Fernando Borroni: “Ahora hay un nuevo sujeto, el sujeto odiante”
APU entrevistó al periodista Fernando Borroni que reflexionó sobre la situación actual de la Argentina, la imposición de la crueldad y cómo funciona la ultraderecha en todo el mundo, a partir de su más reciente libro Coronados de odio, publicado por Marea Editorial.
AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo surgió la necesidad de escribir este libro Coronados de odio?
Fernando Borroni: Creo que como surge la necesidad de dejar testimonio, una mirada, un análisis sobre esta actualidad. Sentí que estos tiempos donde el odio es tan visible, tiene tanto cuerpo, tanto andar, había que dejarlo en evidencia, de alguna manera, dejarlo plasmado, en mi caso, en un libro. Porque nosotros no hemos vivido en tiempos democráticos un odio tan manifiesto y un gobierno, sin duda el peor de la democracia argentina, que haya construido poder a partir de esa emocionalidad negativa. Entonces entendí que había que desnudarlo aún más y proponer algunas ideas para discutir y vemos cómo salimos de eso colectivamente.
APU:¿Por qué hablar de odio para explicar la Argentina actual?
FB: Porque creo que la Argentina actual nos habla de eso, del odio, y nos ha demostrado que se puede hacer política a través del odio y que eso acumula poder. Hoy en día, muchas de las decisiones políticas de este gobierno, muchas de las reacciones sociales de un sector, claro está, de la ciudadanía, actúa en función del odio. El odio se ha conformado como una manera de ser, como una manera de hacer política. Creo que la explicación a muchas de las medidas de este gobierno no encuentran otra respuesta que no tengan que ver con eso. Cuando se recorta en sectores de la sociedad como puede ser discapacidad, ciencia, educación, Universidad, hasta un coro de niños, y lo hacés puramente por una cuestión ideológica, hay que revisar qué hay encerrado en eso que llamamos ideología. Y acá no hay una idea.
¿Qué idea de país puede haber o qué idea de sociedad puede sostenerse bajo los parámetros de que aquellas personas que sufren cierta discapacidad no deban tener ningún recurso del Estado? Yo creo que nadie, salvo aquel que es capaz de despreciar y de decir “ustedes no son productivos para la sociedad por tanto, no me importa lo que es de sus vidas y por tanto, el Estado no va a darles nada”. ¿Qué otra cosa puede ser el motor de una represión sistemática todos los miércoles, en el caso de los jubilados? ¿Qué otra cosa puede ser el motor en el caso de los insultos permanentes a los periodistas; el tratar de ratas, de miserables, de basura, a todo aquel que opine distinto? ¿Qué otro motor puede poner en funcionamiento la celebración de aquellas leyes que son tragedia para los demás? Entonces, cuando uno piensa este gobierno, dice: es algo más que la acumulación del capital en manos de unos pocos, que es lo que hace siempre la derecha cuando gobierna; es instalar un nuevo orden social supremacista, a partir del cual, construís ciertos códigos de convivencia que no piensen ni integran a las mayorías. Eso es lo que yo llamo “sujeto odiante”.
APU:¿Qué es exactamente el “sujeto odiante”?
FB: Sabemos que el sujeto político, social, por excelencia es el trabajador, la trabajadora. Por eso el peronismo es el peronismo, porque Juan Perón le dio a esos trabajadores y trabajadoras, derechos pero además, les dio una identidad como sujetos sociales y políticos. Ser trabajador era y, sigue siendo en algunos casos, un actor político fundamental. No solo para el crecimiento económico de una sociedad, eso está fuera de discusión. Si no por el empoderamiento de la política. El trabajador es el que ordena la sociedad porque prioritariamente es el trabajo el que ordena la sociedad y antes, o de la mano del trabajo, es un salario digno el que la ordena, en términos de convivencia y en términos económicos. Creo que el trabajador ha sido el sujeto de la historia, en todo el mundo. Si uno va a Centroamérica quizás vea que el sujeto político por excelencia, sobre todo en décadas pasadas, era el campesinado, el trabajador de la tierra. Por supuesto que el sujeto estudiantil ha sido parte de nuestra historia y de la de otros países.
Pero ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser. Entonces, les alcanza con decir “soy antiperonista” o “soy antikirchnerista” o “desprecio a los zurdos”: esa es su identidad política. En realidad, no es una identidad de lo que son sino una identidad conformada por aquello que no quieren ser. Que tampoco tengo muy claro si es que no quieren serlo o si el poder, a través de los medios, los ha educado en decirles: “eso es el mal y vos, para ser bueno, tenés que alejarte de eso”. Cualquiera sea la razón, el odio hoy en día regula porque se organiza y tiene un partido político, y la gente vota y empinan el mentón y se sienten más realizados porque pueden vomitar sobre aquellos que desprecian. Después les preguntarás qué opinan sobre otras cosas de la vida y quizás no tengan respuestas. No defienden ideas, defienden emocionalidades negativas sobre aquellos que el poder determinó, previamente, que son sus enemigos.
APU:¿Milei creó ese odio o supo interpretarlo?
