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Cómo elegir el celular ideal para tus necesidades en 2026

06 Octubre 2026

Elegir un celular nuevo puede parecer una tarea complicada con tantas opciones disponibles en el mercado. La clave está en identificar qué funciones realmente necesitás y cuál es tu presupuesto disponible. Un smartphone adecuado es aquel que se adapta a tu estilo de vida, ya sea que lo uses principalmente para trabajar, entretenerte, sacar fotos o mantenerte conectado con tus seres queridos.

En Argentina, el mercado de celulares ofrece alternativas para todos los bolsillos y necesidades, desde equipos básicos hasta dispositivos de gama alta con tecnología de punta. Lo importante es saber qué características valorar según el uso que le vas a dar.

Aspectos fundamentales a considerar antes de comprar

El primer paso para tomar una buena decisión es evaluar tu presupuesto real. Los precios varían significativamente según la marca, modelo y especificaciones técnicas. Establecer un rango de inversión te ayudará a filtrar opciones y evitar tentaciones que excedan tus posibilidades.

La memoria RAM determina la velocidad y fluidez con la que tu equipo ejecuta aplicaciones. Para un uso básico (redes sociales, mensajería y navegación web), 4 GB de RAM son suficientes. Si usás aplicaciones más exigentes o juegos, considerá equipos con 6 GB o más.

El almacenamiento interno es otro factor crítico. Los modelos con 64 GB pueden quedarse cortos si sacás muchas fotos o descargás aplicaciones pesadas. Lo ideal actualmente son 128 GB como mínimo, aunque muchos celulares permiten expandir la memoria mediante tarjetas microSD.

La cámara: más allá de los megapíxeles

Contrario a lo que muchos creen, la cantidad de megapíxeles no es el único indicador de calidad fotográfica. La apertura del lente, el procesamiento de imagen mediante software y la estabilización óptica son igual de importantes.

Para quienes disfrutan de la fotografía móvil, los sistemas de múltiples cámaras ofrecen versatilidad: un lente principal para fotos estándar, un gran angular para paisajes y un teleobjetivo para acercamientos sin pérdida de calidad. Algunos modelos incluyen además lentes macro para fotografía de objetos pequeños.

La cámara frontal también merece atención, especialmente si hacés videollamadas frecuentes o te gusta crear contenido para redes sociales. Buscá resoluciones de al menos 8 megapíxeles y funciones como modo retrato o embellecimiento facial.

Batería y autonomía: cuánto dura realmente

La capacidad de la batería se mide en miliamperios hora (mAh). Los equipos con baterías de 4000 mAh o más generalmente ofrecen autonomía para todo el día con uso moderado. Si sos usuario intensivo, considerá modelos con 5000 mAh o superior.

La carga rápida es una característica cada vez más común que permite recuperar un porcentaje significativo de batería en pocos minutos. Algunos dispositivos ofrecen carga de 30W o más, lo que significa cargar el equipo completamente en menos de una hora.

La carga inalámbrica, aunque no es esencial, añade comodidad al uso diario. Simplemente colocás el teléfono sobre una base compatible y comienza a cargarse sin necesidad de cables.

Pantalla: tamaño, resolución y tecnología

El tamaño de pantalla ideal depende de tus preferencias personales. Las pantallas de 6 pulgadas o más son excelentes para consumir contenido multimedia y jugar, pero pueden resultar incómodas para quienes tienen manos pequeñas o prefieren equipos compactos.

La tecnología de la pantalla también importa. Los paneles AMOLED ofrecen colores más vibrantes, negros más profundos y mejor eficiencia energética comparados con las pantallas LCD. La tasa de refresco de 90 Hz o 120 Hz proporciona una experiencia visual más fluida, especialmente al desplazarte por aplicaciones o jugar.

La resolución Full HD+ (1080p) es suficiente para la mayoría de usuarios. Resoluciones superiores como 2K o 4K consumen más batería sin ofrecer mejoras visuales significativas en pantallas pequeñas.

Sistema operativo y actualizaciones

La mayoría de los smartphones funcionan con Android o iOS. Android ofrece mayor variedad de opciones y precios, además de permitir mayor personalización. Los dispositivos con versiones recientes de Android garantizan compatibilidad con las últimas aplicaciones y parches de seguridad.

Es fundamental verificar que el fabricante ofrezca actualizaciones de sistema operativo durante al menos dos años. Estas actualizaciones no solo traen nuevas funciones, sino también correcciones de seguridad esenciales para proteger tu información personal.

Conectividad y funciones adicionales

La compatibilidad con redes 4G es estándar actualmente, pero la tecnología 5G está expandiéndose en Argentina. Si pensás mantener tu celular por varios años, considerar un modelo con 5G puede ser una inversión inteligente para aprovechar las redes de alta velocidad en el futuro.

Otras características útiles incluyen el lector de huellas digitales (ya sea lateral o bajo la pantalla), reconocimiento facial, resistencia al agua y polvo con certificación IP68, y conectividad NFC para pagos móviles. Evaluá cuáles de estas funciones realmente usarías antes de pagar extra por ellas.

El diseño y los materiales también influyen en la experiencia de uso. Los marcos de aluminio y respaldos de vidrio ofrecen sensación premium pero son más frágiles, mientras que los materiales plásticos resultan más resistentes a caídas aunque menos elegantes visualmente.

 

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DEBATE SOBRE LA IA

Inteligencia Artificial: de lo que no hablan algunos especialistas

06 Octubre 2026

Hay algo preocupante de la mayoría de los abordajes que se vienen realizando en torno al proceso de plataformización acelerada y profundización de las mediaciones digitales y algorítmicas en la que nos encontramos (y que nos gusta fetichizar bajo el mote de “Inteligencia Artificial”). La mayoría de las producciones analíticas escatiman información en torno a los lineamientos geopolíticos en disputa. Particularmente en lo que respecta a Silicon Valley solemos encontrar una perspectiva homogeneizante que lo reduce al sector neorreaccionario capitaneado por Peter Thiel o, en el mejor de los casos, una perspectiva que reconoce la interna, pero no profundiza en la caracterización de los intereses del sector globalista-demócrata en disputa con este primero.

No alcanza con analizar el ajedrez mundial en términos de porcentajes que detenta esta potencia o esta empresa en términos particulares, sino de poner a todos los actores importantes en el tablero y ordenarlos en función de los esquemas geopolíticos de poder en pugna. El escenario es por demás complejo, pero si a esa complejidad le sumamos que quienes nos dedicamos al estudio de la gran transición en la que nos encontramos no aportamos herramientas precisas de diagnóstico general, la confusión se profundiza y más regalados quedamos frente a los distintos proyectos de dominación imperial.

Para mapear este tablero no basta con repetir el mantra de la “competencia tecno-económica”. Es preciso entender que el propio centro imperialista occidental atraviesa una severa fractura orgánica.

Por un lado, hallamos al bloque globalista-demócrata, históricamente asentado en la alianza entre Wall Street, las burocracias supranacionales y el Silicon Valley tradicional. Este proyecto —que financió y moldeó el primer gran escalamiento de las plataformas digitales— concibió la mediación algorítmica como una red de alcance cosmopolita, maridada con la retórica del consumo multicultural, el progresismo discursivo y la gobernanza global. Para este sector, la captura de la subjetividad opera bajo la ilusión del consenso, la inclusión simbólica y la persuasión blanda.

Por otro lado, y gestado en las entrañas de esa misma catedral tecnológica, emergió el sector neorreaccionario (NRx). Encabezado por figuras como Peter Thiel, Elon Musk y los ideólogos del aceleracionismo de derecha, este bloque rompió filas con el consenso globalista. Rechazan la retórica progresista a la que consideran una envoltura ineficiente y apuestan por una alianza explícita entre el capital tecno-industrial, el complejo militar-inteligencia y un modelo político abiertamente autoritario o corporativo. La mudanza de buena parte de este ecosistema hacia estados como Texas o Florida durante la pandemia no fue un mero trámite impositivo: fue la consolidación territorial de una facción que busca disciplinar lo psicosocial no ya desde la seducción discursiva, sino desde la aceleración técnica, la exacerbación de afectos primarios (odio, miedo, resentimiento) y el control vertical del espacio digital.

Reducir la tecnología a una herramienta neutral evita ver que lo que hoy se despliega en las pantallas de nuestros teléfonos es la arena donde estas dos facciones disputan la hegemonía de Occidente en lo psicosocial.

Hegemonía no es homogeneidad

Hacia nuestros días, el sector neorreaccionario detenta la conducción de Silicon Valley. Sin embargo, resulta imprescindible precisar, desde una distinción de raigambre gramsciana, que la hegemonía de un bloque no equivale a la homogeneidad irrestricta de la clase tecno-capitalista. Si bien la facción neorreaccionaria ha logrado reconfigurar el clima de época en Silicon Valley —imponiendo un sesgo autoritario, disciplinando a la fuerza de trabajo tecno-progresista y desplazando los consensos de la década anterior hacia un alineamiento directo con el complejo militar-estatal estadounidense—, esta hegemonía discursiva y política no anula la fisura geopolítica de los Gigantes Tecnológicos. Confundir la capacidad de un sector para fijar la agenda política en la coyuntura con una integración monolítica obtura la comprensión de las contradicciones de fondo que persisten en torno a los modos de acumulación, las cadenas de valor y el control geopolítico de la infraestructura técnica.

Lejos de un consenso unánime, el ecosistema de las corporaciones tecnológicas se tensiona entre dos vectores estratégicos divergentes. Por un lado, el bloque neorreaccionario y aceleracionista, impulsado por actores como Marc Andreessen (a16z), Elon Musk (xAI), Peter Thiel (Palantir) o Palmer Luckey (Anduril), promueve una desregulación radical y la captura del aparato estatal para subordinar la IA a la doctrina de la defensa militar estadounidense. Por otro lado, opera una vía globalista e institucional —encabezada por gigantes de la escala de Microsoft, Anthropic y Google/DeepMind— que, en consonancia con marcos supraestatales como el EU AI Act europeo, pretende encauzar el desarrollo técnico bajo las banderas de “la seguridad de la IA” y la gobernanza ética. Esta segunda vía no responde a un altruismo ingenuo, sino a una estrategia de captura regulatoria orientada a imponer barreras normativas de entrada, proteger oligopolios trasnacionales y resguardar cadenas globales de suministros altamente interdependientes.

