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    Marcelo Britos
    Foto: Marcelo Britos
DEBATES

La crueldad estaba ahí: una respuesta silenciosa en la narrativa de Marcelo Britos

10 Mayo 2026

“¿Por qué permitimos que ocurriera? ¿Por qué una mayoría silenciosa e indiferente, miró impávida cómo se llevaban a sus vecinos, incluso a sus propios parientes? ¿Hasta dónde podemos seguir culpando por esa indiferencia al enorme aparato publicitario de la Junta que adormecía las conciencias?”, se preguntó Estela de Carlotto cuando se cumplieron 40 años de lo que conocíamos (en un principio) como Golpe Militar del 76.

Marcelo Britos, gran prosista rosarino, quedó fuertemente atravesado por ese momento al que dejó reflejado en una trilogía (La Rote Kapelle, Aurelia Rivera, 2019; El Aserradero, UNR Editora, 2022; y ¿cierra? ahora con esta novela, El casero, Aurelia Rivera, 2025) donde el golpe forma el marco contextual, unificador de la historia, vale decirlo.

Sin embargo, es la crudeza de un personaje que podría ser tildado de “simple”, de ese que uno, al enterarse, podría decir “si parecía una persona normal”, quien deja al lector con la cabeza gacha, intentando (al igual que en Rojo, película escrita y dirigida por Benjamin Naishtat en 2018) “lavarse las manos” de un accionar individual que cuenta con el aval de la violencia colectiva, la que no corrige y hasta parece permitir.

La Banalidad del mal, eso que Hanna Arendt supo describir tan bien y muchas veces citamos sin entender realmente de qué se trata. Britos, en esta trilogía pero especialmente en este último libro, construye una respuesta a esa pregunta inicial.

En la primera, La Rote Kapelle, es una persona quien recuerda su etapa de joven en el secundario (lleva la voz narradora) mientras el proceso le va pasando por el costado, eso que no entiende claramente en esa época, pero sospecha y comprende con el paso de los años. Sobretodo, lo que a la sociedad le corresponde.

En el segundo, El Aserradero, dos jóvenes intentan desenterrar una biblioteca en el terreno heredado donde el antiguo propietario habría colocado en alguna parte de ese lugar y ellos sueñan con que vuelva a la luz.

Es decir, el Golpe no es obviado, claramente. Sin embargo, no es el tema principal, no es algo que les está ocurriendo directamente a los personajes sino que ellos construyen recuerdos en esta trilogía que van ocupando esos espacios en blanco de la Memoria.

Al igual que en los otros dos, el Magister de Literatura escribe en El Casero de una forma tal que los diálogos son justos, diría que los necesarios, y es el narrador en tercera persona el que lleva el peso de la acción, a tal punto que casi la convierte en primera.

A diferencia de mucha narrativa contemporánea, la prosa de Marcelo Britos cuida la descripción; se demora en el grano fino de las imágenes, y su hábil manejo del estilo indirecto libre le permite insertar una voz autoral con naturalidad”, asegura Beatriz Vignoli con absoluta certeza.

Es que en este libro, el rosarino pone sobre el tapete aquel pensar que imita a quienes ocupan el poder y, por ello, se sienten habilitados para seguir esos lineamientos sin sentir que de dicha forma pueden incurrir en un error.

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el casero

Britos, en El Casero, despliega crueldad. Gaetano, el personaje que sostiene y nos lleva a través de la narrativa, es contratado para trabajar en los terrenos y la casa que  comprende una quinta alejada (o no tanto) del casco urbano.

En silencio, en un clima denso y recibiendo poco respeto en el trato hacia lo que él hace (limpiar, desmalezar, hacer compras), descubre que algo raro pasa en esa casa y lejos de chocar con ello, se identifica con sus patrones: “violencia, el accionar, los modos y la maldad de quienes frecuentan el lugar y le dan órdenes a él”, como Inés Busquets bien marca esa clandestinidad.

Eso sorprende al lector y, por supuesto, lo incomoda. La Dictadura habilita y saca lo peor del casero, que empieza a utilizar ese poder sobre situaciones cotidianas, inserta la aventura que recorre casi en un policial, aunque no termina de convertirse en uno. Muchos recuerdan en ello el accionar de Piglia, a quien Britos reconoce tener cierta simpatía, pero no puedo dejar de notar un no buscado acercamiento con Cicactrices, de Saer, donde la violencia parece colarse en eso que llamamos normal. Y, por supuesto, Kordon.

 "He conocido hombres y no héroes. No me interesan como tales. Y por eso mismo no siento la necesidad de meter héroes en mis obras". Esto lo podría haber dicho Britos, fue Bernardo, al que el primero rescata en su escribir.

Sin realizar una ubicación determinada en tiempo y espacio, uno sospecha que el narrador ubica el relato en los ochenta, sobre el final de este largo proceso. Con el diario del lunes, también podemos oler la cercanía de la guerra de Malvinas y me sorprende que la herramienta utilizada para reafirmar ese poder que Gaetano descubre en esa casa y replica en otro ámbito, sea una pala. Un elemento tan utilizado en su trabajo, pero también por quienes combatieron. Una herramienta usada más para cavar en forma de protección y para enterrar lo que ya no puede ser protegido.

Gaetano vuelve silencio el ruido que lo rodea, devenido en su caso particular en el rezo. Descubre que hay dos tipos de personas: los que piensan y los que actúan, Y el actúa, nada lo inculpa por ese accionar y hasta puede sacar a luz ciertos rasgos de violencia de género y homofóbicos que estaban “enterrados”, no se encuentra culpable.

Se vuelve a sentir, después de mucho tiempo, “todo un hombre”, ya que a un “patrón” no se le dice que no: “sentía una fuerza que nunca había tenido, se creía poderoso y magnánimo a la vez. Poder olvidar o no, lo convertía en alguien superior. Su silencio era su fuerte, era un arma”.

No hay sanción cuando es el poder que gobierna quien habilita. No es un loco que actúa siguiendo un pensamiento que podría tildarse de individual, hay un Estado que sigue dicho lineamiento, hace que lo individual y lo colectivo trabajen en espejo. Siguiendo la teoría de Britos en la cual “la batalla histórica siempre fue económica”, lleva al golpe militar a un nivel en el cual también lo convierte en cívico,

Britos intenta responder a través de la construcción de aquello que queda en blanco en nuestra Historia, realiza una respuesta a esa pregunta inicial de la fundadora de Abuelas. Por eso, en tiempos donde el discurso de la violencia vuelve a lograr espacio ocupando un lugar que parece no haber tenido el debate suficiente, haberse cerrado antes de tiempo, el rosarino intenta el camino contrario.

Y esta puede ser una de las tantas respuestas donde se busca otra obtención, más perdurable, más pensada, menos reaccionaria que un video con visos de armado y que responde a un sitio que no parece haber investigado la fuente, de una bandera que es reconocida por su accionar que provoca rechazos, izada en un lugar de importancia para nuestra Nación.

Como bien marca Busquets en su Informe de un día, Marcelo Britos expresa de una manera muy perspicaz el clima de una época. Ese clima que de forma enrarecida es puesto hoy en el tapete por nuestro Estado y no son pocos los que traen el debate, de nuevo, a discusión. De la forma más violenta posible y denostando al que piensa distinto.

Britos realiza un camino distinto. Toma a una persona “normal” y a través de ficcionar la crueldad de la cual es capaz este personaje, intenta responder a la pregunta de cómo podemos aceptar esto como sociedad.

Ha pasado un 24 de marzo distinto, este año. Ni hablar de un 2 de abril. Por eso, dentro de tanta vorágine progresista que se mete de cabeza en el debate, la calma y la respuesta (cruel, hay que decirlo) parece ir por un camino que yo recorrería.

Necesaria, por lo menos para mí, que me recupero de varios golpes (literal) y escribo sobre algo que veo y leo después de meses. Y se vuelve necesario compartir para que lo pensemos juntos, como respuesta. La suya, digo, que no es el único que la piensa, ni tampoco la única.

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    Carl Honoré
    Carl Honoré
APU ENTREVISTAS

Carl Honoré: "Cuanto más avanza la tecnología, más necesitamos la lentitud"

10 Mayo 2026

El canadiense Carl Honoré es referente mundial del movimiento slow, periodista, escritor y autor del best seller Elogio de la lentitud. Escribió además otros libros como Elogio de la experiencia y Bajo presión. Nació en Escocia, es ciudadano canadiense y vivió algunos años en la Argentina, donde fue corresponsal para varios medios extranjeros. En esta entrevista exclusiva con Agencia Paco Urondo, el autor reflexiona sobre el impacto de la velocidad en la vida contemporánea, la tecnología y la salud mental.

Por la profundidad de los temas abordados, la conversación se presenta en dos partes.

AGENCIA PACO URONDO: Hoy vivimos hiperconectados, con algoritmos que premian la velocidad y la reacción inmediata. ¿El movimiento slow sigue siendo una resistencia viable o se volvió una utopía difícil de sostener?

CARL HONORÉ: El movimiento slow nunca ha sido utópico; ha sido una respuesta sumamente pragmática al culto de la velocidad. En estos días de la inteligencia artificial y la explosión tecnológica, esa urgencia es aún mayor. Necesitamos reconectar con la tortuga interior porque estamos llegando a los límites que puede aguantar el ser humano —y el planeta— en términos de velocidad. Cuanto más avanza la tecnología, más necesitamos la lentitud, porque la tecnología es rápida y los seres humanos somos lentos. La misión es buscar el equilibrio.

APU: ¿La IA es una enemiga del tiempo humano o puede ser una aliada del enfoque slow?

CH: A mí me encanta la tecnología. En general es un arma de doble filo: podés optar por usarla para vivir mejor, vivir plenamente, para aprovechar mejor el tiempo, o podés esclavizarte a ella y caer en la vorágine. La opción está delante nuestro.

APU: ¿Por qué vivimos en una cultura de la prisa?

CH: Porque hay dos frentes: el externo, que nos empuja a una aceleración constante, y en muchos casos un impulso interno. Para mucha gente, a mi modo de ver, una vida de correcaminos es un mecanismo de negación: una huida de nosotros mismos, una manera de evitar lo que está ocurriendo por dentro. Esto lo podemos afrontar a nivel individual, mirando hacia adentro y reconectando con nosotros mismos para ir lidiando con las grandes preguntas de la vida: ¿quién soy? ¿cuál es mi propósito?

APU: Hablás de una huida de la condición humana. ¿Creés que hay un miedo a pasar tiempo a solas?

CH: Ese miedo al encuentro con uno mismo forma parte de la condición humana. Da miedo porque implica incomodidad, preguntas complejas; porque la vida no es perfecta y tenemos que lidiar con las imperfecciones, las dudas, las angustias. Es mucho más fácil entrar en modo avance rápido, llenarte la cabeza de distracciones y superficialidades; eso no exige ningún esfuerzo. Pero es muy vacío, no tiene riqueza. Sócrates nos dijo que el secreto de una vida digna es una vida examinada, una vida en la que lidiamos con esas grandes preguntas, y para lidiar con ellas tenés que bajar un cambio.

APU: En un contexto económico inestable, donde muchas personas tienen más de un trabajo o trabajan prácticamente todos los días, ¿cómo se puede "bajar el ritmo" sin que se vuelva un privilegio para unos pocos?

CH: Hay que admitir que todo es más fácil cuando se tiene estabilidad económica, pero eso no significa que sea imposible abrazar la lentitud sin ella. Desacelerar en momentos oportunos favorece que trabajes mejor. Sí, hay personas que hacen malabares con dos o tres trabajos y les costará mucho más. Pero si uno mira las estadísticas de uso de redes sociales —por ejemplo en Sudamérica, donde el argentino, el chileno o el uruguayo pasan en promedio horas al día mirando pantallas, scrolleando, viendo TikTok o Instagram— y luego se queja de que no tiene tiempo, ahí hay una palanca que todos tenemos a mano: usar mejor el tiempo, lo que implica usar mejor la tecnología y apagar el celular.

APU: Hoy la salud mental es uno de los temas centrales. ¿De qué manera el ritmo de la aceleración y el uso de tecnologías como las redes sociales contribuyen a problemas como la ansiedad y la depresión?

CH: El mal uso de la tecnología mina la salud mental: te pone en un estado hiperestimulado, sobrecargado, sobredistraído, y el resultado es que somos incapaces de centrarnos o reflexionar. Vivimos abrumados en una vorágine que nos hace mal. Esa es una de las razones por las que vemos una epidemia de trastornos mentales en el mundo: vivimos tan acelerados que no estamos en sintonía con los tiempos naturales del ser humano. El vínculo entre el cuerpo y la mente se ve sistemáticamente anulado por esta cultura del apuro y el bombardeo electrónico. Tenemos que reconectar, a través de la lentitud, el cuerpo y la mente para poder vivir sanos, felices, productivos y conectados con los demás. Los humanos no somos máquinas ni algoritmos ni robots; no estamos hechos para correr las 24 horas, los 7 días de la semana.

APU: ¿Las relaciones sociales también se ven afectadas?

CH: Una de las primeras cosas que sacrificamos cuando vivimos apurados son las relaciones humanas, porque no se pueden acelerar. No podés hacer que alguien se enamore de vos más rápido porque querés casarte la semana que viene; estas cosas tienen su tiempo y su atención. Lo que tiramos por la ventana al caer en ese modo correcaminos es el contacto profundo con los demás, y eso nos hace muy mal. Los últimos estudios muestran que el aislamiento social y la soledad profunda son peores para la salud física que fumar 15 cigarrillos por día; un impacto enorme y negativo del que no nos damos cuenta hasta que el cuerpo te pasa factura.

APU: Está por un lado la soledad deseada y por el otro la no deseada. ¿De qué manera esto beneficia al sistema de consumo y control?

CH: El sistema turbocapitalista y turboconsumista necesita consumidores ciegos que no piensen ni reflexionen en lo que hacen. Cuando vivís una soledad negativa y no deseada, cargás con un vacío, y para llenarlo salís de compras, comprás en Amazon, etc. Ese vacío nunca se llena a través de las compras.

APU: Hay una presión creciente en el trabajo, en la familia e incluso en la infancia y en las escuelas para rendir más, y cuanto antes mejor. ¿Qué impacto tiene esta aceleración en la creatividad?

CH: Desde la última generación les hemos transmitido el virus de la prisa a los chicos; es algo que se aprende en todos lados. Pero todo esto les hace mal, porque los chicos necesitan la lentitud, los momentos de descanso, de calma e incluso de aburrimiento. Hoy le tenemos tanto miedo al aburrimiento. Lo que hay que hacer es desacelerar, dejar que florezca ese aburrimiento para que vuele la imaginación, porque lentitud y creatividad van de la mano. Los grandes pensadores de las artes y las ciencias siempre han entendido que para catalizar la creatividad hay que desacelerar. Esto es algo que sacrificamos en la educación y en la niñez en general: los chicos pasan volando por su infancia sin poder cultivar el hábito de detenerse. Terminan siendo muy capaces de sacar buenas notas en los exámenes, pero ¿para qué sirve eso? No sirve.

APU: ¿Qué herramientas puede incorporar el movimiento slow al ámbito educativo?

