Sandro, de regreso a los 70: relanzamiento de tres discos claves

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Sandro, de regreso a los 70: relanzamiento de tres discos claves

11 Octubre 2026

Cuando uno se refiere a Sandro de América evocamos al ídolo durante su proceso de transnacionalización, conquistando primero el sector latino yanqui (cuyo hito mayor constituyó la primera transmisión vía satélite de un cantante y, además, en el Madison Square Garden en 1970. Esto es, dos años antes de las primeras presentaciones del mismísimo Elvis Presley en dicho emblemático lugar y tres años antes de su transmisión via satélite de su especial grabado en Hawaii) pero sobre todo, la “Gitanomania” desarrollada en México (conquistando aquella meca latina) y en América Central, Caribe. No obstante, el furor nacional se había desarrollado años en el transito de fines de los sesenta a la nueva década: en “La magia de Sandro”, “Sandro de América” y “Sandro” (1969) se reúnen los grandes éxitos que marcaron generaciones y sobre todo condicionó la carrera de Roberto Sanchez. Era muy difícil “subir la vara” luego de ese hat trick musical.

La discografía “oficial” (esto es, la que estuvo al cuidado de Sony ) se frenaba hasta hace dos semanas en el icónico disco “Espectacular”: aquel álbum rojo de tapa “poster” donde el Gitano posaba con un traje de cuero negro ajustado. Misteriosamente, tres discos claves donde culminaba la primera etapa de Sandro para la discográfica CBS permanecía descatalogada. Nos referimos a tres largas duración que contenían dos grandes éxitos: “Me juego entero por tu amor” (de “Te espero”, 1972) y curiosamente la canción más exitosa de Sandro (superando a “Rosa… Rosa”) “Mi amigo el Puma” (de “Después de 10 años”, 1973).

Parecía increíble que aquellos discos que pertenecía a uno de los artistas más populares y exitosos no habían sido reeditados. Inclusive los primeros álbumes tuvieron que esperar hasta 1996, cuando Sony Music (quien había absorbido a CBS) los reeditaba siguiendo la lógica del “collector”: esto es, no solo la remasterización sino también agregándole bonus tracks (canciones extras): canciones que sólo habían salido en los discos simples o en EP; versiones alternativas y hasta inéditos. En su momento su responsable, Marcelo Cabrera, confesaba que la idea era completar la discografía cautiva del ídolo hasta 1979 (el disco donde el Gitano se despedía de CBS hasta su regreso en 1990). 

Sin embargo, el proyecto quedó trunco por dos motivos: uno  (y fundamental) tenía que ver con los derechos. Roberto Sánchez junto a su representante y amigo Oscar Anderle habían creado ANSA (las siglas respondían a la conjunción de Anderle/Sánchez) y a través de ella se hacían cargo de la producción, licencia y distribución de todo el producto Sandro (álbumes, películas, partituras, cancioneros) siendo precisamente a partir del álbum “Te espero…” quien inauguraba esa nueva época donde CBS ya no decidía artística y comercial sobre el Ídolo de América. El último disco había sido el mítico álbum de tapa doble titulado “Espectacular” donde el Gitano posaba con su traje de cuero negro. 

El segundo impedimento tenía que ver con el desinterés del propio Roberto Sánchez sobre su obra. Siendo siempre muy exigente y crítico de sus creaciones, decidió no negociar con Sony la continuidad del proyecto incluso realizaba un nuevo acuerdo donde aquellas reediciones (que habían sido lanzadas sin su consentimiento) permanecieran sin sus temas extras (un ejemplo de esa reticencia se puede ver en una entrevista donde lo presentan con la canción Dalilah (lanzado en un simple y agregado como bonus track para el disco “La magia de Sandro”) siendo lapidaria su opinión sobre aquella versión. 

Hasta hace poco (y nosotros dimos cuenta criticando esa falta de actualización y curaduría de su legado musical) los álbumes “Te espero” y “Despues de 10 años” se podían en plataformas como Youtube (donde el disco de 1972 circula una  versión pirateada extraída de las cintas masters) , mientras en Spotify existen versiones “pinchadas” de ambos (donde se escuchan en los silencios la “fritura”) con un sonido chato y aplanado. Ahora, finalmente, se hace justicia mientras se promete la continuación junto al menos conocido del Ídolo (producto del desinterés de la propia discográfica ante la rescisión del contrato con el artista): “Sandro… siempre Sandro”. Luego en 1975, Sandro pasa a la discográfica RCA donde pasa sin pena ni gloria, llegando a publicar tres discos.

