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La Cámpora, el kirchnerismo y un balance de época (parte II)

30 Enero 2026

El autor es miembro de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Cba. El artículo, que no necesariamente expresa la posición del colectivo AGENCIA PACO URONDO, se presentó en dos partes. Acá va el segundo fragmento (ver parte anterior)

Luego de 54% de Cristina en 2011, pensar en voz alta dentro de las organizaciones kirchneristas sobre figuras, tradiciones y problemas estructurales de la Argentina profunda pasó a ser leído como una herejía. Hablar de Julio Argentino Roca, del movimiento obrero como columna vertebral, de la historia militar argentina, de la soberanía nacional y el rol estratégico de las Fuerzas Armadas, de las enseñanzas de Malvinas como causa central, del Día de la Raza y el legado hispánico, de la vigencia intacta de la Ley de Entidades Financieras, del Estado Empresario de Perón, de la explotación de los recursos naturales, de la religiosidad popular, de la cultura criolla y de las tradiciones del pueblo profundo —y, en casos extremos, hasta del propio Juan Domingo Perón (que era hombre y militar) y la doctrina justicialista— fue progresivamente interpretado por los referentes camporistas como un desafío a la “línea” bajada desde el núcleo dirigente y la conducción. Temas típicos de pianta votos, “de facho y conserva”. ¡Si hasta la Marcha peronista fue considerada vetusta!. El resultado fue un empobrecimiento doctrinario deliberado y un desconocimiento de nuestra historia que sacrificó densidad y continuidad histórica en nombre de la comunicación política, moderna, coyuntural y vanguardista.

Lo cierto es que La Cámpora bebió más de una mística contracultural que de una doctrina política surgida de nuestra propia racionalidad histórica como pueblo/nación. Ese imaginario político juvenil se formó menos en la tradición orgánica del peronismo o en el legado de nuestros pensadores nacionales, y más en una épica independiente y autorreferencial, próxima al universo simbólico de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. Una pertenencia cerrada que no consulta ni escucha, con códigos internos, identidad intensa, mística propia, desconfianza hacia afuera, papel picado adentro y una idea de “resistencia” más estética y emocional que estratégica. Cuando una organización juvenil nace para custodiar una herencia y termina viviendo de custodiarla, deja de ser herramienta de transformación para las nuevas generaciones militantes y se convierte en aparato de mera preservación del espacio, impedido, naturalmente, de la posibilidad de construir procesos sociales en los tiempos largos del pueblo.

El problema del sujeto político: “¿Trabajadores, únanse!”

El peronismo clásico edificó su fuerza sobre un dato duro de la realidad. El trabajador organizado no era una identidad cultural ni un segmento etario, ni una temporalidad, sino un sujeto estructural, situado en el corazón de la economía, con capacidad material de presión, con disciplina colectiva, con fuerza de base y con instituciones propias fuera del Estado y del gobierno. No era “pueblo” porque se lo nombrara; era pueblo trabajador porque estaba organizado y porque su lugar en la producción nacional le daba un peso específico y un determinado rol político, incluso en el Congreso, la diplomacia y el comercio exterior. Con Perón, el poder político se sostenía en la organización y en la mediación virtuosa como posibilidad entre los márgenes de los conflictos y los intereses, pero con un sujeto político claro que era la columna vertebral del movimiento nacional.

El kirchnerismo, en cambio, fue desplazando ese centro de gravedad. Su sujeto emblemático pasó a ser la juventud politizada, el estudiante universitario, no como actor complementario en términos de renovación generacional sino como núcleo irradiador de legitimidad, militancia y estética. Esto no significa que el kirchnerismo no haya tenido relación con el mundo del trabajo; la tuvo durante todo su ciclo con un Ministerio y un buen Ministro como Carlos Tomada, y por tramos con fuerza. Pero en términos de imaginario político, de eje vertebrador de toda la política, incluso de épica y de reproducción de cuadros, la figura privilegiada no fue el trabajador organizado sino el joven militante formado en una cultura política universitaria, comunicacional y también estatal.

Los pibes para la Liberación

En el caso de aquella intensidad manifiesta del Patio de Las Palmeras, el derrotero posterior confirma un rasgo estructural de aquella experiencia. Una vez concluido el período de militancia universitaria intensa —cuando la política funcionaba como identidad total y horizonte existencial— la prioridad de muchos de sus integrantes se desplazó hacia el ejercicio de la profesión liberal. La política, que había sido concebida como destino histórico, pasó a ocupar un lugar episódico, nostálgico o testimonial, mientras la inserción individual en el mercado profesional se convirtió en un pasaje natural prioritario. Ese tránsito no debe leerse como una traición personal, sino como síntoma de una concepción política que no logró articular militancia con organización social estable, ni construir un anclaje duradero en el mundo del trabajo y la producción.

Cuando la política se vive como etapa formativa y no como forma permanente de organización colectiva, su final lógico es la retirada hacia la trayectoria individual; y cuando eso ocurre a escala generacional, el resultado no es una generación militante lista para la “liberación nacional”, sino la disolución del sujeto político que se pretendía fundar. Volviendo al sujeto político, y dicho con mayor claridad; la condición estudiantil, aun cuando se prolongue, es transitoria y acotada en el tiempo; la condición de trabajador, en cambio, estructura casi toda una vida. Y allí, se lucha políticamente mientras se trabaja, no sólo cuando sobra el tiempo. Por eso, construir un proyecto político sobre el estudiante implica apoyarse en una etapa; hacerlo sobre el trabajador supone anclarse en una existencia social permanente, en la producción, en la experiencia cotidiana, en la familia y en la base material de la comunidad organizada.

DDHH y grieta

Desde su llegada al gobierno nacional, el kirchnerismo desplegó como bandera principal una política virtuosa en materia de derechos humanos al convertir una demanda histórica en política de Estado, impulsando la anulación de las leyes de impunidad, la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad y la recuperación de la memoria como compromiso institucional. Esa decisión fortaleció el Estado de derecho, restituyó dignidad a las víctimas e intentó consolidar un consenso democrático amplio en torno al terrorismo de Estado como crimen imprescriptible. Una política que nos dignificó como pueblo y que fue referencia a escala mundial. Pero esa política, con el correr del tiempo, también adquirió una arista compleja; tendió a cristalizarse como identidad excluyente, a funcionar como frontera moral interna y a desbordar su función jurídica para convertirse en criterio de alineamiento político ante la sociedad.

Cuando los derechos humanos dejan de ser un consenso democrático transversal y pasan a operar como lenguaje de facción política, corren el riesgo de perder su potencia universal al caer en las categorías menores y mezquinas de nuestra política doméstica actual, y de ser utilizados para clausurar debates estratégicos que exceden —y no niegan— aquella conquista histórica. Tengamos en cuenta que uno de los rasgos más característicos de la ofensiva liberal contemporánea es la utilización demagógica del lenguaje como herramienta de inversión política y moral. A medida que la política se inscribía cada vez más en la lógica binaria de la grieta, dividiendo las tribunas en “ustedes o nosotros”, el adversario encontró terreno fértil para responder con una demonización reactiva y simplificadora, como el número de desaparecidos, o “el curro de los DDHH”. Señalar esto no implica retroceder en esa agenda ni ceder frente al sector reaccionario que pretende resignificarla, “pacificar” o cambiarle el signo, sino advertir que cuando una política justa y potente se enmarca también en una dinámica espejada de confrontación permanente, puede terminar facilitando su propia desnaturalización.

La debilidad política del 24 de Marzo

Con el paso de los años, si bien la alegría y el clima festivo siempre es bienvenido en las calles como catalizador de las heridas populares abiertas, el 24 de marzo dejó de ser solo una jornada de recogimiento, denuncia política y pedagogía histórica para transformarse, en los últimos tramos, en una escenificación atravesada por agendas y estéticas ajenas a la experiencia histórica que se conmemora. Performances provocativas, cuerpos desnudos, consignas superpuestas y una especie de “kermesse militante” convirtieron la marcha en un evento identitario para diluirse en un significante amplio de “violencias” indistintas. Cuando todo entra en “la marcha” de manera abrupta y forzada, aprovechando la dinámica de los “nuevos tiempos", el núcleo político e histórico pierde densidad. Incluso la incorporación de categorías contemporáneas sin respaldo histórico específico (como la idea de desapariciones “trans” durante el genocidio), termina generando confusión, reacción y descreimiento, facilitando y reproduciendo la impugnación negacionista que se pretende combatir. La memoria no se fortalece cuando se expande sin criterio, sino cuando se cuida y profundiza su sentido, se preserva su lenguaje y se mantiene claro qué se recuerda, por qué y contra quién. En síntesis, una conmemoración tan cara a nuestros sentimientos, sin anclaje profundo en la historia y sin contenido nacional no alcanza, por sí sola, para proyectar futuro para nuevas generaciones.

En ese clima, muchos jóvenes antikirchneristas terminaron siendo el producto inverso —pero simétrico— de la misma lógica; formados más en la reacción contra un relato que en la comprensión histórica de fondo, abrazaron el negacionismo no como resultado de un conocimiento crítico del pasado, sino como gesto identitario frente a una memoria que percibieron saturada, ritualizada y políticamente instrumentalizada.

¿No da la impresión de que a Milei muchos de los temas le llegan prácticamente resueltos, listos para ser capitalizados? Como si buena parte del terreno hubiera sido despejado de antemano y solo quedara aprovecharlo. ¿Acaso no estamos sorprendidos del consenso y el apoyo que encuentra en gran parte de la sociedad, pese a herirlos en sus necesidades vitales?. Esa ventaja no nace de su fortaleza, sino de nuestras debilidades discursivas y políticas; del vacío que dejamos en la representación de muchos problemas reales y del lenguaje que abandonamos. Allí se explica, en buena medida, su capacidad para convertir malestares dispersos en apoyos concretos.

Un contenido ausente

Persiste un vacío en el modo en que este período es narrado y comprendido. Hay aspectos que no se nombran con la claridad ni con el énfasis que su incidencia histórica exige: la estructura económica, política y cultural de dependencia que la dictadura vino a consolidar y que, bajo nuevas formas, continúa condicionando la vida nacional incluso en democracia. Nos referimos a los apellidos civiles que la sociedad debería recordar con la misma nitidez con la que recuerda a Videla o a Galtieri, a casi cincuenta años del retorno democrático. Sucede que el sentido común de la democracia argentina fue colonizado y, por ello, nuestra dirigencia política no supo, no quiso o no pudo construir una verdadera democracia para el pueblo. La dictadura fue derrotada políticamente, el pueblo la sacó, pero sus bases económicas y culturales no solo sobrevivieron, sino que fueron asumidas como “normales” por la mayoría del arco político demoliberal. Y allí está, aún vigente e indiscutida, la Ley de Entidades financieras que es el mástil de todo el andamiaje de la dependencia económica para la Argentina.

El constante retorno de los civiles

Suele afirmarse que el gesto de Néstor Kirchner al bajar los cuadros tuvo un enorme valor pedagógico y simbólico para una generación. Y tal vez lo tuvo. Pero una formación política más completa, útil y situada hubiera exigido, además, correr el foco hacia las responsabilidades civiles que hicieron posible el terrorismo de Estado, con mayor vigor, para habilitar otra dimensión política sobre el tema y encontrar elementos que colaboren a la conformación de un diagnóstico histórico y político, lo más racional posible. Aunque algo de eso ocurrió con Magnetto de CLARÍN. En síntesis, la democracia recuperada en 1983 colocó con justicia a los ejecutores del terror en el centro del juicio histórico, y eso fue una gran conquista popular, pero dejó en penumbras a quienes diseñaron y se beneficiaron del proyecto económico que la dictadura vino a imponer. Al narrar aquel período como una anomalía exclusivamente militar, se desatendió la estructura de poder que hizo posible el terrorismo de Estado y que, en buena medida, siguió operando bajo formas democráticas. Esa lectura parcial ayuda a explicar por qué hoy reaparecen, con legitimidad electoral, intereses que ya habían condicionado el destino nacional a sangre y fuego, por caso los vencedores en Malvinas. El propio Javier Milei ha manifestado admiración pública por figuras como Margaret Thatcher, Ronald Reagan o Winston Churchill, íconos colonialistas del poder anglosajón.

Luego nos sorprendemos de que esos civiles promotores y beneficiarios de la dictadura lleguen a la presidencia por el voto popular, o de que otros, desde las sombras, la consideren un “puesto menor".

Si Evita viviera sería Montonera

A lo largo de todo el ciclo kirchnerista se consolidó una idealización superficial de los años setenta convertida en épica militante permanente. Esa lectura no solo deshistorizó en parte una experiencia trágica de un período complejo de nuestra historia política reciente, sino que profundizó un prejuicio antimilitarista heredero directo del dispositivo desmalvinizador de la posguerra. En esa confusión conceptual se instaló una idea tan eficaz como dañina; que la memoria y los derechos humanos eran incompatibles con la defensa nacional, y que reducir las Fuerzas Armadas y la política de defensa equivalía, casi automáticamente, a fortalecer la democracia. Así se consolidó una debilidad estratégica persistente, que atraviesa desde la dirigencia hasta el último militante; la creencia de un país sin hipótesis de conflicto, sin necesidad de formación de cuadros militares nacionales y sin articulación entre defensa, Estado, industria y comunidad, justo cuando el escenario internacional se volvió más inestable, competitivo, incierto y riesgoso. Lo más grave es que de esa pedagogía surgieron generaciones formadas en una premisa falaz; la idea de que la Argentina vive al margen de las tensiones geopolíticas y que la defensa es un residuo del pasado. Educados en esa cultura de la indefensión, terminan asociando democracia con desarme y derechos humanos con negación de la soberanía, reproduciendo sin advertirlo una matriz funcional a los mismos intereses que históricamente condicionaron al país.

Como dice una amigo que milita en HIJOS; “veo un auto con la silueta de Malvinas en la luneta y yo pienso que ahí va un facho de mierda”. Y si. Esa reacción expone el daño cultural de una grieta llevada al extremo, donde símbolos nacionales compartidos dejan de ser patrimonio común y pasan a funcionar como marcas de sospecha ideológica, empobreciendo la política, ocultando nuestro sentido histórico y fracturando el sentido de pertenencia colectiva.

¿No convendría preguntarse si, en la lectura más difundida del kirchnerismo sobre los años setenta, figuras como Isabel Perón y José Ignacio Rucci quedaron ubicadas en un lugar incómodo, lateral o directamente negativo dentro de la propia historia peronista? ¿No fue Isabel presentada casi exclusivamente como antesala del golpe, sin ponderar en su justa medida los méritos y el contexto de crisis institucional que atravesó su gobierno constitucional? ¿Y no quedó Rucci reducido a la imagen de un sindicalista conservador, perdiéndose de vista su papel como articulador clave entre Perón y el movimiento obrero en una Argentina muy distinta a la de 1955?

En esa simplificación, ¿no se recortó selectivamente el pasado en función de una narrativa épica que dejó de lado zonas decisivas para comprender la etapa en toda su complejidad? Por ejemplo, ¿no resulta llamativo que el asesinato de Rucci por parte de Montoneros rara vez haya sido abordado con la claridad histórica que un hecho de esa magnitud exige? Ese silencio —o tratamiento tangencial— ¿no evitó, acaso, enfrentar uno de los episodios que mejor expresan la fractura interna del movimiento y el choque entre la conducción de Perón y la lógica de la violencia política que, poco a poco, pavimentaría el camino hacia el horror posterior?. Solo una mirada integral y honesta sobre nuestra propia historia habilita una maduración política real hacia el futuro.

Una militancia colorida pero prejuiciosa

Lo cierto es que en una franja importante de la militancia kirchnerista se consolidó una pedagogía política que miró con desconfianza —cuando no con abierto rechazo— a componentes centrales de la tradición histórica argentina; el sindicalismo como columna vertebral, las Fuerzas Armadas como parte de la defensa nacional, la religiosidad popular y el lugar del Papa Francisco, la cultura criolla, el legado hispánico y el mestizaje, los símbolos patrios, Malvinas, e incluso figuras decisivas de la construcción estatal y la unidad nacional como Roca. Ese vaciamiento de referencias convivió con la adopción entusiasta de nuevas consignas identitarias —indigenismo, ecologismo, lenguaje inclusivo, masculinidades, aborto, deconstrucciones y agendas culturales globales— que, aun legítimas en su plano, terminaron ocupando el centro del discurso político. El contraste no fue menor; mientras se relativizan elementos que históricamente habían servido para organizar pertenencia nacional, se fortalecen banderas que estructuraban identidad interna, más aptas para la cohesión de grupo que para la construcción de mayorías populares amplias.

En ciertos sectores del progresismo se volvió visible un rechazo casi reflejo hacia todo lo que remita a la tradición militar, al sindicalismo y a la Iglesia, como si esos mundos fueran ajenos —o incluso opuestos— a cualquier proyecto emancipador. Casualmente dos de los mayores cuadros revolucionarios de nuestra historia reciente provienen de esas instituciones.¿Qué fundamentos estratégicos sostienen la promoción de una separación tajante entre Iglesia y Estado en una sociedad donde la religiosidad popular tiene arraigo histórico y popular, en el momento en que el mundo tiene un Papa argentino? ¿Cómo se articula un discurso antimilitarista con una tradición política en la que su principal conductor proviene de las Fuerzas Armadas?¿Qué efectos produce la deslegitimación sistemática de la CGT en una nación que cuenta con uno de los movimientos obreros más sólidos del mundo? ¿Y qué implicancias tiene analizar Malvinas únicamente desde la dimensión humanitaria, omitiendo su carácter estructural como causa de soberanía y disputa antiimperialista?

