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Cultura //// 20.03.2022
Arte contemporáneo: entrevista a Sergio Artola

APU conversó con el artista cuyos collages analógicos forman parte de colecciones argentinas, estadounidenses y europeas: “La esencia de los problemas de hoy son los mismos que los de siempre. Esa es una de las claves principales de mis obras”. Gran parte de su producción se puede ver en la Galería Roberto García, hasta mediados de abril.

Por Carolina Loj |​ Foto: Pablo Pérez Raggio

Por decisión de la autora, el artículo contiene lenguaje inclusivo.

Sergio Artola nació en Capital Federal en 1976. Es egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, donde se especializó en Grabado. De mediano y pequeño formato, la mayor parte de su producción son collages analógicos sobre papel, aunque en algunos casos también utiliza cajas metálicas y de madera como soporte.

Para la realización de las imágenes, Artola usa recortes de diversas fuentes visuales: ilustraciones de portadas de libros de antaño y enciclopedias antiguas, así como billetes de décadas pasadas, postales de época y polaroids en blanco y negro que rescata de anticuarios, ferias americanas y mercados de pulgas. Asimismo, emplea materiales provenientes de su universo más íntimo, ya sean fotografías de su propia familia, estampillas, monedas y billetes de la colección de su papá, además de correspondencia que sus xadres se enviaban mutuamente cuando eran novixs.

Dado que la producción artística de Artola es muy grande, casi 500 obras realizadas hasta el día de la fecha, sus collages abarcan varias temáticas. Muchos están inspirados en sus artistas favoritos, como Joseph Christian Leyendecker, los policiales de Agatha Christie y poemas de Alejandra Pizarnik, entre otros. Algunas series también abordan tópicos como los medios de comunicación hegemónicos, la maternidad y los vínculos de pareja (triángulos amorosos, platónicos, frustrados, el desamor y hasta el arromanticismo mismo). Otros collages son profundas reflexiones de situaciones políticas argentinas, latinoamericanas y mundiales. Pues, Artola tiene la suficiente cintura cultural y política para tratar, desde un punto de vista crítico, cualquier problemática.

Aunque el artista sigue trabajando el collage, en los últimos seis meses, comenzó a incursionar en la creación de piezas de arte geométrico. Hasta mediados de abril, se puede ver gran parte de su producción artística en la Galería Roberto García. En noviembre, casi la totalidad de sus obras van a exhibirse en el circuito de galerías del sur de España, específicamente Huelva, Andalucía.

Artola me recibe en su casa ubicada en Villa Urquiza, un típico ph de la antigua Buenos Aires, de ambientes amplios y techos altos, donde también tiene su taller. Entro a su hogar y, a pocos metros de la entrada, me encuentro en la cocina-comedor donde inmediatamente descubro que el lugar en el que el artista come, lee, mira la tele, descansa y hace todas las actividades cotidianas, es el mismo espacio en el que realiza su obra. Artola trabaja rodeado de recuerdos de su infancia y fotografías familiares. Amante de la lectura, todos los muebles, adornitos y objetos que pertenecieron a sus xadres, comparten espacio con una inmensa colección de libros que él mismo fue adquiriendo a lo largo de su vida. Esa enorme cantidad de ejemplares de literatura clásica y contemporánea, ediciones de lujo y de difusión, son algunos de los materiales que utiliza para la construcción de los collages y, que al igual que el resto de sus herramientas de trabajo, están meticulosamente ordenados. De manera tal que mantiene todo clasificado y al alcance de su mano para transformar cualquier papel, novela, foto o mapa, en obra.

APU: ¿No te da lástima recortar libros antiguos, mapas de época o fotos de tu familia?

Sergio Artola: No. En general, no uso los originales sino que primero los escaneo, imprimo y después trabajo con eso. Solamente en casos muy puntuales utilizo objetos que eran de mi viejo o retratos familiares originales. Pero, para mí, servirme de originales tan valiosos es una manera de perpetuar la memoria de mi familia porque no voy a tener hijos. Yo me voy a morir algún día pero la obra con todos esos recuerdos, originales y copias, van a quedar.

APU: Me contaste que empezaste a hacer obra hace siete años y ya tenés casi 500 collages…

S.A.: Empecé formalmente hace no mucho. Aunque en realidad siempre estuve haciendo obra, nunca había pensado en exponer mis collages. Un día, Mónica Fierro y Laura Dalton me invitaron a exponer y me animé. Ahí escuché al público hacer comentarios interesantes y, de a poco, me empezaron a comprar obra. Fue como una bola de nieve que empezó a crecer sola y de a poco. Estas son las cosas que me estimulan a seguir produciendo, pero quiero dejar presente que hago obra desde los 18 años, es decir, cuando empecé a estudiar en la Prilidiano. Durante la pandemia, pude hacer muchos collages porque tuve que encerrarme en mi casa como todos. Mirá, a veces estoy horas cortando figuras de papel para que queden exactamente como yo quiero y la obra final logre un equilibrio visual que me deje conforme. Todo lo que se ve en mi obra está milimétricamente pensado, desde cada corte, cada superposición y sobre todo cada idea. Trabajo cada serie en base a un concepto específico. Cosas que leo, debates que escucho, noticias, etcétera. Siempre estoy reflexionando sobre las cosas que pasan y los collages me acompañan durante todo ese proceso.

APU: Tenés una estética muy vintage, con una paleta en la que abundan los tierra, fotos en blanco y negro y sepia.

S.A.: Las imágenes vintage me encantan estéticamente. Y el tema del tiempo es algo recurrente en mi obra. Inclusive cuando uso figuras de revistas o de libros actuales, les hago un proceso de envejecimiento para lograr una composición orgánica respecto a las otras imágenes que sí son antiguas. Además, lo estético siempre lo ligo con alguna reflexión sobre alguna problemática. En resumen, la esencia de los problemas de hoy son los mismos que los de siempre. Esa es una de las claves principales de mis collages.

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La casa donde Artola creció, hoy es la guarida de este mago enlazador del tiempo; es una especie de microclima, una pequeña y cálida burbuja, donde el artista superpone imágenes del pasado, presente y futuro, dando como resultado collages estéticamente placenteros, atrapantes, pero que a la vez perturban y nos invitan a una reflexión crítica. 

Serie (Des)información Tóxica. De derecha, centro e izquierda (2020), 15x9cm. Collage sobre papel.

Una mano atraviesa la pantalla de una televisión antigua y una flecha redirige la mirada hacia la misma mano. Centímetros más abajo, la tele, la mano y la flecha se ahogan en un mar de palabras, se hunden en el océano que dicta el mapa de los Estados Unidos. (Des)información Tóxica. De derecha, centro e izquierda (2020) es un collage cuya serie recibe el mismo nombre. Estas obras se presentan como un resumen acerca de la historia de las políticas de comunicación en América Latina.

La obra de Sergio Artola (IG @sergio_artola) se puede ver hasta mediados de abril en la Galería Roberto García.