La Colonia de Vacaciones de Chapadmalal

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    Foto: Estrella Herrera

La Colonia de Vacaciones de Chapadmalal

19 Junio 2026

La Unidad Turística Chapadmalal, uno de los principales símbolos del turismo social impulsado por el primer peronismo, atraviesa una situación crítica. El complejo estatal ubicado al sur de Mar del Plata, que durante décadas permitió que miles de trabajadores, estudiantes y familias de bajos recursos accedieran a vacaciones frente al mar, enfrenta un proceso de vaciamiento que incluye el pase a disponibilidad de sus últimos empleados, el cierre de sus hoteles y la incertidumbre sobre su futuro. La historia de este emblemático espacio, construido bajo la órbita de la Fundación Eva Perón, permite comprender la magnitud de una experiencia que transformó el acceso al descanso y al turismo en un derecho social.

Por definición una fundación es una persona jurídica sin fines de lucro que destina su patrimonio a un objeto enteramente enfocado al bien común o interés general, mediante una causa social, educativa, científica o cultural. En ese sentido el estatuto de la Fundación Eva Perón (FEP) sostenía como meta “Crear y/o construir establecimientos educacionales, hospitalarios, recreativos o de descanso y/o cualesquiera otros que permitan una mejor satisfacción a los elevados fines que persigue la institución".

Desde un tiempo antes que la FEP alcance su auge,la construcción del Complejo Turístico de Chapadmalal ya estaba en marcha. Amplias playas que se extienden por kilómetros al pie de los acantilados del sur de Mar del Plata, accesible por una ruta de construcción entonces reciente, rodeado de extensiones de campo, resultaban el lugar ideal para cobijar a las familias trabajadoras y asegurar un merecido descanso estival. En aquellos días, la posibilidad de conocer el mar era un privilegio casi inaccesible.

En su investigación “El Turismo Social durante el primer Peronismo. La conquista de las vacaciones” la historiadora Elisa Pastoriza nos brinda detalles y precisiones poco conocidas: “El llamado 'turismo económico' estaba dirigido a sectores de menores recursos implementados principalmente en los años treinta por el Estado Nacional y por algunas administraciones provinciales, en especial en la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Manuel Fresco. Así, el programa del ocio peronista consolidó líneas ya iniciadas, poniendo en marcha el diseño de un proyecto de Turismo Social asentado en la concepción de las vacaciones como una conquista simbólica asociada al Derecho al Descanso y que la retórica Justicialista destinaba a los trabajadores en un discurso fuertemente obrerista. En esta atmósfera es inventada una consigna todavía recordada: “Usted se paga el viaje, el gobierno el hospedaje”. Un slogan que se extiende a lo largo de la Nación y que, como repetía el gobernador bonaerense, Domingo Mercante: “Ha prendido en las fábricas, en los talleres, en las lejanas localidades rurales como la realización feliz de uno de los derechos del trabajador incorporados a la Constitución de Perón”.

Al momento de su inauguración complejo estaba conformado por 9 hoteles y 19 bungalows y dotado de servicios de usos comunes, correo, telefonía, centro de asistencia de salud con farmacia, cine-teatro, galerías comerciales, una confitería bailable (Hostería del Lago), centros recreacionales (juegos infantiles, fútbol, bowling, juegos mecánicos), una capilla y una ermita para la administración.

Se albergaron en forma completamente gratuita, casi veinticinco mil turistas entre 1953-1954. Cada hotel tenía la capacidad para 400/500 turistas y para 1954 el Hotel Infantil albergaba aproximadamente en forma anual unos 4000 niños entre 6 a 12 años, en general provenientes del interior del país enviados por la FEP y la Dirección Nacional de Asistencia Social dependiente del Ministerio de Trabajo y Previsión. El Hotel N° 5 estuvo reservado a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de Buenos Aires, las ramas masculinas y femeninas. Pensado como una ciudad balnearia auto-suficiente, que podía subsistir con autonomía de lo externo, estuvo sostenido por una red de servicios centrales, mataderos, carnicería, panadería que aseguraban el autoabastecimiento de la colonia. Asimismo contaba con un excelente y moderno Servicio Médico nutrido con amplias Salas con Internación de pacientes y especializado en la atención médica infantil y vacunación. Además constituyó una fuente laboral importantísima, ya que empleaba a más de 600 personas que cumplían distintos roles: mantenimiento,, cocina, mozos, mucamas, niñeras, enfermeros, etc.

