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Salud mental en Villa Soldati: del aislamiento a la comunidad organizada

19 Agosto 2026

Hay experiencias que, aun siendo pequeñas y situadas en un territorio determinado, pueden aportar preguntas a debates más amplios. Contar cómo un grupo de instituciones y organizaciones fuimos construyendo una forma de trabajo común en Villa Soldati tiene ese propósito: compartir una experiencia concreta sobre las posibilidades y las dificultades de organizar respuestas comunitarias frente a situaciones complejas.

En tiempos en los que muchas veces se tiende a pensar los emergentes sociales como asuntos individuales, recuperar experiencias de organización territorial permite volver a poner en primer plano algo que parece evidente pero que no siempre se traduce en las prácticas: las personas formamos parte de una trama de vínculos, instituciones, organizaciones y condiciones de vida que también intervienen en aquello que nos sucede.

Por eso, asociarnos puede ser una forma de cuidado. No solamente para quienes atraviesan una situación determinada, sino también para quienes trabajamos cotidianamente en los territorios y para las propias instituciones, que muchas veces nos encontramos con demandas que exceden nuestras posibilidades.

Una experiencia situada

La Mesa Local de Abordaje Comunitario en Salud Mental de Villa Soldati y barrios aledaños tiene su origen en la antigua Mesa Local de Adicciones. Desde hace años reúne a instituciones y organizaciones que trabajamos en el territorio desde diferentes perspectivas y responsabilidades. Formamos parte de esta experiencia trabajadores y referentes de dispositivos de salud, desarrollo social, organizaciones comunitarias y otros espacios que, desde nuestras propias incumbencias, nos encontramos con situaciones vinculadas con la salud mental, los consumos problemáticos, las violencias y otras expresiones de la vulnerabilidad social.

La existencia de la Mesa parte de un reconocimiento sencillo: hay situaciones que ningún efector puede abordar por sí solo. Pero reconocer ese límite no necesariamente conduce a trabajar con otros. Para que exista una respuesta comunitaria hace falta construir vínculos, conocernos, establecer acuerdos y sostener espacios de encuentro. En ese recorrido fuimos pudiendo reconocer distintas formas de interacción entre los dispositivos. Podemos pensarlas en tres niveles: independiente, complementario e integrado.

Tres grados de integración

En un primer nivel, cada dispositivo trabaja de manera independiente, dentro de sus propias capacidades, recursos y responsabilidades. Cuando aparece una situación que excede sus posibilidades, se deriva a otro espacio. La derivación es muchas veces necesaria. El riesgo aparece cuando se convierte en la única forma de relación entre los dispositivos. Allí podemos volver a fragmentar una situación que requiere una mirada más amplia. Una persona puede terminar pasando de un lugar a otro mientras cada institución aborda solamente una parte de aquello que está atravesando.

Un segundo nivel es el complementario. Los dispositivos mantenemos nuestras funciones específicas, pero establecemos comunicación, continuidad y seguimiento. Compartimos elementos necesarios para comprender una situación, acordamos intervenciones y cada actor aporta desde su propia especificidad.

El tercer nivel es el integrado. Allí se produce un mayor acercamiento entre los actores: compartimos saberes, coordinamos acciones y construimos objetivos comunes. Ya no se trata solamente de que una institución articule con otra frente a una situación particular, sino de desarrollar proyectos y estrategias de manera conjunta.

Estos tres niveles no son compartimentos cerrados. Pueden coexistir y variar según las circunstancias. Pero nos permiten pensar una diferencia importante entre trabajar de manera paralela, complementar intervenciones y construir colectivamente una estrategia. La experiencia de la Mesa fue avanzando, no sin dificultades y esfuerzos, hacia formas de mayor integración.

Recorrer, acercarse y conocerse

Una de las experiencias que mejor expresa ese proceso fue el ciclo de las recorridas barriales realizadas durante la primera mitad de este año. Nos propusimos recorrer distintos sectores de Villa Soldati con una consigna común: identificar riesgos y factores protectores existentes en el territorio. No se trataba solamente de registrar aquello que faltaba o que podía representar un riesgo, sino también de reconocer recursos, vínculos, organizaciones, capacidades y formas de cuidado que ya estaban presentes en la comunidad.

Caminar juntos produjo una diferencia. Situaciones que desde una institución podían ser observadas de determinada manera adquirían otros sentidos al ser conocidas en el territorio y conversadas con quienes lo habitan.

Una construcción precaria puede presentar riesgos concretos. Un balcón sin baranda, por ejemplo, puede ser objetivamente peligroso. Pero al conocer la historia de esa vivienda aparece otra dimensión: puede tratarse del proyecto de una familia, del trabajo de un padre que durante años fue levantando su casa, del sueño de la vivienda propia construido junto a la madre de sus hijos.

La situación de riesgo sigue existiendo y puede requerir una intervención. Pero nuestra mirada cambia cuando podemos conocer aquello que hay detrás de ella. Ya no vemos solamente una construcción deficiente: vemos también una historia familiar, un esfuerzo, un proyecto de vida.
Ese conocimiento es importante para cualquier intervención comunitaria. No para negar las dificultades, sino para evitar que la mirada institucional termine reduciendo a las personas a aquello que necesitan resolver.

Las recorridas permitieron además identificar algunas de las cuestiones que aparecían como más preocupantes para el territorio. Esos temas fueron luego retomados colectivamente y dieron lugar a una nueva instancia de trabajo.

Nos propusimos recorrer distintos sectores de Villa Soldati con una consigna común: identificar riesgos y factores protectores existentes en el territorio.

Construcción colectiva de una jornada

La I Jornada de reflexión y trabajo comunitario sobre Violencias, Consumos Problemáticos y Suicidios fue una consecuencia directa de ese proceso. Construimos la jornada con la participación de cuadros técnicos y especialistas en las temáticas abordadas, profesionales de las instituciones que integramos la Mesa, trabajadores, vecinos y usuarios de los dispositivos. En el cronograma del encuentro ocuparon la centralidad los tres grupos coordinados por profesionales de nuestras propias instituciones para reflexionar sobre los temas propuestos. 

La diversidad de participantes no fue solamente una cuestión de cantidad o representación. Nos permitió poner en diálogo saberes diferentes: el conocimiento técnico, la experiencia institucional y aquello que surge de habitar cotidianamente el territorio.

El cierre contó incluso con la participación de una legisladora. Sin embargo, su presencia no modificó la dinámica que habíamos construido durante la jornada. Se mantuvo la horizontalidad del intercambio y el carácter participativo y asambleario que había atravesado el encuentro desde el comienzo.

La jornada fue, de este modo, una actividad concreta y al mismo tiempo una expresión del tercer nivel de integración. No se trató simplemente de que varias instituciones participáramos de una misma actividad, sino de construirla, organizarla y llevarla adelante de manera conjunta.

Miradas desde el territorio

Hay una diferencia entre trabajar en un barrio y construir una mirada desde el barrio. Las instituciones llegamos al territorio con nuestros saberes, responsabilidades y recursos. Pero también necesitamos poder escuchar aquello que no aparece en nuestros registros, que no entra en una ficha, que no puede ser comprendido solamente desde una disciplina.

Las recorridas nos permitieron acercarnos a esa otra dimensión. El territorio no es solamente el lugar donde se encuentran las situaciones sobre las que debemos intervenir. Es también el lugar donde existen recursos, relaciones, historias y formas de organización que pueden formar parte de las respuestas.
Esta perspectiva modifica también la idea de quiénes participan de una política comunitaria. Los vecinos, los usuarios de los dispositivos y los trabajadores no somos solamente destinatarios o ejecutores de decisiones tomadas en otros ámbitos. Podemos ser parte de la construcción de las estrategias.

En ese sentido, la organización comunitaria permite construir una identidad que tenga relación con el barrio, con quienes lo habitan y con quienes trabajamos en él. Una identidad que no se define desde afuera, sino que se construye a partir del encuentro.

Asociarnos como forma de cuidado

El trabajo intersectorial no es sencillo. Hay escasez de recursos, equipos sobrecargados, distintas formas de organizar el tiempo y diferentes criterios de trabajo. También existen diferencias entre las instituciones y organizaciones que participamos. La integración no elimina esas dificultades. Requiere sostener el espacio a pesar de ellas.

Por eso, una parte importante de nuestro trabajo consiste simplemente en encontrarnos. Compartir una situación, discutir una estrategia, organizar una actividad o recorrer juntos el territorio son acciones que van construyendo confianza y conocimiento mutuo.

Asociarnos puede ser una forma de cuidado porque permite que una institución no tenga que responder sola frente a aquello que la excede. También porque quienes trabajamos en los territorios necesitamos redes para sostener nuestra propia tarea. Una comunidad organizada no reemplaza al Estado ni a los dispositivos especializados. Tampoco resuelve por sí misma las desigualdades o la falta de recursos. Pero puede construir mejores condiciones para que las políticas y las intervenciones tengan una dimensión situada, integral y participativa.

La experiencia de la Mesa Local de Abordaje Comunitario en Salud Mental de Villa Soldati es una experiencia concreta, con sus logros y sus dificultades, que nos permite pensar que hay otra manera de relacionar instituciones, trabajadores y comunidad. Una manera en la que el otro no aparece solamente como aquel a quien derivamos lo que no podemos resolver, sino como alguien con quien podemos construir. Y quizás allí esté una de las claves del cuidado comunitario: entender que hay situaciones que no podemos abordar solos, pero que tampoco tenemos por qué hacerlo.
Nadie se cuida solo.

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HISTORIA NACIONAL

Tres masacres argentinas

19 Agosto 2026

En junio de 1956 el teniente coronel Desiderio Fernández Suárez corre de un lado a otro con sed de vampiro, solo quiere beber sangre. Ya ordenó el fusilamiento de los detenidos en Florida, esos que escuchaban una pelea de box por radio y que detuvieron antes de la medianoche. Los llevaron a la comisaría de San Martín y decidió que, fueran o no conspiradores, merecían la pena de muerte. Si no eran conspiradores contra el gobierno, seguro eran peronistas y eso ameritaba la descarga de balas en el basural de José León Suárez. Esa noche, y las siguientes, habrá más detenciones y fusilamientos en otros escenarios: Lanús, Avellaneda, La Plata, Campo de Mayo, la cárcel de avenida Las Heras.

En agosto de 1972 el oficial Luis Sosa entró al pabellón de la base Almirante Zar fuera de si, cansado de vigilar y con toda la intención de castigar. Lo acompañaban otros oficiales de la Armada que no iban de manera iracunda sino que cargaban sus fusiles como asesinos que iban a concretar su obra más famosa. Era la madrugada y los gritos se mezclaban con los sueños, y la orden a los prisioneros era salir de sus celdas. Cuando los marinos vieron a todos parados en fila, dispararon sus armas automáticas a quemarropa. Diecinueve detenidos recibieron el golpe de la metralla, empujados al interior de sus celdas, heridos de muerte. Tres lograron sobrevivir, e insistieron con la práctica política.

En agosto de 1976 el comisario Carlos Gallone, de uniforme impecable y mirada fría, ordena bajar a treinta detenidos del tercer piso de Coordinación Federal, para trasladarlos a un descampado en las afueras de la ciudad. Otros oficiales participan en la selección de entre numerosos secuestrados alojados allí. Veinte hombre y diez mujeres fueron adormecidos luego de una inyección, bajados a la planta baja, subidos a un camión y trasladados al campo, a sesenta kilómetros. Los bajaron en un descampado cerca de la localidad de Fátima, y rompieron el silencio de la noche con un tiro en la cabeza a cada uno, y si quedaban dudas sobre la intención de ejecutarlos, los dinamitaron. Fernández Suárez ascendió a coronel, Sosa se escondió muchos años en el exterior, y Gallone se hizo famoso con una foto donde abrazaba a una Madre de Plaza de Mayo. Tres masacres ordenadas desde la cúpula del poder, con sus ejecutores implacables que pasaron a la historia como los encargados de cuidar el orden de la civilización occidental liberal y capitalista. En las tres matanzas gobernaban dictaduras, con presidentes de facto, militares de triste fama por su capacidad de entrega del país a potencias extranjeras: Pedro Eugenio Aramburu, Alejandro Agustín Lanusse y Jorge Rafael Videla. Las tres masacres no fueron el capricho de un oficial desquiciado, de un loquito suelto, de un comisario psicópata. Las masacres fueron parte del plan de eliminación que en los tres casos aplicaron los dictadores, los hombres del poder, un plan sistemático para imponer el orden de los cementerios. No eran las primeras masacres, ni serían las últimas. El hilo rojo Entre los numerosos civiles que se levantaron junto al general Juan José Valle contra la dictadura de Aramburu estaban Héctor Juan Pirilo Carnaghi, obrero ferroviario quien, junto a su esposa Haydeé Cirullo, formó parte de la resistencia peronista hasta su muerte. Aunque Carnaghi fue detenido y torturado, esa noche no murió sino que lo mantuvieron un mes preso. El ferroviario y su esposa participaron de diversos marchas, pintadas y actos de sabotajes contra las distintas dictaduras. Carnaghi cayó preso varias veces, sufrió en carne propia los vejámenes en cada cárcel que estuvo y, como consecuencia de esos maltratos a su cuerpo, murió en la década de 1960. Antes tuvo a Carmen, su hija con Haydeé, niña que desde siempre vio a sus padres enfrentarse contra las dictaduras. Carmen era adolescente y participó de la campaña Luche y Vuelve, por el regreso de Perón del exilio. Haydeé empezó a rodearse de jóvenes, entre ellos Dardo Cabo y su grupo, quienes por verla más grande la llamaban Tía Tota. Las dictaduras de Aramburu, Onganía, Lanusse y Videla la persiguieron, pero no la pudieron atrapar. Con la desaparición de compañeros, durante la última dictadura, y cansada de huir de una casa a otra, decidió quedarse en una vivienda de Villa Martelli, esperando a que la buscaran. Carmen, que ya tenía 25 años, era docente y estudiante de abogacía, no pudo convencerla de esconderse y decidió quedarse junto a su madre. Ambas fueron secuestradas por una brigada de la Policía Federal, llevadas al centro clandestino que funcionaba en el tercer piso de Coordinación Federal, y por fin fusiladas en Fátima, el 20 de agosto de 1976. La Tía Tota, que logró eludir el cerco de los fusiladores del ‘56, cayó bajo la nueva generación de terroristas estatales del ‘76.

Carlos Pargas, nació en Gualeguaychú, a orillas del Uruguay, y allí aprendió a querer el río y navegarlo con su velero Vagabundo. Después del secundario fue a La Plata, a estudiar, después se casó y se instaló en Buenos Aires donde consiguió trabajo en el Banco Nación, en Paraguay y Pellegrini, pleno centro. Pronto fue elegido delegado sindical, a la vez que militaba en la JTP. Su hermana menor, Rosa María, también entrerriana, era poeta y heredó de la familia el fervor por la política. Viajó a la gran ciudad para estudiar y a la vez se enroló en el peronismo revolucionario. Por su militancia política, la llevaron a la cárcel de Rawson, bajo la dictadura de Lanusse, donde conoció y novió a la distancia con otro detenido: Alberto Camps. Nunca se tocaron, solo se miraban y mandaban cartitas todos los días, para acortar la distancia, hasta que un día estuvieron cerca y se rozaron los dedos. El 15 de agosto de 1972 Alberto formó parte del contingente que se fugó de la cárcel, aunque no llegó a subir al avión que despegó del aeropuerto de Trelew. A los diecinueve fugados los llevaron a la base almirante Zar, donde una semana después los fusilaron en la puerta de sus celdas. Sobrevivieron tres, entre ellos Alberto, quien quedó herido, se recuperó, y salió en libertad el 25 de mayo de 1973. María Rosa escribió un poema muy sentido cuando supo lo de los fusilamiento. La supervivencia de Alberto le abrió las puertas a una nueva vida, y al quedar libres se casaron. La militancia del matrimonio Camps-Pargas continuó, y a la vez ampliaron la familia con dos hijos: Mariano y Raquel. Cárcel y exilio fue parte de sus vidas en tiempos de democracia y, antes que se instalara la dictadura, volvieron al país de manera clandestina. Él, un FAR que integraba Montoneros, fue uno de los responsable de la Columna Sur.

Carlos Pargas nunca pensó que iba a estar frente a un pelotón de fusilamiento como el que enfrentó su cuñado. La brigada que lo fue a buscar a las oficinas del Banco Nación se lo llevaron frente a la mirada asombrada de todos sus compañeros, quienes no supieron más de él con vida. Primero a Coordinación Federal, y días después a la localidad de Fátima, donde lo ultimaron. La familia Pargas tuvo su primera víctima en agosto de 1976, pero la dictadura se encarnizó con el matrimonio Camps – Pargas, y un año más tarde los secuestran en Lomas de Zamora. Otra vez dos dictaduras, la de Lanusse y Videla, se enlazan a través de un hilo rojo sangre.