El desembarco de estos trabajos en el formato digital no es un mero trámite comercial de catálogo; es un acto de justicia histórica para el legado del Gitano. Sandro, a diferencia de otros artistas de aquella época dorada para la música popular como Palito Ortega o Leo Dan, es el ícono más indiscutido de nuestra cultura, llegando incluso a disputarle el podio al mismísimo Carlos Gardel. 

Los relanzamientos de estos discos nos invitan a conocer a aquel Sandro que parecía haberse internacionalizado: sus constantes giras provocaban que solo el Ídolo se presentase en los icónicos Carnavales y otro hito donde la negligencia del archivo nacional extravió su registro: su concierto vía satélite en el Luna Park en 1972. Lo curioso es que la trayectoria de nuestro Astro (incluso en la época de mayor éxito) sigue siendo una incognita: los setenta representa al Sandro de las películas eternas y de las criticas (hasta ayer nomas) presentes por parte de los seguidores de la denominada música “Progresiva” (lease progresista) que lo tildaban de hacer música “complaciente” o “Pasatista”. ¿Qué pensaba aquel Roberto Sanchez? ¿Estaba politizado o comprometido con su tiempo?

Como muestra, recuperamos una entrevista realizada para la revista “Gente y la actualidad” en abril de 1972 (cuando salía “Te espero”)

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Gente y la Actualidad. N°350. Abril de 1972

“(…) Mi mundo es pequeño. Mis músicos son mis amigos. Más que eso, son los hermanos que la vida no me dio. Lo compartimos todo, es una amistad sana y profunda” (Tomemos en cuenta dicha declaración cuando contemos algunas curiosidades de sus canciones)

“Acabo de releer a Jauretche y me fascina. Como testimonio lo suyo es sensacional. (…) su aporte a esta indagación de lo argentino que vivimos todos lo considero muy importante. No he admirado a ninguna figura política. En un momento me intrigó Napoleón. Y lo estudié bastante. Y luego Juan Manuel de Ross. Leí bastante acerca de él, visto desde todos los puntos de vista que pude encontrar. Me pareció que en ese estudio podría encontrar algunas claves de muchas cosas”.

Muchas veces las semblanzas artísticas dejan de lado el contexto como si el músico viviera en una burbuja. Tenemos que tener consideración que esta trilogía se desarrolla en el contexto del agotamiento de la dictadura de Lanusse; del inminente regreso de Perón a la Argentina (y luego al poder); del furor del accionar guerrillero mientras que la mirada histórica del revisionismo histórico (y la “peronización” de Rosas) dominaba el sentido común de la sociedad argentina. Sandro no era ajeno a ese devenir político. Siempre curioso, incursionó en lecturas vinculadas a nuestro ser: la disyuntiva cultural ontológica se aprecian en las “relecturas” que hace de Jauretche (“El medio pelo en la sociedad argentina” y “Manuel de zonceras argentinas” fueron verdaderos “bestsellers” por entonces) y las diversas miradas sobre Rosas (en ese mismo año se estrenaba “Juan Manuel de Rosas” de Manuel Antín, con guión histórico del popular revisionista José María Rosa)

Lo más destacado de “Te espero” y “Después de 10 años” 

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“Te Espero”, edición nacional
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“Te espero”, edición norteamericana

Esa vibración y ese ritmo febril de los sesenta no se disolvieron cuando Roberto Sánchez adoptó el smoking y la orquesta. Al contrario, se sofisticaron. En “Te espero” Sandro ya cuenta con la completa colaboración del arreglador Jorge Leone (que reemplazaba a Jorge López Ruiz). El disco del “auto rojo”, cuenta con un sonido muy “presleyano” aunque del Elvis contemporáneo al Gitano. Por entonces, el Rey del Rock and Roll estaba más orientado hacia sus orígenes: country, góspel y blues. En este disco de Sandro, encontramos un gospel (Fue en Jerusalem), y dos hermosos country (“Herederás mi nombre” y “Carolina en mi piel”) Además de estas perlitas, escuchar hoy en plataformas digitales canciones como “El deseo de vivir”, “No me dejes... no, mi amor” o la siempre buscada “Me juego entero por tu amor” es redescubrir una herencia viva.

