fbpx "No nos cagamos en el coronavirus": cómo es vivir en un hotel para aislados | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Coronavirus //// 30.03.2020
"No nos cagamos en el coronavirus": cómo es vivir en un hotel para aislados

Eugenia y Gabriel volvieron de sus vacaciones en el exterior y quedaron alojados en un hotel de la Bancaria. Una crónica del escritor Mariano Dorr. 

Foto: Paula Conti

Por Mariano Dorr

Eugenia y Gabriel viajaron a República Dominicana para pasar algunos días en sus playas. Lo planearon durante meses. Ella es de Rafael Calzada, trabaja en una clínica de fertilización; él, de Almagro y es empleado en una refinería, en Campana, Provincia de Buenos Aires. Viajaron un día después de la primera cadena nacional de Alberto Fernández, donde el Presidente hizo algunas advertencias a propósito de los vuelos internacionales. Pero Eugenia y Gabriel en ningún momento fueron advertidos, ni por Latam ni por nadie en el Aeropuerto, de que si viajaban podrían llegar a tener inconvenientes para su regreso o que podían estar exponiéndose al covid-19. Se confiaron y volaron al destino turístico.

A los dos días de estar allí, Latam canceló su vuelo de regreso. Desde ese momento se terminaron sus vacaciones: “No hacíamos otra cosa que averiguar cómo haríamos para volver a la Argentina”. En República Dominicana también se decretó una cuarentena con distanciamiento social y se cerraron todos los espacios turísticos. Durmieron un par de noches en el aeropuerto y finalmente consiguieron que Latam los incluya en un vuelo a Buenos Aires.

En el avión no se informó de ningún caso abordo del nuevo coronavirus. Volaron planeando la cuarentena obligatoria que pasarían en la casa de Gabriel, pero al aterrizar en Ezeiza se sorprendieron al encontrar, ni bien terminaron el recorrido de la manga de acceso al aeropuerto, un cordón policial con barbijos negros que direccionaban su recorrido hasta un lugar donde se les preguntaba dónde vivían. A quienes respondían que vivían en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se les informaba que, por resolución oficial, serían trasladados a Hoteles de la ciudad. No les mostraron la resolución ni les hicieron firmar ningún formulario en conformidad con el traslado a los Hoteles.

Ante la queja de algunos, se les informó que en el Hotel podrían realizar las consultas correspondientes. Viajaron en una unidad de Manuel Tienda León hasta el Hotel de La Bancaria, en la calle Suipacha 854. Les dieron una habitación y se les informó que tenían prohibido salir: “Nos dijeron que estaríamos cuatro días y que luego nos permitirían irnos a nuestras casas si no presentábamos síntomas, pero aquí todo se está extendiendo, la verdad es que no sabemos si vamos a tener que quedarnos los catorce días acá; hablamos con abogados, pero nos dicen que no hay información, que lo mejor es que esperemos”.

En el Hotel no se les realizaron test ni fueron revisados por personal médico. Todas las consultas son telefónicas desde la recepción. No hay rumores de coronavirus en el Hotel, “pero nos tratan como si estuviéramos infectados, aunque al mismo tiempo en ningún momento nos hicieron una visita médica de ningún tipo”. Eugenia y Gabriel sienten que están privados de su libertad y todos los días intentan hacer averiguaciones para poder ser trasladados al domicilio de Gabriel, en CABA: “No quiero estar acá, quiero estar en mi casa, yo no viajé cagándome en el coronavirus, viajé porque ya había pagado el viaje y nunca me informaron que no se aconsejaba hacerlo”.

Ayer, mientras miraban las noticias en la televisión de la habitación, se sorprendieron al ver que en ese mismo Hotel un hombre se había presentado disfrazado de médico para “rescatar” a su esposa. La operación de rescate no fue exitosa. Intervino personal de la Comisaría 1A y el Juzgado Federal N°9. El hombre fue llevado a su domicilio, donde deberá cumplir 14 días de cuarentena obligatoria.

La misma situación de Eugenia y Gabriel la viven otros 2100 pasajeros regresados durante la última semana del exterior. Se encuentran alojados en 19 Hoteles de la ciudad. Fuera del país, otros miles de argentinos se encuentran varados en aeropuertos de distintos lugares del mundo, esperando su turno para regresar a sus casas.