CH: Se está dando un cambio muy importante. Suecia, por ejemplo, fue uno de los primeros países en adoptar las tecnologías en los colegios y ahora está dando un giro de 180°: está sacando las pantallas del aula para abrir un espacio más lento, con lapiceras, papel, diálogo, colaboración y escucha activa; cosas tradicionales que siempre fueron el motor del aprendizaje y el desarrollo infantil, y que tiramos por la borda con esa locura tecnológica que nos agarró por el cuello hace treinta años. Los países con más visión de futuro están cambiando el chip: se están dando cuenta de que, en algunos casos, una pantalla puede ser útil, pero que en general conviene buscar un enfoque más lento para los chicos. Esto me llena de optimismo, porque demuestra que las placas tectónicas se están moviendo. El péndulo se fue a un extremo y ahora está volviendo al punto intermedio: hacer buen uso de la tecnología y, en otros casos, dar espacio y tiempo para que florezca la lentitud.

APU: Además del elogio de la lentitud, ¿tiene que haber también un elogio de la escucha? ¿Hablamos más de lo que escuchamos?

CH: La escucha lenta, profunda y activa va de la mano con la lentitud. La escucha genuina no se puede acelerar: por más prisa que tengas, nunca podrás escuchar a otra persona más rápidamente. No tenemos un botón para que alguien hable a 1.5x; hay que desacelerar, estar presente y dar atención para establecer esa conexión humana profunda. Cuando hablo de lentitud, no es algo de un solo sentido: tiene que ser un intercambio, un diálogo. Creo que con mucha frecuencia, cuando nos toca escuchar, escuchamos para responder en lugar de escuchar para entender. Ese es el cambio de chip que nos toca hacer para volver a algo más humano, más conectado, más feliz y más solidario.

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Carl Honoré
Carl Honoré
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    Libro Guillermo Moreno una vida peronista
RESEÑA

"Guillermo Moreno, una vida peronista": la biografía imprescindible

10 Mayo 2026

Hay vidas y vidas y la vida de Guillermo Moreno —ahora confirmamos algo que ya intuíamos— es auténticamente “una vida peronista”.
Tal es el nombre de la muy buena biografía que Santiago Asorey escribió sobre el mítico secretario de Comercio y luego candidato presidencial Guillermo Moreno: Una vida peronista.

Leo y releo el título y voy descubriendo un doblez en él, como si dijera algo pero a la vez otra cosa, pues dice que la vida de Moreno fue y es una vida dedicada a la militancia y al fervor peronista (y también a difundir la doctrina, todo hay que decirlo), como que esta vida peronista es una, y que por ende hay otras formas de vida que también son peronistas y diferentes a la de Moreno.
El futuro no está escrito.

Una vida, cualquier vida, tiene muchas maneras de ser contada —y también de ser vivida. En esta biografía “autorizada” de Moreno lo que Santiago se propuso relatar son principalmente los hechos que colaboran en la construcción de esa vida militante (es decir, los datos afectivos están subordinados a esta función), que desde hace muchos años mantiene una ética y una coherencia que quisiéramos encontrar en otros personajes de la clase política. No los hay, o en todo caso son menos que los dedos de una mano.
Pero Moreno no pertenece a la “clase política”. Es ferretero, y se enorgullece de serlo. O un soldado.

El libro se divide en tres partes. En la primera cuenta la infancia, la adolescencia y la militancia juvenil de Moreno. También cuenta cómo se convirtió en ferretero: su primer trabajo fue como vendedor de clavos de acero. Podemos decir que se hizo desde bien abajo. En este inicio ya estaba el código que Moreno respetaría a lo largo de toda su vida. Cuando la fábrica de clavos cerró y Moreno pretendió independizarse, un cliente (que hoy sigue siendo su amigo: Néstor Centenaro) le prestó dinero sin más compromiso que su palabra. Tener códigos es fundamental para cualquier vida, más aún para una vida peronista.
En la segunda parte Santiago reconstruye las acciones de Moreno durante las dos primeras décadas democráticas, desde 1982 hasta el 2002.
Y en la tercera parte narra los años de gestión en el gobierno kirchnerista, desde los años de Néstor hasta su viaje a Roma como agregado comercial —Santiago cuenta con detalles la mediación de Moreno para que Maradona se entrevistara con el Papa Francisco —Maradona le firmó una camiseta con una dedicatoria, me hubiera gustado que estuviera su foto —ojalá la pongan en la segunda edición, porque vaticino que este libro tendrá varias ediciones.

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Santiago Asorey
Santiago Asorey, autor de "Guillermo Moreno, una vida peronista"

El libro tiene muchos méritos. Se lee con facilidad, te atrapa. Y sin hablar del personaje mediático en el que se convirtió el  “profeta”, demuestra la consistencia ideológica y la densidad política que hay detrás de los gritos y las respuestas chistosas que sobresalen en la pantalla —es cierto, entre la persona y el personaje no hay una diferencia abismal en el caso de Moreno, lo que tampoco significa que sean lo mismo.
En este sentido, es muy ilustrativo el trabajo infatigable que Moreno llevó a cabo en la unidad básica de su barrio, las Cañitas, que en aquella remota época, mucho antes del menemismo y del “zorrito” von Quintiero, era un barrio de casas bajas con olores fuertes, poblado por studs y caballos de carrera —ya no queda ninguno, me parece.

Otro mérito del libro es que tanto para las nuevas generaciones como para las viejas, que creen conocer a Moreno por las funciones que cumplió en la gestión del primer kirchnerismo y por las noticias que fatigaban las pantallas, como la de la supuesta intervención en los índices del Indec (de la que la Justicia lo absolvió), el libro nos enseña la formación económica de Moreno, su cercanía a importantes economistas peronistas (Carbonetto, Challú, Curia), su acercamiento a Menem en los primeros meses de gestión, y su alejamiento cuando el menemismo cambió de brújula y de norte, etc.

Es decir, tanto para los jóvenes como para la gente mayor el libro nos presenta a un Guillermo Moreno que solo las personas que lo conocen muy bien podrían reponer.
Solo por esto me parece un libro importante.
Pero hay otro elemento que lo vuelve imprescindible. Nos demuestra que ser peronista, más que una cuestión ideológica, es un compromiso existencial.
 

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    trueno

Trueno y "Turr4zo": el manifiesto de una Argentina que no pide permiso

10 Mayo 2026

En un contexto donde la cultura nacional es blanco de ataques y cuestionamientos, Mateo Palacios, Trueno, responde con música. El lanzamiento de Turr4zo no es solo el estreno de su cuarto álbum de estudio; es un acto de soberanía cultural que pone al barrio, sus códigos y su sonido en el centro de la escena global.

Con antecedentes saludables, como fueron los últimos discos de Lali Espósito, Dillom y Milo J la cuestionada música urbana adquirió un ADN cada vez más afirmado en nuestra idiosincrasia. Sin embargo, Trueno ya desde El último baile (2024) había afirmado su ADN barrial, denunciando a la corrupción y la violencia del Estado así como también asimilaba una referencia del rock nacional en canciones ya consideradas de culto como “Dance crip” o “Tranky funky”.

No obstante, El último baile había sido una oda al hip hop clásico. Ahora con Turr4zo, Trueno se  sumerge en las inmensidades de nuestro ser nacional. Trueno logra lo que pocos: que convivan en un mismo universo sonoro el espíritu de los Wachiturros, la profundidad de Spinetta y Cerati, el romanticismo de Sandro y la mística de Carlos Gardel.

El "Turreo" como resistencia

El título del álbum no es casual. Trueno reivindica la figura del "turro" no como el estereotipo estigmatizante de los medios hegemónicos, sino como el exponente de una identidad popular que tiene su propio lenguaje y estética. En ese sentido, recurrir al sampleo de aquel suceso del efímero conjunto llamado Los Wachiturros es de una referencia simbólica potente para marcar su postura. A diferencia de las clásicas referencias del trap, ligadas a la ostentación y al lujo extremo, donde se exacerba la meritocracia, Trueno apela a la defensa del territorio: él turrea desde su barrio: La Boca. En temas como "X unas llantas", la narrativa se vuelve cruda y política, relatando la realidad de los pibes de barrio con una sensibilidad que solo alguien que pateó la calle puede tener.

El disco cuenta con 14 canciones que funcionan como un mapa de la música nacional. Las colaboraciones son una declaración de principios en sí mismas: desde el rock de Andrés Calamaro y la fuerza de María Becerra, hasta el aporte generacional de Milo J y la leyenda rioplatense de Rubén Rada.

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Un sonido con memoria

Coproducido junto a Tatool y El Guincho, Turr4zo utiliza samples icónicos para conectar el pasado con el futuro. No es nostalgia vacía; es memoria activa. Trueno entiende que el hip hop en Argentina tiene que sonar a Argentina. Ya en su apertura, samplea un temazo olvidado de Sandro “Fácil de olvidar” (perteneciente a uno de los discos más vendidos de la historia, Sandro de América) para gritar su lugar en el mundo sin perder su identidad barrial. En ese sentido, el Gitano es un punto de partida para abordar con suma naturalidad los diversos puntos cardinales de nuestro ADN rítmico: folklore, tango, samba, pop, rock, cada estilo vuelve a tomar vida en sus intervenciones. 

El mejor ejemplo es “Mil horas” de Los Abuelos de la Nada con la colaboración de su compositor, Andrés Calamaro: probablemente esta canción que tiene y tuvo innumerables versiones nunca haya tenido una reversión tan notable como la que realiza Trueno en este álbum. Una cosa es hacer covers y otra cosa es reinterpretar la canción, es decir, hacerla propia. Eso es lo que hizo el joven trapero con este clásico del rock nacional.
Por eso, el disco fluye entre bases urbanas y raíces folclóricas, demostrando que se puede ser global sin perder el acento ni la esencia.

Conclusión: Identidad ante todo

Con Turr4zo, Trueno se consolida como un guardián de la cultura popular. En tiempos de algoritmos y música de laboratorio, él elige el camino del mensaje y la identidad. Este álbum es, ante todo, una carta de amor a un país que, a pesar de todo, sigue bailando y resistiendo con el ritmo del barrio como escudo.

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    De batallas y de amores
SHOW MUSICAL

"De batallas y de amores": la historia bien contada

10 Mayo 2026

¿Qué valor tiene hoy una pregunta? No como recurso retórico, no como ornamento intelectual, sino como gesto político, casi como acto de resistencia. De batallas y de amores se instala precisamente en ese territorio: el de la pregunta como apertura, como fisura en el discurso cerrado, como invitación a pensar en un tiempo que parece exigir definiciones rápidas y posiciones inamovibles.

El gesto inicial ya es toda una toma de posición: el espectáculo no se para en la polarización ni en la lógica de la grieta. No juega a ese ping-pong de certezas donde todo rebota y nada se transforma. Propone otra dinámica, más cercana a un espacio donde las voces se entrelazan y se afectan mutuamente: amalgamarse, hacerse parte de lo que sucede en escena. Porque contar la historia de un país no es proyectar una película lejana, es reconocerse en un montaje donde también estamos editados. No la deja congelada en una vitrina del pasado; la trae al presente como una conversación inconclusa que insiste.

Entonces aparecen las preguntas, no como decoración intelectual sino como motor. ¿Qué preguntas nos estamos haciendo? ¿Cuáles evitamos porque incomodan? ¿Qué lugar tiene hoy el pensamiento crítico en un mundo que premia la velocidad antes que la profundidad, la literalidad antes que la alteridad?. La obra parte de ahí, de una intuición incómoda y necesaria: hoy, quizás, lo más heroico sea no cerrar el sentido, sino abrirlo. No entregar certezas en bandeja, sino invitar al otro a pensar, a sostener la incomodidad, a construir una mirada propia frente al relato histórico.

Hay algo más en juego: la imposibilidad de quedar afuera. La obra no permite la neutralidad cómoda. Empuja, con sutileza pero con firmeza, a tomar posición. No en el sentido de elegir un bando prefabricado, sino en el de asumir que mirar también es una forma de decidir. Que incluso el silencio es una respuesta. Y que, frente a lo que se despliega en escena, cada espectador queda implicado en esa trama.
Porque las batallas no son solo las de los manuales. Son también las propias. Las que se juegan en voz baja, las que nos fueron constituyendo. ¿Cómo fuimos hechos? ¿Qué relatos nos habitan? ¿Qué partes de esa historia seguimos repitiendo sin saberlo? La obra trabaja en ese cruce: lo colectivo y lo íntimo como dos corrientes que se entrelazan.

Uno de los puntos más interesantes es su forma: no es solo la actuación de Luisa Kuliok, para que eso cobre espesor, tiene que suceder al mismo tiempo la canción de Hernán Lucero y la melodía de Facundo Ramírez. Hay ahí un trabajo conjunto donde nada funciona por separado. La palabra necesita de la música y la música de la palabra. Es en ese cruce, en esa simultaneidad, donde la escena encuentra su verdadera fuerza. La curaduría del espectáculo es precisa y eficaz. 

En medio de tanta devaluación de la palabra, no como consigna vacía, sino como recuperación de sentido. Volver a quienes somos y fuimos para entendernos mejor.

Si vamos a volver sobre la idea de patria, entonces saber qué pensaban quienes la liberaron, con sus tensiones y contradicciones. Y si el discurso va a ser de odio, la respuesta acá es otra: más cultura, más arte, más complejidad.
La obra es “Un contagio de lo patriótico”, dice Luisa Kuliok en una nota. En medio de tanta devaluación de la palabra, no como consigna vacía, sino como recuperación de sentido. Volver a quienes somos y fuimos para entendernos mejor.

Desde la independencia, pasando por las guerras civiles hasta la democracia, la canción y la poesía se vuelven protagonistas. Y en ese recorrido, Ramírez, Kuliok y Lucero son, ante todo, mensajeros. Canalizan una palabra que busca llegar al espectador no solo como idea, sino como experiencia.
Las canciones que atraviesan el espectáculo pertenecen al tango y al folclore, a un repertorio que forma parte de lo que somos. No aparecen como recuerdo ni como guiño: funcionan como una forma directa de narrar. En esas letras hay modos de pensar, de sentir, de decir el país. Y al entrar en este entramado escénico, no repiten lo ya sabido: cambian de lugar, se resignifican y abren nuevas lecturas sobre aquello que creíamos conocer.

Los tres forman el tejido donde cada elemento parece decirle al espectador: esto también es tuyo.
No hay distancia cómoda. La obra no permite ese gesto de mirar la historia desde afuera. La acerca, la vuelve cuerpo, la vuelve pregunta personal. ¿Dónde estoy yo en todo esto? ¿Qué parte de esas batallas sigue siendo mía? ¿Qué de esos amores todavía me nombra? 

En tiempos donde el discurso muchas veces separa, clasifica, ordena en bandos, la propuesta es otra: integrarse. Hacerse parte. Entender que pensar la historia no es elegir un lado fijo, sino animarse a habitar su complejidad.

Son las batallas y son los amores. No como polos opuestos, sino como capas que se superponen hasta formar un relato. No hay una épica sin afecto ni un afecto que no haya sido atravesado por conflicto. Lo que la obra sugiere es justamente eso: que la historia no avanza solo a fuerza de gestas, sino también de vínculos, de decisiones íntimas, de gestos mínimos que terminan haciendo trama.

En De batallas y de amores, esa sumatoria no es prolija ni lineal. Las batallas cuentan lo que se disputó; los amores, lo que se sostuvo. Y en ese cruce aparece algo más complejo: una identidad que no se puede reducir a una sola versión de sí misma.

