Todo un palo: un club de lectura para enfrentar el futuro

  • Imagen
    ANA CLARA ISI
EN LA UTN

Todo un palo: un club de lectura para enfrentar el futuro

16 Junio 2026

La Universidad Tecnológica Nacional invita a participar del club de lectura Todo un palo: narrativas de un futuro latente, que comenzó de manera presencial el 11 de junio y virtualmente se hará los lunes de este mes.

Agencia Paco Urondo entrevistó a la profesora en Letras y trabajadora no docente de la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria del Rectorado de la UTN, Ana Clara Isi. 

APU:¿Cómo nace la iniciativa del Club de lectura Todo un palo en la UTN?

Ana Clara Isi: Tiene que ver con una necesidad muy personal de encontrarle un sentido distinto al tiempo que estamos viviendo, un tiempo muy distópico. Al mirar el plano nacional: la venta, el regalo, de los recursos naturales, la ruptura de los lazos sociales; y no sólo en el plano nacional. Si lo pensamos también en un plano global, estamos igual o peor; están poniendo en jaque permanentemente el límite de nuestra humanidad. La soledad, el aislamiento, el avance de la inteligencia artificial por sobre la sensibilidad humana, apuntan a seguir encerrándonos en una individualidad de la que es necesario salir, y considero que la mejor forma de salir de ahí es la literatura; al menos, ofrece posibilidades distintas para pensar esa realidad.

La idea es que el Club de lectura funcione como un espacio de encuentro en donde se le quite esa formalidad a la idea de la lectura, y pensarlo como una conversación entre personas que, a través de un libro compartido, pueden llegar a establecer un vínculo distinto. Jugando con la cuestión del futuro latente, porque creo que habla de las ansiedades de época y la situación en la que estamos.Todo parece negativo, Todo un palo. Pensar entonces cómo transformarlo en otra cosa.

APU: ¿La propuesta es abierta, convoca tanto a trabajadores y estudiantes de la UTN como a personas ajenas a la institución?

ACI: Sí, es abierto para todo el que quiera participar, sin restricciones. La intención es, justamente, habilitar un espacio de promoción de lectura, no sólo para quien tiene el hábito construido, sino invitar a que esa posibilidad exista para todos. Desde el espacio de la Secretaría nos interesa que eso funcione para los trabajadores del rectorado y de la universidad, por eso la doble modalidad, ya que la UTN tiene 33 sedes, distribuidas en todo el país. Siempre que pensamos en talleres o cursos se nos pide que tengamos en cuenta ese carácter federal, abrir esa posibilidad a quienes no están en el edificio concreto de rectorado, pero dentro de rectorado también.

Pensamos en que los trabajadores del rectorado puedan asistir sin que les quede bache entre el horario laboral y el horario del taller; garantizar la presencia y que entiendan que es una actividad que está amparada, sostenida, promovida desde el espacio de la Universidad. Y que funcione también como una invitación a gente que quizás no tiene el hábito o el interés todavía, y que, conversando con un compañero de piso o con una compañera de área, se entera de esta propuesta.

APU: Sí, lo que podemos pronosticar, en función de los hechos, no depara mucha esperanza. ¿Qué arte literario encontraremos en el taller para abordar ese futuro que llegó?

ACI: Pensar el futuro tiene que ver con el género al que apunta la cuestión, la ciencia ficción. La idea es trabajar diferentes narrativas de ciencia ficción, siempre con un anclaje latinoamericano, argentino. Si vamos a pensar en lo que nos depara el futuro deberíamos pensarlo con los pies puestos en nuestro territorio.

Elegir Kentukis de Samanta Schweblin es también aprovechar la visibilización que ella tiene últimamente. El fragmento de discurso que uso para la difusión es clave para pensar qué es lo que tiene la literatura para aportar a lo que hacemos y a lo que pensamos. Tiene un montón, parece poquito y no significativo, pero puede hacer una diferencia importante.
Es un ciclo que está pensado para poder continuar después de las vacaciones de invierno.

APU: ¿Qué hay en Kentukis?

ACI: Kentukis me pareció un buen punto de partida porque no es una novela que alucine tecnologías desconocidas o que construya temporalidades que nos queden demasiado lejanas. Al contrario, Schweblin piensa en un dispositivo que podría tranquilamente existir en nuestra actualidad. El foco está puesto en nosotros, nosotras. El peligro somos los seres humanos y lo que hacemos con ese dispositivo, con esa herramienta. 
Nuestro tiempo parece insistir en invitarnos a vivir sin otros, como si fuera una posibilidad real. Porque, además, la ruptura de los lazos sociales crearía sujetos mucho más perfectos para sostener el sistema que nos aplasta. Me pareció que el texto ofrecía una buena oportunidad para pensar en las relaciones que establecemos con los otros y en cómo las afecta la mediación tecnológica que, muchas veces, supone también el anonimato.