El dilema actual

El orden internacional que se configuró tras 1945 —con Estados nacionales robustos, industrialización como horizonte estratégico, centralidad del trabajo asalariado, sindicatos con gravitación política, fuerzas armadas con hipótesis de conflicto definidas y una política concebida como conducción de comunidades organizadas— fue el suelo histórico sobre el que se pensaron muchos de los proyectos nacionales del siglo XX en nuestra región— está cediendo ante otra arquitectura global, dominada por finanzas desancladas, plataformas tecnológicas, retroceso del mundo del trabajo tradicional, hiperconexiones, fragmentación social y Estados con menor capacidad de decisión. El peronismo nació como respuesta histórica a aquel mundo; organizó a los trabajadores, construyó soberanía económica y pensó la política como dirección estratégica de una nación industrial en ascenso. Cuando de ese suelo histórico ya no queda casi nada, no alcanza con repetir sus fórmulas; hay que comprender qué de ese legado es esencia permanente y qué era circunstancia de aquella época. El desafío no es abandonar al peronismo, sino traducir su núcleo a un escenario donde las condiciones materiales ya no existen del modo aquel, pero donde el drama histórico de nuestra dependencia permanece intacto.

La Argentina no está solo bajo ataque, está bajo ruinas. Y para reconstruirla hace falta algo más que lealtades afectivas, internismo y encapsulamiento ideológico. En lo político y programático, hace falta un proyecto colectivo lo más amplio, serio y contundente posible. Si el campo nacional no reconstruye su inteligencia estratégica, si no rehace su vínculo con los sectores populares, si no abandona su internismo cupular, si no recupera la calle política, si no ordena un programa y no arriba a una nueva síntesis que aprenda de sus límites, la derrota dejará de ser una contingencia para convertirse en nuestro destino. Y la historia, que nunca espera, volverá a pasar por encima de quienes prefirieron la identidad a la conducción del conjunto y la nostalgia a la reconstrucción nacional.

Lo cierto es que nuestros dirigentes han perdido la capacidad de formular respuestas nacionales a los problemas nacionales. En ese vacío se infiltró una guerra cultural importada, pensada para otras sociedades y otros conflictos históricos, que desplaza el centro de la discusión hacia disputas identitarias y morales incapaces de ordenar la vida colectiva. No sorprende que, ante tanto vacío político y cultural, la injerencia de Estados Unidos en la vida argentina no se limite al plano económico, sino que penetre también en el terreno simbólico. Una parte de la sociedad la asume con naturalidad, como si fuera el atajo hacia una supuesta “inclusión en el mundo”, eco de una vieja tradición que asocia lo moderno con la imitación de Occidente, y prueba del rotundo fracaso político de la dirigencia. Por suerte, frente a ello, otro sector reconoce en esa presencia un mecanismo de subordinación que limita la capacidad del país para decidir su propio rumbo. En el fondo, no se enfrentan solo modelos económicos, sino dos imaginarios culturales; el que normaliza la dependencia bajo la apariencia de cosmopolitismo aspiracional y el que entiende la soberanía como núcleo de la identidad nacional.

Mientras la política se enreda en esa escenografía ajena y con categorías políticas que no nos calzan adecuadamente porque no nos pertenecen, queda sin resolver la pregunta verdaderamente decisiva: quién gobierna, con qué autoridad efectiva, bajo qué reglas comunes y al servicio de qué intereses sociales, económicos y soberanos. Una fuerza capaz de superar el rumbo actual del país no se construirá elevando el tono del discurso ni refugiándose en una supuesta superioridad moral, porque el problema que dejó el terreno libre no es cultural sino político, organizativo y estructural, desde el año 1976 hasta nuestros días.

Lo que está ausente son los pilares de autoridad democrática efectiva. Decisiones que se cumplan, instituciones que ordenen las rutinas, las expectativas y un Estado que vuelva a ser reconocido como árbitro legítimo de la vida colectiva. Sin esa arquitectura, la política se reduce a una declaración moral y el conflicto deriva en un espectáculo verdaderamente decadente, con el pueblo como testigo expectante y, a la vez, ausente de su propia escena histórica. Recuperar ese piso —sin violencia, sin arbitrariedad y sin escenificación punitiva— es la condición previa para cualquier proyecto que aspire a gobernar y no sólo a oponerse como límite desde la ética ciudadana minoritaria.

Falsas banderas

Si algo deja al descubierto el recorrido que analizamos es que la crisis del campo nacional es también una crisis de lenguaje, de categorías políticas y de sentido histórico.Tal vez no sea un exceso afirmar que el olvido —o la lectura fragmentaria— de nuestra propia historia sea una de las claves más profundas para entender el drama argentino presente. No se trata de un problema académico ni de una discusión erudita. La incapacidad de producir un instrumento cultural propio, arraigado en la experiencia histórica argentina, compromete directamente la posibilidad misma de una política soberana. Sin una matriz cultural nacional, las concepciones políticas se vuelven algo así como una especie de préstamo, las ideologías se importan sin mediación y la lectura de la realidad social queda filtrada por esquemas ajenos a nuestros procesos concretos.

Cuando un movimiento político abandona esa base, queda expuesto a un riesgo mayor; movilizar al pueblo bajo banderas que no ha creado, con consignas formuladas desde otras realidades y al servicio de intereses que no son los suyos. Esa colonización no siempre opera por la fuerza; muchas veces actúa como terrorismo ideológico blando, imponiendo tabúes, prejuicios, amenazas y censuras; clausurando debates y desarmando la capacidad crítica de una comunidad para pensarse a sí misma, en nombre de “los nuevos tiempos, las nuevas agendas y la lealtad”. El resultado es una impotencia política profunda. Se actúa, se milita, se declama, pero ya no se comprende el terreno sobre el que se pisa. Nuestros dirigentes, del primero al último, salvo alguna excepción que no tuerce la regla, parecen no entender el país en el que viven, no conocen nuestra historia y no tienen formación nacional. ¿Qué se puede esperar de su militancia juvenil?

El problema, entonces, no es la falta de ideas ni la necesidad de “inventar” doctrinas nuevas, sino la pérdida del imperativo de autenticidad. La política nacional no requiere una originalidad forzada, sino apropiación consciente de las categorías existentes, adecuándose a nuestra historia, a nuestra estructura social, a nuestros conflictos reales y a nuestro destino existencial integrado a la Patria Grande. Sin ese trabajo previo —cultural, político e intelectual— cualquier proyecto termina hablando un idioma prestado, y un pueblo que no se reconoce en su propio lenguaje queda condenado a repetir consignas ajenas mientras otros deciden su destino.

Lo cierto es que La Cámpora bebió más de una mística contracultural que de una doctrina política surgida de nuestra propia racionalidad histórica como pueblo/nación.
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    OSPIL

Comunicado de la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (OSPIL)

30 Enero 2026

Recientemente el gobierno nacional dispuso la baja de algunas empresas de medicina prepaga entre las cuales, por un error de denominación se menciona a la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (OSPIL), una asociación civil sin fines de lucro financiada con aportes y contribuciones de carácter obligatorio por parte de trabajadores y empleadores.

Por ello, la obra social informó a sus beneficiarios y prestadores que continúa brindando normalmente sus servicios de salud, "a pesar de las enormes dificultades que nos genera el permanente y exponencial incumplimiento de algunas empresas del sector lechero cuya morosidad resiente el pago de las prestaciones, tales como SANCOR CUL, VERÓNICA SA, ARSA, LA LÁCTEO, LÁCTEOS CONOSUR/ LA SUIPACHENSE, etc., las que globalmente adeudan actualmente a nuestra entidad una suma superior a los 25 MIL MILLONES DE PESOS" publica la obra social en un comunicado.

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    Edinho Silva

46 años del PT: compromiso con Brasil

30 Enero 2026

Brasil vive un momento decisivo más de su historia reciente. En el plano internacional necesita lidiar con la estancamiento de la economía mundial y sus consecuencias, la inestabilidad geopolítica, el regreso, organizado en proyecto político, de la ideología fascista, del avance del autoritarismo, la profundización de las desigualdades y el desmonte del orden global construido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En el plano doméstico se impone la decisión entre seguir preso a un modelo de desarrollo, político, excluyente y sumiso o construir un proyecto democrático, soberano y socialmente justo. Ese debate no se refiere apenas a los partidos políticos, ni sólo a los gobiernos, sino al conjunto de la sociedad brasilera. Brasil tendrá que elegir un camino.

La experiencia democrática demostró que no hay desarrollo sustentable sin inclusión social, ni estabilidad política sin reducción de las desigualdades. El futuro del país depende de la capacidad de articular crecimiento económico, justicia social, democracia y soberanía nacional en un mismo proyecto.

En ese contexto la reelección del presidente Lula en 2026 representa más que la continuidad de un gobierno: significa la reafirmación de un proyecto de país comprometido con la reconstrucción del Estado, implantación de un proyecto que dialogue con los desafíos del siglo 21, que construya nuestra soberanía con la reducción de las desigualdades y la defensa de la democracia. Un Brasil capaz de combinar agricultura fuerte, industria desarrollada, ciencia, tecnología y generación de riqueza con combate a la pobreza, ampliación de derechos y protección ambiental.

Uno de los mayores desafíos de este nuevo ciclo es la transición energética delante de la emergencia  climática. No hay más espacio para el negacionismo ambiental ni para la falsa oposición entre desarrollo y preservación. Brasil reúne condiciones únicas para liderar un nuevo modelo de desarrollo sustentable, capaz de generar empleos, innovación y riqueza sin destruir sus biomas.

Otro eje estratégico es el desarrollo tecnológico e industrial, especialmente delante del hecho de Brasil tener una de las mayores reservas de tierras raras del mundo. Esos recursos son fundamentales para las tecnologías del futuro. La soberanía sobre esas riquezas debe estar al servicio del desarrollo nacional, de la ciencia, de la innovación y del interés de la nación, de las futuras generaciones y no seguir la lógica de la simple exportación de materias primas. Brasil quiere y puede mucho más.

La educación tiene que permanecer como un pilar estructural. La universalización de la educación integral y el derecho a la guardería y el cuidado con la primera infancia significan el pilar de una estrategia de desarrollo con justicia. Ningún país superó desigualdades estructurales sin invertir de forma constante en la infancia, la seguridad alimentaria, en la protección social de los niños, sin cuidar de la juventud, sin proporcionar la igualdad de oportunidades, sin posibilitar la prosperidad. 

El debate sobre la reducción de la jornada de trabajo también precisa ser enfrentado con seriedad. El tiempo es un derecho social. Reducir la jornada mejora la calidad de vida y amplia el acceso al estudio, al placer y la convivencia familiar. Si esos argumentos no bastan, el crecimiento vertiginoso del aumento de la producción con cada vez menos mano de obra, la reducción de la jornada de trabajo se torna urgente, entre otras iniciativas, para evitar el colapso del actual modelo de producción.

La tarifa cero en el transporte público debe ser comprendida como política estructural en el actual modelo urbano. Democratizar la movilidad es democratizar el acceso al trabajo, a la educación, a la cultura y las oportunidades.
Ningún proyecto de futuro puede ignorar la seguridad pública. Es preciso deshacer dos mitos: el de la supuesta competencia de la derecha en el tema y el que la izquierda no estaría preparada para enfrentar el crimen. La experiencia reciente mostró que liberar armas y transferir la responsabilidad al ciudadano no reduce la violencia, al contrario, sólo aumenta. Seguridad pública exige inteligencia, tecnología, valorización de las fuerzas de seguridad, combate al crimen organizado, prevención, políticas sociales. La violencia afecta sobre todo a los más pobres, la juventud negra, las periferias. Combatirla es proteger vidas, establecer la democracia en los territorios, garantizar derechos.

Es fundamental reafirmar el derecho al deporte, a la cultura y al placer como dimensiones esenciales de la ciudadanía, instrumentos de inclusión, formación humana y pertenencia social.

Es impostergable una reforma político-electoral en el corto plazo. Sin ella no frenaremos la sangría de la democracia representativa ni su descrédito en la percepción popular. La democracia precisa ser defendida socialmente como un valor innegociable. El PT precisa buscar en su historia sus lazos con la democracia directa y defender sin treguas que el Presupuesto público sea accesible para la sociedad civil organizada. Las inversiones públicas no pueden ser definidas por los Parlamentos en todas las instancias, sin participación popular.

Completando en febrero 46 años de existencia, el Partido de los Trabajadores carga una trayectoria ligada a la lucha por la democracia, por los derechos sociales y por la soberanía nacional. Ese camino impone responsabilidades: dialogar con la sociedad más allá de sus bases, renovar liderazgos, agendas programáticas y repensar su estructura organizativa. Por eso convocamos al 8° congreso para abril de este año. Vamos a movilizar el PT para los desafíos de ahora y del futuro.

El legado del presidente Lula permanece como referencia democrática y de una nación justa. Pero el futuro del país dependerá de la capacidad de sus fuerzas políticas que sostiene ese proyecto de presentar respuestas concretas a los desafíos del desarrollo, de la seguridad, de la justicia social y de la democracia.

Brasil precisa de unidad en torno de un proyecto nacional. La disputa política de nuestro tiempo no puede ser resumida al odio, la intolerancia, “el griterío entre hinchas dentro de un estadio”, ella precisa ser balizada a la luz del día, con ideas, propuestas y dialogo. Tenemos que construir una agenda para Brasil, para las futuras generaciones, que puedan ir mucho más allá de las “guerras virtuales” y fake news, de la propagación de mentiras y narrativas vacías. 

(*) Presidente nacional del PT; ex-ministro da Comunicación Social (2015-16, gobierno Dilma) y exintendente de Araraquara (SP)

Traducción: Santiago Gómez

 

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    Rocca y Kirchner en inauguración en Techint
    Rocca y Kirchner en inauguración en Techint
INDUSTRIA NACIONAL

El silencio del peronismo y la CGT por el affaire Milei-Rocca: ¿No tienen nada para decir?

30 Enero 2026

Mientras un sector importante del peronismo realmente existente debate sobre las autoridades del partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, se produjo un affaire interesante entre el gobierno de Javier Milei y el empresario Paolo Rocca, a partir de una licitación muy importante en Vaca Muerta donde una empresa de Techint quedó relegada a manos de una competidora de la India

El tema debería ser pertinente al peronismo porque concierne a cuestiones vinculadas a una visión basada en "la producción y el trabajo argentino" como supuestamente caracteriza al justicialismo. Solo el economista y precandidato a presidente Guillermo Moreno salió públicamente con un planteo en el que defendió la posición de Techint, que produce esos tubos en su planta SIAT de Valentín Alsina, en provincia de Buenos Aires. ¿Al PJ bonaerense no le interesa el tema? ¿Y al gobierno provincial? 

En la licitación de los tubos, según las crónicas de diarios especializados, Techint ofertó un precio bastante más caro que la empresa ganadora y también que otras chinas. Pero como reseñó un interesante artículo de Horacio Pereira en El economista "empresas como Welspun operan con respaldo estatal, financiamiento favorable y acceso a insumos subsidiados, en un contexto donde China fija el piso mundial del acero". 

En el mismo sentido, el economista peronista Moreno propuso hacer costos para evaluar el por qué de esa diferencia. "En Argentina hay un problema con el precio de la energía. Además, China subsidia sus exportaciones. Vende a precios abajo de sus costos. La empresa india se abastece en China. No podemos perder nuestras capacidades industriales", describió. Fue el único dirigente peronista que dijo algo. 

Al silencio del peronismo se suma el de la CGT o más específicamente el de la UOM, gremio de los metalúrgicos. ¿La cruzada del gobierno de Milei - que como se vio no es solo discursiva - contra la industria nacional no afecta a los trabajadores del sector? Las estadísticas de estos dos años de gestión libertaria son claras: es el sector que más retrocedió, en actividad y generación de empleo. 

En ese silencio pareciera primar, razonablemente, cierta cuestión táctica contra Rocca, empresario clave de la industria en Argentina que fue muy crítico de los gobiernos kirchneristas. Además, Rocca fue una de las voces de la elite empresarial argentina que más elogió a Milei y hoy es un ariete en la reforma laboral regresiva que impulsa la gestión liberal y que tiene como uno de sus objetivos al sindicalismo peronista. Lo mismo se vio también en las redes o en conversaciones con militantes peronistas donde se escuchó mucho el "en ésta estoy con Milei". 

En la red X, el ex presidente del INTI Enrique Martínez, un hombre interesado en el desarrollo industrial argentino, resumió parte del malestar con Rocca: "Techint tuvo la opción. Podía ser el cimiento de toda una industria competitiva basada en acero nacional barato. O podia ordeñar a clientes internos con su poder monopolico. Eligió 30 años lo segundo. Ahora culmina el ciclo sometido a los dislates del orate. Nos jodimos todos".

Si ese argumento es válido siguen siendo pertinentes al menos dos preguntas: ¿Qué tiene para decir el kirchnerismo que gobernó 16 años sobre ese supuesto rol de Techint, tan perjudicial para sus clientes internos? Y la siguiente: ¿Entonces hay que dejar quebrar a Techint y que cierre sus plantas en Argentina? Quién se anima a responder que sí en la segunda pregunta. Milei ya dio su opinión al respecto. ¿Coincidimos con él?

