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MILEI AJUSTA SOBRE LA CIENCIA

"En 2002, había más inversión en ciencia y tecnología que ahora"

17 Julio 2026

Brenda Ponzi es geógrafa (UNICEN), doctora en Ciencias Sociales y Humanidades (UNPA) y becaria posdoctoral con lugar de trabajo en CIT Santa Cruz. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO se refirió a la crisis que vive el CONICET por el ajuste que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.
    
APU: Investigadores de Conicet están advirtiendo sobre una situación muy delicada en el organismo. ¿En qué consiste el ajuste de Milei que entiendo no es solo una cuestión salarial - con todo lo grave que eso implica? 

BP: El ajuste de Milei consiste en la reducción de la inversión en ciencia y tecnología, que sólo llega a un 0.14% del PBI. Para comparar, en 2002 luego de la crisis, este valor era de 0.17%. De acuerdo con un informe, el empleo en el sector científico "cayó de 75.057 a 68.730 puestos, es decir, acumuló una destrucción de 6.327 empleos desde diciembre de 2023". Esto se traduce en un pérdida diaria de 7,7 puestos en el sector científico desde diciembre de 2023 (Grupo EPC-CIICTI).

Esta baja inversión impacta en diferentes aspectos dentro de CONICET. Específicamente, se observa en la desvinculación de casi 400 becarias y becarios posdoctorales que terminan su beca antes de los resultados de ingreso al organismo (los cuales estarían recién en agosto de 2027) por el no otorgamiento de prórrogas de las mismas. A ello se suma la no efectivización de los ingresos concursados  a carrera de investigador científico de casi 1000 personas correspondientes a las convocatorias CIC2022 y CIC2023; la no efectivización de cargos concursados del personal de apoyo (CPA); el recorte arbitrario de 445 puestos de la CIC2023; la baja masiva de la obra social UP que tiene el personal de CONICET; y, en general, a la caída del salario que ya llega a un 40%. 

Además, el desmantelamiento de AGENCIA afecta directamente al personal de CONICET, puesto que se trata del principal organismo que financia proyectos de investigación. AGENCIA contaba con fondos internacionales cuyo único fin debía ser el financiamiento de estos proyectos, pero esos fondos desaparecieron. Como resultado, fueron canceladas las convocatorias para Proyectos de Investigación Científico Tecnológica (PICT), lo que afectó seriamente la continuidad de los trabajos. RAICYT realizó una presentación ante la justicia para determinar cuál fue el destino de ese financiamiento. Otra cuestión vinculada con AGENCIA es que también financia becas doctorales y los estipendios no han sido actualizados desde 2024.

Los responsables de luchar contra este vaciamiento son el directorio de CONICET, especialmente su director Daniel Salamone, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología a cargo de Darío Genua, y la Jefatura de Ministros bajo Diego Santilli. 

Además de este desfinanciamiento, desde el gobierno se ha promovido sistemáticamente la violencia simbólica contra el personal de ciencia del país, desprestigiando nuestra labor, estigmatizando nuestras luchas y reclamos. Incluso, hace dos semanas, hizo uso de la violencia física, reprimiendo con policía de la ciudad en el Polo Científico con Gendarmería en la CNEA. 

APU: ¿Podrías contarnos cuántos becarios hay hoy en Conicet y en qué situación? 

BP: En marzo de 2026 la cifra de personas con becas doctorales y posdoctorales era de aproximadamente 9500, mientras que hace dos años atrás llegaba a 11.000. Esto implicó una pérdida de cientos de líneas de investigación y la ruptura de grupos de trabajo de todo el país. La situación es preocupante puesto que muchas de estas personas se encuentran considerando otras opciones laborales, en lugar de continuar vinculadas al organismo. 

Si bien la mayoría de becarios y becarias poseen otros trabajos como docentes (con un máximo de horas permtidas), una parte de estas personas quizá no puedan insertarse en el sector privado, ya que no cuentan con trayectoria en el mismo. Esto se debe a que CONICET no permite desempeñar otras funciones en el ámbito privado mientras dure la beca, ya sea doctoral o posdoctoral. Cabe destacar que el estipendio recibido durante estas becas no contempla aportes jubilatorios, sueldo anual complementario, ni se rige por paritarias. Para el gobierno, no somos trabajadoras/es y es por eso que vemos vulnerados todos nuestros derechos. Esto incrementa la vulnerabilidad del conjunto de becarios y becarias del organismo.

APU: ¿Los nuevos ingresos están paralizados? 

BP: Actualmente, existen 585 ingresos de CIC2022 y 400 de CIC2023 que no fueron dados de alta en el organismo. Esto genera una situación de incertidumbre para estas personas que atravesaron todos los procesos de selección y merituaron para formar parte de la planta permanente de CONICET. Específicamente, en nuestro caso, el no otorgamiento de la prórroga de nuestras becas posdoctorales significa la pérdida de la inversión realizada por el Estado en los últimos 8 años. En el futuro, está inversión no va a poder ser recuperada. Todas estas son decisiones políticas que afectan la soberanía científica de nuestro país.

El ajuste de Milei consiste en la reducción de la inversión en ciencia y tecnología, que sólo llega a un 0.14% del PBI. Para comparar, en 2002 luego de la crisis, este valor era de 0.17%.
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Cuando el fútbol te hace feliz: 5 reglas que te ayudarán a mantener tus apuestas bajo control

16 Julio 2026

En pleno desarrollo del mayor torneo de fútbol del mundo, las emociones siempre acaparan toda la atención. Un gol en el último minuto, la derrota de tu equipo favorito, una discusión con los amigos, la esperanza de una sorpresa, eso es lo que hace que el fútbol sea tan especial. En momentos como estos, 1xBet quiere recordarte que disfrutar del partido empieza por mantener el control. El juego responsable no es una prohibición ni una restricción, sino una forma sencilla de mantener la cabeza fría y disfrutar de las emociones que buscamos en los partidos.

Cómo mantener el control durante un mes repleto de partidos de fútbol

Una buena apuesta no empieza por buscar las cuotas más altas, sino por tomar una decisión serena y meditada. Cuando se siguen unas reglas sencillas de autocontrol, el juego se mantiene dentro de unos límites razonables y no se convierte en una fuente de estrés.

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  1. No tomes decisiones basadas en emociones

No debes hacer una apuesta justo después de un gol, un penalti polémico o una derrota decepcionante. En esos momentos, las emociones se imponen a la lógica, así que lo mejor es tomarse un respiro, relajarse y solo entonces tomar una decisión.

  1. Recuerda que las apuestas son solo por diversión

Incluso tras sufrir derrotas dolorosas, los equipos no juegan con 11 delanteros en el siguiente partido. Buscan el equilibrio y siguen fieles al plan. Lo mismo ocurre con las apuestas: perder es algo normal en el juego, no un motivo para duplicar la apuesta con la esperanza de recuperar lo perdido al instante.

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Las dos campanas: “el hecho burgués” y “el país maldito”

16 Julio 2026

Muchos debates del pasado vuelven a tener vigencia en el presente, dadas las graves condiciones y situación en la que nuestro país se desalma.

En 13 de febrero de 1973, el viejo Canal 11 de la Capital Federal puso en el aire, a través del programa “Las dos campanas”, el debate entre dos de los máximos dirigentes sindicales de la época: José Ignacio Rucci, secretario general de la Central Obrera de la República Argentina (CGT), y Agustín Tosco, secretario general del gremio de Luz y Fuerza de Córdoba y secretario adjunto de la Regional cordobesa de la CGT.

Tenían dos visiones sobre el país, sobre el sindicalismo y sobre la situación política y social, que ambos dejarían plasmadas en su participación en aquel programa, como de hecho se esperaba.

Agustín Tosco venía precedido ante la opinión pública por la aureola de dirigente combativo, y José Rucci llevaba sobre sus espaldas el ser la expresión de ese “hecho maldito de un país burgués”, metáfora con la que John William Cooke definiera al peronismo, y que el historiador y pensador de la Izquierda Nacional de Córdoba, Roberto A. Ferrero, redefiniera como el “hecho burgués del país maldito”, metáfora que tiene fundamentos y explicaciones profundas y muy serias que nos conciernen.

Esas dos visiones de Rucci y Tosco, más allá de las apariencias y de la terminología utilizada, expresaban dentro del movimiento obrero argentino, no las diferencias que comúnmente se sostienen, sino el carácter contradictorio de los “dos países” en pugna, que vienen desde el fondo de nuestra historia. Ya lo decía Juan Bautista Alberdi: “No son dos partidos; son dos países”: “dos países, dos causas, dos intereses, dos deudas, dos créditos, dos tesoros, dos patriotismos, bajo los colores externos de un solo país”.

De allí también nuestra compleja realidad, a la que condicionan o determinan distintos factores contrapuestos, tanto en lo político como en lo económico, social, sindical, ideológico y cultural, que ilustran patéticamente nuestros conflictos de intereses y la confusión reinante, una de cuyas expresiones ha terminado siendo directamente incompatible con el bienestar y el desarrollo de la Argentina, en el marco de un país a mitad de camino de su realización y de una Nación inconclusa -América Latina- a la que pertenecemos históricamente.

En verdad el país que derrocó al peronismo y proscribió a Perón durante 18 años -plantea Roberto Ferrero- no era el país “burgués”, en el sentido en que lo había sido la burguesía europea industrialista y revolucionaria en su etapa ascendente, que eliminó a la aristocracia en Europa, creó el Estado Nacional, impulsó el capitalismo industrial y terminó con la Edad Media en aquel continente.

Por el contrario, en Nuestra América, y en nuestro país en particular, el conflicto descubría la realidad del “país maldito” oligárquico, que impedía desarrollarse a las fuerzas productivas del “país burgués” (el capital, el trabajo y la industria), como sigue sucediendo hoy.

Eso explica la alianza de clases o sectores que, contra ese “país maldito” y su sistema oligarquice asociado al extranjero, asumía el peronismo, integrado por la débil burguesía nacional y los demás sectores productivos, como así también y fuertemente por los propios trabajadores argentinos y el Ejército (sectores fundamentales en los que residía su gran fuerza), cuyo jefe era Perón.

El peronismo no encajaba por derecha ni por izquierda con el “país maldito” que lo detestaba y que todavía detesta a ese movimiento histórico anti sistema llamado peronismo. Por eso, cuando hablamos de “sistema”, debemos aclarar a cuál de los dos sistemas nos estamos refiriendo.

No hace mucho, acertadamente, un periodista del espectáculo declaraba que nada le había hecho más mal a la Argentina que el anti peronismo (Rodrigo Lusich). Sin duda, el país oligárquico -anti industrial, anti sindical, anti burgués y anti defensa nacional- odia al peronismo, en primer lugar, por su carácter argentino.

No es de extrañar por eso, que a la luz de aquel debate de 1973 en “Las dos campanas”, se pudiera apreciar la parcialidad manifiesta en la consideración hacia uno y otro participante y en las conclusiones finales de dos de los tres panelistas del programa a favor de Agustín Tosco. ¿A qué sistema y país representaban unos y otros?

El debate del país maldito y el hecho burgués

Lo que hoy llama la atención, al volver a escuchar la grabación del debate de 1973, es que los conductores del programa y periodistas invitados se dirigieran al secretario general de la Confederación General del Trabajo casi despectivamente solo por su apellido, y en cambio, al dirigirse a su contrincante en el debate, lo hicieran como “Señor Tosco”.

El fenómeno de las dos varas no es nuevo. El anti peronismo de clase media, tampoco. Como ya lo descubriera Saúl Taborda en sus reflexiones de 1918, se trataba en el fondo de la “doble moral”: “una para los amos, la otra para los oprimidos”.

Un hecho destacable: a lo largo del debate, José Ignacio Rucci nunca dejó de llamar “compañero” a Agustín Tosco, de cuyo coraje y entrega por la causa de los trabajadores cordobeses nadie dudaba, sobre todo por ser junto a Elpidio Torres y el negro Atilio López uno de los protagonistas del Cordobazo de 1969, un hito en la movilización obrera de nuestro país, soportando la cárcel -como Elpidio Torres y otros militantes del Cordobazo- por esa misma razón.

Y si los conductores y periodistas de “Las dos campanas” se propusieron neutralizar la figura de Rucci, dándole más importancia a la figura de Tosco (con quien al parecer los unían algunas coincidencias políticas e ideológicas), el resultado fue el contrario, pues si bien Tosco pudo desplegar los argumentos teóricos de la izquierda tradicional en la Argentina, por su parte, Rucci pudo demostrar cuán equivocado estaban Tosco y la “opinión pública” de clase media sobre el pensamiento, la conducta y la personalidad del dirigente más importante del movimiento obrero y del peronismo sindical en esos momentos críticos de la historia argentina.

Al contrario de lo que se conocía y de lo que pensaban de él Tosco y sus seguidores -que lo acusaban de no combativo, burócrata, apolítico o, en su defecto, peronista, vendido al sistema (al sistema opuesto al que defendía la clase media argentina de derecha e izquierda), y que lo acusaba incluso de ser traidor al movimiento obrero, Rucci tenía una trayectoria sindical coherente con los intereses mayoritarios del movimiento obrero argentino de aquella época.

Sucede que, siempre, la cultura oligárquica -su prensa, sus medios, y el argentino medio que se ve reflejado en ellos-, ha jugado un papel determinante en la formación de la opinión pública y la administración de la información y el sentido, más propicia a conceder crédito a las opiniones conservadoras o, en su defecto, a las posiciones de la izquierda tradicional -su aliada en 1930, 1945 y 1955- (representada en este debate por Tosco), y no a los movimientos nacionales y populares, como el yrigoyenismo o el peronismo, enfrentados a ese sistema oligárquico.

Ese sistema “no burgués”, anti industrialista, conservador y contrarrevolucionario, en 1955 expulsó del poder al peronismo –que Cook llamaba “el hecho maldito del país burgués”-, lo proscribió y lo persiguió durante dieciocho años. A ese movimiento expulsado, proscripto y perseguido por casi dos décadas representaba, dentro y fuera de ese debate, José Ignacio Rucci.

José Ignacio Rucci no era cualquier dirigente. Hasta en la persecución, el agravio gratuito y la diatriba, sin estridencias, era la síntesis de la historia de resistencia y entereza del movimiento obrero en tiempos difíciles. Y por eso Perón y el movimiento obrero lo reconocían como tal. Y por esa misma razón, los medios de comunicación del sistema oficial y su izquierda, lo desconocían y lo repudiaban: por peronista y opositor al “país maldito”.

Con todo, sigue llamando la atención el desconocimiento o no reconocimiento de la trayectoria de Rucci, a través de esa idea oficiosa que definía al máximo dirigente sindical peronista de esa época como un “gremialista profesionalizado, sin base propia y promovido desde arriba, exponente típico de la cuestionada “burocracia sindical”.

El 2 de julio de 1970, al normalizarse la CGT nacional, como consecuencia de la lucha de los dirigentes y trabajadores peronistas, en aquel Congreso de Unidad, con la participación de más de 400 delegados de todo el país, José Ignacio Rucci fue elegido secretario general de la Central Obrera argentina para incomodidad y desagrado por derecha y por izquierda de aquel país maldito”, sistema que nunca nos dio la posibilidad siquiera de terminar de ser un país burgués”, como lograron ser los países del mundo que lograron realizar su revolución burguesa” (con todo lo que ello significa) y hoy son los grandes países desarrollados del mundo…, incluido China.

