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    Anne Carson
PREMIO NOBEL

El Eros como verbo: una reflexión sobre la escritura de Anne Carson

25 Octubre 2026

A los quince años, Anne Carson encontró en una librería una edición bilingüe de los poemas de Safo. Ese encuentro marcaría su relación con la lengua griega y la filología, intereses que más tarde ocuparían un lugar central en su trabajo académico y literario.

Su escritura, sin embargo, no queda restringida al ámbito de la investigación especializada. En Eros el dulce amargo, su tesis doctoral, se convierte también en una reflexión sobre el deseo, la poesía y las formas en que el lenguaje intenta dar cuenta de aquello que falta. En Carson, la lectura de los textos antiguos no supone un regreso erudito al pasado, sino una manera de interrogar problemas que siguen atravesando la experiencia contemporánea.

El método de Carson exige lo que ella misma denomina —recogiendo la tradición filosófica— una limpieza metódica de la subjetividad: vaciar la habitación sin ventanas para que la transparencia de los hechos y del lenguaje pueda emerger sin la interferencia del adorno.

Para Carson, la poesía no es un artificio decorativo, es un acto de atención minuciosa, una búsqueda de la akríbeia —la exactitud y precisión verbal que los antiguos labraban en la piedra— para otorgar presencia a lo invisible.

La materia poética se convierte en un espacio de vibración donde la alta cultura grecolatina dialoga horizontalmente con la aspereza de lo cotidiano, transformando la filología en un contagio vivo y transformador. Es interesante pensar en la encrucijada donde se funden la rigurosidad académica y la vulnerabilidad creativa.

El centro de la poética carsoniana reside en concebir a Eros como un movimiento, una vivencia radical de lo que falta. Como formula en Eros el dulce amargo, todo deseo humano se balancea sobre el eje de una paradoja: la presencia y la ausencia constituyen sus polos opuestos, mientras que el amor y el odio operan como su energía motriz. De ahí la coexistencia de lo dulce y lo amargo, del amor y el odio, de la atracción y el rechazo. Esta tensión reaparece en el resto de su obra y permite pensar la belleza como inquietante y desestabilizante.

En Charlas breves, por ejemplo, la belleza aparece ligada a una forma de desamparo. Carson escribe sobre el ser amado como si alguien hubiera suspendido en el aire los gritos de los pájaros a modo de joyas; en otro momento, confiesa que la belleza la desespera y la impulsa a escapar. También imagina deseos que crecen en su interior como duraznos que nadie se detiene a recoger. Estas imágenes no buscan resolver la contradicción entre el deseo y su imposibilidad de satisfacción. Por el contrario, la mantienen abierta. La belleza atrae, pero también expone al sujeto a aquello que no puede retener ni comprender del todo.

Esta misma idea del deseo aparece en La belleza del marido, obra subtitulada «un ensayo narrativo en 29 tangos». Carson toma la máxima de John Keats en la Oda a una urna griega «la belleza es verdad» y construye una narración sobre un matrimonio atravesado por las infidelidades y el desencuentro. Los telegramas de Western Union, los billetes de taxi y los detalles de la vida cotidiana conviven con una reflexión sobre el amor y sus contradicciones.

El tango, al igual que el matrimonio, aparece como un baile que debe sostenerse hasta el final. La narradora confiesa amar al marido, a pesar de su falta de lealtad, y vincula ese amor con su belleza. Pero la belleza no ofrece una respuesta ni garantiza la permanencia del vínculo. Lo que atrae es también lo que hiere. La poesía no elude la herida, la convierte en la escena misma de la revelación estética.

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Tapa Eros

Llevar la lógica de Eros al territorio de la hoja en blanco permite desmantelar las concepciones ingenuas sobre el oficio de escribir. Si la dulzura de Eros resulta accesible para cualquiera, su “amargura” exige una mirada desprovista de idealizaciones. Quien se posiciona frente a la página en blanco experimenta la fricción con la falta. Las palabras que escribimos jamás consiguen decir exactamente aquello que pretendemos nombrar, porque en el espacio intermedio siempre se interpone el “Eros”.

En su ensayo Economía de lo que no se pierde, Carson analiza las figuras de Simónides de Ceos y Paul Celan para demostrar cómo la gran poesía se edifica sobre la negación, el espacio negativo y la economía de los recursos. Simónides y Celan invitan a «ser 100% serios acerca de Nada», entendiendo que el vacío no es una ausencia inerte, sino el límite creador donde el Ser se mide a sí mismo.

De este modo, la escritura, convocada por lo incierto y por la suspensión de las certezas diurnas, saca a flote aspectos de la realidad que no emergerían de otro modo. La práctica poética se convierte en una aspiración hacia lo desconocido.

Para que la poesía acontezca y conserve su pulso vital, es indispensable combatir el “hábito”. Recogiendo las reflexiones de Marcel Proust y Samuel Beckett, el hábito se revela como el hilo conductor que ordena y sostiene la existencia cotidiana, pero al mismo tiempo funciona como una anestesia mortal que adormece la percepción. Si la escritura se transforma en costumbre, en rutina técnica o en el despliegue de saberes previamente consolidados, la poesía se agota de inmediato.

Carson escribe a tientas, sin una certeza previa acerca de aquello que busca. Si supiera exactamente qué es la poesía, no tendría necesidad de escribirla. Esta premisa constituye la consigna fundamental de la creación: no se puede escribir sobre lo que ya se domina con comodidad. La escritura exige abandonar, al menos provisionalmente, lo que creemos saber y aceptar que el lenguaje puede conducirnos hacia lugares que no habíamos previsto. En ese recorrido, la poesía no elimina la distancia entre las palabras y las cosas. Trabaja con ella. Quizás su potencia está, justamente, en hacer de esa distancia una condición desde la cual volver a mirar el mundo.

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    Borges
    Foto: Archivo Borges todo el año
NOVEDAD

Instrucciones para maltratar a Borges, segunda vuelta: a propósito de la edición de sus “Conferencias [mal] reunidas”

25 Octubre 2026

I

Como el útil copy & paste puede librarnos de gastos de saliva, tipeo, energía y otras yerbas, calcaremos lo que dijimos en una reseña anterior a propósito de la publicación del Curso de literatura inglesa y norteamericana de Jorge Luis Borges, sayo que también le cabe, por otras razones, a la edición de su Curso de literatura argentina. Decíamos allí:

“Maltratar a Borges es uno de los vicios más inveterados de todo argentino que se supone ilustrado. Maltratarlo por su anglofilia pero también por su malevofilia. Maltratarlo por almorzar con Videla, pero también por firmar petitorios de las Madres en la hora más atroz de la Dictadura. Maltratarlo por gorila o por no ser lo suficientemente gorila. Por no ser nacionalista, pero también por tratar temas nacionales, como el de los cuchilleros zaparrastrosos. Por ser un intelectual demasiado frío, pero también por mostrar ardores inesperados. En algún momento de la historia, se discutió tanto sobre Borges como sobre Messi. Y sin haberlo leído: bastaba la revista Gente y otras por el estilo. Hasta ahí, todo normal. La paradoja es que lo maltraten sus propios editores. La publicación de sus Obras completas es un desastre; y peores aún, con raras excepciones, son los modos azarosos de tratar los conjuntos de textos no incluidos en esas Obras completas. Sobre este drama, las quejas vienen múltiples, y hasta hay tesis doctorales al respecto: la falta de ediciones criticogenéticas; el acceso imposible a la versión primigenia de sus primeros poemarios; el caos, más que laberinto, que reina a la hora de reunir sus artículos, conferencias, cursos y misceláneas ajenas al canon que el propio Borges armó. Los criterios editoriales son tan variopintos que termina por no primar ninguno”.

Lamentablemente (¿o previsiblemente?), lo mismo cabe decir del esperado volumen de Conferencias reunidas 1960-1985, aparecido en agosto de este año, siempre dentro del holding Penguin Random House, y con curaduría de la ya veterana en estas lides Sara Luisa del Carril. Pero veteranía no es necesariamente sinónimo de sabiduría. Editó a Borges in vita sua desde 1977 hasta su muerte en Ginebra; es decir, participó del inteligente aunque inescrupuloso canon que Borges supo armar con su propia obra. El problema radica en lo póstumo; Del Carril es en buena parte responsable de ese laberinto del que hablábamos más arriba, de esas escisiones tan arbitrarias, bajo la férula no menos arbitraria de María Kodama, perita en pasillos judiciales más que en literatura. Jubilada ya, y fundida la empresa familiar, Del Carril dice haber encontrado en un ropero (¡!) esta compilación suya de las conferencias borgeanas, haberla ofrecido al holding, y estar satisfecha de la labor y de la buena recepción a ambos lados del Atlántico. Agrega que estamos ante un Borges fácil, apto para nuevas generaciones (por supuesto, es difícil imaginar “La muerte y la brújula” en formato tik-tok), a lo que la contratapa suma que es “un libro imprescindible para comprender no solo lo que Borges escribió, sino cómo pensaba”. Esta puerilidad, digna de viejas publicidades de cremas de enjuague o chocolates, inevitablemente nos hace sospechar que con la lectura de, supongamos, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” u otras complejidades, nada podemos averiguar del pensamiento borgeano; posiblemente laboraba con una mente en blanco y sin sinapsis. Las conferencias solucionarían esa atroz deficiencia…Pero el equívoco mayor está en el propio título, Conferencias reunidas. Es cierto que no hay una definición académica de qué cosa sea una “obra reunida”, una “poesía reunida”, unos “cuentos reunidos”. Pero –y me tomé el trabajo de hacer una breve encuesta–, a la mayoría ese “reunido/a” le trae la idea de completitud: obras completas, poesía completa, etc. Es decir, todo lo contrario a una selección o una antología. Ahora bien, si curadora y/o editorial jugaron aquí con la posible ambigüedad de “reunidas”, estamos, como mínimo, ante una estrategia deshonesta. Pero si se quiere hacer pasar este volumen por uno de “conferencias completas”, como si de exhaustividad habláramos, nos hallamos sencillamente ante una estafa. O puestos en magnánimos, de una superlativa negligencia.

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Borges
Tapa Conferencias Reunidas

II

Como sabemos, Borges entró en el mundo de las conferencias con mucha timidez, pero también algo de hambruna. Primero la muerte del padre siempre bancador y después las conocidas desavenencias con el peronismo lo arrojaron, consejo de amigos mediante, a esta aventura que no cesaría más. Con el tiempo, erudición, ceguera, exotismo, contribuyeron de un modo u otro a que fuera un invitado frecuente en los estrados de casi todo el mundo. Pero volvamos a la compilación que tenemos entre manos, que es la de un disertante ya maduro y seguro de sí.

El volumen reúne veintiocho conferencias, consignadas redundantemente en el prólogo (que nos hace casi creer que se trataron siempre de paquetísimos vernissages) y en nota final a cada texto. Por supuesto, y esto no es lo objetable, quedaron afuera las que el propio Borges permitió publicar aún en vida en forma de volumen –Borges oral (1979), Siete noches (1980). Y las series compiladas y publicadas póstumamente –Arte poética (2001) y El tango (2016); las charlas hibridadas con el formato “seminario”, El aprendizaje del escritor (2014) y El misterio esencial (2021); apuntes previos rescatados de sus manuscritos, Cuadernos y conferencias (2024). A eso agreguemos algunos discursos, o resúmenes de tales, aparecidos en el tercer volumen de Textos recobrados (2003). ¿Por qué nos permitimos, entonces, hablar de cuasi estafa? ¿No reúne nuestro volumen todo aquello que “quedó afuera”? La respuesta tajante es: no. A vuelo de pájaro –no de investigación minuciosa–, podemos asegurar que faltan unas treinta disertaciones de relativo fácil acceso, con lo cual se duplicaría, momentáneamente, el número de estas supuestas “conferencias reunidas”. Y no dudamos que búsquedas más detalladas agrandarían todavía más la cantidad.

¿Qué método siguió Del Carril para su trabajo? Ella lo explica en el prólogo: fue siguiendo la ingente cuantía de entradas de la más que meritoria Jorge Luis Borges: bibliografía completa, de Nicolás Helft, y localizando luego las conferencias allí registradas, dispersas en distintos periódicos y revistas. Ya eso es una confesión: esa obra apareció en 1997, bajo el sello Fondo de Cultura Económica. Pero, aumentada, actualizada y hasta con otro título (Jorge Luis Borges: bibliografía e índice), se reeditó en 2013 y en 2018, bajo el auspicio de la Biblioteca Nacional. ¿Siguió Del Carril la edición ya perimida? ¿Por qué falta, por ejemplo, “The Achievements of Walt Whitman” (1962) o “Sobre Leaves of grass” (1983)? ¿Por qué faltan las tres conferencias dadas en la Escuela Freudiana de Buenos Aires (“Los sueños y la poesía”, 1980; “Baruch Spinoza”, 1981; “El poeta y la escritura”, 1982), que fueron reproducidas en 1993 en un librito inhallable y sin derechos de autor? ¿Y las cinco dadas –y conservadas– en la Michigan State University (1976)? Pero la parte del león no está en lo impreso dejado de lado; está tan a la vista como la carta robada de Poe.

