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    jORGE zIMA
ENTREVISTA

Jorge Zima: “Para comunicarse hay que dejar espacio para el otro, hay que mostrarse incompleto”

17 Mayo 2026

El reconocido cineasta y músico Jorge Zima conversó con la Agencia Paco Urondo, a propósito de Restos diurnos, de editorial Los cuatro vientos, un libro sobre la creatividad e introspección de un artista durante la pandemia. A través de sus poesías y relatos -con equilibradas dosis de humor ácido y melancolía-, Zima convierte sus días en un diario personal sobre los años más kafkianos de la Argentina reciente.

Jorge Zima (Buenos Aires, 1960) es Licenciado en Composición Musical (Universidad Nacional de Córdoba) y tiene un posgrado en Cine y TV (Universidad de Bristol, Inglaterra). Ha compuesto bandas sonoras para películas y editado varios álbumes de canciones. Ha realizado numerosas producciones audiovisuales, cortometrajes, documentales y dos largometrajes de ficción, Noche en la Terraza y Boca de frez (protagonizado por Rodrigo de la Serna y Érica Rivas), ambos estrenados comercialmente. Fundó el espacio cultural Vaca Profana (2003–2010) junto a María Laura Giménez. El lugar se convirtió en un referente de la escena artística porteña. En 2005 escribió la obra de teatro Caso Casandra, que en su primera temporada fue dirigida por Mariana Briski y luego se reestrenó bajo su propia dirección.

También ese año produjo en Argentina un documental para el programa británico “The South Bank Show”. En 2012 editó su CD Benditos ateos y en el 2016 el espectáculo “La Medida de lo Imposible”, junto a Juan Vattuone, también fue editado en CD. A este trabajo musical le siguió Me Río de La Plata, un álbum de canciones propias. en el 2024 terminó de editar un documental sobre los días previos a la asunción de Alberto Fernández, Aquellos días que también son estos; una reflexión sobre la circularidad en la política argentina y las tensiones recurrentes.

AGENCIA PACO URONDO: Durante la pandemia mencionás que la introspección fue inevitable. ¿En qué momento sentiste que ese proceso personal debía transformarse en obra y no quedar solo en lo íntimo?

Jorge Zima Eso fue después. Durante el período de pandemia y cuarentena simplemente fui experimentando la necesidad de volcar pensamientos, sensaciones, cosas que pasaban por la cabeza y el corazón, en el papel. Ya sea en algunos textos o en dibujos. Pero no lo hice con ninguna intención de que transcendiera de mi escritorio. Ni siquiera de que esos dos elementos: textos y dibujos fueran a convivir, como finalmente lo hicieron, en un libro. Simplemente que al observar esa acumulación y esa proximidad física, me pasó por la cabeza que “querían” dialogar. 

APU: El libro combina poesía, relatos y dibujos. ¿Cómo decidiste que esos distintos lenguajes convivieran en una misma obra y qué aporta cada uno a la experiencia del lector?

JZ: Como te decía, se dio de una manera natural. Y tuve que superar cierto pudor para decidirme a que algo tan íntimo, sobre todo con los textos, se hiciera público. Pero lo tomé como un desafío interesante en mi recorrido artístico. Yo ya venía notando que mi proceso creativo se estaba nutriendo cada vez más de elementos personales y profundos. Digo, en lo que filmaba o en los guiones. Que estaba logrando expresar sentimientos que antes me los reprimía, sin darme cuenta, claro. Y este libro, se fue convirtiendo en un paso más en ese sentido. Y le doy la bienvenida. 

APU: En varios pasajes aparece la idea del subconsciente y lo no racional. ¿Qué lugar ocupa lo inconsciente en tu proceso creativo?

JZ: Un lugar muy importante. Son las aguas más profundas del río. Por ejemplo, los dibujos que aparecen en el libro son productos casi puros del inconsciente. Es lo que sale sin que yo tenga nada que ver. Y ahí está la gran paradoja, porque los miro y no recuerdo haberlos hecho, es como si no me pertenecieran, y al mismo tiempo sospecho que estoy ahí más que en muchas otras cosas. Como en los sueños, no hay manera de que uno mienta en un sueño, no hay nada más profundamente de uno y más verdadero. Sin embargo, parece que se desarrollaran al margen nuestro. 

A través de sus poesías y relatos, Zima convierte sus días en un diario personal sobre los años más kafkianos de la Argentina reciente.

APU: En Restos diurnos el aislamiento funciona tanto como refugio como límite. ¿Cómo dialogan esas dos dimensiones en tu mirada sobre la pandemia?

JZ: Me resulta curioso lo poco que venimos hablando y reflexionando sobre aquel período. Tengo la sensación de que nos marcó mucho más de lo que creemos. Y que tal vez, esa transformación, sea menos evidente porque no hay nadie que pueda mirar el fenómeno desde afuera. Todos fuimos parte, a todos nos sucedió. Por supuesto que en esta realidad que nos igualaba en un aspecto, seguían existiendo las inequidades de siempre. Fue una época muy dura, pasamos por muchos estados: temor, incertidumbre, ilusión y desencanto.  

Nuestros hogares eran los lugares en los que estuvimos recluidos, pero también a resguardo. Yo sentí que tenía una pequeña ventaja porque por mi actividad de artista me había dado más herramientas para enfrentar la soledad y el aislamiento. La posibilidad de ir hacia adentro mío y explorar. Y eso se dio con mayor intensidad en ese tiempo, como una necesidad todavía más imperiosa. Yo creo que la creación se potencia con los límites, los precisa de alguna manera. 

APU: El tiempo —su transcurrir y su relación con el pasado y el futuro— parece ser un eje central  del libro. ¿Cómo surgió esa preocupación y cómo la trabajaste en los textos?

JZ: Ese tema me ha acompañado siempre, y no creo tener exclusividad en esto. ¡El tiempo es el gran misterio! La novedad, en todo caso, es que en este libro me animé a hablar mucho más de esto. En gran medida, por lo que conté antes, no escribí pensando en publicar. Eran apuntes para mí. Notas de un náufrago que precisaba constatar su existencia. 

APU: La obra tiene un fuerte componente autobiográfico, pero también deja espacio a la interpretación del lector. ¿Qué tan importante es para vos que el sentido quede abierto y no cerrado?

JZ: Ahora que puedo observar este libro, y que también comienza a llegar a otras manos, hay algo que me gusta especialmente, y es que compruebo que es un dispositivo que abre el diálogo, la comunicación. Y me parece que eso se da justamente porque nada está cerrado. Sin darme cuenta hice este libro por una desesperada necesidad de comunicación. Y para comunicarse hay que dejar espacio para el otro, hay que mostrarse incompleto.  

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    Ugo Palheta
RESEÑA

"La nueva internacional fascista", de Ugo Palheta: un nuevo fantasma recorre el globo

17 Mayo 2026

Es evidente que si queremos vencer a la “internacional fascista”, como la llama Ugo Palheta en su libro La nueva internacional fascista (La Cebra), vamos a tener que empezar a organizarnos.
Tengo mis dudas si es con el discurso del amor y la bondad como podremos vencer al odio y la furia.
Un nuevo fantasma recorre el globo, es lo otro del comunismo —de hecho depende tanto del fantasma comunista que tuvo que revitalizarlo, se lo invoca cada vez que se puede, aunque no quede claro el referente.

Lamentablemente, a nosotros, sudacas, no nos va a servir de mucho el muy buen mapa de la extrema derecha europea o primermundista que traza Palheta (ya que incluye a Estados Unidos y Rusia), pues si bien nombra un par de veces a Javier Milei, evidentemente no lo investigó en comparación con lo que sabe de los países centrales y con lo que nosotros lo sufrimos –esto no significa tampoco que nosotros logremos entenderlo. Por ahora parece ininteligible para la tribu intelectual, que se puso a leer con frenesí a los libertarios austriacos y se la pasa repitiendo la consigna “extrema derecha” —hay que recordar que nuestro enemigo a muerte era el pobre de Larreta.

Tal vez para entenderlo haya que pensar de una manera diferente a como nosotros pensamos. Tal vez lo que es importante para nosotros, es insignificante para la sociedad. Nosotros, que argumentamos o tratamos de argumentar, nos quedamos prendados al contenido de los discursos, cuando no hubo nadie hasta ahora que llevara más lejos las contradicciones y el absurdo, las autorrefutaciones y los disparates más violentos en su discurso que Javier Milei —acusó en campaña de haber matado niños a la que después nombraría ministra de Seguridad, o sea.

Quizás habría que pensar la forma más que el contenido. Pero la forma, en el sentido que pretendo darle, no tiene que ver con las maneras de manifestar unas ideas, tiene que ver con la dimensión mediática de ese discurso. Es una cuestión material. Se relaciona al poder de los medios de comunicación, básicamente al poder (psíquico y social) del smartphone. Pensemos que nuestro presidente es un animador de televisión que se consume por Tik Tok.

Todo lo que leí sobre extremas derechas, en el mejor de los casos, nombra la importancia de internet y del smartphone, pero en ningún caso intenta comprender lo que estos medios, este multimedia “inteligente”, hacen con nosotros, con nuestros deseos, con nuestro yo: frustración y narcisismo, prepotencia e impotencia, exigencia de satisfacción e insatisfacción, existencia virtual y soledad real, cócteles de implosión y arrasamiento.

Milei es violento, Palheta lo llama autoritario, yo tengo mis dudas. Amenazó con ser autoritario, pero por ahora no neutralizó los poderes del parlamento, más bien se los apropió, alguien que venía realmente del llano televiso, sin partido político que lo respalde y con una campera de rockstar.
Amenazó con imponer la autoridad máxima, si hacía falta, y quiso que las marchas de protesta se hicieran en fila india por la vereda, pero aún no rompió el pacto del Nunca Más, que consiste en que el Estado no tiene impunidad para matar. Todavía no tenemos muertos.

Milei (nunca voy a dejar de sorprenderme de este apellido), para nosotros, tiene un aura de vanguardia con respecto a los países europeos, que están viendo las neo guerras colonialistas en su propio territorio como si fuera una partida de TEG. Solo que ellas, las naciones europeas, no tienen ningún poder de decisión allí.

Todo lo que leí sobre extremas derechas, en el mejor de los casos, nombra la importancia de internet y del smartphone, pero en ningún caso intenta comprender lo que estos medios, este multimedia “inteligente”, hacen con nosotros.

Para los que quieren entender de dónde viene y en qué consiste la derecha extrema global, el libro de Palheta colabora. De cualquier manera, quiero plantear mis diferencias.
Comparto con Palheta que no hace falta una fuerza militar para estatal para que este movimiento actual sea llamado fascismo, pasa que nunca se terminó de entender bien qué fue ese movimiento de masas: el fascismo.

Que lo que presenciamos en este momento tumultuoso y atomizado es una fuerza global (a Palheta le gusta decir “mundial”, me parece incorrecto) no quedan dudas.
Y que como el fascismo original, el neofascismo también viene a amortiguar o remediar una crisis del capitalismo, tampoco.

No estoy para nada seguro de que sea apelando al vocabulario del mejor marxismo (el de Gramsci, el de Marx “auténtico”) como nosotros encontraremos la manera y las ideas para enfrentar esta derecha que llamamos extrema, aunque tengamos dudas de que en un futuro inminente esta violencia “extrema” no nos parezca irrisoria.

No es la primera vez que acciones globales se imponen con características locales, por supuesto. No es lo mismo la “extrema” derecha en Italia que en Francia o en Estados Unidos, mucho menos en Argentina.
No hay que olvidar que los fascismos tienen su origen en las crisis económicas, es decir, antes de ser algo ideológico (en contra de las múltiples minorías y la “filosofía” woke), es una potencia económica. No son un conjunto de ideas (que no alcanzan la coherencia de una doctrina, como sostiene Palheta) lo que se difunde e impone, sino una manera que tiene el Capital de propagarse virosicamente, deglutiendo en su difusión todos los materiales naturales que se necesiten para ser revitalizado.
Para decirlo con claridad: no son ideas lo que se propagan, es el Capital.
Por lo tanto, debemos pensar que lo único que le interesa al Capital es acrecentarse, cueste lo que cueste.
Este fascismo quiere imponer un orden, solo que este orden se parece bastante al caos —el caos es un orden que aún no se entiende. Lo hace solo para crecer.
Cuando deje de crecer (es decir, de generar más desigualdad), el Capital, que es básicamente un capital financiero, migrará, dejando detrás de sí, una vez más, deuda y miseria. 

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Libro La nueva internacional fascista

 

Esta es la lógica cíclica que estamos acostumbrados a vivir en nuestro país, donde la crisis de hegemonía que estamos soportando provoca que ninguna fuerza política (la de ellos, la nuestra) conozca el éxito en su plan. Lo que nos une es la derrota. Lo importante es la reproducción.
Lo cierto es que gobierno a gobierno el que siempre sale perjudicado es el más pobre. Y la clase media, que con cada golpe económico se va desmoronando.

Palheta tiene muy buenas propuestas, pero de otro momento histórico, ya que habla de proletariado y de sindicatos independientes (contra la burocracia sindical, que suele terminar pactando).
El problema en la Argentina no es el proletariado que pierde derechos
(¿existió un proletariado en Argentina?), es la clase media que no logra estabilizarse, es la “casta” política que siempre consigue reproducirse, son las castas económica y judicial, que constituyen los auténticos actores permanentes tras los distintos gobiernos que pasan. Son los changueros y los que no tienen trabajo o trabajan en trabajos precarios y sin garantías.

Milei es el personaje mediático que el poder “permanente”, local y global, eligió para que lo consumara. 
No lo representa, porque representa a la sociedad. Si nosotros hablamos de crisis de representación es porque no nos gusta vernos retratados por este monigote que grita y desmantela al Estado.
No se puede gobernar exitosamente un país si el modelo es la administración de una carnicería, por más grande que sea el frigorífico. 

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    teatro Temer partir
CARTELERA TEATRAL

Teatro: “Temer partir”, la intimidad como territorio incierto

17 Mayo 2026

Temer partir sucede durante una madrugada de verano porteño. El calor aplasta. El aire parece no circular. Matías y Lucía discuten por cuestiones de convivencia, por esas pequeñas fricciones domésticas que a simple vista parecen insignificantes: modos de habitar el espacio, cansancio acumulado, palabras dichas a destiempo. Pero la obra entiende algo fundamental sobre las parejas: nunca se pelea solamente por lo que se pelea. Debajo de cada discusión cotidiana suele haber otra cosa. Algo más antiguo. Más difícil de nombrar.

La noche entonces se vuelve un territorio suspendido. Ninguno de los dos logra dormir. Y en ese cuarto, que debería ser el lugar del descanso, empieza a desplegarse otra dimensión del vínculo. Quizás uno de los subtextos más acertados de la obra sea justamente ese: un vínculo nunca descansa del todo. Incluso cuando parece quieto, sigue produciendo sentido. Sigue construyéndose. Sigue transformando a quienes lo habitan.

El espacio íntimo se convierte en escenario existencial. Ahí aparecen las preguntas más incómodas: qué significa permanecer, cuánto soporta el amor, cuánto de nosotros depende de la mirada del otro.
Todo el tiempo circula un temor silencioso: ser dejado. Y la obra logra trabajar ese miedo sin convertirlo en melodrama ni en consigna psicológica. Más bien lo presenta como algo profundamente humano, casi estructural. Porque amar implica necesariamente convivir con la posibilidad de la pérdida. No hay amor sin vulnerabilidad. No hay entrega sin el riesgo de que el otro un día ya no esté.

En ese sentido, la obra también parece dialogar con algunas ideas que trabaja Luciano Lutereau acerca de los vínculos contemporáneos: amar no es encontrar una completud tranquila sino aceptar la incomodidad de depender emocionalmente de otro. Hay algo del amor que inevitablemente nos desordena porque nos enfrenta a nuestra propia fragilidad. El otro importa. Y justamente por eso puede herirnos, transformarnos, desestabilizarnos. 

En ese punto, la obra parece tocar una experiencia muy primaria de la existencia. Cuando somos niños y dejamos de ver a nuestra madre, muchas veces sentimos que desapareció. Todavía no comprendemos del todo que el otro puede ausentarse momentáneamente sin dejar de existir. Para un niño, la ausencia física puede sentirse como abandono absoluto. Y quizás algo de ese miedo nunca termina de irse. Crecemos, aprendemos teorías sobre el amor, inventamos discursos modernos sobre la autonomía emocional, pero en algún rincón del cuerpo sigue viviendo ese temor infantil a que el otro desaparezca.

Lo interesante es que Temer partir no plantea ese miedo como algo que deba resolverse. No hay moraleja tranquilizadora. No hay una idea romántica del “amor verdadero” como garantía eterna. Lo que aparece es otra cosa mucho más compleja: el amor como elección constante frente a la incertidumbre. Porque justamente aquello que podría romper el vínculo es también lo que vuelve significativa la decisión de permanecer.

Y ahí aparece otra dimensión muy fuerte de la obra: la ausencia de posturas rígidas. Nadie tiene completamente razón. Nadie encarna la verdad absoluta sobre cómo amar. Los personajes circulan por la contradicción, por el cansancio, por la necesidad de ser vistos, comprendidos, reconocidos. Como en cualquier vínculo real. La obra no intenta resolver el conflicto desde la corrección moral, sino desde la exposición de una fragilidad compartida.

Lo que aparece es otra cosa mucho más compleja: el amor como elección constante frente a la incertidumbre. Porque justamente aquello que podría romper el vínculo es también lo que vuelve significativa la decisión de permanecer.

