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    Mudanza
    Mudanza con seguridad

Mudanza sin daños: cómo cuidar tus muebles del origen al destino

11 Marzo 2026

Transportar muebles de forma segura desde el principio

Los muebles y los electrodomésticos suelen ser lo que más tememos cuando nos mudamos, y es totalmente comprensible. Los rayones, las patas rotas, los cristales rotos y las abolladuras en las esquinas pueden destruir artículos que nos ha costado mucho comprar. También es posible protegerse contra estos problemas tomando las precauciones adecuadas.

Cuidar de tus muebles implica mucho más que tener cuidado al cargarlos. Este proceso requiere una reflexión cuidadosa, el equipo adecuado y una mudanza profesional para evitar accidentes. Cada paso, desde el desmontaje de muebles hasta su montaje, debe considerarse adecuadamente.

Protección antes de la mudanza

Antes de mover cualquier mueble, hay que prepararlo. Se deben cerrar con cinta adhesiva y elásticos los cajones y armarios que puedan abrirse durante el traslado. Los artículos de vidrio, como mesas y espejos, requieren un cuidado adicional. En ese caso conviene usar plástico de burbujas y cubrir las esquinas con cartón. Si la parte de vidrio de tus muebles se puede quitar, es mejor transportarla y protegerla por separado.

Las superficies frágiles, como maderas laqueadas, mármol o enchapados finos, requieren mantas o cartón corrugado. El roce con otros muebles, así como con las paredes del camión, pueden provocar arañazos difíciles de reparar. Por eso, envolver cada pieza individualmente no es exageración, es prevención.

Para los muebles tapizados —sofás, sillones, colchones— el film transparente funciona bien. Esto evita manchas, polvo y rayones. Este tipo de embalaje también es fácil de abrir al llegar a destino. Eso sí: no cubrir completamente si el material respira (como el cuero), porque puede generar humedad.

Desmontaje adecuado

Los muebles modulares o que pueden desarmarse siempre deben trasladarse en piezas. Camas, bibliotecas, roperos: todo lo que se pueda desarmar, se desarma. Esto no solo facilita el traslado, también reduce considerablemente el riesgo de roturas.

Un error común es desmontar sin un plan. Por eso es indispensable guardar todos los tornillos pequeños, las clavijas y otros componentes en bolsas individuales, con sus debidas etiquetas y preferentemente pegados con cinta al mueble correspondiente. Una pieza que falte puede inutilizar un componente y no siempre se consiguen repuestos. Y si el desarmado es complejo, sacar fotos del proceso ayuda enormemente al momento de volver a armarlo. También se puede recurrir a una empresa de mudanzas profesionales como Transportes Argentinos en donde además de ocuparse de los traslados también tienen servicio de montaje y desmontaje de muebles y electrodomésticos. 

Carga y transporte: técnica por encima de la fuerza

La clave está en la carga. Los artículos más pesados y grandes se cargan primero, contra la parte trasera del camión. A continuación, los artículos de peso medio y, por último, los más ligeros en la parte superior. No es conveniente apilar artículos uno al lado del otro sin una capa de protección entre ellos (mantas, cartón o esterillas).

Las correas de sujeción son asimismo imprescindibles. Aunque es importante que las cajas se apilen correctamente, las frenadas y los giros pueden hacer que se desplacen si no están bien sujetas. Y en una mudanza profesional, el vehículo debe tener puntos de anclaje específicos para atar la carga de forma segura.

Los artículos con patas largas o inestables deben colocarse contra objetos sólidos en el camión, no en el centro. El vidrio y los espejos deben transportarse en posición vertical, nunca en horizontal, ya que de lo contrario se romperán debido al peso de otros artículos. 

Descarga y reensamblaje 

Hay que descargar con el mismo cuidado que al cargar. Antes de trasladar un mueble a una habitación, asegúrese de que todos los pasillos estén libres de obstáculos y que todas las puertas sean lo suficientemente anchas. Un mueble grande empujado a través de una puerta demasiado pequeña puede dañar tanto el mueble que se está trasladando como las paredes. Se debe volver a montarlo lentamente. Apretar demasiado puede hacer que la madera se rompa, al igual que dejarla suelta. 

Sobre la empresa

Transportes Argentinos ofrece mudanzas integrales en Buenos Aires y alrededores. El servicio cubre desde el empaque hasta dejar todo funcionando en el nuevo domicilio. Se hace una visita técnica sin costo, se emplean materiales certificados, se desarman y arman los muebles, existe protección de seguro y se puede rastrear el traslado. También tienen depósito, limpieza profesional y mudanzas para oficinas. Los valores presupuestados son finales, sin sorpresas. Con más de 10 años operando, resuelven mudanzas de distinta escala. Consultas gratuitas en www.transportesargentinos.com.ar o al (011) 5263-0443.

 

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    DISCAPACIDAD MARCHA
    Foto: Foro Permanente Discapacidad
8M Y DISCAPACIDAD

Maternidad y discapacidad: contra la invisibilidad

08 Marzo 2026

“Las maternidades en discapacidad son las maternidades aguafiestas, las que nadie quiere ver ni escuchar porque ponen en evidencia lo no pensado, lo no imaginado, lo que no quisiera que me pase y eso molesta porque interpela, porque incomoda. Están ahí pero mejor lejos, bien lejos”. Lo dice Rocío, profesora, mamá de Juana de 15 años que tiene parálisis cerebral y epilepsia refractaria. Por su condición severa, Juana es totalmente dependiente para todas las actividades de la vida diaria. Rocío y Juana viven juntas en un hogar monomarental, es decir, en el que Rocío es el único sostén, en la ciudad de Rosario. Las palabras de Rocío condensan lo que todas las madres de personas discapacitadas y con discapacidades que conozco sabemos sobre nuestras vidas. 

Llega otro 8 de marzo en condiciones sociales y políticas de carestía, precariedad laboral y familiarización de los cuidados en las que maternar personas discapacitadas es, sobre todo para quienes somos trabajadoras, una de las prácticas que parecen no existir para el Estado, el gobierno en sus diferentes niveles y funciones, la cultura en general e incluso para los espacios feministas mainstream (suplementos feministas de diarios, agrupaciones de militancia, figuras famosas, etc.). Contra la invisibilización, traigo las voces de cuatro madres que ejercen maternidades muy por fuera del imaginario de la famosa “maternidad deseada”. 

Esta nota no pretende exhaustividad ni se arroga una pretensión de representación: no se habla aquí de todas las maternidades de personas discapacitadas ni de todas las madres discapacitadas. Se habla de algunas de ellas, hablan algunas de ellas. Reproduzco sus palabras verbatim, como me las dijeron o escribieron. Respeto sus elecciones de lenguaje sensitivo al género y, por supuesto, sus modos de nombrar la discapacidad. Se trata de amplificar esas voces, de ponerlas en lo público, ahí donde no nos dejan estar. Nosotras no queremos seguir pidiendo permiso: “Pareciera que a este mundo a nosotras y a nuestros hijos no nos han invitado y por eso debemos plantar bandera, y sin pedir permiso. ¿Permiso para existir?”.     

Jimena tiene 50 años y es psicóloga. Ella es discapacitada motora y tiene un hijo de 13 años, Matías, que hoy va a la escuela secundaria Esnaola. Matías tiene la misma discapacidad que su madre. Coincido con Jimena en que “a la discapacidad en general le falta visibilidad”, no solo a las maternidades en discapacidad. Jimena me dice por mensaje de voz “si bien vivimos en un país que yo considero muy solidario, estamos en una época del mundo en general en la que cuesta mucho mirar alrededor y al otro y ponerse en el lugar del otro. Esto hace que se dificulte bastante la vida cotidiana” de las personas discapacitadas. Me cuenta una historia que ejemplifica muy bien estas dificultades. En la escuela primaria de su hijo, el autoelevador en la escalera de entrada se consiguió recién cuando él egresó. Para conseguirlo, hubo que hacer reformas edilicias (la escuela, pública y de CABA, estaba en mal estado) que demandaron muchos trámites y pedidos. Jimena participó en la reunión con el ministerio de infraestructura en su rol de presidenta de la cooperadora escolar. En esa reunión, ella fue la que pidió el autoelevador. Quiero resaltar lo que ella acota al respecto: “si no lo decía yo, no lo decía nadie”.     

“Las maternidades en discapacidad son las maternidades aguafiestas, las que nadie quiere ver ni escuchar porque ponen en evidencia lo no pensado, lo no imaginado, lo que no quisiera que me pase y eso molesta porque interpela, porque incomoda".

Verónica Pérez Arango (49 años, docente y escritora) lista ejemplos de la invisibilización de la discapacidad: “la mal llamada ‘inclusión escolar’ dentro de las escuelas comunes, que ocurre en aulas que segregan a lxs discapacitadxs con propuestas hechas a las apuradas, obsoletas y muchas veces degradantes o infantilizadoras; la educación especial está siendo acorralada con cierres de escuelas y recortes presupuestarios que hacen la práctica escolar invivible; las personas ‘normales’, incluidos niñxs y adolescentes, suelen elegir amistades que no son discapacitadas; las obras sociales y el sistema de salud privado son excluyentes de base ya que, o bien no incorporan personas discapacitadas entre sus afiliados, o dificultan una vida digna mediante una burocracia desgastante y que desmoraliza. Todas estas prácticas son invisibilizadoras, claro está, porque minimizan la existencia de quienes conformamos o estamos cerca del colectivo de discapacidad”. Suscribo. Es una eugenesia lenta pero constante. Y quienes hacen funcionar la maquinaria eugenésica del capacitismo no son nada más quienes son abiertamente enemigos. 

Es común en esta cultura escuchar el deseo de que un feto se convierta en un “bebé sano”. ¿Qué quiere decir “mientras sea sanito que sea lo que sea”, como solemos escuchar? ¿Qué se está deseando exactamente con eso? ¿Qué personas como mi hijo, autista severo, no verbal, que a los siete años no controla esfínteres, no existan? 
Yo no imagino a mi hijo siendo diferente de quién es. Pero tampoco me imaginé que iba a tener un hijo autista no verbal cuando quedé embarazada de él. Rocío me escribe: “Nunca pensé como posibilidad el tener un hijo con discapacidad ni tampoco creo que se lo habilita a las madres como una posibilidad. Nadie te dice que puede ser posible si no hay ningún indicador, antecedente, etc. Nadie lo piensa, lo enuncia. Yo trabajaba diariamente con niños/as y jóvenes con discapacidad y con sus familias, sin embargo, nunca lo pensé. No era lejano en mi cotidianidad, pero la maternidad, mi maternidad era otra cosa. La maternidad de hijos con discapacidad no está representada en las narrativas que hay sobre la maternidad”. La invisibilización, y esta es su razón de ser y la razón de por qué está mal, hace su trabajo permanente de inferiorización. Y la inferiorización de las vidas discapacitadas y con discapacidades tiene la función de marcarlas como “población excedente”, aniquilable, descartable.  

Verónica insiste, como Jimena, en que la ausencia de la maternidad en la discapacidad depende de la invisibilización de la discapacidad en primer lugar: “Podemos notar que históricamente la discapacidad está invisibilizada, que la literatura y las artes plásticas apenas la representan o lo han hecho desde lugares estereotipados, que las instituciones en nuestro país no desarrollan dispositivos pensados exclusivamente desde y para la discapacidad, que los espacios públicos y los cargos públicos no están ocupados por personas discapacitadas”. 

Verónica no se encontró en el lugar de los cuidados familiares hacia personas discapacitadas en la maternidad sino mucho antes: “Tengo un vínculo muy estrecho con la discapacidad desde siempre porque mi hermano más grande nació con Síndrome de Down y autismo severo. A los 34 años fui yo madre por primera vez. Mi hijo Ulises, que ahora es un adolescente de 15 años, tiene diagnóstico de autismo”. En este ejercicio de la maternidad de Ulises, Verónica descubrió que “la mayoría de las veces [las madres] tenemos a cargo gran parte de las tareas de cuidado, somos las que se movilizan y ponen las cosas en movimiento”; somos, en pocas palabras, “las que nos pronunciamos frente a las injusticias”. Quedamos todo el tiempo como “locas” (algunas lo somos), aunque nosotras tenemos que enojarnos, no nos queda otra opción. Enojarnos es parte central de nuestras estrategias de defensa de las vidas de nuestras hijas y nuestros hijos. El costo para nuestra salud lo pagamos inexorablemente. 

Verónica insiste, como Jimena, en que la ausencia de la maternidad en la discapacidad depende de la invisibilización de la discapacidad en primer lugar.

“¿Cuál es el tiempo de las madres?”, se pregunta Rocío: “¿Y el tiempo de las madres de hijos con discapacidad? Hablo desde mi experiencia que también se es la de muchas otras. Ser mamá de una hija con discapacidad severa es por momentos, por casi todos los momentos, una tarea titánica. Sí. La magnitud hay que enunciarla, aunque resuene a queja porque realmente es inhumano. Cuando todas las actividades de la vida diaria necesitan asistencia, sin red, sin apoyos o con apoyos intermitentes, esporádicos, la tarea de este maternar diverso lo ocupa todo. Ocupa cuerpo, mente, corazón”. 

Pero la omnipresencia de los cuidados no nos rompe. Jimena me cuenta que maternar una persona discapacitada desde la discapacidad es, sí, muy complicado difícil y económicamente oneroso. Se necesitan personas que colaboren con tareas que en familias en las que no hay discapacidad son una rutina fácil, semiautomática. Y esa colaboración suele ser paga y esa paga sale de los salarios de la familia, no de la comunidad. La familia de Jimena tiene, entonces, una sobrecarga económica por las tareas de cuidado y una logística familiar muy demandante. Sin embargo, que su vida sea más difícil que otras no significa que, incluso cuando hay tristeza, su vida no sea feliz. 

También Lucía quiere que se sepa que nuestras vidas no son un infierno. Lucía tiene 38 años y colabora en editorial conocida en modalidad de trabajo remoto. Su hijo se llama Fermín y tiene 5 años. Fermín “nació con un síndrome de deleción cromosómica. 2q37.3 es la fracción del cromosoma 2 que Fermín no tiene y que le da nombre a su síndrome. […] A Fermín le falta material genético y eso conlleva ciertas características físicas, orgánicas, cognitivas y de comportamiento que no están dentro de los parámetros llamados normales del desarrollo. Es no verbal, tiene traqueotomía desde muy bebé y habla con lengua de señas. Entiende todo y expresa todo. No tiene miedo ni tiene frío. Y es feliz”. Lucía quiere que “las personas sepan que mi vida no es horrible. De muchas maneras, mi familia es privilegiada y vivimos en una ciudad con recursos disponibles. Tampoco quiero la pena de nadie. Solo quiero decir que no existe ninguna palabra para nombrar lo difícil que es estar solos en un mundo hecho para otros. Quiero no tener que aclarar que no deseo que mi hijo sea diferente de lo que es”. A veces pienso que nuestra felicidad viene de saber que nuestros hijos e hijas tienen en nosotras una aceptación incondicional, una afirmación en su diversidad que es condición de posibilidad de la dignidad y la felicidad. Cuando pienso que no todas las personas discapacitadas tienen un círculo similar de seguridad me mareo físicamente (no metafóricamente) por el vértigo frente al abismo del desamparo en el que viven tantas personas marginalizadas por el capacitismo en todas sus caras (económica, afectiva, vincular, burocrática).  

Las personas que colaboran con nuestras tareas, además de nuestras familias en lo que pueden (poco o mucho) cuando las tenemos, suelen ser personas que conocen la discapacidad. Lucía relata su experiencia con algo tan simple como ir a la plaza que ilustra esto último: “Quiero no sentir culpa por odiar ir a la plaza, donde todas las mamis van con naturalidad incluso dos veces por día y hacen amigas en pocos meses, se sientan en los banquitos a charlar y a tomar mate, y apenas tienen que mirar cómo sus hijos corren y trepan solos, o se caen y se levantan, o se pelean con otros y vuelven a jugar y a estar juntos. Nuestro paso por la plaza es diferente. A nosotros nos miran de reojo, nos observan incómodas, nos dejan pasar, nos sobre-respetan, nos tienen lástima. Algunos niños, a veces, hacen preguntas que siempre respondo con una sonrisa y con el corazón temblando. Pero casi nunca nos hablan. No se acercan. Ni los niños ni los padres –y, sobre todo, los padres–. Nadie quiere hacerse amigo de familias con discapacidad. Tal vez porque no saben qué hacer ni cómo tratarnos, pero tampoco quieren saber qué hacer o cómo tratarnos. Solo tenemos una familia conocida que nos habla en la plaza: Eva es amiga de Fermín con absoluta espontaneidad. Y no es casualidad: luego de todo este año que pasó, supe que ellos también tienen un familiar con un síndrome genético”.

