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    Partido por la victoria del pueblo Uruguay
    Foto: intervención Silvia Etchart

La casa de la resistencia oriental

03 Septiembre 2026

El 26 de julio de 1975 fue un día especial para Valentín Alsina, aunque los vecinos no lo supieran. En una zona de fábricas y talleres, sobre la calle Isleta al 500, había una casa común y corriente, sin una fachada ostentosa, lejos del centro y envuelta en misterio porque casi nada se sabía de sus moradores. Aquella noche llegaron, en distintas tandas, personas vestidas de manera exótica, la mayoría con anteojos oscuros, no para ocultarse del sol, sino que iban tabicados, para no reconocer donde estaban. Parecían disfrazados con túnicas y capuchas, casi imposible reconocerse entre sí. Las camionetas traían a sus pasajeros tirados en el suelo, para no identificar el lugar, los vehículos entraban, bajaba el contingente, se iban, y un rato más tarde volvían con otra tanda. No eran vecinos del barrio, sino que arribaban desde la ciudad de Buenos Aires, de pueblos del conurbano y también desde Uruguay. Todo lo hacían con sigilo pues la reunión era un encuentro político clandestino, con las máximas medidas de seguridad. Eran uruguayos perseguidos por la dictadura que se implantó en la costa oriental desde mediados de 1973, mientras en la Argentina se vivía la primavera camporista. A veces se escuchaba pasar un tren, y en medio de las charlas se sentía el ladrar de perros. Los que llegaban no eran improvisados, sino que tenían una militancia política de años, algunos conocían el terror de las cárceles uruguayas de donde supieron fugarse, muchos de ellos estaban en el exilio, aunque ellos preferían decir que se habían replegado para organizarse, conjurar, tomar fuerzas y volver para combatir contra la dictadura.

A fines de 1972 el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, con un perfil más foquista, estaba casi desarticulado, con sus dirigentes presos en cárceles de máxima seguridad. El formateo de Uruguay con políticas neoliberales fue más allá, por eso el 27 de junio de 1973 el presidente Juan María Bordaberry cerró el Congreso, impulsó un autogolpe y desató una persecución a los militantes que seguían organizados, ya fuera en las universidades o en los sindicatos. El Frente Amplio quedó virtualmente proscripto, pues las nuevas leyes de seguridad y el Parlamento cerrado lo dejaron fuera de circulación legal. Hubo un grupo de organizaciones que decidieron el repliegue a territorio argentino, y llegaron al país militantes que pertenecían a la CNT (Central Nacional de Trabajadores), a la FAU (Federación Anarquista del Uruguay), a la OPR 33 (Organización Popular y Revolucionaria 33 orientales), al FER (Frente Estudiantil Revolucionario), a la ROE (Resistencia Obrero Estudiantil), y al FRT (Frente Revolucionario de los Trabajadores). Una mezcla de siglas cuyos integrantes se cruzaban, se juntaban, discutían en la clandestinidad, en una combinación de ideas marxistas y anarquistas, apelando a la política y no al foquismo. El encuentro del aquel 26 de julio, al que llamaron Congreso, fue la coronación de tres años de debates y organización. El Congreso no apuntaba a regresar a su país de inmediato, querían la construcción de un espacio político y estar preparados a la hora de regresar, y a ese espacio lo denominaron Partido Para la Victoria del Pueblo (PVP).

La bandera y el empresario

Tal vez los más osados de aquel heterogéneo grupo fueran los de la OPR 33, quienes, a mediados de 1969, enfrentados con el gobierno de Pacheco Areco, robaron de la casa del general Juan Antonio Lavalleja, que funciona como Museo Histórico Nacional, la bandera original de los Treinta y Tres Orientales. El emblema, con franjas horizontales azul, blanco y rojo, con la leyenda Libertad o Muerte, la enarboló Lavalleja en la playa de La Agraciada para iniciar la campaña de independencia, en abril de 1825. Los ladrones no buscaban profanar el símbolo patrio, sino sacarlo de las manos de aquellos que vendían el Uruguay a corporaciones internacionales y a potencias imperiales como EE.UU.

Cinco años más tarde, la misma organización se encargó de conseguir dinero para financiar el alojamiento y mantenimiento de los que se replegaban a la Argentina y planificaban el regreso. Al principio hubo algún intento de secuestro, pero no tuvieron la recompensa reclamada. No obstante, el 16 de marzo de 1974, con Juan Domingo Perón como presidente de la Argentina, se dio vuelta la taba. El OPR 33 secuestró a Federico Hart, un empresario lanero de origen holandés. Lo que trascendió es que el secuestrado tenía problemas legales porque la justicia lo vinculaba al contrabando, por lo que no deseaba que su caso tuviera repercusión. De esta manera lograron que desembolsara 10 millones de dólares, lo que le permitió a la organización obtener casas para sus militantes, locales seguros para reunirse y cierta holgura para manejarse de manera más libre en la Argentina. Ese mismo mes los presidentes de Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay se reunieron para tratar diversas cuestiones, y hubo quienes hablaban del bloque anticomunista, donde la Argentina estaba afuera. Los encuentros fueron el germen del Plan Cóndor, reunión e intercambio de información de las áreas de seguridad e inteligencia de esos países, propiciado por la CIA de EE.UU.

A su vez la ROE trataba de mantener alguna resistencia sindical y estudiantil dentro del Uruguay, lo que no se sostuvo por mucho tiempo pues la represión se acrecentaba día a día, con detenciones y desapariciones. Hacia 1974 hay una nueva ola migratoria de militantes, quienes no claudican, sino que siguen con la idea de resistir, esta vez desde la orilla argentina. Buscaban armar un Frente de Resistencia a la Dictadura uruguaya, y se realizaron reuniones privadas que delinearon documentos para fijar la línea del futuro congreso, donde se fundaría un nuevo espacio político. A su vez realizaron reuniones públicas, como el acto en la Federación de Box del 19 de abril de 1974 o el encuentro de la calle México el 2 de junio del mismo año, donde concurrieron muchos uruguayos, quienes terminaron detenidos por el área de Extranjería de la Policía Federal. Su liberación fue un mes después, y la Federal se quedó con los datos filiatorios de un centenar de exiliados, información que sirvió para detectar de manera temprana las cartas que pasaban de uno a otro lado del Río de la Plata. Muchos uruguayos lo sabían, por eso su correspondencia iba en clave, para no revelar de manera abierta sus planes.

Congreso y represión

El 26 de julio es una fecha simbólica para las luchas en América Latina. Por un lado, se recuerda la muerte de Eva Perón (1952) y, por otro, el primer gesto rebelde de Fidel Castro al intentar tomar el Cuartel Moncada, en Cuba (1953). Aquel 26 de julio se hace el Congreso fundacional del PVP en Lanús, en una casa de Valentín Alsina. Fue el corolario de una serie de reuniones, donde se debatieron documentos y se redactó una serie de resoluciones que buscaba convocar a organizaciones laborales y estudiantiles, y a todo el pueblo en general, para organizarse para enfrentar y derrocar a la dictadura, a la vez que enjuiciar a los que violaron la constitución en crímenes de lesa nación; la propuesta de conformar un gobierno provisorio con los sectores de la sociedad que lucharon contra la dictadura; y aplicar una serie de 20 medidas para encaminar al Uruguay. El PVP no sólo apuntaba a resistir, sino a derrocar a la dictadura y a tomar el poder.

El siguiente paso fue contactarse con distintos sectores de la vida política uruguaya para coordinar acciones, principalmente con los trabajadores y sus representantes sindicales. Vinculados a una agencia de publicidad, lanzaron la Campaña Alejandra, en homenaje a la revolucionaria rusa Alejandra Kollontai, para promover de manera velada un mensaje del pueblo uruguayo. La más recordada es la de la empresa Vilox, con el logo XV y el mensaje de la pronta llegada de la empresa al país, que en realidad llevaba un logo similar al PVP, Por la Victoria (XV). El auspicio de la empresa de neumáticos Funsa fue otro paso, donde 3.000 trabajadores estaban afiliados al sindicato, organización prohibida por el gobierno.

En 1976 la Argentina sufre un golpe de Estado y entra en la coordinadora represiva del Plan Cóndor. A fines de marzo, se producen las primeras detenciones del PVP, una de ellas fue la de Luis Ferreyra, junto a otros dos compañeros, que viajaban en una casa rodante e intentan entrar al Uruguay por Colonia. Eran los moradores de la casa de Valentín Alsina, que abandonaron el lugar para evitar la captura y continuar con la Campaña Alejandra, por lo que la casa quedó abandonada hasta que los militares van por ella, la dinamitan y arrasan con lo que encuentran.

En abril se producen las primeras desapariciones y asesinatos. En junio hay muchos secuestros, la mayoría de ellos llevados a un taller mecánico que funcionó como centro clandestino del Plan Cóndor: Automotores Orletti, que estaba bajo el comando del Primer Cuerpo de Ejército. La inteligencia, a través de la Secretaría de Información del Estado (SIDE), tenía una participación activa a través del general Otto Paladino, quien también coordinaban los secuestros de chilenos, e incluso cubanos. Otro jefe era un civil, con un prontuario frondoso, que fue parte de la Triple A y ahora actuaba como un colaborador de la SIDE: Aníbal Gordon. Hace poco se descubrió la Casa Bacacay, que Gordon consiguió para que fuera un centro clandestino exclusivo de la SIDE. En ambos centros los golpes, la tortura, las violaciones, fueron moneda corriente, y destacan como principales preguntas el destino de la bandera de los Treinte y Tres Orientales y el dinero del secuestro de Alfredo Hart. No son solo militares argentinos, hay una partida de militares uruguayos que participan de manera activa en los operativos comandados por el mayor José Gavazzo.

Son muchos los secuestrados, entre ellos Gerardo Gatti y León Duarte, dirigentes del PVP y de la CNT, por quienes los militares solicitan un rescate de 2 millones de dólares. Se llega a entablar una negociación, a través de Washington Pérez, también del PVP, a quien también le ofrecían la liberación de 10 sindicalistas de la CNT, pero desde el partido no hay intención de pagar. Pérez estuvo secuestrado, pero lo liberaron para que consiguiera el dinero. En el último contacto con Duarte éste le dijo: “Andate, porque estos son unos asesinos”.

En los primeros días de julio, a un año de la fundación del partido, se produce un vuelo en un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya, con pilotos orientales y veinticuatro militantes secuestrados rumbo a Montevideo. Ni Gatti ni Duarte fueron de la partida. El mayor Gavazzo hace una puesta en escena para la prensa, explica que capturó a un grupo de guerrillero que ingresaba al país para desestabilizar al gobierno. El grupo, que simulan capturarlos en el Chalet Susy, del balneario Shangrilá, compuesto por varones y mujeres, se distribuye en cárceles de máxima seguridad, por lo que pasan de la condición de desaparecidos en la Argentina a presos en Uruguay, lo que permitió su supervivencia. En el contingente estaba Sara Méndez, secuestrada en julio, pero no estaba Simón, su bebé de apenas veinte días, apropiado por un comisario de la Federal, y que encontrará 26 años después.

Los que quedaban en Buenos Aires seguían militando, reuniéndose, organizándose, sin pensar en replegarse a Europa u otro país de América Latina, como Cuba o México. El PVP estaba muy golpeado, descalabrado y con escasa posibilidad de reacción. En septiembre se produce el segundo embate contra la organización, con el secuestro de 22 militantes y dos menores, quienes sobrevivirán con la identidad cambiada, lejos de su familia. En los primeros días de octubre un nuevo vuelo despegó de Aeroparque para llevarse a más de una veintena de militantes, de quienes se desconoce su paradero al día de hoy. En el contingente viaja María Claudia García, embarazada, cuya beba fue apropiada por una familia uruguaya. El poeta y premio Cervantes, Juan Gelman, su abuelo, la va a buscar de manera incansable, hasta que en el año 2000 recupera a su nieta Macarena. El hijo de Gelman, Marcelo, con Alberto Mechoso, y otros seis secuestrados de Orletti, fueron arrojados en tambores de 200 litros, cubiertos con material, en el Canal San Fernando, a mediados de octubre, y recuperados por la Prefectura casi de inmediato.

Con los secuestros, los grupos de tareas obtenían propiedades, que le sacaban bajo tortura a los que tenían casas a su nombre. Incluso consiguieron algo de dinero de los secuestros, entre ellos en la casa de Adalberto Soba. La plata grande llegó cuando secuestraron a Alberto Mechoso, quien en su casa tenía una parte importante del dinero del secuestro de Hart. Se calcula que en total recaudaron 8 millones de dólares, y lo repartieron en tres partes iguales (Policía Federal, la banda de Gordon, y la patota de Gavazzo) sin intención de devolvérselo ni a la familia Hart ni a ninguno de los dos Estados para los que trabajaban.

Los militares creyeron que el objetivo principal que se planteó contra el PVP se logró, pues con las decenas de desapariciones casi logran su aniquilación. Tiempo después los mismos militares reconocerán que el partido no fue eliminado sino apenas neutralizado pues, desde Brasil y Europa, la resistencia seguía con la circulación de volantes, folletines y la revista Compañero.

La casa de la memoria

Las numerosas caídas implicaron la pérdida de las viviendas que los uruguayos usaron para su repliegue. Perdieron por lo menos catorce casas y, junto a ellas, el paradero de la bandera de los Treinta y Tres Orientales. Cuando se encaró el repliegue, se trajo a la Argentina la bandera sustraída en 1969, se la escondió detrás de un cuadro en una de las catorce casas, y desde entonces no se sabe nada de ella. Pasados cincuenta años los sobrevivientes, militantes del PVP, e integrantes del actual Frente Amplio, buscan recuperar una sola de esas viviendas, por su valor simbólico. La casa de la resistencia oriental se encuentra en la calle Ricardo Balbín, al 500, en Valentín Alsina. Tardaron en ubicarla, casi nadie la recordaba, pues muy pocos la vieron desde fuera. En 2006 Luis Ruiz y Hugo Cores, participantes del Congreso del PVP, ubicaron un muro, un portón de metal para la entrada de vehículos, y un limonero que deja ver sus frutos detrás de la pared. Las dudas persistieron pues no estaba la antigua fachada, la cual fue demolida por los militares. Fue Ruiz quien reconoció los ladrillos de vidrio de un galpón lindero, lo que le confirmó que habían encontrado la casa del Congreso. En 2012 recibieron el apoyo del Concejo Deliberante de Lanús, que declaró el sitio de interés, y en 2018 la Legislatura bonaerense aprobó la expropiación del inmueble y el traslado de la familia ocupante. Falta la ejecución de lo sancionado para levantar allí la Casa de la Memoria Latinoamericana, donde se preservará la memoria de los que fueron víctimas del Plan Cóndor.

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    jovenes
LA ARGENTINA BAJO EL AJUSTE LIBERTARIO

La curva que no cede: el suicidio en jóvenes expone el impacto de la crisis social y económica en Argentina

03 Septiembre 2026

El dirigente de Principios y Valores y coordinador de la Cátedra de Pensamiento Económico Peronista, Leonardo Gabriel Farias, desarrolló un artículo de opinión en el cual indaga sobre el impacto de la crisis social en la salud mental de la juventud argentina.

Las estadísticas sociosanitarias de la Argentina acaban de encender una alarma que trasciende el ámbito estrictamente médico para convertirse en un severo diagnóstico social. Los datos epidemiológicos y de seguridad pública consolidados a lo largo de 2026 confirman una tendencia alarmante: la curva de suicidios e intentos de suicidio continúa su escalada mes a mes, afectando de manera desproporcionada a la franja más joven de la población.

La radiografía del mapa etario: la juventud en el epicentro

De acuerdo con los registros integrados del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN N° 736), el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS), sobre un total consolidado de 22.146 notificaciones entre suicidios e intentos, el impacto se concentra masivamente en los primeros tramos de la edad adulta y la adolescencia.

El grupo etario de 15 a 19 años encabeza el registro con 4.400 notificaciones, seguido muy de cerca por el tramo de 20 a 24 años, que acumula 4.200 casos. En conjunto, ambas franjas reúnen 8.600 eventos, lo que representa casi el 35% de la totalidad de los casos reportados en el país.

10 a 14 años: 827 casos

15 a 19 años: 4.400 casos (19,9%)

20 a 24 años: 4.200 casos (19,0%)

25 a 29 años: 2.016 casos

30 a 34 años: 926 casos

35 años o más: 354 casos

Evolución histórica: la curva que no encuentra meseta

El análisis evolutivo muestra un quiebre sostenido a partir del año 2021. Tras el piso registrado en 2020 (3.262 suicidios confirmados), las cifras experimentaron una aceleración constante: 3.648 en 2021, 3.959 en 2022, 4.197 en 2023, 4.249 en 2024, alcanzando los 4.300 en 2025 y ubicándose en un pico de 4.350 en 2026.

De forma paralela, la curva de intentos de suicidio notificados exhibe una pendiente aún más pronunciada: se elevó de 7.000 casos registrados en 2023 a 9.500 en 2024, saltando a 11.500 en 2025 y alcanzando un registro de 13.500 casos en el seguimiento actual de 2026. Los informes mes a mes ratifican que la tendencia no da señales de amesetamiento.

La sintomatología de una crisis estructural

Reducir este fenómeno a una mera sumatoria de desequilibrios individuales significaría ignorar la densidad del entorno socioeconómico en el que crecen y intentan desarrollarse las nuevas generaciones. La salud mental no germina en el vacío; se moldea en las condiciones materiales de la cotidianeidad. El suicidio juvenil no es un hecho aislado: es la manifestación extrema de una trama social fracturada, donde la falta de certezas económicas y la inseguridad cotidiana devoran la capacidad de proyectar a futuro.

Nos encontramos ante una serie de factores estructurales que operan como un detonante continuo:

-Precarización y crisis laboral: Para la juventud, acceder a un empleo formal y bien remunerado se ha convertido en una excepción. La proliferación de trabajos mal pagos obliga a muchos jóvenes a sostener dos o tres empleos o extensas jornadas de autoexplotación solo para cubrir costos básicos, erosionando los tiempos de descanso, formación y vinculación afectiva.

