fbpx Crónica de la vuelta: "Volvimos y vamos a ser mejores" | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 15.12.2019
Crónica de la vuelta: "Volvimos y vamos a ser mejores"

"La plaza es un estallido, una garganta en tropel, que se vuelve malambo-himno. Dos discursos. El eco, la reverberación mágica, de esas voces únicas sintiéndose interpeladas por ese pueblo en la plaza interpelado por esas voces. Y una noche volvimos y vamos a ser mejores". Por Leandro Andrini.

Foto tapa: Daniela Morán

Foto cuerpo: Camila Alonso Suárez

Por Leandro Andrini*

 

Un conjunto de intelectuales da lugar a la colección de ensayos que lleva por título ¿Qué es un Pueblo? Y la doctora en letras por la Universidad de Maryland, Carina González, reseña indicando que “nada es más incierto ni menos necesario que el pueblo para los Estados y gobiernos que lo toman como objeto de sus funciones y base de su legitimación”. A lo que agrega que “la pregunta por su ontología, «¿qué es un pueblo?», señala la tensión con la que el discurso político tiene que luchar para superar un vacío de significación”.

En el calor farragoso/resbaloso del cuerpo a cuerpo, penetrando la densidad humana, entrando a la plaza, encadenados los sudores propios y ajenos, en el perfume del aire liberado del fulminante, vive la materialidad que a la filosofía se le hace inasible. Así, perlongherianamente, aparece la “ontología” que tanto atribula a filosofantes de variadas extracciones. Esa “ontología” inaugurada por Cristina Fernández de Kirchner al afirmar “la Patria es el Otro”, y en este instante antojadizo “el Pueblo es el Otro”, tal la solidaridad invocada de los discursos matinales que nos propusieron las acciones para inaugurar una nueva época.

Otrxs, muchxs, abrazadxs al sueño de ser Otrxs, de volver Otrxs, para ser Otrxs, para ser mejores. Así nos fue envolviendo la tarde, al son de los redoblantes, de las palmas, del canto, de la carcajada plena, de la furia contenida, de la opresión liberándose, del abrazo al encontrarnos y reconocernos, y celebrar volver… volver a encontrarnos, como celebramos otro diciembre cercano encontrarnos llorando, pero esa vez por los gases… abrazarnos llorando esta vez por la alegría de volver, y encontrarnos al volver…

Quién quisiera repetir el sueño (porque es un sueño) de estar en otra plaza como la de este 10 de diciembre de 2019. Aunque la necesidad política (no las mezquindades personales) nos hagan razonar que serán otros los festejos… no la alegría modesta e intensa que significa el comienzo de dejar atrás al neoliberalismo…

La plaza es un estallido, una garganta en tropel, que se vuelve malambo-himno. Dos discursos. El eco, la reverberación mágica, de esas voces únicas sintiéndose interpeladas por ese pueblo en la plaza interpelado por esas voces. Y “una noche volvimos y vamos a ser mejores”. Y el borbotón de lágrimas fue soltado en el desparpajo colectivo… el estruendo; la milenaria pólvora se volvió colores que se derraman surcando el cielo en un pogo de malón arengado por su cacique. Pero me quedé quieto mirando al cielo: los fuegos artificiales, aquellos que descubrí en la infancia de la mano de mi abuelo paterno, en otra fiesta popular un poco más contenida. Lo recordé con una dulce amargura, en esa tozudez de gente humilde que se privó de sentir el calor abrazador de un pueblo.

Y “una noche volvimos y vamos a ser mejores”…

 

*Esta nota contiene lenguaje inclusivo por decisión del autor.