"Para este gobierno, nuestras hijas e hijos son población excedente y nosotras deberíamos abnegarnos en sus cuidados sin ayuda de nadie. El gobierno de Milei no es sensible a ningún argumento racional, ético o moral".

Personalmente, la mirada que más ira me suscita es la mirada babosa de piedad hacia mi hijo. No puede ser que caminar un par de cuadras por el barrio para hacer las compras se convierta casi siempre en una suerte de show para vecinas y vecinos ávidos de desnudar su propia miseria humana cuando miran la diferencia sin, por supuesto, realmente mirarla. Este mirar-no mirar define la invisibilización a la discapacidad y a quienes cuidamos en la discapacidad. ¿Cuánto hay que deseducar y volver a educar al proverbial “ciudadano de a pie” para que nuestras vidas valgan igual que las de quienes nos miran con lástima? Muchas veces son las personas “comunes” como estas, las amistades que se alejan o se conducen como si nuestras maternidades fueran “normales” a la hora de sobrecargarnos con sus malestares pero que se acuerdan de que no lo son a la hora de ayudar en algo, la gente del ámbito laboral que sigue sin darse cuenta de que estamos colapsadas, la gente cotidiana, digo, quienes más nos lastiman y complican la vida. 

Este es un gobierno que vino a hacer más difícil, cuando no imposible, que las y los discapacitados tengan una vida digna. No escucha ni escuchará jamás un reclamo de quienes cuidamos personas discapacitadas y con discapacidad. Para este gobierno, nuestras hijas e hijos son población excedente y nosotras deberíamos abnegarnos en sus cuidados sin ayuda de nadie. El gobierno de Milei no es sensible a ningún argumento racional, ético o moral. Pero nosotras no nos entregamos a la derrota y por eso nuestro llamado es a quienes se supone que tienen que ser aliados y aliadas en nuestra lucha contra el capacitismo y la eugenesia. Y no para que nos permitan ingresar en sus espacios para cumplir un cupo tokenista, para ser notas al pie. El reclamo es que nos escuchen, que aprendan, que entiendan, que desarmen su capacitismo y apoyen activamente nuestras vidas y la lucha por las vidas en la discapacidad.  

Estos deseos de Lucía encierran las razones poderosas por las que los cuidados a las personas discapacitadas tienen que ser comunales: “Quiero no tener miedo del futuro de Fermín cuando su papá y yo no estemos. Quiero que el sistema de salud sea más simple y menos humillante. Quiero no tener que pedir la orden de su medicación todos los meses. Quiero no tener que ir a pelearme con trabajadores de la salud precarizados o rogarles que no demoren las autorizaciones de estudios y consultas médicas que le corresponden o que nos envíen los insumos descartables a tiempo. Quiero no tener que presentar sistemáticamente resúmenes kilométricos de su historia clínica para que nos crean que necesita profesionales que lo acompañen, quiero que les paguen a las terapeutas un salario digno por el trabajo inmenso que hacen. Quiero poder decir que estoy muy, muy cansada sin que eso signifique algo más que cansancio extremo y sin que me manden a crear una red o una tribu. Quiero no sentirme tan sola y tan invisible. Quiero que las amigas no se vayan. Quiero que mi hijo tenga amigos”. 

Verónica les pregunta a ustedes, a quienes leen esto y quizás no tienen contacto con la discapacidad: “¿cuántos de ustedes les han preguntado a sus hijxs si querían invitar al compa disca al cumple? ¿O han conversado largamente con sus hijxs sobre discapacidad?”. Yo también quiero que mi hijo tenga amistades de su edad. Vivimos en un mundo en el que hay que enunciar en voz alta el derecho de nuestras hijas e hijos a no ser población excedente incluso en la amistad. Usemos esto como combustible para la caldera. 

Macarena Marey nació en Necochea en 1978. Es filósofa política, doctora en Filosofía, profesora en la UBA e investigadora en CONICET. Escribió artículos académicos, de intervención y divulgación. Publicó los libros: “Voluntad omnilateral y finitud de la Tierra” (La cebra, 2021), “Teorías de la república” (Hender, 2021) y "Diario de Galileo" (Bosque energético, 2025).

*Por decisión de la autora el artículo contiene lenguaje inclusivo. 

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    Bey Díaz
8M Y POESÍA

Presentación de “El corazón en la mano izquierda”, de Bey Díaz

08 Marzo 2026

En estos tiempos que vivimos, de retroceso en todo sentido, las luchas colectivas tienen mucho que seguir enseñándonos. No es una pose ni una máscara recordar la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo durante la dictadura militar y, en forma más reciente, las conquistas de los colectivos transfeministas que cambiaron y nos cambiaron la percepción de nosotras mismas en relación a nuestra forma de vivir y habitar.

Este libro de poesía, primer libro de Rebeca Díaz, que jugando con la intimidad que le permite la poesía firma como Bey Díaz, su seudónimo, retoma mucha de las preguntas nodales del feminismo y toma una posición. Ese movimiento, nos permite leer desde el primer poema una voz poética colectiva y ancestral que asume, como en una bitácora, historias, emociones y vidas de mujeres oprimidas que fueron encontrando juntas la salida hacia el mar, que es la libertad. Una palabra que nos pertenece porque palpita cuerpo, música y besos en el pan. Con esta breve introducción presento la entrevista a su autora para conversar sobre el libro.

AGENCIA PACO URONDO:¿Cómo surgió el nombre del libro? Tiene un subtítulo…¿Cómo se vincula con este?

Rebeca Díaz: El nombre del libro El corazón en la mano izquierda representa varios aspectos de mi poesía y de mi forma de sentir. En primer lugar, tener el corazón, es decir, las emociones, los pensamientos, las convicciones del lado zurdo de la vida, de la vida como hecho político. Es una declaración, una manifestación. Ser zurda, de izquierda me posiciona como una mujer social y colectiva, que mira al prójimo. Por otro lado, yo soy diestra en lo que respecta a la motricidad y esa contradicción es la que se representa en uno de mis poemas. Un poema de amor, de un profundo amor, de esos que nacen en las entrañas, pero que por alguna extraña razón no pueden ser. Aunque yo me posiciono como una mujer empoderada, siempre estaré atravesada por esas relaciones truncas, que me sacan de mi eje y de mis convicciones, "arrojándome a la melancolía de saber que siempre serías un corazón en la mano izquierda y que yo siempre sería diestra". 
"Las lágrimas que llenaron el mar" es el subtítulo del poemario. Se relaciona con el título, porque las lágrimas mías, de amor y las lágrimas de todas las mujeres que sufrieron por un sistema opresivo y patriarcal, se nutren de la belleza y del dolor. Las lágrimas no cayeron en vano, porque se unieron 
para formar un mar, un mar increíblemente inmenso.

APU: ¿Cómo fue el proceso creativo del libro?

R.D.: El poemario es un manifiesto de las singularidades de las mujeres, de la vulnerabilidad y de la fuerza inquebrantable que nos sostiene y nos prepara para la guerra. Hablo de una guerra cultural, una guerra de alianzas con otras mujeres muy diferentes, pero que hemos soportado, de una u otra manera el yugo del patriarcado, del racismo y del clasismo. 

APU: La tapa es una síntesis preciosa de una estética de décadas que brinda seguridad, fuerza y fragilidad también…

R.D.: Pensé mucho en la tapa y no dudé en pensar en los azules, turquesas, celestes, porque el agua del mar, de las lágrimas se ven de color azul. El corazón en el medio, es un corazón flotando y latiendo vida de todas las que llenamos el mar y continuamos en pie de guerra. 

APU: Contanos quiénes son tus autores y/o poetas referentes y tus lecturas contemporáneas más importantes.

R.D.: Mis palabras están siempre inspiradas en poetas como Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, María Elena Walsh, Idea Vilariño. En sus poesía persisten la dulzura, la nostalgia, la melancolía de no ser valoradas y apreciadas tal cual son. En sus poesías hay dolor, un dolor que trasciende a otras, a todas las mujeres. 
Además en mis poemas están las manos de mis abuelas, sus palabras, sus sufrimientos y todas, todas sus fortalezas. Mujeres humildes que debieron acomodarse al rincón que se les daba. También está mi mamá y su impulso de vivir a pesar de todo. Están mis tías y mis hermanas. Hay algo de cada una de ellas. 
Y es un libro pensado como enseñanza o legado para mis hijas, legado de esas mujeres que sobrevivieron a las adversidades del contexto.

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LIBRO EL CORAZON EN LA MANO IZQUIERDA
“El poemario es un manifiesto de las singularidades de las mujeres, de la vulnerabilidad y de la fuerza inquebrantable que nos sostiene y nos prepara para la guerra”.

APU: ¿Como educadora pensás que es importante promover la lectura de la poesía en las escuelas?, ¿qué tipo de lectura, creés, debe fomentarse para que un adolescente lea poesía?

R.D.: Como educadora y optimista del potencial adolescente, pienso que la lectura de poesía en las escuelas secundarias es la oportunidad para que los y las adolescentes se dejen llevar por la belleza, por la emoción y por la libertad de decir. La poesía es rebelde en sí misma, y aún más rebelde en contextos actuales. La poesía es una denuncia y una manera de no renunciar a la propia voz. 
El Gobierno de la provincia de Buenos Aires, entregó a las escuelas una colección de textos escritos por bonaerenses. Cada uno de esos libros expone el tamiz maravilloso de la gente de nuestra provincia. Trabajar con esos libros, es una buena estrategia para darle significado a la lectura. Por otro lado, la poesía, como género aparte, podemos trabajarla a partir de la lectura de poetas de Latinoamérica, como Benedetti, Martí, Neruda, Borges, Girondo, Storni, Pizarnik, Vilariño, Parra, Hernández y las tantísimas voces contemporáneas. Cada poema es una oportunidad para inspirar a los y a las jóvenes a sentir y también a escribir. 
Como profesora he sido testigo de profundas producciones escritas por los y las estudiantes. Es por eso que siento que mi trabajo es el mejor trabajo del mundo, porque es inspirador.

APU: Por último, contanos la modalidad de publicación que elegiste. Y cómo conseguimos el libro.

R.D.: La publicación la realizamos junto a la editorial Imaginante, es una editorial local, que trabaja muy bien. Si desean obtener el libro en formato electrónico, pueden adquirirlo por medio de la página de la editorial "Editorial Imaginante" o en Amazon Kindle.

Redes sociales

https://www.instagram.com/imaginanteditorial?igsh=NHM5Z3RuNHBkN3do

www.instagram.com/rebekdiaztoledo?igsh=MWh2Z3oxOHpwMjE3NQ==

https://www.instagram.com/mis.poemas2025?igsh=MTc0M2Eya2xleDQwaw==

*Presentación de la autora: Soy Rebeca, Bey en mi libro. Trabajo como profesora de Lengua y Literatura en el territorio de la provincia de Buenos Aires. También estoy en el rol de Directora de una escuela secundaria del distrito Tres de Febrero. Mi trabajo como docente es el mejor trabajo del mundo y mi trabajo como directora es el desafío más grande para mi mundo. 
Tengo una familia a quien amar y en quien apoyar mi cuerpo cuando está herido. Para mi alma o lo que sea que nos haga sentir, (quizá solo sea un cerebro), tengo mi poesía. Cuando digo "mi poesía" hablo de la mía y de las poetas que esta vida me ofreció. 
Soy, en mí misma, una contradicción, como mis poesías: por un lado, me planto y doy pelea a las injusticias y a toda forma de opresión. Por otro, solo quiero permanecer cerca del mar, sin más que dedicarme a la contemplación y a los pensamientos.  

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    moschino y eva peron
EN MILÁN

Adrián Appiolaza: cuando la moda se convierte en manifiesto

08 Marzo 2026

“Yo solo vestí a una reina: Eva Perón”, dijo alguna vez Christian Dior. La frase tiene algo de sentencia tallada en mármol. Porque vestir no es cubrir un cuerpo. Es envolver una idea. Y este año, en la Semana de la Moda de Milán, Adrián Appiolaza nuevo director de la marca Moschino tomó esa idea y la convirtió en manifiesto sobre la pasarela de Milán.

En un escenario político donde, para algunos, el peronismo está perdido, el rostro de Eva Perón llegó pixelado a las pasarelas de Milán para que el mundo recuerde. No como nostalgia sino como archivo vivo. Una imagen intervenida, digital, casi glitch, que parecía decir que las identidades no se borran: mutan, como lo hará el peronismo a su debido tiempo nuevamente.

La relación entre Eva y Dior fue una de las más emblemáticas del siglo XX. Evita adoptó el revolucionario New Look (post segunda guerra mundial) poco después de su lanzamiento en 1947, ayudando a introducir esa silueta en Sudamérica. En el atelier de París, Dior tenía un maniquí con las medidas exactas de la primera dama argentina para confeccionar sus pedidos a distancia. No era solo clienta. Era una presencia anticipada.

La alta costura fue para ella una estrategia de poder y sofisticación. Asistía a galas con piezas icónicas y lo decía sin rodeos: “Las voy a derrotar en su propio campo: la guerra de los trapos…”. La frase no era frivolidad. Era táctica. Comprendía que el vestido también es discurso. Que la elegancia puede ser diplomacia. Que la imagen es una forma de autoridad.

En su viaje a Europa en 1947, la moda funcionó como herramienta de comunicación no verbal. Suiza acuñó "un arcoíris entre dos mundos, el antiquísimo símbolo de la paz después de las revueltas tempestades" para simbolizar la esperanza, la paz y la unión de Argentina con un continente devastado por la posguerra. Buscaba tender lazos de solidaridad, proveyendo alimentos y ayuda económica, presentándose como una “embajadora de paz” en medio de las tensiones. Cada silueta hablaba antes que ella. Cada guante, cada sombrero, cada taco era parte de una gramática calculada. 

En el Museo Evita puede verse uno de esos vestidos junto a otros atuendos que marcaron momentos clave en la historia del país y del peronismo. Tela convertida en documento.

Salvatore Ferragamo la calificó como una de las mujeres más inteligentes que conoció y aseguró que los zapatos que diseñó para ella fueron los más extraordinarios de su vida. Norman Hartnell, diseñador de cabecera de Isabel II y la princesa Margarita, contaba que la presencia de Eva en uno de sus desfiles “aniquiló su exhibición”: nadie miró los vestidos, todos tenían los ojos puestos en la primera dama argentina. El fenómeno era político, pero también escénico.

En el libro Evita frente al espejo: ensayos sobre moda, estilo y política en Eva Perón (Marcelo Marino) se señala que fue plenamente consciente de la creación de su estilo, primero como modelo, luego como artista y finalmente como agente político. Fue artífice de su imagen y de su presencia. Se diseñó a sí misma como símbolo. 

Aquí aparece otra dimensión imprescindible: la moda como fenómeno sociológico. No es solo industria ni estética, es un sistema de signos que organiza jerarquías, pertenencias, aspiraciones y rupturas. La moda traduce tensiones sociales en formas visibles. Registra cambios culturales antes de que se vuelvan teoría. Es termómetro y altavoz. Cuando una pasarela decide imprimir el rostro de una líder política o bordar símbolos populares, no está eligiendo solo una gráfica, está leyendo una época. 

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eva y la moda

En las prendas de Moschino aparecieron Eva, Mafalda con la inscripción “Basta”, el Obelisco de Buenos Aires, churros con chocolate convertidos en cartera, tiras de boletos viejos, fileteado porteño como si la ciudad misma hubiera decidido desfilar, referencias al gaucho y al campo. Argentina no como souvenir. Argentina como declaración.

El pañuelo es apenas un accesorio en el diccionario de la moda. Pero en la historia argentina es otra cosa. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo los intervinieron y  transformaron en bandera. Lo usaron para encabezar una de las luchas más legítimas y humanitarias del mundo. Un trozo de tela puede ser ternura, puede ser duelo, puede ser resistencia. La moda es cultural. Y es política.

La ropa es un traje. En el teatro lo saben mejor que nadie. El vestuario no solo viste al personaje: lo escribe. Lo anticipa. Lo traiciona o lo potencia. En la vida cotidiana sucede lo mismo. Cada prenda comunica, incluso cuando pretende ser neutra. No existe tela inocente.