También trabaja algo muy profundo respecto a la identidad. El otro no es solamente compañía. El otro nos constituye. Nos devuelve una imagen de nosotros mismos. Nos confronta. Nos pone en situación de cuerpo y presencia. Una persona también existe en la medida en que es mirada. Y por eso el amor puede ser tan desestabilizador: porque quien amamos tiene la capacidad de decirnos algo sobre nosotros que tal vez no queremos escuchar.

¿Qué pasa cuando el otro señala nuestras grietas? ¿Qué pasa cuando en una discusión cotidiana aparece, de repente, una verdad que toca algo esencial de nuestra identidad? Muchas veces el conflicto amoroso no duele por el contenido explícito de la pelea, sino porque sentimos amenazada la imagen que construimos de nosotros mismos.

Sin embargo, la obra parece sugerir que el amor no se sostiene evitando esas zonas incómodas. La distancia no resuelve. El silencio tampoco. Retirarse emocionalmente puede ser más destructivo que discutir durante horas en medio de una madrugada sofocante. Lo que mantiene vivo al vínculo es la posibilidad de atravesar el conflicto sin dejar de reconocer al otro como alguien digno de ser escuchado. En tiempos donde todo parece empujar hacia la distracción permanente, la obra también pone en valor algo cada vez más difícil: la presencia. Estar con otro no solamente como proximidad física, sino como disponibilidad emocional. Escuchar. Sostener una conversación incómoda. Permanecer incluso cuando sería más sencillo retirarse afectivamente. Porque a veces amar no tiene tanto que ver con encontrar respuestas, sino con seguir estando. 

Existe una idea hermosa que dice que el amor comienza cuando los libros de uno se mezclan con los del otro. La frase habla de la convivencia, pero también de algo más profundo: la transformación inevitable que produce un vínculo. Porque amar no consiste solamente en compartir espacio, sino en aceptar, tal vez, que la presencia de otro altere el orden propio. 

Hay algo profundamente contemporáneo en eso. En una época donde muchas veces los vínculos parecen descartables, donde cualquier incomodidad se vive como señal de incompatibilidad definitiva, Temer partir propone detenerse en otra pregunta: ¿qué significa sostener? No desde el sacrificio vacío ni desde la idealización romántica, sino desde la voluntad de permanecer presentes incluso cuando aparecen las fisuras.

La madrugada avanza, el calor no cede y los personajes siguen hablando. Pero en realidad lo que la obra pone en escena no es solamente una conversación de pareja. Es el intento humano, siempre incompleto, de ser visto por otro sin desaparecer en el intento.

Funciones: martes a las 21 h en teatro NUN hasta el 26 de mayo inclusive. 

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Cecilia Meijide
Actúan: Nacho Ciatti, Paula Staffolani
Vestuario: Laura Staffolani
Escenografía: Santiago Badillo
Iluminación: Santiago Badillo
Fotografía: Andrea Vigano
Asistencia de escenografía: Lara Stilstein
Asistencia de dirección: Cintia Zaccolo
Prensa: Cecilia Gamboa
Producción ejecutiva: Cintia Zaccolo
Supervisión dramatúrgica: Nacho Ciatti
Gráfica: Barbi Delfino
Dirección: Cecilia Meijide

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    Pablo Andrés Rial
ENTREVISTA

Pablo Andrés Rial: "Considero que en la poesía reside lo bello y lo atemporal"

17 Mayo 2026

APU dialogó con Pablo Andrés Rial, oriundo de Longchamps, poeta, dramaturgo y crítico literario. Actualmente es colaborador en revistas culturales en España, México y Argentina. Acaba de publicar su nuevo poemario Leonor editado por Caleta Olivia. Un dialogo poético y epistolar de Leonor y Benicio.

Otras de sus obras son Forzado a viajar (Paserios Ediciones). La casa de barro (Ediciones Arroyo) y Aves desplumadas (Ópera Editorial).

APU: ¿Cómo fue el proceso y el trabajo de escribir Leonor?

Pablo Andrés Rial: Fue un proceso cuidadoso, marcado por distintas etapas en las que fui trabajando la obra. La selección de poemas, la depuración y la limpieza resultaron una tarea agradable, aunque también demandante. En particular, esta obra, al tener dos voces dispares, me obligó a sumergirme en los personajes, en sus mentes, y a separarlos de mí. Los construí como quien escribe un libreto para una obra de teatro: les di un pasado, un presente, una vida propia, cada uno con sus emociones, inseguridades y temores.

APU: ¿Es una especie de cartas epistolar con relato poético?

PAR: Exactamente. La obra tiene un formato epistolar, donde la misiva funciona como el vehículo necesario entre Leonor y Benicio, los dos protagonistas del libro. Me resultó interesante escribir un poemario con estas características porque descubrí que, en la poesía que venía trabajando desde hace un tiempo, convivían dos voces. Preguntarme “¿y ahora quién me habla?” fue un desafío al que quise atreverme. No como un ejercicio de despersonalización, sino como la creación de un heterónimo.

APU: En el prólogo Gautier Cepeda García describe tu escritura “como la inminente pugna del cuerpo estoico y vital contra los vicios estatales del pensamiento”. ¿Tu poesía es una lucha constante contra los pensamientos?

PAR: No sé si la poesía es una lucha contra los pensamientos. A veces creo que actúa más como un recurso paliativo porque no combate al pensamiento ni lo contrarresta, sino que le da apertura, lo escucha, lo observa y luego le responde. También considero que en la poesía reside lo bello y lo atemporal, incluso cuando su origen es circunstancial. La pugna del cuerpo estoico contra los vicios estatales del pensamiento, como menciona Cepeda en el prólogo, se refiere a los dos personajes de la obra: por un lado, Leonor, cargada de sensatez, sobriedad y madurez, una mujer de acción; y por otro, Benicio, un hombre desgraciado, atormentado, rendido, pero con el deseo de aprender a vivir, si es que eso puede aprenderse. 

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Tapa libro Leonor de Pablo Andrés Rial

 

APU: En tu libro Leonor, abordas temas tan universales pero a la vez tan profundos como la vejez, el duelo, la despedida, la felicidad…

PAR: Sí. A lo largo de los libros que he escrito, el eje central siempre han sido esos temas. Tanto Aves desplumadas, publicado en Brasil, como Costretto a viaggiare (la versión en italiano de Forzado a viajar), que ya está traducido y publicado en Italia por Edizioni We tras su presentación en México en 2025, son testimonio de que mi espíritu respira todo eso. Y Leonor no ha sido la excepción. 
Creo que no existen asuntos más universales y trascendentales que los que mencionás, y me parece muy bien, porque los demás no son materia de la poesía, sino de la ficción. La poesía está muy lejos de eso.

APU: En un mundo tan acelerado y tecnológico, ¿La poesía es rebeldía?

PAR: Una vez dije algo parecido, pero ahora ya no estoy tan seguro. Cuantos más años cumplo, menos claro se me vuelve. La poesía se cuela en este mundo acelerado y tecnológico: a veces apenas le hace cosquillas y, en el peor de los casos, resulta indiferente. 
Sin embargo, no por eso es insípida ni mucho menos un simple placebo. Al contrario, su verdadera fuerza está en la intencionalidad de un poema. Lo mismo ocurre con las demás disciplinas del arte, nos recuerdan que estamos vivos. El arte nos hace conscientes de esa condición, y quien logra darse cuenta ya sea creándola o recibiéndola, evita quedar condenado a una vida vacía.

APU: Has mencionado que la escritura fue inicialmente una "válvula de escape". ¿En qué momento dejó de ser solo un alivio personal para convertirse en un compromiso con el lenguaje?

PAR: Pisándole los talones a mis cuarenta años, conocí la escritura de otra manera. Mi relación con ella creció, y hoy le tengo aún más un profundo respeto. Me volví más exigente, quizá incluso verdugo de mi propia voz, menos compulsivo. Estoy en un momento de madurez, en el sentido más estricto. Eso me hizo perder algunos recursos que antes tenía a mano, pero también me permitió ganar otra forma de comunicarme a través de este lenguaje único, que es la poesía. Incluso en los libros que leo como lector soy más selectivo. Hoy en día, pienso dos o tres veces antes de publicar, algo que antes no hacía. 

APU: En tus poemas decís que el ser humano "recién cuando se rompe comienza a andar". ¿Qué es lo que se rompió en vos para que naciera el poeta que sos hoy?

PAR: Entre ese poema y yo hay una diferencia, no me siento roto, sino resquebrajado. Y no es lo mismo. Se parece más a las heridas, a las consecuencias de algunas batallas. Cuando alguien está roto no puede escribir, porque no hay nada que lo motive a hacerlo. En cambio, cuando está herido sí puede: va viendo cómo cicatriza y, en ese proceso de reconstrucción, aparece la poesía. 

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    publicaciones ddhh

Memoria y DDHH: publicaciones que dejaron de circular

17 Mayo 2026

Ha sido práctica habitual en nuestro país, que en los periodos de dictadura, la represión alcance a todos aquellos aspectos sociales a través de los cuales se puedan difundir ideas o teorías del pensamiento. Por supuesto la cultura no quedó fuera de este objetivo y dentro de ese enorme universo, los ataques fueron variando según la época. La Revolución Libertadora apuntó más que nada a la simbología y propaganda relacionada con el peronismo mediante el Decreto 4161/56.

Durante la última dictadura la represión cultural se dirigió en gran medida hacia los libros, enfocando en ciertas temáticas y autores, muchos de los años 60 y 70. Algunos textos y autores fueron prohibidos y muchos libros secuestrados y quemados en grandes fogatas. De todos modos, muchos han sobrevivido en impensados escondites y otros volvieron a publicarse al regresar la democracia. Esa permanencia es un símbolo. Aunque muchos, sobre todo los enterrados, sufrieron la acción del tiempo, su materia se transformó y ya no se puede acceder a su contenido. 

Durante los gobiernos de Néstor y Cristina, los pilares de los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia se transformaron en una cuestión de Estado sostenida por políticas públicas la continuación de los juicios de lesa humanidad, la continuidad y masividad de las reparaciones y las búsqueda incesante para devolver la identidad a los niños y niñas apropiados. En ese contexto, el abordaje de estas políticas fue integral, teniendo su correlato en la cultura. Desde páginas institucionales muy nutridas y actualizadas, siendo la principal la de a ex secretaría de Derechos Humanos de la Nación, hasta Canal Encuentro, Paka Paka, Cine.ar, entre muchas otras y un importante caudal de material impreso que de muy buena calidad, era distribuido gratuitamente en las escuelas públicas y privadas del país, con miras a que los docentes tuvieran fuentes para abordar los contenidos de la Ley Nacional de Educación y nutrir las bibliotecas escolares. 

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Algunos de estos textos refieren a los siguientes temas: Negacionismo, Colección de Derechos Humanos, Género y ESI (que incluía textos de DDHH, ambiente, derechos de niños, niñas y adolescentes, Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral”) Juicios de Lesa Humanidad, Malvinas y el Mar, Responsabilidad Empresarial en las violaciones de derechos humanos en Argentina. Se suma una colección muy importante compuesta por tres textos de más de cien hojas cada uno, “Colección: La enseñanza del pasado reciente en la escuela: Pensar Malvinas, Pensar la Dictadura, Pensar la Democracia”.
 

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Hay temas que representan un gran desafío como es la transmisión de la memoria, acercar a las escuelas a los sitios de memoria para verlos como espacios educativos y de representación, donde se pueda entender y reflexionar acerca del pasado reciente. El texto que da las pautas sobre el abordaje correcto se llama “Los sitios de memoria como desafío pedagógico- Guía Educativa".

Ya fuera de lo estrictamente académico los envíos se completaban con otras publicaciones: “Guía de orientaciones y criterios de intervención ante situaciones de consumos de sustancias en ámbitos escolares” elaborado por equipos técnicos del Sedronar, “Orientaciones para los cuidados en las escuelas ante situaciones relativas al suicidio”, con el objeto de generar practicas educativas para promover los cuidados y el derecho a la salud mental desde una perspectiva integral. Otro de los temas profundamente abordados fue el desarrollo de la Educación Sexual Integral, ya que la ley sancionada en 2006 establece que “Todos los estudiantes tienen derecho a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en los establecimientos educativos a los que concurren sean públicos o de gestión privada de las jurisdicciones nacional, provincial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o municipal”. 

Con ilustraciones o fotografías en color, muchos incluyen material para trabajar el tema en el aula según el nivel educativo. Todos los temas resultan imprescindibles para la formación integral que se espera, puede alcanzar un individuo al terminar los primeros tres tramos de la escolaridad.

A partir de diciembre de 2024 con la llegada del gobierno de Milei todas las áreas mencionadas en este artículo se fueron achicando o directamente se cerraron. Muy pronto comenzamos a entender que el contenido del material no era compatible y mucho menos “amigable” con los discursos y los lineamientos que enseguida empezamos a recibir como sociedad. Tal vez algunos docentes los sigan usando, tal vez hayan quedado guardados en las bibliotecas escolares. Como los libros prohibidos en los años 70, este material es el símbolo de una época en la que la vigencia y materialización de los derechos humanos fue tan cierta como nunca antes.

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    Horacio Pietragalla Corti
8 DE MAYO

Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional: jornada en el Congreso por una ley de abordaje integral

16 Mayo 2026

El 8 de mayo se conmemora la llamada “Masacre de Budge”, caso emblemático de violencia institucional ocurrido en 1987. La Policía Bonaerense asesinó a tres jóvenes en Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, en el cruce de las callas Guaminí y Figueredo.

El hecho fue contemplado por la Ley 26.811, sancionada y promulgada entre noviembre del 2012 y enero de 2013, la cual instituyó la fecha como Día Nacional de la Lucha Contra la Violencia Institucional. El objeto de la norma es “recordar todas las violaciones a los derechos humanos ocasionados por las fuerzas de seguridad, promoviendo la adopción de políticas públicas en materia de seguridad respetuosas de los derechos humanos”.

El pasado 8 de mayo el anexo del Congreso de la Nación fue escenario de un encuentro de militantes de derechos humanos, familiares de víctimas y organizaciones sociales y políticas que, entre otras cuestiones, adelantaron que presentarán un proyecto de Ley de Abordaje Integral de la Violencia Institucional. La actividad fue planificada por el diputado nacional y nieto restituido número 75, Horacio Pietragalla Corti, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías. 

El también ex secretario de Derechos Humanos de la Nación denunció que la Secretaría “hoy está desguazada por el gobierno de Javier Milei”. A su vez, agregó: “Este proyecto lo construimos en la Secretaría, hace tres años lo presentó la diputada nacional Paula Penacca y con el tiempo perdió estado parlamentario. Nosotros, con el ex legislador Leonardo Grosso, lo volvimos a impulsar”. Pietragalla Corti explicó que el texto tuvo algunas modificaciones que fueron contextualizadas desde que está Milei en el poder político: “El presidente le da la espalda a las víctimas y sus familiares”. Además, aclaró que ningún Gobierno se salva de tener víctimas de violencia institucional, pero remarcó que “lo que importa es qué respuesta se les da a las víctimas y, por sobre todo, a los familiares”.

La actividad contó con un panel de disertantes integrado, entre otros, por Fabián Grillo, padre de Pablo, quien anunció que la muestra fotográfica de su hijo -organizada por el senador Eduardo de Pedro y luego censurada- se llevará a cabo frente al Congreso. Miriam Medina, mamá Sebastián Bordón, e integrante de Madres en Lucha, fue otra de las participantes. “Mi hijo estuvo desaparecido, lo buscamos y lo encontramos tirado en un barranco muerto, fue asesinado por un genocida que operó en los ’70, que también secuestró, torturó, mató y desapareció a nuestras compañeras y compañeros”, resaltó.

Pietragalla estuvo acompañado por Lorena Battistiol, directora de Sitios y Espacios de Memoria de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Emilia Vassallo, de la Marcha contra el Gatillo Fácil, Emelina Alonso, de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, y Mario Santucho, periodista y uno de los creadores del Mapa de la Policía.

La lista de asistentes incluyó además a Alan Iud, secretario ejecutivo del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, y a familiares de la “Masacre de San Miguel del Monte” y de Lucas González, asesinado por la Policía de la Ciudad, entre muchos otros referentes de casos de violencia institucional. El abogado Ciro Anicchiarico, uno de los protagonistas del proceso que llevó a la sanción de la Ley 26.811, también participó del encuentro en la Cámara de Diputados.

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    Jorge Macri

Feroz represión de Jorge Macri en barrios populares de CABA

15 Mayo 2026

Las organizaciones territoriales, vecinxs, espacios comunitarios, políticos y sociales y trabajadorxs de barrios populares repudiamos el show represivo que está dando el jefe de Gobierno Jorge Macri en nuestros barrios, al que llamó "tormenta negra". 

Un ejército de más de 1500 fuerzas represivas, bajo falsos pretextos de operar contra infractores de tránsito, venta ambulante, control migratorio o guerra contra el narco nos persiguen, nos hostigan y nos criminalizan profundizando las desigualdades de una política económica cada vez más asfixiante para la economía popular.

Están haciendo lo que se les antoja con un solo propósito: sitiar los barrios populares como ya lo hicieron con la Villa 31 en Retiro desde hace aproximadamente un mes. 

Lo único que se está buscando con este megaoperativo policial simultáneo es reprimir trabajadorxs y niñxs, quitándonos nuestra fuente de trabajo y militarizando nuestros territorios como estrategia para competir entre las dos fuerzas de la derecha más repulsiva de la política nacional, el macrismo y el mileísmo. 

Esta demostración de fuerza, lejos de traer seguridad y bienestar, sólo cosecha terror y violencia, deliberadamente buscada para seguir reprimiendo con mayor crudeza.  