-Endeudamiento familiar: la pérdida sostenida del poder adquisitivo empuja a las familias al endeudamiento cotidiano para comprar alimentos o pagar servicios básicos, trasladando una constante tensión financiera al hogar.

-Inseguridad permanente en los conurbanos: Vivir bajo parámetros de inseguridad altos y cronificados impone un estado de alerta constante, privando a los jóvenes de disfrutar libremente del espacio público y deteriorando la red comunitaria.

-Pérdida de horizonte y perspectiva: La imposibilidad de vislumbrar autonomía habitacional, estabilidad o crecimiento profesional genera una sensación colectiva de acorralamiento existencial y desesperanza.

La ansiedad severa, la depresión y las crisis de angustia son la respuesta lógica frente a un entorno adverso e inestable. Enfrentar esta problemática requiere un compromiso de la política y del Estado que trascienda la respuesta sanitaria de emergencia: implica reconstruir el tejido social, garantizar salarios dignos y devolverle a la juventud la certeza de que construir un futuro en su país es posible

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    SERGIO ESCALANTE

El conurbano no es el problema: es el resultado de la desigualdad

03 Septiembre 2026

Yo nací, viví y trabajé siempre en el Conurbano bonaerense. Conozco sus barrios, sus fábricas, sus trabajadores y también conozco de cerca cómo fue cambiando nuestra realidad.

Trabajé en una panificadora de San Martín, en un territorio donde durante muchos años el trabajo industrial fue una forma concreta de construir una vida digna. Allí aprendí que detrás de cada fábrica hay trabajadores, familias, proyectos y comunidades enteras que dependen de que la producción funcione.

Por eso no acepto que hoy se pretenda presentar al Conurbano como el problema de la Provincia de Buenos Aires, como si su extensión territorial fuera la causa de la pobreza, la desigualdad o los problemas sociales que padecemos.

El Conurbano no es el problema. Es, en gran medida, el resultado de un proceso de desigualdad que nuestro país viene atravesando desde hace décadas. Para quienes vivimos y trabajamos acá, es imposible no relacionar el deterioro del tejido social con el avance del modelo neoliberal que comenzó a instalarse en la Argentina a partir de la dictadura de 1976. La destrucción de la industria nacional, la apertura indiscriminada de la economía, la especulación financiera, el endeudamiento y la pérdida del trabajo industrial fueron debilitando progresivamente una estructura social que había permitido a millones de argentinos construir una vida alrededor del trabajo.

Yo vi cómo ese proceso fue transformando nuestros barrios.

Cuando una fábrica cierra, no desaparece solamente una empresa. Se pierde el salario de una familia, se perjudica el comercio, se deterioran las condiciones de vida y se rompe una parte de la comunidad. Cuando se destruye el trabajo industrial, también se destruyen vínculos, expectativas y posibilidades de movilidad social.

Por eso creo que es un error mirar el Conurbano solamente desde los índices de pobreza. Acá también está una parte fundamental de la Argentina productiva, trabajadora e industrial. Acá están nuestros trabajadores, nuestras PyMEs, nuestras fábricas, nuestras escuelas, nuestros hospitales, nuestros comercios y nuestras universidades. Acá está una enorme parte del esfuerzo cotidiano que sostiene al país.

Por eso no creo que la respuesta sea dividir la Provincia de Buenos Aires. No se resuelve la desigualdad separando territorios. Se resuelve atacando las causas que la generaron. Y para mí, una de esas causas centrales fue la destrucción de la matriz productiva que comenzó con el neoliberalismo de la dictadura y que luego tuvo diferentes etapas y profundizaciones. 

Necesitamos recuperar el trabajo formal, fortalecer la industria nacional, defender a las PyMEs, reconstruir el mercado interno y recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. Necesitamos inversión en transporte, vivienda, educación, salud, energía, agua e infraestructura.

Pero, fundamentalmente, necesitamos recuperar una idea que para quienes venimos del trabajo tiene un valor enorme: que una persona pueda vivir dignamente de su trabajo.

El peronismo siempre entendió que el trabajo no es solamente una fuente de ingresos. Es también integración, dignidad, identidad y movilidad social. Por eso sigo creyendo en una Argentina donde la producción vuelva a ser el camino para construir una sociedad más justa.

No quiero un Conurbano separado. 

Quiero un Conurbano integrado, desarrollado y con oportunidades. No quiero que se esconda la pobreza detrás de una división territorial. Quiero que se enfrenten las causas de la desigualdad.

No quiero una Argentina más fragmentada. Quiero una Argentina que vuelva a producir, a industrializarse y a generar trabajo. Porque yo viví y trabajé en este territorio. Sé lo que significó para muchas familias tener un empleo industrial y sé también lo que significó perderlo. Por eso defiendo al Conurbano no desde una mirada partidaria, sino desde mi propia historia de vida y desde la convicción de que ningún pueblo puede construir un futuro digno si le quitan el trabajo y destruyen su capacidad productiva.

El desafío no es dividirnos

El desafío es volver a organizar a nuestra sociedad alrededor del trabajo, la producción, la solidaridad y la justicia social. Porque el Conurbano no es una anomalía ni un problema que haya que separar.

Es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la Argentina productiva que tenemos que volver a construir.

La Argentina no se reconstruye separando a su pueblo. Se reconstruye recuperando el trabajo y volviendo a producir. UNIDAD, TRABAJO, PRODUCCIÓN Y JUSTICIA SOCIAL.

Sergio Escalante es secretario general de SETIA (Alimentación).

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    FUERZA

La Fuerza que nos une

03 Septiembre 2026

La Confederación General del Trabajo presenta FUERZA, una nueva plataforma cultural que propone reunir música, arte, pensamiento y experiencias en un espacio de encuentro abierto y colectivo. La iniciativa nace para poner en valor la fuerza del trabajo, de la industria, de la producción y de la cultura argentina, construyendo una propuesta capaz de convocar a distintas generaciones y expresiones de nuestro país.

Fuerza tendrá sus primeros dos grandes encuentros en C Art Media, en la Ciudad de Buenos Aires: Fuerza Festival, el 16 de octubre, y la Bienal de Fuerza, los días 14 y 15 de noviembre. La programación completa y las distintas actividades se anunciarán próximamente a través de los canales oficiales @fuerzafestival, @fuerzabienal y proyectofuerza.ar

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    Concentración por Cristina condenada_Nicolás Aragón_18.06.25
    Foto: Nicolás Aragón

Kirchnerismo y teoría de la infalibilidad: la táctica como sustituto de la estrategia

03 Septiembre 2026

Hay algo más problemático que una conducción que se equivoca; una cultura política que necesita demostrar que su conducción no puede equivocarse. Alrededor de Cristina Fernández de Kirchner se fue construyendo durante años una suerte de teoría de la infalibilidad, acaso el único vestido capaz de calzar adecuadamente sobre el cuerpo de una lógica política cada vez más verticalista, descendente y sectaria. Si Cristina acierta, queda demostrada su extraordinaria capacidad de anticipación; si se equivoca, todavía no hemos comprendido la profundidad de la jugada. Si una elección termina mal, el pueblo no comprendió o resultó inexplicablemente desagradecido. Si fracasa un gobierno que ella misma concibió, alguien traicionó, no le hizo caso, se apartó del rumbo o utilizó incorrectamente la famosa birome. Si el sucesor adquiere vuelo propio, es un traidor y un desagradecido. Si la contradicción resulta evidente, Cristina sabe algo que nosotros todavía ignoramos. La teoría tiene una ventaja formidable; puede explicar cualquier resultado sin someter jamás a examen la toma de decisiones de la conducción.

El problema no es solamente político. Es cultural. Porque una construcción popular que sustituye la explicación por la confianza ciega, además de producir una profunda desorientación, termina infantilizando precisamente al universo que dice representar. La política popular debe producir conciencia, organización y capacidad crítica, no creyentes a los cuales se les pide que suspendan el juicio frente a las decisiones de su conducción. Mucho menos convertir esa suspensión del juicio en una virtud revolucionaria.

Cuando Clarín todavía no mentía

El conflicto con Clarín resulta particularmente ilustrativo. “Clarín miente” tuvo el mérito de desnudar la dimensión propiamente política de un poder mediático que hasta entonces prefería presentarse simplemente como periodismo. La confrontación permitió, además, sacar a Héctor Magnetto de las sombras y exponerlo como lo que también es; uno de los actores políticos más gravitantes de la Argentina, aunque jamás hubiera necesitado presentarse a una elección. Un poder que tampoco nació en el vacío; creció al amparo de una transición democrática que concentró la responsabilidad por el terrorismo de Estado en sus ejecutores militares y dejó largamente fuera de juicio a buena parte de la trama civil. Pero la potencia posterior de aquella consigna produjo un curioso borramiento retrospectivo; pareció que el kirchnerismo hubiera combatido al Grupo Clarín desde el primer día. No fue así. En 2005, Néstor Kirchner suspendió durante diez años el cómputo de los plazos de las licencias de radiodifusión, una medida general que naturalmente benefició también a los grandes grupos que las poseían. Dos años después, al finalizar su gobierno, fue aprobada la concentración Cablevisión-Multicanal. Después llegó la guerra con Clarín.

No reprochamos a un gobierno haber negociado con factores de poder, mucho menos cuando recién comienza y necesita construir la fuerza necesaria para gobernar.

A dónde vamos con el planteo. Imaginemos por un instante que, en pleno “Clarín miente”, cuando la confrontación con el grupo había alcanzado su máxima intensidad y la Ley de Medios se presentaba como una de las grandes batallas políticas contra la concentración mediática, Héctor Magnetto había pasado a representar en el discurso kirchnerista no sólo la encarnación de ese poder concentrado sino al empresario al que se vinculaba con el despojo de Papel Prensa a la familia Graiver, el tormento a Lidia Papaleo y aquella terrible imagen de una empresa arrancada en una “mesa de tortura”, el gobierno kirchnerista hubiera concedido al Grupo Clarín una nueva operación estratégica y, ante la perplejidad de su militancia, alguien hubiese respondido: desconocemos los términos del acuerdo, pero confiamos en el criterio de Cristina. Difícilmente aquello hubiera podido presentarse como una genialidad táctica. Sin embargo, algo bastante parecido ocurre ahora frente al Poder Judicial.

La Justicia que se denuncia y la Justicia que se vota

Durante sus largos años de gobierno, el kirchnerismo no contempló desde afuera la conformación del Poder Judicial; participó del Consejo de la Magistratura, intervino en los mecanismos de selección de jueces, envió pliegos y los aprobó con sus mayorías legislativas. Algunos magistrados que luego intervinieron en causas contra Cristina llegaron a sus cargos durante aquellos gobiernos. Esto no significa incurrir en la tontería de afirmar que Cristina “nombró a los jueces que después la condenaron”, sino advertir algo políticamente más relevante; la relación del kirchnerismo con la Justicia realmente existente fue siempre mucho más contradictoria que el relato posterior de dos mundos irreconciliables; de un lado, el movimiento nacional y popular; del otro, una corporación oligárquica enteramente ajena a él.

Por eso quizá Yadarola no sea una anomalía. Quizá sea una revelación. Porque allí empieza a percibirse una fisura mucho más importante que cualquier discusión parlamentaria. Cada vez son menos, dentro de nuestro propio universo político, los dispuestos a aceptar que el criterio cerrado de Cristina pueda seguir funcionando como argumento en sí mismo, como si la autoridad acumulada eximiera de explicar las decisiones y la confianza debiera ocupar el lugar de las razones.

Si uno amanece, sale a la calle y descubre que la vida de las grandes mayorías argentinas es un idilio, que el trabajo organiza la existencia, que los salarios alcanzan, que nuestros jóvenes encuentran un futuro en su propia tierra para concebir una familia y que la Nación cuenta con un rumbo productivo, soberano y común, nos sumamos gustosamente a la teoría de la infalibilidad. Después de todo, los conductores se legitiman conduciendo al pueblo hacia la victoria y las grandes empresas políticas se miden, también, por sus resultados. Pero uno mira alrededor y encuentra exactamente lo contrario. Una Argentina que transita una pendiente cada vez más pronunciada hacia la disolución nacional, con su pueblo empobrecido, su aparato productivo desarticulado, sus capacidades soberanas en retroceso y los vínculos materiales y espirituales que todavía nos constituyen como comunidad peligrosamente debilitados.

En semejante escenario, pedirnos que suspendamos el juicio crítico para seguir confiando en la sabiduría de la conducción resulta una ironía demasiado cruel. Cuando la realidad contradice todos los días la teoría, no corresponde corregir la realidad para salvar a la conducción; corresponde, finalmente, revisar la teoría. Y eso hacemos.

Una mujer al frente del Comando Sur

Otro episodio permite observar esta particular elasticidad. En abril de 2022, Cristina recibió en su propio despacho del Senado a la general Laura Jane Richardson, entonces jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, acompañada por el embajador Marc Stanley. La escena fue presentada con una curiosa inversión de prioridades; foto sonriente mediante —difundida por la propia Vicepresidencia y conservada también en el archivo oficial del Comando Sur—, se destacó especialmente que Richardson era una general de cuatro estrellas y la primera mujer en alcanzar aquella jefatura. El dato era cierto; el problema era aquello que dejaba en segundo plano. Richardson no llegaba al Senado principalmente como una mujer que había quebrado un techo de cristal, sino como la comandante de la estructura militar mediante la cual los Estados Unidos proyectan sus intereses estratégicos sobre América Latina y el Caribe. El género describía a la visitante; la geopolítica revelaba aquello que la puesta en escena prefería ocultar.

Por entonces, Richardson no ocultaba la mirada estratégica de Washington. Hablaba de América Latina como “nuestro vecindario”, enumeraba su riqueza en litio, petróleo, minerales estratégicos, alimentos y agua dulce, y vinculaba esos recursos y la presencia china con la seguridad nacional estadounidense. Richardson dijo que nuestros recursos integraban los intereses estratégicos de su país y que Washington debía disputar aquí la influencia de sus competidores. Cabe preguntarse si aquel acercamiento, todavía envuelto en sonrisas, retórica de género y silencio geopolítico, no anticipaba una aproximación a Washington que con Milei perdería todo disimulo para convertirse en alineamiento y entrega concreta de soberanía.

Más que una adivinación, un inventario de los daños

La teoría de la infalibilidad reapareció bajo otra forma con el episodio de los “tres tercios”. El 18 de mayo de 2023, en una entrevista con Pablo Duggan en Duro de Domar, por C5N; Cristina anticipó un escenario electoral dividido entre el oficialismo, Juntos por el Cambio y la fuerza emergente de Milei, asociada al voto de protesta. Y planteó, como dejando la tarea a los alumnos, que había que preguntarse por qué había aparecido ese tercer espacio, vinculándolo con el descontento social. Bueno, ocurrió. Y aquello pasó rápidamente al inventario de sus vaticinios políticos; había visto antes que los demás lo que finalmente sucedería. Lo cierto es que la famosa predicción de Cristina no fue una intuición brillante ni una lectura visionaria, fue simplemente la constatación del daño ya provocado. Era, más que un pronóstico político, un inventario de las fracturas internas que su propia conducción había ayudado a producir. El problema es que casi nadie dentro de su dispositivo se detuvo en la pregunta verdaderamente política: ¿cómo había llegado el peronismo, después de gobernar dieciséis de los veinte años anteriores, con ella como conductora, a celebrar como prueba de lucidez que apenas conservaría un tercio del país?.

Cristina había diseñado de manera inconsulta la fórmula presidencial de 2019, había sido vicepresidenta durante los cuatro años siguientes y continuaba conduciendo al sector más poderoso de la coalición. Su responsabilidad por el fracaso no era exclusiva —ningún proceso histórico serio admite semejantes simplificaciones—, pero tampoco podía considerarse exterior, como finalmente lo presentó.

Los votos del peronismo para los jueces de Milei

Cuando una conducción pierde de vista su estrategia, o sencillamente carece de ella, la táctica ocupa todo el escenario. Cada acuerdo, candidatura o movimiento debe entonces justificarse por su utilidad inmediata. Se negocia para conservar capacidad de negociación, se acumula poder para preservar poder y las posiciones terminan defendiéndose por su propia conservación. De allí la impresión, cada vez más nítida, de que buena parte de nuestra dirigencia ya no representa intereses populares sino a sí misma, a sus estructuras y, muchas veces, a la propia Cristina, como si su centralidad constituyera en sí misma un programa político. El problema es que, medido contra la realidad nacional y sus resultados concretos, ese programa hace tiempo que no funciona.

Y no descubrimos nada al señalar que en la Argentina la política se ha convertido, para buena parte de su dirigencia, en una actividad profesional y un negocio personal. Cargos, estructuras, candidaturas y recursos públicos terminan organizando verdaderos sistemas de reproducción del poder, donde la permanencia de quienes administran la política suele importar más que los intereses de aquellos a quienes dicen representar.

El 27 de agosto de 2026, los senadores del peronismo acompañaron prácticamente en bloque los 66 pliegos votados conjuntamente, incluido Yadarola —con la significativa excepción de Martín Soria, que se ausentó de esa votación—, y allí no aparece una fractura reconocible entre cristinismo y kicillofismo. Esto obliga a evitar simplificaciones. La posterior aprobación de Bertuzzi por 44 votos contra 23, pese al rechazo del interbloque justicialista, demuestra que el oficialismo podía construir, al menos para una designación de semejante relevancia, una mayoría alternativa sin los votos del PJ. La disyuntiva no era necesariamente entre impedirlos o convalidarlos, sino entre quedar afuera de una negociación que igualmente iba a producir jueces o participar de ella para intentar incidir en su composición.

Si los números ya estaban, negociar constituye una concesión política. El propio Gobierno reconoció la construcción de consensos con distintos espacios, pero eso todavía no permite saber qué obtuvo concretamente el peronismo; qué nombres incorporó o preservó, qué cedió, qué contraprestaciones consiguió y, particularmente, qué criterio justificó acompañar incluso a Pablo Yadarola, juez en lo Penal Económico y uno de los magistrados que participaron del controvertido viaje a Lago Escondido junto a otros jueces, funcionarios porteños y directivos del Grupo Clarín, episodio que la propia Cristina había denunciado como expresión de la connivencia entre poder judicial, político y económico. Yadarola fue investigado por aquel viaje y finalmente sobreseído; ahora, con el acuerdo del Senado, queda encaminado a integrar la estratégica Cámara Federal porteña, uno de los tribunales con mayor capacidad de revisión sobre las grandes causas penales federales de Comodoro Py.