Basta entrar en YouTube y escribir “Borges conferencias” para hallar un opíparo banquete de decenas de oralidades borgeanas. Es cierto, hay que diferenciar entre conferencias y charlas por un lado, y entrevistas disfrazadas de conferencia por otro. Es cierto también que, una vez separados los “géneros”, hay que transcribir y a veces traducir. Pero allí hay verdaderas perlas como la conferencia sobre Joyce, pronunciada en La Plata en 1960. No solo está disponible en YouTube. La UNLP la conserva en su Archivo de la Palabra y la identifica expresamente como conferencia, de 55:50 de duración; y además fue recogida en Variaciones Borges 45 (2018), pp. 207–220 con transcripción de Matías Carnevale.

Más bochornosa aún es la ausencia de La création poétique, dada en el más que prestigioso Collège de France, en enero de 1983, de la que hay filmación completa liberada de derechos por el CNRS, con un Borges presentado por Yves Bonnefoy, y escuchado e interrogado nada menos que por Henri Michaux, Claude Simon, Raymond Aron, Michel Foucault, Claude Gallimard… y la lista continúa.

El curioso internauta borgeanfan sabrá dar, sin duda, con muchas otras sorpresas.

¿Debemos entonces sospechar volúmenes complementarios, tipo Borges en Michigan, Borges en Calamuchita o Borges en Base Marambio, que nunca terminen de exprimir al tío Georgie sino que sigan entregando su obra en cuentagotas, sin brindar una exhaustividad ya más que necesaria a cuarenta años de su muerte? Y mejor ni hablar de lo que aún resta hacer con su epistolario…

¿Por qué falta, por ejemplo, "The Achievements of Walt Whitman" (1962) o "Sobre Leaves of grass" (1983)?

III

Olvidándonos por un momento de las falencias de la edición, pasemos a lo real, a lo que tenemos ante nosotros, a esas veintiocho conferencias reunidas o amontonadas. Hay que reconocer que nos deparan auténticas sorpresas, y de las mejores. Por ejemplo, el único texto que conocemos dedicado a un libro bíblico, y nada menos que al de Job. Tres disertaciones sobre Luís Vaz de Camões, el mayor poeta portugués, al que hasta entonces solo había rendido pleitesía en un soneto de El Hacedor. O gemas como estas (está hablando de Lugones): “Todo suicida muere asesinado por sus amigos, asesinado por todos, como murió César”. O este recuerdo de una experiencia casi iniciática, cuando descubrió el cante jondo: “Otro, más joven, parecía arrebatado por una especie de locura, un sueño, una pasión, y arrancaba de sí palabras. Reconocí muchas de las palabras. ¿Cómo decirlo? Había algo tosco y elevado en ellas, como si ese hombre fuera Adán. Un Adán que inventaba el habla y las palabras en el jardín del Edén. Cantaba como en una agonía…, una especie de ritual. Había algo religioso…”

Sin embargo, lo que prima en una lectura continua es la fatiga y la repetición por sobre la mentada “facilidad”. Por eso quizás sea mejor leer de a poco, salteado, al azar. De otro modo, agota. Hay al menos media docena de conferencias sobre el Martín Fierro y aledaños; más allá de las variaciones de la oralidad, todas parecen remedadas entre sí. Los mismos argumentos, las mismas ironías, las mismas citas textuales. Terminamos viendo hasta en la sopa al niño degollado por los indios y que “tenía los ojos celestes / como potrillito zarco”. Y de yapa, en una de las postreras Borges se arrepiente de todo lo dicho antaño y trata a Martín Fierro poco menos que de un egoísta traidor a la Patria por haber desertado de la Conquista del Desierto…

No solo eso; de la mitad del volumen en adelante, Borges parece estar diciendo siempre lo mismo, solo que cambiando el orden de la baraja, de los eternos comodines. Chuang-Tzu soñó que era una mariposa y al despertar no sabía si era un hombre que había soñado ser mariposa o una mariposa que había soñado ser hombre. En la historia de la literatura hay unas pocas metáforas, solo hay que darles nuevas entonaciones. Conrad ve una raya de tierra en el océano y se imagina que detrás hay selvas, estepas, el antiguo Egipto, la antigua Cartago. Cuando escribo un poema, conozco su principio y su final, luego elaboro lo intermedio. Qué bueno que Heráclito haya usado la imagen de un río en la que no nos sumergimos dos veces, y no la de una puerta que jamás atravesamos dos veces…

Agréguense unos cuantos postulados más, cámbieselos siempre de orden, y tendremos la esencia del Borges conferencista último. Es cierto que los auditorios mutaban, pero en la lectura podemos injustamente pensar si no estamos ante un chanta que juega entreverando cuatro o cinco muestras de su erudición. Y corremos el peligro de desear convertirnos en asesinos seriales de niños y potrillos ojiazules, de mariposas y filósofos chinos, de presocráticos efesios y escritores polacos metidos a británicos. Felizmente, esas tentaciones se disipan rápidamente.

No faltan las erratas gruesas. Juno no es una diosa romana, sino un dios sajón. Emily Dickinson resulta ser varón, o al menos un extraño precedente trans del calvinismo. La famosa “peregrina paloma imaginaria” de Ricardo Jaimes Freyre se convierte en “legionaria”. ¡Vaya forma de metamorfosear bélicamente nuestros símbolos apacibles! Quizás un día Gregor Samsa se despierte transformado en habichuela.

IV

Benévolo lector: toma el libro tal cual es, porque de momento no hay otro remedio. La exhaustividad es una eterna solitaria. O al menos una señora escurridiza. Los títulos mienten y los genios suelen ser repetitivos. Cuida de tus amigos y disfruta del cante jondo. Y quedamos a la espera de la edición aumentada del Borges de Bioy.

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    Vaca Narvaja
NUEVA NARRATIVA

Un laconismo impío: acerca de “Odio a Paul y otros cuentos”, de María Victoria Vaca Narvaja

25 Octubre 2026

Odio a Paul y otros cuentos (Barnacle, 2026) es el primer libro publicado de María Victoria Vaca Narvaja. Catorce cuentos que tienen la contundencia de un boomerang. Nos llevan muy rápidamente hacia una situación crítica —en la mayoría de los casos— para luego volver sobre nosotros y sembrarnos la inquietud y el asombro.

En pocas palabras, la autora logra conectarnos con situaciones agudas e inesperadas. Como toda buena literatura, lo que nos interesa es el cómo y no tanto el qué. Las temáticas son variadas y hasta podríamos decir, las que se encuentran a menudo en cualquier libro de cuentos; pero, es el cómo están narradas lo que llama la atención.

Vaca Narvaja, tiene un poder de concentración en la escritura admirable y que generalmente es poco común en los primeros libros. Hay una suerte de condensación de la frase, cierto laconismo que adquiere la contundencia de un tiro de piedra en el ojo del lector.

Este modo de escritura denota una ascesis, un trabajo y no un azar creativo. Hay un proceso de destilación de la frase que se hilvana con la siguiente y genera de este modo cuentos breves, concisos y directos.

No hay dilaciones como tampoco hay meros esqueletos del lenguaje. Hay un trabajo con el silencio en donde el lector completa todo con su imaginación. Cuentos como: “Una moneda en el aire” donde la libertad y el azar se entrecruzan; “Desatanudos”, la historia de una ruptura in crescendo que nos deja en carne viva y “Lenguas vivas”, en donde una lengua cobra protagonismo con independencia de su dueño, por nombrar solamente tres cuentos, denotan una escritura incisiva y potente.

El hallazgo de la brevedad en estos cuentos está, justamente, en el trabajo de cirujano que realiza la autora. Cada frase, cada sintagma, está cortado con la precisión de un inteligente y silencioso bisturí. Trazos cortos pero inequívocos.

Hay seguridad en la escritura y lo que queda en el lector es el efecto del asombro y la inquietud.

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Tapa odio a paul

No hay barroquismo. Tampoco lirismo narrativo. Hay un cuchillo literario que elige no solo la forma breve sino la frase corta y la idea honda.

El cuento que da título al libro y que a su vez cierra el volumen añade un elemento más: el humor. Vaca Narvaja se anima en este cuento a mojarle la oreja al gran Beatle y también, —por qué no— a mojarle la oreja a toda esa literatura un poco solemne y acartonada donde el camino tradicional y acostumbrado suele ser el costado barroco, sin menospreciar ese gran estilo que desde el romanticismo prevaleció en el Río de la Plata.

Hay algo de Robbe-Grillet en estos cuentos. Esa mecánica de la mirada en presente total, como una cámara que filma y a la que el lector asiste en tiempo presente. ¿Se seguirá leyendo Robbe-Grillet?

De todos modos, la diferencia la encontramos en que el pulido del Nouveau Roman permanece en el estilo y aquí el estilo se complementa con una idea, se hace cuento y desdeña evidentemente el largo camino de la novela.

Es un libro que se lee rápido, sí, pero al mismo tiempo el boomerang vuelve y aquello que leímos regresa en algún espacio de silencio, en alguna distracción, entonces nos damos cuenta que los cuentos están ahí. Entran rápido pero no se van, permanecen. María Victoria Vaca Narvaja, nacida en Buenos Aires en 1976, licenciada en Filosofía y coguionista de la animación infantojuvenil AMERITA: Otra imagen del mundo, se demora, va al grano. Escalpelo en mano no solo corta y escarba en el lenguaje sino también en la cabeza del lector.

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    Foto Veroni
    Foto: Carlos Vertanessian
POESÍA

Elogio del poeta feliz: Ral Veroni, por las tierras de Al Pedín

25 Octubre 2026

I

Borges solía decir que la poesía era una de las artes especialmente propicias para la desdicha y la pérdida. Agregaba, ante un auditorio madrileño, que la propia literatura española, en mil años de existencia, sólo había producido un poeta feliz o al menos capaz de cantar a la felicidad, y ese poeta era Jorge Guillén. Obviamente, exageraba. Pero lo cierto es que, en nuestra sensibilidad, la poesía nos remite a dolor o melancolía; incluso géneros tan arcaicos como la sátira lo que hacen es maltratar un universo oscuro, sinuosamente trágico. Sucede como en el cine: en el fondo, las creaciones de Fellini pueden ser tan desgarradoras como las de Bergman.

Concordes, pues, con que el poeta feliz, -o la poesía feliz-, son la excepción a una regla no necesariamente escrita, es innegable que estas pampas asilvestradas han producido un número no desdeñable de esas anomalías. Podemos retroceder a Estanislao del Campo, subir por Oliverio y Macedonio, detenernos en los hermanos Lamborghini… y el avispado lector sin duda dará con otros ejemplos. Nosotros, por lo pronto, queremos detenernos en una rara avis, un señor alto, barbudo y desgarbado, artista plástico, maestro impresor como su padre, grabador, editor, creador de logias inverosímiles nada secretas, librero anticuario, performer y, cómo no, poeta.

Se llama Ral Veroni, muy conocido en ciertos círculos como muy desconocido lo es en otros. No ha sido canonizado, felizmente, ni por la Academia, ni por Puan, ni por Hablar de poesía, ni se integró a secta alguna como la de los Aulicino Boys. Lo cual, por supuesto, tiene costos y beneficios; entre estos últimos, el derecho a ser él mismo: suyos los méritos, suyas las metidas de pata.

Que lo hayamos presentado como multiplex et multiforme no implica que estemos ante una maraña en cortocircuito. Sabe integrar saberes y placeres, artes y oficios en un todo coherente, aunque haga de la incoherencia su objeto de culto. Si de esa integración extraemos para esta nota su poesía, es a modo de artificio; no debería ser separada ni de su plástica ni del libro como bello objeto físico. No será Walt Whitman, “un cosmos, hijo de Manhattan”, pero es un cosmito de los barrios porteños y de las pampas circunvalantes. Más importante aún: es un creador de cosmos, una suerte de hacedor de un legendarium totalizador, a lo Tolkien, pero menos glamoroso. No ha sabido crear elfos, orcos, hobbits o deidades como Ilúvatar, pero en su lugar nos deja una geografía fantástica que se parece mucho a la nuestra, poblada de Entidades no tan sofisticadas como los entes aristotélicos, y Efímeros, suerte de duendes chocarreros bastante simpáticos. Ese legendarium muta de un libro a otro; un personaje menor adquiere vida propia, otro se desintegra, otro cambia de función. A abstracciones bastante pueriles pueden sumarse también actores de solidez más comprobada, como lombrices, horneros, cóndores y demás bicherío. Y sobre ellos rige el Absurdo, única manera posible de estudiar la teodicea por estos lares, y Al Pedín, suerte de flatulencia cosmogónica y “adalid de las causas inútiles”.

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Tapa de San Martillo

II

Gran parte de la poesía de Ral Veroni, poeta harto caudaloso, sigue inédita o dispersa en fanzines, hojas plegables, efímeras, plaquetas. Estas últimas suelen ser de tiraje limitadísimo, a veces con ilustraciones originales y únicas, y plasmadas en antiguos y exquisitos papeles que heredó de su padre. Son, digamos, material para bibliófilos. Si no nos equivocamos, en formato libro tenemos cuatro obras, que a veces compilan textos publicados en otros formatos. Ellas son: Teatrito rioplatense de entidades, Adriana Hidalgo, 2013, con arte del autor y curaduría de Flavia Costa; San Martillo, Urania, 2022; Apocalipsis de Platinia, íd., íd., con arte de Cintia Vietto; Caro cosmos rioplatense, Mochuelo Libros, 2022, con arte de Teresa Arce. No desentrañaremos la mitología susodicha que los atraviesa; no podemos detenernos, ni aunque quisiéramos, en cada uno de ellos. Así que lo haremos en San Martillo que, para bien o para mal, es nuestro favorito.

