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    Víctor Malumián
    Foto: Eloy Rodríguez Tale
15 AÑOS DE LA FED

Víctor Malumián: "En los países donde se desreguló la Ley del Libro se perdieron muchas librerías independientes y cadenas"

02 Agosto 2026

AGENCIA PACO URONDO dialogó con Víctor Malumián, uno de los organizadores de la Feria de Editores (FED) y cofundador de Ediciones Godot que se refirió a las novedades del evento, a la Ley de Defensa de la Actividad Librera y a la crisis que atraviesa la industria editorial local. 

La 15 edición de la FED se realizará del jueves 6 al domingo 9 de agosto, de 14 a 21 horas, en el C Complejo Art Media, Av. Corrientes 6271, CABA. Con entrada libre y gratuita en Passline

Este año la FED tendrá tres premios, 14 charlas, una fiesta el sábado 8 en el teatro Vorterix y más de 330 editoriales del mundo hispanohablante. Habrá invitadas internacionales como la escritora y editora mexicana Socorro Venegas; la cantante y compositora mexicana Julieta Venegas; la escritora francesa Violaine Bérot, y las autoras uruguayas Tamara Silva Bernaschimna y Erika Paula Curbelo. También, el escritor, ensayista y profesor brasileño Felipe Charbel, y el editor y traductor mexicano Jacobo Zanella

Desde sus comienzos la FED fomenta el encuentro entre los lectores y quienes editan, para conversar sobre libros, catálogos y experiencias de lectura. En la primera edición participaron 15 editoriales pequeñas y año tras año, el evento fue creciendo en cantidad de participantes y de público. En 2025 más de 30.800 lectores visitaron la feria. Este evento se diferencia por los criterios de selección: sólo pueden participar editoriales (no librerías ni distribuidoras) y dan prioridad a las que produzcan contenidos por fuera de las modas del mercado, en una búsqueda de contenido original. Tampoco hay ediciones de autor y se requiere la presencia de los editores en el stand, que tienen amplio conocimiento del catálogo.

AGENCIA PACO URONDO: La FED está cumpliendo 15 años, ¿qué logros principales te gustaría resaltar?

Víctor Malumián: En estos 15 años creo que el principal logro fue probar una hipótesis que teníamos de fondo, que era si la edición independiente estaba para conocer un público más amplio y y que se dio a través de la fuerza colectiva. De esta conjunción hoy tenemos 330 editoriales de toda Latinoamérica, incluso de España. Pero cuando arrancamos éramos apenas 15, que se fueron aunando de a poco y que llegamos ya el año pasado a casi 31 mil personas que visitaron la feria en cuatro días. 

Ver el interés que despliega la FED, el talento que tiene principalmente Argentina en la edición independiente, pero también un montón de países hermanos de la región, nos parece super valioso, haber generado ese espacio donde pueden confluir me parece muy importante.

También sumaría premios como la labor librera, que entrega efectivo para que las librerías se hagan con material, pudiendo comprar de a uno, de a dos, de a tres, y después llevándoselos a sus respectivas librerías en otras latitudes del país para vender de cara a las Fiestas, que es el momento más álgido. 

Además el programa de intercambio con editores de otros países que vienen a comprar libros y novelas de autoras y autores argentinos. Me parece que son puntos nodales que hacen, por un lado, de cara al público y, por el otro, de cara a la profesionalización del sector, que es super necesaria. 

"La Ley del Libro goza de apoyo dentro del rubro, tanto de grandes jugadores como Cúspide y Yenny, como de las librerías independientes, y también de grandes y pequeñas editoriales".

APU: Sabemos del apoyo de la FED a la Ley de Defensa de la Actividad Librera, ¿por qué su derogación afectaría tanto a las librerías independientes como a las grandes cadenas?

VM: El tema de la ley para nosotros es apasionante, porque lo seguimos de cerca, no su derogación, sino las repercusiones que tuvieron en otros países y y cuál es el rol que juega. Y me parece que hay tres puntos cruciales. El primero es que si miramos los países donde se desreguló, es decir, donde existía el ley y se sacó, como Inglaterra o Grecia, no se comprueba la hipótesis de que los libros bajaron de precio. Y sí se comprueba que se perdieron muchas librerías independientes y hasta cadenas. Por eso es natural ver que la ley goza de apoyo dentro del rubro, tanto de grandes jugadores como Yenny y Cúspide como de las liberías independientes, y de grandes editoriales como Penguin Random House, o puede ser Ediciones Godot, como una pequeña editorial.

El segundo punto que me parece fundamental es que a veces se asocia la ley a un partido político, y esto no puede ser más falso. Primero porque su primer antecedente está en Alemania en el 1800, su segundo en Francia en 1981, la conocida Ley Lang, en en honor al ministro francés. Y después, acá en Argentina, se legisla porque hubo una discusión importante en el Congreso en el 2001. Es una ley que tienen todas las potencias editoriales del mundo como Alemania, Francia, Italia, España, Portugal, Japón, Austria, etcétera. Digo, no tiene nada que ver con un partido político en la Argentina.

Y en tercera instancia, no le cuesta un solo centavo al Estado, eso también es importante recalcarlo. Y sí lo que nos indican los casos donde se desreguló la ley, el precio del libro no baja por esto, entonces tampoco la está financiando el lector.  

APU: ¿Cómo ves el panorama de la industria editorial local en este contexto económico?

VM: El panorama de la industria editorial es malo. Hoy por hoy se están vendiendo muchos menos libros, alguien podría decir que tiene que ver con el precio de venta al público de los libros, que es muy dispar, no es el mismo el de una pequeña editorial que el de una gran editorial, eso se comprueba fácilmente mirando los ranking de ventas. Pero creo que no es la única causa. Si bien claramente el enfriamiento de la economía repercute tanto al almacenero como al editor o la almacenera o la editora, las causas de la baja de la lectura son un poco más amplias, porque si solo lo explicara, y no digo que no suceda, lo económico, entonces las librerías de usado no tendrían más libros o las librerías de saldo estarían completamente agotadas.

Entonces, la baja en la venta no sólo tiene que ver con un enfriamiento de la economía, sino que también tiene que ver con la falta de apoyo a regímenes de lectura en la primera infancia, en el desarrollo de la niñez, empezar a generar hábitos lectores, que es algo que está muy abandonado en el país hace bastante tiempo. Dicho todo esto, claramente la industria se inserta en un contexto económico, tiene que ver con lo que pasa en el país, que lo puede sentir desde la persona que vende alfajores hasta la persona que vende libros. 

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Feria de Editores
Foto: Matías Moyano

APU:¿Qué novedades principales de la próxima FED podés comentarnos?

VM: Hay dos novedades para nosotros muy importantes. La primera y fundamental es que el sábado 8 a la noche es la fiesta de la FED por los 15 años, en Vorterix. Pueden sacar su entrada a través de All Access, lo buscan como Fiesta Fed. Van a estar DJ La Malibú, Villa Diamante y va a haber un montón de sorpresas dentro de la fiesta, va estar buenísima. Nos la venían pidiendo, así que es un momento para que todo aquel que le guste leer, le gusten los libros, venga un rato a a bailar, a divertirse.

Y la segunda es que si bien la FED sigue siendo gratis, hay que sacar entrada a través de PassLine. A nosotros nos ayuda mucho para poder prever en qué día va a venir la gente. Saben que nosotros todos los años regalamos un libro, este año el eje temático del libro va a ser el trabajo, el año pasado había sido la estafa. Y esta entrada también, por ejemplo, nos ayuda a calcular los cupos de libros para que no se agoten en los primeros dos días y haya para todos los días, entre otras cosas. Les va a llegar un QR con el que van a poder entrar y eso nos ayuda a saber en qué horarios entra más gente, por ejemplo. Nos permite a nosotros, que somos un poquito enfermos de las métricas, entender mejor la circulación.

Editoriales que participan en la FED 2026 en este link

Web: www.feriadeeditores.com.ar 

Instagram: @feriadeeditores 

Twitter: @feditores 

Facebook: @feriadeeditores

YouTube https://www.youtube.com/c/FeriadeEditores 

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    teatro la suerte de la fea
CARTELERA TEATRAL

Teatro: "La suerte de la fea" o el cuerpo como mercancía

02 Agosto 2026

¿Quién determina qué es bello y qué es feo? La belleza jamás ha sido una categoría estética inocente; es un dispositivo político de ordenamiento social. La suerte de la fea, el magistral unipersonal con dramaturgia de Mauricio Kartun y dirección de Paula Ransenberg, nos transporta a la Buenos Aires de comienzos del siglo XX, cuando los cafés con atracciones convertían a las "orquestas de señoritas" en verdaderas vidrieras del deseo masculino.

Allí, mujeres jóvenes y atractivas simulaban tocar sus instrumentos sobre el escenario mientras, ocultas tras el telón o en el foso, las verdaderas músicas ejecutaban cada nota. Esa ilusión tenía una arquitectura perversa: en escena, las figurantas, alineadas al canon de belleza; en la penumbra, Viola, la música talentosa pero "fea", entregando su virtuosismo para ser consumido a través del cuerpo de otra.

El conflicto de Viola expone con crudeza lo que Slavoj Žižek analiza como la estructura del fetichismo y la mirada fantasmática. Para el filósofo esloveno, el deseo no es espontáneo; está mediado por la mirada del Otro. En el café chantant, el público masculino no consume música: consume la ilusión del cuerpo femenino disponible.

La obra opera en una ruptura y separación brutal. 
El foso: es la infraestructura del talento, lo real que debe ser ocultado porque no vende, no enamora.
El escenario: es la pantalla fantasmática donde el mercado proyecta el fetiche.

Viola se convierte en el "fantasma en la máquina". Su trabajo es robado, alienado y encarnado por una figura vacía. La tragedia de Viola no es solo la explotación económica por parte del varón que regentea el negocio; es la condena a existir únicamente como voz sin cuerpo, sabiendo que, si el espectador descubre la verdad, la ilusión se derrumba y el sistema la desecha.

Si en los años 20 la opresión sobre el cuerpo femenino venía dada por la mirada persecutoria del patriarcado y la patronal, una disciplina externa y física, la inteligencia de poner La suerte de la fea en cartelera reside en su capacidad para hablarle al espectador actual.

Como señala Byung-Chul Han en La sociedad del rendimiento y La sociedad de la transparencia, hoy hemos pasado de la explotación ajena a la autoexplotación, en nuestro país conviven ambas, y en el ecosistema digital, el mandato ya no es esconderse en el foso, sino la exhibición obligatoria.

Hoy todos estamos atrapados en la lógica de las figurantas: performar una vida estética en la "vidriera" de las redes sociales para recibir la validación monetizable de los likes.

Luciana Dulitzky construye una Viola de enorme potencia expresiva, capaz de sostener con precisión la prosa poética, trágica y mordaz de Mauricio Kartun.

Nos hemos convertido en nuestros propios capataces. Ya no hace falta un patrón que vigile nuestros cuerpos: el mandato se ha interiorizado. Como un superyó contemporáneo, nos exige exhibirnos, producir, gustar y optimizar nuestra imagen de manera permanente. Trabajamos gratis para las plataformas desde la palma de la mano, formateando nuestros cuerpos, rostros y deseos según el algoritmo de turno.

La masa que en 1920 consumía a las señoritas en el bar es hoy el algoritmo que premia la simetría y castiga la vejez, la diferencia y la imperfección. La normalización del cuerpo ya no se impone únicamente desde la moda o la publicidad: se reproduce cada vez que una imagen recibe más alcance que otra, cada vez que un filtro corrige un rostro o un cuerpo se adapta al ideal estético dominante. La "suerte de la fea" en el siglo XXI es el pánico a ser invisible, a no cotizar en el mercado de la atención.

Bajo la dirección de Paula Ransenberg, Luciana Dulitzky construye una Viola de enorme potencia expresiva, capaz de sostener con precisión la prosa poética, trágica y mordaz de Mauricio Kartun. La música en escena de Federico Berthet acompaña y potencia el universo sonoro de la protagonista, mientras que la escenografía y el vestuario diseñados por Alejandro Mateo, junto con el diseño lumínico de Fernanda Balcells, configuran ese espacio asfixiante donde el talento es devorado por la lujuria y la avaricia ajenas.

El refrán popular sentencia: "La suerte de la fea, la linda la desea". Pero la obra desmiente la moraleja cínica del dicho popular para revelar una verdad más sombría: en un sistema donde el cuerpo es mercancía, tanto la linda como la fea están atrapadas. Una es explotada por lo que muestra; la otra, destilada por lo que oculta.

Aceptar una identidad basada en los mandatos sociales, sin hacerse preguntas, es entregarse a la desgracia, porque esa cuenta siempre da menos. La suerte de la fea no es solo una reconstrucción del varieté; es una cachetada contemporánea que nos interroga de frente: en este siglo de pantallas y escaparates, ¿será la pantalla ese escenario y la vida real el foso? Y, si así fuera, ¿quién aceptaría quedar del lado de los invisibles en una sociedad que solo parece aplaudir aquello que se exhibe?

Nominación Premios TEATRO XXI a la actividad teatral 2016-1017. Mejor Actriz Luciana Dulitzky
Nominación Premios TEATRO XXI a la actividad teatral 2016-1017. Mejor Obra Dramatica Mauricio Kartun

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Mauricio Kartun
Actúan: Luciana Dulitzky
Intérpretes: Federico Berthet
Peinados: Granado
Diseño de vestuario: Alejandro Mateo
Diseño de escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Fernanda Balcells
Realización de escenografia: Los Escudero
Redes Sociales: @marte.ar
Realización de vestuario: Lucina Tropini
Música: Federico Berthet
Fotografía: Sofía Montecchiari, Ale Ojeda
Diseño gráfico: Zkysky
Asistencia de dirección: Gabriel Urbani
Prensa: Daniel Franco
Dirección: Paula Ransenberg
TImbre 4
Web: https://www.facebook.com/lasuertedelafeakartun/
Duración: 50 minutos 

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    Julia Martín
ENTREVISTA LITERARIA

Julia Martín: "Cazo palabras, intento retenerlas en historias o en poemas"

02 Agosto 2026

AGENCIA PACO URONDO conversó con Julia Martín a propósito de su reciente libro de cuentos El arte de cazar hormigas, publicado por Trapezoide.

Julia Martín es redactora especializada en textos literarios, egresada del Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea. Coordinó talleres literarios y brindó tutorías de obra, acompañando a diversos autores contemporáneos en el desarrollo de sus proyectos. Es coordinadora del área literaria del Municipio de Tigre y lidera el equipo literario en la Subsecretaría de Educación, donde impulsa el programa Tigres Lectores, orientado a fomentar la lectura y la escritura creativa en la comunidad.

Dicta capacitaciones de redacción y organiza clínicas y encuentros especializados, explorando las particularidades de autores, géneros y movimientos literarios. En 2022, publicó su primer poemario, Todos mis silencios (Editorial Azul Francia), un compendio que celebra su relación íntima y reflexiva con las palabras.

AGENCIA PACO URONDO: En estos cuentos aparece una voz muy particular, que mezcla lo íntimo con lo inquietante. ¿Cómo construiste ese tono y qué buscabas provocar en quien lee?

Julia Martín: En ese espacio compartido entre lo que se dice y lo que apenas se insinúa, nació la voz del libro. Ese tono fue apareciendo mientras escribía. No fue una decisión previa, sino el resultado de escuchar el ritmo de cada relato y descubrir que todos compartían una misma respiración. 
Como dice Umberto Eco, escribí para un lector modelo. Lo tuve cerca todo el tiempo. No quise explicarle el misterio ni subestimarlo. Confío en que sabe leer los silencios y dejar que lo inquietante haga su trabajo. 

APU: En el libro hay imágenes muy potentes —venenos, alambrados, trenes, insomnios— que funcionan casi como una “receta” narrativa. ¿Cómo trabajás esas imágenes y qué lugar ocupa lo sensorial en tu escritura?

JM: Creo que la literatura también entra por el cuerpo. Busco que quien lee habite una escena. Por eso las imágenes aparecen antes que las explicaciones. Si una imagen me provoca algo en el cuerpo mientras escribo, confío en que también podrá hacerlo en quien lee. 

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El arte de cazar hormigas

 

APU: ¿Qué te interesa de ese límite entre lo que se cuenta y lo que queda sugerido?

JM: Ese espacio silencioso lo es todo. Escribo para construirlo. Ahí el lector deja de acompañar la historia y empieza a escribir la suya. Todo lo demás le pertenece. 

La literatura consiste en abrir los sentidos. Cuando un relato nombra solo una parte de la experiencia, lo que queda fuera de la página empieza a resonar con la historia personal de cada lector. Dos personas pueden leer el mismo cuento y salir con impresiones completamente distintas, y eso me parece uno de los mayores milagros de la ficción. 

APU:  El libro aborda recuerdos que aparecen, que se esconden o que vuelven. ¿Qué vínculo tenés con la memoria a la hora de escribir?

JM: Tengo una memoria tan mala que no me queda otra que inventar. Todo lo que olvidé encuentra otra forma de existir en la ficción. No siento que escriba para recuperar el pasado con fidelidad. Al contrario: me interesa cómo la memoria deforma, mezcla, exagera, borra y completa los hechos. En ese sentido, se parece mucho a la imaginación. 

APU:  El título, El arte de cazar hormigas, sugiere una práctica minuciosa, casi obsesiva. ¿Qué significa para vos esa idea de “cazar” en relación con la escritura?