El debate tiene complejidades porque Techint tiene muchas virtudes y sus plantas en Argentina - al igual que sus trabajadores calificados - así lo demuestran. La diferencia en precios con competidores chinos e indio puede hablar de cierta cultura prebendaria pero también podría invitar a revisar costos internos y a reflexionar sobre las políticas industriales de Argentina y compararlas con la de países como India o China, por ejemplo. ¿En ellos funciona el "libre mercado"? ¿El Estado no interviene en el desarrollo industrial de esas naciones?

El tema sin dudas tiene que ver con cómo pensar el desarrollo nacional que debe pivotear sobre el crecimiento de la industria en el país. En este caso, se trata de inversiones en Vaca Muerta, zona estratégica argentina, que involucran a YPF, la petrolera nacional. ¿No habría que pensar en cómo se incluye a proveedores locales en el supuesto boom de inversiones que hay y habrá en la región? En esos debates es importante escuchar la voz del peronismo o del movimiento obrero organizado

El debate tiene complejidades porque Techint tiene muchas virtudes y sus plantas en Argentina - al igual que sus trabajadores calificados - así lo demuestran. La diferencia en precios con competidores chinos e indio puede hablar de cierta cultura prebendaria pero también podría invitar a revisar costos internos y a reflexionar sobre las políticas industriales de Argentina y compararlas con la de países como India o China, por ejemplo. ¿En ellos funciona el "libre mercado"?
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    Parque Los Alerces Incendio
    Foto: Gentileza Diario Crónica

La Plata: impulsan una campaña solidaria para los brigadistas en el sur

29 Enero 2026

Los incendios forestales no dan tregua en la Patagonia. Ante la inacción del Estado nacional, una familia platense lanzó una campaña solidaria para asistir a los brigadistas del Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, que para combatir el fuego cuentan con su equipamiento deteriorado. El objetivo es reunir 8 millones de pesos para renovar las mochilas tácticas ignífugas de los integrantes del cuerpo.

La iniciativa nace del fuerte lazo que une a esta familia con el sur del país. Si bien varios de sus integrantes viven en La Plata, dos hermanas se radicaron hace años, respectivamente, en San Martín de los Andes y en Trevelin. La segunda formó familia junto a un brigadista, lo que le permitió vivir de cerca la crítica situación que atraviesan.

“Necesitamos difusión para poder llegar al objetivo y cuidar a quienes están salvando bosques y viviendas de pobladores”, señalaron los impulsaron de la campaña. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias solidaridad.alerces a nombre de Verónica Mercedes Fariña de Diego.

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Bajo Flores: diez años de la represión salvaje de la murga del Barrio 1-11-14

29 Enero 2026

El 29 de enero de 2016 entre 85 y 100 chicos y chicas de la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” ensayaban en la manzana 9 del Barrio 1.11.14, cuando se presentó una grúa de la Policía Federal escoltada por dos patrulleros de Gendarmería Nacional. A los pocos minutos los efectivos comenzaron a disparar balas de goma y siete personas resultaron heridas, entre ellos tres menores de edad.

El Tribunal Oral N°12 condenó a cinco agentes en mayo de  2023 por la represión. Los jueces Darío Medina, Claudia Moscato y Luis Márquez responsabilizaron a los uniformados por los delitos de vejaciones en concurso ideal con lesiones leves agravadas por el empleo de arma de fuego y abuso de sus funciones. La pena fue de tres años y seis meses de prisión para Elvio Ezequiel Cardozo, Darío Fernando Soler Páez, Saúl Humberto Juáres y Esteban Smolares. A Yanina Maldonado le impusieron una pena de tres años y Guido Cativa fue absuelto. El tribunal rechazó la solicitud de detención inmediata de la fiscala Ángeles Ramos. A casi tres años, la sentencia todavía no está firme. A su vez, los condenados también habían recibido la inhabilitación especial para ejercer la función pública por diversas cantidad de años, pero dado el paso del tiempo ya no rige.

Florencia Torres, una de las víctimas de aquella jornada, dialogó con AGENCIA PACO URONDO y recordó lo sucedido: "Estábamos en pleno ensayo como todas las tardes y de repente se hicieron presente efectivos de Gendarmería con una grúa pidiendo que se les ceda el paso. El director de la murga se puso a hablar con ellos mientras nosotros les decíamos a los chicos que se vayan corriendo porque ya sabíamos que no iban a querer dar la vuelta. Uno de los gendarmes se bajó del patrullero, empezó a gritar y sacó el arma. Yo me di vuelta y le dije que pare, que no vaya a tirar y volví a girar para apurar a los chicos. No terminé de decirles que se empezaron a escuchar disparos. Gritos y disparos, y más gritos y disparos".

Además, agregó: "No teníamos cómo cubrirnos de las balas. Lo encontré a mi nene apoyado contra la pared gritando. Lo puse detrás mío y empecé a correr. La calle se me hizo eterna. Cuando empecé a sentir los impactos no sabía que eran balas de goma. Llegué a la esquina y ahí se me va mi nene. Me manotea una nena de la murga que tiene 12 años, vio que tenía sangre y me empezó a gritar que no me muera. Me agarró una señora y yo gritaba desesperada porque en la corrida había perdido a mi hijo. Se había metido en la casa de una vecina, donde me metí también. Cuando mi nene me vio llena de sangre empezó a gritar y por suerte me dijeron que eran balas de goma. Ahora tiene 9 años y le sigue teniendo miedo a la policía, y eso es algo muy feo porque se supone que él tiene que creer que una persona de una fuerza de seguridad lo va a cuidar, no que lo va a lastimar".

Por otro lado, compartimos algunos de los otros testimonios que fueron parte de la querella en aquel momento. Una mujer de 40 años afirmó oír cerca de cincuenta detonaciones, dieciséis le impactaron entre la espalda y las piernas: “Los más chiquititos estaban adelante encima, lo que nunca pasaba, y a los que dispararon no les importó. Empezaron los disparos y nos gritaban ‘negros de mierda’ e insultaban. Yo empecé a retroceder y correr, lo agarré a mi hijo y atiné a tirarme contra las paredes”.

Otro hombre, también de 40 años y parte de la murga, padre de un joven de 14, deslizó: “Cuando veo al patrullero les pido que paren y si pueden retroceder por que había muchos chicos ensayando. Bajan dos gendarmes, hablamos tranquilos, pero el chofer avanzó igual y chocó a dos mujeres. Para evitar problemas le solicito a la gente que abra paso. Avanza y también el camión de Gendarmería. De atrás salen dos gendarmes, ni bien pido que no usen las armas porque hay muchas criaturas uno me empuja, caigo, y en el piso me tiran con la escopeta. Mi hijo se cruza y me cubre con el cuerpo. El impacto de bala pega entonces en su pierna, y salimos corriendo”.

La balacera, según el relato, fue en aumento: “El mismo gendarme me seguía tirando, me escondí entre una casa y el kiosco. Mi hijo se metió para los departamentos de Illia 2, y se escondió con algunos chicos que también corrieron. Cuando me dejan de tirar, comienzan a tirar para todas partes y contra la murga en particular, contra los chicos y las mujeres que se quedaron en la calle. La gente pedía por favor que dejen de tirar, y los gendarmes seguían. En ese momento llegan refuerzos de Gendarmería, alrededor de cinco patrulleros en total. Siguieron tirando. Todo duró entre veinte minutos y media hora”, aseguró. 

Otra mujer del Barrio Illia, de 35 años, apuntó sobre un gendarme en particular en el inicio de las tensiones: “Bajaron dos, uno era muy alto y otro era medio gordito y cachetón. Él fue el que más se ensañó con todos. No sé si fue porque los chicos no se apuraban, no sé qué discusión hubo. El gendarme discutía con Marola -así se apoda el director de la murga, al que le armaron una causa- y lo empujan. Los hijos de él, que tienen 13 y 14 años, empezaron a meterse para defenderlo y ahí empiezan a empujar todos. Los chicos de la murga, las mamás, todos. Este gendarme sacó un arma larga y le apuntó al pecho a mi hija y a mi cuñado“.

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Amorim (asesor de Lula): ¿Cómo podemos vivir en un mundo sin reglas?

29 Enero 2026

Cuando fueron oídas las explosiones en Caracas, capital venezolana, en la madrugada del 3 de enero, algo más estaba siendo destruido: la certeza de que América del Sur es, y continuará siendo, un continente de paz. La visión de llamas y aeronaves militares sobre una capital sudamericana era al mismo tiempo inusual y trágicamente surreal. 

Las imágenes del secuestro forzado de un presidente en ejercicio evocan más la captura de Saddam Hussein, el fallecido líder de Irak, que los golpes de Estado de las décadas de 1960 y 1970 en América Latina. Aún la muerte del presidente Salvador Allende, durante el sangriento golpe en Chile en 1973, fue cercada por un aura de heroísmo totalmente ausente en el caso actual. 

Para la mayoría de las personas en la región la intervención militar extranjera parecía cosa del pasado. Entre el final del siglo 19 y el inicio del siglo XX potencias de fuera de América del Sur recurrieron, varias veces, a bloqueos navales o amenazas de fuerza para proteger intereses privados. 

Eso fue antes de los principales desarrollos del derecho internacional del siglo 20. Tales intervenciones sólo eran posibles, o así pensábamos, antes de la consolidación de instrumentos jurídicos como el Derecho del Mar, mecanismo de arbitraje y, claro, la Carta de las Naciones Unidas, que se basa en el principio de igualdad soberana de los Estados y prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado.

Incluso durante la Guerra Fría disputas sobre los límites de las llamadas esferas de influencia en América del Sur no llevaron a violaciones abiertas de las fronteras nacionales. Esa contención, sin embargo, no impidió intervenciones secretas de agencias de inteligencia extranjeras, incluyendo apoyo al derribo de gobiernos electos bajo el pretexto del combate al comunismo.

Sin embargo, a final del siglo 20 la región estaba estableciendo las bases para la integración económica, finalmente canalizando décadas de paz para el desarrollo. Esa confianza se desvaneció. 

La intervención en Venezuela levanta una cuestión mayor que cada vez más define la política internacional: ¿Cómo podemos vivir en un mundo sin reglas? Pilares del derecho internacional proyectados para regular la seguridad colectiva, disciplinar el comercio mundial y promover los derechos humanos están siendo minados de una sola vez. La erosión, una vez iniciada, es difícil de revertir. Como muchos dijeron, estamos aproximándonos de un estado hobbesiano, en que la fuerza militar es el principal determinante de la independencia de hecho de un país y en el cual la guerra es vista nuevamente como medio legítimo de cambio. 

Cuando no hay ley que gobierne las relaciones entre países, la propia imprevisibilidad se vuelve una formidable fuente de poder e intimidación. El “principio de la incertidumbre”, desarrollado en el campo de la física cuántica, parece haber encontrado eco en las relaciones internacionales.

Formulado por Werner Heisenberg, un físico alemán, el sostiene que la posición y el momento de una partícula no pueden ser conocidos simultáneamente con precisión. Ahora podemos decir lo miso sobre el comportamiento de los Estados: cualquier cosa puede suceder en cualquier momento.

Es un momento en que países de todo el mundo está repensando sus estrategias nacionales. El actual escenario geopolítico refuerza la elección de Brasil de abrirse a la cooperación con una amplia gama de aliados, de América Latina a los BRICS y más allá.

Para la mayoría de los países invertir en la diversificación de las alianzas y en la autonomía tecnológica continuará siendo el mejor camino. Lo mismo vale para el continuo involucramiento con las instituciones multilaterales existentes, salvando lo que aún puede ser preservado de las normas y principios establecidos.

El respeto a la soberanía y la no intervención no deben ser abandonados. Debemos aprender con la historia. Incluso en las circunstancias más desafiadoras, la intervención extranjera – especialmente la intervención militar- no es la respuesta. La búsqueda de soluciones pacíficas por medio del diálogo debe continuar siendo la prioridad.

Brasil hace una apuesta existencia por la paz. El uso de energía nuclear exclusivamente para fines pacíficos está consagrado en nuestra Constitución, así como la solución pacífica de controversias y la búsqueda por la integración regional. Este es el camino que Brasil eligió y pretende seguir aún en circunstancias adversas.

La firma del tan aguardado acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un acuerdo con el cual mi buen amigo  Durão Barroso (entonces ministro de las Relaciones Exteriores de Portugal) y yo comenzamos a soñar hace cerca de 30 años, tiene un significado adicional en este contexto.

El resultado puede no satisfacer plenamente a todos los 31 países involucrados. Sin embargo, muestra que negociaciones respetuosas, incluso largas y onerosas, aún son el mejor camino. El Mercosur también finalizó recientemente acuerdos comerciales con Singapur y con la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suecia).

Debemos continuar trabajando por la reforma de las instituciones internacionales, particularmente para abordar la relativa falta de representación del Sur Global. El equilibrio internacional depende de que todos los actores, incluyendo a Europa, tengan una voz auténtica e independiente en el escenario mundial y contribuyan para una multipolaridad positiva y abierta. Brasil continuará trabajando con Europa, China y otros comprometidos con las instituciones multilaterales y la primacía del derecho internacional. Esperemos que juntos podamos evitar un descenso mayor en la violencia y la anarquía.

*Artículo publicado originalmente en The Economist, traducido del portugués por Santiago Gómez.

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    Foto: Camila Ramírez

Quintela: "Mientras la gente sufre, el presidente hace shows"

29 Enero 2026

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, cuestionó con dureza la política del Gobierno nacional frente a las problemáticas que atraviesan las provincias y advirtió que “genera impotencia y bronca la desidia de un Gobierno que decidió ausentarse de los problemas reales de la sociedad”.

En diálogo con AM 530, el mandatario provincial se refirió también al impacto del cambio climático y señaló que “históricamente el sur del país padecía lluvias y nieve, mientras que el norte sufría la sequía, pero hoy esa situación se ha invertido, agravando aún más las dificultades en muchas regiones”.

Quintela denunció además la falta de asistencia del Estado nacional hacia las provincias y afirmó que “no hay ayuda ni acompañamiento, y eso responde a un patrón ideológico del Presidente que debería alertar a todo el arco político”.

En la misma línea, sostuvo que “el Estado nacional está totalmente ausente” y criticó la actitud del jefe de Estado: “Mientras la gente sufre, el Presidente se dedica a hacer shows y dar espectáculos que nos avergüenzan como país”.

Asimismo, el gobernador apuntó contra el uso de las redes sociales y advirtió que “se han convertido en un sistema cloacal destinado a generar odio hacia el peronismo”.

En cuanto a la situación interna del movimiento justicialista, Quintela hizo un llamado a la unidad y al debate: “Tenemos que convocarnos, discutir, diseñar un nuevo proyecto de país y trabajar para contener a los 50 millones de argentinos, con una mirada puesta especialmente en los sectores más vulnerables”.

También destacó el rol del movimiento obrero y remarcó que “es necesario estructurar un plan de lucha, algo que la CGT ya está comenzando a entender”.

Por otra parte, aseguró que “es imposible dialogar con el Presidente” y cuestionó el proyecto de Reforma Laboral impulsado por el Ejecutivo nacional, al señalar que “afecta los derechos de los trabajadores y los recursos de cada una de las provincias”.

En ese marco, advirtió que “la provincia de La Rioja está siendo atacada fuertemente por el Gobierno nacional” y aclaró: “No cuestiono a otros gobernadores; cada uno responde por sí mismo. Nosotros nos plantamos con firmeza frente al Presidente y marcamos nuestras diferencias. No dialogamos porque ellos buscan imponer”.

Finalmente, sostuvo que “la CGT debe hablar con los gobernadores que sí dialogan con el Gobierno nacional y hacerles entender la gravedad de la situación”, y concluyó con una fuerte definición: “Este Presidente no puede continuar. Va a destruir el país. El país ya está destruido y quien deba hacerse cargo va a tener enormes dificultades para sacarlo adelante”.

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    Anfiteatro del Limay
    Anfiteatro del Limay

Anfiteatro del Limay en venta: advierten sobre millonario loteo "privado" que desafía las leyes ambientales en Río Negro

28 Enero 2026

Lotes desde 130.000 dólares, un decreto provincial a medida y la ausencia de un Informe de Impacto Ambiental público. La comercialización de tierras en plena área protegida reabre una herida que la comunidad ya había cerrado en 2007.

El mercado inmobiliario de lujo parece haber encontrado otra grieta en la protección ambiental de la Patagonia. En el corazón del Área Natural Protegida Paisaje Protegido Río Limay, una de las pocas zonas resguardadas en la estepa y visualmente más impactantes de Río Negro, se promociona hoy un desarrollo exclusivo que ha puesto en alerta a las organizaciones sociales.

Un negocio de "lujo" en dólares

Mientras los mecanismos de control estatal parecen adormecidos, la comercialización de al menos 181 hectáreas del área protegida avanza a paso firme. Las inmobiliarias, encargadas de la venta, ofrecen parcelas bajo el concepto de "lotes rurales" con posibilidades de construcción, una preventa que ya está en marcha.

Los datos del negocio son elocuentes:

    • Precios: Las unidades se ofrecen a valores que arrancan en los 130.000 USD y pueden superar los 420.000 USD, todas con costa de río. 

    • El motivo: Se promociona como una oportunidad de inversión en "tierras vírgenes" con acceso exclusivo al río, omitiendo en la publicidad comercial las estrictas restricciones de uso que, por ley, deberían regir sobre el área protegida.

