Miguel Ángel Diani: “Con 'Djaevel, el mito' apareció la metáfora perfecta para el país de la crueldad”
Con una tarea incansable al frente de Argentores, Miguel Ángel Diani no olvida su rol de autor y dramaturgo. Con la recién estrenada Djaevel, el mito, logró plasmar una historia que es fiel reflejo de la sociedad actual, con un formato de fábula moderna y, a la vez, atemporal. Una mujer y un hombre que se presentan como hermanos, arrastran una gigantesca caja de madera por algún terruño tenebroso, en busca de un empresario a quien quieren venderle “el fenómeno circense” que contiene: su propia madre. Déborah Fideleff, Pablo Finamore y Román Lamas componen a estos personajes con todos los matices habidos y por haber.
El espectador asiste como un niño a un mundo desconocido, donde dos seres que provocan tanta fascinación como estupor, transitan el escenario generando misterio mientras van contándole al empresario (un tanto usurero) interesado en adquirir el supuesto fenómeno lo que llevan en esa caja: de a ratos, un ser humano; por momentos, un animal mitológico, entre varias curiosidades más.
Alternando el cinismo con el humor y hasta con una cuota de ternura, todo apunta hacia cierto desenlace, tan temido como esperado, pero la sorpresa irrumpe y de esa manera, el cuento termina de adquirir el sentido necesario para transformarlo en una auténtico espejo del presente. Un relato con un sentido político y social que, no por eso, deja de lado el camino de fantasía trazado en el texto y plasmado visualmente de la mejor manera. Djaevel, el mito, condensa la mejor herencia del teatro independiente dando cuenta de una actualidad descarnada y contundente.
La dirección y la música están a cargo de Mariano Cossa, en una puesta en la que cada detalle aporta al relato para atrapar al público en todos los sentidos. Las funciones son en elTeatro del Pueblo (Lavalle 3636), los viernes a las 22 horas. En esta entrevista, Diani habla de cómo se inspiró para dar a luz esta verdadera perlita de la cartelera porteña.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo surgió la idea de “Djaevel, el mito”?
Miguel Ángel Diani: Los cuentos de hadas muestran la mente humana de forma más clara que cualquier otro registro cultural. Es el primer contacto que tiene un niño con una historia. Historia que no se cansa de escuchar y que noche a noche pide a su madre o a su padre que se la vuelva a contar. Esto sucede porque se crea una comunión entre el relator y el escucha. Cuentos que más de una vez, si nos remontamos a los recopilados por los hermanos Grimm, son siniestros y crueles. Sin embargo no podemos dejar de escucharlos o verlos cuando se transforman en una obra dramática o audiovisual. ¿Pero por qué sucede esto? Porque los cuentos son metáforas de la vida. Que nos atraviesan. Que nos interpelan. Por esa razón yo quería narrar con estructura de cuento teatral la historia que quería contar. Luego apareció la imagen del circo. Pero un circo de fenómenos. Un cuento de terror y de falta de empatía. La metáfora perfecta para el mundo en que vivimos. La metáfora perfecta para el país de la crueldad.
APU: ¿Por qué el nombre Djaevel, en danés?
MAD: Quise crear intriga. Que el espectador tenga que investigar quién es Djævel. Quién es el cuarto personaje de la historia que vive encerrado, como un gran fenómeno, en una enorme caja y que dos penitentes lo arrastran a través de los tiempos. El monstruo viene de Dinamarca. Pero podría ser de cualquier lugar del mundo. Incluso de nuestro país.
APU: ¿Cómo fue el trabajo posterior a la escritura con el director, los actores y todo el equipo para la puesta en escena?
MAD: Me reuní con Mariano Cossa, el director de la obra, y tuvimos una conexión inmediata. Con Mariano nos conocíamos, pero nunca habíamos trabajado juntos. Un hombre de teatro, talentoso, inteligente, y que supo llevar brillantemente el texto a escena. Tuvimos tres o cuatro reuniones que fueron enriquecedoras. Mariano fue el responsable final de elegir los actores. No pudo elegir mejor: Deborah Fideleff, Pablo Finamore, Roman Lamas. ¡Genios! Mariano y Adriana Yasky, la productora ejecutiva del proyecto, se encargaron de armar el resto del equipo. La caja que diseñó y armó el escenógrafo, Ariel Vaccaro, es increíble. El vestuario de Mariela Daga y las luces diseñadas por Ricardo Sica, terminan de crear la atmósfera de cuento siniestro que yo tenía en mi cabeza. El resultado fue perfecto. ¡Perfecto!
Teniendo en cuenta la historia de nuestro teatro, ¿cuál debería ser el rol del teatro independiente en un contexto social como el actual?
El teatro independiente siempre tuvo un rol de denuncia. Lo tuvo con Teatro Abierto, en una circunstancia muy dura y peligrosa de nuestro país, y creo que debería tenerlo ahora. Aunque la circunstancia no es la misma, hay igual un desapego por la vida, una falta de empatía, una violencia y crueldad que no debería existir en una democracia. Hoy existe un olvido forzado de las minorías, que realmente asusta. Ningunean a los discapacitados, a los jubilados, a los desocupados, y llevan adelante una política de Estado que lejos de apoyar a la gente, favorece solo al empresariado privado. El tejido social ha sido destruido y la gente se vio obligada a volver a la época del sálvese quien pueda. Pero ojo. No nos olvidemos que hoy vienen por vos y mañana vendrán por mí. Es momento de juntarse y de hacer equipo.
APU: ¿Cómo ves la situación del teatro independiente hoy en la Argentina?
MAD: Buenos Aires cuenta en total con cerca de trescientos espacios escénicos, lo que la sitúa al nivel de ciudades como Nueva York, Londres o París. El crecimiento y reconocimiento mundial a nuestro teatro independiente se debe en gran parte a la existencia del INT (Instituto Nacional de Teatro). Y esa realidad impactó positivamente en el PBI de nuestro país. Pero ahora las cosas cambiaron. El INT está siendo desfinanciado. El apoyo a las salas es mínimo al igual que los recursos que van para los grupos. Por otro lado, a fines del 2027 terminarían las asignaciones específicas que el Estado otorga por ley al INT, al INCAA (Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales) y a las bibliotecas populares.
La cultura de nuestro país está realmente en peligro. Y el teatro independiente va a seguir siendo golpeado. Creo que el objetivo final es derogar la ley que creó el INT. A este gobierno no le interesa que quede testimonio artístico de su paso. Pero el teatro independiente es muy desobediente y trabaja permanentemente en sacar a la luz la verdad.
APU: El lema de Argentores, "sin autor no hay obra", parece más vigente que nunca. Como presidente de la entidad, ¿qué falta aún para que eso cambie?
MAD: “Sin autor no hay obra” es una realidad. No es un simple lema. Los autores y autoras son creadoras. Pertenecen a la cultura de un país. A partir de sus textos han nacido películas, programas de televisión y de radio, y por supuesto obras de teatro que han mostrado la idiosincrasia de un pueblo y que han sido la voz de los que no podían hablar. Eso nunca va a cambiar porque la mirada del artista es respetada en una comunidad. Y muchas veces se adelanta a los hechos y marca el camino a seguir. Sin autor no hay obra. Pero el autor se inspira en la sociedad. Por lo tanto no hacemos más que traducir lo que sucede en una sociedad.