JM: Como la protagonista del cuento, que caza hormigas para conservarlas en una pecera, yo cazo palabras. Intento retenerlas en historias o en poemas. A veces se me escapan. A veces las mato en el intento de domesticarlas. Otras, sobreviven. Y se publican. 

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    Estética Artificial
ARTE EN LA ACTUALIDAD

El futuro ya pasó: IA, estética y placer

02 Agosto 2026

Acabo de leer un libro que no puedo asegurar que sea bueno, pero tampoco puedo asegurar que sea malo, ni que sea las dos cosas o ninguna. Debería preguntarle a mi IA. Se llama Estética artificial. IA generativa, arte y medios visuales (Akal) —yo hubiera puesto “medios audio-visuales”, ya que no solo se ocupa de videos sino también de música, pero bueno. Lo escribieron Emanuele Arielli y Lev Manovich (leí un par de libros de Manovich y me gustaron).

El libro se publicó el año pasado y fue escrito entre 2023-24. Estas fechas son importantes porque cualquier cosa que se diga sobre la IA tiene una fecha de vencimiento acelerada. Este libro aún parece actual, aunque algunas de sus problematizaciones, para nosotros, sean antiguas y no tengan sentido.

Hipotetizar lo que ocurrirá con la IA es casi tan útil como debatir sobre el sexo de los ángeles, que supo organizar bibliotecas enteras. Lo único que sabemos es que no sabemos la deriva que tomará la IA —como tampoco sabemos la deriva de nuestra propia vida. Si me fuerzan, diría que hay una única posibilidad de atisbar algo de lo que ocurrirá, y es a partir de los datos que producimos y de su análisis probabilístico. Nadie ni nada mejor para llevar a cabo esa tarea que la misma IA. O sea…

Lo que está muy bueno en el libro es la cantidad de información sobre aplicaciones que hay, y la profundidad de su estudio —de hecho, Manovich confiesa que las usa en su perfil de artista, y exhibe varias de sus obras.

Si tuviera que sintetizar en un enunciado todo lo que se plantea y discute minuciosamente en el libro escribiría esto: cada vez se hace más complejo discriminar qué hacemos los humanos y qué hacen las IA. El embrollo es tal que pareciera que solo una IA tiene posibilidades de realizar esta discriminación.

El tema central, como anuncia el título, es la estética artificial. Para Arielli la estética “hace referencia a experiencias placenteras mediadas por nuestros sentidos”. Es una definición estrecha, pero en líneas generales, correcta —habría que preguntarse qué significan palabras como “experiencias placenteras”, placer, “mediadas”, “nuestros sentidos”; cada una de ellas tiene una significación densa.

Cita innumerables cuadros, canciones y novelas producidas o creadas por IA+humanos (o al revés), y se pregunta sobre la cuestión peliaguda de la intención o la intencionalidad en el acto creador, etc. ¿Es obra humana? ¿(No) es obra humana? La discusión está por llegar a un empate técnico.

Sobre lo que se interroga muy al pasar es sobre lo único que todavía podemos asegurar algo sin pedirle interpretación a una IA, y es precisamente el placer que lo embarga al oyente, espectador o lector de una obra —aunque es probable que en la actualidad ese placer intransferible esté muy condicionado por algún tipo de algoritmo.

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Tapa de Estética artificial

 

En esta línea de pensamiento, nos podríamos desviar del objeto que estudian estos autores, que es la obra de arte, para interrogarnos sobre lo que podría ocurrir más acá de ella, por ejemplo en géneros menores y despreciados cuya función principal es producir placer, como el porno, por ejemplo. El porno, el terror, un mundial de fútbol, etc., lo que persiguen es producir placer por el placer mismo —el sufrimiento, ya sabemos, es una forma de placer.

Del “arte por el arte” pasamos al placer por el mismo placer. De la práctica de exhibición a la experiencia inmersiva de consumo. De la distancia inefable, por más cerca que se esté, a la inmediatez más cercana, por más lejos que virtualmente se encuentre.

Pocos géneros se ocupan tanto del placer como el porno. Imaginemos una sociedad en la que la IA podrá representar literal y materialmente los deseos masivos de sus individuos hasta el punto de que no se pueda diferenciar si lo representado existe por sí mismo o es solo una proyección de nuestra fantasía más íntima. El problema radica en lo que deseamos, no en la potencia de la IA.

La espectacularización del sexo cruzada con la virtualización de los placeres a demanda da una imagen de futuro que ninguna mente hasta ahora vislumbró, una sociedad entregada al hedonismo compulsivo entremezclado con un individualismo total.

Cada clase social con sus miserias y sus placeres. Incluso esas clases distintas y enfrentadas terminan con-fundidas en la virtualidad de los gustos, en los deseos mediados, en los placeres concretos, reales y virtuales, que la IA producirá respondiendo a nuestras fantasías y nuestros gustos.

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    Libreria Vuelvo al Sur
    Foto: Walter Velázquez

Argentores y Cultura Abierta en defensa de la actividad librera

02 Agosto 2026

El proyecto de desregulación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera que el Gobierno intenta llevar adelante, movilizó al sector ya que la posibilidad de establecer precios libremente y aplicar descuentos sin restricciones, podría perjudicar a las tradicionales librerías de barrio. Argentores, la entidad que nuclea a los autores del todo el país también se pronunció.
 
Toda época inventa una superstición que acaba por gobernarla. La nuestra, acaso, sea que sólo existe de verdad aquello que puede medirse.

Medimos lectores, ejemplares, funciones y reproducciones. Medimos la velocidad con que una obra circula y el tiempo que tarda en ser olvidada. Corremos el riesgo de confundir la cifra con el valor.

La cultura pertenece a otro orden del tiempo. Un libro puede demorarse años en encontrar a su lector. Una frase perdida en una biblioteca puede atravesar generaciones.

La escritura fue una de las primeras rebeliones contra la desaparición. Antes de ella, la palabra moría con la voz. Después pudo viajar, esconderse, esperar. Cada libro es un objeto inanimado que nunca deja de moverse.

El espíritu de la Ley 25.542, sancionada en 2002, fue reconocer esa complejidad, fue admitir que un país que sólo conserva aquello que obtiene una respuesta rápida confunde rentabilidad con riqueza. Hay bienes cuyo valor aparece con el tiempo y no coincide con su éxito inmediato.

La función del Estado no consiste en decidir qué merece perdurar, sino en trabajar para los ciudadanos, incluso los que aún no nacieron. Ninguna época debería convertir sus límites en herencia.

“Desregular” suena a una puerta que se abre. Pero puede ocultar la eliminación de las condiciones que permiten que una obra encuentre quien la publique, llegue a una librería y se encuentre con su lector.
El Anteproyecto de Ley de Desregulación, del pasado 6 de julio, conserva palabras nobles —fomentar, proteger, promover, garantizar—, pero elimina instrumentos destinados a convertirlas en hechos. No existe política cultural si desaparecen la participación, las políticas federales, los programas de lectura y los mecanismos de promoción.

Argentores toma la palabra porque quienes escribimos para distintos lenguajes y plataformas no habitamos un territorio separado del libro.

La Ley 25.542 no dispone que un funcionario decida cuánto debe costar un libro. Establece condiciones equivalentes en todos los puntos de venta. Los grandes operadores pueden vender un éxito por debajo de su margen y esperar. Una librería independiente vive de la novedad y del fondo, del nombre reconocido y del autor aún no descubierto.

Una librería es el lugar donde alguien entra buscando un título y sale descubriendo otro. Es una memoria organizada por lectores, una antena cultural, una recomendación que ningún algoritmo habría formulado. El algoritmo recomienda lo que ya se vende; el librero, lo que todavía no encontró a su público.
Cuando desaparece una librería se pierde una forma de circulación del pensamiento y se estrecha el horizonte del lector.

Una editorial independiente puede sostener durante años una voz que aún no es rentable y llevarla a escuelas, bibliotecas, ferias y comunidades alejadas. Si después llega el reconocimiento, parecerá que el mercado acaba de descubrirla. Pero alguien la sostuvo cuando no estaba mirando.
Ese trabajo silencioso constituye la infraestructura invisible de nuestra cultura. No figura en las listas de ventas, pero decide qué memoria tendremos.

Argentores toma la palabra porque quienes escribimos para distintos lenguajes y plataformas no habitamos un territorio separado del libro. Toda escena nace en una lengua alimentada por lecturas, bibliotecas, traducciones, docentes, editoriales y librerías.

No es casual que el mismo anteproyecto proponga derogar la protección de la industria nacional del doblaje. En ambos casos, la palabra es considerada un costo que puede reducirse o contratarse en otra parte. Pero una voz es trabajo, identidad, conocimiento y pertenencia.

Las leyes deben actualizarse. El comercio digital, las nuevas formas de lectura y las plataformas lo exigen. Pero actualizar no es destruir. Hace falta un debate público, federal y transparente, construido con los autores y no a pesar de ellos.

Detrás de cada artículo hay personas. Una derogación deja de ser técnica cuando cierra una librería. Una promesa de competencia deja de ser libertad cuando reduce el número de voces capaces de llegar al público.

Un país se vuelve ilegible cuando decide que sólo merece leerse aquello que se vende rápido. La libertad no consiste en que el más poderoso tenga margen para bajar un precio. Consiste en que nadie pueda comprar el silencio de los demás.

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A 9 años de la desaparición forzada de Santiago Maldonado: una causa abierta y las alertas contra la falta de certezas

01 Agosto 2026

Se cumplen 9 años de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. El 1 de agosto de 2017 en el contexto de la represión ilegal desatada por Gendarmería Nacional en la localidad de Cushamen, Chubut, fue visto por última vez con vida. El cuerpo del joven fue hallado, tras 78 días, el 17 de octubre en el Río Chubut, en un lugar que ya había sido rastrillado. La causa naufragó por un laberinto judicial, en un escenario total impunidad, pero sigue abierta y tramita en la actualidad en el Juzgado Federal de Ushuaia, a la espera de nuevas medidas de investigación.

En abril de este año Sergio, su hermano, comentó algunas actualizaciones, a raíz de su presentación en la Feria del Libro de Buenos Aires: “Ordenaron distintas pericias, de las cuales una hay que hacerla en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), pero con todo lo está pasando, está muy complicado (…) Ahora están recurriendo a peritos en Brasil, así que estamos a la espera de eso”. “Todos es tarde, a destiempo y mal hecho”, sentenció.

A su vez, alertó sobre dos situaciones que atentan contra el esclarecimiento de los hechos. Por un lado, uno de los gendarmes que participaron del operativo vive en España, mientras la investigación no tomó declaraciones a los involucrados en todo este tiempo. Por otro, el lugar podría cambiar su fisionomía, ya que capitales qataríes están próximos a construir tres termoeléctricas en la naciente del Río Chubut.

A su vez, hay algunas cuestiones que es conveniente volver a destacar. En primer lugar, el informe -que puede descargarse-llevado a cabo por el Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEEI) de Chile, Colombia y México, convocado por la familia, que, entre otros aspectos, evidencia las omisiones en la materia que hay en nuestro país. Tal como planteó la abogada de la familia, Verónica Heredia en su momento: “No conocemos la fecha de muerte, es una de las medidas que la Cámara de Casación Penal ordenó hacer”. Ante la falta de avances, el reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos todavía está en curso.

Por otra parte, el juez federal Daniel Rafecas archivó la causa en la que Sergio Maldonado denunció haber sido objeto de espionaje ilegal durante el macrismo, lo que legitima el accionar de las fuerzas estatales. “La impunidad garantiza la repetición de los hechos”, aseguró Heredia y agregó: “Va a continuar habiendo desapariciones forzadas, detenciones y procedimientos ilegales, como el que todos vimos de Gendarmería el 1 de agosto de 2017”

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Siguen las irregularidades en la causa por la desaparición de Facundo Astudillo Castro

01 Agosto 2026

A seis años del hallazgo de los restos de Facundo Astudillo Castro, las irregularidades en la causa que investiga las condiciones de su muerte se siguen repitiendo. La Justicia Federal de Bahía Blanca informó que el certificado de defunción del joven está perdido y nunca fue anexado al expediente principal. Ahora se debe establecer si extraviado, retenido o enviado a un destino incorrecto para poder finalizar el trámite administrativo por su fallecimiento.

La investigación del hecho quedó a cargo del juez Walter López Da Silva, que a su vez pidió la intervención de los fiscales Horacio Azzolín, Alberto Gentile e Iara Silvestre, para reconstruir las actuaciones realizadas después de la autopsia y determinar quién debía conservar la documentación y completar los trámites oficiales. El certificado debía utilizarse para completar la inscripción oficial del fallecimiento, lo que nunca se concretó, por lo tanto, la muerte de Facundo Astudillo Castro no figura en el Registro Nacional de las Personas (RENAPER).

El magistrado Da Silva, antes que solicitar una nueva orden para completar la inscripción y corregir la omisión administrativa, dispuso investigar primero el destino del documento original, ya que considera que la resolución dictada en 2020 todavía se encuentra vigente. La Cámara Federal de Bahía Blanca respaldó su posición, entendiendo que la irregularidad no puede quedar reducida a una mera demora administrativa. Al formar parte de un expediente penal, obliga a revisar los mecanismos de entrega y custodia, y sobre todo a por qué su faltante no fue advertido durante todos estos años.

El Cuerpo Médico Forense confeccionó el certificado después de la autopsia realizada en 2020. Sin embargo, nunca fue incorporado al expediente judicial y su ubicación actual es desconocida. Los registros indican que fue entregado el 3 de septiembre a la médica Virginia Creimer, perito de la querella, con la autorización de la entonces jueza federal María Gabriela Marrón. Los abogados de Cristina Castro, madre del joven, solicitaron la documentación

La pesquisa deberá precisar quién fue la última persona responsable de custodiar el documento, revisando constancias del Cuerpo Médico Forense, registros del juzgado y comunicaciones con la querella. Creimer ya había quedado imputada por falso testimonio agravado por presuntas irregularidades vinculadas con su intervención. A su vez, otro de los peritos, el instructor de perros Marcos Herrero, fue condenado por falso testimonio agravado por haber incorporado pruebas falsas. La sentencia pone un manto de duda sobre el funcionamiento del poder judicial en general, dada su participación en otras causas similares.

Facundo Astudillo Castro salió de Pedro Luro el 30 de abril de 2020 con destino a Bahía Blanca durante las restricciones por la pandemia. Fue interceptado por oficiales de la Policía Bonaerense, quienes lo notificaron por incumplir las medidas de circulación y, en teoría, lo mandaron de regreso. La familia perdió contacto y, tras más de cien días, su cuerpo apareció el 15 de agosto Villarino Viejo. Los restos fueron identificados mediante estudios forenses.

La autopsia determinó que murió por asfixia por sumersión, pero no pudieron definir si fue un accidente, un suicidio o un homicidio. La madre sostiene desde el inicio la hipótesis de desaparición forzada seguida de muerte, responsabilizando a la fuerza provincial. Desde entonces, no hubo avances sino irregularidades en casi todas las facetas de la investigación. 

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    Milei_Apertura de Sesiones_Camila Ramirez_01.03.2025
    Foto: Camila Ramírez

Los valores judeocristianos: carta abierta a Javier Milei

31 Julio 2026

El teólogo y pastor evangelista Néstor Miguez le envió una carta abierta al presidente Javier Milei, en el que reflexionó sobre los valores de la tradición judeocristiana en función de la política libertaria. La carta completa. 

De mi consideración:

En sus recientes intervenciones públicas expresó Ud. reiteradamente su disposición a defender los valores de la tradición judeocristiana. Es en la Biblia donde esta tradición se expresa original y más claramente. Así, en mi condición de creyente evangélico y estudioso de los escritos bíblicos, le propongo repasar algunos de esos valores, en temas que son de la actualidad de nuestro país. 

Uno de los temas que está en debate es la propiedad de la tierra. Las diversas variantes de la fe de Israel y del cristianismo coinciden en que la tierra tiene solo un dueño y Señor: su Creador: “De Dios es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos” (Libro de los Salmos: 24,1-2). Por eso nunca se puede poseer ni vender en forma absoluta y a perpetuidad. Tanto es así que Moisés expresa la ley de Dios: "La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es, y vosotros como forasteros y extranjeros sois para mí” (Libro 3° de Moisés – Levítico [Lev] 25,23). El ser humano solo la ocupa a título precario para cuidarla y producir su sustento para toda la humanidad. Dice Moisés: “la tierra te dará de comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado y al extranjero que habite contigo” (Lev 25:6).

Cada 50 años (año del jubileo) la tierra debe volver a repartirse entre las familias originarias. “En el año del jubileo se devolverá la tierra a aquel de quien la adquirió, es decir, al verdadero heredero de la tierra” (Lev 27,24). Cabe recordar que los poseedores originarios de estas tierras no fueron ni Martínez de Hoz, ni Benetton ni Lewis, sino los tehuelches y mapuches, ranqueles y huarpes, coyas, diaguitas, wichi, Qom y guaraníes, entre otros, a quienes se les despojó violentamente. Cuando la reclaman no son usurpadores ni terroristas, piden que se cumpla la ley divina.

Sobre la acumulación de tierras en pocas manos advierte el profeta Isaías: “¡Ay de los que juntan casa a casa y añaden hacienda a hacienda hasta ocuparlo todo! ¿Habitarán solos en medio de la tierra?” (Isaías [Isa] 5,8).

