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    Virgen Malvinera

La Virgen malvinera celebró con los judiciales

05 Mayo 2026

La Virgen malvinera. La llaman así porque durante la guerra en las Islas Malvinas viajó con sacerdotes y el ejército argentino.

Esa imagen fue capturada por los ingleses y recién devuelta a la Argentina en el año 2019; antes pasó por el Vaticano, en Roma, y fue bendecida por el Papa Francisco. Desde entonces recorre la patria.

En esta oportunidad, el lunes 4, por la tarde, su presencia impactó en la misa mensual del sindicato de los judiciales.

En el microcentro porteño, a dos cuadras del Congreso Nacional, tiene su sede la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), que lidera Julio Piumato.

Fue Lorenzo “Toto” Vedia quien celebró la misa junto a la imagen de la “madre malvinera” apoyada en la mesa que funciona de altar, allí en la planta baja del gremio donde se encuentra el oratorio Martín de Porres, patrono de la justicia social.

“En este mes patriótico, camino al 25 de mayo, recordando que los combates con el ejército británico iniciaron el 1 de mayo, es bien oportuno hacer una misa con nuestra querida imagen de la Virgen de Luján que nos sigue acompañando”, inició el párroco de Virgen de Caacupé en la Villa 21/24, en el barrio porteño de Barracas.

Las hermanas Espíndola -migrantes paraguayas-, con guitarra y cantando animaron toda la celebración junto a los trabajadores sindicalizados de la justicia.

virgen

“Esta imagen de la Virgen es muy significativa para la historia de nuestra patria. Es Santa María del camino, como cantábamos al inicio de la misa, porque ella caminó los duros pasos de la guerra, acompañó los pasos de los caídos, de los héroes, de los sobrevivientes, y sufrió el exilio, como la prisión, pero volvió. Como tanta gente de nuestro pueblo, que debe migrar, donde no quiso, pero la historia la llevó y como peregrinos cumplió su misión en la vida, como mucha gente de nuestros barrios que vinieron y hoy son unos verdaderos patriotas. Esto es algo que la Virgen lleva bien en su corazón. Ella sufrió el exilio cuando fue a Egipto con Jesús y José, ella volvió, ella sabe de lo que es ser peregrinos. Así que pidamos a nuestra madre, ella que fue mirada por ojos llorosos, angustiosos, aterrados por la guerra, nosotros le traemos la mirada de nuestro pueblo, que estamos en otro escenario, pero con la misma sensibilidad que nuestra patria necesita de su mano, para nuestra soberanía en cada rincón del país, no sólo en Malvinas”, predicó Vedia. 

Después de cantar y aplaudir los temas: El Señor de Galilea, Alma Misionera, Al altar del Señor, Ángeles de Dios, y celebrar dos cumpleaños, que cantaban las hermanas del ex grupo Diluvio, el Padre “Toto” alentó a los trabajadores a tomar gracia de la imagen de la madre malvinera.

Así se fueron yendo los afiliados del sindicato, con algunos ex combatientes malvineros, recordando que en el año 1630 la imagen de la Virgen María quedó a orillas del río Luján al cuidado del esclavo Negro Manuel, y desde entonces haciendo milagros por eso es reconocida como la patrona de la Argentina.

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    Nueva CGT
LA DISPUTA SINDICAL

La CGT es el espacio opositor que más hizo por los trabajadores en la era Milei

05 Mayo 2026

En el balance provisorio de la confrontación contra el programa de desregulación de Javier Milei, hay un dato político que el peronismo institucional todavía no termina de asumir: hasta ahora, la estrategia más eficaz para ponerle límites concretos al gobierno no vino del Congreso sino del movimiento obrero organizado. Mientras diputados y senadores del peronismo oscilaron entre derrotas parlamentarias, retrocesos tácticos, votos contradictorios y una dificultad evidente para construir una mayoría propia, la CGT logró instalar una línea de acción mucho más efectiva: paro general, conflictividad organizada y judicialización. No se trata de una consigna, sino de un hecho. La ofensiva libertaria encontró sus primeros límites reales en la calle y en los tribunales, más que en los recintos.

En ese cuadro, también conviene ordenar otra discusión: el Frente Sindical Unidad no actuó contra la CGT, sino que complementó su estrategia. Allí donde la central obrera priorizó la construcción de paros nacionales, la acumulación institucional y la batalla judicial, el Frente Sindical Unidad reforzó esa orientación con una política de mayor movilización callejera, adhesión activa a las huelgas y presencia sostenida en el conflicto. No hubo dos estrategias antagónicas, como a veces se quiso instalar, sino una división de tareas dentro del mismo campo del movimiento obrero: la CGT como gran articuladora del paro y la judicialización; el sindicalismo más combativo empujando la calle, la presión social y la densidad militante. En esa complementariedad, y no en una falsa grieta sindical, estuvo una parte importante de la eficacia.

Los resultados están a la vista, aunque haya que narrarlos con rigor y sin triunfalismo. Fue la CGT la que primero consiguió voltear el capítulo laboral del DNU 70/23 en la Justicia, en un fallo histórico que declaró inconstitucional el Título IV de la reforma laboral impulsada por Milei. Más tarde, ya sobre la nueva ley de “modernización laboral”, la central volvió a judicializar el paquete y obtuvo una cautelar que suspendió provisoriamente 82/83 artículos sensibles de la reforma, entre ellos varios vinculados a huelga, representación sindical, teletrabajo y alcance de la Ley de Contrato de Trabajo, aunque luego parte de ese freno quedó sometido a revisión en instancias superiores. Incluso el intento de trasladar competencias de la Justicia del Trabajo fue objeto de una ofensiva judicial sindical específica. Es decir: aun con fallos parciales, reversibles o en disputa, la mayor cantidad de obstáculos reales al programa laboral libertario los produjo el movimiento obrero organizado y no la oposición parlamentaria.

Por eso también resultan, muchas veces, desmedidas ciertas críticas a la CGT. Se le exige una radicalidad abstracta, como si no hubiera desplegado ya un repertorio de medidas de enorme intensidad para un gobierno con menos de tres años de mandato. Milei llegó a enfrentar un tercer paro general en tiempo récord y luego incluso un cuarto en menos de dos años, algo que lo ubica entre los presidentes que más rápidamente chocaron con la central obrera desde la recuperación democrática. A eso hay que sumar que la CGT no se limitó al paro clásico: acompañó o respaldó movilizaciones sectoriales y multisectoriales, incluyendo las vinculadas a la defensa del financiamiento universitario, además de sostener una estrategia judicial persistente. Se puede discutir ritmos, formas o alcances, pero no negar que la central ha sido, hasta acá, uno de los principales factores de resistencia real frente al proyecto libertario.

Al mismo tiempo, en la provincia de Buenos Aires el Ministerio de Trabajo recogió el guante de una discusión que Milei quiso clausurar con una falsa “modernización” sin derechos. Allí donde la reforma libertaria ignoró o degradó los problemas del trabajo en el siglo XXI, la gestión bonaerense avanzó en sentido contrario. Axel Kicillof anunció en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura un proyecto de ley para regular el trabajo en plataformas digitales, una iniciativa que Walter Correa defendió públicamente como respuesta a la exclusión de miles de trabajadores y trabajadoras de aplicaciones del marco general de protección laboral. No es un detalle menor: mientras el gobierno nacional llama modernización a la desprotección, la Provincia propone modernizar reconociendo nuevos sujetos laborales, regulando algoritmos, exigiendo seguros y ordenando un universo de autoexplotación que la crisis volvió masivo.

En la misma línea se inscribe el nuevo Consejo Bonaerense del Trabajo impulsado por Walter Correa: una mesa tripartita ampliada que busca reunir al Estado, los municipios, las organizaciones sindicales y el empresariado para discutir empleo, conflicto, producción e industria en clave estratégica. La propia resolución que lo crea permite leerlo como algo más que una instancia administrativa: es un ensayo de reconstrucción política del diálogo entre trabajo, producción y Estado, con reminiscencias explícitas al Congreso de la Productividad del primer peronismo. Si de allí surge una agenda para pensar una reforma laboral progresiva, una política industrial bonaerense y un plan de gobierno articulado con la economía real, no será exagerado decir que, en esta etapa, CGT y Ministerio de Trabajo bonaerense vienen haciendo más para enfrentar el programa de Milei que buena parte de las estructuras tradicionales del peronismo institucional. La calle, los tribunales y una nueva imaginación productiva parecen estar, por ahora, más del lado del movimiento obrero que de los bloques parlamentarios.

En este dossier vas a conocer la palabra de los principales dirigentes sindicales de Argentina. Sus estrategias, su pensamiento y las acciones concretas que viene llevando adelante que sostienen las afirmaciones que fueron volcados en esta nota. Te invitamos a que lo leas.

La central obrera priorizó la construcción de paros nacionales, la acumulación institucional y la batalla judicial, el Frente Sindical Unidad reforzó esa orientación con una política de mayor movilización callejera, adhesión activa a las huelgas y presencia sostenida en el conflicto. No hubo dos estrategias antagónicas
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    Julio Piumato
REFORMA LABORAL

Julio Piumato: "Nadie enfrentó este gobierno como el Movimiento Obrero”

05 Mayo 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Julio Piumato, secretario de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), analizó diversos temas de actualidad.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“El rol del movimiento obrero en la resistencia a la dictadura y en la lucha por la recuperación de la democracia es una parte de la historia que está adrede diluida y muy poco contada porque no pudieron eliminarlo y desde los grandes medios de comunicación se terminó ninguneando eso”.

“Creo que los jueces tienen la responsabilidad de hacer respetar la Constitución Nacional, la cautelar que frena el traspaso del fuero laboral a la justicia de la Ciudad está vigente y es fundamental porque se creó para que haya una justicia que realmente equilibre una relación tan desigual como la que existe entre el capital de los patrones, cada vez más concentrado, y la figura del trabajador”.

“Está claro que toda la reforma laboral viola claramente las reglas de juego que tiene nuestra sociedad y están plasmadas en la Constitución Nacional, tanto en el Artículo 14 bis como en el Artículo 75 inciso 22 que plantean con claridad los derechos de los trabajadores y el principio de progresividad o no regresividad de los mismos”.

“Para avanzar sobre los derechos de los trabajadores tienen que avanzar sobre el movimiento obrero, nadie enfrentó este gobierno como los trabajadores organizados que frenaron, primero, el Decreto 70/23 e hicieron las grandes movilizaciones”.

“Un sector muy importante votó por este gobierno y condiciona a las organizaciones sindicales, nuestro gremio es el que más paros ha hecho desde su asunción por la perdida salarial que hemos tenido. Llevamos 49 paros de 24 horas en dos años y medio”. 

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    Axel

Cuatro coaliciones, un piso del 33,7% y un techo que no aparece

05 Mayo 2026

Vengo siguiendo el rearmado del peronismo con datos en la mano y te tiro la posta de entrada: la película es más complicada que lo que se cuenta en los pasillos del Instituto Patria. El piso estructural del peronismo en octubre de 2025 fue 33,7%. Para llegar a un balotaje 2027 con chances reales hay que sumarle entre 12 y 15 puntos arriba de ese piso. Doce a quince puntos no se compran en el supermercado.

En el dashboard que vengo armando para Datacivis identificamos cuatro coaliciones teóricas sobre la mesa. Cada una tiene su matemática, sus armadores y —sobre todo— sus bloqueos. De las cuatro, una sola tiene viabilidad alta. Las otras tres están atadas con alambre.

La matemática de las cuatro

PJ Unido Histórico (36,5%, viabilidad media). La recreación del Frente de Todos 2019 bajo etiqueta UxP. Suena bien en un Excel pero choca con un muro: la inviabilidad personal entre La Cámpora y el ecosistema Kicillof está expuesta, y los gobernadores del interior no quieren volver a someterse a candidaturas bajadas desde Buenos Aires. Sólo un colapso catastrófico del oficialismo libertario podría forzarla.

PJ Federal · Primero las Ideas (25%, viabilidad media). El armado lanzado en Parque Norte el 1 de mayo —Olmos, Tolosa Paz, Michel, Achával, Félix—. Cuatro mil dirigentes, veinte legisladores, setenta intendentes. Equidistante de Cristina y Kicillof. Arranca sin candidato presidencial, le falta tracción en el conurbano profundo y corre el riesgo de quedar a mitad de camino: ni K ni LLA.

Frente Popular Ampliado · Modelo Lula (41%, viabilidad alta). Acá está el dato que tendría que hacerles ruido a todos. Kicillof articulando un frente que desborda al PJ tradicional: movimientos sociales, sindicatos, sectores progresistas del radicalismo (sí, Lousteau) e intelectuales. Es la única con viabilidad alta y la razón es poco romántica: Kicillof es hoy el único actor con caja propia y aparato institucional —la gobernación de PBA— para financiar un armado de esa magnitud. Lo que falta: que CFK lo bendiga sin imponer listas, una PASO grande que lo legitime y que Grabois entre sin condiciones.

Tercera Vía · Outsider Evangélico (14%, viabilidad marginal). El Pastor Dante Gebel sostenido por intendentes del conurbano y armadores PJ residual tipo Pichetto. No va a llegar lejos sola, pero anoten el dato que la sostiene: las iglesias evangélicas reemplazaron a los punteros políticos tradicionales en sectores de extrema pobreza. Eso es una bomba de tiempo en el conurbano, vaya o no este escenario.

Lo que puede romper el armado

Ningún escenario es lineal. El tránsito a 2027 está atravesado por cuatro vulnerabilidades que pueden detonar el armado entero.

Judicial (prob alta, impacto muy alto). El fallo de Casación sobre Causa Vialidad —embargo de 111 bienes y $685 mil millones— y la domiciliaria a CFK inauguran altísima volatilidad. Si avanza una detención efectiva (CFK o Máximo por Hotesur), todo el arco se abroquela en defensa: paraliza cualquier propuesta y ahuyenta al electorado moderado.

Fuga institucional (prob alta, impacto alto). LLA está seduciendo gobernadores —Jaldo, Jalil— y la estrategia amenaza con replicarse a nivel municipal. Los analistas trazan paralelismos con la histórica ‘Operación Punta Arenas’.

Fiscal (prob media, impacto medio-alto). Inminente fallo de la Corte Suprema por los fondos coparticipables de CABA —$530 mil millones—. Un recorte adicional forzaría a Kicillof, Quintela o Ziliotto a emitir cuasimonedas para pagar salarios. La depreciación destruiría poder adquisitivo en sus propias bases.

Sindical (prob media, impacto alto). Documento lapidario de la CGT: 24.180 empresas cerradas y caída brutal del consumo. Si Daer y Acuña dilatan paros, las bases pueden fracturar la central por izquierda. Y un peronismo sin CGT articulada es un peronismo sin músculo de presión.

La pregunta ya no es si el peronismo se arma. La pregunta es con qué piso, con qué techo y con qué heridas. Y sobre todo, si Kicillof se convierte en el primer candidato peronista en veinticinco años que llega a la general sin la bendición incondicional de Cristina. Lo que pase en los próximos noventa días va a definir el resto de la década.

Hernán Gordillo es Director de DATACIVIS.com 

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    Paro contra Milei_CGT

La principal oposición al gobierno es el Movimiento Obrero Organizado

05 Mayo 2026

A casi dos años y medio de la llegada de Javier Milei al gobierno, la principal oposición a su programa de ajuste y desregulación ha sido el Movimiento Obrero Organizado. La Confederación General del Trabajo (CGT) logró instalar una línea de acción efectiva: paro general, conflictividad organizada y judicialización. La ofensiva libertaria encontró sus primeros límites reales en la calle y en los tribunales, más que en los recintos.

En el siguiente dossier vas a conocer la palabra de los principales dirigentes sindicales de Argentina. Sus estrategias, su pensamiento y las acciones concretas que vienen llevando adelante que sostienen las afirmaciones que fueron volcados en las diversas notas. 

"La CGT es el espacio opositor que más hizo por los trabajadores en la era Milei", por Rodrigo Lugones.

Julio Piumato: "Nadie enfrentó este gobierno como el Movimiento Obrero”.

Abel Furlán: “No quiero hablar de candidaturas, pero está claro que Kicillof es el primero en las encuestas”.

Jorge Sola: "Primero hay que definir el proyecto de país, después el candidato”.

Walter Correa: "Entre Fate y Milei o Rocca y Milei tenemos que estar del lado de la producción".

Consejo bonaerense del trabajo: la provincia ensaya una respuesta peronista a la crisis de empleo.

Fernando Barrera, dirigente de UPCN, analiza las agresiones del gobierno y la movilización del 30 de abril.

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    Abel Furlán
UOM

Abel Furlán: “No quiero hablar de candidaturas, pero está claro que Kicillof es el primero en las encuestas”

05 Mayo 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Abel Furlán, secretario general de la Unión de Obreros Metalúrgicos (UOM), analizó la actualidad del país.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“El Congreso Nacional de Delegados y Delegadas Metalúrgicos tuvo como premisa principal la aprobación de los memoria y balance del año pasado, pero también hubo un debate sumamente importante sobre las cuestiones políticas de la organización. En ese contexto, queda muy a las claras que la principal demanda fue la paritaria y el tema del salario”.

“Hay una toma de conciencia sumamente importante de los trabajadores de la situación política. Muchos votaron a Javier Milei y hoy se dan cuenta que han sido una vez más defraudados y no tenidos en cuenta, que fundamentalmente se les ha mentido porque ya son casi tres años de una gestión que ha prometido transformar Argentina para que los trabajadores estemos bien y eso no ha sucedido. Por el contrario, se ha profundizado la pérdida de empleabilidad y del poder adquisitivo”.

“Había una necesidad de explicarle a los compañeros con mayor detenimiento y profundidad porqué fuimos una de las organizaciones convocantes para tratar de que el Movimiento Obrero recupere una centralidad, rol que había perdido, en defensa no sólo de los derechos de los trabajadores sino también de lo que está sucediendo en el país. Somos el gremio más importante de Argentina en cuanto a la industria y la situación que se vive hoy no nos puede pasar por el costado”.

“Hoy la principal disputa que hay entre Estados Unidos y China es quién se queda con el trabajo calificado. No se puede seguir tomando decisiones ignorando lo que ocurre en este mundo global”.

“La estrategia de paro y movilización o la judicialización no creo que sean contradictorias. Sí pensamos que no podemos estar dependiendo de un juez que dictamine a favor o en contra”.

“No quiero discutir candidato, por supuesto que Axel Kicillof está hoy en las encuestas como uno de los más preponderantes. A mí me parece lo que hay que discutir es el modelo de país. Después sí buscaremos el candidato, pero acá primero hay que pararle la mano a este gobierno que está dejando un país devastado”.

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    Jorge Sola
    Foto: Gentileza Luis Murillo
REFORMA LABORAL

Jorge Sola (CGT): "Primero hay que definir el proyecto de país, después el candidato”

05 Mayo 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), Jorge Sola, secretario general del gremio del Seguro y triunviro de la Confederación General del Trabajo (CGT) explicó el plan de lucha de cuatro pasos que derrotó al gobierno nacional en torno a la reforma laboral.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La reforma laboral es uno de los aspectos donde el gobierno ha tratado de avanzar, con el aval del poder legislativo, pero hay por lo menos un juez que ha dicho que van a pararla hasta tanto se aclaren las inconstitucionalidades que se visibilizan o se previsibilizan que pueden suceder”.

“Estamos convencidos de que el camino que llevamos adelante, y que advertimos mientras se trataba la ley, es que este proyecto era en muchos aspectos inconstitucional. Tenemos confianza en que así lo va a dictaminar la justicia”.