Y el dato no puede quedar reducido a una discusión sobre nombres o equilibrios internos del Poder Judicial; por esa Cámara van a transitar investigaciones que alcanzan al gobierno de Javier Milei, a sus funcionarios y a los intereses económicos vinculados con su gestión. Por eso resulta imposible separar la integración de esos tribunales de la naturaleza del poder que hoy gobierna la Argentina. No es lo mismo construir garantías de independencia judicial frente al poder político que administrar acuerdos capaces de generar, llegado el caso, zonas de inmunidad para quienes hoy desmantelan capacidades estatales, transfieren patrimonio público, endeudan al país, hambrean al pueblo, subordinan decisiones estratégicas a intereses extranjeros y forman parte, además, del orden político e institucional que mantiene a Cristina proscripta.

Si el peronismo participó de esa negociación, saber qué obtuvo a cambio deja de ser una curiosidad parlamentaria para convertirse en una exigencia política elemental. Porque si no hubo una contrapartida capaz de justificarse frente a los intereses populares, entonces ya no estaremos discutiendo la audacia de una táctica incomprendida, sino algo bastante menos sofisticado y mucho más grave; la convalidación, con votos propios, del poder antinacional que se denuncia y dice combatir. Y eso ya no raya la claudicación; empieza a parecerse demasiado a ella.

Allí vuelve nuestro problema central; no cuestionamos la existencia de la táctica, sino que no alcanzamos a reconocer la estrategia que debería explicarla. Y es precisamente en ese vacío donde reaparece la teoría de la infalibilidad, cuando algunos pretenden clausurar la pregunta con una fórmula que invierte el orden de la política: no conocemos el acuerdo, pero confiamos en el criterio de Cristina. No; si hubo una negociación racional, habrá razones políticas para explicarla. Porque mientras no sepamos qué obtuvo el peronismo, no podemos distinguir una negociación inteligente de una concesión inevitable, una defensa de posiciones propias de una simple convalidación de la recomposición de una estructura judicial corporativa y refractaria a los intereses populares.

Es posible que detrás de la reciente votación de los jueces exista un pacto. Seguramente hubo negociaciones. Pero acaso la palabra “pacto” engrandezca demasiado lo ocurrido, atribuyéndole una densidad estratégica que todavía nadie ha conseguido demostrar. Bien podría tratarse de una obligación impuesta por la correlación de fuerzas, de la administración de un retroceso, del temor frente a determinadas amenazas personales, de la necesidad de conservar interlocución, de una exhibición de capacidad negociadora o, sencillamente, del funcionamiento ordinario de la lógica del poder en el marco de una dirigencia peronista empobrecida, demasiado ocupada en conservar posiciones y demasiado poco en explicar para qué quiere conservarlas. Lo que no alcanzamos a ver es la estrategia nacional que ordenaría semejante movimiento. Y hay algo que, a esta altura, sí podemos afirmar; cualesquiera hayan sido las razones de esa decisión, allí no aparecen jugados ni la defensa de los intereses nacionales ni la representación concreta de los intereses populares.

La curiosa salud de la democracia

Ya en este punto la demagogia adquiere una densidad difícil de disimular. La democracia aparece como un régimen exhausto, degradado y prácticamente fallido cuando se trata de explicar la situación judicial de Cristina —y razones sobran para cuestionar la infame condena que pesa sobre ella y que ha quebrado el pacto democrático— y, al mismo tiempo, para condicionar a Axel Kicillof, instalando una suerte de ilegitimidad de origen y de un estado de exepción sobre cualquier candidatura presidencial que pueda emerger mientras Cristina permanezca impedida de competir; si ella no puede ser candidata, quien pretenda serlo carecería de legitimidad suficiente, sería apenas una candidatura subalterna, provisoria o, para utilizar una de esas categorías tan eficaces para degradar al adversario interno, “de cabotaje”.

Pero en el reverso de esa operación aparece, cada vez con mayor nitidez, una conclusión incómoda. El problema de Cristina ya no es solamente judicial; es, fundamentalmente, político. Y es político porque su situación judicial se convierte en argumento para preservar su centralidad política; esa centralidad, a su vez, se presenta como indispensable para dirimir los términos de la persecución judicial, y cualquier construcción que pretenda desarrollarse por fuera de ella puede entonces ser impugnada porque Cristina continúa perseguida. El razonamiento se cierra sobre sí mismo; la persecución justifica la centralidad y, llegado este punto, la centralidad parece necesitar de la persecución, porque mientras ésta persista puede impugnarse toda legitimidad nueva antes de que alcance a proyectarse, adquirir autonomía y finalmente consolidarse; evitando, de ese modo, que una nueva conducción altere el equilibrio sobre el que descansa el actual estado de cosas y termine poniendo en riesgo intereses que, bajo ese orden, permanecen convenientemente preservados. Quien sabe, los mortales nunca excedemos a determinadas informaciónes ni somos testigos de ciertas discusiones.

Por eso la proscripción funciona desde el principio como una paralización del tiempo político del campo nacional. El dispositivo resulta políticamente devastador; mantiene al peronismo y a las fuerzas nacionales divididos, desorientados y consumiendo sus energías en una disputa interna cada vez más distante del drama material de nuestro pueblo. Y difícilmente Milei y el establishment puedan imaginar un escenario más conveniente para sostener sus expectativas de reelección; un adversario que, en lugar de reconstruir la mayoría social y ofrecer una alternativa de poder, permanece detenido alrededor de la imposibilidad de resolver su propia sucesión.

Y allí aparece, finalmente, lo verdaderamente reprochable; que los intereses de una conducción, de su círculo y de las estructuras que viven alrededor de su centralidad terminen anteponiéndose a los intereses populares y nacionales que deberían justificar su propia existencia política. Y entonces también se vuelve tangible aquello que tantas veces parece absurdo e inadmisible; se acepta el riesgo de la derrota antes que el riesgo de una victoria conducida por otro. Ese es el límite definitivo de toda política de autopreservación; llega un momento en que ya no conserva un proyecto político, conserva solamente a quienes pretenden seguir administrándolo. Y quizá sea hora de asumir lo que la realidad viene diciendo desde hace tiempo; Cristina, y la política que todavía pretende organizarse alrededor de su centralidad, ya son parte del pasado.

Si Cristina acierta, queda demostrada su extraordinaria capacidad de anticipación; si se equivoca, todavía no hemos comprendido la profundidad de la jugada.
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    MALVINAS
CAUSA MALVINAS

El rol histórico de Estados Unidos en la causa Malvinas

03 Septiembre 2026

El inminente anuncio por cadena nacional que realizará nuestro Presidente con relación a la Cuestión Malvinas y las especulaciones en torno al eventual apoyo estadounidense a favor nuestro, obliga a recurrir a nuestra Historia además de aclarar algunas cuestiones de rigor que el periodismo suele pasar por alto: no puede confundirse la proyección que tienen las naciones en materia de defensa y política internacional con respecto a los eventuales gobiernos y su política coyuntural.

Para entender por qué hay que desconfiar del escorpión que nos está usando para cruzar el río, hay que comprender el nudo geopolítico que nos ata. Es imperioso desmitificar, entonces, el rol que ha jugado los Estados Unidos en este despojo territorial. Lejos de la neutralidad o de la hermandad americana, Washington ha sido el garante histórico y el socio estratégico de la prepotencia británica.

El poder blanco anglo-yanqui estuvo presente desde nuestros tiernos años de gestación como Patria. ¿Qué es el “poder blando”? Como lo especificó Juan Rattenbach: “se mantiene el objetivo de dominación, pero los medios empleados buscan una interpelación a la subjetividad de las personas para que cumplan con determinadas acciones sin la sensación opresiva que sí generan, por el contrario, los medios coercitivos del poder duro”.

Paradójicamente, la actuación clave que desempeñó Estados Unidos agrediendo nuestro pabellón nacional en Malvinas durante1831, que preparó el terreno para la usurpación británico es omitido o relativizado por la historiografía reciente. En ese sentido el aporte, de momento no superado, del gran historiador revisionista Mario Tesler en torno a Malvinas no se reduce a su extraordinaria tarea por reivindicar la acción patriótica del gaucho Antonio Rivero sino que también elaboró sendos trabajos que analizaban el rol agresor yanqui en Malvinas. El autor de “Malvinas: como EEUU provocó la usurpación inglesa” (Galerna, 1971) tuvo acceso a documentos claves, realizado a partir de una profunda labor heurística al ser colaborador del historiador académico Ernesto Fitte y, sobre todo, por la relación que tuviese con el inolvidable Diego Luis Molinari. De hecho, Tesler cita una carta de Molinari dirigida al ex embajador de Chile, Conrado Ríos Gallegos (1960) donde afirma de manera contundente:

La Republica Argentina jamás debió proponer ni aceptar como árbitros en sus cuestiones internacionales, ni a Estados Unidos de América ni a Inglaterra. Tiene pendiente, con ellos, el pleito abierto a raíz de los atropellas brutales de 1831 y 1833. La tacha que les afecta es de insanable inhabilidad para ser jueces, cuando fueron para nosotros agentes de iniquidad”

La agresión de la USS Lexington y el prólogo del despojo (1831)

La agresión norteamericana contra nuestra soberanía no nació en 1982; comenzó mucho antes de la usurpación británica de 1833. Para el revisionismo, el hito fundacional del conflicto en el siglo XIX tiene el sello de la diplomacia de las cañoneras estadounidenses.

En diciembre de 1831, la corbeta norteamericana USS Lexington, al mando del capitán Silas Duncan, atacó y destruyó las instalaciones de la comandancia argentina en Puerto Soledad. El motivo aparente fue la legítima defensa que el gobernador Luis Vernet hacía de los recursos pesqueros y de la fauna marítima frente al saqueo de los buques balleneros estadounidenses. Sin embargo, el trasfondo real era quebrar la autoridad institucional de la joven nación rioplatense. Al desarmar las defensas argentinas y expulsar a sus autoridades, Estados Unidos le allanó el camino y le dejó la mesa servida a la corbeta británica HMS Clio, que concretaría la invasión y usurpación colonial en enero de 1833.

La Doctrina Monroe y la gran estafa hemisférica

El ataque de la USS Lexington desnudó la gigantesca hipocresía de la Doctrina Monroe ("América para los americanos"), proclamada apenas unos años antes, en 1823. Frente a la flagrante ocupación de una potencia europea en suelo sudamericano, los sucesivos gobiernos de Washington miraron para otro lado.

Para la Casa Blanca, las Malvinas entraron en una zona de exclusión de sus propias promesas continentales. Estados Unidos argumentó sistemáticamente que la disputa de soberanía era anterior a su doctrina o que se trataba de un asunto técnico entre el Reino Unido y las Provincias Unidas. En la práctica, el silencio y la inacción estadounidense operaron como un reconocimiento táctico y un respaldo geopolítico a los intereses coloniales del Imperio Británico en el Atlántico Sur.

A propósito de ello, el por entonces embajador Domingo Faustino Sarmiento, ante Estados Unidos, en un pedido de instrucciones al canciller Rufino de Elizalde, manifestaba:

“… Consecuencia de la insólita gestión hecha por un agente norteamericano de los “presumibles” derechos de Inglaterra a la posesión de las Islas Malvinas, fue que esta Nación que las había espontáneamente abandonado sesenta años antes, echó a un lado el principio, y segura ya de que Estados Unidos, comprometido con la doctrina de Baylies, no incluía a las islas adyacentes en los continentes americanos en la declaración Monroe, volviose sobre la doctrina de “no colonización” iniciada por Canning, y proclamada por Estados Unidos, y se apoderase de las Islas Malvinas, a título de anterior ocupación, y con complicidad aparente de esta ultima nación”.

1982: El TIAR enterrado y el triunfo del eje de la OTAN

El punto de inflexión definitivo ocurrió durante la Guerra de Malvinas en 1982. La última dictadura militar, en una muestra de ceguera geopolítica y subordinación ideológica a la Doctrina de la Seguridad Nacional, creyó erróneamente que los servicios prestados en Centroamérica le valdrían la neutralidad, o incluso el apoyo, de la administración de Ronald Reagan. Supusieron que se activaría el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que teóricamente obligaba a las naciones del continente a defender a cualquier país americano agredido por una potencia extracontinental.

La realidad histórica barrió con esas ilusiones colonizadas: tras el fracaso de la mediación del secretario de Estado Alexander Haig (que sólo buscaba ganar tiempo para el avance de la Fuerza de Tarea Británica), Estados Unidos se quitó la careta de mediador. Pero los yanquis no se detuvieron en “hacer tiempo” sino que le ofrecieron apoyo logístico y de inteligencia vital para que Gran Bretaña pueda operar de manera efectiva teniendo en cuenta la distancia existente que tenía Inglaterra con relación al Teatro de Operaciones.

Como muestra del poder blando efectuado por Estados Unidos, vuelvo a citar a Mario Tesler:

Unos días antes de que las autoridades militares de nuestro país iniciaran las acciones de recuperación territorial (1982), el periodista Eduardo van der Kooy me convocó para que enviara de inmediato un artículo al diario Clarín. (…) Días después entregué en la redacción del citado matutino, un artículo señalando que EEUU había sido la nación que obligó la usurpación inglesa en 1833.

En principio mi trabajo fue dejado de lado. Luego me propusieron algunas enmiendas atemperadoras que no acepté. Por último se publicó en la edición del 13 de mayo de 1982, cuando no tenía sentido continuar ocultando la verdad. Un día antes, 12 de mayo, el gobierno norteamericano ya era aliado manifiesto de Inglaterra”

En los días iniciales del conflicto recibí un llamado telefónico de un ejecutivo de la revista Flash, con el propósito de enviar una periodista a mi domicilio para reportearme. Durante la entrevista señalé que los EEUU no serían aliados de la causa argentina y que se encontraban inhabilitados para ejercer mediación alguna.

Durante treinta minutos, la periodista grabó mi fundamentación histórica y me solicitó algunos de mis libros. En la edición del 6 de abril me dedicaron dos páginas; obviando todo cuanto manifesté, reprodujeron algunos párrafos de una vieja entrevista aparecida en su antecesora, la revista Así, allá por 1967, sobre el gaucho Antonio Rivero…” (Tesler, M. Agresión militar de los EEUU a las Islas Malvinas y el Gaucho Antonio Rivero. Dunken, 2013)

En definitiva, para los Estados Unidos, los lazos de sangre de la alianza anglosajona y las prioridades de la OTAN en plena Guerra Fría aplastaron cualquier principio de solidaridad continental.

Los Acuerdos de Madrid y el Consenso de Washington (1989-1990)

La derrota militar de 1982 no concluyó con el cese del fuego, sino que inauguró una fase superior de colonización pedagógica y diplomática conocida como la desmalvinización. Es en este escenario de posguerra donde los hilos de Washington vuelven a tejer la trama de la subordinación argentina, operando como el mentor ideológico y económico de los Acuerdos de Madrid I y II (1989-1990).

Bajo el auge global del Consenso de Washington y las relaciones carnales del menemismo, la diplomacia argentina aceptó firmar las condiciones británicas de espaldas al Congreso de la Nación. La injerencia estadounidense en esta capitulación jurídica de la posguerra no necesitó de portaaviones; se ejecutó mediante la imposición de su matriz económica y su doctrina de seguridad hemisférica. Washington impuso el concepto de “paraguas de soberanía” como una trampa geopolítica donde aun nuestra diplomacia permanece. torpe y condicionada por los diversos gobiernos de turno con su respectivo sesgo ideológico. Esta zoncera diplomática obligó a la Argentina a "dejar de lado" la discusión del territorio usurpado para reanudar relaciones comerciales, congelando nuestro reclamo histórico mientras Gran Bretaña consolidaba su avance marítimo. Los nefastos acuerdos de Madrid posibilitaron el desarme y vaciamiento de nuestra defensa nacional además de garantizar un saqueo financiero que generaron las condiciones donde pueden denominarse al periodo menemista como una nueva “década infame” para nuestro país.

Descolonizar la mirada frente al gendarme global

El revisionismo histórico nos demuestra que el imperialismo no opera únicamente a través de las armas, sino también a través del control de la cultura y la falsificación de la historia. Presentar a los Estados Unidos como un actor neutral o un "amigo en el concierto de las naciones" es perpetuar una zoncera pedagógica que desarma nuestra conciencia nacional.

Desde el cañoneo de la Lexington en 1831 hasta el soporte militar estratégico brindado a Margaret Thatcher en 1982, el rol histórico de los Estados Unidos ha sido el de un socio indispensable para el enclave colonial británico en nuestras islas. Pensar la Argentina de forma bicontinental y marítima exige señalar con claridad a los responsables de nuestro cercenamiento territorial. Las Malvinas son, fueron y serán argentinas; y la lucha por recuperarlas pasa necesariamente por romper las anteojeras ideológicas que nos imponen los centros del poder global.

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    Tercer Tiempo, Diario de una separación, etc
    Foto: Celeste D Estefano
TEATRO

“Tercer tiempo. Diario de una separación, etc”: feminismo, escritura y humor en escena

02 Septiembre 2026

Una separación de pareja es el punto de partida para reflexionar sobre la identidad individual y colectiva. Basada en el libro de Pamela Neme Scheij, Tercer tiempo, Diario de una separación, etc., combina relato, poesía y humor para explorar el vértigo de transformar la propia vida en un contexto dado por la precarización y desigualdad social. Lo que inicia como una crisis se convierte en una búsqueda existencial en la que la escritura resulta fundamental para enlazar la trama sobre el deseo, la libertad y la valentía.

Con dramaturgia de Pamela Neme Scheij y dirección de Camila Palacios, Tercer Tiempo Diario de una separación, etc., es una invitación a repensar no sólo los vínculos de pareja, sino también la maternidad, el disfrute y cuidado del cuerpo, la amistad y la exigencia de productividad en el mundo actual.