La obra trabaja sobre esa acumulación. No selecciona un único tono, no baja una lectura cerrada. Deja que convivan la épica y la fragilidad, la construcción colectiva y la experiencia personal. Porque, en definitiva, ¿qué es la historia de un país sino esa suma desordenada de enfrentamientos y afectos? ¿Qué queda cuando se apagan los discursos si no son las marcas que dejaron esas dos fuerzas?

Ahí es donde la propuesta cobra espesor. No se trata solo de recordar, sino de entender cómo esas batallas y esos amores siguen operando en nosotros. Qué heredamos, qué repetimos, qué transformamos. Como si cada escena fuera una pieza más de ese rompecabezas siempre incompleto que somos.
Y ahí, en esa incompletitud, saberse. 

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    MARCELO SASSO

Marcelo Sasso presenta "Piedras rosettas": jazz, tango y blues

10 Mayo 2026

Marcelo Sasso nació en 1970 en Buenos Aires. Hasta sus 40 años estudió música en forma particular mientras inventaba canciones que nunca mostraba; más adelante hizo la carrera de músico profesional en la Escuela de Música Contemporánea (Berklee International Network) con especialización en Composición y Arreglos, bajo la dirección del maestro Juan "Pollo" Raffo.

Antes se recibió de licenciado en Filosofía, con Diploma de Honor, en la Universidad de Buenos Aires. Desde 2017 se encuentra abocado a la grabación y ejecución en vivo de sus composiciones junto a su grupo. 

El domingo 7 de junio presentará Piedras rosettas, un álbum que consta de 10 piezas propias que juegan con elementos del jazz, los ritmos folclóricos, el tango y el blues "respetándolos y alterándolos indistintamente" junto a Pilar Icazuriaga (voz), Nicolás “Mú” Sánchez (guitarra), Pablo Martín (bajo) y Rodrigo Genni (batería) en Bar de Fondo, Julián Álvarez 1200, Palermo, CABA, a las 20 h.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Por qué tu sexto disco se llama Piedras rosettas?

Marcelo Sasso: El disco se llama así a partir de una ocurrencia de mi amigo Andrés Wolfthal, quien hizo el arte de tapa de todos mis discos. Charlábamos en referencia a cierta dificultad para expresar sentimientos de cualquier índole, que me lleva a no expresarlos o a hacerlo de un modo incomprensible. La ocurrencia que dijo Andrés a modo de conclusión, fue “sos la piedra rosetta del amor”. De esa broma entre amigos salió el nombre del disco. Yo ya había seleccionado algunas piezas que tenían en común estar cargadas de referencias crípticas y, luego de elevar esa humorada amistosa al título de disco, insistí ya con más autoconsciencia en ese criterio de elección para cerrar las partituras que integrarían el álbum.

Por ejemplo, en el tercer tema del disco (“Tan Webern”) la partitura indica al comienzo del solo de piano: “tocar como Carlitos Balá”. En mi imaginación, ese gesto debe necesariamente implicar amor en cualquiera de sus formas: desde uno de esos “Me gusta” que valen más que el oxígeno en el mundo de las redes, hasta un incremento en mi débil cuenta bancaria. En la realidad, ese gesto es casi indescifrable. O directamente invisible.

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APU: ¿Por qué para este nuevo trabajo decidiste volver al jazz, como en tu disco debut, Perlas abruptas (2017)? 

MS: Al momento de grabar mi primer disco, yo ya tenía 46 años y unas 300 canciones compuestas. Empecé considerando grabarlas en orden cronológico. Por ejemplo: en 2017 grabar las de 1989 y 1990. En 2018 las de 1991, 1992, 1993 y 1994. En 2019 las de 1995. De inmediato noté que ese plan iba a terminar mal, conmigo desdoblado en el tiempo como si estuviera en Volver al futuro. Agrupar los temas según sus géneros me permitió salir de ese pésimo plan. Y los instrumentales clasificables como jazzeros que integran el primer disco eran los temas que tenía más “en dedos” en ese momento.

Además no conocía aún a Pilar Icazuriaga, cuya voz milagrosa me habilitó el rescate de la otra mitad de mi repertorio: el relacionado con la canción, el rock y el pop (además de ser genial también para temas jazzeros cantados, claro). Justamente, la fortuna de conocer a Pili en plena grabación del primer disco, me hizo ir incrementando los temas cantados en relación con los instrumentales.“Piedras rosettas empezó teniendo como nombre provisorio Perlas 2, porque quise volver a acentuar el material instrumental. Ya preveo que vendrán un “Vitraux 2”, un “Cruces 2”, un “Shadows III”. Aunque el loop podrá romperse en razón de otros proyectos de discos que están esperando ser grabados.

APU: Además de músico sos filósofo y escribiste un libro sobre la filosofía en la obra de Borges. ¿Intentaste alguna vez musicalizar parte de sus textos? 

MS: Lo hice. Compuse una suite basada en un texto de Borges. Tal vez sea el disco que rompa ese loop de grabaciones que mencioné en la respuesta anterior. Curiosamente, el texto que musicalicé es sobre un tipo que no puede salir del loop de una obsesión.

APU: Componer, ensayar con tu grupo, grabar, tocar en vivo... ¿Tenés preferencia por alguno de estos momentos en particular, o disfrutás algo de todas las instancias?

MS: Disfruto algo de cada uno de esos momentos. El orden de preferencia, de mayor a menor, está bastante cerca del que propone la pregunta. Componer es lo que más me gusta y a la vez es a lo que tiendo naturalmente. Es verdad que tiene algo de parto, siempre hay un momento en el que sentís “esto no va a suceder”. Por suerte, a esta altura, ya sé que (con alta probabilidad) sucede. Ensayar con el grupo se ha convertido en estos 10 años que estamos por cumplir en algo tan lindo como componer. Tanto la formación que grabó este último disco, como las de los anteriores, está integrada de músicos que no han hecho más que enriquecer mis composiciones con sus talentos.

Nos hemos vuelto amigos que han compartido, además de la música, lecturas grupales de los cuentos de Borges por zoom durante la pandemia, asistencia a clases de yoga, partidos de fútbol. Grabar es algo que aprendí a disfrutar con el paso de los discos. Cada uno lo disfruté más que el anterior. Tocar en vivo es una pesadilla para mí. Por suerte (por el grupo, más precisamente) hasta ahora siempre fueron pesadillas que terminaron bien.

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    Tomás Orihuela

Caso Tomás Orihuela: exigen imputaciones por la muerte del joven cordobés

09 Mayo 2026

Tomás Orihuela, de 19 años, fue encontrado sin vida con signos de ahorcamiento dentro de una celda de la Comisaría Sexta en el barrio General Paz, Córdoba, tras ser alojado de manera provisoria en el marco de un procedimiento policial. El hecho ocurrió durante los últimos días de abril y, por el momento, la justicia provincial mantiene a cinco efectivos bajo investigación.

Orihuela había sido detenido en dos oportunidades en menos de 48 horas tras cumplir una condena de cuatro meses. Según lo informado, se vincularon a pedidos de captura antiguos que aún figuraban en los sistemas, y en ambos casos derivaron en su liberación. Durante la segunda detención, cuando estaba próximo a ser liberado, fue alojado en un calabozo, del cual saldría en coma. Horas después falleció en el Hospital Eva Perón y la familia denunció de inmediato que se trata de un caso de violencia institucional

El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, confirmó la intervención de las autoridades: “Mandamos como siempre a los directores que estén de turno y el órgano de control de conducta de la fuerza policial se pone en conocimiento”. A su vez, negó que haya lugar para el encubrimiento y garantizó el acceso a las pruebas: “Hay cámaras que tienen que haber registrado lo que sucedió y se secuestraron los celulares de los policías involucrados”. Por último, Quinteros reconoció que el caso expone posibles fallas en los controles: “Nos obliga a revisar protocolos internos de la policía sobre alojamiento y estadía de los detenidos”.

De acuerdo con la versión policial, el joven fue hallado colgado dentro de la celda. No hay cámaras en el interior de los calabozos, por lo que lo ocurrido no quedó registrado. La familia rechaza la hipótesis de suicidio y sostiene que no tenía motivos para quitarse la vida, ya que estaba a punto de recuperar la libertad.

Familiares y vecinos llevaron a cabo el martes 5 de mayo una protesta afuera de Tribunales II exigiendo avances en la investigación. En una reunión con el fiscal Andrés Godoy, a cargo de la causa, presentaron audios atribuidos a Orihuela en los que manifestaba temor hacia la policía. La querella insiste en una posible instigación al suicidio y privación ilegítima de la libertad. Por su parte, el poder judicial analiza los celulares de los efectivos involucrados y busca esclarecer por qué fue detenido sin orden vigente y alojado en una dependencia no adecuada.

Luego del encuentro, la abogada defensora Marta Rizzotti confirmó que el funcionario incorporó al expediente dos audios que Tomás le envió a su mamá días antes de morir donde expone situaciones de violencia policial. La autopsia reveló que murió por asfixia y en su cuerpo hay signos de ahorcamiento. En ese marco, pidió al fiscal que ordene la detención de los efectivos implicados: dos agentes que lo detuvieron en la calle y tres que se encontraban en la comisaría esa noche, pero hasta el momento no hay imputaciones

En el marco de la concentración, Mariana, hermana del joven, se expresó ante los medios de comunicación presentes: "Queremos sólo pedir justicia por Tomás. No creemos que se haya ahorcado, las pruebas y los testigos van a demostrar qué es lo que pasó realmente". Además, sostuvo que Tomás era objeto de hostigamiento por parte de la policía, lo que él expresa en los audios que envió a su mamá cuando fue detenido. Por último, exigió que sean imputados los efectivos involucrados.

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    Augusto César Sandino

El proyecto de la unidad latinoamericana (V): de la Revolución Sandinista a las nuevas formas de integración

08 Mayo 2026

Desde las luchas revolucionarias y los procesos de paz en América Central hasta las iniciativas de integración económica, concertación diplomática y articulación de movimientos sociales desarrolladas entre las décadas de 1980 y 1990, América Latina atravesó profundas transformaciones políticas y geopolíticas. En un escenario marcado por las transiciones democráticas, el avance del neoliberalismo, la injerencia de Estados Unidos y las dificultades para consolidar espacios de cooperación regional, persistieron diversos esfuerzos orientados a sostener y reconfigurar el horizonte de la unidad latinoamericana tras el ciclo revolucionario y el fin de la Guerra Fría. En ese marco, el regionalismo abierto, los parlamentos regionales y nuevas modalidades de integración expresaron las búsquedas de articulación y cooperación que atravesaron a la región durante este período.

Internacionalismo revolucionario y diplomacia de la paz

La década de 1970 fue un período profundamente convulsionado en América Latina: años de intensa lucha social, política y armada; de grandes esperanzas y profundas frustraciones; de utopías, represión y desapariciones. En América Central, tras las huellas de Farabundo Martí, Jacobo Árbenz y Augusto César Sandino, emergieron poderosos movimientos guerrilleros en Nicaragua, Guatemala y El Salvador. Influenciadas por la Revolución Cubana, estas organizaciones impulsaron procesos insurreccionales que, en el caso nicaragüense, lograron tomar el poder en 1979 y que, en Guatemala y El Salvador, llegaron a poner en jaque a los respectivos regímenes.

La triunfante Revolución Sandinista se desarrolló a lo largo de toda la década de 1980 y tuvo un enorme impacto internacional, en un contexto marcado por el repliegue de las luchas revolucionarias en América Latina y el mundo. En momentos en que el neoliberalismo y la globalización comenzaban a expandirse, la revolución impulsada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional parecía reactivar una experiencia política “a la vieja usanza”, despertando enormes entusiasmos y renovadas esperanzas colectivas. Cientos de personas provenientes de distintos países de la región y del mundo se incorporaron como voluntarias a brigadas solidarias de trabajo e incluso como combatientes en apoyo al proceso revolucionario nicaragüense. Entre ellos había mexicanos, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, costarricenses, panameños, venezolanos, ecuatorianos, colombianos, peruanos, chilenos, argentinos, uruguayos, cubanos y brasileros, en una clara expresión del sentimiento de unidad latinoamericana.

En sus primeros años, la revolución convocó a un espectro político y social muy amplio, que abarcó desde guerrilleros marxistas hasta sacerdotes católicos —tanto vinculados a la Teología de la Liberación como provenientes de tradiciones doctrinarias más conservadoras—, además de representantes de la pequeña burguesía y de sectores del empresariado nacional. Esa amplitud inicial facilitó la adhesión de diversos sectores políticos, lo que alimentó también los intentos de articulación y unidad entre exiliados de distintos países latinoamericanos, que buscaban organizar la resistencia frente a las dictaduras de la “seguridad nacional” que dominaban gran parte de la región.

El triunfo sandinista generó un renovado ímpetu revolucionario en diversos movimientos armados de América Latina y el Caribe. Ese “desorden” en su “patio trasero” resultaba inadmisible para los Estados Unidos, ya que ponía en evidencia las fragilidades de su control sobre el hemisferio occidental. Así, desde la Casa Blanca, y en continuidad con las lógicas represivas desplegadas por la Operación Cóndor en el Cono Sur, se promovió y financió una violenta ofensiva contrarrevolucionaria.

En Nicaragua, además de impulsar el aislamiento y el boicot al gobierno sandinista, Estados Unidos apoyó militarmente a la “Contra”. En Guatemala, respaldó una represión brutal que derivó en un verdadero genocidio, con un saldo estimado de alrededor de 200.000 muertos, en su mayoría indígenas mayas. En El Salvador, por su parte, la violencia represiva alcanzó uno de sus símbolos más dramáticos con el asesinato de Óscar Arnulfo Romero, ultimado a balazos mientras oficiaba misa en San Salvador. Canonizado décadas más tarde por Pope Francis, Romero se convirtió en un símbolo del martirio de los pueblos de Nuestra América. Al mismo tiempo, Estados Unidos invadió militarmente Granada en 1983, donde gobernaba desde 1979 el líder socialista Maurice Bishop, y en 1989 ocupó Panamá, consolidando nuevamente su control estratégico sobre el canal bioceánico.

Este injerencismo recargado, acompañado por algunos gobiernos alineados con los Estados Unidos, debilitó y, en muchos casos, desarticuló las instancias de articulación regional. La retirada de países, la paralización de organismos y la reorientación de las políticas exteriores hacia acuerdos bilaterales erosionaron los espacios de concertación. No obstante, el ciclo integracionista no se detuvo, sino que fue reconfigurado a partir de la confluencia de dos procesos: por un lado, uno de carácter político, orientado a garantizar las transiciones democráticas y los procesos de paz en América Central; por otro, uno de tipo económico, dirigido a enfrentar de manera conjunta las negociaciones derivadas de la crisis de la deuda y a impulsar nuevas formas de integración.

Las transiciones democráticas, así como la intensidad de las guerras civiles y movimientos revolucionarios en Centroamérica impulsaron instancias de concertación política autónoma orientadas a resolver los conflictos regionales y afirmar una diplomacia latinoamericana más independiente. En ese marco, el Grupo de Contadora, creado en 1983 por México, Colombia, Venezuela y Panamá, promovió el diálogo y la negociación para reducir la injerencia externa, limitar la militarización y favorecer la paz en países como Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Aunque no logró por sí solo resolver los conflictos, sentó bases decisivas para los acuerdos de paz posteriores y constituyó una expresión significativa de autonomía regional.