“La ley, desde el punto de vista de la seguridad jurídica, está tan cuestionada que no creo que haya ningún empleador que se anime a aplicarla y mucho menos que la justicia lo avale”. 

"Esta judicialización pone en debate lo que se trató en el recinto legislativo y ahí está la responsabilidad política, sobre todo de los legisladores que era, a todas luces y a sabiendas de lo que les había dicho la Confederación General del Trabajo, inconstitucional. Inclusive de aquellos que son afines ideológicamente a las propuestas de la CGT”.

“El Decreto 70/23 todavía está detenido en la Corte Suprema de Justicia y hace más de dos años que fue dictaminado como inconstitucional”.

“Nosotros representamos intereses de los trabajadores, que no necesariamente tienen una ideología o afinidad política. Hicimos 15 movilizaciones y 4 paros. Le hemos dicho al gobierno que lo que está llevando adelante como política de ancla económica va encontrar de los trabajadores”.

“Íbamos a seguir una estrategia de tres pasos: el reclamo en la calle, que lo hicimos, a cada uno de los legisladores, y judicial, que es lo que nos está dando resultado. Falta un cuarto paso, que es mucho más importante y más colectivo, que es crear un proyecto que pueda emocionar al resto de la ciudadanía y vaya en contra de un gobierno que a los trabajadores no los tiene como el objetivo final de la economía sino como un engranaje más”.

“No se trata de buscar un candidato que sea presidenciable, sino que primero hay que encontrar un proyecto que luego un candidato pueda llevar adelante. Para eso creo que es importante una mirada mucho más amplia que el peronismo, que me parece imprescindible pero no basta”.  

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    Walter Correa
APU EN RADIO CON VOS

Walter Correa: "Entre Fate y Milei o Rocca y Milei tenemos que estar del lado de la producción"

05 Mayo 2026

El dirigente sindical y el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa, visitó APU en Radio con vos para reflexionar sobre la actualidad de los trabajadores. 

APU: ¿Qué pensás de la reforma laboral que finalmente se aprobó?

WC: Es un retroceso, más allá de todo lo que se pueda decir de los cambios reales en el mundo de los trabajadores. En la Argentina preperonista se trabajaba a destajo y ahora se implementa de nuevo. 

APU: ¿Qué es el trabajo a destajo?

WC: No tenés horarios, ingresos ni premios definidos. Vos tenés que hacer determinada cantidad de cosas y cobrás si realizás ese objetivo. Esa fue la Argentina pre-peronista. Es un retroceso muy grande, de 80 años. Hay que recuperar la agenda de los trabajadores. 

APU: Desde la provincia de Buenos Aires trabajaron en un proyecto para regular a los trabajadores de plataformas. ¿En qué consiste?   

WC: Hablan de modernidad y lo más moderno que se legisló  fue la ley de teletrabajo y la sacó el peronismo. En esta reforma la borraron. En provincia de Buenos Aires estamos trabajando de acuerdo a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo. Cuando se discutió en la OIT, las potencias se unieron en recomendaciones no tan favorables para los trabajadores. Ahí se unieron China y Estados Unidos, por ejemplo. Nosotros elaboramos un proyecto de ley en provincia de Buenos Aires teniendo en cueta esas recomendaciones. Desarrollamos una artículación entre el ministerio de Salud, de Seguridad, Transporte y Trabajo. Ahora esperemos que los diputados y los senadores puedan aprobarlo. 

APU: Hay trabajadores informales que te dicen sobre la reforma laboral: "A mi qué me importa si yo ya no tengo derechos". ¿Qué se dice ante eso?

WC: Se habla desde el peronismo cuya esencia es el trabajo y los derechos. Esta ley le saca derechos al que los tiene pero también afecta al que hoy no tiene derechos, porque manda toda la discusión al pre-peronismo. Hay que volver al peronismo revolucionario, no el de la rosca o la interna. El peronismo que transformó la vida de los trabajadores

APU: Lula se acaba de sacar una foto con Paolo Rocca. ¿Qué pensás de lo que debe ser la agenda del peronismo en relación a los empresarios y a la explotación de los recursos naturales?

WC: El peronismo transformó un país agroexportador en uno industrial. Esa es nuestra esencia. Nos quieren llevar otra vez a esa Argentina exportadora de recursos naturales. 

APU: ¿En la pelea de FATE con Milei o Rocca con Milei hay que defender a los empresarios?

WC: Hay que defender a la industria nacional como buenos peronistas que somos. Tenemos recursos naturales y tenemos una gran capacidad de nuestros trabajadores. Nuestros trabajadores trabajan más que los japoneses. Hay muchos mitos en estos temas. La provincia de Buenos Aires tiene más del 50% de la producción nacional. No se puede insultar a un empresario que produce en Argentina. Yo quiero empresarios que produzcan en Argentina con trabajadores argentinos. El peronismo debe dejar de ser el partido de los militantes para ser el partido del movimiento de los trabajadores

APU: ¿Qué te genera la frase "la CGT no hace nada"?

WC: El peronismo perdió el sujeto social, que son los trabajadores. Hay que recuperar al sujeto trabajador y su agenda. Yo estoy seguro que nosotros hubiéramos estado el 17 de octubre de 1945 pero muchos que forman parte hoy del peronismo no. No pueden caminar por la calle. 

APU: ¿Axel Kicillof lo ve de la misma manera?

WC: Me banca a mi, así que sí (risas). La semana pasada pudimos cerrar una paritaria difícil como la de los docentes. Nosotros podemos decir con orgullo que en provincia de Buenos Aires no se echó a ningún trabajador. Y eso es muy importante en este contexto donde el gobierno de Milei se jacta de echar a compatriotas. 

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Consejo bonaerense del trabajo: la provincia ensaya una respuesta peronista a la crisis de empleo

05 Mayo 2026

En tiempos de recesión, despidos y ofensiva contra los derechos laborales, la provincia de Buenos Aires acaba de dar un paso político que excede largamente la formalidad administrativa de una resolución.

Mediante la Resolución N° 37-MTGP-2026, publicada en el Boletín Oficial bonaerense, el Ministerio de Trabajo que conduce Walter Correa oficializó la creación del Consejo Bonaerense del Trabajo: un nuevo ámbito institucional que reunirá al Estado provincial, los 135 municipios, las organizaciones sindicales, las cámaras empresariales y otros actores del mundo productivo para debatir políticas laborales, conflictividad sectorial, empleo e industria.

A primera vista puede leerse como un organismo consultivo. En una lectura más profunda, aparece como otra cosa: el intento de la Provincia de empezar a ordenar, desde abajo y con los actores de la economía real, una respuesta peronista a la crisis del trabajo argentino.

La resolución define al Consejo como un “espacio institucional de participación multisectorial” orientado a generar consulta, cooperación y articulación para el diseño de políticas públicas laborales con enfoque territorial. No es un detalle menor. En el mismo momento en que el gobierno nacional insiste con una reforma laboral pensada para debilitar la organización colectiva, abaratar costos y reducir el alcance protectorio del Estado, Buenos Aires elige una dirección inversa: más institucionalidad, más diálogo social y más presencia concreta de quienes producen, trabajan y gobiernan.

El Consejo funcionará bajo modalidad de asamblea, con integrantes ad honorem, presidido por el ministro de Trabajo, y tendrá entre sus funciones la elaboración de recomendaciones, informes y propuestas para otras áreas del Ejecutivo e incluso para instancias legislativas. Es decir: no sólo podrá discutir. También podrá producir política.

La primera sesión ya tiene fecha y lugar: será los días 28 y 29 de mayo en el Hotel Provincial de Mar del Plata. El dato, confirmado por la propia cartera laboral, no es menor. Mar del Plata condensa, como pocas ciudades, la tensión entre la matriz productiva bonaerense, la estacionalidad del empleo, la precarización creciente y la persistencia de un movimiento obrero con densidad histórica. No es casual que allí arranque este proceso. Y tampoco es casual que el reglamento permita la creación de comisiones permanentes y transitorias: si el Consejo encuentra método, continuidad y dirección política, podría dejar de ser una simple foto tripartita para convertirse en una verdadera mesa de poder social.

Hay una secuencia que ayuda a leer el movimiento. En enero, el Ministerio lanzó “Trabajo Bonaerense 2026”, un operativo de inspección intensiva en comercio, hotelería, gastronomía, nocturnidad, balnearios y transporte en la Costa Atlántica, es decir, allí donde el trabajo estacional suele convivir con informalidad, abuso y fragilidad contractual. En febrero, aceleró la digitalización de trámites con el nuevo Portal de Trabajo, con la promesa de menos papeleo, más rapidez y mayor transparencia. Y en abril celebró un fallo de la Suprema Corte bonaerense que confirmó multas aplicadas a dos empresas de plataformas, ratificando la capacidad de la Provincia para intervenir allí donde las corporaciones digitales pretenden esconder relaciones laborales bajo el ropaje de un vínculo “comercial”. No son hechos aislados: son piezas de una misma orientación. La Provincia no se retira del mundo del trabajo; lo inspecciona, lo regula, lo moderniza y lo disputa.

Esa orientación tiene además un contenido doctrinario que vale la pena subrayar. El gobierno de Axel Kicillof, con Walter Correa como uno de sus cuadros más nítidos en materia laboral, viene construyendo una posición que no se limita a resistir la reforma libertaria. Busca algo más ambicioso: reponer una discusión de fondo sobre qué modelo productivo, qué tipo de relaciones laborales y qué forma de Estado necesita la Argentina. En esa línea, el Ministerio ya había presentado meses atrás un documento de unas 60 páginas contra la llamada “modernización laboral” del oficialismo nacional, junto a Carlos Bianco, con participación de sindicatos, cámaras empresarias, PYMEs y especialistas. El Consejo Bonaerense del Trabajo aparece, entonces, como la institucionalización de esa hipótesis: que la discusión sobre el trabajo no puede quedar en manos de tecnócratas del ajuste ni de CEOs, sino que debe volver a ser un problema político a resolver de cara al pueblo organizado.

En el peronismo, el trabajo nunca fue una variable más. Fue el gran organizador de la vida social, la base material de la movilidad ascendente, el vínculo entre dignidad y ciudadanía, el corazón de una idea de Patria. Por eso la mesa tripartita entre Estado, sindicatos y empresarios tiene una resonancia inevitable con las experiencias históricas del primer peronismo: no como postal nostálgica, sino como recordatorio de que la productividad, el salario, la tecnología, la industria y la justicia social forman parte de una misma discusión. El contexto actual, por supuesto, es mucho más fragmentado: cadenas globales, plataformas, empleo informal, tercerización, caída del mercado interno, endeudamiento social. Pero la intuición de fondo sigue siendo válida: no hay salida nacional posible si quienes producen, quienes trabajan y quienes gobiernan no vuelven a sentarse a discutir el destino común de la Patria bajo una misma concepción de Proyecto Nacional.

Por eso el Consejo puede ser leído como algo más que una herramienta bonaerense. Puede ser el primer ensayo serio, todavía embrionario, de una reforma laboral progresiva del peronismo para el siglo XXI. No una reforma para quitar derechos en nombre de la eficiencia, sino para actualizar marcos, ordenar nuevas formas de empleo, reconocer sujetos laborales emergentes y volver a ligar trabajo con desarrollo industrial. En los pasillos del oficialismo provincial ya lo dicen, aunque todavía en voz baja: de esta mesa podrían salir insumos para una agenda de gobierno nacional futura. La frase no suena exagerada. Si la reforma nacional intenta imponer una modernización sin protección, la Provincia parece ensayar otra fórmula: modernizar sin desregular, producir sin precarizar, ordenar sin flexibilizar. Pensar un futuro con derechos, alejándonos de la idea de futuro como proceso que nos lleva inevitablemente al colapso.

Queda, claro, la prueba decisiva: que el Consejo no termine en el ritual conocido de muchos organismos consultivos, la foto correcta y el documento que nadie vuelve a abrir. Pero también es cierto que en la Argentina de hoy casi no existen espacios institucionales que se animen a pensar el conflicto laboral como parte de una estrategia de desarrollo, y no como un obstáculo que hay que barrer. Si logra consolidarse como un ámbito real de escucha, elaboración y construcción de acuerdos, el Consejo Bonaerense del Trabajo puede convertirse en algo poco frecuente en este tiempo: una respuesta política con densidad histórica, una herramienta de la comunidad organizada y un primer gesto serio para volver a discutir, desde la provincia más importante del país, qué hacer con el trabajo, qué hacer con la industria y qué hacer con la Patria.

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    STAND ENTE CULTURAL PATAGONIA
50 EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO

Poesía: "Tejidas de fábrica", de Natalia Belenguer, se presenta en la Feria del Libro

05 Mayo 2026

Tejidas de fábrica, de Natalia Belenguer, poemario publicado por Ediciones Las Guachas que obtuvo el Segundo Premio del Concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes 2025, se presenta el martes 5 de mayo a las 20 horas en la Feria del Libro. El encuentro será en el stand 3137/ 3238 del Ente Cultural Patagonia, Pabellón Ocre, espacio de encuentro para la literatura del Sur. 

"La responsabilidad es colectiva y el sufrimiento individual. Un ser con el corazón en su lugar ha de llorar lágrimas de sangre si se encuentra preso dentro de este engranaje". Con este epígrafe de Simone Weil, Belenguer nos inicia en este engranaje para desglosar otro, más solapado, más siniestro, el cual solo es posible dirimir a través del ejercicio poético de desarticular los conceptos para no caer presa de sus alienantes procesos.

A lo largo de las páginas advertimos que “el movimiento mismo es una contradicción” y la autora recurre a esos mecanismos de automatización para develarlos, para usarlos contra ellos, des-automatizarlos, humanizarlos sin caer en sentimentalismos anacrónicos. 

Como bien señala María Teresa Andruetto en el prólogo “(…) lo fabril no es asunto común en los libros de poesía, menos en la poesía escrita por mujeres; un libro como sistema que crece bajo el eje metaforizador del trabajo fuera de casa y las mujeres", y aquí reside su riqueza, en el uso de la lengua “para desatornillar/nos” de esta cadena de montaje que es el sistema que viene exprimirnos. Dice verdades que nadie escucha porque está chapa, reza en un verso, desde lo cotidiano, con una aparente simpleza combate la industrialización de los sentidos. Moltalbetti ha señalado que “el lenguaje es un arma para dos”, las esquirlas de este libro impactan por todas partes.

Así cierra su prólogo Andruetto: "La lucha entre formatear y dar forma, entre adaptarse y encontrar nuevos caminos cercados con jaulas de piedra hacen de Tejidas de fábrica un libro de gran unidad, que crece a medida que avanzamos en la lectura y en el que cada poema se relaciona con el todo y el todo es mucho más que una acumulación de poemas. Así avanza hacia Tejidos artesanales, hacia lo colectivo (¿qué punto usaron?) porque el objetivo es permanecer en el tejido, tejer con otras a dos agujas, recuperar hilvanes, tejidos invisibles que pudieron no estar, pero estuvieron, recuperar lo que fue pasando de mano en mano hasta la que hoy es. Un libro entonces como una radiografía de la transformación, aguja que agujerea la tela, hasta quemar las instalaciones desde adentro porque viene de la poesía como si fuera una patria, como si hubiese otra posibilidad más que ir o venir a ese domicilio. Por todo esto Tejidas de fábrica es un poemario, es un manifiesto, es un testimonio y es un homenaje".

Natalia Belenguer relató cómo fue el proceso de escritura: "La idea nació a partir de la reflexión sobre las frases mecánicas que se usa para referirse a la "locura" o los que no se ajustan a los cánones sociales. Le falta un tornillo, se le saltó la chaveta, etc. Me intrigaba qué pasa entre la frase y los cuerpos, por qué lo fabril para hablar de seres humanos. El choque, la distancia entre el metal y el cuerpo. Cómo es que socialmente adherimos con liviandad a esas frases hechas, en las que no reparamos. Qué relación hay entre una chapa y alguien que "está chapa". Fue como un extrañamiento del lenguaje que empezó a sucederme. Otro momento fue una visita a Mar del Plata, una ida a un congreso de literatura. Mientras entraba en la ciudad veía los carteles de Tejidos de Fábrica y esa frase pasando reiteradas veces ante mis ojos, se unió a la otra idea. De una manera u otra todos estamos tejidos de fábrica, pensé. Después fue trabajar cada poema e investigar definiciones. 
Hubo dos instancias cercanas en las que pensé en el tejido de palabras que no hubo y que su ausencia dificultó la vida. Empecé a pensar en la importancia de cada palabra dicha o silenciada para los otros. Cuánto hunde o eleva un tejido de palabras ausentes o presentes". 

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Ediciones Las Guachas

 

Más de Las guachas en la FILBA

En esta nueva Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Ediciones Las Guachas, estará acompañando la presentación de otras obras de su catálogo. En primer lugar, el martes 5 de mayo a las 17 horas se presentará Sombrero Colibrí de la escritora y docente Marisa Godoy. Este libro es el primer título de la colección ATP, apta para todo público. De Sombrero colibrí ha dicho Márgara Averbach: “Estas páginas están escritas en un lenguaje que entreteje mundo y palabra en lugar de separarlos. Una de dos, la escritura salía con aroma a membrillo o la jalea con pedacitos de letras. La charla de Marisa Godoy con los lagos y los bosques de su tierra mapuche es de una belleza dura y cristalina, tan enraizada y poderosa como las montañas”.

La agenda continúa el miércoles 6 de mayo, a las 17 horas, con una mesa de lectura de poesía titulada "Complicidades poéticas", en la que, junto a Tamara Padrón, estará Dante Sepúlveda, editor de San Martín de los Andes a cargo de Adivinación Ediciones. Ambos coeditores del libro de Bernardo Colipán, Wiño Zuam, volver a contar. La mesa se completa con la presentación de Viviana Ayilef y sus obras dentro del catálogo de Las Guachas, Ayün y Choz Rayén. "Complicidades poéticas" da cuenta de los diálogos que la literatura establece, de Atlántico a Pacífico, de cordillera a mar, de este oeste, que fueron creciendo a lo largo de los años con distintas instancias, encuentros, lecturas, festivales, y hoy se consolida en libros. 

Además, Tamara Padrón va a estar presentando el último poemario, Tilda

De esta manera, San Martín de los Andes se constituye junto con la capital neuquina, como los motores de un polo editorial, que no solo es referencia en la región patagónica, sino que adquiere visibilidad nacional a través de la presencia en festivales, en ferias, y el reconocimiento de la crítica y sus lectoras y lectores. 

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    La Bomba de Tiempo
    Foto: Gentileza Male Bartolucci

La Bomba de Tiempo: veinte años de una percusión única e irrepetible

04 Mayo 2026

La Bomba de Tiempo celebrará sus veinte años con una gran fiesta el sábado 9 de mayo en Ciudad Cultural Konex. Desde la medianoche, a la música en vivo única e irrepetible de la banda se le sumarán artistas invitados, DJs y otras sorpresas. El festejo será el inicio de un 2026 especial: no sólo seguirán los shows de los lunes, como todas las semanas, sino que habrá nuevos proyectos, giras y otras novedades que se irán anunciado a lo largo del año. AGENCIA PACO URONDO dialogó con tres de sus integrantes ante tamaña efeméride. 