Creo que analizar estas cuestiones, en un momento en el crecen comunidades virtuales que fagocitan el odio y la violencia es necesario para comprender los intereses que se ocultan detrás de esa invitación y cuánto estamos dispuestos o dispuestas a entregar pasivamente. Porque tampoco es casual que ese sea el público que estructura las plataformas electorales de la derecha en todo el mundo. Nuestra humanidad se juega en el encuentro con el otro,en el respeto y la valoración de lo que nos diferencia. La apuesta que hace este espacio es justamente esa: la presencia en el encuentro con el otro, entendiéndola también como una forma de resistencia.

Imagen
club de lectura Todo un palo

 

APU: ¿Qué propone esta segunda etapa del proyecto?

ACI: Después de vacaciones de invierno leeremos Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, también argentina y mujer. Es interesante ver estas proyecciones que se están haciendo también desde voces que ahora están teniendo otro lugar dentro del mercado editorial. Que las ficciones estén todas, más o menos, encaminadas hacia el género de ciencia ficción, habla de la preocupación y la angustia de la época. No es un género que haya caracterizado el canon nacional, y lo publicado últimamente está muy vinculado por buscar una verdad ahí. Quizás tenemos un problema interesante.

APU: El pensamiento me parece que también se potencia, se catapulta más mediante la adversidad. Un rasgo de época es buscar la confirmación de nuestras percepciones, creencias, pensamientos. Hay cierto hermetismo.

ACI: Sí, que además es un ensimismamiento que te lleva a desdibujar al otro y sacarlo del mapa completamente. En ese sentido, pensar con otros también es abrir un poco esa posibilidad de correrse de uno mismo, que también me parece muy necesario para el momento en el que estamos, sobre todo porque es un ensimismamiento muy dañino. Si sólo tengo para pensar lo que yo creo, voy a terminar encerrado. Es un desafío porque no es la manera a la que estamos acostumbrados a hacer las cosas, y porque no deja de ser proponer un espacio colectivo,, en un tiempo en el que constantemente se nos empuja al individualismo y al aislamiento. 

Juntarse a leer con otro, compartir un rato, una charla, un café; cada vez se hace menos, porque cada vez tenés menos tiempo, tenés que trabajar más, tenés menos posibilidades de pensar en algo que quisieras hacer por placer. Siempre está detrás la cuestión de la optimización del tiempo, de la capitalización del tiempo. Es un desafío que me parece interesante y necesario.

APU: Un desafío que entiende la palabra como herramienta y canal para transitar estos momentos críticos.

ACI: Sí, en ese sentido, pensar en que, si seguimos manteniendo esos modelos de lector o considerando personas que son capaces o no, es una herramienta que queda limitada a muy poca gente, y entonces queremos salir de eso.

APU: En "Todo un palo" Solari nos quita la anestesia, y en el mismo tiro, la ilusión de un futuro idílico. La poesía, tan lúcida y anticipatoria, se publica en 1988. Hoy, entrado el Siglo XXI ¿En qué aspecto podemos percibir el latido del futuro?

ACI: Todo está latente. El texto de apertura, Kentukis, hace pensarlo. No plantea una tecnología inexistente, que no pueda ser pensada el día de mañana, ni juega con la idea de un futuro lejano. Sino problematizar cuál es el vínculo que tenemos con la tecnología y pensar qué rasgos de nuestra humanidad se ponen en juego a partir de la mediación de la tecnología. ¿Qué pasa cuando no sabés quién está del otro lado de lo que estás eligiendo mostrar?

No hay que alejarse mucho de cualquier aspecto de la realidad para imaginar cuáles son los futuros que nos esperan si no hacemos otra cosa, pensar otra alternativa y salir de la angustia desde lo colectivo. Que tengamos los parámetros actuales en términos de salud mental habla de la época que estamos viviendo y de cómo nos afecta. Buscar espacios de para problematizar eso y ponerle, sí, el trajecito que le corresponde como mal social, también ayuda un poco a aliviar ese dolor y a pensar en soluciones posibles.

1."Somos todos, la humanidad entera sobre este mundo, un inmenso buque flotando en el mar.  La literatura es el minúsculo timón que responde al volante. Un 0,0 y algo por ciento del buque, pero es lo que hace que, en días y días de navegación, este buque llegue a un continente o a otro”. Samanta Schweblin, Premio Aena 2026.

Formulario de inscripción en este link