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    Museo Malvinas
    Foto: Daniela Morán

Malvinas. entre el prejuicio y el destino nacional

30 Abril 2026

Las reflexiones que siguen constituyen la base conceptual de la exposición realizada por este autor en el marco de la Formación Especial 2026 de la Escuela de Formación Juan Domingo Perón, el jueves 23 de abril de 2026, en la sede del Partido Justicialista de la ciudad de Río Cuarto. Este texto recupera, desarrolla y ordena los ejes centrales de aquella intervención.

Hablar de Malvinas no es hablar de una efeméride. No es evocar un episodio cerrado en el pasado ni una herida que se recuerda por compromiso moral o estrictamente oficial cada 2 de abril. Y es que, en la Argentina, ninguna efeméride es un hecho político clausurado. Todas permanecen atravesadas por las tensiones —muchas veces aún vigentes— que les dieron origen. En cada fecha histórica reaparecen, bajo nuevas formas, las visiones revisionistas, las disputas políticas e incluso partidarias que marcaron aquel momento, como expresión de un país que todavía no ha resuelto plenamente su cuestión nacional.

En ese marco, Malvinas sigue siendo un punto activo de esa misma lucha histórica. Hablar de Malvinas es, en realidad, hablar de la Argentina misma. Es interrogar nuestro sentido histórico, nuestra conciencia política y, sobre todo, nuestro lugar en el mundo. Malvinas no es un hecho aislado, sino una expresión concreta —y persistente— de un problema más profundo, el de la soberanía y la autodeterminación en una Nación que, desde su nacimiento, ha debido debatirse entre la afirmación de su propio destino o la subordinación a intereses externos.

Si sabemos mirar, en Malvinas está todo. Está la unidad nacional, porque es una de las pocas causas capaces de reunir al conjunto del pueblo argentino por encima de sus diferencias. Está el clamor popular, ese pulso profundo que no se apaga y que irrumpe con fuerza cada vez que la Patria es interpelada en lo esencial, desbordando coyunturas y dirigencias, y reafirmando —sin mediaciones— la conciencia viva de una Nación que no renuncia a sí misma; allí donde el corazón del pueblo funciona como un refugio impenetrable de autoconciencia, capaz de resistir y bloquear cualquier intento de colonización mental. Está la política de defensa, porque las islas revelan con crudeza la necesidad de pensar estratégicamente nuestro territorio, nuestras capacidades y nuestra proyección en el Atlántico Sur. Están las claves de nuestra geopolítica defensiva, porque Malvinas es la puerta de entrada a la Antártida, el control de rutas marítimas vitales y el resguardo de recursos naturales que definen el siglo XXI. Está también nuestra condición bicontinental, pocas veces asumida en toda su dimensión, que nos proyecta no sólo como nación sudamericana sino como actor en el sistema austral. Está la unidad regional, porque sin una América Latina integrada, la defensa de nuestros intereses estratégicos se vuelve frágil frente a las potencias globales. Y Malvinas lo demostró con claridad durante el conflicto de 1982; allí se alcanzaron altos niveles de solidaridad latinoamericana, con países como Perú brindando apoyo concreto, junto a múltiples expresiones de acompañamiento político en la región. Aquella reacción no fue circunstancial, sino la manifestación de una conciencia común frente a una causa que excedía a la Argentina y remitía a la persistencia del colonialismo en América Latina. Está, además, nuestra caja y nuestra soberanía marítima, porque en las aguas circundantes se juega el control de riquezas fundamentales —pesca, energía, biodiversidad— que hoy, en gran medida, se nos escapan.

En Malvinas, en definitiva, se sintetiza todo; la dimensión geográfica, comercial, institucional, jurídica, normativa, demográfica, industrial, científica, política, económica, cultural y la voluntad política de existir como comunidad organizada. Por eso, todo proyecto nacional que pretenda jactarse de sí, que aspire a ser algo más que una administración transitoria de la dependencia, debe estar necesariamente atravesado por la causa Malvinas. Malvinas no es un capítulo más, sino el punto de partida desde el cual se ordena, o se desordena, toda la política nacional y su programa.

Ahora bien, si Malvinas es ese punto de partida, nunca tomará verdadero impulso mientras persista el discurso lacrimógeno y minusvalidante de la “guerra sin sentido”. Esa pedagogía de la derrota no es inocente; es heredera del dispositivo desmalvinizador que propone una forma de pensar que, más que una ideología en sentido clásico, funciona como un reflejo condicionado frente a lo nacional. Es, en buena medida, el resultado de una formación cultural que —como advertía Arturo Jauretche— ha sido estructurada para mirar la realidad con categorías ajenas, importadas, incapaces de captar la especificidad histórica de la Nación. Una matriz que se expresa incluso en fórmulas aparentemente compasivas pero profundamente desmoralizadoras, como la reiterada alusión a “los pobres chicos de la guerra”, que, lejos de honrar el sacrificio y el coraje, lo reduce y lo despoja de su dimensión histórica y política.

El lenguaje progresista

Otro indicador clave de esta operación desmalvinizadora es el lenguaje. Las palabras no son neutras; ordenan la manera en que se percibe la realidad. En esta mirada progresista se verifica un vaciamiento deliberado del léxico nacional; desaparecen nociones como soberanía, Patria, causa nacional, unidad, gesta o héroes, y en su lugar se instala un vocabulario que desactiva toda dimensión colectiva y heroica —“aventura militar”, “guerra absurda”, “patriotismo tóxico”, “causa ilegítima”, “la plaza de Galtieri”, “perdida de antemano”—. No se trata de una discusión semántica, sino de una disputa política en sentido pleno. Cuando una Nación pierde las palabras con las que se piensa a sí misma, pierde también la posibilidad de actuar como tal. La Argentina no desaparece como hecho histórico, pero sí como proyecto político; ya que queda desarmada en el plano simbólico, privada de las categorías necesarias para reconocerse, afirmarse y proyectarse; y así, difícilmente podremos encontrar soluciones nacionales a los problemas nacionales. Por eso, desde la política, el desafío es recuperar la capacidad de nombrar a Malvinas en toda su dimensión. Sacarla del lugar de la derrota y devolverla al lugar de la causa nacional con toda su complejidad.

La recuperación de nuestro sentido histórico

La cuestión Malvinas debe ser comprendida en su larga duración histórica. En 1833, el Reino Unido consuma la usurpación de nuestras islas, desalojando por la fuerza a las autoridades argentinas. No se trató de un episodio menor ni de una disputa circunstancial; fue un acto de colonialismo en pleno desarrollo del orden imperial británico, en un momento en que nuestra organización nacional aún era incipiente. Pero esa acción no fue aislada; se inscribe en una secuencia de agresiones previas, como las invasiones inglesas de 1806 y 1807, donde el pueblo de Buenos Aires, sin una estructura estatal consolidada, logró derrotar a una de las principales potencias ultramarinas de la época.

El 12 de agosto de 1806, el pueblo de Buenos Aires —organizado en milicias criollas y bajo la conducción de Santiago de Liniers— logró expulsar al invasor inglés que había ocupado la ciudad. Aquella jornada constituyó la primera victoria armada de los pueblos del Río de la Plata frente a una potencia imperial y prefiguró, en los hechos, el impulso emancipador que pocos años después desembocará en la Revolución de Mayo. En esa gesta se encuentra también el origen popular profundo de nuestros ejércitos nacionales que luego consolidó Roca y la generación del ‘80. Ese ejército no nace de una estructura colonial ni de una imposición externa, sino de un pueblo que, al organizarse y armarse, asume la defensa de su territorio y su destino. Son, en esencia, expresión directa de la voluntad popular de resistir la dominación y afirmar la patria. Sin embargo, esta fecha ha sido frecuentemente relegada en la memoria oficial, cuando en realidad constituye un eslabón decisivo de una misma secuencia histórica; la que enlaza las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, la ocupación colonial de Malvinas en 1833, la Vuelta de Obligado en 1845 y la guerra de Malvinas 1982, proyectándose hasta nuestros días como una constante de la disputa entre soberanía y dependencia. Malvinas, como vemos, no es un hecho aislado; sino una expresión concreta —y persistente— de un problema más profundo, el de la soberanía en una nación que, desde su nacimiento, ha debido someterse, como mencionamos, a la pugna entre la afirmación de su propio destino o la subordinación a intereses externos.

Del aceite caliente a la industria nacional

En los orígenes mismos de nuestra historia, la relación entre defensa y producción aparece con claridad. El bloqueo impuesto por el poder colonial británico obligó a las milicias criollas a fabricar sus propias armas. Aquella necesidad, lejos de ser una limitación, actuó como un impulso decisivo; pues puso en marcha una temprana vocación industrialista que articuló la defensa militar con la capacidad productiva propia. El pueblo que se armaba a sí mismo no sólo se defendía, sino que se hacía, al mismo tiempo, más independiente en lo militar y más soberano en lo económico. Esa intuición fundacional alcanzó su desarrollo pleno con el peronismo en el decenio ´45/´55, cuando la soberanía militar fue integrada a una estrategia de industrialización integral del país. En ese período se consolidó una idea central; la defensa nacional no es únicamente una cuestión militar, sino también industrial, científica y económica.

La contracara de ese proceso comenzó a gestarse a mediados de los años setenta, con las políticas de apertura indiscriminada y desindustrialización impulsadas por Martínez de Hoz, y continuadas luego en distintos grados por los gobiernos de Alfonsín y Menem en democracia, hasta nuestros días. Ese ciclo fue desarticulando progresivamente el entramado que vinculaba defensa, industria y soberanía, hasta conducirnos a una situación de creciente indefensión. Y lo más grave es que esa situación no fue revertida por ningún gobierno democrático posterior, ni siquiera por aquellos que se reivindicaron como nacionales, populares o peronistas, que no lograron —o no decidieron— reconstruir de manera sostenida esa articulación estratégica entre defensa, desarrollo industrial y soberanía. En ese contexto, la dependencia se vuelve estructural; un país que compra su defensa a quienes, en el plano geopolítico, son sus adversarios históricos —y en algunos casos, enemigos presentes— no sólo compromete recursos económicos, sino que hipoteca su autonomía estratégica.

El caso del misil Exocet y la actual compra de los F-16

Cada compra externa no es un hecho neutro; consolida una relación de dependencia. Porque los sistemas de armas no se adquieren aislados; llegan acompañados de manuales, repuestos, licencias, coeficientes de uso, limitaciones técnicas y, por sobre todo, condicionamientos políticos que restringen su empleo efectivo.

El caso del misil Exocet en la Guerra de Malvinas expone con claridad esta contradicción histórica. En 1982, la Argentina empleó con notable eficacia los misiles AM39 Exocet, hundiendo al destructor HMS Sheffield el 4 de mayo —lanzado desde un avión Super Étendard— y provocando graves daños al Atlantic Conveyor el 25 de mayo, generando un impacto significativo en la flota británica.

Sin embargo, ese mismo éxito dejó al descubierto el límite estructural. Francia, proveedor del sistema, bajo presión del Reino Unido, bloqueó de inmediato el suministro de misiles y repuestos. La conclusión es directa y contundente; la Argentina contaba con el arma y con la capacidad militar para utilizarla con precisión, pero dependía del proveedor extranjero. Y esa dependencia, frente al primer condicionamiento político, se tradujo en la imposibilidad de sostener su empleo. Allí se revela, en términos concretos, el problema de fondo; sin autonomía en materia de defensa y fabricación, la soberanía queda inevitablemente condicionada.

Aunque no hubo nada que la materia gris Argentina no pudiera resolver. Había que diseñar, por completo, un sistema casero portátil, una caja simuladora, consistente en un artefacto para simular la señal eléctrica "engañando” al misil por medios electrónicos para que se comportara como si estuviera a bordo de un buque. Gracias a nuestros ingenieros, se logró en 15 días, y en plena guerra.

Este problema no pertenece sólo al pasado; se proyecta con claridad en el presente. La reciente adquisición de aviones de combate F-16 Fighting Falcon al gobierno de Dinamarca —aeronaves de origen estadounidense cuya transferencia fue autorizada por Estados Unidos— reproduce la misma lógica de dependencia. Estos sistemas requieren un sostén permanente del proveedor: repuestos, mantenimiento, entrenamiento y, en última instancia, autorización política para su uso operativo real. Pero hay un dato aún más revelador. El alcance de sus radares y su autonomía estándar no permiten un patrullaje efectivo sobre el teatro de operaciones de las Islas Malvinas. Es decir, se incorporan capacidades que, en términos concretos, no resuelven el problema central de nuestra defensa en el Atlántico Sur. De este modo, la situación actual dialoga directamente con la experiencia de 1982. Así como ocurrió con los misiles Exocet, el uso pleno de estos sistemas queda condicionado por decisiones externas, en este caso de Estados Unidos, aliado estratégico del Reino Unido.

La lección, entonces, no ha sido completamente asumida. Cuando la defensa depende del proveedor —y más aún si ese proveedor está alineado con nuestros adversarios geopolíticos—, la soberanía queda inevitablemente hipotecada. Por eso, la vocación industrialista en materia de defensa que nació en 1806 y que encontró su cumbre con el General Perón, no puede ser evocada como un recuerdo romántico, sino asumida como una necesidad estratégica vigente.

Las FFAA en nuestra historia

Comprender el rol de nuestras Fuerzas Armadas exige abandonar las lecturas lineales y los juicios morales simplistas. En las primeras décadas del siglo XX emergió una generación de militares que pensó la defensa nacional como parte inseparable de la construcción de una economía soberana. El general Enrique Mosconi impulsó YPF en 1922 como instrumento estratégico de control energético; el general Manuel Savio sentó las bases de la industria siderúrgica nacional y fue el arquitecto de SOMISA en 1947; el brigadier Juan Ignacio San Martín promovió el desarrollo aeronáutico y la Fábrica Militar de Aviones entre 1944 y 1952. Esta línea doctrinaria encontró su síntesis en la formulación de Juan Domingo Perón: no hay soberanía sin defensa, ni defensa sin industria nacional.

Ahora bien, esa no fue la única orientación histórica. Ya en el siglo XIX, bajo la conducción de Bartolomé Mitre, el Ejército argentino fue configurado en función de un proyecto de país abierto y dependiente, alineado con los intereses del comercio exterior y con una inserción subordinada en el orden internacional de la época, más que con una lógica de defensa integral del incipiente interés nacional. Esa impronta —que alejaba a las Fuerzas Armadas de un proyecto autónomo— también forma parte de nuestra historia y permite comprender la persistencia de ciertas tensiones estructurales.

Pero ese proyecto de Fuerzas Armadas integradas a un modelo soberano, industrial y popular fue tempranamente advertido —y, en consecuencia, combatido— por los centros de poder angloamericanos a través de sus representaciones diplomáticas y dispositivos de influencia política en nuestro país. A partir del derrocamiento de Perón en 1955, se inicia una intervención doctrinaria profunda sobre el Ejército argentino. En 1957, bajo la dictadura de Aramburu, ingresan asesores militares franceses, veteranos de la guerra de Argelia, que introducen la lógica de la “guerra contrainsurgente”, quebrando la tradición originaria —antiimperialista, industrialista y popular— que había dado sustento a nuestras Fuerzas Armadas. En ese recorrido histórico se advierte con claridad una constante; la presencia de figuras y corrientes alineadas con intereses externos y funcionales a proyectos de subordinación. Desde sectores del siglo XIX vinculados al poder británico, hasta actores del siglo XX subordinados a la estrategia norteamericana en el marco de la Guerra Fría, esa línea atraviesa nuestra historia. En ese marco pueden inscribirse nombres como Alvear, Rondeau, Bartolomé Mitre, Agustín P. Justo, Pedro Eugenio Aramburu, Isaac Rojas, Emilio Massera y Jorge Rafael Videla, entre otros, como expresiones de una orientación que colocó a las Fuerzas Armadas al servicio de intereses ajenos al desarrollo soberano de la Nación.

Sin embargo, la historia de nuestra institución castrense también registra, en distintos momentos, la emergencia de figuras que encarnaron un proyecto nacional, autónomo y emancipador. Allí están José de San Martín, artífice de la independencia continental; Julio Argentino Roca, en el proceso de fortalecimiento de la organización territorial, del Estado y de la nacionalización del Ejército; Enrique Mosconi en la afirmación energética; Manuel Savio en la construcción de la base industrial; Juan Ignacio San Martín en el desarrollo aeronáutico; Hernán Pujato en la proyección antártica; y el propio Juan Domingo Perón, quien integró defensa, producción y justicia social en una misma concepción estratégica.