Poco después, en 1985, se conformó el Grupo de Apoyo a Contadora con el objetivo de reforzar y ampliar la iniciativa orientada a la paz en América Central. Estuvo integrado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay, que se sumaron a los esfuerzos de México, Colombia, Venezuela y Panamá. Su propósito fue otorgar mayor peso político regional a las negociaciones, respaldar las soluciones pacíficas a los conflictos centroamericanos y fortalecer una posición latinoamericana más autónoma. La articulación entre ambos grupos dio lugar al llamado Grupo de los Ocho, antecedente directo del posterior Grupo de Río.

Este último fue creado en 1986 y se constituyó como un espacio de concertación política latinoamericana que retomó y amplió las experiencias previas de cooperación, con el objetivo de fortalecer el diálogo regional, coordinar posiciones en política exterior y afirmar una mayor autonomía frente a las tensiones de la Guerra Fría. A diferencia de esquemas más institucionalizados, funcionó de manera flexible y sin estructura permanente, privilegiando las cumbres periódicas de jefes de Estado y cancilleres como ámbito de consenso político. Esto le permitió intervenir en temas como la promoción de la democracia, la resolución pacífica de conflictos y la cooperación regional; aunque careció de mecanismos vinculantes, su importancia radicó en consolidar una práctica de concertación latinoamericana que luego influiría en las instancias surgidas en la primera década del siglo XXI.

Finalmente, hay que destacar los Acuerdos de Esquipulas firmados en 1986 y 1987 por los presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica con el objetivo de poner fin a los conflictos armados en América Central. Incluían una serie de compromisos de los cuales el momento clave fue Esquipulas II en 1987, que estableció un plan integral de paz basado en el cese de hostilidades, la reconciliación nacional, la democratización, la convocatoria a elecciones libres y el fin del apoyo a fuerzas irregulares, aunque sin poder desprenderse totalmente de la dinámica de la Guerra Fría y la injerencia imperial.

Cabe señalar que estos acuerdos, impulsados por el presidente costarricense Óscar Arias, retomaron y profundizaron los esfuerzos diplomáticos previos del Grupo de Contadora y su Grupo de Apoyo. Aunque su implementación fue gradual y enfrentó dificultades, los Acuerdos de Esquipulas resultaron fundamentales para avanzar hacia la pacificación de Nicaragua y sentaron las bases de los Acuerdos de Chapultepec, que lograron la paz en El Salvador en 1992 y los Acuerdos de Paz de Guatemala de 1996.

Los compromisos de pacificación en América Central, firmados entre fines de los años ochenta y mediados de los noventa, marcaron el cierre de prolongados conflictos armados en la región y dieron cumplimiento a los objetivos que habían impulsado las iniciativas de concertación regional. Asimismo, el fin de la Guerra Fría, tras la disolución de la Unión Soviética, contribuyó decisivamente a la resolución de estos enfrentamientos, ya que desapareció el mundo bipolar que los sustentaba. No obstante, la consecución de la paz no implicó la superación de los problemas sociales y estructurales que habían dado origen a los conflictos y procesos revolucionarios en la región, ni de las graves injusticias sociales que aún perduran.

Regionalismo abierto e integración económica

El otro factor que impulsó procesos de unidad en los años ochenta y noventa fue de carácter económico. Por un lado, estuvo orientado a enfrentar de manera conjunta las negociaciones derivadas de la crisis de la deuda; por otro, respondió a la búsqueda de nuevas formas de integración en un contexto de liberalización económica y progresivo abandono de las políticas proteccionistas. Así, la década de 1980 se presenta como una etapa de transición en la que coexistieron las estrategias de industrialización por sustitución de importaciones con el emergente enfoque neoliberal de apertura al mercado mundial. Recién hacia fines de los años ochenta y durante los noventa, de la mano de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un nuevo modelo de integración —conocido como regionalismo abierto— se consolidó como doctrina.

A diferencia de los modelos anteriores —más cerrados y orientados a la sustitución de importaciones—, el regionalismo abierto proponía combinar la integración regional con la apertura al mercado mundial. Es decir, no se trataba de formar bloques proteccionistas, sino de utilizar los acuerdos regionales como plataformas para mejorar la competitividad internacional, atraer inversiones y facilitar la inserción en la economía global. En la práctica, esta orientación se tradujo en la proliferación y reformulación de acuerdos orientados a la modernización de esquemas previos y la firma de tratados de libre comercio tanto dentro como fuera de la región. El énfasis estuvo puesto en la reducción de aranceles, la liberalización comercial y la convergencia con las reglas del sistema multilateral, en sintonía con el clima de reformas estructurales de la época. Si bien contribuyó a dinamizar el comercio intrarregional y a insertar a algunos países en cadenas globales, también produjo impactos profundamente negativos, acentuando la desigualdad entre economías de distintos países y dentro de cada país, así como limitando la capacidad para promover un desarrollo industrial autónomo.

Dentro de estas coordenadas generales, puede identificarse un primer hito en la creación en 1980 de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), que reemplazó a la ALALC con el objetivo de promover una integración económica más flexible y gradual entre los países de América Latina. A diferencia de su antecesora fundada en 1960, la ALADI abandonó la idea de un mercado común uniforme y adoptó un esquema basado en acuerdos parciales y diferenciados, que permitía a los países avanzar a distintos ritmos según sus capacidades y prioridades. Este enfoque buscó compatibilizar la diversidad económica de la región con la expansión del comercio intrarregional, sentando además bases jurídicas e institucionales para futuros procesos de integración.

Poco después, en 1984, se constituyó el Grupo de Cartagena como un intento de articular una respuesta regional frente a la crisis de la deuda externa que afectaba a buena parte de América Latina. Impulsado inicialmente por países como Argentina, Brasil, México y Colombia, el espacio buscó coordinar posiciones para negociar en mejores condiciones con los acreedores internacionales y con organismos como el Fondo Monetario Internacional. Más que constituirse como un bloque formal, funcionó como un mecanismo flexible de consulta y concertación política, donde se compartían diagnósticos y se promovía la idea de que la deuda era un problema estructural —y no meramente nacional— que requería soluciones colectivas, incluyendo la reestructuración de pagos y la revisión de las condiciones financieras internacionales.

Sin embargo, el Grupo de Cartagena enfrentó límites que impidieron su consolidación como una estrategia efectiva de acción conjunta. Las diferencias en los perfiles de endeudamiento, las prioridades económicas y las coyunturas políticas de cada país dificultaron sostener posiciones comunes en el tiempo. A ello se sumaron las fuertes presiones del sistema financiero internacional, que incentivaba negociaciones bilaterales y programas de ajuste diferenciados, debilitando cualquier intento de coordinación regional. Aunque el grupo no logró imponer una agenda común ni alterar sustancialmente la relación de fuerzas con los acreedores, dejó como legado una experiencia temprana de concertación latinoamericana en torno a un problema compartido, anticipando debates posteriores sobre integración regional y autonomía económica.

Por otro lado, desde mediados de los años ochenta se produjo un acercamiento entre los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney, que se plasmó en la firma de la Declaración de Foz de Iguazú (1985). Dio inicio a un proceso de integración bilateral orientado a fortalecer la cooperación económica, política y estratégica entre Argentina y Brasil, dejando atrás décadas de desconfianza y rivalidad y dando lugar al Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE). Este acercamiento estratégico entre las dos principales economías de Sudamérica sentó las bases para la creación del Mercado Común del Sur (Mercosur). Constituido con la firma del Tratado de Asunción en 1991, e integrado también por Uruguay y Paraguay, se consolidó como el principal bloque subregional.

Paradójicamente, en años marcados por el auge del neoliberalismo, el Consenso de Washington y las políticas de apertura económica, se formó un proceso de integración regional de gran alcance. El Mercosur surgió como un acuerdo comercial orientado a consolidar un mercado común, mediante una unión aduanera —que, a diferencia de una mera zona de libre comercio, exige la negociación conjunta y unánime con otros países o bloques—, con el fin de facilitar el intercambio y fortalecer las economías regionales en un contexto de globalización acelerada. Aunque nacido en un clima ideológico proclive a la liberalización, el bloque sentó bases institucionales que trascendieron ese marco y abrieron la puerta a una integración de mayor densidad política.

También en 1991 se constituyó el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) como organismo regional con el objetivo de promover la integración política, económica, social y cultural de los países de América Central. Surgió en el contexto de los procesos de paz que pusieron fin a los conflictos armados en la región, retomando y ampliando iniciativas previas de integración centroamericana. Sus Estados miembros incluyen a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, además de Belice y República Dominicana como miembros posteriores. El SICA articula diversas instituciones y consejos sectoriales para coordinar políticas en áreas como comercio, seguridad, medio ambiente y desarrollo social, con el propósito de consolidar una región más integrada, democrática y en paz. Aunque ha tenido avances en cooperación y coordinación regional, también enfrenta desafíos vinculados a las asimetrías entre países, la debilidad institucional y las tensiones políticas internas.

Unos años más tarde, el Pacto Andino creado en 1968 se reformuló como Comunidad Andina, a partir de la firma del Protocolo de Trujillo. Este cambio producido en 1996 no fue sólo nominal, sino que implicó una redefinición profunda del esquema de integración, adaptándolo al nuevo contexto regional e internacional posterior a la Guerra Fría y a las reformas económicas de orientación liberal. La transformación significó el paso de un modelo centrado en la planificación industrial y la sustitución de importaciones hacia otro más flexible y orientado al mercado. Se fortaleció la institucionalidad del bloque —con la creación del Sistema Andino de Integración—, se buscó dinamizar el comercio intrarregional y se promovió una mayor apertura externa. En este sentido, la nueva Comunidad Andina se alineó con el enfoque del “regionalismo abierto”, priorizando la competitividad, la liberalización comercial y la inserción en la economía global.

Mientras tanto, en 1991 surgieron las Cumbres Iberoamericanas, cuya primera edición se celebró en Guadalajara. Este espacio reúne a jefes de Estado y de gobierno de América Latina, e incorporó de manera significativa a Cuba —aún bloqueada y sin haber ingresado todavía a la ALADI—, junto con España y Portugal. Su impacto sobre el regionalismo fue ambivalente. Por una parte, fortalecieron las prácticas de concertación política y el multilateralismo, ampliando los espacios de diálogo más allá del ámbito estrictamente latinoamericano y favoreciendo la cooperación en áreas como educación, cultura y cohesión social. Por otra parte, al incorporar a actores extrarregionalas como España y Portugal, estas instancias tendieron a diluir la especificidad de los proyectos de integración latinoamericana, desplazando parcialmente el eje hacia una comunidad iberoamericana más amplia y atravesada por intereses geopolíticos divergentes. Estas tensiones se hicieron particularmente visibles en el enfrentamiento verbal entre el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el rey de España, Juan Carlos I, durante la Cumbre de 2007 en Chile.

Por último, como contracara de estas iniciativas de integración intrarregional, es necesario considerar dos procesos en sentido inverso. Por un lado, en 1994 se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre México, Estados Unidos y Canadá. Este acuerdo marcó un giro significativo hacia esquemas de integración orientados al mercado y estrechamente vinculados a Estados Unidos, influyendo en los debates regionales sobre los modelos de desarrollo e inserción internacional. Fue el primer tratado de libre comercio integral entre Estados Unidos y un país latinoamericano, y se convirtió en un antecedente clave para las iniciativas posteriores orientadas a subordinar a otros países —e incluso a la región en su conjunto— mediante acuerdos similares. De este modo, constituyó un primer paso en la reformulación económica del panamericanismo del siglo XIX, entendido como expresión del proyecto de hegemonía de Estados Unidos sobre el continente.

En conjunto, el regionalismo latinoamericano de los años noventa se configuró en una clave ambivalente: mientras el fin de los conflictos armados en América Central cerró una etapa de violencia y abrió paso a la institucionalización democrática, el predominio del enfoque del regionalismo abierto, si bien alentó procesos de unidad, orientó la integración hacia la liberalización y la inserción en la economía global. En paralelo, que las Cumbres Iberoamericanas ampliaron los espacios de diálogo político en un marco más amplio que el estrictamente latinoamericano, mientras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte reforzó la gravitación de Estados Unidos como polo hegemónico. Así, la región combinó avances en la cooperación y la estabilidad política con una integración económica más abierta y, en muchos casos, menos orientada a la construcción de un proyecto autónomo de unidad regional.

Parlamentos regionales

Un rasgo característico de los años ochenta y noventa fue el impulso a los parlamentos regionales como espacios de representación política y diálogo entre los países de la región. Ciertamente, existían antecedentes que se remontan a la década de 1960. En particular el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), creado en 1964. Pero cuya institucionalización efectiva se produjo recién en 1987 cuando se estableció su sede permanente en Panamá, retomando simbólicamente el ideal integracionista de Simón Bolívar. En la misma línea, comenzó a funcionar en 1984, con sede en Bogotá, el Parlamento Andino, creado en 1979 como parte del proceso de integración entre Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Por su parte, el Parlamento Centroamericano (Parlacen) se puso en marcha en 1991, reuniendo a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, en el marco de los procesos de paz y democratización en América Central. Mientras que en 1994 se constituyó la Asamblea Parlamentaria del Caribe (CPA, por sus siglas en inglés) como un espacio de diálogo entre legisladores de los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM). No obstante, esta asamblea tuvo un desarrollo limitado y no llegó a consolidarse, disolviéndose en 1999.

Ya en la primera década del siglo XXI, se crearon nuevas instancias parlamentarias vinculadas a los esquemas de integración regional: el Parlamento del Mercosur (Parlasur), iniciado en 2007 como órgano de representación del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Con sede permanente en Montevideo, ha continuado en funcionamiento hasta la actualidad, si bien con alcances limitados.

En síntesis, las iniciativas de parlamentos regionales en América Latina y el Caribe reflejan el intento de dotar a la integración regional de una dimensión política y representativa más profunda. Entre sus principales logros, se destaca la creación de espacios institucionales de diálogo entre legisladores de distintos países, lo que contribuyó a fortalecer una cultura de concertación política regional y a incorporar agendas comunes en temas como democracia, derechos humanos, integración económica y cooperación. Además, estos parlamentos ayudaron a visibilizar la dimensión ciudadana de la integración, superando —al menos en el plano simbólico— su carácter predominantemente intergubernamental.

Sin embargo, sus limitaciones han sido significativas. En general, carecen de competencias legislativas vinculantes, lo que reduce su capacidad de incidir efectivamente en las políticas regionales. A ello se suman problemas de legitimidad —derivados en muchos casos de la designación indirecta de sus miembros—, debilidades institucionales, recursos limitados y escasa articulación con los poderes ejecutivos nacionales, que siguen siendo los actores centrales de la integración. En consecuencia, aunque han contribuido a consolidar prácticas de diálogo político, su impacto real en la profundización de los procesos de integración ha sido acotado y desigual.

Otras formas de integración

La unidad latinoamericana buscó encauzarse, con sus contradicciones, no solo en el plano económico y diplomático, sino también en ámbitos científicos, tecnológicos y estratégicos vinculados a la soberanía, así como en lo político-ideológico.