Llamamos a las redes villeras a organizarnos y responder como un solo puño contra esta arremetida contra nuestras vidas, nuestras fuentes de trabajo y nuestros territorios.

Exigimos la presencia y acción inmediata de los Comité contra la Tortura, las Defensorias del Pueblo, los ministerios públicos fiscales y de defensa, legisladorxs, fuerzas políticas, organismos de derechos humanos y medios de comunicación para detener esta arremetida, revertir esta campaña mediática estigmatizante, detener la violencia y garantizar la no repetición de los hechos. 

PARÁ MACRI

RED DE DOCENTES FAMILIAS Y ORGANIZACIONES DEL BAJO FLORES 

RED LUGANO 

RED DE REDES FEMINISTAS VILLERAS

ASAMBLEA TRANSFEMINISTA V31

NI UNA MENOS 

MOVIDA CIUDAD

MESA FEDERAL DE ARTICULACIÓN DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA 

GRAN SOLDATI POR LA URBANIZACIÓN

RADIO COMUNITARIA SIETE ESKINAS

ESPACIO DE LOS JUEVES DE VILLA INSTITUCIONES,ORGANIZACIONES SOCIALES Y VECINOS/AS) DE VILLA 20-LUGANO.

RED INSTITUCIONAL DEL BAJO FLORES

COMISIÓN DE CUIDADOS DE PJ NACIONAL

PROYECTO ADOLESCENTES DEL BAJO FLORES

SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS DE UTE 

MESA POR LA REURBANIZACIÓN DE LOS PILETONES

COMITÉ DE CRISIS BARRIO MUGICA EX VILLA 31 Y 31 BIS. 

IZQUIERDA SOCIALISTA (Comuna 8 y Comuna 4)

JARDINES COMUNITARIOS MPLD

MOVIMIENTO POPULAR LA DIGNIDAD

POLO OBRERO

OBSERVATORIO DE DERECHOS HUMANOS COMUNA 7

COORDINADORA DE DERECHOS HUMANOS DEL FÚTBOL ARGENTINO

LOS DESK DEL NEGRITO MARTÍNEZ

CORRIENTE VILLERA BARRACAS 22-24 Y ZAVALETA

COORDINADORA CONTRA LOS DESALOJOS Y POR LA VIVIENDA

MTE

RED DD MUJERES Y DISIDENCIAS ORGANIZADAS VILLA 21-24

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE VILLA 21-24

CORRIENTE VILLERA BADEACAS 21-24 Y ZAVALETA

ASAMBLEA DE SAN TELMO-ASAMBLEAS DEL PUEBLO

URBANA TEVE

MTL Carlos Chile

CTA AUTÓNOMA . CABA.

MESA TÉCNICA POR OBRAS DE VILLA 21-24-ZAVALETA

FUNDACIÓN TEMAS - Villa 21-24-Zavaleta

CASA USINA- VILLA 21-24

GRUPO DE VIVIENDA Y HÁBITAT EN LBRYP 

COMISIÓN EL VESUBIO y PUENTE 12

CENTRO COMUNITARIO MATE COSIDO

FRENTE BARRIAL 19 DE DICIEMBRE

CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO

RED DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA BARRIO MUGICA RETIRO

LA GARGANTA PODEROSA

BIBLIOTECA POPULAR EL ESCARAMUJO- BAJO FLORES

FAMILIARES Y AMIGOS DE LUCIANO ARRUGA

RED PIEDRABUENA/PIRELLI

CENTRO INTEGRAL DE LA MUJER MARCELINA MENESES

BACHILLERATO ALBERTO CHEJOLAN

UEJN (Unión de empleados de la Justicia de Nación)

Virginia Franganillo

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    Axel Kicillof
    Foto: Daniela Morán

Elecciones 2027: ¿Y si los votos de Javier Milei se están yendo a Axel Kicillof?

15 Mayo 2026

Las múltiples crisis del gobierno libertario permiten diversas hipótesis de cara a las elecciones presidenciales. No sólo para la oposición, sino para los oficialistas de “centro” y defensores de las instituciones que, en general, poco dicen o hacen para cuestionar el rumbo económico. Las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025 le abrieron la puerta grande a Axel Kicillof, pero la posterior derrota en octubre desorientó a un peronismo ya desordenado. En simultáneo, La Libertad Avanza no reacciona frente a una opinión pública contraria.

Un gobierno desorientado, pero con posibilidad de golpes de timón; un peronismo que no arranca, pero al que le valoran figuras opositoras; una caída en la imagen positiva del presidente y en la valoración de la gestión, pero menor al crecimiento de cualquier alternativa; un ballotage contrafáctico que sostiene una tendencia hace meses... ¿Qué respuestas nos acercan las encuestas?

Los datos de imagen y las principales preocupaciones

El primer punto es contundente: en cualquier estudio de opinión, la imagen de la gestión está en sus mínimos. Para peor, según Juan Courel, la evaluación está en su piso histórico y acumula al menos seis meses de caída sin capacidad ni voluntad de reacción. En ese camino, no sólo se describe la situación económica actual como negativa sino que las expectativas tampoco mejoran. El dato más relevante es que dos de cada tres encuestados dicen que están peor ahora que en 2023

Es así: el principal malestar es económico. La mayoría cree que el rumbo es incorrecto. Las preocupaciones varían según el voto, pero las vinculadas a la economía se amontonan: pérdida de poder adquisitivo, pobreza, desocupación, ajuste, inseguridad, corrupción. Cabe destacar que ya no se percibe que la inflación esté bajando. Por lo tanto, el cálculo es simple: cada vez son más quienes responsabilizan al gobierno actual y menos al anterior. Parte de aquellos que señalaban al período de Alberto Fernández hoy, aunque sea, reparten culpas, pero el foco está puesto en las políticas de Milei. El panorama es tal que el presidente empieza a aparecer como una preocupación entre sus propios votantes.    

De esa manera, resulta lógico que el mandatario libertario consolide su diferencial negativo ante la opinión pública, aunque lo niegue y sostenga sus adeptos de mayor confianza, como los jóvenes varones del interior del país. Luego, la corrupción, ya sea el caso Libra, Spagnuolo o Adorni, empeora la percepción. Sintomático, según Mora Jozami, de una ciudadanía menos movilizada por la confrontación política y más por la experiencia cotidiana, lo que también se traslada en una menor valoración de los periodistas tildados de oficialistas y en una mayor disputa en la conversación digital, terreno que había sido de dominio libertario. 

La erosión del voto blando y los arrepentidos

Esas señales de desgaste y cambios en el humor social se ven no sólo en sus votantes sino también en su núcleo duro. El primer año, más allá de la revalidación de octubre pasado, se evidenciaba la salida de electores menos convencidos. En la actualidad, según Zuban Córdoba, un porcentaje nada menor afirma sentirse decepcionado, lo que se traduce en el incremento del escepticismo frente a La Libertad Avanza y en la erosión de su voto blando.  

En un repetido escenario de tercios, histórico y novedoso a la vez, en el que encontramos peronistas, antiperonistas y “pragmáticos”, la única certeza que tenemos de estos últimos -y de los primeros dos también- es que saben lo que no quieren. De acuerdo a la misma encuestadora mencionada con anterioridad, la mayoría considera necesario un cambio de gobierno pero no tiene adónde ir. "La demanda de cambio existe, la oferta creíble todavía no", sintetiza. Tal como plantea Courel, hay casos de apoyo a políticas de ajuste, pero se sostienen en dos factores -expectativa de un futuro mejor y herencia recibida- y a Milei se le cayeron ambos. Ese espacio vacío es, probablemente, lo más relevante del mapa político

En ese sentido, no es arriesgado concluir que el gobierno está perdiendo el voto de quienes podrían desplazarse hacia el peronismo. La nueva tendencia parece insinuar una inminente fractura del escenario en el que nadie es capaz de capitalizar el deterioro de la imagen presidencial, tal como viene ocurriendo hace dos años. Lo cierto es que responde más a la lógica de la alternancia, según la explicación del citado consultor: “La circunstancial ultra derechización tiene menos que ver con una reconfiguración de los valores culturales hegemónicos que con comportamientos electorales catárticos y cualunquistas” -desinterés por la política tradicional y defensa del "hombre común"-.

Las aristas abordadas apuntan a que la erosión de la imagen del presidente y su gobierno tendría un correlato electoral. En primer lugar, por una hipotética victoria peronista sobre La Libertad Avanza, aunque forzando una segunda vuelta, y un imaginario desempate perdido frente a Kicillof. Segundo, y una de las claves, en un escenario contrafáctico, medido por las consultoras Alaska y Trespuntozero, es el tercer mes consecutivo que pierde el ballotage contra Sergio Massa por fuera de cualquier margen de error. A partir de febrero no sólo Milei no se recupera como solía, sino que la pérdida de votos se profundiza.

Empate de debilidades

Con todo, la situación ambivalente de Milei ante la opinión pública no debe rastrearse en su aprobación general sino en la falta de alternativas consolidadas. Perdió la iniciativa política, pero la oposición todavía no la encuentra. Es un empate de debilidades. En ese escenario se abren nuevas conjeturas en relación a las internas opositoras, barreras kirchneristas, otros outsiders y renovación de liderazgos; lo cierto es que el panorama se está acomodando para que el peronismo pueda llegar a presentarse como fuerza competitiva

No tiene porqué desandar ese camino a más de un año del calendario electoral, pero la gran incógnita a resolver es qué nombre y qué propuesta va a llevar. En ese aspecto, como principal figura contraria, y valorado por dicha cualidad, Axel Kicillof viene creciendo, a su paso, aunque no tan intensamente como la caída de Milei. El peronismo deberá aprovechar estos meses para articular tanto la mayor credibilidad como amplitud le sea posible.

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    Peronismo IA

Reflexiones sobre la “Comunidad Organizada” y el futuro a construir

15 Mayo 2026

Una ínfima minoría a nivel mundial, con claras complicidades de sectores nativos despatriados y descastados, pretende adueñarse de nuestros recursos y de nuestro bienestar para sobrevivir a costa de nuestros países y sectores sociales mayoritarios, situación que como el general Juan D. Perón nos advertía en 1949, podía sobrevenir en un futuro no muy lejano, sin que nadie hiciera seriamente caso a sus previsiones.

Ese mundo y ese futuro ya son presente y deberemos independizarnos necesariamente de él o sucumbir ante sus preceptos y acciones contra el mundo, el país y el estado de bienestar que conocimos.

Son muchos los escritos y alocuciones en los que un estadista y un pensador como el Gral. Perón -uno de los políticos más importantes de nuestra historia y no sólo el líder de una parcialidad histórica- hacía alusión a la conducta que tendrían los poderosos cuando sus recursos escasearan y debieran salir en busca y apropiación de los que todavía tenemos esos recursos en abundancia.

En respuesta a ello, las soluciones que el Gral. Perón sostenía para prevenir esa situación y resolverla, no fueron suficiente y acabadamente atendidas por la política, como correspondía, desconociéndolas, omitiéndolas o descartándolas ingenua e irresponsablemente.

El triunfo de la política mundial que hoy nos alcanza, inherente a los sectores concentrados de la economía mundial y a la potencia hegemónica de Occidente y sus principales aliados, demuestra esa imprevisión a lo largo de los años, aun con gobiernos más o menos nacionales.

La fortaleza que el imperialismo construye en nuestras Islas Malvinas y que el gobierno actual complementa con sus acciones de alineamiento es también una muestra indubitable y trágica de ello.

En aquella disertación de 1949 en Mendoza -Primer Congreso Nacional de Filosofía- que muchos toman como el texto fundante de la doctrina justicialista, aunque por su carácter académico y filosófico general solo podría serlo en sentido amplio, Perón auguraba un mundo distinto al que hoy conocemos y que, no obstante, ha venido a degradarse de la manera que hoy lo padecemos.

Pasado, presente y futuro de la “Comunidad Organizada”

En aquella clase magistral de 1949 que mencionamos, el presidente Juan Perón resumía así la realidad que el mundo experimentaba en ese mismo momento de la historia:

La sociedad y el hombre se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado”.

A lo largo de la disertación daba cuenta de las posibles causas o razones de esa crisis de valores:

Es posible -decía Perón- que la acción del pensamiento haya perdido en los últimos tiempos contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos”.

Es posible también, advertía el general,

que el cultivo de las grandes verdades, la persecución infatigable de las razones últimas, hayan convertido a una ciencia abstracta y docente por su naturaleza (la filosofía, y dentro de ella la filosofía política) en un virtuosismo técnico, con el consiguiente distanciamiento de las perspectivas en que el hombre suele desenvolverse”.

En cualquier caso, proseguía Perón,

en ausencia de tesis fundamentales defendidas con la perseverancia debida, surgen las pequeñas tesismuy capaces de sembrar el desconcierto…”.

Consignemos que esas “pequeñas tesis capaces de sembrar el desconcierto” han crecido de tal manera en el presente (tal vez alimentadas por el propio retroceso y/o vacío dejado por las grandes tesis), que hoy dominan no solo en la Argentina y gran parte de América Latina, sino en el mundo hasta ayer aparentemente “libre” de ideologías retrógradas, anti sociales y falsamente liberadoras, dormido en los laureles de un sistema impredecible… en su etapa más salvaje. 

Continuando con el desarrollo de su ponencia, Perón cuestionaba la actitud individualista del ser humano:

Es de temer -señalaba- que no consiga establecer la debida relación entre su yo, medida de todas las cosas, y el mundo circundante, objeto de cambios fundamentales”.

Y citando a Aristóteles, fundamentaba desde la filosofía clásica su tesis sobre la “comunidad organizada”:

El hombre es un ser ordenado para la convivencia social”,

afirmaba Perón, mostrando en su argumentación cierta coincidencia con los preceptos del socialismo utópico en sus ideas:

el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo súper-individual del Estado; la ética culmina en la política”.

Sin embargo, recapitulaba el jefe de Estado,

la humanidad necesita fe en sus destinos y acción, y posee clarividencia suficiente para entrever que el tránsito del yo al nosotros, no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades, sino como una reafirmación de éstas en función colectiva”.

En esa línea, adelantaba:

al pensamiento le toca definir que existe, eso sí, diferencia de intereses y diferencia de necesidadesque corresponde al hombre disminuirlas gradualmente, persuadiendo a ceder a quienes pueden hacerlo y estimulando el progreso de los rezagados”. 

No obstante, en aquella misma disertación, y con esas mismas convicciones que hemos mencionado, advertía puntualmente:

El problema del pensamiento democrático futuro está en resolvernos a dar cabida en su paisaje a la comunidad, acentuando sobre sus esencias espirituales, pero con las esperanzas puestas en el bien común”, pues, también percibía, que “si la historia de la humanidad es una limitada serie de instantes decisivos, no cabe duda de que, gran parte de lo que en el futuro se decida a ser, dependerá de los hechos que estamos presenciando”.

En definitiva, al final de su exposición, el general Perón instaba hacer realidad “esta comunidad que persigue fines espirituales y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente”, y que -así confiaba- “dará al hombre futuro la bienvenida…”. El destino del hombre futuro estaba íntimamente ligado al futuro de la comunidad.

Recuerdos del futuro

Pues bien, ya conocemos los hechos y sabemos que, en sentido contrario al de esas previsiones, el mundo -sobre todo el mundo occidental-, América Latina (salvo algunas excepciones) y la Argentina en particular, han acrecentado su “crisis de valores”, y el pensamiento individualista gobierna por encima del pensamiento y sentimiento de “comunidad”, sentimiento de solidaridad, igualdad, fraternidad, patriotismo, sociabilidad y justicia social al que el reduccionismo libertario culpa de todos los desastres, sin hacerse cargo de la alienación y deshumanización de sus propios pensamientos y sentimientos, expresión de intereses muy mezquinos.

Por razones que deberemos esclarecer, estamos una vez más al comienzo del camino. Habiendo pasado tres cuartos de siglo de aquella intensa y extensa reflexión, y conocido ya “el futuro” al que Perón aludía en aquella clase inaugural, hoy podemos despejar la incógnita que el autor planteaba en su tesis filosófica sobre la “Comunidad Organizada”.

En principio, si no recurrimos una vez más a cerrar los ojos ante la tremenda realidad nacional y mundial que vivimos, de la que Perón nos advertiría en innumerables ocasiones, ya sabemos lo que la humanidad “se decidió a ser” (al menos Occidente), transitando, como estamos, la tercera década del siglo XXI: 

en muchos planos de la realidad reina “el desconcierto”, y no por exceso de “comunidad” sino por carencia de ella, mientras se cuestiona a la Justicia Social en ambos términos y significado político, económico y social, y los hombres no lograron “establecer la debida relación entre su yo y el mundo circundante, objeto de cambios fundamentales”.

Avances y retrocesos mediante, aquel “futuro” de 1949 no fue resuelto de la manera que se esperaba (retroceso desde 1955 hasta nuestros días mediante); y aquella profunda “crisis de valores” no ha hecho otra cosa que acentuarse, mientras que la incógnita planteada por el general Perón en el Congreso de Filosofía de Mendoza no pudo ser todavía resuelta de manera aceptable para el hombre y la sociedad argentina, tampoco en América Latina ni gran parte del planeta.