La poética teatral despliega en forma pulida escenas y metáforas que muestran el vaivén entre los mandatos y el deseo de las mujeres que eligen ser madres en un proyecto familiar no convencional. Los problemas de la vivienda, el trabajo y el tiempo aparecen luminosamente representados como un territorio a conquistar, así como el cuerpo es un espacio de goce y de placer sensual, que nos habla y da ventaja frente a la demanda y por esto hay que cuidar. En este sentido, se retoma el estilo de manifiesto de algunos pasajes del libro original.

Las escenas permiten transitar espacios y estados anímicos contradictorios, como puede ser la parodia de la actividad doméstica asociada al erotismo, y así el despojo, como permite el humor, de aquello que no sirve más, que llevamos a cuestas casi orgánicamente.

Interpretada por las actrices Yanina Manocero, Ángeles VillanuevaXimena Viscarret, el personaje se desdobla en tres versiones, por momentos en espejo, en confrontación o amparándose, así como cambiando en roles a gran velocidad. Cantando juntas, dividiéndose o siendo una, vislumbramos una problemática que excede lo individual para hablarnos profundamente de una transformación de los modos de existencia y que continúa encontrando en la representación del coro griego un salvoconducto fundamental. Entre juegos físicos, bailes y diálogos se va conformando un arco amplio sobre los conflictos de la subjetividad atravesados por la desigualdad de género, y a su vez, por las estrategias que el arte, la escritura y el producir con otros puede proveer. 

Organizada en Un Acto de XI Escenas y un Epílogo, Tercer Tiempo, Diario de una separación, etc., viaje interior, manifiesto, lucha de boxeo, consultorio terapéutico o clase de yoga, entre otras representaciones, encuentra en el lenguaje teatral los recursos indispensables para sensibilizarnos e invitarnos a ser refugio, ante la desdicha y la infelicidad.

La obra se presenta, en esta primer instancia, los domingos 6 y 13 de septiembre a l9h en El Baldío Teatro, Av Boulevard Finca 6577. Ciudad Jardín.

Entradas disponibles en: 

https://www.alternativateatral.com/obra102134-tercer-tiempo-diario-de-una-separacion-etc

IG: https://www.instagram.com/tercertiempo.obra/

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia: Pamela Neme Scheij

Actúan: Yanina Manocero, Ángeles Villanueva, Ximena Viscarret

Vestuario: Yanina Viegas Mendoça

Escenografía: Carla Crisantemo

Diseño De Iluminación: Daiana Ierace

Fotografía: Celeste D' Estefano

Asesoramiento de maquillaje: María Eugenia Ledesma

Asistencia de dirección: Martina Dzioba

Producción: Compañía Fuerza Creativa

Coreografía: Ángeles Villanueva

Dirección: Camila Palacios 

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    Bergoglio

El dinero de la política, de eso no se habla

02 Septiembre 2026

Este es uno de esos temas que no se debe hablar, salvo para señalar a los de enfrente. Yo estoy acostumbrado ya, a recibir puteadas y perder amigos por tocar temas que incomodan algunos o a muchos. Pero creo que,  los objetivos que perseguimos, de construir una sociedad más humana, más justa, merece que algunos nos metamos a lo bonzo en  debates que son necesarios dar.
 
Hoy nuestra Patria y nuestro Pueblo está asediado por las fuerzas más poderosas que se puedan recordar en los doscientos años de historia.  El desembarco  y ocupación silenciosa de los algoritmos del mal, representa una fuerza invasora muy superior a las invasiones inglesas,  y a las imposiciones  de nuestras peores dictaduras. Porque a diferencia de aquellas épocas, hoy el enemigo no tiene rostro ni bandera, el enemigo ha logrado inocular el virus de la dependencia y sumisión en la mente de nuestros compatriotas como nunca antes. Y vamos camino a consolidar un modelo de sociedad excluyente donde solo un 15 o 20% de la población viva dignamente y el resto como pueda. 
 
A esta ofensiva arrolladora del enemigo,  se le suma las debilidades y el desconcierto de las fuerzas propias. Debilidades en materia dirigencial y desconcierto respecto a proyectos de mediano y largo plazo.
 
En esta nota me voy a referir solamente al primer punto, los flancos débiles de  parte de nuestra dirigencia que nos quitan credibilidad ante la sociedad. Debilidades de la dirigencia política que obviamente incluye a todos los partidos.
 
Voy a  escribir sobre lo que genéricamente se denomina “la casta” , termino que acuño el progresismo de izquierda  español, y que luego fue reciclado por la ultraderecha para cuestionar al estado y a la política. Y, comienzo por asumirme como parte de esa casta,  y de hacerme cargo de las responsabilidades por acción u omisión, respecto todo lo que voy a señalar.
 
Desde 1983 participé activamente en todas las campañas internas y generales en mi provincia Neuquén.  En mi provincia, el PJ siempre fue oposición, por lo tanto nunca accedimos a posiciones de poder dentro del Estado. Eso daría para considerarnos casta de segunda categoría, pero casta al fin. Por lo tanto, voy  hablar de estos temas,  desde el mismo barro al cual no soy ajeno.
 
No me interesa repartir culpas ni encontrar justificaciones. Me interesa si, transmitir experiencia a las nuevas generaciones . No me canso de repetir esa frase de Peron “hay que leer historia para aprender del error ajeno, el error propio llega tarde y cuesta caro”.
 
Los costos que los padres de la democracia no previeron
 
Voy a arrancar con una anécdota que es una pintura descarnada de lo que intentaré explicar.
 
Varios años atrás, un pre-candidato a presidente al que veníamos acompañando, nos convocó de urgencia a una reunión en Buenos Aires. Allí viajamos de diferentes provincias para enterarnos de lo que pasaba. El hombre se paró delante de todos y nos disparó con honestidad brutal: “Miren muchachos, para seguir adelante con mi candidatura a presidente, me hacen falta 15 millones de dólares...yo no los tengo… si alguno aquí los tiene o sabe de donde sacarlos, seguimos...sino, me tengo que bajar” . Todos nos miramos entre viejos fulleros y pensamos ¿ y si este huevón no tenia la guita, para que carajo nos embaló a todos? . Obviamente se bajó.
 
El lector desprevenido se preguntará, ¿quince millones de dólares para una campaña? Pues sí. Sin que nadie se robe nada, ni se lleve un peso para su casa, una campaña electoral a presidente podía salir eso y bastante más. Aclaro que estos números son antes de la ley de las PASO, pero que en provincias donde no existe PASO las campañas de intendentes y gobernador se siguen manejando escalas de valores muy altos.
 
Veamos algunos números de campaña: un spot de 30 segundos en TV abierta horario central puede salir hoy de 100 a 150 mil u$s, una campaña pautaba 10 por día durante 20 días eso eran 20 millones de dólares; la pauta en radio 5 mil u$s por 30 segundos en tres radios 20 días, son 3 millones; la impresión de boletas tiene un costo de 2,5 millones ; las encuestas presenciales nacionales de 50 a 100 mil dólares; la cartelería urbana otros 3 millones; montar escenario audio y luces para un acto entre 500 y 1 millón, transporte de 30 mil personas 500 mil. Y dejo por aquí las cuentas, porque veo que nuestro candidato con 15 millones ya arrancaba perdiendo.
 
Los padres de la democracia moderna imaginaron un sistema de partidos, representación popular, elecciones, división de poderes, pero no tuvieron en cuenta los costos de ese sistema. Y esto no es privativo de Argentina, en los EEUU, en las democracias europeas, en todos lados cada tanto se destapan escándalos de corrupción en el financiamiento de las campañas.
 
¿Entonces la política es solo para los ricos?
 
El discurso predominante dirá: “si queres ser candidato hacela con la tuya”. Pensemos ¿qué individuo normal, tiene semejantes sumas de dinero para gastarlos en una campaña electoral?
 
Bueno, están los Trump de la política que tienen para gastar muchos millones, y si pierden mala suerte, y si ganan los recuperan rápido. Pero, salvo que un millonario tenga vocación de santo, difícilmente vaya a gobernar beneficiando a los que no son de su clase.
 
Y digamos al revés, conseguimos un candidato muy capaz, un estadista con profunda sensibilidad popular que tiene un programa para gobernar para las grandes mayorías. ¿Puede llegar poniendo su sueldo y el de sus amigos, o haciendo rifas y empanadas para pagar la campaña? Está claro que no.
 
El dinero de las campañas
 
Digamos que las fuentes básicas de ingresos son cuatro: los recursos del estado, los fondos reservados, los aportes empresarios y los aportes extra-nacionales de fundaciones o gobiernos.
 
Los recursos del estado en especial los destinados a publicidad y los de ayuda directa, son los más utilizados y digamos los “más lícitos”. La otra caja importante son los fondos reservados de los organismos de inteligencia. Claro que estos recursos los pueden usar quienes están en el gobierno y excluyen a la oposición. Lo único positivo (por poner un adjetivo piadoso) es que no generan compromisos con aportantes privados.
 
En esa línea de recursos menos explícitos están los de las fundaciones y/o directamente gobiernos extranjeros. En los 80/90 estuvieron muy activas dos fundaciones europeas la socialdemócrata y la demócrata cristiana. Ahora, aparece la trama de las ONG con “fines nobles”, entre cuyos principales mecenas están magnates como Soros, pero que financian  campañas sobre temas muy específicos. Lo de gobiernos extranjeros no es tan común, pero históricamente gobiernos de izquierda y derecha han realizado aportes a sus partidos afines.
 
Ahora, sin ninguna duda la base mayor del financiamiento político en nuestro país, son las empresas vinculadas a la obra pública y los servicios públicos. O sea aquellos sectores donde las decisiones de funcionarios del estado los tocan en favor y en contra de forma directa.
 
Algunos de estos grupos empresarios tienen como política, no solo realizar aportes, sino también contratar y mantener en sus nóminas, personas de distintas corrientes políticas, que en algún momento pueden llegar a ser candidatos o funcionarios.
 
Se puede bajar el costo de las campañas
 
Uno de los pasos más importantes en nuestro sistema democrático se dio en 2009, en la presidencia de Cristina Fernandez con la sanción de la Ley 26.571 que modificó el sistema electoral estableciendo las PASO y el sistema de financiamiento electoral.
 
Las PASO, tan denostada con el argumento de los costos para el erario público, es una de la mejores herramientas para transparentar la lucha política y bajar drásticamente el costo de las campañas, y por ende, de la necesidad de recurrir a financiamientos de dudoso y/o oscuro origen.
 
En primer lugar la PASO elimina los costos de las elecciones internas de los partidos, y además al ser obligatorias el mismo día,  disminuye la posibilidad que los oficialismos se metan en las internas opositoras favoreciendo a determinados candidatos. Además da la posibilidad que cualquier ciudadano o agrupación política que cumpla determinados requisitos pueda presentar candidatos sin tener que destinar ingentes recursos económicos.
 
Hay que decirlo también. Como el estado provee recursos - por ejemplo para impresión de boletas- algunos vivos entraron en el negocio de alquilar sellos partidarios con el solo fin de recibir recursos importantes del estado para su bolsillo. Una debilidad del sistema que entiendo hay medidas para subsanarlo.
 
En cuanto al financiamiento, entre las medidas más importantes de la ley está el límite de 35 días  de campaña previos al comicio. Antes las campañas publicitarias arrancaban tres o cuatro meses antes con el enorme costo que eso significaba para todos los partidos. Ahora está penado hacer cualquier tipo de publicidad antes de los 35 días y  se cumple.
 
El Artículo 43 de la ley establece que los espacios de publicidad electoral en radio y televisión serán distribuidos exclusivamente por la Dirección Nacional Electoral entre las agrupaciones que hayan oficializado candidaturas. Los partidos y candidatos no podrán contratar publicidad por cuenta propia, y las emisoras solo podrán difundir los espacios autorizados por el Ministerio del Interior.
Es decir la publicidad de radio y TV es gratuita para todos (de acuerdo a ciertas pautas de distribución)  y no se puede contratar publicidad extra.

Esta norma atacó justamente lo que vimos más arriba, el mayor costo de las campañas electorales, porque otorga publicidad gratuita a todos los candidatos.

En teoría entre los aportes dinerarios que provee el estado y la gratuidad de publicidad en radio y TV cualquier partido político puede presentarse a elecciones sin necesidad de recurrir a financiamientos de otra naturaleza.

Obviamente quedan gastos por fuera de los contemplados en la ley,  que se van a realizar en campaña. Pero, digamos que con esta ley nuestro candidato de los 15 millones capaz con dos o tres competía para presidente.

Ahora bien, esto que es tan claro y barato, para una elección de candidatos nacionales, no rige para gran parte de las provincias y municipios, donde ser candidato a intendente o concejal es mucho más oneroso que ser candidato a presidente.

Pero, como vemos se puede y se debe seguir bajando el costo de las campañas electorales porque en definitiva ni los aportantes, ni los  candidatos, están cómodos con mover semejantes sumas de dinero opaco en elecciones cada dos años. 

De las hipocresías sociales
 
En los años 90 comenzó a instalarse la ola anti-política o anti-políticos. En nuestro país fue pionero un joven conductor televisivo que encarnaba el espíritu progresista y transgresor. La política se fue convirtiendo en mala palabra. Claro que había - y cada vez hay más - políticos que daban pie para ser cuestionados, pero el mal concepto rápidamente se extendió al conjunto.
 
Ese ataque y degradación de la política en general no era inocente. Los grandes centros de poder económico comenzaron a instalar la idea de que los gobiernos deben quedar en manos  de los CEOS puestos por los bancos y empresas, que saben de economía y además no roban porque ya tienen plata.
 
Individuos que jamás gastaron una hora de su tiempo en participar de una vecinal o cooperadora escolar, adoptaron el discurso ultra agresivo para aquellos vecinos suyos, que se proponían algún tipo de compromiso con la actividad social y política.
 
Desde esos años se instaló la idea de que quien llega a ocupar un cargo público debe aceptar, ante todo, “tirar su honra a los perros” y quedar sometido a un escrutinio permanente. A ello se sumó una fuerte hipocresía social: se exige que el político encarne virtudes casi santas que nadie practica, que gane como un jubilado de la mínima y que viva en la mayor pobreza posible.

Los medios masivos de comunicación tuvieron —y  tienen— una gran responsabilidad en estas campañas. Los mismos que cobraban por adelantado y en efectivo, miles de dólares a los candidatos para difundir su publicidad, eran luego los primeros en cuestionar el origen de esos fondos, cuando estos dejaban de fluir.

Ese discurso anti política permitió la aparición de  los outsiders que se presentaban “de afuera de la política” y “no contaminados”. Y, salvo en alguna intendencia de pueblo chico que podía dar resultados;  en la mayoría de los casos, los “no contaminados” venían contaminados de antes o se transformaban en casta rápidamente.
 
Cada tanto en los grupos de wasap militantes, aparecen esas peticiones de firmas para exigir que los diputados y senadores ganen el sueldo de un docente o jubilado. Se olvidan que con ese discurso, llego al poder, un personaje que sorteaba su dieta de diputado todos los meses.
 
Con esto quiero decir claramente, terminemos con la boludez y la hipocresía. Un presidente, ministro, legislador, juez, debe ganar un sueldo digno y acorde a la responsabilidad que asume, aunque ese sueldo esté muy por encima del que reciben el común de los ciudadanos.
 
No todos podemos ser el Pepe Mujica
 
En el Encuentro Mundial de Movimientos Populares el 5 de noviembre de 2016 nuestro Papa Francisco dijo:  “A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejaría que se fije qué está pasando en su corazón (…) Pero, parafraseando al ex Presidente latinoamericano que está por acá, el que tenga afición por todas esas cosas, por favor, no se meta en política, (…) porque va a hacer mucho daño a sí mismo, al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola. ”

Francisco hacía referencia al Pepe Mujica allí presente, quien en su chacrita de Montevideo llevaba la vida de un monje.  Claro que Mujica,  en su militancia anterior, y los doce años encerrado en un pozo, había templado su espíritu con un alto nivel de estoicismo.
 
El desbarranque de algunos dirigentes, se produce, cuando con la excusa de recaudar para las campañas, empiezan a juntar dinero para ellos, y encima hacen exhibición impúdica de sus altos niveles de ingresos non santos.
 
Hay un viejo dicho que la mujer del Cesar no solo debe serlo sino también parecerlo. Claro que vivir como el Pepe Mujica no es para todos. Tampoco es necesario. Pero el lujo, la ostentación de riqueza (aun la que es bien ganada) en dirigentes políticos es absolutamente contraproducente. Creo que no es necesario explicarlo tanto. Y, el enemigo y/o adversario aprendió muy bien a manejar estas herramientas y a sacarlas a la luz en el momento justo. Me van a decir, que hagas lo que hagas igual te van a cuestionar y tratar de ensuciar. Y si, es cierto, pero cuantos menos flancos débiles le demos, más les va a costar.  
 
Vuelvo a citar al Papa Francisco: “Así como la política no es un asunto de los «políticos», la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares. (…)  Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones.”
 
“Pero también es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es más alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de la austeridad y la humildad.” (…)
 
“ Y practicar la austeridad es, además, predicar con el ejemplo. Les pido que no subestimen el valor del ejemplo porque tiene más fuerza que mil palabras, que mil volantes, que mil likes, que mil retweets, que mil videos de youtube. El ejemplo de una vida austera al servicio del prójimo es la mejor forma de promover el bien común. Les pido a los dirigentes que no se cansen de practicar esa austeridad moral, personal, y les pido a todos que exijan a los dirigentes esa austeridad.”
 
Yo no tengo una décima de la autoridad moral del Papa Francisco y por eso lo cito. Pero quien escribe, como muchísima gente que no lo dice en público, estamos agotados y enojados, de poner la cara en la calle o las redes,  para empujar un proyecto que encarna un candidato, y a la vuelta de la esquina, recibir el cachetazo porque el tipo o uno de su entorno se mando la cagada.
 