Otro tema que aflige a gran parte del pueblo argentino es el endeudamiento. Dice el 5° libro de Moisés “Cuando haya algún pobre entre tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que el Señor, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás tu mano liberalmente y le prestarás lo que en efecto necesite” (Deuteronomio [Deu] 15,7-8). Pero previendo que ello puede generar deudas insostenibles, señaló: “Cada siete años harás remisión. En esto consiste la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que haya prestado algo de su pertenencia, con lo cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano”. (Deu 15,1-2). Y agrega, advirtiendo ya hace tres mil años: “Prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio” (Deu 15:6). 

El perdón de las deudas también fue parte del mensaje de Jesucristo en el Padrenuestro “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Evangelio de Mateo [Mat] 6, 12).

Nuevamente es el profeta Isaías quien advierte a quienes dictan leyes que desconocen estos derechos: “¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres y para privar de su derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas y robar a los huérfanos!”  (Isa 10,1-2).

Será la virgen María, en su canto de alabanza cuando recibe el mensaje que será madre del Cristo, quien recuerda que Dios “Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.  Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos” (Evangelio de Lucas [Luc] 1:51-53). 

El mismo Jesús dirá entonces: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón y pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos” (Luc 4:18-19). Pobres, personas con discapacidad, enfermos y angustiados, presos y oprimidos son el objeto de su misión.

Ya cercano a su muerte, Jesús señala a quienes hay que servir en su nombre: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí […] en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mat 25,35-36, 40). La consigna de repartir a cada uno según su necesidad nace hace 2000 años con la primera comunidad cristiana: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2:44-45). 

Por otro lado el evangelio también señala que no es con agresiones ni insultos que se hace justicia. Dice San Pablo: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber” (Carta a los romanos 12,17-20).

Por cierto, la justicia y la libertad son los valores que inspiran estas conductas. El apóstol Pablo señala, justamente, el valor supremo de la libertad: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros” (Carta a los gálatas 5:13-15). Este es el sentido cristiano de la libertad, no el egoísmo de una ilimitada satisfacción personal ni el individualismo desbocado, sino la posibilidad de la solidaridad, del servicio y del amor.

Estos son los valores judeocristianos según quienes los establecen por inspiración divina: Moisés y los profetas de Israel, Jesucristo, su madre y sus apóstoles. Espero que Ud., entonces, quiera defender esta tradición.

Si tuviere Ud. cualquier duda sobre esto, o quisiere ampliar y profundizar, queda a su disposición por cualquier consulta.

Lo saludo respetuosamente

N.B. Todas las citas de la Biblia son de la antigua traducción de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera (1602), revisión de 1960. 

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    Milei_BunkerLLA_26octubre2025_Camila Ramirez
    Foto: Camila Ramírez
AJUSTE DE MILEI

Más de 2.600 científicos, entre ellos 25 premios Nobel, le reclamaron a Milei que frene el ajuste a la ciencia

31 Julio 2026

Más de 2.600 integrantes de la comunidad científica internacional, entre ellos 25 premios Nobel, reclamaron al gobierno de Javier Milei que detenga el “desmantelamiento” del sistema de ciencia y tecnología.

A través de una carta abierta dirigida al Presidente, al jefe de Gabinete, Diego Santilli, y a las autoridades del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación, el grupo advirtió sobre el “colapso” del sector por los recortes presupuestarios, la pérdida de personal y el cierre o debilitamiento de organismos públicos.

"La comunidad científica internacional les solicita nuevamente el cese al desmantelamiento del Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación. A través de una carta firmada por 68 ganadores del Premio Nobel, la comunidad ya ha manifestado su preocupación al respecto de cómo la Ciencia y la Tecnología argentinas se acercaban a un “peligroso precipicio”, enfatizando el impacto que esto tiene sobre la sociedad mundial. Desgraciadamente, lejos de revertirse, aquellas preocupaciones se han profundizado, excediendo límites impensados incluso en aquel entonces", advirtieron. 

Quiénes firmaron la carta

La iniciativa fue impulsada por el biólogo molecular Alberto Kornblihtt y la física y diputada nacional Adriana Serquis, y fue firmado por 25 premios Nobel:  Phillip A. Sharp (1993), Andrew Fire (2006), H. Robert Horvitz (2002), Victor Ambros (2024), Steven Chu (1997), Roald Hoffmann (1981), Françoise Barré-Sinoussi (2008), Aaron Ciechanover (2004), Michel Mayor (2019), Michael Rosbash (2017), Roger Kornberg (2006), Thomas Cech (1989), Richard Roberts (1993), Barry Marshall (2005), David Politzer (2004), Paul Modrich (2015), Craig Mello (2006), Edvard Moser (2014), May-Britt Moser (2014), Ferenc Krausz (2023), Paul Nurse (2001), Lou Ignarro (1998), Martin Chalfie (2008), David Wineland (2012), Harvey Alter (2020), Takaaki Kajita (2015), Brian Kobilka (2012) y Sheldon Lee Glashow (1979).

Los científicos afirmaron que la inversión pública en ciencia cayó al 0,14% del PBI de la Argentina y que el sector pierde “casi 8 puestos de trabajo por día” desde diciembre de 2023.

También mencionaron la disolución o reducción de organismos científicos y tecnológicos, el congelamiento de salarios y la paralización de proyectos estratégicos. En ese sentido, apuntaron contra despidos, hechos de represión e incursiones de fuerzas de seguridad en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —que sufrirá un nuevo recorte tras el Decreto 655/2026, publicado el 24 de julio—, el INTI y el CONICET.  "Argentina atraviesa un retroceso en materia salarial, presupuestaria, y dotacional en el sector: la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Argentina se redujo al 0.14% de su PBI, con consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde Diciembre de 2023", advirtieron. 

La carta completa

La comunidad científica internacional les solicita nuevamente el cese al desmantelamiento del Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación. A través de una carta firmada por 68 ganadores del Premio Nobel, la comunidad ya ha manifestado su preocupación al respecto de cómo la Ciencia y la Tecnología argentinas se acercaban a un “peligroso precipicio”, enfatizando el impacto que esto tiene sobre la sociedad mundial. Desgraciadamente, lejos de revertirse, aquellas preocupaciones se han profundizado, excediendo límites impensados incluso en aquel entonces.

   Argentina atraviesa un retroceso en materia salarial, presupuestaria, y dotacional en el sector: la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Argentina se redujo al 0.14% de su PBI, con consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde Diciembre de 2023, la disolución del Instituto Nacional del Cáncer, del Instituto Nacional de Semillas (INASE), del Instituto Nacional del Agua (INA) y del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET); la reducción de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT); la reducción de personal y remate de tierras en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); los 26 meses de ingresos congelados, sin recibos y por debajo de la línea de la pobreza en la Agencia I+D+i, y la suspensión de la cobertura médica del sector en buena parte del país. Nos preocupa cómo la pérdida fondos y dotaciones mínimas comprometen la sostenibilidad de organismos como la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, la Fundación Miguel Lillo, Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la Administración de Parques Nacionales (APN) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Como parte del sistema, también están en riesgo las actividades de Investigación y Desarrollo en las Universidades Nacionales, donde trabaja el 80% de quienes hacen Ciencia en la Argentina. 

Nos consterna cómo, además de padecer el mismo desmantelamiento, algunos organismos científicos han sido militarizados en el último tiempo en escenas descritas como una “nueva Noche de los Bastones Largos”. Nos solidarizamos con quienes sufrieron despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y consideramos inadmisible el posterior bloqueo de los accesos al edificio por parte de miembros de la Gendarmería Nacional. Reprobamos la creciente militarización del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la represión sufrida por estos organismos y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que protestaba pacíficamente contra 379 despidos y el desmantelamiento de las Carreras de Personal de Apoyo y de Investigador. Estas son escenas inéditas a nivel mundial: resulta impensable recuperar ejemplos de gobiernos que violenten físicamente a sus científicos.

   Esto no impacta únicamente sobre quienes integran la comunidad científica, sino a sus capacidades acumuladas: son ejemplos de esto la eliminación de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), reemplazados por un nuevo instrumento de la Agencia I+D+i que nunca fue ejecutado, la paralización de programas clave para el desarrollo nacional como el Reactor CAREM, la planta de producción de radioisótopos del Reactor Argentino Multipropósito RA-10 y del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART).

En la citada carta se destacan contribuciones de la ciencia argentina como la identificación de causas y tratamientos contra enfermedades insidiosas; tecnología alimenticia; políticas efectivas para la conservación de la naturaleza; conocimiento sobre física de partículas, virus, y genética; la formación de los Andes y la fauna que habitó el continente hace millones de años (lo que explica su riqueza en minerales y petróleo), entre otros. Argentina ocupaba el décimo lugar en el mundo por número de empresas de biotecnología, destacándose cómo con fondos públicos ha desarrollado exitosas variantes genéticas de trigo resistentes a la sequía. Sumamos además que Argentina sigue siendo parte de un reducido grupo de países con capacidades propias en materia satelital y de energía nuclear, y tiene una alta capacidad de elaboración de políticas públicas eficientes basadas en conocimiento en el área de las Ciencias Sociales y Humanidades. 

Estos son solo algunos ejemplos de articulación de la Ciencia y la Tecnología argentina con el desarrollo productivo del país y el mundo. La universalidad de estos desarrollos hace que la totalidad de quienes habitan el planeta se beneficien con el legado científico-tecnológico argentino, y atentar contra sus organismos impacta sobre la soberanía e independencia económica del país. 

Instamos firme y respetuosamente al resguardo de las capacidades acumuladas y al mantenimiento y sostenibilidad en los organismos del sector. De lo contrario, se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse, del cual se benefició la humanidad en su conjunto, y que requeriría muchos más años para ser reconstruido.

Atentamente,

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    Santuario San Cayetano

El pan, el trabajo y la memoria: UPCN homenajeó a Evita a 74 años de su paso a la inmortalidad

30 Julio 2026

En el santuario del patrono del pan y del trabajo, UPCN a través de su Secretaría de Cultura de seccional CABA y la Agrupación Peronista Blanca convocaron a una misa por el 74° aniversario del paso a la inmortalidad de Eva Perón. Entre liturgia, fe y militancia, quedó claro que Evita no es una fecha en el calendario: es una tarea vigente.

Hay lugares que no se eligen al azar. La Iglesia de San Cayetano, es desde hace décadas el punto cardinal donde la fe popular y la cultura del trabajo se entrecruzan. Allí, donde todos los 7 de agosto miles de trabajadores y desocupados hacen fila para pedir "paz, pan y trabajo", la Secretaría de Cultura de UPCN CABA y la Agrupación Peronista Blanca decidieron convocar a una misa en conmemoración del 74° aniversario del paso a la inmortalidad de Eva Perón. No fue un gesto protocolar. Se trata, una vez más de la reafirmación de que la organización gremial y el peronismo entiende que la memoria de Evita se cuida, se transmite y se hace cuerpo en comunidad en momentos tan difíciles.

El gremio de los estatales, con su Secretario General Andrés Rodríguez volvió a demostrar que la organización de los trabajadores del Estado no separa la reivindicación gremial del compromiso con la historia. Recordar a Evita en San Cayetano significa una forma de decir que la lucha por los derechos laborales no puede desprenderse de sus raíces: la Justicia Social no fue un slogan, es y será una construcción colectica concreta que empezó con nombre y apellido.

La religiosidad de Evita, lejos de la devoción individual y privatizada que el sentido común contemporáneo suele reservarle a lo espiritual, fue una fe que se volcó en obra, en fundación, en ayuda social, en la construcción de un Estado que mirara de frente al que sufre. En esa clave debe leerse su vínculo profundo con la Doctrina Social de la Iglesia: no como una cita erudita, sino como una matriz ética que legitimaba, desde el cristianismo más elemental, la idea de que ningún trabajador puede ser tratado como mercancía y que ninguna necesidad humana puede quedar sin respuesta.
Es en esa tradición donde se inscribe la frase que resume, mejor que cualquier tratado, el sentido de su obra: "Donde hay una necesidad, nace un derecho". No es una consigna poética. Es la traducción política de un principio que la Iglesia había enunciado desde la Rerum Novarum y que Evita, con la urgencia de quien conocía la injusticia de cerca, convirtió en política de Estado. La Fundación Eva Perón, los hogares de tránsito, los derechos de la ancianidad, el voto femenino, la dignificación del trabajo doméstico, su vínculo con la CGT: todo eso fue la Justicia Social bajando de la doctrina a la vida cotidiana del pueblo. Fue la fe hecha praxis, y la praxis hecha derecho.

Por eso San Cayetano no es un lugar cualquiera para este homenaje. El santo del pan y del trabajo condensa en su culto dialogan con la misma síntesis que Evita encarnó en su acción política: la certeza de que la dignidad humana no se mendiga, se conquista, y que el trabajo es un derecho para los hombres y mujeres que viven en comunidad. Que estatales y militantes de la Agrupación Peronista Blanca se reúnan a recordar a Evita, es sostener viva esa síntesis en tiempos donde se pretende disociar la fe de la justicia, y la justicia del trabajo organizado.

Porque no es casual que este homenaje se dé en un contexto donde los derechos conquistados por generaciones de trabajadores están bajo ataque sistemático. Cuando se ataca al Estado, cuando se precariza el empleo, cuando se intenta convencer al pueblo que debe subsumirse en el individualismo y cuando se bastardea la frase: donde hay una necesidad hay un derecho, la vigencia de Evita se vuelve trinchera necesaria. Recordarla en San Cayetano no es nostalgia: es una forma de resistencia doctrinaria frente a un tiempo que quiere borrar la memoria de que otro modelo de país fue posible, y que puede volver a serlo.

Evita no envejece porque no es un recuerdo: es un mandato. Cada vez que un convoca a su gente a rezar, a cantar, a recordar bajo la advocación del santo del trabajo, está diciendo que la Justicia Social no es tema de museo sino de agenda, es una necesidad. Setenta y cuatro años después de su paso a la inmortalidad, Evita sigue viva donde siempre estuvo: en el pueblo organizado, en el sindicato que no negocia su identidad, en la fe que se hace derecho y en el derecho que nunca deja de ser, ante todo, una necesidad del pueblo trabajador.

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    Diego Hurtado
    Foto: Betiana Benítez
APU PODCAST

Proyecto Huemul no fue un fracaso: la historia del desarrollo nuclear durante el primer peronismo

30 Julio 2026

El Proyecto Huemul ocupa un lugar central entre los episodios más discutidos de la historia científica argentina. Durante décadas fue presentado como un fracaso absoluto, un fraude impulsado por el científico austríaco Ronald Richter que habría engañado al gobierno de Juan Domingo Perón. Sin embargo, esa interpretación es cuestionada por numerosos investigadores que proponen analizar el episodio dentro de una política científica e industrial mucho más amplia.

En esta entrevista con Agencia Paco Urondo (APU), el físico e historiador de la ciencia Diego Hurtado revisa el contexto internacional de la posguerra, el nacimiento del programa nuclear argentino y el verdadero impacto del Proyecto Huemul. A partir de ese recorrido, explica por qué considera que la iniciativa fue parte de una estrategia estatal de largo plazo que permitió sentar las bases del desarrollo científico nacional, con instituciones como el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro e INVAP.

Además, analiza el papel de Richter, la apuesta tecnológica del primer peronismo, las disputas geopolíticas en torno a la energía nuclear y los mitos que, según sostiene, todavía condicionan la forma en que se interpreta uno de los capítulos más importantes de la ciencia argentina.

Proyecto Huemul no fue un fracaso

APU: Proyecto Huemul fue una iniciativa impulsada durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón que, más de setenta años después, sigue despertando debates, polémicas e incluso cierto halo de misterio. Cuando se busca información sobre el tema aparecen interpretaciones muy distintas. La más difundida sostiene que fue un enorme fracaso: que el físico austríaco Ronald Richter engañó a Perón con la promesa de lograr la fusión nuclear controlada y que todo terminó siendo un fraude científico. Sin embargo, queremos analizar el Proyecto Huemul desde otra perspectiva: como parte de una historia mucho más amplia del desarrollo científico y tecnológico argentino. ¿En qué contexto surge el Proyecto Huemul? ¿Cómo se produce el vínculo entre Ronald Richter y el gobierno de Perón?

DH: Creo que vale la pena seguir hablando del Proyecto Huemul porque, como bien señalabas, se escribió mucho sobre Ronald Richter, sobre su relación con Perón y sobre el supuesto fracaso de la iniciativa. Sin embargo, a mi juicio, todavía falta una evaluación más política del impacto que tuvo aquella decisión del gobierno peronista en el mediano y largo plazo.

Lo primero que hay que destacar es que, hacia fines de la década de 1940, instalar un laboratorio dedicado a investigar la fusión nuclear en Bariloche era una apuesta estratégica extraordinaria. Recordemos que en ese momento a Bariloche llegaba apenas un tren por semana y la comunicación dependía prácticamente del telégrafo. No era la ciudad que conocemos hoy, sino un rincón muy aislado de la Patagonia.

Esa decisión debe entenderse en el marco de un proceso mucho más amplio. Después de Hiroshima y Nagasaki, el mundo ingresaba en la llamada era nuclear y Perón buscaba que la Argentina no quedara al margen de esa transformación. Mientras avanzaba el Primer Plan Quinquenal ya se trabajaba en el Segundo Plan Quinquenal, que incorporaba la necesidad de diversificar las fuentes de energía como parte del proyecto de industrialización de la "Nueva Argentina".

