fbpx Ofensiva derechista: grave, muy grave, por Alberto Nadra
DDHH //// 19.05.2010
Ofensiva derechista: grave, muy grave, por Alberto Nadra

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) *El autor es dirigente de la Izquierda Democrática
El lunes, La Nación de los Mitre, Pág. 7, publica una solicitada de una gravedad inusitada, firmada por la denominada “Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia,"  pero que pasó inadvertida, pese a que exige a la Corte Suprema terminar con su supuesta parcialidad en el tratamiento de causas relacionadas con los juicios contra los crímenes de lesa humanidad del terrorismo de Estado.
A juicio del constitucionalista Roberto Gargarella "Desde las solicitadas en favor de Videla que no se veían algunos de estos nombres juntos. La más complicada derecha jurídica vuelve a funcionar de modo coordinado”.
Es buena la reflexión, cuando estos dinosaurios, con inmenso poder económico y político, ¿por qué no de acción directa, si siempre han defendido y fundamentado todas las formas del terrorismo cívico-militar?, condenan los fallos pues “les han negado (a los genocidas) derechos y principios que rigen desde siempre para todos los ciudadanos”, y –casi irónicamente, pero amenazantes, luego de las acusaciones-- da por descontado que las decisiones de los miembros de la Corte se producen porque “están sufriendo, en este momento, inicuas presiones por parte del Ejecutivo, de miembros del Legislativo y de los grupos de presión que recordábamos más arriba, esto es, de todos aquellos que pretenden convertir al justicia en su propia venganza y la paz en el regodeo de su triunfo”.
Quien lee en las versiones on line de los matutinos tradicionales  las apelaciones de lectores anónimos (muy similares a las interferencias en el avión presidencial) de “Maten a la yegua”, “Montoneros y marxistas asesinos, vamos a volver” o “Aprovechen mientras puedan, que ya les llega la hora”, no debería dejar de relacionar estos hechos con pintadas de similar tono en calles de la Capital y algunas provincias, mucho más agresivos que las –vistas ahora-- tímidas consignas esgrimidas por algunos sectores durante el conflicto con la patronal rural, o las cadenas de mail cada vez que hay una oportunidad de hostigar al gobierno nacional, como de las que ayer ha puesto distancia la Iglesia, consciente que se intenta convertir el tradicional tedeum porteño en un acto antikirchnerista. 
Estos sectores se están moviendo. No sabemos cuantos, cómo y hasta que punto, y sería bueno que los organismos de seguridad e inteligencia –y por su intermedio toda la ciudadanía-- tuvieran una noción clara de la situación: hasta donde llega el nivel de organización concreta, para la acción concreta de los cruzados de privilegio que sueñan con la revancha y reivindicar para reeditar matanzas gozosas, robo de niños y violaciones para extirpar cualquier resistencia a su modelo para el privilegio, de hambre y exclusión para el pueblo argentino.
No nos cabe duda, que movieron los hilos tras los “suicidios” de testigos militares clave en los juicios contra la impunidad., pese a que se encontraban detenidos, y en cárceles de extrema seguridad.
No nos cabe duda, que tienen que ver con el asesinato de Silvina Suppo de Destéfanis, ex prisionera de la dictadura, y una las testigos claves de la Causa Brusa en la ciudad santafesina de Rafaela.
Y sobre todo, por su tremendo potencial simbólico, no dudamos que, en plena democracia, en medio de la mas importante ofensiva por el juicio y castigo desde los Juicios a las Juntas, son los responsables de chantajear a la sociedad con una “desaparición” impune. Sí un DESAPARECIDO, como ya lo había sido durante casi tres años en la época de la dictadura, pero ahora sin rastros desde el 18 de septiembre de 2006: Julio Jorge López, testigo decisivo en la condena del carnicero Miguel Etcehcolatz, mano derecha del “general” Ramón Camps.
Grave, muy grave. Y no caben la postergación ni demora de una investigación a fondo en relación con todos estos hechos, no solo en forma aislada, sino como eventual parte de un plan de acción concreto, y en marcha. Tampoco hay lugar para miradas distraídas en ningún sector del arco político democrático. (Agencia Paco Urondo)