Los números siempre son un buen puntapié inicial para tomar dimensión: más de siete millones de espectadores y de 1700 shows, lo que se traduce en más de cuarenta mil horas de improvisación, más de mil lunes seguidos en el Konex -descontando gripe A y pandemia-, más de 1300 artistas invitados, y giras por ochenta ciudades, trece países y tres continentes. De Calle 13 a Emir Kusturica, de Arnaldo Antunes a Hugo Fattoruso, y de Chile y Colombia a Londres o Berlín, La Bomba de Tiempo sigue creciendo y convocando a nuevas generaciones. Es un ritual cultural de la Ciudad de Buenos Aires y de exportación

El grupo fue creado por Santiago Vázquez en 2006, con el objetivo de poner en práctica su lenguaje de dirección denominado “Ritmo con señas”, sistema único que permite componer música colectiva en tiempo real. Es un formato en el que el ritmo es el motor principal y hace convivir diversas influencias, siempre desde la improvisación, con un grupo seleccionado de percusionistas. Lo que comenzó como una exploración, moviendo los instrumentos en subte y con las expectativas en cada lunes, se transformó en un fenómeno singular: cada show es una experiencia irrepetible que se retroalimenta del público.

La Bomba de Tiempo, prácticamente, nació en paralelo al Konex -inaugurado el 7 de noviembre de 2005-. La fusión de espacio y arte fue automática y crecieron de la mano hasta que ese patio devino en un fenómeno cultural porteño. Cada lunes gente de lo más diversa baila y socializa. Hay tambores, hay movimiento. No hace falta más. Ese lenguaje musical acumuló decenas de giras nacionales e internacionales -en octubre será la sexta en Europa-, festivales, teatros y diversos espacios culturales

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La Bomba de Tiempo
Foto: Gentileza Ana Gilardone

La banda se armó rápido, casi la totalidad de sus miembros llevan veinte años. Si bien el mameluco rojo como marca de identidad puede pensarse como uno de sus hitos, el primer punto de inflexión llegó en 2014: Vázquez dejó la dirección por nuevos proyectos musicales, de investigación y de divulgación vinculados al sistema creado. Ya consolidados, esa tarea fue asumida de forma conjunta a través de una comisión con roles más o menos marcados. La dinámica arriba del escenario les permitió sostener el funcionamiento abajo del mismo. No importa si es sonido, finanzas o prensa: el diálogo es el eje, no una mera herramienta más, y es lo que convierte a la banda en una experiencia, además, autogestionada.

La pandemia, para variar, fue otra instancia relevante. Por un lado, el tiempo sin tocar y la ausencia de turistas hacían peligrar el proyecto. Por otro, el fallecimiento de su compañero Cheikh Gueye. En ese momento decidieron ampliar el esquema de comunicación y de funcionamiento. Si bien ya se consideran un equipo cerrado -más allá de reemplazos temporales-, la intención siempre es la rotación para fomentar la participación e integración. Cabe señalar también que a esa dinámica artística se empiezan a sumar sus propios hijos. 

Por último, otro hecho determinante fue su experiencia como teloneros de Carlos Santana en Dubai en 2016. Su charla con el guitarrista, de alguna manera, los llevó a la posibilidad de pensar la banda no sólo en términos cancioneros -de allí “Revolución Beat”, su disco publicado en 2020, y “Electro Power”, el EP lanzado en 2024- sino también como complemento de otras instancias artísticas, como la obra de teatro infantil Ritmo en 2019.

Con todo, La Bomba de Tiempo no pareciera tener límites. Cada uno tiene sus proyectos aparte, pero la banda como experiencia única es el principio que rige, tanto en términos de dinámica comunicacional como experimental. Un colectivo que, gracias a su sistema de percusión improvisada, construyó durante dos décadas en vivo diversos públicos masivos sin canciones ni hits, lo que lo convierte sin lugar a dudas en un verdadero fenómeno musical significativo del siglo XXI. En La Bomba de Tiempo el artista somos todos. 

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La Bomba de Tiempo
Foto: Gentileza Kaloian Santos

La Bomba de Tiempo arriba del escenario está compuesta por los siguientes integrantes y roles: Ignacio Álvarez (tambor repique y tumbadora), María Bergamaschi (tumbadora y chekeré), Carto Brandán (semillas y surdo), Mariano Cantero (tambor chico), Juan Pablo Francisconi (tambor piano, chekeré, dum dum y dirección), Mario Gusso (conga y campana), Lucas Helguero (quinto, accesorios y dirección), Andy Inchausti (surdo, djembé y dirección), Luciano Larocca (guira y djembé), Richard Nant (surdo, trompeta y dirección), Alejandro Oliva (surdo, conga y dirección), Pablo Palleiro (tumbadora y tambor repique), Diego Sánchez (djembé, quinto y dirección) y Gabriel Spiller (campanas, tronco y dirección).

Con motivo del gran festejo de sus veinte años, AGENCIA PACO URONDO dialogó con María Bergamaschi, Luciano Larocca y Diego Sánchez, quienes reflexionaron sobre el aniversario en cuestión y sobre la dinámica interna y externa de la banda, además de adelantar algunos de los próximos proyectos del año. 

Agencia Paco Urondo: ¿Qué reflexión puede hacerse después de veinte años?

Luciano Larocca: Es increíble ver pasar una generación entera de gente bailando, que ahora trae a sus hijos o hijos que han traído sus padres. Es hermoso recorrer el mundo y ver gente en los shows que vuelve a encontrarse porque lo hizo en Argentina. Es muy lindo ver cómo el lenguaje que tenemos es universal un poco gracias a la percusión y otro poco gracias a que coqueteamos con el lenguaje de la música electrónica: lo repetitivo, lo mántrico, lo simple, y eso pega en el cuerpo, afloja la mente y da presente. 

Es un poco lo que necesita ahora y siempre la gente -aunque después de la pandemia eso se intensificó-: bajar un poco la cabeza, compartir sin mediación, expresarse con el cuerpo. Haber contribuido durante estos años es un orgullo y lo más loco es que nos pasa a nosotros mismos tocando y compartiendo esta familia de mil experiencias.

Diego Sánchez: Lo primero que me surge decir es satisfacción y orgullo por el trabajo realizado, se mezclan muchas emociones, sensaciones y reflexiones. Diría que logramos mediante el aprendizaje colectivo atravesar situaciones adversas siempre desde la aceptación de nuestras diferencias, pensando siempre en el bien del grupo y no en nuestras individualidades. 

En el aspecto meramente artístico es emocionante cómo show a show vemos reflejado nuestro trabajo en el disfrute y la alegría de la gente, en su baile desprejuiciado y conectado con el aquí y ahora, hermosa sinergia que se produce en cada instante de nuestra improvisación en tiempo real. Tantos viajes, tantos shows, tanta compartida, un ciclo que dure 20 años y siga en vigencia exitosa no es para nada un dato menor. Nuestra reflexión podría resumirse entonces en afirmar que somos afortunados y que La bomba de tiempo es magia colectiva tracción a sangre.

María Bergamaschi: Nadie se salva solo y el trabajo colectivo es la salida: construir presente creativamente con otres, aprender a confiar en los procesos grupales, y apostar al trabajo comunitario.

APU: De la toma de decisiones y la dirección en shows, pasando por invitados, proyectos aparte o conjuntos, a tener ya un grupo establecido y la cuestión alrededor de tener una única integrante mujer, ¿cómo es esa dinámica interna y externa?

LL: El grupo es muy particular porque todos tenemos nuestros proyectos paralelos y La Bomba es un espacio de comunión de todo eso. Por eso es súper permeable a cambios, todos traemos nuestras propias experiencias. De repente, alguien está experimentando con algún instrumento y lo trae. Eso permite que La Bomba se nutra del fuego de lo nuevo que trae cada uno. Esa es la energía que usamos muchas veces para renovarnos. 

La dinámica del grupo es muy parecida arriba y abajo del escenario porque no hay un líder. Es un grupo que es colectivo y en todos los aspectos se ve: la circulación de directores arriba del escenario, los cambios de instrumento, la importancia de la improvisación y a la vez el claro objetivo de que estamos acá para acercar el ritmo a las personas. Abajo del escenario la dinámica se contagia. Hay mucha escucha, mucho ida y vuelta de las cosas porque creemos que los grandes movimientos son cuando estamos todos de acuerdo, y todos juntos somos como una manada de elefantes. Es hermoso.

DS: Somos una SRL así que, como tal, el funcionamiento es como una empresa. Tenemos internamente comisiones formadas por algunos de los integrantes que se ocupan de tareas específicas. Cada show es pensado y armado desde cada área, siempre coordinadas entre sí. Los y las artistas invitadas pasan por filtros de producción y artística hasta llegar al escenario. 

La formación está conformada desde el comienzo por los mismos músicos que estamos en la actualidad, con algunas bajas por diversas situaciones. Es verdad que hay una sola mujer música, y tiene que ver con que la convocatoria inicial de hace ya veinte años se realizó de esa manera. El grupo también tiene un staff de reemplazos, que debido a ese desbalance original decidió incorporar más músicas mujeres.

MB: Somos formalmente una SRL, así que de manera externa funcionamos como tal. De manera interna nos manejamos como una cooperativa. Las decisiones las tomamos entre todes y además nos ocupamos nosotrxs mismxs de las diferentes áreas. Como "única" mujer de La Bomba puedo contar que en estos veinte años fui pasando por distintos momentos, que también fueron acompañando los procesos sociales e históricos de nuestra sociedad. Es actualmente un desafío como colectivo promover y fortalecer las actividades que estén relacionadas a la perspectiva de género, como lo es, por ejemplo, la creación de la Comisión de Género que funciona dentro de La Bomba desde este año.

APU: ¿Cuáles son los planes a futuro como banda?

LL: Tienen que ver con pulir los vínculos intergrupo. Estamos trabajando mucho con una especie de psicólogo externo y otros colaboradores, teniendo encuentros relacionados con un grado de madurez y respeto que se logró a través de todos estos años de trabajo. Eso es muy hermoso y muy inspirador.

DS: Este es un año de festejo. Veinte años no se cumplen todos los días. A lo largo de todo el año estaremos con varios canales abiertos extendiendo la felicidad de este camino recorrido por todos lados. Habrá muestras de fotos, giras nacionales e internacionales, grabaciones, fiestas bomba y producciones audiovisuales renovadas. Todo esto aparte de continuar como siempre con nuestros Lunes Bomba.

MB: Tenemos un grupo muy consolidado gracias a nuestro trabajo cotidiano de estar en continuo movimiento. Seguir creciendo humana y musicalmente es mi deseo.

AGENDA NACIONAL E INTERNACIONAL DE LA BOMBA DE TIEMPO

  • CABA: Todos los lunes de la vida en el Konex (Sarmiento 3131).
  • Gran fiesta aniversario: Sábado 9/5 - Medianoche en el Konex.
  • Lunes 11/5: edición especial ATP (para todas las edades).
  • Córdoba: Viernes 15/5 - Quality Lab
  • Santa Fe: Sábado 16/5 - Tribus Club de Arte.
  • Rosario: Domingo 17/5 - Centro Cultural Güemes
  • Gualeguay: Domingo 24/5 - La Guarida de los Artistas.
  • Haedo: Sábado 30/5 - Auditorio Oeste.
  • Gira europea en octubre: Madrid, Barcelona, Valencia y pronto más ciudades.
  • En noviembre: Brasil y, por primera vez, México.
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    Vaca Muerta

Sobre la necesidad y la oportunidad del RIGI

04 Mayo 2026

En su reciente presentación ante la Cámara de Diputados el jefe de gabinete anunció que a la fecha se habían presentado al Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) un total de 35 proyectos que sumaban inversiones por un total de US$ 94.965 millones, de los cuales ya estaban aprobados 13 grandes proyectos de inversión por un total de US$ 27.210 millones; los otros 22 proyectos se encuentran en proceso de evaluación y totalizan US$ 67.755 millones adicionales.

Detrás de estos anuncios espectaculares se esconde una realidad mucho más modesta que es necesario tomar en cuenta, incluyendo el avance efectivo de esos proyectos, los beneficios que ofrece, las contraprestaciones delos inversores, la oportunidad del régimen y algunos cambios que resultarían necesarios a futuro.

Los proyectos aprobados

Según lo analizado los 13 proyectos aprobados corresponden a inversiones industriales y de infraestructura logística; inversiones mineras e inversiones energéticas, que totalizan los siguientes valores:

  • 2 proyectos industriales o de logística, con una inversión total de US$ 563 millones; generarían 13.500 puestos de trabajo (23,98 puestos de trabajo/millón US$ invertido).

  • 7 proyectos minería, con una inversión total de US$ 8.104 millones; generarían 18.880 puestos de trabajo (2,33 puestos de trabajo/millón US$ invertido).

  • 4 proyectos energéticos, con inversión total de US$ 18.543 millones; generarían 4.490 puestos de trabajo (0,24 puestos de trabajo/millón US$ invertido).

Los detalles de cada proyecto incluyendo inversores, inversión comprometida, puestos de trabajo que se generarían y su relación con el capital a invertir, son los siguientes:

1) YPF Luz – Parque solar fotovoltaico “El Quemado”: Parque solar en Mendoza, inversión de USD 211 millones. Potencia instalada de 305 MW; generación de 200 MW y creará 384 empleos entre directos e indirectos (1,82 empleos/MMUS$ invertido).

2) Vaca Muerta Sur (VMOS) – Consorcio liderado por YPF junto a Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron y Shell: Oleoducto e infraestructura en Río Negro para duplicar las exportaciones de petróleo; inversión inicial de USD 2.900 millones. Capacidad de 700.000 barriles diarios; exportaciones estimadas en USD 16.600 millones anuales. creará 3.108 empleos (1,07 empleos/MMUS$ invertido).

3) Southern Energy – Proyecto GNL - Propiedad de Pan American Energy y Golar LNG: Barcaza en el Golfo de San Matías para producir Gas Natural Licuado; inversión total de USD 15.156 millones. Creará 836 empleos (0,06 empleos/MMUS$ invertido).

4) Rincón – Río Tinto: Ampliación a 60.000 toneladas anuales de litio grado batería de su proyecto de litio en Salta; inversión USD 2.744 millones. Creación de 1.985 empleos (0,72 empleos/MMUS$ invertido).

5) Sidersa: Planta siderúrgica de última generación en San Nicolás (Buenos Aires) que producirá 360.000 toneladas anuales de aceros largos con enfoque en acero “verde”. Inversión USD 286 millones. Generará 3.800 empleos (13,29 empleos/MMUS$ invertido).

6) Parque eólico Olavarría – PCR y Acindar: Parque eólico en Buenos Aires; en su primera etapa producirá 180 MW. Inversión de USD 276 millones;creará 165 empleos (0,60 empleos/MMUS$ invertido).

7) Hombre Muerto Oeste – Galán Lithium: Producción en Catamarca de cloruro de litio de alta calidad; proyecta exportaciones por USD 374 millones anuales; inversión USD 292 millones Generará 670 empleos (1,79. empleos/MMUS$ invertido).

8) Proyecto Los Azules – McEwen Copper: Explotación de cobre en San Juan; inversión USD 2.672 millones. Generación de  7.391 empleos (2,76 empleos/MMUS$ invertido).

9) Terminal Multipropósito Timbúes: Terminal portuaria en Santa Fe. Contará con dos muelles y capacidad para agrograneles, cargas generales y líquidos.erminales; inversión USD 277 millones.  Generará 9.700 empleos (35,02 empleos/MMUS$ invertido).

10) Nuevo Gualcamayo – Minas Argentinas: Reactivación de a mina de oro Gualcamayo en San Juan; inversión USD 665 millones. Generación de  4.500 empleos (6,77 empleos/MMUS$ invertido).

11) Veladero – Ampliación - Consorcio Minera Andina (Barrick Gold y Shandong Gold): Ampliación de la producción en San Juan. Se estiman exportaciones por USD 3.800 millones; Inversión USD 436 millones. Generará 1.048 empleos (2,40 empleos/MMUS$ invertido).

12) Diablillos – AbraSilver: Proyecto de oro y plata en Salta y Catamarca. Inversión USD 764 millones. Generará 2.013 empleos (2,63 empleos/MMUS$ invertido).

13) Expansión Fénix Fase 1B – Río Tinto: Ampliación de producción de litio en Catamarca. Inversión USD 531 millones. Generará 1.273 empleos (2,40 empleos/MMUS$ invertido).

Hasta aquí la información oficial proporcionada. Interesa ver la realidad de lo realmente ejecutado hasta el momento, según la información disponible:

  1. Hombre Muerto Oeste, es el más adelantado con avance del 92%

  2. El proyecto YPF Luz – Parque solar fotovoltaico “El Quemado” presenta un avance de obra superior al 80%;

  3. Vaca Muerta Sur, con un avance de obra informado superior al 51%;

  4. Sidersa, avance de obra del 15%

  5. Terminal Multipropósito Timbúes, informa el inicio de la ejecución

  6. Nuevo Gualcamayo, en etapa de ejecución de la ingeniería

Los 7 proyectos restantes no habrían comenzado la ejecución o se encontrarían en etapas de evaluación final o búsqueda del financiamiento.

El estimado de las inversiones ya ejecutadas roza los US$ 2.000 millones, un 7,4% del total comprometido, un valor que puede ser considerado razonable tomando en cuenta el tiempo transcurrido desde la presentación de los proyectos aprobados.

Análisis del régimen y de las incógnitas que plantea

A continuación y sobre la base de los proyectos aprobados y los presentados evaluaré el nivel de los beneficios que conceden; los requisitos y los compromisos que deben asumir los inversores; el valor agregado y la mano de obra que generan, concluyendo con respecto a la oportunidad del RIGI.

Nivel de los beneficios que concede

Según lo establece el decreto reglamentario Nº 749/2024 de la ley Nº 27.743, los principales beneficios son:

  1. Estabilidad Normativa y Fiscal: Garantía de 30 años en materia tributaria, aduanera y cambiaria, lo que implica que las normas no cambiarán a regímenes más restrictivos durante ese periodo.

  2. Incentivos Cambiarios: Libre disponibilidad de divisas para la exportación. Los proyectos podrán disponer del 20% el primer año, 40% el segundo y 100% a partir del tercer año, facilitando la remisión de utilidades.

  3. Beneficios Fiscales:

  • Impuesto a las Ganancias: Reducción de la alícuota general al 25%.

  • Amortización Acelerada: Sistema que permite deducir los bienes de capital más rápido.

  • Quebrantos: Los quebrantos impositivos no prescriben y, tras 5 años, pueden ser transferidos a terceros.

  • IVA: Posibilidad de cancelar obligaciones con Certificados de Crédito Fiscal.

  1. Beneficios Aduaneros: Exención de derechos de importación y tasas asociadas para el 80% de la maquinaria y bienes de capital necesarios para el proyecto.

  2. Seguridad Jurídica: Creación de un panel para resolver disputas (arbitraje internacional).

Requisitos y compromisos de los inversores

  1. Montos Mínimos de Inversión: En general los proyectos deben superar los US$ 200 millones en activos computables, con excepciones específicas: US$ 300 millones para transporte y almacenamiento de petróleo/gas; y US$ 600 millones para explotación y producción de petróleo/gas de exportación.

  2. Orígen nacional para el 20% de la maquinaria y los bienes de capital necesarios para el proyecto

  3. Sectores Estratégicos: Las inversiones en sectores clave como minería, energía (incluidas renovables), petróleo y gas, infraestructura, tecnología, siderurgia, forestoindustria y turismo.

  4. Plazos y Solicitud: La adhesión al régimen está disponible hasta el 8 de julio de 2027.

  5. Comercialización: Se requiere que los proyectos tengan un enfoque en la generación de valor, el desarrollo económico y la exportación de productos.

Valor agregado y mano de obra que genera

  • El régimen plantea la necesidad de generar valor, pero no de generar valor agregado ni de generar empleo. Con ello se promueve la exportación de bienes primarios sin procesar.