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    Paula Angelomé
    Paula Angelomé, científica argentina

Paula Angelomé (CONICET): qué es la nanotecnología y los riesgos del sistema científico argentino por el ajuste de Milei

16 Julio 2026

La nanotecnología es la ciencia que estudia y manipula materiales a escala nanométrica —una milmillonésima parte de un metro—, un tamaño mayor al de los átomos pero muchísimo más pequeño que cualquier objeto cotidiano. En esa escala, los materiales cambian de comportamiento: el oro, por ejemplo, deja de ser amarillo y puede volverse rojo, verde o azul, según su forma y su tamaño. Paula Angelomé, doctora en Ciencias Químicas, investigadora del CONICET y ganadora del Premio Nacional L'Oréal-UNESCO 2024, explica en esta entrevista con Agencia Paco Urondo (APU) qué es la nanotecnología, cómo se desarrolla en Argentina, cuáles son sus aplicaciones actuales y por qué considera que el ajuste en ciencia de Javier Milei pone en riesgo la continuidad del sistema científico argentino.

APU: ¿Qué es la nanotecnología?

PA: Primero tenemos que definir qué es "nano". Nano quiere decir 10 a la menos 9, así como nos enseñaron el kilómetro, el metro, el decímetro. El nanómetro es 10 a la menos 9 metros, algo muy difícil de pensar en términos cotidianos. Básicamente es un tamaño que está por arriba del tamaño de los átomos, pero muy por debajo del tamaño de las cosas cotidianas. Para tener una idea: si el diámetro entero de la tierra midiera 1 metro, un nanómetro sería como una uva. Así de chico es, en proporción, un nanómetro respecto de un metro: muy pequeño, pero más grande que los átomos. Entonces, cuando las cosas tienen tamaños nanométricos, están formadas por varios átomos, pero son mucho más chicas que las cosas cotidianas que vemos en el día a día. Y por eso tienen comportamientos distintos, no se comportan como estamos habituados.

Te puedo dar un ejemplo concreto: si te pregunto de qué color es el oro, vas a decir dorado, amarillo. Perfecto, en eso estamos todos de acuerdo. Pero cuando el oro es nanométrico —cuando en vez de ser un anillo o un arito de oro tiene un tamaño nanométrico— puede ser rojo, puede ser verde, puede ser azul, solo por cambiar su forma y su tamaño. Eso es algo que en la vida cotidiana no estamos habituados a ver: que algo, por ser más chico, tenga un color distinto que por ser más grande. Esa es la razón por la cual a un montón de gente le interesa la nanotecnología, porque la nanociencia y la nanotecnología estudian cosas que se comportan muy distinto de lo que estábamos habituados. En los últimos 30 años eso ha crecido un montón, porque cada vez hay más maneras de estudiar esas cosas.

APU: ¿La nanotecnología tiene algo que ver con la física cuántica?

PA: En algún punto están relacionadas, en cuanto a que ambas estudian cosas pequeñas y hay ciertos fenómenos de física cuántica que también se ven en nanomateriales. Pero no es lo mismo, porque la cuántica es para tamaños aún más pequeños. Lo que pasa es que en tamaños nanométricos todavía se ven algunos efectos cuánticos, y hay bastantes cosas interesantes en esa frontera entre nanotecnología y cuántica.

APU: ¿Cuál es el rol de Argentina en este tema? ¿Cuánto se estudia la nanotecnología en el país y cuánto desarrollo tiene?

PA: La nanotecnología en Argentina tiene una presencia sostenida, acorde al tamaño de su sistema científico. Desde el año 2000, cuando empezó a estallar todo lo de la nanotecnología —Estados Unidos hizo un programa muy grande de promoción de la nanotecnología ese año—, esto arrastró a un montón de gente a trabajar en el tema. Acá en Argentina ya había cosas: no es que se hicieron porque Estados Unidos lo impulsó, pero sí se puso en el candelero gracias a eso. Argentina tiene una experiencia sostenida en nanotecnología: hay encuentros cada año de la comunidad dedicada al tema desde el año 2000, o sea, hace 26 años que hay encuentros de nanotecnología para hablar del avance en el país. Imaginate la cantidad de gente que hay trabajando para que esto se pueda hacer. En el último encuentro, que yo no pude estar, eran como 400 o 500 personas. Hay varios centros de CONICET especializados en nanotecnología; yo trabajo en uno de los institutos de CONICET dedicado exclusivamente a ciencia y nanotecnología.

Lo interesante de la tecnología es que es transversal: en casi cualquier área del conocimiento se puede aplicar, incluso en las ciencias sociales se estudia la nanotecnología por lo que tiene que ver con su introducción, con la novedad, con cómo se maneja esa novedad. Entonces hay posibilidad de usarla en casi cualquier área, y eso se está viendo: cada vez más aplicaciones en biología, cada vez más aplicaciones en otras áreas. La química y la física son como las ciencias base de la nanotecnología, pero de ahí irradia a casi cualquier cosa, y eso se nota muchísimo en nuestro país.

APU: ¿En qué áreas tiene mayor desarrollo la nanotecnología?

PA: El área donde mayor desarrollo tiene, o donde más potencial se cree que va a tener, es la medicina. Todavía no está tan desarrollado a nivel clínico, no está tan presente clínicamente, pero se cree que en el futuro muchos medicamentos van a ser nanotecnológicos. De todas maneras, ya hay productos nanotecnológicos en el mercado en el área de medicina, sobre todo lo que tiene que ver con detección de enfermedades: ahí la nanotecnología tiene muchísima presencia. En tratamientos de enfermedades el avance es menor, aunque las vacunas de COVID tuvieron nanotecnología metida —y tienen, porque se siguen usando.

APU: Me imagino que la expectativa en medicina va por el lado de poder trabajar con materiales muy pequeños y hacer tratamientos muy específicos, por ejemplo en cáncer, donde a veces se hacen tratamientos muy invasivos que lastiman células sanas.

PA: Sí, exactamente, la expectativa va por ese lado: por lo que se conoce como medicina personalizada. Que te puedan detectar cuál es la enfermedad que tenés y construir una nanopartícula que trate exclusivamente tu enfermedad y no la de cualquier otro. Esa es la expectativa. Ahora, en realidad la tecnología ya tiene desarrollo en otras áreas: por ejemplo, detección de enfermedades mucho antes de que se manifiesten, en métodos de diagnóstico como la resonancia magnética, donde ya se usan nanopartículas. Y en detección rápida de enfermedades: los test rápidos de COVID, o los test rápidos que te hacen para saber si el dolor de garganta es por una bacteria o un virus, están basados en nanopartículas hoy en día, ya actualmente. Las opciones en medicina van más allá del tratamiento. El tratamiento es lo que siempre tarda más en llegar porque es lo más costoso: probar y comprobar si funciona en estudios clínicos lleva mucho tiempo. Pero ya hay avances en ese sentido, y creo que vamos a ver más avances en los próximos 10 o 20 años.

APU: ¿Y hoy, con certeza, dónde se aplica ya la nanotecnología?

PA: Lo más obvio para todos es el teléfono celular desde el que te estoy hablando, o las computadoras. Ese es el avance más claro y que todos tenemos bien cerca: que un teléfono celular tenga en su memoria miles de millones de cosas —fotos, archivos, audios— es gracias a la tecnología que permite meter un montón de información en un lugar muy pequeño. Ahí sí es tecnología, ya no es nanociencia, ya está desarrollado, es algo que por supuesto se va mejorando, pero desde los años 90 y 2000 el camino es hacia la miniaturización: que cada vez en un dispositivo más pequeño entre más información. Esto es posible porque primero se pueden construir materiales nanométricos y después estudiarlos y ver que efectivamente funcionan. Todo eso es básico antes de llegar a que en un teléfono haya miles de millones de procesadores que hacen posible esta comunicación.

APU: Son temas muy sensibles, donde hay mucho debate entre las principales potencias económicas: Estados Unidos, China y otros países quieren estar a la vanguardia de estas discusiones. ¿Qué rol cumple ahí el sistema científico argentino en un tema que es casi de agenda geopolítica?

PA: Lo que tiene que ver con procesadores y computadoras es algo muy concentrado: hay muy pocas fábricas que pueden producir microchips, y la mayoría están en Oriente. Nuestro rol desde Argentina tiene que ver más con desarrollar cosas nuevas que con intervenir en esa discusión geopolítica, al menos en lo que yo conozco. Argentina tiene un sistema científico que ahora está siendo muy atacado, pero que es muy reconocido internacionalmente por su calidad, así que hay argentinos trabajando en un montón de áreas en el mundo. Ahora, desde Argentina, los desarrollos tienen más que ver con aplicaciones en las que el país es fuerte históricamente, como la ciencia básica o las aplicaciones en el área bio o de biomedicina, que es donde Argentina siempre se destacó, con una historia muy grande, premios Nobel, etcétera. En lo que tiene que ver con estas cosas más tecnológicas, como los chips, nuestro rol es pequeño, pero creo que el rol de la mayoría de los países es pequeño ahí, porque lo manejan los grandes jugadores. No podés ponerte una fábrica de chips muy fácilmente, aunque tengas todo el dinero.

El ajuste de Milei a la ciencia

APU: Ese ataque a la ciencia por parte de la política de Milei: ¿Pone en riesgo la continuidad del sistema científico argentino?

PA: Estoy segura de que está en riesgo, totalmente segura, porque es una política de ajuste, sí, pero el ajuste se lleva puesta a las personas. Nuestro sueldo por ahora todavía está asegurado, así que los investigadores que ya estamos trabajando estamos, comparativamente, en menor riesgo. Pero no hay ingresos nuevos. El personal no se va formando, porque si no tengo a quién enseñarle, no puedo pasar la tradición fácilmente. Yo en algún momento me voy a jubilar, y no sé quién va a quedar después si no tenemos nuevos ingresos de investigadores. Por otro lado, si no tengo dinero para pagar los experimentos —dinero que necesito para eso, no para otra cosa, para mantener el laboratorio funcionando, para comprar todo lo que necesito para hacer mis experimentos— sin esa continuidad, en algún momento no se puede hacer nada más, y nos vamos a estar mirando las caras, porque los que hacemos ciencia experimental necesitamos reactivos, necesitamos equipamiento para medir, y todo eso se va a acabar.

Para mí, estamos en una situación donde por ahora estamos aguantando porque tenemos una construcción previa, una historia: nuestro grupo tiene 20 años, y entonces tenemos un poco de stock, de alguna manera. No stock físico solamente, sino gente que ya empezó hace tiempo, gente que se quiere seguir formando con nosotros porque nos conoce. Pero en algún momento, si esto no se frena pronto, va a ser mucho más notorio, porque llevamos tres años de ajuste. A ver cuánto más nos podemos aguantar sin dejar de trabajar. Por ahora nosotros podemos trabajar, pero hay muchos grupos que hoy no pueden trabajar porque no les alcanza el dinero.

APU: Está bueno que plantees eso, porque uno hace énfasis en el salario, que por supuesto es tremendamente importante, pero la otra parte tiene que ver con los recursos: si tenés para hacer el experimento que quisieras hacer, o si tenés que elegir cuál hacer y cuál no, jugando con recursos cada vez más escasos.

PA: Vos antes mencionabas cuando me presentabas que en 2024 tuve la suerte de ganar el Premio L'Oréal-UNESCO. En realidad es un reconocimiento muy importante en lo que tiene que ver con hacer buena publicidad de lo que hacemos las científicas en nuestro país, pero también es dinero. Ese dinero, desde 2024 hasta ahora, ha permitido sostener muchas de las actividades de nuestro laboratorio, y por ahora no estamos todavía en la condición de tener que elegir nuestros experimentos. Ahora estamos cuidándonos todo el tiempo: nosotros nunca fuimos de derrochar, porque no nos gusta, porque no nos parece, pero ahora todo se ve con más detalle. Tenemos que pedir más presupuestos antes de comprar cualquier cosa, estar asegurándonos de que las cosas se usen hasta el último mililitro, hasta el último recurso. Pero eso te digo que es específico de nuestro caso: no hemos tenido que cortar con nada. No sé cuánto va a durar esto, pero por ahora vamos apechugando.

APU: Volviendo al tema de la nanotecnología y vinculándolo con lo que planteabas sobre el sistema científico nacional: ¿Dónde creés que debería apuntar el país en este tema?

PA: Creo que tiene mucho que ver con todo lo relacionado con enfermedades desatendidas, por ejemplo. Hay bastante desarrollo en Argentina en detección de enfermedades desatendidas, algo que combina la potencialidad de la nanotecnología con la tradición científica argentina. Pero yo, como persona que se dedica a la ciencia básica, no quiero dejar de destacar que no podemos abandonar ese aspecto, porque todos —y eso lo destaca todo el mundo, yo he estado afuera y la gente realmente lo destaca— tenemos una formación de excelencia a nivel universitario. Nuestros egresados son de primer nivel internacional, mejores que los de muchas potencias. Y a esa gente la educan, al menos en nuestra área, los investigadores e investigadoras que trabajan tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada. Eso también es importante no cortarlo, no dejar de construirlo.

Me parece que seguir avanzando en ciencia básica es importante, y en lo que tiene que ver con ciencia aplicada y tecnología, creo que hay mucha oportunidad en la interacción entre bio y nanotecnología, entre medicina y nanotecnología. Ahí creo que Argentina tiene mucho para aportar, y de hecho ya aporta: hay empresas argentinas dedicadas al tema, cada vez más startups, empresas pequeñas que surgen a partir de grupos de investigación o de gente formada, en general, por las universidades públicas, que empieza a desarrollar productos basados en nanotecnología. Ahí es donde creo que tenemos la mayor posibilidad. Esto es una opinión personal, no me he dedicado a la política científica como para decir algo más que eso, pero es lo que veo por haber trabajado un poco en el área.

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PRODUCCIÓN Y TRABAJO

Cátedra Libre de Pensamiento Económico Peronista:  “La economía se encuentra en un estado de parálisis y postración”

15 Julio 2026

Leonardo Farias, coordinador general de la Cátedra de Pensamiento Económico Peronista de Guillermo Moreno, conversó con AGENCIA PACO URONDO. Desde el espacio académico justicialista anunciaron que se abrieron las inscripciones por email. Las clases iniciarán el próximo agosto de manera virtual.

APU: Este año una vez más se larga en Agosto la Catedra Libre de Pensamiento Económico Peronista, ¿Por qué es relevante este nuevo lanzamiento?

Leonardo Ferias: Lanzamos un nuevo año de la cátedra en un momento clave. El gobierno de Milei está llevando adelante una verdadera catástrofe económica: hay depresión, pérdida de empleo y un industricidio que destruye la manufactura argentina.