Los grandes movimientos culturales dejan huella en la vestimenta antes de que los libros de historia los nombren. Quien sabe mirar una colección sabe leer el clima de una época. Un estilo no nace del capricho. Es un caldo espeso donde hierven calles, discusiones, música, deseo, crisis. La pasarela es apenas el escenario donde eso se vuelve visible.

Appiolaza ya venía bordando su país en el mapa global. Su colección presentada en el Victoria and Albert Museum, inspirada en la cultura gauchesca argentina, lo llevó a ganar el Premio a la Mejor Colección de Mujer. Ahora, en Milán, esa raíz volvió a asomar pero con la ironía lúdica que define a Moschino.
La colección se llamó “Moschino - X anni di Kaos! 1983-1993”. Fue realizada en apenas tres semanas. Un torbellino creativo. Un acto casi punk. La marca, fundada por Franco Moschino, siempre tuvo espíritu rebelde y contestatario. Pop Art, surrealismo, guiños al dadaísmo. La moda como sátira del propio sistema que la sostiene.

Appiolaza estudió diseño gráfico en la FADU, en la Universidad de Buenos Aires. Era habitué de la Galería Bond Street y, sobre todo, de la Galería Jardín en la peatonal Florida. Allí intercambiaban recortes, fotos, discos. La música y la moda son amantes empedernidos. Ambas construyen identidad, tribu, pertenencia. Ambas pueden decir “basta” sin levantar la voz.

En Milán, este año, no desfiló solo una colección. Desfiló una memoria afectiva. Un archivo cultural convertido en siluetas. Porque cuando la moda mira hacia la calle y no solo hacia el espejo, deja de ser ornamento y se vuelve lenguaje. Y el lenguaje, como está vivo, siempre incomoda un poco.   

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    libro black out
OPINIÓN

Redundancia y sordera: una crítica tardía a "Black out", de María Moreno

08 Marzo 2026

No me gusta escribir esta nota. Pero alguien tenía que hacerlo.
Porque admiro a María Moreno. De hecho, la considero uno de nuestros referentes más importantes en el campo nac&pop. Y lo más raro: una buena persona.
Pero me voy a valer de ella, o mejor dicho, de su tan laureado libro Black out, para elaborar lo que considero un síntoma de nuestra época desquiciada —porque nosotros, los intelectuales, los que tratamos de reflexionar sobre nuestra sociedad, somos cómplices de este desquicio.

La élite intelectual de nuestro país (considero que pertenece a la élite intelectual todo el que lee 500 páginas de papel por año, o no sepa lo que es tick tock) perdió los marcos y los criterios con los que juzgar no solo los fenómenos del mundo, sino también lo que lee y estudia, e incluso lo que mira en el cine o en una app —consumos estos que caracterizan a la élite intelectual.
Leemos libros y miramos películas con el mismo espíritu consumista con el que otras clases sociales compran ropa en un shopping (no sé cómo escribir esto para que se entienda la gravedad del caso).
¿Será un caso terminal, o tendremos alguna oportunidad de salir de este atolladero redundante y ruidoso, sordo y parlanchín en el que nos hundimos? ¿Este buen-compañerismo que nos hace perder toda crítica y cualquier reflexión independiente vino para quedarse? Y nuestros sueños libertarios de la juventud, ¿adónde fueron?

Tardé muchos años en leer Black out.
¿Por qué?
No porque dudara de la calidad de la escritura de María.
Es que se habló tan bien de este relato de memorias “infames” que me dio miedo leerlo: ¿y si después no podía escribir más? Peor aún: ¿y si luego se me iban incluso las ganas de beber y emborracharme? 
¿Qué persona que piensa y escribe, es decir, que no está en su sano juicio, no querría poder contar su costado nocturno y adicto, su fantasía patológica, su placer inconfesable?
Pero es muy difícil contar esa experiencia. Y todo lo que leí sobre el relato de María colaboraba en colocar a este libro entre los pocos que lo habían logrado.
Pero es mentira.

Es cierto, María se autopercibe alcohólica —hasta que dejó de beber. Y cuenta con lujo de detalles diferentes contextos y diferentes momentos en los que bebió hasta los codos y más allá. Pero… algo falta.
Empezó de chica. Mucha ginebra. Compartía borracheras con la crema del campo intelectual, que se nuclearían alrededor del diario Página/12 (Briante, Guebel, Feiling, etc.), el estandarte del pensamiento crítico, cínico, moderno y reflexivo en la infame década menemista.
La trampa que tiende el libro consiste en un doble movimiento. María es cruel pero certera y verosímil con sus amigos muertos, aunque nunca los deja solos en el fondo del pozo al que ellos cayeron por sus propios (des)méritos. Es decir, parece un relato crítico de sus amigos y de ella misma, aunque en realidad funciona como una especie de autojustificación y autoexculpación.

Si la crítica consensuada repite monocorde que un libro es genial y su autor o autora un genio, el libro nos termina gustando y lo promocionamos con el mismo énfasis con el que lo promocionó la (a)crítica complaciente.

Pero no es este movimiento lo que más me irritó.
Nosotros, que somos la clase social que lee y piensa críticamente, ya no podemos leer y pensar con autonomía. Y como me hizo notar la escritora Virginia Cosin: si la crítica consensuada repite monocorde que un libro es genial y su autor o autora un genio, el libro nos termina gustando y lo promocionamos con el mismo énfasis con el que lo promocionó la (a)crítica complaciente.
Estamos frente a uno de estos casos (hay miles, entre los que también incluiría las reseñas de mis propios libros, y alguna de las reseñas que escribí de otros).

Si bien María termina borracha en muchas de las páginas del libro, el libro no logra construir esa sensación de vacío y resaca y placer y culpa que provoca cualquier adicción.
Vuelvo a repetir: es muy difícil de recrear esa experiencia de enajenación en la que de lo que se trata es de perder las formas tanto como la consciencia. Perder el control. Difuminar los límites de lo real. Y dejarse ir. Dejarse ir hasta que se termina en algún inodoro vomitando el alma.

Voy a transcribir lo que considero el talón de Aquiles de esta falta.
María contrata un chongo con el que ya se había acostado alguna vez. Dan unas vueltas por el departamento como dos animales que se van conociendo. Sale el tema del sadomasoquismo y María, ilustrada, aclara: “En Argentina no hay dominantes profesionales; al S/M se lo ofrece como un servicio más en el rubro 59” (solo las personas de nuestra edad pueden recordar el rubro 59).
Allí empieza un ritual de violencia y degradación que llega hasta que Boby le exige que le lama las botas.
Y unos renglones más adelante María escribe: “De lo que pasó en el medio tengo un blanco”
Si estas “memorias” deberían relatar algo, es ese lapso en blanco donde María fue reducida a su ser ínfimo, menospreciada y exaltada, agotada de un lado y del otro, ese momento que constituye para nuestro ser plenitud y bajeza al mismo tiempo, y que al otro día, cuando una vez más volvemos a nosotros, ya no recordamos si lo vivimos o lo fantaseamos.
Lo que nunca sucede es que nos olvidemos de ESO (que no es lo mismo que pensar que efectivamente nos gustaría olvidarnos).
Este recurso pobre para obviar el acto más desesperado de una vida (que imagino no sucedió una sola vez), y a la vez el acto en el que esa vida se consuma, este “olvido” injustificable en una “memoria” minuciosa, este blanco o este negro sin fin, es lo único que justifica el nombre del libro.

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    MALANDRO EN TUCUMAN
CRÓNICA

El jolgorio de Malandro de América en Tucumán

08 Marzo 2026

El artista antes conocido como Malajunta Malandro llegó por primera vez a Tucumán en la primera de dos fechas que también incluyó a Salta.

La cita fue en la icónica sala Divas, a metros del estadio de Atlético Tucumán, donde el público pudo comprobar que un Jolgorio de Malandro no es un recital: es un rito barrial con beat de trap, hip hop con raíz de esquina, y una poética social que no señala a quien cae en las malas sino que lo abraza con música.

Malandro de América le canta al barrio y a la noche con una estética propia. No es “un trapero más”, aunque muchos lo consideran —con justicia— uno de los pioneros del género en la Argentina. Su fraseo filoso y su cadencia nacen en los márgenes y avanzan hacia el centro como un rumor inevitable. 

Vivir su show es una experiencia estética completa: yo entré con un par de gin tonics y salí con la sensación de haber asistido a una misa popular.

En escena, el joven Sandro —como lo bautizó su gente— recuerda al payador perseguido que canta el exilio de los zafreros. Cada barra cae como machetazo preciso para extraer el néctar oscuro de una poesía hecha de barro. Su presencia tiene algo de gambeta milagrosa, como si Diego Armando Maradona rimara desde el escenario. Él es sin dudas el Patricio Rey del rap. 

Cuando empecé a escribir esta crónica, no sabía si la familia de Matías Ezequiel Mansilla fue una de las que el cierre de los ingenios decretado por Juan Carlos Onganía, en 1966, obligó a emigrar desde Tucumán hacia el conurbano bonaerense, Rosario o Mar del Plata. Pero en sus letras se respira ese mismo barro de los trabajadores que sobrevivieron a todas las crisis. Todas. 

La biografía íntima no siempre está documentada, pero la memoria colectiva sí. Eso es lo que vibra en cada tema. Luego de terminada la nota tuve que hacer esta pequeña aclaración ya que respetables fuentes periodísticas allegadas a este cronista despejaron la duda. En la familia de Malandro hay personas oriundas de la ciudad de Monteros, tierra de poetas y de músicos. Por respeto al artista, no voy a develar más nada ya que ello pertenece a su foro íntimo y creo que quizás por todo el dolor que implicó el desarraigo para su familia, él quizás desee evitar contar esto a los medios de comunicación. En todo caso, dejaremos que él despeje la certeza de estas palabras a su tiempo y a su forma.

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MALANDRO EN TUCUMAN

Matías Ezequiel Mansilla —conocido como Malandro a secas, el joven Sandro o Malandro de América— es un rapero bonaerense de 41 años que empezó a grabar mixtapes en 2006 hasta llegar a hacer discos, canciones y colaboraciones con miles de reproducciones en todas las plataformas.

En la cuna de la independencia vino a comer el clásico sánguche de milanesa con su crew y a cantar himnos de Leyendas de la madrugada y de su extensísimo repertorio, entre los que no pudieron faltar “Danza menguante” y “Galeón menguante”. 

El precalentamiento fue una verdadera fiesta. Estuvo a cargo del rapero cordobés Bidiwan, que incendió la sala para los fans tucumanos que esperaron más de una década esta visita ilustre. Al menos ése es mi caso. Mala soy tu fan. Sabelo, wacho.

Uno de los picos de la noche llegó cuando anunció que cantaría una canción que “nació acá”, aludiendo a “Luna tucumana” de Atahualpa Yupanqui, cuyos versos abren “Danza menguante”. A continuación sólo podía ocurrir una larga ovación cerrada y merecida para el ídolo.

Más tarde vino el ya clásico “Galeón menguante”, y la sala se volvió marejada: todos coreando, balanceándose, celebrando la vida con alegría como si esto fuese un gol de media cancha.

Así, Tucumán entró en la liturgia alegre del Jolgorio de Malandro de América. Una misa urbana donde el barrio se vuelve coro y la noche, patria. La estética de Malandro de América brilló en cada barra y el barco zarpó con el arcón lleno de licor, listo para surcar otros puertos con la misma poesía de barro.

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    Richter en la isla Huemul
    Richter en la isla Huemul

Argentina potencia: Huemul en la estrategia industrial y nuclear del peronismo

06 Marzo 2026

"Luego de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki (1945), un sector de las Fuerzas Armadas argentinas vio en el desarrollo del área atómica una posible solución a la dependencia del carbón y del petróleo extranjero, factor percibido como rasgo central de la vulnerabilidad económica del país", describe el físico e historiador de la ciencia Diego Hurtado en su libro El sueño de la Argentina atómica (1945-2006), un texto clave y, sin embargo, hoy casi olvidado por la falta de reediciones.

La obra resulta fundamental para comprender el desarrollo de la industria nuclear en Argentina, una experiencia inédita para un país periférico. Ese proceso comenzó a gestarse entre las décadas de 1930 y 1940, con figuras como Manuel Savio y Enrique Gaviola, entre otros, aunque tomó verdadero impulso con la llegada de Juan Domingo Perón al poder.

Antes del ascenso del justicialismo, Gaviola había creado la Asociación Física Argentina (AFA), que proponía articular el desarrollo científico con la industria nacional. Su postura contrastaba con la de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC), presidida por el fisiólogo Bernardo Houssay —Premio Nobel en 1947—, que defendía la libertad de investigación y la autonomía de la comunidad científica.

Según recuerda Hurtado, Gaviola buscó interlocutores —especialmente entre militares y empresarios— interesados en impulsar la física experimental. También consideró necesario atraer científicos extranjeros de primer nivel. Así llegó el físico austríaco Guido Beck, discípulo de Werner Heisenberg, uno de los padres de la física cuántica. Beck sería clave en el crecimiento de la física teórica en Argentina y, posteriormente, en Brasil.

Con el inicio del gobierno peronista comenzó a debatirse la creación de agencias estatales dedicadas a la investigación científica —varios proyectos se discutieron en el Congreso— con especial énfasis en el área nuclear. Ese interés despertó inquietud en Estados Unidos, donde algunos medios comenzaron a advertir sobre "los planes nucleares de Perón".

Hurtado cita en su libro un ejemplo significativo. La revista The New Republic difundió informaciones críticas que, según el autor, formaban parte de una estrategia más amplia para desprestigiar al gobierno argentino. "Con una gran fuente de uranio descubierta en la Argentina, esta nación está lanzando un programa militar de investigación nuclear para romper la caja de Pandora de la energía atómica”, decía el artículo. 

En ese contexto, Perón conoció en 1948 al físico austríaco Ronald Richter, a través del ingeniero aeronáutico alemán Kurt Tank. De ese encuentro surgió una idea ambiciosa: obtener energía mediante fusión nuclear controlada. Al año siguiente comenzaría el Proyecto Huemul.

El impresionante Proyecto Huemul

El proyecto consistió en la construcción de un complejo de instalaciones científicas en una isla frente a Bariloche, en la provincia de Río Negro. La iniciativa comenzó en 1949 y, al año siguiente, se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para administrar e impulsar los trabajos dirigidos por Richter. Nacía así una institución fundamental para el desarrollo nuclear argentino.

En paralelo se fundó la Dirección Nacional de Investigaciones Técnicas, destinada a coordinar las actividades científicas del país, y más tarde la Dirección Nacional de la Energía Atómica. El gobierno peronista construía de ese modo un entramado institucional orientado al desarrollo tecnológico. De ese modo, Huemul no puede entenderse como una iniciativa aislada, sino como parte de una estrategia más amplia de desarrollo nacional.

El 24 de marzo de 1951, Perón anunció por cadena nacional que se habían logrado "reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica". La noticia fue recibida con entusiasmo, pero también con fuerte escepticismo. Un artículo del The Washington Post afirmaba que era "absurdo pensar que una explosión producida en la Tierra pudiera alcanzar temperaturas comparables a las de las estrellas". Setenta y cinco años después, sin embargo, las principales potencias continúan intentando reproducir en la Tierra procesos similares a los que ocurren en las estrellas. No les parece nada absurdo. 

En la revista Mundo Atómico, creada en esos años, Perón explicaba el dilema estratégico del país: seguir el camino de la fisión nuclear —ya adoptado por Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética— o intentar una vía propia. "Preferible correr el riesgo de crear un camino nuevo que condujera a superiores resultados, pero que también podía conducir a un fracaso", escribió. Y agregó: "La Argentina necesita energía atómica y está firmemente decidida a producirla y emplearla únicamente en usinas, hornos de fundición y demás aplicaciones industriales". La revista también aclaraba reiteradamente que el país no tenía intención de desarrollar armas de destrucción masiva.

Más allá de las críticas mediáticas, Estados Unidos siguió de cerca lo que ocurría en Huemul. Poco después decidió impulsar su propio reactor experimental de fusión, proyecto que quedó en manos del físico Lyman Spitzer. Un informe enviado en mayo de 1951 al Departamento de Estado describía con detalle la creación de la Planta Nacional de Energía Atómica en Bariloche y de una serie de organismos dependientes del Poder Ejecutivo dedicados al desarrollo nuclear.

Finalmente, el proyecto Huemul fue abandonado en 1952. Diversos factores confluyeron en ese desenlace: la falta de resultados concretos, la presión externa e interna y los crecientes conflictos entre Richter y los físicos argentinos. El austríaco trabajaba prácticamente aislado, rodeado solo por su propio equipo y sin articulación con el resto del sistema científico.