Esta dualidad no es casual; expresa la disputa permanente por el rumbo del país. Por eso, sería un error histórico reducir a las FFAA a una esencia inmutable. No son, en sí mismas, ni virtuosas ni condenables, ni buenas ni malas en esencia; han sido, más bien, una expresión de las tensiones políticas de una Nación inconclusa, atravesada por dos proyectos en pugna que ninguno podrá imponerse en términos hegemónicos si no es con la impugnación total de su antagonista. Su orientación y su función dependen, en última instancia, de la correlación de fuerzas de cada etapa histórica y del modelo de país que logre imponerse.

Dictadura y Malvinas. La imposibilidad de pensar la contradicción

El año 1982 constituye un punto de inflexión ineludible. La guerra de Malvinas nos coloca frente a una realidad compleja que no admite simplificaciones. Por un lado, el conflicto fue conducido por una dictadura ilegítima, responsable de un plan sistemático de represión y destrucción del tejido nacional, un genocidio humano brutal y un genocidio económico sutil y eficaz que sobrevive hasta hoy. Por otro lado, la causa que movilizó esa guerra —la recuperación de las islas— era, y continúa siendo, profundamente legítima. El problema no está en los hechos, sino en cómo fueron interpretados. Durante décadas se instaló una lectura “derechohumanista” que fusionó ambos planos; se trasladó la ilegitimidad del régimen genocida a la causa misma. Como si reconocer el carácter nacional de Malvinas implicara justificar a la dictadura. Así, se impuso una lógica binaria; si la dictadura es “el mal”, todo lo que hizo debía serlo también.

Pero la historia no funciona de ese modo. La historia está hecha de tensiones, contradicciones y superposiciones. Y cuando se la intenta simplificar, se la distorsiona. En este caso, en lugar de distinguir entre régimen y causa, se optó por eliminar la contradicción. No se la resolvió; se la suprimió. El resultado fue un desplazamiento conceptual decisivo. La guerra dejó de ser comprendida como un episodio de disputa colonial —es decir, como un conflicto geopolítico “Norte/Sur” por la soberanía— para ser reducida a un problema exclusivamente moral. Pasó a ser presentada como una “aventura”, un “delirio” o una “manipulación”. Pero la guerra existió, ocurrió, y tuvo una dimensión histórica concreta que no desaparece por el modo en que se la nombre. Al negar esa dimensión geopolítica, también se pierden las herramientas para comprenderla. Y allí aparecen las preguntas que ese esquema de pensamiento académico y “bienpensante” no puede responder: ¿cómo es posible que los soldados hayan sido, al mismo tiempo, víctimas de una dictadura y protagonistas de una causa nacional? ¿Cómo distinguir entre la ilegitimidad del régimen y la legitimidad del reclamo? ¿Cómo integrar la defensa de los derechos humanos con la defensa de la soberanía sin que una anule a la otra?

Frente a estas preguntas, buena parte del pensamiento progresista queda paralizado, porque su marco conceptual no admite contradicciones. Pero la realidad no se ordena según esquemas abstractos; exige ser comprendida en su complejidad. Y es precisamente en esa complejidad donde se juega la posibilidad de reconstruir una mirada más honesta, más profunda y, sobre todo, más útil para pensar el presente y fabricar el destino.

El pueblo llano, en cambio, resuelve de otro modo. Sin seminarios ni marcos teóricos, entiende lo esencial; que en Malvinas hubo coraje, hubo sacrificio y hubo patria. Que los soldados no fueron piezas de una manipulación, sino protagonistas de una causa que los convocaba. Lo cierto es que la recuperación de las islas en 1982 constituye, objetivamente, un acto de soberanía. No por la calidad moral del régimen que lo llevó adelante, sino por el contenido histórico que implicó. Y ese dato, lejos de ser anecdótico, resulta profundamente revelador. Porque incluso en el marco de un gobierno dictatorial que impulsaba la subordinación económica del país —a través de la extranjerización y la financiarización de nuestro aparato productivo promovidas por el programa de José Alfredo Martínez de Hoz y Adolfo DIiz—, emergió un hecho que rompió, aunque sea momentáneamente, con la lógica de dependencia.

Pero las causas nacionales y su verdad histórica tienen esa característica; no piden permiso. Irrumpen, incluso en contextos adversos, incluso bajo conducciones que no están a la altura de su significado histórico. Lo cierto es que la recuperación de Malvinas en 1982 tuvo la “incomodidad” de interrumpir un orden colonial vigente desde 1833.

La infantilización del pueblo

Uno de los rasgos más reveladores de esta matriz de pensamiento es la mirada que proyecta sobre el sujeto popular. Las movilizaciones de marzo y abril de 1982 son leídas, desde el enfoque progresista, no como expresión de conciencia política, sino como resultado de manipulación o engaño del poder mediático. El pueblo aparece así reducido a una masa confundida, incapaz de comprender sus propios actos. Sin embargo, los hechos desmienten esa interpretación. El 30 de marzo, el pueblo y los trabajadores enfrentaban a la dictadura en una de las mayores movilizaciones contra el régimen, encabezada por la CGT de Saúl Ubaldini y brutalmente reprimida; el 2 de abril, esos mismos sectores acompañaban la recuperación de las islas. Lejos de constituir una contradicción, esa doble presencia revela una distinción profunda; el pueblo podía rechazar al régimen y, al mismo tiempo, reconocer una causa nacional. Esa capacidad de discernimiento —elemental, sin tantos argumentos, pero decisiva— es precisamente lo que esta mirada progresista no logra admitir, porque rompe con su esquema paternalista de superioridad moral.

Basta imaginar la escena de un director de claustro, rodeado de bibliografía cuidadosamente ordenada, explicando con seriedad académica que Saúl Ubaldini y cientos de miles de personas estaban equivocados aquel 2 de abril; que aquella multitud no comprendía del todo lo que hacía y que, en el mejor de los casos, reaccionaba emocionalmente. Así, con la tranquilidad que da el pizarrón y la distancia del aula, se corrige al pueblo en retrospectiva. Y, llevada esa lógica hasta los extremos de la incomprensión, habría que admitir también que los países latinoamericanos que expresaron y nos prestaron su apoyo —como Perú, Venezuela o Cuba, y tantos otros— estaban igualmente equivocados, incapaces de comprender la naturaleza del conflicto y arrastrados por una lectura errónea de los hechos.

Son los mismos sectores que, ante una derrota electoral, trasladan la responsabilidad al votante —apelando a etiquetas descalificadoras, como las de “globoludo”, “genio del voto”, “desagradecidos”— en lugar de asumir las fallas propias de la conducción de una dirigencia aparentemente infalible.

Cuando logremos comprender que la tragedia del genocidio de los años setenta y la gesta de Malvinas no son hechos inconexos, sino momentos distintos de una misma trama histórica atravesada por intereses imperiales y por las contradicciones de nuestra propia formación nacional, estaremos en condiciones de recordar una y reivindicar la otra con igual convicción en las calles. Mientras tanto, seguimos atrapados en un péndulo de prejuicios, donde se honra una memoria negando la otra, y se debilita así la posibilidad de construir una conciencia nacional plena, capaz de integrar sus dolores, sus luchas y sus causas en un mismo horizonte de Nación.

Malvinas, en definitiva, no es sólo una causa pendiente; es la medida de nuestra conciencia política, en tanto la recuperación de sus enseñanzas históricas. Malvinas nos obliga a decidir si queremos ser una Nación con proyecto propio o un territorio subordinado a intereses ajenos. Allí se sintetiza todo; la historia, la soberanía, los recursos, la defensa, la unidad del pueblo y la voluntad política de existir como comunidad organizada. Por eso, Malvinas no se reduce a un reclamo diplomático ni a un recuerdo emotivo u oficial cada 2 de abril; Malvinas es una definición de presente y de futuro. El día que logremos asumirla en toda su dimensión —sin fragmentaciones, sin prejuicios, sin renuncias— estaremos en condiciones de dar el paso decisivo para dejar de reclamar soberanía para empezar, verdaderamente, a ejercerla.

Hemos heredado de nuestros héroes y Veteranos de Malvinas una espada que no es sólo memoria, sino mandato; en su juramento de dar la vida por la Patria está contenida la inspiración y la exigencia de encontrar la voluntad política necesaria para poner de pie un proyecto verdaderamente soberano.

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    Aguafuertes en vivo
    Foto: Mariano Nieva
RECITAL EN EL DÍA DEL TRABAJADOR

Aguafuertes: tango y rock peronista para el 1 de mayo

30 Abril 2026

“Buenos Aires debate sus incongruencias. La búsqueda incesante de afectar nuestra cultura viva y forma compartida de comunicación ante lo inevitable del lenguaje compartido. Nuestra ciudad ausente nos sitúa desde una mirada aérea de nuestras calles. Esas mismas arterias que permanecían desiertas ante la llegada inesperada de una suerte  de quietud forzada de ayer que tantas marcas dejaron en nuestro presente (in)actual. Bienvenida la música de vuestra ciudad. Bienvenida la poética del porvenir. Transmitimos juntos la Avenida Principal de la vida” dice el poeta Chistian Marelli durante la entrevista para AGENCIA PACO URONDO.

Ocurre que se va a presentan en vivo, la banda Aguafuertes, abrazo ineludible entre el tango y el rock. El grupo -conformado por Christian Marelli (voz líder), Gabriel “Pichuco” Annoni (Bandoneón), Ezequiel Matias Sánchez (Guitarra) Bruno Demarco (bajo y coros) y Emiliano " Chato" Rodríguez  (batería)- se presentará en el escenario mítico de Café Berlín Buenos Aires ubicado en Av. San Martin 6656 barrio Devoto CABA, con un show en vivo, contundente, crudo y directo, y contará con  participación de artistas interestelares invitados sorpresa. El show tendrá lugar a las 23hs (puntual).

Aguafuertes dará luz a un nuevo repertorio y compartirá un repaso de su último trabajo discográfico para la vida porteña del tango siglo XXI con un recorrido amable empapado en canciones ricas, con letras pujantes, descarnadas, melodías novedosas, corrosivas y directas.

Esta propuesta será un nuevo pretexto para disfrutar de un encuentro más con nuestra música ciudadana y nuestra cultura viva. El marco propuesto será una nueva oportunidad de digna celebración del día internacional del trabajador y trabajadora mundial recordando a los mártires de Chicago: AGUAFUERTES PRESENTA: UN MUNDO MEJOR.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué significado le das al título que llega consigo y da nombre al espectáculo?

Christian Marelli: Sin caer en pragmatismos y formas imposibles en la representación de esta gran página web del mundo que borra al género humano. Decidimos por elección vivenciar de manera profética todo contacto con alucinación que nos provoca el rock y el arrabal. Mezcla milagrosa si las hay para semejante presente imperfecto.

Una nueva cultura ciudadana donde prime la canción como alimento vital y cotidiano. Una suerte sagrada y poética entre sus diversas formas manifiestas. Las mismas son arte y parte de nuestra historia (ciudadana) fundante como resistencia cultural transformadora de todos los días ante la fatídica crisis social y política de representación en decadencia.

Desde algún lugar Un mundo mejor está llegando para insistir, para quedarse tatuado en la memoria colectiva de quienes la componen, para salvaguardar nuestros ritos preciados a la hora de patear el tablero en materia de identidad ciudadana. Habitar el no lugar en un mundo mejor, es sin lugar a dudas la reinvención de todas las tecnologías humanas que superen la voluntad de los tecnócratas del mundo superfluo en que estamos hundidos como humanidad.

En esta historia viva nuestra propuesta tiene como protagonista por excelencia la reinvención de las Aguafuertes porteñas en formato de canción bravia.

APU: ¿Cómo es posible que desde la canción se pueda contribuir a mejorar el mundo?

Christian Marelli: Como dice el tango al mundo le falta un tornillo, se vive de prepo y se duerme apurado. Algo se ese amargo de arrabal tendremos que empezar a suavizar para vivir mejor. En el punto más sensible de la nueva poética, nuestras amables canciones buscan describir los matices del arrabal del ayer con sus signos y símbolos actualizados. Sin lugar a dudas nuestra propuesta cancionera dista de la foto en sepia y del farolito y la naifa. Lo nuestro es evitar caer en la nostalgia absurda y salir ilesos de este tormentoso presente. Ética y valores genuinos del bien común trastocados. Un mundo(global) mejor posiciona su estrategia creadora como herramienta fundante y liberadora en términos de cultura viva y en movimiento para nuestros días. Con lo cual, el cuidado de nuestros cauces naturales (agua, litio, petróleo, iodo, sales, etc) es indispensable para habitar un planeta más digno. Liberado de guerras intestinas y luchas absurdas en que el poder formal pugna por instalar un discurso dominante valiéndole del crecimiento voraz de la falta de herramientas educativas fecundas y transformadoras para los días que están llegando.
Con ello afirmamos convencidos que es posible vivir mejor y la música del alma es una suerte de tecnología creadora, pudiente de esa mismísima búsqueda. Dignificar nuestro trabajo como incansables trabajadores y trabajadoras  de la música y sus formas posibles es un hecho ineludible. No se puede gambetear tanto amor y tanta verdad que descansan en sus líneas ocultas.

Cantar es rezar dos veces me dijo el gran guitarrista Kubero Diaz hace unos días. Por eso, allí me quedo cantando, elevando protección espiritual para avivar el fuego sagrado de nuestra futura emancipación social. Todo ello contenido en canciones y liberado en forma de obras de arte para encantar a nuestro querido público.

APU: ¿Es un condimento especial tocar en  CABA el 1 de mayo?

Christian Marelli Por supuesto tiene un sentido netamente épico por su fecha histórica. Esperamos la llegada de todo trabajador y trabajadora que el recinto se llene de personas con miradas fuertes cargadas de futuro. 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día del Trabajador y trabajadora. El origen de la fecha se remonta al 1° de mayo de 1886 en Chicago, Estados Unidos. Ese año, las calles se habían colmado de trabajadores fabriles, quienes reclamaban mejores condiciones laborales. Para esa época, los obreros tenían que dedicar entre 12 y 16 horas de su día al trabajo. Fue así como 80 mil trabajadores comenzaron una huelga contra los atropellos de los empleadores. El Gobierno norteamericano ya había promulgado una ley para reducir las jornadas laborales a 8 horas, pero los empresarios se negaban a respetarla. Comenzaba a gestarse una jornada histórica: el Día del Trabajador.

La noche de Aguafuertes en Café Berlín será reveladora en la conmemoración de la misma. Nuestra canción Dolor trabajador (mixtura Spinettiana tanguera) representa el presente aterrador y el ardor del cuerpo que sufre o bien por explotación o por olvido, y en contraste con la actualidad es para nosotros un manantial de Frescura que como canción de resistencia se haga piel en la gente para ofrecer un grito de resistencia: ¿Si a mí me pasa esto? Dolor trabajador.

APU: ¿Porque dicen ser “el poder del arrabal”?

Christian Marelli Porque somos embajadores naturales de nuestros arrabales. Esos mismo, que viven en recuerdo que al ver a tu abuelita regando mientras te llovían tus ojitos buenos. El poder del arrabal es el poder de nuestra gente. A la cual pertenecemos sin ser propiedad de nada, ni de nadie. De quienes confórmanos en el tiempo la clase cultural viva y trabajadora de nuestro bendito país. Quienes soñamos despiertos Un mundo mejor, mas vivible, habitable, en el cual podamos reinventar entre tantas incongruencias formas dignas, amables, humanas.

Así nuestro Rock criollo de arrabal en versión doble sobrevive a toda indiferencia y especulación, también nos propone involucrarnos con cualquier historia de amor que haya tenido cualquier persona y de la cual quizá no haya salido ileso.
Somos el eslabón perdido en el abrazo del tango y el rock.

A 125 años del nacimiento de Roberto Arlt conmemoramos su obra. Nos vemos el 1 de mayo en Café Berlín.

 

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Consejo bonaerense del trabajo: la provincia ensaya una respuesta peronista a la crisis de empleo

30 Abril 2026

En tiempos de recesión, despidos y ofensiva contra los derechos laborales, la provincia de Buenos Aires acaba de dar un paso político que excede largamente la formalidad administrativa de una resolución.

Mediante la Resolución N° 37-MTGP-2026, publicada en el Boletín Oficial bonaerense, el Ministerio de Trabajo que conduce Walter Correa oficializó la creación del Consejo Bonaerense del Trabajo: un nuevo ámbito institucional que reunirá al Estado provincial, los 135 municipios, las organizaciones sindicales, las cámaras empresariales y otros actores del mundo productivo para debatir políticas laborales, conflictividad sectorial, empleo e industria.

A primera vista puede leerse como un organismo consultivo. En una lectura más profunda, aparece como otra cosa: el intento de la Provincia de empezar a ordenar, desde abajo y con los actores de la economía real, una respuesta peronista a la crisis del trabajo argentino.

