“Reuëmn, poesía de mujeres Mapuche, Selk´nam y Yamana”: nueva edición de la antología

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“Reuëmn, poesía de mujeres Mapuche, Selk´nam y Yamana”: nueva edición de la antología

06 Diciembre 2020

Por Miguel Martinez Naón

                                                                                                                                     Nunca fuimos

el pueblo señalado

                                                                                                                                           pero nos matan

en señal de la cruz

(Graciela Huinao “Salmo 1492)

                                                                                                                                                                                                                                               

La literatura de los pueblos originarios, ha sufrido el ocultamiento y la alteración de sus orígenes en manos de los “conquistadores” y de quienes continuaron su plan de exterminio y dominación durante estos últimos siglos.

La mayoría de los relatos originales (especialmente los que comprenden el período que va desde 1492 a 1550) fueron reescritos bajo la mirada de los intelectuales europeos y permanecieron inéditos hasta fines del siglo XIX. Una manipulación sistemática llevada a cabo sobre toda aquella obra proveniente de estas culturas indígenas.

Los poetas Cristian Aliaga y Juan Pablo Huirimilla  son los autores de Reuëmn, Poesia de mujeres Mapuche, Selk´nam y Yamana  (Reuëmn del Mapuzungun: agitar las olas). Este libro publicado por Ediciones Hudson da a conocer una selección de obras que, como bien señalan en su prólogo, revelan la extraordinaria resonancia y la belleza de los pueblos originarios del extremo sur.

Obras Selk´nam y Yamanas

La primera parte de este libro es el resultado de la recuperación de un legado oral. Allí se incluyen los cantos de Lola Kiepja quien fue la última mujer chamán selk'nam y constituyó el vínculo físico final con la cultura de sus antepasados. Poco antes de morir en Tierra Del Fuego, en 1996, transmitió a Ann Chapman algunos cantos chamánicos heredados de su cultura.

Las oraciones Yamanas son expresiones de agradecimiento, de alegría o de pena por todo aquello que su dios - llamado Watauineiwa - les daba o les arrebataba. Invocaciones, rezos y plegarias que forman parte del patrimonio de la literatura oral:

Sola me siento yo

cómo puedo sentirme feliz

en mi choza, silenciosa la choza y

la choza de niños, ay de mí

(Oración Yamana de duelo. Lamento de una madre estremecida por el vacío de su choza después de la muerte de sus hijos)

Estas oraciones fueron publicadas anteriormente en Cantando en la casa del viento (2000) una compilación de la poeta Niní Bernardello. Y las plegarias fueron tomadas del libro de Matín Cusinde Los indios de Tierra del Fuego, Tomo II (Centro Argentino de Etnografía Americana)

Llamekan Mapuche, un canto poético

Definido por los autores del libro como “un discurso etnopoético proferido por mujeres cuyo temple de ánimo es de tipo elegíaco” y tal como señala Paulo Huirimilla, el Llamekan se canta con la misma melodía, la cual se repite cada dos versos y se ha definido además como un canto poético que se enuncia cuando se muele el trigo o en diversas tareas, ya que así “no sienten su trabajo”; o bien cuando la mujer ha caído en desgracia “infelizmente casada o injustamente calumniada” y agrega “Hay casos en que la soledad o la huerfanía son los que hacen que una mujer cante poéticamente a un ser de la naturaleza”.

En el libro se puede apreciar cada uno de estos cantos en su lengua original y traducida al español.

Poesía de mujeres Mapuche en la actualidad

"yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo

estaba oscuro

el rambler clasic de mi viejo no arrancaba

había que irse caminando hasta la escuela"

Con estos primeros versos del poema “Las mujeres y el frío” de Liliana Ancalao se da comienzo a esta tercera parte del libro que comprende una selección de textos cuyas autoras residen actualmente al sur de Chile y Argentina.