Un método sencillo

Sin querer hacer un racconto preciso, a lo largo de más de dos siglos las balas se impusieron a la inteligencia y a la política. Muchas veces olvidamos el fusilamiento de Santiago de Liniers, el hombre que encabezó la reconquista de Buenos Aires un 12 de agosto de 1806; y también echamos al desván de la memoria a Manuel Dorrego, fusilado por los que firmaron de manera secreta la entrega de la Banda Oriental al capitalismo británico. Y ya en el siglo XX podemos mencionar la semana trágica de 1919, las masacres de Santa Cruz en 1920 o la represión en los quebrachales del norte santafesino. En el siglo XX se siguió masacrando a los primeros pobladores de esta tierra con ataques en Napalpí de 1924 o Rincón Bomba de 1947, ambos con uso de aviones para coronar el exterminio. Las armas del Estado al servicio de una represión violenta contra los que el poder señalara como enemigo interno. Y en el siglo XXI, en gobiernos elegidos de manera democrática, tenemos a los 38 asesinados en la rebelión popular en la Plaza de Mayo en diciembre de 2001, o los asesinatos en la Patagonia de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, estos últimos defendían la tierra de los argentinos.

Para que la memoria no sea un cementerio, recuperamos nombres de víctimas, a la vez que no hay que olvidar quiénes son los victimarios de las masacres argentinas, porque hay un hilo que las une. Ese hilo tiene un color antipopular, antinacional, con la oligarquía que actúa como gerentes de colonia, y que responde la orden de los imperios extranjeros que busca la eliminación de todo aquel que luche y se resista.

* El autor escribió El secreto de Fátima. Memoria para treinta olvidos. Pilar. Editorial Sol y Tinta. 2023

Ilustración de Gabriel Assad.

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    River en caída libre
    Derrota de River

River Plate vs Tigre: cuatro derrotas por 0-1 y una crisis que nadie imaginaba en el Clausura 2026

19 Agosto 2026

Hay malas rachas que se explican con facilidad y otras que, por su repetición, terminan convirtiéndose en un problema mucho más difícil de ignorar. River Plate atraviesa una de esas secuencias: perdió 1-0 frente a Barracas Central, volvió a caer 1-0 ante Gimnasia, repitió el mismo resultado contra Rosario Central y terminó nuevamente derrotado por 1-0 frente a Tigre. Cuatro partidos consecutivos, cuatro derrotas y exactamente el mismo marcador.

La rareza estadística llama la atención, pero el problema deportivo resulta todavía más importante. River se mantuvo relativamente cerca en todos esos encuentros y nunca sufrió una goleada que permitiera explicar el resultado mediante una noche completamente descontrolada. Sin embargo, tampoco consiguió marcar el gol necesario para modificar ninguno de esos partidos, y esa repetición empieza a transformar una dificultad ofensiva en una cuestión mental.

Mientras el seguimiento moderno del fútbol convive con datos en vivo, transmisiones, redes sociales y distintas formas de entretenimiento digital, también aparecen servicios como jugabet ballon. Para River, sin embargo, la preocupación inmediata está completamente dentro de la cancha: recuperar el gol y evitar que una serie de derrotas por la mínima termine convirtiéndose en una crisis todavía más profunda.

Cuatro derrotas por 0-1 cuentan una historia diferente a una goleada

Una goleada puede tener explicaciones relativamente claras: una expulsión temprana, un rival extremadamente efectivo, varios errores individuales en pocos minutos o simplemente uno de esos partidos donde prácticamente todo sale mal. Cuatro derrotas consecutivas por 0-1 presentan un diagnóstico distinto.

River no está quedando fuera de los partidos de manera inmediata. Los marcadores indican encuentros que permanecieron abiertos durante buena parte de los noventa minutos, pero el Millonario nunca consiguió encontrar la acción capaz de cambiar el rumbo.

Eso obliga a evitar dos conclusiones demasiado simples. No sería correcto describir cada derrota como una catástrofe cuando la diferencia fue mínima, pero tampoco alcanza con hablar únicamente de mala suerte cuando el mismo patrón aparece cuatro veces consecutivas.

La repetición indica que existe un problema relacionado con la capacidad para transformar posesiones, aproximaciones y dominio territorial en ocasiones realmente claras.

Tigre volvió a confirmar el patrón

La derrota ante Tigre del 8 de agosto aumentó la preocupación porque llegó después de tres partidos con exactamente el mismo desenlace. River volvió a competir, volvió a mantenerse cerca en el marcador y volvió a terminar sin encontrar el gol.

Los resultados oficiales publicados por la Liga Profesional registran el 1-0 de Tigre sobre River y permiten comprobar la continuidad de una secuencia que ya se convirtió en uno de los grandes temas del comienzo del Clausura 2026.

El impacto psicológico de una racha así aumenta con cada jornada. Un equipo puede tolerar perder un partido cerrado, pero cuando el mismo resultado se repite una y otra vez empieza a aparecer la sensación de que cualquier gol recibido será demasiado difícil de compensar.

El problema principal está en convertir dominio en ocasiones

River puede tener la pelota y, aun así, atacar mal. La posesión por sí sola no garantiza profundidad ni remates claros.

Mover la pelota de un costado al otro sin atraer realmente al rival puede generar una sensación de control que no termina transformándose en peligro. Lo mismo ocurre cuando los ataques acaban en remates desde posiciones incómodas o cuando el área está ocupada por muy pocos jugadores.

La clave estará en mejorar la calidad de las llegadas. River necesita encontrar recepciones interiores capaces de obligar a la defensa a salir de su posición, movimientos de ruptura que ataquen el espacio generado y una ocupación del área suficientemente agresiva para convertir las progresiones en oportunidades.

La solución no consiste simplemente en disparar más, sino en rematar mejor.

La sequía puede convertirse rápidamente en un problema mental

Cuando un equipo acumula varios partidos sin marcar, cada ocasión empieza a sentirse más importante de lo normal. El delantero puede intentar definir demasiado rápido, el mediocampista puede forzar un pase que necesitaba unos segundos adicionales y el equipo completo puede comenzar a atacar como si cada posesión tuviera que resolver inmediatamente toda la crisis.

Ahí aparece el verdadero peligro.

La ansiedad acelera acciones que necesitan pausa, separa líneas y provoca que demasiados futbolistas intenten ocupar simultáneamente la misma zona. El resultado puede ser paradójico: cuanto más desesperadamente busca River el gol, más difícil resulta construir una ocasión limpia.

Salir de esa dinámica exige recuperar orden antes que espectacularidad.

Cómo romper una sequía sin jugar desesperado

River necesita amplitud para estirar al rival, paciencia para mover su estructura y una aceleración clara cuando finalmente aparece el espacio.

El primer gol que rompa la racha no tiene por qué llegar mediante una combinación extraordinaria. Puede aparecer después de un rebote, una segunda jugada, una pelota parada o una acción sencilla ejecutada correctamente.

En momentos como este, la belleza de la jugada importa mucho menos que recuperar la confianza frente al arco.

Una vez que el equipo vuelva a marcar, es posible que determinadas decisiones comiencen a fluir con mayor naturalidad. El pase que hoy parece demasiado arriesgado puede ejecutarse con mayor calma y el delantero puede dejar de sentir que cada remate representa una obligación.

River vs Argentinos ya vale mucho más que tres puntos

El próximo encuentro frente a Argentinos Juniors aparece cargado de una presión adicional. En condiciones normales sería un partido importante dentro de la zona, pero después de cuatro derrotas consecutivas sin marcar se transforma en algo más profundo.

River necesita sumar, naturalmente, aunque también necesita romper la barrera del gol.

El primer tanto después de semejante racha puede modificar inmediatamente la energía del equipo, incluso antes de saber si termina ganando. Liberarse de ese cero puede cambiar la forma de circular, presionar y tomar decisiones.

El desafío estará en evitar que esa necesidad se convierta en desesperación. Intentar marcar durante los primeros diez minutos a cualquier precio puede generar espacios para Argentinos y aumentar todavía más el nerviosismo.

Si River marca primero, el partido puede cambiar emocionalmente

El valor del primer gol será especialmente grande frente a Argentinos porque no solamente modificará el marcador, sino que romperá una repetición que ya condiciona la conversación alrededor del equipo.

Un River que consigue adelantarse puede empezar a jugar con mayor libertad, recuperar agresividad y dejar de interpretar cada llegada rival como una amenaza capaz de decidir el encuentro.

Los pases pueden soltarse, las posiciones pueden mantenerse con mayor confianza y la presión puede ejecutarse con menos ansiedad.

Si el cero se prolonga durante mucho tiempo, en cambio, el equipo deberá demostrar madurez para evitar que el reloj se convierta en otro rival.

El Monumental también tendrá un papel importante

En un club de la dimensión de River, cuatro derrotas consecutivas no pasan inadvertidas. El estadio puede comenzar el encuentro con expectativa, transformarse en impaciencia después de una ocasión desperdiciada y recuperar energía inmediatamente después de una presión coordinada o un remate peligroso.

La relación entre equipo y tribuna será importante.

River no necesita dominar desde el primer segundo para conectar con su público, pero sí debe transmitir que existe una idea. Una salida limpia, una recuperación intensa o una secuencia ofensiva bien construida pueden cambiar rápidamente el ambiente.

El equipo alimenta al estadio y el estadio devuelve esa energía. En una racha negativa, controlar esa relación puede ser fundamental para no terminar jugando simultáneamente contra Argentinos y contra la propia ansiedad.

La pelota detenida puede ser una vía para desbloquear el problema

Cuando el juego abierto no fluye, las acciones a balón parado ofrecen una forma diferente de generar peligro.

Un córner bien trabajado puede crear una ocasión sin necesidad de superar varias líneas mediante circulación. Una falta lateral puede colocar la pelota directamente en una zona donde un duelo o un rebote modifiquen el marcador.

Para River, estas acciones deberían adquirir una importancia especial mientras intenta recuperar confianza ofensiva.

Los movimientos al primer y segundo palo, los bloqueos permitidos y la ocupación del rebote pueden convertirse en herramientas capaces de romper un encuentro cerrado.

En una fase donde cada detalle pesa, el balón parado deja de ser un recurso secundario.

La defensa no debería convertirse automáticamente en la culpable

Una secuencia de cuatro derrotas suele provocar una crítica general sobre todas las líneas, aunque los marcadores ofrecen una historia bastante específica.

Perder cuatro veces por 1-0 no describe una defensa completamente descontrolada. River está recibiendo la diferencia mínima y manteniendo los partidos relativamente abiertos.

Eso no significa que el funcionamiento defensivo sea perfecto, pero sí que la solución no pasa necesariamente por protegerse mucho más.

Si el miedo a recibir otro gol lleva al equipo a atacar con menos futbolistas, la sequía puede profundizarse. River necesita conservar suficiente equilibrio defensivo sin sacrificar presencia ofensiva.

La defensa comienza también con una buena posesión

La manera de atacar condiciona directamente la manera de defender.

Si River pierde la pelota con distancias cortas y jugadores bien ubicados, puede presionar inmediatamente y reducir la posibilidad de una transición. Si la pierde cuando todo el equipo está desordenado, cada recuperación rival puede convertirse en una amenaza.

Por eso, mejorar la circulación ofensiva también puede ayudar a la defensa.

Un ataque estructurado no solamente genera mejores ocasiones, sino que deja al equipo preparado para reaccionar cuando la jugada termina.

La presión tras pérdida tiene que ser colectiva

Una de las herramientas más útiles para River puede ser recuperar rápidamente después de perder, especialmente cuando ya está instalado cerca del área rival.

Sin embargo, esta presión necesita coordinación.

Si un jugador salta solo mientras sus compañeros quedan demasiado lejos, el rival puede superarlo mediante un único pase. Cuando varias líneas reaccionan juntas, el espacio disponible se reduce y aumentan las posibilidades de recuperar cerca de la portería contraria.

La diferencia entre intensidad y desorden será fundamental.

El problema no se resuelve acumulando delanteros

Después de varios partidos sin marcar, puede aparecer la tentación de llenar el equipo de jugadores ofensivos. Esa decisión puede tener sentido en determinados momentos, pero no resuelve automáticamente la calidad de las ocasiones.

Más delanteros no ayudan si todos reciben de espaldas, ocupan la misma zona o esperan centros previsibles rodeados por defensores.

River necesita crear mejores condiciones antes del remate.

Eso implica utilizar correctamente la amplitud, generar movimientos de arrastre, atacar el espacio entre lateral y central y conseguir que más jugadores lleguen al área desde diferentes alturas.

La última decisión está pesando demasiado

Una mala racha ofensiva puede provocar que cada jugador intente resolver individualmente cuando llega cerca del área.

El pase que debería continuar la jugada se transforma en un remate apresurado, mientras una situación de uno contra uno termina en una acción forzada porque el futbolista siente que necesita producir algo inmediatamente.

River tendrá que recuperar confianza también en la decisión colectiva.

Una ocasión clara suele construirse mediante varias elecciones correctas antes del último toque.

El rebote puede ser tan importante como el primer remate

Cuando un equipo atraviesa una sequía, también necesita aumentar la cantidad de futbolistas preparados para atacar segundas jugadas dentro y alrededor del área.

No todas las ocasiones terminan con un remate limpio. Muchas se generan después de un despeje incompleto, una atajada o una pelota dividida.

Llegar con suficiente presencia permite convertir esos rebotes en nuevas oportunidades.

River necesita que sus ataques no terminen inmediatamente después del primer intento.

La paciencia no significa jugar lentamente

Uno de los errores habituales consiste en confundir paciencia con circulación sin profundidad.

River necesita tener calma para construir, pero también reconocer el instante exacto en que debe acelerar.

Cuando un rival abandona su posición, cuando aparece una recepción entre líneas o cuando un lateral queda aislado, el cambio de ritmo debe ser inmediato.

La combinación correcta entre pausa y aceleración puede resultar mucho más efectiva que mantener siempre la misma velocidad.

River vs Vélez aparece inmediatamente después

El calendario no ofrece demasiado tiempo para construir una recuperación. Después del duelo frente a Argentinos aparece River vs Vélez el 23 de agosto, un partido que puede adquirir significados completamente diferentes dependiendo de lo que suceda antes.

Si River rompe la racha y consigue ganar, el enfrentamiento con Vélez puede funcionar como una oportunidad para confirmar una reacción.

Si el problema continúa, la presión aumentará todavía más y cada minuto sin marcar comenzará a acumular un peso adicional.

Por eso, la salida de esta situación debe entenderse como un proceso y no como una única tarde.

Una victoria puede liberar, pero River necesita continuidad

Después de cuatro derrotas, cualquier triunfo tendría un impacto enorme. Sin embargo, el verdadero indicador de recuperación aparecerá cuando el equipo sea capaz de repetir comportamientos positivos durante varios encuentros.

Volver a marcar es el primer paso. Después necesita mantener concentración defensiva, construir ocasiones similares y conseguir que las mejoras no dependan exclusivamente de un momento individual.

Una victoria aislada puede reducir la presión. Una serie positiva puede modificar realmente la temporada.

Qué debería mostrar River en el próximo partido

Más allá del marcador, existen varias señales que permitirán medir si el equipo está encontrando una salida.

La primera es la capacidad de generar ocasiones dentro del área y no únicamente remates lejanos.

La segunda es la reacción después de cada pérdida. River necesita recuperar rápido o, cuando eso no sea posible, reorganizarse sin quedar expuesto.

La tercera será la paciencia cuando el gol no llegue inmediatamente. Si el equipo mantiene su estructura incluso después de varias oportunidades desperdiciadas, estará demostrando una evolución mental importante.

El primer remate claro puede cambiar el ambiente

Después de una racha negativa, el estadio necesita señales que permitan creer que el partido será diferente.

Una ocasión clara puede modificar el ruido del Monumental incluso antes de que llegue el gol.

El equipo debe intentar construir esos momentos mediante acciones reconocibles, no mediante una sucesión de intentos desesperados.

Cuando la tribuna percibe que el equipo está llegando con sentido, la ansiedad puede transformarse en apoyo.

River no necesita una revolución completa

Cuatro derrotas consecutivas generan inevitablemente preguntas sobre nombres, estructura y decisiones, aunque los marcadores no describen un equipo completamente destruido.

River se ha mantenido a un gol de distancia en todos los encuentros. El problema parece estar más relacionado con transformar dominio en situaciones claras y recuperar confianza para finalizar.

Eso no significa minimizar la crisis, sino diagnosticarla correctamente.

Cambiar todo puede generar todavía más desorden cuando quizá el equipo necesita mejorar varios mecanismos concretos.

El margen pequeño puede ser una oportunidad

La paradoja de esta serie es que River está acumulando un problema enorme mediante derrotas muy estrechas.

Precisamente por eso, la recuperación también puede comenzar mediante cambios relativamente pequeños.

Un gol puede romper la sequía, una victoria puede reducir la presión y dos buenas actuaciones consecutivas pueden modificar completamente la conversación.

El fútbol argentino tiene esa capacidad para transformar rápidamente el clima alrededor de un equipo.

La crisis existe, pero todavía puede cambiar de dirección

Cuatro derrotas seguidas no pueden tratarse como una simple casualidad. River necesita resultados y necesita marcar.

Al mismo tiempo, los 0-1 repetidos muestran que los partidos continúan estando relativamente cerca y que no es necesario reconstruir todo desde cero para volver a competir.

El desafío es convertir esa cercanía en puntos.

La diferencia entre una derrota por la mínima y un empate puede ser una sola jugada. La diferencia entre ese empate y una victoria puede aparecer inmediatamente después.