  • El régimen no diferencia entre proyectos con elevada generación de empleo, notoriamente los industriales y de infraestructura logística de los proyectos energéticos de mínima generación de empleo

  • Tampoco diferencia localizaciones más favorecidas por la mejora de la densidad productiva

Los proyectos en evaluación

Entre los 22 proyectos que fueron presentados y se encuentran en evaluación se diferencian 3 proyectos industriales o de infraestructura, con inversiones estimadas en US$ 2.960 millones (4,4% del total en evaluación); 12 proyectos mineros, con inversiones por US$ 39.172 millones (57,8% del total); y 7 proyectos energéticos con inversiones estimadas en US$ 25.602 millones (37,9% del total en evaluación).

Estos 22 proyectos en evaluación más los 13 proyectos aprobados totalizan los casi US$ 95.000 millones anunciados en el informe presentado por el jefe de gabinete a la Cámara de Diputados.

A la fecha no se han presentado proyectos de foresto industria, de tecnología ni de turismo, también contemplados en el RIGI.

Oportunidad del RIGI

Con la sola excepción de los 5 proyectos industriales o de infraestructura (2 aprobados y 3 en evaluación), con inversiones totales estimadas en US$ 3.523 millones, apenas un 3,7% del total presentado a la fecha, el RIGI parece carecer de sentido.

Esta conclusión se fundamenta en el hecho que las oportunidades en que se fundamentan los proyectos mineros y los proyectos energéticos (96,3% del total de inversiones presentadas) se originan y están indisolublemente unidos a dos factores: el primero, la existencia de recursos naturales en cantidades muy importantes a nivel mundial; y el segundo, las ventajas de competitividad que presentan las explotaciones de esos recursos con respecto a otras localizaciones en el resto del mundo.

En otras palabras, esos proyectos y otros de similares características se presentaron o se presentarán en el futuro aún en ausencia del RIGI.

A ello se une el hecho de que los beneficios establecidos por el RIGI superan a los beneficios establecidos por otros mecanismos de promoción de inversiones vigentes en nuestro país.

Hacia el futuro

Tomando en consideración la falta de oportunidad y en la gran mayoría de los casos la falta de necesidad del RIGI, parece indispensable una profunda revisión del régimen, lo que muy probablemente deberá esperar a la instalación de un próximo gobierno.

A modo de antecedente de los cambios que se vienen sugiriendo, cabe tener en consideración los aportes a una política de promoción laboral y productiva, que toma en cuenta al trabajo y a las pequeñas, medianas y grandes inversiones; esos aportes fueron elaborados por un equipo de trabajo conjunto integrado por 11 miembros del Movimiento Productivo 25 de Mayo y de la Comisión de Desarrollo Productivo del Instituto Patria.

Partiendo del hecho que la producción y el empleo están indisolublemente unidas las políticas sugeridas incluyen la necesidad de no promover aisladamente a la producción sino también promover en simultáneo a la generación de empleo.

Asimismo esas propuestas diferencian la magnitud de los beneficios a conceder en función de las características del sector de actividad, de la localización y del tamaño de los inversores; por otra parte, los aportes propician la necesidad de establecer compromisos de cumplimiento obligatorio por parte de los inversores como contraprestación al conjunto de la sociedad por los beneficios recibidos.

Para salir de la profunda crisis en que nos encontramos sería de fundamental importancia que el empleo, la producción y la soberanía, junto al respeto irrestricto de los derechos humanos, se constituyan en los ejes centrales de las futuras políticas.

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    Axel y Cristina
PERONISMO EN DEBATE

El problema de Cristina no es judicial, es político

04 Mayo 2026

La interna política en la provincia de Buenos Aires —verdadera síntesis de las tensiones que atraviesan hoy al peronismo respecto a la proyección a nivel nacional para 2027— se ordena alrededor de un punto muy concreto e indisimulable; la resistencia de Cristina Fernández de Kirchner para reconocer que Axel Kicillof —o cualquier figura por fuera de ese esquema familiar y de los designios de su dedo— posee legitimidad propia para erigirse en interlocutor central para frenar y luego trascender el proyecto libertario de Javier Milei.

En ese punto se condensa el conflicto. Una extendida línea de carácter “esencialista” anclada en la lógica del linaje y el control, que tiende a circunscribir el derecho exclusivo de la conducción a la herencia simbólica de los Kirchner y nada más. Allí se explican y cobran coherencia todas las conductas de ataque del núcleo camporista para con el Gobernador de la PBA.

Atendiendo esta cuestión, el verdadero riesgo político para el ciclo kirchnerista —y para la propia vigencia política de Cristina— no proviene de la proscripción, la inhabilitación, las encuestas o incluso la prisión. Lejos de debilitarla, esas situaciones la instalan una y otra vez en el centro de la escena y refuerzan su concentrado capital político, como se advierte incluso en la forma en que su entorno inmediato y sus voceros procesan, utilizan y exponen ese conflicto en clave de imposición y división dentro del peronismo. Respecto a lo que verdaderamente está en juego, el riesgo real es otro; el éxito político de Kicillof. En esto se advierte una relación asimétrica, directamente proporcional y ya sin ambigüedades; cuanto más crece Axel, más se acota el margen de Cristina y La Cámpora.

Si Kicillof logra consolidarse como referencia nacional —con gestión, votos y proyección real—, y más aún si alcanza la Presidencia en 2027, el problema deja de ser cualquier otra cosa y pasa a ser exclusivamente político para la dirigencia del kirchnerismo puro y duro. En ese escenario, Cristina pierde su centralidad política y el relato forzado de la “década ganada” deja de ordenar de manera nostálgica el presente para dar lugar a una nueva construcción; el de las “nuevas canciones”. Allí, La Cámpora ve reducido poco a poco su peso en las listas, las bancas, las cajas y el territorio. Y esta virulencia que genera este proceso de disputa por el pasado, el presente y el futuro en la conducción, ocurre porque Cristina lo resiste y lo enfrenta; eso es muy distinto a favorecerlo, alentarlo y ser parte. Y hay un dato que cambia la ecuación; Axel no es Scioli ni es Alberto. Bien, toda esta tensión se entiende desde la exacerbada lógica del poder que concibe y emplea Cristina.

Dividir para seguir reinando

Ese potencial escenario de Kicillof conductor rompe el monopolio de la conducción histórica y deja al descubierto un divorcio estratégico que ya es una realidad en los hechos. Vale decir, ese punto cúlmine arroja un ganador y un perdedor; un quiebre definitivo. Lo cierto es que Axel se separó hace años del útero político que lo vio nacer, por eso es tratado como un desheredado, directamente como un enemigo al que no se lo perdona y hay que destruir.

Es que en una estructura política que se ordena por centralidad y verticalidad descendente, esa desafiliación original es terminal. Lo podemos reducir a un axioma: Si la conducción es única, y emerge otra conducción, entonces deja de ser única. Esto es lo que hay que mirar para entender la irracionalidad de esas conductas de Cristina; que no son nuevas, y que son coherentes con la defensa del interés de ese núcleo político, por sobre las necesidades del conjunto. La consecuencia de esa tarea de autopreservación forzada es un peronismo fragmentado y sin rumbo, sin autocrítica ni explicación de los errores, sin capacidad de corrección, con responsabilidades desplazadas hacia afuera y una creciente desorientación estratégica. Se impone la rosca cupular por sobre la política real, se pierde contacto con las necesidades vitales de las mayorías, se extingue el debate interno y se diluye la presencia en la calle. Bien, esa lógica, sostenida en el tiempo, sólo puede —como viene ocurriendo desde la derrota nacional de 2015— producir daño político dentro del propio campo nacional. Y acá estamos.

Si sabemos mirar, Cristina se vuelve más fuerte en un escenario de polarización cerrada —tal vez de “cuatro cuartos”— porque esa dinámica le permite reordenar el sistema alrededor de su referencia para reforzar la lógica de centralidad que la beneficia y la mantiene vigente. Pero esa misma lógica, al restringir la legitimidad a un núcleo cerrado, bloquea la emergencia de nuevos liderazgos y limita la capacidad del propio campo nacional para expandirse. En lugar de ampliar la base de representación, la reduce y la relega a segundo o tercer plano, mientras se inhibe a quien podría ensanchar el alcance político y territorial del peronismo. Por eso, una y otra vez, se impulsa desde el Cristinismo la fragmentación del peronismo como táctica de control interno; allí, en esa concepción, es prioritario dividir antes que compartir o ceder la conducción.

Los antecedentes del daño

Sostener y fortalecer la gestión de Alberto Fernández (2019/2023) no era un acto de disciplina menor, era la condición estratégica indispensable para llegar competitivos a una reelección y evitar el retroceso histórico que hoy padecemos. Es raro estar aclarando esto, pero en cualquier proyecto nacional, por más débil o contradictorio que sea, la estabilidad del gobierno en ejercicio es la plataforma desde la cual se construye continuidad política para plantear el cúmulo de batallas que restan por dar en términos sociales, económicos y políticos. Minar desde dentro a ese gobierno —debilitar su autoridad, exponer públicamente sus contradicciones, erosionar su legitimidad— sólo podía conducir a lo que finalmente ocurrió; entregar el rumbo del país a una fuerza cuyo proyecto de demolición no registra antecedentes en nuestra historia democrática.

Eso ya había ocurrido en 2015, cuando la candidatura de Daniel Scioli fue acompañada por señales ambiguas, desconfianza interna y un trato político que lo dejó expuesto y debilitado en plena disputa electoral. A ese clima se sumó el esmerilamiento con la promoción de Randazzo como alternativa interna y el ninguneo público sintetizado en aquellas pancartas que rezaban “el candidato es el proyecto”, que terminó debilitando al propio postulante ante la sociedad, en plena campaña. No fue un episodio aislado, sino un antecedente. La experiencia 2019–2023 profundizó esa lógica. La designación de Alberto Fernández —anunciada un sábado por la mañana a través de un video difundido en redes— respondió a una decisión unilateral de Cristina; efectiva para evitar la continuidad del ciclo amarillo, pero más defensiva que estratégica, que no integró ni ordenó al conjunto del peronismo detrás de una base de acuerdos sólida. El resultado fue un gobierno con debilidad de origen, sostenido en equilibrios internos antes que en un proyecto claro de poder. Desde el inicio operó un doble comando; el mando formal en la Casa Rosada y la gravitación política decisiva desde el Instituto Patria, donde Cristina practicaba oposición interna, fijando posición, marcando límites y condicionando el rumbo de la gestión. A ello se sumaron hechos concretos que erosionaron de manera decisiva la autoridad presidencial. Entre ellos, la carta pública tras la derrota en las PASO de 2021, donde Cristina explicitó que consideraba equivocado el rumbo del gobierno, donde reclamó cambios inmediatos en el gabinete y dejó en claro que había “advertido” previamente esos desvíos. Pocas cosas resultan más pobres en una conducción que se pretende fuerte que refugiarse, a posteriori, en el “yo se los dije” para reivindicarse, desmarcarse y ocultar una acción destructiva.

Parece que nos olvidamos rápido pero, acto seguido, se ordenó la renuncia coordinada de ministros y funcionarios camporistas para forzar un cambio de gabinete. El efecto fue un gobierno percibido como incapaz de ordenar su propio frente interno, con pérdida sostenida de credibilidad social.

Reducir ese proceso fallido —y la herencia de “la peor crisis económica de la historia” que habilitó el actual ciclo libertario— a la simplificación de que “el débil de Alberto no escuchaba a Cristina” es renunciar al análisis. Lo que allí se expuso fue una persistencia del método; la dificultad estructural para sostener y fortalecer a un liderazgo que no esté plenamente controlado. Y cuando ese control no es posible, aparece una decisión política de fondo; se prefiere romper antes que no tener la conducción plena. Es una afirmación contrafáctica, pero razonable; por múltiples razones políticas, económicas y de orientación, los gobiernos de Scioli o de Sergio Massa difícilmente hubieran derivado en escenarios comparables a los de Macri o Milei.

Lo más inquietante es que, en la actualidad, sin mediar una revisión seria de ese ciclo —sin una explicación pública proporcional al daño—, el mismo dispositivo vuelve a abrir el juego para recircular nombres y reposicionamientos: Pichetto y un desfile de posibles candidaturas propiciados por Cristina. Una dinámica que no parece asumir la dimensión del drama nacional. Porque, a esta altura, persistir en esa lógica no expresa vitalidad política; expresa, más bien, una preocupante falta de responsabilidad política frente a la crisis que atraviesan el pueblo y la Patria.

En síntesis, como vemos en esta última década perdida, quien no se alinea de manera sumisa al linaje de Cristina es rápidamente erosionado, vaciado o destruido. Y ahora es el turno del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Cristina libre ¿Cristina libre?

Es evidente que esta consigna, convertida en el último tiempo en eje excluyente de la táctica que emana desde San José 1111, termina operando como un límite político para el propio objetivo que proclama. Al subordinar toda la estrategia a una lógica defensiva, de imposición y de alineamiento, se desatiende una evidencia básica; la vía más eficaz para modificar las condiciones que sostienen su infame e injusta situación judicial es construir una victoria política amplia que altere la correlación de fuerzas y el clima institucional. Nada que Cristina y su hijo no sepan. Los jueces de la SCJN actúan siempre así, sin abandonar nunca su estirpe oligárquica y su sesgo antinacional. Sin esa acumulación de poder real —territorial, electoral, político y social— cualquier apelación a su libertad queda en el plano testimonial. La paradoja es evidente; en nombre de la lealtad y la imposición, se debilita la única herramienta capaz de producir un cambio efectivo en la condición de Cristina.

Pero no hace falta suponer ingenuidad. Más bien se trata de una decisión política; tanto Parrilli, Máximo, Mayra Mendoza, Verbitsky y la propia Cristina comprenden perfectamente la dinámica y eligen actuar en consecuencia. Priorizar y anteponer la consigna cerrada —“Cristina libre” o militar el voto en blanco por considerar ilegítima toda fase de la vida pública con ella, o sólo ella presa— o promover alternativas que no contemplen o directamente descarten a Kicillof, aun sabiendo que eso dificulta construir la fuerza necesaria para incidir sobre su situación judicial, revela una apuesta por sostener la centralidad del núcleo antes que por maximizar la eficacia política del peronismo en términos electorales. Se trata de abrir el círculo para seguir recirculando, por eso Pichetto. De aquí no pasan los elementos a considerar en el análisis; se trata de continuidad, que de ningún modo está sujeta a la libertad de Cristina.

Veamos qué hay detrás de la subestimación

El dispositivo político que rodea a Cristina funciona mejor en clave de conflicto y excepcionalidad, más que en condiciones de normalidad política y amplitud. En el marco de una propuesta política donde la fractura social ha devenido en identidad política de los extremos y fidelización interna; la situación de proscripción y persecución judicial refuerza su centralidad, ordena la tropa, pone la consigna en la mano, elimina la discusión interna y desplaza cualquier debate estratégico hacia un eje moral binario de defensa o traición. En ese contexto, el liderazgo aparenta fortalecerse al volverse incuestionable, justo cuando en los hechos ya ha dejado de serlo. En cambio, en un escenario sin esa presión —con Cristina plenamente habilitada y su espacio obligado a disputar poder en términos estrictamente políticos— reaparecen las preguntas incómodas como el balance económico de su gestión (2011/2015), la herencia fallida del gobierno kirchnerista de los Fernández, los resultados electorales y las estrategias bajo su comando, el constante boicot a la renovación de liderazgos, el dedo, o porqué no fue ella como primera candidata, etc. Es decir, vuelve la política en su sentido más exigente. Y ahí, la centralidad ya no está garantizada por la excepcionalidad, sino que debe revalidarse en competencia. En ese plano, hoy por hoy, Kicillof saca evidentes ventajas.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Dicho en términos más duros; la excepcionalidad la protege; la normalidad política la expone. Así, la proscripción de Cristina no sólo constituye un infame ataque judicial y político impulsado por sectores oligárquicos. En un plano más profundo, produce además un efecto de congelamiento del tiempo político del propio campo nacional y popular que Cristina bien sabe capitalizar, porque interrumpe el desarrollo de la experiencia política del peronismo y de amplias franjas del pueblo argentino, forzando una regresión al cierre del ciclo kirchnerista en 2015, con todas sus contradicciones aún sin resolver y con su sistema de representaciones todavía sin actualizar. En ese contexto, el peronismo se ve empujado a cerrar filas, pero sobre heridas abiertas. A la vez, se restringe la posibilidad de disputar el sentido común hacia adentro, ya que la agenda queda absorbida por un eje casi excluyente —“Cristina libre”— que, si bien es comprensible y legítimo en el plano defensivo, termina dividiendo y ocupando gran parte de la conversación política, desplazando otros debates necesarios y, al mismo tiempo, ralentizando y debilitando la posibilidad de que emerjan nuevas referencias y liderazgos capaces de proyectar al movimiento hacia el futuro.

La extorsión

Todos sabemos que el “Cristina libre” es, en gran medida y al interior del peronismo, la adecuación a la subordinación a su mando. Pero Kicillof ya se desafilió de esa obediencia hace rato, mucho antes de la infame condena, y eso, evidentemente, es imperdonable para la lógica del dedo y la custodia cerrada de la herencia K. La exigencia permanente de gestos de alineamiento, el vaciamiento en la legislatura bonaerense, las recriminaciones públicas y la construcción de un clima de sospecha buscan disciplinar a quien pretende ejercer un liderazgo con márgenes y autonomía propia. Lo de siempre; prefieren perder a no ser ellos los que conducen el proceso.

En lugar de avanzar en una discusión profunda sobre estrategias de unidad, de nuevos liderazgos, de reconstrucción del tejido organizativo, de recuperación de la calle política y de nuevos horizontes de sentido para las mayorías— Cristina— impone y nos lleva una y otra vez a un escenario de resistencia identitaria, a una lógica de repliegue y división. Así, se interrumpe la posibilidad de una síntesis superadora y de una maduración política que permita ensayar nuevas formas de representación popular, surgidas no de la negación del pasado reciente sino de su asimilación crítica pero superadora.

Lo que hay que aprender

El kirchnerismo fue, sin dudas, un gobierno nacional con avances concretos, pero se pensó a sí mismo como un proceso de liberación nacional ya consumado e irreversible. Esa sobreestimación de su alcance dejó un ciclo vulnerable y fácil de desmontar. Las consecuencias de esa autopercepción, sumado a la resistencia de asumir que los nuevos escenarios políticos, sociales y culturales, ya no reclaman la centralidad simbólica de la “Década ganada” ni el diseño estratégico en la conducción de Crisitina, están a la vista. La conducción de Cristina o, mejor dicho, Cristina, ha sido y es, decididamente mala conductora. Ciego el que no quiere ver.

No es casual, entonces, que la matriz construida durante el ciclo kirchnerista 2003/2015 haya podido desarticularse con tanta rapidez bajo el gobierno de Mauricio Macri. Eso revela que, más allá de los avances, sus bases estructurales no fueron consolidadas de modo irreversible en ninguno de sus términos, pese a lo que proclamaban la épica y las consignas del momento. La historia argentina es elocuente en este punto; cada vez que el campo nacional y sus conducciones más recientes evitaron ir al fondo de las relaciones de poder y se limitaron a administrar coyunturas y a adecuarse con algo de virtuosismo superficial en determinados esquemas políticos temporales, los problemas regresan con mayor intensidad. No se trata de nombres ni de etapas aisladas, sino de una constante; los límites y la dificultad para disputar y transformar las estructuras que sostienen la dependencia. Cuando esa decisión se posterga, sobreviene el retroceso agudo, la Patria se achica y el pueblo paga triple. En ese sentido, el presente no es una anomalía sino una consecuencia y una enseñanza. Milei no surge de la nada, sino de décadas de vacíos estructurales, de intentos inconclusos y de un poder antinacional que nunca fue plenamente desarmado. El drama social al que asistimos no se explica por la mera naturalización de la alternancia partidaria, sino por los límites que el propio campo nacional no logró superar. Mientras tanto, el proyecto antinacional —con coherencia, objetivos y continuidad— avanza y se expande, ocupando cada espacio que el campo popular deja vacante.