La irrupción del esquema multipolar

Pero la geopolítica de la Inteligencia Artificial no se agota en las fronteras de California. La miopía eurocéntrica o euro-norteamericana suele omitir que el monopolio occidental de la técnica ha saltado por los aires. La irrupción del bloque multipolar, liderado tecno-industrialmente por la República Popular China y articulado en el espacio de los BRICS+, plantea un desafío estructural al esquema de valorización e influencia de Washington y sus corporaciones.

China no solo ha desplegado un modelo de «socialismo de mercado» respaldado por la banca estatal, la infraestructura física de la Franja y la Ruta (de la seda), y la soberanía monetaria a través del Yuan Digital. En el plano puramente tecnológico, encarna lo que algunos analistas como Gabriel Merino caracterizan como un verdadero “Momento Ford”: la capacidad de alterar cualitativamente la escala de eficiencia, costos y despliegue masivo de tecnologías de punta (desde la Inteligencia Artificial hasta la transición energética). Esta irrupción obliga a relativizar el mito del capitalismo de plataformas como una fatalidad puramente anglosajona. La disputa hoy es de escala planetaria, y la infraestructura que conecta nuestros datos y nuestros psiquismos está atravesada por la tensión entre un modelo transnacional financiarizado, una deriva neofascista corporativa y un capitalismo de Estado fuertemente centralizado.

De la «Guerra Cognitiva» a la captura del sentipensar

Es en este cruce de caminos donde se vuelve urgente desmontar los diagnósticos que nos venden los think tanks centrales. En años recientes, organismos como la OTAN han puesto de moda el concepto de “Guerra Cognitiva”, definiendo la mente humana como el nuevo dominio de combate. Sin embargo, comprar esa categoría sin beneficio de inventario constituye un severo error epistemológico.

Al definir la disputa en términos puramente cognitivos, estamos cometiendo el mismo pecado que la Ilustración: suponer que el ser humano es un mero procesador de información, un agente racional que decide en función de datos. Y la realidad es que la potencia del actual dispositivo algorítmico no reside en su capacidad de captura cognitiva, sino en su capacidad de perforar la capa de la cognición para operar sobre las profundidades del inconsciente y la afecto-emotividad precognitiva.

Los algoritmos de recomendación y las arquitecturas de inteligencia artificial no dialogan con la cognición del sujeto; modulan su reactividad, administran sus vacíos emocionales, explotan su intolerancia a la frustración y suscitan su deseo antes de que este pueda articularse en lenguaje. Lo que está en disputa no es solo la «información» que consumimos, sino la matriz misma del sentipensar a partir de las mediaciones digitales y algorítmicas.

Decía Orlando Fals Borda —revisando la sabiduría de las culturas populares latinoamericanas— que las comunidades originarias y mestizas nunca separaron la razón del sentimiento: se piensa con el corazón y se siente con la cabeza. Ese ensamble integrado entre cuerpo, afecto, territorio y razón es, precisamente, lo que la gubernamentalidad algorítmica busca fragmentar. Al disociar la emoción de la reflexividad, el dispositivo tecno-capitalista produce un sujeto hiper-reactivo, colonizado por pasiones tristes y aislado en burbujas de confirmación.

Articulación de los esquemas geopolíticos con las matrices ideológico-culturales

Las disputas por la hegemonía mundial y el control de la infraestructura algorítmica no operan como fuerzas puramente abstractas o tecno-económicas; se encarnan en el plano social mediante la configuración de matrices ideológico-culturales específicas que disputan el sentido común, la afecto-emotividad y la organización de la vida cotidiana. Cada proyecto geopolítico en pugna despliega su propia pedagogía del poder:

  • El esquema geopolítico globalista articula y pretende institucionalizar una matriz ideológico-cultural de corte progresista o socialdemócrata. Asentado en una pretensión cosmopolita e ilustrada, este bloque apela a un sujeto interpelado desde la racionalidad discursiva y la deliberación reflexiva. Su estrategia de cooptación y pacificación social se basa en la hiperdiversificación identitaria, el multiculturalismo tolerante y la funcionalización desradicalizante de causas liberacionistas —como el feminismo, el ecologismo e, incluso, las reivindicaciones indigenistas—. Al despojar a estas luchas de su potencial anticapitalista y descolonial, las reconvierte en nichos de consumo simbólico, retóricas del deseo hedonista y batallas puramente gramaticales que no alteran la estructura de valorización del capital financiarizado.

  • El esquema geopolítico neorreaccionario —en abierta insurgencia contra la hegemonía globalista— configura una matriz neoliberal, tradicionalista, nacional-conservadora y fundamentalista. Sabiendo que el progresismo discursivo dejó vacante el terreno de las necesidades materiales y las afecto-emotividades, este bloque opera con enorme plasticidad sobre las pasiones tristes: canaliza la frustración, el hambre, la precarización y la incertidumbre a través de afecto-emotividades primarias como el odio, el miedo al extraño y el resentimiento social. Al hibridar el ultraliberalismo económico con un relato autoritario, xenófobo y de restauración moral-religiosa, este proyecto halla una afinidad directa con la reactividad inmediata que potencian los entornos algorítmico-digitales.

  • El esquema geopolítico de los BRICS+, por su parte, posee una dinámica cualitativamente distinta. Al no responder a una pretensión universalizante de imposición cultural uniforme sobre las formaciones sociales occidentales, no busca imponer un modelo ideológico-cultural homologado por fuera de la polaridad ya instalada en Occidente. Hay registros donde este esquema se manifiesta en afinidad con la matriz progresista (particularmente en lo que respecta a China, mientras que con Rusia pasa lo opuesto). Sin embargo, su irrupción multipolar produce un quiebre en la arquitectura de dominación imperial que abre un margen de maniobra inédito para el encumbramiento de las matrices nacional-populares, en el Sur global y en América Latina en particular.

Estas matrices nacional-populares —lejos de dejarse encorsetar en la falsa opción entre el progresismo cosmopolita y la reacción neofascista— exhiben una capacidad de integración en la diferenciación profunda. En ellas no hay contradicción entre la búsqueda de libertad e igualdad; la valoración de la tradición no toma un cauce conservador ni obtura la deconstrucción de las opresiones; y la rigurosidad del conocimiento científico convive de manera armónica con una espiritualidad comunitaria y no dogmática. Es en esa plasticidad donde reside la reserva ontológica y afectiva de los pueblos del Sur para ofrecer resistencia y proyectar soberanía.

Salir de la trampa: hacia un diagnóstico propio

Si desde el Sur global seguimos analizando el fenómeno de la Inteligencia Artificial con las categorías prestadas del positivismo tecnológico o con la fascinación ingenua por las novedades de Silicon Valley, continuaremos siendo meros espectadores —y víctimas pasivas— de una guerra que no nos pertenece, pero cuyos daños colaterales pagamos a diario.

El desafío de la época para el pensamiento crítico y descolonizador latinoamericano no es conformarse con no ser tecnofóbico ni tecnofílico. El desafío es desfetichizar la técnica: entender de qué manera los algoritmos operan como mediaciones materiales de proyectos imperiales concretos (no solo en lo económico, sino también en lo ideológico-cultural), comprender qué es lo que logran afectar y neutralizar de nuestras profundidades psíquicas —lo cual es sumamente acuciante en tiempos donde necesitamos reinventar el humanismo (no antropocéntrico) de nuestra época y las ciencias sociales se encuentran frente a la consolidación de un giro afectivo— y, al mismo tiempo, recuperar la densidad de nuestras propias matrices nacional-populares, cuyo potencial detenta más vigencia que nunca.

Se trata de preguntar, con severa rigurosidad política: ¿qué proyectos de vida, qué afectividades y qué soberanías quedan asfixiadas cuando entregamos la mediación de nuestras sociabilidades, subjetividades y todos los potenciales que nos habitan a infraestructuras privadas transnacionales? Solo construyendo un diagnóstico que integre la complejidad de la geopolítica macropolítica con la cartografía micropolítica de la captura algorítmica y digital podremos salir de la indefensión y volver a trazar horizontes posibles de liberación.

BIBLIOGRAFÍA

Argumedo, A. (2004). Los silencios y las voces de América Latina: Notas sobre el pensamiento nacional y popular. Buenos Aires: Ediciones Colihue. (Edición original de 1993).

De Cluzel, F. (2020). Guerra Cognitiva. Norfolk: OTAN Allied Command Transformation.

Massumi, B. (1995). The Autonomy of Affect. Cultural Critique, (31), 83–109. https://doi.org/10.2307/1354446

Merino, G. E. (2014). El «momento Ford» de China y la rearticulación del poder mundial. Realidad Económica, (288), 32–59.

Rouvroy, A., & Berns, T. (2013). Gouvernementalité algorithmique et perspectives d'émancipation: Le disparat comme condition d'émancipation de la liberté? Réseaux, 177(1), 163–196. https://doi.org/10.3917/res.177.0163
 

* El autor es Lic. en Sociología y Doctorando en Cs. Sociales en la FaHCE-UNLP. Becario Doctoral CONICET con

pertenencia institucional en el IIGG-UBA. Es colaborador del PPID-UNLP "Dependencia epistémica,

eurocentrismo y colonialidad del saber: hacia un pensamiento situado" y en el Proyecto UBACYT "La

matriz sociotécnica de las IA generativas en el marco del esquema DAP (datos, algoritmos, plataformas)".

Asimismo, participa activamente como miembro de la RED PLACTS, el Foro del Pensamiento Nacional

Latinoamericano, la Comunidad de Estudios en Filosofía de la Liberación y la Asociación de Filosofía

Latinoamericana y Ciencias Sociales.

Los algoritmos de recomendación y las arquitecturas de inteligencia artificial no dialogan con la cognición del sujeto; modulan su reactividad, administran sus vacíos emocionales, explotan su intolerancia a la frustración y suscitan su deseo antes de que este pueda articularse en lenguaje.
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El Papa Francisco y la Argentina de los políticos profesionales

06 Octubre 2026

Sería superficial atribuir todo el drama social simplemente a la conducta de la dirigencia o a esa palabra ya gastada que llamamos “grieta”. Debajo de ella existe un conflicto histórico verdadero. La Argentina arrastra, desde mucho antes del peronismo, la tensión entre proyectos de país difícilmente conciliables, porque expresan intereses y concepciones del orden nacional que no pueden convivir sin que alguno termine subordinando aspectos sustantivos del otro; aunque, hay que decirlo, una parte del peronismo contemporáneo fue progresivamente domesticada e incorporada a los límites del orden que históricamente había nacido para disputar.