River necesita volver a asociar el área rival con confianza

La dimensión mental será uno de los grandes desafíos. Después de tantas jornadas sin marcar, el área rival puede empezar a sentirse como un lugar donde cada decisión tiene demasiado peso.

El equipo necesita recuperar naturalidad.

Eso puede aparecer mediante una jugada preparada, un rebote o una acción aparentemente sencilla. Una vez roto el bloqueo, la relación con el gol puede cambiar rápidamente.

El objetivo inmediato no debería ser producir una obra perfecta, sino reconstruir la confianza mediante buenas decisiones repetidas.

Conclusión: cuatro 0-1 consecutivos obligan a reaccionar, pero no a destruirlo todo

River Plate atraviesa una secuencia tan extraña como dolorosa: cuatro derrotas consecutivas por 1-0 frente a Barracas Central, Gimnasia, Rosario Central y Tigre. El resultado se ha repetido tanto que ya dejó de ser una coincidencia estadística para convertirse en la gran pregunta deportiva del inicio del Clausura 2026.

El equipo necesita recuperar el gol, aunque la respuesta no debería ser simplemente atacar con más desesperación. Mejor circulación, mayor presencia dentro del área, una presión tras pérdida coordinada y un uso más efectivo de la pelota parada pueden ayudar a convertir partidos cerrados en resultados diferentes.

Argentinos Juniors representa ahora la primera oportunidad para romper esa barrera, mientras Vélez aparece inmediatamente después como una nueva prueba de continuidad. River no necesita resolver toda la temporada en un solo partido, pero sí necesita demostrar que puede escapar del patrón antes de que la acumulación de derrotas termine condicionando todavía más su juego.

En jornadas cargadas de fútbol, algunos aficionados también combinan el seguimiento deportivo con alternativas de entretenimiento digital como gold party. Para River, sin embargo, el objetivo inmediato es mucho más concreto: volver a marcar, volver a ganar y conseguir que cuatro resultados idénticos sean recordados como una mala racha que logró detenerse a tiempo.

 

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    Luis Caputo-Javier Milei
    (Foto: Facebook Javier Milei)

En Gran Bretaña, el país elogiado por Milei, 120 millonarios pidieron pagar más impuestos

18 Agosto 2026

En un breve cable, que aparece en días pasados en un matutino de la Ciudad de Buenos Aires especializado en temas económicos, hay una referencia a la política impositiva que un grupo de ciudadanos de Gran Bretaña expone como necesaria de adoptar en una eventual reforma del sistema impositivo inglés.

Hay un estrato de altos ingresos en la economía británica que abonan anualmente suculentos montos de dinero para cumplir con sus obligaciones impositivas. Reunidos seguramente en alguno de esos pubs, tan celebrados por la cinematografía y la literatura inglesa, un grupo de ellos resolvió –y luego lograron mucho más adhesiones, hasta llegar a cien individuos- pedir al nuevo gobierno inglés que encabeza el laborista Burnham que imponga impuestos más altos a las mayores fortunas del país. Y afirman rotundamente: “Nos lo podemos permitir”. O sea, están en condiciones de afrontar un sistema impositivo que los grabe especialmente por su capacidad de pago, sin dañar su existencia, sin reducir su nivel de vida, sin afectar su futuro.

Entre las 120 firmas de la carta que lleva por título “orgullosos de pagar” y que fue promovida por el grupo que comenté antes, “Patriotas Millonarios”, solo reconozco a un exfutbolista muy famoso en su momento, Gary Lineker, que firma encabezando la petición junto a un cineasta que fue el productor de una película muy vista en el mundo, “Nottingham Hill”, y un productor musical cuyo apellido es Eno, y cuyo curriculum desconozco. ¿Qué solicitan estas 120 personas que son muy ricas y que tienen que afrontar impuestos elevados? Que el nuevo gobierno propicie un aumento, no una disminución de impuestos.

Estamos leyendo cotidianamente reclamos en la Argentina de grandes empresarios, por ejemplo los que cultivan soja y maíz, y que se han convertido en gente muy enriquecida, que dicen que si no le bajan los impuestos corren el peligro de convertirse en el futuro en habitantes de la calle. Es una paradoja que estoy planteando, pero que luce así cuando uno lee las notas que elevan pidiendo que se eliminen las retenciones. Y por el contrario aquí estos 120 “millonarios”, como los denomina el diario matutino, alegan enfáticamente “queremos que nos pongan impuestos.” Nos lo podemos permitir. No estamos hablando de los impuestos a los que madrugan y van a trabajar cada día por un sueldo, sino de los más ricos, cuyos ingresos se derivan de la riqueza que poseen.” Este concepto es fundamental en la petición. Marca el criterio con el que se debe considerar a un sistema tributario justo y equitativo: El que más tiene, más paga. Y más aún si hay, como en Gran Bretaña y sin duda la enorme mayoría de los países, incluido especialmente el nuestro, deficiencias notorias en la prestación de servicios imprescindibles a la población, como la salud y la educación, para dar un ejemplo. Quienes más capacidad de pago tienen, porque están en la cúpula de los que reciben ingresos fruto de la acumulación de riquezas propias en la historia reciente, o aún en la historia antigua, como seguramente lo serán los que poseen tierras en ese país, enfrentan a la opinión pública no con un pedido de disminución de la carga, sino alegando que están en condiciones y que creen justo –una palabra muy vilipendiada hoy en día por el gobierno argentino-, creen que es un acto de justicia social que le aumenten los impuestos.

¿Qué dirá el presidente Milei al respecto? ¿Cómo juzgará la conducta de que aquellos que tienen más recursos afirmen que están en condiciones de pagar aún más impuestos, porque son conscientes que la sociedad le debe mayores recursos públicos a los que no tienen para pagar impuestos, y necesitan servicios imprescindibles para sobrevivir? Parece ser una muy loable petición que sería bueno plantearla aquí en la Argentina. Dicen y detallan, para cerrar esta parte de mi exposición, que los impuestos que ellos piden que se aumenten servirían para la creación de empleos sostenibles, mejores hospitales y cuidados sociales, ayudas a pequeños emprendedores, etc.

Estamos en presencia entonces de una novedad que vale la pena incluir en el calendario electoral argentino del año que viene. Qué bueno sería que los nombres ilustres de la oligarquía terrateniente de la Provincia de Buenos Aires o de los dueños de bancos, o de los grandes vendedores de soja y maíz al mercado mundial, etc. salgan a decir en voz alta: “Argentinos, queremos pagar más, porque hemos visto gente que vive muy mal, o que tiene sueldos públicos muy bajos, o que requiere ayuda en su estado de salud o en su vivienda”. El estado alega que no hay plata. Sí, Sr. Milei, hay plata. La tienen los más ricos. Ponga más impuestos que es lo que corresponde en un acto de perfecta justicia social.

El índice de precios y las tres mentiras

El jueves 13 el INDEC dio a conocer el nuevo Índice de Precios al Consumidor correspondiente al mes de julio pasado.

Según la información oficial el Índice resultó ser el 2,1% de aumento por sobre el valor del mes de junio, lo que supuso un cambio de tendencia respecto de los tres meses anteriores, volviendo a valores encabezados por la cifra “2”. Tal circunstancia supuso que el valor interanual alcanzó el 33,6%, un valor por demás elevado luego de 2 años y medio del actual gobierno. Los alimentos y bebidas aceleraron tras el 1,3% de julio, sin que ningún factor causal inesperado haya sido responsable de tal fuerte alza. La consultora LCG, muy respetada en él ambiente de la City porteña, indicó que “la inercia todavía resulta muy difícil de domesticar” al comentar los datos, remarcando, como decimos previamente, que ningún acontecimiento extraordinario justificó tal incremento para el rubro alimenticio, de un monto 60% mayor de un mes al siguiente.

Pero el índice del 2,1 es mentiroso si se los contrasta con la realidad.

En primer lugar el indicador del INDEC sigue tomando como base del patrón promedio de consumo de todo el país a la detectada para el año 2004, descartando su ajuste correspondiente cuando el INDEC ya cuenta con la actualización del año 2018. El Gobierno descarto realizar esta actualización a la que había comprometido oportunamente que se efectuaría al inicio del año 2026. Dado que los gastos en servicios aumentaron mucho más que los del resto de los consumos (las tarifas de los servicios públicos se incrementaron entre tres a cuatro veces más que el resto de los consumos), el IPC nacional que informó el INDEC es mentiroso. Acorde con la consultora citada, si se adoptara, como sería lo correcto y verdadero, el esquema promedio del gasto de los hogares acorde al relevamiento del año 2018, el IPC de julio se habría elevado en realidad un 2,5 %, o sea un 20% más que la información de junio.

Entonces el dato es a sabiendas mentiroso. Pero hay una segunda mentira. Ya estamos en el año 2026 y, como apuntamos más arriba, los incrementos en las tarifas deberían ajustarse acorde con el patrón de consumos respecto incluso del de 2018 pues han pasado siete años y el INDEC tendría que elevar el peso relativo de los gastos en servicios públicos. Y una tercera evidencia de que la información es mentirosa la dan los números de la actualización oficial del mismo Indec acerca de los montos de la Canasta Básica Total que la institución realizó, que resultó para una familia tipo promedio de cuatro integrantes calculada para el Gran Buenos Aires en un monto de gastos necesarios de $1,564.716. Con esta erogación la familia tipo analizada tiene un límite mínimo para superar la pobreza, y resulto ser un 2,2 % más elevada que el mes anterior. Si en cambio se adopta la medición de la Canasta Básica Alimentaria que el INDEC calculó para julio, el monto de los egresos de la misma familia tipo de cuatro integrantes marcó un piso de $708.016 para no caer en la indigencia, lo que supuso un aumento del 2,6% con respecto a junio. Estos datos oficiales descubren la tercera mentira del INDEC con respecto al IPC de julio, falsedad que salta a la vista por el cálculo del mismo INDEC, que resulta alarmante en términos de los egresos necesarios para alimentarse dignamente como piso para la unidad familiar adoptada a los efectos de no caer en la indigencia.

¿Cuál sería entonces un dato verdadero y no falso como el informado? Es imposible saberlo, porque las mentiras se acumulan y una desmiente a la otra, pero de lo que estamos seguros es que el IPC informado es falso de toda falsedad. Con un agravante. En el programa mensual de gastos de los sectores sociales más vulnerables, esta desinformación adquiere mayor relevancia, dado que en dicha programación los pagos de los servicios representan un peso muy grande en las erogaciones de los hogares respectivos. Lamentablemente esta circunstancia reduce la disponibilidad en dichos hogares de los gastos cotidianos, como por ejemplo los alimentos que, como vimos, en la realidad han crecido en montos a afrontar por cada familia mucho más que lo que consigna el IPC del Indec.

La acumulación de todas las circunstancias apuntadas torna consecuencias muy dolorosas a los presupuestos a afrontar por la mayoría de la población para su subsistencia.

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    Papa León
GLOBALIZACIÓN EN CRISIS

León XIV, la "batalla cultural" y el nuevo orden internacional

18 Agosto 2026

Oportunamente, en «El Nuevo, "Nuevo Mundo"» (BAE Negocios, 22-10-2018), se inició el análisis del "Cambio Civilizatorio" que vive la humanidad toda.

Posteriormente, en «El Nuevo Orden Internacional (NOI)...» (BAE Negocios, 21-05-2023), se precisó que, en sus orígenes Occidente es: "un conjunto de países de varios continentes, cuyas lenguas y culturas tienen su génesis principal en Europa", pero al tratarse en lo simbólico de un "icono"[i], su alcance es más vasto y complejo.

En ese entorno, fueron las religiones judeocristianas, las que al construir Cultura[ii], lo crearon y plasmaron con Principios y Valores que permitieron su existencia, superando lo meramente geográfico y constituyendo un conjunto visualizable.

Sin embargo, el mundo no se totalizó y se dividió, prácticamente, en dos grandes bloques: Oriente y Occidente.

Ello intentó zanjarse (luego de la caída del Muro de Berlín y con el "telón de fondo", del fallido concepto, del "Fin de la Historia"[iii]), mediante la instrumentación de una pretendida "Globalización Hegemónica", pero finalmente lo único que se consiguió, fue cuestionar los elementos fundantes de su identidad.

Al mismo tiempo, comenzaba a pavimentarse un camino, a la postre exitoso, distinto, que al edificarse sobre otras premisas (con una moral comprometidamente social) auspiciará en la "Comunidad" (contrario sensu a la especulación como "acumuladora" del Capital), "la virtud" de la Producción y el Trabajo.

Así, en definitiva, el recientemente consolidado Nuevo Orden Internacional (NOI) se constituye en una opción remediadora, capaz de relanzar un "Occidente Ampliado", que ecuménicamente puede (y debe) incluir, también, al Islam.

Ahora bien, como todo proceso de cambio, la conformación de este "Mundo poliédrico", donde los Pueblos son los Sujetos de la Historia y florecen los nacionalismos, ha llegado el tiempo de incorporar: la "Misericordia" y la "Sanación" al arsenal de herramientas que utilizan las Naciones mientras se perfeccionan, coordinan y completan su tránsito.

En este marco, es que se inscribe, con precisión, un extraordinario acontecimiento en curso[iv] : la llegada a Nuestro País del "Conductor Espiritual" de un tercio de los Habitantes del planeta y "Piedra Angular" del Ecumenismo que entrelaza el conjunto de religiones monoteístas...

Su Santidad León XIV

Visita de un Papa, embebido del "Espíritu Sanmartiniano" (que habilita la esperanza de un encuentro trascendente con los Pueblos del Subcontinente), transformado en conductor (de uno de los "ejércitos" en contienda de la "Batalla Cultural"), que "desenvainó su espada" y "ordenó combate" a través de una magistral pieza: su Encíclica "Magnifica Humanitas".

En ella define con precisión el "Teatro de Operaciones": la Inteligencia Artificial (IA) e invita a no negarla sino, por el contrario, a vivirla con plena responsabilidad.

Para logarlo y como ya se reflexionó en su relación con «... el Bien Común» (BAE Negocios 14-06-2026), retoma "las enseñanzas de la construcción de "La Torre de Babel". El acometido parece imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección. Sin embargo, el proyecto esconde un profundo engaño, es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización. El resultado que se obtiene no es la unidad, sino la dispersión. Sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios".

O, por el contrario, "la reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de Nehemías, donde el relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el Pueblo: sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos, incluso antes que las piedras".

A su vez, sobre este enfoque general, pero ahora reflexionando sobre lo particular (el caso específico de la región), es muy útil incorporar las enseñanzas de Francisco, de feliz memoria, quien el 13 de Diciembre de 2014[v] y con relación a Iberoamérica precisó: "...se deben construir nuevos Modelos de Desarrollo Económico que conjuguen:

· tradición cristiana y progreso civil,

· justicia y equidad con reconciliación,

· desarrollo científico y tecnológico con sabiduría humana,

· sufrimiento fecundo con alegría esperanzadora,

Donde se definen con cierta precisión...

Los modelos en pugna

En los extremos[1]:

· uno sostiene la Globalización de un mundo sin trabajo

y

· el otro, un Nacionalismo de los pueblos, donde todo aquel que lo desee obtendrá su empleo.

El primero se basa en la promoción de actividades extractivas y tecnológicas de muy baja absorción laboral, por lo que debe ser complementado por subsidios que mantengan a la población en condiciones de subsistencia.

El segundo, para que prospere, necesita políticas apropiadas en todos los frentes, ya sea la producción, la comercialización (mayorista y minorista) o el pleno empleo.

Un aspecto esencial es el desarrollo industrial, que tendrá que compatibilizarse con el rendimiento superior de las actividades extractivas por unidad de capital aportado.

Resulta claro que en este debate no solo se ponen en juego las variables económicas, sino que se enfrentan concepciones humanistas y comunitarias diametralmente opuestas.

Finalmente, es una lid imprescindible e imposible de soslayar.

¡Que Dios cubra con su manto protector a los Todos los Pueblos del Mundo!

Nota publlicada originalmente en portal BAE Negocios.

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch.

[1] Naturalmente, por construcción de los cuadrantes se derivan, también, dos modelos mixtos. El primero valoriza el trabajo pero, a la par, el aceptar la Globalización implica, en la práctica, su destrucción en el tiempo. El segundo descree del trabajo pero sostiene el concepto de cierta independencia económica en el quehacer nacional.

[i] Icono: signo que mantiene una relación de semejanza con lo representado.

[ii] Se privilegia entre las definiciones de Cultura aquella expresada por el Presidente Perón en un homenaje a Cervantes en 1952: «Cultura es la acción del hombre sobre la Creación».

[iii] Fukuyama, F. (1992). El fin de la historia y el último hombre. Editorial Planeta.

[iv] Por aquello de que "al éxito se lo concibe, se lo prepara, se lo organiza, se realiza y se explota".

[v] Homilia en ocasión de la festividad de Guadalupe, en San Pedro, Ciudad del Vaticano.

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Infografía
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    Jorge Macri
MACRISMO EXPLÍCITO

Ajuste y despidos en CABA: Jorge Macri pone en marcha una licitación para privatizar el sistema de reciclado

18 Agosto 2026

Las 12 cooperativas que se dedican al reciclado urbano de la Ciudad de Buenos Aires convocan este miércoles 19 de agosto a una marcha en defensa de su espacio laboral.