La resolución define al Consejo como un “espacio institucional de participación multisectorial” orientado a generar consulta, cooperación y articulación para el diseño de políticas públicas laborales con enfoque territorial. No es un detalle menor. En el mismo momento en que el gobierno nacional insiste con una reforma laboral pensada para debilitar la organización colectiva, abaratar costos y reducir el alcance protectorio del Estado, Buenos Aires elige una dirección inversa: más institucionalidad, más diálogo social y más presencia concreta de quienes producen, trabajan y gobiernan.

El Consejo funcionará bajo modalidad de asamblea, con integrantes ad honorem, presidido por el ministro de Trabajo, y tendrá entre sus funciones la elaboración de recomendaciones, informes y propuestas para otras áreas del Ejecutivo e incluso para instancias legislativas. Es decir: no sólo podrá discutir. También podrá producir política.

La primera sesión ya tiene fecha y lugar: será los días 28 y 29 de mayo en el Hotel Provincial de Mar del Plata. El dato, confirmado por la propia cartera laboral, no es menor. Mar del Plata condensa, como pocas ciudades, la tensión entre la matriz productiva bonaerense, la estacionalidad del empleo, la precarización creciente y la persistencia de un movimiento obrero con densidad histórica. No es casual que allí arranque este proceso. Y tampoco es casual que el reglamento permita la creación de comisiones permanentes y transitorias: si el Consejo encuentra método, continuidad y dirección política, podría dejar de ser una simple foto tripartita para convertirse en una verdadera mesa de poder social.

Hay una secuencia que ayuda a leer el movimiento. En enero, el Ministerio lanzó “Trabajo Bonaerense 2026”, un operativo de inspección intensiva en comercio, hotelería, gastronomía, nocturnidad, balnearios y transporte en la Costa Atlántica, es decir, allí donde el trabajo estacional suele convivir con informalidad, abuso y fragilidad contractual. En febrero, aceleró la digitalización de trámites con el nuevo Portal de Trabajo, con la promesa de menos papeleo, más rapidez y mayor transparencia. Y en abril celebró un fallo de la Suprema Corte bonaerense que confirmó multas aplicadas a dos empresas de plataformas, ratificando la capacidad de la Provincia para intervenir allí donde las corporaciones digitales pretenden esconder relaciones laborales bajo el ropaje de un vínculo “comercial”. No son hechos aislados: son piezas de una misma orientación. La Provincia no se retira del mundo del trabajo; lo inspecciona, lo regula, lo moderniza y lo disputa.

Esa orientación tiene además un contenido doctrinario que vale la pena subrayar. El gobierno de Axel Kicillof, con Walter Correa como uno de sus cuadros más nítidos en materia laboral, viene construyendo una posición que no se limita a resistir la reforma libertaria. Busca algo más ambicioso: reponer una discusión de fondo sobre qué modelo productivo, qué tipo de relaciones laborales y qué forma de Estado necesita la Argentina. En esa línea, el Ministerio ya había presentado meses atrás un documento de unas 60 páginas contra la llamada “modernización laboral” del oficialismo nacional, junto a Carlos Bianco, con participación de sindicatos, cámaras empresarias, PYMEs y especialistas. El Consejo Bonaerense del Trabajo aparece, entonces, como la institucionalización de esa hipótesis: que la discusión sobre el trabajo no puede quedar en manos de tecnócratas del ajuste ni de CEOs, sino que debe volver a ser un problema político a resolver de cara al pueblo organizado.

En el peronismo, el trabajo nunca fue una variable más. Fue el gran organizador de la vida social, la base material de la movilidad ascendente, el vínculo entre dignidad y ciudadanía, el corazón de una idea de Patria. Por eso la mesa tripartita entre Estado, sindicatos y empresarios tiene una resonancia inevitable con las experiencias históricas del primer peronismo: no como postal nostálgica, sino como recordatorio de que la productividad, el salario, la tecnología, la industria y la justicia social forman parte de una misma discusión. El contexto actual, por supuesto, es mucho más fragmentado: cadenas globales, plataformas, empleo informal, tercerización, caída del mercado interno, endeudamiento social. Pero la intuición de fondo sigue siendo válida: no hay salida nacional posible si quienes producen, quienes trabajan y quienes gobiernan no vuelven a sentarse a discutir el destino común de la Patria bajo una misma concepción de Proyecto Nacional.

Por eso el Consejo puede ser leído como algo más que una herramienta bonaerense. Puede ser el primer ensayo serio, todavía embrionario, de una reforma laboral progresiva del peronismo para el siglo XXI. No una reforma para quitar derechos en nombre de la eficiencia, sino para actualizar marcos, ordenar nuevas formas de empleo, reconocer sujetos laborales emergentes y volver a ligar trabajo con desarrollo industrial. En los pasillos del oficialismo provincial ya lo dicen, aunque todavía en voz baja: de esta mesa podrían salir insumos para una agenda de gobierno nacional futura. La frase no suena exagerada. Si la reforma nacional intenta imponer una modernización sin protección, la Provincia parece ensayar otra fórmula: modernizar sin desregular, producir sin precarizar, ordenar sin flexibilizar. Pensar un futuro con derechos, alejándonos de la idea de futuro como proceso que nos lleva inevitablemente al colapso.

Queda, claro, la prueba decisiva: que el Consejo no termine en el ritual conocido de muchos organismos consultivos, la foto correcta y el documento que nadie vuelve a abrir. Pero también es cierto que en la Argentina de hoy casi no existen espacios institucionales que se animen a pensar el conflicto laboral como parte de una estrategia de desarrollo, y no como un obstáculo que hay que barrer. Si logra consolidarse como un ámbito real de escucha, elaboración y construcción de acuerdos, el Consejo Bonaerense del Trabajo puede convertirse en algo poco frecuente en este tiempo: una respuesta política con densidad histórica, una herramienta de la comunidad organizada y un primer gesto serio para volver a discutir, desde la provincia más importante del país, qué hacer con el trabajo, qué hacer con la industria y qué hacer con la Patria.

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    Guido Indij
50 EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO

Guido Indij, fundador de InterZona y Factotum: “Cada año tenemos más títulos vivos y vigentes”

29 Abril 2026

Además de dirigir dos de las editoriales argentinas más prestigiosas, Guido Indij es librero, fotógrafo y autor. Estudió Arte y Fotografía, y se graduó como Diseñador de Imagen y Sonido por la UBA. Desde 1986 ha publicado reflexiones sobre fotografía e imagen, y ha participado en seminarios y exposiciones en América y Europa. Fundó los sellos La Marca editora (1991), Asunto Impreso ediciones (2002), e incorporó a su catálogo la editorial InterZona en 2010. Desde 2015 también es editor de Factotum ediciones.

Ha publicado más de 700 títulos y, en 2019, recibió el Premio Editor del Año en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Como autor, ha publicado más de 30 libros, entre ellos Hasta la victoria, stencil!, Perón mediante, Gráfica política de izquierdas, Clic. El sonido de la muerte, Sobre el tiempo, La última palabra, Speak porteño, Sin palabras, Qué es el arte, además de títulos infantiles junto a Florencia del Campo y Constanza Brunet.

Desde 1994 dirige la distribuidora Asunto Impreso, referente en libros de arte y fotografía en América Latina, y desde 1995 la librería homónima, declarada de valor patrimonial por la Ciudad de Buenos Aires. Fundó la galería 115, dedicada a la fotografía y las artes gráficas, y fue expositor en ferias como Paris Photo, Foto Fest, ARCO y Fiera Milano Arte.

Es miembro fundador de EDINAR, y ha ocupado múltiples cargos vinculados a la promoción de la bibliodiversidad y la edición independiente: Coordinador de la Red Hispanohablante de la Alianza Internacional de Editores Independientes, miembro del Comité Internacional de la Edición Independiente, prosecretario de la Cámara Argentina del Libro, consejero de la Fundación El Libro, miembro de la Federación de Coaliciones por la Diversidad Cultural y socio del PEN Club. En 2020 cofundó el Archivo de Registro Gráfico Urbano, un proyecto dedicado a documentar y preservar la memoria de los cambios urbanos.

"Los expositores damos cada año lo mejor de nuestra producción".

AGENCIA  PACO URONDO: ¿Qué ves de diferente este año con otros anteriores? 

Guido Indij: La madre de Jorge Luis Borges falleció a los 99 años. Cuando alguien le ha dado el pésame, se lo comentó como una pena que justo estaba a punto de cumplir 100, el autor respondió con su sorna característica: y con lo amante que era ella del sistema métrico decimal… En ese sentido no creo que haya realmente una diferencia significativa entre la feria 49 y la 51. Quienes hacen la feria ponen cada año lo mejor de sí. Los expositores damos cada año lo mejor de nuestra producción.

El problema para una editorial de fondo, como InterZona, Factotum, La Marca editora, que son las que me toca llevar a mí, es que cada año tenemos más títulos vivos y vigentes. Una editorial que saca novedades, basa la gran parte de su venta en las actualidades de la última temporada, incluso las que saca especialmente para la Feria del Libro. En cambio, cuando editás clásicos, o libros que pretenden volverse clásicos, te encontrás cada año con que el stand es más pequeño. Hacemos cálculos y tampoco justificamos ampliar nuestro espacio de exhibición.

APU: ¿Qué expectativas tenés en la 50 edición de la Feria? ¿Qué nos podés adelantar de lo que vamos a poder encontrar este año en el stand de Asunto Impreso?

G.I.: Este año tenemos novedades emocionantes: los Cuentos reunidos de Sergio Bizzio, una atrapante novela de un autor de culto, Carlos Chernov, el libro Primeras páginas, en el cual Eugenia Zicavo acabó revisando su biblioteca personal para encontrar los 100 comienzos de novela más relevantes de la literatura universal, el libro Taller de escritura creativa, en el que reunimos a los 20 talleristas más destacados de la Argentina para crear una herramienta fundamental para aquellos que quieran incursionar o progresar en la escritura.

Personalmente estoy muy entusiasmado con el libro En el ojo de la tormenta, la biografía de Víctor Basterra, que acaba de publicar Marea, dirigida por Constanza Brunet, y la antología de Factotum, Los rotos, que reúne a una veintena de jóvenes escritores, con textos de ficción en los que reflejan la crisis cultural, social y económica que vivimos los argentinos tras los efectos de la motosierra y la sensibilidad libertariana.

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    ATILRA

ATILRA: "La opereta del falso Día D"

29 Abril 2026

La Asamblea de socios de la ex SANCOR CUL prevista para el día 30/04/2026, cualquiera sea su resultado, no modifica la sentencia de quiebra ni condiciona su validez, como el propio fallo lo aclara. 

Promocionada como un elixir para hacer crecer el pelo, carece de relevancia jurídica y solo busca la repercusión mediática que todos ya califican como la opereta del falso día “D”.

Por otra parte, la desopilante propuesta de volver al estado anterior transformando a la ex cooperativa en una sociedad anónima, resulta totalmente ilegal puesto que la Ley 20.337 prohíbe expresamente transformar una cooperativa en sociedad anónima.

Por nuestra parte, mañana nos reunimos en el CET para desarrollar los siguientes pasos a partir de la sentencia de quiebra.

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    IAF

Propuesta de formación 2026 del IAF y CGT

29 Abril 2026

La Fundacion de Inteligencia Artificial ( IAF) en conjunto con la Confederación General del Trabajo presenta su propuesta formativa para el 2026, con cursos virtuales y gratuitos para trabajadores y trabajadoras.

Este acuerdo busca no solo profundizar en el conocimiento de las herramientas tecnológicas por parte de quienes trabajan, sino también ofrecer una mirada distinta hacia el nuevo mundo del trabajo

Podés conocer más sobre los cursos acá.

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    FERIA DEL LIBRO

Feria del libro: Fe y comunidad

29 Abril 2026

La Feria del Libro en Argentina cumple 50 años y allí las organizaciones sindicales tienen sus stand. Es el caso de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), los trabajadores estatales nacionales, que el día domingo del Buen Pastor, el pasado 26 de abril, organizó un panel titulado “fe y comunidad”.

“Para nosotros la Feria no es para exponer vanidades sino tribuna que nos permite traer las inquietudes y reivindicaciones de los trabajadores. Por eso la justicia social es central y sobre todo en este tiempo tan vapuleado desde las más altas esferas del Poder Ejecutivo. La justicia social, que pertenece a la doctrina social de la iglesia y que fuera tomada por el peronismo, es la razón de invitarlos a ustedes que practican y sienten la fe en comunidad”, disparó la charla Leticia Manauta, secretaria de cultura de UPCN.

LA MONJA DE LOS ROTOS

El moderador de la charla, el periodista Lucas Schaerer, puso a todos en presencia del Señor vía la señal de la Cruz y luego inició la charla.

La religiosa, Constanza Di Primio, expresó: “La justicia social es el amor de Dios en el mundo. Entonces nunca va ser un robo y desorden. Al contrario, es la expresión concreta del amor de Dios por cada ser humano”.

La monja con 30 años en la congregación Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús a su vez es la coordinadora del centro barrial en Recoleta, en el barrio más pudiente de la Ciudad de Buenos Aires (en la iglesia de la calle Montevideo 1372), que recibe a más de 150 personas excluidas, que viven a la intemperie en la calle, muchas de ellas atravesadas por la adicción a las drogas, el alcohol, sumando problemas psiquiátricos.

“A mí me toca vivirla desde un centro barrial que es parte de la familia grande de los Hogares de Cristo. Nuestra mística es tener la puerta abierta y recibir la vida como viene. Entonces recibimos en rostro lo que deja la sociedad y la huella de la injusticia social en cada vida”, explicó Di Primio, que sorprendió por no llevar hábito, y que cerró con la definición: “revancha de los pobres ". Vivir cada día es una revancha, por eso nosotros debemos acompañarlo a ir sobre la raíz de la injusticia social”.

LA JOVEN LAICA MILITANTE

Sofía Rozen, la más joven del panel, 28 años, fue una laica formada por la espiritualidad salesiana: “Fue en el 2015 que pasé del oratorio y la iglesia a la política. Había llegado Mauricio Macri al gobierno nacional, Francisco al papado y la vida me cambió”, aseveró la universitaria Rozen, que a los 17 años estuvo frente al dilema de irse de viaje de egresados o aceptar la invitación al Vaticano para profundizar su fe y el magisterio de Francisco.

“La actualización doctrinaria universal es él”, agregó la joven laica y militante política que resaltó la encíclica Fratelli Tutti (hermanos todos) “donde enfrenta a la ultraderecha” y sobre la justicia social “que es lo diferenciador del peronismo. Por eso los jóvenes se enamoran de los patriotas, de nuestros líderes políticos, cuando saben su vida”.

EL TEÓLOGO DIGITAL

El teólogo Agustín Podestá reflexionó sobre misericordia versus meritocracia.

“Francisco recordaba que Dios es misericordia y el gran enemigo de la meritocracia es la misericordia, porque la misericordia de Dios es perdonar y amar a pesar del mérito. El Padre ama sin importar el pecado y el mérito, como la parábola del Hijo pródigo. La meritocracia se destruye con el amor de la misericordia. Francisco lo recordó siempre y por eso estos discursos de la meritocracia”, sostuvo Podestá que es miembro de la Universidad del Salvador y evangelizador digital.

“Hoy se puede decir que la justicia social es un crimen. Esto ocurre porque el mensaje del Reino de Dios molesta, pero los católicos deben saber que la justicia social es un principio de la doctrina, por lo tanto, es doctrina. Entonces insultar la justicia social es un problema contra la doctrina. Por eso los católicos debemos redoblar nuestros esfuerzos y allí está el legado de Francisco que es el gran don de Dios para la iglesia en el siglo XXI. No quedemos en una memoria del pasado, usemos la memoria para transformar la sociedad. El Evangelio no te puede dejar tranquilo”, concluyó el teólogo de la evangelización digital, este nuevo continente, como define el Dicasterio de la Comunicación de la Santa Sede donde trabaja Podestá.   

EL SINDICATO EN EL SANTUARIO DE SAN CAYETANO

Inés Varela contó el trabajo solidario con los más pobres que UPCN desde hace 5 años sostienen en el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers.

“Vamos dos veces por semana, dos equipos de trabajo que constantemente ayudamos en el comedor comunitario, que estamos en el consejo asesor de la iglesia, que nos sumaron porque nosotros no hacemos para la foto, y hace un año me invitaron a ser ministra de la eucaristía, fue una sorpresa. Además, llevamos cultura con talleres literarios que organizamos con la biblioteca nacional, talleres con adultos mayores que han ido a la biblioteca nacional, que leen y conocen que es un libro. Y a partir de este año estamos a cargo de orientación laboral, que es cada lunes en el Santuario, para que la gente consiga trabajo. Somos un sindicato y su agrupación política que sin parar aporta a la justicia social”, finalizó Varela.