Ya en su ciclo de repliegue, el kirchnerismo tampoco logró traducir en hechos el jetoneo pequebú aquel del “quilombo” que prometió armar ante cualquier intento de tocarla a Cristina. La consigna existe: “Cristina libre”; el camino político para concretarla, evidentemente no resulta importante.

Para concluir

Cristina presa y proscripta no es, en última instancia, un hecho penal o político aislado, sino la consecuencia histórica de haber sobreestimado el alcance transformador de un ciclo que, como dijimos, no logró alterar de fondo las estructuras del poder antinacional. Si te jactas de haber eliminado a la víbora sin haberle pisado nunca la cabeza, la víbora vuelve y te pica. Este análisis no desconoce los logros históricos del ciclo kirchnerista; los reconoce, pero al mismo tiempo exige —con responsabilidad militante y honestidad intelectual— una revisión crítica de sus límites. La prolongación de una conducción que ya ha cumplido su ciclo, empieza a pesar sobre el propio tiempo político del movimiento nacional. Si aquella etapa relativamente virtuosa no logró debilitar las bases materiales del poder antinacional, no se advierte qué sentido estratégico tiene insistir en su perpetuación. La política también, en esos roles históricos, exige saber retirarse a tiempo para preservar lo alcanzado como punto de partida. En ese marco, la emergencia de nuevos liderazgos con base real y mérito concreto,—como el de Kicillof— no debería ser vivida como una amenaza, sino como una oportunidad para renovar la representación. Aunque la figura de Cristina sea grande, su conducta política es muy pequeña.

Pero es evidente que, a esta altura, el principal límite para el crecimiento de Kicillof no está afuera, sino en la disputa interna con Cristina que lo condiciona de manera permanente. Y eso deja en claro qué es lo que realmente está en juego; no es la proscripción ni el frente judicial, sino la emergencia de un liderazgo con base propia que altere el esquema de conducción vigente desde 2011 y el relato simbólico del ciclo político originado en 2003. Si Kicillof se consolida como referencia nacional, el problema deja de ser coyuntural y pasa a ser de estricto poder, ya que se termina el monopolio de la conducción de Cristina. Por eso la resistencia es tan intensa. No se trata de diferencias tácticas, sino de una decisión política; preservar el control antes que habilitar un recambio que, aunque necesario para el conjunto, implica resignar centralidad. Lastimosamente, Cristina no asumió ni una cuota de responsabilidad política ni un mínimo de generosidad histórica para corregir el rumbo de un daño que arrastra desde 2015. Si esa lógica persiste, el tiempo hará lo suyo sin contemplaciones y terminará erosionando su propio lugar en la historia.

Los plazos se acortan de manera vertiginosa, y no hablamos de calendarios electorales ni de cierres de listas. Hablamos de no cruzar un punto de no retorno en el que la Argentina quede definitivamente degradada a una condición de semicolonia, subordinada a intereses externos y a la lógica del sistema financiero global. Mientras el internismo consume energías y tiempo político, el escenario se define por fuera. En ese cuadro, y más allá de simpatías o diferencias, Axel Kicillof aparece hoy como la única referencia con base, gestión y proyección suficiente para ordenar una alternativa competitiva de cara a 2027, capaz de frenar la continuidad del experimento liberal más extremo y, eventualmente, superarlo con un programa de gobierno. Esperemos que no llegue de rodillas.

el verdadero riesgo político para el ciclo kirchnerista —y para la propia vigencia política de Cristina— no proviene de la proscripción, la inhabilitación, las encuestas o incluso la prisión
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    afiche vox dei en dictadura
DOCUMENTO HISTÓRICO

Rescate rockero: audios inéditos reconstruyen un recital de Vox Dei en Neuquén durante la dictadura

03 Mayo 2026

Una historia que sobrevivió al paso del tiempo gracias a la osadía de dos ex colimbas que, 48 años atrás, decidieron infiltrarse en el recital de su banda preferida fingiendo ser periodistas de una revista del Ejército. Esa noche, los músicos de Quilmes presentaron su décimo álbum Gata de noche y revisitaron canciones de La Biblia, bajo la producción de Simón “el Gordo” Pierre Bayona.

Una aventura que pudo reconstruirse a partir de los audios del show en vivo, una entrevista posconcierto y los recuerdos del periodista Jorge “Negro” Sosa , del ilustrador Juan Marchesi y otros testigos de aquella noche de 1978.

El domingo 10 de diciembre de 1978, Willy Quiroga (bajo y voz), Ricardo Soulé (guitarra y voz) y Rubén Basoalto (batería) llegaban por primera vez a la capital neuquina para rockear en la ENET N°1 (hoy EPET N°8) en plena dictadura militar. Por entonces, muchas bandas ya consagradas salieron a recorrer el país para escapar de "la cueva del lobo" y conectar con otras realidades: tocaban a pulmón en bares, escuelas o donde se pudiera, siempre con el empuje de jóvenes que hacían las veces de productores y que, en muchos casos, alojaban a los grupos en sus casas o los acompañaban hasta la estación de tren o la terminal de ómnibus, cargando equipos e instrumentos.

1978 fue un año bisagra para Vox Dei. La banda volvía al ruedo luego de tres años de idas y vueltas con formaciones que no terminaban de cuajar tras la partida de Ricardo Soulé en 1974, quien había pasado una temporada en Inglaterra y Estados Unidos. La euforia por el Mundial de fútbol, que había consagrado campeona por primera vez a la selección argentina, convivía con el incremento de secuestros, desapariciones y censura. En tanto, en la Patagonia, crecía la tensión ante un posible conflicto armado con Chile por el canal de Beagle, que mantenía en alerta a ciudades del sur como Neuquén y Río Gallegos.

Los colimbas solo querían divertirse

Sin Gerardo Muñoz (oriundo de Salliqueló, provincia de Buenos Aires) y Ricardo Inda (oriundo de Neuquén), quienes con apenas 19 años grabaron el show en vivo y la entrevista no en un cassette virgen, sino en el álbum original "You Are The Sunshine Of My Life" de Ray Conniff-, nunca hubiéramos podido reconstruir esta historia que ahorita están leyendo.

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recital vox dei en dictadura

 

“Yo tenía 19 años y estaba haciendo la colimba en el Comando de la VI brigada de montaña de Neuquén. Recuerdo que un día nos enteramos con un amigo que Vox Dei se iba a presentar en la ciudad y nos lanzamos hacia la aventura. Una que nos llevó a sacar credenciales de prensa del escritorio de un General, para hacernos pasar por periodistas de una una revistita que se llamaba La Revista del Soldado, que se distribuía en todos los regimientos del país. Era chiquita y rectangular, del tamaño de una Patoruzito, dijo Gerardo. 

Pero lo más loco fue cómo organizaron la logística del operativo “credenciales”. “Las sacamos del cajón del despacho del General, gracias a que el colimba que trabajaba con él era amigo nuestro. Recuerdo que fue una tarde en la que no había nadie, porque los milicos trabajaban hasta pasadas las 13 h y después de esa hora no quedaba ni el loro. Fue entonces que aprovechamos que teníamos que pasar la bruja (mopa/trapeador) en el piso, y comenzamos la operación: un amigo se apostó en la puerta y otro en la escalera, y ahí nos metimos en el despacho, abrimos el escritorio del General y sacamos las credenciales para luego tipear a máquina nuestros nombres. Por supuesto, al día siguiente al recital, o sea el lunes a primera hora, fueron devueltas sin que nadie se entere”, compartió Gerardo.

Los colimbas habían llegado a la ENET con la meta puesta en disfrutar del recital, e iban a intentar entrevistar y grabar en vivo a la banda. Y lo lograron. “Éramos pibes que seis meses antes teníamos el pelo largo hasta los hombros y nos habían cortado el pelo, pero jamás pudieron rapar nuestra locura linda. En aquella época yo era lector de la revista Pelo y estaba al tanto de todo lo que pasaba en el rock. Además, Vox Dei era una de mis bandas preferidas, y gracias a toda esa información pude acercarme a Soulé y preguntarle sobre algunas cuestiones", agregó Muñoz.

Ricardo, por su parte, andaba con una cámara que le había prestado otro colimba neuquino, Daniel Acosta, a quien jamás volvieron a ver. De aquel rollo de diapositivas se revelaron algunas fotos que Ricardo llegó a ver, pero nunca más se supo del paradero de Acosta como para que esos registros salieran a la luz. De hecho, las únicas instantáneas que quedaron son las que compartimos en esta nota. Su autor fue Mario Zeller, un colimba oriundo de Buenos Aires que falleció hace algunos años atrás.

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recital vox dei en dictadura
Foto: Mario Zeller

Los audios rescatados y el reencuentro de una generación

Cuando dimos con esta historia, Gerardo estaba absolutamente convencido de que había sido él quien entrevistó a Ricardo Soulé durante los casi veinte minutos que dura el reportaje. Sin embargo, su compañero Ricardo aportó otra versión: “Gerardo había iniciado la charla, pero los nervios lo traicionaron y alguien más tomó la posta para continuarla”. 

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recital vox dei en dictadura
Foto: Mario Zeller

Primera parte: entrevista

Lo que escucharán a continuación, revela algo más que un registro: expone una verdad. Primero, la voz de Ricardo Soulé respondiendo a las dos preguntas iniciales que Gerardo se animó a hacerle. Luego, la escena se abre a otro interlocutor: un joven periodista cordobés, Jorge “Negro” Sosa, recién llegado a Neuquén, que por entonces conducía Evolución, tiempo de rock, un programa que se emitía los sábados de 21 a 21:30 por LU5, la radio del Estado, en aquellos años intervenida por la dictadura. 

“Esa nota con Soulé fue posible gracias a que yo trabajaba para el sello Polygram, el mismo con el que Vox Dei había grabado su último LP, Gata de noche, que justamente presentaron esa noche en la ENET. La entrevista estuvo conmigo hasta que la perdí en una mudanza, y ahora la vuelvo a encontrar, casi cinco décadas después, gracias a este rescate”, recordó Sosa.

Hay que resaltar que, una vez que Sosa concluyó sus preguntas, Muñoz recogió el guante y hasta logró un ágil y distendido ping pong con Soulé. La charla llegó a su fin con la intervención de un tercer participante cuya identidad aún no pudo ser determinada.

A lo largo de la entrevista, Soulé traza un panorama del nuevo rumbo de Vox Dei tras su regreso a la banda y se detiene a reflexionar sobre la escena del rock argentino: menciona a Pappo, León Gieco y Luis Alberto Spinetta, y deja entrever algunas claves sobre el rumbo que el rock debería tomar en los 80.

Segunda parte: show en vivo

Advertencia al lector/oyente: antes de avanzar con esta segunda parte del documento, conviene detenerse un momento en la calidad del audio. Se trata de un registro realizado de manera amateur, en un gimnasio, con todas las limitaciones técnicas que eso implica.

Cuando recibimos el material, era casi inescuchable: el deterioro de la cinta y la saturación de graves, nos hizo dudar sobre si debíamos darlo a conocer o no. Sin embargo, el trabajo de Marcos Pselj -técnico de sonido y músico oriundo de Punta Alta- permitió revertir ese destino. Con paciencia y oficio, logró limpiar, restaurar y digitalizar el registro hasta volverlo lo más audible posible. A ese proceso se le sumó una segunda intervención a cargo de Dani Arroyo, músico puntaltense radicado en Neuquén, a quien consultamos de manera permanente y niveló aún más el sonido.

Lo que sigue, no es solo un documento recuperado, es también el resultado de un esfuerzo colectivo, casi artesanal por rescatar una voz que estuvo a punto de perderse.

(Se recomienda escuchar el video con auriculares). 

URL de Video remoto

Arte y producción 

Otro personaje que aparece en esta historia es Juan Marchesi, un artista plástico-ilustrador y autor del afiche promocional del show, quien desde su taller en Viedma sostuvo: “Ese dibujo lo hice yo estando en Bariloche. Quien me lo encargó fue Pierre Bayona, más conocido como “El Gordo Pierre”, quien organizó y produjo el show de Vox Dei y, además, éramos socios en una agencia de publicidad de Bariloche. Yo llegué a Bariloche en el 74 y al Gordo lo habré conocido en el 75/76, cuando regresó de Europa por primera vez. Éramos vecinos, yo alquilaba una casa en el kilómetro 11 y el Gordo a 50 metros. Nos hicimos muy amigos y hasta llegamos a trabajar en una agencia de publicidad que yo tenía y se llamaba ‘Imagen creativos y asociados’. Teníamos otro socio que era el Chino López Alfonsín”.

El primer acercamiento de Marchesi con el rock fue a principios de los años setenta,  a partir de haber trabajado en Canal 7 en un programa de Leo Rivas llamado Músicavisión, donde se cruzó con un montón de músicos y bandas. Trabajó como escenógrafo de Piero con Prema y para shows de Spinetta Jade, como la presentación de su último disco Madre en años luz (1984). Como ilustrador y diseñador participó en algunos discos de Miguel Cantilo.

Más testimonios sobre la jornada e info sobre la banda telonera

Volviendo al recital, aquella noche también se presentó una banda telonera de nombre Germinación, un trío de rock progresivo oriundo de General Roca que estaba integrado por Luis Cide (guitarra y voz) -quien desde hace varias décadas es un destacado músico de jazz-, su hermano Dante Cide (bajo) y Jorge Retamar (batería). 

Quien contextualiza la jornada es Luis Montenegro, bajista de Chos Malal.  “La sala estaba colmada y el sonido era impresionante; era la primera vez que veía en vivo esos amplificadores Marshall gigantes, más altos que los propios músicos. Fuimos con mi amigo ‘Cunfu’, un guitarrista de Necochea, y recuerdo que la banda que abrió la noche fue Germinación”, destacó.

Pero la anécdota que sobresale ocurrió unas horas antes del recital, cuando Montenegro y su amigo estaban sentados en la vereda de un bar sobre Avenida Olascoaga. “Nos encontrábamos a media cuadra de la Ruta 22, cuando de repente aparecieron los músicos. Le comenté la situación a mi amigo, que estaba de espaldas a ellos, y me respondió que los conocía. Y era cierto: cuando la banda lo vio, le dijeron: ‘¡Eh, loco! ¿Qué hacés acá?’ Y ahí mismo se dio una charla de veinte minutos, en la que hablamos de música y de cómo defender nuestro rock en esos momentos tan difíciles”.

Presente (El momento en que estás) 

Volvamos al contexto de época… ¿Qué pasaba en Neuquén mientras cientos de jóvenes coreaban y saltaban los temas del recién estrenado disco de Vox Dei? Habría que resaltar que bien al fondo del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181 (en lo que hoy es el cruce de las  calles Lanín y Chaco) funcionó el centro clandestino de detención “La Escuelita de Neuquén”, donde se detuvo, torturó y desapareció a centenares de militantes políticos. 

Otro dato que sintetiza el clima de aquellos años es la labor del obispo de Neuquén, Jaime Francisco de Nevares, un sacerdote profundamente identificado con la Teología de la liberación, la defensa de los derechos humanos y el acompañamiento a las Madres del Alto Valle. De Nevares -quien más tarde sería elegido convencional constituyente por la provincia para la reforma constitucional-, junto a su secretario Juan San Sebastián, mantuvieron un fuerte compromiso con la juventud y los sectores más vulnerables, impulsando diversas iniciativas de carácter social.

“En una casa contigua a la catedral, ubicada en la esquina de Avenida Argentina y Juan B. Justo, crearon el llamado ‘Club del Soldado’, un espacio de contención destinado a los conscriptos del batallón cercano, muchos de ellos provenientes del norte del país que no tenían dónde pasar sus fines de semana. Allí, encontraban un lugar para reunirse, conversar y compartir momentos”, sostuvo el Negro Sosa. Y agregó: “Tras el Mundial del ‘78, comenzó también a gestarse la Feria de Artesanos, inicialmente integrada por un pequeño grupo que se instalaba sobre la vereda de la iglesia. Ese espacio no era casual: De Nevares sostenía que, bajo la protección de la Iglesia, nadie los hostigaría”. 

Como ocurrió en tantísimos lugares del país en plena dictadura cívico-militar-eclesiástica, una pata de la Iglesia se convirtió en refugio para muchos. Con el tiempo, la feria creció y sumó nuevos participantes. “Con el retorno de la democracia en 1983, los artesanos fueron trasladados al boulevard frente a la catedral, delimitado por Avenida Argentina, Juan B. Justo y Alberti, donde permanecen hasta la actualidad. Desde entonces, la feria ha alcanzado relevancia nacional e internacional, convocando cada noviembre a artesanos de todo el país y de países vecinos como Chile, Uruguay y Bolivia”, finalizó Sosa.

Lo que comenzó como una aventura de dos conscriptos, terminó por convertirse en un documento histórico. En una escuela técnica del sur del país, en medio de un clima político atravesado por la represión, el rock encontró un espacio para sonar y soñar. Hoy, estos registros permiten que aquella noche deje de pertenecer a la memoria oral y pase a integrar el archivo vivo del rock argentino.

EXTRADATA

- Este rescate se logró gracias a un montón de personas como Fran Muñoz y Gerardo Muñoz; Ricardo Inda; el comisionista que trasladó el cassette desde Salliqueló a Bahía Blanca y finalmente llegó a Punta Alta a manos de Marcos Pselj, el encargado de limpiar el sonido y digitalizar el material. Dani Arroyo, quien mejoró por segunda vez el audio en Neuquén; Gerardo Fernández, quien desde siempre está tirando onda y tendiendo puentes desde la ciudad de Neuquén. Y un grupo de personajes que brindaron sus testimonios como el querido “Negro” Sosa, un referente en el periodismo neuquino, el ilustrador Juan Marchesi y los músicos Luis Montenegro y Luis Cide.

- Aviso Importante: Al creer que la magia y la solidaridad existen, extendemos un pedido a la sociedad neuquina y alrededores: “Si alguien conoce a Daniel Acosta en Neuquén, hágale llegar esta nota, quizá todavía estemos a tiempo de dar con esas fotos”.

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    Pilar Hernández
ENTREVISTA LITERARIA

Pilar Hernández: “Me interesaba explorar cómo las experiencias de las mujeres se transmiten entre generaciones"

03 Mayo 2026

“El esfuerzo por eliminar los aspectos ‘repulsivos’ de la existencia, que es la obsesión de los moralistas, no sólo es absurdo sino también fútil. Acaso uno logre reprimir feos pensamientos y deseos, impulsos ‘pecaminosos’, pero los resultados son patentemente catastróficos (no hay casi diferencia entre un santo y un criminal). El liberarse de sus deseos y, al hacerlo, alterar sutilmente su naturaleza constituye la aspiración de todo individuo que quiera evolucionar”, escribió Henry Miller en su libro El mundo del sexo.

“Soy Astrid. Así me llamó mi madre porque no le sonaban los nombres de las telenovelas. No me gusta el suspenso ni cambiarle el tono a las verdades; por eso diré que soy prostituta desde que tengo memoria”, escribe una de las narradoras de Cuatro putas, notable novela de la escritora colombiana Pilar Hernández. “Soy linda, provocadora; en conclusión soy de esas mujeres que dicen estar buena. Mi alma se quedó perdida en algún lugar de mi infancia. Quizás nací sin una, no lo he podido descifrar. Soy temeraria, atrevida, loca. No tengo miedo de morirme. Para mí, la muerte es un privilegio que aún no merezco. La he tenido de frente tantas veces y de tantas formas que creo que cualquiera de ellas sería más tolerable que llevar ciertos tipos de vida”.

