Últimas noticias | RSS

  • Imagen
    Mauro Ignatti
ENTREVISTA LITERARIA

"La potentada", de Mauro Ignatti: “Una historia de amor entre su hija y su sobrino pero contada por el narrador equivocado”

19 Noviembre 2026

Mauro Ignatti nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, el 27 de febrero de 1975. Es licenciado en Sociología, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Su relación con el arte estuvo ligada al estudio de guitarra, en el género jazz y rock, participando como instrumentista y compositor en diferentes bandas del circuito under de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Cursó la carrera de Música Electroacústica en la Universidad de Quilmes, donde estudió composición y orquestación de música clásica y contemporánea.

Ávido lector, tomó clases de escritura creativa y técnicas de narración en el taller grupal de Cecilia Maugeri y en el de clínica de obra de Mariana Komiseroff. Su cuento “Segunda oportunidad” fue elegido para ser publicado en la antología Cuentos de Buenos Aires, editado en 2024.

Mauro Ignatt  conversó con la Agencia Paco Urondo a propósito de La Potentada, su primera novela publicada por Enero editorial.

AGENCIA PACO URONDO: La potentada combina humor, exceso y una mirada muy filosa sobre los vínculos en contextos de vulnerabilidad. ¿Cómo encontraste ese equilibrio entre lo cómico y lo trágico sin caer en la caricatura?

Mauro Ignatti: Pienso que para que la comedia negra funcione es necesario armar un cóctel de risa, espanto y exageración, y es cierto que la caricaturización es un riesgo constante. Creo que la forma de no caer en esa trampa es complejizando a los personajes a través de los matices, la verosimilitud, la profundidad psicológica, en resumen, haciéndolos lo más humanos y únicos posibles. En la novela, todos tienen contradicciones en la que por momentos son héroes y por momentos villanos, tienen objetivos y deseos. Cada personaje sabe qué quiere y porqué, tiene una estrategia para conseguirlo, un antagonista y acepta las consecuencias de sus actos, y eso genera empatía en el lector. Por eso, ninguno de ellos tiene una función decorativa en el texto, sino que son fuerzas chocando, cediendo y avanzando, y no caricaturas estereotipadas. 

APU: La novela pone en escena una idea de “ascenso social” mínimo pero vital para sus personajes. ¿Qué te interesaba explorar sobre esa tensión entre deseo, supervivencia y clase?

MI: La propuesta de ascenso social mínimo es un tema que atraviesa lo que escribo y no es particular de este texto, y en contra de lo que parece ser, al menos en este género, es un recurso mucho más potente que el de la historia de un personaje que logra un ascenso social meteórico, porque el lector termina preguntándose si es necesaria semejante brutalidad para conseguir tan poco. La exploración apunta a desarrollar el deseo desmedido de ascenso y la convicción del personaje de Elvira de no pertenecer al lugar en el que está. Por eso, la pregunta que cruza el texto es ¿Qué es capaz de hacer ella para lograr ascender socialmente?

Imagen
Novela La potentada

 

APU: Elvira es un personaje potente, incómodo y muy complejo. ¿Cómo fue construir esa figura de madre que quiere ascender a un estatus social a costa de su hija?

MI: A Elvira la empecé a construir hace varios años en un taller grupal de escritura. Inicialmente fue meramente explorativa. El ejercicio era ponerla a interactuar con su hija adolescente en distintas situaciones, sobre todo en contextos de manipulación. Esas escenas generaban en mis compañeros una risa incómoda. Terminé escribiendo unas cien páginas que luego descarté En 2024 el personaje volvió a aparecer, quizá a reclamar esa deuda, y armé una nueva trama que fue la que terminó quedando en la novela. 

Creo que la potencia está en Elvira como narradora en primera persona del presente. Es un narrador y tiempo verbal que permite jugar con la subjetividad del personaje, que no deja de ser solo una mirada del mundo. Siempre digo que la novela podría pensarse como una historia de amor entre su hija y su sobrino pero contada por el narrador equivocado. Probé muchos tipos de narradores, con distintos personajes, en distintos tiempos verbales y focalizaciones, para entender que me aportaba cada uno desde su visión. Claramente me convenció el que terminó quedando: Elvira narrando en primera persona. 

APU: Hay algo muy teatral en la novela: los cuerpos, los diálogos, el exceso, casi como una puesta en escena. ¿Qué influencias (literarias, teatrales o audiovisuales) estuvieron presentes en la escritura?

MI: Si bien leo varios géneros, La conjura de los necios, de Toole me marcó de adolescente. Claramente está en línea con textos como Las primas o, en el género audiovisual, con Esperando la carroza, al menos eso dicen. Lo que la acerca al género teatral o audiovisual, por un lado tiene que ver con que es un texto muy dialogado, y por el otro, los personajes no cuentan sus estrategias o emociones sino que las muestran en acción. En los casos en que explican algo, no suele ser un pensamiento construido, sino lo que está pasando en tiempo real, y eso vuelve al texto más visual. 

APU: La potentada fue finalista de la convocatoria Carthago dentro del programa Orillas Nuevas, con potencial de adaptación audiovisual. ¿Cómo imaginás esta historia en ese otro lenguaje? ¿Cambiaría algo de su intensidad o de sus personajes?

MI: La imagino tanto en formato teatral como audiovisual. Tengo claro que debiera modificar la cronología de las escenas, para acomodar el detonante y los puntos de giro para que el texto se adapte al lenguaje, pero no creo sea necesario modificar la trama. Con respecto a los personajes, no tengo dudas que crecerían aún más en un formato visual. Además, es un texto fácilmente adaptable, debido a que las locaciones, no solo podrían reducirse a tres o cuatro, sino que casi todas son en interiores. 

  • Imagen
    Afiche de El destino de un continente película
ESTADOS UNIDOS EN DEBATE

A 125 años del primer escrito antiimperialista de Manuel Ugarte

21 Julio 2026

Por su vida y trayectoria como por su obra, el poeta, escritor, periodista y militante de la Nación Latinoamericana, Manuel Ugarte (Buenos Aires, 1875- Niza, 1951), es una referencia imprescindible sobre el tema de las relaciones, influencias y conflictos desatados entre Estados Unidos y los demás países del continente.

Las impresiones de Manuel Ugarte sobre EE.UU. y su influencia en la historia de Latinoamérica y el Caribe se pueden encontrar en diferentes libros y artículos publicados a lo largo de su vida como Crónicas de Boulevard (1902)i, El porvenir de América Latinaii (1910), Mi campaña Hispanoamericanaiii (1922), El destino de un continenteiv (1923). También deben considerarse artículos como El peligro yanquiv (1901), Los pueblos del sur ante el imperialismo norteamericanovi(1912), Carta abierta al presidente de los Estados Unidosvii (1913), La Doctrina de Monroeviii (1919), Política colonialix (1922), México, Nicaragua y Panamáx (1927), Nueva épocaxi (1940) y Los fundamentos vitalesxii (1950), entre otros tantos.

Otras fuentes sobre el tema se pueden encontrar en su epistolario (1896-1951)xiii, en donde intercambia cartas referidas a la influencia de Estados Unidos en la región con figuras como Víctor Raúl Haya de la Torre, Augusto César Sandino, Tristán Maroff, Gabriela Mistral, José Vasconcelos, Arturo Orlazábal Quintana, Venustiano Carranza y diferentes representantes diplomáticos de Latinoamérica y el Caribe, con presidentes, secretarios de relaciones exteriores de EEUU, documentos, todos ellos, que se encuentran en el Archivo General de la Naciónxiv.

La primera impresión sobre el peligro yanqui (1901)

Manuel Ugarte escribió el 18 de septiembre de 1901 en Parisxv, el texto titulado: “El peligro yanqui”. El 19 de octubre de 1901 el mismo texto fue publicado por el diario El País de Buenos Aires.

Con esta intervención pública, Ugarte se perfila como “un publicista” de la causa Latinoamericana y al mismo tiempo, como uno de los principales difusores de los peligros que suponen las políticas exteriores norteamericanas para la región. En realidad, él ya había observado este riesgo en un viaje que realizado a los Estados Unidos un año antes.

Yo imaginaba, ingenuamente que la ambición de esta gran nación se limitaba a levantar dentro de las fronteras la más alta torre de poderío, deseo legítimo y encomiable de todos los pueblos, y nunca había pasado por mi mente la idea de que ese esplendor nacional pudiera resultar peligroso para mi patria o para las naciones que, por la sangre y el origen, son hermanas de mi patria, dentro de la política del Continente. Al confesar esto, confieso que no me había detenido nunca en meditar sobre la marcha de los imperialismos en la historia. Pero leyendo un libro sobre la política del país, encontré un día citada la frase del senador Preston, en 1838: “La bandera estrellada flotará sobre toda la América Latina, hasta tierra del fuego, único límite que reconoce la ambición de nuestra raza.xvi

Más adelante, Ugarte agrega:

Si un hombre de responsabilidad hubiera tenido la fantasía de pronunciar realmente esas palabras –me dije- nuestros países del Sur se habrían levantado en seguida en una protesta unánime. Sin embargo, la afirmación era exacta y los políticos de América Latina la habían dejado pasar en silencio, deslumbrados por sus míseras reyertas interiores, por sus pueriles pleitos de frontera, por su pequeña vida, en fin, generadora de la decadencia y del eclipse de nuestra situación en el Nuevo Mundo. A partir de ese momento, dejando de lado las preocupaciones líricas, leí con especial interés cuanto se refería al asunto. ¿Era acaso posible dormitar en la blanda literatura, cuando se ponía en tela de juicio el porvenir y la existencia misma de nuestro conjunto?xvii

En el artículo “El peligro yanqui” de 1901, Ugarte elabora un recorrido por una serie de temas, uno de ellos se relaciona con las impresiones optimistas sobre Estados Unidos que el observa en otros autores, escritores y pensadores latinoamericanos.

Las trampas del “país a emular” y los peligros del optimismo latino hacia los anglosajones

Dice Ugarte:

Hay optimistas que se niegan a admitir la posibilidad de un choque de intereses entre la América anglosajona y la latina. Según ellos, las repúblicas sudamericanas no tienen nada que temer y a pesar de lo ocurrido en Cuba, persisten en afirmar que los Estados Unidos son la mejor garantía de nuestra independencia.xviii

En otro texto agrega:

La prodigiosa fuerza de atracción y de asimilación de los Estados Unidos está basada, sobre todo, en las posibilidades (u “oportunidades”, como allí se llama) de prosperidad y de acción que ese país ofrece a los individuos. La abundancia de empresas, el buen gobierno, los métodos nuevos, la multiforme flexibilidad de la vida y la prosperidad maravillosa, abren campo a todas las iniciativas. Alcanzado el éxito, éste sería motivo, suficiente para retener al recién llegado por agradecimiento y por orgullo, aunque no surgiera, dominándole todo el contagio de la soberbia que está en la atmósfera. Algunos hispanoamericanos que emigran de repúblicas pequeñas, empujados por discordias políticas, y logran labrarse una pasable situación en las urbes populosas del Norte, se desnacionalizan también, llevando la obcecación en algunos casos al extremo de encontrar explicables hasta los atentados cometidos contra su propio país.xix

Según Manuel Ugarte, las trampas del “país a emular” por parte de los latinos se relacionan con una combinación de impresiones superficiales, influencia de una atmósfera en donde una sociedad con absoluta autoestima por “el éxito” de su experiencia histórica contagia al visitante, más el efecto de lo que él llama la desnacionalización del emigrado latino.

Considero significativa esta apreciación de Ugarte porque logra demostrar la complejidad del fenómeno, encadenando elementos vinculados con lo psicológico pero también con el olvido, la memoria y la tradición nacional, en definitiva, con el sistema educativo imperante en los países latinos.

Para Manuel Ugarte la idea de Patria y Nación que se estableció como oficial, desde el Estado y sus instituciones, principalmente educativas, no se cimentaron en los hechos históricos, sociales y culturales de las sociedades latinoamericanas sino en la negación de su realidad concreta, como resultado de la matriz iluminista trabajada en el capítulo anterior.

Para esa concepción eurocéntrica tanto la prexistencia de los pueblos americanos y como el pasado colonial que reivindica Manuel Ugarte, significaban un obstáculo al progreso irremediable de la sociedad blanca, el capital extranjero con su modernidad de puertos, ferrocarriles, bancos y empresas extractoras de recursos naturales.

Al mismo tiempo observo que Manuel Ugarte cuando hace alusión al optimismo latino respecto del país sajón, alude a lo que él llama: “el carácter latino”, que por ser demasiado entusiasta y violento, solo percibe lo inmediato. Vale decir, no puede proyectar o plantearse las consecuencias de ciertas políticas norteamericanas a futuro, algo que sí Ugarte puede encontrar, por ejemplo, en las lecturas que encuentra en los diarios de Francia. ¿Qué observa en estos diarios? Ugarte encuentra que el diario Le Martin de París, en relación a la anunciada intervención de Estados Unidos en el conflicto de Venezuela con Colombia, afirma que la palabra “conversación” debería traducirse en el istmo americano, por grabbing o land grabbing, cuyo significado es expoliación. Sobre estos diarios dice Ugarte: “suponen que los Estados Unidos sólo esperan un pretexto para intervenir en esa región sonando renovar lo que hicieron en México”.xx

Me interesa en este punto demostrar que en diferentes textos Manuel Ugarte analiza la historia de los Estados Unidos centrando su atención en la independencia, el desarrollo industrial y la expansión imperial.

En un somero recorrido por las lecturas de Manuel Ugarte sobre los Estados Unidos observo una serie de nociones e ideas que pueden servir para comprender nuestra propia historia, como así también, pueden ser útiles para desentrañar los nudos u obstáculos del presente en la región.

En primer lugar, lejos de los enfoques plagados de moralinas escritos por intelectuales progresistas abstractos, en donde los Estados Unidos son catalogados como un país guerrero, diabólico y tirano que irrumpe sobre las demás regiones americanas, bonachonas, ingenuas y pacifistas, observo en Manuel Ugarte otro tipo de lecturas.

¿Por qué afirmo esto? Porque cuando Ugarte en sus textos busca comprender las razones del avance norteamericano, encuentra que esas razones son internas. Habla de las rencillas intestinas, de egoísmos de “patria chica”, falta de instrucción de historia latinoamericana, de carencia de patriotismo, de inexistencia total de una perspectiva geopolítica de parte de los gobiernos al sur del Rio Colorado. También habla de economía, de industrias nacionales y de control y nacionalización de los recursos naturales.

En fin, Manuel Ugarte habla de integración, que en su concepción, no es más que pensar la Nación como un colectivo, pero no como un colectivo volátil conectado en torno a ideas, pensamientos, vale decir, no es un colectivo invertebrado (como a veces se postula desde el progresismo) sino que es un colectivo vivo, en donde las partes que lo integran (sus habitantes) se expresan accionando en diferentes agrupaciones que esas mismas partes constituyen (Sindicatos, instituciones Gubernamentales vinculadas con el trabajo y la producción, agrupaciones, uniones nacionales y nuestro americanas). En esa Nación pensada por Manuel Ugarte el Estado por sí sólo no alcanza. El Estado latinoamericano y caribeño que pretenda “bastarse por sí mismo” necesariamente debe vincularse con los demás Estados de la región.

Esta posición en Ugarte no es un mero llamado a la hermandad sino una condición inevitable para garantizar la soberanía y la integridad nacional. De allí el ejemplo de las trece colonias norteamericanas y su unión, su aglomeración en un gran Estado en el que radica su poderío postrero.

En ese sentido, para Manuel Ugarte hablar de Nación es hablar de Nación latinoamericana, ya que nuestra realidad histórica, geopolítica, económica, hace imposible pensarlo de otra manera. Ahora bien, ¿es imposible pensar en una integración? ¿Se puede proyectar una misma Nación para Latinoamérica y el Caribe? Los últimos veinte años nos han demostrado que no es irrealizable.

No es casualidad que Manuel Ugarte vuelva a ser un autor leído en estos tiempos. Hacia finales del siglo XX y principios del XXI, diferentes problemas en los centros hegemónicos posibilitaron la emergencia de nuevos movimientos nacionales y populares en América Latina. Estos reimpulsaron los procesos de integración con nuevas organizaciones regionales (UNASUR, CELAC) y la revitalización de otras ya existentes (MERCOSUR). Los gobiernos de Argentina, Brasil, Venezuela (acompañados por Uruguay y Paraguay), Bolivia y Ecuador se constituyeron como un eje desde el cual se proyectaron planes productivos integrados, y la idea de Manuel Ugarte de “bastarnos por nosotros mismos” parecía ponerse en marcha de una vez y para siempre.

La situación cambio en los últimos años, pero en algunos países de la región las posibilidades de volver a motorizar los procesos de integración siguen en marca (Bolivia, México, Venezuela, Uruguay, Cuba, Nicaragua) en otros, si bien han sido derrotadas las fuerzas política que propiciaban la integración, estas ocupan un lugar preponderante en la oposición (Ecuador, Argentina, Brasil).