El muro de silencio: ¿Dónde está el Estudio de Impacto Ambiental?

La normativa vigente en Argentina (Ley General del Ambiente 25.675) y en la provincia de Río Negro (Ley 3.266) es taxativa: cualquier proyecto de esta envergadura debe contar con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado y someterse a una Audiencia Pública. Agravando está situación que estamos hablando de un Área Natural Protegida, creada por la Ley M Nº 2946.

Sin embargo, hasta la fecha, el acceso a dicho informe es nulo. Legisladores y organizaciones denuncian un "secretismo administrativo" que viola el Acuerdo de Escazú, un tratado internacional que garantiza el acceso a la información ambiental.

    • No hay registros públicos del visado del EIA.

    • No se ha convocado a la comunidad para evaluar el impacto de las obras viales, la gestión de residuos y la presión antrópica sobre un ecosistema de estepa y río extremadamente frágil.

    • No se tiene en cuenta que es un Paisaje Protegido, donde cualquier intervención por mínima que sea, lo destruye irremediablemente.

La maniobra política: el Decreto 95/24

La sospecha de un “traje a medida” para desarrolladores inmobiliarios se refuerza al observar el calendario oficial. El 13 de agosto de 2024, el gobernador Alberto Weretilneck firmó el Decreto Provincial N.º 95/24, que redefine la Unidad Económica Agraria mínima a preservar y exceptuando en su artículo 8°, inciso c) a “determinados proyectos inmobiliarios”, y dejando su aplicación a criterio de la autoridad competente, en este caso la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático.

Pocos días después de esta modificación normativa, se presentó el proyecto de fraccionamiento del Anfiteatro del río Limay, que igual de expeditivamente, obtuvo el visado necesario para su inscripción catastral. En tan solo nueve meses se cumplieron los pasos burocráticos que dieron inicio a la comercialización activa de lotes protegidos sobre los márgenes del Río Limay.

Tanto para los sectores críticos, así como, para los propios inversores que lo invocan, el Decreto 95/24 aparece como la “llave maestra” para destrabar un negocio inmobiliario que durante décadas había estado bloqueado por la legislación ambiental y las normas de conservación vigentes.

El antecedente de 2007: La historia se repite

No es la primera vez que el sector privado intenta lotear el Anfiteatro. En 2007, un reclamo liderado por organizaciones sociales como la Comunidad del Limay logró frenar un avance similar. En aquel momento, la presión mediática (reflejada en medios como Diario Río Negro y AN Bariloche) forzó al Estado a retroceder, renunciaron funcionarios responsables e incluso se barajó la expropiación de las tierras para asegurar su estatus de protección.

Hoy, la historia vuelve al punto de partida, pero con un mercado inmobiliario más agresivo y un Estado provincial más alineado.

Acciones urgentes

Actualmente, desde la sociedad civil, organizaciones sociales y partidos políticos como el bloque de legisladores de "Vamos con Todos" se exige una respuesta inmediata de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático provincial, dirigida por Judith Jiménez. Piden el cese de cualquier actividad administrativa que convalide el loteo hasta que se garantice el acceso a la información y se verifique la compatibilidad del proyecto con el Plan de Manejo del área protegida.

El Anfiteatro del Limay es un patrimonio que no debería tener precio. Sin embargo, en las oficinas de las inmobiliarias de lujo, ya le han puesto una etiqueta en dólares.
 

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    sancor

Nuevo revés para Sancor CUL

28 Enero 2026

LA JUSTICIA ACABA DE RATIFICAR POR UNANIMIDAD LA INTERVENCIÓN DISPUESTA POR EL JUZGADO DONDE TRAMITA SU CONCURSO

CON UNA MASA DE DEUDA DE ORIGEN LABORAL POST APERTURA CONCURSAL QUE EN TAN BREVE LAPSO DE TIEMPO COMIENZA A UBICARSE POR ENCIMA DE LOS VEINTE MIL MILLONES DE PESOS ($ 20.000.000.000), LA RETICENCIA DE SANCOR CUL A BRINDAR INFORMACIÓN, ENCUENTRA FRENO EN LA JUSTICIA.

La Cámara de Apelación de Feria del Poder Judicial santafesino con competencia en las circunscripciones de Rafaela, Reconquista y Santa Fe, mediante el voto unánime de los tres jueces que la componen, acaba de confirmar la intervención a SANCOR CUL dispuesta por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela en autos “SANCOR CUL s/CONCURSO PREVENVITO (CUIJ 21-24209313-2)”, que ordenó la co administración judicial de la concursada. 

La Resolución firmada por los Dres. ALONSO, FABIANO Y COPPOLETTA de fecha 27 de enero del 2026, ratifica que se encuentra verificada la reticencia reiterada de la concursada a brindar la información requerida por la Sindicatura Plural, generándole dificultades para elaborar los informes que la ley le obliga realizar, destacando asimismo que la existencia de un fideicomiso de administración invocado por SANCOR CUL para tratar de deslindar responsabilidad, no le releva del deber de información que incumbe a la concursada, como tampoco puede sustraerse la misma ni del control y la vigilancia que la ley impone a la sindicatura, ni del proceso dirigido por el juez concursal.

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    Soluciones para viajeros
    Soluciones para viajeros

eSIM: una solución ecológica para viajeros internacionales

28 Enero 2026

La tradicional tarjeta SIM física, presente en la mayoría de los celulares, tiene un impacto ambiental que suele pasar desapercibido: millones de unidades de plástico que se producen, empaquetan y transportan cada año. Frente a este escenario, optar por una eSIM internacional no solo simplifica la conectividad para quienes viajan, sino que también reduce el efecto en el medio ambiente, ofreciendo una opción moderna, práctica y mucho más sostenible.

Menos plástico, menos residuos: el beneficio más visible

Una tarjeta SIM física tradicional requiere una cadena completa de materiales y procesos para su confección, entre ellos:

  • Plástico para la tarjeta en sí.
     
  • Papel o cartón para el empaquetamiento.
     
  • Un protector plástico para mantenerla sellada.
     
  • Tinta y procesos de impresión para la información de la tarjeta.

La huella global de estas SIM es considerable: se fabrican miles de millones al año, lo que genera toneladas de plástico de un solo uso que rara vez se recicla. Y aunque ya existen iniciativas que buscan utilizar basura electrónica para la confección de tarjetas SIM, la mayoría de estas tarjetas termina desechada en vertederos.

La eSIM elimina por completo esta dinámica. No hay tarjeta, no hay embalaje y no quedan residuos una vez finalizado el viaje. Para el viajero frecuente esto se traduce en evitar la acumulación y descarte de múltiples SIM físicas, adoptando una opción más cómoda y sostenible.

Reducción del transporte y de la huella de carbono

Otro impacto poco visible de las SIM tradicionales es su logística. Las tarjetas deben fabricarse, empaquetarse, distribuirse entre operadores, moverse por centros de almacenamiento y luego transportarse hasta tiendas o aeropuertos.

Todo este proceso implica consumo de energía y combustibles fósiles, lo que se traduce en emisiones de dióxido de carbono. Las eSIM, al ser digitales, eliminan la necesidad de transporte físico. La activación se realiza mediante un código QR o desde la app del proveedor, sin intermediarios ni pasos adicionales.

Para los viajeros que compran SIM locales al aterrizar en un nuevo país, las SIM virtuales representan una alternativa con menor impacto ambiental y mayor eficiencia.

Producción más sostenible y menor uso de recursos

Organizaciones del sector de conectividad móvil destacan que la eSIM no solo evita el uso de plástico, sino también los recursos utilizados en su fabricación: metales, agua, electricidad y productos químicos. Al digitalizar este proceso, la industria reduce la demanda de materiales que antes se utilizaban para producir millones de chips desechables.

Algunos proveedores ya incorporan sistemas de gestión de eSIM que reducen el consumo de energía, lo que a su vez disminuye todavía más su huella ambiental.

Mayor vida útil y menos descartes por viaje

En contextos de viaje, una SIM física suele desecharse una vez que el viajero abandona el país donde la utilizó. En cambio, la eSIM permite almacenar múltiples perfiles y reutilizarse de forma indefinida, sin necesidad de cambiar de tarjeta cada vez que se viaja. Esto permite:

  • Cambiar de país sin cambiar de tarjeta.
     
  • Comprar planes internacionales antes de volar.
     
  • Administrar varios operadores desde el mismo dispositivo.
     

Para quienes viajan tanto a destinos cercanos como a lugares más lejanos, esto evita acumular SIM físicas que terminarían en la basura después de cada viaje.

Un aporte individual con impacto global

Aunque utilizar una eSIM internacional puede parecer un gesto pequeño, su uso masivo ayuda a reducir en gran medida la huella ambiental de la industria celular. Cada viajero que opta por una SIM virtual contribuye a disminuir:

  • Plástico de un solo uso.
     
  • Emisiones asociadas al transporte.
     
  • Residuos post-viaje.
     
  • Demanda de materiales de fabricación.

En un contexto donde el turismo sostenible es cada vez más relevante, esta tecnología permite que los viajeros se conecten de manera más responsable sin sacrificar comodidad.

 

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MILITANCIA PERONISTA

La Cámpora: apuntes para un balance histórico del ciclo kirchnerista (parte I)

27 Enero 2026

El autor es miembro de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Cba. El artículo, que no necesariamente expresa la posición del colectivo AGENCIA PACO URONDO, se presenta en dos partes.

La Cámpora no puede ser comprendida como la deriva individual de una generación, sino como la cristalización organizativa juvenil de una etapa determinada del poder político argentino. Nacida en el seno del kirchnerismo y formalizada en 2006 bajo el liderazgo de Máximo Kirchner, La Cámpora expresa una forma específica de concebir la militancia, el Estado y la acumulación de poder en un ciclo que combinó avances reales con límites estructurales profundos. 

A los gobiernos kirchneristas los podemos considerar como nacionales, pero no de liberación nacional. Pero fueron, con todos sus límites y contradicciones, los mejores para el pueblo argentino desde la muerte del general Perón. Tal vez por esto mismo, la situación judicial de Cristina en la actualidad, aunque admita más lecturas, difícilmente pueda separarse del ciclo político virtuoso que encabezó, de las decisiones estratégicas que marcaron ese período y que constituye un marco insoslayable para comprender la dimensión histórica de su figura.

Precisamente por eso, su balance crítico desde nuestras filas es ineludible para entender por qué un ciclo que produjo avances reales no logró fijar de manera duradera las bases del poder popular y derivó, en el presente, en una lógica política internista, obturadora y dañina, más preocupada por preservar la centralidad y cerrar filas identitarias que por alentar, con responsabilidad histórica, la recomposición y organización de un proyecto nacional que esté a la altura del drama nacional al que asistimos.

El marco histórico

En 2003, cuando emerge el kirchnerismo, el escenario internacional estaba marcado por la poscrisis del neoliberalismo de los ’90, el desgaste del Consenso de Washington para América Latina y el impacto geopolítico de la guerra de Irak, que comenzaba a erosionar la legitimidad del orden unipolar estadounidense. En América Latina comenzaba un ciclo de gobiernos posneoliberales, el denominado “giro a la izquierda” —Brasil, Venezuela, luego Bolivia y Ecuador— que ampliaron márgenes de autonomía regional.

En el plano doméstico, una sociedad desorganizada en términos clásicos, un movimiento obrero debilitado por décadas de neoliberalismo y un sistema político atravesado por una profunda crisis de representación. Para 2006, Néstor Kirchner ya había logrado reconstruir la autoridad presidencial, ordenar el sistema político tras el colapso de 2001 y desplazar a los viejos mediadores del peronismo territorial (gobernadores, intendentes, aparato duhaldista). El kirchnerismo empezaba a dejar de ser un gobierno de emergencia para convertirse en un proyecto de poder con vocación de continuidad.

Cada una en su tiempo, las organizaciones juveniles

Durante el peronismo en ejercicio del poder (1945–1955), la concepción política fue clara y coherente; el sujeto estratégico eran los trabajadores organizados, y por eso la movilización se canalizó fundamentalmente a través del sindicalismo, no de organizaciones juveniles autónomas. En esa idea, la comunidad se pensaba ordenada por funciones —trabajo, Estado, Fuerzas Armadas, familia, Iglesia— y no por identidades etarias. De allí se desprende una definición central; la juventud no constituía un sujeto político permanente, sino una etapa biológica de formación previa a la representación, integrada orgánicamente al conjunto del movimiento. La militancia juvenil existía, pero se ejercía sin autonomía propia, subordinada a la conducción general, lógicamente. Recién después de 1955, con la proscripción y el peronismo fuera del poder, emergió una politización juvenil autónoma; La JP.               

Entonces, las diferencias de concepción política y de objetivos entre la Juventud Peronista y La Cámpora no son accidentales sino históricas y doctrinarias. La JP nace en la intemperie de la proscripción, se consolida en los sesenta y cobra centralidad, aunque por un breve lapso, con el retorno de Juan Domingo Perón (1972–73). Vale decir, se forma antes del poder y contra el poder, en la resistencia barrial, sindical y universitaria, articulada con el movimiento obrero; por eso su función durante años fue preparar la reconquista del poder popular con el retorno del General y aportar militancia a una estrategia de masas. La Cámpora, en cambio, nace ya en el poder, desde el Estado y bajo tutela presidencial; no se organiza para conquistar lo que falta, digamos, sino para custodiar, apuntalar y administrar lo que ya se tiene, ordenar lealtades y ocupar los espacios de gestión.

Hay similitudes visibles, pero existe una analogía aparentemente superficial entre aquella Juventud Peronista que agitaba el “Luche y vuelve”, por el regreso del General, y La Cámpora concentrada hoy en el “Cristina libre”, que tiene una legitimidad democrática indiscutible. Pero mientras la JP concebía el retorno de Perón como la llave para un proyecto nacional (18 años!), aquí la consigna corre el riesgo de convertirse en un horizonte autosuficiente. Podemos decir que cuando la política tiende a organizarse alrededor de una figura ausente o impedida y no en la elaboración de un programa, la consigna deja de ser instrumento de conducción y pasa a funcionar como sustituto del debate estratégico que el momento histórico exige. La diferencia es que, en aquel entonces, el programa político se encarnaba en la figura misma de Perón.

Categorías políticas distintas para el mismo drama histórico

Durante su exilio en Montevideo, y como una crítica a la colonización pedagógica y cultural en la Argentina, en Los profetas del odio (1957), Jauretche polemiza de manera directa contra la noción liberal del “ciudadano” en abstracto, señalando que ese lenguaje jurídico-moral oculta al pueblo real, históricamente situado, con intereses concretos y conflictos definidos. Para el pensamiento nacional, esa sustitución no es inocente, ya que desarma la conciencia popular y neutraliza la política como lucha por el poder nacional.

En la tradición nacional, entonces, “pueblo” no es una categoría decorativa ni un sujeto meramente jurídico, es más bien, una realidad social organizada. Perón lo formula con fuerza pedagógica en Conducción política (Escuela Superior Peronista 1951 - compiladas y publicadas en 1952) cuando advierte que la política no se construye “con pueblos en abstracto”, y que el problema del mando es, antes que nada, el de organizar la fuerza social real que se quiere conducir. Con el mismo nervio, Arturo Jauretche, al desarmar la “abstracción” liberal, vuelve sobre la trampa de las palabras limpias que esconden intereses concretos. En el Manual de zonceras argentinas (1968) denuncia el refugio en “los derechos del hombre en abstracto” para evitar el conflicto con el hombre real, situado, con necesidades y pertenencias, que es precisamente el que hace al pleito histórico de la nación. Por eso, cuando el planteo político reemplaza al pueblo organizado por el “ciudadano” como figura neutra, no cambia solo el vocabulario; cambia el tipo de poder y de conflicto que se imagina, porque se debilita el eje “organización–conducción–proyecto” y se abre paso una política más apta para la interpelación moral que para la estructuración del cuerpo social.

En el ciclo kirchnerista más tardío se advierte otra opción conceptual verificable en las categorías de lo político, particularmente en esta noción de pueblo. Desde esa tradición conceptual, la denominación “Unidad Ciudadana", por caso, no es un gesto inocente ni meramente táctico, sino la expresión acabada de un corrimiento político más profundo. Al elegir la categoría ciudadano en lugar de pueblo, el kirchnerismo cristaliza una mutación en su forma de interpelación de la realidad nacional. Ya no convoca prioritariamente a un sujeto histórico organizado en torno al trabajo, la producción y la comunidad organizada, sino a un agregado cívico-electoral de individuos portadores de derechos. Esa elección semántica revela —y a la vez consolida— una estrategia que privilegia la ampliación electoral, la apelación moral y la defensa institucional frente a la construcción orgánica del poder popular de base. 

Consignas, derechos e izquierdas

Las consignas políticas, cuando nacen como síntesis de una experiencia histórica real, funcionan como estrellas en la noche. No iluminan todo el paisaje, pero orientan el rumbo y permiten distinguir el norte para salir del extravío. Son referencias que condensan una lectura del conflicto histórico y señalan un eje hacia dónde debe dirigirse la acción política. 