EL CURA DE LA PERIFERIA

“La soledad -aportó el sacerdote Juan Manuel Rega- que impone el capitalismo de mercado es una mezquindad sistematizada que lleva a que cada uno mire su pequeño círculo y una lógica donde el otro es constituido en el enemigo. Frente a este y otros males estructurales se le responde con una estructura de virtud y el nombre político es la comunidad organizada. Vivamos en una comunidad organizada que vive el Reino de Dios, que nos hablaba Agustín, de aquellos que golpean la puerta de la hermana, una comunidad organizada que es capaz de escuchar y comprender a los jóvenes, una comunidad organizada que tenga el trabajo en el centro al trabajo para organizar la vida y sea respuesta a los males estructurales. Demostremos con nuestra vida que es más lindo vivir en comunidad, que es horrible la soledad. Entonces construyamos este reino entre todos porque nadie se salva solo, como decía Francisco”.

Al cierre hubo una confesión: “Volví a la fe por el Padre Pepe Di Paola”, se animó Leticia Manauta, de cultura UPCN.

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    "Milei vende patria"
    "Milei vende patria"

Hay 2027: cambio de etapa y una nueva oportunidad

29 Abril 2026

La crisis actual del gobierno no es una crisis más. No alcanza con sacar un fusible como Adorni, ni tampoco con una intervención de Trump o el FMI. La situación estructural, junto a elementos coyunturales, cambiaron el escenario político para lo que resta del mandato de Milei. El plan económico del gobierno no solamente muestra fisuras, sino que se encuentra en una dirección de difícil salida para mostrar mejoras en las condiciones de vida de la gente de acá a las elecciones presidenciales del año que viene.

El tercer año de una gestión, puede decirse, es el primero del proyecto real de gobierno. Los primeros dos se debate la herencia, se gobierna desde las expectativas, y los gobiernos tienen la posibilidad de confrontar futuro con pasado. Luego de las elecciones de medio término tienen que empezar a verse resultados, más si las ganaste con claridad. Pese a la novedad que fue la irrupción del proyecto libertario, este tercer año de mandato muestra a un gobierno que parece no poder escapar del loop ilusión-desencanto producidos desde el final del ciclo kirchnerista. Primero Macri, después Alberto Fernández, vivieron su etapa esperanzadora y llegaron al tercer año desencantando a su electorado. Javier Milei empieza a dar señales de repetir la nueva tradición de la dirigencia política argentina: desilusionar.

El gobierno se encuentra frente a un dilema que pretendía sortear disputando la agenda mediática con múltiples temas y jugando con números de aparente bonanza alejada del sentir popular. Una economía dual donde el boom de Vaca Muerta, más minería, más cosechas récord permiten mostrar algunos números de crecimiento que hubieran podido poner en contraste con los números del mercado interno que empeoran día a día. Sin embargo, esta economía dual no puede tapar un problema aún mayor. Hoy se hace evidente que la principal bandera que el gobierno puede enarbolar, la baja en la inflación, está en crisis y su continuidad sólo se logra a costa de un deterioro aún mayor de las condiciones actuales. El dilema hoy se define como inflación o reactivación del mercado interno.

La pelea contra la inflación se lleva adelante de forma bien ortodoxa: ajuste fiscal, tasas altas, caída en los ingresos y apertura económica con atraso cambiario (dólar barato) para disciplinar los precios locales con productos chinos. Si el gobierno quiere recuperar la tendencia a la baja de la inflación que perdió hace casi un año (mayo 2025) debe profundizar esa dirección. Si elige reactivar la economía local debe bajar las tasas y permitir paritarias más altas, entre otras medidas, que permitan salir del ahogo a la población y que se recupere el consumo y la inversión. Eso, teniendo en cuenta que la gran mayoría de la producción local está sin márgenes de ganancia, supone que si se recupera la capacidad de compra los precios volverán a subir.

Hasta hace unos días parecía que el gobierno había decidido relajar los objetivos inflacionarios y apostar a la recuperación bajando las tasas de interés que incentiven los créditos (no sólo los hipotecarios para los funcionarios del gobierno). Pero la inflación de marzo en 3,4% prendió las alarmas. Ahora Milei pretende atarse al mástil del ajuste perpetuo. El rumbo a elegir por parte del gobierno no termina de estar definido. De todos modos, ninguno de los caminos entre los que podría optar es suficiente para reactivar un mercado interno devastado con el incremento de la desocupación, los bajos ingresos, el pluriemplempleo y la precarización. Sólo cabe imaginarse un giro dramático en la estrategia ante el escenario depresivo. Dolarización, Convertibilidad o algún otro plan megalómano de consecuencias imprevisibles.

La caída

¿Qué pasó desde aquella victoria contundente de octubre pasado? El resultado significó en primer lugar el fin de la herencia. La situación social ya endeble se apalancaba en las expectativas de un futuro promisorio. Se veía en las encuestas de fin del año pasado: a la gran mayoría le costaba llegar a fin de mes, pero el votante de Milei tenía esperanzas en la recuperación futura luego de despejar el “riesgo kuka”. Sin embargo, con el correr de los días llegaron el aumento de la carne, los tarifazos en los servicios y el cierre de empresas, con el caso paradigmático de Fate, en el contexto de la reforma laboral, para finalmente llegar a la crisis del transporte público, que no desatará un estallido social a la chilena, pero parece haber terminado de abrir la canilla del hartazgo.

Ninguno de los escándalos que rodea al gobierno permearía en la sociedad como lo está haciendo si no fuera por la asfixiante situación social que no parece tener salida. Libra, Spagnuolo (y el 3% para Karina), Espert, Adorni y los créditos hipotecarios del Banco Nación hoy cobran un nuevo sentido: el gobierno que venía a destruir el Estado parece que sólo vino a sacarle una tajada. La “moral como política de Estado” era la carta que tenía Milei para presentar este 2026, un año que se sabía no prometía un jardín de rosas, pero sí debía prometer un gobierno honesto acompañando el esfuerzo social. Con la bandera de la moral manchada la trampa del gobierno termina de solidificarse: ni bienestar ni acompañamiento. Mientras esperamos quizá la última jugada posible, la mirada ya se posa en la oposición.

Hay 2027

El camino descendente del gobierno encontró en marzo su mes fatídico. Todas las encuestas muestran un descenso pronunciado en la imagen del presidente y en las expectativas económicas. A su vez se simulan escenarios electorales donde el gobierno pierde con cualquier opositor. Por esto, uno de los fenómenos de la etapa que comienza es la relevancia de lo que sucede dentro del campo opositor. Las mismas encuestas presentan un panorama novedoso con algunos datos destacados: la centralidad de Axel Kicillof, hegemonizando el voto peronista y despejando todo tipo de dudas respecto al liderazgo del kirchnerismo. En segundo lugar, el crecimiento de figuras como Myriam Bregman y Juan Grabois en el votante joven y harto de los fracasos del peronismo; y en tercer lugar la reemergencia de la identidad PRO ante el desencanto con el proyecto libertario.

El escenario político recién comienza a abrirse. En el devenir del gobierno ahora empieza a jugar lo que suceda en el frente opositor. Las conversaciones, las alianzas que empiecen a tejerse y los borradores de propuestas tendrán impacto en la nueva coyuntura. El contexto de crisis social y de persistencia en el rumbo por parte del gobierno generará las condiciones para la emergencia de un proyecto alternativo.

Lo que se diga desde la trinchera opositora será insumo político, tanto del gobierno como de las expectativas del electorado opositor cada día más deseoso de una salida. La pregunta que también se instala es cómo salir del loop que viene destruyendo el vínculo entre la dirigencia y la sociedad: las promesas incumplidas y la política que sólo se representa a sí misma. Así la ardua tarea de la construcción de una alternativa debe estar advertida de la serie de fracasos que se vienen acumulando desde hace más de una década.

Se abre una nueva etapa. El gobierno da señales de profundizar su rumbo pese al deterioro de las condiciones de vida. La oposición tiene la oportunidad de volver a articularse en torno a un proyecto que no repita los fracasos anteriores y que pueda torcer el rumbo declinante hacia una persistente mejora de la situación social y un nuevo proyecto de desarrollo de largo plazo. De la solidez y consistencia de ese proyecto alternativo depende la construcción de una nueva esperanza o de la profundización del desencanto con las dirigencias políticas.

* Para comunicarse con el autor: @carraspero (X) y @lucio_fm (IG)

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    Una y mil veces Fontan

Una y mil veces: uruguayos en Nicaragua detrás de una utopía

28 Abril 2026

Este 29 de abril se estrena Una y mil veces: uruguayos en Nicaragua detrás de una utopía, de Ernesto Fontan. Tras dirigir su ópera prima -Tarará-, fundó Ámbar Cine, su propia productora y comenzó a trabajar en el flamante proyecto. El documental reconstruye, tras más de cuatro décadas, la historia de medio centenar de uruguayos exiliados -52, para ser específicos- que durante las dictaduras de los años 70 se sumaron al Frente Sandinista de Liberación Nacional para combatir y derrotar el régimen de Anastasio Somoza en 1979

Fontan, cuyo nombre es en homenaje al Che, se interesó por los movimientos revolucionarios de liberación desde muy joven. De esa manera, Una y mil veces es una historia profundamente latinoamericana: a lo largo de poco más de una hora sigue el itinerario vital y político de ese grupo de militantes que, tras atravesar Argentina, Chile y Cuba, tuvo una participación clave para la caída final de la dinastía somocista. 

Está narrada desde adentro, por los protagonistas y sus familiares, lejos de una mirada exclusivamente historiográfica. Trabaja sobre un eje doble, personal y humano, a través de charlas, entrevistas, reuniones y otras actividades comunes: conocer sus motivaciones y describir aquellos años marcados por la violencia. Un relato íntimo apoyado sobre el dolor, pero también la convicción y la memoria. Muchos ex combatientes no lo habían contado siquiera en sus casas, por lo que abrió distintas conversaciones. A su vez, evidencia su proceso de realización, lo que funciona como una especie de homenaje al documentalismo.  

El director relata que se encontró con la historia durante la gira europea con su film previo. En una proyección en Cataluña se le acercó José Pommerenck, que junto a compañeros ya venía trabajando la idea. Querían dejar testimonio, ya sea en una película o en un libro. Se integró al proyecto y replicó casi el equipo técnico argentino de Tarará. Si bien había sido seleccionada para recibir respaldo del INCAA, tras el cambio de gobierno el organismo fue vaciado y desfinanciado. Venía siendo filmada desde 2021 en distintos países -Argentina, Costa Rica, Nicaragua y Uruguay- pero aún faltaba el cierre en Cataluña, por lo que tuvieron que recurrir al financiamiento colectivo a través de la plataforma Goteo y lo consiguieron llevar adelante gracias a ese apoyo.  

El equipo de producción incluye ex combatientes internacionalistas y documentalistas de diversos países encargados de la investigación el guion para respaldar la veracidad de los hechos narrados. El historiador y politólogo uruguayo Gerardo Caetano acerca la historia de Nicaragua en el siglo XX y la figura de Sandino. Sin embargo, más que un ejercicio de reconstrucción histórica, es un acto de memoria colectiva. El nombre de Héctor Altesor, de la Unión de Juventudes Comunistas, sobrevuela las anécdotas: cayó en combate tres días antes de la toma del poder. Ese factor ordena emocionalmente el relato.  

El documental culmina con el triunfo sandinista y no aborda las décadas subsiguientes en Nicaragua, más allá de algunas reflexiones particulares. De todas formas, funciona como sanación para militancia y familia y, con su dimensión ética, dispara varias preguntas. Por un lado, ¿volverían? Por otro, ¿qué lugar ocupa hoy la utopía en nuestras sociedades? En esa tensión es donde encuentra su mayor potencia, en tiempos individualistas. Es también una reparación, al poner en primer plano a quienes creyeron que otro mundo era posible.

Tras su estreno en Uruguay en noviembre pasado, y en línea con su postura autoral, Fontan ya está empezando en su próximo proyecto: vincular el bombardeo de Guernica en 1937 con el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955. “Quiero explorar qué se puede hacer desde el cine para recuperar esa memoria”, afirma. Por eso merecen ser narradas. Al fin y al cabo, una invitación a recordar, una y mil veces, que la historia también está hecha de decisiones individuales que, en su conjunto, pueden ser capaces de cambiar su rumbo colectivo.

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A 35 años del crimen de Walter Bulacio: el caso que llevo al país a la Corte Interamericana de Derechos Humanos

28 Abril 2026

El domingo 26 de abril pasado se cumplió un nuevo aniversario de la muerte del joven Walter Bulacio, el caso emblemático que expuso la violencia policial, manifestada entre otras acciones en razzias contra la juventud, de la década del 90. El hecho inició el 19 de abril de 1991, en la puerta del Estadio de Obras al cual había asistido Bulacio por un recital de los Redondos. Allí fue víctima de una detención junto más de ochenta jóvenes. Por los resultados de la detención y la represión Walter sufrió heridas en su cráneo y en otras partes de su cuerpo. Finalmente murió por un derrame cerebral y su caso dio origen a una larga lucha de memoria y justicia que llevó al país a los Tribunales Internacionales.

El 18 de septiembre de 2003, la Corte Interamericana de Derechos Humanos - Corte IDH - dictó sentencia en el marco del caso Bulacio, en el cual la República Argentina acordó una solución y reconoció o su responsabilidad internacional por la violación de los derechos humanos de la víctima. La causa Bulacio vuelve a tomar vigencia cada vez que se conocen nuevos casos de detenciones arbitrarias o abusos de las fuerzas de la seguridad.

"La detención, tortura y muerte de Walter pusieron sobre la mesa las detenciones arbitrarias, al calor de manifestaciones juveniles multitudinarias que sacudieron la desmovilización de la época y trajeron al centro político una pelea que se venía desarrollando de forma mucho menos visible en las barriadas populares. Con esas marchas nació un grito colectivo que perdura, sobre todo, en la garganta de jóvenes que no habían nacido, pero que hoy levantan esa bandera porque siguen siendo víctimas de la misma violencia estatal. Ese saldo organizativo se expresa en la consolidación de CORREPI y el conjunto del movimiento antirrepresivo en Argentina”, reflexionó la abogada María del Carmen Verdú en una entrevista con AGENCIA PACO URONDO en 2021.

La parte medular de la sentencia sigue incumplida porque el sistema de detenciones arbitrarias es incluso de mayor amplitud. Cuando un juez o fiscal quiere ordenar una detención debe fundamentar por escrito razones y pruebas. Un policía, en cambio, no necesita otro argumento que su propia decisión. Una vez en la comisaría, adecuan a lo que mejor cuadre según la situación. Para eso tienen a su disposición la averiguación de antecedentes o la identificación de faltas y contravenciones, sin olvidar las razzias”, añadió respecto al incumplimiento de las normativas internacionales por parte del Estado argentino. 

En una entrevista en 2022, Esteban Rodríguez Alzueta, investigador del LESyC de la Universidad Nacional de Quilmes conversó con AGENCIA PACO URONDO y reflexionaba: "Me parece que el caso Bulacio hay que pensarlo al lado de otros casos similares y al lado de las trayectorias de los organismos de derechos humanos, de las tareas pendientes con las que se medían los derechos humanos en aquel entonces. Se había invertido mucho tiempo y energía en problematizar el Terrorismo de estado, pero estaban quedando algunas tareas pendientes, una de ellas era las continuidades entre las dictaduras y la democracia. El caso Bulacio permitió arrojar luz sobre algunas prácticas policiales con mucha historia en el país, sirvió para pensar cuánto le debían las policías de la democracia a las policías de las dictaduras. Todos sabemos que los gobiernos pasan y las policías permanecen, de modo que había razones suficientes para poner el ojo en esas burocracias, en las inercias institucionales, comenzar a problematizar las razzias, las detenciones policiales, los traslados a las comisarías, el destrato y la brutalidad policial."

"Mira, como dijo alguna vez Hannah Arendt, tratando de escindir las responsabilidades individuales de la responsabilidad colectivas o sociales, “en un tribunal no se juzga ningún sistema”. Es decir: las estructuras no van a juicio. Las estructuras, las prácticas policiales de las que son objetos los jóvenes, no se van a comprender y, mucho menos poner en crisis o desandar, a través del reproche judicial. Y eso no significa que ese reproche sea una cuestión menor, pero no hay que hacerse muchas ilusiones con estos juicios que, insisto, son muy necesarios. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta que la intervención sobre esas burocracias necesitaba el desarrollo de políticas públicas de largo aliento, que no alcanza el reproche judicial ni el litigio estratégico”, sintetizó el investigador. 