Contra esa debacle, la cátedra viene a recordar y debatir que el peronismo tiene un modelo de administración económica probado. A través de docentes que gestionaron junto a Néstor y Cristina Kirchner, explicamos cómo se piensa la economía desde el peronismo: administrando el comercio, defendiendo el trabajo y buscando siempre el bien común. En definitiva, se trata de estudiar las herramientas para cumplir con nuestra máxima de construir una nación grande y un pueblo feliz.

Esta iniciativa nació en el año 2022 a partir de una propuesta del licenciado Guillermo Moreno, en el marco de una charla sobre la coyuntura nacional que compartimos en la Universidad de San Martín. Desde entonces soy el coordinador general y nos dedicamos a llevar la propuesta a las universidades del conurbano que nos abren sus puertas.

Su nacimiento tuvo mucho que ver con el contexto: el gobierno de Alberto Fernández aplicaba medidas totalmente alejadas de la tradición económica del peronismo. La cátedra surgió para plantar bandera y demostrar que el peronismo tiene un cuerpo de ideas sólido y estructurado.

APU: ¿De qué se trata la catedra Libre de Pensamiento Económico Peronista? 

L.F.  Buscamos sintetizar el pensamiento económico peronista desde una mirada integral. No nos quedamos solo en lo técnico; analizamos nuestra economía a través de la historia, la cultura, la influencia de la religión, la perspectiva del movimiento obrero y las particularidades de nuestra idiosincrasia, como el fenómeno del bimonetarismo. Estudiamos cómo fortalecer el consumo y la producción nacional combinando la potencia de nuestras fábricas con el conocimiento de nuestras universidades.

APU ¿Por qué es importante que la economía peronista se formalice académicamente?

L.F. La presencia de esta cátedra en el ámbito universitario es indispensable para saldar una deuda histórica de la academia. Actualmente, los programas de economía recorren todas las corrientes extranjeras, desde el liberalismo y la escuela austríaca hasta el marxismo y la socialdemocracia. Pero llamativamente se excluye la teoría económica que surge de nuestra propia identidad y realidad nacional, que es el peronismo.

Nuestro objetivo es dialogar con docentes, estudiantes y autoridades para que el pensamiento económico peronista empiece a formar parte de los planes de estudio. Consideramos que es una herramienta de análisis indispensable, sobre todo porque es un modelo que ha dado resultados concretos y exitosos en la historia económica argentina.

APU: ¿Cómo observa el problema del consumo interno, el desempleó y la crisis de la industria manufacturera?

L.F. La economía real hoy se encuentra en un estado de parálisis y postración. Hay una depresión económica evidente que se palpa apenas uno sale a caminar por los barrios. Vemos comercios históricos que cierran, caídas drásticas en el consumo y una pérdida dramática del poder adquisitivo de los salarios.

Detrás de cada persiana metálica que se baja en el conurbano hay familias enteras que se quedan sin sustento. Esto no es una percepción subjetiva: es la consecuencia directa de políticas que ahogan el mercado interno y destruyen la manufactura argentina. Mientras el pueblo hace malabares para subsistir en el día a día, lo que vemos de fondo es un industricidio silencioso que está desmantelando nuestra capacidad productiva y comprometiendo el empleo de las próximas generaciones.

APU ¿Qué aporte pueden realizar estos estudios al futuro de la patria?

L.F.: El aporte al futuro de la patria es, ni más ni menos, garantizar que nuestra forma de gestionar la economía doctrinaria permanezca viva y vital. Nosotros trabajamos esta cátedra pensando en el trasvasamiento generacional.

Los jóvenes que hoy estudian en nuestras universidades nacionales tienen que conocer que existe esta forma de pensar la economía, que es la peronista. Queremos que la mantengan viva, que la discutan y que la lleven a la práctica más allá de este tiempo y de nosotros mismos. Guardar y militar la doctrina y las 20 verdades justicialistas es la única garantía de que las futuras generaciones puedan construir, otra vez, una economía exitosa que le devuelva la felicidad a nuestro pueblo.

Inscripciones a pepcatedralibre@gmail.com, modalidades virtuales a iniciar en el mes de Agosto.

Cuerpo docente:

Titular: Guillermo Moreno.

Docentes Beatriz Paglieri, Pabllo Challú, Sebastián Carbonetto, Sergio Carbonetto, Walter Romero, Roberto Pons.

Coordinador Leonardo Farias

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Ernesto Jauretche: "Yo participé en la batalla épica de La 12 contra los hooligans en 1986"

14 Julio 2026

En el gran programa de YouTube que se llama "En crudo", de Koala Producciones, se pueden encontrar muchas entrevistas imperdibles sobre fútbol en general y sobre el mundial de 1986 en particular. Cualquier futbolero no debería perderse ese ciclo. Dicho eso, vale mirar una charla muy particular que tiene como protagonista a Ernesto Jauretche, el sobrino de Don Arturo y ex militante peronista fallecido recientemente. Jauretche vivió en México, donde se exilió en plena dictadura de 1976-1983, y estuvo presente durante el mundial de 1986. Conoció a "la 12", la barra de Boca Juniors y participó del enfrentamiento ya mítico entre los argentinos con los hooligans, los barras ingleses

"Conocí a los muchachos de la 12 en la concentración de Argentina. Muchos exiliados argentinos nos reencontramos durante el mundial, la previa. Fuimos a ver a la selección a la concentración y nos encontramos con la gente de Barrita (por José Barrita, el líder de la 12 en esos años)", cuenta Jauretche en la entrevista. "Nos decían que los acompañáramos porque eran pocos, tenían las banderas y los bombos, pero eran pocos. No tenían un mango, si no los bancan para comer, no comían. Tenían una actitud como de militantes, en eso nos entendíamos", relata. 

"El partido de Inglaterra se preparó mucho tiempo antes. Se establecieron alianzas con diferentes grupos. Con mexicanos, grupos nacionalistas o de izquierda, grupos más militantes. Después se sumaron dos colectividades más inesperadas, los escoceses y los irlandeses. Hubo varios amenazas de enfrentamientos que no se dieron pero finalmente se dio una batalla épica en la que participamos todos", cuenta Jauretche. 

"Fue en la avenida Reforma, que es una avenida como la 9 de Julio de acá. Todos cobramos y todos repartimos. Fue una batalla larga, muy dura. Se fue con banderas y estandartes. Así fue como le robaron las banderas a los ingleses. Los hooligans quedaron hecho pedazos. Después, durante el partido, antes de empezar, un grupo de argentinos entró con una bandera inglesa larga, la extendieron, 4 o 5 se bajan los pantalones y la cagan. Después la prenden fuego. Todo en la cancha. Una cosa muy armada, no sé cómo pasó. Yo lo vi, fue así", sigue el ex militante peronista. 

"Nosotros habíamos convocados para participar a un grupo de músicos mexicanos que iban a ir con sus trompetas, que cada vez que metíamos un gol iban a tocar la marcha peronista. ¡Qué iban a tocar! Todos dirigidos por Naldo Labrin, un músico de folklore neuquino. Fue toda una organización. Cada vez que metimos un gol sonó la marcha, fue maravilloso. Pasa que cortaron el sonido y en Argentina no se escuchaba", recuerda en la entrevista. 

"Participar de ese grupo te daba seguridad, habían mostrado mucha solidaridad, habían rescatado a los caídos. Eran kamikazes, estaban en todas las luchas, siempre adelante, defendiendo a esa banda ampliada, que formábamos con mexicanos, irlandeses y escoceses. Ganar ese partido fue una revancha", sigue Jaureteche. 

 

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"Fue una batalla larga, muy dura. Se fue con banderas y estandartes. Así fue como le robaron las banderas a los ingleses. Los hooligans quedaron hecho pedazos. Después, durante el partido, antes de empezar, un grupo de argentinos entró con una bandera inglesa larga, la extendieron, 4 o 5 se bajan los pantalones y la cagan. Después la prenden fuego"
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HISTORIA NACIONAL

Dardo Cabo: un pibe de Malvinas antes de los pibes de Malvinas

14 Julio 2026

El miércoles 15 Argentina se enfrentará a Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo. “Es un partido de fútbol”, dijo el técnico de la selección. “No busquemos otra cosa”, agregó, con la intención de enfatizar que se trata solo y únicamente de un partido de fútbol. Tal vez tenga razón. Pero las reminiscencias de Malvinas que despierta ese partido son inevitables. Detrás hay una causa nacional hecha de muchas historias que trascienden la guerra de 1982. Entre ellas, la de un pibe de Malvinas que fue a las islas mucho antes que los pibes de Malvinas.

Corría 1966 y Dardo Cabo tenía tan solo 25 años. Era hijo del histórico dirigente metalúrgico Armando Cabo, integrante del secretariado de la CGT durante el primer gobierno de Perón y uno de los principales interlocutores de Evita. Para entonces, Dardo ya estaba fogueado en las luchas de la Resistencia. No fue casual que él, junto con otros 17 militantes, realizara una espectacular operación que reafirmaría la soberanía sobre las Islas Malvinas.

El Operativo Cóndor comenzó el 28 de septiembre de 1966 con el secuestro de un avión Douglas DC-4 de Aerolíneas Argentinas que se dirigía a Río Gallegos y sería desviado hacia las islas. La operación no contó con una gran logística. Solo con la decisión de los jóvenes que la emprendieron, algunas armas y el aparente financiamiento de la Unión Obrera Metalúrgica para concretarla. La idea no habría sido de Dardo, sino de su compañera María Cristina Verrier, una talentosa periodista y dramaturga y, a la sazón, la única mujer del operativo.

Aterrizaron poco antes de las nueve de la mañana en las Islas Malvinas, en un ventoso y gélido día, una típica jornada de nuestra Patagonia Austral. Inmediatamente, “Port Stanley” fue rebautizado como “Antonio Rivero”, en honor al gaucho que se levantó contra los ingleses en 1833. Hicieron saber sus intenciones soberanas al gobernador de las islas, quien sostuvo la postura de mantener el dominio imperial británico e intentó en vano que los “cóndores” depusieran su actitud. Por la tarde, los integrantes del operativo se encerraron en el avión para resistir las amenazas de apresarlos formuladas por las autoridades usurpadoras de las islas.

Al día siguiente negociaron su entrega y, poco tiempo después, fueron trasladados a la Argentina para ser juzgados. Dardo pasó tres años en prisión producto de la cobardía del gobierno cívico-militar de entonces. Años después sería asesinado por un régimen similar, aunque mucho más cruento. Esa dictadura emprendió la recuperación de las islas, una causa justa utilizada para intentar legitimarse. Pero su mayor esfuerzo estuvo puesto en continuar las violaciones a los derechos humanos, esta vez contra los propios combatientes argentinos, antes que en asegurar la victoria de la Patria.

Este miércoles, cuando se juegue el partido, seguramente resuenen cantos que aludan a Malvinas. Entre todas esas historias está la de Dardo Cabo. Un pibe de Malvinas antes de los pibes de Malvinas. Un nombre que jamás deberíamos olvidar.

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    Policía de la Ciudad durante la represión en la casa de CFK en Recoleta
    Foto: Noelia Guevara

Mundial: denuncian que la Policía de CABA hirió en el ojo a un adolescente

14 Julio 2026

Tras el triunfo de Argentina sobre Suiza se desató un enorme clamor popular en distintos puntos a lo largo y a la ancho de nuestro país. En la Ciudad de Buenos Aires, el epicentro suele ser el Obelisco. Sin embargo, lo que debía ser una jornada de festejo otra vez terminó con represión por parte de las autoridades porteñas. Un menor de 17 años recibió el impacto de una bala de goma en el párpado derecho y por poco pierde el ojo. Su familia busca testimonios y cámaras para acumular pruebas y realizar la denuncia. 

Según comentó su padre en medios de comunicación, el adolescente se había reunido con sus amigos del Colegio Nacional Buenos Aires para ver el partido y, tras la victoria, fueron al Obelisco. Sin embargo, durante la madrugada, el Gobierno de la Ciudad decidió desplegar un operativo policial desproporcionado con el objetivo de despejar la zona y sus alrededores. Cientos de efectivos, motos, balas de goma, camiones hidrantes, y gases lacrimógenos. 

El joven estaba sentado sobre la Avenida 9 de Julio y, tras levantarse al notar el avance represivo, una bala lo alcanzó en la cara. Fue auxiliado por quienes lo acompañaban y refugiado en un kiosco. Lo revisó una médica que también se protegía de la situación hasta que después llegó el SAME y lo trasladó al hospital. “El perdigón de goma le pegó en la parte superior del párpado y no comprometió el ojo (...), el golpe fue duro pero quedó fuera de cualquier tipo de peligro con respecto a la pérdida de visión. Eso lo pudimos constatar con la guardia oftalmológica y con el cirujano. Obviamente, le va a quedar una cicatriz de por vida en la cara”, aseguró el padre.

Los hechos y la lesión fueron repudiados por el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires. En el comunicado que difundieron por redes sociales demandaron que se identifique y sancione a los responsables materiales e intelectuales de la represión, para que la víctima pueda tener justicia. Además, aseguraron que esta es la "cara visible de un modelo de seguridad que criminaliza la alegría popular" y finalizaron: “Exigimos políticas de seguridad que garanticen la vida y el libre ejercicio de nuestros derechos, no que los supriman a balazos”.

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    Foto: Igor Wagner
    Foto: Igor Wagner
PROGRAMA ECONOMICO PERONISTA

Acto peronista del 17 de julio: “Sin industria no hay Nación ni trabajo para todos”

14 Julio 2026

Referentes del pensamiento nacional y del movimiento peronista participarán el próximo viernes 17 de julio del encuentro "Industria Nacional y Justicia Social", una jornada de reflexión y debate sobre el papel de la producción, el trabajo y la justicia social como pilares de un proyecto nacional.

La actividad se realizará a las 17:30 hs. en Constitución 3947, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, organizada por el espacio Principios y Valores.

El encuentro contará con las exposiciones de Guillermo Moreno, Horacio Valdez, Marita Velázquez, Agustina Propato y Pimpi Colombo, quienes abordarán los desafíos que enfrenta la industria argentina y las propuestas para recuperar el desarrollo económico con eje en la producción, el empleo y el fortalecimiento del mercado interno.

Bajo la consigna "Industria Nacional y Justicia Social", el encuentro convoca a reafirmar que el crecimiento económico sólo es sostenible cuando está acompañado por la generación de trabajo de calidad, la defensa de la industria nacional y una distribución equitativa de la riqueza.

Los organizadores destacaron que el objetivo del encuentro es promover un ámbito de intercambio de ideas y propuestas para contribuir a la construcción de un programa de gobierno inspirado en las banderas históricas del justicialismo: Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social.

Los periodistas podrán acreditarse a partir de las 17:00 hs.

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    Manuel Adorni_Votación legislativa CABA 2025_NoeliaGuevara
    Foto: Noelia Guevara
CAUSA LIBRA

Guido Zatloukal: “La tecnología blockchain es una gran herramienta contra la corrupción”

13 Julio 2026

Guido Zatloukal, presidente Fundación Blockchain Argentina, explicó el impacto de la tecnología para mejorar la gestión estatal y conseguir mayor transparencia. Además, afirmó que la principal razón por la que no se aplican este tipo de herramientas es "falta de información". 