En San Martillo Ral Veroni hace reír a la historia argentina, desde el Virreinato hasta el fin del menemismo. Pero lo hace de una manera mucho más compleja que mediante el simple chiste. Su humor nace del cruce de varias tradiciones literarias reconocibles: la poesía gauchesca, la parodia de los documentos históricos, la deformación carnavalesca de los nombres propios y, en un estrato más profundo, esa tradición rioplatense del absurdo que sabe que la realidad puede ser más disparatada que cualquier invención.

El procedimiento comienza ya en el título. San Martillo parece una errata, una deformación oral o el nombre de una localidad inexistente; en realidad anuncia una operación que el libro llevará a cabo sistemáticamente: tomar la historia argentina y pasarla por una máquina de desfiguración lingüística. San Martín se vuelve San Martillo; los próceres, militares, escritores y personajes históricos reaparecen transformados, desplazados apenas de su nombre verdadero, como si el documento histórico hubiese sido copiado por alguien que no termina de dominar la lengua en que está escrito. El resultado no es una historia alternativa en sentido estricto, sino una historia que ha perdido su solemnidad y, con ella, la obligación de comportarse como historia.

Aquí la relación con la poesía gauchesca resulta fundamental. No solamente porque San Martillo adopte ocasionalmente sus metros (pésimamente), su oralidad o sus inflexiones, sino porque recupera algo más profundo de aquella tradición: la posibilidad de contar la historia desde una voz que simultáneamente la conoce y la deforma. La gauchesca fue, entre otras cosas, una extraordinaria máquina de apropiación de discursos ajenos. El gaucho podía hablar de política, de guerras, de autoridades, de leyes y de acontecimientos nacionales sin hacerlo exactamente en el idioma de la Historia. Esa distancia producía comicidad, pero también una forma peculiar de conocimiento.

Veroni trabaja sobre ese mecanismo y lo lleva hasta la caricatura. Sus personajes históricos parecen haber sido recuperados por una memoria popular que los recuerda mal, los confunde, los rebautiza y los transforma en personajes de cuento. Pero ese “mal recuerdo” es precisamente una de las fuentes de la poesía. El libro no corrige la deformación: la convierte en procedimiento de composición.

Por eso resulta importante que el humor de San Martillo no sea simplemente humor de situación. Muchas de sus situaciones serían menos eficaces si no estuvieran acompañadas por una constante sospecha acerca de la manera en que se escribe y se conserva la historia. El libro inventa documentos, testimonios, versiones, genealogías, episodios y explicaciones con una seriedad deliberadamente desproporcionada. La parodia documental funciona porque imita los protocolos de la verdad histórica: nombres, fechas, relaciones de parentesco, batallas, autoridades, testimonios, versiones transmitidas. La falsedad, o la verdad a medias, o incluso la verdad completa, adquieren así la apariencia de archivo.

En algunos pasajes, el efecto cómico proviene precisamente de esa contradicción. Se nos ofrece algo que parece requerir la autoridad de un documento para ser creído y que, sin embargo, cuanto más documentalmente se presenta, más absurdo resulta. Es una especie de historiografía apócrifa llevada al poema. El libro inventa no solamente acontecimientos, sino también la documentación que permitiría acreditarlos. Y juega con tradiciones de las historiografías “reales”: la liberal y los infinitos revisionismos que rechazan una supuesta historia oficial a la vez que se desgarran entre sí. Del revisionismo se podría decir lo que Veroni dice de nuestros nacionalismos: hay un nacionalismo distinto por cada nacionalista; hay un revisionismo por cada revisionista metido a revisar lo revisado. 

La operación tiene una consecuencia importante: la Argentina de San Martillo no es únicamente un país imaginario, sino una parte del ya mentado legendarium. Los próceres dejan de ser figuras históricas para convertirse en criaturas de una mitología nacional torcida. Los nombres deformados producen seres nuevos, aunque conserven todavía la sombra del personaje original. La historia ya no se organiza según la sucesión de acontecimientos verificables, sino según una lógica semejante a la del mito, la leyenda oral y el relato popular.

Y allí aparece una de las mayores virtudes del libro: la coexistencia de dos registros que normalmente tendemos a separar. Por un lado, la precisión paródica del documento; por otro, la libertad fabuladora de la poesía. San Martillo puede comportarse como un archivo y, en la página siguiente, como una tradición oral transmitida durante generaciones. Puede inventar una genealogía con la solemnidad de un historiador y convertirla inmediatamente en una escena absurda.

Esto acerca el libro a una tradición rioplatense más amplia. Hay en él algo del absurdo que en nuestra literatura nunca necesitó declararse completamente surrealista para producir mundos en los que las categorías ordinarias dejan de funcionar. El absurdo rioplatense suele tener una relación peculiar con la burocracia, el lenguaje, la historia, las instituciones y la vida cotidiana: no necesita inventar un universo completamente fantástico porque le basta con desplazar ligeramente las reglas del mundo conocido. Lo extraordinario aparece cuando una situación perfectamente reconocible continúa desarrollándose con una lógica apenas equivocada.

En “San Martillo” Ral Veroni hace reír a la historia argentina.

En San Martillo, ese desplazamiento alcanza incluso a las abstracciones. Tiempo, Destino, Absurdo, Olvido, Dolor, Injusticia dejan de ser solamente conceptos y adquieren una existencia casi física, como personajes capaces de intervenir en el mundo. El procedimiento recuerda que el absurdo comienza muchas veces cuando una palabra abstracta es tomada literalmente. Veroni hace exactamente eso: si existe el Destino, habrá que encontrarlo; si existe el Tiempo, tendrá alguna genealogía; si existe el Absurdo, deberá ocupar un lugar en la historia. Así, la metafísica termina convertida en folklore.

La aparición de Tiempo y Destino es particularmente reveladora: su origen mismo puede ser narrado como si se tratara del nacimiento de dos personajes dentro de una cosmogonía. Más adelante, ambos pueden encontrarse en un espacio tan material y concreto como el Aconcagua. La operación es cómica, pero también poética: el libro transforma conceptos en criaturas y la historia en mitología. Y nunca ¡felizmente! en alegoría.

En ese universo, Al Pedín ocupa un lugar central. Su nombre ya parece contener una historia: alguien que anda al pedo, alguien que está perdido, alguien que no termina de encontrar el sitio que le corresponde. Su trayectoria está atravesada precisamente por la pérdida y el extravío, hasta desembocar en esa frase que funciona casi como contraseña existencial: “Es que me perdí”. Al Pedín no es simplemente un personaje cómico. Es, en cierto modo, el habitante perfecto de esta Argentina desaforadamente deformada: un sujeto que atraviesa la historia sin terminar de comprender dónde está, pero que precisamente por eso puede aparecer en todas partes.

La gauchesca proporciona entonces una lengua; la parodia documental, una falsa autoridad; el absurdo, una lógica; y el humor, la posibilidad de mantener juntas esas cosas sin convertirlas en sistema. San Martillo no pretende reemplazar la historia argentina por otra historia verdadera. La desacomoda. La hace pasar por el habla popular, por el cuento, por la leyenda, por el documento apócrifo y por el disparate. Y en ese tránsito descubre algo bastante incómodo: que la historia oficial ya contenía una cantidad considerable de absurdo antes de que el poeta viniera a exagerarlo.

Veroni no necesita solventar una tesis histórica: le alcanza con desplazar sus piezas, cambiar sus nombres, alterar sus proporciones y dejar que la propia lógica del relato produzca su caricatura. Algo semejante ocurre con episodios militares que adquieren una apariencia casi documental y, justamente por su minuciosidad, terminan resultando cómicos.

Esa es quizá la particularidad más interesante de su humor. No se ríe desde afuera de la historia argentina: se ríe desde adentro de sus formas narrativas. Conoce el tono de la proclama, la retórica patriótica, la voz gauchesca, el documento, la genealogía, la biografía, la leyenda y el relato oral, y los hace colisionar. De esa colisión surge una Argentina improbable que, sin embargo, resulta extrañamente reconocible.

Sin embargo, podría surgir una objeción. Veroni no mira esa historia desde una torre de marfil; a lo sumo, desde un nido de hornero o de carancho. Pero a fuerza de tanta mordacidad uno puede preguntarse: ¿se juega el poeta por alguno de los personajes más o menos maltratados, se juega por alguna de las ideologías barajadas, o estamos ante una suerte de l’art pour l’art construido a fuerza de nuestros bochornos? El lector deberá dar la respuesta, de haberla o de interesarle la cuestión. Al cabo, aunque casi ignorado olímpicamente por la prensa especializada, San Martillo es lo más parecido que por acá se ha producido a un Canto general nerudiano, claro que en un registro absolutamente diferente, y felizmente sin aplausos a Stalin.

Lo innegable es que el libro consigue algo que no siempre consigue la poesía humorística: que la risa no clausure el sentido. Detrás de los nombres deformados, de los próceres convertidos en personajes, de las batallas absurdas y de los documentos imposibles permanece una historia real, cargada de violencia, derrotas, proyectos políticos, exclusiones y pérdidas. El humor no la borra. La vuelve a poner en circulación bajo otra forma.

Quizá ésa sea la verdadera invención de San Martillo: no una historia paralela, sino una memoria nacional capaz de recordar equivocándose. Una memoria que mezcla el archivo con el cuento, al prócer con el personaje de historieta, la gauchesca con el absurdo, el documento con la invención. Una memoria que sabe que toda historia nacional necesita fabricar sus héroes, sus monstruos y sus leyendas, y que decide fabricar también sus propios disparates.

Y allí, entre la historia y su caricatura, entre la gauchesca y el absurdo, entre el documento apócrifo y el poema, aparece Al Pedín: perdido, perplejo y, sin embargo, todavía en pie.

Dos palabras sobre los recursos formales. A Veroni le salen muy bien las onomatopeyas, los falsos pleonasmos, las aliteraciones, los encabalgamientos, los calambures, los retruécanos. A Veroni le sienta el verso libre, a veces con base en el eneasílabo u otros metros. Increíblemente, le sale muy mal el metro natural del castellano, el octosílabo o romance, tan caro al pueblo llano español del Medioevo como a la gente de nuestras campañas. En esas cuestiones, Al Pedín no ha sido generoso con él: le ha otorgado una toscanidad auricular galopante, que el peor payador de Tierra Adentro podría detectarle incluso después de cinco cañas y ocho ginebras. Quizás lo mejor sea no reintentarlo; no se necesita jugar a ser pueblerino, y sí proseguir con el verso libre sin remordimientos.

No una historia paralela, sino una memoria nacional capaz de recordar equivocándose.

III

Que el feliz Veroni pueda seguir haciéndonos felices con sus creaciones, es algo que deseamos con fervor. Es cierto que un mundo como el presente, mileísmo incluido, puede aplastar al poeta mejor plantado. Pero si San Martillo no miente, el Absurdo del presente también será una racha. Quizás nos extingamos, quizás resucitemos. Si se da lo segundo, ojalá la poesía de Veroni siga allí.

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    Ángel Manuel Soriano

Ángel: la comedia que desafía al streaming tradicional

24 Octubre 2026

En un contexto de permanente competencia, la industria audiovisual rioplatense se prepara para el desembarco de Ángel, miniserie uruguaya de seis capítulos de alrededor media hora que llegará el jueves 29 de octubre a BarceMax+, nueva plataforma de la Revista Barcelona que, precisamente, nace para albergar producciones arriesgadas que los gigantes del streaming tradicional no se atreven. Tras su paso por la televisión uruguaya el año pasado, la ficción, escrita y dirigida por Manuel Soriano, busca sacudir a la audiencia con una propuesta tan inclasificable como magnética.

La historia sigue los pasos de Ángel (Gustavo Suárez), dramaturgo frustrado e idealista interpretado, quien para subsistir económicamente en Montevideo monta una especie de pyme: soluciona problemas de la vida real mediante puestas en escena. Con el lema "Ángel Fingidor, un artista a tu favor", el protagonista intenta reivindicarse artísticamente. La premisa, inevitablemente, invita a la comparación con Los simuladores, un paralelismo que el propio personaje se encarga de discutir.

Ángel opera en un terreno profundamente disfuncional y oscuro, conformando un tridente con su esposa Kika (Antonella Costa) y su padre, el "Terco" (Gustavo Garzón), exguerrillero setentista que se conserva bien físicamente, pero cuya salud mental está muy deteriorada. Viven en una casona algo anacrónica, que funciona como una casa-cárcel, y conviven en un ambiente de tensiones cotidianas y una soterrada atracción sexual, que configura un mundo familiar patológico que sostiene el relato.

La trama progresa con un caso por capítulo, abordando conflictos que rozan la pedofilia, el aborto, los desaparecidos, la homofobia y la pérdida de la fe, entre otras aristas. Soriano, argentino radicado en Uruguay hace varios años, definió a la propuesta como un cruce Cha cha cha y la filmografía de John Cassavetes, otros analistas fueron más allá y enumeran The Rehearsal, The Office y el cine de David Lynch, destacando un humor que escapa a la corrección política.