En ese contexto, en 1950 se crea la Comisión Nacional de Energía Atómica, una decisión directamente vinculada al impulso que había tomado la política nuclear a partir de la relación con Richter. Por eso el Proyecto Huemul no puede analizarse de manera aislada: forma parte de una estrategia de desarrollo industrial y tecnológico mucho más ambiciosa.

APU: Sobre la relación con Richter aparece otra cuestión sobre el peronismo que también hay que explicar: la supuesta relación de Perón con el nazismo (Richter era austríaco y en principio no fue nazi). 

DH: Hay mitologías muy difundidas. Se suele afirmar que el gobierno de Perón refugió científicos nazis, pero esa interpretación es falsa. Por ejemplo, el físico austríaco Guido Beck, de ascendencia judía, llegó a la Argentina en los años cuarenta y fue uno de los fundadores de la física moderna en nuestro país. Otro caso es el del alemán Walter Seelmann-Eggebert, que trabajaba en la Universidad Nacional de Tucumán y luego sería una figura clave en el desarrollo de la producción de radioisótopos en la Argentina.

Incluso Perón intentó traer a Werner Heisenberg, uno de los físicos más importantes del siglo XX y uno de los fundadores de la física cuántica. Heisenberg aceptó la propuesta, pero las autoridades británicas impidieron su viaje porque querían retenerlo. Si se acusa al peronismo de haber intentado incorporar científicos vinculados al programa nuclear alemán, entonces habría que formular la misma acusación contra Gran Bretaña, Estados Unidos o la Unión Soviética, que también desarrollaron políticas para captar científicos europeos después de la Segunda Guerra Mundial.

Basta recordar el caso de Wernher von Braun, considerado el padre del programa espacial estadounidense. Antes de emigrar a Estados Unidos había desarrollado para la Alemania nazi el misil V-2, un proyecto construido con trabajo esclavo. De hecho, murieron más trabajadores durante la fabricación de esos cohetes que personas a causa de los propios misiles. Sin embargo, hoy Von Braun es reivindicado en Estados Unidos como una figura central de su carrera espacial.

Brasil también impulsó una política de incorporación de científicos europeos. En definitiva, numerosos países buscaron captar especialistas desplazados por la Segunda Guerra Mundial. Ese es el verdadero contexto histórico en el que debe entenderse el Proyecto Huemul.

APU: Vale la pena detenerse un momento en Heisenberg porque estamos hablando de uno de los padres fundadores de la física cuántica. Es decir, el gobierno de Perón no estaba pensando en científicos de segundo nivel.

DH: Exactamente. Era un proyecto muy ambicioso. Traer a Werner Heisenberg, que además era Premio Nobel de Física, implicaba incorporar a uno de los tres o cuatro científicos más importantes del siglo XX, una figura central en la construcción de los fundamentos teóricos de la física cuántica.

Es cierto que Heisenberg había participado del programa nuclear alemán durante la Segunda Guerra Mundial, pero estaba bajo ocupación británica y fue precisamente Gran Bretaña la que impidió que viajara a la Argentina porque pretendía contar con él para su propio desarrollo científico.

Ese es el contexto en el que también llega al país Kurt Tank, uno de los ingenieros aeronáuticos más importantes de Alemania, responsable del desarrollo del Pulqui II. Es justamente Kurt Tank quien presenta a Ronald Richter ante Perón y recomienda incorporarlo al proyecto argentino.

APU: Richter le propone entonces a Perón avanzar en la fusión nuclear controlada. Hasta ese momento, la energía nuclear conocida estaba basada en la fisión, que era el principio utilizado por las bombas atómicas. La fusión, en cambio, era una hipótesis que algunos científicos ya estaban investigando y que buscaba reproducir el mismo proceso mediante el cual el Sol genera energía. Corregime si hace falta.

DH: Sí, exactamente. La energía utilizada en las bombas atómicas y la que, a comienzos de la década de 1950, empieza a pensarse para usos pacíficos es la energía de fisión. Consiste en dividir átomos pesados, como el uranio o el plutonio. Esa ruptura libera enormes cantidades de energía.

Paralelamente existían investigaciones sobre la fusión nuclear. De hecho, la primera bomba de hidrógeno —que utiliza ese principio— recién sería ensayada por Estados Unidos en 1952, tres años después de que Richter le presentara su propuesta a Perón.

La fusión consiste en unir átomos livianos, como los de hidrógeno o helio, reproduciendo el mecanismo mediante el cual el Sol produce energía. Es un proceso que libera todavía más energía que la fisión y, además, lo hace de una manera mucho más limpia, porque prácticamente no genera residuos radiactivos.

Por eso resulta tan interesante observar el episodio desde la perspectiva actual. Richter le prometía a Perón alcanzar la fusión nuclear controlada, un objetivo que todavía hoy, más de setenta años después, las principales potencias científicas del mundo siguen intentando concretar.

En aquel momento ya existían investigaciones en física del plasma, porque para lograr la fusión es necesario generar temperaturas extremadamente elevadas. Richter sostenía que había desarrollado un método para producir esas temperaturas mediante ondas acústicas.

Ahora bien, más allá de la discusión técnica —que tiene su interés—, a mí me parece más relevante analizar el significado político y cultural de aquella propuesta.

Del Proyecto Huemul al nacimiento del sistema nuclear argentino

APU: En Agencia Paco Urondo entrevistamos al ingeniero alemán Paul Jürgen Hahn que tiene una mirada muy distinta sobre Ronald Richter y sostiene que no fue un charlatán, todo lo contrario, sino alguien que abrió un camino para pensar la fusión nuclear. Lo describe como un revolucionario y explica los por qué técnicos de lo que quiso hacer.  Después está el libro clásico sobre el tema, El secreto atómico de Huemul, de Mario Mariscotti, donde aparece la interpretación más hegemónica, sobre el fraude de Richter. ¿Cómo pensarlo?

DH: Quien quiera profundizar en el tema tiene muy buenos materiales para consultar. Están las entrevistas que ustedes realizaron en Agencia Paco Urondo y, por supuesto, el libro de Mario Mariscotti, que es un clásico y un verdadero best seller sobre el tema.

Ahora bien, yo quiero ir a un punto muy concreto, que me parece el centro de esta discusión. El paso de Ronald Richter por la isla Huemul, el fracaso de ese proyecto y el reinicio de la política nuclear impulsado por el peronismo en 1952 quedaron completamente atravesados por el golpe de Estado de 1955. A partir de entonces, el Proyecto Huemul pasó a formar parte de la demonización de todas las políticas del primer peronismo.

Eso puede verse con claridad en el Libro Negro de la Segunda Tiranía, publicado en 1956. Allí se presenta al Proyecto Huemul como una muestra más de la supuesta irracionalidad del gobierno de Perón. Es en ese contexto donde empieza a consolidarse el mito de que Ronald Richter, un mitómano, habría engañado a Perón, quien habría tomado decisiones arbitrarias, sin consultar a nadie, gastando fortunas del Estado argentino.

Sin embargo, cuando uno revisa la documentación encuentra otra realidad. En el libro que publiqué, El sueño de la Argentina atómica, muestro que muchas de las cifras sobre la inversión estatal en Huemul difundidas por la dictadura son falsas. En realidad, fue un proyecto relativamente económico si se consideran los enormes efectos multiplicadores que produjo después.

Porque del Proyecto Huemul surgieron el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro y, más adelante, una empresa como INVAP, que hoy exporta reactores multipropósito a países desarrollados y construyó satélites geoestacionarios como el ARSAT-1 y el ARSAT-2.

Uno podría decir, incluso con cierta ironía: menos mal que fue un error, porque si hubiese sido un acierto...

Por eso creo que es importante hacer una evaluación más justa. El libro de Mariscotti es una investigación muy rigurosa desde el punto de vista científico y documental. Yo siempre recomiendo leerlo. Pero cuando llega el momento de realizar una evaluación política del episodio, entiendo que ofrece una interpretación antiperonista que no se desprende necesariamente de los propios datos que él mismo presenta.

APU: Permite muchas lectura el libro.

DH: Mariscotti reconstruye con mucho rigor la apuesta que hizo Perón por el proyecto y, al mismo tiempo, demuestra que fue el propio gobierno peronista el que terminó clausurándolo. Primero envió una comisión evaluadora que advirtió que los resultados prometidos por Richter no aparecían. Luego Perón ordenó una segunda evaluación, integrada, entre otros, por José Antonio Balseiro y el físico alemán Richard Gans, otro científico incorporado al país durante esos años y que dejó una enorme contribución al desarrollo de la física argentina.

El informe de esa segunda comisión recomendó cerrar el proyecto. Y eso fue exactamente lo que hizo Perón: apartó a Richter, trasladó el equipamiento desde la isla Huemul hacia el continente y, a partir de ese momento, relanzó la política nuclear argentina sobre nuevas bases.

Es allí donde comienza el proceso que terminaría dando origen al actual Centro Atómico Bariloche. Hoy cualquiera que visite ese complejo encuentra laboratorios de primer nivel, donde se desarrollan tecnologías de avanzada, incluso paneles solares. De allí surgieron científicos como Juan Maldacena, uno de los físicos teóricos más importantes del mundo, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton y una referencia internacional en teoría de cuerdas.

Por eso sostengo que, en 1952, el peronismo no abandonó la política nuclear. Hizo exactamente lo contrario: corrigió el rumbo y reinició un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los desarrollos científicos y tecnológicos más exitosos de la historia argentina.

El desarrollo nuclear argentino y el espejo brasileño

APU: Hay otro aspecto que suele quedar afuera de la discusión. Richter recomendó comprar un sincrociclotrón a la empresa Philips, de Holanda, y ese equipo terminó siendo fundamental para el desarrollo de la física nuclear argentina. Sin embargo, esa parte de la historia casi nunca se cuenta.

DH: Exactamente. Ahí hay otro punto que suele omitirse porque no encaja con la imagen de Richter como un simple fabulador. Perón siguió esa recomendación e instaló un sincrociclotrón de última generación en Buenos Aires. A partir de ese equipamiento, Walter Seelmann-Eggebert comenzó a formar la primera generación de físicos e ingenieros nucleares argentinos y puso en marcha la producción nacional de radioisótopos.

Es decir, estamos hablando de un gobierno que apostaba al desarrollo industrial de la Argentina y que, al mismo tiempo, invertía en energía, aeronáutica, medicamentos, electrónica y ciencia. Pensar que toda esa política puede reducirse al supuesto engaño de un solo científico es una simplificación muy difícil de sostener.

Por eso digo que el problema no es únicamente el libro de Mariscotti. Lo tomo como referencia porque es la obra más conocida sobre el tema, pero esa mirada terminó consolidando una interpretación muy extendida: la del mitómano Richter y la ingenuidad de Perón.

Cuando uno observa el proceso completo, ocurre exactamente lo contrario. Incluso si aceptáramos que Richter no logró los resultados que prometía, el balance sigue siendo extraordinariamente positivo porque aquella apuesta terminó generando capacidades científicas e institucionales que todavía hoy distinguen a la Argentina.

Y te agrego una anécdota que me parece muy ilustrativa. Cuando empecé a investigar estos temas conocí a la historiadora brasileña Ana Maria Ribeiro de Andrade, una de las mayores especialistas en la historia del desarrollo nuclear de Brasil. Durante una estadía de investigación en la Universidad Federal de Río de Janeiro le conté el caso Huemul y la experiencia argentina.

Su respuesta fue muy interesante. Me dijo: "Qué curioso, porque Brasil también cometió un gran error en los comienzos de su programa nuclear".

En ese caso, el protagonista fue Isidor Rabi, Premio Nobel de Física en 1944. Rabi impulsó la venta de un enorme sincrociclotrón a Brasil y el almirante Álvaro Alberto, que encabezaba el programa nuclear brasileño, decidió comprarlo para acelerar el desarrollo científico del país.

Sin embargo, ese proyecto terminó convirtiéndose en un verdadero laberinto. Brasil nunca consiguió poner en funcionamiento aquel acelerador de partículas, que quedó en su historia como uno de los grandes tropiezos de la física brasileña.

APU: La diferencia es que, en la Argentina, el equipamiento recomendado por Richter sí terminó siendo útil.

DH: Exactamente. Son historias diferentes. El sincrociclotrón que Richter recomendó comprar a Philips fue una muy buena decisión porque Holanda ya tenía una experiencia consolidada con esa tecnología.

En el caso brasileño la situación era distinta, porque allí también entraban en juego intereses geopolíticos vinculados a Estados Unidos. Incluso esa diferencia permite comprender otro aspecto importante: comprar ese equipamiento en Holanda y no en Estados Unidos ayudó a la Argentina a evitar algunos condicionamientos internacionales que ya empezaban a hacerse sentir a comienzos de la década de 1950.

Ese es un tema poco estudiado. Pero basta mirar lo que ocurre hoy con las presiones que Estados Unidos ejerce sobre distintos desarrollos tecnológicos argentinos para entender que esas disputas geopolíticas no son nuevas. Ya estaban presentes en los orígenes del programa nuclear nacional.

La autonomía tecnológica como proyecto de desarrollo

APU: En tu libro señalás que, durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, existió una campaña internacional que presentaba a la Argentina como un país con aspiraciones de desarrollar armas nucleares. Salvando las distancias, algo parecido a lo que hoy ocurre con Irán.

DH: Es una muy buena observación. Salvando las diferencias históricas, la Argentina de comienzos de la década de 1980 ocupaba un lugar semejante al que hoy ocupa Irán en el imaginario internacional. Circulaba abundante producción académica, especialmente en universidades y organismos de Estados Unidos y Europa, que calificaba a la Argentina como un "país proliferador", es decir, un país que supuestamente buscaba construir una bomba atómica.

Sin embargo, esa caracterización era falsa. Cuando empecé a investigar para escribir El sueño de la Argentina atómica, tomé precisamente esa cuestión como eje de trabajo y publiqué varios artículos demostrando que no existían evidencias que sostuvieran esa acusación.

La política nuclear argentina fue, a lo largo de toda su historia, una política orientada a usos pacíficos. Incluso durante la última dictadura militar. Y esto puede sorprender porque fue un régimen que aplicó el terrorismo de Estado y desarrolló políticas profundamente irracionales. Nadie se extrañaría si dijéramos que existió un proyecto para fabricar una bomba atómica. Sin embargo, no lo hubo.

Entre otras razones, porque la Comisión Nacional de Energía Atómica siguió estando conducida por civiles especializados en el desarrollo de aplicaciones pacíficas de la energía nuclear. La Argentina no tenía hipótesis de conflicto comparables con las que existían entre India y Pakistán, Israel y sus vecinos o, más recientemente, entre otras potencias regionales. América Latina siempre fue una región relativamente pacífica y eso también explica el rumbo que tomó nuestro programa nuclear.

Sin embargo, el argumento de la proliferación fue utilizado para intentar frenar el desarrollo nuclear tanto de la Argentina como de Brasil. Y esa presión continuó durante el gobierno de Carlos Menem, que terminó alineándose con Estados Unidos y desmantelando buena parte del sector nuclear argentino.

Por eso es importante volver sobre el Proyecto Huemul. Muchas veces se dice que Perón apoyó a Richter porque quería construir una bomba atómica, pero eso no tiene sustento documental. En algunos discursos de la época aparece la expresión "bomba atómica", como aparecía en todo el mundo después de Hiroshima y Nagasaki, pero nunca hubo un proyecto destinado a desarrollar armamento nuclear.

Lo que preocupaba a Perón era otra cosa: conseguir energía abundante y barata para sostener la industrialización del país. Esa era la gran promesa de la era nuclear.

APU: Siguiendo con las historias que se omiten. El sincrociclotrón que Richter recomendó comprar en Holanda fue utilizado durante décadas y terminó siendo el único acelerador de partículas de la Argentina hasta la llegada del nuevo equipamiento durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

DH: Exactamente. Ese sincrociclotrón fue el único acelerador de partículas del país durante muchísimo tiempo. No había gobiernos que invirtieran en equipamiento de nueva generación.

Y eso nos lleva a una cuestión más profunda: la diferencia entre comprar tecnología y desarrollar capacidades propias. Muchas veces se habla de "frontera tecnológica", como si el objetivo fuera adquirir siempre el producto más avanzado disponible.

Yo creo que esa es una mirada equivocada. El peronismo entendió desde 1946 que el verdadero desafío era construir capacidades autónomas.

Pensemos en el ARSAT-1. Hubo quienes sostuvieron que era más caro fabricarlo en la Argentina que comprar un satélite en Francia o Alemania. Probablemente tenían razón desde un punto de vista estrictamente económico. Pero si lo hubiéramos comprado nunca habríamos aprendido a construir satélites.

Los procesos de aprendizaje cuestan dinero. Desarrollar capacidades tecnológicas propias siempre resulta más caro al comienzo. Pero gracias a esa inversión hoy la Argentina puede producir tecnología de alto nivel y, en otro contexto político, incluso exportarla.

Lo mismo ocurrió con el reactor experimental RA-1. Después de la caída de Perón, la Comisión Nacional de Energía Atómica estuvo a punto de comprar un reactor a General Electric. Finalmente se tomó otra decisión: construirlo en el país.

Sí, hacerlo costó más que importarlo. Pero gracias a esa decisión la Argentina desarrolló conocimientos propios y, décadas más tarde, pudo vender reactores multipropósito a países como Australia, Holanda o Brasil.