Zatloukal dialogó el sábado 11 de julio con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La tecnología blockchain, que es la que está atrás del mundo cripto, tiene una gran herramienta contra la corrupción en general. Tiene tres particularidades: descentralización, trazabilidad y transparencia. Si lo aplicamos en todo lo que es la contratación en los gastos del Estado hay un gran diferencial que se puede encontrar, y que ya se usa en otras partes del mundo”.

“Argentina no sólo es el principal usuario de criptomonedas en toda Latinoamérica y top cinco a nivel mundial, sino también somos grandes desarrolladores de la tecnología”.

“La solución está en la tecnología, no tengo dudas. No hay que ni siquiera buscarla afuera porque Argentina es líder en innovación en ese campo. Ya hay muchos lugares donde se utiliza, como la Universidad Nacional de Córdoba. Va a depender después de que los propios ciudadanos primero entendamos que existe la solución en ese sentido y empezamos también a exigirla”.

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    Jorge Ferraresi y Axel Kicillof
ELECCIONES 2027

Ezequiel Berrueco: “Mis candidatos son Axel Kicillof y Jorge Ferraresi”

13 Julio 2026

Ezequiel Berrueco, secretario ejecutivo del Instituto Provincial de Formación Laboral (IPFL) del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, analizó la situación política actual y el contexto laboral en territorio bonaerense.

Berrueco dialogó el sábado 11 de julio con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Tenemos a cargo una parte de la formación para el trabajo que, paradójicamente, como tantas cosas en este país, a nivel social coincidimos que es central y estratégico, que es la formación profesional y la educación técnica profesional, pero no tiene correlato la inversión pública muchas veces con esa centralidad que detectamos desde el día a día”.

“La formación para el trabajo se institucionaliza como política de Estado, área y jurisdicción en la administración pública, como punto de partida del desarrollo estratégico industrial, en el marco del primer gobierno del presidente Juan Domingo Perón”.

“El Ministerio de Trabajo tiene a cargo los centros que tienen una gestión conveniada principalmente con sectores del Movimiento Obrero, pero también con municipios y organizaciones de la comunidad, como ONG, fundaciones y demás. Es un universo de 223 instituciones que, además, tienen subsedes donde amplían la oferta. El ministro lo que nos pide, junto con el gobernador, es territorializar la oferta para que haya mayor acceso al derecho y eso nos permite llegar con más de 100 subsedes en 129 de los 135 municipios de la provincia”.

“Mis candidatos son Axel Kicillof y Jorge Ferraresi. Nosotros tenemos un desafío en la provincia de Buenos Aires, que es producto de una decisión política de Néstor Kirchner de profundizar los gobiernos locales para fortalecer la presencia del Estado nacional, y es que hoy tiene dirigentes valiosísimos que han transformado sus ciudades, como otros que no. Los que sí, entendemos que es una etapa que tienen que poder entrar en la conversación”.

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    Vandor

UOM CABA: Defensa de Vandor

13 Julio 2026

Comunicado completo de la UOM - CABA sobre declaraciones del dirigente de La Cámpora, Facundo Tignarelli, quien comparó a Axel Kicillof con el dirigente histórico metalúrgico Augusto Vandor: 

El general Juan Domingo Perón solía decir: "El bruto siempre es peor que el malo. El malo tiene remedio y puede volverse bueno, pero jamás vi a un bruto volverse inteligente". Esta reflexión sobre la ignorancia es hoy más actual que nunca en una época donde, gracias a la diversificación de los medios de comunicación, infinidad de personas difunden información distorsionada y casi siempre errónea. Por esta razón, desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Seccional Capital rechazamos las calumnias y no podemos tolerar que se siga mintiendo sobre nuestro histórico secretario general, Augusto Timoteo Vandor.

En un nuevo ataque contra nuestra historia, en un programa de radio, el diputado camporista Facundo Tignanelli comparó al gobernador Axel Kicillof con Augusto Vandor. Según él, Kicillof quiere armar "un peronismo sin Cristina", reeditando y utilizando como agravio la vieja y falsa acusación de que nuestro secretario general propugnaba "un peronismo sin Perón". No es la primera vez que desde La Cámpora de Máximo Kirchner se arremete contra nuestro dirigente mártir. La lucha interna que lleva adelante esa agrupación parece reiterativa en su metodología: destruir todo lo que no controla. Cuando la candidatura de Axel Kicillof parece reafirmarse, salen a golpearlo.

Parece que a algunos sectores retrógrados no les bastó con haber asesinado a Vandor y haber puesto una bomba en la sede de la UOM. Hoy, los camporistas —que actúan como herederos tardíos de la tradición cultural del grupo Montoneros— siguen dedicados a ensuciar su memoria mediante la difamación. El verdadero significado del nombre que eligieron para su organización nos debió haber servido de alerta desde un comienzo. No se trataba de "chicos traviesos", sino de ignorantes de la historia o, directamente, de los "brutos" a los que se refería el general Perón.

Si revisamos los meses de la asunción y presidencia de Héctor Cámpora, se ve claramente su enfrentamiento con el general Juan Domingo Perón. Mientras el presidente Cámpora se aliaba directamente con el grupo Montoneros —los asesinos de Vandor y Rucci, entre tantos otros—, planificaba perpetuarse en el poder. Cabe recordar que la candidatura de Cámpora había surgido más de Lanusse que de Perón. La Junta Militar había emitido un decreto restrictivo: “Todos los ciudadanos que quisieran postularse a la presidencia deben fijar su domicilio en territorio argentino antes del 25 de agosto de 1972”. Esta medida dejaba afuera al general Perón, pero también a muchos otros argentinos que se encontraban en el exterior, incluyendo al propio Héctor Cámpora, quien estaba en España para la fecha límite.

En este escenario fue que Perón propuso a Cámpora —quien en teoría también estaba vedado— para dejar en evidencia que las elecciones del 11 de marzo eran tramposas, ya que el verdadero blanco de la proscripción era el propio Perón. Para Lanusse fue un éxito; cualquiera era mejor que Perón y aceptó la candidatura de Cámpora obviando su propio decreto. Es por eso que algunos analistas decían que Cámpora fue el candidato de Lanusse más que de Perón. El odontólogo de San Andrés de Giles aceptó la postulación y, con el apoyo del grupo Montoneros, lanzó de inmediato la campaña: "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Lo que en verdad querían era a Perón en un gran altar, mientras ellos manejaban los resortes del gobierno y el poder real. Ese fue el auténtico “peronismo sin Perón” que duró 49 días, período que ellos llamaron "la primavera camporista".

No era lo que el pueblo y los trabajadores querían ni deseaban. Luego de muchas presiones y conflictos, Héctor Cámpora y los Montoneros se tuvieron que ir de la Casa Rosada. De inmediato se convocaron para el 23 de septiembre de 1973 elecciones libres, sin fraude ni proscripciones, y la fórmula Perón-Perón ganó con el 62% de los votos. En conclusión, elegir llamarse "La Cámpora" demuestra desde el inicio una postura política alineada con la tendencia de Montoneros, enemistada con los sindicatos obreros de la industria nacional y el peronismo histórico.

Es peligroso que desde La Cámpora acusen al gobernador Axel Kicillof de “vandorista”. Estamos a un paso de escuchar: “Kicillof traidor, saludos a Vandor”. Por esa misma imputación asesinaron al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci. Pero el compañero gobernador puede estar relativamente tranquilo: la especialización de la llamada “tendencia revolucionaria” fue asesinar preferentemente a dirigentes obreros. Por otra parte, hoy La Cámpora, a diferencia de Montoneros, se maneja más con la billetera que con pistolas y bombs.

Sobre Augusto Vandor, no podemos dejar de recordar que a él le tocó conducir al movimiento obrero en los tiempos tumultuosos contra las dictaduras y los gobiernos fraudulentos entre los años 1955 y 1969; desde la Resistencia Peronista hasta el Cordobazo. Sufrió la cárcel, la clandestinidad y murió en la pobreza. Naturalmente, no es el caso de los que lo atacan impunemente. En circunstancias mucho más difíciles que las de hoy, Vandor nos dejó un gremio fuerte y organizado, sin descuidar por un momento la seguridad social y salarial de nuestros trabajadores. Cuando vemos el presente, no podemos decir lo mismo.

La cohesión del movimiento obrero y del Movimiento Nacional en ese período tuvo un conductor, que fue Juan Domingo Perón, y un leal ejecutor, que fue Augusto Timoteo Vandor. Por eso lo mataron; y no casualmente fueron los mismos criminales que asesinaron a José Ignacio Rucci y por las exactas mismas razones. ¡Qué revolucionario eso de andar asesinando obreros! El propio Rodolfo Walsh, integrante de Montoneros, reconoció ante su jefe Mario Eduardo Firmenich: "Nosotros les decíamos traidores a ellos, los Vandor... Pero los traidores éramos nosotros. Porque Perón siempre los apoyó a ellos". Esta es una reflexión fundamental para comprender la historia argentina contemporánea.

Pero no se trata de un debate del pasado: el asesinato de José Ignacio Rucci y Augusto Vandor sigue siendo una herida abierta en la justicia. La causa penal continúa activa en los tribunales, mientras sus asesinos pasean impunemente por el viejo continente, gastando millones de dólares producto de secuestros extorsivos. La UOM Seccional Capital no está dispuesta a dejar pasar ninguna injuria ni calumnia contra sus referentes históricos. Conocedores de nuestra gloriosa historia, el nombre de nuestra agrupación, que lleva el color Azul, se denomina justamente: “Augusto Timoteo Vandor”. Nuestra organización siempre estará abierta al debate sano y al intercambio esclarecedor de ideas sobre nuestra historia y nuestro futuro.

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    Messi

La nación con botines: cómo el fútbol se hizo cargo de la soberanía argentina

13 Julio 2026

La definición de la nación ha transitado un largo camino de disputas teóricas que van desde el "principio espiritual" decimonónico hasta el desmantelamiento globalizador de los años noventa, donde el fútbol —y figuras como Diego Maradona— pasó a ocupar el vacío pedagógico dejado por el Estado mediante un "nacionalismo banal" de arraigo popular.

Sin embargo, la potencia mística de este cruce entre la pelota, la soberanía y el sentimiento anti-británico no nació tras la guerra de 1982, sino que encuentra su matriz fundamental en una constelación de hitos entrelazados en el crucial año de 1966. Frente a las miradas historiográficas fragmentarias que aíslan los procesos, este artículo propone que el año 1966 funcionó como un verdadero catalizador de la "Causa Malvinas" a través de tres acontecimientos interconectados: la batalla editorial y el dictamen liberal contra el gaucho Antonio Rivero en la obra de Muñoz Azpiri, la audaz réplica revisionista de los jóvenes del Operativo Cóndor en las islas, y el mítico desacato del capitán Antonio Rattín sobre el césped de Wembley en el Mundial de Inglaterra. Es en este específico barro histórico de 1966 donde el fútbol y la política se funden de manera definitiva, demostrando que el deporte no es un mero entretenimiento de masas, sino el espejo sagrado donde la comunidad nacional proyecta, resiste y dirime sus batallas identitarias más profundas frente al sometimiento extranjero.

Breve historia del concepto nación

En una célebre conferencia dictada en París en 1882, Ernest Renan señalaba que la nación es un “principio espiritual”, “una solidaridad en gran escala” que se sustenta en dos elementos: uno referido al pasado y otro relacionado con el futuro; esto es, la posesión de un legado histórico y el deseo de vivir juntos. Un poco más atrás en el tiempo, y atravesado por el romanticismo de la época que contribuyó a moldear lo que aún entendemos como “nación”, el filósofo Johann Gottlieb Fichte definía dicho concepto bajo un carácter esencialista, cultural y lingüístico. Para él, la nación preexistía a los Estados, ya que estos eran, en definitiva, un artificio moderno.

Volviendo a nuestros terruños, resulta indispensable recuperar el discurso de Juan Manuel de Rosas ante el cuerpo diplomático reunido en el Fuerte el 25 de mayo de 1836, donde se evidencia a las claras que ya por entonces existía una identidad nacional:

¡Qué grande, señores, y qué plausible debe ser para todo argentino este día consagrado por la Nación para festejar el primer acto de soberanía popular, que ejerció este gran pueblo en mayo del célebre año 1810! (…) realza sobremanera la gloria del pueblo argentino… perseveramos siete años en aquella noble resolución, hasta que… nos pusimos en manos de la Divina Providencia, y confiando en su infinita bondad y justicia tomamos el único partido que nos quedaba para salvarnos: nos declaramos libres e independientes de los Reyes de España, y de toda otra dominación extranjera”.

Ese lazo que justifica la pervivencia de una comunidad (y no meramente de una sociedad) promovió necesariamente la sacralización de la política, una acción significativa que delineó a los modernos Estados nacionales que dieron forma a los países actuales.

Sin embargo, el cambio de paradigma económico, ideológico y epistemológico durante los años setenta comenzó a cuestionar el esencialismo que explicaba a las identidades nacionales. No es casualidad que, a principios de los ochenta, Benedict Anderson sugiriera en su libro Comunidades imaginadas que la particularidad de la constitución histórica de cada comunidad nacional responde al estilo con el que la misma ha sido imaginada. Desde el ala del marxismo británico, Eric Hobsbawm sostenía en Naciones y nacionalismo desde 1780 que las naciones no son entidades naturales ni eternas, sino construcciones históricas e ideológicas recientes, creadas por el surgimiento del Estado moderno y el capitalismo.

Ambos autores se convertirían en los faros de la mentada renovación historiográfica que se instaló en nuestro país bajo el proyecto socialdemócrata. Aquella historia fragmentaria —que asumía que la disciplina no era más que un relato ficcional con ambiciones de transmitir verosimilitud— calzaba de perillas con las necesidades del establishment cultural que se asentaba luego de la última dictadura militar (y sobre todo tras el desenlace de la guerra de Malvinas), ya que entre sus propósitos principales figuraba el de consolidar una perspectiva antinacional.

Así las cosas, la llegada de los noventa, con su proceso de desmantelamiento de las políticas sociales, privatizaciones y una impronta globalizadora que desdeñaba los estandartes locales, explica el nuevo fenómeno que el psicólogo social Michael Billig supo denominar como “nacionalismo banal”. Este concepto se refiere al conjunto de hábitos, símbolos y discursos cotidianos que reproducen y “recuerdan” la existencia de las naciones de manera continua. En nuestro caso particular, ante un Estado que ya no consideraba trascendente hacerse cargo de transmitir una pedagogía nacional, los sectores populares recuperaron de manera tribal la identidad, representándose en consumos culturales como la música (el rock chabón, principalmente) y el fútbol. Nuestro máximo ídolo, Diego Maradona, se desempeñó precisamente durante este proceso de desnacionalización estatal. Donde antes la representatividad nacional se depositaba en una plataforma política o en un estadista, ahora lo que unía a la nación era un deportista.

La mística del Futbol para los argentinos

En la mayor parte de los países de nuestra región, el fútbol masculino mayor ha jugado un papel doble respecto a la construcción de la nación: mientras el fútbol de clubes se ha configurado frecuentemente como un escenario para expresar y reproducir diferencias sociales internas, el fútbol de selecciones se ha constituido en uno de los más destacados fragmentos que componen el “espejo estrellado” en el que la comunidad nacional proyecta sus ansias, pasiones y temores ontológicos.