La situación desembocó en la creación de una comisión investigadora encabezada por el físico José Antonio Balseiro, quien elaboró un informe muy crítico sobre el proyecto y sobre el propio Richter. A partir de entonces comenzó a consolidarse la narrativa del "fraude" para explicar lo ocurrido en Huemul.

Sin embargo, la historia de Richter continúa despertando interés. "Desde la clausura del proyecto Huemul, su figura ha ejercido una atracción poco común", escribió Hurtado. En los últimos años, incluso en ámbitos académicos alejados de la polarización política argentina, su nombre comenzó a ser reconsiderado como el de un pionero excéntrico en la historia temprana de la fusión controlada.

En diálogo exclusivo con AGENCIA PACO URONDO, el físico alemán John Paul Hahn sostiene que las acusaciones contra Richter son infundadas. "Es discutible si su concepto habría tenido éxito, pero sería solo el primero de muchos fracasos en los 75 años de investigación en fusión. Si Richter fue un fraude por prometer energía de fusión, entonces todos los investigadores que lo siguieron hasta hoy también lo serían, porque todos prometen lo mismo", afirmó.

Fracaso y después

Para poner en contexto el proyecto Huemul, Hurtado compara lo ocurrido con un proyecto similar desarrollado en Brasil en la misma época. Allí se compró un costoso acelerador para llevar adelante "proyectos científicos ambiciosos", pero el equipo apenas se utilizó una vez y terminó abandonado.

En Argentina, en cambio, Huemul dejó interrogantes, pero también infraestructura, instrumentos y equipos técnicos que pudieron aprovecharse para un programa nuclear más convencional. Fue el propio Gaviola —crítico de Richter— quien propuso crear en Bariloche un centro de investigación y formación en física experimental. De ese proyecto surgiría el Instituto de Física de Bariloche, que más tarde pasaría a llamarse Instituto Balseiro.

El anuncio de Perón de 1951 también despertó interés internacional. Entre otros visitantes llegó el príncipe Bernhard de Lippe-Biesterfeld, de los Países Bajos, quien negoció con Argentina la posibilidad de abrir canales comerciales para la adquisición de equipamiento nuclear holandés.

Por recomendación de Richter, el gobierno peronista adquirió un sincrociclotrón y un acelerador Cockcroft-Walton, dos equipos que los físicos argentinos utilizaron hasta mediados de la década de 1980. El sincrociclotrón entró en funcionamiento en 1954 y, según Hurtado, fue "tal vez el evento tecnológico más importante en el área nuclear durante esos años".

La narrativa dominante terminó cristalizando la idea de que Huemul fue simplemente un fraude. Sin embargo, la historia admite más matices. Formó parte de un intento mayor: el de un país periférico que buscó desarrollar tecnología nuclear propia. Un proceso atravesado por avances, retrocesos y riesgos, pero que no impidió que Argentina se convirtiera con el tiempo en una referencia internacional en el campo nuclear.

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    Tenis

Indian Wells 2026: el gran foro del tenis en California

06 Marzo 2026

En términos de importancia, Indian Wells solo está por detrás de los cuatro torneos de Grand Slam y, junto con el Miami Open, forma el llamado Sunshine Swing.

Indian Wells reúne cada año a las mejores figuras del tenis mundial, tanto en la rama masculina como femenina. En el calendario ATP es el primer torneo Masters de la temporada y el tercero de categoría WTA 1000. Este año se disputará del 1 al 15 de marzo en las canchas duras al aire libre del Indian Wells Tennis Garden. La bolsa total de premios del torneo ronda los 19 millones de dólares.

Participantes

La lista de jugadores incluye a varias figuras del top 5 de la ATP y la WTA:

  • Carlos Alcaraz, número 1 del mundo y siete veces campeón de Grand Slam, ganador de Indian Wells en 2023 y 2024.
  • Jannik Sinner, número 2 del mundo, cuatro veces campeón de Grand Slam y doble campeón de las ATP Finals (2024 y 2025).
  • Novak Djokovic, ex número 1 del mundo, el jugador más laureado en la historia del tenis y cinco veces campeón de Indian Wells.
  • Alexander Zverev, ex número 2 del mundo y tres veces finalista de Grand Slam.
  • Lorenzo Musetti, actual número 5 del ranking ATP, medallista olímpico de bronce en París y dos veces semifinalista de Grand Slam.
  • Aryna Sabalenka, número 1 del mundo, cuatro veces campeona de Grand Slam y finalista vigente en Indian Wells.
  • Iga Świątek, ex número 1 del mundo, seis veces campeona de Grand Slam y considerada la reina de las canchas de arcilla.
  • Elena Rybakina, número 3 del ranking WTA, campeona vigente del Abierto de Australia y ganadora de Wimbledon e Indian Wells.
  • Coco Gauff, ex número 2 del mundo, campeona vigente de Roland Garros y ex campeona del US Open.
  • Jessica Pegula, ex número 3 del mundo y finalista del US Open 2024.

Entre los principales favoritos al título destacan Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en la rama masculina, mientras que Aryna Sabalenka y Elena Rybakina parten como candidatas fuertes entre las mujeres.

Indian Wells: donde nacen las sorpresas

Indian Wells es un torneo donde los jugadores sorpresa pueden poner en aprietos a los grandes favoritos. En los últimos años, esto ha quedado claro con las victorias de Dominic Thiem, Taylor Fritz, Cameron Norrie, Paula Badosa y Bianca Andreescu.

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    Perón y Richter
    Perón y Richter

El Proyecto Huemul y Richter siguen generando controversia: "No fue un fraude, todo lo contrario"

06 Marzo 2026

Más de setenta y cinco años después, el "Proyecto Huemul" sigue despertando interés y controversias. ¿Fraude o trabajo pionero? El proyecto fue desarrollado durante el primer período peronista y perseguía el objetivo de la fusión nuclear controlada, es decir, la reproducción en laboratorio de las condiciones bajo las cuales el Sol genera energía.

El proyecto fue llevado a cabo por el físico austríaco Ronald Richter entre 1949 y 1952 en la isla Huemul, cerca de San Carlos de Bariloche. Con él, Argentina fue pionera a nivel mundial, ya que hasta entonces la investigación en fusión —sobre todo en Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos (dejando de lado la bomba H de Edward Teller)— permanecía en el ámbito de fundamentos, diseños conceptuales y ensayos preliminares. Recién las noticias provenientes de Argentina desataron el activismo mundial en materia de fusión nuclear controlada, casi una revolución que hasta hoy permanece inconclusa.

El sábado de Pascua de 1951, Perón anunció: "El 16 de febrero se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones controladas a escala técnica". Luego habló Richter —quien había llegado a Perón a través del ingeniero alemán Kurt Tank, el creador del Pulqui II— y explicó su enfoque, diferenciándolo de lo que los Estados Unidos habían logrado hasta entonces. La primera reacción del mundo fue de asombro y sorpresa ante una noticia que podría cambiarlo todo. Luego vinieron las dudas y la decepción. Poco más de un año después, el Proyecto Huemul fue abandonado, tras no anunciarse nuevos avances y luego de que una comisión investigadora dirigida por el físico argentino José Balseiro criticara duramente lo realizado y al propio Richter. ¿Fue todo un fraude del austríaco, que engañó a Perón y al mundo?

Desde aquellos años, la opinión general en Argentina coincide con el término "fraude" o se acerca fuertemente a él (así puede leerse, por ejemplo, en Wikipedia). Los más moderados hablan de un científico algo excéntrico que prometió más de lo que podía cumplir, lo cual, sin embargo, afecta hasta la fecha a todos los investigadores en fusión, pues debe recordarse que el objetivo de un reactor de fusión económicamente viable no se ha alcanzado hasta hoy y continúa absorbiendo inversiones de miles de millones de dólares.

Sin embargo, no todos coinciden respecto de Richter y al Proyecto Huemul. Muy por el contrario: el ingeniero alemán Paul Jürgen Hahn asegura que el austríaco estaba adelantado a su tiempo y que siguió un camino totalmente distinto y propio hacia la fusión. En su primera aparición en un medio de habla hispana, AGENCIA PACO URONDO dialogó por correo electrónico con el ingeniero, quien posee una extensa trayectoria teórica y práctica en el campo de la fusión nuclear controlada (en la última pregunta detalla su amplio recorrido).

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Richter en la isla Huemul
Richter en la isla Huemul
"Si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito"

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APU: Usted sostiene desde hace años que el Proyecto Huemul no fue un fraude, sino todo lo contrario. ¿Por qué?

PJH: Richter propuso su propio camino hacia la fusión. Su concepto consistía en la ignición de reacciones termonucleares en cadena, por ejemplo la reacción en cadena libre de neutrones, acoplada mediante protones, del deuteruro de litio 6LiD en un plasmoide de alta energía (¿rayo en bola?). En uno de sus escritos, Richter habla de «controlled ball lightning?», aunque con signo de interrogación, porque la correspondencia física (todavía) no le era accesible. Naturalmente, también este concepto debe superar desafíos serios, en particular el control del proceso, para que el reactor no deje solamente un enorme cráter. Y así permanece como una omisión fundamental de la física del plasma el hecho de que hasta hoy eluda la responsabilidad de esclarecer finalmente el fenómeno del «rayo en bola». Muy probablemente los conceptos de los reactores de fusión serían hoy diferentes si se conociera la física del rayo en bola.

APU: Usted suele citar a las personas que rodearon a Richter, como Ehrenberg y Mario Della Janna.

PJH: Los informes de testigos contemporáneos —el Dr. Wolfgang Ehrenberg y sobre todo Della Janna— incluyendo las numerosas fotografías existentes, refutan las acusaciones de fanfarrón, charlatán o estafador, así como otras afirmaciones sobre Richter que son un absoluto disparate. El croquis de Janna demuestra además que Richter no sólo profundizó su concepto en Huemul, sino que al mismo tiempo investigó conceptos alternativos esenciales.

La acusación de que Richter habría hecho un anuncio sin argumentos científicos adicionales o sin pruebas de laboratorio es una absoluta tontería y se basa únicamente en que nadie conoce la realidad contraria y tampoco quiere conocerla. El conocimiento de los conceptos de Richter constituye, al menos para la historia de la fusión nuclear, una parte esencial del relato. En cuanto a los cabezas duras en Argentina, es de temer que sigan resistiéndose a esta realidad. De lo contrario quedarían mal parados…

APU: Que el proyecto pudiera fracasar no lo convierte en un fraude.

PJH: Es ciertamente cuestionable si el concepto de Richter habría conducido finalmente a un reactor económicamente viable, pero Richter sería sólo el primero de los fracasados entre todos los fracasados de los 75 años posteriores. Y si Richter fue un estafador por haber prometido energía de fusión a Perón, entonces también lo serían todos los investigadores en fusión que lo han seguido hasta hoy, pues todos prometen energía de fusión con ovaciones recurrentes y fanfarrias de éxito. Incluso el éxito de los grandes proyectos actuales sigue siendo muy dudoso debido a la única reacción de fusión que técnicamente aún se considera posible, la de deuterio y tritio, pues un reactor de ese tipo produce energéticamente en su mayor parte (¡80%!) únicamente radiación de neutrones de altísima energía, con todas las consecuencias. En cambio, Richter documentó expresamente la necesidad de reacciones de fusión libres de neutrones.

Hay que remontarse a los primeros años de la década de 1950, cuando comenzó la investigación en fusión. Entonces los investigadores aún no eran conscientes de lo difícil que sería la fusión nuclear. ¡Reinaba el optimismo! Por ello es fácil comprender con qué despreocupación los investigadores en fusión prometían —o más bien ofrecían— a sus financiadores la posibilidad de la energía de fusión. ¡Hoy se es más reflexivo!

APU: Usted afirma que no es cierto que las potencias mundiales no hayan tomado en serio los trabajos de Richter en Huemul.

PJH: Está demostrado que Richter reconoció ya en 1942 el concepto de la bomba de hidrógeno «seca» y su reacción en cadena acoplada por neutrones. Como escribió, incluso tuvo que reír cordialmente ante la «bomba heladera» Ivy Mike de Edward Teller (detonada el 1 de noviembre de 1952). ¡Richter se adelantó así a los Estados Unidos en 10 años! Por ello es muy probable que EE.UU. estuviera preocupado por su monopolio nuclear. Incluso podemos suponer que Perón fue presionado por EE.UU. para poner fin al Proyecto Huemul, lo cual también se vio facilitado por el considerable presión política interna que enfrentaba Perón debido a la financiación del proyecto. El caso Richter fue, por tanto, en realidad un ataque político contra Perón, del que Richter terminó emergiendo como chivo expiatorio.

Es evidente que la noticia —precisamente por el desconocimiento sobre los experimentos de Richter— generó dudas y preguntas en todo el mundo (véase mi correspondencia con Manfred von Ardenne y el profesor Thirring, principal crítico de Richter - se puede ver en el siguiente portal del autor, en alemán). En cualquier caso, la historia de Richter impulsó fuertemente la investigación global en fusión. En realidad, fue él quien verdaderamente la puso en marcha.

APU: ¿Qué opina de la comisión de renombrados científicos argentinos (entre ellos José Balseiro) que investigó y desestimó el proyecto?

PJH: Como dije, el proyecto ya estaba muerto cuando la comisión pisó la isla. De eso estaban seguros Richter y Ehrenberg. Y así, Richter no estaba en absoluto dispuesto a revelar el más mínimo detalle adicional de su concepto, ni siquiera una migaja… ni a corregir a Balseiro. Al contrario: lo que fuera que Richter dijo a la comisión estaba al menos tres pasos alejado de la verdad. ¡Por lo tanto, el informe Balseiro carece de valor! Es una lástima que con esta comisión el nuevo reactor de pruebas de Richter fuera estrangulado en medio de su puesta en marcha. Habría sido extremadamente interesante ver qué podría haber logrado Richter con este nuevo «reactor de datos de proceso». Habrían sido los anuncios de éxito que el mundo estaba esperando.

En cuanto al tema del rayo en bola, esta cuestión necesita por fin una aclaración definitiva. Si preguntamos a la «inteligencia artificial», nos enteramos de que el campo magnético continuo artificial más fuerte producido hasta la fecha en la Tierra alcanzó una densidad de flujo de 45 teslas (China, SHMFF en Hefei, en 2022). Según informó Richter sobre sus experimentos en diciembre de 1950, sus plasmoides estaban acompañados de fluctuaciones magnéticas en el rango de los megagauss. Eso equivaldría, por lo tanto, a alrededor de 100 teslas en la isla Huemul en 1950. 100 teslas, aunque sólo «de corta duración». ¿Quién se atrevería a inyectar 6LiD en una esfera de plasma semejante? Pues si apenas un miligramo de esta sustancia se enciende termonuclearmente, explotan de manera equivalente más de 60 kg de TNT ante los oídos de uno.

Volviendo al Instituto Balseiro: la pregunta que yo plantearía es: ¿qué ocurre con este instituto para que guarde tal silencio en lo que respecta a Richter? Toda la información está disponible, en especial la de Mario Della Janna y las fotografías. Nuestra visita en marzo de 1996: un gran depósito, lleno hasta el techo con la electrónica de Richter proveniente de Huemul. Una gran cantidad de su equipamiento electrotécnico en un galpón contiguo, condensadores, en particular los dos «condensadores de capas extra», así como los últimos ejemplares de su banco de condensadores, el gran transformador de alta tensión de Richter, etc. ¡El gran imán de Richter como monumento en el campus! Ninguno de los colegas científicos con los que pude hablar en 1996 era de la opinión de que Richter hubiera cometido fraude, aunque sus ideas sobre el concepto de Richter variaban. Uno suponía que Richter había seguido el concepto del «pinch» (probablemente debido al gran banco de condensadores). Pero el instituto sigue tolerando esta tontería del «fraude». ¡Y calla! ¿Por qué?

Con qué grandilocuencia se jactó él, Balseiro, en el informe, con «brillantes» cálculos, y «puso en la sartén» a Richter (dejar a alguien como un trapo), afirmando que una partícula individual no podría describir órbitas ciclotrónicas en un plasma denso? ¡Dios mío, qué verdad! Richter no estaba «a la caza» de partículas individuales. Se trataba de colectivos, en el sentido de la magnetohidrodinámica (MHD). ¡Ya sería hora de que el instituto despierte finalmente y demuestre que es digno de la herencia de Huemul! Sí, ese sería mi deseo. Después de todo, Richter, con Huemul, figura como padrino en el inicio del instituto.