La existencia misma de Ángel es resultado de la producción alternativa. Las grandes productoras y plataformas comerciales rechazaron la idea por considerar el guion "impasable", por lo que Soriano optó por priorizar la libertad creativa sobre el presupuesto. El proyecto se consolidó mediante un esquema íntegramente cooperativo y de construcción colectiva junto a las casas productoras Cuenco Cine e Intergalactic, en sociedad con Hernando Siles TV. El elenco y los realizadores se transformaron en inversores, y los equipos fueron financiados mediante fondos estatales para el fortalecimiento industrial y el apoyo de la Incubadora de Cooperativas (Incubacoop) uruguaya.

Esa naturaleza independiente estructuró el lenguaje estético de la obra: está filmada en formato 4K en blanco y negro -con cierta referencia visual a El hombre que nunca estuvo allí de los hermanos Coen- y refuerza su vínculo con el teatro, más allá de una relación intrínseca que se evidencia desde el inicio, dado que los personajes usan siempre el mismo vestuario, la casa como casi única locación y un rol en sí mismo, y el hijo recién nacido de la pareja que es un muñeco de goma con absoluto desparpajo dramático. El trio protagonico funciona de maravillas, mientras conocemos las andanzas de Ángel, que no distingue bien entre la realidad y la ficción.

Con música original de la banda uruguaya "Catatumbo", Ángel se erige como una ópera prima madura y punzante para Soriano, autor de “¡Canten, putos! Historia incompleta de los cantitos de cancha”, entre otros libros. Ángel trae aire fresco que orbita por fuera del mainstream y puede marcar un precedente. La propuesta incomoda, provoca, interpela y divierte en dosis similares, dejando en claro que la honestidad intelectual y el humor pueden abrirse paso por fuera de los algoritmos comerciales actuales.

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    Joaquín Paredes

Caso Joaquín Paredes: seis años de una justicia incompleta

24 Octubre 2026

La madrugada del 25 de octubre de 2020, tras haberse reunido con amigos en una casa de Paso Viejo, Cruz del Eje, Joaquín Paredes, de 15 años, fue asesinado de un tiro por la espalda por la Policía de Córdoba. A su vez, otros dos jóvenes fueron heridos y varios testigos aseguraron que cinco uniformados esperaron que salieran del lugar para actuar de manera totalmente desproporcionada.

La fuerza de seguridad provincial buscó instaurar la versión la versión de una agresión previa, la cual fue respaldada por el comisario mayor Leonardo Páez Stelmach. Sin embargo, en la escena se hallaron más de cien vainas y sólo se secuestraron armas reglamentarias. Los implicados fueron Maykel Mercedes López -acusado por homicidio doblemente agravado y el único que llegó detenido al juicio-, Enzo Ricardo Álvaro, Ronald Nicolás Fernández Aliendro, Jorge Luis Gómez, Iván Alexis Luna y Alberto Daniel Sosa Gallardo. Hubo cambios de carátulas y fiscales, detenciones y excarcelaciones, y amenazas a testigos y sobrevivientes, incluyendo allanamientos ilegales.

En agosto de 2023 la Cámara del Crimen de Cruz del Eje, conformada por los jueces Ángel Francisco Andreu, Javier Rojo y Ricardo Arístides Py, condenó a perpetua a López por considerarlo autor material, pero absolvió al resto sosteniendo que no se había probado que hayan colaborado, por acuerdo o conducta, en el asesinato ni tampoco en su intento de encubrimiento. El caso, que había sido llevado adelante por un jurado popular, no fue caratulado como violencia institucional. 

La inconsistencia del fallo radica en desligar la responsabilidad del resto de los uniformados, y de la propia fuerza, de la actuación de López. Los fundamentos fuerzan una interpretación, sin tener en cuenta pruebas existentes ni la trama de violencia institucional que habilitó el hecho. No hay otra explicación para ponderar la cuarentena por sobre disparos efectuados. Para colmo, destacan una conducta “preventiva y disuasoria” y haber protegido la escena -lo que debería suceder en todo momento-, incompatible con la cantidad de vainas reglamentarias encontradas. Ese año, fue el cuarto juicio oral por violencia de las fuerzas de seguridad en Córdoba.

La decisión se enmarcó en el amedrentamiento policial y maltrato judicial que denunciaron varios familiares y testigos. Los jueces los señalan por supuestamente tomar represalias en lugar de pedir ayuda, es decir, los revictimizan. Los abogados de la querella, Claudio Orosz y Ramiro Fresneda, apelaron la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia, pero a más de tres años no hubo novedades. La familia del joven, encabezada por su madre, Soledad Paredes, sigue denunciando la responsabilidad del gobierno y el poder judicial provincial. 

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    Mariano Ferreyra

Aniversario del crimen de Mariano Ferreyra

24 Octubre 2026

El 20 de octubre se cumplieron 16 años del crimen de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, estudiante universitario y trabajador de 23 años. Su nombre permanece ligado a una de las páginas más oscuras de la historia sindical argentina reciente.

El 20 de octubre de 2010 una protesta por derechos laborales terminó con un militante asesinado a balazos. Aquella mañana se había sumado a la movilización para respaldar el reclamo por mejores condiciones laborales y la reincorporación de despedidos. Trabajadores tercerizados del Tren Roca exigían su incorporación a planta permanente cuando una patota vinculada a la Unión Ferroviaria atacó a los manifestantes en el barrio porteño de Barracas. 

La protesta se desarrollaba en un contexto de precarización y tercerización de tareas ferroviarias, un sistema que mantenía a numerosos trabajadores fuera de los convenios y las condiciones de contratación del personal efectivo. El ataque se produjo cuando los manifestantes se retiraban del lugar, luego de que la Policía Federal les impidiera avanzar hacia las vías. Los agresores utilizaron piedras y armas de fuego. Mariano recibió un disparo mortal, mientras que Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos sufrieron heridas de bala. La violencia no consiguió borrar el reclamo, pero dejó una víctima fatal y una sociedad conmocionada.

La investigación judicial reconstruyó la participación de integrantes de la Unión Ferroviaria en la organización y ejecución del ataque, así como la responsabilidad de efectivos policiales que debían intervenir para evitarlo. En abril de 2013, el Tribunal Oral en lo Criminal N°21 condenó a José Ángel Pedraza, entonces secretario general de la Unión Ferroviaria, y a Juan Carlos Fernández a 15 años de prisión por su participación necesaria en el homicidio y las tentativas de homicidio. Cristian Favale y Gabriel Sánchez recibieron 18 años como coautores materiales, mientras que otros integrantes del grupo y policías también fueron condenados. En 2015, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas y elevó las penas de dos comisarios. 

El expediente dejó en evidencia algo más que la actuación de quienes dispararon: la estructura de poder de un sector de la dirigencia sindical, sus intereses frente a la tercerización, y la actuación policial formaron parte de una trama que la Justicia debió investigar durante años. La historia judicial tampoco terminó con las condenas. La investigación detectó maniobras destinadas a interferir en el proceso y favorecer a Pedraza y a otros acusados mediante presuntas irregularidades en el sorteo y la radicación de recursos judiciales. En mayo de 2026, el Tribunal Oral Federal N°8 condenó al exsecretario de la Cámara de Casación Octavio Aráoz de Lamadrid a cinco años de prisión y a Luis Ameghino Escobar a tres años por su participación en maniobras de encubrimiento. El fallo volvió a poner bajo la lupa los vínculos entre sectores judiciales, el sistema de inteligencia y el poder político. 

El asesinato de Mariano Ferreyra, 16 años después, sigue siendo una referencia ineludible cuando se discuten la precarización laboral, la violencia contra la protesta y la responsabilidad de quienes utilizan estructuras de poder para disciplinar reclamos. Su muerte ocurrió en medio de una lucha concreta por las condiciones de trabajo y terminó con condenas. Recordar a Ferreyra es volver sobre esa historia y sobre el derecho de los trabajadores a organizarse y reclamar sin que la violencia decida por ellos. 

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"Sandro, siempre Sandro": el Gitano versión 1974

23 Octubre 2026

Sandro había alcanzado el estrellato tempranamente junto a su conjunto Los de Fuego a través de una serie de actuaciones para el magazine conducido por Pipo Mancera llamado “Sábados Circulares”. En 1974, esto es diez años después, su conductor y amigo de Roberto viajaba a Puerto Rico a entrevistarlo. Ya había transcurrido mucha agua bajo el puente y el por entonces “Iracundo” Sandro se había convertido en una pasión de multitudes, el gran Sandro de América. En dicha breve entrevista, Pipo informaba que el exitoso cantautor no sólo había recibido dos discos de oro sino también uno de platino en reconocimiento a su popularidad alcanzada en Latinoamérica.

Estamos en 1974, un año de quiebre para Sandro y para nuestro país. Perón había regresado definitivamente a la Argentina y había triunfado en las urnas para desempeñarse por tercera vez como presidente de la Nación. Sería la única vez donde Sandro opine políticamente cuando en plena gira en México declarara:

“Perón es como la crisálida... Es el motivador de la esperanza para los argentinos... le devolvió la confianza a mi pueblo y por eso estoy con él. En la Argentina la gente cree en Perón y piensa que puede ser el remedio a sus problemas...”

Pocos analistas y pensadores pudieron definirlo mejor. Sandro se refería más que a Perón al horizonte de expectativas que su figura presentaba, anticipándose a lo que el marxista Raymond Williams luego definió como “estructura del sentir”.

Para Williams, una "estructura del sentir" es la experiencia viva de una generación en un momento histórico específico. No se refiere a las leyes oficiales, la política partidaria o las doctrinas filosóficas escritas, sino a la "atmósfera", el "humor" o el "sentido común" compartido por una comunidad. Eran tiempos signados por la esperanza, donde la violencia formaba parte de lo cotidiano (y no era potestad del peronismo sino a todo Occidente).

Sandro también se sentía en medio de un proceso de metamorfosis y se lo reconocía a Mancera. En el año de la muerte de Perón y la consolidación de la crisis del petróleo, Sandro entendía la necesidad de barajar y dar de nuevo en muchos aspectos. Como dijimos en el artículo anterior, el disco que se relanza de manera digital “Sandro… siempre Sandro” sería el último de una trilogía que cerraba su ciclo con CBS.

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disco sandro siempre sandro
Una de las tapas más curiosas de Sandro fue la versión de "Sandro… siempre Sandro" editada en España.

“Sandro… siempre Sandro” coincidía con el pico de industrialización general del país, lo que se tradujo en una alta capacidad de consumo por parte de los trabajadores y la juventud. Las fábricas de prensado de vinilo locales trabajaban a máxima capacidad para abastecer a cientos de disquerías en todo el territorio antes de que la inestabilidad económica de fines de 1975 y el posterior golpe militar de 1976 provocaran una fuerte contracción y censura en el mercado cultural. En dicho año, Sui Generis trepa al éxito comercial poniendo en la cúspide a la denominada “música progresiva” mientras que Sandro (paradójicamente) parecía acercarse a la encerrona que también transitaba Elvis Presley yendo a contracorriente de la música “corriente”.

No obstante, Roberto sí buscaría innovar en su tránsito como actor ahora también estrenándose como guionista de su película “Operación Rosa Rosa”. Amada u odiada por los fanáticos, en la misma Sandro actúa como un agente secreto subiéndose a la tendencia propia del contexto de guerra fría donde proponía un James Bond bien argentino. Los que pertenecemos a los noventa no podemos evitar referirnos al icónico comic “Cazador” donde el antihéroe recurría a Sandro para combatir contra Margaret Thatcher, Stalin y Adolf Hitler. 

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Sandro en tapa de la icónica e irreverente revista “Cazador” (1998)

Volviendo a la película, Sandro junto a la inolvidable Laura Bove, buscaban desmantelar el accionar de una banda que planeaba utilizar un arma química o bacteriológica (anticipándose a la pandemia que sufrimos apenas 6 años atrás) contra la población. Sandro debía destruir el arsenal usando armamento sofisticado, autos veloces, artes marciales y, por supuesto, su enorme poder de seducción. Aunque además en dicha película reluce una escena que anticipaba las tristemente célebres “picanas eléctricas” cuando el protagonista se encuentra atrapado en una silla donde recibe sesiones de shock eléctrico.

En ese mismo año, se instrumentaría bajo la dictadura de Pinochet en Chile la “doctrina del shock”. Tal como lo describiría Naomí Klein, la teoría de la doctrina del shock sostiene que para imponer reformas capitalistas extremas (desregulación, privatización masiva y recortes sociales) que la población jamás aceptaría en democracia, se requiere aprovechar o provocar un trauma colectivo (un shock).

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sandro y laura bove
Sandro y Laura Bove, a punto de estar sometidos a la “doctrina del shock”.

Si “Operación Rosa Rosa” pasaba por nuestro país, sin pena ni gloria, “Sandro… siempre Sandro” quedaba preso del desinterés de CBS por promocionarlo teniendo en cuenta la confirmada desvinculación y su pase a la competencia RCA. Tal es así que el gran público solo podría reconocer al escucharlo, la única canción que Sandro interpretaría de aquel disco en la película: la pegadiza “Dime que más quiero”. Canción compuesta por la dupla Julián “Puma” Mandriotti (por entonces jefe de prensa de Roberto) y Leandro “Bebe” Mauro (un cantautor que daba sus primeros pasos musicales) que iniciarán la costumbre de aportar canciones frescas y movidas al repertorio de Sandro hasta 1978 (la última contribución del Bebe será “Sos una locura” para el álbum de Sandro de 1981).