A diferencia de los enfrentamientos entre rivales europeos (donde también se suele recurrir a cuestiones históricas), en el caso de los partidos entre Argentina e Inglaterra, la relación de sometimiento, usurpación y dominio cultural se despierta de una manera notoria, transformándolo en un evento de vital importancia.

El fútbol es una ensalada de muchas cosas. Intervienen en él un montón de factores. Tiene muchos aspectos acoplados. Es un juego, pero también es una lucha y un hecho social; asimismo es azar y, entre esas muchas cosas, es además un hecho espiritual”. Aquella sentencia del exfutbolista Carlos Peucelle empieza a tomar mayor sentido en los tiempos actuales si consideramos el aspecto místico de un evento deportivo. Que la AFA solicite usar la camiseta alternativa para el partido de este miércoles porque las veces que ganamos no fue usando precisamente la celeste y blanca, o que el seleccionado busque eludir la retórica nacionalista para no “mufar” el partido determinante para acceder a la final, son cuestiones que explican el plus que adquiere el adversario por tratarse de Inglaterra.

Esta tensión, inclusive, no se inauguró con los dos goles inolvidables de Maradona en el Mundial de 1986, ni tampoco es una mera respuesta ante la derrota en el conflicto bélico de 1982 donde, en definitiva, fuimos superados por la estructura de la OTAN. La partida a la eternidad de Antonio Rattín nos recuerda lo acontecido en 1966, un año profundamente vinculado con la “Causa Malvinas” y el sentimiento anti-británico.

A 220 de la primera invasión. A 60 años de la primera reacción futbolera y popular

Este año se cumplieron 220 años de aquella primera invasión inglesa al Río de la Plata, cuando una fuerza militar del Imperio británico desembarcaba en las costas de Quilmes y capturó la ciudad de Buenos Aires aprovechando la precariedad de nuestras defensas. Como siempre sucedería en nuestra Historia, ante la ausencia de una clase dirigente con conciencia nacional, el Pueblo se sintió representado por líderes aclamados como Santiago de Liniers, el Gaucho Antonio Rivero y Juan Manuel de Rosas. Dentro de los justicieros en nuestro futbol: Antonio Rattín y Diego Maradona.

En su clásico trabajo ¿Por qué Malvinas?(2001), Rosana Guber buscaba rastrear la procedencia de Malvinas como causa popular sagrada, tomando algunos hechos significativos considerados por ella como claves para explicar el apoyo masivo a la guerra de 1982. Sin embargo, su perspectiva descuida la complejidad del fenómeno al proponer una mirada fragmentaria del mismo. En 1966, por ejemplo, podemos destacar tres hitos entrelazados, donde uno de ellos fue protagonizado justamente por nuestra selección de fútbol.

Por un lado, el autor revisionista José Luis Muñoz Azpiri publicaba a través de la Editorial Oriente su Historia completa de las Malvinas. Aquel compendio fundamental incluía el dictamen de la Academia Nacional de la Historia del 19 de abril de 1966 en torno a la figura del gaucho Rivero. Allí, los académicos dictaminaban que aquella figura que resistió la usurpación británica en 1833 no había sido un patriota, sino un delincuente común. Aquella postura liberal frenaría el proyecto del Congreso para reconocerlo como héroe. Sin embargo, más allá de la demonización oficial (así como la historia mitrista había hecho lo propio con Rosas), Rivero fue reivindicado ese mismo año por el Operativo Cóndor. Nos referimos a la acción armada y simbólica llevada a cabo por un grupo de 18 jóvenes nacionalistas y peronistas liderados por Dardo Cabo. La gesta propuesta consistió en desviar un avión de Aerolíneas Argentinas para aterrizar de forma forzosa en las islas, izar siete banderas argentinas y bautizar como "Puerto Rivero" al lugar denominado por los usurpadores como Puerto Stanley.

En medio de estas acciones políticas y editoriales se desarrollaría, en julio, el Mundial de Inglaterra de 1966. El testimonio del capitán Antonio Ubaldo Rattín sobre los hechos del 23 de julio en Wembley expone una fuerte carga de arbitrariedad, desprecio cultural y desamparo diplomático. A través de sus declaraciones brindadas en entrevistas a lo largo de los años, el exnúmero 5 de Boca Juniors y de la Selección Argentina reconstruyó minuciosamente los minutos más escandalosos de la historia de los Mundiales.

Rattín siempre sostuvo que su intención no era insultar al árbitro alemán Rudolf Kreitlein, sino exigir explicaciones por la evidente parcialidad con la que amonestaba a los jugadores argentinos (como Perfumo y Ferreiro) ante faltas menores:

"Le pedía un intérprete, un traductor. Yo tenía el brazalete de capitán y el reglamento me amparaba para hablar con el árbitro. Le señalaba mi brazalete y le decía: 'Interprent, interprent' (sic), mezclando castellano e inglés. Él me miraba con cara de pocos amigos y no me decía nada".

El juez alemán, alegando posteriormente que Rattín lo "miraba de mala manera" (la FIFA llegó a argumentar en los informes "violencia de mirada"), decidió la expulsión de forma imprevista:

"De repente, se da vuelta y me señala la calle. Yo no entendía nada. Me decía: 'Out, out'. Le volví a pedir el intérprete y me quedé plantado en la cancha. No me iba a ir porque sí. El partido estuvo parado como diez minutos. Entró el vicepresidente de la FIFA, el inglés Harry Cavan, a echarme. Los dirigentes nuestros miraban desde el palco y no bajaba nadie a defendernos".

Al verse obligado a dejar el campo de juego ante el ingreso de la policía británica, Rattín protagonizó los dos gestos desafiantes que agigantaron el mito y desataron la furia del estadio:

"Cuando por fin encaré hacia el túnel, vi que al lado del banco de suplentes estaba la alfombra roja real, esa por la que iba a caminar la Reina Isabel II. Tenía una bronca tremenda, así que fui, me senté arriba de la alfombra y me puse a mirar el partido desde ahí. Los ingleses se volvieron locos, me tiraban chocolates, latas de cerveza, de todo".

"Después me levanté para irme al vestuario y pasé cerca del banderín del córner. Tenía los colores del Reino Unido, la bandera británica. Estaba tan indignado por el robo que estiré la mano, agarré la bandera con fuerza y la retorcí toda con la mano mientras caminaba. Ahí el estadio directamente se quería venir abajo".

El clima hostil continuó camino a las duchas, marcando el resentimiento que los jugadores argentinos sintieron por parte del entorno británico:

"Cuando me metí en el túnel, que en el viejo Wembley era larguísimo, los hinchas que estaban arriba me escupían y me tiraban de todo. Un utilero nuestro me tuvo que tapar con una campera. Después nos enteramos de que el técnico de ellos, Alf Ramsey, no dejó a sus jugadores cambiar camisetas con nosotros y nos trató de 'animals'. Los animales eran ellos por cómo nos trataron y cómo nos robaron el partido".

El testimonio de Rattín demuestra cómo el partido dejó de ser un evento puramente deportivo. En la memoria del capitán, la expulsión fue una emboscada geopolítica planeada entre ingleses y alemanes para dejar afuera a los equipos sudamericanos (mismo destino que sufrió Uruguay ante Alemania Federal el mismo día), transformando su desobediencia en un acto de dignidad nacional.

La acción inolvidable del capitán argentino en 1966; la “mano de Dios” (o catedra de “cómo robarle a un ladrón”) y el mejor gol de la historia de Diego Maradona en 1986 y la acción suspicaz de Sebastián Verón en 2002 fueron acciones en donde la identidad nacional entra en pugna con ambiciones redentoras de nuestro pueblo que van más allá de un evento deportivo. Sin lugar a dudas, el próximo cruce a realizarse en las semifinales de este mundial va a constituirse en un hito más en esta relación asimétrica.

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A 17 años del asesinato de Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco: “No vamos a permitir que maltraten ni desaparezcan a nuestros hijos”

13 Julio 2026

El 8 de julio se cumplieron diecisiete años desde que Jonathan “Kiki” Lezcano y Ezequiel Blanco, de 17 y 25 años, fueron asesinados por Daniel Santiago Veyga, oficial de la Policía Federal. El caso demuestra que la matanza de pibes de barrios populares en manos de fuerzas de seguridad sigue siendo sistemática en nuestro país y que el entramado también involucra el accionar del poder judicial. 

Vivían en la villa 20 y sufrían constantes amedrentamientos por parte de las fuerzas de seguridad, sobre todo de los efectivos de las comisarías 12 y 52, incluso el día anterior. La amenaza fue clara: “Cuídelo a Kiki, le puede pasar algo malo. Si no somos nosotros, son los narcos”, le dijo el Oficial Chávez a su madre, Angélica Urquiza, en febrero del 2009. Dos semanas después lo levantaron en la calle y lo desfiguraron.

En este caso, su familia presentó una denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría 52ª y, tras estar desaparecidos durante dos meses, recién el 14 de septiembre se les informó que estaban enterrados como NN en el Cementerio de Chacarita -donde también apareció Luciano Arruga-, a pesar de que el juez Facundo Cubas ya tenía la identificación. A ello hay que sumar la responsabilidad del personal del Hospital Piñero, el Registro Nacional de las Personas y de la morgue judicial que nunca registraron ni dieron aviso. Cubas, del Juzgado Nacional de Instrucción Nº49, en una investigación a espaldas de la familia y a cargo de la misma fuerza federal, acordó el sobreseimiento de Veyga por entender que era un caso de legítima defensa, siguiendo al pie de la letra la justificación del uniformado.

Aparecieron muertos y con una causa judicial en la que supuestamente ellos habrían intentado robarle la camioneta al uniformado. Sin embargo, Ezequiel Blanco apareció con dos tiros en el entrecejo, en el asiento de atrás del vehículo. Kiki agonizó durante más de una hora, mientras un grupo de policías lo filmaba y se burlaba. Su madre, Angélica Urquiza, dialogó con AGENCIA PACO URONDO en relación al nuevo aniversario del crimen y al festival homenaje, organizado todos los años, que este año tuvo que suspenderse.

Agencia Paco Urondo: ¿En qué va a consistir el festival de homenaje?

Angélica Urquiza: El festival tuvimos que suspenderlo por un drama familiar. Estos diecisiete años fueron de lucha y más que nunca está presente con nosotros. Hay mucha corrupción y los policías actualmente de la mano de este gobierno de Javier Milei tienen mucha impunidad en nuestros barrios humildes.

APU: ¿Cómo ve la situación actual en los barrios populares? 

AU: La realidad es que cada vez hay más consumo de drogas porque hay más vendedores. La policía no los va a buscar a los que venden, persiguen a los pibes que sufren consumo problemático. Como decía nuestra querida Norita Cortiñas: no perdonamos ni nos reconciliamos con esos policías y seguimos adelante con nuestra lucha. Siempre firmes y con la idea del Nunca Más.

APU: ¿El narcotráfico está en crecimiento?

AU: Nuestro barrio se divide en tres: donde están los narcos al fondo, en el medio la gente trabajadora y adelante estamos los que vamos a defender a nuestros hijos y no vamos a permitir que los maltraten ni desaparezcan. Por eso nos mantenemos alertas. Entendemos que la situación del narcotráfico es un flagelo que avanza al mismo ritmo que la miseria y la crisis en los barrios. 

APU: ¿Cómo actúa la gente ante la situación crítica que estamos atravesando con este gobierno?

AU: La gente la está pasando realmente mal. La pobreza y el maltrato policial es moneda corriente. Nuestros compañeros buscan alguna changa para sobrevivir cada día. En estos días están muy entretenidos con el mundial. Es hermoso, nos sentimos identificados, pero ahí es donde sacamos nuestra bronca y nuestra ira. Sin embargo, sabemos que la policía aprovecha y hace lo que quiere.

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    Nosotros y Occidente Midence

Carlos Midence desarma el mito de Occidente y devuelve al Sur Global el lugar que le fue robado

13 Julio 2026

Nosotros y Occidente. Otra historia de un relato hegemónico, el nuevo libro de Carlos Midence, no es una historia convencional sobre el ascenso de Europa y Estados Unidos. Es un alegato contra la ficción que convirtió a Occidente en sujeto universal de la historia y redujo al resto de la humanidad a objeto de conquista, clasificación, estudio y disciplinamiento.

Desde el prefacio hasta sus reflexiones conclusivas, Midence despliega una contranarrativa decolonial destinada a desmontar uno de los mayores fraudes ideológicos de la modernidad: la presunta superioridad natural de Occidente.

El autor no niega que los países occidentales hayan alcanzado una posición dominante. Lo que impugna son las causas que ellos mismos atribuyeron a esa dominación. Su riqueza, su desarrollo científico, su industrialización y su poder institucional no nacieron de una excepcionalidad moral, cultural o genética. Se levantaron sobre la expansión militar, la ocupación territorial, la esclavitud, el exterminio, la apropiación de recursos y el saqueo de conocimientos acumulados por otros pueblos durante siglos.

Occidente no llegó primero porque fuera superior. Llegó armado, despojó a quienes encontró a su paso y luego escribió una historia en la cual el botín apareció convertido en mérito.

Una obra contra la historia de los vencedores

Midence parte de una afirmación decisiva: la colonialidad no pertenece exclusivamente al pasado. Permanece activa en la vida cotidiana, en el lenguaje, en las instituciones, en las universidades, en el consumo cultural y, sobre todo, en la manera en que los pueblos del Sur Global han aprendido a observarse a sí mismos.

Por eso el libro comienza con escenas aparentemente menores: profesores universitarios que consideran más profunda una expresión cuando se pronuncia en inglés; familias no blancas que celebran la posibilidad de “mejorar la raza”; personas que presuponen que un escritor riguroso debe ser blanco, rico o formado en el extranjero; latinoamericanos que otorgan prestigio automático a todo aquello que proviene de Europa o Estados Unidos.

No son anécdotas dispersas. Son síntomas.

Midence las utiliza para mostrar que la dominación alcanza su máxima eficacia cuando ya no necesita ser impuesta únicamente desde el exterior. La colonialidad triunfa cuando el sujeto colonizado adopta la escala jerárquica del colonizador y comienza a medir su lengua, su cuerpo, su cultura y su capacidad intelectual con los parámetros de quien lo sometió.

El colonialismo ocupó territorios. La colonialidad ocupó la conciencia.

El “Nosotros” que Occidente convirtió en resto

El primer acto de insurgencia del libro está contenido en su título.

Durante siglos, la literatura occidental habló de “Occidente y el resto”. La fórmula no era inocente. Occidente aparecía como entidad histórica, política y cultural plenamente constituida. Todo lo demás quedaba reducido a una sobra geográfica: el resto.
Midence invierte esa ecuación y escribe Nosotros y Occidente.

No coloca “el resto” antes que Occidente. Elimina directamente esa categoría degradante y la reemplaza por un Nosotros escrito con mayúscula. Ese Nosotros no designa una identidad uniforme ni una raza esencial. Nombra una experiencia histórica compartida por los pueblos de Abya Yala, África, Asia y las distintas regiones del Sur Global: invasión, expolio, inferiorización, resistencia y búsqueda de soberanía.