En definitiva, hoy, a 125 años del primer escrito antiimperialista publicado por Manuel Ugarte, pensar en la integración de las naciones de América Latina y el Caribe sigue siendo posible.

i Ugarte, Manuel, Crónicas de boulevard [1902], Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2010.

iiUgarte, Manuel, El porvenir de América Latina [1910], Remedios de Escalada, EdUNLa, 2015.

iii Ugarte, Manuel, Mí campaña Hispanoamericana [1922], Buenos Aires, Punto de encuentro, 2014.

iv Ugarte, Manuel, El destino de un continente [1923], Ediciones de la Patria Grande, Buenos Aires, 1962.

vDiario El país, Buenos Aires, 19 de octubre de 1901. Re publicado en Ugarte, Manuel, La Nación Latinoamericana, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978, pp. 65-70.

viConferencia pronunciada en la Universidad de Columbia de Nueva York el 9 de julio de 1912. Re publicado en Ugarte, Manuel, Mi campaña hispanoamericana [1922], Buenos Aires, Editorial Punto de Encuentro, pp. 55-67.

vii Artículo publicado en el diario El Universal de México en 1919. Re publicado en Ugarte, Manuel, La Patria Grande, Berlin-Madrid, Editora Internacional, 1922.

viii En: Ugarte, Manuel, La Patria Grande, Berlin-Madrid, Editora Internacional, 1922.

ix En: Ugarte, Manuel, El destino de un continente [1923], Ediciones de la Patria Grande, Buenos Aires, 1962.

x Diario Critica, Buenos Aires, 21-01-1927. Re publicado en Ugarte, Manuel, La Nación Latinoamericana, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978, pp. 109-110.

xi Manuscrito de Manuel Ugarte, escrito en Chile, inédito, recuperado por Norberto Galasso en Ugarte, Manuel,, La Nación Latinoamericana, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978, pp. 119-120.

xii En: Ugarte, Manuel, La reconstrucción de Hispanoamérica [obra póstuma editada con manuscritos de Manuel Ugarte], Buenos Aires, Coyoacán, 1961.

xiii Epistolario de Manuel Ugarte (Selección), Buenos Aires, Archivo General de la Nación, 1996.

xiv Archivo General de la Nación, colecciones particulares Sala VII, Archivo Manuel Ugarte (1896-1961).

xv El principal biógrafo de Manuel Ugarte, Norberto Galasso, así lo afirma en la selección de textos realizada para la Biblioteca Ayacucho, en Ugarte, Manuel, La Nación Latinoamericana, Caracas, 1978, p. 70.

xvi Ugarte, Manuel, El destino de un continente [1923], op, cit, p. 13.

xviiIbídem.

xviiiUgarte, Manuel, “El peligro yanqui”, Diario El país, Buenos Aires, 19 de octubre de 1901. Re publicado en Ugarte, Manuel,, La Nación Latinoamericana, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978, p.65.

xixUgarte, Manuel, El destino de un continente [1923], op., cit., p. 25.

xx Ídem.

  • Imagen

Estados Unidos, hegemonía cultural e identidad latinoamericana

21 Julio 2026

A 250 años de la independencia de Estados Unidos, la fecha puede ser una oportunidad para pensar algo más que la historia de una nación: la manera en que ese país logró convertirse en una referencia cultural global, el punto de que muchas veces aprendimos a mirar el mundo desde sus propios símbolos.

La influencia estadounidense no se explica únicamente por su poder económico, militar o tecnológico. También se construyó a través de una enorme capacidad de producir símbolos, relatos e imaginarios que atraviesan la vida cotidiana de millones de personas.

Para gran parte de las generaciones nacidas desde finales del siglo XX, Estados Unidos no fue solamente un país extranjero: fue un paisaje cultural permanente.

Hollywood, las series, la música pop, las marcas, los videojuegos, las redes sociales y la tecnología construyeron una familiaridad particular con una sociedad que muchas veces conocemos más a través de sus ficciones que de su propia historia.

Muchas personas pueden reconocer ciudades, personajes y acontecimientos de una realidad geográficamente distante antes incluso de acercarse a procesos históricos fundamentales de su propio continente.

Esto no responde simplemente a decisiones individuales, sino también a una circulación desigual de relatos culturales y a una capacidad muy distinta de producir y difundir imaginarios a escala global.

El problema no es si está bien o mal conocer Estados Unidos. Conocer otras culturas, aprender idiomas y dialogar con el mundo siempre fue importante.

La cuestión aparece cuando ese intercambio deja de ser diálogo y se transforma en una relación desigual: cuando una cultura se presenta como universal y las demás quedan reducidas a expresiones locales o particulares. En ese sentido, la cultura también es una forma de poder.

Como señaló Antonio Gramsci al analizar el concepto de hegemonía, las sociedades no se sostienen solamente por la fuerza, sino también por la capacidad de construir sentidos comunes.

Estados Unidos logró instalar muchas de sus propias referencias culturales como si fueran parte natural de una cultura global. Sus formas de vida, sus valores y sus relatos nacionales muchas veces aparecen como sinónimo de modernidad.

Este proceso no significa que exista una cultura única o completamente dominante, sino que algunas sociedades poseen una capacidad mucho mayor para difundir sus propios relatos, convertirlos en referencias compartidas e incluso presentarlos como si fueran universales.

Un ejemplo cotidiano está en el idioma. Aprender inglés se convirtió en una necesidad prácticamente incuestionable para integrarse al mundo laboral, académico y tecnológico. Y efectivamente lo es.

Pero esa situación también muestra una paradoja: a lo largo de la historia, determinadas lenguas extranjeras fueron asociadas al conocimiento, la cultura y el progreso.

Durante mucho tiempo, el francés ocupó ese lugar como lengua de prestigio cultural y académico en buena parte de América Latina.

Más adelante, el inglés fue adquiriendo esa centralidad, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX, acompañado por la expansión económica, tecnológica y cultural de Estados Unidos.

La cuestión aparece cuando esa apertura se construye desde una jerarquía donde algunas lenguas representan modernidad y futuro, mientras otras quedan relegadas.

En nuestro continente, muchas lenguas propias fueron históricamente relegadas o asociadas solo a lo popular, lo rural o directamente etiquetadas como “atrasadas”.

El guaraní en Paraguay constituye un ejemplo entre tantos, pero no es un caso aislado: numerosas lenguas de los pueblos originarios continúan enfrentando procesos de invisibilización pese a formar parte fundamental de la historia y de la identidad de la región.

El lenguaje también construye imaginarios. Durante siglos, América fue un continente diverso y múltiple. Sin embargo, en el uso cotidiano muchas veces “americano” pasó a funcionar como sinónimo de estadounidense.

La palabra misma refleja una disputa simbólica: un país particular logro apropiarse de un nombre que pertenece a todo un continente.

La globalización de los años noventa, especialmente después de la caída del Muro de Berlín y la expansión del pensamiento neoliberal, reforzó una idea de mundo donde las fronteras parecían perder importancia y donde la integración global aparecía como el destino inevitable de la humanidad.

Sin embargo, aquella globalización también produjo tensiones. Mientras se prometía un mundo más conectado, muchas sociedades comenzaron a experimentar una pérdida de referencias propias

La figura del “ciudadano global” podría significar apertura y encuentro entre culturas, pero también puede convertirse en una identidad vacía, desligada de la historia, del territorio y de la memoria.

La respuesta a este problema no debería ser un nacionalismo cerrado ni un rechazo al intercambio cultural. América Latina no está aislada del mundo, forma parte de él.

Sus sociedades siempre estuvieron atravesadas por procesos globales y su historia no puede pensarse al margen de ellos. Pero una sociedad abierta al mundo no debería significar una sociedad que abandona su propia mirada.

A 250 años de la independencia estadounidense, quizás la pregunta más interesante no sea cuánto conocemos sobre Estados Unidos, sino por qué a veces conocemos más al norte que al nosotros mismos. Pensar desde el Sur Global no implica negar los aportes de otras culturas, sino preguntarse desde dónde miramos el mundo.

Como señalaba Methol Ferré, el desafío de la integración sudamericana era que nuestros países pudieran “ser actores y no coro de la historia”. Capaz ese sea uno de los desafíos de nuestro tiempo

  • Imagen
    Eduarda Mansilla
    Eduarda Mansilla
ESTADOS UNIDOS EN DEBATE

Eduarda Mansilla: los relatos de una señora porteña en la “Yankeeland” de la Guerra de Secesión (1861 - 1865)

21 Julio 2026

Durante el s. XIX cuando en Argentina los diferentes intelectuales, hombres, pensaban su ideal de nación, algunas mujeres, sobre todo la de las grandes familias - por sus posibilidades a formarse-, buscaban los medios “apropiados” a su condición de mujeres y señoras, para infiltrar de forma sutil y enmascarada sus perspectivas sobre los acontecimientos de la época y sobre la joven nación.

Muchas de estas mujeres han sido invisibilizadas y olvidadas, por ende, no han sido estudiadas por los intelectuales del s.XX , quizás por no tener herramientas para el análisis historiográfico de la mujer, buscando nuevos métodos de estudios y haciendo análisis propios a las intervenciones intelectuales, no institucionalizadas, que nos han dejado las mujeres en la época.  Podemos pensar que dicha  omisión se debió a querer estudiar el pensamiento de las mujeres de la misma forma que el de los hombres, cuando bien sabemos que la de estos últimos ya estaban institucionalizadas y bien marcadas, mientras que la mujeres debían buscar otros medios para poder plasmar sus ideas, sin olvidar la posición que ocupaban. Más allá de esta invisibilización histórica, esto no quiere decir que no exista un pensamiento femenino sobre la conformación de la nación y los debates que se estaban llevando a cabo en la época, aunque haya sido de forma enmascarada recurriendo a la literatura, artículos, cartas o registros de sus viajes. 

Un claro ejemplo de esto fue Eduarda Mansilla, quien siendo la sobrina de Juan Manuel de Rosas, hermana de Lucio V. Mansilla y esposa del político, Manuel Rafael García Aguirre, pudo despojarse de todos estos hombres y ganar su propio nombre y respeto entre los intelectuales contemporáneos, siendo su pensamiento muy influyente en la opinión pública porteña.

Esta gran intelectual, ante todo, argentina, porque ella misma se encargó en sus escritos de eternizar ese amor por su patria, fue pionera en la publicación de literatura. En primer lugar lo hizo bajo el seudónimo “Daniel” en sus dos primeras obras; y luego ya firmando con su nombre completo y apellido de casada, fue la primera argentina en publicar en un diario francés, para los franceses en su novela, “Pablo ou la vie dans las Pampas”. Allí la intelectual se encargó de romper con todas las dicotomías que los hombres intelectuales de nuestro país habían marcado por esos años como “civilización/barbarie”; “campo, campaña/ciudad”; “Interior /Buenos Aires” “Europa/Latinoamérica”. Incluso en su obra “Recuerdos de un Viaje”, el libro que nos interesa remarcar en este trabajo, la autora es fuertemente crítica en la apropiación de los estadounidenses en el término “americanos” para referirse a ellos y dejarnos al resto del continente relegados al uso general de “hispanoamericanos”, como si nosotros no hubiéramos construido, también, a este continente. 

Raza que se da á sí misma el nombre de Americana, y no consiente en que los Latinos, que hemos formado también nuestro mundo, en este hemisferio, nos llamemos sino Hispano americanos. Intolerantes y orgullosos, como severos puritanos, los hijos de la Union no creen sino en sí mismos, y ni siquiera dan fe, ni hacen justicia, al progreso real de nuestras Repúblicas. Nosotros les llamamos, con cierta candidez, hermanos del Norte; y ellos, hasta ignoran nuestra existencia política y social”. (pág. 60, Mansilla de García, E. (1882). Recuerdos de viaje)

En los Recuerdos de un Viaje, escrito por Eduarda en 1882, la autora relata lo que ha observado analíticamente, como si se tratase de un trabajo etnográfico. Este viaje a los Estados Unidos  Eduarda lo realizó un poco antes de iniciada la Guerra de Secesión, cuando en 1860 su esposo es enviado a este país para hacer una investigación de la justicia estadounidense. En este relato que hace años posteriores, no se va a ver una observadora pasiva, sino que ella es tajante en su pensamiento y no tiene una mirada idealizada sobre el país, que muchos argentinos, buscaban replicar. Incluso, desde el inicio de su trabajo, podemos observar cómo la autora va a ser muy descriptiva en la incomodidad que le ocasionaron las costumbres de aquel país y cómo deseaba irse rápido de muchas ciudades que le tocaba visitar.

Mansilla analiza críticamente las contradicciones del estadounidense, conflictos internos, estrategias políticas, el desarrollo económico mercantilista, el rol de las mujeres, la arquitectura del país.

Además, Eduarda no va a tener tapujos en posicionarse de un lado en la guerra civil norteamericana, claramente que va a utilizar una estrategia literaria para poder posicionarse con delicadeza, con el decoro de una señora de su época, y será entonces, desde sus buenos modales desde donde Mansilla se permite opinar y posicionarse en el conflicto entre el Norte y el Sur de Estados Unidos. 

En este conflicto, Eduarda va a posicionarse con el sur, en muchos capítulos de los Recuerdos de un Viaje, la autora va a mostrarse alejada de la industrialización, el mercantilismo que observaba en el norte del país, sintiendo más cercana e identificada, con el sur agrario, estanciero, con tradiciones patricias, donde refleja los valores tradicionales. Incluso, siendo totalmente conflictivo este posicionamiento, ya que el sur era el esclavista y el norte pujaba por la abolición de la esclavitud. En este caso, Eduarda sugiere que no le parecía del todo sincero esta postura y que el norte estadounidense solamente iba a utilizar a los negros americanos estratégicamente para la destrucción del sur,  y luego dejarlos solos, como ya lo había hecho con “los dueños de la tierra”, así llamaba a los indios norteamericanos, utilizando nuevamente, su posición de mujer para encubrir su posicionamiento y manifestar pena por su pérdida.

 “Pobre Sud! Á pesar de sus faltas, del látigo cruento con que azotaba las espaldas de sus negros, era simpático. Lo compadezco y le dedico aquí un latido de mi corazón femenino” (página, 60, Mansilla de García, E. (1882). Recuerdos de viaje)

En cuanto a la sociedad y política estadounidense la autora marca que es una de los países más conservadores del mundo, seguida por su madre patria Inglaterra, y señala la vanidad del americano estadounidense, diciendo que el amor que posee el nortamericano sobre su patria se compone más de esta vanidad que de amor. (pág 74, Mansilla de García, E. (1882). Recuerdos de viaje)

Otra de las cuestiones de importancia para Eduarda Mansilla era la educación de la mujer, ya lo había expresado en otras de sus obras y esta no fue la excepción, en todo su desarrollo la autora va a dejar bien marcado su pensamiento sobre el comportamiento con poco decoro de las mujeres norteamericanas y va a ser fuertemente crítica en esto, en la falta de educación y diplomacia. 

Pero a su vez, va a mirar con admiración la conquista de las mujeres estadounidenses en cuestiones laborales pero no va a entender su búsqueda de emancipación femenina, con la influencia que tienen en la actividad pública. 

La mujer influye en la cosa pública por medios que llamaré psicológicos é indirectos. En el periodismo, véseles de frente un puesto que nada de anti- femenino tiene (...)

(...) Las mujeres tienen un medio honrado é intelectual para ganar su vida: y se emancipan así de la cruel servidumbre de la aguja. Servidumbre terrible desde la invención de la máquina de coser”. (páginas 114 . 115, Mansilla de García, E. (1882). Recuerdos de viaje)

Por último, no en los Recuerdos de un Viaje, pero sí en una carta que Eduarda escribe a uno de sus hermanos y que es publicada en un diario porteño, la autora hace hincapié en lo religioso y escribe una crítica contundente a los liberales de la época, quienes iban contra la religión dentro del Estado y es tajante en su opinión de que en esto sí deberíamos observar a Estados Unidos que podemos ver el claro ejemplo de cómo el Estado puede coexistir perfectamente con la religión sin problemas, que eso no impedía el desarrollo de la misma. Incluso, marca su deseo porque esta religión sea, aunque no necesariamente una, la católica ya que es la que corresponde a la tradición anterior de nuestra patria y la que los padres les han dado a conocer.

Se me figura que nuestros pensadores y políticos argentinos descuidan por demas un elemento social y político que nuestro modelo los americanos del Norte cultivan con especial ahinco. (...) No estoy de acuerdo con aquellos que quieren que la República no tenga religion del Estado, si bien en ésto difiero con persona que me es muy querida y cuya opinión respeto⁴⁸. (...)

(..)Antes lo dije, en los Estados Unidos vemos el catolicismo marchar á la par con las demas sectas cristianas, sin que por eso peligren allí ni las libertades políticas, ni el espíritu de progreso, las ciencias y las artes siguen el impulso que les imprimen la prosperidad nacional. El catolicismo es allí, lo que debe ser entre nosotros, una base para la moral, una pauta, una pendiente suave sin la cual no es posible formar naciones grandes y sobre todo naciones libres. Dicen los liberales de pacotilla, esos arengadores de feria, que el catolicismo conduce fatalmente al despotismo y olvidan que nada facilita y encamina á la opresion como la anarquía. Los incrédulos son ateos, los ateos son materialistas y los materialistas no creen, no comprenden, sino el bienestar personal, el goce del yo; dadles pan y circo⁵¹ y ya os llameis César ó Napoleon los tendreis contentos. (...)”.

Boulogne Sur Mer, Agosto 28 de 1873.  (1873, Número 37, Diario El Americano)

Este fue un breve resumen de lo enriquecedora que es la obra de la intelectual Eduarda Mansilla, muchas veces olvidada, y recuperada recién en 1994.  Esta mujer con sus textos literarios y este relato exquisito que hace de la Estados Unidos, que ha podido observar en su privilegio de señora, en los lugares más importantes de la política norteamericana, nos da una perspectiva femenina porteña de la época sobre el imperio norteamericano que estaba emergiendo en una disputa civil interna, dándonos una Eduarda mucho más suelta en su opinión y observación, pudiendo tener un panorama general de lo que se estaba constituyendo políticamente, económicamente y socialmente en el país del norte del continente. La autora se despoja de idealizaciones, incluso muchas veces siendo contundente en su crítica, utiliza el decoro femenino para permitirse ciertas indulgencias y hace un análisis exhaustivo del periodo, marcando también cuáles son sus pensamientos. Es totalmente relevante tener en  cuenta este tipo de lectura y recuperar  a una autora que no se queda por debajo de ningún autor que haya escrito en la época sobre viajes y la observación directa de la cultura que visitaba.

  • Imagen
    Soluciones para viajeros
    Soluciones para viajeros
TURISMO

Viajar con o sin seguro de viaje internacional: qué cambia realmente

21 Julio 2026

Antes de hacer las valijas, muchos viajeros se preguntan si vale la pena pagar por una cobertura adicional o si conviene arriesgarse sin ella. Contratar un seguro de viaje internacional puede ser la diferencia entre resolver un imprevisto en minutos o enfrentar una crisis económica y logística en un país que no es el propio. En esta nota comparamos ambos escenarios para que puedas decidir con información concreta.

El escenario sin cobertura

Viajar sin seguro no significa necesariamente que algo vaya a salir mal, pero sí implica asumir todo el riesgo por cuenta propia. Si aparece un problema de salud, un vuelo cancelado o la pérdida de equipaje, la persona viajera tiene que resolverlo con sus propios recursos, sin ningún tipo de respaldo económico ni asistencia operativa.