APU: Para finalizar, quisiera pedirle que exponga su trayectoria académica o profesional en el ámbito que nos ocupa.

PJH: Nací en 1945 en Soltau, una pequeña ciudad en la Lüneburger Heide, en el norte de Alemania, entre Hamburgo y Hannover. En la Universidad Técnica de Hannover comencé mis estudios de ingeniería mecánica; después del Vordiplom me trasladé a la Universidad Técnica de Berlín para continuar allí los estudios de ingeniería aeronáutica y astronáutica, con especialización en gasdinámica, técnica supersónica, física del plasma, tecnología de reactores nucleares y propulsión espacial nuclear.

Ya durante mis años de estudio en Berlín mi interés se centró en la fusión nuclear controlada. Así, mi trabajo académico se dedicó a los mecanismos de ignición y a los distintos tipos de fusión controlada, con especial atención a los conceptos de bombardeo de blancos (target). Este trabajo también me puso en contacto con el Dr. Wolfgang Ehrenberg y, a través de él, con las investigaciones del Dr. Ronald Richter.

Mi profesor berlinés de gasdinámica, el Dr. Alfred Walz, me ofreció la posibilidad de realizar mis primeros experimentos sobre Richter en el búnker de coque abandonado de una central experimental fuera de servicio de la Escuela Superior Técnica de Karlsruhe (hoy KIT – Instituto Tecnológico de Karlsruhe). Así, en 1971 me trasladé allí, trabajé principalmente en un proyecto de investigación sobre la desfibración de fundidos de óxidos vitrificables y me doctoré en 1975 sobre las bases fisicoquímicas, es decir, materiales y reológicas, de la formación de filamentos de esos fundidos. Como colaborador científico de la TH Karlsruhe, también estuve integrado en la actividad docente del Instituto de Mecánica de Fluidos.

Paralelamente, por iniciativa propia —apoyado por generosas donaciones de la industria— llevé a cabo en el mencionado búnker de coque mis primeros experimentos sobre Richter con arcos eléctricos de alta corriente y descargas de plasma en campos magnéticos transversales. Estos experimentos fueron orientadores para la comprensión posterior de las descargas gaseosas de Richter.

Tras el doctorado ingresé en BASF Ludwigshafen, donde comenzó una larga carrera industrial, inicialmente en el desarrollo de procesos con énfasis en cristalización industrial, separación de fases, medición de emisiones y tecnologías de filtración. Posteriormente asumí la coordinación de proyectos estratégicos relacionados con tecnología y fabricación de medios magnéticos de almacenamiento (cintas, etc.). Finalmente asumí la dirección completa de la producción de cintas magnéticas en la planta badense de BASF en Willstätt, con un equipo de alrededor de 400 empleados, y obtuve la procuración de la empresa.

En mi nuevo hogar en Willstätt pude por fin continuar como investigación privada los experimentos sobre Richter iniciados en Karlsruhe, desde plasmas de ondas de choque generados por descargas impulsionales hasta descargas de alta frecuencia en campos magnéticos transversales, también aquí gracias a generosas donaciones, cesiones y aportes de empresas, institutos y entidades. Objetivo principal: la elucidación de los plasmoides de Richter (¿rayos en bola?). De ello surgió un modelo teórico propio del rayo en bola como resonador de cavidad de alta frecuencia con la notable capacidad de almacenar grandes cantidades de energía. También constituye una alternativa el vórtice helicoidal electromagnético de plasma. Pero incluso se impone una solución completamente diferente.

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Paul John Hahn
Paul John Hahn
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Unión Industrial Argentina: más de la mitad de las industrias tuvieron caída de ventas y producción desde 2024

06 Marzo 2026

La Unión Industrial Argentina (UIA) informó este miércoles que más de la mitad de las fábricas del país registró caídas tanto en la producción como en las ventas.

El relevamiento sectorial advierte un escenario cada vez más complejo para empresas de todos los tamaños, marcado por tensiones financieras y una creciente inquietud por el avance de las importaciones. En ese marco, el Monitor de Desempeño Industrial se ubicó en 36,5 puntos en enero, lo que implicó una baja de 7,5 unidades respecto del informe anterior y confirmó un deterioro sostenido de la actividad fabril si se lo compara con el nivel más alto alcanzado hace dos años.

En relación con la dinámica productiva, el 53,3% de las compañías relevadas indicó que su volumen de fabricación se redujo durante el último trimestre. En paralelo, el 54,7% de las firmas reportó una contracción de la demanda interna, mientras que apenas el 13,3% señaló un incremento en los pedidos provenientes del mercado doméstico.

La conducción de la UIA, encabezada por Martín Rappallini, difundió estos datos en medio de un clima de fuerte tensión entre el empresariado industrial y el gobierno nacional. La polémica se intensificó luego de que el presidente Javier Milei calificara como “Don Chatarrín” a Paolo Rocca, CEO de Techint, y como “Don Gomita Alumínica” a Javier Madanes Quintanilla, titular de Fate. “Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes”, afirmó Rappallini este miércoles en declaraciones a Infobae en Vivo. Desde el sector fabril cuestionan los elevados costos de producción locales, que —según sostienen— reducen la competitividad frente al proceso de apertura comercial que impulsa el Poder Ejecutivo.

En el plano laboral, el informe señala que el 22,2% de las fábricas aplicó recortes en su dotación de personal. Dentro de ese grupo, la mitad avanzó con despidos directos, mientras que el resto optó por reducir turnos o implementar suspensiones temporales ante la caída de la actividad.

La retracción de la demanda interna volvió a aparecer como la principal preocupación para el 46,1% de las empresas industriales. A su vez, la inquietud por la competencia de productos importados pasó de niveles prácticamente inexistentes a representar el 19,4% de las respuestas, en un contexto de apreciación cambiaria que favorece el ingreso de bienes del exterior. El estudio también revela que el 45,6% de las firmas tuvo dificultades para cumplir con pagos de salarios, proveedores o servicios públicos. Frente a la falta de liquidez, muchas compañías debieron recurrir a endeudamiento de corto plazo o asumir mayores costos financieros por intereses derivados de atrasos acumulados, una situación que —según el informe— también atraviesan numerosas familias argentinas.

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La estética del riesgo: cómo los casinos inspiran a los artistas y diseñadores contemporáneos en Argentina

06 Marzo 2026

El casino inspira a artistas y diseñadores porque condensa, en un solo lenguaje visual, algo que la cultura contemporánea entiende al instante: promesa, tensión y recompensa. Hay brillo, hay regla, hay peligro medido, y hay una narrativa que se arma en segundos sin necesidad de explicación. En Argentina, ese imaginario aparece en afiches, tapas, escenografías de shows, motion graphics para streaming y piezas editoriales, no necesariamente para hablar de apuestas, sino para hablar de deseo, consumo, suerte, ansiedad o simplemente de una noche que se quiere ver cinematográfica. La estética del riesgo funciona porque se reconoce rápido y porque se presta a jugar con contrastes: lujo y decadencia, control y azar, glamour y resaca.

Del casino online en Argentina a la estética de interfaz

La influencia no viene solo del casino físico. La estética digital empujó fuerte en los últimos años, sobre todo por el peso de las interfaces. Un lobby ordenado, con jerarquía clara, categorías, iconos grandes y microanimaciones, enseñó una forma de presentar opciones que hoy se filtra en piezas gráficas y experiencias web. En el mundo del casino online en Argentina, esa lógica se ve cuando un producto como GGBET Casino arma su catálogo con módulos visuales que parecen pensados para el scroll: tarjetas limpias, contrastes fuertes, llamados a la acción que se leen en milisegundos y un ritmo de pantalla que no deja espacio para la duda.

Esa estética de interfaz se trasladó al diseño contemporáneo porque resuelve un problema real: cómo sostener atención. Un afiche o una pieza para redes compite con todo, así que muchos artistas toman prestado ese orden visual del casino digital. No para promover apuestas, sino para construir sensación de elección constante, de catálogo infinito, de decisión rápida. También aparece en overlays de streamers y en motion graphics, donde la pantalla se comporta como un tablero de opciones. El casino, en ese sentido, funciona como una escuela accidental de UХ: enseña a guiar la mirada con brillo, contraste y repetición.

El casino como lenguaje visual

El casino no es solo un lugar. Es un sistema de signos. Luces de neón, alfombras recargadas, dorados, rojos intensos, tipografías que prometen premio, sonidos que marcan ritmo, pantallas que te piden una acción mínima para seguir. Ese paquete estético seduce al diseño porque ya viene con un guion incorporado. En una sola imagen podés sugerir tensión, velocidad, noche y deseo de ganar. Para el arte contemporáneo, además, el casino es un objeto perfecto para hablar de lo que se juega en la vida diaria: decisiones rápidas, expectativa constante, y esa mezcla rara entre cálculo y corazonada.

En Argentina hay un terreno fértil para esa lectura. La cultura visual urbana convive con carteles luminosos, marquesinas, estética de boliche, estética de cancha y estética de shopping, y el casino entra en esa misma familia. No hace falta copiar una ruleta literal. A veces alcanza con una paleta, un brillo, una repetición de iconos, o una interfaz que se parece demasiado a algo que ya se vio en otro lado. Cuando un diseñador usa ese código, está comprando inmediatez: el público entiende el clima antes de leer una palabra.

Tipografía, color y símbolos que se repiten

Si se mira con ojo de diseñador, el casino tiene una gramática bastante estable. Hay tipografías con aire retro, números grandes, contornos, sombras, brillos. Hay rojos, negros y dorados, pero también verdes de mesa y azules fríos de interfaz moderna. Hay símbolos que no necesitan explicación: fichas, dados, cartas, ruedas, barras de progreso, contadores. El truco es que esos símbolos permiten dos lecturas a la vez. Una lectura literal, de juego. Y una lectura emocional, de riesgo, impulso, recompensa.

En Argentina, esa doble lectura se usa mucho en piezas que quieren hablar de consumo o de deseo sin decirlo de frente. Por eso se ve en visuales de música, en tapas de playlists, en flyers de eventos, en gráficas para fiestas temáticas, y en ilustración editorial cuando se habla de economía doméstica, de endeudamiento o de decisiones bajo presión. El casino ofrece una metáfora visual lista para usar. A veces el resultado es fino, a veces cae en cliché. La diferencia suele estar en el detalle: no es lo mismo copiar una ruleta que construir un lenguaje propio con un par de recursos bien elegidos.

Algunos recursos visuales que se repiten cuando el casino inspira diseño contemporáneo son estos: luces tipo marquee y halos alrededor de textos, degradados con brillo metálico, repetición de iconos en grilla, números como protagonista, y animaciones cortas que simulan un giro o un cambio de estado. Cuando están bien usados, no gritan casino. Sugerirán tensión y deseo de premio, que es lo que el artista quería desde el principio.

Sonido, animación y ritmo, el casino como pieza audiovisual

En lo audiovisual, el casino aporta ritmo. El sonido de una ficha, el clic de un botón, la campanita de premio, el giro que dura dos segundos y se corta justo cuando el cerebro ya está esperando el resultado. Eso se parece bastante a cómo se editan hoy muchas piezas para redes: cortes rápidos, microtensión, recompensa visual. Por eso el casino aparece como referencia en motion graphics, en intros de canales, en visuales para escenarios, y en videos musicales donde se busca un clima de noche con adrenalina.

Lo interesante es que, incluso cuando no hay iconos de casino, el ritmo del casino puede estar. Un contador que sube, una barra que se completa, una pantalla que cambia de estado con un sonido mínimo, una animación que promete algo y lo revela al final. Ese lenguaje de interfaz se vuelve parte del storytelling. En Argentina, donde la producción audiovisual para redes se volvió más artesanal y más rápida, estos recursos funcionan porque se entienden de inmediato y porque se pueden adaptar a cualquier tema: música, deportes, moda, cultura pop.

El borde incómodo, glamour, crítica y responsabilidad

El casino inspira, pero también incomoda. Y esa incomodidad es parte del atractivo para muchos artistas. Hablar de riesgo con estética de lujo permite mostrar contradicciones sin dar sermón. Se puede construir una imagen que parece aspiracional y, al mismo tiempo, dejar una sensación de vacío o de repetición. El casino, como símbolo, permite esa ambigüedad. De ahí que también se use para criticar el consumo, la promesa permanente de ganar, o la idea de que todo se puede resolver con un golpe de suerte.

En el trabajo editorial, esa ambigüedad es útil. Una nota sobre economía, sobre endeudamiento o sobre apuestas ilegales puede apoyarse en el imaginario del casino sin transformar el texto en propaganda. El diseño, bien llevado, puede marcar distancia. Puede usar el brillo para atraer y luego torcerlo con un detalle: una paleta fría, un icono fuera de lugar, una tipografía demasiado limpia, un premio que no llega. En ese punto, el casino deja de ser decoración y se vuelve herramienta narrativa.

Cómo usar esta estética sin caer en lo obvio

La estética del casino es poderosa porque es inmediata, pero esa misma fuerza la vuelve peligrosa si se usa sin filtro. Si todo es dorado, neón y fichas, el resultado se aplana. Para que funcione en arte y diseño contemporáneo, suele ayudar pensar en intención antes que en símbolos. Qué se quiere decir: tensión, deseo, ansiedad, velocidad, promesa. Luego elegir dos o tres recursos y sostenerlos con coherencia.

Un checklist simple puede ordenar el proceso sin matar la creatividad. Primero, definir qué emoción manda. Después, elegir una paleta que no sea un calco, aunque use guiños. Luego, decidir si el guiño es literal o abstracto, porque un icono directo cambia el mensaje. Y por último, cuidar el ritmo visual: jerarquía clara, aire, y una sola idea fuerte por pieza. Cuando eso se respeta, el casino deja de ser un cliché y vuelve a ser lo que siempre fue para el diseño: un lenguaje rápido para hablar de riesgo, deseo y control en la misma frase, aunque no se escriba ninguna de esas palabras.

 

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    Omar Carrasco

Nuevo aniversario del asesinato del soldado Omar Carrasco

05 Marzo 2026

El caso de Omar Carrasco puso fin al Servicio Militar Obligatorio en Argentina. Tan solo tres días habían pasado desde su incorporación al Grupo de Artillería 161 de Zapala en Neuquén. Tenía diecinueve años y por su número de “sorteo” fue destinado a esa repartición para dar cumplimiento. A los pocos días fue declarado desertor pero, pasados quince días sin noticias, su padre denunció su desaparición. La comunidad entera de Cutral Co se movilizó para buscarlo. 

El 6 de abril de 1994, un mes después de su fallecimiento, el cuerpo del soldado fue hallado en un sector abandonado del cuartel. Tenía signos de violencia y la autopsia reveló que su muerte se debió a los golpes recibidos y a los excesos físicos, conocidos como “bailes”, a los que se obligaba a practicar a modo de sanción.

La historia de este muchacho de familia humilde, hijo de una ama de casa y un albañil, marcó un hito histórico ya que aceleró la decisión del entonces presidente Carlos Menem de eliminar el Servicio Militar. El 31 de agosto de 1994 firmó el Decreto 1537 para ponerle fin. Desde entonces, varios cineastas argentinos simpatizaron con la idea de llevar a la pantalla el caso. 

En 1997 se estrena Bajo bandera, película dramática y de suspenso dirigida por Juan Jose Jusid y protagonizada por Miguel Ángel Solá, Federico Luppi, Omero Antonutti, Daniele Liotti, Andrea Tenuta y Andrea Pietra. Basada en el libro homónimo de Guillermo Saccomanno, cuenta la historia de un soldado apostado en el sur argentino, cumpliendo su servicio militar, que muere misteriosamente dentro del cuartel. Eso lleva a una investigación que está a cargo de un Mayor enviado desde Buenos Aires, quien deberá enfrentarse al miedo y silencio tanto de los otros conscriptos como de la comunidad, así como a militares corruptos que se consideraban impunes en el ejercicio abusivo de sus cargos. Las escenas, que muestran la crueldad en el trato y los entrenamientos con poca vestimenta en las frías tierras del sur argentino, llevan al espectador al recuerdo de Malvinas y las torturas ejercidas desde los propios mandos durante la guerra.

En 1998 Bajo bandera ganó el Premio Cóndor de Plata al Mejor Guion Adaptado de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina. A 32 años del asesinato de Omar Carrasco, la película está disponible para ser vista de forma completa en YouTube

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    Foto: Kaloian Santos
    Foto: Kaloian Santos

Endofobia, nación y sacrificio: una patología contemporánea

05 Marzo 2026

En distintas latitudes —desde Europa hasta América Latina— se percibe un fenómeno cultural persistente: la dificultad para afirmar la propia comunidad sin experimentar culpa o incomodidad. A esa disposición se la ha denominado “endofobia”: desconfianza, distancia o desvalorización de lo propio. También podría describirse con lo que yo llamo “nosterfobia”: temor al nosotros.