La mayúscula no es un recurso ornamental. Es una restitución política.

Los pueblos convertidos en periferia vuelven a ocupar el lugar de sujetos. Quienes fueron narrados por los invasores recuperan el derecho a narrarse. Quienes aparecieron en los archivos como salvajes, bárbaros, caníbales, esclavos, indígenas o especímenes humanos reclaman su condición de productores de historia, conocimiento y civilización.

Midence no pide ingresar respetuosamente en la historia universal escrita por Occidente. Cuestiona que esa historia tenga derecho a llamarse universal.

La supuesta ventaja occidental

La idea matriz del libro surge de una frase pronunciada por un amigo del autor: Occidente “lleva mucho tiempo de ventaja”.
Midence se detiene en aquello que la expresión oculta. ¿De qué ventaja se habla? ¿De instituciones? ¿De ciencia? ¿De tecnología? ¿De libre comercio? ¿De una pretendida cultura del esfuerzo?

El relato occidental atribuyó su predominio a cualidades internas. Construyó una genealogía que parte de Grecia, atraviesa Roma, el Renacimiento, la Ilustración y la Revolución Industrial, y culmina en Europa y Estados Unidos como supuestos herederos naturales del progreso humano.

Esa narración elimina casi por completo el saqueo colonial.

El autor confronta esa versión con una historia de acumulación por desposesión. Occidente pudo industrializarse porque tuvo colonias, mercados cautivos, materias primas obtenidas por la fuerza, trabajadores esclavizados y conocimientos apropiados. Pudo financiar sus instituciones mientras destruía o subordinaba las instituciones de los pueblos ocupados.

Incluso la ciencia que presentó como creación autónoma se nutrió de aportes árabes, persas, africanos, asiáticos y americanos que luego fueron silenciados o incorporados bajo nombres europeos.

La ventaja, entonces, no fue una virtud. Fue una relación de poder.

Una civilización de la extinción

Uno de los giros más incisivos de Midence aparece cuando confronta los discursos contemporáneos sobre una supuesta “civilización occidental en extinción”.

El autor invierte la fórmula. Antes que una civilización amenazada por la extinción, Occidente ha actuado históricamente como una civilización de la extinción.

Su expansión produjo exterminios, esclavitud, desindustrialización forzada, destrucción de culturas, apropiación territorial y borramiento de memorias. La grandeza occidental que algunos dirigentes actuales prometen restaurar fue construida con recursos materiales y cognitivos extraídos de los pueblos sometidos.

Por eso Midence advierte sobre las proclamas que llaman a “hacer grande a Occidente otra vez”. Esa grandeza nunca fue gratuita. Necesitó territorios ocupados, cuerpos disponibles y sociedades enteras colocadas por debajo de la línea de lo humano.

La expansión colonial no fue un accidente exterior a la modernidad. Fue una de sus condiciones de existencia.

La batalla por el nombre

Midence sabe que la dominación también se ejerce mediante las palabras. Por eso impugna el vocabulario con el que Occidente maquilló sus crímenes.

No habla de descubrimiento, sino de invasión. No habla de encuentro, sino de ocupación, No habla de exploración, sino de expansión imperial. No habla de intercambio, sino de apropiación. No habla de misión civilizatoria, sino de inferiorización.
Cada término del relato colonial cumple una función política.

“Descubrimiento” borra a quienes ya habitaban el territorio. “Encuentro” oculta la desigualdad entre invasores armados y pueblos agredidos. “Intercambio cultural” convierte la sustracción de recursos y saberes en una relación recíproca. “Civilización” presenta al victimario como benefactor.
El lenguaje no se limita a describir la violencia. Puede absolverla.

De allí la importancia de recuperar las palabras capaces de devolver a los hechos su verdadera dimensión. No se trata de modificar el tono de la historia, sino de arrancarla de las manos de quienes transformaron el exterminio en epopeya.

La fabricación del salvaje

El análisis antropológico de Midence demuestra que el “otro” colonial no fue descubierto. Fue fabricado.

Antes de llegar a nuestro continente, Europa ya había construido las figuras del bárbaro, el monstruo y el salvaje. Esas imágenes surgieron de sus propios miedos, conflictos y fronteras interiores. Después de 1492, fueron proyectadas sobre los pueblos invadidos.

La diferencia cultural dejó de ser reconocida como diferencia. Se convirtió en déficit.

Una lengua distinta pasó a ser ausencia de lenguaje. Una espiritualidad diferente fue reducida a idolatría. Una organización social no europea fue presentada como atraso. Una relación propia con el territorio se interpretó como incapacidad para ejercer dominio sobre él.

De ese modo, la inferiorización justificó la apropiación.

El invasor no se limitó a ocupar la tierra. Primero declaró que sus habitantes no reunían las condiciones necesarias para poseerla. No se limitó a destruir sus sistemas religiosos. Los convirtió en expresiones demoníacas. No se limitó a apropiarse de sus conocimientos. Negó que esos conocimientos pudieran ser considerados ciencia.

El otro fue deshumanizado para que su sometimiento pareciera necesario.

La raza como dispositivo económico

En Nosotros y Occidente, el racismo no aparece reducido a una actitud individual ni a una sucesión de prejuicios. Es analizado como principio organizador del sistema colonial y capitalista.

La clasificación racial permitió determinar quién tenía derecho a gobernar, quién podía poseer tierras, quién producía conocimiento y quién debía aportar trabajo forzado. Estableció qué vidas merecían protección y cuáles podían ser sacrificadas en nombre del progreso.
La raza transformó la desigualdad política en aparente diferencia natural.

Midence muestra que la economía colonial necesitó esa clasificación. Para esclavizar, despojar y explotar era necesario construir previamente una humanidad graduada. En la cima se ubicó el hombre blanco occidental. Debajo aparecieron los pueblos considerados inmaduros, irracionales, supersticiosos o incapaces de gobernarse.

Esa matriz no desapareció. Cambió de vocabulario.

El salvaje colonial reaparece en el migrante sospechoso, el extranjero peligroso, el pueblo supuestamente ingobernable o el Estado al que Occidente se atribuye el derecho de sancionar, intervenir o “salvar”.

Lengua, religión y género

La obra también examina los marcadores que acompañaron la clasificación racial.

La lengua imperial funcionó como instrumento de administración, evangelización y disciplinamiento. Las lenguas originarias fueron perseguidas cuando sostenían memorias autónomas, pero utilizadas cuando resultaban útiles para controlar a las poblaciones.

La colonialidad lingüística permanece activa cuando los pueblos del Sur atribuyen mayor profundidad, prestigio o cientificidad a una idea sólo porque fue expresada en inglés.

La religión, por su parte, no acompañó pasivamente la expansión imperial. Proporcionó categorías jurídicas y morales para ocupar territorios, perseguir creencias y presentar la conquista como una empresa redentora.

La cruz y la espada no recorrieron caminos separados.

Midence incorpora además el género como marcador de dominio y muestra cómo el territorio americano fue representado como cuerpo femenino disponible para la penetración, la conquista y la posesión. Este eje abre un campo fértil para profundizar la relación entre colonialidad, patriarcado, propiedad, división sexual del trabajo y violencia contra las mujeres indígenas y africanas.

Se trata de uno de los desafíos que la propia potencia de la obra deja planteados para futuras investigaciones decoloniales.

Las disciplinas al servicio del imperio

El cuarto capítulo conduce el análisis hacia un punto decisivo: Occidente no dominó únicamente mediante ejércitos, iglesias y compañías comerciales.

También contó con disciplinas encargadas de observar, clasificar y administrar a los pueblos ocupados.
La historia convirtió la voz del vencedor en relato universal. La antropología transformó al colonizado en objeto de estudio. La geografía preparó territorios para la ocupación. La cartografía ordenó visualmente el mundo desde la centralidad europea. Los museos transformaron el botín imperial en patrimonio cultural.

El conocimiento no fue exterior a la conquista.

Primero se invadió. Después se estudió a los invadidos. Finalmente, el saber producido se utilizó para perfeccionar su control.

Midence no propone abandonar esas disciplinas, sino arrancarlas de la lógica que las colocó al servicio de la dominación. La antropología, sostiene, debe dejar de observar al otro como un espécimen y orientarse a construir un mundo capaz de reconocer las diferencias sin convertirlas en jerarquías.

El mapa también miente

La sección dedicada a la cartografía constituye uno de los momentos más claros del libro.

Los mapas occidentales no sólo representaron territorios. Produjeron una geopolítica de las proporciones. Europa apareció sobredimensionada, ubicada en el centro y en la parte superior del planisferio. El Sur Global quedó reducido, desplazado y visualmente subordinado.

El mapa enseñó jerarquías antes de que alguien necesitara explicarlas.

Midence recupera la inversión cartográfica propuesta por Joaquín Torres García. Colocar el Sur arriba no es un capricho estético: es una declaración de existencia. Significa afirmar que el punto desde el cual Occidente organizó el mundo no es neutral ni inevitable.

Descolonizar la mirada también exige descolonizar el espacio.

La humanidad colocada dentro de una jaula

La obra alcanza su máxima intensidad en el apartado dedicado a lo “zooantropológico” y los museos.

Allí confluyen todos los dispositivos examinados anteriormente: invasión, racismo, ciencia, clasificación, espectáculo, apropiación del cuerpo y pérdida del nombre.

Durante los siglos XIX y XX, hombres, mujeres y niños pertenecientes a pueblos colonizados fueron encerrados, estudiados y exhibidos en zoológicos humanos y exposiciones etnológicas. La otredad cultural fue llevada hasta la cima del oprobio: seres humanos convertidos en espectáculo para que las sociedades imperiales confirmaran visualmente su supuesta superioridad.

La tesis deja de ser abstracta. La clasificación termina dentro de una jaula.

El despojo del nombre resulta particularmente revelador. Las personas exhibidas perdían su identidad y recibían denominaciones impuestas por sus propietarios o por la prensa. El mismo poder que había renombrado territorios se arrogó el derecho de renombrar cuerpos.

Sarah Baartman fue convertida en la “Venus hotentote”. Su nombre, su historia y su humanidad fueron reemplazados por una categoría destinada al consumo morboso del público europeo.

El museo Británico continuó esa operación bajo una forma aparentemente más refinada. Los objetos arrancados de África, Asia, Oceanía y Abya Yala fueron concentrados en las capitales imperiales. El saqueo pasó a llamarse colección y el botín se transformó en patrimonio universal.

Midence proyecta esa crítica sobre numerosos museos y pinacotecas occidentales que todavía conservan una parte sustancial del patrimonio artístico y cultural sustraído a los pueblos colonizados, pese a los crecientes reclamos de restitución.

Haití y la Torre Eiffel: la modernidad levantada sobre el despojo

Después de los zoológicos humanos, Midence construye una de las imágenes más contundentes de todo el libro: la relación entre Haití y la Torre Eiffel.

Haití protagonizó la primera revolución triunfante de esclavizados y derrotó al colonialismo francés. Occidente respondió con aislamiento, hostigamiento y una deuda extorsiva impuesta como castigo por haber conquistado su libertad.

Los pagos drenaron durante décadas los recursos necesarios para el desarrollo haitiano y enriquecieron a la banca francesa. Parte de ese capital terminó incorporado al financiamiento de la infraestructura parisina, incluida la construcción de la Torre Eiffel, emblema de la Exposición Universal de 1889.

La imagen concentra toda la tesis de Midence.

Mientras seres humanos colonizados eran exhibidos como objetos en las exposiciones universales, los recursos extraídos de uno de los pueblos que había vencido a la esclavitud contribuían a levantar el monumento desde el cual Occidente celebraba su modernidad.

La torre no es solamente una proeza de ingeniería. También puede leerse como monumento a una riqueza que nunca explica de dónde provino.

Los desafíos que abre la obra

La potencia de Nosotros y Occidente no clausura el debate. Lo multiplica.

El Nosotros construido por Midence funciona como sujeto político capaz de reunir a pueblos atravesados por experiencias comunes de sometimiento.

El desafío consiste en profundizar esa unidad sin borrar la enorme diversidad histórica, cultural y civilizatoria de África, Asia, Abya Yala y Oceanía.

También queda abierto el camino para ampliar el estudio de las relaciones entre colonialidad, género, ecología, tecnología y nuevas formas de acumulación digital. El propio autor advierte sobre la emergencia de un orden tecnofeudal, concentrado en grandes corporaciones que controlan datos, plataformas y recursos tecnológicos.

La colonialidad puede cambiar de soporte. Ya no necesita únicamente mapas, museos y manuales escolares. También puede alojarse en algoritmos, sistemas de vigilancia, modelos de inteligencia artificial y plataformas digitales que reproducen las viejas jerarquías bajo una apariencia técnica y neutral.

Otro desafío consiste en profundizar las diferencias históricas entre los distintos momentos del expansionismo occidental. No para fragmentar la continuidad del despojo, sino para comprender con mayor precisión las mutaciones que permitieron pasar de la conquista territorial al endeudamiento, de la administración colonial a las sanciones económicas y del racismo biológico a las nuevas formas de criminalización cultural.

Midence aporta la estructura necesaria para emprender ese recorrido.

Terminar con el juego occidental

Las reflexiones conclusivas vuelven a las escenas cotidianas del comienzo. El círculo se cierra.

El autor demuestra que la colonialidad sigue activa porque continúa determinando qué conocimientos se consideran legítimos, qué universidades gozan de prestigio, qué lenguas parecen autorizadas para producir ciencia y qué pueblos todavía necesitan una certificación occidental para que sus aportes sean reconocidos.

Pero el cierre no es derrotista.

Midence recupera la exigencia de Frantz Fanon: terminar con el juego occidental y encontrar otra cosa. No se trata de reemplazar una supremacía por otra ni de copiar en sentido inverso las jerarquías del colonizador. Se trata de producir conocimiento desde nuestras historias, necesidades, lenguas y cosmovisiones.

Nosotros y Occidente no reclama una participación más decorosa dentro del mundo organizado por el imperialismo. Exige discutir quién trazó ese mundo, con qué recursos, sobre qué cadáveres y en beneficio de quién.

Su aporte fundamental consiste en revelar que Occidente no fue grande porque Nosotros fuéramos pequeños.

Occidente necesitó empequeñecernos para presentar como grandeza el producto de su despojo.

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    Ajuste en ciencia y tecnología
    Ajuste en ciencia y tecnología
CONVOCATORIA FRENTE AL POLO CIENTÍFICO

Investigadores de Conicet: "La situación que atravesamos es crítica"

13 Julio 2026

El colectivo de becarios y becarias posdoctorales del CONICET y postulantes a la convocatoria de ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico 2025 (CICyT 2025) compartieron un comunicado sobre el momento delicado que viven por el ajuste del gobierno de Javier Milei.

"La situación que atravesamos es particularmente crítica. En 2024 no se abrió la convocatoria anual de ingreso, tal como establece el reglamento, lo que impidió que toda una cohorte de becarias y becarios posdoctorales se puedan presentar en tiempo y forma. Recién en diciembre de 2025 se abrió la convocatoria correspondiente, cuyos resultados se esperan para agosto de 2027 y con ingresos previstos recién para 2028", explicaron.