En 1950 la FEP crea un departamento específico para su administración y organización. También son transferidos los fondos para Turismo Social recaudados del Aguinaldo. Según informan sus Memorias, la tarea efectuada se traduce en un notorio incremento (un 50%) de los turistas alojados en las unidades turísticas propias, entre los que se privilegió además de los afiliados de la CGT. el Turismo Escolar que permitió viajar a miles de jóvenes. Asimismo se implementó el “Turismo escolar en invierno” que se desarrollaba en los meses de abril y noviembre. De esta manera fueron completados los beneficios a los turistas con una variedad de planes que facilitaron su acceso.Otra investigación de Pastoriza “Memoria obrera y turismo. Las vacaciones populares durante el primer peronismo”, sostiene: “Los turistas eran trasladados a Chapadmalal en ómnibus desde Mar del Plata, luego de su arribo en ferrocarril y se los transportaba a paseos y excursiones en la zona mediante ómnibus Mercedes Benz que pertenecían al complejo”.

Con la llegada de la Revolución Libertadora la fundación se liquida y con ella finalizan todos sus programas. Por su cercanía con la costa en este y otros momentos de gobiernos militares, la unidad turística quedó bajo la órbita de la Marina. En esos momentos los hoteles se cerraban y sufrían vandalismo y abandono. El odio antiperonista también llegó a Chapadmalal, es así que se destruyeron muchas piezas del mobiliario que llevaba la insignia de la fundación y aquellos objetos que sobrevivieron, como por ejemplo, la vajilla lo hicieron con su logo limado para hacerlo ilegible y porque los trabajadores los escondieron, incluso en sus propias casas.Este camino sinuoso hace que los bienes originales sean de un valor histórico y testimonial inmenso. Asi lo entendio Silvia Daria, una ex trabajadora del complejo, cuando en 2009 logró hacer realidad el proyecto de abrir un museo de sitio y exhibir objetos y documentación que de a poco fue creciendo por donaciones, principalmente de quienes habían estado de vacaciones en esos edificios y habían vivido allí momentos de gran felicidad. Quizás la joya principal sea un ómnibus Mercedes Benz modelo 1952 (mencionado más arriba), con capacidad para 42 pasajeros. Es el único micro de la Fundación existente en el país y ha sido protegido (escondiéndolo en un galpón) y restaurado por los trabajadores luego de ser vandalizado en algunas oportunidades. Como todos los que circularon alguna vez por allí tiene un reloj en la parrilla frontal, detenido en la hora en que falleció Evita.

Es importante destacar que además de la cantidad de puestos de trabajo para responder a una demanda que se extendía más allá de los meses estivales, la existencia de los hoteles colaboró con el progreso y desarrollo de los alrededores, en donde se estableció una pequeña comunidad que hoy sigue siendo referida localmente como “La Colonia”. Durante las administraciones siguientes tanto el presupuesto como la variedad de las propuestas dependia del sesgo ideológico de cada gobierno, pero siempre permanecieron abiertos. Durante más de veinte años fue la sede del encuentro final del “Jóvenes y Memoria” en el que miles de jóvenes estudiantes secundarios de toda la provincia realizaban la puesta en común colectiva de un trabajo de investigación sobre el pasado reciente argentino.

Este relato contrasta absolutamente con la postal de la Unidad Turística al día de hoy. El entorno natural conserva su belleza intacta. Desde que asume el gobierno de Milei, el complejo se encuentra prácticamente en desuso y camino a la privatización. La situación se agravó en las últimas semanas, pasando a disponibilidad a los 58 empleados que quedaban en el complejo y la noticia de que a partir del 22 de junio queda completamente vedado el acceso a los hoteles y al museo. Los trabajadores y gremios están en plena lucha, apoyados por los habitantes del sur de Mar del Plata. Su futuro es incierto y preocupante. Cualquiera sea la resolución, nadie le quitará jamás su pasado de gloria, generador de felicidad de varias generaciones de argentinos. Y los objetos de la FEP después de permanecer escondidos una vez más, volverán a exhibirse para testimoniar otros tiempos y reafirmar que, pase lo pase, Evita siempre vuelve.

Este relato contrasta absolutamente con la postal de la Unidad Turística al día de hoy. El entorno natural conserva su belleza intacta. Desde que asume el gobierno de Milei, el complejo se encuentra prácticamente en desuso y camino a la privatización.