No la resolvieron los “Aliados”, que se repartieron el mundo casi en partes iguales; ni los actores y los años de la Guerra Fría; no la resolvió en nuestro país la llamada Revolución Libertadora (ni revolución ni libertadora), ni los gobiernos pseudo democráticos o dictatoriales subsiguientes; tampoco la resolvió la caída del Muro de Berlín en 1989, ni el nacimiento de un mundo unipolar hegemonizado por el imperialismo triunfante bajo el signo del neoliberalismo mercadista y deshumanizante, devenido en “libertario” o anarcocapitalismo; ni los últimos cuarenta años de democracia formal, que no alcanzaron para liberarnos de semejante pesadilla y nos trajeron el ajuste, la entrega de nuestros recursos y el retroceso como país y como comunidad por “vías democráticas”…

Por el contrario, en el presente, la sociedad y el hombre vuelven a enfrentarse a esa profunda “crisis de valores”, puesta en evidencia esta vez por la caótica y trágica experiencia imperialista mundial y libertaria a nivel local.

Tampoco es dable entrever la posibilidad de persuadir a quienes en realidad no quieren (o por muchas razones no pueden) cambiar el mundo para bien de los más rezagados ni para bien de todos y mal de ninguno, sino solo para el bien de ellos mismos, que cada vez resultan menos, aunque la deformación del fenómeno inflacionario haga parecer que son más.

1974: un nuevo intento

Todo eso Perón lo sabía al volver a la Patria y al Gobierno. Por eso intentaría actualizar el ideario de la Comunidad Organizada en su Proyecto Nacional de 1974. 

En nuestra patria -señalaba poco tiempo antes de pasar a la inmortalidad (acorralado por la guerra cruzada a diestra y siniestra dentro del propio movimiento)- se han perdido –y se siguen perdiendo– muchas vidas procurando la organización nacional. A la luz de este hecho, resulta claro que hemos llegado a cierto grado de organización del Estado, pero no hemos alcanzado a estructurar la comunidad organizada. Más aún, muchas veces los poderes vertidos en el Estado trabajaron para que no se organizase el pueblo en comunidad”.

La comunidad -demandaba el líder nacional- debe ser conscientemente organizada. Los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía. Se tiraniza lo inorgánico, pero es imposible tiranizar lo organizadoAdemás, como una vez expresé, la organización es lo único que va más allá del tiempo y triunfa sobre él” (aunque no se trataba solo de reorganizar un movimiento o un partido sino un Estado, un país y una sociedad, para lo cual no tendría ya tiempo).

Ahora bien,

todo fundamento de estructuración debe prescindir de abstracciones subjetivas, recordando que la realidad es la única verdad”.

En definitiva,

la organización de la comunidad implica una tarea ardua que requiere programación, participación del ciudadano, capacitación y sentido del sistema para su orden y funcionamiento…”.

La crisis argentina

Efectivamente, cuando hablamos de “comunidad organizada”, hablamos de una concepción concreta de comunidad: “organizada”, no librada al azar ni al mercado; tampoco al arbitrio de los monopolios y corporaciones asociadas al interés extranjero y poderes concentrados, y ni siquiera a ideologismos impotentes e impopulares de cualquier signo tampoco, que habrá que desechar en nuestro camino de comunidad nacional y continental latinoamericana.

Tampoco hablamos de una abstracción o una entelequia imposible de hacer realidad y de obtener en términos concretos (y que solo queda en el tiempo como un slogan), ya que, como cuestionaba el mismo general Perón en 1974, esa tarea está todavía inconclusa y debe llevarse a cabo para que el hombre del futuro pueda realizarse en ella realizándola.

A esta altura de la historia y de nuestra experiencia vital, no nos caben dudas de que, en una comunidad “que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz”, el individuo solo puede realizarse realizando la comunidad en la que vive, y por esa razón,

el mundo debe salir de una etapa egoísta y pensar más en las necesidades y las esperanzas de la comunidad… Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general…” y viceversa.

Como sabemos -y esto es filosofía práctica, utilizando una metáfora que solía usar el mismo Perón-, “para hacer una tortilla, hay que romper varios huevos”. Si no, seguiremos matando de hambre al pueblo argentino e impidiendo su realización personal, social y comunitaria. 

La crisis argentina reclama responder no solo con palabras o abstracciones sino con hechos a esa “necesidad histórica” mencionada por el mismo general en 1949 y reafirmada en 1974, que resulta la antítesis del relato libertario y el discurso anarco-capitalista e individualista de all Street, Londres o Davos.

No obstante, a pesar de todo y del retroceso evidenciado, rescatemos la esperanzada convocatoria del general Perón a la realización de la persona en sociedad, “en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente”, pero cuyo proyecto requiere reactualizarla y diseñarla en términos concretos para un futuro inmediato, con todo lo que ello implica.

Para empezar, recordemos que en la escala de valores de esa Comunidad Organizada (la octava de las 20 verdades peronistas), estaba primero la Patria; después el movimiento; y luego, los hombres.

(...) en el presente, la sociedad y el hombre vuelven a enfrentarse a esa profunda “crisis de valores”, puesta en evidencia esta vez por la caótica y trágica experiencia imperialista mundial y libertaria a nivel local.
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    CURA

El cardenal de los “naranjitas" 

14 Mayo 2026

En las grandes ciudades el excluido laboral muchas veces se inventa su propio oficio, entre ellos los llamados “cuidacoches” y los “limpiavidrios”. Personas que cuidan los automóviles a cambio de una paga a voluntad o te limpian el vehículo cuando lo dejas estacionado en la vía pública.

En la diócesis de Córdoba, centro geográfico del país, el arzobispo local y cardenal jesuita, Ángel Rossi, este miércoles 13 de mayo recibió a los “naranjitas”, como se los llama localmente a los cuidacoches, llenando la Catedral de esto trabajadores de la economía popular muchas veces estigmatizados desde las dirigencias políticas o desde los medios de comunicación.

“Te acogen con una sencillez y un calor hermoso. Había sintonía de corazón. Es lo que se privan los que estigmatizan, los que condena, los que prefieren llamarlos malos. Se pierden el abrazo de personas dignisimas que nos hace bien a todos”, sostuvo el cardenal Rossi a un medio, Cadena 3, a la salida de su bendición a los trabajadores de chalecos naranjas que están siendo foco de debate en el parlamento de Córdoba por su regulación.

CURA

“Poner a la persona en el centro y sobre todo a los más vulnerables. Atendemos a todos, pero Jesús priorizó a los más frágiles, sin dejar afuera a los otros. No aflojemos en cuidarnos unos a otros y respetarnos frente a la insensibilidad de la dirigencia o nosotros mismos. Cuidar al cercano, de la familia, en el barrio”, concluyó Rossi siguiendo el camino de sus mentores, entre ellos Jorge Mario Bergoglio, a quien conoció al ingresar al seminario jesuita.

La bendición del cardenal a los “naranjitas” fue organizada por la Vicaría de los Pobres y la Pastoral Social de la arquidiócesis cordobesa, acompañado por las cooperativas de los trabajadores de la economía popular.

“Desde diciembre el gobierno, impulsado por legisladores de la Libertad Avanza, quería prohibir la actividad de los naranjitas. Entonces articulamos con la Vicaría de los Pobres, de Pastoral Social, entonces no se prohibió y terminó pasando que logramos avanzar en un proceso de regularización con cobro digital, que es una ley a favor a los trabajadores”, explicó para este artículo Sergio Job, abogado e integrante de Córdoba Comunidad, que forma la triada con las cooperativas de los “naranjitas” y la Vicaría de los Pobres.

“Ayer nos juntamos en la Plaza San Martín, la Capital de Córdoba, las distintas cooperativas y no recibió en diálogo Rossi. Fue emocionante el recibimiento. Fue histórico. La catedral estaba repleta de naranjitas y limpiavidrios. Los más pobres de los pobres”, cerró Job.

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    SOCIAL
COMUNIDAD ORGANIZADA Y DEPORTE

El Club Social y Deportivo Justicialista lanzó una campaña de asociación y aporte comunitario

14 Mayo 2026

La Asociación Civil Club Social y Deportivo Justicialista abrió una nueva convocatoria para que vecinos, compañeros, amigos y simpatizantes puedan sumarse como socios y socias de la institución y acompañar el crecimiento de un proyecto deportivo y comunitario en expansión.

Actualmente, el club desarrolla actividades de:

fútbol masculino

fútbol femenino

hockey femenino

básquet

truco competitivo

además de distintas iniciativas sociales, culturales y recreativas orientadas a fortalecer la comunidad organizada a través del deporte.

Con más de 10.700 seguidores en redes sociales, alrededor de 200 socios y socias activos y presencia en distintas competencias deportivas, el Club Justicialista continúa consolidándose como un espacio de referencia para el deporte social con identidad colectiva y fuerte compromiso comunitario.

Modalidades de asociación

La campaña contempla tres opciones para acompañar al club:

🔹 Cuota Simple – $3.000 mensuales

Incluye:

acceso a actividades del club

descuentos en torneos y eventos

participación en la comunidad deportiva y social

🔹 Suscripción Plena – $6.000 mensuales

Incluye:

acceso prioritario a disciplinas deportivas

beneficios exclusivos

prioridad en actividades y torneos

🔹 Donación mensual de monto libre

Una modalidad pensada para quienes deseen colaborar de forma solidaria con el sostenimiento y crecimiento institucional del club, eligiendo libremente el monto del aporte mensual.

Desde la institución destacaron que los aportes permiten:

sostener actividades deportivas populares

ampliar la participación comunitaria

fortalecer el desarrollo institucional

impulsar nuevos proyectos sociales y deportivos

“Seguimos construyendo un club abierto, participativo y con fuerte compromiso social. Cada socio y socia ayuda a que podamos seguir creciendo”, señalaron desde la comisión directiva.

📩 Quienes quieran asociarse o recibir más información pueden comunicarse a:

📧 csdjusticialista@gmail.com

📱 011 5565-2815

📲 Instagram: @clubjusticialista

💙🤍 “Todos unidos triunfaremos"

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Presidente de Cáritas y arzobispo de La Plata: “La universidad pública es clave y debemos apoyarla”

13 Mayo 2026

“Veo clave cuidar la universidad pública. Porque es un mecanismo de progreso para un país. De allí salen los profesionales que pueden poner el hombro para la construcción de una patria. Tenemos ejemplos probados de tantos que pasaron por la universidad. Hay que apoyar la universidad pública”, aseveró Gustavo Carrara, la máxima autoridad de Cáritas Argentina y a la vez el líder de la iglesia católica en la arquidiócesis de La Plata, con sede en la capital de la provincia de Buenos Aires.
 
En el reportaje a “Somos Radios AM 530”, monseñor Carrara también hizo un pedido a quienes marchan por las universidades públicas: “debemos estar atentos a otros que no pueden marchar pero que necesitan de nuestro cuidado y capacidad, como los discapacitados. Seguramente esta movilización nos debe hacer presentar sobre aquello que no pueden hacer una gran movilización”.
 
En otro momento del reportaje, que encabezó el periodista Roberto Caballero, el gobernador eclesial reveló las preocupaciones que surgieron de la consulta a 1300 comunidades de todo el país: “El trabajo como primer tema. La falta del mismo, no llegar a fin de mes, o trabajos que no llegan a completar un mediano ingreso. No podemos ir a una sociedad del descarte de las personas. Cada uno de nosotros tiene una dignidad infinita. El modo de expresarla, realizarla, es el trabajo. Porque una persona que no trabaja no solo no puede llevar el pan a su casa, sino que está herido en su dignidad, siente que está de sobra, que es invisible, que ya no vale, esto le pasa a una persona sin trabajo. A parte la patria se pierde de alguien que quiere poner el hombro, sacar el país adelante. No tener trabajo es un impacto en una persona. Las iniciativas para generar trabajo y las opciones políticas son claves a la hora de que algunas opciones generan trabajo y otras lo suprimen”. 
 
La encuesta, por así decirle a la consulta interna, desde Cáritas Argentina inició en octubre de 2024 y concluyó en junio de 2025, sobre 1300 comunidades que trabajan con los más vulnerables, que les permitió votar las líneas de acción para los años siguientes. 
 
La segunda preocupación de las comunidades con los más pobres son las adicciones. “Su crecimiento, el avance de la pandemia silenciosa del narcotráfico, cuando el Estado se retira la criminalidad organizada avanza”, contó Carrara.
 
Luego habló en Radio de Las Madres de Plaza de Mayo, de la ludopatía, “la adicción al juego, que no había surgido con esa fuerza en la escucha anterior. En un celular uno puede tener un casino, con la expectativa que si juego mejoro mi situación, pero me la complico más”. 

El tercer punto del relevamiento fueron los suicidios: “Esto muestra una falta de proyectos de vida. Las comunidades frente al suicidio no saben cómo encarar, la salud mental, la fragilidad emocional”. 
 
De la consulta intraeclesial, vía Cáritas, la vida comunitaria fue otra preocupación. “Eso que decía Francisco que nadie se salva solo, en las comunidades más pobres, la fuerza está en hacer caminos juntos, proyectos juntos, se veía ese resquebrajarse de las comunidades, y por último, las emergencias climatológicas. Los incendios en la Patagonia, que se produce en verano, o las inundaciones como hubo en Bahía Blanca. Frente a estos fenómenos que parecen más frecuentes, cómo organizar los equipos de emergencia y sobre todo para después de esas situaciones que dejan tanto desastre”.
 
El conductor del programa radial preguntó al arzobispo de La Plata (que incluye su jurisdicción eclesial a la capital provincial, como a las ciudades de Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio) sobre el recibimiento y la comunicación de este relevamiento al gobierno nacional que preside Javier Milei.
 
Carrara fue prudente, y evitó contar que el presidente nunca recibió a la conducción de los obispos argentinos, pero sí dijo que “la comisión ejecutiva que preside monseñor Colombo, el cardenal Rossi, el obispo Fernández en Jujuy, con el secretario general Raúl (por Pizarro, auxiliar de la diócesis de San Isidro), son quienes hacen esos puentes de diálogo con el ejecutivo, a veces con el canciller”, y respecto a su tarea en Cáritas él intenta vínculos “con el ministerio de Capital Humano (Sandra Petovello) o Salud (Mario Lugones), por los temas que acompaña, alimentario, de adicciones (Sedronar), discapacidad con salud”, agregando que “se tiende al dialogo para el bien de la gente, con el convencimiento que hace falta una presencia del Estado inteligente y eficiente, sabiendo que en algunas situaciones si el Estado no interviene es una tragedia”.
 
Caballero indagando aún más sobre el recibimiento en el gobierno autodefinido anarco-capitalista, monseñor contestó que “a veces cuesta esos diálogos, cuesta dialogar con profundidad, pero uno nunca rompe puentes; en el fondo hay que buscar que las cosas se visualicen, se comprendan y bueno empujar. Porque bueno si uno rompe puentes no llega algo tan básico como alimento a los comedores, no se paga una pensión por discapacidad”.
 
La comarca católica platense alcanza casi los 900 mil bautizados, poco más del 86 por ciento del millón de personas que allí habitan, según encuesta del año 2021. Mientras que la estructura del clero para toda esa grey, en poco más de 4600 kilómetros cuadrados, implica 78 parroquias, con 136 sacerdotes, esto sin contar las instituciones educativas y las órdenes o congregaciones en la populosa arquidiócesis de la provincia más grande de la Argentina.
 
Otro de los periodistas en el programa radial, Marcelo Cittadini, le preguntó al obispo platense desde diciembre de 2024, qué percibe de la violencia en la sociedad.
 
“Se percibe un deterioro de los vínculos, hay niveles de violencia, lo vemos en las redes sociales, en las escuelas por las amenazas, pero el problema no es el adolescente si no que hacemos nosotros como adultos, la violencia aparece en los barrios populares en distintas maneras, la violencia aparece en el Congreso. Es algo que preocupa, genera desaliento y desesperanza”, respondió Carrara, de 53 años de edad y ordenado cura por el entonces Jorge Mario Bergoglio.
 
Por último, el líder del pastoreo platense sumó una luz de esperanza con un ejemplo concreto: “Se reunieron tres universidades, la pública La Plata, la tecnológica y la católica de La Plata, programa de extensión se unieron para un trabajo en común con movimientos popular, y una empresa tecnológica para medir el nivel de infraestructura en los barrios populares. Lo más lindo es ver a 300 estudiantes, capacitación, tres sábados, estuve una vez, están haciendo ese relevamiento. A mí me dan esperanzas esas acciones. La potencia que puede tener una universidad para transformar la realidad y una universidad en este caso tres que pusieron en perspectiva alguien estudia en la universidad en definitiva para pensar en los más frágiles. Recuerdo una visita de Francisco a la universidad católica, en Ecuador, planteaba que quienes llegan allí es para tener más herramientas para incluir a quienes no tuvieron su oportunidad, para cuidar la casa común, para trabajar por la paz, entonces ver en esa línea, a mí me da esperanza, y así encuentro muchas personas que se unen para hacer bien a otro”.

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IAF y CGT organizan una capacitación sobre IA

13 Mayo 2026

IAF y CGT presentan el curso "Innovación Cognitiva" para "comprender cómo pensamos, cómo tomamos decisiones y cómo transformamos ideas en soluciones concretas"  que forma parte de los desafíos del trabajo en el contexto actual. Se impartirá el 26 de mayo a las 18:30 vía zoom.

El curso explorará:

* Marco conceptual y nuevas perspectivas de trabajo en entornos inciertos.
* Etapas técnicas para pasar de la inspiración a la ejecución.
* El valor del componente emocional en el desarrollo de proyectos.
* Cómo comprender los procesos cerebrales para implementar soluciones actuales en el trabajo.•  Incrementar las habilidades humanas en entornos laborales  desde una óptica innovadora y escalable.

La inscripción se hace a través de este link.

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APU PODCAST

"El peronismo no debe lograr equilibro fiscal ajustando en inversión pública y concentrando carga tributaria en los trabajadores"

13 Mayo 2026

APU PODCAST dialogó con Ricardo Koos y Rodolfo Teber, economistas del Foro Economía y Trabajo, sobre cómo debería ser una reforma impositiva pensada desde el peronismo.   

