"Instrumentos para no sonar", de Nina Traverso: el no lugar de las personas que emigran

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    Nina Traverso
APU EN FM LA PATRIADA

"Instrumentos para no sonar", de Nina Traverso: el no lugar de las personas que emigran

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10 Octubre 2026

Enfurecida y Tranquila, programa de APU en FM La Patriada, entrevistó a Nina Traverso por la publicación de su primera novela, Instrumentos para no sonar, por Trapezoide Ediciones.

Según su autora, Instrumentos para no sonar “es un texto que trata de reflexionar sobre el no lugar en el que se sienten las personas que emigran, sobre cómo es pertenecer a una orilla y a otra y a ninguna de las dos; y estar entre lugares y entre lenguas”.

La protagonista es una mujer que llega de Madrid a Buenos Aires para visitar a su familia, a la que le van pasando una serie de cosas con su pareja, con su salud, con su cuerpo. “Y en ese contexto se retira para adentro. Pensando y tratando de desgranar su identidad”, explica Traverso.  

Enfurecida y Tranquila: ¿Cómo surgió Instrumentos para no sonar? 

Nina Traverso: Fue en una edición del Mundial de Escritura, en plena pandemia, a partir de una consigna que era escribir sobre alguna escena de tu vida, que hubiese constituido un momento bisagra y escribirlo de manera totalmente desapegada, con distancia. Eso me permitió encontrar el tono para narrar. A partir de ahí me empezaron a venir recuerdos, imágenes, me di cuenta de que tenía memorias falsas, y entendí que el trabajo iba a ser con el lenguaje y con la memoria, con estas omisiones e inventos que todos tenemos respecto de lo que pasó o no.

Seguí acumulando fragmentos uno tras de otro sin saber muy bien qué era lo que estaba haciendo, no es que tenía planificado que esto iba a ser una novela. Luego empecé a llevar esos fragmentos para trabajarlos en el taller con Elsa Drukarov. 

EyT : ¿Inscribirlas a tu novela dentro de la literatura del yo o de la autoficción? ¿Cómo te llevas con esas definiciones?

N.T.: Me peleo siempre con esto. Si yo le pregunto a cualquier autor o a cualquier persona, que me narre un recuerdo de su vida, tratando de ser lo más fiel a la verdad que pueda, va a mentir. Porque todos mentimos, no hay manera de no mentir. La literatura hace eso, busca la manera de meter la realidad en la hoja. En esa maniobra que hace, necesariamente inventa. Entonces, ¿qué es la autoficción si no es literatura al final? 

Es cierto que hay un montón de personas que nos pusimos a escribir con todo este narcisismo, como diciendo “mi historia es re interesante” y se genera como esta categoría de la autoficción o literatura del yo. Me parece que a lo largo de la historia de la literatura siempre hubo literatura del yo. Ahora tiene ese nombre, y pareciera que todos o muchos escribimos bajo esa etiqueta. Pero me incomoda un poco y me gustaría poder problematizarlo mínimamente. 

EyT : En la novela se transparenta un trabajo minucioso sobre el texto, las palabras. ¿Cómo te llevas con esa otra parte del proceso de producción de un libro que es la edición? 

N.T.: Genial, me encanta corregir. Alguna vez he dicho que soy una impostora porque en realidad no escribo, soy una gran correctora. La corrección es una instancia de escritura. Me lo tomo como parte del proceso y me divierto un montón. Cuando me siento afuera del texto sé que para volver a entrar la clave es releerlo, ir corrigiendo, porque eso me permite volver a contactarme con el material.  y agregar e inventar lo que falta.  

"Quienes fuimos arrancados de nuestra lengua o de nuestro lugar, entablamos una relación muy particular con ese instrumento que es el lenguaje".

EyT: ¿Qué sentís que te habilitó y con qué cosas te amigó esta primera novela? 

N.T.: Este primer libro para mí fue fundacional, siento que no podía ser escritora sin escribir esto. Porque lo que narro es como el lugar en el que se origina mi escritura, porque empecé a escribir en español. Mis primeros cuentos y poemas los escribí a alrededor de los 7 años. Había algo de acto reparador, de sutura, de entendimiento de mi propia escritura y del lugar desde el que escribo y lo que me interesa. 

Si bien ahora estoy trabajando en otro material que no tiene nada que ver siento que estoy hablando todo el tiempo de lo mismo. De nuevo la narradora es una mujer que migra y que le pasan un montón de cosas. Es todo ficción y,  sin embargo, eso vuelve a aparecer bajo distintas máscaras.

EyT: ¿Por dónde pasa la pulsión de escribir en este contexto en el que se denosta mucho las industrias culturales, asi como también la posibilidad de meterte en el mundo editorial, vivir de esto, dedicarse a esto? 

N.T.: En un lugar que nada tiene que ver con lo racional. En medio de la escritura y de la investigación para la novela leí un libro que recomiendo, es una compilación publicada por Gris Tormenta que se llama La lengua es un lugar. Es un compendio de pequeños fragmentos de un montón de autores y autoras de distintas edades y lugares que reflexionan sobre esto de la pertenencia. Y me hizo pensar que, evidentemente, quienes fuimos arrancados, por decisión propia o porque otros tomaron la decisión, de nuestra lengua o de nuestro lugar entablamos una relación muy particular con ese instrumento que es el lenguaje. La literatura te da la posibilidad de distanciarte y de jugar con eso. 

Entonces creo que quizás mi pulsión por escribir viene de ahí y hoy agradezco porque no sería escritora si no hubiese migrado, probablemente. Después entras en una zona lúdica, creativa. A mí el tiempo se me vuela cuando estoy enganchada, la escritura como un cliché. Hay momentos en que odiás escribir y pensás “lo que digo es una mierda”, “nadie me va a pagar”, “nadie vive de escribir”. Pero no podés evitar hacerlo. Como toda gran pasión, no tiene nada que ver con lo racional, tiene que ver con lo que te constituye, con tu identidad. Al final, yo necesito escribir porque cuando escribo siento que soy más yo que nunca.  El lugar de la escritura y de la literatura es donde quiero estar, y eso no lo cambio por nada, me da sentido.