Esa es, para mí, la verdadera ecuación del desarrollo. No consiste en comprar la tecnología más sofisticada disponible, sino en generar capacidades autónomas que permitan producir conocimiento, innovar y construir soberanía tecnológica.

 

Del Proyecto Huemul surgieron el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro y, más adelante, una empresa como INVAP, que hoy exporta reactores multipropósito a países desarrollados y construyó satélites geoestacionarios como el ARSAT-1 y el ARSAT-2. Uno podría decir, incluso con cierta ironía: menos mal que fue un error, porque si hubiese sido un acierto...
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Richter en la isla Huemul
Richter en la isla Huemul
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    Gino Germani
    Gino Germani

La academia bienpensante y el espejo invertido del odio antiargentino

30 Julio 2026

Hay una mueca de cinismo colonial que recorre las redes sociales y los grandes centros de difusión global cada vez que la Argentina asoma la cabeza fuera del libreto asignado. La última moda de los algoritmos del Norte es el dedo acusador que nos tilda de "racistas". Que no hay negros en la selección de fútbol, que “bajamos de los barcos”, que somos el enclave blanco y europeo en el sur de América. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol: es la histórica reacción de las potencias imperialistas que inventaron el racismo científico en el siglo XIX, lo exportaron a sangre y fuego con el positivismo, y hoy pretenden darnos lecciones de moral multicultural mientras blindan sus fronteras en el Mediterráneo o sostienen guetos urbanos en sus propias metrópolis.

Lo verdaderamente alarmante, lo que exige una discusión urgente, es cómo ciertos sectores de nuestro propio andamiaje académico —revestidos de un progresismo de biblioteca y un lenguaje "descolonial" de exportación— terminan llegando, por el camino de la sofisticación teórica, a la mismísima conclusión que la derecha global.

Un ejemplo sintomático de esta matriz se encuentra en las propuestas que bajan de las aulas del Instituto Gino Germani. En seminarios, por ejemplo, como "Raza, nación y ciudadanía: la cuestión del otro", dictado por la Dra. Susana Villavicencio, se observa un despliegue minucioso de la "arqueología de los saberes" para interrogar la historia nacional. Allí, la academica bienpensante (formada, desde luego, en Francia) toma la tardía obra de Sarmiento, Conflicto y armonías de las razas en América, y sus lógicas dudas identitarias ("¿Somos europeos? Tantas caras cobrizas nos desmienten..."), no para contextualizar el drama de una periferia tironeada por los centros de poder, sino para sentar al país en el banquillo de los acusados.

Bajo el amparo conceptual del "racismo de Estado" de Foucault, estas lecturas terminan reduciendo los debates decimonónicos a una fría e inapelable "gubernamentalidad que obtura el reconocimiento de otros pueblos". Al obsesionarse con la deconstrucción de los dispositivos de control y las "técnicas de blanqueamiento", operan una abstracción peligrosa: juzgan el siglo XIX argentino arrancándolo del Sistema-Mundo. Omiten que el positivismo y la clasificación racial de las poblaciones no fueron un invento de la pampa, sino la superestructura ideológica hegemónica dictada por Londres y París para justificar la dominación económica mundializada y la división internacional del trabajo. Sarmiento y las elites locales no hacían más que importar la "alta ciencia" del centro para que la nación fuera considerada civilizada. Siguiendo los lineamientos del “iluminismo” (y como bien, paradójicamente, lo dejaba entrever Villavicencio en su ya clásico “Sarmiento y la nación cívica”) aquellos arquitectos del estado nación pos Caseros, buscaron construir una nación que rompa con la tradición hispánica y un pasado, por lo menos, complicado para justificar su “destino manifiesto”.

El daño principal de esta corriente progre no es su flojera histórica, sino su ceguera política actual, potenciada por la adopción acrítica de las modas del multiculturalismo liberal. Al fragmentar la realidad en un archipiélago de identidades hiperespecíficas, estos enfoques terminan anquilosando y desarmando la potencia de una mirada nacional y popular.

Esta ingeniería de la fragmentación, nacida en los campus norteamericanos, propone una tolerancia de vitrina donde cada minoría es catalogada, separada y congelada en su propia diferencia étnica o cultural. Es un modelo que choca de frente con el concepto político de Pueblo que forjó la tradición peronista. El peronismo nunca concibió a la sociedad como un mosaico matemático de minorías compitiendo por migajas de representatividad; el pueblo es un bloque histórico de los desposeídos unificado en torno a una contradicción fundamental: Patria o Colonia. Mientras el multiculturalismo de manual busca que el indígena o el afrodescendiente se reconozcan únicamente en su nicho identitario, el pensamiento nacional los dignifica bajo la categoría universal de Trabajadores. No se niega la identidad, sino que se la funde en una causa común contra la opresión real.

Pero nada de esto es gratis ni espontáneo. El auge de esta agenda identitaria en las universidades latinoamericanas coincide puntualmente con el millonario financiamiento de ONG internacionales y fundaciones del capitalismo global. Hay un diseño geopolítico perverso en financiar la deconstrucción de estereotipos mientras se desvía el foco de la soberanía económica, la deuda externa o la extranjerización de la tierra. Para las corporaciones, el multiculturalismo es el socio ideal del neoliberalismo: las mineras a cielo abierto y los fondos buitre celebran la diversidad cultural en sus folletos corporativos mientras saquean las riquezas de la periferia. La academia culposa, al adoptar estas agendas importadas, vuelve tabú la discusión sobre el capital para centrar la mirada en un purismo de vitrina.

De allí que confundan, con total liviandad, el "crisol de razas" criollo con el melting pot norteamericano. El modelo de EE. UU. es una ensalada de culturas yuxtapuestas donde cada grupo mantiene una etiqueta fija e inamovible (african-american, hispanic), conviviendo bajo la mirada vigilante de un poder central anglosajón. El crisol criollo, en cambio, operó de forma plebeya en los conventillos, las fábricas y las escuelas públicas como una verdadera licuadora social. No yuxtapuso identidades: las fundió para dar nacimiento al sujeto mestizo y abigarrado de la Argentina contemporánea. Al democratizar el acceso a la salud, la educación y los derechos cívicos, se dinamitó cualquier pretensión de pureza o taxonomía biológica. Nuestra identidad siempre fue inherentemente política, jurídica, cultural y, sobre todo, plebeya.

Así se cierra la pinza perfecta. La reacción internacional nos ataca desde afuera porque nos detesta soberanos; la intelectualidad progre nos socava desde adentro con seminarios culposos (y hasta en tiras “cómicas” que pretenden ser “políticamente correctas” como el aporte de @esquizomedia para Alegría Política donde traza una suerte de discurso “reaccionario” que nace en el Martín Fierro y llega a las brutalidades discursivas del presidente) ; y el multiculturalismo anglosajón financia nuestra división en mil pedazos para que perdamos la capacidad de pensarnos como una sola nación. Terminan siendo el espejo invertido de la misma mirada eurocéntrica que dicen combatir. Al final del día, para todos ellos, la Argentina real es culpable por no encajar en sus esquemas.

Frente a esta embestida doble, se vuelve vital aferrarse a la lucidez de los imprescindibles, leerlos constructivas ante los desafíos del presente. Hace apenas unos días, Norberto Galasso cumplió 90 años de una vida entera entregada a combatir las falacias coloniales. El maestro de la historiografía nacional nos enseña que la trampa de la Intelligentzia es siempre la misma: “mirar al país con ojos extranjeros”. Es hora de recuperar su herencia indomable y recordar que las contradicciones de nuestra Patria se debaten con los pies en el barro de la Historia, recuperando tanto a Galasso, como también a Fermín Chávez, Ernesto Palacio o Jorge Abelardo Ramos y prestando atención a las recientes plumas, como los aportes de Alberto Lettieri, Juan Godoy, Facundo Di Vincenzo, Juan Rattenbach y tantos otros que demuestran que el Revisionismo Histórico goza de muy buena salud.

Lo verdaderamente alarmante, lo que exige una discusión urgente, es cómo ciertos sectores de nuestro propio andamiaje académico —revestidos de un progresismo de biblioteca y un lenguaje "descolonial" de exportación— terminan llegando, por el camino de la sofisticación teórica, a la mismísima conclusión que la derecha global.
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    Adriana Ghitia
    Adriana Ghitia
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"China está retrocediendo en América Latina"

29 Julio 2026

Durante los últimos años, la expansión de China en América Latina fue presentada como uno de los grandes cambios del escenario internacional. Sin embargo, el nuevo contexto geopolítico, marcado por la competencia estratégica entre Washington y Beijing, abre interrogantes sobre el futuro de esa presencia y sobre el lugar que debería ocupar Argentina en ese tablero.

En una entrevista reciente, AGENCIA PACO URONDO (APU) dialogó el sociólogo y especialista en relaciones internacionales Martín Rozengardt sobre cómo debería ser la relación de nuestro país con China. En ese marco de debate, APU ahora dialogó Adriana Ghitia, responsable de los temas internacionales de Principios y Valores, el espacio que conduce Guillermo Moreno. ¿China está avanzando o en realidad retrocede en nuestra región? ¿Se puede industrializar Argentina en esa relación con el gigante asiático? ¿Cómo pensar la causa Malvinas en esa relación?

APU: En una entrevista con el sociólogo Rozengardt, se refería a la necesidad de profundizar la relación entre Argentina y China. Desde Principios y Valores ustedes tienen una mirada distinta. ¿Cómo debería ser, desde su perspectiva, la relación de nuestro país con China?

AG: Ante todo, desde nuestro análisis de la política internacional y la geopolítica partimos de una premisa: las relaciones entre los Estados deben pensarse desde los intereses nacionales, no desde afinidades ideológicas ni desde una lógica de amigos y enemigos.

Cuando observamos el nuevo orden internacional, que se está configurando en un contexto de enorme conflictividad —lo que el papa Francisco definió como una "tercera guerra mundial en cuotas"—, vemos que los próximos cuarenta años estarán organizados alrededor de dos grandes vectores estratégicos: la energía y los alimentos.

Desde esa perspectiva, los países que hoy aparecen mejor posicionados son Estados Unidos y la Federación Rusa. Ambos cuentan con una enorme capacidad energética y, además, poseen el mayor poder de disuasión nuclear. En el caso de Estados Unidos, esto se consolidó a partir de la revolución del shale oil, un proceso anterior incluso a Donald Trump, aunque consideramos que Trump es el emergente político de esa transformación y no la causa del fenómeno.

China, en cambio, enfrenta una debilidad estructural: no dispone de recursos energéticos ni de producción de alimentos suficientes para sostener su enorme aparato industrial y abastecer a su población. Su crecimiento fue posible en el marco del proceso de globalización y hoy depende de esos dos recursos estratégicos.

Existe, además, una particularidad del modelo chino. Hacia adentro mantiene una economía fuertemente planificada por el Estado y conducida por el Partido Comunista Chino; hacia afuera, en cambio, promueve un modelo globalista y rechaza el proteccionismo. Esa contradicción explica buena parte de las tensiones que hoy atraviesa el sistema internacional.

Desde nuestro punto de vista, Estados Unidos y Rusia conforman hoy la principal alianza estratégica porque reúnen energía, capacidad de producción y el mayor poder de disuasión militar. China, aunque viene expandiendo su influencia mediante la Ruta de la Seda y una extensa red de infraestructura logística y de telecomunicaciones en distintos continentes, todavía no posee la capacidad militar ni energética de esos dos actores.

APU: Recién mencionabas la crisis de la globalización. ¿Cómo se manifiesta concretamente ese proceso?

AG: Se manifiesta en el resurgimiento del Estado nación como actor central. China, por ejemplo, es proteccionista hacia adentro, pero globalista hacia afuera. Lo que estamos viendo es la tensión entre un orden internacional que se está agotando y otro nuevo que todavía se está conformando.

En ese nuevo escenario vuelven a cobrar importancia los Estados nacionales, mientras que las estructuras supranacionales, que durante décadas condicionaron buena parte de las políticas económicas y productivas de los países, comienzan a perder peso. Un ejemplo muy claro es la Unión Europea. Hoy existe una distancia creciente entre las decisiones que toma el Parlamento Europeo y las demandas de los propios pueblos europeos, porque muchas de esas normas responden a un mundo que ya está cambiando.

Lo mismo ocurre con distintos organismos internacionales. Estados Unidos fue quien dio el primer paso al cuestionar el funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio. Cuando comenzó a aplicar aranceles de manera unilateral, dejó de ajustarse a las reglas que habían organizado el comercio internacional durante el período de la globalización.

En ese contexto, la globalización sigue siendo funcional a China, porque su modelo de crecimiento se desarrolló precisamente bajo ese esquema de apertura comercial y cadenas globales de producción.

APU: Cuando se discute la relación entre Argentina y China, suele plantearse que las manufacturas chinas afectan a la industria nacional. ¿Cómo analizás esa cuestión?

AG: Ese es uno de los problemas centrales. En los proyectos de inversión que impulsó China en Argentina muchas veces trajeron a sus propios trabajadores, es decir, no generaron empleo local. A eso se suma que ofrecen productos con precios con los que resulta prácticamente imposible competir, porque buena parte de su estructura productiva está subsidiada por el Estado.

Eso genera una competencia muy desigual para países como la Argentina, que aspiran a desarrollar una industria nacional. Hoy lo estamos viendo, por ejemplo, con plataformas como Temu. La industria textil argentina, que se consolidó durante décadas, enfrenta enormes dificultades para competir con productos chinos de muy bajo precio.

Pero el problema no termina ahí. China sostiene que mantiene relaciones internacionales sin intervenir en la política interna de otros países, y en parte eso es cierto. Sin embargo, su principal interés pasa por expandir sus negocios y consolidar la Ruta de la Seda mediante el control de infraestructura estratégica: puertos, ferrocarriles, hidrovías y redes logísticas.

Eso me recuerda al papel que desempeñó Inglaterra en otro momento histórico. Cuando un país controla infraestructura estratégica, no solo está realizando inversiones económicas: también adquiere herramientas de enorme importancia geopolítica. Lo mismo ocurre con las estaciones espaciales o los puertos. Son instalaciones que tienen utilidad en tiempos de paz, pero también pueden tener un valor estratégico en un escenario de conflicto.

APU: En este contexto de crisis de la globalización, ¿es posible que China tenga que replegarse en América Latina? ¿Eso podría abrir oportunidades para que la industria argentina recupere mercados en la región?

AG: Sí, esa posibilidad existe. Así como considero que la Unión Europea es uno de los grandes perdedores del nuevo orden internacional, también creo que los organismos supranacionales, como la OTAN, están atravesando un proceso de reformulación. El área de interés estratégico de Estados Unidos ya no es Europa: hoy el principal rival comercial y estratégico es China.

No se trata de una confrontación militar directa, sino de una guerra comercial vinculada a la seguridad nacional, al control de los insumos estratégicos y, sobre todo, a la recuperación de los puestos de trabajo dentro del territorio estadounidense.

Durante la globalización muchas industrias trasladaron su producción a países donde la mano de obra era más barata. Eso provocó la pérdida de empleo industrial en Estados Unidos y en Europa. Un ejemplo muy gráfico de ese proceso aparece en la película Full Monty, que muestra las consecuencias de la desindustrialización en Inglaterra. En Estados Unidos ocurrió algo similar con el denominado "cinturón del óxido".

Hoy Washington intenta revertir ese proceso. Por eso desplaza su foco estratégico hacia el continente americano. Con la actualización de la doctrina de seguridad nacional y una nueva interpretación de la Doctrina Monroe, considera que su área de interés abarca desde Groenlandia hasta la Antártida. En ese marco, está impulsando acuerdos y políticas orientadas a reducir la presencia de China en América Latina.

Panamá es un ejemplo muy claro. La empresa china que administraba activos vinculados al Canal de Panamá debió retirarse. También vemos movimientos similares en otros países de la región, como Chile, con el debate sobre el cable de fibra óptica, y Perú, donde China construyó el puerto de Chancay como parte de su estrategia de expansión sobre el Pacífico.

China crece o retrocede en la región

APU: Muchas veces se sostiene que a la Argentina le conviene fortalecer su vínculo con China porque se supone que Beijing será el gran ganador de esta disputa global. Sin embargo, según el análisis que planteás, los hechos parecen indicar lo contrario. ¿China está retrocediendo en América Latina?

AG: China tiene dos debilidades estructurales: la energía y los alimentos. En esta disputa comercial, Estados Unidos busca precisamente limitar su acceso a esos recursos estratégicos. Lo vemos tanto en América Latina como en Medio Oriente.

China planifica a muy largo plazo. La construcción de puertos, corredores logísticos y obras de infraestructura en África y América Latina no fue improvisada, sino el resultado de una estrategia sostenida durante décadas. En Argentina, por ejemplo, tuvo interés en la hidrovía del Paraná y también impulsó proyectos para desarrollar un megapuerto en Ushuaia con proyección hacia el estrecho de Magallanes.

En el mundo actual, los llamados choke points —los pasos estratégicos para el comercio y la logística internacional— adquirieron una importancia decisiva. Controlar esos corredores significa tener influencia sobre el comercio, las comunicaciones y también sobre eventuales escenarios de conflicto. Por eso la disputa entre Estados Unidos y China no pasa únicamente por el intercambio comercial, sino también por el control de esas infraestructuras estratégicas.

Relación con China y causa Malvinas

APU: En este escenario de disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, ¿cómo se inserta el debate sobre las Islas Malvinas? ¿Qué debería hacer Argentina para avanzar en la recuperación de la soberanía?