APU: Desde el Foro Economía y Trabajo compartieron un documento sobre una reforma impositiva integral. Antes: ¿Cómo piensan el equilibrio fiscal? ¿Es un valor en sí mismo o depende de cómo se logra?

Ricardo Koos: Con respecto a déficit fiscal sí o déficit fiscal no, yo no creo que sea un enfoque lo suficientemente abarcador. ¿Quién no quiere tener ingresos suficientes como para sustentar todos los gastos en los que incurre? Todos queremos tener ingresos lo suficientemente altos como para vivir dignamente.

Ahora bien, ¿cómo se soluciona esto desde el presupuesto fiscal? Se pueden recortar gastos, que es lo que hace el actual gobierno, o se pueden aumentar los impuestos recaudados, o una combinación de ambos elementos.

No queremos que los hospitales se queden sin insumos. Entonces, ¿cómo hacemos para financiarlos? Podemos recortar gastos de educación para darle recursos a los hospitales, pero ahí aparece el problema de la manta corta.

APU: ¿Qué se hace?

RK: La solución puede ser recaudar más impuestos de una manera eficiente. ¿Por qué digo eficiente? Porque la presión tributaria argentina está muy por debajo de la de países desarrollados como Francia, España o Italia.

El problema no es cuántos impuestos se cobran, sino quiénes los soportan. En Argentina, el 70% de la recaudación proviene de impuestos indirectos, y eso recae principalmente sobre los sectores de menores ingresos.

Entonces, hay que aumentar la recaudación combatiendo la evasión, que es muy alta, y transformar el sistema tributario regresivo que tenemos, reduciendo el peso de los impuestos indirectos y aumentando el de los impuestos directos.

APU: ¿Qué diferencia hay entre alcanzar superávit mediante crecimiento económico o mediante ajuste?

Rodolfo Teber: Si uno tiene superávit fiscal porque aumentó la producción y creció la actividad económica, eso habla de un círculo virtuoso. Distinto es cuando el superávit llega por una reducción brutal de la inversión social.

La variable fiscal no determina por sí sola la inflación, ni la actividad económica, ni el empleo, ni la pobreza. Hay que poner la cuestión fiscal dentro del marco de los objetivos y los mecanismos con los cuales se genera ese superávit o déficit.

Hoy el gobierno de Milei busca equilibrio fiscal recortando inversión pública y concentrando la carga impositiva sobre los trabajadores, mientras beneficia a los sectores concentrados de la economía.

También se puede llegar al equilibrio fiscal cobrando más a los que más tienen y aliviando a trabajadores y sectores populares. Eso permitiría fortalecer el mercado interno y generar empleo.

Incluso un período de déficit fiscal puede ser positivo si está vinculado a una etapa de reconstrucción industrial y crecimiento económico. Por eso, los parámetros fiscales no pueden evaluarse solamente mirando el número.

APU: Si mañana asumiera un gobierno peronista, ¿cuáles deberían ser las primeras medidas de una reforma impositiva?

Ricardo Koos: En principio, hay que reducir la carga tributaria sobre los sectores de menores ingresos, especialmente a través del IVA. Una medida concreta sería devolver el IVA en compras realizadas con tarjeta de débito o crédito vinculadas a trabajadores. Eso ya se hizo en gobiernos anteriores y dio buenos resultados.

Después hay que avanzar sobre impuestos directos. Por ejemplo, gravar más la renta financiera y las ganancias de capital, porque eso genera mayor equidad tributaria.

También habría que reemplazar la desaparición del impuesto a los bienes personales por impuestos sobre herencias, donaciones y transferencias patrimoniales.

Y hay un cuarto punto clave: fortalecer la capacidad del Estado para fiscalizar y controlar la evasión tributaria.

APU: Rodolfo, ¿cómo resumirías los ejes centrales de esa reforma?

Rodolfo Teber: El objetivo principal tiene que ser reconstruir el mercado interno argentino, industrializar el país y volver a generar empleo. Para eso, hay que reducir impuestos sobre los trabajadores, especialmente IVA y ganancias.

También hay que renacionalizar la inversión pública para garantizar igualdad de infraestructura, salud y educación en todas las provincias.

Y, por último, hay que diferenciar entre empresas que invierten en producción y empleo y aquellas que actúan con fines especulativos.

La riqueza que se produce en Argentina tiene que servir para desarrollar fábricas, empresas y trabajo argentino, no para fomentar la fuga de capitales.

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Discapacidad: sentidos, definiciones y atravesamientos políticos de una noción en disputa

12 Mayo 2026

* Artículo publicado en la revista El Cisne en marzo de 2026

Pensar la discapacidad es ingresar a un campo en disputa, donde se entrecruzan discursos médicos, jurídicos, sociales, políticos y subjetivos. No se trata simplemente de describir una condición corporal o funcional, sino de interrogar cómo ciertas vidas son nombradas, clasificadas y tratadas bajo determinadas lógicas de poder. Definir la discapacidad es ya un acto político, pues conlleva decisiones sobre lo que se considera normal, válido, productivo y visible.

A lo largo de la historia, el concepto ha oscilado entre el estigma, la caridad, la exclusión, el encierro y, más recientemente, el reclamo por derechos y reconocimiento. Hoy, en un mundo marcado por el neoliberalismo, el rendimiento y la estetización del cuerpo, la discapacidad se vuelve un lugar privilegiado desde donde pensar la alteridad, la fragilidad humana y las formas de resistencia frente al mandato de lo homogéneo.

Pienso la discapacidad como una construcción social que debe ser leída desde múltiples saberes, con una apuesta clara: desarmar las matrices de exclusión que sostienen el capacitismo y habilitar nuevas formas de reconocimiento y justicia.

Pensar la discapacidad es ingresar a un campo denso de sentidos, donde se entrelazan discursos médicos, jurídicos, sociales, políticos y subjetivos. No es simplemente una categoría clínica ni un diagnóstico funcional, sino una construcción social históricamente situada que refleja jerarquías, relaciones de poder y estructuras simbólicas que determinan qué cuerpos y modos de vida son considerados legítimos. En otras palabras, definir la discapacidad no es una cuestión neutra, sino profundamente política.

En el devenir histórico, la discapacidad ha sido leída desde diversas matrices: como castigo divino, como desvío biológico, como objeto de caridad o como amenaza social. Más recientemente, se ha convertido en un terreno de lucha por derechos, reconocimiento y autonomía, a partir de los aportes del modelo social de la discapacidad y los movimientos de personas con discapacidad que interpelan el capacitismo dominante.

Lejos de reducirla a una condición individual, buscamos comprenderla como una construcción social que opera en el cruce entre lo biológico, lo simbólico y lo político, y que exige ser pensada desde una ética del reconocimiento, la justicia y la diferencia.

La discapacidad, tal como la entendemos hoy, no ha sido una categoría fija ni universal a lo largo del tiempo. Por el contrario, es el resultado de procesos históricos, culturales, científicos y políticos que han modelado las formas en que las sociedades definen la diferencia corporal, funcional o cognitiva. En este sentido, el origen de la noción de discapacidad no puede desligarse de la forma en que las culturas han gestionado la otredad corporal, ni de las matrices de normalización que emergen con la modernidad.

La antigüedad y la relación con lo sagrado y lo monstruoso

En las civilizaciones antiguas, la diferencia corporal era comprendida desde una perspectiva espiritual o cosmológica. En algunas culturas, las personas con malformaciones o diferencias físicas eran consideradas portadoras de una marca divina, ya sea como castigo o como don. En otras, eran asociadas con lo monstruoso, lo demoníaco o lo profético. La diferencia era significativa, pero no siempre implicaba exclusión sistemática, sino formas particulares de inscripción simbólica.

En la Antigua Grecia, por ejemplo, si bien existía una fuerte idealización del cuerpo simétrico, fuerte y armonioso (como se evidencia en el arte y la filosofía clásica), también coexistían prácticas eugenésicas, como el abandono de niños con malformaciones en Esparta. Estas acciones anticipan el surgimiento de una lógica de selección basada en la utilidad del cuerpo para la polis.

La Edad Media: pecado, caridad y encierro

Durante la Edad Media, el cristianismo resignificó la diferencia corporal bajo el prisma de la teología. La discapacidad era interpretada como castigo divino, prueba de fe o señal de pecado original. A su vez, el cuerpo “fallido” se transformó en objeto de caridad y misericordia, reforzando una figura pasiva y dependiente del sujeto discapacitado. Esta etapa dio lugar a las primeras formas institucionales de confinamiento, como hospicios y asilos, donde los “incapacitados” eran agrupados con otros considerados “improductivos”, como pobres, locos y huérfanos.

Modernidad, medicina y el nacimiento de la normalidad

Es con la modernidad y el surgimiento de la medicina como saber hegemónico que la noción de discapacidad comienza a cristalizarse como una categoría técnica y científica. A partir del siglo XVIII, con el desarrollo de la biopolítica (Foucault, 1976), el cuerpo se convierte en objeto de intervención, clasificación y corrección. La medicina construye un ideal de cuerpo sano, funcional y productivo, contra el cual se define lo patológico, lo anómalo y lo disfuncional.

Surgen entonces los primeros dispositivos institucionales modernos: hospitales especializados, escuelas diferenciales, manuales diagnósticos y prácticas de rehabilitación. La discapacidad se concibe como un desvío del estándar, un “déficit” que debe ser corregido, o al menos contenido. Este paradigma inaugura lo que se conoce como el modelo médico de la discapacidad, que reduce el problema a una falla individual, ignorando las barreras sociales y simbólicas que la agravan.

Higienismo, eugenesia y exclusión social

A fines del siglo XIX y principios del XX, el pensamiento positivista, el darwinismo social y las políticas higienistas refuerzan una mirada profundamente excluyente hacia la diferencia corporal. La discapacidad se asocia con la degeneración de la raza, la amenaza al orden social y el peligro biológico. Se legitiman así prácticas eugenésicas —como la esterilización forzada, el internamiento y, más adelante, en el nazismo, el exterminio— que buscan purificar el cuerpo social.

Este período refuerza la idea de que ciertos cuerpos no merecen habitar el espacio público ni participar de la ciudadanía. La discapacidad no solo es medicalizada, sino también criminalizada y deshumanizada.

La emergencia del sujeto político discapacitado

No es hasta mediados del siglo XX que comienza a emerger una nueva subjetividad: la del sujeto con discapacidad como actor político, con voz y agencia. Las guerras mundiales, que dejaron miles de veteranos heridos y amputados, visibilizaron la necesidad de repensar las políticas públicas de inclusión. Más tarde, en las décadas de 1960 y 1970, con la expansión de los movimientos por los derechos civiles, comienzan a consolidarse movimientos de personas con discapacidad que rechazan el modelo médico y exigen un enfoque basado en derechos, accesibilidad y justicia social.

Esta evolución histórica muestra que la discapacidad no puede entenderse como una realidad natural, sino como una construcción social e histórica que ha sido utilizada para marcar, excluir y controlar a determinados cuerpos. Como sostienen autores como Lennard Davis (2013), el concepto de “normalidad” es relativamente reciente y funciona como un instrumento político para sostener estructuras de poder.

Definir la discapacidad no es una tarea meramente técnica, sino una operación cargada de sentido ideológico. Las definiciones que las sociedades adoptan impactan directamente en las políticas públicas, las prácticas institucionales, las subjetividades que se habilitan o anulan, y las formas de ciudadanía posibles. A lo largo del tiempo, distintas corrientes han disputado el significado de esta categoría, revelando que la discapacidad no es un hecho en sí mismo, sino una construcción relacional.

Modelo médico: la discapacidad como déficit individual

El modelo médico o rehabilitador ha sido históricamente dominante. Define la discapacidad como un problema individual causado por una deficiencia física, sensorial, intelectual o mental. El foco está puesto en la patología, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación. El sujeto aparece como portador de una “falla” o “anormalidad” que debe ser corregida, compensada o contenida.

Este enfoque, si bien permitió avances en atención médica, ha sido criticado por reforzar una imagen pasiva y dependiente de las personas con discapacidad, centrada en la “cura” y no en la participación. La discapacidad se convierte así en una marca de exclusión, muchas veces utilizada para justificar la segregación educativa, laboral o institucional.

Modelo social: el entorno como generador de discapacidad

Frente a esta mirada individualizante, el modelo social de la discapacidad, gestado en las décadas de 1970 y 1980 por activistas y académicos del Reino Unido (como Mike Oliver y Vic Finkelstein), propone una ruptura epistemológica. Sostiene que las personas no son discapacitadas por sus cuerpos, sino por las barreras físicas, sociales, culturales y actitudinales del entorno.

Este modelo desplaza el problema del individuo al sistema social. Por ejemplo, no es una persona en silla de ruedas la que “tiene” un problema, sino una sociedad que construye escaleras en vez de rampas. La solución, entonces, no es la rehabilitación del sujeto, sino la transformación de las condiciones estructurales que impiden su participación.

Este modelo fue clave en el diseño de legislaciones antidiscriminatorias y convenciones internacionales como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006), que consagra la discapacidad como una cuestión de derechos humanos y no solo de salud.

Modelo biopsicosocial: intento de síntesis

En un intento de integrar ambos enfoques, la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2001, propuso un modelo biopsicosocial. Este reconoce que la discapacidad es producto de la interacción entre condiciones de salud (enfermedades, lesiones, alteraciones) y factores contextuales (sociales, ambientales, personales).

Si bien este modelo ha sido valorado por su enfoque más integral, ha recibido críticas por mantener una ambigüedad conceptual que puede, en la práctica, seguir reproduciendo lógicas biomédicas cuando no se problematizan las estructuras sociales de exclusión.

Enfoque de diversidad funcional: crítica al capacitismo

Desde España y otros países de habla hispana ha surgido el concepto de diversidad funcional, acuñado por el Foro de Vida Independiente, como una alternativa al término “discapacidad”. Esta noción busca despatologizar la diferencia corporal y promover una mirada no jerárquica sobre las distintas formas de funcionamiento.

El término parte de una crítica al capacitismo, sistema de valores que jerarquiza las capacidades corporales e intelectuales, construyendo la norma como medida de lo humano. Desde este punto de vista, todos los cuerpos tienen “funcionalidades diversas” y ninguna debería ser inferiorizada o medicalizada por sistema.

En resumen, la definición de discapacidad se ha movido desde una mirada médica centrada en el déficit individual hacia enfoques más críticos que consideran la discapacidad como una construcción social, política y relacional. Estas definiciones no son neutrales: configuran formas de vida posibles, habilitan o clausuran derechos, y reflejan los valores de la sociedad que las produce.

Hasta aquí hemos analizado la discapacidad desde una perspectiva histórica, social y política. Sin embargo, para una comprensión profunda, es necesario incorporar una dimensión menos evidente pero igualmente determinante: la subjetividad y los regímenes de sentido que organizan nuestra relación con el cuerpo, la norma y la diferencia. Es decir, ¿cómo se inscribe la discapacidad en la vida psíquica y simbólica de los sujetos? ¿Qué lugares ocupa en el imaginario social? ¿Qué representa para el Otro?

El cuerpo como lugar de inscripción simbólica

Desde el psicoanálisis lacaniano, el cuerpo no es simplemente un organismo biológico, sino una construcción simbólica. El sujeto se constituye en relación con el lenguaje, y el cuerpo se articula como imagen, goce y resto. En este marco, la discapacidad puede leerse como una interrupción o torsión de la imagen especular del yo, aquella que Lacan describe en el estadio del espejo (1949). El cuerpo discapacitado desafía la unidad imaginaria del yo, desestabiliza la ficción de completud y devuelve una imagen de castración real que la cultura intenta reprimir.

En otras palabras, la discapacidad irrumpe como lo que no encaja en el ideal narcisista del cuerpo entero, funcional, bello y autónomo. De ahí que muchas veces sea objeto de miradas invasivas, de ocultamiento, o de exotización, formas de defensa frente a lo que no puede ser simbolizado fácilmente.

Lo abyecto y el rechazo de lo informe

Julia Kristeva (1982), en su teoría de lo abyecto, ayuda a pensar cómo ciertos cuerpos son expulsados del campo simbólico porque amenazan los límites entre el yo y el otro, entre lo humano y lo no-humano, entre lo vivo y lo muerto. La discapacidad, en tanto diferencia corporal o cognitiva visible, puede operar como lo abyecto: lo que se rechaza pero no se puede eliminar del todo, lo que genera asco, compasión, miedo o fascinación.

Este lugar simbólico refuerza la tendencia social a "tolerar" a las personas con discapacidad desde la piedad o el asistencialismo, pero sin otorgarles plena condición de sujeto.

La mirada del Otro y la posición del sujeto

Para Lacan, el sujeto está estructurado por la mirada del Otro. En el caso de la discapacidad, la mirada social muchas veces no se dirige a un sujeto del deseo, sino a un objeto de cuidado, de corrección o de marginación. El sujeto discapacitado queda entonces atrapado en una posición donde su diferencia define su ser: es reducido a su condición.

Esto genera efectos subjetivos de alienación, culpa, resentimiento o incluso negación. Pero también puede habilitar resistencias, resignificaciones y nuevas formas de subjetividad cuando la persona con discapacidad logra hablar desde sí y no solo desde la mirada médica, institucional o familiar.

El capacitismo como fantasma cultural

El capacitismo no es solo una estructura política, sino también un fantasma cultural, un deseo de borramiento de la diferencia que se expresa en múltiples niveles: en los medios, en la educación, en la arquitectura, en el lenguaje. Es el deseo colectivo de habitar un mundo sin fragilidad, sin dependencia, sin cuerpos que “molesten” o “ralenticen” el funcionamiento del sistema.