Lo cierto es que, resolver de una vez nuestra cuestión nacional para levantar las banderas del 17 de octubre, exige, como condición de partida, terminar definitivamente con la capacidad de las élites antinacionales para condicionar el destino de la Nación y subordinarlo a intereses ajenos al pueblo argentino. Una tarea histórica, la de pisarle la cabeza y no la cola a la serpiente, que difícilmente pueda internalizar nuestra política demoliberal.

Bien. Esa contradicción estructural explica una parte sustancial de nuestra inestabilidad en la superficie. Pero la dinámica política, económica, social, institucional de la Argentina no es circular; es tectónica y, por lo tanto, frontal. Presentarla como un eterno retorno de errores equivalentes —como si todos fracasáramos siempre por las mismas razones, como si las crisis económicas fueran para la Argentina naturalmente cíclicas— diluye responsabilidades y oculta los intereses concretos que actúan como epicentro de cada crisis. El plafón para darle marco a ese relato demagógico de que “el problema de la Argentina somos los argentinos” lo da la naturalización de la alternancia política de un estado apenas democrático, pero no soberano.

Sobre ese conflicto real se montó, especialmente durante las últimas décadas, otra cosa; una política profesional que aprendió a vivir de administrarlo sin resolverlo. Después de décadas de gestionar la política como una sucesión interminable de antagonismos —peronismo y radicalismo; kirchnerismo y antikirchnerismo, La Cámpora y el PRO, Macri y Cristina, Cristina y Milei —, lo que quedó abajo, en la vida concreta, fue otra cosa; el tedio diario de vivir para las grandes mayorías. La democracia liberal, reducida al juego partidario de este sistema político y vacía de contenido popular, ha dejado de producir horizonte y esperanza para administrar apenas alternancias republicanas para la política e incertidumbre existencial para el pueblo.

Políticos profesionales del campo popular

No hablaremos de los herederos de la casta Mitrista porque de nada vale llevarles una crítica. A ellos hay que deportarlos con lo puesto en una balsa rumbo a Miami.

En Argentina, la política se ha transformado desde hace décadas en una profesión y, para demasiados, en una profesión muy rentable. Generalmente se estudia abogacía, se ingresa a ella, se hace carrera, se construye una pertenencia, se aprende a obturar y a rosquear, se cambia de espacio o se permanece en el mismo lugar siempre, se dominan las cajas y los vínculos, se ocupa un cargo, se salta al siguiente y se aprende, sobre todo, a sobrevivir dentro del sistema. El valor ha pasado a ser la permanencia; nadie suelta, nadie quiere que venga otro a ocupar su lugar. Lo cierto es que la confrontación dentro de los esquemas políticos pasa a ser parte del negocio. Siempre hace falta un adversario, una amenaza, una nueva batalla que justifique la permanencia de los mismos profesionales administrando nuestras diferencias; operación que solo sirve para definir sus propias siluetas.

La gente trabaja, hace cuentas, llega cansada, posterga un viaje, una salida, un arreglo de la casa; acompaña a sus viejos, corre riesgos, hace cola en el Hospital, trata de ayudar a sus hijos, cena una mandarina y vuelve a empezar al día siguiente. Y mientras tanto, una dirigencia profesionalizada sigue discutiendo el país como si millones de argentinos se levantaran cada mañana pendientes de las prioridades de sus respectivas capillas políticas.

Actualmente, buena parte de la dirigencia y sus voceros del llamado campo popular parece convencida de que el pueblo vive en vilo por saber si es más importante la proscripción de Cristina o que el peronismo gane la elección. Son asuntos políticamente relevantes para quienes participan en mayor o menor medida de la política, desde luego. Pero confundir las preocupaciones de una minoría “politizada” con las urgencias y los deseos de las mayorías populares es una forma grave de ceguera. Y el problema, tal vez, sea justamente ése. Hace demasiado tiempo que una parte de nuestra política, tal vez la más virtuosa hasta hace unos años —paradójicamente, la que más se jacta de nacional y popular, de interpretar las necesidades del pueblo y de hablar en su nombre— dejó de escucharlo y comenzó a escucharse sólo a sí misma. Terminó confundiendo su propia agenda con la agenda mayoritaria hasta llegar a creer que aquello que desvela a quienes habitan sus estructuras, sus internas, sus herencias y sus institutos, necesariamente desvela también al hombre y a la mujer común. Y la verdad es que no.

Hay millones de argentinos que antes que una nueva batalla entre apellidos políticos necesitan que vivir vuelva a ser un poco menos pesado. Tener tiempo, previsibilidad, algún proyecto, una sobremesa tranquila, una escapada, un hijo, una ilusión, dos alegrías seguidas. De ese tamaño es la distancia. Lo cierto es que en Argentina todo se ha politizado, y la porción de cultura política que venía de antaño se ha empobrecido. No es difícil de observar que la formación, la doctrina, la calidad representativa, nuestro lugar en el mundo y la comprensión histórica fueron cediendo ante una política cada vez más líquida, inmediata, efectista, operadora, hiper táctica, internista y superficial. No hay estrategia porque se ha perdido el horizonte histórico.

El caso del Papa Francisco y las alegrías perdidas

Y tal vez por eso tampoco alcanzamos a advertir la dimensión de lo que perdimos colectivamente mientras la grieta nos obliga a decidir, frente a cada cosa, de qué lado debemos pararnos. Una comunidad se construye también en esos momentos excepcionales en que las diferencias retroceden y volvemos a sentir que hay algo que nos pertenece a todos al mismo tiempo. Y nosotros tuvimos una de esas oportunidades extraordinarias.

Un argentino llegó a ser Papa. Jorge Bergoglio, nacido y criado en el barrio de Flores, fue durante doce años Francisco, la figura argentina de mayor dimensión universal de toda nuestra historia. Recorrió el mundo y murió sin volver como Papa a su tierra.

Algún día habrá que pensar ese hecho no solamente desde Francisco, sino desde nosotros mismos. Porque Francisco quedó atrapado en una Argentina que hacía tiempo había decidido que absolutamente todo debía pasar por la aduana de la grieta. Más allá, incluso, de cuál haya sido verdaderamente su identidad política personal, por estos tiempos, caratular al Papa como “peronista”, además de ser una inversión conceptual; fue achicar a Francisco hasta hacerlo caber en las categorías menores de la política argentina. Una figura global quedó sometida a nuestro miserable interrogatorio doméstico. Y en el camino, perdimos el arraigo y la potencia de la universalidad de su figura. La paradoja fue tan dolorosa como elocuente; Francisco encontró en su propia tierra un nivel de rechazo y una erosión de su imagen difíciles de explicar fuera de la lógica espejada de la grieta. Decimos con esto; si en la Argentina existiera una cultura política más madura, o simplemente algo de cultura política, Francisco podría haber sido recibido sin que su visita quedara sometida al tribunal mezquino fabricado por la política profesional. Veamos.

Entre odios y prejuicios

Con una conciencia casi escolar, seguimos dividiendo a nuestros próceres entre buenos y malos, como si décadas de actividad política y dos siglos de historia pudieran caber en dos columnas del pizarrón. Si hacemos eso con los muertos, imaginen lo que somos capaces de hacer con un líder vivo.

Para una parte del conservadurismo argentino, Francisco resultaba sospechoso porque hablaba demasiado de los pobres, del descarte, de la comunidad nacional, de la justicia social, del dios dinero, de la unidad de los pueblos de América Latina, de la recuperación del sentido histórico, de la dignidad del trabajo y de los límites de una economía convertida en un fin en sí mismo para pocas manos. Y como además era argentino, ese lenguaje inevitablemente resonaba con una tradición política que esos sectores históricamente combatieron. Entonces apareció el odio y la simplificación; era peronista, era populista, era zurdo.

En la otra esquina del ring ocurrió otra “incomprensión”. Una parte importante del universo kirchnerista había construido previamente su imagen de Bergoglio desde sus enfrentamientos con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Y cuando llegó a Roma cargó también con una lectura de los años setenta que lo colocaba bajo sospecha por su actuación durante la dictadura. Horacio Verbitsky, escriba del kirchnerismo y operador de Cristina, fue una de las figuras centrales de aquella interpretación. La discusión sobre los sacerdotes jesuitas Yorio y Jalics quedó durante años adherida a Bergoglio. Sin embargo, el propio Francisco Jalics terminó afirmando expresamente que ni él ni Yorio habían sido denunciados por Bergoglio, que su antigua sospecha de haber sido víctimas de una denuncia carecía de fundamento y que era falso atribuir su secuestro a una iniciativa del entonces superior provincial de los jesuitas.

Es decir; unos no podían escuchar a Francisco porque les sonaba demasiado peronista. Otros, mientras militaban la separación de la Iglesia y el Estado, tardaron demasiado en escucharlo porque antes habían decidido que Bergoglio pertenecía al otro lado de su propia frontera ideológica. Es dable destacar aquí, que la partidocracia inepta e hipócrita– de “derechas e izquierdas” –que comprendió perfectamente el significado de su figura y de su obra, por odio gorila o prejuicio anticlerical, íntimamente siempre estuvo en su contra y no lo quiso interpretar. Cada uno tenía su Francisco inaceptable. Pero el problema de cierta progresía argentina es más profundo. Producto de su formación con categorías ajenas que les formó un prisma extranjerizado, su desconfianza hacia todo aquello que nace de nuestras propias tradiciones nacionales le impide reconocer incluso sus expresiones más transformadoras. De allí la contradicción que todavía le resulta difícil asimilar; que dos de las figuras de mayor potencia revolucionaria de nuestra historia política reciente hayan surgido precisamente de dos instituciones que buena parte de ese universo aprendió a mirar únicamente con sospecha; la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Francisco y Perón.

Las alegrías que nos faltan

Ahora viene el Papa León a la Argentina y sentimos entusiasmo. Tenemos ganas de ir, de verlo, de participar de ese acontecimiento masivo e histórico para la Argentina. Y es precisamente este entusiasmo el que ilumina, por contraste, la dimensión de aquella ausencia. Imaginen por un instante lo que hubiera significado Francisco en la Argentina. No para el kirchnerismo; no para el antikirchnerismo; incluso, no solamente para los católicos. Para nosotros; para todos juntos. Un argentino convertido en Papa volviendo a su barrio, a su ciudad, a su país. Las rutas llenas, familias viajando desde Córdoba, Mendoza, Salta, la Patagonia. Los viejos esperando verlo, los chicos preguntando cuándo pasa, las campanas, familias enteras en las calles, los preparativos en cada parroquia de barrio, su mensaje directo al pueblo, el amor y la empatía a flor de piel. Millones de argentinos compartiendo durante unos días un suceso histórico para sus corazones.