No se trata simplemente de cosmopolitismo. El cosmopolitismo supone apertura sin necesariamente erosionar la pertenencia. La endofobia, en cambio, implica un debilitamiento del vínculo afectivo y moral que sostiene a la comunidad política. Allí donde la afirmación de la continuidad colectiva genera incomodidad, la cohesión deja de ser un presupuesto y pasa a ser objeto de sospecha.

La nación como comunidad de sacrificio

Volver a la pregunta elemental —¿qué es una nación?— obliga a abandonar definiciones administrativas. Una nación no se reduce a un territorio ni a un pasaporte. Es una comunidad histórica capaz de generar lealtad efectiva.

El criterio decisivo no es retórico, sino práctico: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por su continuidad?

El sacrificio puede adoptar múltiples formas —económica, profesional, simbólica, incluso física—, pero siempre implica asumir un costo en nombre de algo que trasciende el interés individual inmediato. Allí donde no existe disposición a asumir costos por la preservación colectiva, la nación se vuelve una abstracción jurídica sin densidad moral.

Si se propone sacrificar bienestar personal por la continuidad de Ucrania, Libio o Irán, la mayoría experimentará una distancia emocional comprensible. No hay identificación suficiente que justifique el costo. La cuestión relevante es otra: cuánto se está dispuesto a sacrificar por la continuidad de la Argentina como nación.

Cuando la respuesta es ambigua, el problema no es económico sino cultural.

La ilusión del mundo como hotel

Una expresión contemporánea de la endofobia es la idea de que los países son intercambiables, como hoteles globales entre los cuales el individuo puede circular sin pérdida identitaria. Esta visión combina experiencias fragmentarias del exterior —frecuentemente idealizadas— con la internalización de una narrativa propia del momento posterior a la Guerra Fría, cuando amplios sectores de élites europeas y norteamericanas promovieron la idea de un mundo progresivamente integrado y de soberanías en retroceso.

Incluso en esos centros, esa cosmovisión se encuentra hoy en revisión. La Argentina, por su parte, nunca integró ese núcleo hegemónico más que como periferia económica y cultural. Adoptar como propia una narrativa que no responde a la posición estructural del país genera una ilusión de pertenencia que no coincide con la realidad estratégica.

La consecuencia es una disociación: se relativiza la comunidad concreta en nombre de una integración abstracta que no ofrece reciprocidad equivalente.

Inmigración, autopercepción y continuidad histórica

La fuerte inmigración europea transformó profundamente la sociedad argentina entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Esa herencia es constitutiva de la identidad nacional contemporánea. Sin embargo, también puede alimentar la fantasía de una continuidad cultural automática con Europa que no se corresponde con la inserción real del país en el sistema internacional.

La identificación simbólica no equivale a integración efectiva. En ese punto, la endofobia adopta una forma paradójica: desvalorización de lo propio en nombre de una pertenencia imaginaria a otro espacio civilizatorio.

Si se amplía la mirada, el fenómeno adquiere una dimensión más estructural. En varias sociedades europeas convergen hoy tres procesos: descenso sostenido de la natalidad asociado a cosmovisiones fuertemente materialistas y hedonistas; políticas migratorias expansivas; y debilitamiento del relato común que garantizaba continuidad intergeneracional. El resultado es una creciente tensión demográfica y cultural en Estados que durante siglos se estructuraron en torno a comunidades relativamente homogéneas.

La autodefinición como “progresista” no altera el dato estructural: cuando la reproducción biológica y simbólica de la comunidad mayoritaria se debilita de manera persistente, el proyecto nacional ingresa en una zona de incertidumbre. El Estado puede subsistir como aparato administrativo, heredando infraestructura e instituciones, pero la continuidad cultural no se transmite automáticamente. No existe un acto formal mediante el cual una nación entregue su tradición a otra; la identificación con una historia requiere transmisión efectiva y aceptación voluntaria.

Cuando esa transmisión se interrumpe, se abre la posibilidad de fracturas sociales profundas. No necesariamente bajo la forma inmediata de conflicto abierto, pero sí como desalineación entre memoria histórica, composición demográfica y lealtades simbólicas. En ese escenario, la nación puede persistir jurídicamente mientras su sustrato cultural se redefine de manera irreversible.

Desde esta perspectiva, la endofobia no es una simple actitud crítica: puede convertirse en el mayor riesgo existencial de una comunidad política. No por agresión externa, sino por erosión interna de la voluntad de continuidad.

El antecedente argentino

La Argentina atravesó un proceso de transformación demográfica excepcional. La combinación de una necesidad geopolítica —poblar un territorio vasto y escasamente habitado— con una autopercepción que en ocasiones desvalorizaba la matriz criolla facilitó la incorporación masiva de inmigrantes europeos y del entonces Imperio Otomano.

El resultado fue una modificación profunda del equilibrio cultural previo. La sociedad criolla, que había articulado la etapa colonial y los primeros decenios independientes, quedó demográficamente superada en pocas décadas. No se trató de una sustitución abrupta, sino de una dilución progresiva en un nuevo compuesto social.

A diferencia de varios países europeos, la Argentina no nació como etnoestado en sentido estricto. Su formación fue desde el inicio más híbrida y abierta. Sin embargo, ello no implica que la continuidad cultural carezca de relevancia. Toda comunidad política necesita un hilo histórico reconocible, aun cuando ese hilo incorpore aportes diversos.

En el siglo XIX, la inmigración masiva podía justificarse como estrategia de consolidación territorial y desarrollo. Las condiciones actuales son distintas. Convertir aquella solución histórica en principio permanente equivaldría a desconocer la especificidad de su contexto.

Ser descendientes de inmigrantes no impone la obligación de naturalizar cualquier forma de autonegación cultural. La integración del pasado no exige la disolución indefinida de todo núcleo identitario. Una comunidad puede transformarse sin abolirse; puede incorporar sin renunciar a su continuidad.

Instituciones y experiencia compartida

La cohesión no se sostiene por inercia. Requiere experiencias comunes que hagan tangible la pertenencia. Numerosas repúblicas recurrieron históricamente a formas de servicio obligatorio —militar o civil— no sólo para garantizar la defensa, sino para generar socialización transversal entre jóvenes de distintos orígenes.

La Argentina lo hizo mediante la Ley 4031 de 1901, conocida como Ley Ricchieri, que instauró el servicio militar obligatorio en un contexto de inmigración masiva y heterogeneidad lingüística y cultural. El cuartel operó, además de como instrumento defensivo, como espacio de alfabetización, homogeneización lingüística y formación cívica. Fue un mecanismo de integración en una sociedad en construcción.

En la actualidad, incluso sociedades consolidadas reabren el debate sobre el servicio obligatorio o formas de servicio cívico universal. El dato sugiere que la cohesión no se considera garantizada por el bienestar material ni por la mera prosperidad económica.

En un país extenso y socialmente segmentado como la Argentina, donde la vida digital fragmenta aún más la experiencia compartida, discutir mecanismos de integración cívica universal adquiere sentido estratégico.

Compromiso intergeneracional: natalidad y emigración

El debilitamiento del vínculo nacional se expresa también en indicadores demográficos y migratorios. La baja sostenida de la natalidad, observable en buena parte de Occidente y cada vez más visible en la Argentina, no puede explicarse exclusivamente por factores económicos. Tener hijos implica un acto de confianza en la continuidad colectiva; es una forma concreta de apostar por el futuro de la comunidad.

Cuando esa apuesta se debilita, el horizonte compartido pierde densidad.

Algo similar ocurre con la emigración juvenil. La movilidad individual no es en sí misma problemática; ha existido siempre. Sin embargo, cuando la aspiración a desarrollar el proyecto vital fuera del país se vuelve tendencia estructural, expresa una percepción extendida de ausencia de futuro nacional.

La nación no se diluye únicamente por derrota militar o por invasión. Puede diluirse por falta de confianza intergeneracional, por erosión del deseo de continuidad.

Argentina ante la prueba del futuro

La Argentina enfrenta una disyuntiva cultural antes que económica. Puede concebirse como espacio intercambiable dentro de una red global, o asumirse como comunidad histórica singular con vocación de continuidad.

La diferencia es estratégica.

Una nación que no está dispuesta a sostenerse —aunque implique costos— tiende a disolverse. No necesariamente por agresión externa, sino por indiferencia interna. Cuando la crítica legítima se transforma en desapego estructural, la continuidad deja de ser un presupuesto y pasa a ser una incógnita.

Si la nación es, en última instancia, una comunidad de sacrificio, la pregunta decisiva permanece abierta: ¿existe todavía la voluntad de sostenerla?

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    Guerra Irán

Apuntes sobre la guerra contra Irán

04 Marzo 2026

•    A mediados de 2025 tuvo lugar lo que se conoció como “Guerra de los 12 días”. Comenzó con el ataque de Israel a Irán, con motivo (o excusa) del enriquecimiento de uranio en este último país. Hay que destacar que las operaciones israelíes contaron con la necesaria participación estadounidense, en la medida en que Israel es mucho menos autónomo en términos bélicos de lo que a veces dice ser. 

Al concluir la guerra, Trump dijo haber “obliterado” el sistema nuclear iraní. No obstante, en aquel entonces, más de un analista señaló que el final de los 12 días de guerra llegó por iniciativa de Israel, que se encontró con una respuesta iraní por encima de su capacidad de defensa. Irán aceptó la tregua y cesó los ataques una vez que Israel los hubo cesado. Sin embargo, advirtió que un nuevo ataque encontraría una respuesta iraní que podemos llamar guerra prolongada de desgaste. 

Diversos analistas plantearon que la continuación de la guerra era inevitable y que, más temprano que tarde, EE.UU. iba a atacar a Irán. Esto se constató el sábado 28 de febrero de 2026, con el ataque conjunto de EEUU e Israel a Irán, en medio de negociaciones que, a ojos vista, EEUU llevaba adelante como cortina de humo. 

•    En una primera instancia, el presidente estadounidense presentó la operación militar como acotada a unas pocas semanas y sin intervención con tropas en el terreno. Surge de inmediato la pregunta de si esta aserción se desprende de una evaluación objetiva o, más bien, es un argumento de venta.

Cabe destacar que EEUU busca destruir el régimen político iraní desde la revolución islámica, comenzando por la guerra proxy con Irak en los años 80. En este sentido, un conflicto abierto siempre estuvo sobre la mesa como posibilidad, o tal vez necesidad, que eventualmente habría que vender al pueblo y el sistema político estadounidense. También hay que considerar, en un ámbito más micro, que Trump es ante todo un gran vendedor. Estos dos elementos nos hacen decantar por la segunda hipótesis: el carácter acotado del conflicto como un argumento de venta. De todos modos, ambas hipótesis no son excluyentes.

•    Más allá de la evaluación, ficticia o real, de EEUU sobre la duración del conflicto, de hecho hay que preguntarse por la capacidad de Irán de sostenerlo. Aquí podemos preguntarnos por factores subjetivos. ¿Tiene el sistema iraní suficiente apoyo por parte de la población? ¿Los ataques al país tendrán un efecto de galvanización de la población, de rally around the flag, como se dice en inglés?). 

También, obviamente hay que preguntarse por factores objetivos. Entre estos, por ejemplo, la extensión de la capacidad misilística y de defensa aérea de Irán. No obstante, quiero detenerme aquí en otro factor que muchas veces es pasado por alto, que es la organización de la defensa iraní. Irán ha construido un modelo descentralizado, donde diversos comandos regionales pueden actuar de manera autónoma, incluso en el caso de haber perdido la comunicación con las instancias superiores y hasta con todas las instancias del mismo nivel. De algún modo, responde a la misma idea y objetivo con que se creó Internet, en que el flujo de información, en este caso, no se detendría si otros nodos son destruidos en caso de un conflicto mayor.
Esta particularidad organizativa también puede incidir en la duración del conflicto, en la medida en que, es de esperar, aumentaría la resiliencia del dispositivo iraní. Cabe destacar, también, que este sistema descentralizado se replica en el esquema organizativo de la seguridad interior de Irán.

•    ¿En qué puede afectarme a mí la guerra en Irán, a medio mundo de distancia?, se preguntará alguno. En términos inmediatos, se constata un aumento en el precio del petróleo. En efecto, por el Golfo Pérsico circula entre un quinto y un cuarto de la producción mundial de hidrocarburos. Y, a los efectos prácticos, el golfo, al momento en que se escribe esta nota, se encuentra cerrado a la circulación. En parte, porque Irán advirtió que no dejaría pasar a ningún barco que no fuese chino (China es un importantísimo comprador de petróleo iraní). En parte, a raíz de lo anterior y del conflicto general desatado en la región, a ambos lados del golfo, el seguro de flete para los barcos que navegan la zona se multiplicó entre dos y tres veces. Esto hace impracticable en términos meramente económicos el emprendimiento de navegar el golfo.

•    En términos mediatos, podemos pensar en las consecuencias geopolíticas del conflicto. ¿Se reorganizará el tablero internacional a la salida de la guerra? ¿De qué manera? Esto, obviamente, dependerá del resultado del enfrentamiento. Si EEUU gana el conflicto, es esperable que otras fichas caigan a continuación en el espacio euroasiático. Eso profundizaría el cercamiento a China, que, como establecen los últimos documentos estadounidenses relativos a la doctrina militar, es visto como el mayor contendiente y el objetivo central de la política exterior norteamericana. 

Si Irán gana el conflicto, ¿qué pasaría? Una hipótesis es que los conflictos en la región caigan en una pausa más o menos prolongada, mientras los actores (EEUU, Israel, Irán, China, Rusia, etc.) reacomodan sus políticas y recursos a la nueva realidad. Hay que preguntarse, también, cómo repercutiría una derrota militar en el ámbito interno estadounidense. ¿Qué consecuencias tendría para Trump y el partido republicano? En este sentido, también hay que preguntarse si una derrota puede venderse como victoria, como en buena medida ocurrió, por ejemplo, con el intento de disuadir al gobierno yemení de cesar en su política de bloqueo del Mar Rojo. En aquel momento se habló de victoria, de enorme destrucción en Yemen, pero en la práctica la marina estadounidense se retiró de la zona sin cumplir sus objetivos. 

•    Ahora bien, qué significa victoria y derrota para cada uno de los actores. Para Estados Unidos, es de esperar que sea la destrucción de la República Islámica como objetivo de mínima. Cualquier otro resultado sería objetivamente una derrota, cuando menos táctica. Y esto activaría las preguntas que nos hacíamos más arriba sobre las consecuencias de una derrota estadounidense. 

Para ganar, por su parte, Irán tiene que sobrevivir como sistema político y unidad territorial. Pese a las apariencias, esto indica cierta asimetría en las condiciones de victoria para los diversos actores, en la medida en que Irán no depende del éxito de una operación militar estrictamente ofensiva y, más bien, juega en su propio territorio y sus alrededores. La capacidad de ganar estará determinada por la capacidad de sostener una guerra de desgaste por el tiempo que sea necesario para impedir la victoria de la parte contraria. 

•    A todo esto, hay que preguntarse si puede haber o de hecho hay diferencias en cuanto a los objetivos estratégicos entre los diversos actores de la coalición occidental. Hay algunos elementos que podrían indicar que sí. Tomemos dos hechos que no tuvieron suficiente cobertura en los medios occidentales. Uno, el más difundido de ambos, es el bombardeo israelí a una escuela de niñas, con un saldo de más de cien muertos. Otro tiene que ver con lo indicado por varios analistas respecto del bombardeo israelí a personalidades iraníes que estarían siendo consideradas por EEUU como posibles sucesores, ante la posibilidad de un cambio de régimen en Irán. 

Una hipótesis posible es que, de hecho, esto genera una diferencia de estrategias entre Israel y EEUU. Bajo esta hipótesis, este último buscaría, como objetivo estratégico, un cambio de régimen en un espacio iraní como existe hoy, unificado. Esto tendría alguna semejanza con el modelo de la operación en Venezuela, donde no se apuesta por una destrucción o desmembriamiento del Estado, ni por actores sin peso fuerte en el país, como sería María Corina Machado. En Irán, se buscaría conservar un espacio unificado gobernado por elementos internos, y no por figuras decorativas externas, como podría ser Pahlavi, descendiente del Sha. Y, de hecho, Trump ha aparecido últimamente ninguneando a Pahlavi. 

