"El vértigo de las vanidades": la brevedad como trinchera contra la velocidad del consumo

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    Sebastián Ganzburg
NOVEDAD EDITORIAL

"El vértigo de las vanidades": la brevedad como trinchera contra la velocidad del consumo

28 Junio 2026

La literatura tucumana suma una nueva cartografía para habitar el presente. Con la reciente aparición de El vértigo de las vanidades (bajo el sello Invikta), el escritor y periodista Sebastián Ganzburg propone un refugio hecho de palabras breves frente al ruido ensordecedor y la autoexplotación de la época contemporánea. El volumen, que amalgama de forma orgánica el microrrelato y la poesía, se presenta como una invitación descarnada a detener la marcha y forzar la contemplación en un mundo que condena el silencio. 

A través de una estructura bifronte, la primera parte del libro sumerge al lector en un universo de microrrelatos donde el fútbol, las tensiones políticas, la memoria histórica y la ironía social dialogan de manera constante. Desde ficciones que rozan lo fantástico y lo absurdo en el ámbito deportivo hasta relatos de profunda densidad política, como "La lapicera", una pieza que cruza el horror del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga con la burocracia criminal de la última dictadura militar, Ganzburg demuestra que la brevedad no elude la complejidad, sino que la condensa.

La segunda mitad del libro vira hacia una intimidad confesional y despojada. Es allí donde la poesía se erige como un lenguaje de resistencia, explorando el amor posmoderno, el arraigo jujeño, la calidez del hogar tucumano y los interrogantes existenciales que persiguen a una humanidad atrapada por las pantallas virtuales. La herencia literaria de la región y la sensibilidad social del autor convergen en versos que, desprovistos de artificios innecesarios, buscan recuperar la memoria del cuerpo y el valor de los encuentros genuinos. 

Editado de manera independiente en San Miguel de Tucumán, El vértigo de las vanidades no sólo consolida la trayectoria estética de Ganzburg, sino que también interroga de forma crítica las lógicas del mercado actual. Es un libro que nace desde la urgencia de decir y escuchar, recordándonos que, aún en los tiempos de la obsolescencia programada y los debates frágiles, la cultura y la poesía siguen siendo los únicos espacios capaces de salvarnos.

Así escribe Ganzburg en "Último sueño": Bajó desde el cielo. La durmió con la diestra. Eludió a cinco contrincantes. Escuchó la ovación de la tribuna. La hinchada coreaba su nombre. Pateó como un príncipe y la colgó en un ángulo. Fue su último sueño. Tenía 90 años. 

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Sebastián Ganzburg

 

APU dialogó con el escritor en el marco de la reciente presentación del libro. 

AGENCIA PACO URONDO: ¿Podrías contarnos cómo los territorios que habitaste van colándose a lo largo de tu tercer libro? Quisiera saber cómo esta geografía de los afectos contribuye a tu obra.

Sebastián Ganzburg: Borges decía, seguramente citando a alguien más, que somos lo que leemos. Creo firmemente en esta postura. No hay escritor, sin lector. Por lo tanto, parte de los territorios tienen que ver con las lecturas. Sin embargo, lo físico juega un papel crucial. Jujuy, mi pago, siempre está presente, la urbanidad de Tucumán, las oficinas que me alojan a diario, la computadora, las canchas de fútbol, los asados con amigos, la militancia, cada lugar me habita en sí mismo. Cada espacio me ayuda en la creación.

APU: Hay varios poemas y microrrelatos atravesados, no por el fútbol sino por aquello intangible que aparece detrás del deporte. ¿Cómo tu amor por Diego Armando Maradona y Lionel Messi contribuyeron a estos textos reunidos en formato libro?

SB: Siempre hice deportes, desde muy pequeño. Lo que más practiqué fue fútbol, pero también soy un aficionado al ciclismo, de hecho, me muevo siempre en bici. Sin embargo, el fútbol es parte de la cultura popular nuestra. Cada barrio tiene una canchita o un espacio donde los changuitos y los grandes jugamos a la pelota. A esto, se le suma la riqueza literaria que este deporte tiene, con autores como Soriano, Fontanarrosa o Sacheri, para nombrar algunos. Ese espacio permite hablar de otras cosas, bajo la excusa futbolera.

Respecto al Diego, creo que es lo más cercano a Dios que conozco, de hecho, cuando murió durante algunos días esperé que resucitara (risas)… era esa voz de la que los de a pie hoy no tenemos. Ese sujeto que se le paró al poder de turno. Ese humano lleno de contradicciones, de magia. Un jugador de fútbol que se convirtió en un sujeto político. Por el contrario, Messi es un gran atleta.

APU: En uno de los relatos mencionás a un fascista nazi que se instaló en La Cocha, Tucumán y desde allí continuó sembrando oscuridad en los nefastos tiempos de la última dictadura militar. ¿Querés explayarte sobre esto?

SB: Se trata de un relato de ciencia ficción, atravesado por lo nefasto del terrorismo de Estado. Está estructurado en capítulos, cada uno es un microrrelato. Intenté contar qué le pasa a una persona del mal, que se exilia para no ser juzgada por crímenes de lesa humanidad. También, mostrar cómo la derecha jamás improvisa y siempre deja sus células, sus cuadros políticos para reproducir ideología. Lo peligrosos que son. A su vez, mezclé historia con ficción, porque, aunque parezca raro, este jerarca nazi se instaló en La Cocha, Tucumán. Seguro que, desde ahí, aportó ideas para su causa de terror.

APU: ¿Qué sentís cuando ves que la batalla cultural que intentó plasmar el movimiento nacional y popular fue absorbida por una sarta de imberbes, para plantear que dichos relatos son, según ellos, adoctrinamientos o maquiavélicas construcciones?

SB: Indignación. Pero también creo que es parte de la historia. La derecha siempre se apropia de las cuestiones o conceptos populares para hacerlas propias. De este modo, te comen la cabeza, con la ayuda, claro está de los grandes medios de comunicación. Siempre serviles a los intereses foráneos. En todo el mundo pasa lo mismo. Por eso, considero fundamental tener una mirada crítica. Creo que ahí está la verdadera batalla. En escaparle a las pantallas, refugiarse un poco en los libros, en la música, en el cine independiente, en el teatro o la plástica. En el arte, en la cultura, que es lo único que nos hace libres. Quizás por eso es que a la derecha le importe tan poco sostenerla. Total, con Hollywood basta y sobra, ¿no?

Biografía

Sebastián Ganzburg nació en Jujuy en 1982 y reside en Tucumán desde el año 2002. Publicó cuentos y poesías en diversos medios locales y nacionales. Participó de múltiples antologías, siendo la más destacada El Puente. Cuentos de autores tucumanos (Ed. La Papa). Tiene publicados los libros Entre tango y fútbol (2012), de cuentos, y Capturando poesía (2019). En el ámbito periodístico, cuenta con una extensa trayectoria en medios gráficos, radiales, televisivos y plataformas web, especializándose en las áreas de política, cultura y tecnología. Se define como amante del fútbol, padre por elección, esposo por convicción y un ferviente defensor de la justicia social.