Lo que las lectoras y lectores van a encontrar en Cuatro putas, editada por Escarabajo editorial, es más que una novela que desarrolla con maestría una gran variedad de géneros literarios, desde el policial negro al realismo que íntimo hasta lo inconfesable que la tradición literaria universal ha profundizado en lo que solemos llamar diarios. Se trata de una radiografía espiritual de una misma Mujer en busca del amor tal como lo imaginó Rilke, una mujer que, en perspectivas pueden ser cuatro, llamarse Mesalina u Ofelia, los nombres no importan tanto como la profundidad existencial, dar placer o ternura y, a cambio, recibir todos los embates posibles de una sociedad violenta materializada en la supuesta supremacía del macho latinoamericano.

En estas páginas sublimes no hay redención ni queja ni victimización alguna. “Crecí en una selva donde la ingenuidad siempre juega en contra; perderla lo antes posible era la mejor forma de protegerse”, dirá una de las narradoras mientras resuenan los ecos de Sartre, recordándonos que no importa tanto lo que hicieron de vos sino lo que hacés de tu vida con lo que hicieron (o intentaron hacer) de vos. Transformar el dolor en amor, eso es lo que harán estas mujeres a lo largo de esta novela.

AGENCIA PACO URONDO: El título Cuatro putas es provocador y difícil de ignorar. ¿Qué historia y qué intención hay detrás de esa elección?

Pilar Hernández: En unas prácticas académicas que hice en la zona de prostitución de la calle 22 en Bogotá, hace muchos años, había que llenar una ficha de entrevista y registro. A ellas les resultaba tedioso el interrogatorio y siempre decían que lo llenaban ellas mismas. En esa ficha se preguntaba: profesión / ocupación. Todas escribían PUTA, en mayúscula. Ahí entendí que los apelativos que buscan suavizar o darle un nombre distinto —y a veces ridículo— a una de las profesiones más antiguas del mundo nacen de los prejuicios sociales, de la hipocresía social, de su propia incomodidad que les produce el término PUTA. En el caso del título Cuatro putas son simplemente cuatro mujeres es un reconocimiento al lugar real que ocupan en la sociedad y, también, una manera de incomodar y provocar a esa absurda hipocresía social.

APU: Tu novela refiere mucho a la memoria. ¿Qué tipo de memorias te propusiste rescatar?

PH: A las mujeres, a lo largo de la historia, siempre se nos ha señalado. Para referirse a nosotras aparecen de inmediato términos como: la fea, la bonita, la gorda, la flaca, la decente, la pobre, la rica, la puta. La ex de alguien, la esposa o la mujer de. Nuestra sexualidad es pública, manoseada, juzgada, controlada, preconcebida como requisito del lugar social que debemos ocupar. Y el respeto que debemos recibir. Pero las mujeres tenemos un universo propio donde navegan el amor, los sueños, la realización personal, nuestra libertad sexual, el reconocimiento intelectual. Somos como dicen algunos textos religiosos, la sal de la tierra. Somos quienes parimos el mundo y quienes contenemos la sociedad. Tenemos la fuerza del cuidado y del amor incondicional. Somos un discurso riquísimo de subjetividades maravillosas y debemos empezar a liberarnos de esos señalamientos perpetuados.

Todas, absolutamente todas tenemos una PUTA encadenada dentro de nosotras. Esta novela enfrenta a cada una de estas cuatro mujeres con lo mejor que tuvo cada una y con lo que pudieron para manifestarse ante el mundo como mujeres, el resultado de su infancia, de sus decisiones, de sus maneras particulares de transitar el amor. De lo que una sociedad enferma les permitió ser. Astrid, la protagonista, se confronta y se rebela contra la idea del amor. Margarita lo transita desde su amor de madre. Ofelia encarna el ideal del amor romántico. Y Paula,mi favorita, entiende que el único amor que puede ofrecerse nace del amor propio, de la emancipación del placer y de su propio autor reconocimiento como mujer.

APU: ¿Cuál es tu concepción del feminismo?

PH: No me he querido etiquetar como feminista, pero transito la feminidad militante desde una fuerza que supera discursos, símbolos y odios derivados de deudas históricas de género. Ellas nos enseñan que todo eso se queda en lo superficial cuando se trata simplemente de defender el derecho a ser mujer. El feminismo no es un territorio que se exige ni se arenga. Es un territorio que se habita y que se defiende desde la propia manera de enfrentarse y estar en el mundo. Me interesaba explorar cómo las experiencias de las mujeres se transmiten silenciosamente entre generaciones: la forma en que aprendemos a habitar el cuerpo, el deseo, el miedo o la vergüenza. La memoria femenina muchas veces no está en los grandes relatos históricos, sino en las historias íntimas, en la infancia, en aquello que las mujeres recuerdan aunque nadie lo haya escrito. 

"Esta novela quiso salirse del morbo que provoca un mundo que la sociedad desconoce y del cliché de lo sexual como eje de estas historias".

APU: En la novela aparece la infancia como un territorio fundamental. 

PH: Soy una gran lectora de Julio Cortázar, y en muchas entrevistas él habla de la seriedad de jugar y de ser niño, de la legitimidad con la que los ojos de un niño ven el mundo y de cómo esa mirada nos define como seres participantes del mundo y  que deberíamos conservarla toda la vida. Todas fuimos niñas con sueños, sin importar el contexto en el que nos tocó nacer. Sin importar las dificultades ni los universos que construyen los adultos, los niños juegan. Siempre juegan. Con lo que tienen a mano. Cuando uno mira a los ojos a una PUTA durante más de un minuto, los invito a hacerlo, se encuentra con una niña que tuvo que crecer de un modo que la sociedad no esperaba. Hay fuerza, ternura e ingenuidad que aun habitan en esa mirada.

Porque la ingenuidad no está en medio de las piernas sino en el nivel de la vulnerabilidad. Pero cuando la sociedad señala, desecha y juzga, olvida que las personas son mucho más que aquello que se arroga el derecho de nombrar. Muchas de las cosas que nos atraviesan como adultos tienen raíces profundas en la infancia. En la novela me interesaba mostrar que ninguna vida comienza en el momento en que la sociedad decide juzgarla. Detrás de cada mujer hay una niña, una historia y una serie de circunstancias que construyen su camino.

APU: La novela surge también de una experiencia académica que te acercó a ese mundo. ¿Cómo transformaste esa vivencia en literatura?

PH: Me interesaba explorar cómo las experiencias de las mujeres se transmiten silenciosamente entre generaciones: la forma en que aprendemos a habitar el cuerpo, el deseo, el miedo o la vergüenza. Alguien me dijo una vez que atreverse a superar el terror de las esfinges es la única manera de encontrar el tesoro. También sé, sin ánimo de parecer presumida, o tal vez presumiendo un poco, que las escritoras y escritores no se hacen ni se forman en academias. Escribir es una experiencia vital. Es una forma de estar en el mundo. Es una necesidad ineludible que todo el tiempo nos habla al oído.

Cuando entre las opciones de prácticas universitarias apareció esta, fui la única que decidió elegir ese territorio. Todos pensaron que estaba loca y si un poco, es una de mis atesoradas virtudes. Pero de algún modo sabía que allí podía encontrar tesoros de vida para contar. Y no me equivoqué .La novela es un 10% de realidad y un 90% de ficción, pero ese pequeño fragmento de realidad que me permitieron ver es la columna vertebral de la historia. Las historias nunca están en los lugares cómodos ni fáciles de digerir. Para mí, la literatura está justamente ahí: en los mundos que nos incomodan y nos confrontan.

APU: ¿Qué descubriste sobre las mujeres —y sobre vos misma— mientras escribías esta novela?

PH: Descubrí una sororidad y una narrativa legítima de lo que significa ser mujer. Desde mi propia feminidad, mi maternidad y mi sexualidad, pude plantear un punto de vista frente al machismo y a la construcción social de un patriarcado normalizado. Llegando a la conclusión que todas las mujeres somos una. Me confronté con mis miedos, con abusos que había normalizado simplemente por el hecho de ser mujer. Me confronté con el derecho a mi libertad y a mi sexualidad desde lo que yo elijo y decido. Tuve apenas tres entrevistas breves con estas mujeres durante mis prácticas académicas. Pero a través de la novela ellas me hablaron, me enseñaron, me confrontaron y me liberaron.

Escribir es ponerse al servicio de los personajes que quieren contar sus vidas sin corromperlos con la vida propia. Es ser simplemente un instrumento de catarsis y transformación: para quien escribe y para quien se atreva a leer. Y también la certeza de que un hombre que merezca lo que una mujer como yo puede ofrecer tiene que ser un hombre excepcional. Ningún otro. Sin la mediocridad de los prejuicios. 

APU: El libro cuestiona las etiquetas con las que la sociedad define a las mujeres y la posición de los hombres frente a ellas. ¿Qué hay detrás de esas palabras y de esos juicios?

PH: Detrás de los juicios sociales hay una hipocresía encallada y un profundo miedo a confrontarse, a mirarse al espejo, a sentir y a ser como un derecho. El juicio hacia las mujeres ha sido siempre violento. Los hombres señalan y, muchas veces, las mujeres perpetuamos ese señalamiento. Una mujer empoderada, que se conoce y se valora, asusta a los hombres acostumbrados a sus posiciones de poder. Y también es castigada por mujeres que perpetúan el absurdo concepto de lo que debe ser una “buena” o una “digna” mujer. Recuerdo un castigo fuerte que recibí en un colegio femenino en el que estudié. Una profesora dijo:
“Les voy a dar la lección más importante de sus vidas: en la vida hay dos tipos de mujeres. Unas son para gozar y otras para amar. ¿Cuál quieren ser?”
Yo respondí: “Las dos.”
Aquello fue recibido como un insulto, una provocación y un acto que, según ella, en su conversación al respecto con mi padre, dejó mi buen nombre y mi dignidad por el piso. Cosa que a él y a mí nos importó un pito. Un hombre de verdad no es el que tiene una mujer “digna” a su lado. Es el que se atreve a ver y amar a una mujer libre. A amar esa libertad y a ser libre él mismo a partir de ella. Como decía Simone de Beauvoir: una mujer libre es todo lo contrario de una mujer fácil.

APU: ¿Qué hace diferente a Cuatro putas frente a otras obras que han abordado el mundo de la prostitución o la marginalidad femenina?

PH: Esta novela quiso salirse del morbo que provoca un mundo que la sociedad desconoce y del cliché de lo sexual como eje de estas historias. Tampoco parte de esa idea moralista de la “redención” de la puta, ni del arrepentimiento que muchos esperan encontrar como punto de transformación de los personajes. Es una novela difícil e incómoda, pero también profundamente tierna y conmovedora. Más que una historia sobre la prostitución, es una confrontación directa con los prejuicios de quien la lee. 

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    José salem
ENTREVISTA LITERARIA

José Salem: "Me fascina meterme en la cabeza de los personajes"

03 Mayo 2026

José Salem, escritor radicado en París, acaba de publicar su nueva novela Cuarenta y nueve días bajo la niebla en editorial Cuatro Letras. Un relato que pinta la vida cotidiana de personas comunes dentro un contexto cambiante y revolucionado como fue la primera invasión inglesa de 1806 en Buenos Aires. 
Además es autor del lbro de relatos Donde la vida nos lleva (Paradiso ediciones, 2021) y de la novela Dominó (Fagus Editorial, 2024).

Hay vidas que parecen escribirse en dos actos. Durante cuatro décadas, José Salem habitó el mundo del derecho, moviéndose entre leyes y tribunales. Sin embargo, tras esa sólida trayectoria como abogado, latía una búsqueda que solo la literatura logró completar. Hoy, Salem no solo se define a través de sus letras, sino que ha hecho de la escritura su punto de equilibrio y su particular Ikigai: ese propósito vital donde el esfuerzo desaparece para dar lugar al flujo natural de la creación. 

AGENCIA PACO URONDO: ¿Se te hace fácil escribir literatura?

José Salem: Hay dos cosas: escribir, por un lado, y escribir como oficio, por otro. Yo creo que escribir es fácil. Desde mi experiencia personal, fue muy espontáneo, porque escribía por la necesidad de expresarme. Siempre fui muy introspectivo, y de esa manera encontraba una forma de expresarme ante una hoja de papel. Para mí no fue nada difícil, sino más bien una especie de descarga y alivio. Me hacía bien. Desde ese punto de vista, escribir fue lo más sencillo del mundo, porque fluía.
Ahora bien, escribir como oficio implica aprender ciertas herramientas. La experiencia, como en cualquier oficio, requiere trabajo y constancia; eso es fundamental.

Cuando empecé a escribir, nunca tuve la posibilidad de editar ni de publicar. Ni siquiera lo pensé, en parte por pudor. Nunca fui autorreferencial en la escritura. Uno escribe con lo que es, con lo que fue, con lo que vivió: con sus experiencias, decepciones, logros.
Como nunca pensé en publicar, fui aprendiendo el oficio de escribir sin presión, de manera espontánea y natural. Cuando publiqué el primer libro, ahí empecé a sentir y me animé más. Luego tomé conciencia de investigar un poco más, pero no me costó, porque no tenía como fin la necesidad de publicar. Hoy escribir es un hábito para mí. El día que me cueste escribir, dejaré de hacerlo.

APU: Te escuché decir que esta novela te costó muchos años en prepararla ¿Por qué se te ocurrió escribir una novela histórica? 

JS: Soy más lector de novelas de largo aliento, en las que uno entra en los personajes y convive con ellos. Se me ocurrió escribir una novela de época, donde hubiera conflicto desde el punto de vista de una revolución. Ahí decidí abordar la primera invasión inglesa, que dura solo 49 días. Me puse a investigar durante un año. Los hechos históricos son simples; lo más complicado era reconstruir lo cotidiano: cómo se vestía la gente, en qué registro hablaban, qué música escuchaban, qué comían, qué bebían, cómo eran las relaciones. Todo eso no está en los libros de historia.

Una vez reconstruido ese escenario, empecé a escribir. La primera versión la terminé y corregí en 2008. Luego la dejé, escribí otras cosas y, años después, la retomé. Hice una corrección importante, la volví a dejar, y así, cada dos o tres años, la retomaba y la trabajaba. Porque después de un tiempo uno vuelve a leer algo propio siendo otra persona, y se pregunta: “¿Esto lo escribí yo?”, tanto por lo bueno como por lo malo. Me acompañó durante 18 años y no va a haber otra igual. Lleva muchísimo tiempo y elaboración. Cuando tuve la posibilidad de publicarla, me pregunté si interesaría a los lectores, si era para esta época. Es un manuscrito muy especial y querido. Pero reconozco que, en estos tiempos, es distinta a las que escribí después, con lenguajes más concretos.

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libro Cuarenta y nueve días bajo la niebla

APU: ¿Escribís sin un proyecto armado, sino de forma espontánea?

JS: Eso me pasa con todo lo que escribo: soy muy intuitivo. Como dicen los chicos, “me salió así”. Estudié muchas cosas, pero no creación literaria, y eso me da cierta espontaneidad.
En esta novela sí hubo una investigación previa. Como transcurre hace más de 200 años, tuve que situarme en tiempo y espacio: sentir los aromas, los ruidos, la estética de Buenos Aires y de su gente.
A partir de ahí, surgió la historia: una familia española en Buenos Aires, personajes que fueron apareciendo. Me interesaba ver cómo vivía la gente en esa época de la invasión inglesa, cómo reaccionaba ante los cambios. No trabajo con esquemas ni sé el final de antemano. Todo va apareciendo en el proceso.
Claro que eso tiene una consecuencia: al no trabajar con un proyecto estructurado, después hay que corregir mucho para encajar las piezas. Aparecen contradicciones o cosas que no cierran, y el trabajo de reedición lleva mucho tiempo.

APU: ¿Por qué te interesa la psiquis de los personajes?

JS: Meterme en la psiquis de los personajes me fascina. No solo en la literatura: también en la vida trato de entender a la gente que tengo alrededor. La mejor manera de comprender a las personas, más allá de lo que dicen, es intentar ponerse en su lugar, no desde el chisme, sino para estar a la altura.
Esto me pasa en la literatura y en la vida. Viene mucho de lo que he leído. Hay muchos escritores que me gustan, pero Dostoyevski me fascina, también Stefan Zweig, Kundera y Sándor Márai.
Lo que más me interesa es ponerme del lado de las personas y tratar de entender qué piensan y por qué.

APU: ¿Cómo influye el contexto social en la vida cotidiana de los personajes?

JS: “Soy yo y mis circunstancias”, y es así. Me interesaba llevar a esas personas a un momento de cambio de poder, como el de las invasiones inglesas en Buenos Aires, y ver cómo surgían los deseos de independencia. Creo que la experiencia humana se repite: pueden pasar siglos, pero la esencia y la pasión son las mismas. Cuando terminé la novela, pensé en cuánta similitud hay entre la Buenos Aires de 1806 y la de 2026.

APU: ¿Hay un hilo conductor entre tus libros Dominó, Cuarenta y nueve días bajo la niebla y Donde la vida nos lleva?

JS: Creo que son muy diferentes. No soy gran lector de relatos y lo primero que publiqué fue un libro de cuentos. Tampoco soy lector de novela negra, y Dominó lo es. Ni de novelas históricas, y esta lo es en cierta forma. Voy escribiendo lo que me sale. Pero, en el fondo, sí hay algo que se repite: el interés por la psiquis de los personajes que atraviesan circunstancias que los obligan a tomar decisiones importantes.
Eso ocurre en todas mis novelas: en Dominó, donde todo empieza con un asesinato, y en la última también. Me interesa meterme en la cabeza de los personajes cuando tienen que tomar grandes decisiones. Eso es lo que se repite en mis libros. 

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    the opera locos
CARTELERA TEATRAL

"The Opera Locos": la música y el amor en código de clown

03 Mayo 2026

En The Opera Locos, la ópera deja de caminar en puntas de pie por salones dorados y se permite tropezar, reírse y, en ese gesto, volverse inesperadamente cercana. El espectáculo presentado por Juan José Campanella, se instala en un territorio híbrido donde el virtuosismo vocal convive con el desborde físico del clown y donde la música clásica sacude cualquier rastro de solemnidad sin perder precisión.

La propuesta es, en apariencia, simple: cinco cantantes líricos. Alfredo, un tenor desalentado con un pasado glorioso; Enrique, un barítono tan preciso como orgulloso; Franelli, un excéntrico contratenor apasionado por el pop; María, una soprano dulce y soñadora; y Carmen, una mezzosoprano salvaje. Un escenario despojado y una selección musical que va de Wolfgang Amadeus Mozart y Giacomo Puccini a Whitney Houston y Elton John. Pero lo que ocurre en escena está lejos de un concierto: hay una dramaturgia precisa que organiza vínculos, jerarquías y tensiones. No se pronuncia una sola palabra, y aun así todo se comprende. O, mejor dicho, se percibe.

La decisión de prescindir del lenguaje verbal es central. La narración se construye desde el cuerpo y la música, apoyada en el código del clown, donde el ridículo funciona como una forma de verdad. Allí los personajes exponen sus fragilidades, sus celos y su necesidad de destacarse. En esa exageración aparece una dimensión profundamente humana.