Esas canciones surgidas de juntada entre amigos marcaran una continuidad que serían desplegadas para el repertorio del propio Mauro como exitoso cantante de cuarteto en los 80, ganarían un Martin Fierro por la canción contra la drogas titulada “El quinto jinete del Apocalipsis”, producida por Mandriotti y Sandro y presentada en el Teatro Cervantes en 1988. Paradójicamente el ciclo de colaboraciones de aquella dupla explosiva culmina con la inolvidable canción “Compañero” (interpretada por un Mauro que pretende imitar el registro de Leonardo Favio) que usaría Néstor Kirchner durante su presidencia y eventuales campañas políticas.

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sandro y bebe mauro
Sandro y el Bebe Mauro en los estudios de grabación a fines de los setenta.

Volviendo a “Sandro… siempre Sandro”, el disco recurre a la misma propuesta de “Después de 10 años” dividiendo un lado “A” con canciones movidas y un lado “B” con baladas. A diferencia del anterior, resulta un disco mucho más solido repleto de composiciones inolvidables.

“María la Brava” abre el disco, donde Sandro busca emular el éxito de “Mi amigo el Puma”. Les recomiendo que vean en Youtube la frenética interpretación de la misma que hiciera el Astro en el Festival de Viña del Mar en 1975.

“A la salud de todos mis amigos” es la canción con el típico ADN gitano que tanto caracterizó a su obra. Le sigue una canción preciosa que contenía todos los ingredientes para ser un hit: “Deja de llorar mi vida” reúne la influencia musical de aquel “ultimo Elvis” donde inclusive la guitarra de Ricardo Lew se acerca bastante al estilo de James Burton (tal es asÍ que se puede comparar con “Thinking about you” del álbum “Promised Land” editado el mismo año que el álbum de Sandro).

Aquel “último Elvis” marcará de sobremanera la trayectoria de Sandro (a punto tal que décadas más tarde, Sandro dará inicio a sus conciertos también con “Así habló Zaratustra” como solía hacer Elvis mechándolo con su canción de apertura “See See Rider”, donde Roberto lo mezclaría con “Mi amigo el Puma”) En 1974, la obra de Elvis Presley estuvo profundamente marcada por una intensa actividad de conciertos en vivo y giras por Estados Unidos, la consolidación de su sonido country-soul maduro y un notable deterioro en su salud física.

En “Sandro… siempre Sandro” muchas de sus baladas alcanzan a aproximarse a dicho estilo: “Canción agradecida”. “Porque había” y “Amor, motivo de mi ser” (esta última vuelve a anticipar al mismísimo Elvis ya que homenajea a la clásica “Melodía desencadenada”) se pueden apreciar ciertas coincidencias de estilo con aquel Elvis que grabara en los Estudios Stax de Memphis.

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Elvis Presley, versión 1974. Una inspiración fundamental para Sandro de América.

Las letras de las baladas son, sin dudas, mucho más elaboradas y logradas en comparación con “Después de 10 años”. Desde el estremecimiento que transmite con “Por lo que quieras” pasando por la sutilmente pornográfica “Para poder vivir” (“Dos columnas candentes y un negro portal/ Titubeante mi paso y mi andar/ Mas contengo el aliento y me esfuerzo en seguir/ Porque voy a entrar en ti…) hasta el relato casi cinematográfico de un encuentro entre dos ex amantes “Abrazame tan fuerte como quieras”, “Sandro… siempre Sandro” refleja la ultima entrega de aquel Sandro latinoamericano que, como Messi, estaba realizando su frenética labor en el exterior mientras sus fieles se conformaban con seguirlo en la pantalla grande o escuchando sus canciones.

Por todo esto, y mucho más, no nos referimos a un disco del montón. Escucharlo sabiendo a qué Sandro de todos los que conocimos estamos disfrutando nos hace enriquecer y entender cómo un artista popular interpreta en sus “sencillas” canciones el sentir de un Pueblo y un momento histórico. 

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    Libro Desarrollo y ambientalismo popular

Una mirada popular sobre la problemática del medio ambiente

23 Octubre 2026

Este viernes se presentó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el libro Desarrollo y Ambientalismo popular, compilado por Juan Ignacio Salerno Ercolani y editado por CICCUS y Mutual Manuel Baldomero Ugarte.

Se trata de un proyecto colectivo que reúne textos de distintas voces del campo popular con sus respectivas miradas sobre el tema del medio ambiente como eje fundamental y su inclusión en la agenda política.

Alejandro Gianni, secretario de ambiente de la CTA Capital y candidato a Secretario General de CTA Capital, quien forma parte de los autores y autoras del libro, comentó: “Tenemos que empezar a tomar conciencia de que el mundo es nuestra casa y la cuestión ambiental se nos impone como parte de nuestra vida cotidiana. Es hora de que la CTA recoja esta problemática junto con todos los gremios y se ponga en discusión, desde una perspectiva popular, para terminar con discursos negacionistas y de terraplanismo ambiental”.

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    Marcos Cianni
DEPORTE SOCIAL

Marcos Cianni: “Los clubes están en crisis porque la gente no tiene para pagar la cuota"

22 Octubre 2026

Marcos Cianni, director provincial de Deporte Social, analizó la importancia de los Juegos Bonaerenses, en el marco de políticas del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad.

Cianni dialogó el sábado 17 de octubre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Los Juegos Bonaerenses hace 35 años que se vienen desarrollando. Tuvimos récord de inscripción este año, arriba de 500.000 participantes en la provincia de Buenos Aires. Son más de 110 disciplinas, tenés deportes individuales, de equipo y actividades culturales. Participan muchos jóvenes, con sus categorías sub14, sub16, y sub18, pero también adultos mayores y personas con discapacidad sin límite de edad. (…) Se hacen más de 100 disciplinas que llevan tres etapas. En la etapa distrital, los 135 municipios compiten, y de ahí salen los semifinalistas, por llamarlo así, para las etapas regionales, que se dividen 16 regiones, y después las finales”.

“Los clubes atraviesan la crisis nacional que atraviesa todo sector, hoy cualquier sector está en crisis. Es doblemente crisis porque tenés la crisis general, por ejemplo, en la dificultad para pagar los servicios y para sostener las actividades, y después también recaudas menos. ¿Por qué? Porque la gente no paga la cuota si se queda sin trabajo, y el 99% de los clubes de barrio cuando un pibe no puede pagar la cuota, lo deja”.

“Todos los años, y en gran porcentaje, hay chicos que conocen el mar por primera vez, muchos conocen una cama y el agua caliente también en el hotel. Lamentablemente, porque no tendría que ser así. Es una semana de magia y de vacaciones”.

“Los que nos conducen hoy en la Provincia entienden que esto es una inversión, no un gasto. Ahí es mucho más fácil. El gobierno nacional cree que el deporte, la cultura, la educación y la salud son gastos. Es una inversión, es una concepción que tiene el ministro y que tiene el gobernador, y que hacen sostener a pesar de la coparticipación que le debe el gobierno nacional en estos años que está alrededor de los 20 billones de pesos”.

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    Darío Jerez
    Foto: Memoria Activa Darío Jerez

Desaparición de Darío Jerez: la playa de la doble impunidad

22 Octubre 2026

Darío no murió. Darío no se fue. Darío desapareció en una calle de Santa Teresita, cerca de su casa y muy próximo a la playa. Viviana, su esposa, lo buscó apenas se dio cuenta de su ausencia, siguió pistas plantadas, creyó datos falsos, caminó senderos con callejones sin salida, se enfrentó a testigos ladinos, y soportó una justicia esquiva. Un Ford Fiesta, estacionado en contramano en la esquina de 23, entre 29 y 27, sobre el asfalto caliente del mediodía, quedó como testigo mudo del momento en que Darío bajó y no se supo más de él. Hace 25 años que la impunidad impera sobre el caso.

La desaparición de una persona es el paso al abismo, a un agujero negro donde la incertidumbre, la angustia y la desesperación invaden a sus familiares y amigos que quieren saber dónde está ese ser querido. La última dictadura dejó el reguero de 30.000 desaparecidos, los suficientes para que medio siglo después el trauma siga en la conciencia de los argentinos. Esa situación de desaparición forzada se repitió en democracia, siendo algunos casos emblemáticos los del estudiante de periodismo Miguel Bru, los del testigo en juicio de lesa humanidad Jorge Julio López -quien había sido secuestrado en dictadura-, y el adolescente Luciano Arruga, entre otros. 

En la costa bonaerense el caso testigo, que sigue impune y con un reclamo constante por parte de la familia y la comunidad, es el de Darío Jerez, desaparecido en una esquina de Santa Teresita el 25 de octubre de 2001. La sospecha rondó en la estructura municipal de entonces, y la impunidad impera desde el primer momento. La nueva instancia que impulsa la familia para saber dónde está y qué pasó con Darío es ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La tormenta sobre la rutina

La mañana del 25 de octubre de 2001 estaba soleada y los movimientos de la casa de la calle 46, entre 6 y 7, fueron rutinarios. Julián y Joaquín, los hijos mayores del matrimonio Jerez- Zubiaurre, desayunaron con sus padres y se fueron al colegio. La pareja organizó el día hasta media mañana, luego Darío se fue, con su camisa blanca con rayitas celestes y un pantalón gris claro. En la mano llevaba un pullover beige, por si refrescaba. En el portafolios tenía el registro de conducir, documentos de la empresa de tarjetas de crédito Comprar SRL, donde trabajaba, y los papeles para levantar pedidos para Arcor, su otra fuente de ingresos. Viviana se quedó con la limpieza de la casa, ordenó habitaciones y, hacia el mediodía, preparó el almuerzo. Él visitaba comercios, anotaba los pedidos y regresaba después de las 12, para llevar al colegio a Germán, el más chico, y a Viviana al jardín de infantes donde trabajaba como maestra jardinera.

Darío no llegó y Viviana lo llamó pasadas las 12:30. Del otro lado solo respondía el contestador automático. Ella imaginó que estaba con algún cliente, esperó un rato y probó otra vez, pero no atendió. Trató de tranquilizarse, se puso el guardapolvo, llevó a Germán al colegio y fue al jardín. Todavía el sol estaba a pleno. Hacia las 14:30 se levantó un viento fuerte que preanunciaba la llegada de una tormenta. Los pájaros levantaron vuelo alarmados cuando sopló, desde el mar, un viento fuerte y salado, luego el sol quedó oculto detrás de nubarrones violetas. Viviana le pidió permiso a la vicedirectora para llamar a su casa y avisarles a los chicos que cerraran las ventanas y bajaran la ropa del tendedero. Julián, el hijo mayor, atendió y le dijo que Darío no estaba en la casa.

Las primeras gotas caían en el mar, en las arenas de la costa y en el asfalto de la ciudad. Viviana se preocupó por la suerte de su marido, porque era muy ordenado y metódico, y antes de las 15 dictaba los pedidos a Arcor para no retrasar las entregas. Las compañeras del jardín le dijeron que Darío era muy solidario y ayudaría a alguien en apuros. La insistencia con el celular fue frustrante, seguía con el contestador. A las 16, llamó a Félix Ramírez, amigo de Darío, para confirmar si pasó los pedidos. Le contestó que no y ella le pidió que la pasara a buscar para averiguar qué había ocurrido. A la lluvia le siguió una tormenta torrencial.

Cuando Ramírez llegó, Viviana estaba con su compañera Elizabeth Latorre. Encararon la calle 42, y pararon en la comisaría para informar la situación, aunque sin hacer una denuncia formal. Fueron al barrio del Golf, donde Darío tenía el recorrido esa mañana. La dueña de un mercadito confirmó que lo vio. La lluvia seguía cayendo y la calle parecía un arroyo. Al doblar la calle 2, Viviana se acercó a la oficina de Carlos Subirol, el hombre que llevó a Darío a Comprar SRL, para preguntarle si sabía algo. Comprar SRL era una financiera ligada a la gestión del intendente radical Guillermo Magadán (1995-2003). La entidad pertenecía a los hermanos Roberto y Ricardo Sampietro, militantes radicales. Silvia del Palacio, la esposa de Ricardo, era la presidenta del Concejo Deliberante. Los nexos partidarios ayudaron a crear la tarjeta de crédito Comprar SRL y ofrecerla como servicio a los empleados municipales. 

Darío Jerez y Viviana Zubiaurre eran amigos de Alejandro Muñoz y Carlos Subirol, y eso los ayudó a entrar a la empresa: ella con las tarjetas de crédito y él con los créditos comerciales. Les dijeron que ese día no vieron a Darío, así que ella volvió. Antes pasó por la escuela a retirar a Germán, lo dejó en lo de una vecina y fue a su casa. Recibió la llamada de Graciela Randone, esposa de Subirol y amiga íntima. Le pidió que llevara las llaves del auto, y encontraron el vehículo abandonado en las cinco esquinas, Diagonal 23 y calle 3. Viviana estaba desesperada, con un dolor en el pecho, como golpeada por una ola, y no pensaba con claridad. Llegó y vio el auto gris, un Ford Fiesta, chapa CLA 593, estacionado en contramano, al lado de un kiosco de revistas. En el asiento del acompañante vio el pullover beige de Darío, el cargador del celular tirado en el suelo de adelante, un estuche de anteojos junto a la palanca de cambios y una caja de galletitas en el asiento de atrás. No estaba el maletín negro de Arcor que él siempre llevaba, donde guardaba toda la documentación. Miró alrededor, observó los edificios a ver si se asomaba Darío y, al no encontrarlo, empezó a llorar.