En fin, sólo queda el suspiro cargado de impotencia. Porque ese tipo de alegrías son, entre tantas, las que se nos vienen escatimando.

La grieta se sentó en la mesa familiar. Nos han dividido profundamente. El político profesional en ambas bandas necesita administrar nuestras diferencias porque de ellas vive. Y cuando esa lógica se vuelve cultural, terminamos nosotros mismos haciendo el trabajo; sospechando del que celebra, midiendo quién capitaliza cada cosa, buscando una operación detrás de cada emoción, vaciando de sentido todo, festejando si uno que no nos votó perdió el laburo. Se nos enseñó a ser pequeños gorilas a cambio de la defensa acérrima de nuestras posiciones, creyendo tener siempre la razón. ¿Qué es eso? Y nunca falta ese sector de la progresía dispuesto a explicarnos que hasta entregarnos a la alegría popular supone hacerle “el juego a la derecha".

La unidad y el elemento tiempo

Francisco, con su visión de hombre formado en el barro y en la paciencia de la oración, nos recuerda que los cambios verdaderos se gestan como procesos colectivos, se encarnan en la lucha, maduran en el tiempo largo de los pueblos y se orientan –ineludiblemente– en el sentido de su historia. Nada que pretenda ser fundacional puede construirse sin esa noción de duración, de paciencia activa, de acumulación estratégica. Los pueblos no conquistan su destino a golpe de instantaneidad, lo hacen cuando una conducción es capaz de organizar el deseo popular y proyectarlo en el horizonte histórico.

Tenemos, salvo excepciones que no quiebran la regla, una dirigencia rosquera que se desespera por el espacio –una banca, un lugar en la lista, una cajuela– pero que ha olvidado que sin tiempo no hay raíz ni tampoco frutos. Francisco nos advierte con una lucidez impiadosa que el vértigo del presente sin proyecto es la forma más eficaz de la impotencia política. El tiempo es superior al espacio, nos enseña. La obsesión por “estar” ha sustituido la vocación de “realizar”; y en ese desplazamiento, la política se ha vuelto un simulacro de poder sin contenido popular.

La unidad nacional no es la negación del conflicto, sino su condición hacia un horizonte superior. La política que no reconoce el conflicto es ingenua o hipócrita, pero la que se regodea en él, la que convierte la fisura social en identidad de los extremos y el antagonismo en una especie de doctrina para detectar enemigos y traidores, termina sirviendo a los intereses del enemigo histórico de los pueblos favoreciendo la fragmentación interna como preludio del sometimiento externo. La unidad no es uniformidad, ni renuncia a la pluralidad, es la síntesis poliédrica superior que organiza las diferencias en función de un proyecto común. Una cosa es la diversidad, indispensable para expresar la riqueza de una comunidad; otra muy distinta es convertirla en un fin en sí mismo, fragmentando hasta el infinito aquello que necesita reconocerse también como parte de un origen común. Muchas identidades en constante pugna por ocupar el centro de la escena política y cultural mientras la cuestión nacional desaparece del horizonte, se llama diversionismo; trae división y fabrica aliados a la contra. Y está muy bien ser distintos, pero dado lo que tenemos enfrente, afuera y adentro, es mucho más importante ser iguales.

La historia argentina es también la historia de esas derrotas que nacieron en el seno mismo de nuestro pueblo. Unidos o dominados, decía el General Perón. La unidad, entonces, es la condición estratégica nodal sin la cual no hay acumulación posible. Claro, dependiendo de qué tipo de acumulación estemos hablando. Para los círculos políticos, la fragmentación es condición necesaria.

Francisco entendía algo elemental que nuestros políticos profesionales parecen haber olvidado; para conducir hay que estar cerca; y para estar cerca no basta con hablar del pueblo; hay que compartir, de algún modo, su suerte. Hoy más que nunca, cuando la política se encierra en despachos, cargos, paneles televisivos e institutos o se disuelve en la fugacidad de las redes sociales, este principio exige volver a pensar desde las bases y el retorno de la cultura del encuentro; en los barrios, las casas sindicales, los comedores, las cooperativas, las parroquias, los clubes, las escuelas y los centros vecinales; allí donde el pueblo vive, trabaja, resiste, circula y sueña; allí donde, en definitiva, se gesta lo nacional.

Francisco lo expresó con una imagen formidable: “pastores con olor a oveja”. Nosotros reclamamos, con el mismo sentido, políticos con barro en los pies.

Después de décadas de gestionar la política como una sucesión interminable de antagonismos —peronismo y radicalismo; kirchnerismo y antikirchnerismo, La Cámpora y el PRO, Macri y Cristina, Cristina y Milei —, lo que quedó abajo, en la vida concreta, fue otra cosa
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    Ilustración: Silvia Etchart
    Ilustración: Silvia Etchart

La trinchera de la calle Corro

05 Octubre 2026

Desde temprano se oían sordos ruidos, de tanquetas y de acero. En algunas casas hubo soldados que advirtieron a sus moradores que iban a realizar un operativo, por lo que convenía mantenerse adentro, con las puertas y ventanas cerradas. La primavera de 1976 empezó una semana antes, y en la casa de la calle Canónigo Miguel Calixto del Corro 105, esquina Yerbal, en Villa Luro, había movimientos de rutina. La vivienda era el lugar de reunión de la Mesa Política de Montoneros, y a su vez era un hogar de familia donde había gente que tenía su cotidianeidad.

La dictadura avanzaba a paso redoblado con secuestros, torturas y eliminación de todo aquel que se le opusiera. Los que no aguantaron más y vieron una oportunidad partieron al exilio, en cambio hubo quienes eligieron otra trinchera, una casilla en la villa, un monoambiente cuyo dueño desconocían o una casa escondida en un barrio olvidado. Esos oficiales montoneros no salieron de la nada, eran herederos y continuadores de la resistencia peronista, y estaban allí para organizar la nueva resistencia, esta vez enfrentados a un poder genocida obediente de las órdenes que provenían del centro del poder político y económico mundial.

El coronel Roberto Roualdes tenía el dato preciso de una reunión de la Secretaría Política Nacional de Montoneros. El dato bajó de Córdoba, obtenido bajo tortura y con pelos y señales sobre quienes vivían allí, quienes se reunían, y cada detalle de lo que ocurría en esa vivienda. Imaginaba que, si eran peces gordos los que se concentraban en esa esquina, tendrían dinero para rapiñarles y abrir una cuenta en Suiza. Durante la madrugada llovió, como todo el día anterior. Para tener un punto de apoyo allanó y ocupó una casa sobre la misma vereda que la de Corro 105. Al Coronel no le gustaba andar solo, se movía siempre con una patota, pero esa mañana no se sentía tan seguro y decidió llevar más de 150 conscriptos, civiles bajo bandera de no más de 18 años, jóvenes temblorosos, que estaban ahí para cumplir órdenes. Todos pertenecían al Grupo de Artillería y Defensa Aérea (GADA) 101. Los camiones militares se iban acomodando en calles laterales. A lo largo de la mañana ingresaron a casas vecinas, y dentro de las mismas ocuparon las terrazas para asegurar el ataque, y que nadie se escapara.

La mesa política

Una década atrás, Ismael “Turco” Salame (39), sufrió, en su Tucumán natal, la injusticia del cierre de los ingenios por parte de la dictadura de Onganía. Por entonces ya estaba militando en la JP, a la vez que cursaba la carrera de Derecho, participó del “Tucumanazo” y, ya entrados los ‘70, fue un activista del “Luche y vuelve”, por la vuelta del exilio del general Perón. Su recorrido y sus vínculos con las militancias juveniles de otras organizaciones lo llevaron a forjar una amistad con muchos dirigentes. Alberto Nadra, de la Federación Juvenil Comunista, con la dictadura en pleno desarrollo, le ofreció una salida inmediata a Cuba. El Turco estaba seguro de rechazar el exilio y quedarse a combatir junto a sus compañeros.

La familia Molinas fue castigada de manera cruel a lo largo de toda la dictadura. Alberto Tito Molinas (37), conocido como Chacho, sufría el asesinato de su hermano Carlos, y a su vez sabía que los que sobrevivieron seguían con su militancia, yendo a una muerte segura si permanecían en el país. Santafecino, médico, recibido en la Universidad Católica de Córdoba, participó de la toma de La Calera en 1970. Fue uno de los fundadores de Montoneros y con Carlos Alberto Holbert fueron los dos primeros integrantes en entrevistarse con Juan Domingo Perón, en Madrid. Lejos quedaron los días de música y poesía, cuando escribió para la Cantata Montonera y homenajeó a su amigo Sabino Navarro: los engañamos, hermano/ ellos creen que te tienen/ y solo guardan tu cuerpo/ sin las manos/ que siguen armadas/ en brazo de tu pueblo. Atrás quedaron las vacaciones en la Quinta Las Malvinas, cerca de La Plata, ahora Molinas piensa en enfrentar el exterminio. Pocos días antes visitó, junto a sus tres hijos, a Lucy, la señora de la casa de la calle Corro.

José Carlos Tucu Coronel (32) era hijo de ferroviario, abogado por la Universidad Nacional de Tucumán, fue corresponsal en Jujuy del diario El Tribuno de Salta. Como militante participó del “Tucumanazo” y, ya integrado a las FAR, formó parte de la toma de Garín. Conoció la cárcel de Devoto, y allí su fanatismo por César Vallejos lo impulsó a escribir el poema “Totalmente incomunicado”. Sí, el Turco era poeta, y una vez liberado no dejó de militar ni de escribir, y llegó a publicar el poemario “Gestos y algo más”. Dos cosas le importaban aquella tarde: sus hijas y organizar la resistencia ante la dictadura.

No hay amor más grande que dar la vida por los demás, era la frase de Jesucristo que latía en el corazón de Ignacio “Nacho” Bertran (29), un egresado del Colegio El Salvador y ex seminarista jesuita. Descubrió el rostro descarnado de la pobreza en las afueras del Colegio Máximo, caminando por San Miguel Oeste, Santa Brígida y en su refugio de Castelar. En 1967, al año siguiente de entrar al seminario, leyó “Populorum Progressio” de Paulo VI y no dudó en militar y enfrentar la dictadura de Lanusse. Un párrafo del texto señala que ante una dictadura cruel y prolongada no hay objeciones en tomar las armas. Esa necesidad se acentuó una década después ante el genocidio de Videla.