Hay una vieja historia de la Resistencia Peronista que me contó Pancho Gaitán. En el 58-59 también hacía falta plata para la lucha de la Resistencia, entonces algunos muchachos iban a conseguirla como sea. Pero había un código, si alguno caía en cana, no decía que era para la Resistencia, si no que se asumían como chorros comunes. No había que manchar la Causa. Y varios quedaron con prontuario de delincuentes cuando en realidad eran militantes políticos.
 
Muchachos y muchachas, la gente no nos banca más. Tratemos, intentemos hacer un enorme esfuerzo para demostrar un poco de humildad y de austeridad, prediquemos con el ejemplo. Y pactemos, que el que se mande la cagada y ponga en riesgo al conjunto, se hace cargo el solito, del pecado y la penitencia.

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    Calendario

La bala que siguió viajando

02 Septiembre 2026

«Vivo en tiempos sombríos.»
— Bertolt Brecht
 

Hace cuatro años, la noche del 1 de septiembre, un gatillo se apretó a treinta centímetros de la cara de Cristina y no pasó nada. O eso creímos. El arma falló, la bala no salió, y el país entero se quedó escuchando ese silencio raro, ese milagro mecánico. Nos dijimos que habíamos zafado. Tardamos en darnos cuenta de que la bala sí salió, solo que salió después, y despacio, y no desde un caño sino desde otro lado: desde el lenguaje, desde la mesa familiar, desde el grupo de WhatsApp, desde eso que empezamos a llamar, con una liviandad que da miedo, «sentido común».

Porque el odio no se construye en un acto. Se construye en una conversación. No llega con un grito sino con una frase que un día alguien dice al pasar y nadie corrige, y a la semana la repite otro, y al mes ya es lo que se piensa. Así se corrieron los márgenes. Lo que hace cuatro años era el límite de lo decible hoy es el piso. Se movió despacio el umbral de lo tolerable, tan despacio que casi no lo vimos, hasta que un día lo que antes nos hubiera parado en seco pasó a ser martes.

Y mientras discutíamos el odio —porque el odio es ruidoso, el odio pide escenario— por atrás pasaba lo otro, lo silencioso: la entrega. El odio como la mano que hace ruido para que no mires la otra mano. La bronca de todos los días fue el disfraz perfecto de un país que se iba entregando de a pedazos: los recursos, las decisiones, el futuro. La indignación como cortina.

Pero lo más fino de este modelo no es que te hagan creer la mentira. Ese sería un negocio pobre. Lo advirtió Hannah Arendt hace medio siglo, pensando en cómo se destruye una sociedad desde adentro: el resultado de que te mientan todo el tiempo no es que creas en la mentira, es que ya no creés en nada. Y un pueblo que no puede distinguir lo verdadero de lo falso es un pueblo que no puede decidir, que no puede actuar, que no puede pensar. Con un pueblo así —escribió— se puede hacer lo que se quiera. Ese es el punto. No que creas algo, sino que no sepas en qué creer. Porque al que no sabe en qué creer se le puede vender cualquier cosa. Incluso su propio país.

Contra eso no se gana gritando más fuerte. No hay forma de gritarle más fuerte a la confusión: la confusión siempre tiene más pulmón. Lo que hay que hacer es más difícil y más lento, y se parece bastante a volver a poner piso bajo los pies de la gente. Reconstruir las reglas de la democracia, pero no como abstracción de manual, sino como lo único que la vuelve verdadera: el ejercicio cotidiano de los derechos. La democracia no es solo ir a votar cada dos años. Es si un pibe llega o no al médico, si el laburo alcanza o no alcanza, si mañana es una palabra que todavía significa algo.

Porque hubo un momento en que el horizonte de un país entero se achicó hasta caber adentro de una sola frase: llegar a fin de mes. Toda la imaginación popular, todo el futuro, comprimido en esos cuatro días finales del mes. Y una democracia se mide, al final, por el tamaño de los sueños de sus pibes. Por eso la tarea no es solo denunciar la mentira. Es devolverles a los pibes un sueño más grande que el fin de mes.

Esa es la agenda. Desarmar, de una vez, la bala que todavía viaja. No con otra bala. Reconstruyendo el país al que estaba apuntada.

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    Malvinas

Se estrena la obra "Vimos rendirse a los ingleses"

01 Septiembre 2026

Los sábados 12/9 y 19/9 a las 21hs se presentará en SARANDIARTE la obra "Vimos rendirse a los ingleses" con la dirección y dramaturgia de David Bogado. Las entradas se pueden conseguir en la boletería del teatro o por la plataforma Alternativa Teatral.

Sinopsis

Una revista encontrada al azar en una librería porteña se convierte en detonante de una investigación escénica sobre la memoria, la verdad y la construcción de los relatos nacionales. En su tapa, una frase en letras mayúsculas resuena como eco del pasado: “Vimos rendirse a los ingleses”. Desde ese hallazgo, un autor se sienta frente a su escritorio y comienza a escribir, intentando desentrañar qué hay detrás de esa imagen triunfalista que marcó el inicio de la Guerra de Malvinas.

A medida que avanza su escritura, las voces de un fotógrafo, un combatiente y un general irrumpen en escena. Sus relatos se entrelazan, se contradicen y se contaminan entre sí, revelando las fisuras entre la épica oficial y la experiencia humana del conflicto. La obra transita entre el documento y la ficción, entre la reconstrucción histórica y la puesta en crisis del propio acto de narrar.

Vimos rendirse a los ingleses propone un diálogo entre pasado y presente, entre el relato mediático y la voz de los que vivieron la guerra. En ese cruce de tiempos y miradas, la obra busca devolver humanidad a los cuerpos que la historia convirtió en símbolos o en silencio.
Expone las tensiones entre verdad y propaganda, héroes y víctimas, memoria y olvido. Una obra que interroga el relato oficial y pregunta, con dolor y lucidez: ¿quién cuenta la historia y a qué precio se construye la patria?

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia: David Bogado
Intérpretes: Gonzalo Almada, Diego Feijoo, Germán Gómez, Ezequiel Guerrini
Mapping: Daniela Morán
Diseño de vestuario: Creación Colectiva
Diseño de espacio: David Bogado
Diseño sonoro: David Bogado
Diseño De Iluminación: Machi, David Bogado, Daniela Morán
Fotografía: Daniela Morán
Diseño gráfico: Daniela Morán
Producción: Sarandiarte
Puesta en escena: David Bogado
Dirección: David Bogado 

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    Agustín Navarrete
    Agustín Navarrete
JUVENTUDES

Agustín Navarrete: “Hay que salir de las redes sociales y volver a hablar cara a cara con tus vecinos”

01 Septiembre 2026

El militante Agustín Navarrete analizó el lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro Juventudes, con más de 3000 jóvenes como participantes y Axel Kicillof arriba del escenario. 

Navarrete dialogó el sábado 29 de agosto con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Teníamos organizadas diez comisiones y se terminaron haciendo quince. Eran con un documento único, tocando diferentes temas, entre ellos, la salud mental, el trabajo. Las cuestiones más transversales en las cuales los jóvenes se encuentran en una encrucijada”.

“El discurso va cambiando y hay que meter una esperanza, y esa sí hay que militarla. Es cuestión de dialogar, salir un poquito del teléfono y de las redes sociales, y sentarse a hablar de lo que le pasa a tu vecino. Hay que volver a rearmar ese tejido social en la barriada, que son las instituciones, que en algunos lados funcionan bárbaro, en otros no tanto, pero que sostienen en estos momentos de crisis”.

“Es un momento crucial para nosotros, para los pibes y las pibas, pero para la sociedad en general, para sentarse a hablar, no a pelear ni a discutir, sino a reflexionar y llamar a la reflexión”.

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    Juegos online
JUGAR CON RESPONSABILIDAD

Reseña de CrownCity Paraguay 2026: Sportsbook, características y situación legal

01 Septiembre 2026

CrownCity (operado por Montego Trading S.A.) se consolidó en Paraguay como una marca enfocada en las apuestas deportivas en línea, los juegos de casino digitales y los establecimientos de juego físicos en zonas como Ciudad del Este y Asunción. La plataforma ha estado vinculada durante años al mercado local y ha buscado ofrecer una experiencia adaptada a los jugadores paraguayos.

Sin embargo, antes de registrarse o realizar un depósito, es fundamental tener en cuenta su situación regulatoria. Las actividades de apuestas deportivas en Paraguay están sujetas a un marco legal específico y a la supervisión de la Comisión Nacional de Juegos de Azar (CONAJZAR). Por ello, los jugadores deben comprobar siempre si el operador dispone de una autorización válida y vigente.

Características y servicios de la plataforma

1. Sportsbook y líneas de apuestas

Cobertura de fútbol: CrownCity se ha centrado especialmente en el fútbol paraguayo, incluyendo la Primera División, además de competiciones sudamericanas como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.

También se incluyen importantes ligas europeas, lo que permite encontrar mercados relacionados con algunos de los principales campeonatos internacionales.

Otras disciplinas: Además del fútbol, la oferta puede incluir mercados básicos de baloncesto, como la NBA y determinadas ligas locales, así como tenis y algunos eventos deportivos internacionales.

Tipos de apuestas: Entre las opciones habituales se encuentran las apuestas al ganador del partido, hándicaps, totales y otros mercados previos al comienzo de los encuentros. También pueden estar disponibles opciones de apuestas en vivo para determinados eventos.

La variedad y disponibilidad de mercados pueden cambiar dependiendo del evento y de las condiciones operativas de la plataforma.

2. Casino y oferta de juegos

CrownCity también está asociada con una oferta de juegos de casino digitales.

Tragamonedas: La selección incluye tragamonedas digitales clásicas, con diferentes temáticas y formatos de video slots.

Juegos de mesa: Los usuarios pueden encontrar versiones digitales de juegos tradicionales como ruleta, blackjack y baccarat.

Establecimientos físicos: Históricamente, la marca también ha estado vinculada a salones de juego, locales de apuestas deportivas y establecimientos físicos en diferentes zonas de Paraguay, especialmente en ciudades fronterizas.

3. Registro y verificación de la cuenta

El proceso de registro de una plataforma de apuestas normalmente requiere proporcionar información personal básica, como nombre, fecha de nacimiento, número de teléfono y datos de contacto.

Dependiendo de los requisitos aplicables, también puede ser necesario verificar la identidad mediante documentación oficial.

Los usuarios deben asegurarse de que todos los datos proporcionados sean correctos y de que cumplen con los requisitos de edad y residencia establecidos por la legislación paraguaya y por las condiciones de la plataforma.

Antes de completar el registro, también es recomendable revisar cuidadosamente los términos y condiciones, especialmente las reglas relacionadas con depósitos, retiros, verificación de identidad y cierre de cuentas.

4. Bonos y promociones

Las promociones pueden ser uno de los principales atractivos de una casa de apuestas, aunque deben evaluarse con cuidado.

Los posibles bonos de bienvenida, promociones deportivas o campañas de casino pueden estar sujetos a requisitos específicos, como un importe mínimo de depósito, requisitos de apuesta, cuotas mínimas o límites de tiempo.

Por este motivo, el valor real de una promoción no debería evaluarse únicamente por el importe anunciado. Los jugadores deben leer las condiciones completas antes de aceptar cualquier bono.

Además, la disponibilidad de promociones puede cambiar con el tiempo y depender del estado regulatorio y operativo de la plataforma.

5. Pagos y métodos de depósito

Monedas: La plataforma está orientada al mercado paraguayo y puede trabajar con guaraníes paraguayos (PYG), además de dólares estadounidenses (USD).

Métodos de pago: Entre las opciones asociadas al mercado local se encuentran las transferencias bancarias y los depósitos o retiros mediante agentes físicos.

Antes de realizar un depósito, es importante comprobar cuáles son los métodos actualmente disponibles, los límites mínimos y máximos, las posibles comisiones y los tiempos estimados para procesar los retiros.

Los jugadores también deberían comprobar si existen requisitos adicionales de verificación antes de retirar fondos.

6. Experiencia móvil

El acceso desde dispositivos móviles es especialmente importante para los usuarios que realizan apuestas deportivas en movimiento.

Una plataforma moderna debería permitir consultar eventos, revisar cuotas, realizar apuestas y gestionar la cuenta desde teléfonos inteligentes y tabletas.

La experiencia móvil de CrownCity debe evaluarse teniendo en cuenta aspectos como la velocidad de carga, facilidad de navegación, disponibilidad de apuestas en vivo y estabilidad durante los eventos deportivos.

La experiencia real puede variar dependiendo del dispositivo, navegador y condiciones de conexión utilizadas.

7. Cuotas, límites y mercados

Las cuotas son uno de los factores más importantes al comparar diferentes sportsbooks.

Los jugadores deberían comparar las cuotas disponibles para los mismos eventos en varios operadores autorizados, ya que incluso pequeñas diferencias pueden afectar al valor de una apuesta a largo plazo.

También es importante prestar atención a los límites de apuesta. Estos pueden variar dependiendo del deporte, mercado, evento y perfil de la cuenta.

Una mayor cantidad de mercados no significa necesariamente mejores condiciones. Para evaluar un sportsbook correctamente, conviene comparar tanto la variedad de apuestas como la competitividad de sus cuotas y las condiciones aplicadas a los retiros.

Situación regulatoria y advertencias de CONAJZAR

Contexto legal importante

La Comisión Nacional de Juegos de Azar de Paraguay (CONAJZAR) desempeña un papel central en la regulación y supervisión de las actividades de juegos de azar en el país.

CrownCity y Montego Trading S.A. han estado sujetos a actuaciones regulatorias y legales relacionadas con sus operaciones de apuestas.

Concesión exclusiva

Las apuestas deportivas en Paraguay están sujetas a un régimen de concesión y autorización. La situación de CrownCity debe distinguirse de la de los operadores que cuentan con una concesión local vigente.

CONAJZAR ha adoptado medidas contra operaciones que considera no autorizadas, incluyendo actuaciones relacionadas con CrownCity y Montego Trading S.A.

Por esta razón, los jugadores deben comprobar directamente la situación actual de cualquier operador antes de depositar fondos.

Desafíos legales

El operador ha estado relacionado con actuaciones de las autoridades y procedimientos judiciales vinculados a la prestación de servicios de apuestas deportivas y al cumplimiento de la legislación paraguaya sobre juegos de azar.

Dado que el marco regulatorio puede cambiar, las referencias históricas por sí solas no deberían utilizarse para determinar si una plataforma está actualmente autorizada.

Riesgo para los consumidores

Utilizar una plataforma que no disponga de una autorización local activa puede generar riesgos adicionales para el consumidor.

Entre ellos pueden encontrarse dificultades relacionadas con la resolución de disputas, los pagos, la disponibilidad del dominio y la protección de los fondos.

Por ello, antes de registrarse, el jugador debería verificar que el operador esté legalmente autorizado para ofrecer el servicio correspondiente en Paraguay.

¿CrownCity es legal y seguro en Paraguay en 2026?

La respuesta depende de la situación regulatoria vigente y de las autorizaciones específicas aplicables a cada actividad.

El hecho de que una marca haya operado anteriormente en Paraguay no significa necesariamente que disponga de una autorización válida en la actualidad.

Los usuarios que consideren utilizar CrownCity deberían comprobar la información oficial de CONAJZAR y confirmar que el operador cuenta con una concesión o autorización activa para las apuestas que pretende ofrecer.

En cuanto a la seguridad, también es recomendable comprobar las políticas de privacidad, los procedimientos de verificación, las condiciones de retiro y la forma en que se gestionan los fondos de los clientes.

Seguridad y protección de datos

La seguridad de los datos personales y financieros es otro elemento importante al elegir una plataforma de apuestas.

Los usuarios deberían comprobar si el sitio utiliza conexiones seguras, cómo almacena la información personal y qué medidas aplica para prevenir accesos no autorizados.

También es recomendable utilizar contraseñas únicas y activar cualquier sistema de autenticación adicional disponible.

Nunca se debería proporcionar información confidencial a terceros que se hagan pasar por representantes de la plataforma.

Juego responsable

Las apuestas deportivas y los juegos de casino implican un riesgo financiero y no deben considerarse una forma garantizada de obtener ingresos.

Los jugadores deberían establecer límites de gasto y evitar apostar dinero destinado a necesidades esenciales.

También es recomendable no intentar recuperar pérdidas aumentando las cantidades apostadas. Si el juego deja de ser una actividad recreativa y comienza a generar problemas financieros o personales, es importante buscar ayuda profesional y utilizar las herramientas de juego responsable disponibles.

Ventajas y desventajas

Ventajas

  • Enfoque específico en el mercado paraguayo.
  • Cobertura de fútbol paraguayo y competiciones sudamericanas.
  • Oferta de diferentes deportes y mercados de apuestas.
  • Compatibilidad con el guaraní paraguayo y métodos de pago orientados al mercado local.
  • Presencia histórica tanto en el entorno digital como en establecimientos físicos.

Desventajas

  • Alto riesgo regulatorio: La situación de las autorizaciones debe verificarse antes de utilizar el servicio.
  • Interfaz potencialmente desactualizada: La experiencia digital puede estar por detrás de la de algunos sportsbooks internacionales modernos.
  • Oferta y cuotas variables: La disponibilidad de determinados mercados y condiciones puede cambiar.
  • Riesgo operativo: Las actuaciones regulatorias pueden provocar bloqueos de dominios, interrupciones del servicio o dificultades relacionadas con los pagos.
  • Protección del consumidor: La ausencia de una autorización local vigente puede limitar las protecciones disponibles para los usuarios.

CrownCity frente a otros sportsbooks

Al comparar CrownCity con otras casas de apuestas, no conviene fijarse únicamente en la cantidad de mercados disponibles.

Los principales factores que deberían considerarse son:

  • Licencia y situación regulatoria.
  • Reputación y trayectoria del operador.
  • Competitividad de las cuotas.
  • Variedad de deportes y mercados.
  • Métodos de depósito y retiro.
  • Velocidad de los pagos.
  • Servicio de atención al cliente.
  • Protección de datos y seguridad.
  • Herramientas de juego responsable.
  • Transparencia de los términos y condiciones.

Para los jugadores paraguayos, la situación legal debería ser uno de los primeros criterios de comparación.

Veredicto final

CrownCity consiguió reconocimiento dentro del mercado paraguayo gracias a su enfoque local, su oferta de apuestas deportivas y su presencia histórica en diferentes regiones del país.