Algunas consignas emblemáticas del kirchnerismo en las remeras de miles de militantes camporistas, como “la patria es el otro” o “el amor vence al odio”, colocaron el eje de la política en un plano ético-afectivo, donde el conflicto se presenta como una cuestión de sensibilidades y valores compartidos. Ese registro, humanamente potente, tiende sin embargo a aplanar el relieve del enfrentamiento histórico al no precisar con nitidez dónde están los intereses en pugna y quiénes encarnan las posiciones contrapuestas. Por el contrario, expresiones clásicas como “Patria sí, colonia no” o “Liberación o dependencia” ordenan la escena en términos estructurales y verticales; plantean un dilema histórico concreto que no se ha resuelto, identifican al enemigo del pueblo, señalan con claridad la naturaleza del conflicto y orientan la acción política hacia un objetivo definido; la liberación nacional. La diferencia es estratégica entre una política que interpela conciencias y otra que organiza fuerzas para una causa nacional.

En el kirchnerismo —como en buena parte de la política contemporánea— se volvió habitual ordenar el debate en términos de derecha e izquierda, categorías que, aunque útiles en ciertos contextos, resultan insuficientes para describir la tensión profunda entre dos modelos de país que no compiten en un mismo plano, sino que se excluyen mutuamente. Esa discusión, planteada en clave horizontal y de extremo a extremo, tiende a diluir el núcleo del conflicto histórico argentino. Como dijimos, el eje real es vertical: pueblo o antipueblo; nacional o antinacional; oligárquico o popular. Allí no se enfrentan sensibilidades ideológicas, sino dos proyectos existenciales para nuestro país, donde la consolidación hegemónica de uno supone necesariamente la destrucción estructural del otro.

En conjunto, estas opciones conceptuales en el kirchnerismo plantean que la política misma —y la construcción del pueblo— es un acto discursivo, un proceso de articulación de significados que da lugar a identidades colectivas en conflicto. Y no aparece por generación espontánea, sino como el resultado de la incorporación progresiva de matrices propias del progresismo global contemporáneo y del constitucionalismo de derechos, donde la política tiende a pensarse más como interpelación cívico-moral que como organización social/popular. En ese marco, la ampliación de derechos y el reconocimiento institucional —dimensiones valiosas pero parciales— pasaron a ocupar el centro de la práctica política durante la Década K, mientras quedaba en un segundo plano la tarea más ardua y decisiva, la única posible, la construcción material de poder popular, es decir, la estructuración estable de un sujeto colectivo capaz de sostener un proyecto nacional más allá del embate de los medios, la justicia, las operaciones y los ciclos electorales.

El kirchnerismo, poco a poco, fue adoptando una noción de pueblo como identidad construida, móvil y contingente, definida por el discurso y sostenida por antagonismos simbólicos. En esa perspectiva, el pueblo no se organiza, sino que se produce narrativamente. 

El Kirchnerismo de Cristina

Tras la muerte de Néstor Kirchner en octubre de 2010, y ya bajo el liderazgo pleno de Cristina, comenzó a advertirse un desplazamiento en la orientación de discursos y prioridades públicas. Sin abandonar políticas de alcance social, la centralidad simbólica de la etapa empezó a gravitar cada vez más en agendas culturales, identitarias y de reconocimiento institucional que encontraron mayor eco en sectores medios urbanos y universitarios.

Pero cuando la política comenzó a expresarse en códigos cada vez más alejados de la experiencia material de las mayorías, poco a poco se produjo un desfase silencioso entre representación y realidad popular que generó un vacío que terminó siendo ocupado por quien supo nombrar, aunque de manera rudimentaria y oportunista, esas mismas angustias. A la vez, se consolidó un relato militante persistente que descansó, en gran medida, en la infantilización del pueblo y en la negación del error propio. Cada derrota electoral fue atribuida al electorado —“desagradecido”, “derechizado”, “confundido”— antes que a una conducción que había perdido sintonía con las mayorías y confundía carencia en el liderazgo con infalibilidad de Cristina. Esa ausencia de autocrítica terminó profundizando la desconexión con la realidad social.

Pero no hubo un súbito giro ideológico de la sociedad ni un acto de desagradecimiento con un gobierno nac & pop que “les dio todo”, la sociedad no “se derechiza”, sino que encontró en otro registro discursivo, aunque sea con un significante futuro vacío, una referencia más cercana a su experiencia concreta. Algo, o mucho de esto viene sucediendo en los últimos diez o quince años. Y cuando la política pierde el idioma de su pueblo, otros lo toman. Recuperarlo es una tarea ineludible. El punto crítico es que, cuando la hegemonía discursiva se convierte en el horizonte principal, el poder empieza a medirse por su capacidad de interpelar —de convocar afectos, indignaciones, fanatismos y adhesiones— más que por su aptitud para organizar al pueblo. De hecho, lo desorganiza.

La Cámpora y su concepción política

En ese recorrido, La Cámpora terminó convirtiéndose en la forma organizativa más coherente con esa deriva. Creció al interior del gobierno y el Estado, aprendiendo antes a ocupar lugares, administrar espacios y tejer lealtades que a organizar socialmente, más allá de su considerable base juvenil, sobre todo, o casi exclusivamente en PBA. Su tránsito de militancia a aparato no fue un desvío, sino la consecuencia lógica de una concepción de la política centrada en la custodia de posiciones estratégicas. De este modo, el Estado pasó a operar como ámbito privilegiado de acumulación política, como territorio de ocupación de espacios, como círculo y red de lealtades, ventanillas de influencia, líneas y programas, como fuente de recursos, como mérito de acceso, como certificación de autoridad y, lastimosamente, la política militante como carrera profesional personal y sustituta de la militancia para la construcción popular real.

Por su composición de clase mayoritariamente urbana y de sectores medios, y por una naturaleza política determinada primigeniamente en la cúspide de la pirámide política, La Cámpora arrastró desde su origen un límite estructural para cumplir el objetivo de organizar, movilizar y articular políticamente a los sectores populares. De allí, tal vez, la lógica inversa y recurrente de “bajar al territorio”. Una práctica que supone intervención episódica y pedagógica desde afuera, más que arraigo orgánico desde adentro. No es lo mismo vivir el territorio —trabajar, producir, habitar, sobrevivir y organizarse allí— que “descender” a él con consignas, programas, dispositivos y buena voluntad. Ese gesto revela el límite político de una militancia formada fuera del mundo sindical y la vida popular. Aunque, hay que decirlo, el despliegue de la militancia camporista de base en el territorio y en diversas circunstancias, ha sido comprometido y muchas veces conmovedor. 

Pero la idea de “bajar al territorio” revela con nitidez un límite político, ideológico y cultural, porque supone que el barrio popular es un espacio vacío al que se le instalan agendas definidas desde afuera, más que una comunidad con problemas, complejidades, saberes, creencias y prioridades propias. Esa lógica —típicamente pequeño-burguesa— imagina que la militancia consiste, además de garrafas, jornadas solidarias, bolsones, pensiones y selfies con los dedos en “V”; en llevar mesas y talleres para promover consignas como el aborto, las infancias, el indigenismo, la separación Iglesia-Estado, el ecologismo o el lenguaje inclusivo, sin partir del universo material y complejo del territorio del pueblo llano: seguridad, adicciones, exclusión, escuela, inserción laboral, salud, maternidad, vínculo con el Estado, violencia institucional, familia, religiosidad y vínculos comunitarios. Más allá de la promoción de alguna facilidad y el intento de “empoderar” a alguna gorda con mando y carácter, el único dato concreto allí es que la identidad del militante pesa más que la experiencia vital del vecino. Así, el territorio no se organiza desde adentro; se coloniza simbólicamente por un rato, una vez a la semana. Y cuando la política se reduce a esa escena, pierde arraigo, reemplaza la integración y la construcción de poder popular por la satisfacción moral de haber “estado”.

Políticas de minorías

Bajo el liderazgo de Cristina se hizo más visible una orientación que ya venía insinuándose; las llamadas “políticas de minorías” comenzaron a ocupar un lugar central en el discurso y en la práctica de la militancia kirchnerista. El punto problemático no fue su incorporación como demandas legítimas dentro de un programa nacional, sino el momento en que pasaron a operar como núcleo identitario interno del proyecto político, desplazando otros ejes de organización y conducción. No hay aquí una crítica simplista a derechos o demandas legítimas; el problema es otro. Cuando la política se estructura alrededor de agendas parciales que se expresan y se imponen como marcadores de superioridad moral (esto ocurre cuando no nace desde las bases), el campo popular pierde la capacidad de hablarle al conjunto. Una política nacional amplia y determinada por prioridades organiza lo común; una política capturada por lógicas minoritarias tiende a fragmentar el sujeto, a invertir prioridades, a confundir al enemigo, a reemplazar la comunidad por uno o varios archipiélagos, y a convertir el clima de la disputa social concreto en disputa de identidades. 

A lo que vamos, cuando una fuerza popular convierte las políticas de minorías en el eje ordenador de su práctica y de su relato, suele producirse una paradoja política; se gana intensidad discursiva en la cúspide pero se pierde capacidad de ampliación y contención de las bases. No porque las minorías no importan —importan y deben ser protegidas, aunque ni te voten— sino porque, al ubicarlas como centro de la identidad del proyecto, se desplaza el núcleo vertebrador que organiza a un movimiento nacional: trabajo, salario, producción, seguridad social, cultura popular, movimiento obrero, comercio exterior y soberanía nacional.

La política que ocupa el espectro de la comunicación y el sentido pasa a ser un repertorio de signos, banderías, slogans, pañuelos, consignas y sensibilidades que funcionan muy bien como marca de fijación de pertenencia interna, pero mal como herramienta para ordenar la sociedad de manera amplia, heterogénea y eficaz. El peronismo, o esta última versión progresista del peronismo, fue perdiendo plasticidad y comenzó a rigidizarse en marcos ideológicos cada vez más estrechos, desplazándose hacia posiciones identificadas como “de izquierda” en el plano discursivo, pero alejándose al mismo tiempo de su tradición pragmática de conducción y síntesis nacional y popular.

Ese foco genera, además, un mecanismo corrosivo dentro de las propias filas nacionales. Por eso, en no pocas ocasiones, el kirchnerismo terminó —aun sin proponérselo— facilitando el trabajo de sus adversarios, de nuestros enemigos. Multiplicó fracturas internas, erosionó puentes con aliados potenciales para servirlos en bandeja a la contra y, al estrechar su propio campo de pertenencia, dejó servida la tarea a quienes buscaban dividir al movimiento nacional desde afuera. Ese es el resultado paradójico de una política que, en vez de integrar agendas particulares a un proyecto nacional, termina subordinando el proyecto nacional a la administración de agendas particulares.

En un discurso durante la sesión del Senado en 2018, Cristina expresó: “A lo nacional y popular, vamos a tener que incorporarle la agenda feminista —nacional, popular, democrático y feminista”. La observación que aquí se formula no es una objeción al feminismo en sí, sino una señalamiento político. El problema no radica en la legitimidad de esa agenda, en sus importantes avances, ni en la fuerza intrínseca de ese reclamo histórico para las mujeres —nadie con sentido histórico puede oponerse a la igualdad de dignidad entre varones y mujeres, porque esto mismo hace al marco de la justicia social— sino contra un mecanismo político que se volvió frecuente; convertir una discusión estratégica entre compañeros en un juicio moral. Ese mecanismo es eficaz porque se apoya en un núcleo verdadero. Toda gran operación necesita un eje de verdad para sostenerse. El eje, aquí, es la aspiración legítima a la igualdad de género. Pero esa verdad, utilizada como escudo indiscriminado, termina cumpliendo otra función; blinda decisiones políticas concretas de cualquier crítica a la evaluación estratégica. En lugar de discutir si una consigna ordena o desordena, si organiza o fragmenta, si amplía o reduce el sujeto social; se discute quién “es” qué, quién “merece” hablar, quién está del lado correcto de la moral y, así, el lenguaje de emancipación se convierte en herramienta de disciplinamiento interno. No porque la causa sea ilegítima, al contrario, sino porque la verdad que la funda se usa como coartada para no discutir lo decisivo: cómo se construye poder popular real, con qué prioridades y con qué sujeto histórico, para que esa misma política pueda materializarse en el tiempo con más concreción que divisiones.

El tema está en el modo en que su incorporación se realizó, desplazando el eje de la organización popular hacia un terreno identitario clasemediero que, al no articularse con una estrategia nacional integral, terminó debilitando la centralidad del sujeto histórico que el peronismo había sabido construir.

En suma, en un país como el nuestro, cuando el campo nacional renuncia a su lenguaje histórico —productivo, social, cultural, genuino, profundo, patrio, simple, religioso, criollo y nacional— y se refugia en una jerga identitaria abstracta, por más legítimo que sea el planteo, no eleva al pueblo cuál pretensión vanguardista, lo deja políticamente a merced de quien se anima a nombrar sus malestares, aun para explotarlos en su contra.
 

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    Incendio cholila

El párroco de Cholila pide ayuda por los incendios en la patagonia

27 Enero 2026

Los scouts no querían irse. Estaban colaborando en la asistencia alimentaria y líquida para los combatientes de los incendios. Sabían que ayudaron directamente a los protagonistas de apagar los incendios de los bosques andinos, en la pequeña localidad de Cholila, en la provincia argentina de Chubut. Pero este domingo 25 de enero, por la tarde, quedaron rodeados, en los cuatro puntos cardinales, de enormes columnas de humo que brotaban de los bosques incendiados en los cerros. Entonces la preocupación de los padres de los jóvenes scouts, en el Maitén, a 75 kilómetros de distancia, a una hora en automóvil, que se contactaron con el sacerdote Gabriel Bilchi para que sus hijos retornen a sus hogares. Tuvieron que abandonar la misión.

En la desolación, la amargura, uno de los jóvenes propuso rezar el Rosario. Lo hicieron mientras iban en la camioneta que conducía el cura Bilchi por la ruta provincial Nª 71, de regreso al Maitén, que también hace 13 días atrás fue completamente tapada por columnas de humo y a la noche iluminada por los fuegos del incendio.

“Desde el jueves de la semana pasada los scouts estaban sirviendo con viandas -contó a Religión Digital el sacerdote encargado de las iglesias de Cholila y el Maitén, dos localidades con acceso directo al Parque Nacional Los Alerces-. Nos fuimos con el grupo de los Rober y la tropa a Cholila a ofrecernos. Porque una cosa es llamar por teléfono a los funcionarios locales, que están atendiendo la catástrofe que los desborda, así que directamente fuimos a instalarnos a la parroquia de Cholila.

El cura mientras contaba que los animaba a los jóvenes scouts, él también se estaba por llorar: “Te lo digo con…trato de ser fuerte porque como párroco tengo que serlo y mantenerme entero por ellos y porque no se si más tarde tengo que volver a salir, pero con mucho dolor y tristeza con lo que está pasando, los incendios son de dimensiones dantescas, muy grandes. Volveríamos, pero si con adultos scouts”.

El obispo local, ausente como los funcionarios

Hace 13 días atrás en el primer llamado de Religión Digital al sacerdote de fondo se escuchaban los aviones o avionetas volando con cargas de agua. Hoy no está ocurriendo. Las columnas de humo son inmensas.

El párroco Bilchi reconoce que “en Cholila el recurso humano está agotado, cansado, porque son muchos días luchando contra el fuego. La desesperanza de algunos, mucha frustración, y dolor, porque se ve como se está quemando todo”.

El cura replica aquello que es vox populi: “Se dice que el incendio en el Parque Nacional de los Alerces fue un rayo por una tormenta. Que el intendente (del Parque) al ser un foco pequeño lo dejó para mañana, pero el fuego se escapó por la velocidad del viento. Por eso el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, le pidió la renuncia y parece que hubo denuncia penal”.

No hay autoridades nacionales, ni provinciales en Cholila, y alrededores. Son los locales atendiendo el colapso.

Cuando Religión Digital consultó a Bilchi por los obispos se animó a decir: “la Conferencia Episcopal Argentina deja bastante que dejar. Los obispos en silencio. Amo a mi país y Dios me hizo nacer en la Patagonia. La voy a defender a muerte. No reclaman a nadie, ni la CEA, ni los obispos, le pidieron al presidente una botella de agua, y mis hermanos curas tampoco levantan la voz por el ecocidio. Nadie dice nada”.

Los incendios de este mes están concentrados donde se erigió en el año 2009 la Prelatura de Esquel, que desde entonces comanda el polaco y obispo formado por la orden de los redentoristas, José Slaby.

Religión Digital se comunicó en distintos momentos al obispado como al teléfono celular del obispo y con su vicario, Rodolfo Costa Heredia. Pero hasta el momento ninguno de los dos respondió.

Enero es el mes de temporada alta de las vacaciones de verano.

Monseñor Slavy en el mes de junio estuvo en el Vaticano. Viajó a Roma a un encuentro de los obispos de su orden con el Papa León XIV. En ese saludo le habría entregado una carta de Cáritas Esquel, uno de los sectores de la iglesia local más activos en acercar la ayuda a los brigadistas y bomberos.

La bronca de los empresarios 

La declaración por la Cámara de Comercio, Industria, Producción y Turismo del Oeste del Chubut (CAMOCH), con el respaldo de la Federación Empresaria del Chubut (FECH) y la adhesión de las cámaras de Trevelin, Lago Puelo, Epuyén y El Maitén. El eje central del reclamo es el rechazo a lo que consideran una falta sistemática de políticas eficaces para el control del fuego en el Parque Nacional Los Alerces y otras zonas críticas de la región patagónica.