La más joven, y única mujer de aquella mesa política de Montoneros, era María Victoria Walsh, que entró en la casa el día que cumplía 26 años, con su beba de algo más de un año. Aunque en su familia le decían Vicki, ella se hacía llamar Hilda, en homenaje a una zafrera tucumana. Fue periodista, y como delegada de sus compañeros se enfrentó con el director de La Opinión: Jacobo Timerman. Hija de Rodolfo, heredó el oficio de cronista y también el legado del hombre que escribió el primer libro que adoptó la resistencia peronista. Ella sabe que a cada paso arriesga su vida, y también sabe que en la historia las personas que construyeron la independencia de este país arriesgaron hasta las últimas consecuencias, como la mulata Rosario del Valle junto a Belgrano, o Juana Azurduy, con su marido, a quien perdería en la lucha. De hecho, ella misma tenía a su marido en prisión.

Los moradores

Hay un apellido que no se suele mencionar cuando se habla de la represión salvaje sobre la casa de la calle Corro, y es el de la familia Mainer. La dueña de casa era Lucy Gómez de Mainer, quien llegó de La Plata meses antes y alquiló. Lucy, una mujer algo ingenua, conocía a Alberto Molinas, por eso prestaba la vivienda para reuniones políticas, nunca pensó que ese gesto desataría un huracán de balas sobre la casa. Allí se mudaron algunos hijos de Lucy, a saber, Juan Cristóbal (15) y Pablo (23), éste último cumplía con el servicio militar y temprano salió a presentarse al cuartel. La que se quedaba ocasionalmente era Maricel (22), y su pareja Ramón Baravalle, quienes ese día estaban allí, a punto de mudarse a su nueva casa. Otra que pasaba era María Magdalena Mainer (27), llamada Malena en su familia, alumna destacada en secundaria y médica recibida con honores en la Universidad de La Plata. Aquí está la clave de la tragedia de la calle Corro, pues Malena pertenecía al ámbito de Sanidad de Montoneros. La convocaron a cubrir una posta sanitaria en Córdoba, luego derivada a San Juan, donde fue secuestrada. Desde la provincia cuyana la llevaron a La Perla, el principal centro clandestino de exterminio del interior del país, donde el oficial Ernesto “Nabo” Barreiro la torturó hasta quebrarla y obligarla a revelar la casa de Villa Luro.

La que también estaba en la casa el día fatal era Milagros (9), la hija menor de Lucy, quien fue a la escuela a primera hora y mientras caminaba a estudiar vio el movimiento de una tanqueta en la calle. No fue la única señal que preanunciaba la tormenta. El fin de semana llegó primero una cuadrilla de Entel (empresa de teléfonos), y al día siguiente un grupo que decía ser de Segba (compañía de electricidad), para hacer arreglos que nadie pidió. Cuando Lucy volvió a la casa le avisó a Juan Cristóbal que se pusiera a cubierto, que la manzana estaba rodeada de militares.

Los que resistieron

El coronel Roualdes llama por teléfono a Corro 105, donde lo atiende Molinas, el de mayor grado en esa mesa. -Están rodeados, no tienen salida. Saquen a los menores de la casa y ríndanse. Vicki, de remera y jean, le avisó a Maricel y su esposo que la casa corría peligro, que se pusieran a resguardo. El matrimonio recién se despertaba y quedaron aturdidos con el anuncio.

Pasado un rato largo, megáfono en mano, Roualdes instó a los ocupantes de la casa asediada a que se entregaran. Se hizo un silencio tenso. Dos de los principales jefes, Molinas y Bertrán, saltaban de terraza en terraza en silencio, sin sospechar que las terrazas del vecindario estaban copadas por soldados, suboficiales y oficiales. Los que quedaron al frente esperaron unos minutos y lanzaron dos granadas, para distraer y darles más chances de escapar a sus compañeros. A renglón seguido dispararon algunos tiros con sus pistolas, que de inmediato fueron respondidos con balas de fusiles FAL desde los lugares más disímiles, donde estaban apostados los suboficiales y soldados. La tormenta de plomo no eran solo balas, también se usaron armas pesadas como bazookas y FAP. Un helicóptero también llegó para reforzar el ataque, mientras una tanqueta se mantenía expectante, cerca del lugar.

El tren que circulaba por las vías del Sarmiento, a pocos metros, detuvo la circulación ante el peligro de impactos de bala. Las maestras de la escuela cercana escondieron a los niños debajo de la mesa. La balacera no se detuvo en toda la mañana. Antes del mediodía los disparos llegan desde la terraza; los gritos y el olor a pólvora eran la esencia del combate. Hasta que en un momento se hizo silencio. Un jefe militar ordenó el alto el fuego, tomó un megáfono y ordenó la rendición incondicional. Los dos oficiales montoneros que intentaron fugarse se resistieron en el camino. Molinas llegó a las vías y combatió con la decisión de no entregarse. Bertrán entró a un galpón, y los militares lo detectaron rápido por el control aéreo que tenían. Ignacio fue acosado con tiros de FAL y dos bazzokazos; el ex jesuita combatió un rato largo hasta que lo dieron por muerto. Ambos eran jefes y no consideraban caer vivos en manos represores.

Vicki subía las escaleras y Maricel le pidió un arma para enfrentar a los militares, pero la hija de Walsh se la negó y le ordenó que se mantuviera a cubierto. Desde la terraza de la casa dos combatientes se ponen de pie y se escucha una respuesta clara y contundente: Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir. Y a renglón seguido una voz femenina que grita: ¡Viva la Patria! Y se llevan sus armas a la boca y disparan. El pecado no era hablar, sino caer en manos enemigas. Roualdes estaba indignado que la muchacha gritara “Viva la Patria”, cuando él representaba a la Patria y no esos roñosos montoneros. Los militares dispararon un rato más, creyendo que los disparos de los combatientes seguían siendo parte de la resistencia. En la planta baja el último integrante de la Secretaría resistió hasta recibir un disparo mortal.

Al silencio de las armas le siguió bazzokazo al interior de la vivienda. El silencio posterior era ensordecedor. La tanqueta avanzó y chocó el portón principal. El jefe del operativo pensó que el triunfo era suyo. Roualdes no comprendía que sus obscenas y macabras liturgias de desapariciones, vuelos de la muerte, saqueos y robo de identidades son estériles y sólo construyen fracaso. El oficial genocida no entendió la ironía del destino cuando, al entrar a la casa, en vez de hallar cadáveres lo primero que vio fue, sentada en un canasto, a una beba llamada Victoria.

Después del tiroteo

Cuando los cuerpos aún estaban tibios y los ecos de los estampidos de las balas resonaban, la directora de la escuela cercana llevó a la pequeña Milagros a la comisaría 43. La docente, antes de ingresar, vio en la calle un auto, con dos policías arreglándolo, y una beba sentadita, como esperando. Milagros se dio cuenta que era Victoria, la beba de Vicky, la amiga de su mamá. Ya estaba anocheciendo cuando apareció en la comisaría Stella Gómez, hermana de Lucy, la dueña de la casa, quien reclamó por Milagros. El comisario le llevó a la niña y le preguntó si conocía a la beba. Milagros intervino y dijo que sí, y así Stella se va con las dos pequeñas. Días más tarde, los abuelos paternos de Victoria llegan a la casa y recuperan a la beba.

Lucy, la dueña de casa, sus hijos Juan Cristóbal y Maricel, junto a Ramón Baravalle, fueron secuestrados y derivados a El Vesubio, un centro clandestino ubicado en el Camino de Cintura. Dos semanas estuvieron allí, torturados y sin recibir alimentos. Luego los llevaron a Coordinación Federal, en la calle Moreno, donde recibieron un trato similar y estuvieron dos semanas más. Maricel y su marido fueron liberados el 1 de noviembre, y se refugiaron en Esperanza, un pueblo del interior donde Ramón tenía familia. Lucy y Juan Cristóbal fueron blanqueados, pasaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Ella estuvo en Devoto dos años, luego pasó a libertad vigilada, asentándose en Chaco, donde todas las semanas se presentaba en la comisaría. El adolescente estuvo 5 años en la U9 de La Plata, y salió bajo libertad vigilada cuando tenía 21 años.

Pablo Mainer fue secuestrado el mismo 29 de septiembre del lugar donde cumplía con el servicio militar. Fue llevado a la ESMA, donde trajeron a su hermana Magdalena desde Córdoba, para luego pasarlos a centros clandestinos de La Plata, a disposición de la Policía Bonaerense. Les prometieron dejarlos libres si marcaban alguna casa o algún militante de La Plata, y para fines de 1977 se sabía que habían sido eliminados. Sus cuerpos fueron identificados en el cementerio de Avellaneda.

Rodolfo Walsh se enteró del enfrentamiento, se persignó y escribió dos cartas que durante mucho tiempo fueron los textos canónicos de aquella jornada con un nombre que se destacaba, el de Vicki, su hija. Mucho tiempo después María Moreno con Oración – Carta a Vicki y otras elegías políticas, y Ernesto Valverde con Corro 105: rodeados – El ataque a la Secretaría Política Nacional de Montoneros, pusieron las cosas en su lugar. Hoy sabemos que fueron cinco los integrantes de la Mesa Política que fueron víctimas, y que seis miembros de la olvidada familia Mainer, además de Ramón Varaballe, sufrieron consecuencias con secuestros, torturas y desapariciones.

Juicio

Desde marzo pasado se lleva adelante el juicio por aquella masacre en el Tribunal Oral Federal Nº7 de la Ciudad de Buenos Aires. Intervinieron más de 200 personas, entre ellos 3 oficiales jefes, 13 oficiales, 61 suboficiales y 134 soldados pertenecientes a esa unidad militar, éstos últimos son los principales testigos, ya que vieron desde su sector el desarrollo del operativo desde el primer momento. El coronel Roualdes, que estuvo a cargo del operativo, no está entre los acusados pues falleció, lo que no impide que estén Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy, Danilo Antonio González Ramos, Tadeo Juárez Matorras y Diego Armando Giordano, integrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 101 del Ejército Argentino. La documentación interna de la Unidad forma parte de las pruebas, además de los testimonios de familiares y sobrevivientes del hecho. Pasados cincuenta años, se sigue luchando para que aquellas muertes no queden impunes.

El martes 29 de septiembre, a las 18,30, en la esquina de Corro y Yerbal, se realizará un acto homenaje. Entre los oradores estarán Carmen Arias, de las Madres de Plaza de Mayo, el fiscal Federal de Derechos Humanos Félix Crous, y acompañarán familiares de las víctimas.