A su vez, agregó: "En las últimas décadas, y solo en la provincia de Buenos Aires, hay pabellones enteros en varias Unidades, destinados a las fuerzas, que están repletos. En las últimas décadas, se han realizado también cientos de purgas y exoneraciones y, sin embargo, la policía sigue siendo ´la maldita policía´. Por más que se retiren las manzanas podridas, se seguirá pudriendo el resto, porque el problema es el canasto que las contiene, es decir, la institución, o, mejor dicho, la división del trabajo que organiza el quehacer policial; las relaciones de posición que atribuyen determinados roles a los agentes, papeles que los policías no eligieron ni controlan, que no siempre coincide con sus elecciones, sus pasiones. Es decir, operar sobre las estructuras, requiere de otro tipo de militancias, no alcanza con la militancia de derechos humanos".

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    Jauretche y Perón
    Jauretche y Perón

Premios del pensamiento nacional latinoamericano

28 Abril 2026

El Foro PNL abre cada dos años la convocatoria de nominaciones para los Premios del Pensamiento Nacional Latinoamericano (Premios PNL), con la finalidad de distinguir las contribuciones significativas de quienes con su trabajo intelectual aportan a la emancipación de Nuestra América. El objetivo de estos premios es hacer un reconocimiento institucional a los aportes realizados por pensadores/as de diferentes nacionalidades y trayectorias en distintos campos del conocimiento inscriptos en esta matriz de pensamiento situada, crítica, creativa y emancipadora.

Es justo identificar y dar relevancia a esas personas y grupos de trabajo que se han destacado, y aún lo hacen, en función de la mencionada meta. Asimismo es necesario acompañar esos senderos abiertos haciendo circular esas voces y aportes para que puedan seguir nutriéndonos como comunidad.

En la primera edición del año 2024 han sido galardonados el historiador Norberto Galasso (como premio a la trayectoria); el Equipo de Investigación de la Cuestión Malvinas (EdICMa) y la obra de Miguel Mazzeo “Alicia en el país. Apuntes sobre Alicia Eguren y su tiempo”.

Categorías

01 Premios a la Trayectoria

A.  Maestra y Maestro de la Liberación: 

​​Alude a dos personas de diverso género de al menos 65 años al momento de la postulación, que han realizado una extensa obra intelectual, propositiva y de reconocimiento público en alguna de las problemáticas del Pensamiento Nacional Latinoamericano.

B. Constructores de Comunidad

​​Refiere a un colectivo con una identidad propia que se destaque, a la vez, por su producción intelectual y su acción cultural y política en el territorio de América Latina y el Caribe. Debe contar con, al menos, cinco años de trayectoria verificable al momento de la postulación. Incluye todo tipo de procesos colectivos, tales como redes, asociaciones, centros e institutos, siempre y cuando:
 

i)    tengan una labor de producción intelectual;
ii)    que el ámbito de su acción incluya vinculación con el territorio.
No incluye partidos políticos, aunque sí centros de pensamiento o formación asociados a ellos.

02  Premios a Obras

C. Quetzal de la Palabra

 Hace referencia a un libro escrito por hasta tres autores/as que represente un aporte sustantivo al pensamiento nacional latinoamericano. Esta obra debe haber sido publicada en América Latina y el Caribe, en cualquier idioma en uso en la región (en caso de no ser español o portugués, debe incluirse una traducción a estos idiomas). El objeto de estudio se referirá a algún aspecto comprendido en los ejes delimitados anteriormente siempre y cuando adopten la perspectiva mencionada. Pueden ser tanto obras teóricas como empíricas, o una combinación de ambas. No se admitirán textos inéditos ni tesis de doctorado o de maestría no publicadas como libro. Los textos deben contar con el ISBN respectivo y haber sido objeto de una evaluación editorial ya sean publicaciones en soporte papel o digital. Se otorgará un premio al mejor libro, pudiéndose entregar, además, hasta dos menciones especiales.

D. Quipus de América

​Hace referencia a publicaciones en serie, contemplando revistas, colecciones editoriales, libros compilados en varios volúmenes, etc. Estas obras deben haber sido publicadas en América Latina y el Caribe. En caso de ser libros, no pueden ser autopublicaciones, sino libros con ISBN en el marco de una editorial reconocida. En caso de ser revistas, deben contar con ISSN. En ambas situaciones, el tiempo de publicación puede exceder el período premiado, pero en esos años debió tener actividad editorial continua.

Bases y condiciones: https://forodelpnl.wixsite.com/

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    Sancor

ATILRA: Preguntas que los trabajadores se hacen sobre Sancor

27 Abril 2026

A continuación reproducimos el comunicado enviado por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) respecto de la quiebra de Sancor.

CON MOTIVO DE LA QUIEBRA DE SANCOR CUL, IREMOS RESPONDIENDO ALGUNAS DE LAS PREGUNTAS QUE NOS ACERCAN LOS COMPAÑEROS

-¿QUÉ PASA CON LA ASAMBLEA DE SOCIOS DE SANCOR CUL PREVISTA PARA EL 30 DE ABRIL DEL 2026 QUE DEBÍA RATIFICAR O RECTIFICAR EL PEDIDO DE QUIEBRA SOLICITADO POR EL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN?

La quiebra declarada judicialmente conlleva el cierre formal y la disolución de la cooperativa quedando en consecuencia disueltos sus órganos de dirección y administración que ya no pueden deliberar ni decidir sobre la cooperativa así disuelta, que ha dejado de existir. Por lo tanto, ninguna asamblea válida puede llevarse a cabo al respecto el 30 de abril. 

Al margen de ello, la resolución judicial destaca: 

a) Los más de CUATROCIENTOS (400) pedidos de quiebra formulados por terceros por deudas post apertura concursal, y en ninguno de esos pedidos SANCOR CUL ofreció el pago de los montos reclamados. 

b) Que SANCOR CUL manifiesta expresamente que no se encuentra en condiciones de afrontar el pasivo concursal verificado ni el plan de reactivación propuesto en el Procedimiento de Crisis, y que tampoco puede formular oferta de acuerdo a sus acreedores. 

Por lo tanto, encontrándose acreditada y reconocida la situación de insolvencia patrimonial generalizada y sostenida en el tiempo, y ordenada la quiebra, la decisión posterior de una asamblea de socios que pertenecieron a una cooperativa disuelta, carece de relevancia jurídica.

-¿QUÉ OPINAN LOS TRABAJADORES ACERCA DE UNA PROPUESTA QUE PLANTEA REGRESAR AL ESTADO CONCURSAL Y RECONVERTIR LA COOPERATIVA EN UNA SOCIEDAD ANÓNIMA? 

*Jurídicamente inviable y económicamente perjudicial para los trabajadores. 

Jurídicamente inviable no solo porque SANCOR CUL se extinguió, sino porque en la etapa concursal, ante los más de cuatrocientos pedidos de quiebra con continuidad de la explotación de parte de los trabajadores, ATILRA, OSPIL y AMPIL; SANCOR CUL no ofreció ninguna propuesta de pago dejando vencer los plazos procesales. No se puede volver atrás sin vulnerar el principio de legalidad en el procedimiento y el derecho de los acreedores laborales afectados quienes rechazan categóricamente la posibilidad y se niegan terminantemente a ser accionistas de una Sociedad Anónima, agregando además que ATILRA, OSPIL y AMPIL, asociaciones civiles sin fines de lucro, se encuentran legalmente imposibilitadas. 

Económicamente perjudicial para los trabajadores, ATILRA, OSPIL y AMPIL, porque además de los más de nueve meses de sueldos, aportes y contribuciones, que adeuda la extinguida cooperativa y ya no cobrarían, se necesitan algunos millones de dólares para optimizar el funcionamiento de las plantas, con lo cual no solo tendrían que salir a buscar dinero sino que continuarían sin cobrar, asumiendo un riesgo empresario que como trabajadores no les corresponde. 

La solución correcta se encuentra plasmada en la Resolución de quiebra en cuanto dispone la enajenación de la empresa en marcha, alternativa que ya está convocando varios interesados que se encuentran preparando sus propuestas para presentarlas al Juzgado en la etapa procesal oportuna.

Como lo venimos haciendo y en la medida de las posibilidades, desde Atilra seguiremos asistiendo a las y los compañeros en lo concerniente a la salud de los mismos y su grupo familiar, materialmente con sumas dinerarias y vales para que puedan adquirir mercaderías en nuestro supermercado.

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APU PODCAST

El debate sobre tipo de cambio y desarrollo nacional: diálogo con Manuel Cruz

27 Abril 2026

Manuel Cruz es licenciado en Economía y tiene una maestría en Política de Desarrollo, especializada en Corea del Sur, país donde actualmente vive y trabaja. En esta entrevista con Agencia Paco Urondo, Cruz cuestiona uno de los pilares más arraigados del pensamiento económico industrialista argentino: la idea de que un tipo de cambio alto es condición necesaria para el desarrollo. En su lugar, propone mirar la estructura de costos, la infraestructura logística y la escala productiva como las verdaderas claves de la competitividad.

APU: Escribiste un artículo para Agencia Paco Urondo donde planteás que no se puede pensar la competitividad solamente desde el tipo de cambio. En sectores del peronismo más industrialista hay una idea muy instalada: que un dólar alto protege a la industria de la competencia exterior y es la plataforma para el desarrollo. ¿Ves problemas en ese planteo?

MC: Para empezar, ese planteo no se condice con los hechos estilizados, es decir, con lo que se puede confirmar empíricamente. Desde 2002-2003, cuando arranca el kirchnerismo, hasta 2011, el tipo de cambio estuvo prácticamente fijo en $3,50. Eso lo pueden verificar: no pasó hace tanto, aunque la memoria en Argentina sea corta. Y el crecimiento industrial de ese período es innegable. Después, entre 2011 y 2015, el crecimiento fue en serrucho: se crece, se decrece, básicamente estancado. La devaluación de 2014 no generó ningún crecimiento industrial. Y entre 2016 y 2019, con Macri, yo mismo lo viví: tuve una empresa y fui a la quiebra. En diciembre de 2015 hubo una devaluación del 50%, de $9,50 a $14, y no creo que nadie pueda mostrar datos de crecimiento industrial en ese período. El pasado reciente habla por sí solo.

APU: Igual hay que aclarar que ese tipo de cambio estable del período 2002-2011 partió de una devaluación enorme, la de Duhalde. Era un tipo de cambio alto que se mantuvo estable, ¿no?

MC: Sí. Se rompe la convertibilidad en enero de 2002 y el tipo de cambio escala hasta 4 a 1 hacia junio-julio. En ese momento la puja distributiva estaba muerta: los sueldos por el suelo, el consumo devastado, la tasa de interés al 100%. Por cuestiones especulativas entran capitales, el dólar baja a $2,60 y se estabiliza en $3. Ese es básicamente el tipo de cambio que se mantiene por más de una década, hasta 2012 aproximadamente. Pero más allá de eso, las sucesivas devaluaciones desde 2014 en adelante no solucionaron ningún problema: la propia inflación se termina comiendo la ventaja cambiaria y no se va a ningún lado. En realidad, el problema no es el nivel del tipo de cambio sino los costos nacionales.

APU: ¿A qué te referís con costos nacionales?

MC: En una economía existen bienes transables y no transables. Los transables —alimentos, energía, maquinaria, bienes de capital— tienden a tener precios en dólares. Incluso la tierra agrícola pampeana deriva su precio del valor de la soja en dólares. Si Argentina devalúa, el precio de la tierra no cambia en dólares, el precio de la soja no cambia, la semilla está en dólares, el gasoil está en dólares, la maquinaria —aunque se produzca acá— tiene componentes importados con precio en dólares. Lo único que se determina en moneda nacional es el salario. Entonces, cuando devaluás, todos los costos —intermedios, de capital, de consumo— se ajustan casi instantáneamente. El salario, en cambio, queda rezagado. Lo que hace una devaluación es redistribuir el ingreso nacional, nada más. Cuando hay bajo desempleo y el movimiento sindical está organizado, eso dispara la puja distributiva, que es una de las principales causas de la inflación en el kirchnerismo. En última instancia, no cambia nada estructural.

APU: ¿Dónde hay que mirar entonces si no es el tipo de cambio?

MC: Un ejemplo que me tiene muy interesado hace tiempo es el costo logístico. Según el economista canadiense Jean Paul Rodrigue, Argentina destina entre el 27 y el 28% de su PBI a logística. El promedio de la OCDE es 8-9%. Yo pregunto: ¿cuánto valdría el "tipo de cambio competitivo" si cambiáramos nuestra matriz de transporte, que hoy es un 90% camionera, hacia el transporte marítimo-fluvial? Soy de Río Gallegos, a 2.700 km de Buenos Aires. Enviar una tonelada por camión consume alrededor de 166 litros de gasoil. Esa misma tonelada enviada por barco desde el puerto de Buenos Aires al puerto de Río Gallegos consume 6 litros. Y el principal ítem de importación de Argentina es precisamente el gasoil, entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales. No estamos hablando de tecnología nueva: los puertos están construidos, desde el Paraná-Paraguay hasta toda la costa patagónica. Es una decisión de economía política, no un problema técnico.

APU: ¿Y por qué no se usan esos puertos?

MC: Hay cuestiones regulatorias y de economía política que no voy a desarrollar acá por una cuestión de tiempo. Pero técnicamente todos son utilizables. Habrá que invertir algo en actualizarlos, pero están. Puerto Madryn opera, Ushuaia tiene un servicio mensual —que no es mensual por ninguna limitación técnica—, Río Gallegos tiene un puerto de aguas profundas construido en la época de Illia que no está en uso. Hay un solo servicio mensual de Buenos Aires a Ushuaia y uno quincenal del puerto de Santa Fe al de La Plata, y nada más. Eso es todo el cabotaje marítimo argentino.

APU: También hacés énfasis en otro concepto: la escala productiva.

MC: Claro. El principal determinante de la competitividad internacional no son los salarios bajos —eso es un mito, lo del chino que trabajaba por un plato  de arroz—. Lo que determina la competitividad es la economía de escala: a mayor escala, menor costo fijo unitario. Si hago una planta para producir 1.000 autos e invierto un millón de dólares, cada auto amortiza $1.000 de costo fijo. Si produzco 500, cada uno amortiza $2.000. En economías industriales maduras, al pasar a escalas de un millón de unidades, ese costo fijo unitario puede caer diez veces. Y esto mismo aplica a la infraestructura. Ahora bien, ¿qué hace una devaluación? Al bajar salarios en dólares genera recesión, las familias consumen menos, la economía se enfría y se reduce la rotación de toda la infraestructura instalada. Eso es un costo real que no aparece en ningún balance, pero existe. El gobierno actual, por ejemplo, no está manteniendo la infraestructura instalada. Ese deterioro equivale a entre el 2 y el 5% del valor total del stock de infraestructura, y lo va a tener que pagar el próximo gobierno. Es una deuda en dólares muy concreta.

APU: Hay economistas como Marcelo Diamand o ahora Guillermo Moreno que proponen tipo de cambio alto pero con retenciones para proteger el salario, y energía barata internamente. ¿Cómo evaluás esa salida?

MC: Mirá, algo que me impactó mucho fue graficar la evolución del tipo de cambio nominal de los países de industrialización tardía más exitosos: Japón, Alemania, China, Taiwán. Japón pasó de 360 yenes por dólar —fijo durante la ocupación— a 75 yenes. Es decir, revaluó sistemáticamente durante décadas. Alemania hizo algo similar, salvo en el shock entre 1982 y 1986. China tuvo tipo de cambio fijo hasta Nixon-Mao en 1971, luego revaluó hasta los 80, devaluó algo a principios de los 90, llegó a ocho yuanes por dólar —nunca a dos dígitos— y en los últimos 20 años revaluó de 8 a 6. Taiwán, de 40 a 25. Todos los casos más exitosos de industrialización tardía muestran revaluación sistemática. Nadie que haya visto esos gráficos puede sostener sin más la tesis del tipo de cambio competitivo.

APU: ¿Cómo explicás entonces que el período 2002-2011 funcionó si partió de una devaluación?

MC: Partió de una situación de destrucción total: 22% de desempleo, pobreza del 60-70%, salarios de 90 dólares mensuales, jubilación mínima de 200 pesos que con la devaluación llegó a valer 50. Lo que hubo fue una recomposición muy rápida del ingreso, una caída acelerada del desempleo, una expansión del mercado interno sostenida, y encima el viento de cola del superciclo de las commodities. Eso generó un círculo virtuoso: más mercado interno, más consumo, más inversión, más escala, menores costos unitarios. El problema llegó en 2011, cuando el kirchnerismo enfrentó la salida de dólares y tomó dos decisiones cuestionables: no subir la tasa de interés —en parte por proteger a la pequeña y mediana industria que opera con cheques diferidos— y no tomar deuda externa a tasas más altas para sostener el proceso. En ese momento el tipo de cambio real empezó a apreciarse por inflación sin la revaluación nominal que lo acompañara, y el sistema se desestabilizó.