Mujeres Mapuche de fuerte raigambre cultural, social y política que a través de sus textos evocan la tradición ancestral y arrojan bellamente sobre la tierra y el cemento sus cantos y sus rabias, sus navegaciones y sus truenos. Una lucha inclaudicable que se traduce en la defensa de sus territorios; contra la máscara del hambre, la desigualdad, la violencia policial e institucional, el racismo y el saqueo.

Algunas de ellas forman parte de la cultura Mapurbe (mujeres indígenas que habitan en las grandes urbes, en los barrios periféricos):

Soy de la tierra,

Que Colón descubrió por casualidad.

Soy Mapuche, del sur,

Ahora soy una mapurbe

(Juana Guaquil Lipicheo)

 

Se vislumbra también una poética relativa a lo femenino y la sexualidad:

Yo te amo con ese coro de ninfas que te canta

espejos en que peinas tus cabellos

es con ellas que tú entras en mis aguas

 

Son las ninfas que salas con tu cuerpo

(Roxana Miranda Rupailaf)

Hay una poética más allá de lo evidente, que abraza el lenguaje del frío y cruza los archipiélagos hasta “arañar y arañar el infinito” como bien dice Alejandra Llanquipichún Aedo en uno de sus poemas.

Además de las poetas ya mencionadas esta antología está integrada por Viviana Ayilef, Sonia Caicheo, Jacqueline Caniguán, Karla Guaquín Barrientos, Graciela Huinao, Faumelisa Manquepillán Kalfuleo, Mabel Mora Curriao, María Teresa Panchillo, Adriana Paredes Pinda, Anahí Rayén Mariluán, Eliana Pulquillanca, Miriam Torres Millán y Daniela Catrileo.

Selección de poemas

Liliana Ancalao

Diadema Argentina, Comodoro Rivadavia,

Chubut, Argentina (1961)

las mujeres y el frío

(fragmento)

yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo

estaba oscuro

el rambler clasic de mi viejo no arrancaba

había que irse caminando hasta la escuela

cruzábamos el tiempo

los colmillos atravesándonos

la poca carne

yo era unas rodillas que dolían

decíamos qué frío

para mirar el vapor de las palabras

y estar acompañados

las mamás

todas

han pasado frío

mi mamá fue una niña que en cushamen

andaba en alpargatas por la nieve

campeando chivas

yo nací con la memoria de sus pies entumecidos

y un mal concepto de las chivas

esas tontas que se van y se pierden

y encima hay que salir a buscarlas

a la nada.

 

Viviana Ayilef

Trelew, Chubut, Argentina (1981)

 

Ti üllkantun küme wirin dew küpay/ La poesía viene después

Mi corazón es un árbol que azotan los vientos

los vientos del este

vientos del oeste

mi corazón es un árbol que doblan los vientos

mi corazón es un árbol de frondoso ramaje

las ramas extendidas de mi corazón crecen de costado

las ramas tendidas de mi corazón buscan el abrazo.

 

Mi corazón es un árbol que va a acariciar a otro árbol.

 

Las ramas de ese árbol crecen, todavía, hacia arriba.

Pero la sabiduría del árbol comprende que solo se crece si anida al costado.

 

Mi corazón no es una flor con espinas.

Mi corazón es un árbol.

 

Mi corazón es un árbol

que brota.

 

Sonia Caicheo

Nercón, Castro, Isla Grande de Chiloé, Chile (1943)

 

Cuentas

«Y seas vestido de blanco

Para que no se descubra la vergüenza

De tu desnudez».

(Apocalipsis 3, 18)

 

Alguna tarde te quitarás la chaqueta

Aunque llueva

Y al extender los dedos solamente

 Te acordarás de Dios

Y del camino

De la oportunidad de corregir el viento y

Plantar otro sueño al frente

 de tu puerta

Pero estarás desnudo y será tarde

Cuando entren a lavarte

—Nueve noches de rezo, no alcanza—

 A vestirte en sollozos

Mendigarás sin respuesta, esa chaqueta

Para cubrir las cuentas de tu pecho.