Israel, por su parte, siempre en la hipótesis de una diferencia de objetivos estratégicos, apuntaría más bien al modelo sirio: caos y desmembramiento de facto del Estado. A ello responderían los ataques a objetivos civiles y no estratégicos como una escuela, y la eliminación de posibles sucesores internos.

Sin duda, frente a esta hipótesis se alzan otras concurrentes. Una de ellas plantea que el objetivo de EEUU es mucho más similar al de Israel: el desmembramiento de hecho del Estado iraní. A esto responderían el apoyo que de hecho existe a facciones internas y externas como kurdos, balochis, azeríes y grupos sunníes hasta hace poco considerados terroristas por el propio EEUU. Una tercera hipótesis, de carácter ontológico, si se quiere, plantea que Israel no puede tener una política estratégica escindida de la de EEUU, en la medida en que es un proxy o intermediario de Estados Unidos y depende de este en términos materiales para garantizar su lugar en Oriente Medio (o, mejor dicho, el Sudoeste Asiático). Para saber cuál de las hipótesis es la más próxima a la realidad habrá que seguir el conflicto en su evolución.

•    Como señalábamos más arriba, en líneas generales, al menos en los primeros días del conflicto, el estrecho de Ormuz, puerta del Golfo Pérsico, se encuentra cerrado de hecho. Interesa notar que, al cuarto día del conflicto, Trump habla de que Estados Unidos va a proporcionar un seguro de flete barato y escolta militar para los barcos que naveguen el golfo pérsico. Esto nos sugiere tres lecturas posibles: 

1) una preocupación real con el aumento del precio del petróleo, que en los primeros días aumentó alrededor de un 10%. 2) la búsqueda de explotar una ventaja militar conseguida en los primeros días del conflicto (EEUU dice haber hundido muchos recursos de la marina iraní). 3) una tercera lectura es que siempre estuvo pensado intervenir así, es decir, comprometer la marina en territorio directamente Iraní (penetrando el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico). Esto buscaría un choque y sería una etapa intermedia para lanzar otras acciones de  mayor involucramiento de tropas en el terreno.

•    Al quinto día del conflicto, Trump nos dice, esta vez, que no descarta la intervención directa con tropas en el terreno. Esta vez, la intervención discursiva del presidente de EE. UU. nos sugiere al menos dos lecturas: 1) de nuevo, preocupación circunstancial con el aumento del precio del petróleo, lo cual requeriría un involucramiento militar mayor por parte de EEUU. 2) según una segunda lectura, siempre estuvo en carpeta este tipo de intervención con tropas en el terreno. Sólo que antes había que vender el conflicto como algo rápido, para convencer al público, y ahora, una vez desatado el conflicto, se ponen sobre la mesa las alternativas reales, siempre consideradas como posibilidad más que probable. De hecho, para abonar esta segunda hipótesis basta con remitirnos al documento del Brookings Institution, think tank estadounidense, sobre estrategia para Irán. Este documento data de 2009, y allí ya pueden reconocerse las diversas etapas que hemos visto hasta ahora en el conflicto. 
Una de estas etapas es la de la diplomacia, sin intenciones reales de llegar a un acuerdo sino como estadío para culpar a Irán del fracaso de las negociaciones y justificar una intervención militar contra el país. Esto lo hemos visto tanto antes de la guerra de los 12 días en 2025, así como en el conflicto desatado en febrero-marzo de 2026. 

Un capítulo subsiguiente del paper se intitula “dejémoselo a Bibi” (por Netanyahu). Esta etapa la vimos realizada en la guerra de los 12 días, en que, en teoría, EEUU solo estaba involucrado en calidad de asistente de Israel, y de hecho comprometió menos recursos en la región que esta vez. Israel, a su vez, aparecía como el mascarón de proa del conflicto. 

Un capítulo posterior del documento de Brookings postula la posibilidad de un ataque aéreo directo por parte de EEUU, y ya no de un proxy. Esta es la etapa que estamos viviendo ahora, con esta nueva versión de la guerra. Por último, otro capítulo del documento postula la invasión directa como manera de zanjar el conflicto. Repitamos: esta hoja de ruta del conflicto, que vemos realizarse hoy ante nuestros ojos, data del año 2009. Esto confirmaría la hipótesis de que no hubo un error de cálculo cuando se dijo que el conflicto sería breve, y que Irán no contaba con poder de fuego suficiente, y que no se iba a intervenir con tropas estadounidenses en el terreno. Más bien se trataba de argumentos de venta del conflicto, para un público interno y externo. Y la verdad es que la hoja de ruta del conflicto está trazada hace rato, al tiempo que existe una continuidad de agenda entre las diversas administraciones desde 2009 a esta parte.

•    Estos son algunos de los comentarios y cuestionamientos que nos sugiere la presente guerra en el Sudoeste Asiático. Sin duda, habrá que seguir los avatares del conflicto para responder a algunos de los interrogantes que aquí se plantean, y para formular nuevas preguntas.

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    marcha
REFLEXIÓN SOBRE LA SALUD PUBLICA

Carta abierta sobre el derecho a la medicación oncológica

04 Marzo 2026

Mi nombre es Ayelén García Allende. Soy paciente oncológica desde el año 2020 y me atiendo en los hospitales públicos Argerich y Durand. Escribo estas líneas porque necesito acceder a mi medicación y porque siento la responsabilidad ética de visibilizar una realidad que hoy está siendo ignorada.

En plena pandemia, allá por el 2020, cuando recibí mi diagnóstico de Cáncer de Ovarios, noté que los bancos de sangre estaban vacíos, como bien es sabido, la sangre no se fabrica; quienes la necesitamos dependemos exclusivamente de la empatía y la voluntad de otros; ante esa situación inicié una campaña pública para fomentar la donación voluntaria destinada a pacientes del Hospital Argerich y de todo el país. Participé en canales de televisión, radios y acciones públicas que incluso contaron con figuras políticas. Fui consciente de la exposición mediática; sin embargo, mi objetivo era uno solo: que las personas donaran sangre y que quienes no tenían voz pudieran ser escuchados.

Y funcionó. Las donaciones llegaron.

Desde aquel año convivo con este cáncer, enfermedad dura como cualquier otra que te lleva al límite en cuerpo, mente y espíritu. Actualmente atravieso mi segunda recaída; tengo una mutación genética, como mi madre, quien este año también debió operarse por lo mismo; esto agrava mi situación. Contextualizo un poco la situación a fin de hacer saber que allá por el 2020, tan controversial e incierto, y en 2022 recibí mis drogas oncológicas sin inconvenientes. Pero desde octubre de 2025 estoy esperando que el Banco Nacional de Drogas Oncológicas entregue la medicación correspondiente. No ha sucedido.

He tenido que comprar las drogas por mis propios medios, mi familia y amigos me han ayudado para poder continuar con la quimioterapia. Otras personas no tienen esa posibilidad. Cuando la medicación no llega, el mensaje implícito es brutal: es como si el sistema estuviera decidiendo quién accede a una oportunidad de vida y quién no.

El derecho a la salud es un derecho constitucional; no debería depender de la capacidad económica individual ni de la visibilidad pública de un caso. Sin embargo, muchas veces siento que, para esta sociedad, yo debería haber muerto en 2020, ya que no existe un lugar real en el sistema para quienes sobreviven a lo que yo sobreviví. No puedo superar un preocupaciones; no puedo insertarme laboralmente con normalidad (y ni me detuve a pensarlo aún con la nueva Reforma Laboral). Dependo del sistema público y de la Cobertura Porteña de la Ciudad de Buenos Aires. Y no soy la única. Somos muchas y muchos.

A pesar de la enfermedad, o quizás atravesada por ella, he transitado los lugares más oscuros de mí misma y también me he transformado en una versión más consciente y comprometida. Actualmente soy alumna tesista de la Universidad Nacional de las Artes, Prilidiano Pueyrredón; provengo de una familia de docentes. He participado en marchas y espacios de debate porque no puedo mirar hacia otro lado frente al sufrimiento ajeno.

Mi último proyecto artístico (2025) se llamó “Monstruos que me sostienen”, en aquel momento aludía a lo que experimenta una persona cuando escucha las palabras “tu cáncer volvió”. Hoy esos monstruos tienen otros nombres: desabastecimiento, burocracia e indiferencia.

Para cerrar me gustaría compartir la siguiente, llamémosla “anécdota”: en 2020 iba a dar una charla sobre la importancia de la donación de sangre en una escuela, de manera virtual, pero antes de dar la misma, me pidieron que lo hiciera con la cámara apagada porque estaba pelada y los chicos se pueden impresionar. Me negué. Me indigné. Si fuera hombre no me lo hubieran pedido. Un hombre pelado es común; una mujer pelada es “diferente”. Estupefacta, indignada, enojada me decía a mi misma (y escribía) “Hay mucho más atrás de una pelada” y coloqué una foto mía junto a esa frase. Hoy comprendo con profundidad que lo que hay detrás de las personas calvas por quimioterapia son personas intentando sobrevivir en un sistema que las considera prescindibles.

Esta carta no es un privilegio personal, es un pedido de responsabilidad institucional. Es un llamado a quienes tienen capacidad de decisión, a quienes legislan, gestionan y administran recursos públicos. La medicación oncológica no puede convertirse en una variable burocrática.

Yo quiero y puedo ponerle voz a esta realidad. No puedo permanecer indiferente. Pero también necesito que la sociedad, los medios y quienes ejercen representación pública escuchen y actúen.

Porque detrás de cada demora hay una vida.

Y detrás de cada silencio, una injusticia.

*IG de autora de la nota: @mag_allende

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    Milei y Galperin

La reforma laboral es una ley que nació muerta y solo aumentará los reclamos judiciales

03 Marzo 2026

El politólogo Giuliano da Empoli analiza la aparición de líderes populistas como Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele. Los define como “depredadores” que utilizan el caos, los algoritmos y el poder tecnológico para gobernar sin reglas, amenazando las instituciones y el Estado de Derecho.

No le quito ninguna razón. Pero advierto que no tienen el camino allanado en esa pretensión de romper el Estado de Derecho.

Trump ha tenido recientemente un duro revés de la Corte Suprema sobre su política arancelaria, errática y cambiante. Y Milei lo tendrá prontamente con su intento de eliminar derechos de la clase trabajadora.

Es que aun cuando algunos pueblos occidentales, como el estadounidense y el argentino, hayan llevado al límite el sistema republicano de gobierno, eligiendo dirigentes con rasgos autocráticos, la República sigue tan vigente como siempre.

La denominada ley de “modernización” laboral no es más que un intento de restringir derechos de los trabajadores. Debió haberse llamado ley de “arcaización” laboral, porque retrotrae la relación de trabajo a un estadio previo al reconocimiento de los derechos sociales.

La ley nace muerta  

1) Inconsistencia sistémica

Una ley no es un conjunto de artículos aislados, sino un sistema jurídico. Cuando se reforma una parte sin cuidar la armonía con el resto, se produce una “inconsistencia sistémica”.

Si la reforma introduce artículos que establecen que “el trabajador y el empleador pueden pactar libremente”, pero los artículos 7 y 12 de la Ley de Contrato de Trabajo —que no se derogan— disponen que cualquier acuerdo que reduzca el estándar legal es nulo, se crea una contradicción evidente.

Otro caso es el de las multas. No están solo para recaudar: su función sistémica es incentivar el registro. Si se eliminan las multas pero se mantiene la obligación de registrar (art. 7), se deja un precepto “vacío”: una obligación sin sanción.

También ocurre con el período de prueba. Si se lo extiende a ocho meses o un año en una ley que en otros artículos habla de “estabilidad” y “continuidad del contrato” (art. 10), se desnaturaliza el espíritu de la norma, que procura que el empleo sea permanente.

Si una ley dice A en un artículo y no A en otro, existe una inconsistencia que se resolverá aplicando el principio protectorio, al que la Corte Suprema ha reconocido jerarquía constitucional. Por tanto, cualquier acuerdo en perjuicio del trabajador será nulo.

2) Principio de progresividad y no regresividad

La reforma constituye una profunda regresión en derechos ya adquiridos. La jurisprudencia argentina y la Convención Americana sobre Derechos Humanos prohíben que las leyes reduzcan el nivel de protección de derechos sociales ya alcanzado.

Este principio tiene tres fuentes concretas:

  • El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, con jerarquía constitucional. Su artículo 2.1 establece que los Estados deben lograr la plena efectividad de los derechos “por todos los medios apropiados” y de manera progresiva.

  • La Convención Americana (art. 26), que compromete a los Estados a adoptar medidas para la efectividad de los derechos sociales, lo que la Corte Interamericana interpreta como una prohibición de retroceso.

  • La Constitución Nacional (art. 75 inc. 19), que incorpora la cláusula del progreso y el deber del Congreso de proveer lo conducente al desarrollo humano y la justicia social.

3) Principio protectorio

Es fundamental entender que el principio protectorio tiene rango constitucional o, al menos, supralegal.

La Corte Suprema lo afirmó en el precedente “Aquino” (2004), donde definió al trabajador como un “sujeto de preferente tutela”. Asimismo, el artículo 14 bis de la Constitución garantiza la protección de las leyes al trabajador y condiciones dignas y equitativas de labor.

4) Limitación del derecho a huelga

La reforma busca restringir este derecho en actividades consideradas “esenciales”, lo que colisiona con el derecho constitucional de huelga y con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo.

Se pretende declarar numerosas actividades como “servicios esenciales” para imponer guardias mínimas del 75%. La Corte ya ha sostenido que la huelga es un derecho humano fundamental de los trabajadores organizados. Si la limitación resulta irrazonable —y, por aplicación del principio protectorio, la vara de razonabilidad se mide desde el interés del trabajador— el Poder Judicial podrá intervenir y validar la medida de fuerza.

5) Pago en moneda extranjera o en especie

La habilitación del pago en dólares vulnera el carácter alimentario y la estabilidad del salario.

En cuanto al pago en alimentos, vivienda u otras especies, la reforma no elimina el límite del 20% que hoy establece la ley. Más allá del efecto discursivo, no modifica sustancialmente el esquema vigente. No se aplicará.

6) Reducción de las indemnizaciones

Sin perjuicio de su posible inconstitucionalidad por violar los principios de progresividad y protección, en el fallo “Vizzoti” (2004) la Corte estableció que una indemnización no puede ser simbólica y que cualquier recorte que reduzca la base salarial en más de un 33% resulta confiscatorio e inconstitucional.

Por tanto, si el nuevo fondo de cese laboral o los cambios en el cálculo indemnizatorio arrojan montos sustancialmente inferiores a los actuales, los jueces aplicarán ese precedente para declarar la inconstitucionalidad.

Finalmente, la pretensión de modificar el control difuso de constitucionalidad estableciendo que un juez incurre en mal desempeño si se aparta de la doctrina de la Corte resulta claramente inconstitucional, por implicar un avasallamiento de la función jurisdiccional y una intromisión del Poder Legislativo en atribuciones que no le competen.

En consecuencia, la ley nació muerta por su manifiesta inconstitucionalidad. Y lejos de aportar seguridad jurídica, solo incrementará la litigiosidad, con resultados previsiblemente favorables a los trabajadores.

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    ALUAR
LA ARGENTINA PRODUCTIVA EN RIESGO

Industria en crisis: “Protejamos el aluminio nacional”

03 Marzo 2026

Desde Principios y Valores Chubut repudiamos la medida tomada por el Gobierno Nacional (M.E. Resolución 172/2026) que apunta a destruir a la única empresa productora de aluminio que cumple una función estratégica en la matriz productiva de nuestro país.

Advertimos que, de continuar estas políticas de hostigamiento, el impacto en la producción, el empleo y la Paz Social de nuestra golpeada provincia será insostenible y la localidad de Puerto Madryn correrá el riesgo de ser inviable.

Cabe recordar, que después de la irresponsable decisión política de retirar a YPF de la Cuenca del Golfo San Jorge ha quedado un desastre a nivel económico y social sin precedentes, con la pérdida de 8.000 puestos de trabajo, el cierre de alrededor de 800 comercios y centenares de pequeñas y medianas empresas asociadas a la actividad.

Hoy el pueblo de Chubut, se encuentra en riesgo de volver a perder otra fuente importantísima de generación de empleo que hasta el momento mantiene a más de 2.000 trabajadores directos y otros miles indirectos.


Ante esta preocupante situación solicitamos al Señor Gobernador de la Provincia de Chubut, José Ignacio Torres que:

Tome cartas en el asunto: defienda a Puerto Madryn y a sus trabajadores. Está a tiempo para evitar que pase otro YPF y escale la conflictividad social ante la frágil situación que atraviesa el pueblo de la Provincia.

