El sociólogo que pedalea

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    Miguel Forte

El sociólogo que pedalea

30 Octubre 2026

Había dos formas de salir de las clases de Miguel Ángel Forte y Lucas Rubinich en el aula 100 de la vieja sede de Marcelo T. de Alvear: enamorado para siempre del virus de la sociología, o huyendo en pánico por las escaleras atestadas de afiches.

Durante más de cuatro décadas, la UBA albergó en esa aula a un docente sin pose de estatua académica. Un hombre que cruza la ciudad en bicicleta, frena en cualquier esquina de Buenos Aires, desenfunda el teléfono y graba un video para sus alumnos que concluye siempre con una consigna frente al desencanto. Estudiar, pensar, resistir y no aflojar.

Hijo del célebre pintor expresionista y figurativo Vicente Forte, en la mirada del sociólogo parece sobrevivir cierta sensibilidad plástica heredada: después de dejar la titularidad de su cátedra a inicios del 2024, encuentra otra forma de seguir dando clases. Exdirector de la carrera de Sociología y referente en el estudio de la modernidad, el autor utiliza los marcos teóricos para desmontar las evidencias con que la sociedad suele ocultarse a sí misma. “Cinco clases de sociología” se ofrece como una caja de herramientas para voluntades sensibles e inquisitivas; para quienes intuyen que detrás de la superficie cotidiana hay una trama oculta.

En el prólogo, Rubinich formula el horizonte de esa invitación con vocación de manifiesto: “Sin lugar a dudas una mínima biblioteca debe albergar algunas de las obras de los clásicos de la sociología. Deben ser leídos (...) Son indispensables para quienes son estudiantes o profesionales, pero también pueden serlo para cualquiera que se haga preguntas por el mundo concreto en el que vive, para cualquiera que posea sensibilidad social y curiosidad cultural”.

La apuesta de Forte es devolverles a los clásicos algo de su vitalidad. En sus clases, Weber, Durkheim, Simmel, Gramsci y Marx dejan de ser nombres propios de un programa universitario para convertirse en herramientas con las que mirar el presente. Aparecen la jaula de hierro y el desencanto del mundo de Weber, la anomia de Durkheim, la fugacidad y la melancolía que Simmel encuentra en Baudelaire, las relaciones entre hegemonía y cultura en Gramsci. Y también vuelve aquella advertencia de Marx en “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”: las circunstancias históricas pueden hacer que un personaje mediocre y grotesco termine ocupando el centro de la escena. 

Marx, Durkheim, Weber, Simmel y Gramsci son parte del recorrido, pero no se trata sólo de volver sobre los clásicos. Hay una pregunta que atraviesa las clases y llega hasta el presente: ¿qué mantiene unidos (o separa) a los individuos en las sociedades latinoamericanas? ¿Cómo hacemos para acostumbrarnos a formas de vivir, trabajar, desear y juzgar que, de tan incorporadas, terminan pareciéndonos naturales? 

Esta ciencia aparece como una manera de interrumpir la familiaridad con el mundo (y por eso también es vapuleada), es una manera de reconocer que las cosas que organizan nuestra vida tienen una historia, responden a determinadas relaciones sociales y podrían haber sido de otra manera. Es ahí donde el microscopio sociológico de Forte encuentra una experiencia bastante común y le pone nombre: la tragedia de la cultura, como la llamó Simmel. Inventamos cosas para vivir mejor y después tenemos que aprender a vivir con ellas. La tecnología nos ahorra tiempo, aunque después no sepamos muy bien qué hacemos scrolleando una pantallita hace dos horas. Producimos conocimientos, objetos, instituciones; después, todo eso crece, se multiplica, adquiere sus propias reglas y empieza a quedarnos grande. Simmel vio en esa distancia entre lo que producimos y lo que podemos apropiarnos una de las contradicciones de la modernidad. 

¿Para qué sirve todo esto? La pregunta ineludible de una época obsesionada con el rendimiento. Por lo pronto, para cambiar el eje: ¿somos libres si tenemos que convertirnos en nuestra propia empresa? ¿Por qué debemos demostrar todo el tiempo que merecemos el lugar que ocupamos? ¿Por qué algunas injusticias parecen inevitables y algunas alternativas, imposibles?

Placas rojas

Forte tampoco reserva esa manera de mirar para el aula. En Facebook prolonga sus clases, aunque con otros recursos: publicaciones que buscan provocar el pensamiento y, de vez en cuando, la polémica. Algunas tienen la contundencia de una placa roja de televisión. En su muro conviven los pronósticos sobre la política internacional —”Los levantamientos en España, Francia e Irlanda serán capitalizados por las respectivas ultraderechas”—, las consignas en defensa de la educación pública, las evocaciones de juventud —”Ustedes son muy chicos, pero supo estar de moda Gastón Bachelard”— y la cultura popular: la hinchada de San Lorenzo resistiendo bajo la lluvia o la expectativa de que Messi vuelva a aparecer en nuestras vidas, esta vez del otro lado de una pantalla. “Esperaremos la entrada de Messi en la cancha, aunque no faltará algún refutador de leyendas que te dirá que no juega más”.

En ese muro conviven Marx y Messi, Bachelard y San Lorenzo, la universidad pública y los pronósticos sobre el futuro político de Europa. No parece haber demasiadas jerarquías entre esos materiales. Quizás ahí también esté Forte dando una clase: en la posibilidad de encontrar conexiones donde otros ven mundos separados.

Por eso la bicicleta es una buena imagen para pensar a Forte. Pedalear es avanzar sin dejar de buscar el equilibrio. Y moverse por la ciudad exige algo más que voluntad porque hay que leer las señales, calcular distancias, esquivar obstáculos, estar atento a los movimientos de los otros y, en ese sentido, la calle nunca es solamente de uno.

El libro de Forte no viene a tranquilizarnos con respuestas. Su apuesta es volver menos evidentes algunas certezas, devolverles a las palabras su historia y preguntarse por las relaciones que las hicieron posibles. Afuera, la ciudad sigue apurada. Forte pedalea, las preguntas también.

*Maricel Cioce (ICA-UBA) es socióloga de la cultura, docente y escritora.

Miguel Ángel Forte es sociólogo y profesor universitario. Fue Profesor Titular Regular Plenario de Sociología General en la UBA, y director de la Carrera de Sociología y de la Maestría en Ciencias Sociales de FLACSO. Publicó, entre otros libros, “Sociología, Sociedad y Política en Augusto Comte” (Eudeba, 1996) y “Modernidad: Tiempo, Forma y Sentido” (Eudeba, 2015). Es autor de numerosos artículos en publicaciones argentinas y extranjeras.

Cinco clases de sociología. Forte, Miguel Ángel. Aurelia Rivera Libros, Buenos Aires, 2026. PVP: $24.000.- | 124 páginas.