"Mientras tanto, quienes finalizamos nuestras becas posdoctorales a fin del corriente mes (31 de Julio 2026) quedaríamos sin ningún vínculo con el organismo, sin prórrogas que permitan dar continuidad a nuestro trabajo", insistieron. 

"Esta situación no solo afecta a cientos de investigadoras e investigadores, sino que compromete la continuidad de líneas de investigación construidas durante años, la formación de recursos humanos y una importante inversión pública destinada a generar conocimiento estratégico para el país. En los últimos días, numerosas asociaciones científicas e instituciones han acompañado este reclamo mediante la difusión de la gacetilla y comunicados de apoyo", advirtieron. 

Los investigadores convocaron a una concentración de investigadores frente al Polo Científico, ubicado en Godoy Cruz 2320, en Capital Federal. La convocatoria será el miércoles 15 a las 10 de la mañana. 

 

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    Lautaro Ortiz
    Foto: Clara Rodríguez
RESEÑA

Comprándole al vendedor de bagatelas: lecturas, investigaciones y supuestos de Lautaro Ortiz

12 Julio 2026

No puedo empezar a hablar sobre El Anfitrión, de Lautaro Ortiz (Del Camino, 2026), sin hacer paralelismo con un capítulo de Los Simpson. A usted le parecerá gracioso, pero le puedo asegurar que me es fácil recordar por dónde transcurre la trama principal del mismo, aunque se me dificulta en demasía hacer lo mismo con su inicio, hasta me animaría a decir que pocas veces lo vinculo con su posterior desarrollo, como si llegara a ese punto casi por casualidad. Y ahí (lector o televidente) debo admitir que, indefectiblemente, he caído en la trampa.

Eso es lo que ocurre en cada una de estas 27 contratapas hechas para Página/12 (excepto la última, que no fue publicada en dicho diario) nacidas de la lectura y la investigación, pero que rellenan sus espacios en blanco con supuestos. Y para alguien que disfruta de la narración hábil sobre un detalle presentado como algo secundario en el principio de la historia, es uno de los lugares más bellos donde puede caer.

Vale de ejemplo el primer trabajo que nos muestra, “Ese amigo de Walsh” (El de Rodolfo es uno de los nombres que se repite insistentemente y, como usted verá, no es casualidad), donde parece narrar sobre la escritura de Operación Masacre, pero en realidad se dirige hacia una de las tantas casas en donde durmió el periodista mientras lo escribía.

O mejor, la existencia de esa casa reside hoy en el dibujo que conserva entre sus papeles el pintor Horacio Guillermo Maniglia, hijo de Horacio, a quien Walsh le dedica “La aventura de las pruebas de imprenta”, en Variaciones en Rojo.

Es así como el lector se ve sumergido en una amistad que no por nada va de la mano con la Biblioteca de Bolsillo Hachette, el pensamiento político de época y las contradicciones que ésta lleva, por qué no. Algo que se va a repetir varias veces en el libro, como en la historia de Lafert en la voz de su hija Elena. “Todo dibujo es un intento por desenmascarar al olvido”, escribe Ortiz, y la crónica no es más que una muestra.

Así, fácilmente nos vemos sumergidos tras los pasos de Horacio Quiroga o su cabeza, en la visión que tuvo Stepán Erzia. En averiguar quién fue Michell Berboff, ese amigo que Raúl González Tuñón evoca en “Escrito sobre una mesa de Montparnasse”, dentro de la posible existencia de una “Enciclopedia Tuñón”. O en ese día especial de 1933 donde Oliverio Girondo colgó sus famosas ranas disecadas y “éstas pasaron a ser parte de una escenografía tantas veces recordadas por los poetas de la pasión surrealista”.

Ese “detalle” que se presenta como irrelevante en el comienzo de la historia, cobra otro valor a medida que se va desarrollando. No puedo negar que esa forma de realizar sus crónicas me dirigen hacia otro famoso escritor también conocido, entre otras cosas, porque escribir las suyas en el mismo diario, las cuales se volvieron tan indispensables que se recopilaron en cuatro tomos, pero Ortiz corre de cuajo este pensamiento desde el principio, en el mismo prólogo (un tanto picaresco, debo decir) al afirmar que sus investigaciones no seguían un plano general ni salían en forma determinada: “Ni jueves, ni viernes, ni cada tanto”.

La aparición de “el anfitrión” en estas historias donde “me preocupé por dejar en evidencia algunas cuestiones que rigen al conjunto: siempre investigar más que opinar, descubrir más que describir, preguntar más que dar certezas, contar más que relatar”, termina por darle cierta coherencia y continuidad a lo que uno va leyendo. Y por qué no, hay allí un cierto guiño a otro de los intereses de Ortiz: el policial.

Es que el anfitrión suele estar bien acompañado, sus historias no suelen ser directas y trae el lugar hacia donde nos dirigimos, escondido dentro de los banquetes opíparos que ofrece, por los cuales hasta el mismísimo Pepe Carvalho levantaría la copa en señal de satisfacción.

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el anfitrión tapa

Las personas que tratan de resolver el enigma a través de lo que escuchan, compiten entre ellas como lo podrían hacer Borges o Bioy Casares con la Biblioteca Hachette o el mismo Rodolfo Walsh en ese tiempo. Una mirada interesante sobre este último, tal vez no tan tenida en cuenta.

Es así como Ortiz es capaz de trasladarnos a través de un disco de poemas surrealistas en la voz de Enrique Molina encontrado en una librería de la Chacarita, hacia “dónde queda todo lo que nos sobrevivirá: polvo y silencio”. Es decir, al proyecto de Thiers, su discográfica, y cómo llegó a la grabación de Molina que es la puerta de entrada para revisar un catálogo de casi secretas cintas para nosotros.

O nos mete en los dibujos de George Grosz, quien solía expresarse de la siguiente manera: “El arte por el arte me parecía una estupidez. Yo quería protestar contra ese mundo de destrucción, todo en mí protestaba oscuramente… Pinté en estado de protesta”. Y cuando todo parece ir para ese lado, aparece uno de sus cuadros dedicado a Oskar Panizza, para sumergirnos en sus infernales relatos, que Grosz obviamente conocía.

Ciertos “olvidos” de David Lynch, el hallazgo del eslabón fundamental entre la literatura argentina y la literatura de lengua inglesa del siglo XX en la figura de Lawrence Smith, el no menos importante de la moto que la revista Patoruzito entregó como premio (un encuentro que puede calificarse de detectivesco, teniendo en cuenta que la crónica oscila entre la historia del premio, la misma revista y la de los hermanos Lavintman, los creadores de la moto Broadway que se entrega), el curioso relato del superhombre argentino en la figura de Eduardo Nasep, Borges y sus máscaras (literal y metafórica), y el desagote final de esta marea en otra figura que se repite, la de Mansilla.  

La lectura de El Anfitrión, provocadora de cierto éxtasis, me invita a pensar que poco importa si las investigaciones de Ortiz son fehacientes cuando están tan bien relatadas, tranquilamente pueden formar parte de nuestra literatura o saben cómo pasearse por ella, rescatando cosas que para otros no tienen valor. Tonto de mí, ya él mismo lo desliza en una de sus contratapas:

 

—¿No me diga que consideró la posibilidad de tomarlo en serio? —le pregunté al Anfitrión, asombrado y entonado.

—No. Pero entienda usted una cosa —respondió ofendido—. ¿Qué sería de nuestra literatura sin el auxilio de lo que no existe?

 

Alguien me dijo una vez, mientras buscaba con lupa al cabo Gómez de Lucio V.

Mansilla en un cuadro de Cándido López, que yo pecaba de exceso de imaginación…

En ningún momento hice trampa al lector, sólo rellené los espacios vacíos de cada historia con supuestos, el mejor material para mantener de pie la casa del asombro

en relación a las misteriosas acciones de los hombres”.

“¿Qué sería de nuestra literatura sin el auxilio de lo que no existe?”

No es un detalle menor la aparición de nombres como el de Juan Carlos Sánchez Sottosanto, Guillermo Saavedra en esa hermosa historia donde el bandoneón se convierte en una metáfora, hasta el del querido y no menos incansable Julián Axat. Es que Lautaro Ortiz, además de ser escritor y periodista reconocido, fue editor y director de la Fierro hasta el año 2019; ha guionizado historietas en colaboración de dibujantes como Lucas Nine y El Tomi, además de escribir sobre arte, literatura e (me repito) historietas en diversos diarios.

Podría decir que es un vendedor de bagatelas, como el cuento que le dedica Rodolfo Walsh a la memoria del traductor Alfredo de León (Ortiz realiza una constante elevación de este oficio, en nuestro país y durante el siglo XX, algo en directa relación con lo que escribe al principio, “como el cazador pobre: a lo que salga”)  

El autor utiliza dicha historia no publicada en el diario para dar cierre a este fructuoso libro y para rendirle homenaje al traductor y el análisis que tiene de León sobre la literatura policial, que fue “sólo recompensado por el olvido”.

Pero no existiría el vendedor de bagatelas si no hubiera quien se siente atrapado por ellas y las compra. Y suelo ser uno de ellos.

Hay quien sospecha en una de las redes famosas utilizadas para expresarnos, sobre la verdadera identidad del anfitrión y debo decir que, después de leerlo, no me da ganas de averiguar quién es (cosa que debería realizar, de todos modos).

Es más, me encuentro en la situación de pensar que Lautaro Ortiz no existe, que en realidad se trata de otro de los hábiles disfraces del anfitrión, y compro encantado.

Mire, hasta esa llegamos.

O hasta eso llegó el autor de este libro.

Y déjeme decirle: lejos estoy de no encontrarme contento por ello.

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    Teatro Una
CARTELERA TEATRAL

Teatro: "Una", la pregunta sobre la identidad

12 Julio 2026

“Tenes la nariz un poco torcida”, le dice su marido a Angélica Moscarda frente al espejo. La frase parece insignificante. Sin embargo, basta para hacer estallar una ficción que sostenemos todos los días: la de creer que somos una sola persona. Hasta ese momento, Angélica no se había dado cuenta de su nariz torcida, ni tampoco de la enorme distancia entre la Angélica que ella creía ser y la Angélica de su marido.

La premisa de Una, inspirada en la novela Uno, ninguno y cien mil, de Luigi Pirandello, parece sencilla. Una mujer descubre que la imagen que los demás tienen de ella no coincide con la que construyó sobre sí misma. Pero esa grieta inicial pronto deja de pertenecer únicamente a Angélica. Se convierte en una pregunta que atraviesa al espectador. ¿Alguna vez llegamos a vernos realmente? ¿O aprendemos a habitar el relato que los otros construyen sobre nuestra existencia?

Vivimos convencidos de que nos conocemos. Habitamos el mismo cuerpo desde hace años, pronunciamos el mismo nombre, reconocemos el mismo rostro cada mañana frente al espejo. Sin embargo, casi nunca nos vemos directamente. Nos vemos reflejados. Pero incluso ese reflejo no somos nosotros. Como en La traición de las imágenes (1929), del pintor belga René Magritte, donde la inscripción "Esto no es una pipa" nos recuerda que toda imagen es apenas una representación y nunca la cosa en sí, el espejo tampoco devuelve una verdad. Devuelve una construcción. Angélica descubre que tampoco ella coincide con la imagen que la representa. Entre la persona y su reflejo existe la misma distancia que entre la cosa y su representación. Nos vemos en una fotografía, en una videollamada, en la cámara frontal de un teléfono, en la mirada de quienes nos rodean. Somos la hija de alguien, la amiga de alguien, la pareja de alguien, la profesional que otros describen. Nuestra identidad nunca es completamente nuestra.

Angélica no descubre que tiene la nariz torcida. Descubre algo infinitamente más perturbador: existe una versión de sí misma que nunca le perteneció. La mujer que los demás conocen no coincide con la mujer que ella creía ser. Esa distancia, casi imperceptible al comienzo, termina convirtiéndose en un abismo.
Hay una pregunta que atraviesa toda la puesta y que nunca termina de formularse del todo: ¿quién sabe más sobre mí? ¿Yo, que llevo toda una vida habitando este cuerpo, o los otros, que me observan desde afuera? La respuesta parece evidente hasta que alguien señala un detalle que jamás habíamos visto. Entonces comprendemos que vivimos suspendidos entre dos imágenes irreconciliables: la que construimos de nosotros mismos y la que los demás proyectan sobre nosotros.

Esa fractura también ocurre en el cuerpo. Y es precisamente allí donde el trabajo de Miriam Odorico encuentra una potencia extraordinaria. Sus movimientos rara vez avanzan de manera lineal. Un gesto comienza y, de pronto, algo lo desvía. Un brazo cambia de dirección, una intención se interrumpe, un impulso queda suspendido antes de completarse. Es el cuerpo haciendo el "como si" de las respuestas de Angélica. Cuando creemos que encontró el camino, justo ahí aparece una interrupción que, una vez más, como una espiral, la devuelve a una nueva pregunta. 

¿Alguna vez llegamos a vernos realmente? ¿O aprendemos a habitar el relato que los otros construyen sobre nuestra existencia?

Mirándola, resulta inevitable recordar el método de la interrupción desarrollado por Pompeyo Audivert. No porque la puesta busque reproducir esa investigación, sino porque comparte una intuición semejante: el cuerpo nunca parece obedecer a una única voluntad. 

En Una, esa interrupción deja de ser un procedimiento corporal para convertirse en una idea. Si toda acción supone un sujeto capaz de sostenerla hasta el final, entonces un cuerpo que nunca termina de completar sus movimientos es también un cuerpo donde la identidad se encuentra permanentemente en disputa. Cada gesto parece preguntarse quién lo está realizando. Cada uno de los personajes que interpreta Odorico, desde el marido hasta el amigo de este o la suegra, aparece irrumpido por Angélica, como si ninguna identidad consiguiera imponerse definitivamente sobre las demás. 

La puesta acompaña esa decisión con una austeridad notable. Una silla, la luz y el cuerpo de la actriz. El vacío no aparece como una carencia, sino como un espacio de resonancia donde cada transformación sucede delante del espectador. Todo ocurre en el cuerpo.

Cuando Pirandello publicó Uno, ninguno y cien mil, escribió que aquella era la historia de la descomposición de una personalidad. Casi un siglo después, esa intuición continúa interpelándonos. La obra no habla solamente de un individuo que deja de reconocerse. Habla de la imposibilidad de reducir una vida a una única versión de sí misma. Somos distintos para cada persona que nos conoce y, al mismo tiempo, distintos para nosotros según el momento desde el que nos recordamos.

Pero cuando esa pregunta recae sobre una mujer, adquiere otra dimensión. La identidad femenina ha sido, históricamente, narrada por voces ajenas. En ese sentido, Una dialoga con La mujer rota, de Simone de Beauvoir, donde las protagonistas descubren que la imagen sobre la que edificaron su vida comienza a desmoronarse. No porque ellas hayan cambiado de un día para el otro, sino porque los papeles que sostenían su identidad dejan de ofrecer respuestas. Angélica atraviesa una experiencia semejante. Su recorrido no consiste únicamente en una crisis existencial, sino en despojarse de los nombres, los mandatos y las expectativas que otros depositaron sobre ella. No busca convertirse en alguien nuevo. Busca averiguar cuánto de lo que llama "yo" fue escrito por los demás. 

