensamiento nacional para evitar la pérdida de la soberanía.
Conclusión
La cuestión Malvinas es el "hilo de Ariadna" de la unidad nacional. Incorporar la perspectiva femenina y el testimonio de las protagonistas no es una concesión de época, sino una necesidad epistemológica para entender el conflicto en su totalidad. Como afirma la doctrina del pensamiento nacional, la patria se construye con la participación de todos los sectores del pueblo, y en Malvinas, el pulso de la mujer fue el que mantuvo encendida la llama de la humanidad en medio del horror.
Bibliografía
Falcón, S. (2014). Mujeres invisibles. Buenos Aires: Ediciones Ciccus.
Reynoso, A. (2010). Crónicas de un olvido. Buenos Aires: Editorial de la Gesta.
Hernández, P. (2012). Malvinas: Clave del Pensamiento Nacional. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.
García, M. (2021). Género y Soberanía: Las veteranas de Malvinas en la historia argentina. Revista de Estudios Estratégicos.
* El autor es profesor en Historia y Ciencias Sociales.