En destinos donde la salud pública no es gratuita para extranjeros, como buena parte de Europa, Estados Unidos o Canadá, una consulta médica de urgencia puede costar varios cientos de dólares, y una internación puede superar fácilmente los diez mil. A eso se suma el idioma: sin nadie que coordine la atención, encontrar un centro médico, entender la facturación o gestionar el traslado se vuelve mucho más complicado.

Además del aspecto médico, cualquier otro contratiempo queda enteramente en manos del viajero. Reclamar por un vuelo cancelado, denunciar un robo o gestionar la pérdida de documentación implica lidiar con procesos administrativos en un idioma ajeno, sin nadie que oriente los pasos a seguir ni que acompañe la resolución del problema.

El escenario con cobertura

Con un seguro contratado, el panorama cambia por completo. Ante una emergencia médica, existe una central de asistencia disponible las 24 horas que coordina la atención, deriva a un profesional o centro de salud y, en la mayoría de los casos, gestiona el pago directo sin que el viajero tenga que adelantar dinero.

Lo mismo ocurre con otros imprevistos habituales: demoras o cancelaciones de vuelos, pérdida de equipaje, robo de documentación o la necesidad de un regreso anticipado por una emergencia familiar. En todos esos casos, contar con una póliza activa implica tener un canal de contacto y un proceso definido, en lugar de tener que improvisar una solución en un idioma y un sistema que no se conocen.

Esta diferencia se nota especialmente en los primeros minutos de una emergencia, cuando la urgencia y el desconocimiento del entorno pueden generar decisiones apresuradas. Tener una central de asistencia disponible reduce esa incertidumbre inicial y ordena los pasos a seguir.

Qué factores conviene tener en cuenta antes de contratar

No todas las coberturas son iguales, y comparar antes de contratar es tan importante como decidir si contratar o no. Algunos puntos a revisar antes de elegir una póliza:

  • Monto de cobertura médica: verificá que sea acorde al costo de salud del país de destino.
  • Cobertura de preexistencias: si tenés alguna condición médica previa, confirmá si está incluida.
  • Actividades específicas: deportes de aventura, esquí o buceo suelen requerir coberturas adicionales.
  • Duración del viaje: algunas pólizas tienen límites de días que conviene revisar si el viaje es largo.
  • Exclusiones: leer la letra chica evita sorpresas al momento de necesitar la asistencia.

Revisar estos puntos antes de viajar evita descubrir, en medio de una emergencia, que determinada situación no estaba cubierta o que el monto asignado no alcanza para resolver el problema.

Casos donde la diferencia se nota más

La comparación entre viajar con o sin seguro se vuelve más evidente en ciertos contextos. Los viajes a países con sistemas de salud costosos, los viajes familiares con niños o adultos mayores, los destinos con actividades de riesgo y los viajes largos o de varios países son los casos donde no contar con cobertura implica mayor exposición.

En cambio, en viajes cortos y de bajo riesgo la diferencia económica entre ambas opciones puede parecer menor. Aun así, el respaldo ante un imprevisto sigue siendo el mismo: nadie puede anticipar con certeza si va a necesitar asistencia médica, aunque el viaje sea de pocos días.

Una decisión que conviene tomar antes de viajar

Elegí tu próximo destino y compará el costo de una cobertura frente al riesgo de afrontar solo un imprevisto en el exterior. Muchas veces la diferencia no está en el precio de la póliza, sino en la tranquilidad de tener quién responda ante una emergencia y en la certeza de no tener que resolver todo sin ayuda, lejos de casa.

 

Viajar sin seguro no significa necesariamente que algo vaya a salir mal, pero sí implica asumir todo el riesgo por cuenta propia. Si aparece un problema de salud, un vuelo cancelado o la pérdida de equipaje, la persona viajera tiene que resolverlo con sus propios recursos, sin ningún tipo de respaldo económico ni asistencia operativa.
  • Imagen
    Sí Cambio

Sí, cambio: una anti-película de detectives

21 Julio 2026

Tras su paso por festivales, este viernes 23 de julio por la noche se estrena Sí, cambio en el Cine Gaumont, ópera prima de Juan Morgenfeld. La imagen de un detective que hace tiempo frente al edificio de un sospechoso dio paso a una comedia que escapa a las reglas del género, tiene mucho diálogo improvisado y fue llevada a cabo en apenas seis jornadas de filmación. Una “anti película” que nada tiene que envidiarles a otras de mayor escala.

Carla (Tamara Leschner), cuyo nombre clave es “Santoja”, es una treintañera que trabaja como detective privada y pasa sus días haciendo guardia a un sospechoso que casi nunca ve y acatando órdenes que su jefe (Horacio Marassi) le da por handy. Si bien intenta avanzar con el caso, en paralelo revisa sus vínculos personales -como el que tiene con su madre (Liliana Iglesia)-, pero la aparición inesperada de Alicia (María Villar), una vecina de la zona fanática de los policiales nórdicos, altera su rutina y el curso de la investigación.  

No es la típica representación del género, hay una vuelta de tuerca nacional. No avanza a partir de certezas, sino que invierte las convenciones, más allá de sostener la pesquisa hasta el final. De esa manera, Morgenfeld, director y guionista, nos presenta una comedia atravesada por tiempos muertos, el absurdo cotidiano y la producción independiente. Con un ritmo pausado, que oscila entre ser su mayor fortaleza y cierta solemnidad estática, construye un universo íntimo alrededor de la protagonista, con la cual resulta difícil empatizar y a quien conocemos, sobre todo, a través de las personas que la rodean. 

La dupla protagonista, que destaca por su química, hace avanzar la historia y la emparenta al subgénero “buddy movie” -o película de amigos o hermanos-, en la que, por diversos momentos, una de las partes pone más entusiasmo que la otra en dicha unión. En ese sentido, puede dialogar con Tiempo de valientes, de Damián Szifron. Es una comedia que juega con ese oficio que parece de otra época, apoyada en sus silencios y sus pausas, con un tono más parco, al estilo de Martín Rejtman, dando lugar a la simpleza.

Según el propio Morgenfeld, Sí, cambio tuvo dos grandes inspiraciones. Por un lado, Matías Szulanski, productor con quien viene compartiendo proyectos alrededor de una forma particular de hacer cine: poco presupuesto, en pocas jornadas y buscando siempre la mejor película posible. Por otro lado, El custodio, de Rodrigo Moreno, cuya influencia es más bien narrativa, dado que busca que aquellos tiempos muertos que la mayoría suele despreciar sean llevados al extremo para conformar, de algún modo, un gran tiempo muerto narrativo.

El otro factor a profundizar es su esquema de producción y filmación en las mencionadas escasas seis jornadas. Morgenfeld se inscribe en una corriente del cine argentino independiente reciente que parece encontrar su identidad narrativa en la economía de recursos, la flexibilidad de la puesta en escena y, a partir de ambas, la asunción de riesgos. El guion ya nace sabiendo locaciones, tiempos y posibilidades, según lo plantea el propio director y guionista. La restricción como forma de producción, antes que como limitación. No un obstáculo sino un punto de partida. El desafío, con pocos planos y movimientos de cámara, es que la libertad creativa sea la principal herramienta de la narración. 

Con todo, Juan Morgenfeld, quien fuera responsable de los guiones de Cuento de verano, En el cine, y Las reglas del juego, todas estrenadas el año pasado, nos trae una propuesta que busca salir de las convencionalidades y que, por lo tanto, resulta novedosa. No pretende ser algo que no es. “Cuando una película es independiente, cada persona es indispensable”, resaltó durante su estreno. El cine nacional necesita de más opciones valientes en su narrativa, más aún en un momento como el que atraviesa. Sí, cambio llegará a salas nacionales el 23 de julio en el Cine Gaumont, el viernes a las 21:30hs.

URL de Video remoto
  • Imagen
    FRAZADAZO

Organizaciones sociales convocan a un Frazadazo para reclamar políticas públicas para las personas en situación de calle

21 Julio 2026

El próximo jueves 23 de julio, organizaciones sociales, comunitarias, religiosas, organismos de derechos humanos, sindicatos y espacios políticos realizarán un nuevo Frazadazo para visibilizar la grave situación que atraviesan miles de personas que viven en la calle y exigir respuestas urgentes por parte del Gobierno de la Ciudad y del Gobierno Nacional.

La convocatoria comenzará a las 17 horas en Av de Mayo y 9 de julio, desde donde se marchará hacia Plaza de Mayo. A las 19 horas se realizará una olla popular destinada a las personas en situación de calle y, durante toda la jornada, se recibirán donaciones de frazadas y abrigo para afrontar las bajas temperaturas.

Las organizaciones convocantes denuncian que las políticas de ajuste impulsadas por los gobiernos de Javier Milei y Jorge Macri profundizan la exclusión social, mientras crece la cantidad de personas en situación de calle y se debilitan las políticas públicas destinadas a garantizar sus derechos. A esto se suma el hostigamiento y la persecución hacia las organizaciones sociales, comunitarias y religiosas que, de manera solidaria, acompañan todos los días a las personas en situación de calle. Mediante controles arbitrarios, contravenciones e intentos de sanción, se busca coercionar y desalentar el trabajo de quienes sostienen un plato de comida, un abrigo y una red de contención allí donde el Estado no llega.

Detrás de cada número hay personas. Y las personas que el Estado no cuenta, muchas veces tampoco las ve, ni las asiste.

Mientras el Gobierno de la Ciudad registró 5.176 personas en situación de calle en noviembre de 2025, el 3° Censo Popular de Personas en Situación de Calle, realizado por organizaciones sociales ese mismo año, identificó 11.892 personas. En contraste, el Gobierno Nacional informó la existencia de
9.400 personas en situación de calle en todo el país, una cifra que las organizaciones consideran muy alejada de la realidad.
 
La diferencia entre estos relevamientos no es solamente estadística: de ella dependen el presupuesto, el alcance de las políticas públicas y la capacidad del Estado para garantizar derechos.

Durante la movilización se reclamará:

-    La reglamentación y actualización del subsidio habitacional, conforme a la Ley 6935.
-    El cumplimiento efectivo de la Ley 3706 de Protección Integral de los Derechos de las Personas en Situación de Calle y de la Ley Nacional 27.654
-    La garantía de demanda espontánea en todos los dispositivos de alojamiento de la Ciudad y el fortalecimiento del abordaje territorial.
-    Equipos especializados para el abordaje integral de la salud mental y los consumos problemáticos.
-    El cese inmediato de la persecución, los desalojos y la violencia institucional contra las personas en situación de calle y contra las organizaciones que las acompañan.

Las organizaciones remarcan que ninguna persona elige vivir en la calle y que garantizar el acceso a la vivienda, la alimentación, la salud y un acompañamiento integral constituye una responsabilidad indelegable del Estado.

Con este nuevo Frazadazo buscan volver a poner la problemática en el centro del debate público y exigir políticas que prioricen el cuidado, la inclusión y la dignidad por sobre el ajuste y la exclusión.

Convocatoria

17 hs | Av de Mayo y 9 de Julio Marchamos hacia Plaza de Mayo. 19 hs | Olla popular.

Durante toda la jornada recibiremos donaciones de frazadas y abrigo.

  • Imagen
    Maniquíes y telarañas

Maniquíes y telarañas

20 Julio 2026

Seldi me esperaba en la confitería frente a la Plaza San Martín, sentado a su mesa habitual en la vereda, fumando y jugando al tetris en el telefonito, inmune a los vahos calientes de la noche.

Cuando iba a cruzar hacia el bar una voz infantil sonó a mis espaldas:

–Hola.

Era una nena, pecosa, flaca o desnutrida, el pelo largo, sucio y castaño, ojos de cristal verde.
–Me llamo Casandra. ¿Vos?

Le dije cualquier nombre.

–¿Estás paseando?

Sonreía como una mujer, aunque le faltaba una década para serlo.

–No.
–¿Vas a trabajar?
–No.
–¿Y adónde vas?

No me gustaba esa nena. Su voz era premeditadamente insípida pero sus ojos parecían ver más allá de mí, o peor, verme por dentro.

–¿Por qué no me hablás?

Le dije:

–A esta hora vos tendrías que estar en tu casa.
–Dieciocho, tengo. Parezco más chica, ya sé.
–No parecés, sos más chica.
–Bueno –se agarró de mi mano–. Quince. No me dejes sola.
–No tenés quince, y aunque tuvieras cien tampoco me afectaría.

Me quité su mano.

–Catorce, te lo juro, de verdad. Hay un fantasma hace dos noches en el pasillo de mi casa.
–No existen los fantasmas.
–Hoy lo esquivé, pero me rozó con los dedos la espalda y la cola. Si te da miedo, busco a otro.
–¿Y para qué saliste si hay un fantasma?
–Para comer. A veces los vecinos se olvidan o no tienen, y salgo. En algunos restoranes me conocen y me dan un sándwich o un plato de fideos.
–¿Y tu mamá y tu papá?
–Mamá se fue, no vuelve más. Después papá se tiró debajo de un tren.
–¿Y quién te cuida?
–Me cuido sola. Nada más los fantasmas me dan miedo.

Miré la hora en el celular. Estaba retrasado.

–¿Es cerca tu casa?
–Acá a la vuelta. 
–Te acompaño.

Caminamos una cuadra, doblamos una esquina y a pocos metros nos detuvimos frente a la puerta negra de una casa vieja de una sola planta, en el frente dos balcones de hierro forjado, con las ventanas cerradas, sobresalían como escudos.

Casandra empujó la puerta y otra vez agarró mi mano.

–No me guste que me toquen –dije.
–Uf –protestó y me la soltó.

Entramos al pasillo, un pequeño túnel en el que sólo reinaba el olor a pis de gato, y luego salimos a un patio iluminado por una luna turbia.

–Hoy se escondió porque te vio a vos. Acompañame a la pieza y ya está. 

Había seis puertas y un pasillo lateral desde el que se veía otro patio. Desde ahí venía el sonido efervescente de un partido de futbol en una radio. 
A las puertas del patio las tapaban cortinas oscurecidas o postigos cerrados. 

Casandra abrió la única puerta sin postigos ni cortinas y entramos a la pieza. Tocó una llave en la pared y arriba de un armario sin puertas y vacío se encendió un aplique con una bombita medio consumida.

Sobre la cama de una plaza, detrás de una mesa redonda, demasiado grande para el espacio, descansaba un gato de felpa gris medio comido por las polillas. Había ropa tirada en el piso, en los rincones, todas de ellas, nada que perteneciese a un hombre o una mujer adultos, y restos de galletitas y de sus envoltorios.

Un pequeño estante servía para que descansaran vasos y cuchillos y tenedores sucios. En el borde del estante colgaba clavado en un manito un pierrot de pañolenci negro y amarillo, muerto y al mismo tiempo saludando a quien lo mirase.

Se subió a la mesa, se paró, se quitó la remera azul y luego la pollerita roja.

Me costaba apuntar la mirada a los pezones, dos manchitas rosas.

–Dame un cigarrillo –dijo, severa.
–No. Me voy.
–Adónde.
–No es tu problema.

Se bajó la bombachita negra, me la tiró a la cara y la esquivé.

–Si fuera tu padre te pegaba una paliza.
–Te mentí con mi papá. No se tiró debajo de un tren, se cortó las venas, se chupaba la sangre y la escupía mientras cagaba fuego. Me dijo que si llamaba a alguien me cortaba las venas a mí y me chupaba la sangre hasta matarme. A mí me gustaría morirme ahorcada por una cadena de flores.

Pero que me ahorque otro, yo no me animo. ¿A vos cómo te gustaría? ¿O te gustaría ser inmortal?

Abrí la puerta de la pieza y salí.

***
Se tocaba las puntas de la chalina de seda roja, exhalaba el humo de un cien milímetros ensartado en una boquilla también roja, como el actor más decadente de Fassbinder. En su rostro eternamente tostado se movían las circunvalaciones de arrugas nevadas, caminos a ninguna parte.

Consejero y condenado, Seldi había conocido a casi todas las estrellas de la televisión y del teatro de revistas, y casi todas, decía comprensivo si había tomado los sedantes, o furioso si no los había tomado, lo olvidaron como a un perro sidoso. Nunca decía por qué, solamente insinuaba conspiraciones y brujería, nada concreto. Yo me solidarizaba, pobre, vos que fuiste leal con ellos, qué injusticia, etcétera. No me interesaba. Me interesaba comer todos los días, pagarme el altillo y el cable, y usar ropa que jamás antes había usado.

No le diría el motivo de la demora. Ni a mí me resultaba creíble.

–Por unos minutos pensé que no venías. A Telma no le gustan las impuntualidades.

Esa noche había tomado más sedantes que de costumbre, porque hablaba pausadamente, reforzando las pausas los dos o tres whiskies que ya le corrían en la sangre. 

Había hecho varias visitas a sus amigas leales, como los llamaba él, todas divorciadas o viudas, algunas cerca de los cien kilos, otras con los muslos modelados en el gimnasio y las tetas de silicona. Conversábamos sobre cualquier cosa, tomábamos bastante alcohol, luego Seldi saludaba y se iba discretamente, como el punto terminal de un programa de complicidades implícitas. Después nos íbamos a un dormitorio en penumbras, limpio, perfumado, con espejos en las paredes, a veces en el techo. Pagaban bien, además de regalarme una botella de whisky carísimo o una camisa de sus ex comprada en Nueva York o París.

A Seldi le fascinaban los detalles sexuales de los encuentros. Escuchaba y se excitaba parpadeando como una muñeca de porcelana gringa.

Tomamos un taxi que llamó con la mano desvaída, casi de aire, esa mano de dedos cortos y ensortijados. Platinas de oro y con gemas, según él, sagradas.

–Telma es mi mejor amiga, la más fiel. Llegó hace unos días de Europa. Manejaba vedettes y actrices, las más populares, a todas las tenía cortitas.
Telma pudo ser vedette, pero prefirió el látigo al conchero.

El taxista nos miraba discretamente por el espejo retrovisor.

–El látigo es otro vicio. Como el dolor. El dolor es un vicio hermoso. ¿Cómo podríamos vivir sin dolor? Estás a punto de cogerte a alguien a quien quiero más que a mi madre.

Los ojos del taxista eran enormes.

–En otra vida –dijo Seldi, risueño– me habrán sacrificado en altares como un corderito guacho, una puta romana dispuesta a todos los agradecimientos de los centuriones, una ginecóloga lesbiana y ninfómana.