La búsqueda

El dueño de un lavadero vio a Jerez por la mañana, y su esposa se sorprendió que estuviera estacionado en contramano y permaneciera tanto tiempo dentro del auto. Un rotisero confirmó que estuvo mucho tiempo en el vehículo, en contramano, y al mediodía bajó, entró a su local, donde él le hizo un pedido y le pagó una parte. Subirol estaba junto a un grupo de personas que Viviana no conocía. Se acercó a ella y le pidió que abriera el auto. Uno de los presentes dijo de avisar a la policía y no tocar nada del interior
.
- Tranquilo, yo me hago cargo-, dijo Subirol. Viviana lloraba, pero el hombre de Comprar SRL la tranquilizó y le recomendó que se fuera a su casa. Aturdida, volvió a obedecer, sintió sus labios salados, por las lágrimas, o por el viento del mar. Elizabeth Latorre la llevó. No terminaron de entrar en la casa de la calle 46 cuando, en medio de la lluvia, asomó el auto familiar y estacionó frente a la casa. No manejaba Darío. Miguel Lasalle llevó el auto por orden de Subirol, a pesar de alterar la posible escena de un crimen.

Viviana volvió a insistir con el celular, y en el 02257 156 3 7979 quedaron registradas las 124 llamadas que hizo ese día. La última vez que Darío usó el celular fue la noche anterior. Viviana llamó a su suegra y a su cuñado, que estaban en un campo del distrito de General Lavalle. Cortó y fue a la comisaría de Santa Teresita para denunciar la desaparición. Era tarde y una mala ráfaga apagó el ocaso de los mares. Varias amigas se le unieron en la dependencia, luego la acompañaron a su casa, donde llegaron familiares, vecinos y conocidos. Muy tarde llegó el intendente Guillermo Magadán, habló un rato con ella y luego fue a la comisaría para ordenar que se investigue. El jefe comunal nunca más llamó a Viviana.

Darío era oriundo de Maipú, criado en campos de General Lavalle, donde se hizo baqueano y aprendió el oficio de nutriero. Se conocieron con Viviana en una fiesta y se casaron cuando terminaba la dictadura. Tuvieron tres hijos. Ella no dejó de trabajar. Él era muy buen vendedor y tenía tres trabajos para llegar cómodo a fin de mes. Los dos eran radicales, ella no militaba, y él empezó a hacerlo en 1985, pero sin aspirar a cargos, sino que llevaba estadísticas, carpetas, fichas de afiliación, todo lo burocrático dentro del comité. Siempre vivieron en Santa Teresita. Ambos conocían muy bien las playas, cada uno de los pueblos del distrito y las calles del mar. A su vez, los vecinos los conocían y tenían el mejor de los conceptos sobre ellos.

Subirol llevó a Viviana a la fiscalía, a la Departamental de Investigaciones y a los lugares que él creía necesario. Desde la comisaría la hacían ir todos los días, a veces dos o tres veces. Declaraba, la volvían a interrogar, le mostraban cuerpos para que identificara, incluso algunos cadáveres morenos, corpulentos o con tatuajes, a pesar que ella había dicho que Darío era blanco, pequeño y sin señas particulares. Subirol la ayudaba, la acompañaba siempre, incluso se quedaba en su casa para escucharla, aconsejarla y lanzar las más diversas hipótesis. Visitaba la casa de cada testigo que declaraba. Iba con el abogado Laurenzano y se hacía pasar por el fiscal para indagarlos.

Pasaron días, semanas y meses, y Viviana fue bombardeada con cientos de teorías: que Darío se fue con otra mujer; que se hizo homosexual y se fue con un hombre; que había visto o escuchado “algo” y lo eliminaron; que había salido del país, a Brasil o Chile; que lo tiraron a la ría de Ajó; que se suicidó. La policía se entusiasmó cuando desde Comprar SRL alguien les pasó el dato de un camión asaltado por un tal Darío Jerez, y siguió la pista sin darse cuenta que se trataba de un homónimo. Otro día un muchacho, con una discapacidad mental leve, llamó a Viviana para decirle que él había asesinado a Darío, y en este caso la policía confirmó que el muchacho fue inducido a semejante declaración a cambio de materiales que necesitaba para su casa y se lo llevaron desde el municipio. La marejada de conjeturas la planteaban amigos íntimos, y en un momento se dio cuenta que estaban encubriendo algo grande.

El abogado Ramiro Gutiérrez le dijo a Viviana que detrás del asunto estaban los Magadán. Ella no le creyó: esa familia formaba parte de su vida. Manuel Magadán fue tres veces intendente de Lavalle, tanto en democracia como en dictaduras (1962, 1973 y 1982). Era un médico reconocido en San Clemente y atendió el parto de sus tres hijos. Guillermo, el hijo abogado del clan Magadán, fue elegido intendente en 1995 y en 1999. Diez días antes de la desaparición de Jerez, el 14 de octubre de 2001, fue elegido concejal el médico Alejandro Magadán, hermano del intendente.

Mientras Viviana masticaba los rumores, su hijo Julián tuvo fiebre y llamó a su pediatra. El doctor Magadán viajó de San Clemente a Santa Teresita. Atendió al chico, se sentó en el living con la confianza que tiene un médico de familia y sacó el tema Darío. A Viviana se le llenan los ojos de impotencia cuando recuerda la escena. 

- ¡Basta ya Viviana! Agarrá a los chicos y andate de vacaciones - le dijo, y ella empezó a ver las cosas de un modo distinto.

Doble impunidad

Muchos conocían a Darío, y sabían de la lucha de Viviana por su aparición. Las marchas del silencio se sucedieron aquel año, y al siguiente, y hubo una gran manifestación al cumplirse el primer aniversario de la desaparición de Darío.

- Vasquita, te guias por tus amigos y no hablás ni escuchás a tu familia. ¿Qué te pasa? El reproche venía de Raúl Caballo Medina, un boxeador muy conocido en La Costa y hermano de Viviana por parte de madre. Pero ella volvía a subir al auto de Subirol, su amigo, para ir a la comisaría, para ver cuerpos NN o los huesos que aparecían en las playas y verificar si eran de un animal o de Darío. El giro total fue cuando su mamá la llevó a la playa para hablarle. Le enumeró punto por punto las situaciones y las hipótesis con que era engañada. Le nombró a quienes la manipulaban y la manera en que la alejaban de su familia: cada nombre era de un amigo de su círculo íntimo. Para Viviana fue como si se le cayera una venda y viera la luz. Contrató a una abogada nueva y comenzó desde cero.

Pasados los años Viviana Zubiaurre pudo reconstruir los últimos pasos de su marido en las cinco esquinas de Santa Teresita: Darío estacionó en contramano, permaneció en el auto un rato largo, luego bajó, entró a una rotisería, levantó el pedido, cobró parte de una deuda y se retiró. Cuando iba a subir al Fiesta gris se cruzó en la vereda con un hombre alto, con un portafolio negro. Charlaron un rato, el hombre sacó un celular y se lo dio a Darío para que hablara. Cuando cortó los dos se fueron caminando. Era mediodía, el sol brillaba a pleno. El auto quedó allí, sobre la Diagonal 23, en contramano.

“Si bien el golpe para nosotros fue fuerte, muy fuerte, siempre tuvimos claro de debíamos aprender a vivir con esta pena. Por este motivo traté, o mejor dicho tratamos, de continuar la vida hacia adelante con los altibajos que el dolor, la impotencia y la incertidumbre te permitan”, deslizó, en diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Viviana Zubiaurre.

El juicio por la desaparición de Darío Jerez se realizó en la ciudad de Dolores en marzo de 2013. Hubo cuatrocientos testigos y los fiscales Diego Torres y Diego Bensi acusaron a cinco personas por encubrimiento: Carlos Subirol; el ex concejal Daniel López; el ex director de Inspecciones Gerardo Ibarra; el chofer y custodio del secretario de Gobierno, Gastón Leandro Alzugaray; y Alejandro Muñoz, socio de Comprar SRL, jefe directo de Jerez y amigo personal. Según testigos, fue el último hombre que vio y conversó con Darío en la vereda. El sexto hombre sentado en el banquillo fue Jorge Grande, mano derecha del intendente Magadán, acusado de negar conversaciones telefónicas con el encargado de la morgue del Hospital de Mar de Ajó. El 12 de abril de 2013 el Tribunal en lo Criminal Nº2 de Dolores, integrada por los jueces Analía Ávalos, Jorge Tamagno y Carlos Colombo, absolvió a los seis imputados. La impunidad total.

Viviana apeló a Casación de La Plata y el 16 de junio de 2014 el fallo se anuló, y la Suprema Corte bonaerense confirmó el criterio de Casación. Se debía juzgar a los absueltos otra vez. La esposa de Jerez educó a sus hijos, quienes, llegados a la adultez, lograron uno o dos títulos profesionales: Julián es diseñador en Comunicación Visual y abogado, Joaquín es profesor de Educación Física y de Historia, y Germán es docente de Historia. Cada uno de ellos formó su familia, se sumaron nueras y nietos. A su vez, Viviana logró una licenciatura en Servicio Social, actividad que ejerce.

Algunos años más tarde uno de los acusados reclamó que se declare el caso como prescripto. En octubre de 2017, a días de cumplirse 16 años de la desaparición de Darío, se reveló que los jueces de Dolores, integrantes del Tribunal en lo Criminal Nº2, decidieron declarar en ese sentido y por lo tanto cerraban la causa, sin realizar el segundo juicio ordenado desde La Plata. El texto dictaba: “Declarar extinguida la acción penal por prescripción de la misma en fecha 21 de febrero de 2017, y en consecuencia sobreseer en esta causa a Alejandro Gustavo Muñoz, Carlos Subirol, Daniel Claudio López, Gerardo Cristian Ibarra y Jorge Eduardo Grande”. Alzugaray murió tiempo antes, y se llevó secretos a la tumba, como lo que escuchó en una conversación en el Palacio Municipal donde confirmaban que los autores materiales de la desaparición habrían sido tres personas apellidadas Sarraillé, Bin y Ríos. La apelación de la familia no prosperó. La impunidad otra vez se impuso en la justicia.

“Pasaron 25 años y todavía no sabemos qué fue lo que hicieron con Darío. Lo mucho o poco que hizo la justicia es insuficiente. El tribunal de la ciudad de Dolores absolvió a los acusados con el argumento de que no se probó la desaparición. La Cámara de Casación y la Suprema Corte bonaerense lo consideraron un argumento irrisorio y ordenaron que el juicio se realizara nuevamente. El paso del tiempo en todo ese recorrido burocrático hizo que los acusados pudieran pedir la prescripción. Y aquí estamos, todavía sin que ningún responsable pague por sus actos”, sostuvo Zubiaurre.

En octubre de 2021 la Comisión Provincial por la Memoria se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para solicitar que declare el caso como desaparición forzada y exija al Estado argentino que investigue para cortar con dos décadas de impunidad. La comunidad del partido de La Costa no olvida, pinta murales, hace canciones, arma páginas web, organiza maratones y, como cada 25 de octubre, vuelve a la calle como un martillo constante en la conciencia del Estado. Los ojos de Viviana se humedecen cuando mira a sus nietos y sabe que su esposo no los puede disfrutar. “A Darío lo recordamos cada día de nuestras vidas, y cada 25 de octubre realizamos actos u eventos culturales donde contamos con la participación de diferentes grupos y personas que nos acompañan y muestran su arte con un fin específico: mantener vivo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia”, finalizó.

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    Jorge Altamira en APU Stream - Gelatina
    Foto: Juli Ortiz
MILEISMO

Jorge Altamira: “Recomendaría que una brigada policial lo meta preso a Milei”

20 Octubre 2026

Jorge Altamira, dirigente de Política Obrera, analizó diversos temas de actualidad política. 

Altamira dialogó el sábado 17 de octubre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La marcha del jueves fue una movilización enorme, multitudinaria, pero no tenía fuerza. Ser argentino y vivir en Argentina es todo un tema porque este es el país más entrenado para neutralizar a los movimientos de masas”.

“El gobierno está en la ilegalidad. Si yo fuera constitucionalista, ¿qué recomendaría? Recomendaría que una brigada de la Policía Federal lo meta preso a Javier Milei por violación de leyes constitucionales y jurídicas. Es una figura que digo porque no me gusta mucho que la policía esté metiendo en cana nadie”.

“Esto es un fenómeno mundial. ¿En qué consiste? Con el fracaso de todos los Albertos Fernández en el mundo ocurre lo siguiente: ves un concierto de giro a la derecha en todo el aparato estatal. (…) Comienza una derechización que expresa la convicción de la clase dominante de que los métodos democráticos que se vienen usando ya no van más”.

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    Francia
PROTESTAS EN EUROPA

Mila Efron, estudiante francesa: “Nos comparan mucho con el Mayo Francés”

20 Octubre 2026

Mila Efron, estudiante francesa, desarrolló y analizó las protestas que se sucedieron en Francia a lo largo de los últimos días.