En el ámbito científico, la creación de la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL) en 1990 constituyó un paso significativo hacia la coordinación regional en la Antártida. Este espacio permitió articular esfuerzos entre los países latinoamericanos con presencia en el continente blanco, promoviendo la cooperación científica, la optimización de recursos logísticos y una proyección conjunta en un territorio de creciente importancia geopolítica.

En lo tecnológico, destacaron iniciativas vinculadas a la cooperación nuclear entre Argentina y Brasil, que culminaron en la creación de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC). Se convirtió en un caso único a nivel mundial de salvaguardias administradas de manera conjunta por dos países y es considerada un ejemplo exitoso de cómo la cooperación científico-tecnológica puede contribuir a la paz, la integración regional y la autonomía estratégica.

En el mismo sentido, la Escuela Latinoamericana de Informática (ESLAI), creada en 1986 en Argentina, fue una iniciativa regional orientada a formar recursos humanos de alto nivel en informática y promover capacidades tecnológicas autónomas en América Latina. Con sede en Bariloche y el apoyo de organismos internacionales, reunió estudiantes y docentes de distintos países en un modelo académico de excelencia. Su experiencia fue breve —cerró hacia 1990 por falta de financiamiento—, pero dejó un legado significativo como intento temprano de integración científico-tecnológica regional.

En materia estratégica, destacó la creación de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS). Establecida en 1986 por iniciativa de Brasil, expresó la voluntad de los países ribereños de América del Sur —Argentina, Brasil y Uruguay— junto a 21 países africanos, de consolidar el Atlántico Sur como una región libre de armas nucleares y orientada a la cooperación. Este mecanismo interregional reforzó la idea de que la integración también debía pensarse en términos de seguridad y soberanía compartida, en un espacio clave para los intereses estratégicos latinoamericanos. Asimismo, constituyó una experiencia de cooperación Sur-Sur que contribuyó a respaldar el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

En el plano político-ideológico, la fundación del Foro de São Paulo en 1990 abrió un ámbito de articulación entre partidos y movimientos de izquierda de América Latina y el Caribe. Impulsado inicialmente por el Partido de los Trabajadores de Brasil, el Foro buscó repensar estrategias comunes tras el fin de la Guerra Fría, promoviendo el intercambio de experiencias y la construcción de agendas compartidas frente a los desafíos del neoliberalismo. Asimismo, contribuyó a sostener vínculos políticos en un contexto de repliegue de las izquierdas y sentó bases para la posterior reconfiguración del mapa político regional a comienzos del siglo XXI.

Asimismo, el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, en el sur de México, en coincidencia con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, se convirtió en un hito de fuerte resonancia latinoamericana. Más allá de su dimensión local, el zapatismo —con figuras como el Subcomandante Marcos— reintrodujo en la escena regional la centralidad de las luchas indígenas, la crítica al orden neoliberal y la reivindicación de formas alternativas de organización política y social, al tiempo que innovó en el uso de redes globales de comunicación y articulación con movimientos sociales de distintos países.

También fue significativa, como hecho de unidad, la solidaridad continental con Cuba, que atravesaba su llamado “Período Especial” tras la disolución de la Unión Soviética. En ese contexto, se multiplicaron las Casas de Solidaridad con el país caribeño, no sólo en América Latina sino también en otros continentes, muchas veces articuladas en torno a la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), surgida de la Conferencia Tricontinental de La Habana de 1966. Estas redes contribuyeron a sostener apoyos políticos y materiales en un contexto de fuerte aislamiento internacional.

En el ámbito de los movimientos sociales, la creación de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC–Vía Campesina) constituyó un hito en la articulación continental del campesinado. Si bien su nacimiento formal tuvo lugar en el I Congreso realizado en Lima, Perú, en 1994, con la participación de 84 organizaciones, su gestación se remonta a años previos. Surgió del impulso de organizaciones no afiliadas internacionalmente que coincidían en la necesidad de construir un espacio propio y autónomo, proceso que se vio fortalecido por la Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular. Esta campaña —con encuentros en Colombia, Guatemala y Nicaragua— no solo abrió un espacio de resistencia en un contexto adverso para las organizaciones populares, sino que también funcionó como un laboratorio político y organizativo desde el cual se proyectaron nuevas estrategias de articulación regional.

Estos procesos evidencian que, aun en un contexto dominado por las reformas de mercado, persistieron y se renovaron diversas iniciativas de integración que abarcaron dimensiones científicas, tecnológicas, estratégicas y políticas, contribuyendo a sostener viva la perspectiva de una construcción latinoamericana común en múltiples planos. La irrupción de Hugo Chávez en Venezuela tras las movilizaciones del Caracazo en 1989, los levantamientos indígenas en Ecuador, las marchas de cocaleros en Bolivia encabezados por Evo Morales, las luchas por la reforma agraria en Paraguay y Guatemala, el accionar del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra y la irrupción de los piqueteros en Argentina, así como el masivo triunfo en Uruguay del referéndum contra la ley privatizadora de empresas públicas, expresaron distintas formas de resistencia social frente al neoliberalismo en América Latina.

Desde fines de los años noventa, estos procesos de movilización contribuyeron a abrir una etapa posneoliberal, marcada por la reemergencia de actores populares, el cuestionamiento del modelo de ajuste y la búsqueda de nuevas formas de integración social y política en la región. En ese contexto, resultaron significativos el triunfo presidencial de Hugo Chávez en 1998 y la incorporación de Cuba a la ALADI en los últimos meses de 1999, como anuncio del inicio de una nueva etapa.

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Jorge Sola (CGT) presentó el documental "Lealtad a la Justicia Social" en Santa Fe

08 Mayo 2026

Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, visitó la provincia de Santa Fe para presentar el documental Lealtad a la Justicia Social, una producción audiovisual impulsada por la central obrera en el marco de los 80 años del 17 de octubre de 1945. Las proyecciones se realizaron en las ciudades de Rosario y Venado Tuerto y contaron con la participación de los directores del proyecto, Walter Peña y Nicolás Cuiñas, además de cientos de trabajadores y trabajadoras que se acercaron a las funciones.

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“El año pasado se cumplieron 80 años del 17 de octubre y, en ese contexto, la CGT nos convocó para realizar un material audiovisual frente al edificio de Azopardo. A partir de ahí, fuimos construyendo este documental con el objetivo de dejar un registro histórico y este año comenzamos un recorrido nacional con funciones comunitarias”, explicó uno de los directores.

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El documental recupera la historia de una gesta fundacional para el peronismo a través de la voz de dirigentes gremiales, artistas y distintas personalidades de la cultura argentina. En ese marco, Sola remarcó: “No hay libertad posible cuando las familias trabajadoras no llegan a fin de mes. La libertad sin justicia social no existe”.

Durante su visita, el dirigente sindical también mantuvo un encuentro con representantes gremiales de la CGT Rosario en la Asociación de Empleados de Comercio de la ciudad, donde destacó “la necesidad de que el interior esté siempre representado” y aseguró que esa mirada lo acompañó a lo largo de toda su trayectoria sindical.

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    Peronismo

La batalla cultural libertaria contra Perón

08 Mayo 2026

La derecha libertaria fue exitosa en su batalla cultural. Logró demonizar la palabra “kirchnerismo”, al punto de que, muchos que antes se definían más kirchneristas que peronistas, corrieron a refugiarse en el antes maldito “pejotismo” y comenzaron a autopercibirse peronistas.

Los libertarios, que han demostrado un gran dominio de las redes, aplicaron el viejo concepto militar de “al enemigo que se retira, persecución y aniquilamiento”. Y se lanzaron a una campaña feroz contra Perón, Evita y todo lo que huela a peronismo.

En 2020, escribiendo sobre los ataques al Papa Francisco, me encontré con los sitios de internet 4chan, Reddit, y los grupos Alt-Right, Qanon, Boogaloo, alentados por personajes como Steve Bannon, Peter Thiel y otros.

En nuestro país, los adelantados de la nueva derecha fueron youtubers “El Presto”, “Tipito Enojado”, Álvaro Zicarelli, y otros, con 200 o 300 mil seguidores cada uno. Fueron los verdaderos gestores de la batalla cultural, mucho antes de que Milei fuera candidato. Dicho sea de paso, hoy muchos de ellos quedaron afuera y se han transformado en duros opositores.

Recuerdo que intenté inútilmente convencer a varios referentes nacionales del kirchnerismo sobre el peligro que significaban estos muchachos, que hacían un video de YouTube y tenían 80 o 90 mil jóvenes mirando en directo. Las respuestas que encontraba eran: “yo no miro YouTube”.

Claro… un día nos despertamos y descubrimos que en San Antonio de los Cobres, en Salta —donde jamás había pisado un dirigente libertario— Milei ganó con el 63%.

¿Cómo hizo campaña?

Por YouTube, Twitter y todas esas plataformas que muchos “vivos” decían no mirar.

Esta introducción intenta llamar la atención de los compañeros sobre lo que está ocurriendo nuevamente en las redes sociales. Voy a referirme solamente a Instagram, que es la plataforma que más frecuento.

Los libertarios han emprendido una campaña feroz contra Perón, Evita, Isabel y todo lo que huela al peronismo histórico. El vocero más estridente es un personaje payasesco: Diego Recalde, pero detrás de él aparece Agustín Laje, el verdadero cerebro, un tipo inteligente, muy formado y políticamente peligroso.

La página de Diego Recalde, con 176 mil seguidores, tiene publicaciones tituladas: “Perón y las menores”; “La riqueza oculta de Perón y Eva”; “Perón fue fascista”; “El aliado nazi de Perón”; “Perón no creó el aguinaldo”; “Leyes robadas por el peronismo”; “La doble cara de Eva Perón”; “El autogolpe de Isabel”; “Videla: la represión la ordenó Perón”; “Massera era el candidato peronista”; “Crímenes de lesa humanidad del peronismo”; “Martínez de Hoz era peronista”; “Videla era peronista”; “Perón los exterminó en Ezeiza”, etcétera.

Luego aparecen otras páginas, como “Datos para variar”, con 200 mil seguidores, y muchas más que reproducen los videos de Recalde y otros personajes menores. Algunos de esos videos alcanzan niveles enormes de circulación, con 2,5 millones de visualizaciones.

Más de un compañero me repite: “yo no tengo Instagram”. Otros me dicen: “no les des bola, esas mentiras se caen solas”.

Pero yo, que - a mi edad - me puse a hacer videos en Instagram, recibo sorpresas todos los días. Por ejemplo: un video contando que las vacaciones pagas fueron establecidas por Perón tuvo 1,5 millón de vistas, y otro sobre el aguinaldo superó las 600 mil.

¿Y por qué ocurre eso?

Porque una gran mayoría de los jóvenes que miran esos videos no sabe que esas conquistas fueron obra del primer peronismo.

¿Y por qué muchos jóvenes no conocen casi nada de la obra del peronismo entre 1945 y 1955, si durante 16 años gobernamos el país y manejamos la educación, los medios públicos, las universidades, el CONICET y buena parte de los espacios donde se produce y difunde conocimiento?

La respuesta es incómoda: la mayoría de nuestros intelectuales orgánicos y cuadros culturales mostró poco interés en reivindicar y transmitir la obra del primer peronismo.

Un capítulo especial merece el relato sobre los años setenta que difundieron durante años los medios públicos y universidades, aun las creadas por nuestro gobierno. El relato del último Perón “facho”, “creador de la Triple A”, el que “traicionó a los jóvenes”, etcétera.

Un relato repetido hasta el cansancio y que funciona como justificación retrospectiva del error político de enfrentar a Perón y continuar la lucha armada entre 1973 y 1976, contribuyendo al caos que terminó debilitando y erosionando al gobierno constitucional de Isabel Perón.

Lo triste y trágico es que ahora la derecha libertaria, toma exactamente ese mismo relato, que durante años, difundieron Bonasso, Feinmann, Verbitsky y otros tantos repetidores, para golpearnos con el mismo argumento: “el Perón facho que traicionó a los jóvenes”.

Una vez más se repite la vieja historia antiperonista: izquierdas y derechas convergen para destruir la identidad peronista del pueblo argentino atacando la imagen de Perón.

Frente a este nuevo intento de destruir la memoria del peronismo, aparece la esperanza: una nueva generación sub-30, menos atravesada por el viejo relato liberal y progresista, y con ganas de recuperar la historia nacional.

En ese sentido, cobran actualidad las palabras de nuestro Papa Francisco en su mensaje a los jóvenes del 26 de mayo de 2018:

En un joven, una utopía crece bien si está acompañada de memoria y de discernimiento. La utopía mira al futuro, la memoria mira al pasado, y el presente se discierne. El joven tiene que recibir la memoria y plantar, arraigar su utopía en esa memoria.”

Discernir en el presente su utopía, los signos de los tiempos, y ahí sí la utopía va adelante pero muy arraigada en la memoria, en la historia que ha recibido.”


 

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    Peter Thiel
INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Ariel Garbarz: ¿Quién es Peter Thiel y qué es Palantir?

07 Mayo 2026

En este nuevo episodio de AGENCIA PACO URONDO PodcastAriel Garbarz, ingeniero en Electrónica y especialista en Inteligencia Artificia, reflexiona sobre la presencia de Peter Thiel en Argentina. Thiel es dueño de Palantir, una controversial empresa tecnológica norteamericana que se dedica a IA, la recopilación de información de los ciudadanos y tiene vínculos con empresas militares de Estados Unidos.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Todos los pueblos están bajo un estado de alienación porque la inteligencia artificial está presente en todos los celulares y la gente está la mayor cantidad de horas del día mirando y escuchando al teléfono. Percibimos una realidad que tiene que ver con el territorio digital en el que nos movemos y que está implantada por sistemas de inteligencia artificial”.

“Ahora estamos en un estadio nuevo donde hay empresas, como Palantir, que buscan reemplazar los sistemas democráticos por gobiernos de plataforma”.

“Estamos en una tercera Guerra Mundial, quizás no nos damos cuenta. Es una guerra heterogénea y fragmentada. Primero porque se da no sólo en el frente militar, sino también colonizando con inteligencia artificial la subjetividad de la gente. Luego porque se da en todo el territorio digital, aire y tierra, y no tiene un lugar geográfico específico. Hay una situación de guerra contra la democracia y los pueblos”.

“No tenemos que dejar que la inteligencia artificial nos remodele desde los intereses de afuera, sean de Palantir, de los monopolios digitales o de los servicios de inteligencia. Lo que tenemos que remodelar nosotros mismos es nuestro pensamiento en forma colectiva. ¿Cómo? Hablando, debatiendo, verificando, desconfiando de los mensajes que nos dividen, reconstruyendo inteligencia humana militante”.

“Peter Thiel es un tecno-fascista, ya vino en noviembre del 2024. Ya sabe que Javier Milei no va a volver a ser presidente y entonces le pregunta en qué le puede ayudar para que el modelo siga. Por eso se instaló, porque quiere gobernar Thiel”.

“Palantir es una plataforma que cruza bases de datos de todo tipo, entonces sabe de nosotros más que nosotros mismos. Si manejas todos los datos de una persona, automáticamente ya podes controlar a la persona”.

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    Beatriz Morrone
    Beatriz Morrone

Beatriz Morrone: "Quise romper el silencio que había sobre las enfermeras y enfermos desaparecidos durante la dictadura"

07 Mayo 2026

En el marco del 12 de mayo, “Dia Internacional de la Enfermería”, entrevistamos a una de las mayores referencias en el recorrido histórico, avances y nuevos horizontes de la enfermería argentina. La doctora y Beatriz Morrone es profesora emérita de la universidad nacional de Mar del Plata, entre otras distinciones. Es autora además de más de 15 libros entre los que se destaca "Soltando amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería".