El taxi se detuvo en una esquina de Recoleta. Seldi le pagó, el taxista suspiró aliviado y bajamos frente a la puerta de roble lustrado de doble hoja.

Apretó un timbre del portero eléctrico. Una voz de mujer preguntó dijo:

–¿Sí?
–Tu rey –respondió Seldi.

El chirrido vibró en la cerradura de una de las puertas y entramos a un hall de piso ajedrezado y columnas de mármoles, la antesala de un mausoleo de pequeñas fortunas, de viejos héroes de la explotación retirados, en sillas de ruedas, de viudas sin más preocupaciones que sus menopausias, todos mirando el ocaso con la sonrisita cínica de haber disfrutado la vida.

Subimos en el ascensor perfumado a lavanda. Telma abrió la puerta del semipiso y, complacida en su teatro, más joven que Seldi, muy alta para mí, el pelo rubio apagado con las raíces oscuras y apretada en un pantalón violeta y una blusa blanca, dijo:

–Pasen, chicos, pasen.

Sobre el parqué, los muebles y los vidrios de las dos grandes ventanas del living relucían como llagas rojizas la luminosidad que traspasaba a la pantalla tornasolada con pie de bronce. El aire acondicionado convertía a ese living en un paraíso del que difícilmente yo quisiera salir antes de que se acabara el verano y, de alguna forma, me entristecía que fuese un paraíso transitorio, otro capítulo, aunque ella exhibiera una buena silueta a pesar de la edad, de sexo mecánico con la cabeza lejos de mi propia carne.

Nos sentamos. Telma y Seldi en el sillón de tres asientos que debería valer más que el altillo y yo en un puff cuadrado. 

No le prestaba atención a la conversación, asentía o negaba como un oportuno convidado de piedra. Telma había estado en Berlín, Viena, Venecia, etcétera. Seldi, para no quedarse atrás, recordaba también sus viajes, especialmente uno a Marruecos donde, dijo, había creído toparse con el amor de su vida.

Nos mirábamos, ella y yo, sonrientes, testigos tolerantes de las características del ángel marroquí. En cierto momento, Seldi y ella fueron a la cocina y los oí cuchichear y reírse. Trajeron tres vasos de vodka helado.

Antes del primer sorbo Seldi se tragó otra pastilla y Telma le recriminó que por qué mierda no se cuidaba de mezclarlas con el alcohol; y así, luego, tras algunos rezongos más cariñosos de ella, Seldi se levantó medio tambaleante, me besó la cabeza y se fue. Enseguida Telma me hizo una seña para que la siguiera al dormitorio.

–Nunca me trajo uno tan pendejo como vos –dijo emocionada mientras me bajaba el cierre de la bragueta.

Después me pidió que le pegara un bife.

–Bien fuerte.
–No me gusta pegar.
–Uno solo.

Cumplí, me empujó contra la cama y seguí cumpliendo.

***
Antes de la madrugada me secaba frente al ventilador en el altillo. Me había dado una ducha fría de casi una hora. El calor permanecía en el altillo como una vieja maldición.

¿Adónde iría a parar viviendo así? Podría volver a mi pueblo, pero había roto allí cosas ya imposibles de arreglar.

Cambiaba los canales de la tele de puro aburrimiento. El ventilador amenazaba con irse a pique contra mis pies.

En un mismo segundo pasé el cartel rojo con letras blancas y retrocedí.

ÚLTIMO MOMENTO.
SE SUICIDÓ PELUQUERO DE ESTRELLAS.

Cambié inmediatamente de un canal a otro para cambiar la realidad. En otro noticiero afirmaban que el cuerpo deshecho en la vereda no sería movido antes de la llegada del juez. Se había cortado las venas y después se había tirado del balcón de un séptimo piso a la calle. Ahí donde me cantaba fados viejos y yo le imitaba a Sandro.

Me acosté en el colchón duro.

Se oía, interminable, el chirrido de un grillo asesinado por una avispa.

***
Una semana anduve sonámbulo visitando terraplenes y puentes, viajando en subte de un extremo a otro de las líneas, reptando bajo la sombra de los lúgubres edificios de Avenida de Mayo. 

Leía los títulos de las películas en el nicho de las boleterías del cine pornográfico que ya creía derrumbado, contraseñas de una poesía para iniciados que jamás podría olvidar. En las escaleras, solo reservadas para los tipos, yo había trabajado dos años y medio y no podía quejarme. A las travestis las destinaban a los baños. 

Seldi, de confiterías y restoranes de mozos con saco blanco y moño negro, de recuerdos de la Chiqui y de la Su, de galas de premios y estrenos, se hubiera ahogado en la oscuridad de esa sala con la pantalla tan sucia que apenas se podían ver las escenas lúbricas con caras de muertos en vida.

Yo nadaba como un delfín en ese océano nutricio, lleno de fosas e islas inexploradas. Pocas chicas permitidas, sólo para atender en las tres últimas filas. Ley universal: todas me saludaban excepto la que me gustaba. Que me gusta, aún. Sé que está internada, muy enferma. Abril es su nombre, tan falso como el mío. Acá se cuidaba, no sé afuera, dijeron Deborah y Luda, las gemelas cubanas, cuando las crucé en un bar de San Telmo. No quise saber más. Quise imaginar más. Imaginar que iría a besarles las manos, a lavarles los pies con agua bendita, a llorar mirándoles los relumbrones azabaches de los rulos. Pero no la encontraría o encontraría a una agonizante. Mejor imaginar la felicidad burbujeando en sus pestañas postizas, sus medias de red, sus dientes de nieve, olvidar la oposición del amor real y un acuario viscoso de orgasmos nacidos muertos y oponerle la decepción eterna de lo cursi, la mortalidad que nos alumbra las células del alma. Dejé de ir al cine cuando encontré caminando por la plaza San Martín a alguien que también, a su modo, agonizaba. Seldi, un dandy zombi a la caza de un cuerpo joven infestado de vacíos cargado de un deseo tan real como el que sentía por Abril: llegar cómodo a fin de mes.

***
En los últimos dos días, a tres semanas del suicidio de Seldi, había comido sólo dos huevos fritos y un yogur. ¿No habría más opción que comer de mi carne y beber de mi sangre? 

Había una y fui por ella.

–Adelante –dijo Telma atándose la cinta dorada la bata azul.

Nos rozamos las mejillas. La luz del atardecer se apagaba afuera entre amarillos y naranjas deslumbrantes. Adentro el fresco reparador y las luces de las pantallas provocaban la alucinación de haberme sumergido en el acuario correcto.

–Qué desgracia, la puta madre. Sentate, por favor.

Me senté en el puff de la primera vez. Ella se sentó en el centro del sillón, en diagonal a mí.

–Me encargué de todo –dijo mientras una máscara de neutralidad alerta le cubría instantáneamente la cara–. No te vi ni en el velatorio ni en el entierro.
–No podía soportarlo.
–Claro –la máscara resaltaba sus ojos impasibles que se enfriaban a la velocidad de la luz–. Nos pasa a todos.

Nos mirábamos esperando a que el otro abriera la boca. Ella esperó menos.

–Nunca pudo recuperarse –se apoyó la palma de la mano en un lado de la máscara, con el leve hastío de esas viejas actrices de teleteatro por decir durante años las mismas estupideces–. Aquello lo mató.
–¿Aquello?

La máscara se mantenía, impune y dura, manejando el silencio y mi ansiedad ya no sabía si por mí o por Seldi. 

Al final dijo:

–Era jefe de peluqueros en el canal y un día lo descubrieron en un camarín con un pibito de once, doce años, el hijo de una actriz.
–Nunca me lo había dicho.
–Lo hicieron renunciar. Se salvó de ir preso porque el canal no quería escándalos. Nosotros tampoco. Logramos que lo despidieron con buena plata –la máscara rió con tristeza y después, medio pícara, siendo más ella que nunca, preguntó–: ¿Te contó tu amigo cómo lo conocí?
–No.
–Una mañana, hace mil años, se paró junto a mí en Corrientes y Florida. Lo vi rubiecito, limpio, los ojitos azules. Le pedí fuego, me había propuesto levantármelo. Él, tímido, me encendió el cigarrillo. Abrió la boca y supe que las mujeres no eran lo suyo, y por eso también, o sobre todo por eso, le di refugio. Córdoba y Ayacucho. Yo vivía con mamá. Él había venido de Entre Ríos a peinar famosas, era su sueño. Mamá estaba chocha con él. Lo saqué de esa pensión con una letrina para veinte tipos. Le compré ropa, le enseñé a maquillarme y pintarme las uñas, lo mandé a un curso de peluquería en una academia. Nos peinaba a las dos. Cuando murió mamá, lloró más que yo. Me casé con mi amante y me mudé acá. Me peinaba los viernes o los sábados. Mi marido, medio en broma, medio en serio, me decía vos te acostás con ese marica. Conoció a mucha gente gracias a nosotros, lo ayudamos a poner las dos peluquerías, peinaba para nuestros programas. Tenía talento. Pero hay gente que no se puede reprimir. ¿De qué son culpables entonces?

–¿Quiénes?
–Los que no se pueden reprimir.
–Entiendo.
–Todavía más imposible es reprimir la telaraña. Yo se la armé, con mi marido, que en paz descanse, producíamos seis programas semanales, más los especiales del y el teatro de revistas. Armamos telarañas, vamos de una a otra, nos perdemos, el centro se mueve de un lado a otro. El valor de la telaraña no lo conoce nadie porque no depende de una la cantidad de moscas atrapadas.
–De qué depende.
–De la resistencia. De cuánto puede durar.
–¿Yo vendría a ser una mosca más?
–Vos deberías saberlo.

Tragué la poca saliva que tenía y le dije:

–Necesito plata.

Desvió los ojos a las ventanas, casi en ese momento negras.

–¿Y? –dijo–. Yo ya te di lo tuyo.
–No te reclamo nada. Estoy sin un peso. En unos días te la devuelvo.
–¿Vos? –la máscara, ahora incandescente, le retornó a la cara–. ¿Qué vas a devolver vos? Soy una dama pero no de caridad.

Se levantó del sillón para abrir la puerta, y saqué del bolsillo la manopla y me la calcé entre los dedos de la mano. Ella ni se inmutó.

–No seas ridículo. Haceme caso, andate.
–Me das la plata y no vuelvo más por acá.

Ella, suave y serena, habló hacia el pasillo de los dormitorios:

–Adri.

El tipo apareció desde el pasillo de los dormitorios, desnudo, sólo con una cadenita de oro en su cuello de bulldog. Se plantó como un álamo de pelo enrulado color mandarina, brazos y muslos globulares, puños cerrados y, como el resto de su piel, bronceado, el miembro largo y grueso que oscilaba en cada exhalación de sus pulmones de zinc.

Petrificado, mi mínima oportunidad era clavarle una punta de la manopla en donde pudiera; pero mientras calculaba cómo hacerlo, él se adelantó, me dobló primero la mano de la manopla mientras su otra mano me levantaba agarrándome de los pelos como a un copo de algodón.

–Tratá de no mancharme la alfombra –le dijo ella.

El oso australiano me echó al piso y puso una rodilla en el centro de mi espalda. Yo le gritaba que me soltara y me mordió una oreja. Grité más y me dijo que si seguía gritando me la arrancaría. Le creí y callé. En cuestión de segundos, ella le puso el profiláctico, el oso australiano me bajó los pantalones arrastrando con ellos el slip y el pie de Tema me oprimió la cabeza contra el parqué. Él pujaba respirando regularmente, era otro profesional, y cuando acabó, gimió a punto de llorar, y Telma quitó su pie de mi cabeza.

***
Desperté en una esquina oscura del cementerio. Me había pegado suficientes trompadas hasta desmayarme. Sólo mi bragueta estaba abierta. Caminé apoyándome en los muros hasta llegar a Pueyrredón. Me palpé la billetera y estaba casi tan vacía como antes de entrar al departamento.

Después me sequé la sangre de la cara con un pañuelo. Lo único que me había quitado era la manopla. 

El tercer taxista al que le alcé la mano se apiadó, y cuando pasábamos por el parque, ya cerca del altillo, le dije que me bajaba. Después de pagarle me dijo que no había que pelearse, que la gente estaba muy loca. Le dije que tenía toda la razón del mundo.

Subí por una loma. A esa hora quería el desamparo del aire libre. Rondé la estatua de Ceres y me senté en uno de los bancos del largo sendero de baldosas. Esperaría el amanecer sin dormir. No faltaba tanto. Unos pocos minutos estuve, en cierta calma, en ese banco más blando que mi colchón. 

Casandra brotó de la oscuridad, con el mismo vestidito y la misma sonrisa indescifrable. 

Aunque había una decena de bancos vacíos, se sentó a mi lado.

–Hola –dijo.
–Hola.
–Tenés la cara como si te la hubiera pisado un camión. ¿Te peleaste por una mujer? ¿Me estás engañando con otra?
–No estoy para chistes.
–No es un chiste.
–No se nota.

Meneó la cabeza, disconforme, mientras abría desmesuradamente los ojos para mirarse los pies descalzos y sucios.

–Me echaron de la pieza. Por el gato. Maullaba mucho cuando yo me dormía. No me animé a matarlo, lo dejé solito, pobre. Me tendré que acostumbrar a vivir en la calle. ¿A vos también te echaron de tu casa?
–No.
–Qué suerte.

Ella quería algo de mí y yo empezaba a querer algo de ella.

Le pregunté:

–¿Me estás persiguiendo?
–¿Yo? No. ¿Vos no creés en las casualidades?
–Yo no creo en nada.
–Creés que no creés en nada.
–Desaparecé, viví donde quieras, la ciudad es grande.
–Ya me voy. Estoy esperando a un amigo.
–Mejor. Andate con él.
–Él tampoco tiene casa.
–Viví con él en la calle.
–No pensamos justamente en esa posibilidad. Tenemos otros planes. Ahí viene.

Un perro grande, grisáceo y cabezón, se acercó a olisquearles los pies. Ella lo acarició durante unos instantes, le besó varias veces el hocico, y luego, con el mismo semblante tierno, le pegó con los nudillos en la cabeza, que sonó a lata hueca. El perro se alejó chillando.

–No está bien pegarle a un perro –dije.
–¿Por qué no querés ser mi amigo? Los amigos son necesarios. Vos tuviste buenos amigos.
–Nunca tuve amigos.
–Sí, tuviste –la mueca de su boca, un retorcimiento de risita y desprecio, me estremeció–: ¿No te acordás del coleccionista de estampillas de Palermo o del profesor de matemáticas de Flores? ¿Era Flores o Floresta? No, Flores era. Hay más, pero con los que te nombré basta para que te den entre diez y veinte años. ¿Para qué recordar a los amigos muertos?

Encendí un cigarrillo. Pensé en ahorcarla en ese momento, pero algo me dijo que ella podría ahorcarme a mí.

–Yo no les hice nada malo, fue gente que se aprovechó de mí.
–Fuiste un anzuelo, tan necesario como un amigo –se sonó la nariz con los dedos y arrojó los mocos a un costado–. ¿Me das un cigarrillo?

Se lo di, lo tomó entre dos dedos, sopló la punta y se encendió. Pitó y largó el humo por la nariz.

–Qué rico. Papá fumaba negro, son horribles.

El perro reapareció a olisquearle otra vez los pies. Ella lo agarró cariñosamente del cuello y lo abrazó contra sus piernas.

–No recuerda que le pegué. Borro la memoria de los perros. Si querés probarlas, tengo otras habilidades.
–No me interesa conocerlas.

Bajé a la calle. Ella y el perro me seguían. El cielo se había tensado como una lámina de oro a punto de estallar. Hombres y mujeres y sus sombras se habían estancado en las paradas de los colectivos, apresando sus bolsos, mochilas y carteras, espejándose unos en otros los gestos resignados, las ropas arrugadas, las ojeras violáceas, las uñas sucias de los dedos con las mismas huellas digitales.
Cruzamos la avenida, llegamos a la otra vereda, con los últimos billetes, compré en un kiosco cigarrillos y cerveza, y caminamos hacia el sur.

Los ojos dopados del perro eran iguales los de Abril.

–Por qué mirás así a mi perrito –preguntó ella.
–No es tu perrito.
–No me contestaste –dijo con la voz frágil de Seldi.
–Por qué hablás con otra voz.
–Porque quiero –dijo con la voz de Telma.

Podría ayudarme para sobrevivir, fue mi pensamiento y mi rendición.

A pocas cuadras de llegar al altillo vi por primera vez la vidriera vetusta y biselada detrás de la que, sobre cubos de madera, se elevaban tres maniquíes masculinos, reclusos de la artificialidad siniestra de sus creadores. Me clavé frente a ellos. El desamparo de esas criaturas me caía como un diluvio; ese desamparo era el mío, el de Seldi, el de sus amigas, y la tosquedad de las terminaciones de esas figuras escondía la trituración de la vida real y negaba cualquier posible descanso en la eternidad para todos.

–No me gusta ver maniquíes desnudos –dijeron Casandra o Seldi a mi terror.
–A mí tampoco.

Veía mi reflejo inmóvil en la vidriera como una réplica indefinida de ellos. Lo veía conteniendo las lágrimas. Habían sido creados para que los malos pensamientos continuaran en mi cabeza y en mi sangre hasta el fin de los tiempos, que yo nunca viviría. Ampliaban, asimismo, un horizonte de sucesos. Probaría la próxima vez establecer una conversación real con alguno de ellos, intentar, incluso, verificar si tenían la piel fría o cálida. No me importaba romper la vidriera y cortarme las manos.

–¿Y por qué si no te gustan los mirás como un bobo?
–Seré un bobo.
–Lo sos, pero no tanto.

Me tiró del brazo y recién entonces me di cuenta de que esta vez había hablado con la voz de Abril.

  • Imagen
    Boedo
MILITANCIA JUSTICIALISTA EN CABA

Guillermo Moreno: “La bandera de la selección es un acto propagandístico extraordinario para la causa Malvinas”

20 Julio 2026

El viernes 17 de julio pasado, el partido Principios y Valores realizó un plenario en la capital federal en el barrio de Boedo ante una nutrida presencia de militantes justicialistas. El panel de expositores fue integrado por el dirigente Cristian Alisua; la vicepresidenta de PyV Capital Federal, Nydia Lirola; el secretario general del SOIVA (Sindicato de Obreros del Vidrio), Horacio Valdez; la presidenta del Congreso de PyV Capital Federal y secretaria general de Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina, María Lucila “Pimpi” Colombo; la diputada nacional Marita Velazquez y el conductor del espacio Guillermo Moreno.