Más de 7.000 familias de recicladores corren el riesgo de quedarse sin su sustento básico porque el Gobierno de Jorge Macri puso en marcha una licitación con la que busca privatizar un sistema de reciclado con inclusión social que funciona bien y que fue organizado por los cartoneros hace 20 años.  "Ese esfuerzo no se negocia. El trabajo de las cooperativas se defiende en las calles", sostuvieron desde las organizaciones como consigna de movlización.

La marcha cartonera es este miércoles 19 de agosto, a las 11 horas en Higiene Urbana, Tte. Gral Juan Domingo Perón 2941.

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    Sancor

Comunicado de ATILRA por la quiebra de Sancor

18 Agosto 2026

Se sostiene con frecuencia que los tiempos de la justicia no son los de la sociedad, en alusión al que insumen los procesos legales para dar una respuesta.

En el caso de la ex cooperativa SanCor CUL, nos encontramos a nueve años desde que comenzara a adeudar salarios al personal -situación jamás regularizada-, a un año y medio de la apertura concursal, y a cuatro meses del dictado de quiebra por pedido de la propia empresa, sin que aún se haya logrado un pronunciamiento de fondo firme que permita liquidar los bienes y abonar a los acreedores, PESE A LA EXISTENCIA DE MÚLTIPLES OFERENTES QUE ADQUIRIERON LOS PLIEGOS LICITATORIOS DISPUESTOS A INVERTIR PARA REACTIVAR LA PRODUCCIÓN Y SUMINISTRAR OCUPACIÓN EFECTIVA. 

La prolongada demora en la reactivación total de las plantas de la ex cooperativa SanCor, está provocando un daño pecuniario y social irreparable, tanto a los trabajadores y sus grupos familiares, como al resto de los acreedores. 

Compañeros que, además de la falta de trabajo, fueron también legalmente excluidos por parte la Superintendencia de Servicios de Salud, de la cobertura asistencial que brinda nuestra Obra Social, siendo dramática la situación de todos, incluida la tragedia de aquellos que se acogieron al Retiro Voluntario Anticipado y se encuentran a la espera de la liquidación para cobrar sus acreencias.  

Durante este largo tiempo, con recursos propios y un gran esfuerzo, ATILRA brindó contención y asistencia solidaria que hoy se encuentra agotada, enfrentándose las y los compañeros a las puertas del hambre, la desesperación, el descontrol y la anarquía.

Comprendemos los tiempos de la justicia como también comprendemos los tiempos que necesitan los oferentes para tejer sus respectivas alianzas, -al margen de aquellos que especulan con el hambre y la necesidad, apuntando a impedir la continuidad del proceso-.

Seguramente también comprenderán que no permaneceremos de brazos cruzados, y la necesidad de marchar, manifestarnos y peticionar, realizando, con el conjunto de las y los trabajadores de toda la actividad, las acciones legales sindicales previstas en el Art. 14 BIS de nuestra Constitución Nacional.

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    Debate sobre el sable
    Debate sobre el sable

¿Cómo trabajar la historia del Libertador San Martín desde las aulas?

18 Agosto 2026

Se cumplieron 176 años de la muerte del General San Martín, pero algunas preguntas siguen siendo difíciles de responder cuando repasamos su historia. ¿Por qué regresó a América luego de haber vivido y luchado en Europa durante toda su vida? ¿Por qué se dice que respondía a intereses británicos? ¿Qué era exactamente una Logia? ¿Por qué murió en la pobreza? ¿Por qué momento se convirtió en héroe? Este artículo, dirigido a docentes de todos los niveles, invita a problematizar esta fecha desde las aulas y hacia toda la comunidad educativa.

José de San Martin fue un hombre comprometido, audaz y altruista. Puso el proyecto colectivo por delante de la ambición personal. Dedicó su vida entera a la política como posibilitadora de la concreción de las causas que consideraba nobles. No descansó en el goce de sus privilegios. Entendió como pocos el funcionamiento de la política en Sudamérica: a espaldas del pueblo nada, junto al pueblo todo. Sabía que el apoyo de los sectores subalternos, no solo el de la clase dirigente, era condición indispensable para concretar cualquier proyecto político transformador, emancipatorio e igualitario.

Se trata de un personaje histórico pocas veces discutido por la historiografía, no sólo por haber sido empoderado por la pluma liberal de Bartolomé Mitre. Podemos pensar que esto también se debe a que su participación en el escenario americano fue de corta duración, apenas 10 años durante el período independentista. Además, su exilio a Europa -que llega a su fin en Boulogne Sur Mer-, lo mantuvo alejado de las disputas facciosas más lascivas del Río de la Plata, cuyos personajes disidentes al proyecto centralista porteño han quedado por mucho tiempo en el panteón de los “malditos" de la historia argentina.

La difícil tarea de humanizar al “Padre augusto del pueblo argentino, héroe magno de la libertad”. ¿Padre de la patria? ¿Valiente soldado? ¿El mejor compañero? ¿marido ejemplar? ¿Padre amoroso? ¿Señor en la guerra, por secreto designio de Dios?

El mayor desafío para el abordaje de este tipo de efemérides es cómo proponer desde las Ciencias Sociales una mirada deconstructora, que observe, analice y comprenda a estos actores sociales desde sus claroscuros, matices, temores, contradicciones, ambigüedades y falencias. Una perspectiva que parta desde el presente pero que no olvide las diferencias culturales, políticas y de género existentes hace 200 años. Una mirada que problematice y que humanice a nuestros próceres, pero que evite juzgar moralmente con la vara del presente.

Si queremos despertar interés y empatía en nuestros y nuestras estudiantes, podemos tender puentes que ofrezcan la posibilidad de humanizar a este personaje que, si bien fue excepcional en muchos aspectos, también tuvo miedos, incertidumbres y fragilidades. A medida que entronizamos a ciertos patriotas, viejo resabio de la historiografía liberal y del entramado patriarcal, coartamos la posibilidad de que niños, niñas y adolescentes avancen en un análisis propio y en una construcción identitaria que pueda acercarlos a estos referentes. Que posibilite e invite a imitar las cualidades que les resulten válidas, a animarse a participar y comprometerse con las causas sociales más sensibles y a oponerse a las que consideren injustas. Para este fin, una estrategia para trabajar en el aula podría estar relacionada a pensar cuales son las cualidades atribuidas a San Martín que pueden continuar siendo valoradas hoy en día y cuáles no. Su austeridad a lo largo de su vida y tan clara en su vejez, por ejemplo ¿podría ser una de ellas? Su falta de ambición económica fue representada y destacada en numerosas oportunidades. En diferentes películas, en sus memorias y cartas y en la muestra estable de su habitación restaurada el Museo Histórico Nacional. Y este es uno de los valores que en política y particularmente en la actualidad, parecería ser fundamental a la hora de colocar a los próceres en el panteón de los benditos. ¿Qué piensan nuestros estudiantes sobre este atributo? ¿también lo piensan de esta manera?

Detenernos a pensar en sus gustos e inclinaciones personales, más allá de su carrera militar y política, tal vez podría ser otro recurso que interese a nuestros y nuestras estudiantes. Alumno de Fernando Sor, reconocido guitarrista y compositor español, San Martín desarrolló un gran interés por la música. Además de ser aficionado a la guitarra, consideraba que la música era fundamental para sus tropas al momento de las batallas y de esta manera se convirtió en pionero de la música militar local. Tal como afirma Manuel Belgrano en correspondencia en 1814, la música era uno de los rasgos distintivos en la estrategia militar de San Martín: “Los del usted se han portado conservando su lugar con toda formación y a son de clarín, siendo la admiración de los nuestros”.

Su vida en un mundo extraño

Tal como trabajamos día a día en las aulas, tener en cuenta el contexto internacional se torna fundamental para estudiar la praxis política de estos personajes históricos. San Martín cumplió un rol fundamental como militar, como político y como referente social de un mundo convulsionado por sucesos históricos trascendentales entre los que se destacan la Ilustración, la Revolución Francesa, el Imperio Napoleónico, las revoluciones antiabsolutistas en América, la Santa Alianza y los diversos intentos de organización nacional. Como militar, su saber profesional le permitió desempeñar un papel decisivo en tareas como la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, la conducción del Ejército del Norte y la preparación de su plan continental: liberar a Chile y de allí embarcarse hacia el Perú y terminar con el poder realista en Lima.

Como político, participó orgánicamente del armado de estrategias y tácticas trascendentales, pero nunca dejó de expresar sus planteos aun cuando estos suponían la desobediencia a órdenes con las que no comulgaba. Su apoyo a José Gervasio de Artigas, que le valió el enfrentamiento con el poder central del Directorio de Buenos Aires, es claro ejemplo de ello. Porque aun no estando de acuerdo con la totalidad de su plan político, decidió no enfrentarlo. Como gobernador de Cuyo, promovió la educación, la industria y la agricultura. Creó un sistema impositivo equitativo para que pagaran más los que más tenían. Su impronta marcó una forma de hacer política, porque en cada instancia supo defender los intereses de los sectores subalternos, a quienes creía parte fundamental de todo proceso de transformación.

Nacido en Yapeyú en 1778, San Martín emigró a España con su familia a sus 8 años. Entre 1793 y 1795 durante la guerra entre España y Francia, tuvo una participación muy importante en cada combate y ascendió rápidamente en sus grados militares. En la guerra contra Napoleón y ya como Teniente Coronel, fue condecorado con la medalla de oro.

Cuando se produjo la revolución de mayo de 1810, pidió el retiro del ejército español para sumarse al proceso revolucionario americano. En septiembre de 1811 salió de Cádiz para Londres, donde existían grupos revolucionarios como la “Gran Hermandad Americana”. Esta logia había sido fundada por Francisco de Miranda, un patriota venezolano que se proponía liberar América utilizando ayuda financiera de los ingleses. Durante sus cuatro meses de estadía en Londres, San Martín tomó contacto con los miembros de la “Gran Hermandad” y luego se dirigió al Río de la Plata. Cuando llegó a Buenos Aires, comenzó a participar de los círculos sociales y políticos más relevantes. Se vinculó a los grupos opositores al Triunvirato, entre los que estaban Bernardo de Monteagudo, y creó, junto a su compañero de viaje Carlos de Alvear, la Logia Lautaro. Se trataba de una sociedad secreta de discusión política, cuyos objetivos principales eran la Independencia y la Constitución Republicana. También participó de las tertulias porteñas, espacios no solo recreativos, sino también de debate ideológico en el que hombres y mujeres intercambiaban sus posicionamientos. Allí conoció a Remedios, hija de Don Antonio Escalada y su esposa Tomasa, con quien se casó en 1812. Él tenía 34 años. La diferencia de edad entre ambos podría ser una cuestión interesante para pensar en las aulas los hábitos sociales de la época desde la ESI. ¿Qué opiniones se generan entre nuestros y nuestras estudiantes cuando analizamos los matrimonios entre personas de tan diversa edad?

Hacia 1816 el escenario político del Río de la Plata continuaba agitado por la revolución y la guerra.. El 24 de marzo se reunió el Congreso en Tucumán. A San Martín le preocupaba acelerar la sanción de la independencia tal como evidencia la correspondencia que le envía al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. «¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? ¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos?»

A principios de 1817 comenzó el cruce de los Andes, hacia el que partió junto a un numeroso, heterogéneo y comprometido ejército. Para San Martín, la conformación de un ejército de voluntarios, que tuvieran plena convicción de dar su vida por la emancipación, haría la diferencia. Lo que separaba a los revolucionarios americanos entre la victoria y la derrota era la conciencia de que mediante su participación en esta gesta, sus condiciones materiales cambiarían rotundamente. El hecho de que San Martin acordase la liberación de los esclavos alistados en el ejército al regreso de la batalla, es prueba de esto. Resulta fundamental hacer hincapié en esta cuestión desde nuestras aulas, ya que como sabemos, no son los dirigentes y dirigentas en soledad los que hacen la historia de nuestras gestas, sino que ellos cumplen el rol de interpretar a un grupo de hombres y mujeres que también hacen a la condición de posibilidad para la concreción de las causas colectivas. Al partir lo despidieron su esposa y su hija Mercedes Tomasa de San Martín, de un año de edad. Los roles de maternidad y paternidad asignados a cada género y propios de cada época y cultura podrían ser una temática para pensar con nuestros y nuestras estudiantes desde la ESI. ¿Qué implicancias sobre las tareas de cuidados de niños y niñas tenían las campañas militares? Se le otorga la valoración correspondiente en el proceso de independencia al rol de las maternidades que cumplían estas tareas? ¿Qué margen de posibilidades de deconstrucción masculina existía para los varones si el rol asignado a los grandes líderes políticos era el de tener que abandonar su hogar sin saber si volverían?

En 1821 llegó con sus tropas a Lima y proclamó la Independencia del Perú. Nombrado “Protector”, condujo una reparación histórica para los sectores olvidados de la sociedad. Para llevar adelante estas medidas rupturistas apeló al legado Artiguista y Bolivariano, conciliando a diversos sectores revolucionarias en un amplio frente político que uniera el antiabsolutismo liberal conservador de la aristocracia criolla y de las burguesías comerciales, con el antiabsolutismo liberal democrático de campesinos, artesanos y sectores medios. En 1821 creo la Orden del Sol y validó los títulos nobiliarios de Castilla, pero su objetivo era detentar el poder suficiente para suprimir la esclavitud, la mita, la encomienda, el yanaconazgo, el tributo y crear la Biblioteca Nacional del Perú, elementos fundamentales para la emancipacion social. En sus palabras: “sería un crimen consentir que los aborígenes permaneciesen sumidos en la degradación moral en la que los tenía reducido el Gobierno español y continuasen pagando la vergonzosa exacción que con el nombre de ‘tributo’ fue impuesta por la tiranía como signo de señorío”. A otras formas de trabajo forzado invisibilizadas, como las desarrolladas por los hijos de los esclavos que trabajaban en las plantaciones también les puso fin. Liberó a los hijos de los esclavos, afirmando: “una porción numerosa de nuestra especie ha sido hasta hoy mirada como un efecto permutable, y sujeto a los cálculos de un tráfico criminal; los hombres han comprado a los hombres, y no se han avergonzado de degradar a la familia que pertenecen, vendiéndose a otros. Yo no trato, sin embargo, de atacar de un golpe este antiguo abuso; es preciso que el tiempo mismo que lo ha sancionado lo destruya; pero yo será responsable a mi conciencia pública y a mis sentimientos privados, si no preparase para lo sucesivo esta piadosa reforma, conciliando por ahora el interés de los propietarios con el voto de la razón y la naturaleza”.

La vida de San Martín atraviesa un tiempo transicional crucial en la conformación de las subjetividades y en la forma de hacer política de nuestro continente. Si bien se trata de un personaje que genera pocas polémicas historiográficas y públicas, su legado en nuestra historia cumplió un objetivo indiscutible: llevar a cabo un proceso revolucionario e independentista que cambió la vida de las personas. El desafío que tenemos por delante es pensar la mejor manera de transmitir su pensamiento y su praxis política en las aulas, rescatando sus virtudes pero problematizando su proyecto y acercándolo a las realidades de nuestros y nuestras estudiantes. quedan preguntas pendientes.

¿Por qué regresó a América luego de haber vivido y luchado en Europa durante toda su vida? ¿Por qué se dice que respondía a intereses británicos? ¿Qué era exactamente una Logia? ¿Por qué murió en la pobreza? ¿Por qué momento se convirtió en héroe?
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    Desalojo Jujuy

El Frente Patriótico jujeño repudió el desalojo y la represión contra la comunidad Santa Rosa de Humahuaca

18 Agosto 2026

El pasado lunes 10 de agosto, por orden del Juez Calderón de Humahuaca, se llevó adelante el desalojo de la familia Soruco, integrante de la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca, un territorio habitado por cinco generaciones y alrededor de 120 familias.

Este despojo tiene responsables y es la consecuencia de dos medidas de entrega:

A nivel nacional, el Decreto 1083/2024, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que derogó la Ley 26.160 de Emergencia Territorial Indígena y dejó sin efecto la suspensión de los desalojos de comunidades originarias.

En Jujuy, la Reforma Constitucional de 2023, impulsada durante el gobierno de Gerardo Morales, y el nuevo Código Procesal (Ley 6.358) que acortó los juicios por ocupación y criminalizó la protesta en su artículo 67.

Denunciamos especialmente la violencia ejercida durante el operativo, con un fuerte despliegue de las fuerzas policiales de la Provincia, vulnerando los derechos de niñas, niños y adultos mayores que se encontraban en sus hogares.

Señalamos como responsables al Gobierno de Carlos Sadir y a las fuerzas policiales de la Provincia de Jujuy, que ejecutaron el operativo, así como a las autoridades judiciales que ordenaron y permitieron este desalojo.

Lo ocurrido no puede analizarse como un hecho aislado. Es parte de un modelo que, en Jujuy, como en todo el país, prioriza el despojo de los territorios comunitarios mientras avanza sobre nuestros bienes naturales, el agua y nuestras riquezas mineras, como el litio, el petróleo y tierras raras.