Sin embargo, su situación regulatoria es el principal factor que los jugadores deben considerar. Las actuaciones de las autoridades paraguayas contra operaciones de apuestas no autorizadas hacen especialmente importante verificar el estado actual de cualquier licencia o concesión antes de realizar un depósito.

En 2026, los jugadores deberían priorizar operadores que puedan demostrar claramente que cuentan con una autorización local válida y vigente. También deberían revisar las condiciones de depósito y retiro, las políticas de protección de datos y las herramientas de juego responsable.

Conclusión: CrownCity puede tener una fuerte presencia histórica en Paraguay, pero la situación regulatoria debe tener prioridad sobre las promociones, las cuotas o la variedad de juegos. Antes de utilizar cualquier servicio, es recomendable comprobar su autorización actual y asegurarse de que los fondos y datos personales cuentan con las protecciones correspondientes.

Preguntas frecuentes

¿CrownCity está disponible en Paraguay?

CrownCity ha tenido presencia en el mercado paraguayo, tanto en el ámbito de las apuestas como en establecimientos físicos. Sin embargo, la disponibilidad y legalidad de sus servicios deben comprobarse según la situación regulatoria vigente.

¿CrownCity tiene licencia para operar en Paraguay?

La situación de las autorizaciones debe verificarse directamente con CONAJZAR. Los jugadores no deberían asumir que una autorización histórica continúa vigente.

¿Se puede apostar en guaraníes?

La plataforma ha estado orientada al mercado paraguayo y ha admitido el guaraní paraguayo (PYG). Los métodos de pago y las monedas disponibles pueden cambiar, por lo que deben comprobarse antes de realizar un depósito.

¿CrownCity ofrece casino?

Sí. La marca ha estado asociada con juegos de casino como tragamonedas, ruleta, blackjack y baccarat, además de establecimientos físicos de juego.

¿Es seguro depositar dinero en CrownCity?

La seguridad de un depósito depende, entre otros factores, de la situación legal y operativa actual de la plataforma. Antes de depositar, los usuarios deberían verificar la autorización vigente, las condiciones de retiro y las medidas de protección aplicables.

¿Qué debería comprobar antes de registrarme?

Antes de registrarse, es recomendable comprobar la licencia o concesión vigente, los métodos de pago, las condiciones de retiro, los requisitos de verificación de identidad, la política de privacidad y las herramientas de juego responsable.

¿Cuál es la principal desventaja de CrownCity?

El principal motivo de preocupación es el contexto regulatorio. Para un jugador paraguayo, la existencia de una autorización local válida y vigente debería ser una prioridad antes de considerar cualquier otra característica de la plataforma.

 

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    Apuestas deportivas y iGaming
JUGAR CON RESPONSABILIDAD

Apostala Paraguay: cómo empezar a apostar y jugar paso a paso

01 Septiembre 2026

Si estás buscando dónde apostar de forma legal en Paraguay, Apostala es probablemente el nombre que más vas a escuchar. Operada por DARUMA SAM S.A. bajo licencia exclusiva de la CONAJZAR, la plataforma se ha convertido en el punto de encuentro digital para quienes quieren combinar fútbol, casino y entretenimiento sin salir del marco legal. Esta guía repasa, paso a paso, cómo registrarte, qué encontrás dentro y qué tener en cuenta antes de tu primera apuesta.

Por qué Apostala destaca frente a otras opciones

A diferencia de muchos operadores que llegan a Paraguay desde el exterior sin licencia local, Apostala Paraguay tiene un estatus particular: es la única entidad legalmente facultada para explotar apuestas deportivas en todo el territorio paraguayo. Esto se traduce en ventajas concretas para el usuario:

  • Pagos y retiros en guaraníes, sin conversión de moneda extranjera
  • Soporte técnico local, en español, sin barreras de idioma
  • Respaldo legal real en caso de disputas o problemas con retiros
  • Un compromiso visible con el deporte local: la plataforma patrocina a Cerro Porteño y Olimpia, dos de los clubes más populares del país

Frente a operadores no regulados, esta diferencia importa: la propia industria reconoce que Apostala compite con casas de apuestas ilegales que no aportan al presupuesto estatal ni ofrecen las mismas garantías a los usuarios.

Paso a paso: cómo crear tu cuenta

Registrarse en Apostala es un proceso sencillo que no debería tomarte más de unos minutos:

  1. Entrá al sitio principal de Apostala desde tu computadora o celular.
  2. Localizá el botón "Crear Cuenta", ubicado en la esquina superior derecha (botón gris oscuro con texto blanco, junto al botón rojo de "Iniciar Sesión").
  3. Completá el formulario "Haga su cuenta online" con tus datos personales: ciudad de residencia (seleccionable desde un menú desplegable), fecha de nacimiento (formato día/mes/año) y el resto de la información solicitada.
  4. Verificá tu identidad siguiendo los pasos indicados por la plataforma — un requisito estándar para evitar problemas futuros con retiros.
  5. Hacé tu primer depósito para activar el bono de bienvenida disponible en la sección de casino.

Es importante cargar información precisa desde el inicio: cualquier dato incorrecto puede generar demoras al momento de retirar tus ganancias.

Qué podés apostar: cobertura deportiva

El catálogo deportivo de Apostala no se limita al fútbol, aunque este ocupa un lugar central por el peso de clubes como Olimpia, Cerro Porteño, Nacional, Guaraní y Tacuary. También vas a encontrar:

  • Tenis (ATP, WTA, Grand Slams)
  • Baloncesto (NBA y ligas regionales)
  • Vóley, béisbol, hockey sobre hielo
  • Boxeo y MMA
  • Carreras de caballos
  • eSports (League of Legends, CS2)

Para quienes apuestan mientras el partido está en curso, la sección de apuestas en vivo incluye estadísticas minuto a minuto — posesión, tiros al arco, tarjetas — junto con cuotas que se actualizan dinámicamente y, en algunos eventos, transmisión en streaming de baja latencia.

El casino: más allá de las apuestas deportivas

Apostala no se queda solo en el sportsbook. Su sección de casino está pensada para quienes buscan una experiencia rápida y variada:

  • Tragamonedas con distintas temáticas y jackpots acumulados
  • Casino en vivo con crupieres reales transmitidos desde estudios profesionales — una de las funciones más valoradas por los usuarios paraguayos
  • Minijuegos rápidos: tarjetas de raspa y gana digitales, ideales cuando no tenés mucho tiempo pero querés resultados al instante
  • Mesas clásicas: ruleta, blackjack, baccarat y póker en varias modalidades

El bono de bienvenida, en detalle

Detalle

Condición

Match del primer depósito

100%, hasta ₲600.000

Depósito mínimo requerido

₲70.000

Giros gratis incluidos

50, en juegos seleccionados

Programa de fidelización

Bonos mensuales de hasta ₲350.000 por actividad regular

Como con cualquier bono, conviene revisar las condiciones específicas — requisitos de apuesta, juegos elegibles y plazos — antes de reclamarlo.

¿Hay app móvil?

Por el momento, Apostala no cuenta con una aplicación nativa disponible en Google Play ni en la App Store. Esto no significa que la experiencia móvil sea limitada: el sitio funciona de forma completamente responsiva desde Chrome, Safari y otros navegadores modernos, permitiendo registrarte, apostar en vivo, consultar tu historial y acceder a promociones sin instalar nada.

Si querés una experiencia similar a una app, podés añadir un acceso directo a la pantalla de inicio de tu teléfono:

  • Android (Chrome): Menú ⋮ → Añadir a pantalla de inicio
  • iOS (Safari): Compartir → Añadir a pantalla de inicio

⚠️ Importante: evitá instalar archivos APK de terceros que aseguren ser "la app oficial de Apostala". Al no existir una app nativa distribuida oficialmente, estos archivos representan un riesgo de seguridad.

Antes de tu primera apuesta: checklist rápido

  • ✅ Verificá que tus datos personales estén completos y correctos antes de depositar
  • ✅ Revisá las condiciones del bono de bienvenida antes de activarlo
  • ✅ Guardá tu comprobante de depósito mínimo (₲70.000) para acceder al bono de casino
  • ✅ Usá siempre el sitio oficial o el acceso directo desde el navegador — nunca un APK externo
  • ✅ Establecé un límite de gasto antes de empezar a jugar

Conclusión

Apostala combina algo que pocos operadores en Paraguay pueden ofrecer al mismo tiempo: respaldo legal local, pagos directos en guaraníes y una oferta que va desde el fútbol de la Primera División hasta el casino en vivo. Si estás dando tus primeros pasos en las apuestas online, seguir esta guía te evita los errores más comunes al registrarte y te deja listo para apostar con las condiciones claras desde el principio.

Como siempre, jugá de forma responsable y dentro de tus posibilidades económicas.

 

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    Florencia Lizaraso
CULTURA Y TRABAJO

Florencia Lizaraso: “Basta de medir lealtades, la coherencia es con el pueblo"

31 Agosto 2026

Florencia Lizaraso, coordinadora de la Comisión Bonaerense de Trabajo y Cultura del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, presentó el libro “Perspectiva de Cultura y Trabajo. La arquitectura del trabajo: entre la comunidad y el algoritmo”, en el que se analizan transformaciones del mundo laboral actual frente al impacto de la tecnología y la desarticulación del tejido social.

Lizaraso dialogó el sábado 29 de agosto con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La premisa de la que parte el libro es el trabajo mismo como hecho cultural. A partir de leer los trabajos de la época y esa arquitectura de las instituciones uno puede hacer una lectura del tiempo. (…) Estamos mediados por las pantallas, y si pensamos que detrás de esas hay pocas manos, como el gran titiritero del poder, eso también reproduce una gran fragmentación en todo tipo de comunidad”.

“En algún momento las discusiones alrededor del trabajo eran por el tiempo libre, y hoy el tiempo libre estamos scrolleando, que a su vez también está direccionado. Hay que habilitar y construir espacios”.

“Ahora, para atravesar el conflicto se necesita mucha voluntad política. Creo que ahí es donde hoy la política está dando respuesta de la misma manera que estamos criticando, es decir, desde la fragmentación y la demanda inmediata, y no ver la gran demanda, que es la que tenemos en los barrios que no cubren la lo básico para cubrir el día”.

“Tenemos muy claro de dónde venimos, pero también tenemos más claro hacia dónde queremos ir. Seguimos estando convencidos de que es la política esa herramienta de transformación, y ahí necesitamos compañeros y compañeras valientes que no le tengan miedo a que vengan a medir lealtades o deslealtades porque no hay mayor gloria que tener la coherencia con el pueblo”.

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APU ENTREVISTAS

Gustavo Carrara: “La soberbia es lo que más nos asemeja al demonio”

31 Agosto 2026

Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata y presidente de Cáritas, dialogó con Agencia Paco Urondo sobre el legado del papa Francisco, la figura de San Francisco de Asís y los valores de austeridad, humildad y servicio que atravesaron su pontificado.

Durante la entrevista, Carrara también se refirió a la economía popular, el Salario Social Complementario y el trabajo comunitario en los barrios populares. Además, habló sobre la literatura y la necesidad de poner a la persona y su dignidad en el centro de la economía.

Finalmente, el arzobispo platense reflexionó sobre las motivaciones que orientan su propia vida y reivindicó el seguimiento de Jesús como guía para cuidar especialmente la dignidad de los más frágiles.

APU: Bergoglio eligió su nombre pontificio en honor a Francisco de Asís. Queríamos saber: ¿Cuán importante es para vos y en qué parte del Evangelio encontrás esa opción por la austeridad y simpleza en el estilo de vida?

GC: Cuando un Papa es elegido, elige un nombre. En este caso, Jorge Bergoglio eligió el nombre de Francisco en referencia a Francisco de Asís. Él tenía cerca suyo a un cardenal, el cardenal Hummes, que le dijo: “No te olvides de los pobres”. Y ahí le vino al corazón el nombre de Francisco.

A partir de esa elección aparecen algunas opciones muy claras de Jorge Bergoglio: vivir un estilo de vida austero. Él ya lo vivía en Buenos Aires. Era un hombre austero que se preocupaba por los más pobres. De hecho, van apareciendo un montón de anécdotas sobre cómo tenía esa delicadeza con los más pobres acá en la Argentina y, bueno, también ya siendo Papa.

Después está esta opción de austeridad, que se ejemplifica en estas dos encíclicas: Laudato Si’, “Alabado seas, mi Señor”, que se inspira en el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís, y Fratelli Tutti, acerca de la fraternidad y la amistad social.

Cuando Francisco de Asís se dirigía a sus hermanos, los llamaba así: hermanos. Y les proponía una vida con sabor a Evangelio. Eso es lo que podría decirte, en primera instancia, de por qué Francisco eligió el nombre de Francisco.

APU: Tal vez uno de los vicios o errores que tenemos los militantes es desembocar en la soberbia, ser soberbio con el otro. ¿Qué dice el Evangelio sobre la soberbia? ¿Qué decía Francisco con respecto a este tema y qué pensás vos?

GC: Bueno, te lo digo así, fuerte, por así decirlo: la soberbia es lo que más nos asemeja al demonio. San Agustín decía: “Al demonio no podemos decir que es lujurioso o borracho porque no tiene cuerpo. Pero decimos que es el padre de la mentira porque es soberbio”. O sea, lo que más nos asemeja al demonio es la soberbia.

Jesús, en el Evangelio, nos propone un camino de mansedumbre, humildad y servicio a los demás, ejemplificado en el lavatorio de los pies. Jesús dice: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate por todos”. Jesús es manso y humilde de corazón.

Y San Francisco de Asís, que, según dicen —y yo lo creo así—, es el hombre que más se pareció a Jesús en esta tierra, también vivió un camino de humildad. Por eso ese respeto a la creación: llamaba “hermana agua”, “hermano sol”. El respeto a la creación y a los otros hermanos más frágiles, ejemplificado por ahí en ese abrazo que hizo al leproso en su momento.

De alguna manera, Francisco, con su vida, comentó el Evangelio de Jesús o aspectos del Evangelio de Jesús que en su época estaban como oscurecidos. En la época en que vivía San Francisco de Asís, la Iglesia estaba muy atada al poder temporal y a las riquezas. Y Francisco, con su modo de vivir, la invita a volver al Evangelio de Jesús.

Francisco tenía esta frase que se le atribuye: “Vos predicá el Evangelio y, cuando sea necesario, hablá de él”. O sea, ¿qué estaba diciendo? Vos viví el Evangelio y, cuando sea necesario, hablá del Evangelio.

APU: La Cámara Federal de San Martín revocó la medida cautelar que reconocía el Salario Social Complementario —que este gobierno denomina “Volver al Trabajo”—. Vos viviste durante mucho tiempo en barrios populares. ¿Cómo te impacta que un juez federal retroceda en derechos conquistados por los trabajadores de la economía popular?

GC: Bueno, a ver, en concreto, el Salario Social Complementario, porque así se lo llamaba en el inicio, reconocía que los trabajadores hacían tareas de carácter comunitario, es decir, por el bien común, y que lo que ellos ganaban habitualmente no alcanzaba para su sustento.

Entonces, este Salario Social Complementario, que era la mitad del Salario Mínimo, Vital y Móvil, era como un reconocimiento a esas tareas de tantos compañeros y compañeras que se organizaban para poder cuidar más y mejor a la comunidad.

Estamos hablando, sobre todo, de mujeres que no solo pensaban en sus hijos, sino también en los hijos de las vecinas y de su manzana en un barrio popular, y organizaban un comedor comunitario.

Bueno, cocinar para muchas personas, a veces para 50, 100 o 300 personas, y a veces más, requiere que las señoras lleguen por ahí al espacio comunitario a las 8 de la mañana, pongan la olla y empiecen a cocinar para tener al mediodía, para darle de comer a tantas personas. Y hacer eso todos los días es trabajo.

Entonces, el Salario Social Complementario, de alguna manera, reconocía ese trabajo en favor de la comunidad. También había cooperativas que se organizaban, como cooperativas de cartoneros o cooperativas textiles, para las que el Salario Social Complementario era una ayuda.

Cuando llega el actual gobierno, primero se congeló y quedó en 78.000 pesos. Se siguió pagando eso más o menos hasta ahora, cuando el gobierno había decidido darlo de baja. Hubo una medida cautelar, se siguió pagando y, bueno, ahora el juez falló en contra. Estimo que por desconocimiento de lo que el Salario Social Complementario implica de bien para estas familias concretas.

Evidentemente, no es mucha plata, pero para un compañero, para una compañera…

APU: Son tres garrafas.

GC: Son tres garrafas. Sí. Me viene a la memoria el ejemplo de, hace muchos años, una señora que juntaba latitas y me dijo: “Mirá, Gustavo, cuando yo lleno esta bolsa de arpillera de latitas, sé que tengo para la garrafa”.

Entonces, es otro modo de concebir la economía, de organizarse y donde, por ahí, esto le suma, evidentemente. Y también mueve una economía barrial. Porque generalmente ese dinero se invierte en una zona.

Hicieron alguna vez un muestreo acá, en Berisso, de cómo impactaba este Salario Social Complementario en la economía de esa zona.

APU: Francisco, en una de sus cartas, realza la importancia de la literatura en la formación tanto sacerdotal, pastoral como cristiana. ¿Qué lugar tiene en tu vida la literatura y si hay algún libro que recomiendes o que te haya acompañado en alguna etapa de tu vida?

GC: Bueno, a ver, Francisco invitaba a leer los grandes clásicos de la literatura porque, de alguna manera, revelan el corazón del hombre. Revelan las grandes preguntas acerca del amor, acerca del mal, acerca de la culpa, acerca de grandes temas que están siempre en el corazón del ser humano.

Entonces, la literatura lo trae y lo pone presente, y hace a la formación humanística, a la formación cristiana y también a la formación de los sacerdotes. Y así, bueno, Francisco invita a no descuidar la lectura y, sobre todo, la de los grandes clásicos.

A mí hay libros que me han gustado mucho. Cuando estaba en el seminario, con un grupo de compañeros leíamos a los trágicos griegos, las tragedias griegas, que también trataban de explicar, de alguna manera, por qué sufre el hombre. Esquilo, Eurípides; leíamos y charlábamos.