En la previa, se escucharon cantos contra el presidente Javier Milei y de apoyo a la selección argentina (el encuentro político fue realizado unos días después del triunfo de Argentina ante Inglaterra en la semifinal del mundial). “El que no salta es un inglés”, fue de unos de los cantos que animó los momentos previos de los discursos de la dirigencia, además de cantos de apoyo al líder de PYV Guillermo Moreno.  

En este acto, se expusieron las bases doctrinarias del movimiento frente al contexto político y económico actual, haciendo hincapié en la defensa de la justicia social, la soberanía política, la independencia económica y, fundamentalmente, la necesidad de un plan de reindustrialización nacional que devuelva la dignidad a los trabajadores a través del empleo formal”, señalaron desde el medio Abrazando Distritos que realizó una cobertura por stream del acto militante.

Fragmentos de la exposición de Guillermo Moreno ante la militancia en Boedo

La bandera que expuso la selección es un acto propagandístico extraordinario para la causa Malvinas. Fue vista por millones de personas".

"El diario de The Guardian salió a reconocer que van a tener que discutir con Argentina la soberanía de las islas, bajo el argumento de que mientras más tiempo pase, Inglaterra va a estar peor."

"Hace unos días La Nación publicó un artículo afirmando que el eje de America cambió. Que antes existía un eje horizontal, que iba de Estados Unidos a Europa. Hoy el eje es vertical: desde Canada hasta Ushuaia. Nosotros lo venimos diciendo hace mucho tiempo." 

"El eje horizontal es el mundo de la OTAN, es el mundo viejo."

"En Argentina hay una doctrina que incorpora a los dirigentes sindicales a la estructura dirigencial del país. Esto es muy importante que lo tengamos en cuenta. Ellos también forman parte de la discusión de diseño de país. Nosotros somos muy respetuosos del movimiento obrero organizado”.

"El eje vertical revindicó una contradicción que nosotros venimos sosteniendo que es globalismo o nacionalización”.

"El Papa León y el Papa Francisco lo entendieron. Esta discusión está planteada en la encíclica de León.”

"En la última encíclica el Papa plantea quieren una sociedad sin Dios. León va a conducir esta batalla. Es el único que puede conducirlo."

"Milei y Peter Thiel se pueden pelear con Cristina o con Moreno, pero no con el Papa León.”

"Los que hablamos del ser nacional somos los peronistas.”

"La discusión política no es una discusión sobre los cargos sino sobre el proceso y destino del país”.

URL de Video remoto
  • Imagen
    Cristina Banegas_Nora Lezano
    Ph: Nora Lezano

Cristina Banegas nos revela a Joyce: la voz como acontecimiento

20 Julio 2026

Cristina Banegas deconstruye el mito de Penélope y convierte el torrente verbal de Molly Bloom en una revuelta política y estética. En esa franja donde la palabra deviene presencia pura, la actriz asalta el final de Ulises para ejecutar una toma de soberanía corporal, transformando el insomnio de Joyce en un acontecimiento visceral y colectivamente emancipador.

Una actriz puede representar un texto o encarnarlo. Pero una actriz puede, en el mejor de los casos, volver a reescribirlo, a instalarlo en la sociedad por su potencia plural y su sentido ético. Esto es lo que ocurre de manera consagratoria con Cristina Banegas al interpretar el monólogo final de Ulises, de James Joyce. Banegas no se limita a interpretar a Molly Bloom; hace de esa voz un acontecimiento escénico indomable, una frecuencia perpetua que se instala de inmediato en el inconsciente colectivo.

Para dimensionar el abismo que Banegas decide habitar, es crucial detenerse en la naturaleza de este último capítulo de la novela, el célebre episodio de "Penélope". Joyce revolucionó la literatura del siglo XX al cerrar su monumental Odisea con un flujo de conciencia torrencial, una marea verbal desprovista de signos de puntuación que restituye al lenguaje su estado más salvaje. Es el reverso absoluto de la épica masculina tradicional: el despertar nocturno de una mujer que desteje la realidad, la memoria y la el deseo desde la más pura inmanencia. Trasladar este hito literario al espacio teatral no es una mera adaptación; es un acto de transmutación radical.

Y es, fundamentalmente, un acto político. En la genealogía del feminismo, el cuerpo de las mujeres ha sido históricamente el territorio del silencio. Al poner su voz y su fisonomía madura al servicio de este flujo indomable, Banegas ejecuta una toma de soberanía estética: el goce, la fluidización del pensamiento y la autonomía del deseo femenino dejan de ser una abstracción de papel para volverse materia pública y presente. En tiempos donde las lógicas patriarcales intentan recapturar los discursos, que una mujer se adueñe del espacio para deconstruir el mito de la espera pasiva es una revuelta poética inapelable. Lo personal, lo carnal y lo literario se vuelven aquí dinámicas colectivas.

En la noche oscura del insomnio, Molly deja caer su pensamiento y arroja un coágulo de palabras que son imágenes exasperantes, casi perplejas. Inundan la sensibilidad del espectador. Sin invadir, amalgaman el espíritu casi como si lo poseyeran —sí, es su despliegue lo que conmueve—. No hay aquí confesión ni orden lógico; hay una lengua viva que avanza por intensidades, por pliegues íntimos y por respiraciones que tienen la potestad de suspender el tiempo. Joyce llevó en su obra el lenguaje hasta el límite de su propia urgencia, y Banegas acepta ese desafío descomunal con una entrega absoluta, creando sobre el escenario una coreografía de su propio devenir, que adquiere en este caso un tinte sacral. Nos encontramos en un territorio sagrado donde la palabra es coreografía del alma y el texto es la unidad indiscutible del cuerpo.

La puesta transcurre en esa franja invisible pero feroz donde cada pausa, cada silencio y cada suspiro transforma la pulsión del espectador, despojándolo de su pasividad para convertirlo en su propia voz, porque allí el espectador es pura omnisciencia. Es una voz que encarna lo plural y arremete justo allí donde el lenguaje deja de representar para devenir presencia; un verdadero "real-acto" donde la palabra sucede en el cuerpo, antes de explicarse en el intelecto. La potencia de la propuesta reside, precisamente, en la coreografía dramática de las posibilidades que ocurren en el cuerpo de Banegas. Su trabajo realza la intensidad de la precisión milimétrica: convierte la respiración en ritmo, el ritmo en pensamiento y el pensamiento en una experiencia afectiva visceral, profundamente compartida con su público.

Por momentos, el borde de esta experiencia extrema recuerda a la desnudez escénica de Samuel Beckett. Sin embargo, la inmanencia que late aquí es puramente joyceana: una escritura que abandona la linealidad para inscribir un tiempo hecho de pliegues, donde alterna la atemporalidad del mito. Cristina Banegas ofrece una actuación de extraordinaria densidad en su progresión dramática de alto esteticismo. Más que interpretar un clásico de la literatura universal, lo arrasa y lo vuelve contemporáneo apoderándose de las almas. En su cuerpo, la escritura de Joyce se vuelve presencia física, el texto mismo hecho carne. El escenario se erige, entonces, como el único vehículo donde la palabra puede convertirse, todavía, en una experiencia inmensamente vital.

  • Imagen
    Ariel Marcel y Gloria Caro
ENTREVISTA

Tinkuy: la historia de una editorial que transformó la lectura en juego

19 Julio 2026

APU dialogó con Ariel Marcel, diseñador gráfico, documentalista y editor quien fundó con Gloria Claro, maestra y trabajadora social, la editorial de juegos literarios Tinkuy (que significa "encuentro" en quechua).

Todo empezó hace 15 años con una lona naranja tirada en el pasto, una selección de libros prestados y una consigna simple: convocar a los vecinos a sentarse a leer. Aquel proyecto de promoción de la lectura, ideado por Gloria y Ariel, creció al ritmo del boca en boca en el barrio hasta mudarse a la radio. Fue en el programa número 100, con un bolillero al aire y la escritora Laura Devetach de testigo, donde descubrieron que las preguntas literarias podían ser un gran puente lúdico. Así nació Pin Pong Literario, su primer juego, que pronto los desafió a convertirse en una editorial formal.

Hoy, con un catálogo profesional que incluye a grandes referentes como Pablo Bernasconi, María Teresa Andruetto, Isol e Irene Vallejo, Tinkuy demuestra que el juego y los libros habitan un mismo universo. Un proyecto que nació como un pasatiempo vecinal y se consolidó en los hogares durante la pandemia como un refugio imprescindible para el encuentro.

AGENCIA PACO URONDO: Teniendo en cuenta los niveles de distracción actuales, debe ser un gran desafío. ¿Cómo logran, a través del diseño de un mazo de cartas, tender un puente para que chicos y grandes que no tienen el hábito de la lectura se conecten con el universo de los libros?

Ariel Marcel: No sólo los chicos se distraen, también los adultos. El músculo en armar juegos fue creciendo y haciéndose más fuerte. La técnica es la misma; tenemos una comunión para crear ideas. Al editarlos y ver sus dinámicas, fuimos aprendiendo las mecánicas de juego que son de la humanidad. Podés ver mecánicas aplicadas en España, por ejemplo, y adaptarlas a tu juego de otra manera; lo que no se puede copiar es el contenido.

APU: ¿Tiene que haber un equilibrio para que sea pedagógicamente interesante y a la vez entretenido?

AM: La balanza puede hacer que esté buenísimo pero no tenga ese encanto del juego. Por el otro lado, te puede pasar que no tenga rejugabilidad; o sea, lo jugaste dos veces, ya lo conociste todo y tampoco sirve. Vamos buscando esas variables. Ponemos un librito con sugerencias, tratamos de que no haya un reglamento estricto sino opciones de uso, porque buscamos que sean recursos para docentes, bibliotecarios, madres y padres. Damos un marco con propuestas: algunas son más de escritura, otras más literarias o de jugar por jugar, sin competencias.

APU: Mayormente, en los juegos ganás o perdés, ¿acá hay otros fines? ¿Cuáles son?

AM: Va más por el lado de lo creativo. Tratamos de que, según la edad de quien lo juegue, sea la velocidad y la dificultad. Buscamos ese equilibrio para que sirva en todos los ámbitos, enfocándolo como un desafío creativo. El de ganar o perder es otra mecánica; nosotros buscamos otra manera.

Imagen
Editorial Tinkuy

 

APU: La neurociencia muestra que el cerebro aprende haciendo y tocando. ¿Qué pasa a nivel cognitivo cuando un chico manipula un mazo de cartas en lugar de deslizar el dedo por una pantalla?

AM: Por lo que hemos leído, sorprende ver a chicos de 6 años descubrir el naipe por primera vez. Para nuestra generación era más común, pero ahora te preguntan: "¿Esto cómo es?". Salen de las pantallas y van a otro mundo. El tacto con el naipe inicia una conversación, un encuentro cara a cara, que es lo que la pantalla te quita. El juego te invita a interactuar, a generar ese músculo de estar más atento sin importar la edad. Esto enriquece a la persona y le suma nivel de creatividad a través de lo que uno describió y el otro escuchó.

APU: El juego es una forma de crear cultura. ¿Qué diferencias rescatás de los juegos que editan?

AM: Los juegos de Tinkuy te interpelan. A veces las pantallas te dan ese "chupete de dopamina", pero acá hay un paso más: tenés que resolver, avanzar y hablar con el otro; hay un desarrollo cognitivo más importante. Más allá de lo cultural que es jugar, tenemos un juego creativo que es Contame. Ahí ponemos el dulce de leche, el mate, una bicicleta, la camiseta de la selección o un botín de fútbol. Estos juegos van a otros países y llevan nuestra cultura del día a día. Es un pequeño aporte.

APU: ¿Por qué disfrutamos jugando? Si bien es una pregunta sencilla, tiene profundidad. Y por otro lado, ¿qué le pasa a las personas que no juegan?

AM: Disfrutamos porque nos liberamos de preconceptos. Al jugar estamos todos en el mismo nivel; ahí no hay ni más chico ni más grande. Las etiquetas se quedan a un lado y en un tablero somos todos iguales. Disfrutamos donde hay respeto a las reglas, al turno y a escuchar al otro. El que no juega se lo pierde. Sobre todo los adultos, que al crecer quitamos ese tiempo porque pensamos que el ocio no es productivo y no sirve.

APU: ¿Puede llegar a producir placer el juego?

AM: Es liberador. Sacamos la competencia y aportamos la parte creativa: que no haya un "ganar o ganar" o tener que ser el más rápido, sino que sea colaborativo y se arme entre todos. Que si lo jugamos hoy tenga un resultado y otro día, uno diferente. Venimos de una estructura determinada y estos juegos te desequilibran un poco, te hacen recrearte y repensar cosas. Los adultos estamos acostumbrados a jugar en pantallas para recibir una recompensa o una moneda para seguir jugando. Es una especie de juego capitalista: te enseñan que si no producís no ganás. Cuando salís de esa lógica estás en otro lugar; por eso se disfruta, porque no te están exigiendo nada.

APU: ¿Cuál es el juego de cartas más vendido o pedido?

AM: El más vendido fue Bretón, que es el de Pablo Bernasconi. Es un juego con imágenes surrealistas donde cada uno le pone un concepto diferente a la imagen, y ahí empieza una conversación y un debate. Al ser tan surrealista puede ir por cualquier lado. Otro juego es el de Isol. También Contame Mundial, donde hay una lógica de armar un juego colectivo; el mundial es una excusa para sentarnos a jugar y hablar de fútbol desde lo colectivo y lo creativo. 

  • Imagen
    La Gorda Matosas
    En la foto: La Gorda Matosas (Haydeé Martínez)
APU CULTURA EN RADIO CON VOS

Las escritoras argentinas y el fútbol

19 Julio 2026

La columna cultural de AGENCIA PACO URONDO en “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20 h por Radio con vos), se centró en textos de escritoras argentinas sobre fútbol.

Tenemos una gran tradición de escritores varones que han escrito memorables páginas de fútbol, ya sea relatos, crónicas o ensayos. Desde el poeta y militante Roberto Santoro con su mítico Literatura de la pelota (1971). También Osvaldo Soriano con Cuentos de los años felices que reúne los textos que aparecieron en Página/12 en las décadas de 1980 y 1990. Y grandes narradores como Fontanarrosa, Sacheri, Kohan, Casciari, entre otros, con relatos que ya son clásicos como “El penal más largo del mundo” del "Gordo" Soriano o “Messi es un perro” de Casciari.

¿Qué pasa con las escritoras argentinas y el fútbol? Pensamos que somos testigos de un canon literario que empezó a tomar forma en la última década. Recordemos que la profesionalización del fútbol femenino en Argentina fue recién en 2019 y esto significó un impulso importante para la salida de nuevos libros escritos por mujeres sobre este deporte.

Una de las primeras antologías futboleras con participación de escritoras fue Cuentos de fútbol argentino (2003) con tres relatos de Liliana Heker, Luisa Valenzuela e Inés Fernández Moreno, entre 16 cuentos de varones.  

En 2014 se publicó Las dueñas de la pelota. Cuentos de fútbol escritos por mujeres, compilado y prologado por Claudia Piñeiro, en editorial El Ateneo. El libro reúne 14 relatos de escritoras argentinas contemporáneas: Esther Cross, Ana María Shua, Gabriela Saidon, Betina González, Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada, Alejandra Laurencich, Alejandra Zina, Claudia Piñeiro, Sandra Lorenzano, Débora Mundani, María Rosa Lojo, Susana Szwarc y Fernanda García Lao.

Imagen
Tapa Las dueñas de la pelota

 

Las historias de Las dueñas de la pelota tratan de vidas de entrenadores de niños, una tía enamorada de Francescoli, el mundial 78, un pueblo entero enfrentado en un partido, el funeral de un jugador transmitido por radio, hasta un homenaje de Piñeiro a Fontanarrosa. También hay cuentos donde el fútbol es una excusa para contar un conflicto familiar o personal.

Nos interesa resaltar que no se trata de “literatura femenina" o "literatura de mujeres”. El gesto de las escritoras es ampliar el enfoque sobre el fútbol y mostrar facetas inexploradas, con un tono distinto y otra forma de narrar.

“La Gorda Matosas” (Haydeé Martínez), aquella hincha fanática de River de los años 70 es la protagonista de uno de los cuentos, “Matosas”, de Esther Cross, quien hace un entrañable perfil. En un tiempo en que el fútbol estaba dominado por los hombres, ella dirigía con garra a la hinchada desde un paravalanchas, inventaba canciones y tenía de guardaespaldas a dos o tres hinchas de la barra que la protegían. También era gran amiga de Ángel Labruna. Junto con su contemporánea “La Raulito” (María Esther Duffou), personaje símbolo de Boca que se vestía de varón y también seguía a su equipo, podemos decir que son dos pioneras representantes de lo queer en nuestras canchas. 

También Selva Almada en su relato “Off side” narra la relación de un nene con su entrenador con el contexto de un conflicto familiar. Y en su libro de cuentos El desapego es una manera de querernos tiene un relato notable: “La camaradería en el deporte”. 

Pelota de papel 3. Cuentos escritos por mujeres futbolistas (2019), fue prologado por Claudia Piñeiro quien expresa: “Son historias de fútbol pero también de mujeres que luchan por sus derechos”. Se trata de 29 cuentos escritos e ilustrados por mujeres para reivindicar el fútbol femenino en Argentina, Sudamérica y el mundo. Entre las autoras argentinas están Aldana Cometti, Belén Potassa y Gabriela Gartón, integrantes del plantel que jugó la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019, también hay exjugadoras, entrenadoras y periodistas como Ayelén Pujol. Además hay escritoras de otros países, Ecuador, Brasil y España. 

La profesionalización del fútbol femenino en Argentina fue recién en 2019 y esto significó un impulso importante para la salida de nuevos libros escritos por mujeres sobre este deporte.

Ayelén Pujol, periodista y escritora, también publicó varios libros como el fundamental ¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en la Argentina (Ariel, 2019), con prólogo de Ángela Lerena. Y dos libros para chicos en editorial Chirimbote: Barriletas cósmicas, con perspectiva diversa e inclusiva y junto a Nadia Fink escribió La Scaloneta para chicas y chicos que apunta al trabajo en equipo y la ruptura de estereotipos.

