El triunfo de Perón y el Pueblo argentino: 80 años de vigencia

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    80 años del triunfo de Perón

El triunfo de Perón y el Pueblo argentino: 80 años de vigencia

24 Febrero 2026

Este 24 de febrero se cumple un nuevo aniversario del triunfo electoral del General Juan Domingo Perón. A 80 años de aquel triunfo del Pueblo argentino, vale la pena repasar la vigencia del ascenso del pueblo argentino y de Perón al poder. 

Pero antes de ahondar en la génesis de aquella victoria emblemática, tal vez sea necesario contextualizar el momento en que vivimos los argentinos para poder enlazar este presente con el pasado. Con el fin de preguntarnos sobre el valor de la vigencia del pasado.

Se trata de concebir el presente junto a una memoria que actúa hoy- tal como concebía el tiempo San Agustín de Hipona-. 

Hoy nos toca atravesar las decisiones políticas suicidas de un gobierno libertario que pone en riesgo el modelo sindical argentino y avanza contra la capacidad industrial del país, ejemplificada en el cierre de FATE -900 pérdidas de puestos de trabajo- y en la nueva disposición de eliminar un arancel anti dumping que protegía la producción nacional del ingreso de aluminio chino. 

El trasfondo es mucho más amplio, e incluye el dato de que los últimos meses al menos 10 empresas comunicaron cierres totales o parciales de sus plantas industriales. Mientras tanto, el gobierno avanza con una reforma laboral que busca debilitar la columna vertebral del peronismo y pretende terminar con la Justicia Nacional de Trabajo con el objetivo de que trabajadores queden debilitados ante la ley. 

En este marco, la combinación del tipo de cambio anti producción y la apertura comercial del Gobierno ha inundado nuestros mercados de manufactura china que pone en riesgo el trabajo argentino y pone al país en dirección al abismo. 

La vigencia de la Justicia Social

Pero el Pueblo tiene memoria viva de una época distinta que vive en sus organizaciones que aún perdura. El sentido de comunidad aún persiste en los argentinos, a pesar de tantos intentos de balcanización cultural que hemos sufrido. 

El modelo de Justicia Social y protección de los derechos de los Trabajadores que estableció Perón no ha perdido su vigencia -los libertarios de hoy y los oligarcas de ayer han luchado casi ocho décadas por intentar retrotraer al país a 1944-. 

Milei es un intento más, de otros tantos, de extraer la justicia social del corazón y el espíritu argentino. 

Pero la doctrina peronista no nació en la abstracción. Perón la encontró en su pueblo. El General supo interpretar su voluntad y su alma. El triunfo electoral de Perón en febrero de 1946 fue la culminación de un proceso de avanzada del Pueblo argentino que inició el 17 de octubre de 1945 con la participación del movimiento obrero organizado en la calle. 

Fueron los trabajadores argentinos organizados los que rompieron el status quo de la oligarquía de la década infame. La irrupción del movimiento obrero organizado en la vida de la nación encabezó y profundizó un modelo industrial que se había iniciado en la década del 30.

Esto implicó también la democratización de la vida política. El pueblo argentino despojó a la casta oligárquica que se había apoderado de la dirigencia política. Evita Perón lo reflejó con extraordinaria claridad en La Razón de mi Vida de 1951: “Los partidos políticos caen frecuentemente en poder de círculos cerrados de dirigentes que se sostienen en sus cargos gracias a negociaciones y componendas no siempre claras”. El peronismo de aquel entonces rompió con eso y se abrió al pueblo argentino. 

Las respuestas que el peronismo de hoy necesita para enfrentar a Milei están en esa apertura y escucha del Pueblo argentino. No sirve de nada un peronismo enfrascado en discusiones palaciegas o en disputa de cargos electorales, si no es capaz de entender e interpretar a su pueblo. Los trabajadores de FATE despedidos, los que han visto la reducción y caída de sus ingresos, los empresarios golpeados por el modelo anti industrial del gobierno, los trabajadores informales golpeados por una economía en recesión, los judiciales del fuero laboral ninguneados por el Poder Ejecutivo. La lista es larga y continúa. Pero en cada uno de esos focos de conflicto vive el potencial futuro del peronismo. La dirigencia deberá poder establecer una síntesis y finalmente un programa industrialista que le de grandeza a la patria y felicidad al pueblo.