Desde una lectura foucaultiana, el capacitismo es un dispositivo de normalización que produce sujetos “aptos”, deseables, productivos, y condena a la invisibilidad o a la intervención constante a quienes escapan de ese molde.

Narrativas posibles y subjetividades resistentes

A pesar de estos mecanismos de exclusión, las personas con discapacidad han construido narrativas contrahegemónicas, donde la diferencia se vive no como falta, sino como forma legítima de estar en el mundo. Desde el arte, la literatura, el activismo y las redes de apoyo, emergen subjetividades resistentes que no piden permiso para existir, sino que interpelan activamente los discursos dominantes sobre lo normal, lo deseable y lo humano.

Como afirma Judith Butler (2009), todo sujeto emerge en la vulnerabilidad, y es desde allí donde se construye una ética del cuidado mutuo. La discapacidad, entonces, no es un límite de la humanidad, sino una de sus expresiones más radicales.

Esta sección nos permite pensar que la discapacidad no es solo una categoría jurídica o médica, sino también una posición subjetiva, una forma de ser mirado y de mirarse, un lugar simbólico cargado de sentidos que deben ser interrogados. La producción de sentido en torno a la discapacidad nos habla, en última instancia, de cómo pensamos la diferencia, la fragilidad y el deseo en nuestras sociedades.

La discapacidad no es solo una condición corporal, ni siquiera únicamente una construcción simbólica o cultural: es también una categoría política, atravesada por relaciones de poder, por disputas sociales y por luchas históricas por el reconocimiento. En este sentido, la discapacidad se inscribe en un campo más amplio: el de la ciudadanía, los derechos humanos y la justicia social.

De objeto de asistencia a sujeto de derecho

Uno de los cambios más profundos de las últimas décadas ha sido el pasaje del paradigma asistencial al paradigma de derechos. Mientras que el primero concibe a la persona con discapacidad como dependiente, pasiva y necesitada de cuidados, el segundo la reconoce como sujeto autónomo, portador de derechos y protagonista de su propia vida.

Este cambio fue impulsado por movimientos sociales de personas con discapacidad que comenzaron a organizarse a nivel internacional desde mediados del siglo XX, especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial. El Movimiento de Vida Independiente (originado en EE.UU. en los años 60), por ejemplo, promovió la idea de que las personas con discapacidad deben tener control sobre su entorno, decisiones y cuerpos, incluyendo la posibilidad de elegir apoyos sin ser institucionalizadas.

Este proceso culminó, en el plano jurídico internacional, con la adopción de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas (CDPD, 2006). Este tratado marca un antes y un después al establecer que:

La discapacidad resulta de la interacción entre personas con deficiencias y barreras que impiden su plena inclusión.

Los Estados deben garantizar derechos como educación inclusiva, acceso al trabajo, salud, vida independiente y participación política.

Se rechaza explícitamente la discriminación y se promueve la accesibilidad como principio transversal.

Este instrumento no solo reconoce la discapacidad como una cuestión de derechos humanos, sino que obliga a los Estados firmantes a transformar sus instituciones y normativas para garantizar la equidad.

El capacitismo como sistema político y económico

El capacitismo —sistema de valores que privilegia ciertos cuerpos, funciones y rendimientos— no es solo una ideología, sino una forma estructural de violencia. Desde una mirada crítica, el capacitismo está íntimamente vinculado al capitalismo y al neoliberalismo: produce cuerpos útiles, controla la improductividad, castiga la dependencia y oculta la fragilidad estructural de la vida humana.

Los cuerpos que no cumplen con los estándares de productividad, estética o autonomía son excluidos del mercado laboral, invisibilizados en el espacio público o medicalizados para ser “normalizados”. Así, la discapacidad se convierte en un marcador de “ineficiencia” que justifica prácticas de marginación, institucionalización o precarización.

Como plantea Angela Davis (2006), la discapacidad se entrecruza con la lógica carcelaria: hospitales psiquiátricos, asilos y centros de reclusión han funcionado como dispositivos para apartar lo que no encaja con el ideal moderno de ciudadano productivo y racional.

Políticas públicas y accesibilidad

El rol del Estado es fundamental para garantizar —o negar— los derechos de las personas con discapacidad. En muchos países, las políticas públicas aún responden a una lógica asistencial, centrada en subsidios o pensiones sin que esto implique transformaciones estructurales en accesibilidad, empleo o participación.

La accesibilidad —física, comunicacional, digital, educativa— no puede ser entendida como un “extra”, sino como una condición de ciudadanía. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la falta de accesibilidad constituye una forma de discriminación estructural.

Además, el concepto de ajustes razonables, reconocido en la Convención de la ONU, obliga a los Estados y a las instituciones privadas a modificar entornos, prácticas y normativas para garantizar la igualdad real de oportunidades.

En este marco, la discapacidad se revela como un problema político central: nos interpela sobre qué cuerpos son legítimos, qué vidas merecen ser vividas y qué condiciones estructurales hacen posible o imposible la inclusión. No se trata solo de integrar a las personas con discapacidad a un sistema injusto, sino de transformar el sistema mismo, repensando nuestras nociones de ciudadanía, autonomía y humanidad.

A lo largo de este ensayo hemos recorrido diversas dimensiones de la discapacidad: su origen histórico, las definiciones que la han configurado, los sentidos que circulan en torno a ella, y los múltiples atravesamientos políticos que condicionan su existencia. Lejos de ser una categoría fija, la discapacidad se revela como un campo de disputa, donde se juegan tensiones entre la inclusión y la exclusión, entre la diferencia y la norma, entre el reconocimiento y la marginalidad.

En ese sentido, definir la discapacidad es ya un acto político: implica decidir quién pertenece, quién tiene voz, quién accede a los bienes sociales y bajo qué condiciones. Implica también reconocer que la discapacidad no es una excepción dentro del orden social, sino una expresión radical de la vulnerabilidad humana, esa que el neoliberalismo y el capacitismo intentan suprimir bajo la lógica del rendimiento y la autosuficiencia.

Frente a esto, el desafío no es solo integrar a las personas con discapacidad al orden existente, sino transformar ese orden, reconociendo la interdependencia como condición de la vida y la diferencia como valor político y ético. Esto exige repensar las políticas públicas, la arquitectura institucional, las prácticas educativas, los marcos legales y, sobre todo, los modos de relación con los cuerpos no normativos.

Así, la discapacidad nos obliga a reformular una pregunta fundacional:

¿qué tipo de humanidad queremos habitar y construir?

UNA DEFINICIÓN CRÍTICA DE DISCAPACIDAD

Discapacidad puede definirse como:

Una condición relacional y socialmente construida que emerge de la interacción entre diversidades corporales, sensoriales o cognitivas y un entorno que impone barreras físicas, simbólicas, culturales y políticas que limitan la participación plena, equitativa y digna en la vida social.

Esta definición incorpora varios elementos clave:

Condición relacional, no meramente individual o médica.

Diversidad corporal, sensorial o cognitiva, sin reducirla al “déficit”.

Barreras impuestas por el entorno, reconociendo la construcción social.

Limitación de la participación, como núcleo del problema.

Dimensión política, porque las barreras responden a estructuras de poder.

Además, podríamos agregar que:

La discapacidad no reside en el cuerpo, sino en la relación entre ese cuerpo y una sociedad que produce normas de normalidad, utilidad y autonomía excluyentes.

¿Por qué es difícil definir la discapacidad?

Porque cualquier definición es siempre ideológica, es decir, refleja una postura ética y política:

El modelo médico la define como una enfermedad, una deficiencia.

El modelo social la ubica en el entorno.

El modelo biopsicosocial intenta una síntesis.

Las perspectivas críticas (feministas, decoloniales, psicoanalíticas) la ven como una categoría de control social, culturalmente moldeada.

Los activismos (como el de la diversidad funcional) la resignifican como diferencia y no como falta.

Entonces, definir la discapacidad no es describir una realidad objetiva, sino tomar posición en una disputa simbólica, política y social sobre qué cuerpos importan y cómo los pensamos.

Bibliografía:

Palacios, Agustina (2008) El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Cermi.

Eroles y Fiamberti. (2008) Los derechos de las personas con discapacidad. UBA

Butler, J. (2009). Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Paidós.

Foucault, M. (1976). Historia de la sexualidad I: La voluntad de saber. Siglo XXI.

Kristeva, J. (1982). Powers of Horror: An Essay on Abjection. Columbia University Press.

Lacan, J. (1949). El estadio del espejo como formador de la función del yo tal como se nos revela en la experiencia analítica. En Escritos. Siglo XXI.

Organización de las Naciones Unidas. (2006). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. https://www.un.org/disabilities/

Rincón, O. (2019). Discapacidad, colonialidad y cuerpos en disputa. En Pensar la discapacidad desde el sur. CLACSO.

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El problema no es la inclusión

12 Mayo 2026

En los últimos tiempos comenzó a instalarse con cada vez más fuerza un discurso que intenta asociar la inclusión con la idea de “demagogia”. Esa posición aparece en notas periodísticas, intervenciones públicas, videos y debates donde se presenta a la inclusión como una especie de ilusión ingenua, un exceso discursivo o una propuesta imposible de sostener en la realidad concreta de las instituciones.

Ese clima no surge de la nada. Se apoya en problemas reales: escuelas sin apoyos suficientes, docentes sobrecargados, ausencia de accesibilidad, recursos insuficientes y políticas públicas que muchas veces reducen la inclusión a una declaración formal vacía de condiciones materiales concretas. Las dificultades existen y negarlas sería profundamente deshonesto. También es real la enorme distancia que muchas veces separa las normativas “inclusivas” de las condiciones efectivas en las que funcionan las instituciones educativas.

Sin embargo, el problema comienza cuando ese fracaso estructural se transforma en una crítica a la inclusión misma. Allí se produce un desplazamiento conceptual y político muy delicado: el problema deja de ser la producción social de barreras y pasa a ser el derecho reclamado por quienes históricamente fueron excluidos.

No es la primera vez que ocurre. A lo largo de la historia, muchas ampliaciones de derechos fueron consideradas exageradas, utópicas o demagógicas. También se sostuvo que el voto femenino era una amenaza para el orden social, que determinados sectores populares no debían acceder a la universidad o que ciertas personas no estaban preparadas para participar plenamente de la vida pública. En todos esos casos, el problema nunca fue el derecho en sí mismo. El problema era que esos derechos alteraban jerarquías previamente naturalizadas y obligaban a revisar privilegios que parecían incuestionables.

Con la discapacidad ocurre algo similar. Existe todavía una enorme dificultad social para aceptar que las instituciones no fueron diseñadas para todos y que, justamente por eso, deben transformarse. La inclusión no consiste en integrar excepcionalmente personas a estructuras ya existentes y pensadas para un sujeto considerado normal. Esa lógica pertenece a paradigmas anteriores, donde ciertos cuerpos debían adaptarse individualmente para poder participar. La perspectiva inclusiva plantea exactamente lo contrario: transformar las estructuras existentes desde el diseño universal, la accesibilidad y los ajustes razonables para que cualquier persona pueda participar en igualdad de condiciones. No se trata de “hacer un lugar” dentro de un sistema rígido, sino de revisar el propio sistema y sus criterios de funcionamiento.

Muchas veces, cuando se intenta cuestionar este enfoque, aparece un mecanismo discursivo bastante conocido: utilizar situaciones excepcionales para desacreditar principios universales. Se afirma entonces que existen personas que no podrían asistir a determinadas escuelas, que requerirían otros abordajes o que no podrían participar de ciertos espacios del mismo modo que el resto. Pero ningún derecho universal funciona eliminando toda singularidad o toda excepción posible. El hecho de que existan personas que no voten no invalida el sufragio universal. El hecho de que algunas personas no accedan a la universidad no invalida la educación pública. Del mismo modo, la existencia de trayectorias singulares o de personas que requieran apoyos intensivos no invalida el horizonte inclusivo ni el principio general de accesibilidad y participación.

Confundir excepción con regla constituye una operación política muy antigua. Porque muchas veces la apelación a lo “imposible”, a lo “irreal” o a lo “demagógico” no expresa solamente una dificultad técnica o institucional. Expresa también la resistencia a transformar estructuras sociales que continúan organizándose alrededor de privilegios históricamente naturalizados. Transformar instituciones para que cualquier persona pueda participar efectivamente implica revisar distribuciones de poder, recursos y legitimidad social. Implica discutir quiénes fueron históricamente considerados sujetos plenos y quiénes quedaron ubicados en posiciones subordinadas o marginales. Y justamente por eso ciertos discursos necesitan reinstalar permanentemente la idea de excepcionalidad: porque si la exclusión aparece como algo inevitable o natural, entonces ya no resulta necesario transformar profundamente las estructuras existentes.

Como docente universitario, investigador y persona con discapacidad, conozco de cerca esas tensiones. No hablo desde una abstracción teórica. Durante años tuve que enfrentar barreras institucionales y prejuicios para poder estudiar y ejercer profesionalmente en el campo de la educación física. Incluso debí recurrir a la justicia para acceder a derechos que deberían haber sido garantizados desde el comienzo. Esa experiencia me permitió comprender que el problema no se agota en las políticas públicas, aunque estas sean fundamentales. El capacitismo también se reproduce cotidianamente en prácticas sociales, instituciones, vínculos y representaciones culturales sostenidas por actores concretos: universidades, medios de comunicación, espacios laborales, profesionales, docentes y ciudadanos comunes que continúan interpretando el mundo desde criterios normativos acerca de qué cuerpos son legítimos, autónomos o socialmente valiosos.

Y ahí aparece una cuestión todavía más profunda. El capacitismo no funciona solamente como una forma de discriminación hacia las personas con discapacidad. Funciona también como una lógica de interpretación del mundo basada en clasificaciones binarias y simplificadoras: lo normal y lo anormal, lo productivo y lo improductivo, lo válido y lo descartable. Ese tipo de pensamiento tranquiliza porque ordena rápidamente la realidad y permite decidir qué merece atención y qué puede ser desestimado sin demasiada incomodidad moral. Por eso el capacitismo comparte una matriz común con otras formas históricas de exclusión, como el racismo o el sexismo. No porque sean idénticos, sino porque todos producen jerarquías humanas que terminan justificando distintos grados de exclusión, violencia o expulsión social.

Muchas veces esas lógicas operan de manera silenciosa. Cuando algo no importa, se lo descalifica rápidamente, se lo reduce, se lo simplifica o se lo vacía de profundidad para no tener que interrogar aquello que incomoda. Y eso también ocurre con ciertos debates sobre inclusión, discapacidad y derechos humanos. Se intenta quitarles complejidad porque asumir esa complejidad obliga a revisar las formas en que organizamos simbólicamente la sociedad y los criterios con los que definimos quién pertenece plenamente y quién no.

Vivimos en una época donde muchas veces se premia la simplificación inmediata, el juicio rápido y la reducción de todo aquello que incomoda. Y justamente ahí prolifera una forma de empobrecimiento humano y cultural que distintos autores han señalado con preocupación. Primo Levi, por ejemplo, advertía sobre los riesgos de las simplificaciones extremas y de aquellas formas de pensamiento que reducen al otro a categorías rígidas, clasificables y fácilmente descartables.

El problema no pasa por exigir capacidades intelectuales extraordinarias ni por suponer que todas las personas deban relacionarse del mismo modo con la complejidad teórica o abstracta. La cuestión es otra: la capacidad humana de dejarse afectar por el otro, de reconocer su existencia, de construir sensibilidad, vínculos y responsabilidad compartida frente a aquello que incomoda o desafía nuestras certezas.

Existe, efectivamente, una inclusión vaciada y burocrática. Existe una inclusión utilizada como discurso mientras faltan recursos básicos y condiciones concretas de implementación. Pero eso no convierte a la inclusión en demagogia. Lo que revela es algo bastante más incómodo: que muchas sociedades e instituciones aceptan enunciar determinados derechos siempre y cuando esos derechos no alteren demasiado las estructuras de poder, los privilegios existentes o las formas tradicionales de organizar la vida social.

Porque garantizar plenamente procesos inclusivos no implica solamente incorporar recursos o modificar normativas. Implica también revisar posiciones históricas de autoridad, criterios de legitimidad y modos de distribución del reconocimiento social. Y justamente allí aparecen resistencias muchas veces silenciosas, incluso dentro de espacios que discursivamente se presentan como comprometidos con la inclusión.

Por eso el problema no puede reducirse únicamente a una falta de recursos o a una deficiencia técnica del Estado. También existe una dificultad cultural y política más profunda: la resistencia a transformar seriamente estructuras que continúan funcionando a partir de jerarquías naturalizadas acerca de quiénes ocupan el centro y quiénes permanecen en los márgenes.

La salida no es menos inclusión. Tampoco consiste únicamente en transformar determinadas políticas o instituciones, aunque eso sea indispensable. La salida también implica recuperar nuestra capacidad de comprender la complejidad humana sin reducirla permanentemente a clasificaciones simples, binarias y expulsivas.

El problema de ciertas formas de capacitismo no es solamente que excluyen personas. Es que también reducen nuestra capacidad colectiva de comprendernos como sociedad. Porque cada vez que simplificamos brutalmente al otro para volverlo clasificable, descartable o irrelevante, también empobrecemos nuestra propia humanidad.

Por eso la inclusión no debería entenderse solamente como una política pública o una discusión técnica. Es, en el fondo, una disputa ética, cultural y profundamente humana sobre el tipo de sociedad y de seres humanos que estamos dispuestos a construir.