Por su parte Eugenia Zicavo es la autora de Este Boca es mío, publicado por Bookmate (2024).  Zicavo narra sus primeras vivencias en La Bombonera hasta las despedidas de sus ídolos. Con historias de Walter Samuel y Juan Román Riquelme y mucho humor, la autora ve a su club como un compromiso de por vida que es parte fundante de su propia identidad. 

Se puede ver la columna completa en el YouTube de Agencia Paco Urondo. 

URL de Video remoto
  • Imagen
    Librería
OPINIÓN

Los sospechosos de siempre: el que anda entre libros merece ser tratado como tal

19 Julio 2026

Ingreso a la superlibrería —ex cine teatro— y suena la alarma. El guardia me pregunta si en mis bolsillos tengo las llaves; le indico que sí, y me invita a volver a pasar por el detector, que vuelve a sonar. Pienso que el asunto jamás había sido tan claro: el que anda entre libros siempre es un sospechoso. Merece ser tratado como tal.

Ya venimos hace tiempo soportando la burla de los que jamás abren un libro. Recuerdo haber protagonizado un momento incómodo entre dos conocidos (desconocidos) que, delante de mí, se ufanaban de que ellos nunca leían.

Pero esa es toda una declaración de sus propios precipicios; digamos que es parte de la "ideología del ripio" que está de moda, por lo que uno se acostumbra a codearse con turistas que intentan escalar la montaña de la ironía y rápidamente se dan de bruces con su propia estupidez.

El problema de estos tiempos es quedarse sin interlocutores, una especie de soledad a la que nadie le canta, esa sensación de que cada vez son menos las personas con las que da gusto conversar, porque la gente está cada vez más alejada de su propio silencio.

Alguien que ha renunciado a su silencio, sin duda, no tiene una palabra sana o, mejor dicho, no conoce su propia palabra. El silencio es el nido de la palabra; si pateamos el nido, rompemos la palabra.

El silencio es el nido de la palabra; si pateamos el nido, rompemos la palabra.

Pero cuando digo que son contadas las personas con las que da gusto conversar, no pretendo charlas con académicos, doctores o filósofos; sabemos bien que el "barro sublevado" siempre da hijas e hijos con una sabiduría de vida inigualable. Conozco veinteañeros universitarios que jamás se compraron un libro por motu proprio; pero lo peor del caso es que no les da vergüenza; todo lo contrario, parece que ya no están bien vistos los lectores. Los inquisidores, en estos tiempos, deberían sacar un seguro de desempleo: ya no tendrían libros que quemar.

Hay un problema grave en quien no lee: no tiene acceso a conocer los rostros que no existen, tampoco los paisajes que no caben en las postales o, lo que es peor, la otra voz que habita en él, aquella que se enciende en ese misterioso ritual de la lectura. Y, además, no sólo tienen problemas al ignorar su otra voz, también tienen conflicto con el escuchar, porque los libros, fundamentalmente, enseñan a escuchar.

Un libro, entre tantas cosas, es un artefacto de soledades. Si atendemos a su etimología, la palabra "libro" viene del latín liber, que significa "parte interior de la corteza de los árboles"; estamos dando cuenta de su memoria de vientos y pájaros, pero, sobre todo, de su esencia de raíz.

Que esto no parezca una queja: estoy convencido de que hay mucha gente que está dormida, que sólo necesita el llamado, ese algo que la haga despertar, esa llave que le abra una puerta diferente; y los libros son puertas.

Las bibliotecas son todo lo contrario a Google; ellas son como el mar que devuelve los restos de la nave. El que se acerca con sensibilidad a las bibliotecas podrá escuchar que los libros emanan voces y sonidos, atesoran lluvias, soles, romances y tragedias que vivieron hace tiempo otros que, sin saberlo, fueron el comienzo de nosotros. 

  • Imagen
    Florestación
MEDIOS COMUNITARIOS

Florestación: una experiencia colectiva de radio y comunicación popular en Floresta

19 Julio 2026

Florestación es un proyecto de radio y comunicación popular que funciona en Mariano Acosta 140, barrio de Floresta (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en un espacio comunitario donde también desarrollan sus actividades un Centro de Inclusión Social (CIS) para personas en situación de calle, una Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) y el Bachillerato Popular Sergio Karakachoff.

Desde allí construimos colectivamente propuestas de comunicación, participación comunitaria, acompañamiento y ejercicio de derechos. Contamos con un espacio físico, un estudio de radio en construcción y talleres de comunicación donde ensayamos programas, compartimos experiencias y construimos colectivamente herramientas para expresarnos y hacernos escuchar. Creemos en la enorme importancia de estos espacios de comunicación comunitaria porque nos conectan, generan articulaciones y permiten que podamos dar testimonio de nuestras vivencias, visibilizar nuestras realidades y participar activamente de la vida comunitaria.

Para nosotros y nosotras es muy importante ser escuchados, que se interesen por lo que hacemos y por nuestras historias. En la marginalidad, muchas veces una persona se vuelve invisible, indeseable, inservible y descartable. Por eso, este medio constituye una herramienta más para volver —a veces, incluso, a lugares en los que nunca pudimos estar— y para acercarnos al ejercicio de derechos básicos. Nuestra vulnerabilidad crece cuanto más alejados estamos de acceder y ejercer esos derechos, que en muchos casos nunca estuvieron garantizados y que, en otros, distintas circunstancias hicieron que se vieran interrumpidos, empujándonos a situaciones de exclusión de las que intentamos salir.
Nadie quiere ni merece vivir en la calle. La calle no es un lugar para vivir, y mucho menos para morir.

Este proyecto, que construimos colectivamente, intenta aportar una salida frente a las situaciones de desamparo, abandono y aislamiento que atraviesan quienes viven en la calle, padecen sufrimientos de salud mental o atraviesan consumos problemáticos.

En Florestación, quienes participan encuentran una voz. Y a veces, participar empieza simplemente por escuchar. Muchos compañeros y compañeras comenzaron así: escuchando lo que otros decían, un poco por curiosidad, otro poco por timidez, vergüenza o distintos motivos. Pero al escuchar la voz del otro, algo resuena. Y entonces se animan a acercarse al micrófono. Empiezan a construir una voz propia: una voz que primero apareció en el otro y que luego pudieron sacar hacia afuera, hasta empezar también a escucharse a sí mismos.

Y además, sucede algo fundamental: empezamos a escucharnos entre nosotros y otras personas también empiezan a escucharnos. Las reflexiones y testimonios que compartimos a continuación recorren distintos aspectos de estas experiencias de vida: los caminos que llevan a la situación de calle, los consumos y los sufrimientos mentales, la posibilidad de aceptar ayuda y recuperar deseos, la construcción de una voz propia y la importancia de los vínculos y la comunicación comunitaria para volver a sentirse parte.

Este proyecto intenta aportar una salida frente a las situaciones de desamparo, abandono y aislamiento que atraviesan quienes viven en la calle, padecen sufrimientos de salud mental o atraviesan consumos problemáticos.

Nadie llega a la calle porque sí

Detrás de cada persona en situación de calle hay una historia diferente. Sin embargo, muchas veces la sociedad simplifica esos recorridos y responsabiliza a quienes atraviesan estas situaciones, dejando de lado la complejidad de los procesos que las producen y sostienen.

Las dificultades para acceder al trabajo, a ingresos suficientes, a una vivienda, a tratamientos y a dispositivos de acompañamiento forman parte de un contexto social cada vez más adverso para amplios sectores de la población. La exclusión no surge de un único hecho ni de una decisión individual: suele ser el resultado de múltiples vulneraciones que se acumulan a lo largo del tiempo.

"Siento que la gente generaliza, que uno elige vivir así, que estamos así porque algo hicimos". (Rubén Segundo).

El consumo, el aislamiento y el sufrimiento

La vida en la calle suele estar atravesada por múltiples padecimientos. Los consumos problemáticos aparecen muchas veces como una forma de enfrentar el dolor, la soledad o las dificultades cotidianas. Sin embargo, también pueden profundizar el aislamiento y dificultar la posibilidad de encontrar otras respuestas.

A veces el consumo de alcohol u otras sustancias aparece como una forma —fallida y dolorosa— de soportar una realidad que se vuelve difícil de habitar. El frío, la soledad, la discriminación, la incertidumbre y las barreras para acceder a una vida digna forman parte de esa experiencia. La paradoja es que aquello que parece aliviar momentáneamente el sufrimiento termina muchas veces profundizándolo.

"El consumo va de peor en peor y muchas veces no lo problematizamos. Los consumos ocupan el lugar de tapar las dificultades que atravesamos a diario". (José Ventura).

"A través del consumo uno se aísla solo". (Manuel Gigena).

"Siento que me pega mal porque no estoy preparado para tomar buenas decisiones y cuando estoy en la calle quiero consumir. Es como un piloto automático". (Rubén Segundo). 

"Los consumos ocupan el lugar de tapar las dificultades que atravesamos a diario". (José Ventura).

Levantarse y volver a desear

Volver a ponerse de pie no es un camino lineal ni sencillo. Pedir ayuda, dejarse acompañar y volver a imaginar un proyecto de vida forman parte de una experiencia que muchas veces requiere tiempo, esfuerzo y el apoyo de otros.

Desde una perspectiva de salud mental comunitaria sabemos que las transformaciones profundas no dependen solamente de la voluntad individual. Tampoco consisten únicamente en abandonar un consumo o salir de una situación de calle. Se trata de reconstruir vínculos, recuperar derechos, volver a imaginar proyectos de vida y reencontrarse con deseos que muchas veces quedaron relegados por el sufrimiento, la exclusión y el aislamiento.

No se trata solamente de dejar algo atrás, sino de construir algo hacia adelante. Por eso insistimos en algo que para nosotros no es solamente una consigna: nadie se salva solo o sola. Ninguna transformación profunda ocurre en soledad. Necesitamos de otros y otras. Necesitamos espacios de escucha, acompañamiento, afecto y comunidad. La posibilidad de volver a desear también nace muchas veces de encontrarse con personas que siguen apostando por nosotros cuando nosotros mismos hemos dejado de hacerlo.

"Nos ayudan los grupos de contención, las iglesias y los centros de día. Lo que empeora las cosas es no dejarse ayudar". (Manuel Gigena).

"Cuando recaigo y tomo conciencia de mi estado me digo: tengo que levantarme". (José Ventura).

"Tengo ganas de seguir luchando contra el consumo, de no ser más esclavo. Deseo tener un proyecto para recuperar la vida, la familia y el trabajo". (Rubén Segundo).

Encontrar una voz propia

La exclusión no solamente implica la falta de recursos materiales. Muchas veces también significa perder espacios de participación, reconocimiento y escucha. La radio y la comunicación popular permiten recuperar la palabra y descubrir que nuestras experiencias tienen valor para otros.

Cuando una persona vuelve a hablar, a ser escuchada y a sentirse reconocida, algo empieza a transformarse. Pero tener una voz no significa solamente hablar. Tampoco consiste únicamente en ser escuchado.

Encontrar una voz implica reconocerse como alguien que tiene algo para decir y descubrir que esa palabra tiene valor para otros. La voz sale de adentro, pero también vuelve desde afuera. Se construye en ese ida y vuelta entre lo que sentimos, lo que pensamos y la manera en que los demás nos reciben.
Por eso, encontrar una voz también es construir una identidad. Cuando una persona recupera la posibilidad de hablar en primera persona, de narrar su historia y de participar en una conversación colectiva, se fortalece la autoestima, se recupera la confianza y se vuelve posible imaginar un lugar propio en la comunidad.

"Puedo expresar lo que pienso y siento. Me siento valorado, escuchado y siento que puedo aportar algo. Soy protagonista y no espectador". (Manuel Gigena).

"Recuperé la libertad, la igualdad entre otros; es decir, mi autoestima". (Rubén Segundo).

"Me siento liberado, escuchado y agradecido". (José Ventura). 

"Tengo ganas de seguir luchando contra el consumo, de no ser más esclavo. Deseo tener un proyecto para recuperar la vida, la familia y el trabajo". (Rubén Segundo).

Compartir la palabra, construir comunidad

La comunicación popular no consiste solamente en transmitir mensajes. También implica construir vínculos, encontrarse con otros y descubrir que muchas experiencias que parecían individuales son compartidas.
Escuchar y ser escuchado son prácticas que fortalecen los lazos sociales y ayudan a enfrentar el aislamiento.

"Compartimos experiencias, historias de vida, vivencias y encontramos apoyo en el otro". (José Ventura).

"Aprendés a respetar al otro, a valorarlo y a aprender de él". (Rubén Segundo).

"Lo más importante es compartir vivencias y experiencias". (Manuel Gigena).

En Florestación aprendimos que la comunicación no consiste solamente en hablar. También implica escuchar, reconocerse en la experiencia del otro y descubrir que nuestra historia merece ser contada.
Allí donde muchas veces hubo silencio, aislamiento o indiferencia, la palabra compartida puede abrir caminos para volver a sentirse parte de una comunidad.

La radio, el encuentro y la comunicación popular no reemplazan los derechos que todavía faltan conquistar o garantizar. Pero sí pueden ayudarnos a reconstruir algo fundamental: la posibilidad de reconocernos como personas valiosas, con una historia, una voz y un lugar en el mundo.
Porque tener voz no es solamente poder hablar. Es poder existir para uno mismo y para los demás. Y también es una forma de ejercer derechos.

 
Redes

Instagram

@florestacion140
@trans.misiones
@casapueblo.floresta

Contacto

11 6205-9268

  • Imagen
    Luciana Muñoz

Dos años de la desaparición de Luciana Muñoz en Neuquén: “Queremos que su foto esté en todo el país”

18 Julio 2026

*La presente nota está basada, casi en su totalidad, en otra publicada por Manuela Wilhelm en el portal LM Neuquén.

Luciana Muñoz Aguerre tenía 20 años cuando fue desaparecida el 13 de julio de 2024 en el barrio Gran Neuquén Norte. Pasaron más de dos años y todavía nadie pudo responder dónde está. Su búsqueda está encabezada por mujeres, familiares y amistades, quienes recientemente organizaron una nueva movilización desde el monumento San Martín hasta la Casa de Gobierno provincial. A su vez, viajaron hasta Buenos Aires para impulsar una campaña nacional: “Queremos que su foto esté en todo el país”.

La familia denuncia la inacción de las fuerzas de seguridad y el poder judicial. Para peor, señalan que perjudicaron la investigación: “Cuando entraron a la casa del novio encontraron una mancha de sangre y el papá de Luciana quiso que cotejaran con la suya, el fiscal Andrés Guillermo Azar lo echó, lo insultó y le dijo que lo iba a meter preso”, desliza Mirta, su abuela paterna, y agrega: “Cuando fui a la Comisaría 18 un oficial me dijo que no vaya a molestar”.

Lila Aguerre, madre de la joven, acompañada de organizaciones feministas y de izquierda, impulsó desde el principio su reclamo por la aparición con vida. En ese aspecto también destaca el rol de la escuela. Luciana asistió al Centro Provincial de Educación Media N°76 y aguardaba su título. Al armar la lista de seguimiento, la vicerrectora puso al lado de su nombre “Nos falta”, según detalla Nancy Cisterna, quien fuera directora en aquel entonces. “Hicimos un abrazo al anexo. Caminamos cinco cuadras con estudiantes, pegamos carteles y de repente teníamos siete móviles alrededor”, sostiene, lo que recuerda a otros casos de nuestra historia. Desde entonces, todas las notas formales que envían dicen “Nos falta Luciana” y afirman que va a seguir así.

La persistencia de los familiares tuvo un primer efecto concreto: el Ministerio de Seguridad de la Nación nacionalizó su búsqueda y fijó una recompensa de $10 millones -además de los $100 millones establecidos por la Provincia- para quienes aporten información relevante para poder dar con su paradero. En Neuquén el promedio anual es de unas 650 personas desaparecidas. Tras contemplar que su desaparición podría estar vinculada a la trata de personas - con fines sexuales, trabajo forzoso o esclavitud- la causa llegó a fines del año pasado a la Fiscalía Federal.

Según lo aseguró Cecilia Pagano Mata, jefa de la Unidad Fiscal Federal neuquina, presentaba diversas irregularidades, tal como la familia denunciaba desde hace tiempo. Los principales problemas son la desorganización del expediente y la falta de pruebas y testigos -lo que se suma a la vulnerabilidad de algunos declarantes-. No hay información precisa, al punto que aún no se pudo determinar el último lugar y momento en que Luciana fue vista con certeza. En paralelo, están latentes otra quincena de hipótesis sobre lo que podría haber sucedido. 

El único imputado hasta el momento es su expareja, Maximiliano Avilez, aunque acusado de falso testimonio luego de que peritajes y testigos contradijeran su declaración sobre el día de la desaparición. En un comunicado, la Asamblea por la Aparición con Vida de Luciana Muñoz postuló que se destinen “los recursos necesarios para encontrarla y desarticular las redes que hacen posible estas desapariciones”. A la vez, cuestionaron el accionar de las autoridades: "Seguimos denunciando la responsabilidad política del Gobierno y de la Justicia neuquina por la falta de respuestas y las graves irregularidades que marcaron la investigación desde el primer día".

*La presente nota está basada, casi en su totalidad, en otra publicada por Manuela Wilhelm en el portal LM Neuquén, que también llevó a cabo un documental con los testimonios recopilados. 

  • Imagen
    Jugar con responsabilidad
    Jugar con responsabilidad
JUGAR CON RESPONSABILIDAD

¿Cómo apostar para el under de 2.5 goles en el fútbol? 

17 Julio 2026

Los eventos más importantes de fútbol suelen tener más de 200 mercados, ofreciendo al usuario la capacidad de variar completamente su elección adaptándose a las condiciones del encuentro. Sin embargo, en la actualidad las opciones tradicionales siguen siendo las más usadas, apostar al vencedor de algún partido en concreto o elegir si se marcará cierta cantidad de goles.

Este último mencionado se conoce con el término over o under, es decir, “más de o menos de” pero se suele recurrir a la primera opción, seguramente porque ha sido la tendencia que se ha dado en los últimos años. 