En la producción de este álbum (esculpido codo a codo junto a su eterno socio, Oscar Anderle) late una actitud escénica y una tensión que solo un rockero de raza puede imprimirle a la canción romántica. Hay un dramatismo eléctrico, un quiebre en la voz y una base rítmica que sigue dialogando de frente con las nuevas generaciones. Este álbum es un repositorio de éxitos ya que muchas de las canciones fueron revisitadas por el Idolo en las películas “Destino de un capricho” (1972) y “El deseo de vivir” (1973).

En este disco Sandro se apoya en sus amigos, en “Te espero” inauguran sus colaboraciones la dupla Julián Mandriotti y Leandro “Bebe” Mauro con “Amarte es mi castigo” mientras que “Carolina en mi piel” recibe la musa de su guitarrista Hebert Orlando (quien lo viene acompañando a Sandro desde los tiempos de la Cueva) quien durante en una de sus tantas estadías en México, se enamora de una joven de nombre Carol Segura con quien luego se casaría y terminaría residiendo en tierras aztecas. Roberto sería el padrino de bodas y uno de sus hijos. Incluso en la película “El deseo de vivir”, Sandro hace un “guiño” cuando antes de interpretar en la misma “Carolina en mi piel” arenga a Hebert a que agarre la guitarra escuchándose el “¡Dale Hebert!”.

Por otro lado, “Después de 10 años” es, quizás, el último disco exitoso de Sandro en Argentina hasta 1978 cuando vuelva al disco de oro con “Querer como Dios manda” (en su regreso a CBS). Este álbum cuyo título se remite a un balance de su primer grabación diez años atrás, cuenta con una propuesta que continuará con el disco siguiente: en “Después de 10 años” Sandro ofrece un lado a con canciones románticos y lado b con canciones “shake” o “rockeras”. No obstante, es notorio cómo afecta al producto final la crisis del petróleo: Al escasear el petróleo, el precio del policloruro de vinilo (PVC) —la materia prima esencial para los discos— se disparó drásticamente. Las discográficas locales e internacionales implementaron medidas de emergencia que afectaron el producto final. Ante la falta de PVC virgen, las plantas de prensado comenzaron a triturar discos devueltos, defectuosos o remanentes para reutilizar el material.

Este material reciclado solía incluir impurezas de papel de las etiquetas, lo que generaba un constante y molesto "ruido de púa" (un siseo o fritura de fondo) incluso en discos completamente nuevos. Con todo esto dicho, recuperar “Despues de 10 años” con un sonido limpio y remasterizado nos permitirá redescubrir muchas canciones que fueron lanzadas con baja calidad. El disco abre con un poema a cargo de su jefe de prensa: Julián “Puma” Mandriotti. Aquel intrépido escritor le confió “De amor se nace y se muere” que, interpretado por un melodramático Sandro lo hace una versión incólume.

Sin embargo, las 6 canciones románticas no logran estar al nivel de las baladas clásicas del gitano. “El sol se quedó dormido” y “Adonde va el amor” quedan como canciones destacadas. Aunque el lado b, es mucho más flojo. “Mi amigo el Puma” (refiriéndose a Julián Mandriotti, y dándole luego el nombre a un joven actor de novelas y cantante venezolano llamado José Luis Rodriguez) parece ser el hit incuestionable, siendo las restantes once canciones relleno para justificar el larga duración. El gran público va a reconocer también las canciones pegadizas “Donde vas los domingos” y “Volverán los días” que fueron reinterpretadas por Sandro para su película “Operación Rosa Rosa” (1974). 

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“Después de 10 años” salió en Argentina formato “tapa doble” y “simple”

El paso del vinilo original al streaming remueve el polvo del tiempo. Nos demuestra que el fuego de Sandro no dependía de la púa ni del cartón. Al rescato digital de joyitas como “Diablo angelical” o “Carolina en mi piel” se lo recibe con la certeza de que el mito no se devalúa; simplemente cambia de vehículo para seguir quemando igual que el primer día. El Gitano ya no nos espera solo en las disquerías de barrio; ahora nos espera a un solo clic de distancia, entero por nuestro amor.