Eduardo Crespo: "Para mantener el consumo actual y no destruir el planeta, se debe dar un salto tecnológico"

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Eduardo Crespo: "Para mantener el consumo actual y no destruir el planeta, se debe dar un salto tecnológico"

23 Agosto 2022

AGENCIA PACO URONDO dialogó con el economista Eduardo Crespo, docente de las universidades de Moreno y Río de Janeiro, sobre las restricciones ambientales que enfrenta el desarrollo económico de la humanidad. ¿Aguanta el planeta? ¿Cómo se enfrentan los desafíos vinculados a la creación de empleo, la reducción de la pobreza y el cuidado del entorno natural?

AGENCIA PACO URONDO: Vamos a la primera pregunta sin vueltas: ¿soporta el planeta el nivel de producción actual que realiza la humanidad?

Eduardo Crespo: Con estas formas de producción y de extracción de energía todo indica que no lo soporta. El tema es si la población soporta reducir los niveles de producción; es decir, estamos frente a una contradicción. No creo que nadie acepte no tener luz, por ejemplo, al menos en las sociedades actuales. Hay gente que te dice que este sistema de producción es incompatible con la salud del planeta pero es gente que viaja en avión, con niveles de consumo que son realmente incompatibles con su discurso. En general, quienes sostienen estos discursos son sectores de clase media que consumen mucho. ¿Quiénes están dispuestos a sacrificar su nivel de vida por la salud del planeta? Que lo hagan otros te dicen... El camino de mantener la producción y el consumo sin destruir la salud del planeta es pensar otra matriz tecnológica, básicamente, otras formas de extracción de energía, esa es la apuesta pero no es fácil. La mayor promesa que está en el horizonte es la fusión del átomo, que hoy todavía no es una opción.

APU: ¿Se puede ser optimista en esos saltos tecnológicos que habría que dar?

EC: Es necesario hacerlo porque de lo contrario vamos a comenzar a enfrentar problemas por calentamiento global, por suba de los niveles de las aguas. Por lo menos, todo lo que indican las investigaciones sobre el clima y demás son bastante preocupantes, sin caer en catastrofismo. Si uno mira las experiencias en aprovechamiento de energía, de cambios hacia otras matrices, de giro hacia el gas, por ejemplo, uno no podría decir que no hay cambios. Se abandonó el uso de carbón, aumenta el gas, que es menos contaminante. Ahora con la guerra entre Rusia y Ucrania, se ve que Alemania volvió al carbón por el desabastecimiento, son cosas que pueden ir y venir. Todo indicaría que el ritmo al que se está yendo no es suficiente, entonces puede ser que haya cambios pero también asociados con algunas catástrofes en el medio. No va a ser la primera vez que esto suceda en la historia. Ahora se está descubriendo que hubo muchas civilizaciones, en distintos momentos, que quedaron bajo el agua. El Sahara, otro ejemplo, no era un desierto cinco mil años atrás, se fue desertificando. El ambiente fue cambiando siempre. Lo que sucede es que actualmente los cambios se producen a un ritmo preocupante, hay una aceleración del calentamiento en pocas décadas, todo está pasando ahora, en cuarenta años.

APU: Hablaste de la necesidad de cambios tecnológicos, no de cambios en el sistema productivo. ¿El problema actual no es capitalismo?

EC: Aunque hubiera un sistema con planificación lo tendría que hacer con otras tecnologías. El nivel de deterioro de Rusia, durante la URSS, estaba por encima de la media del capitalismo occidental. En el Mar de Aral desviaron una serie de ríos para alimentar cultivos de algodón. Se comenzó a desertificar. Era una zona donde había pesca, turismo, un conjunto de actividades de todo tipo y hoy es un desierto. Por no hablar de Chernóbil, y de otros lugares plagados de residuos nucleares. En algún momento usaron DDT que tiene una vida molecular que puede durar décadas. Contaminaron un territorio del tamaño de Francia, eso fue la ex Unión Soviética. En China hubo situaciones similares en el período maoísta. En Cuba no te podes bañar en La Habana, por ejemplo, y no hay industrialización. Lo podemos plantear en los siguientes términos: cuáles son los índices de consumo de la población y cuál es el índice para producir ese nivel. Lo organice una empresa privada o pública, una cooperativa, lo que fuere. Para llegar a determinados niveles de consumo de la población hay que ver con que técnicas trabajamos, y cuál es el deterioro que se desprende. Cuanto más bajo el nivel de productividad mayor uso de recursos y mayor deterioro también, contrariamente de lo que a veces se piensa.

APU: Habló de la fusión del átomo: ¿Qué es y por qué sería revolucionario?

EC: Yo no soy físico ni estoy trabajando en esto pero leí algo y vi documentales, y acompaño gente que habla del tema. Básicamente vos tenes la fisión del átomo, vos bombardeas un átomo radiactivo y generás una reacción en cadena y tenés muchos residuos. La fusión del átomo es algo muy simple, agarras átomos de baja carga atómica como el helio o algunos próximos de la tabla periódica, en condiciones de altísima presión, y allí se podría generar altos niveles de energía. Básicamente hay una cooperación internacional hoy en Francia, pero se replican en distintos países, en China, en Inglaterra, en Estados Unidos. Han logrado temperaturas superiores a las del centro del sol prácticamente en un laboratorio, en un lugar no más grande que una cancha de futbol; ahí han logrado reproducir equivalentes de energía superiores al sol. Solo pudieron hacerlo por unos pocos segundos. Si se pudiera desarrollar podrías tener energía ilimitada. Esas son las tecnologías a las que se está apostando ahora y son las grandes promesas para resolver este tema.

APU: Hay teorías que hablan de la posibilidad de que los países desarrollos dejen de crecer, para bajar el nivel de consumo de las sociedades más ricas.

EC: No lo veo para nada viable. Que alguien convenza a los norteamericanos de que tienen que vivir bastante peor... no creo que estén dispuestos a nada de eso. Quien que va a convencer a los países ricos de reducir sus niveles de consumo. Además no sé si es compatible en términos macroeconómicos, porque si los países más desarrollados reducen su demanda hacia dónde van a exportar los países subdesarrollados. Eso implicaría una contracción del comercio internacional. Son ingeniarías imposibles para nuestros sistemas políticos, nuestras formas de organización.

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