Pese a esto, siguen existiendo una gran cantidad de encuentros en donde no se anotan muchas anotaciones, por lo que hay que saber qué factores llevan a un cotejo a cumplir con este mercado, siendo el más popular entre todas las opciones el de under de 2.5 goles. Así que, a continuación, desglosamos todos estos condicionantes.

¿En qué consiste una apuesta de under 2.5?

El mercado de over/under es uno de los más usados en el fútbol, como ya se hizo mención, la opción de over es la que más suelen elegir los usuarios, sobre todo en la línea de 2.5. De igual forma, el under 2.5 también es una gran variante a la que se le puede sacar provecho.

Es fácil de explicar, el encuentro debe finalizar con menos de tres goles para que la apuesta resulte ganadora. Es decir, un 0-0, 1-0, 1-1 o un 2-0 servirá para salir victoriosos en esta elección, mientras que algún resultado superior nos hará perder nuestro boleto.

Factores claves para apostar al under 2.5 goles

  • Elige la liga correcta para este mercado 
  • Ten siempre presente las estadísticas
  • Revisa las ausencias del partido
  • El contexto siempre es importante

Cada uno de estos factores son claves para poder realizar una elección de menos de 2.5 goles, mercado que se encuentra disponible en la mayoría de casas de apuestas, incluyendo a un corredor popular como lo es 20bet, el cual siempre suele tener ofertas de bienvenidas imperdibles.

SportyTrader explica cómo obtener el bono de bienvenida de 20bet a detalle, por lo que tendrás todo lo necesario para empezar a utilizar el bono correctamente en el mercado de under 2.5 en los diferentes compromisos de fútbol.

Elige la liga correcta para este mercado

Lo primero que es muy importante tener presente a la hora de realizar esta elección, es que no todas las ligas son una opción viable para que nuestras probabilidades de ganar sean altas. Por ejemplo, la Bundesliga no es una competición en la que sea buena idea este mercado y esta línea en concreto, ya que la mayoría de sus equipos suelen descuidar el aspecto defensivo, mientras que existen otros donde su potencial está concentrado específicamente en la delantera.

En cambio, Ligas de América Latina, como la Primera División de Argentina, suele tener enfrentamientos más cerrados, donde la media de goles no es alta y es más factible decantarse por este mercado.

Por eso, siempre hay que revisar las tendencias y registros de cada competición y de los equipos en concreto, para de esta manera hacer una apuesta en el torneo correcto.

Ten siempre presente las estadísticas

Aunado con el punto anterior, la Bundesliga en su última temporada registró una media de goles por encuentro de 3.24, número que explica porqué no es una opción viable para nuestra apuesta de under 2.5 en los compromisos que se disputan jornada tras jornada. Mientras, la Liga Argentina tuvo un promedio de casi 2 tantos por compromiso, marcando una tendencia de encuentros con pocas emociones.

El saber datos tan sencillos puede ser la diferencia y aumentar considerablemente nuestras chances de ganar, es por eso que siempre hay que tener presente las estadísticas, no solo de la competición, sino también de cada uno de los equipos que se van a enfrentar.

El analizar los registros que han mantenido en sus últimos 5-10 partidos, el promedio de goles e incluso el historial de enfrentamientos entre dos conjuntos, son puntos que no deben ser omitidos en una apuesta de under 2.5.

Revisa las ausencias del partido

En muchas ocasiones, las estadísticas pueden verse afectadas por la ausencia de jugadores claves. Por ejemplo, si un equipo no cuenta con su goleador estrella para un enfrentamiento en específico, es muy probable que su media de goles disminuya considerablemente, haciendo más factible que se cumpla la apuesta de menos de 2.5 goles.

Por otro lado, no solo en el ámbito goleador hay que revisar las bajas de los clubes, sino también en la defensa, ya que, si el líder de la zaga central, el mejor defensor, o un lateral con condiciones altamente defensivas no está disponible contra un rival que si tiene grandes recursos en ataque, entonces la mejor idea sería decantarse por otra apuesta que no sea la de under.

El contexto es importante

Todos estos puntos antes mencionados son fundamentales para poder hacer una apuesta de under 2.5 goles de manera correcta y con grandes probabilidades de cumplirse. Sin embargo, el contexto debe ser tomado en cuenta porque también puede ayudar a deducir cómo será tomado el compromiso.

Por ejemplo, si buscamos apostar en un duelo decisivo como una final, una eliminatoria en instancias decisivas o un compromiso que decide una liga, seguramente los dos conjuntos tomen más precauciones de lo normal, arriesgando poco en ataque y cerrándose en defensa, lo que ayudaría a nuestra elección.

El clima y el estado del campo también debería de revisarse, si bien en torneos de máxima relevancia esto no suele ser un problema, en otras ligas de menor categoría si podría ser un factor determinante, ya que un campo de juego con deterioro o con un clima muy accidentado podría imposibilitar la fluidez del juego y, por ende, aumentar las chances de ganar la apuesta al under de 2.5.

En resumen ¿Qué debemos hacer?

  • Estudia las ligas y los equipos que son factibles para apostar a este mercado.
  • Revisa las estadísticas del torneo y de los conjuntos, incluyendo su historial de enfrentamientos.
  • Echa un vistazo a las ausencias, si falta un delantero clave o un defensa de los más importantes.
  • Analiza el contexto del partido, si se trata de un encuentro decisivo o si existen factores externos que podrían dificultar la fluidez del juego.
  • Imagen
MILEI AJUSTA SOBRE LA CIENCIA

"En 2002, había más inversión en ciencia y tecnología que ahora"

17 Julio 2026

Brenda Ponzi es geógrafa (UNICEN), doctora en Ciencias Sociales y Humanidades (UNPA) y becaria posdoctoral con lugar de trabajo en CIT Santa Cruz. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO se refirió a la crisis que vive el CONICET por el ajuste que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.
    
APU: Investigadores de Conicet están advirtiendo sobre una situación muy delicada en el organismo. ¿En qué consiste el ajuste de Milei que entiendo no es solo una cuestión salarial - con todo lo grave que eso implica? 

BP: El ajuste de Milei consiste en la reducción de la inversión en ciencia y tecnología, que sólo llega a un 0.14% del PBI. Para comparar, en 2002 luego de la crisis, este valor era de 0.17%. De acuerdo con un informe, el empleo en el sector científico "cayó de 75.057 a 68.730 puestos, es decir, acumuló una destrucción de 6.327 empleos desde diciembre de 2023". Esto se traduce en un pérdida diaria de 7,7 puestos en el sector científico desde diciembre de 2023 (Grupo EPC-CIICTI).

Esta baja inversión impacta en diferentes aspectos dentro de CONICET. Específicamente, se observa en la desvinculación de casi 400 becarias y becarios posdoctorales que terminan su beca antes de los resultados de ingreso al organismo (los cuales estarían recién en agosto de 2027) por el no otorgamiento de prórrogas de las mismas. A ello se suma la no efectivización de los ingresos concursados  a carrera de investigador científico de casi 1000 personas correspondientes a las convocatorias CIC2022 y CIC2023; la no efectivización de cargos concursados del personal de apoyo (CPA); el recorte arbitrario de 445 puestos de la CIC2023; la baja masiva de la obra social UP que tiene el personal de CONICET; y, en general, a la caída del salario que ya llega a un 40%. 

Además, el desmantelamiento de AGENCIA afecta directamente al personal de CONICET, puesto que se trata del principal organismo que financia proyectos de investigación. AGENCIA contaba con fondos internacionales cuyo único fin debía ser el financiamiento de estos proyectos, pero esos fondos desaparecieron. Como resultado, fueron canceladas las convocatorias para Proyectos de Investigación Científico Tecnológica (PICT), lo que afectó seriamente la continuidad de los trabajos. RAICYT realizó una presentación ante la justicia para determinar cuál fue el destino de ese financiamiento. Otra cuestión vinculada con AGENCIA es que también financia becas doctorales y los estipendios no han sido actualizados desde 2024.

Los responsables de luchar contra este vaciamiento son el directorio de CONICET, especialmente su director Daniel Salamone, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología a cargo de Darío Genua, y la Jefatura de Ministros bajo Diego Santilli. 

Además de este desfinanciamiento, desde el gobierno se ha promovido sistemáticamente la violencia simbólica contra el personal de ciencia del país, desprestigiando nuestra labor, estigmatizando nuestras luchas y reclamos. Incluso, hace dos semanas, hizo uso de la violencia física, reprimiendo con policía de la ciudad en el Polo Científico con Gendarmería en la CNEA. 

APU: ¿Podrías contarnos cuántos becarios hay hoy en Conicet y en qué situación? 

BP: En marzo de 2026 la cifra de personas con becas doctorales y posdoctorales era de aproximadamente 9500, mientras que hace dos años atrás llegaba a 11.000. Esto implicó una pérdida de cientos de líneas de investigación y la ruptura de grupos de trabajo de todo el país. La situación es preocupante puesto que muchas de estas personas se encuentran considerando otras opciones laborales, en lugar de continuar vinculadas al organismo. 

Si bien la mayoría de becarios y becarias poseen otros trabajos como docentes (con un máximo de horas permtidas), una parte de estas personas quizá no puedan insertarse en el sector privado, ya que no cuentan con trayectoria en el mismo. Esto se debe a que CONICET no permite desempeñar otras funciones en el ámbito privado mientras dure la beca, ya sea doctoral o posdoctoral. Cabe destacar que el estipendio recibido durante estas becas no contempla aportes jubilatorios, sueldo anual complementario, ni se rige por paritarias. Para el gobierno, no somos trabajadoras/es y es por eso que vemos vulnerados todos nuestros derechos. Esto incrementa la vulnerabilidad del conjunto de becarios y becarias del organismo.

APU: ¿Los nuevos ingresos están paralizados? 

BP: Actualmente, existen 585 ingresos de CIC2022 y 400 de CIC2023 que no fueron dados de alta en el organismo. Esto genera una situación de incertidumbre para estas personas que atravesaron todos los procesos de selección y merituaron para formar parte de la planta permanente de CONICET. Específicamente, en nuestro caso, el no otorgamiento de la prórroga de nuestras becas posdoctorales significa la pérdida de la inversión realizada por el Estado en los últimos 8 años. En el futuro, está inversión no va a poder ser recuperada. Todas estas son decisiones políticas que afectan la soberanía científica de nuestro país.

El ajuste de Milei consiste en la reducción de la inversión en ciencia y tecnología, que sólo llega a un 0.14% del PBI. Para comparar, en 2002 luego de la crisis, este valor era de 0.17%.
  • Imagen
    juegos online

Cuando el fútbol te hace feliz: 5 reglas que te ayudarán a mantener tus apuestas bajo control

16 Julio 2026

En pleno desarrollo del mayor torneo de fútbol del mundo, las emociones siempre acaparan toda la atención. Un gol en el último minuto, la derrota de tu equipo favorito, una discusión con los amigos, la esperanza de una sorpresa, eso es lo que hace que el fútbol sea tan especial. En momentos como estos, 1xBet quiere recordarte que disfrutar del partido empieza por mantener el control. El juego responsable no es una prohibición ni una restricción, sino una forma sencilla de mantener la cabeza fría y disfrutar de las emociones que buscamos en los partidos.

Cómo mantener el control durante un mes repleto de partidos de fútbol

Una buena apuesta no empieza por buscar las cuotas más altas, sino por tomar una decisión serena y meditada. Cuando se siguen unas reglas sencillas de autocontrol, el juego se mantiene dentro de unos límites razonables y no se convierte en una fuente de estrés.

  1. Establecer un límite

Antes de empezar a apostar, lo mejor es decidir desde el principio cuánto estás dispuesto a gastar en apuestas. 1xBet ofrece a todos sus clientes la opción de establecer un límite, de modo que los usuarios puedan determinar de antemano su umbral de comodidad y mantener su presupuesto bajo control.

  1. No tomes decisiones basadas en emociones

No debes hacer una apuesta justo después de un gol, un penalti polémico o una derrota decepcionante. En esos momentos, las emociones se imponen a la lógica, así que lo mejor es tomarse un respiro, relajarse y solo entonces tomar una decisión.

  1. Recuerda que las apuestas son solo por diversión

Incluso tras sufrir derrotas dolorosas, los equipos no juegan con 11 delanteros en el siguiente partido. Buscan el equilibrio y siguen fieles al plan. Lo mismo ocurre con las apuestas: perder es algo normal en el juego, no un motivo para duplicar la apuesta con la esperanza de recuperar lo perdido al instante.

  1. No te enfrentes al problema tú solo

Hasta Messi tiene un cuerpo técnico, así que pedir ayuda no te hace más débil. Si apostar deja de hacerte feliz y lo único que te queda es un deseo constante de recuperar tus pérdidas, es importante que pares a tiempo y busques ayuda.

Por eso, 1xBet ha puesto en marcha el proyecto apuestaconalegria.lat. La plataforma ofrece un test que te ayuda a evaluar si sigues teniendo el control sobre tu actividad de juego. En función de los resultados, los usuarios reciben recomendaciones y, si es necesario, datos de contacto para recibir apoyo psicológico. La plataforma también incluye breves vídeos con consejos, minijuegos para ayudarte a tomarte un respiro e información sobre las señales de alerta de la adicción al juego.

  1. Elige operadores de apuestas de confianza

El juego responsable no solo empieza por el autocontrol, sino también por elegir una plataforma fiable. ¿Qué es 1xBet en Argentina? Se trata de una marca global con 19 años de experiencia en el sector de las apuestas y los juegos de azar. Su reputación queda confirmada por los acuerdos de colaboración con las principales organizaciones deportivas, entre las que se incluyen el FC Barcelona, el París Saint-Germain, la Serie A italiana, la FIBA y la Federación Internacional de Voleibol. La plataforma de apuestas hace todo lo posible por seguir formando parte del mundo del deporte de élite, donde la confianza, la calidad del servicio y un enfoque responsable del juego son esenciales.

El torneo más grande del mundo ofrece un sinfín de motivos para la alegría, el debate y las predicciones. Pero la mejor apuesta es aquella que garantiza que el fútbol siga siendo una celebración. Haz apuestas responsables, toma decisiones informadas y recuerda: el autocontrol no estropea la diversión, sino que te ayuda a disfrutarla durante más tiempo.

Imagen
juegos online
  • Imagen

Las dos campanas: “el hecho burgués” y “el país maldito”

16 Julio 2026

Muchos debates del pasado vuelven a tener vigencia en el presente, dadas las graves condiciones y situación en la que nuestro país se desalma.

En 13 de febrero de 1973, el viejo Canal 11 de la Capital Federal puso en el aire, a través del programa “Las dos campanas”, el debate entre dos de los máximos dirigentes sindicales de la época: José Ignacio Rucci, secretario general de la Central Obrera de la República Argentina (CGT), y Agustín Tosco, secretario general del gremio de Luz y Fuerza de Córdoba y secretario adjunto de la Regional cordobesa de la CGT.

Tenían dos visiones sobre el país, sobre el sindicalismo y sobre la situación política y social, que ambos dejarían plasmadas en su participación en aquel programa, como de hecho se esperaba.

Agustín Tosco venía precedido ante la opinión pública por la aureola de dirigente combativo, y José Rucci llevaba sobre sus espaldas el ser la expresión de ese “hecho maldito de un país burgués”, metáfora con la que John William Cooke definiera al peronismo, y que el historiador y pensador de la Izquierda Nacional de Córdoba, Roberto A. Ferrero, redefiniera como el “hecho burgués del país maldito”, metáfora que tiene fundamentos y explicaciones profundas y muy serias que nos conciernen.

Esas dos visiones de Rucci y Tosco, más allá de las apariencias y de la terminología utilizada, expresaban dentro del movimiento obrero argentino, no las diferencias que comúnmente se sostienen, sino el carácter contradictorio de los “dos países” en pugna, que vienen desde el fondo de nuestra historia. Ya lo decía Juan Bautista Alberdi: “No son dos partidos; son dos países”: “dos países, dos causas, dos intereses, dos deudas, dos créditos, dos tesoros, dos patriotismos, bajo los colores externos de un solo país”.

De allí también nuestra compleja realidad, a la que condicionan o determinan distintos factores contrapuestos, tanto en lo político como en lo económico, social, sindical, ideológico y cultural, que ilustran patéticamente nuestros conflictos de intereses y la confusión reinante, una de cuyas expresiones ha terminado siendo directamente incompatible con el bienestar y el desarrollo de la Argentina, en el marco de un país a mitad de camino de su realización y de una Nación inconclusa -América Latina- a la que pertenecemos históricamente.

En verdad el país que derrocó al peronismo y proscribió a Perón durante 18 años -plantea Roberto Ferrero- no era el país “burgués”, en el sentido en que lo había sido la burguesía europea industrialista y revolucionaria en su etapa ascendente, que eliminó a la aristocracia en Europa, creó el Estado Nacional, impulsó el capitalismo industrial y terminó con la Edad Media en aquel continente.

Por el contrario, en Nuestra América, y en nuestro país en particular, el conflicto descubría la realidad del “país maldito” oligárquico, que impedía desarrollarse a las fuerzas productivas del “país burgués” (el capital, el trabajo y la industria), como sigue sucediendo hoy.

Eso explica la alianza de clases o sectores que, contra ese “país maldito” y su sistema oligarquice asociado al extranjero, asumía el peronismo, integrado por la débil burguesía nacional y los demás sectores productivos, como así también y fuertemente por los propios trabajadores argentinos y el Ejército (sectores fundamentales en los que residía su gran fuerza), cuyo jefe era Perón.

El peronismo no encajaba por derecha ni por izquierda con el “país maldito” que lo detestaba y que todavía detesta a ese movimiento histórico anti sistema llamado peronismo. Por eso, cuando hablamos de “sistema”, debemos aclarar a cuál de los dos sistemas nos estamos refiriendo.

No hace mucho, acertadamente, un periodista del espectáculo declaraba que nada le había hecho más mal a la Argentina que el anti peronismo (Rodrigo Lusich). Sin duda, el país oligárquico -anti industrial, anti sindical, anti burgués y anti defensa nacional- odia al peronismo, en primer lugar, por su carácter argentino.

No es de extrañar por eso, que a la luz de aquel debate de 1973 en “Las dos campanas”, se pudiera apreciar la parcialidad manifiesta en la consideración hacia uno y otro participante y en las conclusiones finales de dos de los tres panelistas del programa a favor de Agustín Tosco. ¿A qué sistema y país representaban unos y otros?