P: ¿Por qué recorrer todos esos caminos desde la enfermería?

R: La enfermería es una disciplina eminentemente social y en consecuencia mi inscripción es como trabajadora dentro del campo de la Salud y la Educación Pública. Esto hace que requiera, para dar cuenta de mi militancia socio-sanitaria, comprender la práctica enlazada a la investigación y a la docencia.

La investigación trae consigo a la escritora que debe dejar registro de los conocimientos obtenidos mediante la investigación y la responsabilidad en la socialización de los mismos. Un investigador que no socializa lo que produce no cumple con su responsabilidad social. No es un acto individual ni la investigación, ni la ampliación de saberes; por el contrario, es absolutamente colectiva la construcción y, en consecuencia, como trabajadora soy investigadora, escritora, docente y militante. Considero que es una responsabilidad profesional visibilizar aspectos que obstaculizan el crecimiento y contribuir a dinamizar el fortalecimiento profesional, así como propiciar los debates y generar producciones que sirvan de insumo para la reflexión colectiva en la cual estoy muy involucrada. Mi objetivo nunca fue recibir premios; vinieron como consecuencia de mi militancia por los derechos de las mujeres y la erradicación de formas violentas de atención en ámbitos sanitarios. También por mi participación activa en la producción e innovación en la formación de profesionales basada en derechos humanos.

En síntesis, creo que mi objetivo es mantener mi militancia en defensa de los derechos humanos, en la ampliación de ciudadanía y los aportes que pueda realizar, siempre entendiéndome en clave colectiva, para la construcción de una Patria más inclusiva y soberana.

P: ¿Cómo ves, en la actualidad, la profesionalización de la carrera?

R: El análisis de la profesionalización de la enfermería en nuestro país es uno de los nodos de mis investigaciones en los últimos diez años. Variables como clase y género intervienen fuertemente limitando un avance más rico y a su vez más homogéneo.

La enfermería también, por otros factores residuales del recorrido histórico, no logra superar ciertas limitaciones relacionadas con la asociación de cuidados materializados versus cuidados profesionales basados en derechos, y en donde tanto varones como mujeres ejerciendo la disciplina encuadren estas prácticas en los marcos legales, deontológicos y bioéticos, y no en mandatos sociales sellados por estereotipos de género que encorsetan a los integrantes de la profesión como limitan la calidad del cuidado a los ciudadanos destinatarios de los mismos. Considero que los planes de estudios se renuevan en los diseños, pero no así en las aulas y en las prácticas preprofesionales, en las cuales no varían sustancialmente. Indicadores de mi preocupación en este sentido son las dificultades para generar grupos de graduados activamente involucrados con los espacios en donde se recibieron, una vez que comienzan su ejercicio profesional; la baja cantidad de estudiantes de enfermería sobre el total de estudiantes en las facultades que participan en la militancia estudiantil y, posteriormente, ya graduados, en la participación gremial. El relevamiento de los temas y abordajes en las tesis de grado también evidencia una debilidad para repensar críticamente lo que la sociedad está claramente planteando que requiere de los trabajadores de la salud y de las innovaciones que estos deben generar. Otro aspecto preocupante es la formación centrada en la disciplina con poca articulación efectiva y permanente con otros estudiantes de otras carreras, con los cuales se espera y necesita que conformen equipos de trabajo. Muchos otros aspectos veo con preocupación que vienen siendo un sello distintivo desde hace muchas décadas y no se generan cambios conforme a la evolución de los reclamos y avances sociales.

P: Por estos días el pueblo argentino ha movilizado fuertemente en defensa de los derechos humanos, una vez más. ¿Qué has podido investigar sobre lo vivido por enfermeras y enfermeros durante la última dictadura militar?

R: Una de mis preocupaciones como investigadora, atravesada por una responsabilidad profesional y generacional que potencia mis inquietudes al respecto, fue rescatar la ausencia de publicaciones y el silencio que rodeó a la academia sobre la etapa de la última dictadura cívico-militar, que si bien ciertas organizaciones gremiales tomaron en parte, dando cuenta de sus afiliados desaparecidos, asesinados y/o incluso con la sustracción de menores de estos compañeros y compañeras enfermeras y estudiantes de enfermería.

Sin embargo, no solo esto, sino que el silencio también se produce en las instituciones educativas, a diferencia de lo que acontece en otras disciplinas del campo de la salud y de las unidades académicas a las cuales pertenecían. Por eso, a través de mis investigaciones, las indagaciones se centraron desde 2000 en adelante con el fin de rescatar la historia de las y los enfermeras y enfermeros desaparecidos, asesinados, y sobrevivientes de campos clandestinos de detención, y también de los que padecieron cárcel siendo presos políticos. En principio trabajé en la identificación y organización de casos, nombres, lugares y circunstancias en que fueron víctimas del terrorismo de Estado, sumado a entrevistas, análisis de los testimonios y documentación de los juicios de lesa humanidad y de los considerandos de las sentencias.

Luego, parte de esta producción fue publicada en el libro "Soltando Amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina"; también en otro libro publicado en España, artículos en revistas científicas, talleres y seminarios que dicté y dicto, así como fue insumo para el guión de la serie documental histórica "Crónicas de la Enfermería Argentina", que incluyó un capítulo destinado a las/os enfermeras/os desaparecidas/os y a la enfermería en el marco de la dictadura del '76 al '83 del siglo XX.

P: Dentro de tantas luchadoras, ¿qué nos podés decir de Irma Carrica?

R: La figura emblemática de la colega Irma Laciar de Carrica trae consigo la coherencia de vida de una militante social y política con claridad y compromiso frente a la etapa antes mencionada, y su lucha por los derechos humanos y todos aquellos que eran víctimas de la desaparición forzada por los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas al mando del gobierno de facto. Irma Carrica fue una destacada docente de la UBA en las carreras de Medicina y de Enfermería Universitaria. Integrante destacada del equipo de trabajo de Mario Testa durante su gestión como decano en la Facultad de Medicina de la UBA. Fue asimismo una comprometida militante territorial, una figura institucionalizante, ya que participó en el período fundacional de la conformación de la Federación Argentina de Enfermería y fue secretaria de Actas de la sesión en la cual se fundó. Increíblemente, o no tanto, no es mencionada por esta organización ni tampoco se resignifica su aporte a la defensa de la salud, la democracia y los derechos humanos. Fue militante sindical y ella misma víctima de desaparición forzada. Grupos de estudiantes de Enfermería y de organizaciones de graduados de profesiones de la Salud llevan su nombre, levantando y redimensionando los aportes heroicos de Irma Carrica a la Salud y a la lucha por los DDHH en nuestro país. Asimismo, cabe destacar que la Escuela de Enfermería de la UNLa lleva su nombre desde hace unos años. De todas maneras, aún no es masivo el conocimiento en todo el país de los aportes de Irma a la Enfermería Argentina y a la Salud Comunitaria. Deuda que debemos ir saldando como parte del fortalecimiento identitario que requiere la disciplina.

P: En un sistema público de salud que lleva décadas de crisis y se ha visto agravado por las políticas de desfinanciamiento de los últimos años, ¿cuál creés que debería ser el rol de la enfermería como parte del equipo de salud?

R: La enfermería siempre debe asumir colectivamente su rol en defensa del derecho a la salud, abogar por la efectiva materialización del plexo de derechos en salud y los que resguardan los cuidados asistenciales para las personas que padecen enfermedades; custodiar las condiciones de vida y de trabajo de la profesión, que constituyen la base de la salud de los trabajadores de la enfermería y la garantía de las conductas para con la seguridad en la atención sanitaria y la seguridad de los pacientes dentro de las instituciones de atención públicas y privadas. Todo lo mencionado debe necesariamente articularse junto a los equipos que integra y fortalecerse en ese espacio, y siempre junto con la comunidad en la cual todo ese equipo está actuando.

P: ¿Cuáles son los obstáculos por enfrentar y los desafíos en la enfermería argentina?

R: Algunos de los principales obstáculos a enfrentar y vencer es que la enfermería se atreva a no desligar del recorrido histórico de nuestra profesión las inscripciones ideológicas subsumidas en sus decisiones, lo que equivale a vaciar de sentido cualquier análisis. Una profunda y amplia crítica a sus silencios. Asumir el daño que produjo en la identidad profesional haber eliminado, en los planes de estudios de la formación profesional, la asignatura Historia de la Enfermería, Historia Socio-cultural de la Salud. Esto proscribió, tanto para los estudiantes como para los graduados, el derecho de conocernos y reinterpretarnos. Debilitó, junto a otras variables, la motivación en la participación de los graduados en las discusiones colectivas sobre los desafíos y las responsabilidades que nos caben frente a estos.

Por lo tanto, se hace imprescindible democratizar este espacio para avanzar. Propiciar el debate historiográfico, la coherencia entre la teoría y la praxis, contrastar y redireccionar. Fundamentar profundamente los análisis y la explicitación de la ideología en que se sostienen muchas de las bases sobre las cuales se sostienen las respuestas a nuestras limitaciones y desafíos. A partir de esto, convencida de que mediante el análisis histórico socio-sanitario del camino de la profesionalización, seleccionando períodos en los cuales la enfermería generó y afianzó en sus prácticas políticas explícitas, poniéndolas en contexto dentro de la historia del país y del continente en la cual sucedieron, podremos encontrar las llaves que nos permitirán abrir los frágiles supuestos que se desvanecen ante la mínima refutación. Pero formarnos e interpelarnos fortaleciéndonos para impedir que falsos supuestos sigan siendo utilizados como válidos y reproduzcan en la formación andanadas de nuevos colegas con desconocimiento de su rica herencia de desafíos. Evitar esta debilidad frenará la manera en que se los condena al destierro de su copioso linaje de luchas. También permitirá fortalecer la responsabilidad de los enfermeros y enfermeras en tanto trabajadores sanitarios y necesariamente ejercitarnos en la tarea interdisciplinaria y transdisciplinaria. El trabajo colaborativo, el respeto por los saberes y la fortaleza que se adquiere funcionando como equipo. Tener presente la figura protagónica de la comunidad junto a la cual nuestras prácticas adquieren sentido y se resignifica nuestra misión y responsabilidad social.

En síntesis, nada menos que generar proyectos emancipadores para que la práctica de la enfermería redefina su sentido. Generar proyectos con trayectos formativos compartidos con otras profesiones con las que integrarán los equipos básicos de salud comunitaria y familiar, en principio. Para todo esto se requiere voluntad política de la enfermería para replantear críticamente el vínculo entre las diferentes escuelas, universidades, la investigación, la modalidad de enseñanza y el papel de la enfermería en la sociedad. Transformar profundamente los planes de estudio generando espacios que interpelen el sentido de la práctica aislada del compromiso social con la salud del pueblo de nuestra patria.

Asumir el daño que produjo en la identidad profesional haber eliminado, en los planes de estudios de la formación profesional, la asignatura Historia de la Enfermería, Historia Socio-cultural de la Salud.
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    DEPTO

Casas sin gente, gente sin casas

07 Mayo 2026

Podríamos arrancar hablando de Adorni, de su pileta con cascada, sus mármoles y sus 245.000 dólares en efectivo. Pero la verdad es que se zarpa. Lo interesante es lo que, sin quererlo, pone sobre la mesa: en CABA, hace ya bastante tiempo que la vivienda dejó de ser un derecho y se convirtió en un negocio.

Hay una imagen que sorprende cuando caminás por las callecitas de Palermo o Recoleta de noche: los edificios encendidos en su mitad baja —el portero, el local, el cartel de obra— y apagados en los pisos de arriba: pisos y más pisos a oscuras. No es el romanticismo de la gran ciudad ni ninguna metáfora fácil sobre la soledad urbana. Es, lisa y llanamente, un dato: en febrero de 2023 se contabilizaron 228.000 viviendas vacías en la Ciudad de Buenos Aires; un año antes eran 200.000. Hoy son unas cuantas más. Un crecimiento del 14 por ciento en doce meses.

Para ponerlo en perspectiva: la cantidad de casas sin gente es equivalente al déficit habitacional de todo el distrito, un índice que alcanza al 11,6 por ciento de los hogares, mientras unas 300.000 personas residen en villas y asentamientos. Casas hay. El problema es quién puede vivir en ellas.

Este es el nudo de la crisis habitacional porteña. No se trata de una ciudad que no construye —las grúas son el símbolo más visible de su transformación urbana—, se trata de una ciudad que construye para el mercado financiero y no para el derecho a la vivienda. Una ciudad donde el metro cuadrado se compra en dólares y se alquila en pesos, y donde la especulación inmobiliaria convive, sin ningún pudor, con familias hacinadas a pocas cuadras.

Las viviendas vacías se concentran en el corredor norte: la Comuna 1, que abarca Puerto Madero y Retiro, encabeza el ranking con una tasa de vacancia del 13,3 por ciento; le sigue la Comuna 2, de Recoleta, con el 10 por ciento, y la Comuna 14, de Palermo. Del otro lado, las comunas con menos viviendas vacías son la 8 —Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano— y la 4, integrada por La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya.

La correlación es perfecta y brutal: donde más vale la tierra, más casas vacías hay. Donde menos vale, más gente apretada. No estamos ante un problema de mercado que se corrige solo. Estamos ante una forma organizada —aunque no necesariamente concertada— de sostener el precio del suelo urbano a costa del derecho a vivir de una parte de la población.

El Censo 2022 lo confirma: la Ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción con la menor proporción de viviendas propias en todo el territorio nacional, con apenas el 52 por ciento de las viviendas particulares ocupadas en manos de sus dueños. En los últimos diez años, ese porcentaje cayó un 8 por ciento. Cada punto porcentual que cae es una familia que pasó de propietaria a inquilina, o de inquilina a algo más precario todavía.

¿Y Booking y Airbnb?

Antes de hablar del problema hay que hacer una distinción que importa. El vecino que compró un departamento con sus ahorros y lo pone en Booking cuando se va de vacaciones no es el problema. Tampoco el jubilado que alquila temporariamente su segundo ambiente para redondear la jubilación. Ese es, justamente, el relato que las plataformas venden con enorme eficacia: la imagen del pequeño anfitrión, el encuentro entre personas, la economía colaborativa. Una narrativa construida con precisión quirúrgica para bloquear cualquier discusión seria sobre regulación.

Los datos cuentan otra historia.

En octubre de 2023, mientras estaba vigente la Ley de Alquileres, en la Ciudad de Buenos Aires había 29.346 viviendas alquiladas por Airbnb. En junio de 2024 —ya derogada la ley, el mercado desregulado por el DNU 70/2023— las viviendas alquiladas ascendían a 37.000: un aumento del 26 por ciento, mientras que el precio promedio por noche trepó a 43 dólares, más de 1.800.000 pesos por mes. La desregulación no abarató el acceso a la vivienda. Engrosó la rentabilidad de los que ya tenían más.