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    Milei_BunkerLLA_26octubre2025_Camila Ramirez
    Foto: Camila Ramírez
ELECCIONES 2027

Pablo Vera: “Esto es un experimento, no hay experiencia libertaria en el mundo"

05 Octubre 2026

Pablo Vera, subsecretario de Asuntos Políticos del Ministerio de Gobierno la provincia de Buenos Aires, analizó diversos temas de actualidad política del país, a raíz de la presentación de su segundo libro “Gato por libre: crónicas del experimento libertario”, de Cooperativa Editorial Azucena.

Vera dialogó el sábado 3 de octubre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Estamos siendo un experimento. No hay una experiencia libertaria a nivel mundial. Sólo una ciudad en Estados Unidos, que fracasó rotundamente. El título del libro intenta demostrar que fuimos, el conjunto del país, sometidos a un fraude”.

“Tenemos que construir un frente político social con todos los sectores que están agredidos por la política de Javier Milei, independientemente de sus orígenes y sus apariencias hay que buscar eso”.

“La centralidad de la oposición, o el punto más alto, es Axel Kicillof. Ahí hay un punto muy claro de acumulación. Desde el primer día, cuando algunos planteaban que había que había que tener cierta cautela, el gobernador en todo momento expresó sus niveles de oposición. Creo que estamos en un momento donde tenemos que tratar de legitimar cada vez más esa posición. Es cierto que la oposición tiene que ir mostrando, aparte que está en contra, qué es lo que va a proponer. Es difícil hacerlo porque seguramente le vas a dar mucho tiempo al oficialismo para que te conteste”.

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    Peregrinación a Luján
    Fotos de Tiago Aranguren y Violeta Houlton

El camino que a Luján sigue la procesión

05 Octubre 2026

Comienza el primer fin de semana de octubre del 2026 y el cielo se parte en pedazos. Durante la noche del viernes, entre los fieles que ya estaban reunidos en Liniers, ya se sentía ese cambio de aire que antecede la tormenta.

Hace 51 años que miles de personas caminan 60 kilómetros desde el Santuario de San Cayetano en Liniers hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján.  

Por más baldazos que caigan, nada los va a frenar.

El 25 de octubre de 1975, cinco meses antes del golpe de Estado, organizaciones pastorales de la Iglesia porteña organizaron la primera Peregrinación Juvenil hasta la Basílica de Luján. Aquella marcha llevó como lema “La juventud peregrina a Luján por la Patria”, en un contexto de fuerte conflictividad política y social. Alrededor de 30.000 jóvenes partieron desde Liniers con una imagen de la Virgen en andas.

Si bien comenzó como una convocatoria para los jóvenes, hoy caminan desde los bebés hasta los abuelos. Nico y Ana se envuelven en pilotos y bolsas de consorcio para comenzar su caminata desde Liniers. Lo llevan a Emiliano, su hijo de tres años que desde que nació no se ha perdido una peregrinación. El año pasado llegaron hasta General Rodriguez (a 4 horas de la Basílica) pero los detuvo una tormenta como la de hoy: “esta vez no”, dice confiada Ana.

Al mediodía las nubes empiezan a dar lugar al sol. Los pilotos, inútiles a esta altura, empiezan a tapizar el camino que sigue la procesión, y los buzos ya se usan en el cuello o la cintura. Quedan unas 30 cuadras para llegar a la Basílica. Los peregrinos levantan sus manos, y abren y cierran los puños siguiendo las órdenes del equipo médico que acompaña la caminata, que aseguran que eso ayuda a que la sangre llegue mejor al corazón. 

Muchos fieles se toman estos últimos kilómetros para estirar, almorzar algo, o simplemente descansar junto a sus familias. Ya saben que están ahí, que no queda nada. Tomás, junto a su primo, llegaron desde Liniers en seis horas, batiendo el récord familiar. 

Sesenta kilómetros, seis mil cuadras, unos ochenta mil pasos. Historias de familiares enfermos, seres queridos que ya no están. Toda esa mezcolanza de cansancio y emociones rebalsa cuando los peregrinos doblan por la “última curva”, en la esquina de General Las Heras y 9 de Julio, y se encuentran de frente con la imponente Basílica. Aquellos a los que les queda un poco de energía comienzan a correr, otros rompen en llanto.

Más de dos millones y medio de personas peregrinaron hasta Luján este año. Entre promesas y agradecimientos, el sentimiento de unión que se siente yendo al compás de los pasos peregrinos es un atisbo de fé y esperanza en los tiempos que corren.

 


 

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    Flavio Bolsonao
    Flavio Bolsonao ganó la primera vuelta

"Aunque nos duela, los bolsonaristas convocan a una causa, Lula ya no"

05 Octubre 2026

En este episodio, Santiago Gómez, corresponsal de AGENCIA PACO URONDO en Brasil - lleva más de 10 años en ese país - sobre las recientes elecciones presidenciales que enfrentaron a Bolsonaro y Lula. ¿Ganó Bolsonaro en primera vuelta pero se puede revertir en la segunda? 

Las principales declaraciones de Gómez y la entrevista completa al final del artículo. 

"Lula dijo que se estaba cerca de ganar en primera vuelta y finalmente sacó el 45%, le erraron por 5 puntos. No sabían o le informaron mal. Me parece que hay mucho desconocimiento de lo que pasa en la sociedad"

"En el PT (Partido de los Trabajadores) los militantes no caminan la calle, no sabe lo que pasa en los territorios. En las favelas no ves militantes del PT, si evangelistas que están con Bolsonaro"

"Lula no convoca a la gente a la calle, no hay movilizaciones. Uno milita por una causa y no hay una causa en Lula. Se proponen cambios que no se dan o se dan muy lentos. Se habló de reforma tributaria y se tardó dos años en sacarla. Aunque duela reconocerlo, los bolsonaristas tienen un causa, convocan a una revolución"

"Los bolsonaristas hablan de echar a los jueces de la Corte Suprema, que son muy corruptos. Hay causas escandalosas. Y Lula negocia con la Corte, no pide cambiarla a pesar de todas las pruebas"

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    marcha

Cambios regresivos en el sistema de salud

05 Octubre 2026

La presente nota tiene por finalidad poner el foco sobre algunos cambios que se vienen impulsando en el sistema de salud argentino a partir de las políticas públicas del Gobierno Nacional, con el evidente objetivo de instaurar un modelo de atención sanitaria muy alejado del paradigma que impera en el país -no libre de contradicciones y dificultades- desde la mitad del siglo XX.

Es destacable cómo el Gobierno Nacional no está solo en esta empresa, encontrando aliados en diferentes tiendas del arco político del país.

El arancelamiento de la atención sanitaria a extranjeros, que no posean documento nacional de identidad, es el comienzo de una serie de cambios que tienen como finalidad la privatización de la atención médica, como ya se está dando en forma aislada en algunos municipios, por esto es crucial denunciar esos casos testigo si pretendemos tener una democracia con igualdad de derechos en nuestro país.

Una breve reseña

Desde que el gobierno de Milei asumió la conducción política del Estado Nacional ha sucedido un retiro del mismo en relación a la salud de los ciudadanos, tanto cerrando dependencias como desregulado las tibias medidas de control que la Superintendencia de Servicios de Salud impone al sector privado en término de aumentos de aranceles y otras regulaciones.

Ya desde el DNU 70 se liberaron los precios de las prepagas. Desde que asumió la Libertad Avanza el Gobierno Nacional lleva acumulado casi un 500% de aumento en el precio sin que ello signifique un aumento en la satisfacción de los usuarios ni aumentos equivalentes de los honorarios profesionales, más bien todo lo contrario.

Un número que pone en evidencia la destrucción que el Gobierno Nacional acumula en el área salud es la cantidad de personas que perdieron su cobertura médica, recayendo su atención en el subsector público, estimado en 1.240.000 personas a la fecha.

Mientras la economía continúa en caída no hay nada que nos haga pensar que la tendencia cambie, sino muy por el contrario que se profundice, con mayor cantidad de usuarios que accedan al derecho a través de este subsector. Atacado y desfinanciado como nunca antes por la administración de Milei.

En términos de acceso a fármacos, el paradigma del medicamento como “bien social” impulsado por el Dr. Arturo Oñativia desde el año 1964 giró hacia la distopía de “el medicamento como una mercancía más en el mercado” a la que se accede dentro de la capacidad de pago de cada uno.

Así se desreguló el precio de medicamentos, se impulsó su comercialización por fuera de farmacias y droguerías. Desestimando las condiciones de conservación, calidad y bioseguridad de los mismos. También se aumentó el número de fármacos de venta libre con el consiguiente aumento en el gasto de bolsillo de los pacientes que los requieran.

El punto cúlmine sobre este tema se refleja en la limitación de entrega de medicamentos gratuitos a afiliados del PAMI y en el desmantelamiento del programa REMEDIAR cuyo presupuesto cayó un 72% en la gestión Milei mientras el número de tratamientos entregados lo hizo en un 52%.

El programa incluía 75 principios activos, de los cuales se mantienen 30, siendo solo 3 de ellos para tratar afecciones cardiovasculares, la patología más prevalente en nuestra sociedad.

También se ve reducida la cantidad de botiquines entregados, de los 8000 mil centros de atención primaria que los recibían regularmente solo 800 continuarán con su abastecimiento.

En términos estructurales la desolación es aún mayor, ya a comienzos de 2025 el Gobierno inició una ráfaga de anuncios que incluyó la disolución de 15 direcciones sanitarias siendo las más representativas de esta destrucción la Dirección de Epidemiología y la tristemente recordada Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), a la cual acudían los pacientes sin obra social ni prepaga que requerían medicamentos oncológicos.

Otros ejemplos de lo mencionado son el intento de cierre del Hospital Laura Bonaparte evitado gracias al compromiso de las organizaciones sindicales y sus trabajadores, los despidos en el Hospital Posadas y el continuo sofoco económico al Hospital Garraham.

El caballo de Troya

Como en la tan vigente Odisea de Homero en la cual los griegos engañaron a los Troyanos con una ofrenda a los dioses para que abran las puertas a su propia perdición, el pueblo argentino está aceptando de buen grado el arancelamiento a extranjeros sin darse cuenta que al hacerlo están ellos mismos dando pasos firmes hacia la privatización total de su atención sanitaria.