Realice las demandas y gestiones pertinentes para que el Gobierno Nacional retrotraiga la Resolución 172/2026 y renueve la protección arancelaria sobre el Aluminio.

Conforme una Mesa de trabajo con el objeto de lograr Unidad entre Empresa, Trabajadores y Estado para evaluar escenarios y formular acciones concretas que protejan el empleo y la Producción de nuestra provincia.

Reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo federal, la defensa del trabajo y una economía al servicio del hombre y la comunidad. La Argentina necesita más producción y más industria, no menos.

Por conciencia Nacional y Procedencia Popular. Protejamos el aluminio nacional.

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Endeudamiento de las familias: se cuadriplicó la morosidad en un año

03 Marzo 2026

Según el último Informe de Bancos publicado el 20/02/2026 por el BCRA, se verifica que el sistema financiero argentino culminó el 2025 con un marcado deterioro en la calidad de su cartera crediticia. En efecto, con datos a diciembre 2025, se advierte una nueva suba en la morosidad del crédito al sector privado, con una repercusión heterogénea por tipo de deudor, ya que tuvo un impacto más pronunciado entre el sector familias que en las empresas.

En particular, es posible advertir que la salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico, marcado por una morosidad del crédito a familias que registró un nuevo máximo en el sector bancario tradicional, y alcanzó un nivel de irregularidad récord con las fintech y las billeteras virtuales. En última instancia, el avance de los préstamos impagos en general es consecuencia del encarecimiento del financiamiento y de la caída en la capacidad de pago de los hogares y las empresas.

El ratio de irregularidad del crédito al sector familias volvió a aumentar en diciembre 2025, alcanzando a 9,3%, exhibiendo un aumento de 0,5 p. respecto al mes anterior (+5,8%). Aquí tres desarrollos resultan de interés: a)se verifica una casi cuadruplicación de la morosidad familiar en comparación con el registro de un año atrás; b) se trató del decimocuarto incremento consecutivo del indicador de atraso en los pagos de los hogares; y c)resultó un nuevo “máximo” en 15 años, desde que el BCRA comenzó a medirlo desde enero del 2010.

En diciembre 2025, el crecimiento de la irregularidad estuvo explicado por el desempeño de préstamos personales (+0,9 p.) y de las líneas con garantía prendaria (+0,6 p.). No obstante, el cuadro anual revela que las líneas de financiamiento al consumo fueron las más afectadas. En los préstamos personales, el índice de morosidad trepó al 12,0% en diciembre 2025, alcanzando un nivel 3,6 veces superior respecto a diciembre 2024.

En el caso de las tarjetas de crédito, el nivel de incumplimiento ascendió al 9,3%, anotando un registro 5,1 veces superior respecto al de un año atrás. Es dable notar que el aumento de la morosidad se verifica en un contexto de tasas de interés activas (tanto de préstamos personales y tarjetas) muy por encima de la inflación y de ingresos reales de la población todavía rezagados que se ubican por debajo del costo del crédito.

Por el lado corporativo, el indicador de morosidad también mostró un leve deterioro, y alcanzó a 2,5% en diciembre 2025, con un aumento de 0,2 p. respecto al mes anterior (+10,9%). Si bien la suba del incumplimiento en el caso de empresas fue de menor magnitud que en familias y el nivel continúa siendo bajo en términos históricos, la tendencia ascendente plantea señales de mayor fragilidad en la cadena de pagos. Aquí, pueden notarse dos fenómenos especiales: a) el ratio de irregularidad creció 3,4 veces en comparación con diciembre 2024; y b) el cuadro anual refleja que la suba de morosidad fue más importante en el caso de los créditos con garantía prendaria, alcanzando a 3,6% en diciembre (+ 2,6 p. respecto a un año atrás), en tanto la irregularidad de los créditos de corto plazo si bien evidenció incrementos, estos asumieron menor intensidad: en Adelantos llegó a 2,4% y en Documentos a 2,0%, ambos con fuertes subas interanuales (+1,6 p. en cada caso).

Finalmente, al sumar ambos segmentos familias y empresas, la irregularidad del sistema trepó al 5,5% en diciembre 2025, denotando una suba de 0,3 p. respecto al mes anterior (+6,1%). En este caso, se identifican dos desarrollos significativos: a) el ratio de irregularidad del sistema creció 3,6 veces en comparación con diciembre 2024; y b) el incumplimiento sistémico se encuentra claramente por encima de los valores de este indicador en el peor momento de la pandemia Covid.

 

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    Padre Toto de Vedia
    Padre Toto de Vedia

Lorenzo de Vedia: "Tarde o temprano, aparece el líder popular, pero hay que trabajar para eso"

02 Marzo 2026

Sábado 28 de febrero, estamos en la Parroquia Caacupé, en la villa 21-24, del barrio de Barracas, en CABA. Nos acompaña el cura villero Lorenzo De Vedia, también conocido como el Padre Toto. Toto es uno de los referentes del Equipo de Sacerdote para las villas de Ciudad y Gran Buenos Aires.   

APU: Si pensamos en una palabra que defina al Gobierno de Javier Milei se me ocurre “crueldad”. ¿Cómo combatís esa crueldad desde la periferia?

Lorenzo de Vedia : Siendo conscientes y reconociendo esa crueldad. No taparnos los oídos. No taparnos ni los ojos ni los oídos. Y segundo… a la crueldad se la combate con lo contrario, que es la sensibilidad por el otro, la empatía, el amor, o sea, ser cruel lleva a perjudicar al otro. Y, bueno, hay que buscar hacer cosas por el otro. Pero no sólo acciones individuales, sino organizarnos. Porque parte de la crueldad es deshilachar las organizaciones y un ataque es recuperar la organización.

APU : Lo escuché a Zaffaroni hace poco decir que tarde o temprano nace un líder popular. ¿Ves posible que ese líder popular nazca desde los barrios populares y no de los sectores medios o medios-altos?

LV : Es muy difícil responder eso. El Che Guevara era de una familia oligarca, Perón venía más de abajo, Maradona salió de Villa Fiorito, Bergoglio era de clase media, Mugica era de una familia oligarca, o sea, eso lo dice la historia y la realidad. No estoy a favor de una visión clasista, estoy a favor de la realidad. Lo más importante para mí es la primera parte de esa frase, lo que dijo Zaffaroni, que tarde o temprano nace un líder popular, por supuesto que sí. Un día surgió Perón, un día surgió Néstor y otros también, en distintas dimensiones. Hay que confiar en eso, pero eso sale cuando se trabaja. Te pongo un ejemplo: uno dice “hay poca vocación de cura”, ¿qué hay que hacer? ¿Hay que decirle a la gente “andá al seminario, sé cura, sé cura”? ¡No! Tenemos que trabajar como Iglesia. Y después, cuando Dios quiera, o cuando se dé, a alguien se le enciende la lamparita y dice “¡Ah! ¡Qué bueno meterse en esto!”. Yo digo, hay que trabajar organizadamente. No hay que forzar el surgimiento del líder.

APU : En la encíclica Fratelli tutti, Francisco contempla la interpelación del forastero. En una parte del Evangelio, Jesús dice: “fui forastero y me recibieron”. Y ahí Francisco completa: “Jesús podía decir esas palabras porque tenía un corazón abierto que hacía suyos los dramas de los demás”. Un poco la pregunta es: ¿cómo se hace para no ahogarse en los dramas de los demás?

LV : Mirá, vos citás a Jesús y yo te cito a la Constitución y el Preámbulo, que hacia el final dice: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Argentina se hizo grande porque tuvo apertura a la inmigración. Si a eso le sumamos lo que dice Jesús, lo que dice Francisco, bueno, tenemos la obligación de recibir, abrirles las puertas a todos, a todas, y ayudarlos a resolver los problemas del hermano, lo que le pasa. Eso se aprende en los barrios populares. En los barrios populares, en la villa, sí o sí hay que interactuar con el otro, lo que le pasa al otro no me puede resbalar. Para ver el agua, para ver la luz, para ver la infraestructura de mi casa tengo que interactuar con el de al lado.

APU : No queda otra.

LV : Dialogando o acuchillándome, pero tengo que hacerlo. Y, obviamente, yo creo que tiene que ser con espíritu de diálogo y de sensibilidad con lo que le pasa al otro. Y eso nos enseñan los barrios populares, y eso lo podríamos hacer a escala del país. Imitar lo bueno de los barrios populares, no lo malo, que también hay.

APU : En su última encíclica, Dilexit nos, el Papa Francisco dice: “Hoy todo se compra y se paga, y parece que la propia sensación de dignidad depende de cosas que se consiguen con el poder del dinero. Sólo nos urge acumular, consumir y distraernos, presos de un sistema degradante que no permite mirar más allá de nuestras necesidades inmediatas y mezquinas. El amor de Cristo está fuera de ese engranaje perverso, y sólo él puede liberarnos de esa fiebre donde ya no hay lugar para un amor gratuito. Él es capaz de darle corazón a esta tierra y reinventar el amor allí donde pensamos que la capacidad de amar ha muerto definitivamente”. En el día a día, ¿te queda espacio para soñar con esa tierra con corazón? ¿Qué es lo similar al poniente en tanto esperanza? ¿Qué es lo ves que te hace pensar que, tal vez, el amor no ha muerto?

LV : Primero, recontra emocionantes esas palabras del Papa. Sí, yo creo que, en el día a día, uno debiera, yo debiera, estar más atento a eso. Me interpela a mí lo que dice Francisco. Porque a veces uno, sin darse cuenta, entra en esa vorágine, la desesperanza, el creer que ya está… Y hoy, parte de la estrategia de los poderosos es eso. Hacerle creer a la gente que “no hay vuelta atrás”... yo creo que hay que soñar. No con que vuelva lo que se perdió, sino que, siguiendo hacia adelante, encontremos algo superador, ¿no? Cuando se hundía el país, después del 2001, surgió un Néstor Kirchner, pero es toda una organización del pueblo, de una mirada que nos sostuvo mucho tiempo. Tal vez, después cometimos muchos errores y volvimos a caernos, no sólo culpa de los poderosos y de los errores.

APU : Muchas veces uno se pregunta para qué hace lo que hace. ¿Para qué hacés lo que hacés?

LV : Egoístamente, para ser feliz yo, porque uno es feliz dándose. Pero lo que debiera ser, y a veces me sale, es para que el otro sea feliz. La felicidad consiste en hacer feliz al hermano.

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    sparring

"Sparring", un relato de Rodolfo Cifarelli

02 Marzo 2026

Sábado, once y media de la mañana, entro al bar y el oso Barsi me saluda con la inclinación de cabeza de siempre. Duarte, cosa rara, todavía no ha llegado, pero los imperturbables Pracánico y Guzmán, jubilados y casi gemelos, juegan al dominó en un rincón oscuro, cerca de la entrada a los baños.

Existe un pacto implícito con Duarte: todos los sábados le pago un café y un par de copitas de ginebra y él me cuenta peleas que no vi. Locche/Barrera Corpas, Alí/Bonavena, Monzón/Benvenutti, primera y segunda, Galíndez/Kates, la primera, en la que Galíndez peleó con una ceja abierta y el árbitro terminó con la camisa ensangrentada. Duarte las cuenta como si hubiera visto cada una de esas peleas desde el borde mismo del ring.

El sábado anterior me había propuesto:

–Podríamos dedicarnos a un solo round, a un solo golpe.
–Te entiendo. La vejez nos vuelve minimalistas.

Duarte me miró como si lo hubiera acusado de estupro.

–¿Qué cosa es eso? –preguntó.
–Para qué te lo habré dicho. Es un virus que afecta a ciertas áreas del cerebro y su secuela principal es la limitación de la imaginación.

Ahora que todo pasó, a pesar de mi frágil sarcasmo, pienso que él sabía a lo que estaba refiriendo y eligió hacerse el tonto. Era, en cambio, claramente honesto con sus dotes como boxeador.

–El secreto es resistir los golpes, y ahí fallé –solía decir.

Su carrera había sido demasiado breve. Perdió por nocaut sus seis peleas como profesional, y la Federación, en un acto de irreprochable sensatez, le quitó la licencia evitándole seguir recibiendo mazazos en la cabeza. Tras vagabundear por muchas rutas, un año y medio atrás había llegado a nuestra ciudad. Consiguió trabajo en la fábrica de garrafas y después en la ladrillera.

Un sábado frío y lluvioso, en la pecera cálida del bar, Duarte me reveló el hecho de su vida que juzgaba más importante. Narraba minuciosamente el plan de Alí contra Foreman en Zaire y en un momento de la conversación, de repente, calló, embargado súbitamente por el recuerdo, y luego dijo:

–Una vez tiré a Bonavena.
–¿Sí?
–¿No me creés?
–Cómo no te voy a creer –dije, sin creerle.
–Nadie me cree. La verdad es que le puse un gancho de derecha en la mandíbula como para voltear una casa. Estuvo treinta segundos sin poder levantarse –buscó en el interior del bolsillo del saco raído que siempre olía a lavanda, extrajo un sobre rectangular, de papel madera, y me lo dio–. Mirá lo que hay adentro.

Metí los dedos en el sobre ya abierto y saqué la foto cuadrada con leves arrugas en los ángulos. En blanco y negro, en el centro de la foto se veían los contornos de las dos siluetas, casi fantasmales por la potencia del flash. Una, Bonavena, arrodillado con los guantes y los ojos clavados en la lona, y la otra, Duarte, joven, erguido casi en puntas de pie, contemplando la lente de la cámara con los guantes alzados y el rostro marcado por un destello de asombro o temor.

–Once de septiembre de 1970 –dijo Duarte–. Bonavena entrenaba para la pelea contra Alí en el Madison. Yo era uno de los tres sparrings contratados y en el gimnasio del Luna había un fotógrafo de Crónica. Bonavena en la lona derribado por un sparring era una mala noticia para los lectores, la foto no se publicó y el fotógrafo me la regaló.

Antes de sentarme Barsi me llama:

–Compañero Vicente, moléstese por acá un minutito.

Me da el sobre de papel madera, rigurosamente cerrado.
–Lo dejó el compañero Duarte para usted hará una hora.

Tardo en abrirlo. Primero saco la foto, me alejo de la mirada invasora de Barsi, y recién después saco la esquela. La letra es prolija y, no sé por qué, se me hace que fue escrita con elaborada lentitud.

Vicente querido: 

Te dejo la foto de recuerdo. ¿Viste que parecido soy al sparring? Nunca tiré a Bonavena. No me llamo Duarte. Duarte es el nombre del sparring que tiró a Ringo. No sé quién es, en mi vida lo vi más allá de la foto. Es una gran foto, ¿no? Bueno, qué sé yo, para mí sí.
¿Quién es uno? (¿importa tanto, después de todo?).

Es todo lo que tengo para decirte.

Abrazo peronista.

Por un instante nos miramos con Barsi. No nos decimos nada, salgo del bar y corro por las calles ardidas.

***

Elizabeth, la dueña de la pensión, baldea el pasillo. Me detengo antes de que me moje los zapatos.

–Lo venís a buscar –dice con una mueca dolorida.
–Sí.
–Pagó todo lo que me debía.
–¿No le dijo adónde iba?
–No. Tampoco se lo pregunté. Salió con la valija, dijo adiós señora, me dio un beso en la mano. Un caballero de verdad. ¿Le viste las manos? Ese hombre no era boxeador.

Traté de recordar en las manos de Duarte, pero nunca había reparado en ellas.

–¿No? ¿Qué era para usted?

Elizabeth entrecierra los ojos y alza la cara al sol encogiendo los hombros.

–Ese hombre no vuelve. Escapa de algo o va en busca de algo. Tal vez sea lo mismo. Vaya a saber qué le pasó en la vida.

Voy corriendo las seis cuadras hasta la estación de micros. Espero encontrarlo en el hall. Sólo están el ciego que vende billetes de lotería y el chico lustrabotas que lee una revista, ambos hieráticos en sus taburetes. Le doy la descripción de Duarte al chico, que apenas me presta atención, y me dice que no, no lo vio.

El sol se desfigura en manchas enceguecedoras contra los vidrios que separan al hall del playón. No hay un solo micro ni una vaga sombra humana en el desierto de asfalto de rayas blancas y charcos de aceite.

Por un instante creo que todo el alrededor es irreal, y que Duarte y yo éramos lo único real de la ciudad.

Pero Duarte jamás volvería a la ciudad.