AG: Lo primero que necesita la Argentina es un proyecto nacional soberano. Sin una estrategia de país resulta muy difícil insertarse con fortaleza en el escenario internacional y defender los intereses nacionales.

La recuperación de las Islas Malvinas será un proceso de mediano plazo. Hasta ahora, la estrategia basada exclusivamente en la vía diplomática no ha dado resultados, pero el nuevo contexto internacional abre una ventana de oportunidad.

Durante el orden internacional anterior existía una alianza muy sólida entre Estados Unidos y el Reino Unido. Hoy observo tensiones crecientes entre ambos países. Estados Unidos ya no tiene como prioridad estratégica a Europa ni a la OTAN, sino que concentra su atención en el continente americano, desde Groenlandia hasta la Antártida.

En ese marco, Inglaterra representa, a mi entender, parte del viejo orden globalista, mientras que Estados Unidos impulsa una estrategia centrada en la defensa de sus intereses nacionales. Esa diferencia también se refleja en otros escenarios, como Canadá, Groenlandia o Medio Oriente.

China, en cambio, no va a defender los intereses argentinos sobre Malvinas. China defiende sus propios intereses nacionales. Basta observar su actividad pesquera en el límite de la Zona Económica Exclusiva argentina o su interés estratégico por el Ártico. Por eso creo que, dadas las tensiones actuales entre Washington y Londres, hoy existen más posibilidades de avanzar en el reclamo soberano dialogando con Estados Unidos que apostando a una alianza estratégica con China.

APU: Para terminar, Argentina tiene una fuerte relación comercial con China a partir de las exportaciones de soja. ¿Cómo debería pensarse ese vínculo en este nuevo escenario internacional?

AG: Nosotros no proponemos romper relaciones con China. No planteamos dejar de tener vínculos diplomáticos, económicos o comerciales. Lo que sostenemos es que esas relaciones deben organizarse en función de los intereses nacionales argentinos.

Argentina puede seguir exportándole soja a China y, al mismo tiempo, diversificar sus mercados. También debe diseñar políticas que protejan a la industria nacional frente a una competencia desigual.

Eso implica revisar algunos aspectos de la relación económica con China. Hay sectores industriales donde Argentina podría recuperar mercados regionales. El caso de los caños sin costura es un ejemplo: la competencia de productos chinos, mucho más baratos, afectó seriamente a empresas argentinas que los fabricaban.

Al mismo tiempo, habrá que observar cómo evolucionan las relaciones con el resto de América del Sur. Brasil, por ejemplo, volvió a darle prioridad al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Ese tipo de movimientos también obliga a repensar la estrategia comercial argentina y la manera en que se relaciona con los distintos bloques y países.
 

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Crimen de Fernando “Guere” Pelllico en Córdoba: condena a las fuerzas de seguridad y al gobierno provincial

29 Julio 2026

La noche del 26 de julio de 2014 en el barrio Los Cortaderos, Córdoba, Fernando “Güere” Pellico y su primo, Maximiliano Peralta, salieron en moto para comprar unas gaseosas. De regreso, se encontraron de frente con un patrullero del Comando de Acción Preventiva N°9 de sin luces ni balizas. El móvil giró en “U” y comenzó a perseguir a los jóvenes. 

Según la posterior causa judicial, no hubo aviso policial ni nada semejante para que ambos se detuvieran -Pellico manejaba-. En esas circunstancias, el oficial Rubén Alfredo Leiva comenzó a disparar contra los motociclistas, quienes iban desarmados. Peralta recibió un balazo en una pierna y cayó al piso. “Güere” Pellico recibió un tiro que le dio en la nuca y le salió por la garganta. Avanzó unos metros y cayó muerto, ya en el patio de la casa de su abuelo. 

De acuerdo a la pesquisa, mientras llegaban más uniformados al lugar, uno de esos policías salió a buscar un arma “trucha” para “plantarle” al joven asesinado con la intención de hacer pasar todo como un enfrentamiento. En primera instancia, la fuerza de seguridad adujo que había sido “un tiroteo”, lo que fue denunciado como falso por la propia familia desde el principio.

Cabe señalar que en aquel año la Policía provincial era comandada por el por entonces comisario general Julio Suárez, quien fuera acusado de llevar a cabo diversos delitos. Suárez sería condenado años después por coacción por haber amenazado al periodista Dante Leguizamón precisamente por la causa Pellico. 

En 2016 los oficiales Lucas Gastón Chávez y Rubén Alfredo Leiva fueron juzgados y condenados a prisión perpetua por el Tribunal de Cámara Octava del Crimen por homicidio calificado, por el uso de arma y su condición de uniformados, y lesiones graves. El fallo sería ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba en 2019. A su vez, un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia fue desestimado, dejando firme la sentencia. 

Por otro lado, el año pasado, en un fallo claro, preciso y contundente, el Juzgado Civil y Comercial N°24 de Córdoba condenó al Gobierno de la Provincia a indemnizar a la familia. En la sentencia, dictada por la jueza María Alejandra Sánchez Alfaro, también fueron penados Leiva y Chávez. La magistrada dispuso, además, que se difunda para resarcir el honor y la reputación de la víctima ordenó colocar una placa recordatoria del asesinato en el lugar.

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Zaffaroni: “Hay racismo en Argentina, pero son unos pocos idiotas”

28 Julio 2026

Desde Salvador Bahía, Brasil

Hace doce años fue la primera cobertura mundialista de APU, publicamos desde Porto Alegre. La hinchada argentina era noticia porque venía sin entrada, porque venía a alentar viviendo las Fan Fest,  porque vinieron a apoyar al equipo y disfrutar de la fiesta. Cuando salimos campeones en 2022 no pude festejar, porque la mujer que me acompañaba, negra, salió de testigo por un acto racista de la dueña del bar, con un brasilero que vino a provocarme en la final. Vino la policía, llevaron a la dueña del bar, al denunciante y la testigo a la comisaría. Esta Copa supe de cosas que jamás imaginé_ mujeres siendo agredidas en la calle por andar con la camiseta de la selección argentina. Personas universitarias, de izquierda, abogados, jueces, diciéndome: “Argentina es blanca”.

Como psicólogo pensaba ¿Cómo es que afirman con esa seguridad una cosa de esas? Todo el mundo razona con el volumen de información que tiene. Falta mucha información sobre Argentina en Brasil, como de los otros países de lengua castellana, así como falta mucha información en Argentina sobre nuestra historia afro. “Cuando decimos que no hay negros en Argentina invisibilizamos a nuestros afroargentinos”, dijo Zaffaroni en la entrevista.

Fue interventor del INADI entre mayo del 2000 y diciembre del 2001. En su producción académica analiza el poder punitivo considerando la cuestión colonial. Creó el concepto de “criminología mediática”, por su análisis sobre cómo los medios de comunicación condicionan el comportamiento humano. Por eses motivos es que quisimos conversar sobre racismo con él.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué piensa sobre lo que está sucediendo sobre el racismo en Argentina?

Raúl Zaffaroni: Argentina, como toda sociedad, tiene sujetos discriminadores. Fui hace 25 años interventor del INADI y quizá  la más importante de nuestras discriminaciones hoy no sea el racismo, no sea la melanina, no es por el color de piel, hay otras formas de discriminación. De cualquier manera, en cuanto al racismo, en cuanto a la jerarquización social por melanina, diría que en la Argentina hemos tenido distintas etapas en que más o menos hubo momentos de racismo. Existió. ¿Racistas quiénes han sido? Los colonizadores. Hicieron pelota a toda la población originaria de nuestra región y también de la Argentina, sin lugar a dudas.

Sí es verdad que con posterioridad a nuestra independencia, Argentina, igual que Chile, igual que Perú, Venezuela, etcétera, se encargó de matar a unos cuantos indios, igual que hicieron los norteamericanos, que casi los extinguen. La particularidad de la Argentina en cuanto al racismo es que, el racismo entendido como melanina, nosotros no tenemos eso. Es decir, sin  darnos cuenta, voy a precisar algo, sin darnos  cuenta al decir “nosotros no somos racistas con los afroargentinos” lo estamos siendo, inconscientemente, porque decimos “no tenemos afroargentinos en Argentina” y tenemos. Es una minoría de la población, no son discriminados en el sentido de quitarles derechos, pero sí son discriminados cuando decimos que no tenemos afroargentinos. Los estamos discriminando por invisibilización, esa es la verdad.

Naturalmente que esto no tiene nada que ver con la discriminación de Estados Unidos que no podían casarse con los blancos y esas barbaridades, que nunca sucedieron en la Argentina, a tal punto que nosotros nos emancipamos, echamos al último virrey en 1810 y  tres años después, antes de declarar la independencia, que se declaró en 1816, declaramos la libertad de vientre. ¿Por qué se pudo hacer eso? Porque no tuvimos una economía esclavócrata, no tuvimos una economía fundada en el trabajo esclavo, debido a que en Argentina no hay  cultivos intensivos, no hay algodón, no hay  cacao, no hay café, no hay azúcar. Son producciones que vinieron después, pero mínimamente.

La esclavitud acá se extingue, de una manera casi natural, en 1853, formalmente con la Constitución. Los esclavos brasileros que se fugaban para nuestro territorio eran declarados libres y esto se hizo muchos años antes que Brasil,  que recién  va a hacerlo en 1888. Justamente por eso, porque nunca tuvimos una economía esclavócrata. Recién lo consigueen cuando se desarma la economía del azúcar, etc., y no obstante había resistencia, y acá no hubo. Los pocos esclavos que hubo los destinaban a servicios domésticos y saladeros, carne de sol le dicen en Brasil. 

Luego vino aquella discriminación contra el mestizo nuestro, contra  el mestizo de español e indio, nuestro criollo. Acordémosnos  que algún prócer nuestro dijo “no ahorre sangre de gaucho”. Está vinculado a nuestras  guerras civiles, a la lucha entre Buenos Aires y  las provincias, parte de nuestra historia. Está  vinculado a esa guerra absurda en que nos metió Inglaterra, junto a Brasil y Uruguay, la de la Triple Alianza. Ese genocidio contra  Paraguay. 

Luego hay un transporte de población hacia la Argentina, no una inmigración. Europa, que era insuficiente la acumulación  de capital  originario, tenía algunos millones de personas que no sabía cómo ubicarlas en el sistema, las mandó para América del Sur, el sur de Brasil,  Uruguay y  Argentina. Esto vino con otra discriminación, la discriminación contra el gringo degenerado, sindicalista, socialista, anarquista, terrorista, etcétera. Al  cabo de una generación se produce la concentración urbana con Perón, 46-55, viene la gente de provincia a Buenos Aires y hay una discriminación a los que llaman “cabecitas negras”.

Finalmente, los nietos del gringo degenerado se casan con las hijas de los cabecitas negras y viceversa, y al cabo de una generación, empezamos con otra discriminación, que es con la inmigración de los países vecinos, “los paraguas”, “los chilotas”, “los yoruguas”, “los bolitas”, etc. 

No somos un país  particularmente  discriminatorio, como sale de ese relato, realmente. La discriminación por melanina  o etnia, al cabo de  una generación desaparece. No me vengan a decir que es lo mismo que la discriminación de Estados Unidos  que tiene más de la mitad de su población penitenciaria es afroamericana, cuando el  porcentaje de afroamericanos es mucho menor. Además tuvieron bastante tiempo para hacer café con leche y no lo hicieron. Nosotros eso no lo tenemos. ¿Discriminamos? Si, siempre en toda  sociedad hay unos cuantos idiotas, no lo  podemos evitar, pero no  es  una característica argentina. Lamentablemente votamos a un tonto,  medio patológico, que tenemos de presidente que dice una serie de cosas que no nos representan. 

APU: Como sabe, la discusión sobre el racismo y el racismo estructural está más avanzada y desarrollada en Brasil que en Argentina. Acá  una y otra vez citaron el Censo de 1776, el último que midió  color y dicen: el Censo dice que el 46% de la población era afrodescendiente. ¿Dónde están? ¿Qué pasó? Porque acá se repite “mataron a todos los negros”. Porque también es cierto, que para la guerra por la independencia, a los esclavos les dijeron: ¿querés ser libre? Andá a la guerra.

RZ: Otro dato a considerar es que dicen que un cuarto de la población de la ciudad de Buenos Aires era afro, y la ciudad de Buenos Aires tenía 40.000 habitantes en esa época, o sea que eran 10.000. Lo que vos decís es cierto, los engancharon en la guerra, y hay un serio problema con el enganche en el genocidio de la guerra de la Triple Alianza. Hay algunas versiones de que los golpeó muy particularmente la tuberculosis, una enfermedad para la cual no había cura. Yo no sé si el Censo dice que la población es ¿Pero esa población es estable? Porque por Buenos  Aires llegaban los navíos negreros, pero no dejaban a las personas esclavizadas en Buenos Aires, iban para el norte,  iban para el Alto Perú,  para  Perú, de modo que no sé exactamente. Hubo un desplazamiento, aparentemente masivo, hacia Uruguay,  por eso Uruguay  tiene el 8% de su población afrodescendiente. Y el resto se mezcló. Si vos mirás un cuerpo de algunos criollos de Córdoba y algunos rasgos aparecen. Acá nunca fueron prohibidos los matrimonios. ¿Matanza de afroargentinos? Nunca existió. Matanza de indios sí. La campaña de Roca del desierto, pero matanza de afroargentinos no.

En Brasil el problema fue completamente distinto, era una economía esclavócrata, por eso se demoró tanto la abolición de la esclavitud. Desarmar unna economía esclavócrata... los tipos no estaban interesados en eso, hicieron todo lo posible para evitarla, pero nosotros no tuvimos esa economía. Las personas esclavizadas en Argentina fueron destinadas a servicio doméstico o para salar carne. Nunca escuché una discriminación afro en Argentina, si la que hacemos involuntariamente al  decir  que no tenemos afros en Argentina. Si tenemos y al decir eso los invisibilizamos, eso es cierto.

APU: Desde que vivo en Brasil  pasé a pensar el racismo y a ver el mundo en colores y uno ve que hay lugares donde sólo hay blancos y no hay marrones, o si miramos las cárceles,  la mayoría no son personas blancas que se parecen con usted o conmigo. Existe el racismo estructural, una jerarquización social donde el color blanco vale más que los otros y el que no es blanco algunos lugares o espacios de poder no ocupa. ¿Eso lo ve, cómo lo piensa?

RZ: En Argentina eso no tiene el mismo alcance. No te voy a negar que siempre hay un idiota, pero que se le cierre la puerta a alguien por tener características de nuestros criollos, de nuestro mestizaje de indio, no. Además hay matrimonios mixtos por todos lados. Sí “el cabecita negra”, el resabio del “cabecita negra”, todo eso, pero el nieto del gringo degenerado y el hijo del cabecita negra se juntaron. No veo eso en la Argentina, no hubo una discriminación como un problema estructural, como un problema  nacional, la discriminación por melanina. Hay discriminación por clase social, por discapacitado, por gordos, por flacos, todo eso es cierto, pero discriminación estructural por racismo en Argentina no la hemos practicado nunca, independientemente de los casos individuales que existen. Si mirás la cara de nuestros policías no todos son blanquitos. Pero si hay  un predominio en la justicia. 

No veo que este racismo, no estoy hablando del de Roca contra los  indios, no veo que este  racismo actual, como una cuestión  estructural y grave que divida a la sociedad argentina. Hay otros países, y no voy a citar nombres, donde hay una población serrana y una población costeña, donde hay una grieta histórica, nosotros no tenemos eso. Países donde ves que sale la señora blanca de la peluquería e ignora a la mujer originaria que está  sentada ahí ofreciendo su comida. Eso no lo vemos en Argentina. 

Vos decís la población de cárceles, es cierto. Mas bien, tiende, lo que no exime que haya rubios en la cárcel, pero es la población de nuestras villas miserias, de  nuestros barrios precarios. Entonces la  discriminación es clasista, no están ahí por el color de piel, están ahí porque no tienen guita, son pobres.

APU:  Acá en Brasil te dirían: es pobre porque no es blanco. 

RZ: Cuidado, el problema de Brasil sí es estructural. Y también es verdad que en América Latina no podés plantear el problema de clases conforme  un marxismo ortodoxo, porque sería falso, porque  estamos ocultando el problema del racismo, eso es cierto. Sí, tenés que introducir el problema del racismo, pero en Argentina es eso. En las villas miserias encuentro un predominio, pero no es que hay una  étnica  que  esté  discriminada.  Quizá  hay  una estética discriminada, eso  puede ser.

APU: Enrique Dussell habló de la relación de estética con racismo

RZ: Puede ser, claro. Y el origen de la criminalización también, porque se selecciona conforme a esterotipos y no me cabe dudas que cada sociedad, cuando fabrica su estereotipo de delincuente, lo alimenta con sus peores prejuicios. No te voy a negar que  el estereotipo del delincuente argentino esté alimentado  con algún prejuicio racista, pero no es el determinante. También el estereotipo del policía está alimentado con prejuicios de esa naturaleza. No se puede comparar la situación argentina con la de  Brasil, son dos problemas distintos. El grupo afroargentino se queja de discriminación por invisibilidad, andá a Brasil a decir eso. Yo he charlado con algunos colegas de Brasil y  te dicen “acá son muy visibles”. 

Con esto no estoy diciendo que en Argentina no haya discriminaciones, ni que no haya unos cuantos estúpidos racistas. Los hay como en toda sociedad.