EXIGIMOS:

- El cese inmediato de la violencia y la represión contra la Comunidad Santa Rosa.
- La restitución del territorio y de los hogares afectados a la familia Soruco.
-  La protección efectiva de niñas, niños y adultos mayores.
-  La investigación del accionar de las fuerzas policiales y de todos los responsables del operativo.
- El cese de los desalojos y el respeto de los derechos territoriales de las comunidades indígenas.

¡BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS COMUNIDADES!
LA PATRIA, LA TIERRA, EL HOGAR Y EL TERRITORIO SE DEFIENDEN.

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    Consejo de Administración de Fundación Trauma
La segunda Cena Anual de Fundación Trauma logró reunir fondos para otorgar más de 900 nuevas becas de capacitación a médicos y enfermeros de todo el país, con el objetivo de mejorar la atención de las emergencias y reducir las muertes prevenibles por trauma.

Una cena solidaria permitió sumar 900 becas para capacitar a médicos y enfermeros en atención del trauma

18 Agosto 2026
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    El libertador, cortometraje de Infobae
    El libertador, cortometraje de Infobae

Cortometraje de Infobae sobre San Martín: ¿Los sectores populares no saben pelear?

18 Agosto 2026

El día de ayer se conmemoraba el aniversario 176 del paso a la inmortalidad del General Don José de San Martín. Con motivo de la misma, el medio INFOBAE ha promocionado hace varias semanas el cortometraje llamado “El Libertador” generado por Inteligencia Artificial, producido por Daniel Haddad y con el “asesoramiento histórico” de Adrián Pignatelli. Dicha producción se estrenó hoy y hace alusión al encuentro que mantuvo San Martín con Domingo Faustino Sarmiento 1846.

Mas allá de la parafernalia y pomposo exceso del uso de la IA para este tipo de cuestiones, lo que nos interesa es hacer foco en la intencionalidad que le asignan a ciertas expresiones del Libertador de América y las omisiones que presenta la producción del cortometraje.

Los sectores populares no saben por que pelean”

En el minuto dos de dicho filme, San Martín expresa lo siguiente: "Teníamos una cantidad de hombres que no querían pelear”, al pronunciar esta frase, el corto se refleja una imagen de dos paisanos dormidos bajo el sol, costados sobre un haz de paja, la cual una sensación de ebriedad de los mismos. San Martin prosigue: “no entendían para que pelear, gauchos, libertos e indígenas. Hubo que INSUFLARLES el coraje. Los únicos soldados reales eran los granaderos”.

Luego, Sarmiento pregunta: “¿y los indígenas?, no me diga que confió en ellos”, a lo que San Martin responde: “Siempre se sintieron agredidos e invadidos”, mientras tanto, la manipulación de la IA hace lo suyo, exhibe una imagen de siete indígenas reunidos, apartados del resto, da la sensación de que algo estarían tramando. “Les pedí permiso para pasar por sus tierras pronuncia”, El Libertador, “sabiendo que TODO lo que se hablara sería negociado con los realistas”, para terminar esta secuencia, el corto refleja al Gobernador realista de la Capitanía de Chile, Casimiro Marcó del Pont quien arroja una bolsa color marrón a un indígena, dicha imagen parece recrear el momento en que Judas vende por treinta monedas a Jesús de Nazaret.

En el corto, las masas populares son representadas, no solo como cobardes, flojas, a las que había que inculcarles coraje, ya que no querían pelear y tampoco sabían porque hacerlo, aquí el subsuelo de la patria (Scalabrini Ortiz) no se subleva, son rebajados a alcahuetería de los realistas.

En un artículo publicado en el día previo al estreno, adelantándose al estreno del cortometraje diríamos casi con clarividencia, Facundo Di Vicenzo manifestaba: “La incorporación del elemento popular al Ejercito de los Andes representaba uno de los núcleos de mayor disidencia de la historiografía revisionista respecto de la escuela mitrista, la cual solía relegar a las clases subalternas al rol de acompañantes pasivos de las elites ilustradas”.

Sí, mi General, ¿por qué no vuelve?

Llegando casi al final del cortometraje, Sarmiento le pregunta a San Martín: ¿no piensa volver? A lo cual responde: “tengo una larga lista de EMOCIONES que me lo impiden. Me calumniaron, me difamaron, no permitieron que vea a mi mujer moribunda, inventaron delitos que no cometí, no me pagaron, castigaron a mis colaboradores más cercanos”.

Hasta aquí, parecería que el Libertador de América no volvió por meras emociones encontradas y esto impidió su regreso a su tan amada patria, pero aquí hay una omisión intencionada, ya que, cualquier argentino con sentido común se preguntaría quienes fueron los que generaron toda esta lista denigraciones. ¡He aquí tenemos al mismísimo Bernardino Rivadavia! Y su sequito de entreguista. Son los mismos que Sarmiento critica en su obra Facundo, civilización y barbarie pero a la vez manifiesta como superadora de aquella a la generación del 37 la cual integra. Son los Rivadavianos quienes no permiten el regreso del Libertador, no sus emociones encontradas.

Para ir concluyendo, no podemos dejar de mencionar la omisión de dicho corto con respecto a Juan Manuel de Rosas, quien mantuvo una larga relación epistolar con Don José, pero la propuesta del filme quedaría sin el soporte, ya que la propuesta del productor y el de su asesor en historia (liberal), es hilvanar una línea histórica que represente la continuidad histórica entre la gesta Libertadora de San Martín y el proyecto civilizatorio de Sarmiento, pero claro, no hay nada más antagónico, por eso las omisiones y las intencionalidades. No es criticar por criticar, es desentrañar lo que los efectos especiales de la IA no pueden ocultar, por eso, el Revisionismo responde.

Facundo Di Vicenzo manifestaba: “La incorporación del elemento popular al Ejercito de los Andes representaba uno de los núcleos de mayor disidencia de la historiografía revisionista respecto de la escuela mitrista, la cual solía relegar a las clases subalternas al rol de acompañantes pasivos de las elites ilustradas”
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    El libertador, cortometraje de Infobae
    El libertador, cortometraje de Infobae

Qué San Martín y Sarmiento nos quieren contar

17 Agosto 2026

He tenido el gusto de leer a compañeros de pluma eximia y, después de hacerlo, tengo el agrado de confirmar que no me encontraba equivocado en el análisis respecto del film producido por Daniel Hadad y auspiciado por los bancos Macro y Santander, sobre el encuentro entre Domingo Faustino Sarmiento y el general José de San Martín en Francia, en 1846.

Sobre las omisiones y deformaciones que atraviesan el relato ya se ha dicho bastante. Pero hay cuestiones que, por su gravedad, merecen ser señaladas nuevamente.

En primer lugar, resulta imposible comprender aquella conversación sin explicar las razones concretas que llevaron a San Martín al exilio. El film omite deliberadamente el contexto político que condicionó su regreso y, sobre todo, el papel de aquellos sectores que lo habían expulsado de su propia tierra. Tampoco explica que, cuando San Martín contemplaba la posibilidad de regresar, la facción rivadaviana que había contribuido a su ostracismo se encontraba políticamente derrotada y que, en ese escenario, Juan Manuel de Rosas aparecía como el hombre que sostenía desde Buenos Aires una política exterior y una concepción de soberanía que merecieron el reconocimiento del Libertador.

La omisión no es un detalle menor. Es la clave para comprender la historia que el film decide no contar.

Una vez más, se coloca a San Martín y a Sarmiento bajo un mismo altar de pensamiento, como si sus concepciones sobre la Nación, el pueblo y la cultura hubieran sido equivalentes. Es exactamente la operación historiográfica que durante décadas construyeron Mitre y la llamada historia oficial.

Exactamente lo mismo.

Parece un manual escrito por Levene.

Porque quien desconozca el verdadero pensamiento sarmientino y se acerque a la historia exclusivamente a través de esta representación cinematográfica, terminará encontrándose con un Sarmiento edulcorado, casi irreconocible. Un hombre que aparece despojado de buena parte de aquellas ideas que lo convirtieron en uno de los personajes más controversiales de nuestra historia.

¿Dónde está el Sarmiento que despreció al indio, al gaucho y al mulato? ¿Dónde está aquel que concebía buena parte de nuestra realidad social como un obstáculo para el proyecto de civilización que pretendía imponer?

No aparece.

En su lugar construyeron un Sarmiento de Manual Kapelusz y un San Martín de Anteojito o Billiken: personajes convenientemente despolitizados, limpios de conflictos, contradicciones y, sobre todo, de aquellas ideas que incomodan al relato histórico establecido.

Y tampoco hace falta detenerse demasiado en la ausencia de Juan Manuel de Rosas.

Dos años antes de aquel encuentro, San Martín había dispuesto en su testamento legar su sable al Restaurador. No se trata de una anécdota menor ni de una casualidad que pueda ser convenientemente escondida debajo de la alfombra. Es un gesto político e histórico de enorme significación.


Sin embargo, cuando el joven Sarmiento interpela al Libertador acerca de su regreso a la patria, San Martín responde relatando las penosas circunstancias que habían rodeado su alejamiento. Pero el film evita cuidadosamente identificar a los responsables.

No dice quiénes.

Los hombres que lo habían perseguido quedan convertidos en una abstracción. Y entonces aparece una de las frases más significativas de aquel diálogo:

“No es la Patria... sino los hombres que la comandan.”

Pero presentada sin contexto, sin responsables y sin explicación histórica, la frase puede ser interpretada de cualquier manera. Incluso puede inducir al espectador desprevenido a pensar que aquella crítica estaba dirigida contra quien gobernaba Buenos Aires en ese momento.

Y así, por omisión, se vuelve a hacer decir a la historia aquello que la historia no dice.

Eso es precisamente lo preocupante.

No hace falta destruir la verdad histórica mediante grandes artificios. No hacen falta falsificaciones burdas ni inventar acontecimientos inexistentes. Alcanza con seleccionar qué se muestra, qué se oculta, qué se pregunta, qué se responde y, fundamentalmente, qué nombres no deben ser pronunciados.

La operación es mucho más sofisticada.

Se construye un relato aparentemente neutral, se lo envuelve en una cuidada producción, se lo pone en boca de personajes históricos de enorme prestigio y finalmente se lo instala ante millones de espectadores como una verdad indiscutible.

Y entonces vuelve a aparecer la vieja historiografía, apenas maquillada con tecnología, actores y una producción millonaria.

Porque el problema no es que hagan una película sobre San Martín y Sarmiento.

El problema es qué San Martín, qué Sarmiento y qué Argentina nos están contando.

Nos siguen pegando abajo.

Y mientras algunos celebran la espectacularidad de la puesta en escena, nosotros tenemos la obligación de mirar detrás del decorado.

Porque la historia no se defiende solamente contra la mentira explícita.

También hay que defenderla contra el silencio, contra la omisión y contra esa forma mucho más peligrosa de falsificación que consiste en contar una parte de la verdad para que la verdad completa resulte imposible de reconocer.

La historia no necesita efectos especiales. Necesita memoria, documentos y honestidad intelectual.

Lo demás puede ser cine.

Pero no necesariamente Historia.

"Se coloca a San Martín y a Sarmiento bajo un mismo altar de pensamiento, como si sus concepciones sobre la Nación, el pueblo y la cultura hubieran sido equivalentes"
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    Mapa de Micelio
EN BAR DE FONDO

Mapa de Micelio presenta "Azimut", su disco debut

17 Agosto 2026

El trío instrumental Mapa de Micelio presenta su primer álbum, Azimut, el sábado 10 de octubre a las 19 h en Bar de Fondo, Julián Alvarez 1200, Palermo. Con entrada a la gorra.

La agrupación nació en la ciudad de La Plata a principios del año 2023 y está conformada por Juan Manuel Campana en guitarra, Alejo García en batería y Dante Moscato en teclados.

La música del trío propone un viaje sensorial que combina influencias del rock, el jazz y el tango, entre otros lenguajes. Su búsqueda sonora es dinámica e introspectiva, transitando entre el groove, la intensidad, la sutileza y la experimentación, dando lugar a paisajes sonoros en constante transformación.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué significa el nombre de la banda y el del disco y por qué los eligieron? 

Mapa de Micelio: El nombre de la banda surge de dos ideas que siempre nos gustaron y que forman parte de las tantas charlas que acompañan los ensayos: la de la red y la del mapa. Siguiendo la idea de que toda creación artística significa una red, un entramado donde se vinculan distintas experiencias, miradas y sentimientos, descubrimos un concepto que nos atrajo mucho, el micelio. En los hongos, los micelios son esos filamentos que no solemos ver pero que nutren y mantiene a los hongos por debajo de la superficie. Cada red da lugar una configuración particular y de ahí la idea de pensar la música como un lugar que expresa un mapa, un conjunto de inscripciones o melodías que permiten llegar a aquellas raíces que les dieron origen. 

En este sentido, las composiciones de Mapa de Micelio son siempre colectivas, siempre llevan algo de esa red que, creemos, es desde donde mejor se sostienen nuestras canciones. Como nos atraen mucho las palabras, para nuestro primer disco decidimos buscar una que nos gustara tanto por su sonido como por su significado. Así llegamos a Azimut, una palabra de origen náutico que hace referencia a la trayectoria, al rumbo. Para Mapa de Micelio, el fruto de esa trayectoria, de esa búsqueda que nos llevó por distintos lugares, se llama Azimut

APU: Cuando presentaron el disco en La Plata incluyeron proyecciones y videoclips de algunos de los temas de Azimut. ¿Qué papel juega la imagen para ustedes en su propuesta? 

MDM: En la presentación de nuestro primer disco nos acompañó Luxor, un artista con el cual hemos tenido la suerte de compartir algunos shows en vivo y hemos formado un vínculo muy lindo. Para esa ocasión, Luxor hizo una escucha previa muy atenta del disco, que dio lugar a la proyección y creación de imágenes en vivo, de manera que música e imagen se entrelazaron de una forma muy interesante.

Muchas veces nos han dicho que nuestra música da muy bien con lo visual y eso para nosotros es también parte de una búsqueda. Por influencias personales,  principalmente de Dante, nos conectamos mucho con la imagen y con el cine, de ahí que hayamos experimentado realizando los videos de los temas “Zaguán” y  “Eternia”, que forman parte de nuestra propuesta musical.

URL de Video remoto

APU: Si bien los reúne la música, los tres integrantes del grupo desarrollan otros intereses. ¿De qué modo se enlazan esos caminos con el de Mapa de Micelio?

MDM: Nos gusta pensar a la banda como un proyecto que nos involucra desde la diversidad, desde las particularidades de cada uno. Dante, el más joven de la banda, estudia cine; Juan es arquitecto y docente; Alejo es docente de Historia. En nuestras vidas cotidianas tenemos realidades distintas pero también confluencias, puntos de encuentro, que de alguna manera se ven plasmadas en ese interés compartido por las palabras o la imagen y que forman parte de esa creación colectiva que nos mueve y que nos lleva a hacer de la banda un punto de encuentro, que no empieza cuando terminan nuestras ocupaciones cotidianas, sino que está siempre presente en nuestro día a día.

APU: ¿Cuáles son los próximos planes de Mapa de Micelio?

MDM: Esperamos poder seguir presentando el disco en vivo, darlo a conocer y que llegue a la mayor cantidad de lugares posibles. Estamos contentos con el resultado y las repercusiones del disco, y creemos que llevar nuestra música por distintos escenarios es una forma de hacerle honor a años de esfuerzo y compromiso. Deseamos también poder seguir construyendo redes, ampliarnos musical y creativamente en el contacto con otros artistas y otros lenguajes, creemos en eso y es lo que nos orienta en nuestra camino, nuestro Azimut. 

Redes

Instagram: https://www.instagram.com/mapademicelio/

Youtube: https://www.youtube.com/@MapadeMicelio 

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El sable y la pluma: Infobae, San Martín, Sarmiento y Rosas

17 Agosto 2026

El algoritmo de la historia oficial ha encontrado un nuevo formato. Ya no necesita los tomos solemnes de Mitre ni los manuales escolares de Billiken. Ahora le basta con el lenguaje del impacto visual, la estética del documental de plataforma y el vértigo del scroll. El reciente cortometraje producido por Infobae sobre la figura de José de San Martín se presenta ante el público masivo bajo un ropaje seductor: la promesa de una "mirada revisionista". Sin embargo, cuando se rasca la superficie del diseño de producción, lo que queda no es la incomodidad del revisionismo histórico, sino una nueva ebanistería para sostener el mismo bronce de siempre.

El revisionismo, en su matriz fundacional, nació para discutir el poder. Fue la herramienta para alumbrar las contradicciones de una patria construida a espaldas del interior, una lectura que ponía el foco en los sectores populares, en las masas movilizadas y en el conflicto económico subyacente a la gesta emancipadora. El San Martín revisionista es el jefe de una guerra nacional y popular, el hombre que expropiaba bienes a los godos para financiar al Ejército de los Andes, el aliado de los pueblos originarios a los que llamaba "nuestros paisanos", y el estratega que prefería el ostracismo antes que derramar sangre de sus hermanos en las guerras civiles.

El producto de Infobae, en cambio, confunde (por decirlo ingenuamente) el "lado B" de la biografía con el revisionismo histórico. Humanizar al héroe mostrándolo enfermo, cansado o sumido en el dolor físico no es revisar la historia; es, simplemente, aplicar las reglas del melodrama moderno. Nos muestran al hombre de carne y hueso para que empaticemos con su padecimiento individual, pero se vacía de contenido su dimensión colectiva. La elección de los hitos narrativos del corto delata su verdadera filiación ideológica: no hay inocencia en los minutos de pantalla.