¿Quiénes son esos que tenían más? Casi la mitad de las viviendas relevadas está en manos de "multi-anfitriones": identidades digitales que gestionan más de tres propiedades. Hay 24 entidades que ofertan entre 50 y 99 viviendas cada una, y 4 anfitriones que gestionan más de 100 anuncios. No son vecinos. Son gestores inmobiliarios corporativos que operan detrás de una pantalla, sin registro, sin control fiscal y, en muchos casos, sin siquiera residencia en el país.

El Centro de Estudios Metropolitanos alertó en 2023 que casi 1 de cada 5 ofertas activas en Airbnb en Buenos Aires son propiedades completas, disponibles más de tres meses al año y gestionadas por anfitriones corporativos: constituyen, en sus propias palabras, "un mercado inmobiliario residencial específico". No turismo. Negocio inmobiliario sin las regulaciones del negocio inmobiliario.

El análisis de datos de la plataforma ya mostraba hace años que el 10 por ciento de los anfitriones con mayores ingresos factura el 80 por ciento del total del mercado. Un mercado profundamente concentrado que se disfraza de economía horizontal y colaborativa. La plataforma les presta el relato del pequeño propietario simpático. Los grandes operadores se quedan con la rentabilidad.

¿Y el Estado?

Mientras tanto, la Ley 6.255 que regula la actividad de alquiler temporario turístico en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que debería registrar esas viviendas, en la práctica parece letra muerta: de la totalidad de los alquileres temporarios que deberían estar inscriptos, la lista ni siquiera llega al millar. La astucia del capitalismo de plataformas es exactamente esa: encontrar los huecos regulatorios y operar en ellos hasta que el hecho consumado sea tan grande que revertirlo resulte políticamente costoso. Para entonces, ya habrán convencido a suficiente gente de que cualquier regulación atenta contra la libertad del pequeño propietario —que en realidad representa una porción marginal del negocio— para bloquear cualquier intento serio de control.

No es una novedad. Es el mismo manual que usó Uber para desestructurar décadas de regulación laboral en el transporte. El que usó Rappi para convertir trabajadores en "socios". El que usa Mercado Libre para procesar transacciones por miles de millones de dólares desde una jurisdicción fiscal que no es la Argentina. Las plataformas se mueven a una velocidad que las burocracias estatales —diseñadas para otro siglo— no pueden seguir. Cuando el Estado termina de entender lo que pasó, el mercado ya está diez pasos adelante.

El problema no es técnico. Es político.

Ninguno de los actores centrales de la política porteña está abordando esto con seriedad. El PRO habla de eficiencia sin discutir poder. El peronismo denuncia con acierto pero muchas veces lo hace con herramientas pensadas para una estructura económica que ya no existe. Y el libertarismo propone retirar al Estado como si el problema fuera su mera existencia, naturalizando niveles extremos de concentración privada. Ninguno está pensando de manera sistemática cómo se construye poder público en el siglo XXI.

La crisis habitacional porteña es un caso concreto y perfecto de esa ausencia. No alcanza con defender el Estado en abstracto. Tampoco alcanza con gestionarlo eficientemente. Lo que hace falta es un Estado que comprenda el funcionamiento del capitalismo digital y tenga capacidad real de regularlo. Un Estado que produzca y procese datos. Que desarrolle instrumentos fiscales que capturen parte de la renta que hoy se fuga en dólares a través de plataformas registradas en paraísos fiscales como Delaware o Ámsterdam.

La falta de planificación urbana, la escasa regulación sobre los usos del suelo y la ausencia de políticas públicas eficientes configuran en conjunto una situación de déficit habitacional crítica. Resolver eso exige distinguir entre el pequeño propietario que merece protección y el operador corporativo que merece regulación. Exige registros que funcionen, cargas impositivas progresivas sobre la vacancia especulativa y planificación urbana que subordine el negocio al derecho.

La discusión no es Airbnb sí o Airbnb no. Es quién controla el suelo urbano, a qué precio y para quién. Es si la ciudad es un activo financiero o es el lugar donde vive la gente que la hace funcionar todos los días. Hay 228.000 departamentos vacíos y hay familias en la calle a pocas cuadras. Esa distancia no es un problema técnico. Es una decisión política. Y como toda decisión política, puede cambiarse.

En el Partido Intransigente estamos trabajando exactamente sobre eso. No para administrar el problema: para disputarlo, con propuestas concretas: Registro de viviendas temporarias que funcione de verdad, carga fiscal sobre la vacancia especulativa, planificación urbana que ponga el derecho a vivir por encima de la renta del metro cuadrado. Un Estado que pueda ver lo que hoy hace la vista gorda. Esa es la política que falta en CABA.

Matías Muraca es abogado, docente universitario. Apoderado del Partido Intransigente en CABA 2027

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Por qué el Bitcoin democratiza la economía sin la necesidad de acceso a bancos

07 Mayo 2026

Durante generaciones, participar del sistema financiero requirió cumplir con una serie de condiciones que dejaban afuera a millones de personas. Una cuenta bancaria, un historial crediticio, un domicilio comprobable, un ingreso formal que justificara la apertura de un legajo. Requisitos que para buena parte de la población mundial nunca fueron accesibles. En América Latina esa exclusión tiene números que duelen: más de la mitad de los adultos en varios países de la región no tiene acceso a servicios bancarios básicos. No porque no quieran. Porque el sistema no fue diseñado para incluirlos. Bitcoin llegó a ese escenario con una propuesta que suena simple pero que tiene implicancias profundas. Cualquier persona con un teléfono celular y conexión a internet puede ser parte de una economía global sin pedirle permiso a ninguna institución. Sin formularios. Sin requisitos de ingreso mínimo. Sin que nadie le pregunte de dónde viene ni cuánto gana.

No son pocos los argentinos que decidieron seguir la cotización de Bitcoin a dolar en sitios como Binance para operar de forma cotidiana. Y ese hábito refleja algo más grande que una moda financiera. Refleja una búsqueda concreta de autonomía económica en un país donde la relación con los bancos estuvo marcada históricamente por el corralito, las devaluaciones sorpresivas y la sensación de que las reglas pueden cambiar de un día para el otro sin que nadie consulte al ahorrista. En ese contexto, una herramienta que funciona fuera del sistema bancario tradicional y que ningún gobierno puede manipular a su conveniencia no es solo una opción de inversión. Es una forma de recuperar el control sobre el propio dinero.

Inclusión financiera real, no de discurso

Se habla mucho de inclusión financiera desde los organismos internacionales y los gobiernos. Se anuncian programas, se lanzan billeteras estatales, se crean bancos digitales con nombres amigables. Pero la estructura de fondo sigue siendo la misma. Para operar necesitás una identidad validada por el Estado, un número fiscal y una serie de verificaciones que en muchos casos excluyen a trabajadores informales, migrantes y jóvenes que recién arrancan su vida económica. Bitcoin no pide nada de eso. Una billetera se crea en minutos. No hay comité de admisión. No hay scoring crediticio. No hay sucursal donde hacer fila un martes a las diez de la mañana. La red está abierta las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. Para todos. Esa horizontalidad no tiene precedentes en la historia del dinero.

Un bien escaso en un mundo de emisión infinita

Una de las características que hace de Bitcoin algo radicalmente distinto a cualquier moneda emitida por un Estado es su límite de emisión. Solo van a existir veintiún millones de unidades. Nunca más. Esa escasez programada contrasta de forma brutal con lo que hacen los bancos centrales de medio mundo cuando necesitan cubrir un déficit o financiar una emergencia. Imprimen. Emiten. Diluyen el valor de lo que cada ciudadano tiene en el bolsillo sin preguntarle. Los argentinos conocen esa dinámica mejor que nadie. Vivieron décadas de inflación alimentada por la emisión descontrolada. En ese marco, un activo que nadie puede inflar de manera arbitraria representa algo más que una inversión. Representa una reserva de valor que responde a reglas matemáticas y no a decisiones políticas.

Sin fronteras y sin intermediarios

Enviar dinero de un país a otro a través del sistema bancario tradicional implica comisiones, demoras y en muchos casos restricciones que complican operaciones simples. Un padre que trabaja en España y quiere mandar dinero a su familia en Bolivia enfrenta costos que pueden superar el cinco por ciento del monto enviado. Con Bitcoin esa transferencia se resuelve en minutos y con comisiones que representan una fracción mínima. No interviene ningún banco. No hay horario de atención. No hay feriados que frenen la operación. Esa eficiencia tiene un impacto directo en la vida cotidiana de millones de familias que dependen de remesas internacionales para cubrir gastos básicos. No es teoría. Es la realidad de comunidades enteras en América Latina, África y el sudeste asiático.

La soberanía individual como acto político

Decidir dónde guardar el fruto del propio trabajo es un acto de soberanía personal que durante siglos estuvo mediado por instituciones que no siempre actuaron en favor del ciudadano. Congelamientos, confiscaciones, restricciones al retiro de efectivo. La historia económica de Argentina y de muchos otros países está llena de episodios donde el Estado intervino las cuentas de sus propios ciudadanos invocando la emergencia. Bitcoin opera bajo una lógica distinta. Las claves privadas pertenecen al usuario. Nadie puede congelar una billetera. Nadie puede decidir que mañana ese dinero vale menos porque así conviene a la coyuntura política. Esa independencia no es un capricho tecnológico. Es una conquista concreta para quien alguna vez se despertó con la noticia de que ya no podía acceder a sus propios ahorros.

Una herramienta democrática para una economía que necesita serlo

Bitcoin no resuelve todos los problemas económicos del mundo. No pretende hacerlo. Pero introduce algo que ningún sistema financiero tradicional ofreció hasta ahora: acceso igualitario sin condiciones previas. No importa tu nacionalidad, tu nivel de estudios ni tu relación con el sistema formal. La red funciona igual para un profesional en Buenos Aires que para un comerciante en un pueblo rural de Guatemala. Esa igualdad de acceso es lo que convierte a Bitcoin en una herramienta genuinamente democrática. Por primera vez en la historia moderna, existe un activo financiero global que no depende de la voluntad de ningún gobierno, que no puede ser emitido de más y que está disponible para cualquier persona dispuesta a aprender cómo funciona. En un continente donde la desigualdad económica sigue siendo la deuda más grande, eso no es poco.

No son pocos los argentinos que decidieron seguir la cotización de Bitcoin a dolar en sitios como Binance para operar de forma cotidiana.
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    Axel

Cuatro coaliciones, un piso del 33,7% y un techo que no aparece

06 Mayo 2026

Vengo siguiendo el rearmado del peronismo con datos en la mano y te tiro la posta de entrada: la película es más complicada que lo que se cuenta en los pasillos del Instituto Patria. El piso estructural del peronismo en octubre de 2025 fue 33,7%. Para llegar a un balotaje 2027 con chances reales hay que sumarle entre 12 y 15 puntos arriba de ese piso. Doce a quince puntos no se compran en el supermercado.

En el dashboard que vengo armando para Datacivis identificamos cuatro coaliciones teóricas sobre la mesa. Cada una tiene su matemática, sus armadores y —sobre todo— sus bloqueos. De las cuatro, una sola tiene viabilidad alta. Las otras tres están atadas con alambre.

La matemática de las cuatro

PJ Unido Histórico (36,5%, viabilidad media). La recreación del Frente de Todos 2019 bajo etiqueta UxP. Suena bien en un Excel pero choca con un muro: la inviabilidad personal entre La Cámpora y el ecosistema Kicillof está expuesta, y los gobernadores del interior no quieren volver a someterse a candidaturas bajadas desde Buenos Aires. Sólo un colapso catastrófico del oficialismo libertario podría forzarla.

PJ Federal · Primero las Ideas (25%, viabilidad media). El armado lanzado en Parque Norte el 1 de mayo —Olmos, Tolosa Paz, Michel, Achával, Félix—. Cuatro mil dirigentes, veinte legisladores, setenta intendentes. Equidistante de Cristina y Kicillof. Arranca sin candidato presidencial, le falta tracción en el conurbano profundo y corre el riesgo de quedar a mitad de camino: ni K ni LLA.

Frente Popular Ampliado · Modelo Lula (41%, viabilidad alta). Acá está el dato que tendría que hacerles ruido a todos. Kicillof articulando un frente que desborda al PJ tradicional: movimientos sociales, sindicatos, sectores progresistas del radicalismo (sí, Lousteau) e intelectuales. Es la única con viabilidad alta y la razón es poco romántica: Kicillof es hoy el único actor con caja propia y aparato institucional —la gobernación de PBA— para financiar un armado de esa magnitud. Lo que falta: que CFK lo bendiga sin imponer listas, una PASO grande que lo legitime y que Grabois entre sin condiciones.

Tercera Vía · Outsider Evangélico (14%, viabilidad marginal). El Pastor Dante Gebel sostenido por intendentes del conurbano y armadores PJ residual tipo Pichetto. No va a llegar lejos sola, pero anoten el dato que la sostiene: las iglesias evangélicas reemplazaron a los punteros políticos tradicionales en sectores de extrema pobreza. Eso es una bomba de tiempo en el conurbano, vaya o no este escenario.

Lo que puede romper el armado

Ningún escenario es lineal. El tránsito a 2027 está atravesado por cuatro vulnerabilidades que pueden detonar el armado entero.

Judicial (prob alta, impacto muy alto). El fallo de Casación sobre Causa Vialidad —embargo de 111 bienes y $685 mil millones— y la domiciliaria a CFK inauguran altísima volatilidad. Si avanza una detención efectiva (CFK o Máximo por Hotesur), todo el arco se abroquela en defensa: paraliza cualquier propuesta y ahuyenta al electorado moderado.

Fuga institucional (prob alta, impacto alto). LLA está seduciendo gobernadores —Jaldo, Jalil— y la estrategia amenaza con replicarse a nivel municipal. Los analistas trazan paralelismos con la histórica ‘Operación Punta Arenas’.

Fiscal (prob media, impacto medio-alto). Inminente fallo de la Corte Suprema por los fondos coparticipables de CABA —$530 mil millones—. Un recorte adicional forzaría a Kicillof, Quintela o Ziliotto a emitir cuasimonedas para pagar salarios. La depreciación destruiría poder adquisitivo en sus propias bases.

Sindical (prob media, impacto alto). Documento lapidario de la CGT: 24.180 empresas cerradas y caída brutal del consumo. Si Daer y Acuña dilatan paros, las bases pueden fracturar la central por izquierda. Y un peronismo sin CGT articulada es un peronismo sin músculo de presión.

La pregunta ya no es si el peronismo se arma. La pregunta es con qué piso, con qué techo y con qué heridas. Y sobre todo, si Kicillof se convierte en el primer candidato peronista en veinticinco años que llega a la general sin la bendición incondicional de Cristina. Lo que pase en los próximos noventa días va a definir el resto de la década.

Hernán Gordillo es Director de DATACIVIS.com 

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DEUDA EXTERNA

La deuda pública de Milei subió u$s 113.000 millones, pero el Gobierno dice que bajó (cómo se explica)

06 Mayo 2026

El stock bruto de la deuda alcanzó un récord histórico de u$s 483.830 millones en marzo de 2026. La discusión de fondo no es solo técnica: es sobre qué se cuenta y qué se oculta.

Los números que el Gobierno no menciona

El stock de deuda pública bruta llegó a u$s 483.830 millones en marzo de 2026, el máximo histórico de la gestión libertaria. Desde diciembre de 2023, la deuda creció u$s 113.156 millones, un aumento del 30,5% en 28 meses. Solo en marzo de 2026 subió u$s 11.695 millones, el quinto mes consecutivo al alza. En el primer trimestre de 2026 el aumento fue de u$s 28.753 millones, más del 70% del total acumulado desde noviembre de 2025.