El vestuario refuerza esa lógica. Lejos de la sobriedad tradicional de la ópera, se apuesta por una paleta intensa, cercana al universo del espectáculo infantil, donde el color captura la atención de manera inmediata. No se trata de una simplificación, sino de una amplificación del juego escénico. Los trajes potencian las identidades y construyen figuras reconocibles, en línea con una estética donde lo visual es parte estructural del relato. Esta elección dialoga con una tradición más antigua: la de los bufones. Figuras de las cortes medievales y renacentistas que, bajo el humor, podían decir aquello que otros callaban. Su lenguaje era el exceso, el cuerpo llevado al límite. En esa ambigüedad —ni dentro ni fuera del sistema— encontraban un espacio de libertad. The Opera Locos retoma esa lógica: no parodia la ópera desde afuera, sino que la tensiona desde adentro.

En esa línea también aparece inevitablemente Candilejas, la última película de Charles Chaplin, donde comparte escena con Buster Keaton. Allí, Chaplin interpreta a un artista en declive atravesado por la melancolía y la necesidad de volver a ser visto. Esa fragilidad, ese humor atravesado por la tristeza y esa dignidad inestable resuenan en el personaje de Alfredo. Como en Candilejas, la risa no anula la caída: la acompaña. En ese equilibrio entre lucimiento y derrumbe, se afirma una humanidad que persiste incluso en el artificio.

Los personajes funcionan así como versiones contemporáneas de aquellos bufones: ridículos y lúcidos al mismo tiempo. Se disputan el centro de la escena, se enamoran, se frustran, compiten. En ese juego emergen tanto las tensiones del espectáculo como las del mundo artístico: el ego, el deseo de reconocimiento, la fragilidad detrás de la técnica.

El espectáculo presentado por Juan José Campanella, se instala en un territorio híbrido donde el virtuosismo vocal convive con el desborde físico del clown.

La comicidad es uno de los motores de la puesta. Los gags físicos, los tiempos rítmicos y la construcción coral evitan que el espectáculo se reduzca a una suma de brillos individuales. El humor, además, funciona como puerta de entrada: relaja al espectador y habilita una escucha más directa. Cuando aparece una aria, no lo hace como pieza de museo, sino como impacto emocional.

En paralelo, la propuesta trabaja sobre una idea persistente: la de la ópera como lenguaje inaccesible. Al cruzar repertorio clásico con canciones populares y atravesarlo con humor, esa barrera se desarma. La música no se simplifica ni se traduce: se comparte.
Hay también una dimensión política en ese gesto. La ópera, desde sus orígenes en el siglo XVI, abordó emociones universales —amor, deseo, rivalidad, pérdida—, pero su circulación quedó asociada a ciertos códigos que la alejaron de amplios públicos. Aquí, esos límites se corren incorporando lenguajes históricamente considerados menores y poniéndolos en diálogo con una tradición altamente codificada.

En el centro aparece el amor. O, mejor, múltiples formas de lo amoroso. No como relato cerrado, sino como una red de vínculos que se construye entre pieza y pieza. No hay una definición única ni normativa: lo que importa es la intensidad, la vulnerabilidad, el modo en que ese sentimiento desestabiliza.
En ese punto, resuenan las ideas de Alexandra Kohan, quien en Y sin embargo el amor. Elogio de lo incierto señala: “Cuando lo amoroso irrumpe, irrumpe fuera de tiempo y fuera de lugar. Nunca es el lugar adecuado, nunca es el momento justo”. Esa irrupción atraviesa los vínculos que se despliegan en escena, marcados por encuentros y desencuentros.

La propuesta sugiere, además, que nadie puede arrogarse una definición del amor. Lejos de ordenar o explicar, lo expone como una fuerza que descoloca y escapa a cualquier control. La música, en ese sentido, opera como un lenguaje inclusivo: no necesita traducción ni categorías. Cada pieza abre un campo de identificación posible.

En ausencia de palabras, los vínculos se vuelven más abiertos. Gestos, miradas y distancias construyen sentido sin necesidad de explicaciones. Ese vacío habilita una experiencia más libre, donde cada espectador puede proyectar su propia lectura.

Al final, lo que queda no es solo el recuerdo de grandes interpretaciones, sino la sensación de haber asistido a una experiencia que amplía el acceso. Como aquellos bufones que, desde el humor, decían lo indecible, aquí el lenguaje escénico corre los límites de lo que se entiende por ópera.
Quizás ahí esté su mayor acierto: en recordar que, antes que un código cultural, la música es una experiencia. Y que, como el amor, nunca llega en el momento justo, nunca se acomoda del todo… pero cuando aparece, transforma. Y en ese movimiento, la devuelve a un territorio compartido. 

El elenco de "The Opera Locos"—Duilio Smiriglia, Constanza Díaz Falú, Lucas Alvan, Laura Pirruccio y Julián Molinero— se presenta en el Teatro Politeama.
Funciones viernes, sábados y domingos hasta el 17 de mayo inclusive. Entradas disponibles en Plateanet.  

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    Carmelo Patti

Carmelo Patti, enólogo: un maestro de maestros

03 Mayo 2026

Para Cuchus Jazan

El vino tiene una historia casi tan larga como la de la humanidad, y sin embargo hay vinos y vinos.
Los vinos argentinos en general son muy buenos. Hay para todos los gustos y costos. Difícil que uno te defraude, aunque ya no es tan fácil saber lo que se bebe.
Ahora bien, en mi opinión de no-especialista, de borracho persistente, me veo obligado a sostener que el Ford T de los vinos argentinos, el vino más clásico que se puede tomar en nuestro país (o uno de los más clásicos, para ser justos), es el Carmelo Patti.

¿Qué es Lo clásico? Lo clásico, a pesar de lo que se empecina en pensar nuestra sociedad, no tiene que ver con el precio. Tampoco se relaciona con los premios que gane un vino, premios que esta misma sociedad necesita para darle valor a sus mercancías. Lo clásico se relaciona con algo que solo se puede perder: el tiempo.
Carmelo Patti estuvo antes de que la “fiebre” del vino se desatase en nuestro país, a mediados de los noventa, y fue un actor importante en esa revolución vitivinícola. Frente a la masificación y la industrialización forzosa, Carmelo Patti eligió y elige aún lo artesanal.
Lo más importante, igual, es que sobrevivió sin ceder nada al vil mercado que terminó por deglutirlo todo… o casi todo.

Después de muchos años de degustar y admirar los Carmelo Patti, por fin lo conocí en persona la semana pasada. Imaginé que era un mito, pero es un ser humano. Y debo confesar que me sorprendió el personaje vital, complejo y orgulloso que es.
Se ve que hace mucho tiempo que Carmelo encontró la fórmula para ser feliz, y que de ahí en más no tuvo que hacer otra cosa más que repetirla —es cierto, es una fórmula que tampoco parece estar abierta a la reformulación.

Carmelo Patti estuvo antes de que la “fiebre” del vino se desatase en nuestro país, a mediados de los noventa, y fue un actor importante en esa revolución vitivinícola.

Una de las cosas más importantes para Carmelo Patti es la continuidad. Que haya una continuidad o una duración. En los vinos como en las personas.
De este modo, las cosas, más que cosas, son devenires. Son relaciones, no algo. Nadie es algo, esto o aquello. Salvo los clásicos.
Por eso un vino se termina de formar, termina de ser lo que es, no cuando se embotella sino cuando es bebido. Los vinos evolucionan. De hecho, a los Patti habría que tomarlos a los ocho años de su fecha para que se encuentren en su plenitud —el malbec “puede beberse a los seis años”, según Carmelo, pero no lo dice del todo convencido.
Evolucionan, sí, pero no cambian. Esta es otra de las características que Carmelo le adjudica a sus vinos: se los tome a los 8 o a los 15 años, los Patti no cambian, o no deberían cambiar cuando se los cuida.
Es como si llegados a un punto de perfección, el vino ya no pudiera mejorar —seguramente puede involucionar, por eso hay que tener mucho cuidado en su guarda.

No hay charla en la que Carmelo no enfatice la importancia de controlar el corcho. Si el vino avanzó sobre el corcho, hay que beberlo lo antes posible. Claro, siempre que sea un corcho de verdad y no esos productos de plástico con los que vienen ahora muchas de las botellas que están ofertadas en la góndola de las vinotecas —los corchos auténticos están extinguiéndose, como tantas otras cosas auténticas. 
Por este motivo, siempre que uno quiere guardar un vino, tiene que hacerlo sin la cápsula que cubre el pico. Otra de las obsesiones de don Patti.

150.000 visitantes tuvo la bodega de Carmelo Patti en todos estos años en los que fundó una tradición. Hay comentarios escritos en muchos idiomas. Todos afectuosos y agradecidos.
Hablando de eso, la visita a la bodega Patti es distinta a cualquier otra. Ningún cartel te advierte de que ese es el lugar. Solo un portón verde que espera la hora indicada para abrirse. Lo otro es el silencio mendocino.

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firmas en bodega carmelo patti

Por lo general los guías conocen de memoria el discurso que van a dar, te cuentan cómo se compraron las hectáreas, quién las regentea, de quién las heredó, para pasar luego a mostrarte las instalaciones, que suelen parecer un quirófano aséptico más que una bodega centenaria. Finalmente te llevan para que admires los barriles de roble francés (o americano), en donde descansan los “gran reserva”.

Carmelo Patti, en cambio, lo único que te muestra es un galpón enorme lleno de cajas de cartón reusadas muchas veces (algunas cajas las tiene desde hace décadas, según cuenta él, muy orgulloso). Al fondo del galpón en el que transcurre la charla está una de sus nietas, que nunca va a interrumpir el discurso de su abuelo, envolviendo con un papel casi transparente botella por botella.
Este es otro de los rasgos de los vinos Patti: su etiqueta clásica, crema y rojo, y las botellas envueltas en papel, a través del cual no se sabe si se ve o si se adivina esa impoluta marca: Carmelo Patti. Así llegan las botellas a las casas. Así venían cuando yo lo conocí, en el mítico Club del Vino de “Cacho” Vázquez, y así siguen viniendo ahora, treinta años más tarde.

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bodega carmelo patti

A Carmelo le gusta su malbec, pero SU vino es el Cabernet Sauvignon.
Afirma que SU Cabernet Sauvignon es diferente a cualquier otro. Y lo es por un motivo simple, del que también está muy orgulloso: el vino pasa en botella varios años.
Nadie hace eso ahora.
El Patti sale de la bodega con años de guarda. Ese es un tiempo que ya nadie tiene… y que cuesta mucho dinero. Carmelo nos lo regala —Carmelo recomienda que sus vinos se descorchen un día antes de ser bebidos, por otro lado.
Como si todo fuera una cuestión de tiempo.
Me quedo con la idea de continuidad, porque es lo que muchas veces dicen mis clientes en la pizzería: ¿Cómo hacemos para que nuestra pizza no cambie después de cuarenta años?
No es por magia, eso seguro.

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    ATILRA

Renovación del Consejo Directivo de AMPIL Periodo 2026–2030

02 Mayo 2026

La Asociación Mutual del Personal de la Industria Lechera (AMPIL) inicia un nuevo período institucional con la renovación de su Consejo Directivo, cuya gestión se extenderá desde el 2 de mayo de 2026 hasta el 1 de mayo de 2030.

Esta nueva conformación reafirma el compromiso de seguir trabajando con responsabilidad, unidad y vocación de servicio, fortaleciendo el rol de la mutual como una herramienta fundamental para acompañar a las trabajadoras y los trabajadores de la industria lechera.

El Consejo Directivo quedó constituido de la siguiente manera:

Presidente: Héctor Luis Ponce
Vicepresidente: Oscar Víctor Marozzi
Secretaria General: Luciana Gisela Welchen
Secretario Tesorero: Víctor Hugo Fernández
Secretaria de Actas: Lucrecia Videla
Vocales Titulares: Andrea Liliana Herrera, Laura Elisabet Acevedo, Fernando Omar Daniele y Eduardo Ramos.

Con esta renovación, AMPIL proyecta una etapa de continuidad y consolidación, sostenida en los valores de la solidaridad, el compromiso colectivo y la defensa permanente de los intereses de las y los trabajadores, reafirmando su misión de generar más acompañamiento, más participación y más bienestar para toda la familia lechera.

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    Arsenal

Arsenal

02 Mayo 2026

There's a killer on the road
His brain is squirmin' like a toad
Riders on the storm, The Doors

1

Jueves húmedo y caluroso de principios de abril. 

Era consciente de mi ubicación temporal, a pesar del vacío en la cabeza que giraba más veloz que la locomotora. Respiré más tranquilo cuando bajé al andén, las cosas volvieron a moverse a su velocidad usual y el vacío se evaporaba como si le hubieran inyectado morfina. Me senté en el café del hall de la estación a fumar, tomar dos latas de cerveza y ver pasar a la gente. No es que me desviva la gente, pero por lo menos eran caras distintas a las que había estado obligado a ver en los últimos tiempos.

Al Ruso lo conocí en ese café. Al poco tiempo me propuso que trabajáramos juntos. Nunca nadie se había fijado en mí. El Ruso había estado en la caldera de un pesquero en el Mar Rojo, preso en Lima por discutir con una madama, de novio con la ex de un actor casi famoso. 
–Necesito sangre nueva –me bendijo–, yo te puedo enseñar muchas cosas. 

Creí en él, mi primer y último amigo. En esa época Nani me perseguía, día por medio, diciéndome que no podía seguir no estudiando ni trabajando. Jamás se me habría ocurrido decirle que la casa donde ella vivía, al fin de cuentas, era mía, y, en cambio, le pedía tiempo. Si Nani se iba, además de perderla, me moría de hambre. Estoy leyendo una guía del estudiante y mirando las vidrieras de los negocios buscando un cartel pidiendo mozo o vendedor, le respondía. Mentiras.

Salí de la estación y caminé las cuatro cuadras a casa. Otra vez en la calle, en el aire, debajo del cielo, respirando los olores de los árboles sucios y de las cicatrices quemadas del asfalto. Golpeé la puerta y Nani preguntó quién era. Como supuse, todavía no se había ido al trabajo. No le respondí. Me tenté y me tapé la boca. Ella venía a visitarme todos los domingos. Me preguntaba si estaba bien, yo decía que sí, pero no estaba bien, era imposible ahí estar bien, y ella se daba cuenta de que le mentía. Venía con comida y cigarrillos y golosinas y revistas de historietas. Antes de entrar al patio techado dos mujeres policías, la hacían desnudar y la revisaban con linternas en una oficina de la antesala de la guardia. No sabés cómo te tocan las tetas esas hijas de puta, se indignaba Nani.

Cuando preguntó por segunda vez quién era, dije, afinando la voz:
–Policía Federal.

Abrió, ajustada en el mismo vestido corto y marrón de lunares blancos con el que había venido a verme la última vez. No le había avisado que salía ese jueves porque quería darle la sorpresa.

Yo me reía, y ella, petrificada, lloraba, las manos apoyadas en las mejillas redondas. En el comedor nos abrazamos, le besé la frente, después la boca. En la cárcel recordaba todo el tiempo su boca. Me llevó de la mano al dormitorio, nos acostamos, me montó sin sacarse el vestido ni las sandalias, se levantó la falda, se corrió la tanga contra la ingle y me cabalgó mientras yo le agarraba las caderas y ella se arqueaba hacia atrás y hacia adelante, enloquecida.

Mientras protestaba suavemente desde el baño porque llegaría tarde al trabajo, me dormí mirando el techo. Desperté cuando atardecía y salí al fondo. Rondé entre las plantas, desnudo bajo la lluvia. Después me duché. Una hora en la ducha, solo, sin estar mirando hacia atrás o hacia los costados. Miré mis revistas de historietas y algún que otro libro de Nani. Novelones románticos de mil quinientas páginas cada uno.
Yo tenía diez años cuando Nani vino a vivir a casa. No hacía mucho había desaparecido mi padre. Mamá y Nani dormían juntas, miraban la televisión abrazadas y se besaban cuando que creían que yo no las veía. Al principio no me gustaba verlas tan juntas, pero después no me molestó. Es más que una hermana, les decía mamá a los vecinos. Mamá no lloraba en los rincones y nunca la había visto feliz hasta la aparición de Nani. Los años pasaban, encarrilados, sin complicaciones. Pero Mamá se enfermó de leucemia y en menos de seis meses nos dijeron en el hospital que ya no había nada que hacer. Mamá volvió a casa en silla de ruedas y dijo que quería morir mirando el sol. Nani había sido la manicura de mamá. Por eso es lógico que mamá muriera una mañana de verano, sentada el fondo, agarrada de la mano de Nani.

–La economía de esta casa debe cambiar –dijo Nani pocos días después de la muerte de mamá, mirándose en el espejo las tetas apretadas por un corpiño rosa. 

Nos quedábamos sin la plata que mamá cobraba por la licencia por enfermedad de su trabajo en el banco. 

–Tengo mis contactos –decía Nani, enigmática, y agregaba, nada enigmática–: Y vos terminás la escuela sí o sí.

Nani consiguió rápidamente otro trabajo y yo terminé la secundaria, algo que fue bastante parecido a un milagro. Nani se dejó el pelo más largo, se lo tiñó de rubio dorado y empezó a maquillarse. Trabaja de lunes a viernes en la capital, desde las doce del mediodía hasta las ocho de la noche.

Cuando vuelve lo primero que hace es sacarse los tacos y acostarse media hora en el sofá con los ojos cerrados. Luego se levanta como de una siesta de cuatro horas, y se busca, desnuda frente al espejo del baño, sobre todo en las piernas, moretones que ella llama gajes del oficio. No es nada raro que algunas veces vuelva los sábados a la mañana o al mediodía. Clientes especiales, dice. De mi padre Nani sabe muy pocas cosas. Quizás sabe más y mamá le pidió que nunca me las dijera. Mamá no hablaba de él conmigo. Nunca. Esta noche puedo hacer un buen paquete, como para ir a la costa azul, dice Nani que dijo mi padre la última noche que estuvo en esta casa. Lo vieron cargar nafta en una estación de servicio frente a la rotonda que ya no está más y no volvió a aparecer.

Nani más llegó temprano.

–Poca clientela –se quejó-. La crisis, siempre la puta crisis, vivimos en este puto país siempre en crisis.
Cenamos un pollo al spiedo con papas fritas que compré en la rotisería frente a casa.
–Hablemos de tu futuro –dijo ella mientras lavaba los platos y los cubiertos y yo los secaba.
–¿Puede ser mañana?
–Mañana o pasado mañana. Pero no quiero volver a verte en la cárcel. Hacés una, una solita, y no me ves más. Vas a cumplir veintitrés años y estuviste preso casi dos. Pensá, la concha de mi madre. Pensá o no me ves más. ¿Está claro?
–Más que claro.

2

Al otro día me despertó el ritmo aterciopelado de una cumbia. El único vestuario de Nani era una toalla roja anudada a la cabeza. Bailaba despreocupadamente al tiempo que buscaba un perfume o una crema sobre la cómoda. Con el último acorde se desanudó la toalla y me la tiró encima.

–Vas hoy sin falta al lavadero. El canasto está en el baño, lo cambié de lugar, me rompía las pelotas en la cocina. Esta noche hablamos de tu futuro. Puede ser que un amigo te ubique de cadete en un laboratorio.
–¿Un amigo de quién?
–Mío, de quién va a ser.
–Tenés buenos amigos.
–No como los tuyos.
–Gran verdad. Cadete en un laboratorio. Suena bien.
–Sí, todavía no está vacante el puesto de gerente.

Vestida, maquillada, perfumada y peinada, me besó la mejilla y se fue.
Tomé dos cafés en la cocina mirando las plantas del fondo. Las regué, me vestí, dejé la ropa sucia en el lavadero y enfilé para el arsenal. Lo había extrañado. Quizás más que a Nani.