Para sostener la vieja fábula, la producción recurre a los fetiches habituales del fraude mitrista. Reaparece allí el supuesto "misterio de Guayaquil", esa deliberada cortina de humo montada por la historiografía liberal para presentar el encuentro con Simón Bolívar como un choque de egos indescifrable o un pacto secreto de renunciamientos. Al rodear de enigma novelesco lo que fue una discusión geopolítica concreta sobre el destino de la Patria Grande, se oculta el verdadero motivo del repliegue sanmartiniano. San Martín no se retiró por un misterio metafísico, sino porque el centralismo porteño ya le había soltado la mano.

Es allí donde el cortometraje comete su omisión más flagrante y deliberada: el silencio absoluto sobre Bernardino Rivadavia. Nombrar al verdadero archienemigo de San Martín (aquel hombre que desde Buenos Aires saboteó sistemáticamente el financiamiento de la campaña libertadora, el que persiguió al general al punto de obligarlo al exilio y el que prefería contraer la deuda con la Baring Brothers antes que consolidar la independencia continental) arruinaría la prolija puesta en escena. Para Infobae es más cómodo filmar una intriga psicológica en Guayaquil que señalar la complicidad del partido del puerto en el vaciamiento del proyecto emancipador.

En lugar de esa confrontación histórica fundamental, la producción decide sobreactuar el mítico encuentro entre San Martín y Domingo Faustino Sarmiento en Grand Bourg. Al elegir esa postal, Infobae se abraza a la genealogía cultural del proyecto agroexportador y elitista. Prefiere el diálogo con el sanjuanino (el hombre que mandaba a no ahorrar sangre de gauchos y promovia la entrega de la Patagonia a los hermanos chilenos) para consagrar un San Martín republicano, dócil al canon de la intelligentzia liberal. Lo que el cortometraje silencia con quirúrgico temor es el verdadero nervio geopolítico del exilio sanmartiniano: el potentísimo intercambio epistolar con Juan Manuel de Rosas.

Recrear las cartas donde el Libertador felicitaba al "Restaurador" por la defensa de la soberanía nacional ante el atropello de las potencias anglo-francesas hubiese sido, eso sí, un acto de estricto revisionismo. Hubiera significado mostrar a un San Martín que, desde Europa, vibraba con la Vuelta de Obligado y que decidía legar su histórico sable corvo a Rosas por la firmeza con que "sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de las potencias extranjeras". Pero el cortometraje prefiere eludir esa ligazón histórica que une el filo de su acero con la resistencia nacional; prefiere la comodidad del Sarmiento europeo antes que el espinoso patriotismo del federalismo en armas.

El San Martín de este cortometraje es, en definitiva, un héroe solitario, un titán incomprendido que lucha contra la fatalidad del destino y la mezquindad humana. Es la transposición del mito liberal al formato cinematográfico del siglo XXI. Al despojarlo de su radicalismo político y de su inserción en el conflicto de soberanía de la época, la producción termina construyendo un San Martín digerible para el sentido común actual: un ciudadano ejemplar, un militar pulcro que sufrió la "grieta" de su tiempo y decidió retirarse.

Para nosotros, analizar estas producciones no es un ejercicio de crítica cinematográfica, sino de batalla cultural. Detrás de la espectacularidad de las imágenes y la corrección técnica de Infobae, se esconde la vieja pedagogía colonial: la idea de que la historia la hacen los individuos providenciales en absoluta soledad. El verdadero revisionismo sigue estando en otra parte. No en las pantallas que buscan el click rápido a fuerza de sentimentalismo, sino en la memoria viva de un pueblo que sabe que San Martín no fue un santo sufriente, sino el brazo armado de una revolución inconclusa.

En lugar de esa confrontación histórica fundamental, la producción decide sobreactuar el mítico encuentro entre San Martín y Domingo Faustino Sarmiento en Grand Bourg.
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    Odisea de Nolan y el rock
ROCK Y LITERATURA

Homero, Polifemo y las otras Odiseas del rock argentino

16 Agosto 2026

La película La Odisea de Christopher Nolan recupera el viaje de Odiseo, pero el mito también puede leerse en nuestras canciones. Polifemo, Homero, las sirenas, Spinetta y Pity Álvarez forman parte de una misma trama: la de un rock argentino que, como la vieja epopeya griega, también supo hablar de deseos, peligros, derrotas, noches interminables y regresos.

Hace casi tres mil años, Homero puso en palabras la aventura de un hombre que, después de combatir durante una década frente a las murallas de Troya, emprendió otro combate, acaso más difícil: volver a casa. Odiseo —Ulises para los romanos— tardaría otros diez años en llegar a Ítaca. En el medio habría monstruos, dioses, tempestades, tentaciones y naufragios.

Christopher Nolan vuelve a llevar esa historia al cine con La Odisea, protagonizada por Matt Damon como Odiseo, junto a Tom Holland y Anne Hathaway. La película recupera una historia que, lejos de ser una pieza arqueológica, continúa hablando de nosotros. Porque quizá todos somos, en algún momento, un poco Odiseo; alguien que quiere volver a algún lugar y no siempre encuentra el camino. Y si hay un territorio argentino donde esa vieja epopeya puede sentirse especialmente cómoda, es el rock.

Polifemo: el cíclope que terminó tocando rock and roll

Si hay una conexión imposible de ignorar entre Homero y el rock argentino, tiene un nombre: Polifemo. El cíclope de La Odisea quedó convertido, en los años setenta, en el nombre de una banda fundamental del rock argentino. David Lebón, Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez formaron el trío hacia fines de 1975. El grupo editó su primer álbum en 1976 y tuvo entre sus canciones más recordadas “Suéltate rock and roll”. 

La elección del nombre no era un detalle decorativo. Polifemo era el monstruo de un solo ojo que intentaba impedir el regreso de Odiseo. El rock tomó ese nombre y lo convirtió en sonido. Hay algo hermoso en esa inversión: el monstruo de Homero, que en la epopeya representa una amenaza, terminó convertido en una banda que hizo vibrar a una generación.

Décadas después, David Lebón volvería a encontrarse con Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez para recuperar aquellas canciones. El mar de Homero se había transformado en el escenario del rock. El monstruo ya no vigilaba una cueva, tocaba la guitarra. Pero hay algo todavía más revelador detrás de ese nombre: los rockeros de aquella época leían. Luis Alberto Spinetta podía encontrarse con Antonin Artaud y convertir esa lectura en uno de los discos fundamentales de la música argentina. Una banda podía llamarse Polifemo. Un poeta griego podía terminar compartiendo estantería con un escritor francés, un filósofo o un poeta latinoamericano.

Los rockeros de entonces parecían moverse con naturalidad entre la música y la literatura. Leían a los clásicos, a los escritores del siglo XX, a los poetas, a los filósofos. Y esas lecturas no quedaban encerradas en las bibliotecas; salían convertidas en nombres de bandas, títulos de discos y letras de canciones. Antes de que Polifemo fuera una banda, fue un personaje de un libro. Y antes de que el rock pudiera cantarlo, alguien tuvo que leerlo.

Homero llegó a Villa Lugano

Pero Polifemo no es la única huella. En 1999, Viejas Locas publicó Especial. Entre las canciones del disco estaba “Homero”, escrita por Pity Álvarez. El poeta griego aparecía así dentro del universo de una banda que hablaba desde otro lugar, con otro lenguaje y para otra generación. Ya no había palacios de Ítaca ni barcos atravesando el Mediterráneo. Había complejos habitacionales como Piedrabuena, noches, desencuentros, desocupación, y una Buenos Aires que podía ser tan laberíntica como cualquier mar antiguo. El Homero de Pity no necesitaba explicar a Homero. Eso es precisamente lo interesante.

Los mitos sobreviven no solamente cuando los repetimos, sino cuando los transformamos. Homero podía estar en una biblioteca griega, en una traducción universitaria o en una canción de Viejas Locas. Podía pasar de las páginas de una epopeya a una guitarra eléctrica y, en ese viaje, dejar de ser patrimonio de los especialistas para convertirse nuevamente en una historia popular.
Quizá Pity no estuviera pensando en Odiseo cuando escribió “Homero”. Quizá sí. Pero la literatura tiene esos misterios: a veces una historia entra en otra sin pedir permiso. 

Porque quizá el rock argentino también sea eso; una larga Odisea hecha de canciones, pérdidas y regresos. Y mientras haya alguien buscando el camino de vuelta, Homero seguirá escribiendo.

Pity, Homero y una Odisea propia

Y hay algo todavía más curioso en la historia de Pity Álvarez. Pity fue siempre un hombre rodeado de personajes. Uno de ellos, acaso el más conocido, era Homero Simpson. Fan declarado de Los Simpson, encontró en ese personaje una especie de espejo deformado: el hombre común, torpe, contradictorio, condenado a equivocarse y, sin embargo, siempre dispuesto a volver a empezar. Pero Pity también construyó, sin proponérselo, su propia historia homérica. Porque una Odisea no es solamente un viaje de ida. Es también la posibilidad del regreso. Está la infancia, la música, Viejas Locas, Intoxicados, la fama, los excesos, las caídas, las canciones, la oscuridad, la cárcel y, otra vez, la posibilidad de volver. En la vida de Pity hay algo de ese movimiento circular que atraviesa la historia de Odiseo; perderse, atravesar territorios desconocidos y buscar una puerta de regreso. Quizá por eso resulte tan potente aquella vieja canción.

Porque mientras Homero escribía sobre un hombre que tardaba veinte años en regresar a Ítaca, Pity terminaba construyendo, sin saberlo, una de las tantas versiones argentinas de ese mismo viaje. No hace falta un barco para naufragar. A veces alcanza una guitarra eléctrica y comunicarse a través de internet. Y tampoco hace falta una isla para estar lejos de casa.

Las sirenas también cantan

Después están las sirenas. En La Odisea, no son las criaturas dulces de los cuentos infantiles. Son una amenaza. Cantan para atraer a los navegantes y conducirlos hacia la muerte. Todos tenemos nuestros cantos de sirena. Algo que canta exactamente aquello que queremos escuchar. El rock argentino conoció muy bien esa fascinación. Las sirenas aparecen una y otra vez como metáfora del deseo, del peligro, de aquello que nos llama incluso cuando sabemos que deberíamos seguir navegando.

En “Luzbelito y las sirenas”, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota recuperaron esa figura y la llevaron hacia otro territorio. Las sirenas ya no pertenecían solamente al Mediterráneo antiguo; podían vivir en una canción de rock, en una noche argentina de los noventa, en el deseo de alguien que sabe que acercarse demasiado puede tener consecuencias (el show cancelado en Olavarría en 1997, por ejemplo). Odiseo pidió que lo ataran al mástil para poder escuchar el canto sin sucumbir. El rock, en cambio, siempre prefirió acercarse. Parodiar a “Pituca y la gran manzana”. Quizá ésa sea una de sus funciones; cantar aquello que la prudencia recomienda callar.

El rock también tiene su Ítaca

Hay una línea secreta que une a Polifemo con Homero, a Homero con Pity, a Pity con Spinetta y a todos ellos con aquella vieja historia contada hace casi tres mil años. No se trata de buscar referencias literarias como quien resuelve un crucigrama. Se trata de entender que el rock argentino nació también de una conversación con los libros. David Lebón podía llamar Polifemo a una banda; Spinetta podía entrar en el universo de Artaud y el Pity podía llamar Homero a una canción y, al mismo tiempo, construir alrededor de sí mismo una vida llena de viajes, naufragios y regresos. Y en todos esos casos aparece la misma pregunta: ¿cómo se vuelve a casa después de haberse ido tan lejos? Esa pregunta está en La Odisea y está en el rock. Y probablemente esté en nosotros.

Porque hay algo profundamente rockero en la figura de Odiseo: alguien que sigue adelante aun cuando no sabe exactamente dónde terminará. Ya en 1967, “La balsa” había puesto en palabras esa forma de naufragio que después recorrería tantas veces el rock argentino: salir, dejarse llevar, sin saber del todo cuándo se parte ni hacia dónde conduce el agua. 

Naufragar, entonces, no era solamente hundirse; era también animarse a partir sin tener un puerto escrito en el mapa. Alguien que pierde el rumbo y, sin embargo, conserva una idea obstinada de regreso. Tal vez por eso el mito nunca terminó; cambió de idioma, de barco y de escenario. Y algunas noches, casi tres mil años después, vuelve a aparecer entre los acordes de una guitarra eléctrica. Porque quizá el rock argentino también sea eso; una larga Odisea hecha de canciones, pérdidas y regresos. Y mientras haya alguien buscando el camino de vuelta, Homero seguirá escribiendo.

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    Olivia Gallo
INFORME DE UN DÍA

“Hermosos caminos planos”, de Olivia Gallo: cuentos en estado de pregunta

16 Agosto 2026

Hermosos caminos planos es el último libro de Olivia Gallo, editado por Blatt & Ríos. Se trata de un libro de ocho cuentos largos, donde los personajes transitan por diversas emociones y situaciones. La importancia de los vínculos, las relaciones humanas y la soledad, aun en compañía, son los tópicos que motorizan las historias. 

A menudo solemos decir que la literatura es la capacidad de crear otros mundos posibles. ¿Qué pasa cuando llevamos a los personajes un poco más allá de lo que haríamos? ¿Qué pasa cuando corremos los límites de la normalidad? ¿Cuándo un actor exitoso quiere una vida tranquila o cuando se elige lo contrario a la expectativa ajena? ¿Por qué damos por hecho determinadas cosas? 

Olivia escribe y saca a sus personajes del closet, se atreve a llevarlos al límite. A mostrarles que la vida también puede ser lo opuesto a lo que nos viene dado.

¿y  si por ejemplo el mandato es el arte y no la medicina o el derecho? 

Olivia nos abre los ojos, nos invita a mirar desde otra perspectiva. Sus personajes incomodan, interpelan, cuestionan y nos proponen ver el lado b, hace del backstage la escena principal, nos muestra lo oculto, lo que nadie se anima a hacer visible. 

En la primera letra del libro Alfabeto ruso, Marina Berri habla del aloguísm (alogismo) se trata de razonamientos que van en contra de la lógica. Dice “La ideas descarriadas se agazapan entre las decentes”. y cuenta un recuerdo de la infancia de Iuri Mann “Iuri tendría 3 años y ahorraba el dinero que le iban dando. Un día puso los ahorros en un sobre y los tiró en un buzón. En el sobre no escribo nada” los padres le preguntaron por qué y el nene no supo qué responder.

Marina al final del capítulo y luego de analizar distintas escenas de alogismos desmontados encuentra la propia lógica de Iuri “el buzón se parece a una alcancía”. 

También me acuerdo de otro ruso Chejov que cuenta "un hombre va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida".

Los personajes de Hermosos caminos planos dialogan con los alogismos que cuenta Marina. Ellos habitan el mundo con su propia lógica. 

En los cuentos de Olivia se realza la belleza del detalle, la tensión está en lo cotidiano.

La escritora pareciera nutrirse de la observación, de su mirada aguda emerge la materia prima para sus cuentos, entonces todo puede ser relatado. 

La atención en los títulos también es un hallazgo, son datos mínimos, singularidades que hacen a la cosmovisión del cuento en su totalidad.

“Transparente es un color” es el cuento inaugural del libro. Le siguen “Ciencias de la atmósfera”, “Roma”, “Girasoles enojados”, “La ventanas del edificio de enfrente”, “El mes bueno de un mal año”, “La flecha” y “Dios imán”.

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hermosos caminos planos

 

Hace unos días leí el libro y las historias me quedaron dando vueltas en la cabeza, sin querer fui armando una reseña imaginaria antes de sentarme a escribir. Mientras escribo y borro, vuelvo al momento en que agarré el libro. Sé que esta obra resistiría el spoiler, como dice Casas, porque no solo se destaca la trama y el argumento en los cuentos sino que sobresale la voz, el estilo, la apuesta estética, sin embargo intentaré no explayarse demasiado porque en este caso cada relato es una experiencia, cada cuento es una revelación. 

Si yo me detengo y le pongo palabras e interpretación a los relatos corro el riesgo de anticipar el estado de perplejidad al leerlos. Y eso es lo que hoy quiero transmitir, lo intransferible, aquella sensación vital de leer algo por primera vez. 

“Son cuentos magnéticos que se consumen como el fuego”, dice Santiago Loza en una reseña que me motivó profundamente a leerla.

En los cuentos de Olivia se realza la belleza del detalle, la tensión está en lo cotidiano.


Olivia Gallo muestra, sin explicar, la fragilidad del mundo actual, el vínculo con las redes sociales, con el éxito, con lo efímero, la funcionalidad del sistema capitalista y la lógica de mercado en los distintos oficios y profesiones. Por otro lado, va a la fibra de los valores universales, a lo profundo, a la espiritualidad, a la muerte, a la duda, a la existencia, a la felicidad, a las relaciones humanas, al amor. 

“Las personas que amamos se convierten en paisajes. En algunos es posible meterse, otros se miran desde lejos”. 

“Todo esto me hace pensar en que quizá a lo que realmente deberíamos escaparle es a la felicidad, en vez de a la tristeza”.