 

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    Peter Thiel
GEOPOLÍTICA LIBERTARIA

Juan Marino: “Lo de Javier Milei, Donald Trump y Peter Thiel es tecnofascismo”

12 Mayo 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Juan Marino, diputado nacional y titular del Partido Piquetero, analizó la inserción internacional de Javier Milei. 

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Presenté un proyecto de resolución, con muchas diputadas y diputados nacionales del bloque de Unión por la Patria, pidiéndole informes al gobierno nacional para que expliquen el contenido de las reuniones sobre la visita de Peter Thiel”.

“Por primera vez en la historia de Estados Unidos designaron tenientes coroneles de las fuerzas armadas, entre otros, a directivos de Palantir, que también tiene convenios con el Estado de Israel y ha participado de las operaciones asistiendo con inteligencia artificial en el genocidio en Palestina y al ejército estadounidense en los recientes ataques contra Irán”.

“A Thiel algunos lo traducen como iluminismo oscuro, una doctrina que básicamente plantea que la libertad de los monopolios es incompatible con la soberanía y el voto popular”.

“La humanidad tiene el desafío de si va a lograr utilizar a la tecnología a los fines de sus propios intereses o lo que pretende Thiel, que es esta creación de una nueva especie que ellos consideran que es superior y que por lo tanto se arrogan por así el derecho a cometer genocidios, es tecno fascismo”.

“La gran diferencia es que en el caso de China la IA está subordinada políticamente a la dirección política del Estado, que está en manos de humanos, que son el Partido Comunista Chino. Thiel propone crear una nueva especie, que es el transhumanismo, donde el control lo tengan los monopolios privados tecnológicos, que son las empresas que son dueños ellos”.

“En la izquierda estamos nosotros, como Partido Piquetero, discutiendo en contra de lo que dice Miriam Bregman y a favor del frente anti Milei”.

“La política mayoritariamente en Argentina no está discutiendo lo que viene haciendo Milei en relación con la guerra de Trump, que es reivindicarla públicamente, involucrarnos y hacer ejercicios militares con Estados Unidos sin pasar por el Congreso”.

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Tormenta perfecta: geopolítica, energía y hambre global

12 Mayo 2026

Al comenzar 2026, el planeta se encamina hacia una tormenta perfecta de crisis materiales y geopolíticas. La escalada bélica que protagoniza Oriente Medio, los cuellos de botella persistentes en materias primas y energía, e incluso las anomalías climáticas confluyen para amenazar la seguridad alimentaria global en los próximos seis a doce meses. Anticipar los efectos de este cóctel explosivo no es catastrofismo: es un ejercicio racional que surge de las lecciones más recientes. La guerra de Ucrania en 2022 reveló la fragilidad del sistema agroalimentario mundial; la actual crisis en el Estrecho de Ormuz –por donde hasta febrero transitaba un quinto del petróleo mundial– confirma esa fragilidad desde otro ángulo. Y, como suele suceder, los países con economías periféricas y vulnerables serán los más afectados, lo que en la práctica se traducirá en tensiones macroeconómicas, precarización social e incluso hambre y disturbios en puntos críticos de África y Asia. Dicho sin eufemismos: las vidas más precarias acabarán pagando el costo de decisiones estratégicas ajenas, a menos que se instrumente una respuesta global cooperativa a la altura de la amenaza.

Ormuz: la llave de la canilla petrolera

Cada crisis geopolítica tiene su disparador. El de esta coyuntura se ubica en un estrecho marítimo lejano, pero de importancia vital para el mundo: Ormuz, el paso estrecho entre el Golfo Pérsico y el océano Índico. Por este corredor de 50 km cruzaba a diario un promedio de casi 180 buques antes del conflicto, incluyendo petróleo equivalente al 20% del abastecimiento mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado (GNL). Sin embargo, un bombardeo masivo sobre Teherán –ejecutado a finales de febrero por Israel con apoyo logístico de EEUU– acabó con la vida del líder supremo iraní, Alí Jamenei. Como represalia, Irán declaró la “guerra total” en el Golfo Pérsico, anunció que cerraba el Estrecho de Ormuz y amenazó con hundir cualquier navío que intentara cruzarlo. En los días posteriores, la Guardia Revolucionaria iraní cumplió su amenaza: atacó al menos cinco buques comerciales, provocando un colapso instantáneo del tráfico regional. En la práctica, solo un 5% de los buques lograron pasar en las jornadas siguientes; aproximadamente 2.000 barcos quedaron varados a la espera de novedades, paralizando el comercio en la zona.

Infraestructura invisible: seguros y rutas. Un detalle clave: la tragedia que se cierne sobre Ormuz no es tanto un bloqueo físico total –algunos buques aún se aventuran– sino un cierre de facto por la retirada del mercado de seguros. Apenas declarada la zona de guerra, las grandes aseguradoras marítimas se negaron a cubrir a los barcos en el Golfo, disparando las primas al punto de volverlas impagables. El Comité de Guerra de la asociación Lloyd’s de Londres re-categorizó al Golfo entero como “zona de alto riesgo”, y la prima de seguro de guerra para cruzar Ormuz saltó de 0,25% a 5% del valor del buque en pocos días (estimaciones de aseguradoras recopiladas por Al Jazeera). Esto significa que cada viaje demanda millones de dólares extra en cobertura, un obstáculo insalvable para la mayoría de los operadores privados. “Cuando los tanqueros no pueden conseguir seguro, el tráfico queda paralizado”, resumió un informe del Foro Económico Mundial (WEF) de abril de 2026. La comparación con Suez en 1956 o el Golfo de Adén en 2008 es inevitable: Ormuz, arteria energética del planeta, se ha transformado en un punto de estrangulamiento global por la conjunción de dos factores –altísimo riesgo militar y un mercado de seguros llevado al límite.

La salida del Golfo implica, a su vez, encarecer la logística en las rutas alternativas. Para evitar Ormuz, los tanqueros deben rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, agregando miles de kilómetros y días a los viajes de petróleo y GNL desde Oriente Medio hacia Asia y Europa, con enorme sobrecosto. Es un ejemplo más de cómo los conflictos bélicos, cada vez más, se libran también en el terreno económico: no hace falta hundir cada barco del adversario; basta con volver intransitables sus arterias comerciales clave y minar la confianza para frenar la circulación.

Shock de oferta: energía y producción

La combinación de menos energía disponible y seguros imposibles ha generado de inmediato el mayor shock de oferta de las últimas décadas. El petróleo trepó vertiginosamente a más de 100 dólares por barril, y los combustibles refinados se volvieron escasos en mercados críticos: el jet fuel duplicó su precio en EEUU en un mes, mientras en Europa y Asia alcanzó récords históricos (más de 210 dólares/barril equivalente, según Argus Media, marzo 2026). Diésel y naftas también acusaron el golpe, con aumentos generalizados del 30–50% en mercados mayoristas. Este salto de costos –un shock de oferta en origen– arrastra tras de sí subas de precios en cascada a través de la logística y los insumos productivos. Basta recordar la crisis de falta de gasoil en Argentina en 2022, provocada por la combinación de la guerra de Ucrania con errores locales de gestión: bajaron las importaciones de diésel, subió la demanda interna y el resultado fue un faltante generalizado. Aquel año, la logística argentina registró un aumento acumulado de 37% en sus costos en apenas cinco meses (Focus Market), superando ampliamente la inflación general (23% en igual período). El transporte de cargas se encareció y llegó a operar con gasoil “en negro” a precios hasta 50% más caros que los oficiales. Además, la malograda campaña agrícola 2022 vio camiones varados por falta de combustible, lo que golpeó la cosecha y la distribución, generando un cuello de botella que dejó centenares de miles de toneladas de granos sin llegar a los puertos a tiempo. Situaciones como esta terminan provocando un aumento ineludible de los precios al consumidor, porque los productores y transportistas, en última instancia, trasladan los mayores costos a los alimentos –la demanda de comida puede contraerse en las familias más pobres, pero las familias de mayores ingresos siguen comprando. Este encarecimiento súbito de los costos de producción se traduce automáticamente en inflación global –una realidad que Occidente conoce desde comienzos de 2022. Esta es inflación de costos, muy distinta de un sobrecalentamiento por exceso de demanda: no se “cura” con tasas de interés, porque su origen está en la oferta.

Jet fuel como termómetro. Un factor ilustrativo de la presión en la infraestructura productiva es el precio del combustible de aviación. Golpea no solo al turismo y el transporte aéreo, sino que incide en el valor de exportación de productos de alto valor (como la fruta fresca que viaja por avión) y en la conectividad de las cadenas globales de suministro (muchos componentes tecnológicos se envían por aire). En esta crisis hemos visto no solo precios récord del jet fuelmás que duplicando su costo en Asia y Europa–, sino también reacciones proteccionistas en algunos gobiernos: Japón restringió sus exportaciones de querosén para priorizar a sus aerolíneas y aeropuertos. La consecuencia es un encarecimiento prolongado de la energía, con su impacto de segunda ronda sobre el resto de la economía.

Sin fertilizantes, no hay cosecha

Tras la energía, la siguiente víctima en esta cadena de shocks son los fertilizantes. Los fertilizantes nitrogenados –base del rendimiento agrícola moderno– son por definición insumos energético intensivos: demandan enormes cantidades de gas natural para sintetizar amoníaco y urea. Por eso, cuando se corta o encarece el gas, ese costo se traslada inmediatamente al precio del fertilizante. Con Ormuz paralizado, India y Bangladesh tuvieron que recortar drásticamente su producción local de urea, al depender del GNL de Qatar y Emiratos. En India se buscó compensar la merma con importaciones extra y un refuerzo multimillonario de subsidios para que los campesinos no queden desabastecidos: el Estado absorbe gran parte de la suba del insumo para que el costo no pegue de lleno en sus agricultores. Sin embargo, esta medida necesaria tiene un efecto ambivalente. Por un lado, evita –en el corto plazo– una catástrofe productiva y social que se traduciría en hambre generalizada; pero por otro, impide el ajuste de la demanda, prolongando la tensión en los mercados internacionales (donde continúan actuando compradores solventes) y trasladando la carga a la espalda fiscal del Estado. En otros países, la solución bordea lo imposible: en Bangladesh el gobierno no tiene margen para subsidiar y debió clausurar cuatro de sus cinco fábricas estatales de fertilizantes a fin de destinar todo su gas a la generación eléctrica. La escasez global de urea derivada de estos factores ha disparado los precios: en Brasil, principal agroexportador sudamericano junto con Argentina, el fertilizante vale hoy un 60% más que hace un año y hay productores que contemplan reducir la siembra de maíz por temor a no poder costear los insumos.

La trampa se extiende al fosfato y sus insumos clave –como si todo ocurriera a la vez. En el Golfo Pérsico se produce una porción importante de fertilizantes fosfatados (como DAP y MAP, aproximadamente 18% del comercio global según la Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes (IFA)), pero más crítico aún, la región es gran abastecedora de un insumo básico: el azufre (cerca del 49% de los flujos internacionales). El Golfo exporta grandes cantidades de azufre obtenido en sus refinerías de gas, principalmente con destino a Asia y América. Con Ormuz cerrado, esas exportaciones de azufre se redujeron a cuentagotas. Por si fuera poco, China prohibió exportar ácido sulfúrico (abril 2026) para priorizar su propio uso en fertilizantes. Se generó así un cuello de botella mundial de azufre, un insumo clave desde la agroindustria hasta la minería: en Chile, gran productor de cobre, el precio del ácido sulfúrico se duplicó en pocas semanas; en países africanos, mineras medianas han debido frenar faenas por falta de insumos. Aunque el cobre y la agricultura parecen rubros lejanos, aquí se tocan: la tecnología de extracción SX-EW (extracción por solvente y electrodeposición) aporta cerca de 17% del cobre refinado a nivel mundial, y depende enteramente de ácido sulfúrico para funcionar. De ahí que incluso los mercados de metales estén alterados: la perspectiva de menor extracción hizo que analistas de Goldman Sachs proyecten un precio récord del cobre hacia fin de año (por encima de USD 12.000 la tonelada), evidenciando la interconexión sistémica de estas disrupciones.

Experimentos peligrosos: Sri Lanka 2021

El caso de Sri Lanka –país de 22 millones de habitantes– anticipó, a escala nacional, lo que hoy aparece como un riesgo global. En abril de 2021, el gobierno de Colombo prohibió las importaciones de todos los fertilizantes químicos (implantando de un plumazo una agricultura 100% orgánica), con la esperanza de revertir décadas de degradación ambiental y ahorrar divisas. Lejos de la utopía prometida, la medida resultó en un desastre productivo y socioeconómico: en seis meses la disponibilidad de fertilizantes se desplomó 99%, la producción de arroz cayó ~30%, hubo que gastar 450 millones de dólares para importar arroz de emergencia, la exportación de té –principal producto de exportación de Sri Lanka– se contrajo 35%, y el país tuvo cerca del 70% de inflación anual, la cual pulverizó el poder adquisitivo de una población sin mecanismos de indexación salarial ni paritarias, hundiendo a la clase media en una crisis de subsistencia sin precedentes. La debacle llevó a una crisis de balanza de pagos, default y al estallido de protestas masivas que terminaron con la huida del presidente Gotabaya Rajapaksa en julio de 2022. La lección de Sri Lanka es clara: cuando un insumo crítico desaparece, las repercusiones negativas se amplifican de forma no lineal (un pequeño ahorro en fertilizante puede causar enormes pérdidas de rendimiento una vez traspasado cierto umbral técnico), y además la contracción de la producción primaria golpea a toda la macroeconomía (balanza comercial, reservas, ingresos estatales, tipo de cambio e inflación). Lo que en un comienzo parecía un problema agronómico termina volviéndose un problema fiscal, monetario y político, con severas consecuencias humanitarias.

Clima y logística: un multiplicador imprevisible

Para empeorar el escenario, la naturaleza podría sumar su cuota de adversidad. A mediados de abril de 2026, los meteorólogos anticiparon con inusual consenso la llegada de un episodio de El Niño. Las proyecciones del International Research Institute for Climate (IRI) indican más del 70% de probabilidad de transición a El Niño en el futuro inmediato, perspectiva que sube a más del 90% para el período de septiembre a noviembre de 2026. Traducido: se espera un cambio drástico en el régimen climático global, cuyos efectos típicos incluyen sequías severas en Australia, buena parte de Asia y África austral, e inundaciones inusuales en el Cono Sur de Sudamérica (especialmente en la Pampa Húmeda argentina y cuencas como la del río Paraná). Con suelos ya debilitados tras la megasequía 2022-23, precipitaciones torrenciales en la región pampeana podrían afectar la siembra y la cosecha de diversos cultivos, y provocar trastornos logísticos en la exportación de granos. En simultáneo, el verano boreal 2026 se perfila crítico: la sequía en Centroamérica (otra cara del Niño) dificultará el tránsito por el Canal de Panamá, como se vio a fines de 2023 cuando bajantes históricas redujeron la capacidad diaria de paso del canal, poniendo en jaque envíos clave de manufacturas y granos. En síntesis, el clima corre el riesgo de potenciar los efectos de los shocks generados por la acción humana.

La espiral macro-financiera

A la crisis de suministros se suma, en todo el mundo, un estrés macroeconómico. Desde 2022, el mundo desarrollado arrastra inflación alta (8% anual en Estados Unidos y la Eurozona; 10–12% en Reino Unido y Europa del Este), originada en buena medida por shocks de costos (pandemia, energía, guerra de Ucrania). Esa inflación todavía no cede, y la crisis actual podría volver a encenderla. Los bancos centrales de Occidente han reaccionado de manera casi uniforme: subiendo sus tasas de interés a niveles no vistos en dos décadas. Esta medicina monetaria –pensada para frenar la demanda– sirve de poco contra una inflación de oferta (provocada por carencia de bienes) y, peor aún, al disminuir el ingreso disponible de familias endeudas, se produce efectos recesivos que contraen la inversión y el empleo. Sin herramientas mejores, se aplicó de forma simultánea en Estados Unidos, Europa y otras economías avanzadas. El resultado colateral es un drenaje de capitales desde la periferia hacia el centro: la suba de tasas en EEUU atrae fondos de regreso al dólar, apreciando la moneda norteamericana y devaluando las monedas emergentes, lo que encarece aún más las importaciones de energía y alimentos de estas últimas. Sin embargo, gran parte de la vulnerabilidad de las economías periféricas es previa y autogenerada: en el caso argentino, por ejemplo, la crisis iniciada en 2018 –con un endeudamiento externo récord y el regreso al FMI– dejó al país en una debilidad crónica de reservas, de la cual aún no se recuperó. En 2022, la suba de tasas de la Reserva Federal precipitó, sumada a estos factores domésticos preexistentes, la última gran devaluación del peso y el endurecimiento del cepo cambiario (control de capitales) para frenar la fuga de dólares y contener la inflación. Así, la medicina global contra la inflación –ya polémica incluso en los países ricos– se vuelve veneno para las economías más frágiles. La confluencia de inflación importada y contracción monetaria internacional enciende alarmas de recesión; varios indicadores en economías industrializadas ya comenzaron a caer.