El Gobierno dice que bajó. ¿Cómo llega a ese número?

El oficialismo y un grupo de consultoras afines usan una metodología propia llamada "deuda pública consolidada neta": suman la deuda del Tesoro con los pasivos del Banco Central y luego restan ciertos activos cruzados entre ambos organismos. Con ese cálculo, concluyen que la deuda bajó casi u$s 20.000 millones desde que asumió Milei.

Cuatro problemas con ese enfoque:

- La fecha de arranque. Tomar noviembre de 2023 como punto de partida permite no contabilizar el efecto de la megadevaluación de diciembre. Esa devaluación licuó deuda en pesos equivalente a unos u$s 55.000 millones, una cifra que desaparece del cálculo oficial.

- Mezclar conceptos distintos. Los pasivos del BCRA son instrumentos de política monetaria para regular la liquidez, no deuda soberana. Sumarlos a la deuda del Tesoro es comparar peras con manzanas.

- Intereses que "desaparecen". Gran parte del aumento de la deuda no viene de nuevos préstamos sino de la capitalización de intereses: en lugar de pagarlos, se acumulan como nueva deuda. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, eso sumó u$s 89.767 millones. Este mecanismo le permitió al Gobierno mostrar superávit financiero mientras la deuda seguía creciendo.

- La elección de qué activos restar. Los neteos que reducen el número final son muy sensibles a qué se incluye, cómo se valúa y en qué moneda se mide. Pequeños cambios de criterio modifican el resultado en decenas de miles de millones de dólares.

¿De dónde viene el aumento?

El crecimiento acumulado de us 113.156 millones no vino principalmente de tomar nueva deuda en el mercado. Al contrario: en términos netos, el Gobierno pagó más de lo que pidió prestado (us 25.567 millones en pagos primarios netos). El aumento vino de otro lado:

Capitalización de intereses: +u$s 89.767 millones
Ajustes por inflación (CER y tipo de cambio): +u$s 81.636 millones
Reducción por depreciación del peso: -u$s 33.183 millones
Pagos netos primarios: -u$s 25.567 millones

Cómo cambió el perfil de la deuda

- La deuda en pesos más que duplicó su peso en el total, pasando del 28% al 46%, impulsada sobre todo por títulos ajustables por inflación (CER).

- La deuda en moneda extranjera cayó del 72% al 54%.

- Las Letras del Tesoro se sextuplicaron desde diciembre de 2023, pasando del 3% al 14% del total.

- La deuda con el FMI creció us15.800 millones y hoy asciende a 56.678 millones, el 60% de toda la deuda con organismos internacionales.

- La deuda bajo legislación argentina creció u$s 99.573 millones (+44,9%) y representa hoy el 67% del total.

El fondo de la disputa

La discusión metodológica no es inocente. La narrativa oficial del "desendeudamiento" requiere una serie de decisiones técnicas específicas que, tomadas en conjunto, producen el resultado deseado. La metodología estándar —la que publica la Secretaría de Finanzas desde hace años— muestra en cambio un aumento nominal récord. En última instancia, lo que está en juego es cuál de las dos lecturas se instala como verdad en el debate público.

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    Virgen Malvinera

La Virgen malvinera celebró con los judiciales

05 Mayo 2026

La Virgen malvinera. La llaman así porque durante la guerra en las Islas Malvinas viajó con sacerdotes y el ejército argentino.

Esa imagen fue capturada por los ingleses y recién devuelta a la Argentina en el año 2019; antes pasó por el Vaticano, en Roma, y fue bendecida por el Papa Francisco. Desde entonces recorre la patria.

En esta oportunidad, el lunes 4, por la tarde, su presencia impactó en la misa mensual del sindicato de los judiciales.

En el microcentro porteño, a dos cuadras del Congreso Nacional, tiene su sede la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), que lidera Julio Piumato.

Fue Lorenzo “Toto” Vedia quien celebró la misa junto a la imagen de la “madre malvinera” apoyada en la mesa que funciona de altar, allí en la planta baja del gremio donde se encuentra el oratorio Martín de Porres, patrono de la justicia social.

“En este mes patriótico, camino al 25 de mayo, recordando que los combates con el ejército británico iniciaron el 1 de mayo, es bien oportuno hacer una misa con nuestra querida imagen de la Virgen de Luján que nos sigue acompañando”, inició el párroco de Virgen de Caacupé en la Villa 21/24, en el barrio porteño de Barracas.

Las hermanas Espíndola -migrantes paraguayas-, con guitarra y cantando animaron toda la celebración junto a los trabajadores sindicalizados de la justicia.

virgen

“Esta imagen de la Virgen es muy significativa para la historia de nuestra patria. Es Santa María del camino, como cantábamos al inicio de la misa, porque ella caminó los duros pasos de la guerra, acompañó los pasos de los caídos, de los héroes, de los sobrevivientes, y sufrió el exilio, como la prisión, pero volvió. Como tanta gente de nuestro pueblo, que debe migrar, donde no quiso, pero la historia la llevó y como peregrinos cumplió su misión en la vida, como mucha gente de nuestros barrios que vinieron y hoy son unos verdaderos patriotas. Esto es algo que la Virgen lleva bien en su corazón. Ella sufrió el exilio cuando fue a Egipto con Jesús y José, ella volvió, ella sabe de lo que es ser peregrinos. Así que pidamos a nuestra madre, ella que fue mirada por ojos llorosos, angustiosos, aterrados por la guerra, nosotros le traemos la mirada de nuestro pueblo, que estamos en otro escenario, pero con la misma sensibilidad que nuestra patria necesita de su mano, para nuestra soberanía en cada rincón del país, no sólo en Malvinas”, predicó Vedia. 

Después de cantar y aplaudir los temas: El Señor de Galilea, Alma Misionera, Al altar del Señor, Ángeles de Dios, y celebrar dos cumpleaños, que cantaban las hermanas del ex grupo Diluvio, el Padre “Toto” alentó a los trabajadores a tomar gracia de la imagen de la madre malvinera.

Así se fueron yendo los afiliados del sindicato, con algunos ex combatientes malvineros, recordando que en el año 1630 la imagen de la Virgen María quedó a orillas del río Luján al cuidado del esclavo Negro Manuel, y desde entonces haciendo milagros por eso es reconocida como la patrona de la Argentina.

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    Nueva CGT
LA DISPUTA SINDICAL

La CGT es el espacio opositor que más hizo por los trabajadores en la era Milei

05 Mayo 2026

En el balance provisorio de la confrontación contra el programa de desregulación de Javier Milei, hay un dato político que el peronismo institucional todavía no termina de asumir: hasta ahora, la estrategia más eficaz para ponerle límites concretos al gobierno no vino del Congreso sino del movimiento obrero organizado. Mientras diputados y senadores del peronismo oscilaron entre derrotas parlamentarias, retrocesos tácticos, votos contradictorios y una dificultad evidente para construir una mayoría propia, la CGT logró instalar una línea de acción mucho más efectiva: paro general, conflictividad organizada y judicialización. No se trata de una consigna, sino de un hecho. La ofensiva libertaria encontró sus primeros límites reales en la calle y en los tribunales, más que en los recintos.

En ese cuadro, también conviene ordenar otra discusión: el Frente Sindical Unidad no actuó contra la CGT, sino que complementó su estrategia. Allí donde la central obrera priorizó la construcción de paros nacionales, la acumulación institucional y la batalla judicial, el Frente Sindical Unidad reforzó esa orientación con una política de mayor movilización callejera, adhesión activa a las huelgas y presencia sostenida en el conflicto. No hubo dos estrategias antagónicas, como a veces se quiso instalar, sino una división de tareas dentro del mismo campo del movimiento obrero: la CGT como gran articuladora del paro y la judicialización; el sindicalismo más combativo empujando la calle, la presión social y la densidad militante. En esa complementariedad, y no en una falsa grieta sindical, estuvo una parte importante de la eficacia.

Los resultados están a la vista, aunque haya que narrarlos con rigor y sin triunfalismo. Fue la CGT la que primero consiguió voltear el capítulo laboral del DNU 70/23 en la Justicia, en un fallo histórico que declaró inconstitucional el Título IV de la reforma laboral impulsada por Milei. Más tarde, ya sobre la nueva ley de “modernización laboral”, la central volvió a judicializar el paquete y obtuvo una cautelar que suspendió provisoriamente 82/83 artículos sensibles de la reforma, entre ellos varios vinculados a huelga, representación sindical, teletrabajo y alcance de la Ley de Contrato de Trabajo, aunque luego parte de ese freno quedó sometido a revisión en instancias superiores. Incluso el intento de trasladar competencias de la Justicia del Trabajo fue objeto de una ofensiva judicial sindical específica. Es decir: aun con fallos parciales, reversibles o en disputa, la mayor cantidad de obstáculos reales al programa laboral libertario los produjo el movimiento obrero organizado y no la oposición parlamentaria.

Por eso también resultan, muchas veces, desmedidas ciertas críticas a la CGT. Se le exige una radicalidad abstracta, como si no hubiera desplegado ya un repertorio de medidas de enorme intensidad para un gobierno con menos de tres años de mandato. Milei llegó a enfrentar un tercer paro general en tiempo récord y luego incluso un cuarto en menos de dos años, algo que lo ubica entre los presidentes que más rápidamente chocaron con la central obrera desde la recuperación democrática. A eso hay que sumar que la CGT no se limitó al paro clásico: acompañó o respaldó movilizaciones sectoriales y multisectoriales, incluyendo las vinculadas a la defensa del financiamiento universitario, además de sostener una estrategia judicial persistente. Se puede discutir ritmos, formas o alcances, pero no negar que la central ha sido, hasta acá, uno de los principales factores de resistencia real frente al proyecto libertario.

Al mismo tiempo, en la provincia de Buenos Aires el Ministerio de Trabajo recogió el guante de una discusión que Milei quiso clausurar con una falsa “modernización” sin derechos. Allí donde la reforma libertaria ignoró o degradó los problemas del trabajo en el siglo XXI, la gestión bonaerense avanzó en sentido contrario. Axel Kicillof anunció en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura un proyecto de ley para regular el trabajo en plataformas digitales, una iniciativa que Walter Correa defendió públicamente como respuesta a la exclusión de miles de trabajadores y trabajadoras de aplicaciones del marco general de protección laboral. No es un detalle menor: mientras el gobierno nacional llama modernización a la desprotección, la Provincia propone modernizar reconociendo nuevos sujetos laborales, regulando algoritmos, exigiendo seguros y ordenando un universo de autoexplotación que la crisis volvió masivo.

En la misma línea se inscribe el nuevo Consejo Bonaerense del Trabajo impulsado por Walter Correa: una mesa tripartita ampliada que busca reunir al Estado, los municipios, las organizaciones sindicales y el empresariado para discutir empleo, conflicto, producción e industria en clave estratégica. La propia resolución que lo crea permite leerlo como algo más que una instancia administrativa: es un ensayo de reconstrucción política del diálogo entre trabajo, producción y Estado, con reminiscencias explícitas al Congreso de la Productividad del primer peronismo. Si de allí surge una agenda para pensar una reforma laboral progresiva, una política industrial bonaerense y un plan de gobierno articulado con la economía real, no será exagerado decir que, en esta etapa, CGT y Ministerio de Trabajo bonaerense vienen haciendo más para enfrentar el programa de Milei que buena parte de las estructuras tradicionales del peronismo institucional. La calle, los tribunales y una nueva imaginación productiva parecen estar, por ahora, más del lado del movimiento obrero que de los bloques parlamentarios.

En este dossier vas a conocer la palabra de los principales dirigentes sindicales de Argentina. Sus estrategias, su pensamiento y las acciones concretas que viene llevando adelante que sostienen las afirmaciones que fueron volcados en esta nota. Te invitamos a que lo leas.

La central obrera priorizó la construcción de paros nacionales, la acumulación institucional y la batalla judicial, el Frente Sindical Unidad reforzó esa orientación con una política de mayor movilización callejera, adhesión activa a las huelgas y presencia sostenida en el conflicto. No hubo dos estrategias antagónicas
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    Julio Piumato
REFORMA LABORAL

Julio Piumato: "Nadie enfrentó este gobierno como el Movimiento Obrero”

05 Mayo 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Julio Piumato, secretario de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), analizó diversos temas de actualidad.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“El rol del movimiento obrero en la resistencia a la dictadura y en la lucha por la recuperación de la democracia es una parte de la historia que está adrede diluida y muy poco contada porque no pudieron eliminarlo y desde los grandes medios de comunicación se terminó ninguneando eso”.

“Creo que los jueces tienen la responsabilidad de hacer respetar la Constitución Nacional, la cautelar que frena el traspaso del fuero laboral a la justicia de la Ciudad está vigente y es fundamental porque se creó para que haya una justicia que realmente equilibre una relación tan desigual como la que existe entre el capital de los patrones, cada vez más concentrado, y la figura del trabajador”.

“Está claro que toda la reforma laboral viola claramente las reglas de juego que tiene nuestra sociedad y están plasmadas en la Constitución Nacional, tanto en el Artículo 14 bis como en el Artículo 75 inciso 22 que plantean con claridad los derechos de los trabajadores y el principio de progresividad o no regresividad de los mismos”.

“Para avanzar sobre los derechos de los trabajadores tienen que avanzar sobre el movimiento obrero, nadie enfrentó este gobierno como los trabajadores organizados que frenaron, primero, el Decreto 70/23 e hicieron las grandes movilizaciones”.

“Un sector muy importante votó por este gobierno y condiciona a las organizaciones sindicales, nuestro gremio es el que más paros ha hecho desde su asunción por la perdida salarial que hemos tenido. Llevamos 49 paros de 24 horas en dos años y medio”. 

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    Paro contra Milei_CGT

La principal oposición al gobierno es el Movimiento Obrero Organizado

05 Mayo 2026

A casi dos años y medio de la llegada de Javier Milei al gobierno, la principal oposición a su programa de ajuste y desregulación ha sido el Movimiento Obrero Organizado. La Confederación General del Trabajo (CGT) logró instalar una línea de acción efectiva: paro general, conflictividad organizada y judicialización. La ofensiva libertaria encontró sus primeros límites reales en la calle y en los tribunales, más que en los recintos.

En el siguiente dossier vas a conocer la palabra de los principales dirigentes sindicales de Argentina. Sus estrategias, su pensamiento y las acciones concretas que vienen llevando adelante que sostienen las afirmaciones que fueron volcados en las diversas notas. 

"La CGT es el espacio opositor que más hizo por los trabajadores en la era Milei", por Rodrigo Lugones.

Julio Piumato: "Nadie enfrentó este gobierno como el Movimiento Obrero”.

Abel Furlán: “No quiero hablar de candidaturas, pero está claro que Kicillof es el primero en las encuestas”.

Jorge Sola: "Primero hay que definir el proyecto de país, después el candidato”.

Walter Correa: "Entre Fate y Milei o Rocca y Milei tenemos que estar del lado de la producción".

Consejo bonaerense del trabajo: la provincia ensaya una respuesta peronista a la crisis de empleo.

Fernando Barrera, dirigente de UPCN, analiza las agresiones del gobierno y la movilización del 30 de abril.