Después he leído algunos libros de Dostoyevski, como por ejemplo Los hermanos Karamazov. He leído también algunos autores argentinos, como puede ser Ernesto Sábato. Hay un libro muy lindo que a mí me gustó, que se llama La Resistencia.

Ahora leí un libro hace poquito sobre la ciudad de La Plata, el origen de la ciudad a modo de novela. Se llama La ciudad de las ranas, de Alconada Mon, que cuenta un poco, en un doble registro, el origen de la ciudad.

En un doble registro, en cuanto a los trabajadores que construyeron la ciudad, que generalmente eran inmigrantes italianos que venían a buscar una oportunidad. Entonces, hay una historia que se desarrolla en ese plano y otra historia, en otro plano, que es la de las élites que habían, de alguna manera, decidido hacer la ciudad acá.

Es una novela, pero con apoyatura histórica, y estaba buena. Me parece que la literatura, en general, abre el corazón, abre horizontes y por eso la recomendaba tanto Francisco.

APU: Para nosotros el capitalismo es una lógica cuyo imperativo categórico es la maximización de la ganancia. ¿Cuál sería para vos la sustancia de la contralógica que la combate?

GC: A ver, la clave es poner a la persona en el centro de la economía. La economía, de suyo, como uno la entiende, es una ciencia humanística porque se ocupa del orden de la casa. Y el orden de la casa es poner en el corazón del planteo cómo cuidamos la dignidad de la persona humana.

Está bien que, qué sé yo, los empresarios busquen generar ganancias. Después está el discernimiento de cómo se aplican esas ganancias: si se distribuyen, si generan más trabajo. Pero bueno, es necesaria la presencia de empresarios inteligentes y que desarrollen el capital, pero para generar más trabajo.

Y en eso hay figuras como un empresario argentino, Enrique Shaw, que está a punto de ser beatificado. Él hablaba de que hay que extender la propiedad privada, es decir, que la propiedad privada llegue a los obreros, que los obreros puedan tener su casa. Entonces, el planteo no es “en contra de”, sino “a favor de”.

En ese sentido, me parece que la economía tiene que tener en el centro el cuidado de la casa común y, sobre todo, el cuidado de la dignidad de la persona humana, especialmente de los más frágiles. Eso lo subrayaría.

APU: Muchas veces uno se pregunta para qué hace lo que hace. Vos, ¿para qué hacés lo que hacés?

GC: Bueno, yo desde chico tuve muy presente la fe, el seguimiento de Jesús, y uno trata ahora, a esta edad, también de seguir en ese camino, ¿no?, de seguirlo a Jesús. Y a mí lo que me motiva es el seguimiento de Jesús, que no buscó salvarse a sí mismo, sino que nos amó y nos salvó.

Estando en la cruz, según el relato del Evangelio de Lucas, le dicen a Jesús tres veces: “Salvate a vos mismo, bajá de la cruz”. Pero él decidió amarnos y salvarnos.

Entonces, él nos propone la vida feliz del cielo, esa alegría que siempre es nueva. Y la respuesta a esa última pregunta, que no tenemos respuesta desde nosotros mismos: ¿cómo enfrentar a la muerte? Jesús nos promete la resurrección y la vida.

Ahora, porque nos promete la resurrección y la vida, porque nos amó y nos salvó, nos está hablando de la dignidad infinita de cada ser humano.

Entonces, nosotros, mientras transitamos nuestro paso por esta tierra, tenemos que cuidar de modo especial la dignidad de cada ser humano, especialmente de los más frágiles.

Entonces, mi motivación en la vida es seguirlo a Jesús, su propuesta. No digo que la haga de modo acabado, por eso a veces me confieso, pido perdón por mis pecados. Pero a mí lo que me motiva, en el fondo, y lo que quiero que me motive es ese seguimiento de Jesús, que es lo que motivaba también al papa Francisco, por ejemplo, y a San Francisco de Asís, ni hablemos.

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    Militante

Federico Sosa presenta su documental "Militante"

31 Agosto 2026

Federico Sosa presenta su documental "Militante". La historia sigue a Pablo Ayala, militante peronista de La Matanza y candidato a diputado nacional, que recorre el territorio durante las campañas de 2019 y 2023. Entre actos, internas y desencanto, su figura revela la persistencia de la militancia política de base y expone las tensiones de un peronismo en crisis.

Federico Sosa, es vecino de Lomas de Zamora. Director de cine y docente de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), la Escuela Da Vinci y la Academia de Actuación para Cine. Filmó los largometrajes de ficción Yo sé lo que envenena (2017), Tampoco tan grandes (2019) y Tomando Estado (2020); y los documentales Contra Paraguay (2016), Américo (2022), Galasso: pensar en nacional (2024) y Militante (2026).

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    Borges
POLÉMICA NOVEDAD

Instrucciones para maltratar a Borges: a propósito de la edición de su “Curso de literatura inglesa y norteamericana”

30 Agosto 2026

I

Al menos unas once veces, quincenas de por medio, Jorge Luis Borges viajó a Mar del Plata para dictar clases de literatura inglesa y norteamericana en su universidad. Corría el año 1966, y a mitad de camino se produjo el golpe militar que dio inicio al onganiato, el período quizás más conservador, puritano y fachicatólico de la historia argentina, pese a los nuevos aires del Concilio Vaticano II, que aquí llegaban enrarecidos. La Universidad de Mar del Plata no era pública y nacional como hoy, sino católica y recién parida. Por presiones curialescas contra tamaño hereje u otras razones, lo cierto es que Borges interrumpió su cátedra por septiembre, dejando sin impartir unas tres clases. Sus alumnos eran oficialmente pocos pero entusiastas; muchos ignoraban el inglés. Y a ellos se sumaban cada vez más oyentes libres. Las clases podían durar hasta tres horas, intermedios mediante.

A diferencia de otros casos, no se salvaron por grabaciones magnetofónicas, sino por transcripciones grupales; en los archivos de una de las alumnas se conservó el ciclo completo, salvo, naturalmente, la primera lección, dedicada probablemente al análisis del Beowulf, y obviamente las que no se dictaron.

Reunidas en libro, aparecieron hace unos meses bajo el título Curso de literatura inglesa y norteamericana: Universidad de Mar del Plata, 1966, en los distintos sellos del holding Penguin & Random House. La edición está a cargo de Mariela Blanco, responsable de unas no muy claras reglas metodológicas ubicadas en el prólogo; las notas, casi 700, son de Germán Álvarez.

II

El curso es de gratísima lectura, aunque tal vez no tanto como el recogido en Borges profesor, dictado en la UBA ese mismo año de 1966 y editado hace ya un tiempo. Sólo que el que reseñamos pretendía abarcar la totalidad de la historia literaria inglesa y yanqui (aunque ésta, apenas llegó a rozarla), mientras el Borges profesor se concentra en el Alto Medioevo, saltea unos cuantos siglos, y aterriza en el Romanticismo. Otra diferencia a destacar: el curso de la UBA contó con una magnífica curaduría, a cargo de dos Martines, Hadis y Arias. En cuanto al nuestro… volveremos sobre ello.

Que las literaturas anglófonas fueron las favoritas de Borges, no hay quien lo dude; eran las de sus ancestros, y las de la lengua de su infancia. Por eso, un mediano conocedor de la obra borgeana oirá resonar en estas páginas, y vez tras vez, ecos de sus ensayos monográficos sobre distintos escritores, de los manuales escritos en colaboración que dejó sobre literaturas germánicas medievales, inglesa y norteamericana, incluso de cuentos, poemas y textos misceláneos.

Quien quiera hallar nuevas claves de su anglofilia en estas clases densas, eruditas y a la vez pedagógicas y risueñas, difícilmente las encuentre. Quizás le sorprenda la acendrada presencia de autores no muy habituales en otras partes de su corpus, como Geoffrey Chaucer o Christopher Marlowe. O la ausencia de otros, como Defoe, Shelley, Keats, Wilde. Pero lo apretado del programa explica el necesario recorte, y su propio hedonismo como lector torna natural que se detenga en sus siempre revisitados favoritos: Samuel Johnson, Stevenson, Kipling, Chesterton… Hay clases brillantes, como la que dedica a los poetas metafísicos del XVII; las hay francamente anodinas, como la que se centra en los prerrafaelistas –pero donde encontramos, a su vez, una inesperada sorpresa: un cuasi elogio de su detestado Federico García Lorca.

Lamentablemente, tampoco faltan los furcios, y de los gruesos: la genialidad de los memoriosos es proclive a estos vicios. Por ejemplo, nos dice que el legendario rey Arturo es una creación de la Bretaña francesa, no de las islas británicas. Y no: más allá de la apropiación bretona, Arturo ya aparece en textos galeses de los siglos X u XI, toma formas clásicas en la Historia de los reyes de Britania con Godofredo de Monmouth en el XII, penetra en la poesía aliterativa anglosajona, y tiene su cierre grandioso con La muerte de Arturo de sir Thomas Malory, ya en el XV. Otro ejemplo: relaciona las ruinas neolíticas de Stonehenge, del 3000 a.C., con la religión de los druidas, casi tres milenios posterior… El lector dará cuenta de otros anacronismos. Extrañamente, ninguno de ellos va esclarecido en las notas. Y las notas sí que merecen atención aparte.

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Tapa de curso de literatura inglesa y norteamericana

III

Maltratar a Borges es uno de los vicios más inveterados de todo argentino que se supone ilustrado. Maltratarlo por su anglofilia pero también por su malevofilia. Maltratarlo por almorzar con Videla, pero también por firmar petitorios de las Madres en la hora más atroz de la Dictadura. Maltratarlo por gorila o por no ser lo suficientemente gorila. Por no ser nacionalista, pero también por tratar temas nacionales, como el de los cuchilleros zaparrastrosos. Por ser un intelectual demasiado frío, pero también por mostrar ardores inesperados. En algún momento de la historia, se discutió tanto sobre Borges como sobre Messi. Y sin haberlo leído: bastaba la revista Gente y otras por el estilo. Hasta ahí, todo normal.

La paradoja es que lo maltraten sus propios editores. La publicación de sus Obras completas es un desastre; y peores aún, con raras excepciones, son los modos azarosos de tratar los conjuntos de textos no incluidos en esas Obras completas. Sobre este drama, las quejas vienen múltiples, y hasta hay tesis doctorales al respecto: la falta de ediciones criticogenéticas; el acceso imposible a la versión primigenia de sus primeros poemarios; el caos, más que laberinto, que reina a la hora de reunir sus artículos, conferencias, cursos y misceláneas ajenas al canon que el propio Borges armó.

Los criterios editoriales son tan variopintos que termina por no primar ninguno. Nosotros mismos nos quejamos en este medio a propósito de la edición de su Curso de literatura argentina, curada por Nicolás Helft. Con tristeza, tenemos que ampliarnos y repetirnos.

El prólogo del presente curso es más que oscuro sobre los criterios seguidos. Pero el colmo está en las notas. Dijimos que son unas 700; pero realmente útiles, solo nos queda una cincuentena. Primero, su autor se complace en citar como fuente secundaria casi exclusiva, y una y otra vez, su propio libro en coautoría con Laura Rosato, una bibliografía, por cierto muy valiosa, sobre las marcas y apostillas que Borges dejó en las páginas de cortesía (las en blanco, las de atrás) de buena parte de sus libros. Así que el lector deberá soportar casi como un mantra, y no de los mejores, la nota “Cfr. Rosato y Álvarez, op. cit., p. x”. A veces la cita ni siquiera está bien hecha: ¿el colmo de un bibliógrafo será no saber bibliografiarse a sí mismo? Otras fuentes secundarias pertenecen a la prologuista, cosa de que todo quede en familia. Ahora bien, si el paciente lector sobrevive a este brote narcisista desbordante, descubrirá pronto que no está preparado para leer el resto del aparato de notas, a menos que sea un inveterado políglota.

La buena acción del anotador ha sido localizar muchas (no todas) de las citas y alusiones literarias mentadas por Borges. El problema es que las pone solo en la lengua original, sea anglosajón, Middle English o inglés moderno; sea alemán, francés o italiano, y siempre en un abanico que va de la etapa medieval a la contemporánea. Así que el lector no solo deberá ser políglota: deberá conocer toda la historia de esas lenguas, porque el anotador ha decidido no traducir jamás, jamás dar una mano.

Una política inversamente proporcional a la generosidad de verdad erudita de Borges, que hacía un esfuerzo ingente para que los alumnos que ignorasen el inglés pudieran seguir y disfrutar del curso. Así que tenemos el ya proverbial hedonismo lector de Borges por un lado versus la pedantería de su anotador por el otro. Y eso no es todo.

El “original” de François Rabelais ¡lo cita en inglés (sic)! Y ya obtenemos un Gargantúa nacido del otro lado del Canal de la Mancha. Para explicar la etimología de la Utopía de Tomás Moro, nos dice que es una mezcla de griego y latín, que el sufijo “–ía” es latino, cuando es puramente griego, como el resto de la palabra. Se ve que las lenguas clásicas no son el fuerte del anotador, y mucho menos las orientales.

Es una suerte que haga una excepción a su método citatorial con el hebreo del Antiguo Testamento o el árabe de Las mil y una noches: tendríamos notas con un montón de caracteres adicionales, de yapa escritos al “vesre” como es de público conocimiento, que hubieran aumentado notablemente el malhumor de maquetadores y diseñadores.

Las desprolijidades no terminan ahí; las normas nuevas en el uso de mayúsculas y minúsculas son obviadas completamente en la transcripción. Cuando se citan versos al pie de página separados por barras, se olvida la pauta de que esas barras deben ir precedidas y seguidas de espacio, y no solo por regla: por guardar una amabilidad básica para con el lector que no quiera sufrir apelotonamientos visuales, y por respeto a la maltratada ars typographica. Las erratas abundan;  ¿proceden de la transcripción original, o del proceso editorial? Los hermanos Manuel y Antonio Machado son fundidos en una entidad singular, previsiblemente llamada Manuel Antonio: nos recuerda al Dios del cuento “Los teólogos” de Borges, que confunde a los hasta ayer enfrentados a muerte Aureliano y Juan de Panonia en una sola persona. Al escritor griego Luciano de Samosata se lo hace escribir en latín: ¿confusión con Lucano? Y una vez más, otros casos habrá para que el leedor se entretenga.

Felizmente, las citas de Quevedo quedaron en español.

Que la deidad-tigre de “Las ruinas circulares” se apiade de la soberbia académica o seudoacadémica, y sobre todo de sus víctimas lectoras. Sabemos que en agosto aparece otra exhumación borgeana, las Conferencias reunidas: 1960-1985, con curaduría de Sara Luisa del Carril.

Seguimos rezando a la divinidad atigrada.

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    Gerardo Adrogué
    Foto: Catalina Bartolomé
ENTREVISTA

Gerardo Adrogué: “Escribo para reducir la angustia de no saber”

30 Agosto 2026

¿Qué significa fracasar en una época que solo tolera a los jóvenes, ricos y famosos? ¿Es la vejez, o el simple hecho de cumplir cuarenta años, una forma de empezar a "sobrar"? De esas preguntas incómodas nace la nueva novela de Gerardo Arrogué, Los que sobran (Editado por Paradiso).

Una ficción para procesar la angustia de lo que no comprende. Y para hacerlo, lleva a su protagonista, Juan Dopet, a una geografía extrema: el ascenso al cerro Aconcagua. La montaña funciona como un espejo doble. Por un lado, expone la fragilidad de un hombre enfrentado a sus propios límites físicos y afectivos. Por el otro, como un eco de la historia argentina: la travesía está situada en la poscrisis del 2001. Cada paso de la ascensión es motivo de interrogación acerca del sentido del éxito, del fracaso, la amistad, el amor verdadero y la muerte.

Gerardo Adrogué es escritor, sociólogo se dedica a la investigación social aplicada a las ciencias sociales. Entre sus obras se encuentran En lo que te has convertido (2020) y Nos quedamos sin invierno (2023).

Agencia Paco Urondo: ¿Cuál fue el disparador para empezar a escribir esta historia y travesía de Los que sobran?

Gerardo Adrogué: Te diría que escribo para comprender las cuestiones que me inquietan; o mejor, para reducir la angustia de no saber. Y el disparador que detonó Los que sobran es una de estas cuestiones: ¿Qué es el éxito? ¿Qué es el fracaso? Por supuesto que no pretendo dar respuestas definitivas, apenas aportar mi lectura del desafío que dejó Samuel Beckett cuando dijo: “todo de lo viejo, nunca más nada, siempre intentado, siempre fracasado, no importa, inténtalo de nuevo, fracasa de nuevo, fracasa mejor”. Y el problema es que de toda esta cadena de afirmaciones sólo se recuerdan las últimas dos, “fracasa de nuevo, fracasa mejor”, y ahí anida un malentendido que al menos pretendo exponer mediante una ficción literaria.

APU: ¿Por qué eligió la metáfora de la expedición de alta montaña para explorar la crisis de los 40 años del protagonista, Juan Dopet?

G.A.: Lamentablemente, en los tiempos toscos y asfixiantes que nos toca vivir, volverse viejo es una de las formas que existen de “fracasar” y, en consecuencia, de sobrar. Nadie se va a sorprender si digo que hoy en día el éxito quedó reducido a ser joven, rico y famoso. Sin embargo, todos vamos a envejecer, incluso los ricos y famosos. Para muchos seres humanos, la crisis de los cuarenta es un primer acercamiento a la vejez, un momento de la vida en el que inevitablemente hay cosas que ya no se pueden hacer y en el que se multiplican las situaciones donde se tiene la horrible sensación de sobrar, de estar de más.

Una buena excusa para reflexionar sobre el éxito y el fracaso en todos los órdenes de la vida, incluso cuando se asciende una montaña. De hecho, subir el Aconcagua, una experiencia que, además de envejecer, tuve la enorme fortuna de atravesar en mi vida, es un desafío donde pareciera que el éxito sólo se alcanza si se llega a la cumbre. Malentendido que encorseta el sentido del éxito en la montaña, lo mismo que cuando en la vida se lo reduce a ser joven, rico, famoso, a tener una familia o amigos perfectos. ¿Qué pasa si estas metas no se alcanzan, o se las alcanzan sólo en parte, o si simplemente no se las desea?