FB: Es muy interesante esta pregunta porque el odio existió siempre. Creo que Milei lo condujo. Lo leyó, lo fomentó y lo condujo. Lo que Milei le aporta al odio histórico de nuestra sociedad y del mundo, cierto rasgo de heroicismo, cierta épica: “Vamos a destruirlos, vamos a prender fuego al Estado, vamos a terminar con el peronismo”, en una lógica de cruzada. Creo que él le dio cierto carácter épico. Porque antes daba cierto pudor, como aquellos que hacían daño pero siendo conscientes de ese daño, se escondían, no querían terminar descubiertos. Ahora hacen campaña de la mano de reivindicar el daño. El Milei que dice: “nosotros somos superiores ética y estéticamente” o el que dice: “les voy vetar todo, me importa un carajo”, o el que reivindica y celebra el dolor ajeno, es aquel que sabe que acumula poder a través de ese sentir. Entonces, si bien él toma un odio que es histórico en la humanidad, le pone la espada en la mano, el ropaje de soldado medieval y pega el grito de “vamos a dar la batalla”.
APU:¿Qué papel tuvieron los medios en su construcción?
FB:No sé si los medios construyeron a Milei, sí multiplican el odio. Creo que Milei fue el emergente de una sociedad que estaba rota, que está rota, que se fue rompiendo con los últimos dos años del gobierno de Cristina, tal vez un poco antes, sí por la construcción de persecución del poder mediático y judicial. Y sí, después la falta de respuestas que dio (Mauricio) Macri, nadie esperaba que las de pero en todo caso alguno sí, o las Alberto (Fernández) en su gobierno de medio pelo, terminó siendo la insatisfacción de la política, para la sociedad.
Por eso creo que Milei aparece y puede conducir la bronca. Milei fue el conductor político de la bronca, de la desilusión, de la desesperanza, del enojo. Macri fue la construcción mediática, él fue el candidato de Clarín, no Milei. Pero Milei es la expresión más bestial, más vulgar, más burlona, si se quiere, aunque no por eso inofensiva, de la derecha. Pero no creo que sea el resultado de los medios, sí por supuesto las redes jugaron un rol pero fue la expresión de ir por afuera de los márgenes, de los acuerdos democráticos.
APU:¿Por qué alguien vota contra sus propios intereses?
FB: Puede haber varias causas para eso. Yo no creo que todo el que haya votado a Milei sea ni un gorila ni un ser despreciable ni un idiota. Los hay, por cierto, ahí y en todos lados. Pero creo que hay una disputa por el sentir que han ganado las redes y los medios que son mayoritariamente, de la derecha. Lo que llamamos tecnocracia ha construido un sentido mucho más que en la mirada política, ha construido un sentido en la mirada de humanidad. Por eso creo que muchos no sienten que estén votando en contra de sus propios intereses porque creen que la culpa es del que se fue. Muchos no tienen el tiempo para darse esa lectura porque no dan abasto de tantas horas de trabajo para cobrar miseria y ver cómo pueden hacer para llevar cuatro comidas a sus casas.
Creo que están otros, como decía antes, que sienten que son en la medida que responden a lo que el poder les determinó. Los grandes ejércitos en la antigüedad, estaban compuestos por los esclavos de aquellos hombres que los llevaban a la guerra y daban su vida, no por su propia libertad, sino por el amo. Es la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel: el amo es tanto amo por su decisión de matar y el esclavo es tanto esclavo por su miedo a morir. Y creo que hay una lógica de sometimiento que también muchos han aceptado. Entonces, ¿cuánta conciencia hay en aquellos que votan a sus propios verdugos? No lo sé. Si sé que hay una mirada de querer pertenecer, una mirada constructora desde lo mediático pero creo que es algo mucho más grave, creo que hay una crisis de la humanidad que es profunda y que se evidencia en esto.
"Ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser".
APU:¿Qué responsabilidad tiene el peronismo en este escenario?
FB:Me parece que la responsabilidad del peronismo puede verse en varias situaciones, no creo que sea el único ni que la totalidad de la responsabilidad sea del peronismo. Creo que en el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner se desaprovechó una gran oportunidad: que era la de gobernar en pos de los intereses con los que llegaron al poder. La derecha cuando gobierna defiende lo que quiere: si te tiene que disparar por la espalda, te dispara, si te tiene que encarcelar, te encarcela; si te tiene que quitar derechos, te los quita. Y a veces, el campo nacional, cuando gobierna, pide demasiado permiso, demasiadas mesas de consenso, poca firmeza frente a los poderosos, y cierta lógica, que creo que es el gran pecado del peronismo, o cierta soberbia de creer que con el mismo discurso de siempre, pasen y pasen los años y va a seguir convenciendo a una sociedad que es distinta. Creo que hoy el peronismo no entiende a la sociedad que quiere gobernar nuevamente. Eso no quiere decir que no pueda ganar la elección; la podés ganar pero no podés entender al pueblo que se gobierna.