Efron dialogó el sábado 17 de octubre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Hace casi tres semanas que los estudiantes de los liceos, entre 14 y 18 años, están bloqueando las entradas, para protestar por mejores derechos y más justicia para que todo el mundo tenga la misma educación. Al principio era algo sólo en los liceos, y ahora está en todas partes, también en las universidades”.

“Hay policías que son muy violentos. Hay un chico que perdió un ojo y otro que perdió una mano, entonces la presencia de la policía hace que las cosas se pongan más y más violentas. En realidad, en mi instituto, y en todos los institutos, vi siempre momentos muy pacíficos”.

“Hay mucha gente que dice que estamos haciendo mayo del 68 otra vez. Es uno de los sloganes que vemos mucho en las pancartas y los carteles. Es verdad que es algo que está muy presente para nosotros”.

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La Legislatura bonaerense llega a la semana clave del debate sobre el juego online

20 Octubre 2026

La Cámara de Diputados bonaerense llegó a la tercera semana de octubre con un calendario apretado sobre el juego en línea, y para entenderlo hay que volver a mediados de septiembre. El 16 de ese mes, la Comisión de Juegos de Azar, Lotería y Prevención de la Ludopatía retomó sus reuniones con 27 expedientes en carpeta, apenas una parte de las más de 50 iniciativas sobre la materia que ingresaron a la Legislatura en los últimos dos años. Los firmantes cruzaban casi todo el arco político y la presidenta del cuerpo, Micaela Olivetto, fijó desde el arranque que la salida debía ser un dictamen común. El temario quedó ordenado en cinco ejes: alta de cuentas con verificación biométrica, publicidad, topes de dinero y tiempo, escuelas y clubes, y respuesta sanitaria.

A fines de septiembre el asunto saltó a la política grande. En el lanzamiento nacional del Movimiento Derecho al Futuro, en Avellaneda, el gobernador Axel Kicillof describió las apuestas digitales como una amenaza para los jóvenes, aunque no anunció prohibiciones nuevas. Días antes, el Instituto Provincial de Lotería y Casinos había establecido por la Resolución 1149/2026 un canon del 2% sobre los premios de apuestas encadenadas en juegos de resolución inmediata, en la práctica tragamonedas virtuales. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, calculó una recaudación de entre 35.000 y 40.000 millones de pesos por mes. La oposición objetó la medida y, desde entonces, la discusión sanitaria quedó entrelazada con la fiscal.

El 9 de octubre apareció el texto que hoy marca la agenda. Facundo Tignanelli y Olivetto presentaron, desde el bloque Fuerza Patria y en el Salón de los Pasos Perdidos, un proyecto de 64 artículos que modifica las leyes 15.079 y 15.131. Tignanelli lo acompañó con un número que circuló enseguida: el mercado legal de la provincia movería unos US$1.656 millones mensuales, con una ganancia bruta para las empresas cercana a US$70 millones y alrededor de US$50 millones que saldrían del país. Como señaló el portal especializado iGaming.bet al desmenuzar la cifra del diputado, ese monto es volumen apostado y no ingreso de los operadores, pero igual funciona como la única referencia pública, porque ninguna provincia difunde de manera sistemática lo que facturan sus licenciatarias. La iniciativa crea además dos fondos. Uno, para clubes y entidades de bien público, se nutriría con el 3% mensual de los premios pagados; el otro, llamado "Pasivo Social", equivaldría a todo lo que el licenciatario gaste en publicidad y se repartiría entre municipios (70%) y la cartera sanitaria (30%).

La letra chica se conoció en los días siguientes, y el artículo 6 se perfila como el capítulo más resistido. Allí se fija el corte automático tras una hora de juego ininterrumpido, con otra hora de espera para volver a entrar, un aviso a los 30 minutos y un bloqueo de 24 horas al tercer ingreso del día. El paquete suma reconocimiento facial en tiempo real al abrir la cuenta, en cada acceso y en cada carga o retiro de dinero, la eliminación de bonos, restricciones publicitarias y una Fiscalía Especializada en Apuestas Ilegales. También exige capital enteramente nacional al licenciatario. Aplicada a las siete licenciatarias actuales, con un 85% de capital extranjero según lo expuesto en la presentación, esa cláusula dejaría afuera a casi todo el mercado habilitado.

En paralelo, el 12 de octubre, la diputada Viviana Guzzo (Fuerza Patria) agregó un proyecto para impedir que quienes figuran en el Registro de Deudores Alimentarios abran, conserven o usen cuentas de juego en línea. La propuesta lleva al canal digital lo que la Ley 15.589, de diciembre de 2025, ya dispuso para casinos y bingos, sobre un registro que entonces reunía 6.127 personas, el 98,1% varones.

Lo que pasa fuera de La Plata ayuda a dimensionar la discusión. Córdoba optó por bloquear en el propio dispositivo: su Lotería ofrece la aplicación parental gratuita NoVa+, con más de 2.000 direcciones sin licencia cargadas y unos 5.000 bloqueos por mes, y la herramienta LUCA para filtrar el wifi de escuelas y clubes. Santa Fe, por su lado, relanzó NoGarpa con deportistas jóvenes y camisetas que cambian apellidos por apodos de deudor, para mostrar el costo social de las deudas más que la pérdida de dinero. Ninguna de las campañas provinciales de los últimos dos años, advierte el mismo medio especializado, publicó datos sobre su efecto real en la conducta de los adolescentes.

El jueves 16 de octubre, Olivetto confirmó que la comisión redacta un texto único con la protección de los menores como eje. La estructura descansa en tres pilares: verificación de edad y alertas para quienes ya juegan, límites a la exposición publicitaria en redes, medios y patrocinios deportivos, y bloqueo directo de los operadores sin licencia. El diseño de los fondos tiene, sin embargo, una tensión evidente: los clubes son una de las grandes vidrieras publicitarias del sector y podrían recibir recursos por un lado mientras pierden patrocinios por el otro.

Para el lunes 19 de octubre estaba prevista la exposición de Gonzalo Atanasof, titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, ante los diputados, y el oficialismo aspiraba a llevar el proyecto al recinto al día siguiente para obtener media sanción, una fecha sujeta a acuerdos parlamentarios. Como el juego es competencia de cada provincia, lo que se vote regirá solo en territorio bonaerense, pero su peso demográfico y de mercado suele convertirlo en modelo para el resto del país. A la luz del seguimiento del mercado argentino que publica iGaming.bet, la pregunta de fondo ya no es si regular, sino cuánto control puede imponer el Estado sobre el canal legal sin empujar a los jugadores hacia la oferta clandestina que todos dicen querer combatir.

 

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    Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia

CGT: "Basta de trabajadores detenidos por protestar"

20 Octubre 2026

La CGT publicó un comunicado repudiando la detención de los metrodelegados Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia. Lo reproducimos a continuación:

La CGT repudia enfáticamente la detención arbitraria e injustificada de los metrodelegados Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, ocurrida esta mañana en la estación Juan Manuel de Rosas de la Línea B de subtes. La orden fue instrumentada por la fiscal Celsa Ramírez en el marco de una medida de protesta sindical. Detener a delegados por ejercer la representación de sus compañeras y compañeros constituye un hecho de extrema gravedad y no puede naturalizarse en una democracia.

Se trata de trabajadoras y trabajadores del subte que denuncian la presencia de empresas tercerizadas realizando tareas propias del personal de mantenimiento y que reclaman por una sanción que consideran injusta contra un compañero. Son reclamos legítimos de la clase trabajadora. Responder con detenciones y con la intervención policía es criminalizar la protesta y perseguir la acción sindical.

La libertad sindical y el derecho de huelga están amparados por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y por los Convenios 87 y 98 de la OIT. Los representantes gremiales gozan de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión, y ninguna autoridad, política, judicial o empresaria, puede avasallarlas. Responsabilizamos a la empresa concesionaria y al Gobierno de la Ciudad por la escalada del conflicto y por sus consecuencias.  

Exigimos la inmediata liberación de las y los compañeros detenidos, el cese de toda persecución contra los delegados y el pleno respeto de los derechos sindicales.

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La industria metalúrgica cayó 3,3% en septiembre y opera con seis de cada diez máquinas paradas

20 Octubre 2026

La industria metalúrgica volvió a registrar una caída interanual en septiembre y profundizó las dificultades que atraviesa el sector productivo argentino.

Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad retrocedió 3,3% respecto del mismo mes de 2025 y acumula una contracción del 5,3% en los primeros nueve meses de 2026. Aunque la producción mostró una mejora del 2,5% frente a agosto, el repunte no alcanza para revertir la tendencia negativa.

Uno de los indicadores más preocupantes es el uso de la capacidad instalada, que descendió al 40,2%, el nivel más bajo para un mes de septiembre desde 2016. El dato implica que casi seis de cada diez máquinas permanecen sin utilizar en las plantas metalúrgicas, como consecuencia de la debilidad de la demanda y la postergación de inversiones. La situación refleja las dificultades de las empresas para sostener sus niveles de producción en un contexto de actividad deprimida.

El retroceso se extendió a la mayoría de las ramas del sector. La fundición encabezó las caídas, con una baja interanual del 8,8%, seguida por carrocerías y remolques, que retrocedieron 7,6%. También disminuyeron la producción de bienes de capital (-4,4%), equipamiento médico (-3,3%), maquinaria agrícola (-2,5%) y equipos y aparatos eléctricos (-2,3%). En el plano territorial, todas las principales provincias metalúrgicas registraron variaciones negativas, con caídas del 5,5% en Entre Ríos, 4,6% en Córdoba y 3,7% en Buenos Aires.

El deterioro de la actividad también impacta sobre el empleo y las perspectivas empresariales. En septiembre, la ocupación en el sector cayó 1,9% interanual, mientras que el 45,2% de las empresas consultadas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió que la debilidad de la demanda y la postergación de inversiones continúan condicionando la recuperación. Además, reclamó que los proyectos previstos para sectores como la energía y la minería generen oportunidades para los proveedores industriales nacionales, con el objetivo de aprovechar las capacidades productivas y tecnológicas existentes en el país.

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    Perfume Epumer

Perfume: María Gabriela Epumer brilla de luz inmortal

19 Octubre 2026

María Gabriela Epumer hizo su camino como artista en la década del 80 y del 90 como integrante de “Viuda e Hijas de Roque Enroll”, guitarrista de Charly García, y solista dentro del mundo masculino del rock. Años después de su inesperado y prematuro fallecimiento, Perfume -mismo nombre que su segundo y último álbum como solista, editado en el 2000- recupera su archivo personal e invita a reencontrarse con la artista. 

El documental, producido por Pensar con las Manos -formada por los directores y productores Andrea Testa y Francisco Márquez-, está realizado a partir de 50 horas de material audiovisual inédito grabado entre 1995 y 2003. Tendrá su estreno en noviembre y su particularidad es que el insumo fue filmado por la protagonista y su entorno durante el desarrollo de su carrera artística. Hay momentos de profunda intimidad en estudios de grabación y en su hogar, donde se rescata la obra de una artista sensible, talentosa, poética y magnética. Esas imágenes, su voz y su presencia trascienden el tiempo y reconstruyen su legado de talento innovador en un contexto complejo en lo político, social y económico.  

Según el guion, la mirada de Epumer tenía como impulso registrar la música en todos sus aspectos: por momentos, un registro sensorial y, en otros, un registro de época en el que se grababa a ella misma en su relación artesanal. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Lucía Ruiz, co-directora y montajista, sostiene que la idea “es mantenerla viva y crear un clima muy íntimo con la artista, que ella misma sea quien se cuente a sí misma”, por lo que optaron por no abordar su muerte. 

El documental plantea distintos ángulos y evidencia que “detrás de un artista independiente hay un arduo trabajo para llevar adelante”, en palabras de la propia Epumer. Para Ruiz, uno de sus mensajes es que siempre hay que estar trabajando, haciendo algo y avanzando. La artista venía de un legado artístico desde generaciones atrás, ya que su familia estuvo vinculada a la música: su abuelo, Juan Epumer, fue guitarrista del cantor Agustín Magaldi; su hermano Lito es guitarrista e integró las últimas formaciones de Spinetta Jade y Madre Atómica; su tía, Celeste Carballo, cantante con su propio recorrido en la historia del país. 

En la misma línea, agrega que Perfume busca “sumergirse en la vida de una artista muy sensible (...) que puede ser muy inspiradora” y desliza “a mucha velocidad” es posible que “a veces queda un poquito afuera” la sensibilidad. Andrea testa, co-directora, sostiene como decisión artística la presencia de la propia protagonista para que “cuente su historia a través de las producciones de material encontrado en diferentes archivos”, a lo que se sumó el aportado por familiares, amigos y vínculos artísticos, tras enterarse que iban a realizar la producción. 

Ante un contexto complejo, Perfume nos recuerda la importancia de estar enfocados en proyectos que convoquen, conecten, fortalezcan lazos y permitan trabajar en comunidad. En definitiva, hacen que una mirada “brille de luz inmortal”, como plantea la emotiva frase que el músico Lito le dedicó a su hermana, María Gabriela Epumer, guitarrista y cantautora argentina. 

La película estará el 8 y 9 de noviembre en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y, desde el 13 del mismo mes, se podrá ver todos los viernes a las 22 horas en el cine del MALBA.