En el comunicado las patronales cuestionan la capacidad de respuesta de los organismos estatales, preguntándose si es realmente imposible asignar recursos para guardias preventivas o fuerzas de seguridad de montaña que intervengan de manera temprana. El sector empresario enfatizó que la prevención resulta significativamente menos costosa que el combate tardío, el cual estiman en un gasto público mínimo de 50.000 dólares diarios, sin computar las pérdidas económicas de las familias y emprendimientos locales.

Para las cámaras de la región, la gestión actual demuestra una indiferencia que pone en riesgo el estatus de las áreas protegidas y su valor como pilar del desarrollo económico y turístico.

Como consecuencia de este diagnóstico, el sector empresario exigió responsabilidades políticas concretas. El pedido de renuncia fue dirigido explícitamente a Danilo Hernández Otaño, intendente del Parque Nacional Los Alerces, y al arquitecto Sergio Martín Álvarez, presidente de la Administración de Parques Nacionales, junto a su equipo de trabajo. Los representantes del comercio y la industria responsabilizaron a estos funcionarios por la catástrofe ambiental y económica generada.

“Nos preguntamos -y elevamos formalmente este interrogante a las autoridades nacionales de la Administración de Parques Nacionales-: ¿qué sigue después de cada incendio? ¿La inacción? ¿La pérdida progresiva de áreas protegidas? ¿La venta de tierras devastadas para desarrollos inmobiliarios? ¿El cambio de zonificaciones? ¿Cuánto vale el bosque para quienes hoy lo administran? ¿Cuánto vale el agua, en una región que ya enfrenta restricciones severas?”

La Cámara de Turismo también pidió la renuncia de autoridades del Parque Nacional Los Alerces. El planteo fue realizado públicamente por Griselda Boyras, integrante de la entidad, durante una entrevista en una radio local.

Un ex fiscal laudatista 

“Escuchas a la gente de Cholila y es tremendo. Tengo un sobrino que vive allí con su familia. Todo el pueblo está tratando de luchar contra el fuego, con corta fuego, y demás. Pero sigo insistiendo, acá en realidad es la responsabilidad penal de los funcionarios de las autoridades de este gobierno, como pasados”, aseguró a RD Gustavo Gómez, ex fiscal de Cámara de larga trayectoria en la defensa penal de la casa común, que ha tenido encuentros con el Papa Francisco en privado y el más terco para lograr condenas por los delitos ambientales.

Hace dos semanas atrás Gómez viajó a la zona a la comarca andina para brindar una charla de capacitación: “Estuve en el Epuyén, dos horas, para hablar del pedido de informes al gobierno provincial y replicarlo al fiscal local. Es muy interesante porque la gente, había un centenar presente, estaba muy molesta con el fiscal provincial porque se quiere sacar los incendios del Epuyén a la justicia federal”.

Gómez es una figura reconocida en la iglesia argentina por sus batallas judiciales por la casa común, al punto que en la última asamblea permanente de obispos fue invitado a exponer frente a todos los miembros de la CEA en la casa de retiro conocida como “el Cenáculo”.

Luego con la nueva conducción de la CEA se formó Ecología Integral, que busca agrupar todo lo que defiende la madre tierra en la iglesia argentina. Este equipo lo dirigen los obispos, Dante Braida titular de Pastoral Social Nacional, Juan Ignacio Liébana obispo de Chascomús y el obispo auxiliar de Santa Fé, Matías Vecino. También RD tomó contacto con miembros del equipo frente a la catástrofe ambiental de los incendios y aún no obtuvo respuesta.

El ex fiscal Gómez integró Ecología Integral pero cuando descubrió que era sólo declamativo se retiró del espacio e invierte su vida en ir directo a los territorios

“Es muy difícil si no hay recursos, apoyo, lo más duro es la confrontación, entre autoridades y ciudadanos de a pie, que reclaman que no hicieron nada. Mientras que nuestra amada y santa iglesia se limita a rezar el Rosario o en alguna misa pedir que el Señor mande la lluvia”, concluyó el ex fiscal de Cámara y laico activo.

Publicado originalmente en Religión Digital por Lucas Schaerer

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EL AJUSTE DE MILEI

Creación y destrucción de empleo y de empresas de 2003 a 2025

27 Enero 2026

Mediante el estimador mensual de actividad económica con datos de octubre, publicado por el INDEC, el gobierno de Milei intenta mostrar un crecimiento del PBI de 5,0% respecto a 2024.

La dura realidad de las cantidades de empresas y de trabajadores debidamente registrados que publica mensualmente la Superintendencia de Riesgos del Trabajo se encarga de desmentir ese crecimiento. Similar realidad es mostrada en informes y publicaciones correspondientes a importantes sectores de la industria y la construcción.

Los sectores más afectados

Publicaciones recientes de alertan sobre las crisis que están viviendo sectores industriales clave como el textil, el metalúrgico, la construcción y el automotor, así como el sector químico y petroquímico.

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) indicó que en lo que va de la gestión Milei cerraron 523 empresas (-8,6%) en toda la cadena textil-indumentaria y afines, mientras que en el subsector de confección hay unas 225 compañías menos (-8%). En el período se perdieron 17.658 puestos de trabajo registrados (-15%), con fuertes caídas en rubros como ropa interior (-21%), indumentaria deportiva (-21%) y tejidos de punto (-20%).

Según informó la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) la actividad cayó 4,6% interanual en octubre de 2025, aunque con un leve repunte mensual de 0,3%. Los datos de empleo también muestran un fuerte deterioro, con un retroceso del 2,9% interanual, mientras que el 83,3% de las empresas ya anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal. En cuanto a las expectativas, el 67,4% de las empresas indicó esperar que su nivel de producción se mantenga sin cambios o disminuya.

La industria de la construcción registró una caída del 8,3% en la cantidad de empleadores, tras el parate de la obra pública y los escasos recursos destinados a obras de infraestructura con que contaron las provincias  para continuar obras de infraestructura. El sector prescindió de 74.359 empleados en relación de dependencia. La pérdida total de trabajadores sería de 120.000 entre julio de 2023 y octubre de 2025, según estimaciones del IERIC, que contemplan a los trabajadores subcontratados.

Según el informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) la producción se desplomó 30,3% en diciembre respecto de noviembre y 30,4% interanual, con apenas 26.468 unidades fabricadas,. Con este cierre, el sector terminó el año con una caída acumulada del 3,1% frente a 2024, tanto en automóviles como en utilitarios. Las exportaciones cayeron 36,3% mensual y 25,3% interanual en diciembre, y acumularon en todo 2025 una baja del 10,8%. Las ventas a concesionarios subieron 45,7% mensual y 3,8% interanual, cerrando el año con un alza acumulada del 42,6%, impulsadas por la recomposición de stocks, el crédito comercial y una mayor presencia de vehículos importados.

La Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP) reveló un fuerte retroceso de la actividad en noviembre, con caídas de producción mensual del 15%, -18% interanual y de -6% en el acumulado hasta noviembre. A su vez las ventas domésticas cayeron un 9% mensual, con -21% interanual y -17% en el acumulado, con mayor impacto en agroquímicos finales: 21% menos que en noviembre de 2024, con un acumulado anual de -17%. Las exportaciones retrocedieron 4% mensual, -14% interanual y -1% en el acumulado.

La Pequeña y Mediana Industria Química mostró un comportamiento dispar; su producción cayó 9% mensual, aunque mantiene un crecimiento interanual del 9% y un avance acumulado del 7%. Las ventas locales descendieron 7% en el mes, mostrando una suba interanual del 9% y un acumulado de -1%. El dato más destacado del segmento fue una mejora mensual de sus exportaciones, del 27%, con una comparación interanual de -20%) un acumulado anual de -30%.

Estos casos no son una excepción. Una publicación reciente muestra que la evolución de la actividad económica y del comercio de bienes entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025 solo 19 de los 55 sectores productivos lograron expandirse, mientras que 36 registraron caídas. Las actividades que mostraron crecimiento fueron principalmente la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la provisión de servicios públicos y la economía del conocimiento, en especial los servicios profesionales. Por el contrario el grueso de la contracción se observa en sectores vinculados a la producción de bienes transables, especialmente los 20 sectores que compiten de manera directa con productos importados.

El desempeño en cada gestión entre 2003 y 2025

Los resultados de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo sobre la cantidad de empresas y de trabajadores registrados permiten comprobar que en el período que va desde abril de 2003 hasta octubre de 2025 la cantidad de trabajadores registrado aumentó desde 4,50 millones hasta 9,59 millones, un 3,44% anual acumulativo; a su vez la cantidad total de empresas aumentó en el mismo período desde 313.000 hasta 491.000, un 2,04%aa. Los aumentos anuales acumulativos de las cantidades de trabajadores y de empresas correspondientes a la agricultura fueron del 1,74% y 0,58%; esos mismos valores para la industria fueron del 2,20% y 1,59%; del 5,04% y 3,80% para la construcción y del 3,07% y 2,74% para la actividad comercial.

Lo que considero de mayor interés es que los datos publicados por la SRT de las cantidades de trabajadores registrados y de empresas al mes de inicio de cada gestión gubernamental desde 2003 hasta la fecha, así como las variaciones anuales acumulativas resultantes de cada gestión permiten comparar sus desempeños.

En las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner de mayo 2003 a diciembre 2015 la cantidad de trabajadores aumentó desde 4,50 hasta 9,87 millones y la cantidad de empresas pasó de 313.000 a 979.000, valores que significan aumentos anuales acumulativos del 6,48% en la cantidad de trabajadores y del 9,55% en la cantidad de empresas. Las mejoras en las cantidades de trabajadores del sector agropecuario, industrial, construcción y comercio alcanzaron el 3,16%, 4,79%, 10,39% y el 6,39%, respectivamente. A su vez las mejoras de las cantidades de empresas de esos mismos sectores fueron del 1,74%, 3,68%, 7,99% y el 6,00%, respectivamente, siempre sobre base anual acumulativa.

Según la SRT durante la gestión de Mauricio Macri desde diciembre 2015 hasta 2019 la cantidad de trabajadores se redujo a 9,13 millones y la cantidad de empresas a 508.000; reducciones anuales acumulativas del -1,92% de los trabajadores y de -15,32% de las empresas. Las variaciones en las cantidades de trabajadores de los sectores agropecuario, industrial, construcción y comercio del del 0,78%, - 3,16%, -2,10%, -1,79%aa, respectivamente. A su vez las caídas en las cantidades de empresas de esos mismos sectores fueron de -1,15%, -1,53%, -1,29%aa y -1,54%aa, respectivamente.

Durante la gestión de Alberto Fernández desde diciembre 2019 hasta 2023 la cantidad de trabajadores aumentó a 9,89 millones y la cantidad de empresas aumentó a 508.000; una mejora anual acumulativa de 2,02% en la cantidad de trabajadores y de 0,26% en la cantidad de empresas. Las variaciones en las cantidades de trabajadores de los sectores agropecuario industrial, construcción y comercio fueron del -1,51%, 2,15%, 2,61%, y -0,63%aa, respectivamente. A su vez las variaciones de las cantidades de empresas de esos mismos sectores fueron de 0,00%, 0,27%, 0,13% y -0,78%aa, respectivamente.

Finalmente, siempre en base a la SRT, en los 22 meses que van de la gestión Milei desde diciembre 2023 hasta octubre 2025, la cantidad de trabajadores registrados se redujo hasta 9,59 millones y la cantidad de empresas hasta 491.000; resultado reducciones del -1,72%aa en la cantidad de trabajadores y -2,32%aa en la cantidad de empresas. Las variaciones en las cantidades de trabajadores de los sectores agropecuario, industrial, construcción y comercio fueron del 1,47%,
-2,93%
, -8,11% y 0,09%aa, respectivamente. A su vez las caídas de las cantidades de empresas de esos mismos sectores fueron de -2,14%, -2,65%, -4,30% y -1,69%aa, respectivamente.

También en 2025 y por primera vez en 22 años la inversión extranjera directa tuvo un saldo negativo, puesto en evidencia por la salida de multinacionales del país; hasta el momento 16 empresas se fueron del país y otras están preparando sus valijas.

Pasado y presente de las políticas neoliberales y las políticas peronistas

En modo sintético estos resultados también permiten comparar los desempeños de los gobiernos peronistas y los neoliberales a lo largo de los últimos 22 años.

En el caso de los 16,5 años de los 4 gobiernos peronistas la cantidad de trabajadores aumentó en 6,13 millones (87,6% durante las 3 gestiones Kirchner y 12,4% en la gestión Fernández). La cantidad de empresas aumentó en total en 671.000 (99,3% en las gestiones Kirchner y 0,7% en la gestión Fernández.

En los 5,83 años de gestiones neoliberales la cantidad de trabajadores se redujo en 1,05 millones (29,5% en los dos años de gestión Milei y 70,5% en los 4 años de gestión Macri). La cantidad de empresas demostró caídas de 493.000 (4,5% en los dos años de gestión Milei y 95,5% en la gestión Macri).

No me detendré en abundar con más detalles pero las cantidades de empresas y de trabajadores registrados informadas mensualmente por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo permitiría apreciar los impactos sectoriales sobre las cantidades de trabajadores y de empresas que corresponden a las 4 gestiones peronistas y a las 2 gestiones neoliberales.

Para pensar un mejor futuro

Dejando de lado la comodidad que brindan las explicaciones basadas en cantidades de trabajadores y de empresas, pero que no toman en consideración otras cuestiones importantes, como las políticas de distribución de los ingresos, que según creo vendrían a incrementar las diferencias a favor de los trabajadores, en el caso del peronismo o a favor de los empresarios, en el caso del neoliberalismo, asumo el riesgo de pensar los caminos que conducen al futuro, tanto para el proyecto neoliberal como para el peronismo.

Desde el proyecto neoliberal y a menos que alguna crisis imprevista (pero no imposible), ponga fin a la gestión de Milei, el camino a su reelección en 2027 comienza en el momento actual, en que su proyecto parece haber llegado a un cierto grado de agotamiento.

Estimo que para revertirlo en los dos años de gobierno que le restan, Milei deberá demostrar que los sacrificios que impuso en especial a los sectores de ingresos medios y bajos y el mayor endeudamiento a que quedamos sujetos todos los argentinos se traducirán en una mejora sustantiva de la economía real, con la producción como primera prioridad, aún a costa de un mayor sacrificio de los trabajadores, tal como ya lo vienen exigiendo con el proyecto de reforma laboral sus mandantes domésticos e internacionales.

Esos desafíos no son menores en tanto significarían un viraje muy significativo de sus políticas de ajuste, represión y endeudamiento.

Creo que para lograr su reelección esos resultados deberán ser claramente perceptibles para el conjunto de la sociedad. En definitiva deberá demostrar que los enormes sacrificios que venimos sufriendo en sus dos primeros años de gobierno no han sido inútiles.

Paso ahora a evaluar los también complejos caminos que deberá transitar el peronismo para recuperar el ejercicio del gobierno; y digo complejos en tanto estoy convencido que nuestras posibilidades de suceder a Milei están sujetas a dos cuestiones complementarias, pero las dos de imprescindible solución.

En primer lugar necesitamos superar nuestra presente crisis de representatividad, sin caer en divisiones estériles que nos debiliten.

Estimo que para recuperar la representatividad, y por ende la credibilidad perdida, será necesario lograr un funcionamiento basado en un menor verticalismo, una mayor transparencia en el ejercicio de la gestión, mayor participación de nuestros adherentes, mejores prácticas para lograr consensos fundamentales, recurriendo a compulsas de opinión cada vez que sea necesario.

En segundo término tenemos el desafío, no menos importante, de elaborar propuestas atractivas para el conjunto de la sociedad. Conforme a nuestra tradición esas propuestas deberán estar focalizadas en las prioridades de lograr un crecimiento económico sostenible, basado en la preminencia del trabajo, la producción, la soberanía y en el mantenimiento de los derechos humanos.

Tenemos con qué hacerlo, contamos con numerosos equipos de trabajo de origen territorial, político y sindical que atienden problemáticas políticas, económicas, laborales y sociales; equipos integrados con militantes y con profesionales experimentados en la gestión que deberían ser convocados y coordinados por el PJ como resultado del primer paso en el camino de la recuperación de nuestra representatividad.

Estoy convencido que para iniciar estas tareas y desarrollarlas tendremos que recurrir a la presión de las bases para superar eventuales bloqueos de algunos dirigentes y a la convocatoria de la militancia para superar el inmovilismo y la falta de expectativas en que está sumida buena parte de nuestros adherentes.

No será sencillo pero el esfuerzo vale la pena toda vez que está en juego nuestro futuro y un bienestar que alcance a todos los argentinos sobre la base del imperio del bien común.

Finalmente, siempre en base a la SRT, en los 22 meses que van de la gestión Milei desde diciembre 2023 hasta octubre 2025, la cantidad de trabajadores registrados se redujo hasta 9,59 millones y la cantidad de empresas hasta 491.000.
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    Frente de Liberación Socialista Rosario

Comunicado del Frente de Liberación Socialista Rosario

26 Enero 2026

En Rosario conformaron una multisectorial con cuida coches, manteros y personas en situación de calle
El Frente de Liberación Socialista de la Ciudad de Rosario viene conteniendo, y organizando, a integrantes de actores sociales desplazados por el ajuste económico de Milei, el sistema capitalista y hasta sectores de la sociedad: los cuidacoches, manteros y personas en situación de calle. Resto de personas, los denomina Jesús Rivero, referente del Frente, quien relata la experiencia.
   