El debate del país maldito y el hecho burgués

Lo que hoy llama la atención, al volver a escuchar la grabación del debate de 1973, es que los conductores del programa y periodistas invitados se dirigieran al secretario general de la Confederación General del Trabajo casi despectivamente solo por su apellido, y en cambio, al dirigirse a su contrincante en el debate, lo hicieran como “Señor Tosco”.

El fenómeno de las dos varas no es nuevo. El anti peronismo de clase media, tampoco. Como ya lo descubriera Saúl Taborda en sus reflexiones de 1918, se trataba en el fondo de la “doble moral”: “una para los amos, la otra para los oprimidos”.

Un hecho destacable: a lo largo del debate, José Ignacio Rucci nunca dejó de llamar “compañero” a Agustín Tosco, de cuyo coraje y entrega por la causa de los trabajadores cordobeses nadie dudaba, sobre todo por ser junto a Elpidio Torres y el negro Atilio López uno de los protagonistas del Cordobazo de 1969, un hito en la movilización obrera de nuestro país, soportando la cárcel -como Elpidio Torres y otros militantes del Cordobazo- por esa misma razón.

Y si los conductores y periodistas de “Las dos campanas” se propusieron neutralizar la figura de Rucci, dándole más importancia a la figura de Tosco (con quien al parecer los unían algunas coincidencias políticas e ideológicas), el resultado fue el contrario, pues si bien Tosco pudo desplegar los argumentos teóricos de la izquierda tradicional en la Argentina, por su parte, Rucci pudo demostrar cuán equivocado estaban Tosco y la “opinión pública” de clase media sobre el pensamiento, la conducta y la personalidad del dirigente más importante del movimiento obrero y del peronismo sindical en esos momentos críticos de la historia argentina.

Al contrario de lo que se conocía y de lo que pensaban de él Tosco y sus seguidores -que lo acusaban de no combativo, burócrata, apolítico o, en su defecto, peronista, vendido al sistema (al sistema opuesto al que defendía la clase media argentina de derecha e izquierda), y que lo acusaba incluso de ser traidor al movimiento obrero, Rucci tenía una trayectoria sindical coherente con los intereses mayoritarios del movimiento obrero argentino de aquella época.

Sucede que, siempre, la cultura oligárquica -su prensa, sus medios, y el argentino medio que se ve reflejado en ellos-, ha jugado un papel determinante en la formación de la opinión pública y la administración de la información y el sentido, más propicia a conceder crédito a las opiniones conservadoras o, en su defecto, a las posiciones de la izquierda tradicional -su aliada en 1930, 1945 y 1955- (representada en este debate por Tosco), y no a los movimientos nacionales y populares, como el yrigoyenismo o el peronismo, enfrentados a ese sistema oligárquico.

Ese sistema “no burgués”, anti industrialista, conservador y contrarrevolucionario, en 1955 expulsó del poder al peronismo –que Cook llamaba “el hecho maldito del país burgués”-, lo proscribió y lo persiguió durante dieciocho años. A ese movimiento expulsado, proscripto y perseguido por casi dos décadas representaba, dentro y fuera de ese debate, José Ignacio Rucci.

José Ignacio Rucci no era cualquier dirigente. Hasta en la persecución, el agravio gratuito y la diatriba, sin estridencias, era la síntesis de la historia de resistencia y entereza del movimiento obrero en tiempos difíciles. Y por eso Perón y el movimiento obrero lo reconocían como tal. Y por esa misma razón, los medios de comunicación del sistema oficial y su izquierda, lo desconocían y lo repudiaban: por peronista y opositor al “país maldito”.

Con todo, sigue llamando la atención el desconocimiento o no reconocimiento de la trayectoria de Rucci, a través de esa idea oficiosa que definía al máximo dirigente sindical peronista de esa época como un “gremialista profesionalizado, sin base propia y promovido desde arriba, exponente típico de la cuestionada “burocracia sindical”.

El 2 de julio de 1970, al normalizarse la CGT nacional, como consecuencia de la lucha de los dirigentes y trabajadores peronistas, en aquel Congreso de Unidad, con la participación de más de 400 delegados de todo el país, José Ignacio Rucci fue elegido secretario general de la Central Obrera argentina para incomodidad y desagrado por derecha y por izquierda de aquel país maldito”, sistema que nunca nos dio la posibilidad siquiera de terminar de ser un país burgués”, como lograron ser los países del mundo que lograron realizar su revolución burguesa” (con todo lo que ello significa) y hoy son los grandes países desarrollados del mundo…, incluido China.

  • Imagen
    Paula Angelomé
    Paula Angelomé, científica argentina

Paula Angelomé (CONICET): qué es la nanotecnología y los riesgos del sistema científico argentino por el ajuste de Milei

16 Julio 2026

La nanotecnología es la ciencia que estudia y manipula materiales a escala nanométrica —una milmillonésima parte de un metro—, un tamaño mayor al de los átomos pero muchísimo más pequeño que cualquier objeto cotidiano. En esa escala, los materiales cambian de comportamiento: el oro, por ejemplo, deja de ser amarillo y puede volverse rojo, verde o azul, según su forma y su tamaño. Paula Angelomé, doctora en Ciencias Químicas, investigadora del CONICET y ganadora del Premio Nacional L'Oréal-UNESCO 2024, explica en esta entrevista con Agencia Paco Urondo (APU) qué es la nanotecnología, cómo se desarrolla en Argentina, cuáles son sus aplicaciones actuales y por qué considera que el ajuste en ciencia de Javier Milei pone en riesgo la continuidad del sistema científico argentino.

APU: ¿Qué es la nanotecnología?

PA: Primero tenemos que definir qué es "nano". Nano quiere decir 10 a la menos 9, así como nos enseñaron el kilómetro, el metro, el decímetro. El nanómetro es 10 a la menos 9 metros, algo muy difícil de pensar en términos cotidianos. Básicamente es un tamaño que está por arriba del tamaño de los átomos, pero muy por debajo del tamaño de las cosas cotidianas. Para tener una idea: si el diámetro entero de la tierra midiera 1 metro, un nanómetro sería como una uva. Así de chico es, en proporción, un nanómetro respecto de un metro: muy pequeño, pero más grande que los átomos. Entonces, cuando las cosas tienen tamaños nanométricos, están formadas por varios átomos, pero son mucho más chicas que las cosas cotidianas que vemos en el día a día. Y por eso tienen comportamientos distintos, no se comportan como estamos habituados.

Te puedo dar un ejemplo concreto: si te pregunto de qué color es el oro, vas a decir dorado, amarillo. Perfecto, en eso estamos todos de acuerdo. Pero cuando el oro es nanométrico —cuando en vez de ser un anillo o un arito de oro tiene un tamaño nanométrico— puede ser rojo, puede ser verde, puede ser azul, solo por cambiar su forma y su tamaño. Eso es algo que en la vida cotidiana no estamos habituados a ver: que algo, por ser más chico, tenga un color distinto que por ser más grande. Esa es la razón por la cual a un montón de gente le interesa la nanotecnología, porque la nanociencia y la nanotecnología estudian cosas que se comportan muy distinto de lo que estábamos habituados. En los últimos 30 años eso ha crecido un montón, porque cada vez hay más maneras de estudiar esas cosas.

APU: ¿La nanotecnología tiene algo que ver con la física cuántica?

PA: En algún punto están relacionadas, en cuanto a que ambas estudian cosas pequeñas y hay ciertos fenómenos de física cuántica que también se ven en nanomateriales. Pero no es lo mismo, porque la cuántica es para tamaños aún más pequeños. Lo que pasa es que en tamaños nanométricos todavía se ven algunos efectos cuánticos, y hay bastantes cosas interesantes en esa frontera entre nanotecnología y cuántica.

APU: ¿Cuál es el rol de Argentina en este tema? ¿Cuánto se estudia la nanotecnología en el país y cuánto desarrollo tiene?

PA: La nanotecnología en Argentina tiene una presencia sostenida, acorde al tamaño de su sistema científico. Desde el año 2000, cuando empezó a estallar todo lo de la nanotecnología —Estados Unidos hizo un programa muy grande de promoción de la nanotecnología ese año—, esto arrastró a un montón de gente a trabajar en el tema. Acá en Argentina ya había cosas: no es que se hicieron porque Estados Unidos lo impulsó, pero sí se puso en el candelero gracias a eso. Argentina tiene una experiencia sostenida en nanotecnología: hay encuentros cada año de la comunidad dedicada al tema desde el año 2000, o sea, hace 26 años que hay encuentros de nanotecnología para hablar del avance en el país. Imaginate la cantidad de gente que hay trabajando para que esto se pueda hacer. En el último encuentro, que yo no pude estar, eran como 400 o 500 personas. Hay varios centros de CONICET especializados en nanotecnología; yo trabajo en uno de los institutos de CONICET dedicado exclusivamente a ciencia y nanotecnología.

Lo interesante de la tecnología es que es transversal: en casi cualquier área del conocimiento se puede aplicar, incluso en las ciencias sociales se estudia la nanotecnología por lo que tiene que ver con su introducción, con la novedad, con cómo se maneja esa novedad. Entonces hay posibilidad de usarla en casi cualquier área, y eso se está viendo: cada vez más aplicaciones en biología, cada vez más aplicaciones en otras áreas. La química y la física son como las ciencias base de la nanotecnología, pero de ahí irradia a casi cualquier cosa, y eso se nota muchísimo en nuestro país.

APU: ¿En qué áreas tiene mayor desarrollo la nanotecnología?

PA: El área donde mayor desarrollo tiene, o donde más potencial se cree que va a tener, es la medicina. Todavía no está tan desarrollado a nivel clínico, no está tan presente clínicamente, pero se cree que en el futuro muchos medicamentos van a ser nanotecnológicos. De todas maneras, ya hay productos nanotecnológicos en el mercado en el área de medicina, sobre todo lo que tiene que ver con detección de enfermedades: ahí la nanotecnología tiene muchísima presencia. En tratamientos de enfermedades el avance es menor, aunque las vacunas de COVID tuvieron nanotecnología metida —y tienen, porque se siguen usando.

APU: Me imagino que la expectativa en medicina va por el lado de poder trabajar con materiales muy pequeños y hacer tratamientos muy específicos, por ejemplo en cáncer, donde a veces se hacen tratamientos muy invasivos que lastiman células sanas.

PA: Sí, exactamente, la expectativa va por ese lado: por lo que se conoce como medicina personalizada. Que te puedan detectar cuál es la enfermedad que tenés y construir una nanopartícula que trate exclusivamente tu enfermedad y no la de cualquier otro. Esa es la expectativa. Ahora, en realidad la tecnología ya tiene desarrollo en otras áreas: por ejemplo, detección de enfermedades mucho antes de que se manifiesten, en métodos de diagnóstico como la resonancia magnética, donde ya se usan nanopartículas. Y en detección rápida de enfermedades: los test rápidos de COVID, o los test rápidos que te hacen para saber si el dolor de garganta es por una bacteria o un virus, están basados en nanopartículas hoy en día, ya actualmente. Las opciones en medicina van más allá del tratamiento. El tratamiento es lo que siempre tarda más en llegar porque es lo más costoso: probar y comprobar si funciona en estudios clínicos lleva mucho tiempo. Pero ya hay avances en ese sentido, y creo que vamos a ver más avances en los próximos 10 o 20 años.

APU: ¿Y hoy, con certeza, dónde se aplica ya la nanotecnología?

PA: Lo más obvio para todos es el teléfono celular desde el que te estoy hablando, o las computadoras. Ese es el avance más claro y que todos tenemos bien cerca: que un teléfono celular tenga en su memoria miles de millones de cosas —fotos, archivos, audios— es gracias a la tecnología que permite meter un montón de información en un lugar muy pequeño. Ahí sí es tecnología, ya no es nanociencia, ya está desarrollado, es algo que por supuesto se va mejorando, pero desde los años 90 y 2000 el camino es hacia la miniaturización: que cada vez en un dispositivo más pequeño entre más información. Esto es posible porque primero se pueden construir materiales nanométricos y después estudiarlos y ver que efectivamente funcionan. Todo eso es básico antes de llegar a que en un teléfono haya miles de millones de procesadores que hacen posible esta comunicación.

APU: Son temas muy sensibles, donde hay mucho debate entre las principales potencias económicas: Estados Unidos, China y otros países quieren estar a la vanguardia de estas discusiones. ¿Qué rol cumple ahí el sistema científico argentino en un tema que es casi de agenda geopolítica?

PA: Lo que tiene que ver con procesadores y computadoras es algo muy concentrado: hay muy pocas fábricas que pueden producir microchips, y la mayoría están en Oriente. Nuestro rol desde Argentina tiene que ver más con desarrollar cosas nuevas que con intervenir en esa discusión geopolítica, al menos en lo que yo conozco. Argentina tiene un sistema científico que ahora está siendo muy atacado, pero que es muy reconocido internacionalmente por su calidad, así que hay argentinos trabajando en un montón de áreas en el mundo. Ahora, desde Argentina, los desarrollos tienen más que ver con aplicaciones en las que el país es fuerte históricamente, como la ciencia básica o las aplicaciones en el área bio o de biomedicina, que es donde Argentina siempre se destacó, con una historia muy grande, premios Nobel, etcétera. En lo que tiene que ver con estas cosas más tecnológicas, como los chips, nuestro rol es pequeño, pero creo que el rol de la mayoría de los países es pequeño ahí, porque lo manejan los grandes jugadores. No podés ponerte una fábrica de chips muy fácilmente, aunque tengas todo el dinero.

El ajuste de Milei a la ciencia

APU: Ese ataque a la ciencia por parte de la política de Milei: ¿Pone en riesgo la continuidad del sistema científico argentino?

PA: Estoy segura de que está en riesgo, totalmente segura, porque es una política de ajuste, sí, pero el ajuste se lleva puesta a las personas. Nuestro sueldo por ahora todavía está asegurado, así que los investigadores que ya estamos trabajando estamos, comparativamente, en menor riesgo. Pero no hay ingresos nuevos. El personal no se va formando, porque si no tengo a quién enseñarle, no puedo pasar la tradición fácilmente. Yo en algún momento me voy a jubilar, y no sé quién va a quedar después si no tenemos nuevos ingresos de investigadores. Por otro lado, si no tengo dinero para pagar los experimentos —dinero que necesito para eso, no para otra cosa, para mantener el laboratorio funcionando, para comprar todo lo que necesito para hacer mis experimentos— sin esa continuidad, en algún momento no se puede hacer nada más, y nos vamos a estar mirando las caras, porque los que hacemos ciencia experimental necesitamos reactivos, necesitamos equipamiento para medir, y todo eso se va a acabar.

Para mí, estamos en una situación donde por ahora estamos aguantando porque tenemos una construcción previa, una historia: nuestro grupo tiene 20 años, y entonces tenemos un poco de stock, de alguna manera. No stock físico solamente, sino gente que ya empezó hace tiempo, gente que se quiere seguir formando con nosotros porque nos conoce. Pero en algún momento, si esto no se frena pronto, va a ser mucho más notorio, porque llevamos tres años de ajuste. A ver cuánto más nos podemos aguantar sin dejar de trabajar. Por ahora nosotros podemos trabajar, pero hay muchos grupos que hoy no pueden trabajar porque no les alcanza el dinero.

APU: Está bueno que plantees eso, porque uno hace énfasis en el salario, que por supuesto es tremendamente importante, pero la otra parte tiene que ver con los recursos: si tenés para hacer el experimento que quisieras hacer, o si tenés que elegir cuál hacer y cuál no, jugando con recursos cada vez más escasos.

PA: Vos antes mencionabas cuando me presentabas que en 2024 tuve la suerte de ganar el Premio L'Oréal-UNESCO. En realidad es un reconocimiento muy importante en lo que tiene que ver con hacer buena publicidad de lo que hacemos las científicas en nuestro país, pero también es dinero. Ese dinero, desde 2024 hasta ahora, ha permitido sostener muchas de las actividades de nuestro laboratorio, y por ahora no estamos todavía en la condición de tener que elegir nuestros experimentos. Ahora estamos cuidándonos todo el tiempo: nosotros nunca fuimos de derrochar, porque no nos gusta, porque no nos parece, pero ahora todo se ve con más detalle. Tenemos que pedir más presupuestos antes de comprar cualquier cosa, estar asegurándonos de que las cosas se usen hasta el último mililitro, hasta el último recurso. Pero eso te digo que es específico de nuestro caso: no hemos tenido que cortar con nada. No sé cuánto va a durar esto, pero por ahora vamos apechugando.

APU: Volviendo al tema de la nanotecnología y vinculándolo con lo que planteabas sobre el sistema científico nacional: ¿Dónde creés que debería apuntar el país en este tema?

PA: Creo que tiene mucho que ver con todo lo relacionado con enfermedades desatendidas, por ejemplo. Hay bastante desarrollo en Argentina en detección de enfermedades desatendidas, algo que combina la potencialidad de la nanotecnología con la tradición científica argentina. Pero yo, como persona que se dedica a la ciencia básica, no quiero dejar de destacar que no podemos abandonar ese aspecto, porque todos —y eso lo destaca todo el mundo, yo he estado afuera y la gente realmente lo destaca— tenemos una formación de excelencia a nivel universitario. Nuestros egresados son de primer nivel internacional, mejores que los de muchas potencias. Y a esa gente la educan, al menos en nuestra área, los investigadores e investigadoras que trabajan tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada. Eso también es importante no cortarlo, no dejar de construirlo.

Me parece que seguir avanzando en ciencia básica es importante, y en lo que tiene que ver con ciencia aplicada y tecnología, creo que hay mucha oportunidad en la interacción entre bio y nanotecnología, entre medicina y nanotecnología. Ahí creo que Argentina tiene mucho para aportar, y de hecho ya aporta: hay empresas argentinas dedicadas al tema, cada vez más startups, empresas pequeñas que surgen a partir de grupos de investigación o de gente formada, en general, por las universidades públicas, que empieza a desarrollar productos basados en nanotecnología. Ahí es donde creo que tenemos la mayor posibilidad. Esto es una opinión personal, no me he dedicado a la política científica como para decir algo más que eso, pero es lo que veo por haber trabajado un poco en el área.