Argentina: dilemas en la encrucijada global

Para el Gobierno y la sociedad argentina, esta crisis representa un desafío de alta política económica. Por un lado, el salto de los precios internacionales de granos y alimentos promete un ingreso inesperado de divisas para la Argentina, un país urgido de dólares. En 2025, las exportaciones argentinas rondaron los USD 87.000 millones y el agro aportó más del 65%, con un superávit comercial cercano a 11.000 millones (según el INDEC). A primera vista, la suba de los commodities alimentarios podría incrementar este superávit. Sin embargo, esa ventaja potencial está contrarrestada por vulnerabilidades estructurales. Argentina es un gran productor agropecuario, pero depende fuertemente de insumos importados: no produce localmente la mayor parte de la urea que demandan sus cultivos, debe importar gasoil para la cosecha, depende de herbicidas y piezas de maquinaria del exterior. Todos esos costos insumidos se han disparado, encareciendo tanto la próxima campaña que amenaza con reducir sus rindes y márgenes. Mientras en países desarrollados el shock alimentario global se manifestará sobre todo en subas de precios (con políticas sociales para amortiguar el golpe) –es decir, un “ajuste por precio”–, en países periféricos puede traducirse en “ajuste por cantidad”: se reducen los volúmenes de insumos aplicados y en consecuencia la producción, con riesgo de sacar del mercado a pequeños productores y agravar la pobreza rural. En simultáneo, la contracara del superávit comercial es la “restricción externa”: ante la escalada de costos para importar insumos, el saldo externo beneficioso podría esfumarse rápidamente. Así sucedió en 2008, cuando un boom de la soja duplicó su precio (beneficiando al agro local) pero obligó a importar combustibles a valores récord y presionó la balanza de pagos. Con pocas reservas y el cepo cambiario vigente, la capacidad de maniobra macroeconómica argentina es mínima.

Surge además el dilema de política agroalimentaria: ¿cómo aprovechar los precios internacionales sin que los precios internos de los alimentos se vuelvan inasequibles? Históricamente, la respuesta del Estado fue aplicar retenciones y controles, pero hoy cualquier cambio en ese régimen provoca tensiones políticas severas. La solución de fondo pasaría por encarar la falta de insumos con políticas de largo plazo: industrializar la producción local de fertilizantes, reforzar la capacidad de transporte y almacenamiento de combustibles y coordinar con países vecinos (Brasil, Bolivia) para asegurar suministros. Pero esas medidas requieren tiempo y un contexto de estabilidad macroeconómica que hoy no parece garantizado. El gobierno argentino está en una posición compleja: debe atender los estragos de la nueva crisis global sin permitir que se conviertan en excusa para otra espiral inflacionaria que erosione la ya debilitada paz social. La respuesta –como siempre– demandará decisiones políticas: se puede dejar que el “mercado” transfiera todos los costos a los precios (y asumir la conflictividad social resultante), o se puede intentar un plan de contingencia que distribuya los sacrificios de otro modo. Cuando la tragedia es global pero las herramientas de política son nacionales, afinar la puntería y leer la coyuntura se convierte en un deber existencial.

Mundos desiguales, riesgos comunes

Frente a esta crisis global, las asimetrías entre países ricos y pobres se agrandan. En las economías desarrolladas, el shock alimentario tendrá consecuencias inflacionarias importantes, pero no habrá hambrunas: los gobiernos disponen de reservas, de moneda fuerte para importar, y pueden ajustar vía precio (con subsidios focalizados para proteger a los ciudadanos más vulnerables). En las regiones más pobres, la disyuntiva es entre comer o no comer. En estos países la gente ya come menos y peor, con secuelas de malnutrición crónica, enfermedades y migraciones masivas. En cambio, en las sociedades ricas la comida está disponible, pero más cara, y se recurre a la asistencia del Estado para evitar el hambre. Este contraste acentúa una brecha global de bienestar que alimenta resentimientos geopolíticos difíciles de suturar.

Epílogo: la hora de las definiciones

Mientras la guerra en el Golfo continúa, los gobiernos de todo el mundo se ven obligados a tomar definiciones. Washington –que en su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 proponía concentrarse en el hemisferio occidental, en un llamado “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe– se ha visto arrastrado por los hechos y teme que la guerra degenere en una escasez global. Por eso, a mediados de marzo tuvo que salir a garantizar, junto a aseguradoras locales, un fondo de USD 40.000 millones para reasegurar los buques en Ormuz, sin el cual el tráfico seguiría completamente paralizado (según informó la agencia Reuters). En simultáneo, las agencias de Naciones Unidas y la diplomacia internacional exploran alivios puntuales: la FAO difundió en abril un plan para habilitar vías de transporte de fertilizantes al margen de Ormuz, y la ONU envió enviados especiales a negociar un alto el fuego prolongado que permita la reanudación controlada del tráfico marítimo. En la práctica, el riesgo de una “crisis alimentaria global” ya está instalado como uno de los ejes de 2026. Y con él, la necesidad de decisiones audaces y coordinadas.

La Argentina, que ejerce la presidencia temporal de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y se prepara para asumir la co-presidencia del G20 en 2027, tiene la oportunidad de llevar esta agenda a la mesa internacional. En un mundo cada vez más inestable, la soberanía alimentaria y energética se revaloriza como objetivo estratégico. Como una tormenta que hay que capear, la crisis perfecta de 2026 puede afrontarse con medidas inteligentes que repartan los costos y mitiguen los daños, o abandonarse a la inercia con consecuencias devastadoras. Lo que está en juego no es un bien más, sino el pan de los pueblos. Queda en manos de los Estados –y particularmente de aquellos con potencial productivo, como el argentino– adelantarse a la tragedia y convertir la crisis en una oportunidad de transformación.

La escalada bélica que protagoniza Oriente Medio, los cuellos de botella persistentes en materias primas y energía, e incluso las anomalías climáticas confluyen para amenazar la seguridad alimentaria global en los próximos seis a doce meses. Anticipar los efectos de este cóctel explosivo no es catastrofismo: es un ejercicio racional que surge de las lecciones más recientes.
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    Guillermo Moreno
LA ARGENTINA DE MILEI

Guillermo Moreno sobre la crisis económica: “Depresión con inflación es una combinación horrible”

12 Mayo 2026

Oportunamente en "La Depresión económica continúa ..." (BAE Negocios 14/07/25) Parte II se concluía que la actual Gestión descree de la producción, dado que el Ideario Anarcocapitalista, al renegar de la planificación en el hecho económico, no prioriza la Economía Real (1), situación palmariamente demostrada al estar ausente, como centro de atención, de la Agenda Pública.

Todo ello impacta catastróficamente en las empresas privadas, ya sea generando desempleo o incumpliendo con el Sistema Financiero y la cadena de pagos.

¡Paradojalmente, el "topo" que venía a destruir el Estado, como prerrequisito al "esplendor" de la actividad "privada", la está ahogando!

Naturalmente, todo ello es producto del desorden sistémico que la Administración libertaria ha generado entre las Políticas:

- Fiscal,

- de Ingreso,

y

- Monetaria

En este último caso, y para analizar su impacto en el Aparato Productivo, bien vale retrotraerse al origen de los Medios de Pago, entre ellos el dinero (una de las grandes creaciones de la Humanidad) que permitió transitar, desde una práctica de Trueque, a un intercambio de Bienes y Servicios mediados por la relación de precios.

En esta dirección, algunos historiadores adjudican a la "Orden Templaria" (Siglos XII, XIII y XIV de nuestra era) no la invención del dinero como tal (que ya existía en forma de monedas metálicas desde siglos atrás), pero si el de la moneda Fiduciaria, el perfeccionamiento de la banca moderna y las transferencias internacionales.

El "sistema" implementado, hace 800 años, por los "Caballeros" funcionaba así:

- El Problema del Viaje: en el siglo XII, tras la Primera Cruzada, viajar a Tierra Santa era extremadamente peligroso por los salteadores. Llevar oro o plata encima era una invitación al robo o al asesinato.

- 'Recibo' o Carta de Crédito: un peregrino o noble podía dejar sus valores (oro, tierras o dinero) en una casa templaria en Europa (como en París o Londres). A cambio, recibía un documento cifrado (un precursor de la letra de cambio o el cheque de viajero).

- Retiro en el Destino: al llegar a Jerusalén o Acre, el viajero presentaba ese papel en la sede local de la Orden. Los Templarios verificaban la autenticidad del documento (usando códigos propios para evitar falsificaciones) y le entregaban el equivalente en moneda local.

- Innovación Bancaria: fue que el dinero físico no viajaba con la persona. Los Templarios simplemente compensaban sus libros contables entre sus distintas sedes ('encomiendas'), actuando como una red financiera multinacional.

Gracias a este sistema, la Orden se convirtió en la institución financiera más poderosa de Europa, lo que les acarrearía los serios problemas que derivaron en su disolución.

Ahora bien, todos estos maravillosos instrumentos, diseñados a lo largo de centenares de años por diversos pueblos y comunidades, en nuestro país, la Autoridad monetaria (Banco Central de la República Argentina -BCRA-) los articula mal, determinando una...

Desastrosa Política Monetaria

Ello es así, ya que por todo lo ut supra señalado hay una relación simbiótica entre: la cantidad de transacciones que se realizan de Bienes y Servicios, el nivel de la Oferta Monetaria (OM) (2) y el aumento generalizado de precios o Inflación.

Va de suyo, que a una suba considerable de importes con la misma cantidad de medios de pago, solo le corresponde una disminución (Recesión) de compras y ventas.

En el primer cuatrimestre del corriente año, la Inflación acumulada es de aproximadamente el 12,50%, sin embargo, la cantidad de Dinero medida tanto por OM como por Base Monetaria (BM) (3) , es menor.

Así las cosas, el efecto es evidente: se mantiene la Depresión (4) que se observa en la Economía Urbana (5) .

La paradoja estriba en que una de las condiciones virtuosas de la expansión monetaria está dada por la compra de divisas. El Gobierno informa que ya van varias semanas donde el BCRA ofrece pesos para hacerse de dólares, entonces ¿qué genera la menor cantidad de dinero de alta potencia (BM) en el mercado? La esterilización (secar) que en la plaza realiza el propio Gobierno vendiendo bonos para honrar sus compromisos de Deuda.

Si así no lo hiciera, este tiene un enorme temor fundado que, con esos pesos se vuelvan a comprar dólares (dado lo "barato" de su precio), iniciando una corrida cambiaria.

¡Depresión con Inflación es una horrible Combinación, pero es lo que propicia esta Administración!

Naturalmente, las consecuencias son colosales. Los ajustes reiteradamente buscados por el equipo económico para tratar de equilibrar sus cuentas y alcanzar sus objetivos, derivan en una disminución pasmosa del crédito al Sector Privado sufriendo así los horrores de la actual Gestión.

¡El estado "tiene plata" para cumplir con sus compromisos, pero ahora, el que grita a los cuatro vientos: "No hay Plata", es el Sector Privado!

Pero aún peor: la Política Monetaria agrava las condiciones de funcionamiento, no solo del Sector Real sino que, ahora también, de las Jurisdicciones (Provincias y Municipalidades) Subnacionales.

Es hora de cambiar, dentro de la Ley y el Orden y antes de que sea demasiado tarde.

Para ello, la Dirigencia Empresarial, Sindical, Política, Social y Religiosa en forma mancomunada debe sentar las bases de un Modelo de Desarrollo Permanente y Sustentable (MoDePyS) con orientación a la producción.

¡¡Dios guie a nuestros decisores!!

Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch

Nota publicada originalmente en BAE. 

(1) Economía Real, se denomina a la productiva basada en el trabajo, la producción de bienes y servicios tangibles, y el consumo, diferenciándose radicalmente de la especulación financiera ('timba'). Esta se mueve por Demanda y no por Oferta, siendo el Consumo y la Inversión sus motores fundamentales para la generación de riqueza.

(2) Oferta Monetaria: es la Base Monetaria más el dinero generado por las entidades bancarias a partir de los préstamos que realizan a terceros, con los depósitos recibidos de las personas humanas o jurídicas.

(3) La Base Monetaria está compuesta por el Circulante ("tenencia" de privados y estados) y Encajes (idem del Sistema Bancario en su propia caja y en el BCRA).

(4) Una Depresión Económica es el grado más severo de una intensa Recesión. Se caracteriza por:

- una caída drástica de variados Grupos, Subgrupos y Ramas del Aparato Productivo,

- incremento del Desempleo,

- reducción del Consumo además de la Inversión,

y

- presenta una duración cuyo recuento es en años.

(5) Se denomina Economía Urbana, a aquel conjunto de actividades productivas, tanto de Bienes como de Servicios, que desarrollan tanto en ciudades, pueblos o parajes, o a la vera de estos, que no incluye a las grandes extensiones agrícolas o a las laboriosidades extractivistas (minería, energía, pesca, entre otras).

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    Scaloni Campeón

La radiografía de Argentina en el Grupo J del Mundial 2026

11 Mayo 2026

La Selección Argentina ya conoce el camino que deberá transitar en la fase inicial del Mundial 2026. La defensa del título conquistado en Qatar 2022 comenzará en suelo norteamericano, en una edición histórica que por primera vez reunirá a 48 selecciones y contemplará 104 encuentros.

El calendario marca el 16 de junio como fecha de estreno frente a Argelia en Kansas City, un duelo que ya acapara la atención de las apuestas deportivas hoy. El segundo partido, ante Austria, luce como la prueba táctica, y el cierre contra Jordania (debutante absoluta en esta competición) añade un componente de lo desconocido que no conviene subestimar.

Argelia llega con velocidad por las bandas y un mediocampo de buen pie

El primer escollo en la ruta argentina será Argelia, seleccionado que regresa al torneo tras liderar con autoridad el Grupo G de las eliminatorias africanas.

Bajo la conducción del técnico croata-bosnio Vladimir Petković, Argelia acumuló 22 puntos y selló su boleto con una goleada 3-0 sobre Somalia. En su último tramo competitivo, de 20 partidos disputados se llevó 15 victorias.

Petković diseña un equipo que alterna entre un 4-2-3-1 y un 4-3-3 según las necesidades del juego. La propuesta se sostiene en extremos que buscan amplitud, laterales con vocación ofensiva y un mediocampo técnicamente dotado.

Ismaël Bennacer, Houssem Aouar, Hicham Boudaoui y Ramiz Zerrouki conforman un bloque central con capacidad para mover el balón con criterio cuando encuentran espacios de recepción limpios.

Por la banda derecha, Riyad Mahrez sigue siendo el generador de peligro más reconocible, mientras que Mohamed Amine Amoura aporta profundidad constante con sus desmarques de ruptura hacia la espalda de la línea defensiva rival.

El peligro para la Albiceleste se potencia si el partido se abre y aparecen metros detrás de los laterales argentinos. En ese escenario, tanto Mahrez como Amoura son letales.

No obstante, si Argentina logra presionar en bloque y anular la conexión de Argelia con sus mediocampistas, el panorama cambia. Cuando se le corta la salida elaborada, el equipo africano tiende a perder fluidez y queda a merced de chispazos individuales.

Austria liderada por Rangnick es una amenaza seria

Si hay un rival con credenciales para pelearle el liderazgo del grupo a Argentina, ese es Austria. La selección dirigida por Ralf Rangnick vuelve a un torneo de esta magnitud después de 28 años de ausencia, respaldada por un proyecto táctico definido y un plantel con futbolistas de primer nivel en las principales ligas de Europa.

La filosofía del técnico alemán es mantener mucha presión, intensidad sostenida y una agresividad organizada en la recuperación del balón. Para lograrlo, Rangnick recurre a sus principales figuras:

  • Marko Arnautović: con 36 años y actualmente en Crvena Zvezda, el delantero terminó como máximo goleador austriaco en las eliminatorias con ocho tantos. Su capacidad para fijar centrales y atacar los espacios lo convierten en un problema constante para cualquier defensa. El duelo físico con los zagueros argentinos promete ser de máxima intensidad, aún más si Austria consigue recuperar la pelota en campo rival y conectar pases directos hacia él.
  • Christoph Baumgartner: mediapunta del RB Leipzig, llega en un momento de rendimiento óptimo. En la última temporada de Bundesliga registró ocho goles y siete asistencias en veinte partidos de liga. Su habilidad para recibir entre líneas y girar con rapidez exigirá que Argentina no deje metros entre su línea media y la defensiva.
  • Marcel Sabitzer: el volante del Borussia Dortmund, autor de tres goles durante la clasificación, combina despliegue físico, inteligencia posicional y llegada desde segunda línea. Su presencia en la disputa por las segundas pelotas y su capacidad para marcar el tempo del juego obligarán al mediocampo argentino a sostener un esfuerzo físico elevado durante los noventa minutos.

¿Cómo jugará Jordania?

El cierre del Grupo J enfrenta a Argentina con Jordania, y lo que mejor define ese cruce es que no hay ningún antecedente entre ambas selecciones.

Jordania alcanzó su primera clasificación mundialista al terminar entre los dos mejores del Grupo B en las eliminatorias asiáticas, con una victoria determinante por 3-0 sobre Omán. Esta es una selección sin trayectoria en el Mundial, así que la diferencia es mucha frente a la campeona vigente, pero también existe un margen de imprevisibilidad que no debe ignorarse.

Todo apunta a que el equipo jordano planteará un bloque bajo y compacto, resignando posesión para priorizar el orden defensivo y apostando a transiciones veloces como principal vía de gol. Argentina deberá hacerse cargo de la pelota y operar casi exclusivamente en campo contrario para limitar sus oportunidades.

Con eso en cuenta, el riesgo podría estar en la gestión del ritmo. Si la Albiceleste imprime velocidad a la circulación y consigue abrir el marcador temprano, la diferencia de jerarquía debería imponerse sin mayores sobresaltos.

Pero si el partido se empantana, si el juego argentino cae en la repetición y Jordania mantiene el cero en su arco, las cosas podrían complicarse. Una selección debutante, liberada de cualquier peso histórico y con la motivación de una oportunidad deportiva irrepetible, puede transformarse en un rival mucho más incómodo de lo que sugiere el papel.