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Tapa Los que Sobran

APU: El trasfondo temporal de la novela es la poscrisis de 2001. ¿Por qué situar esta travesía en el momento de mayor desamparo socioeconómico del país? ¿Hay un paralelismo entre la falta de oxígeno en la altura y la asfixia social de la época?

G.A.: Sin duda. Pero también es una invocación a la esperanza, recordemos que la Argentina salió de aquella crisis y durante años vivió tiempos mejores, aunque después haya vuelto a caer en la desilusión más atroz. Nuestra historia reciente ejemplifica una simple verdad: nadie está condenado al éxito, tampoco al fracaso, sólo se trata de seguir viviendo, intentando, buscando, puede que las cosas salgan bien, aunque sea por un tiempo, creo que esta es una buena lectura de Beckett.

Situar la acción en el verano del 2002 es también una forma de dialogar con Nos quedamos sin inviernos, mi novela anterior. Allí, en un futuro cercano, Facundo Dopet recorre una Argentina devastada tras años de guerra civil. Facundo retorna en busca de su hermana Sofía, ambos son los hijos ya crecidos de Juan Dopet, el personaje principal de Los que sobran.

A Facundo le toca recorrer un país que fracasó en todos los sentidos posibles que puede fracasar un país y su paso por estas tierras deja sabor a derrota y desesperanza. La expresión los que sobran nace en esta primera novela y tiene un sentido colectivo, se refiere a la gran mayoría de los argentinos y argentinas. La ascensión de Juan lo lleva al plano individual explorando las múltiples esferas de la vida, recuperando quizás un horizonte de la esperanza.

APU: En los diálogos entre los personajes Satoshi y Mijaíl se debate si la tecnología nos liberará o si creará un mundo donde "la mayoría será dejada atrás". ¿Es "Los que sobran" una advertencia distópica sobre cómo las revoluciones tecnológicas terminan deshumanizando las relaciones y los lazos sociales?

G.A.: Admito que los diálogos entre Satoshi, el mítico creador de Bitcoin, y Mjaíl son una digresión, un gustito que me di en el marco de lo que veníamos diciendo recién. Bien decís: ¿Vamos hacia un mundo mejor donde los seres humanos se liberarán hasta de la necesidad de trabajar gracias a la IA y a la robótica o nos encaminamos hacia una nueva sociedad de castas donde las grandes corporaciones reemplazarán a los estados nacionales y organizarán la vida humana de la forma que más les plazca y convenga? Si las cosas salen mal, los que sobrarán serán entonces millones y millones de seres humanos. Y en este sentido, hay efectivamente una advertencia junto con una pretensión didáctica que espero que el lector sepa apreciar, o al menos disculpar. Sin embargo, también quisiera agregar que estoy profundamente convencido, y en esto sigo una reflexión de Dovstoiesky, que el destino de la revolución tecnológica, como tantos otros destinos, anida en el corazón del ser humano, donde se libra una lucha permanente entre el bien y el mal. Como el resultado de esta lucha no está predeterminado, todos los finales están abiertos, son posibles, incluso los que aún no logramos imaginar. Nadie ni nada está predestinado, tampoco las revoluciones tecnológicas. Siempre la misma simple verdad.

APU: El amigo del desierto, de Pablo d'Ors, narra el viaje de un hombre al desierto del Sahara para vaciar su mente. Juan Dopet hace lo contrario cuando sube al Aconcagua . ¿Su verdadero viaje empieza recién cuando la altura le quita ese orgullo y lo deja frente a sus propios límites?

G.A.: Me gusta la idea y la comparación, aunque no tuve presente la novela de Pablo d’Ors ni había imaginado a Juan Dopet como un tipo soberbio. Me fascina ver como los lectores completan los rasgos de los personajes. El lector sagaz siempre lo completa, lo mejora y celebro tu conclusión: el verdadero viaje de Juan comienza cuando el libro termina.

“Diría que apenas busca recrear ficcionalmente la experiencia de cómo la política circula en la vida cotidiana”.

APU: En tus ficciones previas, la violencia y el conflicto político marcan el destino de los personajes. ¿Considerás que tu literatura es una herramienta para entender la cultura y las crisis de la sociedad argentina?

G.A.: Existe una conexión entre estos primeros dos libros, conexión que llega a esta nueva novela. Pero quisiera señalar un matiz. En mi primer libro navegué entre la neblina del conflicto político argentino, por la grieta, el odio gorila, la intolerancia, los desencuentros, el periodismo de guerra, entre otros. Sin embargo, esta invitación a pensar no esconde la intención de develar lo que está oculto, de informar sobre lo que se desconoce.

Diría que apenas busca recrear ficcionalmente una experiencia humana concreta, casi sensorial, la experiencia de cómo la política circula en la vida cotidiana y cruza todo lo que hacemos, decimos y pensamos, aunque a veces no nos demos cuenta. Nos quedamos sin inviernos vuelve sobre estos temas, pero avanza allí donde los cuentos se quedaron y se enfrenta al abismo, más aún, cae dentro de él.

La propuesta es experimentar en carne propia el horror indecible de la guerra civil explícita, cruel y violenta. Como te decía Los que sobran recupera la idea de esperanza. ¿Son mis ficciones una herramienta para conocer, para entender la cultura y la crisis de la sociedad argentina? No lo sé, no lo pretendí. Es cierto que dediqué toda una vida a las ciencias sociales, a la sociología política, al análisis de la opinión pública y el comportamiento electoral en la Argentina. También es cierto que estoy convencido que la buena literatura explica más y mejor el corazón de los seres humanos que las ciencias sociales. Sin embargo, no pretendo explicar por qué las cosas son como son, por qué la Argentina es como es, tan solo reducir la angustia de no saber invitando a sentir y experimentar con mis personajes.

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    Pilar Sanjurjo
NOVEDAD

Pilar Sanjurjo: poesía de las atmósferas de tensión

30 Agosto 2026

Pilar Sanjurjo (1997) es una poeta nacida en Burzaco (Bs As) que, recientemente, publicó su segundo libro de poemas, al que dio por titular Suave y Salvaje. Lo hizo a través de Ediciones Monserrat, editorial radicada en CABA que presentó el título como novedad para la Feria de Editores.

En la poesía de Pilar Sanjurjo crecen monstruos. Tal vez sea ese el mayor logro de un poeta: ser indócil, particular. Sin embargo, los lectores, buscamos un lugar para apoyar las manos y sentirnos a salvo. Rainer María Rilke sostenía que “La belleza es el comienzo de un horror que apenas seremos capaces de soportar”. También es necesario considerar lo que mencionaba Francis Bacon: “No hay belleza que no tenga alguna porción de rareza”.

Bajo este programa se mueve la poesía de nuestra autora que recorre cabal, a partir de la creación de atmósferas de tensión, aspectos poco abordados sobre la experiencia humana en el mundo actual.

La poeta crea esas atmósferas a partir de lo íntimo y lo cotidiano (entendidos como aspectos opuestos a lo previsible). La tarea es exhaustiva. Lo mínimo, las comisuras o la estela que dejan las cosas (no la anécdota o el hecho, sino la diáspora que queda entre un hecho y otro), son algunos de los elementos de esta poesía que invoca a una extrañeza sutil.

La poesía sería, pensando en Carver, “lo que se ve con el rabillo del ojo”. Sanjurjo nunca está mirando lo que está mirando completamente. Nos da a mirar las cosas para que conozcamos las cosas a partir de sus fisuras. Entre la mirada y lo mirado, extiende la conformación de un mundo que no cede ante la norma.

 

Torpes gotas de lluvia insolentes

empañan mi visión y me acarician.

 

Jennifer Grotz sostiene que la metáfora es una herramienta cognitiva para conocer el mundo. Podemos comprobar este ejercicio de descubrimiento en la obra. En el siguiente poema, el cigarrillo es lo conocido, el tenor. El reloj, en cambio, es el vehículo cognitivo. Lo que la autora descubre es la relación cronológica entre las cosas: el cigarrillo y la medida del tiempo. Una metáfora que se justifica en su esencia:

 

Son las diez de la mañana.

Las nubes siguen bajas.

El cigarrillo como un reloj perfecto

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Tapa de Suave y Salvaje

Cuando leo este libro, pienso en el hombre que aparece en Memorias del subsuelo de Fiodor Dostoievski. Un sujeto incapaz de reaccionar a los acontecimientos que se le presentan. El “yo” poético que propone Sanjurjo reconfigura, de alguna manera, a ese hombre y nos pone a pensar en el lugar de lo humano frente a la globalización. Las atmósferas de tensión están construidas con base en lo real, en lo próximo:
 

Nadie vive

pensando en las ficciones que se gestan

para soportar la forma

 

Además, en el mismo poema, debemos mencionar que encontramos una concepción de la mirada contundente. Una mirada que invita a explorar la parálisis frente a los acontecimientos. A la vez, nos ofrece un panorama de lo que será el “yo” de la poesía. Construir una mirada significa, en suma, no someter, ni dejarse someter.

 

no hay vida posible

sin un espectador atento y sutil.

 

Quien mira solo eso debe

grabar con sus ojos lo mirado

 

Jacques Masui decía que “El primer peligro viene de la palabra que sólo satisface”. En esta poesía, la belleza no es lo benigno, sino una fuerza amoral, más allá del bien y del mal. No consuela porque no pretende. Por estar anclado en el horror y en la tensión, Suave y Salvaje es un libro incómodo. No hablamos aquí del horror visible (que ostenta su condición), sino de sutilezas. Complacer no permite penetrar en el misterio, y Sanjurjo nos pone a mirar de lleno el misterio.

 

Devota, hipnotizada por la llama

que avanza en el silencio

observo el desenlace.

 

En otro de los poemas, aparece la siguiente idea: una despedida, alguien que se va, alguien que se queda, hormigas, rosas. El “yo” poético, en su fluir de la consciencia, le escapa al movimiento simple. Más bien toma impulso para destruir los lugares comunes. No hay tragedia, no hay desesperanza, pero sí extrañeza.

 

Vos huís y dejás flores de despedida.

Yo alimento lentas obreras alienadas.

Nadie quiere del todo dejar de lastimar.

Suave y Salvaje es un libro incómodo.

En la poesía de Sanjurjo, las formas no son residuos formales, sino ejercicios contundentes. El corte de verso, en muchas oportunidades, funciona como un elemento que mantiene latente el misterio. Denise Levertov planteaba que este recurso propiciaba significaciones, siempre y cuando, como lo hace nuestra autora, redistribuya las jerarquías semánticas:

 

si el clima acompaña se puede

hablar de cualquier cosa

así la probable muerte

de los padres es solo eso y no

un denso humedal

 

Finalmente, en este nuevo libro podremos leer no solo las fisuras de lo cotidiano, sino la esencia, la tensión y el misterio de las cosas que ocurren en el mínimo movimiento de los días. Un libro que está más allá del bien y del mal, un pequeño monstruo que no consuela. En definitiva, una obra que ubica al registro estético de Pilar Sanjurjo en la tradición de la poesía argentina.

 

 

hay un hombre viviendo en mi casa

esta tarde lo vi

la luz blanca de la cocina iluminando su rostro

los pómulos deshidratados

las orejas

su ancho cuello

esta tarde le pregunté

cómo se llamaba

pero él no dijo nada

no habló no hizo gesto alguno

ninguna pista

aunque lo miré de cerca

impávidos los dos

anochece

fumo en la ventana

lo observo sentado en la única silla de la casa

frente al escritorio

no me mira

tiene en cambio

los ojos clavados en la pared

creo que intenta atravesarla

temo que está atrapado

no sabe a dónde ir

voy a dejar la casa esta noche

espero no verlo al regresar

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    Sancia kawamichi
    FOTO: Valeria Tentoni
INFORME DE UN DÍA

“Ukiyo”, de Martín Sancia Kawamichi: la historia de un amor condenado

30 Agosto 2026

“Toda literatura es literatura del yo”, dice Martín Sancia Kawamichi, un escritor prolífero que sorprende por su capacidad de escritura rápida y concisa. ¿Cómo fue el proceso creativo de Ukiyo? “La hice en tres semanas, era para una persona muy querida que se estaba muriendo y tenía que llegar a leerla. Así y todo la terminé y no le gustó”.

¿Y hay algo de eso en la historia? “todo”.

Cuando hablé con Martín yo ya había terminado de leer la novela. Mis preguntas no fueron a modo de entrevista sino a modo de curiosidad. 

Ahora mi desafío era encontrar en esta historia de amor condenado al autor. Un vicio innecesario que por supuesto la novela no pide, pero significó un dato de color que me permitió entender que es una historia sobre el tiempo, el amor y la muerte. 

Ukiyo, editado por También el caracol es una novela de 350 páginas que se lee de un tirón, no porque sea un relato liviano sino porque al momento de tener que dejar de leer queda el vacío de querer volver a agarrar el libro. 

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ukiyo

Ukiyo es el relato de Kukiko, una joven de veinte años, que se reencuentra con Kazuo, un artista del Teatro de burbujas del Bello Kazuo y la Bella Ike que veía en la infancia. A partir de ese momento Kazuo le pedirá a Kukiko las palabras prestadas para contar su historia y entre conversación y conversación, en la casa amarilla junto al árbol de nueces y el té, Kukiko volverá a sentir ese amor-fascinación que la remite a su niñez.

El libro está narrado en primera persona con el personaje, la voz de Kukiko es la combinación exacta entre inocencia, deseo y crueldad. Una niña que ya no se siente niña, un despertar que busca abrigo en la mirada tuerta de un hombre viejo, la reminiscencia quizá de un amor infantil agazapado, como escribe Miguel Sardegna en la contratapa. La insistencia adolescente y el deseo a flor de piel del que habla sin eufemismos y al que se arroja con sensación de urgencia. 

Ukiyo es un libro sensorial, la atmósfera que crea el escritor alcanza para sentir el sabor amargo del té, el aroma de los abetos, los jazmines y las nueces. Pero también para ver la vejez, la piel rugosa, los surcos del tiempo. La perfecta imagen de la casa amarilla, del árbol de nuez, de la feria del pueblo y de las burbujas deshaciéndose en el paisaje. El rumor del río y el agua que emana con la misma fluidez de la historia, al ritmo de los encuentros. 

En Ukiyo aparece el contraste mayor de la existencia, la vida de la mano de Kukiko y la muerte de la mano de Kazuo. Como si se lograra la unión entre una dualidad que para los occidentales es opuesta pero para la cultura japonesa es complemento. Y en estos encuentros un continuo natural con sus lazos y variantes entre el deseo y la indiferencia. Ella se acerca a la muerte y siente una atracción, él intenta alejarse mientras puede, de esta manera el relato se mueve en una danza impredecible. 

Kukiko se acerca a la muerte y siente una atracción, Kazuo intenta alejarse mientras puede, de esta manera el relato se mueve en una danza impredecible.

En cuanto al género, Martín domina con maestría el arte de la novela japonesa, el virtuosismo del detalle, la contemplación, el uso de los silencios, el tono reflexivo e íntimo, el ritmo pausado, el paisaje. 

El libro está compuesto en su mayoría por pequeñas escenas de diálogo, cada una constituye un clima donde espacio y tiempo se viven como secuencias únicas, con un imagen, un color, un movimiento, una luz y un encuadre determinado, como si se tratara de planos audiovisuales. Entre guiones, también aparecen intervenciones de monólogos internos o de la carta que empieza a trazar Kukiko para Ike. 

Y hablando de cine me gustaría traer al semiólogo francés Christian Metz, cuya teoría se sintetiza en el axioma “No importa lo que se cuenta sino cómo se cuenta”. La novela de Martín en este punto tiene muchas singularidades a la hora de cómo se cuenta, por ejemplo, utiliza una página entera para una sola frase, “yo la entregué a la editorial en la versión original, pero al ver que era el momento en que el papel había aumentado mucho junté todo y la volví a entregar, el editor me respondió que esa fragmentación marcaba el ritmo de la novela, que había que dejarlo así”, me comentó el escritor al respecto. Una decisión acertada que genera un efecto de sentido que no podría imaginarse de otra forma. 

Es un libro de más de trescientas páginas que sostiene una voz armónica y una prosa poética. “A partir de la primera página ya toma la voz el personaje y habla por sí solo” dice el escritor como si se tratara de una especie de magia o de posesión. 

Y en esa cadencia poética que atraviesa todas las páginas de repente el lector se detiene ante la belleza para describir sentimientos y emociones. 

Como cuando sintió placer y dijo: “Fue lo opuesto a un desmayo” “Cada una de nuestras caricias pretendía, en el fondo, dejar una cicatriz”.

O cuando querían presentarle a un joven y rechazó diciendo:  

“Estoy enamorada de otro hombre, y eso para mí significa: “No estoy en tu mismo mundo. Podremos vernos, hablarnos, pero seremos solo espejismos”.

O la síntesis perfecta para definir el poder del lenguaje:

“Intentó quemarse vivo mirando el sol durante todo un día; intentó ahogarse repitiendo durante veinte horas seguidas la palabra mar”.

Ukiyo significa “mundo flotante”, tiene su origen en el período Edo (1603- 1868). Surge a partir del libro de cuentos Ukiyo Monogatari, de Asay Ryoi (1661) y alude a un modo de vivir el presente y de disfrutar los placeres efímeros

También inauguró el movimiento literario Ukiyo-Zoshi y la estética visual Ukiyo-e cuyo  referente es Katsushika Hokusai, autor de La gran Ola de Kanagawa y de las Treinta y seis vistas del Monte Fuji

En contraste con la muerte que atravesó la escritura de la obra, Ukiyo se aferra a la vida. 

Se propone hacer perdurar las burbujas o crear una carta infinita, se arroja a un acto de fe como quien fabrica un antídoto para ganarle al tiempo.

“A partir de ahora me tomaré en serio las burbujas. Me entregaré a ellas con devoción, como un verdadero artista se consagra a su arte”, escribe el personaje, yo escucho la voz del escritor hablando de las palabras.