Tomando como marco la penosa situación de asistencia médica que se vive en los países vecinos, los medios de comunicación han logrado instalar satisfactoriamente a través de casos puntuales que se cobraron en forma trágica la vida de ciudadanos argentinos, que el cobro a extranjeros no solo es deseable, sino que además es justo, homologando nuestra atención sanitaria a extranjeros con la ley del talión del Código de Hammurabi.

Más allá de los casos puntuales y excepcionales de lo perversamente denominado “turismo sanitario” que da a entender que el migrante viene alegre y abusivamente a atenderse a este país, invisibilizando su dolor y su imperiosa necesidad de atención sanitaria, muchas veces en riesgo de vida.

¿Acaso los gobernantes se encuentran tan lejos de la realidad de los pueblos que no pueden ver que entre una “atención programada” y una “atención de riesgo de vida” hay una gama de grises y que dejarlas desreguladas se traduce en pérdida de vidas inocentes? ¿Alguien los asesora? ¿O tal vez sus asesores son tan imbéciles e inhumanos como ellos?

Negar atención sanitaria a quien la necesita es un crimen de Estado y no es menos aberrante que negarle un vaso de agua a un caminante que se desvanece frente a nuestros pies luego de cruzar un desierto.

La política es la responsable de entablar acuerdos bilaterales y de reciprocidad para que el derecho a la salud de los argentinos se respete en el extranjero y no limitar derechos a personas migrantes garantizados en nuestra Constitución Nacional.

Además, esta política afecta la atención de personas extranjeras que viven, trabajan y tributan desde hace muchos años en este país, pero se encuentran en una situación de residencia irregular y merecen la misma atención sanitaria que un nativo de esta tierra.

¿Tanto ha trastocado nuestros valores este Gobierno que debemos reafirmar lo obvio como por ejemplo que migrar no es un delito? ¿Hasta dónde pretende el presidente Milei llevarnos? ¿Qué distopía nos espera en el final de su ventana de Overton?

Uno no puede dejar de preguntarse si nuestros gobernantes piensan continuar legislando desde la más llana inconstitucionalidad, ya que estas políticas están abiertamente enfrentadas a nuestra Constitución Nacional que en sus artículos 42 y 75 garantizan el derecho a la salud en la República Argentina. O Pensará el presidente Milei modificar el preámbulo de nuestra carta magna, y allí donde reza “asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino” cambiarlo por “Argentina: entre bajo su propia responsabilidad”

Vienen por vos

En la República Argentina el derecho a la salud está garantizado a través de un sistema compuesto por tres subsectores: el público, el de la seguridad social (obras sociales) y el privado (prepagas). A su vez el subsector público se encuentra dividido en tres subsectores: municipal, provincial y nacional.

A partir de la última dictadura cívico-militar genocida el primer nivel de atención comenzó a ser transferido a los municipios (sin los fondos adecuados por supuesto), terminando su traspaso durante la década neoliberal del menemismo. Es decir que es responsabilidad de los intendentes garantizar el primer nivel de atención sanitaria del sistema de salud argentino en el subsector público, sin el financiamiento acorde. Aquí, en este vacío presupuestario, reside la razón por la cual intendentes de todo el espectro político, a lo largo y a lo ancho del país, son los primeros en sumarse a estos discursos de racionalización del gasto público y priorización de sus representados.

En esta dificultad económica yace la razón por la cual los gobernantes municipales son los primeros en montarse al chovinismo más rancio para justificar la aberrante máxima de negar atención sanitaria a un extranjero. La famosa frase de Samuel Johnson es hoy más cierta que nunca “el patriotismo es el último refugio de un canalla”.

Son de destacar las publicidades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a cargo del “intendente” Jorge Macri, que se ufana del cobro a extranjeros, presentando el hecho como un triunfo de los porteños sobre las huestes del mal y la expresión última e inmejorable de la “buena gestión”. Si este globo de prueba resulta eficaz ¿intentará el “intendente” porteño poner a prueba la universalidad de la atención en hospitales públicos de CABA? ¿Negará la atención sanitaria a los millones de bonaerenses que trabajan y consumen en CABA? El tiempo dirá. Varios intendentes de la Provincia de Buenos Aires se frotan las manos fantaseando con la misma hazaña de efectividad fiscal y buen uso de los fondos públicos.

Pero si de efectividad fiscal y buen uso de los fondos públicos se trata el clan Passaglia del municipio bonaerense de San Nicolás de los Arroyos no tiene parangón. Allí el sistema de vouchers anunciado por Milei para la atención médica es una realidad. A través de un seguro médico municipal con el cual los nicoleños pueden “elegir libremente” atenderse en efectores públicos o privados de la ciudad.

Asociados al grupo Oroño los Passaglia han impulsado con éxito que los nicoleños sin obra social atiendan sus necesidades sanitarias en los hospitales privados del grupo Oroño. Así las consultas realizadas serán abonadas por el municipio, mientras los centros de atención primaria de la salud de esa ciudad -que son responsabilidad de la gestión Passaglia- se encuentran desfinanciados o cerrados por falta de personal e infraestructura. Es decir que los nicoleños deben “elegir” entre atenderse en un centro de salud en ruinas y sin profesionales o en los hospitales privados de los amigos del clan Passaglia, engordando los bolsillos privados con fondos públicos, capitalismo de amigos en su máxima expresión.

“Donde hay una necesidad nace un derecho” dice la frase popular atribuida a Eva Duarte de Peron. Passaglia completa: donde hay un derecho podemos hacer un negocio ¿Qué pasará mañana si los márgenes de ganancia del grupo Oroño no son los esperados? ¿Limitarán las consultas gratuitas o impulsarán copagos a los habitantes del municipio sin obra social? ¿Y la universalidad del sistema para los no residentes? ¿Y la gratuidad del mismo? A lo largo de la historia los seguros de salud solo han generado aumento del gasto de bolsillo de las poblaciones cautivas y aumento de la litigiosidad en la atención sanitaria de las mismas.

Por eso cuando veas a funcionarios festejar el cobro de aranceles a extranjeros o la pérdida de la universalidad del acceso a la salud como un triunfo de la argentinidad y el comienzo de una era de prosperidad y dignidad para el pueblo no compartas su entusiasmo. Ya que su entusiasmo no puede ser el tuyo.

Cada vez que convenzan a un trabajador que su derecho a la salud se ve afectado por un inmigrante que huye de su país empujado por la necesidad de subsistencia, la enfermedad y muchas veces la muerte. Al igual que los troyanos de la Odisea habremos abierto las puertas a nuestra propia perdición, a la pérdida de nuestro derecho a la salud y el de nuestros hijos.

Mientras haya un gobierno de ricos el pobre siempre estará en tierra ajena. Vienen por vos.

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    Fernando Borroni
ENTREVISTA

Fernando Borroni: “Ahora hay un nuevo sujeto, el sujeto odiante”

04 Octubre 2026

APU entrevistó al periodista Fernando Borroni que reflexionó sobre la situación actual de la Argentina, la imposición de la crueldad y cómo funciona la ultraderecha en todo el mundo, a partir de su más reciente libro Coronados de odio, publicado por Marea Editorial.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo surgió la necesidad de escribir este libro Coronados de odio?

Fernando Borroni: Creo que como surge la necesidad de dejar testimonio, una mirada, un análisis sobre esta actualidad. Sentí que estos tiempos donde el odio es tan visible, tiene tanto cuerpo, tanto andar, había que dejarlo en evidencia, de alguna manera, dejarlo plasmado, en mi caso, en un libro. Porque nosotros no hemos vivido en tiempos democráticos un odio tan manifiesto y un gobierno, sin duda el peor de la democracia argentina, que haya construido poder a partir de esa emocionalidad negativa. Entonces entendí que había que desnudarlo aún más y proponer algunas ideas para discutir y vemos cómo salimos de eso colectivamente.

APU:¿Por qué hablar de odio para explicar la Argentina actual?

FB: Porque creo que la Argentina actual nos habla de eso, del odio, y nos ha demostrado que se puede hacer política a través del odio y que eso acumula poder. Hoy en día, muchas de las decisiones políticas de este gobierno, muchas de las reacciones sociales de un sector, claro está, de la ciudadanía, actúa en función del odio. El odio se ha conformado como una manera de ser, como una manera de hacer política. Creo que la explicación a muchas de las medidas de este gobierno no encuentran otra respuesta que no tengan que ver con eso. Cuando se recorta en sectores de la sociedad como puede ser discapacidad, ciencia, educación, Universidad, hasta un coro de niños, y lo hacés puramente por una cuestión ideológica, hay que revisar qué hay encerrado en eso que llamamos ideología. Y acá no hay una idea.

¿Qué idea de país puede haber o qué idea de sociedad puede sostenerse bajo los parámetros de que aquellas personas que sufren cierta discapacidad no deban tener ningún recurso del Estado? Yo creo que nadie, salvo aquel que es capaz de despreciar y de decir “ustedes no son productivos para la sociedad por tanto, no me importa lo que es de sus vidas y por tanto, el Estado no va a darles nada”. ¿Qué otra cosa puede ser el motor de una represión sistemática todos los miércoles, en el caso de los jubilados? ¿Qué otra cosa puede ser el motor en el caso de los insultos permanentes a los periodistas; el tratar de ratas, de miserables, de basura, a todo aquel que opine distinto? ¿Qué otro motor puede poner en funcionamiento la celebración de aquellas leyes que son tragedia para los demás? Entonces, cuando uno piensa este gobierno, dice: es algo más que la acumulación del capital en manos de unos pocos, que es lo que hace siempre la derecha cuando gobierna; es instalar un nuevo orden social supremacista, a partir del cual, construís ciertos códigos de convivencia que no piensen ni integran a las mayorías. Eso es lo que yo llamo “sujeto odiante”.

APU:¿Qué es exactamente el “sujeto odiante”?

FB: Sabemos que el sujeto político, social, por excelencia es el trabajador, la trabajadora. Por eso el peronismo es el peronismo, porque Juan Perón le dio a esos trabajadores y trabajadoras, derechos pero además, les dio una identidad como sujetos sociales y políticos. Ser trabajador era y, sigue siendo en algunos casos, un actor político fundamental. No solo para el crecimiento económico de una sociedad, eso está fuera de discusión. Si no por el empoderamiento de la política. El trabajador es el que ordena la sociedad porque prioritariamente es el trabajo el que ordena la sociedad y antes, o de la mano del trabajo, es un salario digno el que la ordena, en términos de convivencia y en términos económicos. Creo que el trabajador ha sido el sujeto de la historia, en todo el mundo. Si uno va a Centroamérica quizás vea que el sujeto político por excelencia, sobre todo en décadas pasadas, era el campesinado, el trabajador de la tierra. Por supuesto que el sujeto estudiantil ha sido parte de nuestra historia y de la de otros países.