El último cuento “Dios imán” atesora el título del libro, “hermosos caminos planos”,  es parte de un fragmento del libro sagrado e histórico de la cultura Maya Popol Vuh. Un deseo de paz, “Por qué no había podido adoptar esa, hermosos caminos planos, como una plegaria personal, que tranquilizara sus impulsos, su tendencia al derrumbe y al escapismo”  se pregunta  la narradora en el cuento, mientras habla de su padre.

Curiosamente casi todos están al borde del límite, siempre deliberando entre la opción de escapar o permanecer, quizá este consejo no sea solo para este cuento, pienso que le habla a todos, a sus criaturas, a los lectores y tal vez a ella misma.   

Hermosos caminos planos nos deja en la incertidumbre, en estado de pregunta, nos convoca a pensar en nuestro “punto ciego”, en “el reverso de las cosas”. ¿Por qué  transparente no puede ser un color? ¿Por qué hay que ser obedientes como los girasoles que le dan la cara al sol? en esa irreverencia está la magia. En el deseo de lo plano y la tendencia natural a lo sinuoso, en la búsqueda del equilibrio necesario para habitar un mundo complejo. La epifanía de estos cuentos es la disrupción. 

“La flecha” es uno de los cuentos más cortos, allí la escritora, magistralmente, describe las reglas de la arquería. La posición del cuerpo, la tensión del arco. Imagino la escritura como una precisión del tiro con arco, en el cuento dice “soy una flecha, un arma convertida en símbolo de amor, algo que lastima y une”. Son flechas, pienso, este es un libro de flechas.

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    Nicolás Gueilburt
    Foto: Alejandra López
ENTREVISTA

Nicolás Gueilburt: del cine a la literatura

16 Agosto 2026

AGENCIA PACO URONDO conversó con Nicolás Gueilburt a propósito de Un soldado siempre está solo, su primera novela publicada en Ediciones B.

Gueilburt cursó la carrera de Letras en la UBA, es profesor del taller de guion de la Universidad del Cine y uno de los escritores claves del llamado nuevo cine argentino, que irrumpió en escena a principios del siglo XXI. Fue guionista de los films El bonaerense (2002), Los paranoicos (2008), La araña vampiro (2012) y La fiesta silenciosa (2020), entre otras. Tiene, además, una larga trayectoria como escritor para televisión, que incluye Los días de Ayotzinapa (2019), Vilas, serás lo que debas ser (2020) y Los Ladrones (2022), entre otras.

Su trabajo ha resultado nominado tres veces a los premios Emmy. Como editor, publicó las colecciones de poesía Musarisca, y Nave Madre, de ciencia ficción, policial, horror y fantasía, con autores jóvenes y otros consagrados  

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cuál fue el punto de partida para el argumento de Un soldado siempre está solo

Nicolás Gueilburt: El punto de partida del argumento fue una nota que leí en el periódico hace muchos años: un árbitro de fútbol de primera una noche en una cancha había cantado una canción de una de las parcialidades y una cámara lo había registrado. Me llamó la atención que un personaje al que tan poca atención le dedicamos, rodeado de pasión como ocurre en el futbol, que no puede expresar ningún sentimiento (un árbitro tiene que ser imparcial, no?), haya cantado una canción, algo del orden de la pasión. Eso me pareció particular y me quedó en la memoria por alguna razón misteriosa...Tiempo después, investigando para un guion, me topé con la historia de los excombatientes de la guerra de Malvinas y llegué a una información que me impresionó: los soldados cuando volvían del frente fueron llevados a Campo de Mayo para ser alimentados y curados y no “devolverlos” a la sociedad en ese estado, en realidad que la sociedad no los viese en el estado en el que realmente había regresado, y ahí les hicieron firmar una nota donde les prohibían revelar lo que habían vivido en el frente de batalla.

Me pareció atroz que alguien tan joven, que había vivido esa experiencia traumática, no pudiera ni siquiera hablar de ello. Estas dos ideas en algún momento se juntaron y me pareció que ese personaje, que era un árbitro que no podía expresar nada, que le había empezado a brotar en ese canto esa noche en una cancha, pudiese ser la misma persona que había tenido reprimido durante tantos años esa experiencia que no había podido contar a su regreso de la guerra. Esa grieta que se abría en el personaje se empezó a agrandar cada vez más con el devenir de la novela, el relato de esa fractura interior es Un soldado siempre está solo.

APU: Durante muchos años trabajaste como guionista de cine y televisión. ¿Creés que esa experiencia moldeó de alguna manera la escritura de tu primera novela?

NG: En realidad la novela la escribí siguiendo el fluir de las palabras. Tenía ganas, y eso hice, de experimentar con diversos registros como la poesía, los diarios personales (que yo mismo escribo), sueños, vivencias, entregarme a la intuición sin un plan determinado, cosa que a veces por los tiempos de producción propios de la industria cinematográfica es difícil. No es que trabajé como en general se trabajan los guiones, desde el argumento, o las escenas, sino que el impulso estuvo dado por la escritura misma. Fue siguiendo esa experiencia que la historia y la estructura se fue abriendo paso en la novela. Por lo que me cuentan la lectura “atrapa”, esa es la palabra que vuelve, esa conjunción de elementos amalgamada en la reescritura, seguramente sí fue llevada por mi trabajo de guionista. Pero claramente partí desde un lugar diferente. La emoción, diría. Eso es lo que más me interesa.

APU: A más de 40 años la guerra de Malvinas ¿Qué dificultades encontraste para tratar un episodio histórico y político que está lejos de cerrarse?

NG: No leí literatura de ficción sobre Malvinas. Quise dejarme el espacio para la imaginación. Sí investigué, leí crónicas, testimonios, libros de relatos en primera persona de excombatientes. Quise encontrarme personalmente, charlar con ellos, pero finalmente no se dio. La guerra en principio era un pasado de Burgos, el personaje principal, que estaba incluido en la historia del presente, es decir, en tercera persona, pero en un momento sentí la necesidad de trabajar en una escritura diferente, y ahí surgió el diario de la guerra, que inicialmente era un diario escrito por el protagonista durante la guerra. Después, reescribiendo el diario, me pareció más interesante trabajarlo como un diario de convalecencia, es decir, cuando el personaje ya había vuelto y escribe intentando recordar la guerra para poder sacarse de adentro todo el trauma que acumuló en el frente de batalla.

En ese sentido, escribir la guerra en primera persona me dio un registro más lírico, si se quiere, y también diferente de la novela negra que sigue la aventura de Burgos ya más grande, cuando es árbitro de fútbol. El diario alterna entonces la narración en presente, dándole pausa y a la vez profundizando las emociones del personaje. Recordando un poco la experiencia de la escritura, ahora, creo que el diario narrado por un joven Burgos desde el regreso, desde su casa en Buenos Aires, me permitió acercarme más a la subjetividad del personaje y lo escribí desde la evocación de mi infancia, que fue durante la guerra de las Malvinas, escuchando los partes de guerra en la televisión, lo que decían los taxistas o en la escuela las maestras, escuchar Yendo de la cama al living de Charly García… y entonces traje los sentimientos, las percepciones, el miedo que yo tuve siendo niño, la paranoia, el encierro; la fantasía que me despertó la guerra. 

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Tapa Un soldado siempre esta solo

 

APU: ¿Tomaste alguna otra representación como referencia, quisiste hacer o evitar alguna en particular?

NG: No creo que haya nada que esté bien o esté mal a la hora de contar la guerra. En mi caso, lo que quise, o lo que apareció, fue una historia particular. La historia de la amistad de Burgos y Trejo, dos jóvenes que se conocen en el tren yendo al frente y atraviesan juntos un montón de experiencias límites que los van constituyendo como hombres, les van dejando marcas que los acompañan a cada uno de modo diferente durante su vida. Y esa historia la escribí, claro, también desde el presente, atravesado por una perspectiva (la propia) de pensar y de vivir hoy esa experiencia tan potente para la historia del país. Sí tuve muy presente la figura del excombatiente que regresa y vive en una sociedad que, de alguna manera también recrea la guerra, porque las guerras creo son expresiones de las sociedades, de las instituciones, del poder, y esas fuerzas siguen librando sus poderes contra el humanismo, algo que hoy día está en crisis en la sociedad misma, más allá de lo que se representa de manera desesperada en las guerras.

APU: El personaje secundario pero esencial de Mario Trejo lleva el nombre de un poeta real, con quien vos tuviste una relación de trabajo y amistad. ¿Qué recordás de él y qué aspectos de su personalidad incorporaste en la ficción?

NG: A Mario Trejo lo conocí cuando yo trabajaba como editor de una colección de poesía que hicimos en Colihue con Jorge Boccanera, amigo, poeta extraordinario, verdadero maestro. Muchos querían publicar nuevamente la poesía de Trejo, que hacía años no se reeditaba, pero tenía fama de ser “difícil”. Entonces me mandaron a mi, que era joven, para hacer el trabajo que nadie podía o quería hacer. Trejo era un hombre vital, con mucha personalidad, un poeta maravilloso. Iba a visitarlo a un departamento que ocupaba en Belgrano cuando venía a Buenos Aires con su mujer, Rochelle, que creo recordar era hermana del Gato Barbieri. Y mientras se tomaba unos gin tonics enormes, trabajaba sus poemas delante mío: qué quitar, agregaba versos, tachaba cosas... Era muy intempestivo.

Había vivido muchas cosas extraordinarias que me fue contando; me transmitió una manera diferente de habitar el mundo. La presentación del libro finalmente la hicimos en la Librería Hernández, en Avenida Corrientes. Él estaba feliz, elegante. Luego yo me fui a vivir a España, él también en ese mismo momento; nos escribimos cartas, aún tengo algún fax que me envió (y conservo como un tesoro) con palabras muy significativas para mi; me marcó un camino. Y bueno, un poco toda esa experiencia fue aflorando a lo largo de la escritura, se fue imponiendo un modo poético de mirar el mundo en la novela y muchas cuestiones de su personalidad, mezcladas con otras que fueron apareciendo, se cristalizaron y se hizo inevitable ponerle su nombre al personaje, que es el compañero del protagonista, quien lo impulsa a no perder, justamente, su pulso vital. Es un río de verdad que fluye a lo largo de la novela. Por eso incluí poemas suyos. A él está dedicada la novela. El fútbol aparece como objeto pasional pero en el relato da pie para tratar cuestiones complejas como la violencia y la corrupción.

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    LAURA vISCo
APU EN FM LA PATRIADA

"La imagen de la mujer nena, que no sabe qué hacer con su plata, es un estereotipo que hizo muchísimo daño”

16 Agosto 2026

"Enfurecida y Tranquila", el programa de AGENCIA PACO URONDO que se emite los domingos de 9 a 11 horas por FM La Patriada, entrevistó a Laura Visco, autora, comunicadora y fundadora de "Amiga, hablemos de plata", una plataforma y un libro homónimo que buscan “normalizar las conversaciones sobre dinero entre mujeres, sin culpa, sin vergüenza y sin obediencia”.

Enfurecida y Tranquila: ¿Cómo surgen el proyecto y el libro "Amiga, hablemos de plata"?

L.V.: La idea del proyecto y del libro es la de construir criterios económicos. Las mujeres hablamos de números, pero dentro de ciertos parámetros, desde lo cotidiano, no desde las grandes conversaciones de dinero. Si bien todas (o la mayoría) sabemos lo que gastamos en casa no es lo mismo ese micromundo que sepas cuánto dinero realmente dispones, cuánto patrimonio, si vas a llegar o no bien a la etapa de jubilación. Es como que nos confinaron muy a propósito a esta cosa de la economía más doméstica y a tener cierto poder sobre eso. Pero las conversaciones más grandes siempre las terminamos delegando en nuestras parejas, si es que tenemos, o consultando a otras personas que son casi siempre hombres, pensando que saben más. 

Es necesario tener buenas conversaciones de dinero en nuestras parejas, que yo siempre digo es como nuestra hacienda, y se nos va todo en quién pone qué o quién pone el tiempo para qué. Y también empezar a tomar decisiones más grandes. Porque somos una de las primeras generaciones que tiene una vida económica plena.

E yT : ¿Por eso el libro se presenta como un poco como un manual? 

L.V.: Si, hubo muchísimas restricciones a nivel económico, de lo que podían y no podían hacer las mujeres, hasta hace relativamente poco. Entonces, ¿qué vamos a hacer con todo eso? Eso es lo que plantea el libro y el proyecto en general, salir un poco de esta cosa del Excel, el gasto hormiga, y de la mujer gastadora, que es un cliché en sí mismo. Esa imagen de la mujer nena, que no sabe qué hacer con su plata. Es un estereotipo que me parece que hasta ahora hizo muchísimo daño.

La idea es tratar a las mujeres como las adultas, partícipes de la economía, que somos. Defender que queremos y merecemos construir algo para nosotras, y promover cierto grado de autonomía.

E yT : En contenidos dirigidos a mujeres es frecuente escuchar el concepto de gasto hormiga asociado a la idea de que no llegas a fin de mes por ese cafecito que te tomás. ¿Qué discursos son los que buscan contrarrestar desde "Amiga, hablemos de plata"? 

L.V.: Obviamente hay que tener un método, un plan de capitalización de lo que querés hacer, y entender hacia dónde querés construir tu patrimonio. Que no siempre es el atajo de invertir en el mercado de valores. Y me parece que el que circula es un discurso extremadamente infantilizante de la mujer, que no tiene en cuenta su realidad. Quizás tiene mil cosas para hacerse cargo, y justamente ese café son los 15 minutos que tiene para ella. Y le dicen que eso que le hacía bien, no debe hacerlo. Estos discursos además la mantienen como con esta mentalidad, que llamo en el libro mentalidad de monedero. Una mentalidad de chiquita, que te mantiene solamente pendiente del día a día. 

Incluso me pasa que, muchas veces, cuando hablo de cuestiones más patrimoniales en la cuenta o en el newsletter, y sobre diferentes cosas que podés hacer, y hacia dónde crecer, muchas me preguntan si me refiero a los gastos del día. Nos metieron tanto que tenemos que hacer un escrutinio constante de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, que no nos permite ni siquiera pensar en otras cosas.

E yT : ¿A las mujeres siempre nos hablaron igual? 

L.V.: Si. En los años 90 y 2000 nos decían de contar calorías, ahora nos dicen de contar cafés. Siempre es sacrificio, siempre es algo que estás haciendo mal, siempre nos dijeron que teníamos que cortar algo. Algo que nos hacía felices.  

Me parece además que se agarró todo ese lenguaje y se transformó en esta conversación. Al libro lo edité por mi cuenta, justamente, porque todas las conversaciones que tenía con las editoriales me decían: “A las mujeres hay que hablarles así. El tip, la información chiquita. Nada con mucha profundidad”. Esta cosa del consejo para achicarte y ser como una ahorradora de centavos, Y yo creo que las mujeres estamos para otra conversación. 

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LiBro AMiga HABleMos dE plata

 

E yT : En el libro hacés una historización que muestra que las leyes que reconocen la autonomía económica de las mujeres son más bien recientes. ¿Creés que eso incide también en que podamos decidir sobre nuestro propio dinero? 

L.V.: Todo esto de la incapacidad relativa de las mujeres en Argentina empezó a cambiar con la reforma del Código Civil en 1985. Pero hay países en los cuales esas cosas son todavía más recientes. En Chile las mujeres no podían heredar hasta 2023 y las que se casaron mientras esa ley estaba vigente todavía no pueden disponer de su herencia sin que el marido ponga el gancho.

Es una locura si lo pones a pensar. Y pareciera que estamos volviendo, ¿no? Como que esas cosas culturales quedaron en algún lado. Por ejemplo, no necesitás pedirle a tu marido que te de la plata de tu sueldo porque ya cada uno tiene su cuenta, pero le pedís consejo para todo. ¿Qué mujer conocés que ella decida hacia dónde va su dinero y que quiere construir con él? Muy pocas, ¿no?

E yT : ¿Se acercan los varones al proyecto? ¿Recibís hate en redes sociales?

L.V.: La mayoría de los eventos los hago para que solamente vengan mujeres, porque la dinámica cambia mucho si hay tipos presentes. Cuando hice presentaciones de libros muchas vinieron con su pareja, lo que está buenísimo. No se animan mucho a preguntar nada, pero ya que estén ahí es positivo. 
En redes es raro. Tengo bastante hate, obviamente. Mucho hombre español muy enojado, muy desagradables, que los bloqueo de una. Y mucha mujer argentina enojada.

E yT : ¿Enojada con qué?

L.V.: Aparecen comentarios en el tono de “a mí no me pasa porque hice todo bien y vos hiciste todo mal”. Eso me mata y me interpela muchísimo culturalmente. Además, muchas veces las tengo que ir bloqueando porque se ponen a bardear a las mujeres a las cuales les pasa. Obviamente en los últimos 10, 15 años, todo cambió muchísimo para nosotras. Pero lamentablemente todavía pasan estas cosas entre mujeres. El machismo no solamente vive en el cuerpo de un hombre. También puede vivir en el cuerpo de una mujer que se dedica a descalificar a otras mujeres que les pasó algo malo. 