Desde comienzo de este año, desde nuestro espacio político Frente de Liberación Socialista, venimos trabajando con personas en situación de calle y cuida coches. Este gran resto de personas va en aumento por efecto del orden capitalista, y específicamente la revolución tecnológica materializada en los dispositivos tecnológicos que vinieron a sustituir la mano de obra humana, la fuerza de trabajo, dejando por fuera un resto cada vez más creciente y agudo, por no decir crónico.

El objetivo es la maximización del capital, sus medios (tácticos) se han modificado, el sujeto activo ha sido sustituido por los dispositivos tecnológicos, no su extracción del plus-valor, que sigue en aumento. Con una novedad; sujetos pasivos, excluidos, sin la fuerza para conquistar y garantizar derechos laborales.

En este sentido la división del trabajo ha sido reemplazada por la flexibilización laboral, la esclavitud moderna.

Con este marco de referencia, a partir de fines de enero de este año, nos comenzamos a reunir con los cuida coches de plaza las plazas Montenegro y San Martín, dos espacios públicos de la ciudad de Rosario que en los últimos años hubo un avance de privatización con rejas alrededor de sus perímetros, y policía caminera, que bajo un procedimiento ilegal detenían a los cuida coches, materia con un argumento del artículo 10 bis que en la actualidad es interpretado de manera ilegal para detener a las personas, violando la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales.
Este hostigamiento y violencia institucional por parte de la Policía de la Provincia de Santa Fe, determinada por las decisiones arbitrarias de la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, violan todos los tratados internacionales sobre derechos humanos.

Frente a este avasallamiento de derechos, nos hicieron saber lo sufrido por los compañeros cuida coches y también los manteros, y no dudamos en acercarnos y asesorar a las y los compañeros y efectuar las denuncias correspondientes. Esta violencia institucional también se produjo contra las personas en situación de calle, quienes también se sumaron a las asambleas que habíamos comenzado a organizar hacia apenas un mes.
Ante este escenario le propusimos a las compañeras y compañeros si les interesaba planificar encuentros cada 15 días, y sus respuestas fueron instantáneamente que si. En estas asambleas encontraron un lugar para volcar sus inquietudes. No nos olvidemos que jurídicamente el Estado debe garantizar el bienestar bio-psico-social y no lo está cumpliendo.

Estos espacios asamblearios comenzaron en la Plaza Montenegro, y luego se trasladaron a la Plaza San Martín, frente a la Casa de Gobierno de la Provincia de Santa Fe, sede Rosario.

Estos encuentro se fueron tiñendo de diversos reclamos. La mayoría está en situación de calle, sin poder llegar a dos comidas al día, no tienen donde dormir y miedo al ser detenido. En lo personal creo que el gobierno nacional, en teoría, llegó a la Casa Rosada democráticamente, por medio, en un Estado de Derecho, pero en la práctica es un Estado de facto, por fuera del marco jurídico.

Luego de varios meses y con el aval de la mayoría por medio de su voto democrático asambleario, propusimos como moción que se organicen y la totalidad levantó la mano por el sí para sumarse a nuestro espacio y darle legitimidad a sus reclamos.

Hoy los cuida coches, manteros y una parte de las personas en situación de calle, conforman la Multisectorial de Unidad y Emancipación como corriente del Frente de Liberación Socialista.

La mayoría de las y los compañeros vienen de las periferias de Rosario, en donde son expulsados por la violencia que azota Rosario, que no es de Rosario, sino de negocios nacionales e internacionales. Uno de los dos negocios más rentables del sistema capitalista es el narcotráfico. El otro lo vemos por los medios de comunicación y que son utilizados en conflictos bélicos: las armas. Este resto de nómadas que va en aumento, no sólo en Rosario, ni en Argentina, sino que es un signo de este nuevo orden capitalista que sustituyó a la fuerza de trabajo por los dispositivos tecnológicos, han quedado totalmente fuera del sistema. El gran problema del propio sistema es que no sabe dónde meterlos, porque los expulsa de sus comunidades y luego son expulsados de la calle, del espacio público.

En este marco, desde nuestro espacio hemos decidido levantar la voz y llevar cada inquietud que se resuelve al final de cada asamblea ante quien corresponda. Porque una comunidad organizada, es una comunidad que lucha y debe conquistar y garantizar nuevos derechos.
Luego de varios meses y con pequeñas excepciones hemos logrado que las y los compañeros manteros mantengan sus puestos, los cuida coches acuerden con el propietario  un valor fijo por estacionar el auto, entre otros avances. Las compañeras y compañeros, aunque no coinciden en su totalidad con nuestra concepción ideológica, están muy agradecidos. Y esto lo remarcar porque nuestra idea desde el principio es esa, incluir a todas y todos, luego pueden elegir, si sumarse o no. La estrategia de persuasión, no de mando, fue un éxito. Y hoy tenemos la Multisectorial de Unidad y Emancipación como corriente del Frente de Liberación Socialista.

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    Cifarelli

Las cabezas de los pájaros, un cuento de Rodolfo Cifarelli

26 Enero 2026

In memoriam Alberto Cifarelli (1954-2026). 
Negro querido, fiel y noble hasta el fin.


Las cabezas de los pájaros
        Rodolfo Cifarelli


Es domingo al mediodía y estaciono bajo el árbol de la vereda. La cuadra se calcina bajo el sol. Cruzo la parte delantera del chalet que años atrás era un jardín más o menos decente y ahora es un pedazo de tierra con marañas de yuyos partida por el sendero de lajas. El chirrido de grillo del timbre se alarga demasiado y cuando muere, se acerca, nada veloz, el chapoteo de unas ojotas.

–Quién es –pregunta la voz aguda.
Le respondo y abre la puerta.
–Carajo –dice–. Me daba miedo que hubieras muerto.
–Quien te dice –digo.
–Quien me dice qué.
–Si estoy muerto.
–Pasá, que entra el calor.

Paso. Las mismas cosas en los mismos lugares. El jarrón vacío de porcelana supuestamente francesa y valiosa sobre la máquina de coser de mamá, el empapelado lila con burbujas y manchones de moho, los retratos de abuelos y abuelas detrás de vidrios amarillentos, la mesa redonda cubierta por la mortaja de hule color té con leche, las sillas de terciopelo verde.

–No hace mucho pensaba qué era de vos, pero no tenía a donde llamarte. Qué sorpresa.
–¿Buena o mala?
–Buena –intenta sonreír y no lo consigue, en esto somos iguales: no sonreímos ni reímos nunca–. No tengo nada fresco. Estaba por salir a comprar. Si querés te sirvo un vaso de agua de la canilla.
–No, gracias.
A pesar del ventilador del techo que gira a máxima velocidad, en la sala en penumbras flota una gelatina tibia que apesta a sahumerio.
Nos sentamos en los sillones del siglo pasado con la mesita ratona del siglo pasado en el medio del siglo pasado.
–¿Café?
–No.

No sé a qué vine a esta cueva copada por fantasmas ciegos, pero ahora que estoy ante su remera mordida por las polillas y sus pantalones cortos salpicados de lamparones oscuros, a su pelo gris arratonado que le roza los hombros y el bigote sucio de nicotina, ahora es probable que termine sabiéndolo.

–¿Tenés cigarrillos?

Saco el paquete y el encendedor y los pongo sobre el rectángulo de vidrio de la mesita marcado por culos de vasos y tazas.

–Los pitagóricos veneraban la tétrada –enciende el cigarrillo y exhala el humo con esa congoja femenina que nunca pudo evitar, pero que ya habrá dejado de preocuparle–. Lo escuché anoche en la tele. La matemática nació como una religión. Y viceversa.
–Interesante.
–Me gustaría haber vivido en esa época.
–En cuál.
–La de Pitágoras.

No se me ocurre qué decirle. O se volvió loco o todavía está con resaca. 
–¿Y Nélida?

Exhala el humo otra vez como una mujercita. 
–Casi un año que se fue –dice.
–¿Qué pasó?

Arquea las cejas y estira las comisuras de la boca.
–Ella sabrá.

No escuché sus pasos porque está descalza. Y desnuda. Aparece desde el pasillo del dormitorio como una mancha lechosa que cobra forma humana. Redes de venas verdosas le recorren las piernas flacas y las tetas que se le derrumban flácidas sobre los rollos de la barriga. Estará entre los cincuenta y sesenta años.

–Hola –me dice.

El pelo desmarañado es naranja descolorido, con algunas rayas canosas en las sienes. Con una mano se acaricia el cuello arrugado del que cuelga una cadenita con una cruz negra, con la otra una oreja. Tiene las uñas de las manos y de los pies pintadas de rojo, y huele a sudor y pachuli.

–Hola –digo mirándome las puntas de mis zapatos.
–¿Me llamaste? –le pregunta a él.
–No.
–Ah. Levantá las persianas.
–Después.
–Todo después, el hombre del después –ella ríe con malicia–. ¿Puede ser un cigarrillito? O mejor dos, así no molesto.

Él le alcanza el paquete. Ella bosteza sin taparse la boca, él agarra el paquete y se lo da, ella saca los cigarrillos, se lo devuelve y se va hacia el dormitorio. Mientras todo esto pasa no saco los ojos de las puntas de mis zapatos.
Cuando ella desaparece le pregunto:

–¿Dónde la encontraste?
–En algún placard perdido por ahí –dice él encogiendo los hombros–. Uno abre y toca lo que toca. 

No tiene sentido decirle que le tocó un monstruo. 

–Estoy con más tiempo libre. Me echaron de la empresa hace dos meses. Estoy tirando con la indemnización. Ya veré qué hago. Hay que ir para adelante.
–Siempre.

Suspira. Suspira. Suspira.

–Y vos, ¿dónde estás trabajando?
–En seguridad para bancos.
–Mirá. ¿Te pagan bien?
–Pagan.
–¿Vivís en la capital?
–En Congreso.
–Linda zona.
–Mucho ruido de tráfico.
Mira hacia la persiana.
–Tenés auto.
–Es de la empresa.
–Me alegro que estés bien.
–Gracias.

No se alegra. En su lugar yo diría lo mismo.
Clava los codos en los brazos del sillón enderezando la espalda.
–Anoche –dice–, anoche también vi en la tele un informe sobre Tucumán.
–Linda provincia.
–Hablaron de vos.

Agarro un cigarrillo y no lo enciendo.

–Qué lástima que me lo perdí.
–Dijeron que ahora podrían juzgarte –se rasca el cuello con cara de estar arrepentido de haberlo dicho–. No me mirés así.

Dos años después de volver de Tucumán a Campo de Mayo, sin explicación, me dieron el retiro. Había otra guerra y yo estaba en la cama escuchando las conversaciones de mi esposa y la madre en la cocina. El tiempo se había congelado conmigo en sus entrañas. Había ganado una guerra y no entendía por qué me habían impedido la posibilidad de ir a otra.

–No sé cómo te estoy mirando –enciendo el cigarrillo antes de romperlo entre los dedos–. No puedo ver mi mirada.
–Es que me mirás como si yo fuera culpable de algo.

Agarra un cigarrillo, lo enciende y exhala lentamente el humo por la nariz.

Mi esposa también me decía que no la mirara como según ella la miraba. Me cansé de decirle que teníamos que irnos a otra ciudad, cerca del mar o de la montaña, lejos de todo. Poner una huerta, criar animales. Ella no quería. Y mamá, se plantaba. Que venga con nosotros, me resignaba yo. Mamá decidió y no nos fuimos a ninguna parte. Las cosas empeoraron. A mi esposa le molestaba mi silencio. Una noche esperé a que se durmiera y me fui. Ella no se preocupó en buscarme y yo me preocupé menos que ella. Lo mismo me pasó con él. Ninguno vino a verme a la cárcel ni al loquero. Los hechos son los hechos. No tengo nada de qué acusarlos ni de qué perdonarlos. ¿Por qué pasan estas cosas? ¿Quién lo sabe? Yo tampoco me moría por verlos. Punto. Pero yo estoy vivo y escucho el canto del pájaro que taladra el aire al otro lado de la cocina respondiéndole a la música de la Pantera Rosa que surge desde el dormitorio y a la loca desnuda, que ríe, luego tose y luego escupe.

–Qué más dijeron.
Suspira. Suspira. Suspira. Me ahogo en sus suspiros.
–Hablaron de un centro de torturas.

Viví en una pensión. Durante horas leía un librito que alguien se había olvidado en la mesita de luz. Una tarde, mientras leía, no aguanté más la música y los gritos, bajé al patio, les mostré las granadas y les dije, con toda la tranquilidad del mundo, que iba a volarlos a todos. Volví a la pieza, trabé la puerta con una silla y me acosté a fumar y leer mi librito. Santo remedio: se acabaron los gritos y la música. Los canarios nunca se quejaron de mi mirada. Cuando supieron que algo pasaba pararon de cantar. Les aclaré que el problema no era con ellos. Pero no cantaron. Al rato llegó la ley. El negociador dijo que me cuidarían. Me llamaba capitán. Eso me gustó. Hablamos de hombre a hombre. Le dije que él y yo éramos maniquíes nacidos de los bolsillos de otros maniquíes que cargaron los huesos hasta una estación terminal donde no los esperaba nadie. Ese era el viaje de todos y no había manera de desviarse del camino. Él dijo que era verdad pero que igualmente podíamos hacer que el viaje no resultara doloroso. Conversamos bastante sobre este punto. Como era profesional y educado, abrí la puerta y le di las granadas. Te vamos a respetar, me dijo al oído, sos uno de los nuestros. Ordenó que no me esposaran.

–Qué más.
–De cuando te encerraste en la pieza de la pensión. 
Calla.
–¿Nada más?
Suspira.
–Y de los pájaros.
–Eran canarios.
–A mamá le gustaban. Yo en el patio tengo un jilguerito. A la noche lo entro por los gatos. A papá le gustaban los gatos. A mí no.

Me mandaron a Devoto, después al loquero del Hospital Militar. Cuando me soltaron del loquero volví a otra pensión, hablé con algunos conocidos y entré a la empresa de seguridad. Esperé tres meses para pedir un préstamo, me lo dieron y alquilé un monoambiente que es una jaula para perros abandonados. Lamenté perder el librito. Era la biografía de una santa a la que le habían profanado la tumba para cortarle partes de su cuerpo incorruptible. Una mano, una mejilla, un pie y un ojo habían sido enviados a conventos de Italia y España. ¿Por qué en vez de regalar esas partes no se las comieron? ¿O en las misas de la capilla del monte no comíamos el cuerpo y bebíamos la sangre de Cristo?

–Los gatos son traicioneros –digo–. ¿Te acordás de lo que les hacíamos?

Se pasa la mano por la barbilla y luego por la frente. En cuestión de minutos las depresiones de las mejillas se le han profundizado y resaltan la forma angulosa de las quijadas.
–Éramos chicos, ¿no? –dice–. No son buenos recuerdos. Era un horror lo que les hacíamos.
–Vos lo dijiste: éramos chicos. ¿No te gustaba hacerlo?
–No, no creo.
–¿Y por qué lo hacías si eras el mayor de los dos?
–Ni idea. Estoy arrepentido de haber hecho esas cosas.
–El arrepentimiento no existe. Para nadie. Son todas mentiras.

La mujer sale desde el pasillo y entra a la cocina. Sigue desnuda. Abre la heladera y dice con tono cortante:
–No hay nada para tomar, che.
–Hay que ir al almacén –asiente él con los ojos húmedos y apagados.
–Y al kiosco, no hay cerveza, no hay leche, no hay cigarrillos, no hay una mierda en esta casa. ¿No levantaste la persiana? 
–No.

Echa un bufido y golpea la puerta de un armario.

–Me voy a calentar un café. ¿Alguien quiere?
Le digo a él que no con la cabeza.
–Yo –dice él.
–Entonces venite y hacetelo vos –dice ella riendo socarrona.

El canto del jilguero vibra encerrado en una caja de cristal. Está lejos y está cerca. Me llama y no me llama.

–Qué dijeron de los canarios.
–No sé. Cambié de canal.
–No cambiaste de canal.
–Si te digo que cambié de canal es porque cambié de canal. No me vas a decir vos qué hice o no hice.
Le tiemblan la voz y un ojo.
–No cambiaste de canal.
–Dejate de joder, por favor.
–Sé perfectamente que no cambiaste de canal.
–¿Vos viniste a discutir?
–No.

Me quito la pistola del tobillo y le disparo a la cara. El torso se inclina sobre un brazo del sillón y ahí se queda, flojo como un muñeco de trapo. Ella viene corriendo con un cuchillo en la mano. Me levanto, le disparo al pecho y cae de boca al piso. Estoy quieto unos segundos observándolos. No es necesario ningún remate. Me guardo la pistola, paso por el costado del cuerpo de ella y entro a la cocina. El canto del jilguero rompe la caja de cristal y disuelve los ruidos del televisor y los zumbidos de las moscas que se arremolinan sobre la mesada llena de platos y vasos sucios. Destrabo la puerta con el mosquitero. En el patio hay macetas sólo con tierra seca, un horno de ladrillos ennegrecidos y una soga sin ropa. El jilguero revolotea en la jaula colgada en la pared de la medianera del fondo. Le silbo y se frena en el travesaño. Nos silbamos una, dos, tres veces. Mi cráneo es ahora la caja de cristal y el canto me recorre las venas como un cortocircuito. Voy hacia la jaula. Abro la puertita, le silbo, le digo por favor no suspires y lo aprisiono en el puño. Le beso la cabeza. Después todo es fácil, no dura más de treinta segundos. Cuando acabo devuelvo el cuerpo a la jaula y camino por el pasillo hacia el jardín arruinado. Entonces un cuchillo afiladísimo corta el telón de aire detrás de mí. Giro y el fogonazo estalla sobre la medianera como un petardo casi sin pólvora y el aguijón se me clava en un costado del estómago. No saco la pistola, no serviría de nada. Mantengo el equilibrio, incluso después de tropezarme con un enano o feto de yeso en el pasillo antes de cruzar el jardín arruinado y llegar a la vereda. Sombras ondulantes murmuran alrededor. Me cubro la herida no para detener la sangre, bombeada por un motor enloquecido, sino por vergüenza. Tardo una eternidad en subir al auto y otra en arrancarlo. Acelero a fondo. La calle es un desierto que se ensancha a medida que avanzo. El sol presiona sobre el parabrisas como un torrente de diamantes. Ahora es cuando te baja la presión y el oxígeno se despide de tus pulmones, y, extrañamente, sos feliz por primera vez en tu vida, aunque va a durar poco, o en realidad no, no va a durar nada.

