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Cultura //// 06.06.2014
Los ’70 en clave teatral

Entrevista al dramaturgo y director teatral Pompeyo Audivert en torno a tres de sus obras en las que los años ’70 y la improvisación en escena constituyen el eje central.

Por Boris Katunaric.
APU: En primer lugar, nos gustaría que nos cuentes sobre las obras que tenes en escena este año.
Pompeyo Audivert: Ahora tengo dos obras muy queridas en cartel. Una, de la que soy autor y director se llama Edipo en Ezeiza y la estamos haciendo en el Camarín de las Musas los sábados a las 23 hs, mientras que la otra es una improvisación que va los sábados a las 21 hs en mi estudio que se llama Domicilio Particular, en la que trabajamos sobre la fuente temática de Agustín Tosco y toda la zona de los años ’70 como fuente de inspiración de esa improvisación.
APU: Edipo en Ezeiza está basada en el arribamiento de Perón a Ezeiza y todo lo que sucedió después. ¿Qué nos podes decir al respecto?

PA: Sí, nos interesa Ezeiza porque nos parece que a partir de Ezeiza ’73 se produce una suerte de caída histórica. Ezeiza es el punto de inflexión donde se termina una fantasía que era la idea de que a través del peronismo íbamos a ir hacia el socialismo, que Perón venía para dar una perspectiva de izquierda en la Argentina, y en ese mismo día de la vuelta de Perón, como si fuese una tragedia griega con unidad de tiempo y de espacio en un solo momento, Perón se da vuelta en el aire y cuando baja ya en una base militar ya es el otro Perón y la perspectiva que él había abierto se cierra y comienza una etapa de caída histórica muy grande, que después termina con la dictadura y todo lo que viene después. Entonces, siento que es un momento interesante para tomar como tema teatral, es un momento muy confuso.
Nosotros creemos que el teatro también tiene que hablar sobre la cuestión de la identidad como una zona de confusión, no como una zona de claridad, o sea que el teatro también es una máquina metafísica destinada a interrogarse al respecto de la propia identidad en relación a la identidad sagrada, más allá de la identidad histórica. Ezeiza, entonces, nos sirve mucho para poder hablar de esas temáticas que también son propias del teatro, no solamente hablar de la temática histórica.
Siento que la temática histórica sirve como si fuera una suerte de superficie de inscripción de una rasgadura poetizante que es la rasgadura de la temática teatral que indaga en la cuestión de la identidad y pertenencia en un sentido más profundo.
Las dos cuestiones, la sagrada y la profana, la histórica y la anti histórica, se conjugan en la obra e intentan, de algún modo, hablarse juntas, eso es lo que estamos haciendo en Edipo en Ezeiza y, también, en Museo Ezeiza que es una instalación que estamos haciendo en el Centro Cultural Haroldo Conti, el primer sábado de cada mes, una instalación con 70 actores, donde el público va recorriendo las bases de ese supuesto museo donde se muestran los objetos caídos en el piso de Ezeiza después del desbande; los actores que sostienen los objetos dicen ser los objetos, asumen la identidad del objeto y refieren a la identidad del luchador que los tenía antes de caer al piso; y hay todo un desarrollo dramático vinculado a los restos de Ezeiza pero desde la perspectiva del museo.
APU: En Museo Ezeiza aparece la figura del interrogatorio ¿Cómo funciona este mecanismo en ese contexto?
PA: En Museo Ezeiza hay un mecanismo que usamos mucho, que nos interesa y que es el del interrogatorio. El Museo interroga a estos objetos o a estos actores que dicen ser el objeto, con el objetivo de extirparles una versión de identidad que los objetos dicen ser, o sea la versión histórica de cada uno de estos luchadores que los llevaron a Ezeiza.
En esos interrogatorios, el que responde es asistido por unas voces, por unos compañeros que, desde atrás, le soplan al oído fragmentos de poesías de Paco Urondo y de Enrique Molina, y con esos fragmentos y con esa desesperación dramática con la que responden, conjugando en esa desesperación dramática esos fragmentos poéticos, los actores erigen versiones poéticas y desesperadas de identidad, de procedencia y de pertenencia; y es muy atractivo porque es una suerte de improvisación en vivo, es un interrogatorio que tiene todo ese dramatismo pero, a la vez, hay una línea de fuga que de algún modo significa la versión poetizante que los actores dan de lo que pasó.
APU: Por último, nos gustaría que nos cuentes sobre Domicilio Particular, cómo es la trama, qué es lo que sucede, en tanto se presenta como una improvisación pero que tiene una escena fija.
PA: Lo que tiene de particular es un ejercicio muy interesante que estamos haciendo y se trata de lo siguiente: hago una puesta en escena sin palabras, por motivos, casi te diría caprichosamente, pictóricos venidos de la composición. Por supuesto que tiene unas condiciones dramáticas, esos movimientos y esos desarrollos espaciales de los cuerpos de los actores y, después, una vez que esa secuencia está bien montada y ya está habitada por los actores es una secuencia que empieza y termina en el mismo punto, que se puede repetir ciegamente como una cinta de Moebius.
Cuando ya la tenemos bien pulida largamos ahí adentro la palabra, una palabra poética, rota, como palabra improvisada sobre una secuencia fija. Eso nos da una escena tremenda porque cada una de esas vueltas de la secuencia va produciendo una afirmación dramática cada vez más desaforada y ya la última vuelta - hacemos tres vueltas de la secuencia, dura una hora veinte más o menos- ya la escena llega a lugares muy extraños y, sobre todo, tomando en cuenta que lo que procesa y multiplica poéticamente, además de algunas fuentes particulares que la escena tiene, es la temática de los años ’70, del Cordobazo, de Tosco particularmente, ya que hemos leído mucho sobre él, hemos avanzado mucho en esa dirección, entonces lo que la escena fija esa produce es una suerte de multiplicación poética, gramática, de la zona Agustín Tosco que para nosotros es un modelo de luchador y de militante.
Edipo en Ezeiza  se presenta en el Camarín de las Musas (Mario Bravo 960) los sábados a las 23 hs;  Museo Ezeiza se presenta los primeros sábados del mes en el Centro Cultural Haroldo Conti (Av. Del Libertador 8151)