Yo creo que la gran virtud de Néstor Kirchner fue entender al pueblo que tenía que gobernar, entender la desilusión de la sociedad y qué debía construir y hacia dónde. Él lo entendió perfectamente y después lo entendió Cristina, la parte de confrontación. Después creo que vino una parte, un poco de encerrarse y luego Alberto se puso en un rol que nadie le había pedido, el de ser conciliador, evitar el conflicto, negar el conflicto, tratar de consensuar en una Argentina de la unidad que no existió nunca ni va a existir porque siempre hay intereses que confrontan y hay algunos que no quieren coincidir con que esos intereses puedan ser compatibles con los derechos del pueblo. Creo que el peronismo se ha quedado en un lenguaje viejo, en discusiones viejas y dejó de representar a las mayorías para volver a señalar quién es progre, quién es kirchnerista, entonces no es peronista, quién es zurdo o comunista. Casi que en algunos de sus dirigentes repite la lógica que uno rechaza de este gobierno. Creo que el peronismo tiene la responsabilidad de no actualizarse y de dejar de escuchar. Si bien es cierto que los días más felices fueron peronistas, hoy en día, con el peronismo tal cual está, no sé si puede hablar del serán peronistas los días más felices. No lo sé, creo que falta mucha humildad en el peronismo.
APU:Las redes, ¿producen odio o simplemente lo amplifican?
FB:Las dos cosas: las redes producen odio y también lo amplifican. Porque las redes construyen imaginarios permanentemente. Las fake news, la violencia explícita en las redes. La red X, por ejemplo, es un espacio para expresar lo peor de cada uno aunque no todos lo usan para eso pero... Además, los que manejan las redes sociales, quienes manejan la inteligencia artificial, lo que llamamos la tecnocracia está buscando esa sociedad quebrada, esa sociedad de seres sin escencia, esa sociedad desideologizada. Está buscando a esos pibes idiotizados, no es que sean un accidente. Peter Thiel, uno de los que maneja la inteligencia artificial en el mundo, cree que la democracia no sirve para nada, que las democracias atentan contra la libertad del ser humano. Eso es todo una política, en las redes hay una política. Elon Musk está detrás de X, no está un empresario que creyó en una pyme.
Entonces, hay una intencionalidad muy clara, hoy son estos los sectores de gran poder. Si alguna vez las grandes luchas de la humanidad se dieron por las tierras, luego por las maquinarias de producción, luego por los medios de comunicación, hoy se están dando directamente por la cabeza del ser humano. La disputa de esas redes es por construir una humanidad determinada, bestial, temerosa, temeraria, que rompa y que se enfrente al mundo de la idea, del pensamiento, de lo filosófico, de la organización.
APU:¿Qué tiene en común Milei con otras ultraderechas en otros países del mundo?
FB:Creo que eso lo respondió hace un tiempo (Diego) Capusotto: “gobiernan un país, una sociedad que desprecian”. Nosotros tenemos una derecha, en estos tiempos en el mundo, mayoritariamente, supremacista. (Donald) Trump es supremacista, igual que el genocida de (Benjamin) Netanyahu es supremacista, igual que Javier Milei. También lo es Isabel Ayuso y Vox en España es supremacista. Por supuesto, ni hablar de las últimas elecciones en Alemania donde ganó un partido que directamente es nazi. Estamos retrocediendo siglos y por eso digo que la lucha es por eso, por una humanidad distinta. Y creo que Milei es parte de este avance en el mundo de los neofascismos que no hacen otra cosa que poner en discusión si el ser humano como tal, vale. Si el ser humano como tal tiene derechos o debemos pensar cuáles de los seres humanos tienen derechos, cuáles valen y cómo dividirnos. Lo que tienen en común es casi todo, lo que lo puede diferenciar es su forma medio de arlequín en sus últimos días de borrachera, quizás lo hace diferente.
APU: Si “el amor no vence al odio”, ¿Qué puede vencerlo?
FB: Eso es lo digo en el libro, que el amor no vence al odio pero el amor da pelea. Creo que lo que vence al odio es la educación, es la construcción colectiva, es construir una sociedad empática. Puede que muchos digan qué romántica tu posición. Bueno, seguiré viviendo en ese romanticismo aunque lo creo posible. Creo que las sociedades que piensan en colectivo, las sociedades que escuchan, las que son capaces de ponerse en el lugar del otro, son las que vencen el odio. Porque el odio nace del individualismo extremo y de creer que ese individualismo solo puede crecer en la medida en que se saca de encima al otro. Si construís una sociedad antagónica a ésta, creo que el odio vuelve a ser parte del poder dominante.
Históricamente el odio ocupó más tiempo en los palacios del poder dominante que en las calles. Desde hace unos años para acá, el odio empezó a ocupar las calles. Antes era casi una exclusividad de los poderes dominantes, ahora hay laburantes que odian. Entonces creo que deberíamos volver un poco a lo más humano, a lo más sensible del ser humano. Yo voy a seguir creyendo que lo que hay que construir para cambiar es a un hombre, a una mujer o el género con el que cada cual se identifique, nuevos, capaces de sentir y de pensar en función del todo y no únicamente de la parte.