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Récord alarmante: la población carcelaria asciende a más de 121 mil personas

26 Enero 2026

El Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) publicó un informe que actualiza la información que producen desde 2022 sobre la población privada de la libertad en establecimientos penitenciarios de todo el país. El documento "La privación de la libertad en establecimientos penitenciarios en datos (2024)" surge de la elaboración, sistematización e integración de datos estadísticos en el marco del Registro Nacional de Lugares de Encierro, Población Alojada y Capacidad de Alojamiento (RNLPyC) del CNPT.

Aborda, entre otros aspectos, el aumento del encarcelamiento, los niveles de ocupación por jurisdicción, las características judiciales y sociodemográficas de la población, así como la situación de las personas privadas de la libertad con medidas de seguridad por razones de salud mental. El punto principal es el récord histórico de encarcelamiento: "Al 31 de diciembre de 2024, el sistema penitenciario registraba 121.443 personas privadas de la libertad", indica el informe. La tasa, que es la más alta de la historia del país, equivale a 258 personas cada 100.000 habitantes. Para peor, hay cinco provincias que superan el promedio nacional: Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, Santa Fe y Salta, en ese orden.

El documento desliza que en 2024 el aumento del encierro en prisiones creció por encima del promedio anual de los últimos 25 años -a excepción de la pandemia-. Más allá del incremento de plazas carcelarias, no se reducen los niveles de sobrepoblación, y tampoco las que están en el ámbito policial: "El conjunto de los sistemas penitenciarios funciona al 130,2 % de su capacidad", sostiene el CNPT, lo que implica que hay 130 personas alojadas donde caben 100.

Si bien la problemática se vincula con múltiples factores, el enfoque unidimensional alrededor de la cantidad de plazas impide la resolución y la reducción buscada. A su vez, diversas reformas legislativas en la administración de la justicia penal, dirigidas a profundizar la severidad punitiva, han contribuido de manera directa en el crecimiento de las tasas. Según explica el CNPT, en la actualidad el 62% de la población carcelaria se encuentra condenada, mientras que el 37% permanece sin sentencia definitiva.

El CNPT advierte, y concluye,  que el aumento del encarcelamiento se relaciona "con reformas legislativas de carácter regresivo, el uso excesivo de la prisión preventiva, la simplificación del debate político y social sobre la inseguridad, la presión de los medios de comunicación y las prácticas de las/os operadores judiciales". Desde el siguiente link se puede acceder al Resumen Ejecutivo.

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    Eduardo Guerrero

Caso Eduardo Daniel Guerrero: “Fue un largo peregrinar para obtener una mísera condena”

26 Enero 2026

El 16 de enero se cumplió el quinto aniversario del fallecimiento de Eduardo Daniel Guerrero, un joven linqueño cuya muerte conmocionó a la comunidad y se convirtió en un símbolo de la lucha por justicia y responsabilidad vial. Para sus padres, Itatí Domínguez y Eduardo Guerrero, la fecha vuelve a ser sinónimo de dolor, memoria y resistencia.

Eduardo tenía 23 años cuando fue víctima del accidente vial ocurrido la noche del 15 de noviembre de 2020 en la intersección de Belgrano y Laprida. Circulaba en motocicleta junto con su pareja, Priscila Amado, cuando fue embestido por otra moto, conducida por Juan Manuel Odermatt, entonces cabo de la policía montada, quien no estaba en funciones y manejaba en estado de ebriedad y en contramano. Eduardo sufrió heridas de extrema gravedad, agonizó durante sesenta días y finalmente falleció el 16 de enero de 2021 en el Hospital de Junín. Su compañera también sufrió lesiones.

Tras un largo proceso judicial, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Junín dejó firme la sentencia del Juzgado Correccional N°2, que condenó a Odermatt a cuatro años y dos meses de prisión efectiva por el delito de “homicidio culposo agravado por su condición de funcionario policial y lesiones culposas”. Además, fue inhabilitado para conducir por diez años. El fallo destaca que el imputado violó de manera grave el deber de cuidado al conducir con más del doble del alcohol permitido en sangre y en sentido contrario al autorizado. “Esa conducta imprudente tiene relación directa con el resultado fatal del hecho”, señalaron los jueces al ratificar la pena y rechazar el pedido de prisión domiciliaria.

Después de confirmarse la sentencia y de concretarse la detención del ex policía, la familia de Eduardo expresó que el fallo “marca un antes y un después en la justicia”. Destacaron que la condena ha sido posible gracias a una lucha sostenida, el acompañamiento de otros padres de víctimas, el trabajo del abogado de la familia y el apoyo constante de la comunidad. AGENCIA PACO URONDO dialogó con su madre Itatí Domínguez, a raíz de un nuevo aniversario del hecho.

Agencia Paco Urondo: ¿Cuáles fueron las responsabilidades y complicidades del caso?    

Itatí Domínguez: El principal culpable fue Juan Manuel Odermatt. Sus cómplices fueron el ayudante del fiscal, Juan Manuel Camaleonti, quien no solicitó las cámaras aledañas al lugar de los hechos en tiempo y forma, y no dio lugar a Asuntos Internos, como tampoco el jefe de Seguridad. Denunciamos a la Corte Suprema de Justicia la cadena de encubrimientos que se estaba llevando a cabo, pero quedó en la nada.

Otra irregularidad fue que la misma policía hizo las pericias cuando el principal sospechoso era parte de esa fuerza. Debería haberlas hecho otra. El acusado mintió desde el primer momento argumentando que no circulaba en contramano y la policía buscó la manera de encubrirlo todo el tiempo. Llegaron a decir que Eduardo había chocado al asesino, cuando era justamente a la inversa.

APU: ¿Cómo se desarrolló el proceso judicial?

ID: Cambiamos cuatro abogados en todo el proceso. El primero fue Defendente, de Los Toldos, y no hizo nada. El segundo fue Diego Denarda, que también era de Junín y tampoco hizo mucho. Después Eduardo Ricardo Maffia, de Lincoln, se acercó con intenciones de encubrir, y el ultimo fue Fernando Farías, con el cual llegamos al juicio.

Las pericias fraguadas de la policía se enviaron a La Plata, la cual después por estar manipulada y viciada. Nos hostigaban por las redes y en forma presencial. No nos permitían acceder a la causa. Empezamos a tener cierta presencia en los medios de la zona y el abogado Maffia nos decía que no nos convenía ver la causa porque nos haría mal. Pudimos acceder finalmente y comprobamos que faltaban varias fojas.

APU: ¿Y el juicio puntualmente?

ID: El juicio se realizó en los Tribunales de Junín. Fue oral y público, al principio sólo dejaban ingresar a los familiares y después, como vinieron compañeros de Buenos Aires a apoyarnos, exigieron el derecho de que fuera efectivamente así. Pudieron entonces presenciar y acompañarnos en las dos audiencias que se realizaron.

Las audiencias fueron el 9 y 14 de noviembre de 2023. Fue declarado culpable porque utilizamos un perito de parte, el ingeniero Hugo Díaz, que logró explicar que el policía venía circulando en contramano. Pudimos revertir la pericia fraguada realizada por la policía con la intención llana de encubrir al asesino. La fiscal del juicio fue Paola Lujan, quien nos representó muy bien. Nuestro letrado era el doctor Farías, pero en realidad quien más nos ayudo fue Gabriel Amado, que era el abogado familiar de mi marido.

En la causa figuraba que no había testigos, sin embargo, encontramos dos o tres que se animaron a declarar y certificaron que nuestro hijo circulaba en sentido correcto. Por otro lado, el test de alcoholemia comprobó que el policía estaba alcoholizado.

APU: ¿Cuál es la situación del acusado?

ID: Durante el juicio Odermatt todo el tiempo se reía y se burlaba de nosotros. Expresó que siempre manejaba bebido y nunca le había pasado nada. Nunca sintió arrepentimiento de nada ni pidió perdón. Fue condenado a cuatro años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo. Hoy está en la Alcaldía N°49 de Junín en un pabellón de ex policías. Fue exonerado e inhabilitado para conducir durante diez años. En marzo ya cumple la mitad de la pena y puede empezar a pedir beneficios. Fue un largo peregrinar para obtener una mísera condena.

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    Mendoza

Mendoza: a tres años de la desaparición de Nataniel Guzmán no hay respuestas

26 Enero 2026

El abogado jujeño Nataniel Guzmán (38), residente de la Ciudad de Mendoza, salió de su casa la mañana del viernes 27 de enero de 2023 después de despedir a unos amigos que lo habían visitado. Se subió a colectivo de la línea 630, el interno 72 de la empresa El Plumerillo, en dirección a la ciudad de Las Heras y no volvió a ser visto. Desde entonces su familia no deja de luchar para encontrar respuestas. La madre del joven, Silvia Saavedra, denunció la impunidad y acusó al Poder Judicial provincial: “La mala praxis investigativa está a la vista”.

Según pudo comprobar la investigación, los movimientos de su tarjeta SUBE registran que el abogado sólo realizó un viaje de ida y, al parecer, nunca regresó. Su teléfono celular continuó activado hasta los primeros días de febrero y registró llamadas salientes hasta el 30 de enero. A tres años de su desaparición la Justicia no ha logrado dar con su paradero. En las vísperas de un nuevo aniversario del hecho, el Ministerio de seguridad y Justicia de Mendoza dispuso una actualización del valor de la recompensa para quien pueda aportar información certera sobre el caso (se incrementó de 10.500.000 a 12.500.000 de pesos).  

En octubre del año pasado su madre ofreció declaraciones al medio jujeño Radio 2 y denunció las irregularidades de las investigaciones. En este marco, sostuvo: "Yo cada 27 trato de visibilizar el caso porque realmente me parece demasiada tremenda esta situación que estoy viviendo. Dolorosa porque a eso se le suma la invisibilización que hace el gobierno de la provincia de Mendoza, que no visibiliza los casos de desaparecido. Desgraciadamente, Nathaniel es uno más de ellos".

En el mismo sentido señaló: "El único avance que hemos podido tener, de a poquito y gracias a lo que a través de mis abogados y yo insistimos y pedimos, es que dieron lugar a que el Ministerio de Seguridad de la Nación a través del Sistema Federal de Búsqueda de Personas se hiciera eco de mi pedido, donde yo solicitaba que sean ellos los que hagan la investigación”.

Además, la madre del joven denunció el Poder Judicial provincial y apuntó que "la mala praxis investigativa está a la vista. Nathaniel tuvo siete días activo su celular con llamadas salientes y no lo pudieron localizar. Es muy llamativo todo eso, y por eso ante la desconfianza que tengo en la investigación es que hemos solicitado que a nivel nacional se pueda hacer algo, porque me parece que, en una era de inteligencia artificial, de tanta tecnología y el alarde que hace la provincia de Mendoza de la tecnología que tienen y demás, cómo no pueden encontrar a una la persona que tenía un celular de última generación".

"Es muy difícil que te llamen, que te digan, estamos investigando y por eso es importante que los medios visibilicen. Porque no te llama el fiscal. Si el abogado no presenta un oficio, el fiscal ni lo llama ni le dice qué es lo que están haciendo. Es una desidia total, tremenda. No sé si es por inutilidad, por incapacidad, o por complicidad con los delitos. Mendoza es, y sobre todo Las Heras, es una región muy álgida con el tema del narcotráfico y la trata de personas para fines sexuales", sintetizó la madre.

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Los partidos de fútbol que hicieron historia y cómo los seguidores los recuerdan

26 Enero 2026

Hay partidos, y después están ESOS partidos. Algunos son 90 minutos y se terminan. Pero otros se te clavan en el alma para siempre.

Son esos momentos que te marcan, los que después de años siguen disparando la misma pregunta: «¿Y vos, dónde lo viste?». Ponerse a pensar en las cuotas que GGbet hubiera puesto para esos resultados es, hoy por hoy, un delirio.

Por eso mismo, vamos a repasar algunos de esos duelos que quedaron tatuados en la memoria del fútbol. Partidos que son leyenda pura, de esas que cualquier futbolero de ley te cuenta con pelos y señales.

Argentina vs. Inglaterra (1986)

Si alguna vez hubo un partido que fue más allá del fútbol para ser parte de la historia de un país, fue este. La herida por Malvinas todavía sangraba, y cada argentino sintió que en el césped del Estadio Azteca se jugaba bastante más que el pase a una semifinal del Mundial. Por 90 minutos, la cancha fue el único lugar donde podíamos cobrarnos una.

Y claro, en ese escenario, apareció Diego Armando Maradona. Fue el dueño absoluto de una tarde que quedó congelada en el tiempo por dos genialidades, una la opuesta de la otra, pero igual de icónicas.
La mano de Dios: Minuto 51. Diego salta con el arquero Peter Shilton, que le sacaba como 20 centímetros, y la manda a guardar con el puño. Una viveza criolla que vio el estadio entero, menos el árbitro.

El gol del siglo: Apenas cuatro minutos después, la agarró en su propio campo y desató una corrida para la eternidad. En 10 segundos, liquidó a medio equipo inglés a lo largo de 60 metros y la tocó suave al palo opuesto.

De hecho, este segundo tanto fue elegido como el mejor gol en la historia de los mundiales, según una encuesta global realizada por la FIFA en 2002. Al fin y al cabo, para nosotros, ese 2-1 fue una revancha simbólica, una especie de justicia poética que ejecutó un genio.

Argentina vs. Francia (2022)

Un dominio casi total por 80 minutos que se hizo añicos en un instante. Una victoria que parecía cocinada se convirtió en una agonía que solo nosotros somos capaces de fabricar. 

Fue un duelo fuera de lo común, con dos monstruos brillando al máximo nivel. Messi metió dos y Kylian Mbappé clavó un triplete para llevar todo a un increíble 3-3. Un show que, de acuerdo a cifras de la FIFA, fue seguido por casi 1.500 millones de personas en el planeta. Y es que la cantidad de gente que lo vio estuvo a la altura del drama que se armó en la cancha. 

El trámite del partido le hizo un nudo a cualquier análisis previo. Que Francia te empate un partido liquidado en menos de dos minutos explica a la perfección por qué las apuestas deportivas en vivo tienen otra lógica. Al final, los penales y la figura gigante del Dibu Martínez nos dieron la tercera estrella en una de las finales más memorables que se hayan jugado.

Brasil vs. Alemania (2014)

La semifinal del Mundial 2014 no fue una derrota cualquiera. Un resultado que no tenía sentido y que dejó al planeta entero con la boca abierta. Brasil, el local, el candidato de todos, sufrió la peor humillación de su historia.

El 7-1 del final es un escándalo, pero lo que de verdad no se puede explicar es esa ráfaga de cuatro goles alemanes en apenas seis minutos. Una catástrofe deportiva transmitida para todo el globo.
Lógicamente, este tipo de eventos destroza cualquier algoritmo de predicción, porque ningún modelo estadístico puede calcular la probabilidad de un desmoronamiento anímico de ese calibre.

Por eso, el Mineirazo cambió para siempre cómo se percibe el riesgo en los juegos online. Demostró que en el fútbol no hay nada garantizado, por más favorito que seas y por más que juegues en tu casa.

Liverpool vs. Milan (2005)

El Milagro de Estambul es la prueba definitiva de que en el fútbol nada está escrito hasta que el árbitro pita. La final de la Champions de 2005 parecía sentenciada. El Milan, un equipazo lleno de figuras, se fue al descanso 3-0 arriba.

Pero, como bien sabemos, el fútbol tiene estas cosas. En una ráfaga increíble de seis minutos durante el segundo tiempo, el Liverpool empató, forzando una definición heroica. 

El partido es el ejemplo de manual de lo que es la resiliencia y de cómo un golpe psicológico puede tumbar al equipo más sólido. Por supuesto, la tanda de penales con la actuación legendaria del arquero Jerzy Dudek es material de estudio.

Hoy en día, con la inmediatez de la tecnología, un giro de tuerca como ese se viviría en el celular. Una buena casino app te deja seguir esas idas y vueltas del destino en tiempo real, lo que demuestra que la imprevisibilidad del fútbol es lo que lo hace tan especial.
 

 

Si alguna vez hubo un partido que fue más allá del fútbol para ser parte de la historia de un país, fue este. La herida por Malvinas todavía sangraba, y cada argentino sintió que en el césped del Estadio Azteca se jugaba bastante más que el pase a una semifinal del Mundial. Por 90 minutos, la cancha fue el único lugar donde podíamos cobrarnos una.
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