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    Luciano Arruga

Se cumplen 12 años del hallazgo de los restos de Luciano Arruga

19 Octubre 2026

Luciano Arruga tenía apenas 16 años cuando fue desaparecido. Vivía en Lomas del Mirador, en una zona del conurbano donde la pobreza y la falta de oportunidades condicionan el futuro de miles de jóvenes. El 31 de enero de 2009 fue detenido por la Policía Bonaerense mientras estaba con amigos en Gregorio de Laferrere. No había motivos legales para su arresto, sólo la criminalización de pobres racializados, convirtiéndolos en sospechosos ante los ojos de un sistema injusto. Nunca registraron su detención y, simplemente, desapareció.

Durante años, su familia buscó respuestas, pero le dieron la espalda. Mónica Alegre, su madre, se transformó en una luchadora incansable, enfrentándose a la indiferencia de un Estado que sólo parece actuar cuando las víctimas encajan en su imaginario de ciudadanía. No fue hasta el 17 de octubre de 2014, casi seis años después de su desaparición, que los restos de Luciano fueron encontrados en una fosa clandestina cerca de una comisaría de Lomas del Mirador. 

La causa judicial confirmó lo que su familia y las organizaciones de derechos humanos venían denunciando desde el principio. Arruga fue víctima de la violencia institucional, una de las expresiones más brutales del racismo estructural en Argentina. Su caso no es aislado, es parte de un patrón que se repite en los barrios populares, donde la policía actúa con impunidad y los jóvenes son criminalizados por su condición social y racial. 

Sin embargo, se volvió un caso emblemático porque expuso cómo el racismo no sólo se manifiesta en discursos de odio, sino también en políticas de seguridad que naturalizan la exclusión y la violencia contra los sectores más vulnerables de la sociedad. Once años después del hallazgo, el reclamo de justicia sigue vigente. En 2016 se logró la condena de tres policías por privación ilegal de la libertad y encubrimiento, pero la causa aún está lejos de cerrarse. 

La familia de Luciano y las organizaciones de derechos humanos exigen que se investigue a todos los responsables, incluyendo a los mandos superiores. Además, reclaman que se lo reconozca como víctima de desaparición forzada, delito que hasta ahora no ha sido tipificado en su caso.

Recordar a Luciano no es sólo un ejercicio de memoria, es un acto de resistencia. Es interpelar a un sistema que sigue perpetuando desigualdades y violencias contra quienes no encajan en la imagen de una Argentina blanca y europeizada. Es exigir justicia para todos los jóvenes que, como Luciano, son perseguidos por unas fuerzas de seguridad que los trata como enemigos en lugar de protegerlos.

En un contexto histórico nacional en el cual el gobierno de Javier Milei avanza sobre los derechos humanos de la juventud es necesario recordarlo y asimilar su caso para comprender la vulnerabilidad de nuestros jóvenes de clases populares ante un sistema de gobierno que los estigmatiza y persigue. La reforma penal se ha convertido en alfil para criminalizar. En los barrios de la Ciudad de Buenos Aires son innumerables los relatos de adolescentes que comienzan a ser detenidos por supuestas causas penales. La gestión de Jorge Macri es emblemática en cuanto al avance de dicha judicialización.

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CINE Y POESÍA

Destellos del poema: sobre la película "Hospital Británico"

18 Octubre 2026

Yo me evado de lo excesivamente claro, me rompo en cada imagen. Héctor Viel Temperley 

Gloria Peirano y Gustavo Fontán son antes que nada lectores y desde allí se posicionan para pensar y dirigir Hospital Británico, una preciosa celebración a la poesía de Héctor Viel Temperley. En el prólogo de la película, la voz en off de Fontán relata de qué modo llegó a sus manos el último libro del poeta nacido en 1933: en forma de regalo y declaración de amor a un nombre, a un hombre, a un poema. La lectura de los versos de Viel –que durante la película se suceden encarnados por la suave voz en off de Peirano- une desde entonces a dos para siempre.

La película se propone hacer regresar las primeras veces de una experiencia lectora radical, es decir, el encuentro iniciático con el libro Hospital Británico que, más adelante en el tiempo, se cifrará en otros y nuevos lectores, como en una cadena o, más cerca del imaginario del poeta, un rosario para rezar con otrxs.

Podemos imaginar a Viel escribiendo Hospital Británico en cama, con la cabeza vendada tras una sesión de rayos, sacado del mundo y vecino a la muerte, en el momento final donde, dicen los que escaparon de la Parca, se agrupan uno tras otro todos los recuerdos en un viaje alucinado. El poema publicado en 1986, recordemos, tiene un cuerpo extenso y desmembrado, abierto, y contrasta fuertemente con los primeros escritos del poeta, de formas más rígidas, versos rimados y métrica regular.

La imagen prototípica del cuerpo de varón vigoroso en contacto con distintos elementos de una naturaleza pampeana y onírica es central en su obra, pero hacia el final de su vida la expansión del cuerpo ocurre hacia adentro, en el éxtasis de la comunión. A la vez, los versos centrales de Hospital Británico recuperan para sí, como en una auto observación y retrospectiva, voces de libros anteriores que, parecidas a semillas, viajan a lo largo y ancho, hacia arriba y abajo, por cielo y tierra. Nada ni nadie queda sin ser tocado por la voz lírica del poema y por eso mismo transformado. Están elegidos por esa voz. Tocados están, ¿vueltos locos, extranjeros de sí?

Los objetos y seres aparecen sin bordes en este viaje fílmico que construyen Peirano y Fontán, mostrados bien de cerca o movedizos. Planos primerísimos donde los colores predominantes -verdes, amarillos, ocres y blancos- están filtrados por una pátina lechosa que fertiliza la imagen hasta volverla extraña, puro destello. O bien en fuga para esconder sus contornos y dar a conocer sus texturas. Piedras, arena, girasoles, espuma, hojas de árboles, vidrio, cortinas de tela traslúcida, sábanas y agua de mar son, por un lado, reconocidos en acercamientos que los agigantan y, a la vez, desfasados de su estatismo por agitaciones repentinas hasta el mareo, de, por ejemplo, un tren en movimiento o los espasmos del viento. Como una aparición, cada tanto pasa un caballo de margen a margen de la pantalla. 

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hospital britanico pelicula

 

La experiencia estética nos puede modificar, conmover y transformar para siempre. ¿Cómo la lectura de un poema cambia la forma de las cosas y una vez que la lectura decanta, ya no será igual lo mirado? El mundo y sus seres vuelven a nacer gracias al poema. Esa idea potente de renacimiento del mundo trae consigo Hospital Británico, poema y película, a esta altura intercambiables. Así los caballos, las rocas, el color verde y el sol, adelgazan sus atributos habituales para incorporar significados connotados. Después de atravesar la fricción revitalizante del lenguaje, ya no serán lo que eran, hipótesis que como espectadores corroboramos al escuchar la experiencia de otros lectores que también han sido “tomados” por Viel.

Los lectores además son peregrinos, representados por Julián López, Teresa Arijón, María Mascheroni, Mercedes Araujo, Andi Nachon y Alicia Genovese, quienes van en busca del poema para ser tocados por él: van de a uno por el sendero, el corredor verde (¿el camino hacia la misa del poema que nunca llega?); se detienen en un punto al encuentro de qué; caminan y, porque caminan, cuentan; cuentan qué les hizo la lectura de ese poema hondo y complejo. El ojo de la cámara decide perder luego sus cuerpos, dejarlos a un lado, para que nos concentremos en las voces y lo que ellas tienen para decirnos, compartir la experiencia vivificante de la lectura del poema, pasarnos esa pasión, su sangre. Porque nunca dejan de sumarse fieles a este culto.

En los últimos minutos de la película, ya lejos del paisaje del afuera, unos hombres apurados caminan llevando palanganas por los corredores ¿de un convento? ¿de un hospital? ¿el Pabellón Rosetto? Suena el himno medieval Puer Natus in Betlehem. ¿Van a comulgar? ¿A cuidar a un enfermo o moribundo bajo las aspas del ventilador? ¿A buscar al hombre del torso desnudo sobre las matas de pasto? La escena es elocuente y nos da a pensar que para existir necesitamos de otros seres que nos brinden el don de su tiempo y cuidado, una pasión para ser felices incluso en las situaciones más adversas.

Funciones de Hospital Británico

Todos los miércoles de octubre a las 20.30 h en el Centro Cultural Leonardo Favio, Río Cuarto, Córdoba.

Del 22 al 25 de octubre en el cine Select, La Plata, Buenos Aires.

Del 22 al 28 de octubre en Córdoba.

Del 5 al 11 de noviembre a las 19.45 h en la sala 3 del cine Gaumont, CABA.

Ficha técnica

Guión y dirección: Gloria Peirano y Gustavo Fontán

Producción: Hain Cine, Papu Curotto y Andi Nachon

Cámara y Foto: Lara Seijas

Sonido: Andrés Perugini

Montaje: Mario Bocchicchio 

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    Libro Cultura menemista

"Cultura menemista": los años 90 y la complicidad de los intelectuales

18 Octubre 2026

El último libro de Margarita Martinez: Cultura menemista. Buenos Aires en los noventa (Fondo de Cultura Económica), se desarrolla desde dos tesis fuertes. La tesis menor pretende constatar la continuidad cultural que existe entre el antes y el después de la crisis del 2001, negada por el imaginario posterior. La tesis mayor denuncia la complicidad de los “intelectuales” con respecto a la globalización forzosa que se nos impuso, con sus disfrutes, aberraciones e injusticias, todo entremezclado.

Hace años que vengo creyendo que todavía vivimos bajo el “encanto” de los años 90, aunque todos nos hayamos quedado afónicos de escribir contra lo nefasto de esa era, la liquidación impune del Estado y la creación de proyectos barriales privilegiados, como Palermo o Puerto Madero, a los que Martínez les dedica muchas páginas sabrosas.

Años en los que se inventó un deseo virósico, el deseo de consumir que nivelaba para bajo el juicio frente a cualquier mercancía que se ofertase, sea obra de arte o souvenirs —objetos que terminaron de hecho confundiéndose.

Lo que Martínez demuestra es que intelectuales de muy variado tipo, los que escribían en los suplementos del diario Clarín, los que escribían en los suplementos del diario Página/12, compartían prejuicios y objetivos. Y que no estaban lejos de los objetivos del gobierno.

En la perspectiva de Margarita, los medios hegemónicos de la clase media y del progresismo ilustrado no solo acompañaron esa postmodernización forzada a la que fueron sometidas la por entonces Capital Federal y su población. Los medios culturales fueron también actores pedagógicos fundamentales en esta transformación: “era necesario que el público masivo fuera “educado” en el sentido de nuevos valores estéticos”.

Hasta acá, todo bien. Ahora, Martínez da un paso más, pues algo que es usual entre los denunciadores de siempre, escatimar nombres, acá no sucede, y así como deschava a personajes como Sergio de Loos, que escribía artículos anónimos en los que él mismo recomendaba sus propias marcas y sus fiestas (y no era el único en hacerlo), también sostiene que, entre varios otros, el fashion “Alan Pauls, asiduo entrevistado y colaborador del suplemento, promocionaba sin pudor las actividades de su por entonces esposa, Vivi Tellas”. ¡Qué pedagogía! Qué futuro el que deparaba ese pasado reciente.

Mientras se denuncia la pauperización general, se festeja la miseria, el desecho y la basura como elementos artísticos, desde Belleza y Felicidad hasta Eloísa Cartonera. Duro… como la realidad.

La tesis mayor denuncia la complicidad de los “intelectuales” con respecto a la globalización forzosa que se nos impuso, con sus disfrutes, aberraciones e injusticias, todo entremezclado.

En el mismo suplemento donde se aborrece la globalización y el “remate” del Estado, se anuncian locales de comidas exóticas e instituciones privadas que vendrán a solventar aquellas prácticas o espacios que el Estado abandona, desde la Fundación Antorchas hasta el Club del Vino de “Cacho” Vázquez.

Es cierto que en algunas páginas pareciera que no hay matices entre los denunciados, como si fuera lo mismo un modisto chatarrero que un poeta deconstruido: todos culpables. Y pensándolo bien, desde cierta perspectiva, tal vez no los haya.

Lo que parece perturbar a Martínez, lo que en una de esas debería perturbarnos a muchos, es el silencio y la amnesia que caracterizan a una clase social, la clase culturalmente hegemónica, la clase media porteña, que sobrevive lo más campante mientras los decorados entre los que ella disfruta se vienen abajo. También su sociedad se derrumba. Y parte de ella misma. La “fiesta” va cambiando de forma mientras se reproduce, hasta que le llega la hora de pagar. Todo se paga, se compra y se vende en esta sociedad in.

Siempre imaginé a Margarita Martínez como una intelectual prusiana a la que no se le escapa ningún error, que con su ojo certero revela los dobleces y (auto) engaños de cualquier discurso. No es a la década del noventa a lo que se juzga acá, sino a sus ideólogos —que muchas veces se camuflaban de enemigos.

Es bueno saber que siempre está la posibilidad en un futuro desvencijado de que un/a archivista devele los auto-engaños con los que los intelectuales de la clase media nos justificamos nuestros deseos e injusticias.

Ojalá que de ahora en más nadie duerma tranquilo sabiendo que la historia es menos complaciente con nosotros que nosotros mismos, y que espera ahí para juzgarnos.