APU: ¿Y si la revaluación sostenida es la clave, por qué no se hizo?

MC: Porque una revaluación nominal sostenida hace varias cosas a la vez: desalienta la dolarización de ahorros —si el peso se aprecia, ¿para qué compro dólares?—, modera la puja salarial porque los trabajadores ganan más en términos de dólares sin necesidad de conflicto, y bajan los costos industriales porque todos los insumos están en dólares. Argentina tiene superávit comercial de manera sistemática desde 1914, salvo sequías, inundaciones o errores de política energética. En los últimos 25 años acumuló algo así como 200.000 millones de dólares de superávit comercial. ¿Dónde están? Se fueron por formación de activos externos, la llamada "fuga". Eso es consecuencia directa de la inestabilidad cambiaria: si cualquier argentino espera que el peso se deprecie, compra dólares. Una revaluación sostenida y creíble cortaría ese mecanismo de raíz.

APU: ¿En qué se diferencia lo que proponés del modelo de Milei, que también apuesta a moneda fuerte, minería y campo?

MC: La diferencia central es el ancla. El gobierno de Milei sostiene el tipo de cambio fijo sobre la base de represión salarial: aumenta el desempleo, bajan los salarios reales, y eso enfría la demanda de divisas. Cualquiera que tenga un amigo en el Estado puede comparar su sueldo actual en dólares con el de hace unos años. Eso no es desarrollo, es ajuste. Lo que yo planteo es diferente: una revaluación sostenida que genere expectativas de apreciación, combinada con un mercado interno dinámico que amortice los costos fijos de la infraestructura y haga viables proyectos de inversión a escala. Sin mercado interno pujante, ninguna mina en la cordillera cierra su modelo de negocio, porque nadie va a pagar solo los 150 km de ruta, el tendido eléctrico y el puerto que necesita. El mercado interno es el que permite usar esa infraestructura al máximo y bajar el costo unitario para todos.

APU: Antes de cerrar, ¿un ejemplo concreto de lo que proponés?

MC: Santa Cruz. Las represas del río Santa Cruz empezaron en 2014, debían terminarse en 2017 y seguimos en 2026. El gobierno de Macri las paralizó y redujo la capacidad de 11 a 8 turbinas por presión de grupos ambientalistas. Esas represas están a menos de 200 km de Punta Quilla, que tiene condiciones para un puerto de aguas profundas. A principios de los 2000, Aluar planteó una planta de 220.000 toneladas de aluminio. Hoy eso queda chico: la escala competitiva internacional es al menos un millón de toneladas. Con energía barata de las represas, un puerto de aguas profundas y una licitación internacional, podríamos estar produciendo un millón de toneladas de aluminio sin haber producido un kilo de bauxita —que igual importaríamos—. Eso generaría un ingreso enorme de divisas. No tiene nada que ver con el tipo de cambio. Ninguna multinacional minera que opera en Zimbabwe o el Congo está mirando el tipo de cambio del país anfitrión. Argentina es el único país donde esa discusión lleva más de medio siglo. Acá en Corea jamás escuché hablar de tipo de cambio competitivo.

El gobierno de Milei sostiene el tipo de cambio fijo sobre la base de represión salarial: aumenta el desempleo, bajan los salarios reales, y eso enfría la demanda de divisas. Cualquiera que tenga un amigo en el Estado puede comparar su sueldo actual en dólares con el de hace unos años. Eso no es desarrollo, es ajuste. Lo que yo planteo es diferente
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    Tik Tok

Fenómeno Tik Tok: consumo efímero y adicción en la sociedad del cansancio

27 Abril 2026

La disputa entre Netflix y Paramount por adquirir Warner Bros, que finalizó en febrero con la victoria de la segunda, volvió a poner en discusión una paradoja latente, que va ganando terreno: la contradicción de un mercado en manos de unos pocos que cada vez se reduce más y la excesiva cantidad de contenidos ofertados. Lo que comenzó con la absorción de Fox por parte de Disney a fines del 2019 demuestra cómo en la última década se fue consolidando un modelo en el cual los jugadores principales se pueden contar con los dedos de una sola mano. En la actualidad, son cinco las empresas que dominan las plataformas de streaming: Netflix lidera el ranking con más de 300 millones de suscriptores, seguido de cerca por Amazon Prime -200 millones- y Disney+ -130 millones-, y un poco más alejadas Paramount+ -junto con su reciente adquisición HBO- y Apple TV.

A pesar de ser pocas las compañías que reúnen tal caudal de consumidores a nivel mundial, la oferta de películas y series es realmente abismal, habiendo para todos los gustos y disponibles a cada momento como nunca antes. Sin embargo, es habitual oír a los televidentes afirmar que no encuentran nada interesante o nuevo para ver, o que pierden más tiempo buscando en el infinito e interminable catálogo que mirando algo en sí, debido a que no saben qué elegir. ¿Por qué sucede esto? Pueden existir respuestas variadas que a modo conjunto intenten dar cuenta de una explicación lógica o razonable. 

A nivel estructural, y en líneas generales, el algoritmo le muestra a cada usuario contenidos relacionados a lo que ya vio y a lo que le dio el pulgar para arriba, omitiendo lo que no encaja con esos patrones de consumo. No es novedad. Las bases de datos están configuradas para que haya una personalización especial para cada usuario según sus intereses. Si uno nunca busca ni mira una película de terror, es probable que no le sugieran La hora de la desaparición o El conjuro excepto en la sección dividida por género. Además, el sistema beneficia las tendencias que están teniendo éxito e invisibiliza lo que no produce un buen rendimiento, por lo que pareciera que prácticamente siempre aparece lo mismo en pantalla, dando esa sensación de “haberlo visto todo”. 

En cuanto a las personas en sí, y aquí se presenta lo más interesante, diversos estudios demuestran que estamos viviendo en una época en la que se promueve y practica la cultura de lo efímero a niveles exacerbados. Este fenómeno se caracteriza por priorizar consumos fugaces y desechables, primando la sensación de insatisfacción constante. Hay tantas opciones para elegir que, una vez terminado un contenido, se salta a otro inmediatamente sin procesar lo que se vio, en ocasiones olvidando días después el título y hasta la propia trama. Aunque suene increíble, sucede más de lo que pensamos, y es que vivimos a un ritmo frenético que nos impide la desconexión real que la inmensidad de la red ofrece. 

Claro está que no acontece sólo en las plataformas de streaming ni fue allí donde esto se originó, sino que las redes sociales fueron las que lo permitieron y amplificaron, especialmente Tik Tok. Ya lo decía Byung Chul Han en “La sociedad del cansancio”. Al haber tanto estímulo presentándose en simultáneo, los usuarios se encuentran saturados. Hay una sobrecarga de información constante que no otorga respiro, por lo que abundan las historias sencillas y sin demasiada profundidad, priorizando la cantidad por sobre la calidad. 

Fue el mismísimo Matt Damon quien, en el podcast The Joe Rogan Experience reveló que Netflix exige producciones con tramas o diálogos repetitivos, sabiendo que los espectadores utilizan sus celulares mientras se encuentran mirando una película. En lo cotidiano, existen grandes dificultades para concentrarse en un episodio de cuarenta minutos sin pausar para tomar el teléfono y usarlo al unísono -lo que se denomina “segunda pantalla”-. Ante la evidente ausencia de atención, cada vez más habitual, la plataforma responde con requerimientos que se adaptan a las nuevas formas de consumo, en las que hay que mencionar tres o cuatro veces una idea para que se impregne en el cerebro.

Como consecuencia directa, nos encontramos de cara a una nueva tendencia que, se presume, tendrá éxito asegurado al menos durante un tiempo. Los hábitos contemporáneos han allanado el camino para las denominadas series en formato vertical. Se trata de producciones con capítulos de entre uno y cinco minutos que se consumen como los reels de Instagram, los videos de Tik Tok o los shorts de Youtube. En Argentina, en su mayoría son producidas por los propios canales de streaming, como Olga y Luzu TV. Pensados y creados para ver exclusivamente desde el celular, estos contenidos conducen a un consumo más individual, ofreciendo entretenimiento fácil y de rápido acceso y visualización.

Otro aspecto a considerar cuando se estudian los patrones de comportamiento de los usuarios es el fenómeno del binge watching, o consumo maratónico en español. Esta actividad, a menudo preferida por la mayoría, consiste en, tal como lo dice el nombre, mirar episodios de corrido. Ya sea porque la plataforma publica una temporada completa un único día, o porque uno elige esperar a que estén todos los capítulos disponibles, no queda duda de que es la forma favorita de ver una serie. 

Sin embargo, según ciertas investigaciones, puede conducir a connotaciones negativas a largo plazo. El hecho de que se genere una adicción compulsiva a las pantallas -tal como sucede con los videojuegos, mayormente en las infancias o en los adolescentes- si no se limita y/o controla podría derivar en problemas de sueño, concentración, sedentarismo, depresión, entre otros. Debido a esto, con el objetivo de distanciarse de dicha práctica, poco a poco las plataformas están retornando a la modalidad de estrenos semanales en algunas de sus series más esperadas -como Outlander, The last of us o The Mandalorian- o dividiendo una temporada en dos para sostener la suscripción y conversación durante un mayor tiempo -tal es el caso de Stranger Things, Bridgerton o Cobra Kai-.

En estrecha relación, en marzo un jurado de Los Ángeles declaró a Meta y a Google culpables por haber creado intencionadamente plataformas que generan adicción y pueden conducir a trastornos de salud mental, sobre todo entre la juventud y la niñez. La causa fue originada a partir de una demanda de una mujer de veinte años que afirma haber padecido ansiedad, depresión y dismorfia corporal -diagnósticos hechos por especialistas-, además de pensamientos suicidas, todos originados por el uso constante de Instagram y Youtube.

Dada la complejidad que supone regular el uso de las redes sociales y los contenidos que circulan, la penalización de dos imperios tecnológicos sienta un precedente para cientos de casos similares que se están llevando a cabo. Cada vez son más las implicancias negativas que pesan sobre nuestra salud mental debido al abuso de lo que se publica online. En muchas ocasiones no existen límites éticos ni racionales, tal como sucede con los videos virales de Tik Tok en los que se reta a agredir, amenazar y/o violentar de distintas formas. 

En definitiva, siempre cada fenómeno masivo posee una contracara, y en ocasiones las consecuencias negativas sólo se vislumbran transcurrido un cierto tiempo. Lo más importante es ser conscientes de lo que se consume y pensar el costo de oportunidad que significa vivir mirando contenido. Debemos lograr aplicar los cuidados necesarios para reducir el impacto en nuestra salud y en la de nuestros pares, sabiendo que mucho de lo que circula es una ilusión, y más ahora con la explosión de la inteligencia artificial.  

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    cátedra francisco

Se lanzó “Cátedra Francisco"

27 Abril 2026

El Instituto del Pensamiento Social de la Iglesia “Juan Pablo II” (IPSI) lanzó la "cátedra Francisco". El pasado miércoles 22 de abril fue el lanzamiento presencial desde el parlamento municipal de la ciudad de Paraná, en la provincia litoraleña de Entre Ríos, y la conexión virtual permitió unir personas en distintas localidades de Argentina como de América Latina. 

"Estoy muy feliz de esta noticia y quiero felicitarlos por la iniciativa", sostuvo  Emilce Cuda, secretaría de la Pontificia Comisión para América Latina, en el video que grabó desde Roma. "Ahora tenemos al Papa León XIV -detrás suyo mostraba un cuadro del sucesor de Francisco- a quien debemos apoyar; un Papa que eligió su nombre en honor a León XIII, que dio inicio a la sistematización de la doctrina social de la iglesia, un Papa que retomó el Concilio Vaticano II en línea con Francisco algo que indicó en su primer mensaje al Colegio Cardenalicio, además inició este año las catequesis sociales, recordando, aprendiendo y enseñando el Concilio", sostuvo Cuda que cerró su mensaje brindando su apoyo y una definición sobre uno de sus fundadores de la Cátedra Francisco: "gran respeto y admiración por Carlos Ferré, un viejo amigo, un armador y constructor de puentes".

CULTURA DEL ENCUENTRO
  
En el salón del Concejo Deliberante de Paraná, entre las 150 personas presentes, además del intendente local, de militantes sindicales, eclesiales, miembros de la universidad, de clubes y los saludos de la de la Universidad Católica Argentina en la provincia de Santa Fe, se transmitió otro video, con las palabras del sacerdote y rector de la Universidad Latinoamericana de las Periferias (ULPE), Pedro Baya Casal, quien resaltó "las 3T, tierra, techo y trabajo, para los agentes pastorales y militantes sociales". 

Desde México expuso Mario Piña, miembro de la Red Laical, y volviendo a la ciudad de Paraná hizo su aporte, Martha Arriola de la Red Laical de Justicia y Paz de la Patria Grande, quien reveló que "Laudato Si fue bisagra para muchos y la manera de encarnarla fue el movimiento Cuidadores de la Casa Común,que respondió al llamado de cuidar el agua, la vida y la soberanía en el río Paraná, con la remada de 1200 kilómetros, desde Formosa a Rosario, ahí el poder económico que decide nuestro destino, las multinacionales, esta remada de 22 días, de comunidad en comunidad, para evitar que nos saquen los ríos". 

Luego le tocó el turno de Servando Álvarez Maldonado que habló como miembro del Instituto de Derecho Agrario y Minería, reflexionando sobre las 58 mil hectáreas de bosques nativos talados en Entre Ríos en los últimos 15 años, y cómo se enlaza con la exportación de los productores del campo a la Unión Europea.

Nadia Bilat presentó la "Cátedra Francisco", quien alentó con la frase de Francisco "el destino de la humanidad están en manos de los pueblos, no sólo de los dirigentes", y luego José "Pancho" Cassano, director del IPSI, contó el proceso de la "Cátedra Francisco", que viene concatenado "desde fines de los noventa con la Asociación Civil Santo Tomás Moro, luego IPSI (que nació en octubre de 2013) que se lanzó en el arzobispado de Paraná, que sumó 'Generación Francisco' y la co-creación de la Red Laical Latinoamericana".

Ver, juzgar y actuar es el camino junto a la escucha, un camino que Francisco marcó, un espacio abierto para los signos de estos tiempos, con un pueblo organizado, fue la conclusión de "Cátedra Francisco".

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    Entrevista a Juan Ottaviano
REFORMA LABORAL

Juan Manuel Ottaviano: “Estamos entrando en un estado de anomia en perjuicio de los trabajadores”

27 Abril 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), el abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano analizó el panorama actual del trabajo en el país.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo declaró aplicable la reforma laboral, porque vigente siempre estuvo. Fue promulgada, desde ese momento está vigente. Una cautelar la había declarado inaplicable, ahora vuelve a estar aplicable de nuevo por cuestiones más bien procesales y se demora la definición de la constitucionalidad de más de ochenta artículos”.

“Desde que se debatió varios diputados y senadores señalaron artículos particulares con problemas de sistematicidad en la propia norma y una inconstitucionalidad general, porque va en contra de los trabajadores y para atrás”.

“Creo que estamos entrando en un estado de anomia en perjuicio de los trabajadores que fragmenta aún más las realidades”.

“Me parece que esta ley tarde o temprano va a ser derogada, incluso aunque el gobierno que venga no sea peronista. Es tan nociva que su derogación, además, va a ser insuficiente y va a haber que hacer muchas cosas nuevas que quedaron pendientes en el mundo del trabajo para ser actualizadas”.

“El proyecto de Axel Kicillof es el primero que me gusta en siete años de estudiar el tema del trabajo en plataformas”.

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    francisco mate
    Francisco.

Patear para adelante: la siembra en el inconsciente cultural argentino de Francisco

27 Abril 2026

Un joven que no es capaz de soñar esta clausurado en sí mismo,

Está cerrau en sí mismo.

Claro, uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder.

¡Pero soñálas! ¡Deseálas! ¡Busca horizontes, abríte!