Crucé las vías y la ruta por el puente. Tras la demolición del arsenal corrió la voz de que la municipalidad concesionaría el terreno para un circuito de karting. Llegaron dos excavadoras que sacaron toneladas de tosca durante varios días. Luego se fueron y las lluvias llenaron la fosa. Al verano siguiente, una tarde de calor fatal se ahogaron dos pibes. La municipalidad prometió rellenar la fosa. No la rellenaron ni la van a rellenar. Vino otro verano y entraron los remolques y convirtieron el terreno en un cementerio de carrocerías. La tosquera permaneció como un lago artificial adornada de un aura de muerte. Nadie nadó en ella desde entonces.

Caminé por uno de los pasillos que desembocaba en la tosquera. En la mitad del pasillo, a menos de cinco metros de la orilla, la vi. Desnuda, de cara al sol, con la espalda apoyada contra el guardabarros oxidado del esqueleto de una camioneta. Me acerqué como si hacia el borde de un abismo. El sol se le reflejaba en las uñas de los dedos de los pies pintadas de verde como las de sus manos. En un empeine se delineaba el tatuaje medio desdibujado de una S. Hola, dije. Nada. Dormía, muy drogada. El pelo corto, muy corto, teñido de naranja con unas pocas vetas azules. Me arrodillé frente a ella. No era linda ni fea, y tendría mi edad o un poco menos. Los ojos entrecerrados y la boca apenas abierta le daban un aire de paz. Los dientes eran blancos, largos. No se le divisaban heridas ni moretones. Era morocha, la piel suave, con vello rojizo en los brazos. Me arrodillé frente a ella. Ella, nada. Acerqué mi cara a su cara, mis labios a sus labios. La besé. Nada. Acá no hay bellas durmientes, me dije, menos morochas. Le tomé el pulso en la muñeca y en la yugular. Me lo habían enseñado los putos de los boys scout, cuando mamá, contra la opinión de Nani, me mandó a dos campamentos de esa manga de idiotas que se creían el ejército de no sé qué rey. Se lo tomé dos veces más. Me levanté. Fumé. Me había acercado y había caído en un abismo. Me arrodillé y le pasé la lengua por los labios. Por la nariz. Por los pezones. Se oía el agua moviéndose pesada en la tosquera. Más que agua, barro. Se le habían pegado pedazos de tierra seca tierra en algunos mechones de pelo. Le abrí la boca y le metí la lengua. La dejé ahí uno, dos minutos. La abracé. No estaba tan fría. Le acaricié la S azul del empeine. Se la chupé. Me asustó un pájaro que salió de la carrocería y levantó vuelo. No podía más. Me bajé pantalones. Le abrí las piernas. Cuando empecé a pujar salieron más pájaros chillando y volando. Oí ladridos no tan lejos cuando me cerré la bragueta. Perros, ratas, gatos. No iba a dejar que la mordieran.

La alcé en mis brazos y fui a la orilla. Manchones de sol se agitaban en la tosquera como chispas de una fogata encendida debajo de la capa rugosa y grisácea que recubría la superficie como la piel de un elefante muerto. Mientras me agachaba sin soltar el cuerpo casi caigo junto a ella. En vez de arrodillarme, me senté con ella en mis brazos. Me levanté lentamente mientras la soltaba también lentamente. El cuerpo, liviano y blando, rodó al agua y se hundió dibujando una costura burbujeante en la capa rugosa.

Llegué a casa y di vueltas por el fondo. Pensaba en ella. Ella. Imaginaba su voz. O sus voces. Las voces. No las quería en mi cabeza, pero no podía matarlas. Se lanzaban en mi cabeza como balas trazadoras. Por qué. Qué. Qué había hecho. ¿De quiénes eran las voces? Me miré en el espejo del baño. Yo seguía siendo yo. Yo estaba ahí, era real. Todo el alrededor también. ¿Pero importa el alrededor? ¿Existe? Unos dicen, otros dicen que no. Nani dice que existimos nosotros y la realidad infinita. No sé de qué mierda habla. El problema es que ella tampoco lo sabe. Es una lorita. Yo no quiero rodear el alrededor, yo quería estar adentro de algún círculo, un anillo magnético protector y eso tampoco existe. El Ying y el Yang, según Nani, nos gobiernan, no se oponen, se complementan: de esto se trata la armonía secreta del mundo. Nani, la filósofa. No sé si lo leyó en alguna parte o lo escuchó en la tele. Cualquiera dice cualquier cosa, todos quieren parecer transparentes y ahí nacen las mentiras. Algunos lo harán a propósito, otros no tendrán de dónde agarrarse. Como Nani. Mejor agarrarse de uno, aunque uno no sea la mejor soga para subir a ninguna parte, aunque no sea la soga más resistente ni para ahorcarse.

La tarde se iba por una cloaca. Estaba perdiendo demasiado tiempo. Me duché, me vestí con la misma ropa, desenterré la 9 del fondo, junto a una palmerita que huele a bosta y a Nani le encanta, como el cuadrito del payaso triste que cuelga en el living. Odio la cara de ese imbécil pintarrajeado. Lo veo y me dan ganas de matarme, aunque lo haya comprado mamá.

Antes de salir di más vueltas por el fondo fumando hablándome en voz alta.
Eran nada más que unas pocas instrucciones.

3

Pedí una medida whisky con hielo en el café del hall de la estación. Después pedí dos más. Pagaba Nani.
Salí de la estación cuando ya era de noche. Las ruedas de los autos chirriaban doloridas sobre el empedrado. Algunos negocios cerraban las persianas.

El Ruso me había asegurado que él y yo nos complementaríamos a la perfección. El Ying y el Yang. Depende quien lo analice, tal vez haya sido así. Pero no nos complementamos ni él funcionó como círculo protector.

–Quedate tranquilo –decía el Ruso minutos antes de mi debut–. La atienden dos pendejas, es fácil, muy fácil.
Cuando salimos de la farmacia un rati de civil que pasaba en bicicleta nos dio la voz de alto. el Ruso le disparó, el rati respondió. Caí con el muslo perforado como esos conejos de chapa de un puesto de kermés. El Ruso subió a la moto y se fue. Yo me arrastré por la vereda hasta que el rati que me puso la pistola en la nuca y me desarmó.

Tomé el tren y bajé dos estaciones después, al sur de casa. Caminé por las calles medio vacías. El cielo era de petróleo con una enorme luna llena. Me apoyé detrás de un árbol en la esquina más lejana de la casa. Una hora. Dos. Tres. Tres y media. Nani ya habría llegado a casa hace rato y se preguntaría por donde andaría yo. Estoy acá, Nani. Fuera del Ying y el Yang. Adentro del mundo, cortándome las uñas del destino con los dientes más afilados que nunca. Soy otro filósofo sin una sola idea clara en la cabeza.

Esperé y salió de la casa. En ese momento la calle estaba vacía. No necesité perseguirlo porque vino en dirección al árbol caminando con ese porte de seguridad y seriedad que usa como disfraz de alguien leal y respetable.

Saqué la 9 y fui a su encuentro.

–Qué hacés –dijo, sorprendido, estirando la mano para saludarme.
No me moví.
–Metete la mano en el culo –dije.
Miró la pistola.
–Dejate de joder. No hagás una boludez.
–No, ya pasó ese tiempo. Las boludeces te gusta hacerlas a vos.
–No fue así.

Le disparé a la cara. Cayó fulminado. Me di vuelta y enfilé hacia la estación.

Sí, había sido así, y ahora era de otra manera.

4

Era casi medianoche de viernes. Nani no había llegado. Un cliente especial. O más de uno. A veces eran dos o tres a la vez, en una casa o en un departamento de alguno de ellos.

Comí una pata de pollo fría y tomé dos latas de cerveza. Enterré la 9 en el mismo pozo de donde la había sacado, detrás de la casillita de herramientas, y me acosté en la reposera a mirar la luna. Me la había regalado el Ruso para que la tuviera como arma suplementaria. Sólo escuchaba mi respiración en mil kilómetros a la redonda. Me acordaba de mamá cantando las canciones de Gilda o de esa tarde de domingo cuando Nani y yo pasábamos por la plazoleta de los predicadores hacia la feria de ropa usada.

–Mirá los labios de la enana –decía Nani–, si te la agarra con esos labios te la corta, mirá cómo agarra el micrófono, garganta profunda es la enana.
Sonaba una música espesa de órgano en un parlante sobre el suelo. El hombre, alto, con cara de esqueleto, el pegado blanco pegado al cráneo, miraba al cielo con los brazos alzados. La mujer, mucho más baja que él, gritaba Oremos, hermanos, oremos. Nani se metió entre la gente, se sacó las ojotas y empezó a bailar. Movía las caderas e invitaba a bailar a los tipos y las mujeres, y todos la miraban recelosos o molestos, como a una loca. Nani bailaba arrimándoles el culo a los tipos, que se alejaban de ella como del diablo. También me lo arrimó a mí, pero miré hacia otro lado como si no la conociera. El predicador llamó a un policía que daba vueltas cerca y tuvimos que irnos.

–La próxima vez que no bailás conmigo –Nani me agarró de un brazo mientras nos alejábamos–, te cago a bifes. 

Lo decía en serio. Le dije que como no sabía bailar me dio vergüenza.

–Yo te voy a enseñar –dijo.

Esa noche empezamos a dormir en la misma cama.

Me levanté de la reposera. Nani continuaría en lo suyo. Cerré con todas las trabas y tomé otras dos latas de cerveza en la cocina. Después caí vestido en la cama, ni me alcancé a sacarme los zapatos. Me dormía y al rato me despertaba. Alguien subía o bajaba el volumen de voces desconocidas adentro de mi cabeza. En algún momento me rebotaron en las sienes, nítidos, ruidos en la cocina. Nani había vuelto. Pero los ruidos se fundieron en un silencio demasiado profundo y la luz de la cocina no se reflejaba en la pared frente a la puerta abierta de la habitación. Salí de la cama. Todo, excepto el fondo, brotaba en una oscuridad que escondía más sombras de las que podían verse. Entré a la cocina, encendí la luz, grité y me apoyé en la heladera para no caerme.

La boca casi cerrada con una leve sonrisa. O no. No, no era una sonrisa. Era un estiramiento algo extraño de una mejilla. Vestía una remera blanca con rombos rojos y un jean azul, limpios, y como recién planchados. Una pierna cruzada sobre la otra. Los pies descalzos y limpios. La S azul en el empeine, brillante como retocada con tinta nueva, se balanceaba en el aire. Los ojos serenos. Almendrados.

Abrió la boca sin que se alterara ese estiramiento:
–Tenemos que hablar.
–Esto no es real –dije sacando un cuchillo del cajoncito de la mesada.
La mejilla se estiró más.
–No se juega con los cuchillos –dijo–. Quiero un café. Sin nada. Solo.
Guardé el cuchillo. La controlaba de reojo mientras calentaba la cafetera. Ella se mantenía en su postura. Se lo serví en una taza grande que le puse delante de las manos anudadas. Bebió de a sorbitos. No tenía los pedazos de tierra seca en el pelo, parecía que se lo hubieran lavado y peinado en una peluquería.
–Muy rico –dijo.
–No entiendo qué hacés acá –dije, intentando no mostrar miedo–. No entiendo nada.
–¿Un cigarrillo?

Saqué el encendedor y el paquete del bolsillo de la camisa. Los dejé sobre la mesa. Las uñas verdes brillaban más que bajo el sol. Todas. Encendió el cigarrillo, aspiró y me echó el humo a la cara. Enseguida vi que su cabellera se alargaba, flotaba como algas en un acuario, incrustándose en las paredes azulejadas. Una cuerda de acero me paralizó la garganta. No podía moverme ni hablar, apenas respiraba. Ella salió de la cocina como si pisara un manto de seda. Sus pelos ocupaban las paredes, el techo, el piso, mis ojos.
No pasó ni un minuto desde que ella se había ido que alguien abrió con una patada la puerta de calle, corrió hacia mí y el culatazo en la sien me derrumbó.

5
Volví al mundo con las manos esposadas detrás del respaldo de la silla en una habitación iluminada por una bombita biliosa colgada de un cable lleno de pelusa. 
No había más que una mesa vacía y tres o cuatro sillas desperdigadas sin ningún orden. Sentía que no faltaba mucho para que los brazos se me desgajaran del cuerpo como dos palos de escoba. Es psicológico, es la suma del abandono falso y la espera real. El tiempo corre y no corre, choca de frente contra sí mismo en tu cabeza y te vuelve loco.
Tal cual como fue la primera vez por la farmacia, entraron dos. Se alternaron en reventarme el estómago a trompadas. No pegan en la cara. Hay que gritar, gritar mucho –uno de los consejos del Ruso–, por más que estés en el sótano más profundo del planeta. Al final me amordazaron. Después me golpearon varios minutos más. Pararon y antes de salir apagaron la luz. Quería vomitar, pero si lo hacía con esa mordaza podía ahogarme. La luz se encendió sola. Había alguien conmigo. Veía un fragmento de sombra humana derramándose sobre los listones del piso. 
Tardé en alzar la cabeza.
En un rincón, ella, sentada igual que como en la cocina de casa, dijo:
–Tenemos que hablar.
Bajé la cabeza. Ya está, me volví loco, pensé. No me preocupaba demasiado. 
Ella se levantó, me desató la mordaza y vomité, sin querer, en sus pies descalzos. No le importó.
–Sacame las esposas –dije–. Hacé algo. Por favor.
–No tengo las llaves. Ninguna llave. Tenemos que hablar.
–De qué.
–Sabés bien de qué.
–Entonces si vos también lo sabés, hablá vos.
–Quiero escucharte a vos.
–No, no quiero hablar.
Me volvió a amordazar y la luz se apagó.
No dormía del todo por el dolor en los brazos y en las muñecas. 
Después de un siglo la bombita relampagueó e iluminó la cara al tipo rubio de mandíbula cuadrada. Olía a espuma de afeitar. Era alto, de espaldas anchas, pantalón negro, camisa blanca, corbata gris con líneas verticales púrpuras.
Miró el vómito.
–Lo vas a limpiar la lengua.
Dije que sí con la cabeza. Me apresó una mitad de la cara con dedos de acero.
–Mataste al Ruso, negro hijo de puta.
–No, señor, le juro que no.
–Decime la verdad o la vas a pasar peor.
Respiré hondo.
–Sí. Lo maté.
Él también respiró hondo y me soltó.
–Lo mataste a sangre fría.
–Sí, señor.
Pensó durante unos instantes rascándose la barbilla. Me sacó las esposas, agarró una de las sillas y se sentó frente a mí.
Me costaba mirarlo a los ojos.
–¿Y por qué lo mataste?
–Me abandonó herido cuando robamos una farmacia. Se olvidó de mí. Se llevó el botín y no le mandó ni un peso a mi tía.
–Qué tía.
–La que vive conmigo.
–Esa no es tu tía.
No dije nada.
–¿Y vos qué hubieras hecho en su lugar?
–No lo hubiera abandonado. Jamás.
–Tengo mis dudas.
–Le juro que no, señor.
–Es cuestión de probar a la gente, ¿no?
Asentí presintiendo de qué hablaba.
–Usted –me animé a decirle– ya tiene una prueba.
–¿Cuál?
–No delaté al Ruso.
–Otra prueba es que lo reventaste.
–Supongo que sí.
Mandíbula Cuadrada encendió un cigarrillo y me convidó otro. Los encendió con un Dupont de oro.
–El Ruso trabajaba desde hacía dos meses para nosotros. Era un buen elemento. Hacía cositas, nada importante. Pero era medio bocón. No era para este juego. Acá se juega en serio. Nos necesitamos unos a otros y tenemos que ser responsables. Vos tenés pasta para cosas importantes. Tenemos que hablar.
Un fluido de hielo me recorrió la médula espinal y temblé.
–¿Te pasa algo?
–No, señor.
–Bien. Esto tenés que entender desde ahora mismo: No estamos hablando de la moral. Estamos hablando de una relación con el mundo. No qué mierda está bien o está mal. Es probable que no todo lo que uno hace esté mal o tan mal que no pueda ser curado o arreglado. O sí, quizás ya todo está perdido. Todo. Pero, en fin, una mierda. Esto es otra cosa. Una relación con el mundo. Y en la cima del mundo para vos estoy yo. No vos. Yo. Pero los dos vamos a ser parte del mismo mundo. Suena religioso. No es la intención. Igualmente, ni acá ni afuera hay dioses. Hay mucho trabajo para hacer. ¿Me explico?
–Sí, señor.
–Ahora te van a dejar a una cuadra de tu casa. Esta noche no existió para vos. Mañana me llamás a este teléfono –me dio una tarjetita con un número manuscrito que sacó de algún bolsillo–. A nadie le decís de esta conversación ni de este teléfono porque te fumigo. A vos y a la que fue pareja de tu mamá. Me llamás desde un teléfono público entre las seis y las seis y media de la tarde. Me llamás y te voy a citar a un lugar para hablar más distendidamente. ¿Alguna duda?
–No, señor.
Se levantó y salió. 
La luz no se apagó.
Ella no apareció.
Nani me encontró desparramado en la puerta de casa. Le dije que habían querido entrar a robar y había peleado con dos tipos en la vereda. 
–Qué raro que no te pegaron en la cara.
–Aprendí a defenderme en la cárcel.
No terminó de creerme. Nunca me cree del todo. Hace bien.

6

Pasó un mes desde aquella noche y estoy en el andén. No espero el tren, espero que pase el tiempo. Todavía faltan treinta y cinco minutos. No conviene merodear por el lugar antes de la misión.
Mandíbula Cuadrada me ordenó que aceptara el trabajo de cadete. Para qué se lo habré comentado. Es una buena cobertura, dijo. Le faltó hablarme del Ying y el Yang. No creo en el Ying y el Yang ni en círculos protectores. No hay más que un fuego adentro de uno que construye y destruye. Destruye y construye tanto a uno como al alrededor.
El aire es helado. En un rato estará por pasar el último tren de la noche. Me levanto para mover las piernas antes de que se me congelen. Alguien se acerca. Cada pisada es una torsión de tobillos sutiles, de pies descalzos que estarán más calientes que los míos.
Se sienta. Me siento a su lado. La misma ropa, los mismos pies descalzos. La S y las uñas cada vez brillan más, un día se encienden y me queman vivo.
–Tenemos que hablar –dice.
–Ahora no –digo–. Estoy trabajando.
–Te felicito –no sonríe, es ese estiramiento de la mejilla.
–¿No tenés frío?
–No.
–Qué raro.
–No, no es raro. Es cuestión de acostumbrarse. Como vos te estás acostumbrando a mí.
–¿Yo? No. No me acostumbro a nada.
–Te estás acostumbrando.
Se levanta. Se aleja.
Me acaricio la culata debajo de la campera. No es mi 9. Me dieron un Smith & Wesson 329. La probé en el arsenal, contra la tosquera. Es una joyita. En minutos rindo mi primer examen. Como en el colegio. La diferencia es que esta vez no puedo corregir el boletín si la nota es mala. Si la nota es mala acá me corrigen a mí, y para siempre. 
Cuando su sombra se pierde por un extremo del andén hacia los baldíos, salgo al hall. Un ciego ofrece billetes de lotería a sus propias tinieblas y un chico lustrabotas lee una revista sentado en su taburete. Dos rehenes de la agonía de un perro sarnoso que resiste a morir. Fumo en la escalinata. Me pongo en marcha. Desde acá tardo cinco minutos. El objetivo estará sentado detrás de la vidriera de un café. No necesito entrar, me detengo un segundo y le disparo.
Alguien me sigue. Me doy vuelta. No hay nadie. Ella aparece cuando quiere, no al revés. Tampoco me atacará por la espalda. Yo, no sé. 
Pero, aunque le vacíe el cargador, no desaparecería.
En algún momento hablaremos, sí, y todavía no sé qué decirle.