fbpx Límites y paradojas de la ciencia en salud frente a la pandemia | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Ciencia y Tecnología //// 23.06.2020
Límites y paradojas de la ciencia en salud frente a la pandemia

El Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, México, Guillermo Foladori, reflexionó sobre problemáticas de la ciencia y tecnología en salud para encontrar una respuesta viable al Covid-19. 
 

Por Guillermo Foladori* / Foto Daniela Morán   

A seis meses de desatada el COVID-19 no hay medicinas ni vacunas adecuadas. Esto no debe sorprender. La medicina biomédica hegemónica no será la solución para pandemias como la Covid-19, al menos para la expectativa general, y esto por dos razones interrelacionadas.La primera razón es porque esta medicina responde a una Ciencia y Tecnología (C&T) de relaciones sociales capitalistas; lo cual significa que tanto la Investigación y Desarrollo (I&D) como los productos -medicinas y vacunas- están guiados por la ganancia, y nadie produce para un mercado inexistente. La Big Pharma sólo investiga y produce una vez que la epidemia se generalizó y, consecuentemente, el mercado se creó. No hay ni habrá vacunas para mercados impredecibles. Se trata de una paradoja de la biomedicina: para solucionar los problemas de salud necesita que haya enfermos y muertos primeros. En el capitalismo, medicamentos y vacunas no pueden ser instrumentos de prevención.

Ante la desagradable evidencia surgen paliativos para crear mercado donde no hay. Desde los años 90 se han generalizado las asociaciones público-privado en salud; que son la combinación de la Big Pharma con fondos de filántropos como Bill Gates, para financiar la  I&D** y las condiciones de producción aún sin mercado, de manera de estar prontos para futuras epidemias. Se intentó cuando irrumpió la epidemia SARS-CoV-2, pero, cuando ya estaban en las etapas finales del desarrollo de vacuna, en 2004, los virus decidieron retirarse, y la Big Pharma también, aludiendo que ya no había mercado. Lo mismo ocurre ahora con la asociación público privada CEPI para el COVID-19, con resultados aún inciertos. Otros paliativos son vender medicamentos hechos para otras enfermedades (como se hace con las variantes de cloroquina, el remdesivir, etc.) con el argumento de que algo ayudan. Otros paliativos son las vacunas obligatorias (media docena de diferentes para niñas/os en edad escolar con resultados inciertos y miles de reclamos por efectos secundarios adversos o las variedades anuales de vacuna contra la gripe sin ninguna comprobación de sus ventajas, y con resultados estadísticos mostrando su ineficacia.

Grupos radicales sugieren que nacionalizando la I&D (ver cita aclaratoria) e industria farmacéutica se evita la desviación gananciosa, y se soluciona el problema. Infelizmente no es una solución por sí misma. No lo es porque, además de las relaciones sociales capitalistas, hay relaciones técnicas (toda la investigación y desarrollo biomédico) también capitalistas. La segunda razón por la cual la biomedicina no será una solución para las epidemias es la impronta capitalista de sus relaciones técnicas. Desde la Segunda Guerra Mundial esta medicina, llamada medicina molecular, biomedicina, alopatía, etc., es hegemónica. No llegó a serlo por su eficiencia, sino porque bloqueó políticamente toda terapia alternativa e impuso sus medicamentos y vacunas de manera forzosa, y explotando las medidas de emergencia que permiten probarlos por medios fast track y esquivando protocolos -como ocurre hoy con el COVID-19. La característica de esta C&T es ser reduccionista en su enfoque y metodología. El reduccionismo se expresa en la idea de que una enfermedad se combate con una vacuna o un fármaco, con independencia de las características individuales del paciente. Este enfoque cambió radicalmente el de las terapias holistas y dialécticas de siglos de historia (acupuntura, espagiria, medicina árabe, india, homeopatía, etc.) donde cada paciente debe ser tratado considerando no sólo la enfermedad sino su historial clínico.

Esto es otra paradoja de la biomedicina: la Organización Mundial de la Salud reconoce que el COVID-19 provoca diferentes síntomas en los enfermos, pero busca curarlos a todos con la misma bala de plata. Se ha pasado del enfoque individualista de las terapias centenarias al enfoque masivo de la biomedicina. Cambió la filosofía, la teoría y el método de investigación en salud. El resultado de la biomedicina es más apto para el mercado; y los medicamentos y vacunas se producen por millones y están al acceso directo del paciente. Las relaciones técnicas de la C&T biomédica (en el caso del COVID-19 las que se establecen entre los investigadores, sus equipos y laboratorios y cultivos, y el virus) también obedecen a las relaciones capitalistas, no son técnicas neutras ni tampoco lo son los equipos con los que trabajan. Frente al COVID-19, por ejemplo, se investiga en vacunas "multiuso", que pueden desatar anticuerpos para diferentes variedades de coronavirus y de acción inmediata. O las vacunas RNA (nunca antes probado el método) que supuestamente no interfiere con el ADN del paciente y provocan la producción más rápida de anticuerpos. Todo esto totalmente automatizado y basado en algoritmos, que son probabilidades. La computadora controla lo humano, aunque alguien hizo el programa con determinadas variables elegidas con un propósito, por ejemplo, los que trabajan para la subsidiaria de la agencia de investigaciones avanzadas del ejército de los Estados Unidos en una vacuna contra el COVID-19 en la empresa moderna.

 La C&T biomédica se nutre de teorías y métodos que producen resultados que se adaptan al mercado capitalista. Y, éste último presiona, dialécticamente, para que todo siga así. Una biomedicina nacionalizada tendría la impronta de la C&T capitalista; y aunque sus resultados fuesen de alcance universal, la paradoja de tratar a diferentes pacientes con diversa sintomatología e historia clínica con la misma bala de plata y por haber sido infectados por el mismo virus continuaría; el enfoque seguiría siendo el reduccionismo capitalista. La distinción teórica y metodológica entre relaciones técnicas y relaciones sociales de producción fue uno de los mayores logros de Karl Marx; y, aunque lo aplicó al análisis de la economía capitalista, resulta útil para estudiar el sector salud; a pesar de autores desinformados que lo acusan de determinista tecnológico.

*Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo. Universidad Autónoma de Zacatecas, México. www.estudiosdeldesarrollo.net
 **se refiere a las actividades contraídas por corporaciones o gobiernos, para el desarrollo de nuevos productos y servicios, o mejora de los mismos.
Referencias

Cochrane Community. (2018, enero 29). Why have three long-running Cochrane Reviews on influenza vaccines been stabilised? https://community.cochrane.org/news/why-have-three-long-running-cochrane...
Gherardi, R. K., Coquet, M., Cherin, P., Belec, L., Moretto, P., Dreyfus, P. A., Pellissier, J.-F., Chariot, P., & Authier, F.-J. (2001). Macrophagic myofasciitis lesions assess long-term persistence of vaccine-derived aluminium hydroxide in muscle. Brain, 124(9), 1821-1831. https://doi.org/10.1093/brain/124.9.1821