 

Jacqueline Caniguan

Puerto Saavedra, IX Región, Chile (1970)

 

Mongen

He respirado

Aire sagrado de mi tierra

He soñado

En la cascada pura y perdida

He caminado

En el sitio de los bailes antiguos

He vivido en estas horas

Todos los días de mi vida.

 

Juana Guaquil Lipicheo

Comunidad de Panguimapu Alto, Comuna

de San Juan de la Costa, Osorno, Chile (1972)

 

Grafiteando la inmigración

 

(fragmentos)

 

La tierra de los invasores de mi tierra…

¡También es mi tierra!

Llámame Mapuche, inmigrante, sudaca,

Negro, africano, traficante, invasor,

Quitaempleo, esclavo, neoesclavo.

Lo que tu mente hile...

Me reconozco inmigrante,

Porque soy nueva,

En esta tierra. ¡Mi tierra!

Que es tuya, pero que hago mía.

 

* * *

Soy de la tierra,

Que Colón descubrió por casualidad.

Soy Mapuche, del sur,

Ahora soy una mapurbe.

Soy de la tierra, donde españoles de todas las épocas

Han sanado, cambiado y disfrazado sus miserias.

Donde han hecho y escrito,

Una historia, su historia.

 

* * *

Ni nadie

Se las podrán quitar

Desde lejos

Avanza el fin

Viene caminando descalzo

Y haciendo dedo

Lo acompaña

La libertad

De los dormidos de siempre.

 

 

Graciela Huinao

Chaurakawin,

actual provincia de Osorno, Chile (1956)

 

La lagartija

 

Ante mí

entibia su carne

con mi sol

de cada día.

 

La voz de mi padre

 

En lenguaje indómito

nacen mis versos

de la prolongada

noche del exterminio.

 

Faumelisa Manquepillán Kalfuleo

Puquiñe, Comuna de Lanco, Valdivia, Chile (1960)

 

El Escape

 

Yo me escapo toda herida / de centenares de lluvias / he

recogido mis banderas, / del barro en donde las dejaste. /

He enterrado

mis ciudades, / he escondido la escultura de mi cuerpo /

para que no

la destruyas. / He dormido con los ojos abiertos / y mis alas

prontas /a

emprender la fuga / he gemido de dolor bajo tu cuerpo /

mi yo se ha

ido sin mí / desde tu alero. / Yo me escapo de la sombra de

tu puño /

quiero huir de tu espacio de quebrantos / para liberarme

de tus proyectiles

de espermios / que me siguen, que me acosan / que me

punzan, que

me muerden / que me succionan, que me besan / que me

lamen, que

me abrazan / para lograr habitarme, / y apoderarse de mi

mente y de

mi cuerpo / para siempre.

 

Eliana Pulquillanca

 

Comunidad mapuche Piutril, Comuna San José

de la Mariquina, Región de los Ríos, Chile (1963)

 

Planta madre

 

Voy navegando

en el orgasmo azul

 fecundado hace milenios.

Fluido de manantial

que posee los saberes.

Voy transitando en capas subterráneas

es tronco de vida

follaje que alza la resistencia

revolución que despierta

el dormido sueño de la conciencia.

Mensajera del paso futuro

gran presentadora de imágenes.

Sonidos, colores, formas, luz.

Soy hombre, mujer

sangre, latido.

Es la planta madre

sabia magia alucinante

la experiencia visual

el vuelo,

viaje sublime.

 

Miriam Luz Torres Millán

Queilén, Chiloé, Chile (1974)

 

Ayün (fragmentos)

 

dibujo camawuetos para ti

para tus ojos verdes

lo siento

mi pincel los dibujó en el aire

* * *

en tiempos de aguas turbias

busco tu vertiente

alimento tus mallines

 

* * *

te doy permiso

para humedecer este desierto

 

* * *

déjame leer tu vientre

revivir tus aletargados pezones

subir tus mareas

en este cambio de luna

 

Este libro se consigue en la Librería de la Coop (Bulnes 640, CABA) y se puede comprar en el sitio de La Coop y en Espacio Hudson.