APU: Pensó mucho cómo los medios de comunicación condicionan el comportamiento humano. ¿Qué reflexiones le merecen lo que produjeron los ataques contra Argentina en redes? Vi universitarios, jueces de izquierda, reproducir “Argentina es blanca”, “Argentina se cree Europa”, “Todo argentino es racista”. Me lo han dicho también en la cara.

RZ: Como yo soy argentino, algunos brasileros hablan conmigo como no hablarían con otros brasileros. He escuchado algunas expresiones racistas, en San Pablo y en el sur de Brasil, que me aterran. No voy a hacer nombres. Las escuché de colegas. Cuidado. “Que el Nordeste es primitivo”… guarda. Brasil no está exento de esto, ni mucho menos. Lamentablemente. Cuando escucho algunas barbaridades de esas, por regla general me callo, para que el idiota siga desarrollando su tesis, porque si me asombro, lo interrumpo y el tipo piensa “che con este no va lo que  le estoy diciendo”. La verdad es esa, no se asombren de que escuché esas cosas. Por eso te digo: en Brasil el problema es otro, es estructural. 

APU: Es mi cuarta Copa en Brasil. En 2014 eramos noticia porque éramos la hinchada más alentadora, la más festiva, los que venían sin entrada, para participar de la fiesta del Mundial. En esta pasamos a ser el país más racista del mundo, pusieron a las personas a odiarnos. Después de 200 años, América Latina comenzó a institucionalizar su unión. ¿La campaña pudo ser para dividirnos?

RZ: Esto puede ser multifuncional, pero yo tiendo a pensar con un fenómeno de esta naturaleza en cosas más rastreras, fundamentalmente dinero, no sé qué ha pasado con las apuestas, pero habría que investigarlo. Quizá por ahí venga la cosa, sin perjuicio de que pueda servir para otras cosas. Yo en la génesis de los fenómenos simplifico la cosa y digo: a ver ¿quién se beneficia con esto? ¿A quién han perjudicado? Un poco eso, ahí hay  que poner el ojo. 

Por otra parte, decir que nosotros éramos racistas, frente  a países como los ingleses. ¿Cuántos millones de personas mataron? La colonización de la India, la guerra del opio. Los franceses… la última Angola.

APU: Todavía tenemos una colonia acá al lado, en el continente  tenemos cuatro.

RZ: Los españoles… ¿más genocidio que el que hicieron? ¿Y los racistas somos nosotros?

 

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    Argentina Racista

¿A quién le conviene una Argentina racista y no una Argentina feliz?

28 Julio 2026

Propongo una pregunta incómoda, y la dejo abierta: durante el Mundial el mundo tuvo dos Argentinas para mirar. Una era la de la acusación —"el país más racista del mundo"— y la otra era la de las plazas llenas después de perder una final, los abrazos entre desconocidos, el pueblo que salió igual a la calle. La conversación global eligió mayoritariamente la segunda: 87 millones de menciones, 70% de sentimiento positivo. Los titulares eligieron la primera. Vale preguntarse por qué, y sobre todo: a quién le sirve.

Porque la Argentina feliz es un relato peligroso para varios. Es peligroso para la ortodoxia que sostiene que el bienestar de un pueblo es una función de su PBI: acá el ingreso per cápita cae, la inflación erosiona, la clase media se achica — y el sentido de pertenencia no se mueve. Los rankings internacionales de felicidad, construidos sobre PBI, expectativa de vida y percepción de corrupción, ubican a la Argentina lejos de los primeros puestos; nuestra propia escucha social muestra a un pueblo que, con todo eso encima, produce las escenas de alegría colectiva más replicadas del planeta. Si el modelo no explica el fenómeno, tal vez el problema no sea el fenómeno.

Lo que la Argentina exportó estas semanas no fue una selección: fue una tecnología social. La capacidad de convertir una derrota en una fiesta, de sostener el vínculo cuando la economía no lo sostiene, de fabricar pertenencia con recursos simbólicos —el mate, el asado, la sobremesa, el apodo cariñoso, el humor como amortiguador— en lugar de recursos materiales. Eso es capital social, y es exactamente lo que las sociedades más ricas del mundo están perdiendo mientras discuten su epidemia de soledad. Un país que sabe ser feliz sin la variable económica es una anomalía teórica. Y las anomalías, en la conversación global, o se estudian o se descalifican.

Ahí aparece la pregunta del título. ¿A quién le conviene el titular del racismo por sobre el de la felicidad colectiva? A quien compite por la misma atención, por el mismo turismo, por la misma inversión. A quien necesita que el fracaso económico argentino sea también un fracaso moral, porque un país pobre y feliz es un contraejemplo molesto. A las plataformas, que facturan más con la acusación que con la ternura. Y —seamos honestos— también a parte de nuestra propia dirigencia y de nuestra intelectualidad, para quienes reconocer que este pueblo tiene algo que enseñarle al mundo obligaría a explicar por qué la política nunca logró estar a la altura de esa reserva.

No propongo negacionismo: la Argentina tiene deudas reales con sus afrodescendientes, con sus pueblos originarios, con sus migrantes, y discutirlas es sano. Propongo algo más simple: que la conversación sea proporcional a la evidencia. Que si vamos a auditar lo peor de una cultura, también midamos lo mejor — y que si un país logra que millones de personas se sientan parte de algo cuando la economía les falla, eso merezca al menos tanta cobertura como una acusación reposteada. Dejo la pregunta donde empezó, para quien quiera seguirla: si el amor de su gente y su cultura mueven la aguja donde el PBI no la mueve, ¿por qué preferimos el otro titular? ¿Y qué dice esa preferencia de nosotros — y de quienes la amplifican?

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    Sergio Escalante
CRISIS ECONÓMICA

Sergio Escalante: “Lo central es un proyecto de matriz productiva moderna”

27 Julio 2026

Sergio Escalante, secretario general de del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), analizó las consecuencias de las políticas económicas de Javier Milei y la necesidad de que los sindicatos elaboren un programa económico. 

Escalante dialogó el sábado 25 de julio con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Nos está golpeando mucho la contracción de la economía, la apertura indiscriminada de las importaciones. Lo estamos sintiendo. Nuestra actividad no es igual que otras, que están más golpeadas, pero de todas maneras se siente”.

“Creemos que la solución es política y que, independientemente de las discusiones que damos en la puja distributiva, en la mirada del gobierno, en las marchas reclamando, también hay que hablarle de la sociedad y mostrarle cuál es el futuro”.

“Nosotros creemos que tenemos que hablar de política más que de políticos. Nosotros hicimos un programa productivo, sobre el modelo de país y lo importante de una matriz productiva (…) Estamos planteando justamente incorporar una mirada que, por lo menos, creo que ya se debería haberse mirado, que es que la matriz tiene que ser una matriz productiva moderna”.

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    Rucci Ali
REUNIÓN RUCCI - ALI

Carlos Spadone: "Yo participé del encuentro entre Muhammad Ali y Rucci"

27 Julio 2026

Carlos Spadone, empresario industrial y teatral, y consejero de Juan Domingo Perón, fue uno de los organizadores del encuentro entre dirigentes de la CGT y el campeón mundial Muhammad Ali en noviembre de 1971. A su vez, confirmó que el boxeador preguntó efectivamente “dónde estaban los negros” y que José Ignacio Rucci le respondió: "En Argentina, nosotros somos los negros".

Spadone dialogó el sábado 25 de julio con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Invité a José Ignacio Rucci, que para mí fue el dirigente gremial más inteligente, capaz y honesto que conocí. A él le siguió Lorenzo Miguel, que era muy respetado, y después muchos otros, como Saúl Ubaldini”.

“En 1973 se hizo mucho para que Carlos Saúl Menem fuera gobernador. Lo apoyé siempre, después cuando un día quiso ser presidente de la Nación había muchas cosas que él no tenía, por ejemplo, llegada a los dirigentes gremiales. Además, había tenido un problema muy grande con Lorenzo Miguel y Diego Ibáñez”.

“Evita no era racista, era una mujer maravillosa que amaba a los cabecitas. Amaba a la gente. Vivió para el pueblo, para la gente humilde. Todo lo que fue e hizo en la vida”.

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    Entrevista a Jorge Molinero sobre China
APU PODCAST

¿Qué debe hacer Argentina con China si quiere desarrollarse?

27 Julio 2026

En un contexto internacional marcado por la disputa entre Estados Unidos y China, el avance de políticas de reindustrialización y la redefinición del comercio global, la relación entre Argentina y el gigante asiático vuelve a ocupar un lugar central en el debate sobre el desarrollo nacional. ¿Qué estrategia debería seguir el país para aprovechar el vínculo con Beijing sin resignar soberanía ni capacidad industrial?

En esta entrevista con Agencia Paco Urondo, el sociólogo y especialista en relaciones internacionales Martín Rozengardt (es director del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior) analiza el ascenso de China como actor central del nuevo orden mundial, el cambio de paradigma en las principales potencias económicas y los desafíos que enfrenta Argentina para construir una política exterior orientada al desarrollo. Además, explica cuáles deberían ser los cuatro pilares de una relación bilateral con China y por qué considera que una estrategia soberana resulta indispensable para fortalecer la industria, la infraestructura y el crecimiento económico del país.

APU: Martín, para empezar quisiera hacerte una pregunta más general. ¿Cómo ves la economía mundial? Hoy aparecen distintas hipótesis sobre el escenario internacional. Una sostiene que vivimos en un mundo con varias potencias —Estados Unidos, China, Rusia— y con un equilibrio inestable entre ellas, marcado por el declive relativo de Estados Unidos. Otra plantea que, en realidad, estamos asistiendo a la transición hacia una nueva hegemonía, con China consolidándose como la principal potencia económica mundial. ¿Dónde te ubicás en ese debate? ¿Cómo imaginás el orden internacional de los próximos 20, 30 o 50 años? Lo pregunto porque entender hacia dónde va el mundo también resulta clave para pensar qué estrategia geopolítica y de desarrollo debería tener la Argentina.

MR: Lo que está claro es que desde la crisis financiera de 2008 comenzó una profunda reconfiguración del esquema de distribución del poder y de la economía mundial que se había consolidado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ese es el principal dato: el orden internacional está cambiando. Y cuando se producen transformaciones de esta magnitud aparecen tensiones e inestabilidades muy fuertes.

Lo que todavía no está definido es cuál será el resultado de ese proceso. Pero sí sabemos que uno de los elementos centrales de ese cambio es el ascenso de China o, para quienes tienen una mirada de más larga duración, su reemergencia. Desde esa perspectiva, China no está emergiendo, sino recuperando el lugar que ocupó históricamente antes del llamado "siglo de la humillación".

Al mismo tiempo, también cambió el discurso sobre el desarrollo. Durante las décadas de 1980, 1990 y buena parte de los 2000 predominaban las ideas del libre comercio, la desindustrialización, las cadenas globales de valor y el regionalismo abierto. Hoy vemos exactamente lo contrario: las principales potencias impulsan políticas industriales, promueven la relocalización de empresas, buscan fortalecer su producción nacional y recuperar capacidades estratégicas.

Ese cambio es muy significativo. Porque, mientras durante años se recomendó a los países en desarrollo abrir sus economías y reducir el peso de la industria, las potencias siempre protegieron sus propios sectores estratégicos. Como suele ocurrir, muchas veces la lógica fue: "hacé lo que digo, no lo que hago".

Creo que este nuevo escenario también debería servirnos para reflexionar en la Argentina. La industrialización, las políticas industriales y una estrategia de desarrollo nacional vuelven a ocupar un lugar central en el debate internacional. Y eso nos obliga a revisar muchas de las recetas que durante décadas se presentaron como únicas posibles.

APU: En ese contexto, donde Estados Unidos, Europa y otras potencias vuelven a hablar de reindustrialización, de proteger sus mercados y de atraer nuevamente a las empresas hacia sus territorios, ¿cómo impacta ese proceso en China? Durante décadas muchas inversiones y empresas se trasladaron allí, al punto de convertir al país en la gran fábrica del mundo. ¿Ya se perciben las tensiones derivadas de ese cambio de estrategia de Occidente? ¿Cómo está respondiendo China?

MR: Sí, claramente esas tensiones existen y tienen impacto sobre China. La diferencia, desde mi punto de vista, es que China las viene anticipando desde hace varios años. Desde 2017, y sobre todo desde 2021, sus dirigentes vienen planteando que el crecimiento del PBI iba a desacelerarse. No es un fenómeno que los haya tomado por sorpresa.

Frente a ese escenario, China intenta consolidarse como el principal defensor de la globalización. Su discurso político busca combinar dos ideas: presentarse como representante del comercio global y, al mismo tiempo, como garante del orden y la estabilidad. El mensaje es claro: China demostró que es posible desarrollarse económicamente sin recurrir a la guerra. Es una narrativa que contrapone su experiencia con la de Estados Unidos.

Hay un episodio reciente que ilustra bien esa estrategia. Tras la asunción de Donald Trump, circuló ampliamente la imagen del presidente estadounidense rodeado por los principales empresarios tecnológicos de su país, una foto que simbolizaba un nuevo entendimiento entre la Casa Blanca y las grandes corporaciones. Esa misma semana, Xi Jinping reunió en China a los máximos directivos de compañías globales, entre ellas HSBC, General Motors y grandes empresas alemanas, japonesas y estadounidenses. Con ese gesto buscó transmitir que China sigue siendo un actor indispensable para la economía mundial y un socio central para las empresas multinacionales.

Porque muchas compañías hicieron enormes ganancias gracias al desarrollo chino, y eso sigue siendo un activo para Beijing. Sin embargo, al mismo tiempo, Estados Unidos intenta reducir su dependencia económica de China y fortalecer su propia producción. Europa enfrenta un desafío similar, mientras China busca mantener y ampliar su presencia en esos mercados, por ejemplo mediante la instalación de fábricas de vehículos eléctricos en Europa del Este para competir directamente con la industria automotriz europea.

En definitiva, estamos frente a una tensión muy propia del capitalismo contemporáneo. Por un lado, crecen las disputas comerciales y tecnológicas; por otro, la interdependencia económica entre las grandes potencias sigue siendo enorme. La política arancelaria impulsada por Trump expresó con claridad ese conflicto, pero poco después el propio presidente estadounidense volvió a reunirse con las autoridades chinas para establecer una tregua, reconociendo que esa interdependencia llegó para quedarse.

Hoy conviven esas dos dinámicas: la necesidad de las empresas multinacionales de seguir produciendo y haciendo negocios en China y, al mismo tiempo, la presión de los países desarrollados por recuperar empleos, reducir sus déficits comerciales y fortalecer su industria. Esa es la complejidad del escenario actual.

APU: Recién decías que China se presenta como uno de los principales defensores de la globalización. En ese marco, ¿cómo debería pensar la Argentina su relación con ese país?

MR: Lo primero que hay que decir es que, tanto con China como con cualquier otra potencia, la soberanía es la condición de posibilidad del desarrollo. Si hubo un país que entendió eso fue justamente China. Controlar los sectores estratégicos, preservar márgenes de maniobra y tener capacidad para decidir sobre el propio territorio fueron elementos centrales de su proceso de desarrollo.

Por eso, la discusión no debería plantearse en términos de elegir entre una potencia u otra, entre un imperialismo u otro. La verdadera pregunta es cómo administra la Argentina una relación inevitablemente asimétrica con una potencia como China. Y esa misma lógica también vale para el vínculo con Estados Unidos.

Desde esa perspectiva, la relación entre Argentina y China puede pensarse sobre cuatro grandes pilares. Si queremos construir una nueva etapa del vínculo bilateral, necesitamos una estrategia para cada uno de ellos.

4 Pilares en la relación con China

APU: ¿Cuáles deberían ser esos ejes estratégicos?

MR: El primero es el comercio. Hasta 2008 o 2009 la balanza comercial con China era superavitaria para la Argentina. Después de la crisis financiera internacional, esa situación cambió y comenzó a consolidarse un déficit comercial cada vez mayor. A medida que el país buscó desarrollarse empezó a importar más bienes, y con mayor valor agregado, de los que lograba exportar.

Eso no significa que la relación comercial no sea importante. Al contrario: muchos bienes de capital que la Argentina necesita para desarrollarse provienen de China y hoy no se producen localmente. El problema es que ese intercambio genera un déficit creciente. Por eso hace falta una política inteligente que permita administrar esa relación, sin caer en el proteccionismo indiscriminado, pero tampoco dejando librado todo al mercado. Hay que definir estratégicamente qué sectores conviene proteger y cómo negociar políticamente ese vínculo.

El segundo pilar es el financiamiento para el desarrollo. Acá suele haber una confusión entre inversión y financiamiento. Muchas veces se afirma que China invirtió en determinadas obras en la Argentina, cuando en realidad se trata de créditos para infraestructura que luego el país debe devolver.

Esa diferencia es importante. Si uno compara la relación de Argentina y Brasil con China, observa que en nuestro caso el vínculo estuvo mucho más basado en financiamiento para obras que en inversiones directas de empresas chinas. Hoy las inversiones están concentradas principalmente en la minería del norte argentino, pero todavía queda mucho margen para ampliarlas.

Al mismo tiempo, el financiamiento chino fue clave para proyectos de infraestructura vinculados al transporte, la energía o las represas. Contar con recursos para desarrollar esa infraestructura resulta fundamental porque mejora la competitividad, reduce costos logísticos y fortalece las condiciones para el desarrollo económico.