E yT : La economía también se relaciona con el poder. Hay una anécdota en tu libro donde contás que tuviste que ponerte precio frente a quien era tu pareja en ese momento. Si para nosotras las mujeres es difícil en general ponernos precio, ¿cómo vamos a acceder a esos lugares de poder que maneja el mundo?

L.V.:  Yo siempre tuve muy en claro mi valor y lo que yo traía a la mesa y negociaba con eso en mente. Pero también me pegué la cabeza contra la pared muchísimas veces. En los últimos años nos empecinamos mucho en llegar a puestos de liderazgo. Y un poco mi planteo es, ¿tiene sentido sentarnos a una mesa que está rota? ¿O tiene más sentido empezar a abrir otro tipo de espacios, generar otro tipo de vínculos, otra manera de hacer dinero? 

Es también un poco el llamado del libro, el capítulo final, que todo el mundo me dice que es como una suerte de manifiesto comunista. Todo lo que se creó, se creó sin nosotras. Tenemos que tener una opinión con respecto a la economía, a cómo deberían haber sido siempre las cosas.

E yT : Se creó con nosotras en un espacio bastante específico que es adentro de las casas. Los cuidados no se reconocen como un trabajo remunerado, que aporta a la economía de todos los países.

L.V.: Total, pero bueno, en el ámbito de lo privado. Después te encontrás con que lo que realmente da sustento, lo que da dinero, se hace en lo público. Y obviamente que eso nos cuesta muchas veces. 

En mi caso por tener otros ejemplos en mi familia terminé tomando otros lugares, pero fue por la suerte de haber podido tener otros modelos de ejercer la autoridad y el poder.  Yo veía a una mujer que tenía autoridad, ese fue siempre mi modelo, lo cuento mucho en el libro. Y no todo el mundo tiene eso, lamentablemente. 

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    Gerardo Montoya
ENTREVISTA LITERARIA

"La lengua argenmex es una forma de trabajar poéticamente con la migración y la doble pertenencia"

16 Agosto 2026

APU entrevistó al escritor mexicano Gerardo Montoya por su nuevo libro Papá Paki publicado por Ediciones Barnacle. También escribió el libro de poemas Teamogrupoclarin y Decálogo para la clase media, entre otros. 

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo nació la idea de escribir Papá Paki? ¿Sentiste que la poesía era tu única forma de procesar un divorcio y la crianza?

Gerardo Montoya: Papá Paki nació, en primer lugar, como un desafío personal de escritura. Me interesaba trabajar con escenas en las que fuera relativamente fácil reconocerse: una separación, un enamoramiento, los vínculos entre padres e hijos, la vida en pareja, la relación con una ciudad y también con uno mismo. Son experiencias singulares, pero también arquetípicas, y permiten que quien lee vuelque algo de su propia historia en la interpretación del texto. En ese sentido, el libro parte de una experiencia íntima —el divorcio, la crianza, la reorganización de la estructura de cuidados—, pero intenta convertirla en una pregunta más amplia sobre la paternidad contemporánea, la fragilidad masculina y las formas de familia que aparecen cuando el imaginario heredado no alcanza.

Pienso la poesía como un espacio de ensayo. Quizá, en otro momento de mi vida, me hubiera gustado desarrollar en el ámbito académico muchas de las preguntas que planteo en mis libros. La poesía me permite hacerlo escapando de la burocracia y de los rituales académicos: puedo proponer una reflexión, una crítica o una hipótesis sin tener que justificarla con citas ni demostrarla por completo. También permite doblar las reglas, improvisar y dejar que durante la escritura aparezca lo no previsto.

Tomo prestada la manera en que la escritora argenmex Martha Mega conceptualiza el poema: musicalidad, metáfora y misterio. Ese último aspecto es el que más me convoca, porque implica renunciar a una parte del control racional. La poesía se parece un poco al jazz: hay una estructura, pero también improvisación, escucha y apertura a lo inesperado. Escribir Papá Paki fue quizás una manera de procesar lo vivido, pero también de descubrir qué aparecía cuando dejaba de intentar explicarlo todo.
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APU:Generalmente hay mucha literatura sobre la maternidad, pero menos sobre el día a día de los padres. ¿Por qué creés que a los hombres todavía les cuesta tanto escribir sobre la crianza real?

GM: Creo que a los varones nos resulta más difícil escribir sobre la crianza real porque venimos de una historia muy larga en la que fuimos socializados como sujetos que no éramos responsables de las prácticas de cuidado. Como consecuencia, muchas veces llegamos a la paternidad con menos palabras para nombrar lo que nos pasa.
También existe muy poco aprendizaje colaborativo entre varones. Las maternidades han construido —por necesidad— redes, dispositivos de acompañamiento y saberes compartidos en torno al cuidado. Entre los padres, en cambio, muchas experiencias permanecen confinadas al ámbito privado, como si hablar de la frustración, del cansancio, del miedo o del desconocimiento implicara exhibir una debilidad. La masculinidad tradicional nos enseña a mostrarnos seguros y autosuficientes.

En el libro hay un poema que se llama «cambiar pañales siendo vato vol. I». Ahí cuento que envidiaba a los bateristas: cuatro miembros independientes moviéndose a la vez, que es más o menos lo que uno aprende cambiando un pañal con una mano mientras con la otra ataja una patada-espasmo que tira a la mierda el celular. Nadie habla claro de la usura que es el comprar pañales. 

Al mismo tiempo, creo que estamos en un momento histórico en el que empieza a ser necesario diagramar y poner en palabras las distintas experiencias de las paternidades contemporáneas. Cuidar no es una capacidad genética ni pertenece naturalmente a un género: es una sensibilidad, una práctica y un saber que se aprende con otros y que, cada vez, conserva algo de novedad que resiste. Escribir sobre eso puede ayudar a normalizar los roles de cuidado, para que un padre que cuida no sea considerado excepcional ni admirable por hacer algo que debería estar presente en cualquier vínculo humano. Por eso no se trata solamente de que los hombres escribamos más sobre la paternidad, sino de que aprendamos a cuidar, a pedir ayuda, a compartir nuestras dudas y a construir entre varones un lenguaje para experiencias que en muchos casos siguen permaneciendo en silencio.

APU: Vivís en Buenos Aires, pero sos de México. ¿Cómo conviven esos dos mundos y culturas diversas en tu escritura?

GM: Esos dos mundos conviven en mi escritura a través de una contaminación cruzada. Que la diferencia aparezca, que no quede disimulada. Por eso uso de manera deliberada palabras del lunfardo porteño, expresiones mexicanas y, en particular, cierta jerga del norte de México. En Papá Paki, esa mezcla reúne también elementos del lenguaje digital. No busco unificar esas lenguas ni volverlas completamente transparentes, sino dejar que se rocen, se incomoden y produzcan nuevos sentidos.

El libro incluso termina con un glosario a dos columnas donde "vato" se cruza con "chabón", "chamba" con "laburo", "ahorita" con "vamos viendo". No lo puse como un servicio al lector distraído, sino como evidencia de que hay dos lenguas trabajando al mismo tiempo y de que ninguna gana. Quiero que cada quien encuentre ahí una pequeña ventana hacia otro lugar: una palabra desconocida puede interrumpir la lectura, obligar a hacerse una pregunta o descubrir un significado que modifique el poema. En ese sentido, la lengua argenmex no es solamente un rasgo autobiográfico: es una forma de trabajar poéticamente con la migración, el desarraigo y la doble pertenencia.

No pienso la identidad argenmex como una síntesis cerrada, sino como un puente que hay que seguir construyendo. Me importa poner en valor y abonar el vínculo cultural que existe desde hace mucho tiempo entre México y la Argentina. Pienso que el lugar de mayor impacto positivo que puedo generar está en sostener ese intercambio: hacer que las palabras, los imaginarios y las experiencias de ambos lugares circulen y se transformen mutuamente.

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Papá Paki libro

 

APU: Tu poesía tiene un equilibrio: por momentos es muy triste, pero también hay mucho humor. ¿El humor te sirve como escudo para poder contar las cosas que más duelen?

GM: No pienso el humor tanto como un escudo personal frente a lo que duele, sino como un recurso mnemotécnico. Funciona porque permite producir un impacto emocional en un cuerpo a través de un afecto que no siempre se asocia con la poesía, y con ello procuro generar una relación más cercana con quien lee. El humor puede volver un poema más recordable. También lo uso como el merengue con el que embadurno temas más densos, aunque a veces ese merengue lleve vidrio molido.
También me interesa que el humor desacomode, desencaje. A veces una imagen absurda, una exageración o un cambio inesperado de tono permiten mirar una experiencia conocida bajo otra luz. Al final, somos olvido.

APU: Los hombres necesitamos equilibrar nuestra parte masculina —la fuerza, poner límites— con nuestra parte femenina —la ternura, la vulnerabilidad— para sanar los conflictos familiares. Tu libro muestra a un padre que extraña y sufre la distancia, pero que a la vez se anima a cuidar y mostrarse sensible. ¿Escribir Papá Paki te ayudó a equilibrar esas dos partes y encontrar una nueva forma de ser hombre y padre?

GM: Sí, aunque no sé si lo pensaría exactamente como un equilibrio entre una parte masculina y otra femenina. Esa repartición me resulta estrecha: presupone que cuidar es femenino, y lo que el libro intenta es justamente discutir ese reparto. Me interesa más pensar Papá Paki como una exploración de todo aquello que los varones también podemos aprender a hacer: cuidar, mostrarnos vulnerables, pedir ayuda, tolerar el no saber y corrernos del centro para que otra personita tenga un lugar material y simbólico en el cual aparecer.

La paternidad me enseñó, sobre todo, a dar sin esperar necesariamente algo a cambio. Antes era una persona mucho más egoísta. Risas pregrabadas. Darle lugar a un otro implica restarle tiempo y protagonismo al yo, algo que puede resultar contraintuitivo para los varones porque somos socializados bajo la idea de que debemos tener las respuestas, representar la razón o hacer que el mundo gire alrededor de nuestro ombligo.

Escribí también para acercarme con mayor empatía a las maternidades y a quienes históricamente han sostenido las tareas de cuidado, y para intentar establecer un vínculo con otros vatos que cuidan o que quieren aprender a hacerlo. La crianza en soledad puede volverse muy difícil de sostener, independientemente del amor que uno sienta por sus hijos. Para cuidar bien se necesitan otros que sostengan, y un lenguaje compartido.
Papá Paki fue, sobre todo, un intento de registrar una experiencia que imagino poco narrada: la de una paternidad que no se define únicamente por poner límites, proteger o proveer, sino también por escuchar, acompañar, hacerse a un lado y reconocer su propia fragilidad. 

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    ANNA PAZOS
RESEÑA LITERARIA

"Matar el nervio", de Anna Pazos: escribir el desborde

16 Agosto 2026

En Matar el nervio (Random House, 2023)  Anna Pazos escribe desde un lugar corporal, muy inmediato, casi como si pensar y sentir fueran la misma cosa. Hay una especie de exposición constante, una incomodidad con una misma que no termina de resolverse nunca. Es un libro que parece preguntarse todo el tiempo cómo vivir, pero sin esperar realmente una respuesta clara. Más bien, se mueve en la contradicción, en el vaivén, en la impulsividad. Orbita en una misma sensación: la de no poder procesar del todo el presente e ir hacia lo profundo del yo. Como si el mundo estuviera yendo demasiado rápido y la escritura fuera una forma medio desesperada de alcanzarlo, o de no quedarse completamente afuera, o al menos de entenderlo, aunque sea un poco, si es que alguien puede. 

Matar el nervio puede leerse como el relato de una subjetividad que intenta sostenerse en movimiento. Más que narrar una sucesión de viajes, relaciones o experiencias, el libro construye una reflexión sobre el desgaste que produce vivir desde la intensidad y la incertidumbre. A través de una escritura autobiográfica, Pazos convierte la exposición del yo en una forma de pensar el paso de la juventud a la adultez como una experiencia marcada por el desborde, la huida y el desencanto. La escritura aparece como el lugar donde la inestabilidad puede mostrarse sin necesidad de resolverse.

Uno de los rasgos más llamativos del libro es la manera en que el yo se construye desde una hiperconciencia constante. La narradora parece observar cada pensamiento, cada deseo y cada contradicción con una intensidad que impide cualquier forma de estabilidad. Esa exposición busca hacer visibles sus fisuras. El yo nunca aparece acabado; por el contrario, permanece en un estado permanente de revisión. En ese sentido, escribir funciona como un intento de sostener el desborde.

La propia estructura del libro acompaña esa lógica. No existe una narración lineal ni una progresión clara hacia una resolución. El texto avanza mediante recuerdos, escenas, pensamientos y desplazamientos que parecen surgir de la asociación más que de un orden cronológico. Esta deriva no constituye una falta de control, sino una decisión formal que reproduce la experiencia de una conciencia incapaz de organizar completamente lo vivido. La fragmentación responde, así, a una manera específica de entender la memoria y la identidad: ambas aparecen como construcciones incompletas, atravesadas por olvidos, repeticiones y cambios de perspectiva.

El movimiento ocupa un lugar central en esta experiencia. Viajar, cambiar de ciudad, de trabajo o de relaciones constituye un gesto que se repite a lo largo de toda la narración. Sin embargo, estos desplazamientos nunca producen una transformación definitiva. La promesa de que un nuevo lugar permitirá comenzar de nuevo acaba frustrándose una y otra vez. Tesalónica, Jerusalén, Turquía, Nueva York o Barcelona dejan de ser simples escenarios para convertirse en estaciones de una búsqueda que nunca encuentra un punto de llegada. La huida comienza a revelar su dimensión repetitiva.

Esa repetición permite leer el libro como algo más que el relato de una juventud intensa. En realidad, Matar el nervio habla del momento en que esa intensidad empieza a mostrar sus límites. No existe una celebración romántica de los veinte, sino una revisión crítica de una etapa marcada por la precariedad afectiva, laboral y habitacional. La libertad aparece inseparable de la incertidumbre y el deseo de experimentar convive constantemente con el cansancio. El libro propone una narración del desgaste: moverse mucho no implica comprender más, y la acumulación de experiencias no garantiza una identidad más sólida o madura. 

En este sentido, el desencanto atraviesa toda la obra. Presentándose como un estado persistente que acompaña incluso los momentos de mayor entusiasmo. Cada nuevo vínculo, cada viaje o cada proyecto parecen contener la esperanza de una transformación, pero esa expectativa termina desmoronándose. Poco a poco surge una sospecha incómoda: el conflicto no reside únicamente en los lugares o en las personas que rodean a la narradora, sino también en las estructuras internas que ella misma reproduce. 

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tapa Matar el nervio

 

Resulta especialmente interesante que esta huida constante no se traduzca en cobardía. Al contrario, la narradora nunca deja de enfrentarse a sus propias contradicciones. Cambia de escenarios, abandona relaciones y vuelve a empezar, pero al mismo tiempo se obliga a observar aquello que la incomoda. La escritura funciona precisamente como el espacio donde esas contradicciones pueden exponerse sin quedar justificadas. La imagen infantil de que «el suelo es lava» resume bien este movimiento: permanecer quieta parece equivaler a desaparecer, de modo que desplazarse se convierte en la única forma posible de sostener la propia existencia.

También el cuerpo ocupa un lugar decisivo dentro de esta construcción del yo. El deseo, la vulnerabilidad, la incomodidad y el miedo aparecen siempre encarnados. Pensar y sentir resultan inseparables. La reflexión nunca se presenta como una operación puramente intelectual, sino como una experiencia atravesada por afectos y sensaciones. De este modo, la escritura del yo adquiere una dimensión profundamente corporal que aleja el texto de cualquier confesión complaciente. Pazos no intenta construir una imagen heroica de sí misma; por el contrario, expone sus zonas más contradictorias y menos legibles.

En Matar el nervio lo biográfico no funciona como garantía de autenticidad, sino como un procedimiento para explorar las formas en que una subjetividad se construye y se desestabiliza. La experiencia personal deja de ser únicamente individual para convertirse en una vía de acceso a problemas compartidos por toda una generación: la precariedad, la movilidad permanente, la dificultad para construir vínculos duraderos y la sensación de que la adultez nunca termina de consolidarse.

La pregunta que atraviesa el libro es cómo habitar un presente caracterizado por la incertidumbre. Frente a esa pregunta, la escritura no ofrece respuestas definitivas. Tampoco organiza el caos en un relato tranquilizador. Lo que hace es darle una forma provisional, construir un espacio donde el desorden pueda desplegarse sin ser reducido. En esa decisión reside buena parte de la potencia del texto. La literatura no aparece como una herramienta destinada a corregir la experiencia, sino como una práctica capaz de acompañar su complejidad.

Matar el nervio puede entenderse como una reflexión sobre el paso de la juventud a la adultez desde una perspectiva alejada de los relatos tradicionales de aprendizaje. Anna Pazos construye una escritura donde el desborde, la huida y el desencanto dejan de ser episodios aislados para convertirse en formas de habitar el mundo. La intensidad ya no promete una revelación final, sino que evidencia sus propios límites. Escribir tampoco implica alcanzar una identidad estable, sino aceptar que el yo permanece siempre en proceso, atravesado por contradicciones que nunca terminan de resolverse. Quizá ahí resida la mayor fuerza del libro: en mostrar que crecer no consiste en dejar atrás la incertidumbre, sino en aprender a escribir desde ella.