¿Dónde habita realmente la identidad? ¿En el cuerpo? ¿En el nombre? ¿En la memoria? ¿En la percepción de los otros? La obra no ofrece una respuesta. Apenas sugiere que ninguna de esas dimensiones, por sí sola, alcanza para explicar quiénes somos. La identidad aparece entonces como una construcción compleja, atravesada por la historia, los vínculos, el deseo, la experiencia y la forma en que nos narramos a nosotros mismos. 

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Teatro Una

 

Vivimos rodeados de espejos. Ya no son únicamente los de vidrio. Son las pantallas, las selfies, las redes sociales, las videollamadas. Nunca antes habíamos tenido tantas imágenes de nosotros mismos y, sin embargo, pocas veces resultó tan difícil responder una pregunta tan sencilla como antigua: ¿quién soy?

El título de la obra termina revelando otra paradoja. Una parece nombrar una identidad singular, pero también funciona como un pronombre indefinido. Podría ser cualquier mujer. Podría ser todas. Cuanto más intenta convertirse en una sola, más descubre que está hecha de muchas. Y allí vuelve Pirandello. No porque seamos nadie al descubrir nuestra multiplicidad, sino porque la ilusión de un yo único termina por desmoronarse. Somos uno para nosotros, cien mil para los demás y, en ese tránsito, nunca dejamos de transformarnos.

La obra apenas abre una hendija para que nos atrevamos a espiar. Somos apenas una imagen momentánea entre muchas otras posibles.
Tal vez el problema nunca haya sido descubrir que somos muchos. Tal vez el verdadero problema sea el mandato de tener que ser una. La sociedad necesita identidades estables porque las clasifica, las ordena y las vuelve previsibles. El teatro, en cambio, insiste en otra cosa. Nos recuerda que habitamos una contradicción permanente. Que somos quienes fuimos, quienes creemos ser, quienes los otros imaginan y quienes todavía no conocemos.

Y como todo arte suele tener esa rara capacidad de alterar imperceptiblemente a quien lo mira. Uno entra creyéndose el mismo de siempre y sale con una pregunta nueva habitándole el cuerpo. Una trabaja exactamente sobre esa transformación. No busca decirnos quiénes somos. Hace algo mucho más inquietante: pone en escena la fragilidad de todas las respuestas que habíamos construido para creer que lo sabíamos. 

Una se presenta los sábados a las 17.30 horas en Almagna Teatro (Guardia Vieja 3783, CABA).  

Entradas en venta por Alternativa Teatral.

Ficha técnico artística

Actúa: Miriam Odorico @miruodorico
Dramaturgia y Dirección:  Giampaolo Samá @gpsama 
Vestuario:  Julio Suárez @jualayonvestuario
Diseño gráfico: Paola Bilancieri @paolabilancieri_ag
Diseño de luces y fotografía:  Giampaolo Samá  @gpsama 
Producción:  Perbacco
Prensa: Susan Lonetti @suvalo88
Duración: 70 minutos
Instagram: @una_laobra  

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    Joaquín Gallardo
ENTREVISTA LITERARIA

Joaquín Gallardo: "Me parece que lo no dicho es la materia prima de la buena literatura"

12 Julio 2026

Joaquín Gallardo nació en la ciudad de Neuquén en 1994 y, desde 2012, reside en Buenos Aires. Es psicoanalista, graduado en la Universidad de Buenos Aires. Colabora en medios digitales con artículos sobre psicoanálisis y literatura. Sus cuentos fueron publicados en antologías en Argentina y Colombia, y en Fanfiction volumen I (Ojo de loca, 2025). Actualmente estudia la Licenciatura en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes.

La Agencia Paco Urondo conversó con Joaquín Gallardo a propósito de El caníbal de la fiesta, su primera novela.

AGENCIA PACO URONDO: En la novela, la transición de Julián no es hacia otra identidad como mujer, sino hacia su propia madre. ¿Cómo pensaste esa operación desde lo psíquico y lo narrativo? ¿Qué te interesaba explorar en ese desplazamiento tan particular?

Joaquín Gallardo: La transición de Julián en su propia madre era una oportunidad en dos sentidos. Por un lado, me parecía muy interesante a nivel literario contar una historia así, creo que tenía condimentos que la distinguían de otras novelas y formas de abarcar el tema de la transexualidad. El caníbal de la fiesta no es una historia sobre una persona que nació biológicamente macho y se siente una mujer, es sobre un hombre que se transforma en su madre muerta y eso cambia las cosas. A medida que avancé con la escritura de la novela, quise describir y profundizar esa metamorfosis.

Por otro lado, en el terreno del psicoanálisis, que es mi vocación y a lo que me dedico, esta forma de transicionar me permitía relacionarla con el concepto de desencadenamiento, que ocurre cuando una persona vive algo tan fuerte que la modifica radicalmente. Pero, también, da lugar a interpretar esa transición tan singular como una manera de mantener viva a esa madre que se perdió.

APU: Tanto Julián como su padre son personajes atravesados por tensiones internas muy fuertes. ¿Cómo trabajaste la construcción de esas subjetividades? ¿Partiste de conceptos del psicoanálisis o apareció después, en la reescritura?

JG: La construcción de los personajes de Julián y su padre fue uno de los puntos más simples y naturales en la escritura de esta novela porque a ambos los tenía muy claros en mí y sabía que ellos estaban posicionados en polos opuestos entre sí; casi un juego de espejos invertido. Por lo tanto, al encontrar un rasgo en Julián, de inmediato sabía cuál era, por el contrario, el que tendría su padre. También tener esto en cuenta me orientó para pensar y construir los diálogos y los momentos en que ellos interactúan. Fue algo que estuvo desde el principio de la escritura del texto, no hizo falta trabajarlo en la reescritura. 

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El caníbal de la fiesta

 

APU: La novela pone en juego vínculos donde el amor, la violencia y el rechazo pueden convivir, de una manera insana. ¿Te interesaba incomodar al lector o fue una consecuencia de llevar esos vínculos al límite?

JG: Desde mi punto de vista, es imposible pensar en qué efecto puede tener una escena en un lector, en principio porque supondría que existe tal cosa como un único lector y, en realidad, creo que hay tantos como cada persona que lea el libro. Tampoco creo que uno, como escritor, pueda manipular la emocionalidad de los lectores. Lo que sí hago es apostar a escribir historias que me interesen, que a mí como lector me gustaría leer; y si en el camino conmueve a lectores, es muy bienvenido y una gran alegría. Por los comentarios que fui recibiendo, El caníbal de la fiesta es una novela que interpeló y no les pasó desapercibida a quienes la leyeron. 

APU:¿Qué lugar ocupa lo no dicho en esta familia en la construcción de la historia?

JG: Me parece que lo no dicho es la materia prima de la buena literatura. No quiero leer textos donde me expliquen cosas ni me den todo digerido. Me gustan las novelas donde la historia se va construyendo entre narrador y lector, que uno pueda ir atando cabos, interpretando pistas, donde los autores dejen asuntos a medio decir. Esa fue mi búsqueda en El caníbal de la fiesta y en el resto de las novelas que tengo escritas. Al dejar cosas a medio decir, le di la oportunidad a la gente que leyó la novela de que construyan su propia versión de la historia.

APU: Además de escritor, sos psicólogo, y eso se percibe en la densidad de los personajes. ¿Cómo dialogan en tu trabajo la práctica clínica y la escritura? ¿Dónde se cruzan y dónde necesitás que se separen?

JG: El punto de contacto entre mi trabajo como psicoanalista y mis novelas tiene que ver más con la teoría que con la práctica clínica. Los conceptos psicoanalíticos y el corpus que tengo estudiado me dan las herramientas para construir los matices y capas de los personajes. En la clínica, en cambio, escucho relatos de mis pacientes que serían inverosímiles en una novela; no puedo entrecruzar esas dimensiones. 

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    Charla en ATE Capital
DDHH

Charla en ATE Capital: cómo despedir a un desaparecido, desde lo personal y lo colectivo

12 Julio 2026

La búsqueda de la verdad sobre el destino de los desaparecidos y desaparecidas durante la última dictadura cívico militar en la Argentina lleva décadas y, recientemente, sumó un nuevo capítulo con el hallazgo e identificación de los restos de varios compañeros y compañeras que fueron detenidos y asesinados en el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE), La Perla, en Córdoba. En una charla en la sede de ATE Capital, Agueda Goyochea, hija de dos de esos militantes secuestrados y asesinados y cuyos restos fueron hallados e identificados, dio testimonio de lo que significa esta nueva etapa. Junto a ella, participó Carlos “Maco” Somigliana, integrante del equipo argentino de Antropología Forense (EAAF), que formó parte del trabajo de investigación, moderados por Flavia Fernández Brozzi, responsable del área de DDHH de ATE Capital.

“Esta búsqueda venía desde hace mucho tiempo pero el momento de la identificación fue muy movilizante y complejo”, contó Agueda sobre el hallazgo de los restos que pertenecen a su madre y a su padre. “Surgieron muchas preguntas. ¿Cómo los nombramos?, ¿adónde los vamos a llevar? No tenemos rituales para estas situaciones, es algo novedoso. Fue algo que sucedió hace 50 años pero en la familia aún está la necesidad de despedirlos”, dijo.

Sus padres y los de una amiga suya fueron detenidos y luego fusilados y enterrados en La Perla. Ahora, ambas familias están compartiendo el dolor y tratando de reconstruir el momento más trágico para luego, armar una despedida juntos. Esa es una circunstancia que los llevó a la reflexión que, como aseguraron, debería ser colectiva. “La única certeza que tenemos es que son sus huesos pero hay que pensar entre todos, ¿qué se hace con esto? No es como velar o enterrar a otro muerto. Entonces, ¿alcanza con el duelo?”, contó Agueda. “Hay muchas cuestiones para seguir pensando en comunidad, el significado de todo esto”.

Por su parte, Somigliana coincidió en que se trata de una situación absolutamente inédita que implica una bisagra en la sociedad. Y destacó: “No es lo mismo seguir aferrado a una incertidumbre, como la figura de un desaparecido, que tener la certeza, por mínima que sea, de su final. Y para las familias implica un tiempo para decantar este proceso y ver cómo encaran semejante cosa”. Pero además, aseguró que no hay que perder de vista la cuestión política inserta en esta situación. “Primero, por el respeto que merece y también porque es una verdad que se va imponiendo. Cuando algunos pobladores de la zona contaron en algún momento que sabían que en la Loma del Torito, había habido fusilamientos, no le dieron importancia. Habrá que preguntarse por qué se tardó tanto en tener en cuenta esos testimonios. Pero finalmente, la verdad se va revelando”.

Y frente a esa realidad, tanto Somigliana como Goyochea coincideron en que, la sociedad argentina no tuvo la capacidad suficiente de escuchar el relato de los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y tortura e, incluso, los trataron bastante mal. “El cuestionamiento era ¿por qué están vivos? Y eso atrasó mucho el proceso. Faltó percepción para entender la importancia de esos relatos”, dijo Somigliana.
Y agregó: “No hay crímenes perfectos, hay crímenes atroces como éstos- Y las familias quieren saber muchas cosas sobre lo que atravesaron sus seres queridos, hay mucho por responder y en eso hay que seguir trabajando en todo el país”.

Graciela Daleo, quien estuvo presente en la charla y vivió en primera persona el horror en la ESMA, coincidió en este punto: “Como sobreviviente siempre me pregunté por qué, aún sabiendo el destino de nuestros compañeros, según los primeros testimonios, nos costó profundos cuestionamientos. Realmente fue un dilema profundo para nosotros”.

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Charla en ATE Capital

 

Según Agueda, lo que se hizo público en el hallazgo e identificación de los restos óseos, es la culminación de un trabajo anterior en el que también fue fundamental, el relato de un grupo de sobrevivientes de La Perla que hicieron contacto con los familiares de los desaparecidos y desaparecidas, ya en la década de 1980. “Ellos fueron testigos de los traslados para el posterior fusilamientos”, dijo.
En la charla se habló sobre lo que podría ocurrir a partir de ahora, con nuevos hallazgos óseos, en distintas zonas de la Argentina: muchos restos no podrán ser identificados o, en otros casos, no tendrán posibilidad de ser devueltos a sus familias- “Hay que pensar qué se hace con eso, es una responsabilidad de toda la sociedad, que nos implica a todos como pueblo”.

El planteo que sobrevoló la charla, además, está relacionado con lo que debería reflexionarse en conjunto a partir de ahora.” Es parte de la condición humana negar la muerte, vivimos negándola hasta que no lo podemos hacer más. Este hallazgo nos dice que están todos muertos pero ¿para qué nos va a servir todo esto? La puerta de entrada es el duelo”, dijo Somigliana. “Mientras tanto el tiempo pasa para todos y hay verdades que son más complicadas que otras. Y acá hubo un ocultamiento tras otro, por eso queda mucho trabajo por hacer”.

Frente a la pregunta de cómo se sigue luego de un hallazgo e identificación de esta naturaleza, para Agueda, que representa lo que puede ser la realidad de muchos otros familiares de las 30 mil víctimas de la última dictadura cívico militar, se trata de gran un interrogante. “No sé cómo se sigue. La búsqueda siempre estuvo cargada de emoción y cada tanto, de a ramalazos, hubo acompañamiento colectivo, como en la última marcha del 24 de marzo, y creo que esto debería ser algo compartido”, aseguró. 
E insistió sobre la necesidad de generar un ritual de despedida como una forma de reintegrar a los desaparecidos a su condición humana. “No es una reparación, creo que se trata de algo ético, volverlos al cauce de la humanidad y eso es una responsabilidad colectiva. Y con cada una de las personas que faltan, sobre cada uno de ellos deberíamos poder encontrar algo”.

Los interrogantes que surgen a partir de ahora, merecen una reflexión profunda hacia el pasado. Según Somigliana, “El término “desaparecidos” es un eufemismo. Y lo que hizo la dictadura también sucedió porque la sociedad lo permitió. Se naturalizó durante mucho tiempo, el no saber dónde estaban. Así como hubo un plan sistemático para desaparecer personas por parte del Estado, también el Estado debería hacerse cargo de la búsqueda y exigirle eso sea quien sea porque es algo que le corresponde a todo el pueblo argentino, no solo a los familiares”.

Ante la pregunta del rol de los medios en todo este proceso que, en su gran mayoría, ignoran el tema, Agueda Goyochea remarcó un cambio a lo largo del tiempo. “Mi impresión es que durante la transición democrática, lo que se daba a conocer, era de mucha espectacularidad, no había eufemismos. Luego surgieron otras maneras de contar esto. Pero ahora, parece que está todo dicho”. Y concluyó: “Aunque parezca que ya sabemos todo lo que pasó, creo que hay que poder decirlo en los términos de un principio, que fueron incómodos y dolorosos. Pero no hay otra manera. Sobre todo para poder transmitirlo a los más jóvenes para que los hechos tengan la dimensión real que tienen que tener”.