Abríte a cosas grandes”

Papa Francisco

El Papa Francisco nunca fue con nimiedades; con extrema claridad enfrentó a este mundo marcado, como él decía, por la globalización de la indiferencia. Una globalización que día tras día eleva un poco más el muro de piedras económico, técnico e ideológico-cultural con el que niega la alteridad, impidiendo así el surgimiento de otros posibles. Este proceso de larga data ha sido ya descripto por grandes pensadores sin que por ello las piedras del muro caigan. Tal vez, porque la descripción quirúrgica en este mundo de frenesí informativo funciona como una confirmación más, lo que contribuye aun sin quererlo a la justificación de la idea de humano que hace centro en las prácticas con las que se da forma a este mundo, al tiempo que nos inhabilita para soñar con otros posibles.

Aquí, en esta cancha entró a jugar el 10 que supo ser nuestro Francisco, quien de una pateó para adelante señalándonos al corazón abierto como la ventana al nuevo mundo, como el intersticio por donde ingresa el viento santo de la revelación que enciende el fuego de amor capaz de renovar todas las cosas.

Su punto de partida ontológico y político que desenmascara la ilusión del individuo separado del resto y con realidad inherente en el que se fundamenta el sistema mundo moderno y occidental echa raíces en el estar siendo, en el devenir de relaciones que acontecen en la comunidad de vida que nos revela interdependientes e interpenetrados: Somos orgánicos, compartimos moléculas, ADN ancestral, espacio-tiempo, cultura y cada relación que acontece en este devenir se inscribe en un nosotros. Por ello, pensándolo bien, tal vez sea mejor referirnos a Francisco de ahora en más en presente, no solo porque lo hacemos con quienes recuperamos por cierta canonización, sino porque como muchos distintos de la historia, Francisco se sembró, como bien supo decir una publicación en este primer aniversario, y aquí agregamos, se sembró en nuestro inconsciente cultural, interpelando el inconsciente colectivo.

Partiendo entonces siempre de la comunidad de vida, la que nunca es abstracta o formal sino situada, Francisco entiende que los conflictos que en ella surgen no son algo a eliminar o invisibilizar sin más, como suele suceder en la sociedad moderna con el objeto de mantener el orden ideal imperante. Porque es justamente bajo esta lógica que hace centro en la parte, el conflicto y en la idea fija de conquista que se justifica el sacrificio de personas, de pueblos enteros, de glaciares o de la Pachamama con el objeto de mantener la idea de mundo hegemónica como si esta fuera voluntad divina, o bien, para instituir falsas alternativas que no hacen más que sembrar el terreno para el retorno de la lógica moderna. Nos urge entonces buscar algo superior al conflicto, aquello que nos une como pueblo y nos proyecta en el tiempo como sujeto histórico y cultural. No hay duda de que como mínimo los argentinos aún queremos la felicidad y el bienestar de nuestros hijos. Cosa, que no se encuentra en la sociedad del descarte, la que perdida en el pensar autorreferencial de su idea es incapaz de reconocer la dignidad del otro, en tanto otro y por ello mismo es incapaz de habitar la tensión entre idea y realidad revelada por el conflicto, haciendo imposible un peregrinar en busca de la verdad.

Hasta aquí hemos rozado al menos 3 de sus 4 principios: El todo es superior a la parte; La unión es superior al conflicto; La realidad es superior a la idea. En cada uno de ellos hemos visto que para abordarlo es menester un corazón abierto hacia la alteridad dispuesto a habitar la tensión del conflicto, la que de alguna manera puede convertirse en antesala de las nuevas formas de coincidir sin subyugarnos, en equilibrios relativos orientados en función del amor, del cuidado, de la amistad y del despliegue de nuestros potenciales. El cuarto principio al que adscribimos en sentido, nos dice que el tiempo es superior al espacio y por ello debemos priorizar procesos a largo plazo, comprometiéndonos de lleno en el peregrinar hacia la verdad que la humanidad despliega a lo largo de su historia. Pero, para que esto en realidad acontezca es necesario que movamos el punto de encaje que hoy se encuentra aferrado a los casilleros del Monopoly o el Estanciero, es decir, a la forma del mundo conocido que en cronológica repetición devora a sus hijos haciendo del futuro un pasado aggiornado.

He aquí la importancia de este momento, el que nos revela que el futuro es hoy, habitando en el momento kairológico en el que abrimos nuestro corazón, como se abre una ventana al mundo por-venir.

El humanismo de la praxis que Francisco ha sembrado se sustenta en los pilares de la fe, la caridad y la esperanza, constituyéndose así en un humanismo que de alguna manera, en su vivencia, puede revelarnos que los seres humanos hemos sido fundados en la infinitud. Experiencia de la que como mínimo podremos percibir una nueva realidad desde donde desplegarnos.

Ahora bien, no se trata aquí de convertirnos a una tradición en particular. Se trata de reconocer que el ser humano en su condición relacional es, además de carne y efecto del poder, manifestación y manifestador de la condición afectiva y espiritual de la vida. Pero esto no llevó a Francisco, ni nos lleva a nosotros, a desconocer lo científico. Todo lo contrario, nos sugiere superar limitaciones ya añejas que nos impiden expandir nuestros alcances epistemológicos. En Francisco fe y verdad no están separadas, así como tampoco lo están libertad e igualdad, tradición e innovación, desarrollo y cuidado ecosistémico, política y espiritualidad.

La reinvención del humanismo de parte de Francisco constituye un anuncio de la inminente necesidad del retorno del coincidir de lo opuestos: simultáneamente condición de lo ontológico en los diversos y entrelazados dominios de lo real y orientación ética por dónde se destraban los dilemas de nuestros tiempos en plena crisis civilizatoria.

Este es un tiempo signado por finales y nuevos inicios. Y cuando los dolores de parto se intensifican llega el momento de pujar. Por ello Francisco nos aventa a soñar con los ojos abiertos. Nos anima a vivir en comunidad, a no balconear la vida, a ser valientes y poner en tensión idea y realidad… todo esto para que al final nazca el corazón abierto, la ventana del mundo por-venir.

¡Pateemos para adelante!

Hoy, en Argentina, más que nunca necesario.

El humanismo de la praxis que Francisco ha sembrado se sustenta en los pilares de la fe, la caridad y la esperanza, constituyéndose así en un humanismo que de alguna manera, en su vivencia, puede revelarnos que los seres humanos hemos sido fundados en la infinitud.
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    Foto: Cristina Vázquez
    Foto: Cristina Vázquez
ENTREVISTA

Abrasha Rotenberg: "¿Cuándo podrá ser el hombre feliz? No lo sé..."

26 Abril 2026

Abrasha Rotenberg (1926), periodista insoslayable de Primera Plana y La Opinión, ha reeditado recientemente, por la editorial Hugo Benjamín, Última carta de Moscú. En una entrevista exclusiva con Fractura, suplemento literario de AGENCIA PACO URONDO, Rotenberg recorrió su trayectoria en el periodismo y reflexionó sobre distintos momentos de la historia argentina. 

Agencia Paco Urondo: Abrasha, quisiera comenzar preguntándote cómo fue tu amistad con el poeta y periodista Francisco Paco Urondo. ¿Cuándo y cómo comenzó?

Abrasha Rotenberg: La amistad con Paco comenzó, primero, cuando trabajó en La Opinión. Pero además, estaba en esa época en pareja con una actriz que era muy amiga, Silvina Katz. Nos veíamos seguido. Yo lo apreciaba mucho. Tuve conversaciones muy íntimas con él y un día le pregunté por qué estaba donde estaba y él me dio una respuesta que me tocó mucho, aunque creo que era equivocada. Me dijo “estoy por mis hijas; porque el futuro está allí”. Ahora, los que conocen la verdadera forma en que y por qué falleció, esa frase duele.

APU: Y me recuerda ese clima que había en la redacción de La Opinión, tan bien retratada en Historia Confidencial; cuando te referís a que había un sesgo más partidista y ya no del periodismo independiente.

AR: Claro. Ahí estaban el ERP, los Montoneros… estaban los servicios secretos, había de todo.

APU: No faltaba nadie. ¿Estaba García Lupo?

AR: ¡Nooo, ese no estaba! A García Lupo lo llamaban Pajarito y fue gran amigo de Jacobo, en la medida en que esas dos personas -muy conflictivas- podían ser amigas.

APU: Claro.

AR: Volviendo a Paco: cuando me enteré cómo murió, me dio mucho dolor. Así que el hecho de que le hayan puesto a esta agencia el nombre de Paco, me parece una suerte de reivindicación de alguien que verdaderamente se arriesgó. Él creía de verdad que esto era una salida para el país.

APU: Una palabra recurrente en Última carta de Moscú: espejismo. Aparece el espejismo cuando describís la época stalinista, cuando ves los desfiles nazis en Berlín, diagnosticás un espejismo peronista; ¿es una constante de la historia que haya espejismos?

AR: No me había dado cuenta de esta palabrita. Creo que la política es un gran espejismo. La política es eso: un sueño, una posibilidad, un interés…pero, al mismo tiempo, es algo posible y no siempre realizable. Mas bien, no-realizable. Y cuando fue realizable, la pagamos con mucha sangre: me refiero al fascismo y al nazismo.

APU: Algo que me ha llamado la atención: en el momento de la enfermedad de tu padre y que empiezan a hablar y escucharse más, es la incredulidad de él ante tu memoria. Cuando hablás de este pueblo…

AR: ¿Estás hablando de Teofipol o del pueblo de mi madre?

APU: Del pueblo de tu madre, sí, que no sabría cómo pronunciar.

AR: Sí, se llama Zapadenietz. De lo que más me acuerdo es de mi infancia. No me preguntes qué almorcé hoy, porque voy a empezar a dudar; pero de mi infancia sí, tengo imágenes nítidas.

APU: Incluso la escena con el reencuentro con tu padre y el resto de la familia, en Buenos Aires es de gran nitidez en los detalles.

AR: Sí. Mi infancia la tengo muy marcada, porque fui desdichado: aunque en cierta forma era un privilegiado, porque era un cuasi huérfano-ya que mi padre ya estaba en Argentina- el resto de la familia me cuidaba. Recuerdo especialmente a uno de mis tíos, que fue un coronel del ejército soviético que tomó Berlín y fue durante años administrador de Berlín. Y tuvo un final político trágico, porque cuando fue la Guerra de los Seis Días, lo llamaron y le dijeron la Unión Soviética va a cambiar su política de apoyo a Israel y va a apoyar a los países árabes…así que te pedimos que, como secretario del partido, renuncies. Y él preguntó ¿y por qué tengo que renunciar? Porque sos judío, le respondieron. Y él contestó pero no, yo soy ucraniano. No hubo caso. ¿Sabés cómo terminó él, porque no está en el libro? A los 103 años, cubierto de medallas, murió en Nueva York. Un fanático, que nunca abandonó el comunismo. Él siempre decía “va a venir el hombre nuevo y el mundo va a ser feliz”. Es una de las paradojas históricas más dolorosas que me tocó vivir.

APU: Eso me recuerda cómo te ilusionan algunas frases; ¿qué ilusión implicaba emigrar a nuestro país?

AR: En Argentina, la leyenda era lo siguiente: que las calles estaban adoquinadas de oro. Es el sueño de nuestro presidente…

APU: En tu libro hay una frase que me llamó la atención: “los hábitos y la rutina son más poderosos que la voluntad” ¿Cómo hicieron tus padres para quebrar esa rutina y decidirse a cruzar el mar?

AR: No, no todos tienen el privilegio de la rutina. Kant tenía rutina: cuando salía de su casa, todo el mundo sabía que eran las 8 de la mañana. No necesitaban reloj.

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Abrasha Rotenberg
El mito Abrasha Rotenberg

Lector inteligente

APU: Hace 55-60 años, la trivialidad farandulera no aparecía en los diarios. ¿Cómo ves hoy día ese condimento que parece prácticamente obligatorio? Y pensando en La Opinión, que buscaba un lector inteligente.

AR: Sí, para la inmensa minoría, como solía decirse. Yo creo que la frivolidad estuvo siempre. Escuchame: yo me acuerdo, todavía, cómo, en mi peluquería a la que yo iba, en el barrio La Paternal, ¿qué tenían? La revista Radiolandia, que no hablaba de los actores de cine, sino de los actores famosos de la radio. Ustedes…buéh, donde yo entro, siempre soy el mayor; yo aprendí castellano en la calle y en la radio. ¿Qué radio escuchaba? Radio del Pueblo: donde había novelones gauchescos. Yo estaba aprendiendo castellano y cuando fui al colegio me miraban medio raro, porque decía ahijuna, canejo…Los novelones eran todos iguales: un patrón medio indiferente, un capataz malvado, el hijo del campesino, enamorado de la hija del patrón…y había un tipo malo que se metía en el medio…era todo igual.

APU: Ya, el folletín eterno.

AR: Y había también policiales muy buenos. Una serie que se llamaba Las aventuras de Carlos Norton, un detective de los años treintitantos. En la Unión Soviética yo escuché una sola vez radio. Que fue cuando tenía unos 5 años, apareció, en la casa de mi abuelo, un señor que trajo un aparatito, me llamaron y de ese aparatito salía el sonido de una orquesta. Y yo empecé a correr, a ver dónde estaban los músicos. No entendía eso, me parecía un milagro. Y era una radio a galena. Luego en Moscú, donde viví, ahí aprendí algo que no había visto en mi vida y es el circo. El circo, en la Unión Soviética, tenía una categoría igual a la del teatro y al cine. Y siempre me quedó la afición por la radio, al punto que ahora me la paso escuchando radio. Escucho música toda la noche.

APU: Hay un momento, en Historia confidencial, en que afirmás que el clima de trabajo en La Opinión era tan bueno, que lo consideraste la mejor etapa de tu vida…

AR: Una de las mejores.

APU: ¿Cómo era ese clima de trabajo?

AR: El clima de trabajo era: un lugar donde había, por metro cuadrado, el máximo de materia gris que conocí en mi vida. Al mismo tiempo, era muy apasionante todo porque se hablaba, se discutía, pero nunca se vio tal nivel de cultura, inteligencia y libertad para escribir, en el momento de una dictablanda, que fue la dictadura de Lanusse. Si bien muchas veces estuvimos al borde del cierre, ya cuando fue el último golpe militar no había lugar para un periódico así.

APU: Exacto. ¿Y tenían contacto con otros periodistas, con la gente de Crisis, por ejemplo?

AR: Bueno, había una mescolanza. Ahí tenían mucha fuerza los Montoneros y cuando Jacobo se fue, por amenaza de una bomba, yo fui 9 meses director de La Opinión, con un criterio distinto, muy distinto.

APU: Un abismo total entre ese periodismo y esos panelistas, en televisión, que se autoperciben periodistas.

AR: Ahora, el periodismo televisivo ha cambiado en una forma tal que las cosas buenas ahora son los servidores: Netflix, todo eso. Y ya no hay una producción argentina de telenovelas.

APU: ¿Participaste en producción de películas?

AR: Mirá, yo en mi profesión tuve mucha suerte y tuve tres clases de clientes que me interesaban y otros que me daban mucho dinero. Entre lo que me interesaba: asesoré empresas de cine. La vocación de mi hija no viene de allí, pero estaba muy metido porque en esa época daban créditos. Entonces en mi estudio me especialicé en cómo armar los pedidos de crédito. Y entonces me hice amigo de Hugo del Carril, de Tita Merello…porque a veces, había películas que me interesaban. Por ejemplo, cuando Hugo del Carril hizo 2 películas. Una se llamaba Culpable y la otra Esta tierra es mía. Era un ser encantador y terminó tan mal…

APU: ¿Y el que hacía Cosa juzgada, Stivel?

AR: Ah, sí, ese fue amigo mío. David Stivel.

APU: Que el guionista era Juan Carlos Gené.

AR: Sí, un grupo de gente talentosísima que se tuvo que exiliar. David murió a los 62 años en Colombia.

Bueno, pues a eso me dedicaba y también a editoriales. ¿Qué pasó? Cuando Jacobo Timerman iba a armar Primera plana me pidió que lo asesorara. Y ahí empecé, un poco desde afuera, no desde adentro.

APU: Sí, incluso decís que no sos periodista.

AR: No soy periodista; pero sé quién es buen periodista y quién no.

Fue una experiencia muy interesante para mí. Aprendí mucho. Y, sobre todo, aprendí lo que no hay que hacer. Es muy importante saber qué hacer y qué no hacer en periodismo. En la época era difícil, con mucho control y con bombas internas. Cuando fui director, te metían, de pronto, y fue muy duro porque los tenía adentro, contra mí, y afuera.

APU: ¿En España incursionaste en periodismo?

AR: No en España fue muy duro la cosa. Porque llegué – hubo un episodio en que la policía detuvo a mi hijo con el hijo de David Stivel, con Alejo. Fueron a un concierto y ese día habían asesinado a un comisario, que le pusieron debajo de la cama una bomba; la amiga de la hija del comisario. Un caso famoso. Entonces lo detuvieron, lo tuvieron encerrado toda la noche en la comisaría y a la mañana me dijo una frase que me sorprendió. Me dijo “salí corriendo de acá. Si te quedás un minuto más, te llevan”. Estuvo toda la noche. Y era la época de…¿se acuerdan lo que pasó en Trelew?

