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Cultura //// 01.12.2012
Putos Peronistas: la película

Putos Peronistas, cumbia del sentimiento narra la formación, crecimiento y consolidación de la "agrupación política más revolucionaria desde la aparición del peronismo". Heredera de las luchas que en la década del ´70 llevó a cabo el Frente de Liberación Homosexual, la historia de Putos Peronistas expresa las conquistas y los desafíos del proyecto nacional.

Por Victoria Dursi*l El documental Putos Peronistas, cumbia del sentimiento de Rodolfo Cesatti (2012) cuenta la historia de formación, crecimiento y consolidación de la agrupación política Putos Peronistas de La Matanza. La voz en off de Perón inicia el documental, “Tenemos una revolución que realizar. Cada argentino, piense como piense y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho de vivir en seguridad y pacíficamente. El gobierno tiene la insoslayable obligación de asegurarlo”.
La historia de la agrupación es también la historia política de los últimos años en el país de la mano del kirchnerismo. La sanción de la Ley de Medios, la Ley de Matrimonio Igualitario, la muerte de Néstor Kirchner, los debates por la Ley de Identidad de Género.Putos peronistas, la película, es también un retrato de lo marginal. La violencia ejercida sobre los sectores más pobres se encarna en el personaje de Iara, travesti que vemos trabajando en la ruta cuando comienza la película, siempre alegre y con el anhelo de “salir de la 3” (la ruta), hacia otros destinos, con dignidad. Su cara y su voz representan el sueño por un futuro mejor, con más derechos, es la búsqueda por el reconocimiento y un trabajo digno, la posibilidad de elegir.
A medida que avanza el relato las voces de la agrupación comienzan a ser escuchadas y van ocupando espacios antes negados, visitan la Radio Nacional, ingresan al Senado de la Nación, a la Casa de Gobierno. La agrupación nace en La Matanza pero crece a nivel nacional. Se hacen presentes en cada marcha al grito de “Perón, Perón, acá tenés los putos para la liberación”, y recorren las rutas para repartir preservativos y ofrecer información sobre el HIV a las compañeras que ejercen la prostitución. Expresan “el puto es peronista y el gay es gorila”. Porque ser puto en un barrio del conurbano o en el interior, no es lo mismo que en capital. Hay una doble condena, “su condición de pobre y además su condición sexual”. En cambio en capital hay un circuito “Gay Friendly” especialmente preparado para aquellos que poseen un alto nivel adquisitivo. Así, la agrupación no sólo se propone representar las demandas de una minoría sexual sino también las de una clase excluida. Esto los lleva a sentirse parte de un colectivo nacional, es la lucha por la ampliación de derechos, por una sociedad más inclusiva y más igualitaria que encontró respuestas en el kirchnerismo y principalmente en la figura de Néstor Kirchner.
Cruzando la General Paz, en el conurbano bonaerense, encontramos este grupo de jóvenes triplemente marginados, son Putos, Pobres y Peronistas. Reunidos por una identidad sexual y política, encuentran en la militancia la posibilidad de transformar su realidad. Hacer política y ganar espacios de poder es la consigna. Se los ve organizarse, afichar las calles, dejar su huella en las paredes del barrio, levantar su voz y su bandera. La lucha por el reconocimiento, la reivindicación de los derechos de la comunidad LGBT, se enmarca dentro de un reclamo más amplio, la inclusión social. Herederos de aquella lucha que en los 70 llevó adelante el Frente de Liberación Homosexual (FLH), del cual Néstor Perlongher fue un importante referente, y lejos de la época en que sus propios compañeros tomaban distancia al grito de “No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros”, hoy los Putos Peronistas marchan al lado de otros movimientos del campo popular. Hoy más que nunca: “para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”.
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* Integrante de Legados, espacio político de Artes – FFyL, UBA