Entre 2014 y 2021 hubo una etapa especialmente virtuosa, impulsada por la firma de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países. Sin embargo, varios proyectos importantes quedaron inconclusos y eso deterioró la confianza de los bancos y de las aseguradoras chinas. Hoy prácticamente el único proyecto que mantiene cierta dinámica es Cauchari II, el parque fotovoltaico de Jujuy, que se convirtió en un caso exitoso de ejecución.

Por eso creo que la Argentina necesita abrir una nueva etapa de financiamiento, probablemente con proyectos de menor escala que permitan reconstruir la confianza y volver a generar condiciones para que China financie obras estratégicas para el desarrollo nacional.

APU: Desarrollaste el comercial y el financiamiento para el desarrollo. ¿Cuáles son los otros dos?

MR: El tercer pilar es la cooperación financiera, cuyo principal instrumento es el swap de monedas entre Argentina y China. Ese acuerdo fortalece las reservas del Banco Central y tiene una característica muy interesante: el yuan puede utilizarse para cancelar vencimientos con el Fondo Monetario Internacional, porque China integra el organismo.

De hecho, hace algunos años la Argentina utilizó ese mecanismo para afrontar un pago al FMI. Fue una experiencia novedosa porque mostró cómo una herramienta de cooperación financiera también puede convertirse en un instrumento de política económica. En un país que enfrenta restricciones estructurales de divisas, contar con ese tipo de herramientas amplía los márgenes de maniobra.

El cuarto pilar es el fundamento político de toda la relación bilateral: el reconocimiento por parte de la Argentina del principio de una sola China. Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas, en 1972, nuestro país sostiene esa posición respecto de Taiwán.

Ese compromiso también tiene una contrapartida muy importante para la Argentina. China es miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y respalda el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas. Existe, por lo tanto, una base de confianza política que sostiene el vínculo entre ambos países y que permite proyectar una agenda de cooperación de largo plazo.

Además, hay un elemento histórico que no debería perderse de vista. Tanto China como la Argentina construyen parte de su identidad internacional a partir de experiencias vinculadas al colonialismo y al imperialismo. Salvando las enormes diferencias de escala entre ambos países, ese punto de contacto facilita un diálogo que, en algunos aspectos, puede inscribirse dentro de la agenda del Sur Global.

Industrialización: ¿sueño imposible?

APU: ¿Cómo puede compatibilizar la Argentina una estrategia de desarrollo industrial con una relación económica cada vez más profunda con China? ¿Es posible aprovechar ese vínculo sin profundizar una inserción internacional basada únicamente en la exportación de materias primas y la importación de productos industriales?

MR: Sí, es posible, pero depende de que las negociaciones con China partan de una perspectiva soberana.

Si la Argentina abre completamente las importaciones de manera desregulada, el principal beneficiario será China y el déficit comercial tenderá a profundizarse. Ahora bien, tampoco se trata de cerrar la economía, porque existen muchos bienes que el país no produce y que necesita para desarrollarse.

La clave está en diseñar una estrategia inteligente. Hay que analizar sector por sector, identificar dónde conviene proteger la producción nacional y dónde resulta conveniente importar tecnología o bienes de capital. Esa decisión no puede quedar librada al mercado: requiere planificación y una fuerte articulación con los sectores productivos argentinos.

Al mismo tiempo, la dimensión comercial debe pensarse junto con la infraestructura. Si el financiamiento chino permite reducir los costos de la energía o mejorar el transporte ferroviario, eso fortalece la competitividad de la industria nacional. Por eso los distintos pilares de la relación bilateral no pueden analizarse de manera aislada.

Muchas veces ocurre una paradoja: gobiernos que mantienen un discurso muy crítico hacia China terminan favoreciendo sus intereses económicos cuando impulsan una apertura comercial indiscriminada. En esos casos, las empresas chinas encuentran un mercado mucho más accesible.

Por eso insisto en que la soberanía debe ser el punto de partida. Una relación inteligente con China exige definir prioridades nacionales, seleccionar cuidadosamente los sectores estratégicos y negociar en función de un proyecto de desarrollo propio. Si esa perspectiva guía la política exterior, el vínculo con China puede convertirse en una herramienta para impulsar el desarrollo argentino.

APU: Para cerrar, si tuvieras que señalar un país cuya relación con China pueda servir como referencia para la Argentina, ¿cuál elegirías? Lo pregunto porque muchas veces aparece el temor de repetir un esquema parecido al que históricamente tuvimos con Gran Bretaña: exportar materias primas e importar productos industriales.

MR: Creo que el caso más interesante para mirar es Brasil. No porque sea un modelo que pueda copiarse mecánicamente, sino porque ofrece algunas enseñanzas valiosas sobre cómo negociar con China desde América Latina.

Cuando Brasil celebró los 50 años de relaciones diplomáticas con China se firmaron más de veinte acuerdos específicos que incluyeron cooperación tecnológica, vínculos universitarios, integración productiva y desarrollo industrial. Es decir, la agenda no se limitó al comercio de bienes.

Además, Brasil intenta incorporar criterios de soberanía en la negociación bilateral. La pregunta no es simplemente cómo se vincula un país con China, sino cuál es el modelo de relación que construyen los países latinoamericanos con una potencia de esas características. Y esa situación es muy distinta a la de Vietnam, Rumania u otros países.

Brasil también mantiene una relación muy profunda con Estados Unidos, incluso más estructural que la Argentina. Sin embargo, eso no le impide negociar con China buscando obtener inversiones, cooperación tecnológica y mayores beneficios para su propio desarrollo. Ahí hay algunas pistas que vale la pena observar.

Al mismo tiempo, creo que la estrategia internacional de la Argentina debería construirse en estrecha articulación con Brasil. Antes de pensar la relación con las grandes potencias, necesitamos fortalecer un vínculo estratégico con nuestro principal socio regional. A partir de esa base será mucho más sencillo ampliar los márgenes de negociación con China, con Estados Unidos y con el resto del mundo.

APU: Nos quedó pendiente una discusión que seguramente dará para otra entrevista: si el declive relativo de Estados Unidos en el plano global puede convivir con un fortalecimiento de su influencia en América Latina y cómo eso condiciona la relación de los países de la región con China.

MR: Exactamente. Hoy vemos que inversiones chinas en Panamá, en Perú o proyectos de infraestructura como el corredor bioceánico están siendo observados cada vez con mayor atención por Estados Unidos. Esa tensión también alcanza a la Argentina y va a ser uno de los grandes temas geopolíticos de los próximos años.

"La clave está en diseñar una estrategia inteligente. Hay que analizar sector por sector, identificar dónde conviene proteger la producción nacional y dónde resulta conveniente importar tecnología o bienes de capital. Esa decisión no puede quedar librada al mercado: requiere planificación y una fuerte articulación con los sectores productivos argentinos"
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    María Belén Aguirre
    Foto: Sandra Aguirre
ENTREVISTA

María Belén Aguirre: “Pienso al poema como un pequeño artefacto de poder”

26 Julio 2026

Hemos publicado varias notas cuya centralidad fue ocupada por la poesía rusa, principalmente aquella que se dio a conocer en el siglo XX. Esta entrevista recorre ese camino, aunque en sentido contrario: el 8 de julio se presentó en el Centro Iberoamericano de Cultura de Moscú, Matorral (Rideró, 2026), una antología que reúne poemas escritos entre 2009 y 2026 por María Belén Aguirre.

Para nuestra fortuna, su traductor al ruso, Pavel Aleshin (radicado en Moscú) le realizó una entrevista que FRACTURA, el suplemento literario de la AGENCIA PACO URONDO, tiene la suerte de publicar por primera vez.

Para ubicarnos un poco, Pavel Aleshin es poeta, traductor, doctorado en historia del arte, especialista en el Renacimiento. Nacido en 1990 en Moscú, es autor de algunas colecciones de poemas y traducciones, y también de la monografía Династия дЭстеПолитикавеликолепияРенессанс в Ферраре (Слово, 2020) [Dinastía del Este. La política de magnificencia. Renacimiento en Ferrara (Slovo, 2020)]. Traduce del italiano (Giudo Guinizzelli, Lapo Gianni, Ludovico Ariosto, Torquato Tasso, Mario Luzi, poetas contemporáneos), español (Federico García Lorca, Ricardo Guiraldes, Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, etc.), inglés (Mary Robinson, Percy Bysshe Shelley, etc.)y del chino (Li Po, Du Fu).

María Belén Aguirre nació en Argentina en 1977. Estudió cine en la Escuela Universitaria de Cine, video y televisión (UNT). Es escritora, editora y video-ensayista. Autora de más de una treintena de libros, entre nouvelles y poemarios. En 2013, Praga en dos fue traducido al portugués por la escritora Dia Nobre, y al francés por Patricia West. Reconstruyó los guiones cinematográficos de Enrique Santos Discépolo. Junto al poeta Andrés Kischner coordina la Poemateca del Cine ABC. Recibió el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes 2020 por su obra Siamesas, publicada en Argentina y España. “Huésped de Honor” en el XXI Congreso Nacional de Literaturas Argentinas (UNJu, 2022). Su libro Pater dixit fue publicado con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Argentina, en 2022. Desde 2023, su nouvelle Diario negro (Ediciones Arroyo 2023) integra el catálogo de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos). Fue finalista del Premio Hispanoamericano de Poesía Gabriela Mistral 2025 y mención honorífica del Concurso Néstor Perlongher (2024). Siamesas ha sido incorporada a la bibliografía de la cátedra de Literatura latinoamericana de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia y al Programa de estudio de Prácticas del Lenguaje y Literatura en la provincia de Bs. As. Fue traducida al portugués, francés, alemán, italiano, ruso y catalán. Su obra integra el acervo cultural de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno desde 2012.

Ambas trayectorias confluyen en la aparición de este libro bilingüe traducido al ruso por el poeta Pavel Aleshin y presentado en el Centro Cultural Iberoamericano de Moscú. Matorral forma parte de la Biblioteca de Lenguas Extranjeras de dicha institución, a lo que es necesario agregar que cuenta con el grabado de la artista plástica rusa Elena Aleshina en el arte de cubierta, y fotos a color tomadas por la hermana de María Belén, la videoartista Sandra Aguirre. Esta entrevista, como no podía ser de otra forma, se adentra en las distintas visiones poéticas que cada autor y lector puede tener sobre un mismo texto.

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Tapa Matorral
Matorral, edición física; arte de cubierta: Elena Aleshina

Pavel Aleshin: ¿Qué surge primero al crear una nueva obra: el sonido (ritmo, melodía, zumbido) o el significado, el concepto? ¿O varía cada vez?

María Belén AguirreMi obra es predominantemente conceptualPienso al poema como un artefacto de poder; una suerte de nanotecnología que en el momento más inesperado podría explotarnos en el rostro (o en la máscara y hacerla caer). Hay en él una supremacía de la idea, pero no en detrimento de los sentimientos; estos se adosan velozmente a él hasta conformar una unidad indivisible e intencionalmente indiscernible. Acaso porque la idea es ya una forma espiritual de la emoción o la decantación de una vida por detrás.

El poema nace en mí de un modo proto-escriturario; es decir, antes de sentarme literalmente a escribirlo. Otras veces emerge de lo fortuito. Y de la escucha más que de la contemplación. Y del silencio que es la quintaesencia del sonido. Diríase entonces que el oído es mi órgano vital. De la mano del oído proceden el movimiento, el ritmo, la melodía. Detrás de todo poema hay un poeta danzando. Esa danza reconoce en la escansión su corporeidad matérica, su partitura.

Un prejuicio se activa en torno al arte conceptual; se lo supone enteramente racional. Sin advertir que la idea –cuando no es una mera doxa- es por sí misma visceral. Posee, a veces, la ferocidad de una bestia depredadora y, otras tantas, la indefensión de un animalito depredado aferrado con uñas y dientes a su minúscula existencia. El poema sabe cuándo ser lo uno o lo otro; es instintivo también. Así, el poema instaura para su selva su propia ley.

Me sucede también a menudo que es el poema quien me devela, mientras lo escribo, su propia verdad. Yo respondo a sus demandas, pero sin perder -en la medida de lo posible- el control.

P.A.: Sueles trabajar con formas poéticas bastante extensas: ciclos, libros. ¿Pero surgen poemas líricos individuales? ¿O siempre se unen posteriormente a otros poemas?

M.B.A.: En general no suelo trabajar con formas poéticas bastante extensas, aunque admito que hay poemas que requieren una mayor expansión; dicha prolongación -en el tiempo y en el espacio- cumple una función específica: generar o dar cuenta de una atmósfera. No hablo necesariamente de poemas narrativos. Hay poemas y poemas. Esta especie de tautología indica que, a veces, el poema siente la impotencia de la incomprensión, y por eso se explaya. No siempre esa prolongación responde al regodeo en pos de una voluptuosidad presuntuosa y por demás decorativa. No escribo poemas de ese estilo. Pienso que la voluptuosidad es un afecto que pertenece al lector, suceda o no. Hay una distancia que procuro en este sentido. Quizás sea el resultado de muchas reflexiones al respecto. Creo que hay poetas que consideran que cuanto más tortura, flagelación y conmiseración ejerzan sobre el lenguaje, más efectiva será su obra. Yo no creo obra efectiva ni efectista. (Con esto es probable que me adelante a la pregunta sobre mi relación con el lector).

Mi obra se divide en etapas. El criterio de esa sistematización responde a una constatación: en algunos hay un mayor apego a mi “Yo empírico” (poemas autobiográficos, aunque la mímesis esté siempre condenada al fracaso). Estos pertenecen a la primera etapa. Los segundos tienen un carácter autoficcional; he llegado a crear lo que di en llamar las Diecisiete criaturas de la desgracia. Cada criatura es un heterónimo y un libro autónomo; poseen nombres extrañísimos y contradictorios. A esas criaturas pertenece mi monstruosa SiamesasEn este período la ficción y la realidad se tensan.

Existe un tercer período decididamente ficcional, en el que mi “Yo lírico” se desplaza hacia personajes que en nada tienen (o tal vez sí) que ver conmigo: un poeta desaparecido durante la última dictadura militar argentina (Miguel Ángel Bustos), un yaco africano cautivo y un mancebo privado de su libertad en la cárcel de Saló.

Y finalmente, esta etapa que transito. Una etapa marcada por la brevedad, las reflexiones metafísicas y las preocupaciones acerca de la poesía. Aquí la metatextualidad encuentra su refugio al aire libre; pues nunca la poesía es más alevosa que cuando un poeta se detiene a pensarla. En este punto de mi vida de poeta apareciste vos.

Pero siendo completamente directa te diré: mis poemas suelen ser individuales, y luego a través del montaje construyo universos que los contengan con coherencia temática y cohesión estilística. El montaje es tanto más complejo y trabajoso que el acto mismo de escribir. Aunque pensándolo mejor, podría decir que el montaje es el texto subterráneo que une lo diverso.

No sería desatinado pensar la Poesía como una gran mise en abyme del montaje; primero del poema en su completitud, luego de las estrofas, de los versos y, finalmente, de las palabras en el verso.

P.A.: ¿Qué importancia tiene para ti el diálogo con otros poetas, contemporáneos y autores del pasado? ¿Es importante simplemente para ampliar tus horizontes y reflexiones, o puede servir como impulso para escribir una obra específica?

M.B.A.: Seré breve, seré atroz. Mi poesía no dialoga con la de los poetas contemporáneos. Sí con la de los poetas longevos y la de aquellos que ya no están. Con ellos el diálogo es fluido y cotidiano. Con ellos estoy plenamente viva y plenamente muerta. Mi gratitud es infinita y de ellos soy deudora de un legado invaluable.

Cultivo con fruición el anacronismo. La contemporaneidad solo me demuestra un penoso estado de trivialización de la poesía. Y si alguna vez leo a poetas actuales es solo para ratificar mi soledad, mi completa y dichosa soledad poética.

Imagen
Tapa Matorral
Arte de cubierta; Elena Aleshina; traducción al ruso de Pavel Aleshin

P.A.: ¿Qué importancia tiene el lector para ti? Cuando escribes, ¿piensas en el lector?

M.B.A.: Cuando escribo solo pienso en el poema; yo misma quedo relegada a un segundo plano. En el lector no pienso. Si pensara en el lector, en escribir para un lector determinado, mi arte se rebajaría a demagogia.

P.A.: ¿Qué relación existe entre ti como persona y ti como el "yo" lírico de sus poemas? ¿Hay algún límite? ¿Es claro o fluido?

M.B.A.: Cuanto más crezco, cuanto más envejezco, cuanto más cerca estoy de la muerte, más me alejo de mí. Allá lejos quedó mi “Yo empírico”. Aquí, a mi lado me acompaña el “Yo lírico”; diríase sin exagerar que soy su sombra.

Supongo que existe una cierta tendencia a creer que ambos convergen. Esa idea detona el morbo de los lectores, genera equívocos a veces trágicos, a veces irrisorios. Es la perversión de la recepción. O el resultado -voluntario o no- de la perversión de nuestra pluma.

P.A.: ¿Qué significa interdisciplinario en poesía?

M.B.A.: La interdisciplinariedad es la fuente de un diálogo enriquecedor. Particularmente, no puedo concebir mi poesía lejos de otras artes y saberes. Y cuanto más crezco, cuanto más envejezco, cuanto más cerca estoy de la muerte, siento la comunión sagrada de todo con todo.