APU: Sí, claro.

AR: Y además, las amenazas: te vamos a matar; sabemos dónde está tu mujer, tus hijos; si llegás a publicar tal cosa, sos cadáver. Y yo decía, no, qué va…¿Te avisan y pensás que no te van a hacer nada? No, una teoría estúpida, que se me ocurrió porque no quería verlo.

APU: Volvamos a tu juicio sobre La Opinión.

AR: La Opinión fue, posiblemente, una de las pasiones que tuve en mi vida; porque tuve muchas, por suerte.

APU: ¿Te puedo ir tirando algunos nombres y me decís que recordás de ellos?

AR: Sí, vamos.

APU: ¿Tomás Eloy Martínez?

AR: Recuerdo a uno de los talentos más grandes que pasaron por La Opinión. Una prosa de una calidad extraordinaria. Gran autor: La novela de Perón me parece uno de los libros esenciales para entender quién fue Perón. No así Santa Evita. En fin, por Eloy Martínez, gran admiración. Políticamente…inescrutable.

APU: ¿A Koremblit, lo conociste?

AR: Sí, estás hablando de Bernardo Ezequiel Koremblit. Fuimos-no te diré que amigo, porque era mayor que yo- pero lo conocí bien. Y fue un hombre que me dolió.

APU: ¿Por qué?

AR: Porque cuando cerraron La Opinión, la tomó el gobierno-te estoy hablando de abril del 77- él empezó a colaborar. Y me dio mucho dolor.

APU: Claro, él además ya escribía en otras partes. En Davar

AR: Yo empecé en Davar. Empecé en Davar porque el padre de Verbitsky -que él sí era muy buena persona- me pidió que colaborara. Y escribía…no sé lo que escribía.

APU: En Davar estaba también estaba un ensayista, Lázaro Schallman…

AR- Síiii…¡pero Schallman era mi abuelo! Yo era jovencito, tenía 19 años. La cuestión es que Verbitsky padre, Bernardo, me pidió que escribiera algo. Y por primera vez en mi vida – y esta cifra es exacta- me llegó un cheque por 135 pesos con 35 centavos por la colaboración mía. ¡No lo podía creer!

APU: ¿Conociste a Simja Sneh?

AR: ¡Hombre, claro! Gran amigo. Un hombre que respeto: guerrillero, escritor, vendedor de camperas, como Moldavsky. Casado con una muy gran amiga mía, Berta Bialy.

APU: La hija, Perla, es poeta y escritora…

AR: Sí. Una persona maravillosa. Ahora, con Berta, yo tuve dos experiencias teatrales. Resulta que, con Berta, ella quería ser actriz. Recitaba muy bien. Y yo, por esos azares de la vida, me tomó mucho cariño un actor excepcional, en ídish, Jacob Ben-Ami. Hizo una sola película, Esperanza, que fue un espanto. Antes, yo iba mucho al teatro. Con Berta- que no conocía mis antecedentes teatrales- porque en el IFT empecé a ser actor. Empecé modestamente. La primera escena, que dirigió un judío polaco que se llamaba Jakob Rotboim, era la siguiente: una obra de un autor ídish sobre la resistencia de los judíos partisanos en la invasión de los nazis a la Unión Soviética. La escena era trágica. Había una horca, estaba el guerrillero a quien habían capturado, pero, antes de morir, le permitían un speech una proclama sobre la resistencia. Y ahí estábamos nosotros, el pueblo, viendo eso. Y pasó una cosa que ocurre en el teatro: alguien hizo una pequeña broma y empezamos a reírnos como locos. Como lo estaban matando y nos movíamos así, conteniendo la risa, el público pensaba que estábamos llorando. Una cosa imparable. Pero quien se dio cuenta de eso no fue el público sino el director; con lo cual, mi carrera actoral terminó rápidamente.

APU: ¿Estudiaste Economía o Ciencias contables?

AR: No, no, no. Yo estudié acá, en la Facultad de Ciencias Económicas. Me recibí de contador público. Después, trabajé en la embajada de Israel. Cuando se estableció la embajada, buscaban gente que hablara hebreo. Yo acá lo estudié y fui maestro de hebreo e ídish; y entonces, me hice amigo del que fue el agregado cultural de la embajada de Israel, se llamaba Yitzak Navón-que terminó siendo presidente de Israel- y me dijo “¿querés venir a trabajar en la embajada?”. Yo, en esa época, estaba trabajando de maestro y, la verdad, no era mi vocación. Mis instintos de asesinato a los niños eran muy latentes. (Risas) Me di cuenta que…había un colegio judío donde los chicos estaban, porque las madres no sabían que hacer con ellos a la tarde y entonces los mandaban al colegio.

APU: Mitad escuela y mitad orfelinato.

AR: Me di cuenta que enseñar a niños no era lo mío. Entonces, en la embajada de Israel, ¡claro!, me gustó muchísimo.

APU: ¿Cómo ves, ahora, la situación mundial?

AR: Me asombra y entristece este momento. Me asombra, sobre todo, que hayan aparecido tantos exponentes de la derecha al mismo tiempo: Trump, Bolsonaro, Netanyahu, el que nos tocó a nosotros…Y me entristece, porque pareciera que la historia se repite.

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Foto: Cristina Vázquez
Foto: Cristina Vázquez
Entonces, la duda es: ¿cuándo podrá ser el hombre feliz? ¿Con algún sistema socialista, con un sistema individualista?

Siempre es hoy

APU: ¿Cómo ves la sociedad argentina en relación con los ideales políticos de hoy en día? En algún momento de la conversación, que no grabé, dijiste que te sorprendía el giro a la derecha en varios países. ¿Crees que algunos de esos falsos ideales del siglo XX pueden llegar a repetirse, con nuevos maquillajes y nuevos actores?

AR: Estamos utilizando el lenguaje del siglo XX para hablar de fenómenos que se producen en el siglo XXI. Estamos en la era de la inteligencia artificial, que está avanzando con una rapidez que no nos damos cuenta todavía. No estamos preparados para ese cambio que vendrá, y nos sorprenderá no en cien años, sino en veinte o treinta como máximo. Por lo tanto, en ese sentido, Marx tenía razón: la infraestructura económica determina una superestructura ideológica, es decir, que el tipo de economía que va a venir va a cambiar nuestra mentalidad, nuestra forma de relación con la gente, nuestra vida social, nuestra cultura.

Creo que, en este momento, la derecha está en auge. ¿Por qué? No porque sea una gran buena idea, porque es individualismo, es desinterés por el prójimo. Yo creo en la solidaridad, creo en la idea de que el hombre debe ser el hermano del hombre y no su enemigo. Pero vamos a ver qué va a determinar la implementación de la inteligencia artificial.

Seguramente vamos a encontrarnos con una sorpresa: más soledad, menos solidaridad, más comodidad y, luego, algunas dudas que no sé cómo se van a resolver cuando las máquinas sustituyen al hombre. ¿La vida del hombre va a mejorar? No lo sabemos.

En cuanto a la Argentina, va a seguir el destino de todos los países sudamericanos: va a venir un período donde se va a imponer la derecha, la indiferencia frente a la vida individual, el “arréglese como pueda”, “el Estado no soluciona los problemas de la gente”, etc. Yo opino que el Estado no tiene que ser absorbente, pero hay problemas básicos que debe resolver: salud, trabajo, organización social, defensa; Todo eso lo tiene que hacer el Estado y mucho más.

¿Qué va a pasar en Argentina? Estamos en un momento, en una época donde la juventud está descreída de todo lo que significaba el socialismo, porque el socialismo, hay que reconocerlo, fracasó. No entendió el cambio que se producía en la sociedad, fue indiferente a él, y la gente buscó otra salida, que ahora supone que está en la derecha. Yo no lo creo.

¿Por qué fracasó el socialismo? Habría que estudiarlo. Porque, por ejemplo, en los países nórdicos, donde había un régimen semisocialista, desde que nacía alguien hasta que moría tenía asegurada su alimentación, su educación, su salud, etc. Sin embargo, tanto Suecia como Noruega, países donde la felicidad no existía, tener resueltos todos los problemas determinaba al mismo tiempo el mayor número de alcoholismo, el mayor número de suicidios, un grado de infelicidad muy notorio.

Entonces, la duda es: ¿cuándo podrá ser el hombre feliz? ¿Con algún sistema socialista, con un sistema individualista? Cuando tengamos resultado, con la inteligencia artificial, nuestra vida económica, que eso es a lo que se tiende, sobrará el tiempo y las ideas. ¿Pero el hombre será feliz? No lo sé, no lo sé. No hay una respuesta completa para hacer que el hombre disfrute de la vida y tenga una felicidad asegurada; eso no existe. Vamos a vivir siempre insatisfechos y con una incógnita: buscar la felicidad donde no sabemos en qué lugar se encuentra.

APU: ¿Estás trabajando con algún nuevo proyecto de escritura o con algún libro con el que vengas soñando escribir?

AR: Tengo un libro terminado, pero no tengo editor ni me he ocupado. El libro se llama Relatos breves para viajes cortos . Este libro son unos ochenta o cien relatos y reflexiones que he escrito durante años. Algunos con mucho humor, otros con temas serios; es muy variado. Espero ocuparme y ver si me lo publican el año próximo.

También tengo un libro que fue un fracaso y que es, en mi opinión, de lo mejor que él escribió. El fracaso no se debió a la calidad del libro, sino a que fue editado en la época de la pandemia. El día de la presentación, en la Biblioteca Nacional, firmé 187 ejemplares y, luego, se cerraron todas las librerías y pude vender el resto de los ejemplares, que creo que eran en total ochocientos más. Ese libro se lo vendí a una institución que los regaló para fin de año. Pero el tema fundamental es que, cuando terminaron, cuando las librerías abrieron, que fue en octubre del año 2020, y se pudo vender más ejemplares, decidió no reeditarlos. Por lo tanto, pasaron cinco años y el libro se perdió.

Me refiero a La amenaza , que es una novela que escribí y que, modestamente, creo que es lo mejor que escribí. Es autobiográfica y muy dolorosa. En todo caso, intentaré en 2026 —voy a cumplir cien años en 2026— que alguien me la reedite, porque creo que fue un libro muy de actualidad, porque trata un problema de antisemitismo que padecí, en parte por culpa mía, y que, como novela, es muy atrapante.

Bueno, esas son las dos cosas que tengo. Además, tengo una historia que comencé a escribir, con cinco capítulos, sobre la terrible experiencia que tuve al llegar a España, adonde vine como representante del diario “La Opinión” . Vine también porque nuestra seguridad corría peligro. En la Argentina tuvimos varios episodios muy traumatizantes y me quedé sin trabajo, el gobierno militar confiscó el diario “La Opinión” .

Estoy escribiendo, y me cuesta mucho, un libro sobre esa época, donde había muchos argentinos refugiados en España, la mayoría como yo, inmigrantes forzados. Cuento todos los malestares y fracasos que tuve hasta que me di cuenta de que el único que podía darme trabajo era yo mismo. El azar me ayudó, e inventé, junto con un socio español, Manuel Aguilar, la editorial “ Altalena ” , que fue un gran éxito cultural y, por suerte, también económico.

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Abrasha Rotenberg
Abrasha Rotenberg
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    Alberdi en el espejo pelicula
ESTRENO

Cine: "Alberdi en el espejo", una charla necesaria frente al reflejo del tiempo

26 Abril 2026

A veces parece que a Juan Bautista Alberdi lo conocemos más por el nombre de una calle o de una plaza que por la potencia de sus ideas. A pesar de ser el arquitecto de nuestra organización nacional, quedó extrañamente relegado, al punto de no tener un lugar en el calendario de feriados. Por eso, Alberdi en el espejo —la nueva película dirigida y guionada por Fabián Soberón— se siente menos como una lección de historia y mucho más como un acto de justicia y un rescate necesario para nuestra propia identidad.

El elenco y la producción

La película descansa sobre los hombros de un elenco que respira teatro. Un muy sólido Mario Ramírez se luce en un doble rol desafiante: encarna a un Alberdi histórico y, en paralelo, a un titiritero que atraviesa una crisis vital que afecta incluso su relación de pareja, interpretada por Camila Caram. Completa este núcleo actoral Facundo Nanni, quien además comparte la producción con Soberón.
El proyecto cuenta con el respaldo de Catalina Lonac, Fauso Laskowski y Augusto Campos como productores asociados, consolidando una apuesta fuerte por el cine local.

Entre el exilio y el Tucumán de hoy

A través de una estructura no lineal y una estética que roza lo teatral —con esos fondos negros que concentran la atención en lo esencial—, la película nos lleva de paseo por los barcos del exilio y las amistades de Alberdi con figuras como Esteban Echeverría. Pero lo más fascinante ocurre frente al espejo: un salto surrealista que conecta al prócer con el Tucumán del siglo XXI.
No faltan los cruces de espada intelectuales con Rosas, Sarmiento y Mitre, pero aquí el foco está en la libido de Alberdi; una energía que estuvo volcada enteramente a la construcción de valores para la Nación.

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¿Por qué verla hoy?

Más allá de los datos biográficos, la película nos hace una pregunta incómoda: ¿qué hicimos con el pensamiento de Alberdi? Mientras el calendario nacional parece haberlo olvidado, la obra de Soberón lo recupera para cuestionar cómo su legado ha sido distorsionado o mal aplicado en los moldes del consumo actual.

Alberdi en el espejo no es solo un puente con el pasado. Es un impulso para el arte tucumano, energía para nuevos cineastas de la provincia y, sobre todo, un puente hacia el futuro. Nos invita a mirar el reflejo de un hombre que puso su intelecto al servicio de la patria para preguntarnos quiénes somos nosotros hoy frente a ese mismo espejo.

Una cita obligada para quienes quieran ver cine con identidad, que se anima a experimentar y que busca, en el rescate de una figura clave, entender nuestra propia tucumanidad.

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    Alejandra Lunik
    Foto: Paula Salischiker
MUESTRA

Muestra "Santa Meno de Pausia": el antes y después de la menopausia

26 Abril 2026

AM/DM
Parece la fórmula de una droga alucinógena, pero es lo contrario, es una fórmula para ser realistas y aceptar la realidad tal como esta es.
Nada fácil en estos momentos de entretenimiento obligatorio.
Además, la realidad nunca es algo, una cosa, una identidad. Es una tensión entre innumerables factores.
AM/DM - Antes de la Menopausia/Después de la Menopausia.

Ese es el tema de la muestra de la artista e historietista Alejandra Lunik, Santa Meno de Pausia, que se puede ver en Bolivar 663 (CABA).
Hay gente que por sanidad mental renuncia a la realidad (conozco alguno), pero hay otros, los valientes, que prefieren enfrentarla. 
Pero enfrentarla no como se enfrenta a un enemigo, ya que en este tipo de enfrentamiento se lleva siempre todas las de perder: la realidad es imbatible, aviso.
Enfrentarla como se enfrenta un misterio, no buscando la solución (otro aviso: no la tiene), sino buscando una manera de lograr tranquilidad frente a eso que no termina de apresarse. Que no deja de escapársenos.
Es decir, alguna forma de reconciliación consigo mismo.

Extraño: para algo tan obvio (ser simplemente lo que se es), hay que ser valiente. Dejar atrás lo que se debe, asumir lo otro.
Reconciliarse consigo mismo/misma, ojo, no significa aceptar lo que se es así como así, menos festejarlo (salvo en esas personas que creen que lo que postean en redes son ellas mismas). Significa que vale la pena seguir interrogándose. Seguir buscando.
Es lo que sentí cuando vi los dibujos y las pinturas de Lunik.

Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas.

Buscar, no cambiar —otro aviso: nadie cambia, o es muy difícil cambiar: no se deja un placer sino por un placer más potente.
Reconciliarse es aceptar la realidad.
Ahora bien, no voy a decir algo tan tonto como que entiendo a los hombres, somos raros. Pero mucho menos diría que puedo entender a la mujer.
Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas. Hay una fuerza más fuerte que nosotros/as.

Quedar embarazada. Tener un hijo. No tenerlo ni quedar embarazada. Haber abortado, no haber abortado. Haber pasado la menopausia, no haberla pasado (todavía). Hechos que ni la voluntad más titánica ni el entendimiento mejor intencionado pueden prever ni atemperar. Aviso.
Para semejante realidad, no hay mejor salida que inventarse una fórmula para desarmarlo —desarmarse. Evadirse.
Una fórmula. Una obra. Un pensamiento.