Pero ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser. Entonces, les alcanza con decir “soy antiperonista” o “soy antikirchnerista” o “desprecio a los zurdos”: esa es su identidad política. En realidad, no es una identidad de lo que son sino una identidad conformada por aquello que no quieren ser. Que tampoco tengo muy claro si es que no quieren serlo o si el poder, a través de los medios, los ha educado en decirles: “eso es el mal y vos, para ser bueno, tenés que alejarte de eso”. Cualquiera sea la razón, el odio hoy en día regula porque se organiza y tiene un partido político, y la gente vota y empinan el mentón y se sienten más realizados porque pueden vomitar sobre aquellos que desprecian. Después les preguntarás qué opinan sobre otras cosas de la vida y quizás no tengan respuestas. No defienden ideas, defienden emocionalidades negativas sobre aquellos que el poder determinó, previamente, que son sus enemigos.

APU:¿Milei creó ese odio o supo interpretarlo?

FB: Es muy interesante esta pregunta porque el odio existió siempre. Creo que Milei lo condujo. Lo leyó, lo fomentó y lo condujo. Lo que Milei le aporta al odio histórico de nuestra sociedad y del mundo, cierto rasgo de heroicismo, cierta épica: “Vamos a destruirlos, vamos a prender fuego al Estado, vamos a terminar con el peronismo”, en una lógica de cruzada. Creo que él le dio cierto carácter épico. Porque antes daba cierto pudor, como aquellos que hacían daño pero siendo conscientes de ese daño, se escondían, no querían terminar descubiertos. Ahora hacen campaña de la mano de reivindicar el daño. El Milei que dice: “nosotros somos superiores ética y estéticamente” o el que dice: “les voy  vetar todo, me importa un carajo”, o el que reivindica y celebra el dolor ajeno, es aquel que sabe que acumula poder a través de ese sentir. Entonces, si bien él toma un odio que es histórico en la humanidad, le pone la espada en la mano, el ropaje de soldado medieval y pega el grito de “vamos a dar la batalla”.

APU:¿Qué papel tuvieron los medios en su construcción?

FB:No sé si los medios construyeron a Milei, sí multiplican el odio. Creo que Milei fue el emergente de una sociedad que estaba rota, que está rota, que se fue rompiendo con los últimos dos años del gobierno de Cristina, tal vez un poco antes, sí por la construcción de persecución del poder mediático y judicial. Y sí, después la falta de respuestas que dio (Mauricio) Macri, nadie esperaba que las de pero en todo caso alguno sí, o las Alberto (Fernández) en su gobierno de medio pelo, terminó siendo la insatisfacción de la política, para la sociedad.

Por eso creo que Milei aparece y puede conducir la bronca. Milei fue el conductor político de la bronca, de la desilusión, de la desesperanza, del enojo. Macri fue la construcción mediática, él fue el candidato de Clarín, no Milei. Pero Milei es la expresión más bestial, más vulgar, más burlona, si se quiere, aunque no por eso inofensiva, de la derecha. Pero no creo que sea el resultado de los medios, sí por supuesto las redes jugaron un rol pero fue la expresión de ir por afuera de los márgenes, de los acuerdos democráticos. 

APU:¿Por qué alguien vota contra sus propios intereses?

FB: Puede haber varias causas para eso. Yo no creo que todo el que haya votado a Milei sea ni un gorila ni un ser despreciable ni un idiota. Los hay, por cierto, ahí y en todos lados. Pero creo que hay una disputa por el sentir que han ganado las redes y los medios que son mayoritariamente, de la derecha. Lo que llamamos tecnocracia ha construido un sentido mucho más que en la mirada política, ha construido un sentido en la mirada de humanidad. Por eso creo que muchos no sienten que estén votando en contra de sus propios intereses porque creen que la culpa es del que se fue. Muchos no tienen el tiempo para darse esa lectura porque no dan abasto de tantas horas de trabajo para cobrar miseria y ver cómo pueden hacer para llevar cuatro comidas a sus casas.

Creo que están otros, como decía antes, que sienten que son en la medida que responden a lo que el poder les determinó. Los grandes ejércitos en la antigüedad, estaban compuestos por los esclavos de aquellos hombres que los llevaban a la guerra y daban su vida, no por su propia libertad, sino por el amo. Es la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel: el amo es tanto amo por su decisión de matar y el esclavo es tanto esclavo por su miedo a morir. Y creo que hay una lógica de sometimiento que también muchos han aceptado. Entonces, ¿cuánta conciencia hay en aquellos que votan a sus propios verdugos? No lo sé. Si sé que hay una mirada de querer pertenecer, una mirada constructora desde lo mediático pero creo que es algo mucho más grave, creo que hay una crisis de la humanidad que es profunda y que se evidencia en esto. 

"Ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser".

APU:¿Qué responsabilidad tiene el peronismo en este escenario?

FB:Me parece que la responsabilidad del peronismo puede verse en varias situaciones, no creo que sea el único ni que la totalidad de la responsabilidad sea del peronismo. Creo que en el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner se desaprovechó una gran oportunidad: que era la de gobernar en pos de los intereses con los que llegaron al poder. La derecha cuando gobierna defiende lo que quiere: si te tiene que disparar por la espalda, te dispara, si te tiene que encarcelar, te encarcela; si te tiene que quitar derechos, te los quita. Y a veces, el campo nacional, cuando gobierna, pide demasiado permiso, demasiadas mesas de consenso, poca firmeza frente a los poderosos, y cierta lógica, que creo que es el gran pecado del peronismo, o cierta soberbia de creer que con el mismo discurso de siempre, pasen y pasen los años y va a seguir convenciendo a una sociedad que es distinta. Creo que hoy el peronismo no entiende a la sociedad que quiere gobernar nuevamente. Eso no quiere decir que no pueda ganar la elección; la podés ganar pero no podés entender al pueblo que se gobierna.

Yo creo que la gran virtud de Néstor Kirchner fue entender al pueblo que tenía que gobernar, entender la desilusión de la sociedad y qué debía construir y hacia dónde. Él lo entendió perfectamente y después lo entendió Cristina, la parte de confrontación. Después creo que vino una parte, un poco de encerrarse y luego Alberto se puso en un rol que nadie le había pedido, el de ser conciliador, evitar el conflicto, negar el conflicto, tratar de consensuar en una Argentina de la unidad que no existió nunca ni va a existir porque siempre hay intereses que confrontan y hay algunos que no quieren coincidir con que esos intereses puedan ser compatibles con los derechos del pueblo. Creo que el peronismo se ha quedado en un lenguaje viejo, en discusiones viejas y dejó de representar a las mayorías para volver a señalar quién es progre, quién es kirchnerista, entonces no es peronista, quién es zurdo o comunista. Casi que en algunos de sus dirigentes repite la lógica que uno rechaza de este gobierno. Creo que el peronismo tiene la responsabilidad de no actualizarse y de dejar de escuchar. Si bien es cierto que los días más felices fueron peronistas, hoy en día, con el peronismo tal cual está, no sé si puede hablar del serán peronistas los días más felices. No lo sé, creo que falta mucha humildad en el peronismo.

APU:Las redes, ¿producen odio o simplemente lo amplifican?

FB:Las dos cosas: las redes producen odio y también lo amplifican. Porque las redes construyen imaginarios permanentemente. Las fake news, la violencia explícita en las redes. La red X, por ejemplo, es un espacio para expresar lo peor de cada uno aunque no todos lo usan para eso pero... Además, los que manejan las redes sociales, quienes manejan la inteligencia artificial, lo que llamamos la tecnocracia está buscando esa sociedad quebrada, esa sociedad de seres sin escencia, esa sociedad desideologizada. Está buscando a esos pibes idiotizados, no es que sean un accidente. Peter Thiel, uno de los que maneja la inteligencia artificial en el mundo, cree que la democracia no sirve para nada, que las democracias atentan contra la libertad del ser humano. Eso es todo una política, en las redes hay una política. Elon Musk está detrás de X, no está un empresario que creyó en una pyme.

Entonces, hay una intencionalidad muy clara, hoy son estos los sectores de gran poder. Si alguna vez las grandes luchas de la humanidad se dieron por las tierras, luego por las maquinarias de producción, luego por los medios de comunicación, hoy se están dando directamente por la cabeza del ser humano. La disputa de esas redes es por construir una humanidad determinada, bestial, temerosa, temeraria, que rompa y que se enfrente al mundo de la idea, del pensamiento, de lo filosófico, de la organización.

APU:¿Qué tiene en común Milei con otras ultraderechas en otros países del mundo?

FB:Creo que eso lo respondió hace un tiempo (Diego) Capusotto: “gobiernan un país, una sociedad que desprecian”. Nosotros tenemos una derecha, en estos tiempos en el mundo, mayoritariamente, supremacista. (Donald) Trump es supremacista, igual que el genocida de (Benjamin) Netanyahu es supremacista, igual que Javier Milei. También lo es Isabel Ayuso y Vox en España es supremacista. Por supuesto, ni hablar de las últimas elecciones en Alemania donde ganó un partido que directamente es nazi. Estamos retrocediendo siglos y por eso digo que la lucha es por eso, por una humanidad distinta. Y creo que Milei es parte de este avance en el mundo de los neofascismos que no hacen otra cosa que poner en discusión si el ser humano como tal, vale. Si el ser humano como tal tiene derechos o debemos pensar cuáles de los seres humanos tienen derechos, cuáles valen y cómo dividirnos. Lo que tienen en común es casi todo, lo que lo puede diferenciar es su forma medio de arlequín en sus últimos días de borrachera, quizás lo hace diferente.

APU: Si “el amor no vence al odio”, ¿Qué puede vencerlo?

FB: Eso es lo digo en el libro, que el amor no vence al odio pero el amor da pelea. Creo que lo que vence al odio es la educación, es la construcción colectiva, es construir una sociedad empática. Puede que muchos digan qué romántica tu posición. Bueno, seguiré viviendo en ese romanticismo aunque lo creo posible. Creo que las sociedades que piensan en colectivo, las sociedades que escuchan, las que son capaces de ponerse en el lugar del otro, son las que vencen el odio. Porque el odio nace del individualismo extremo y de creer que ese individualismo solo puede crecer en la medida en que se saca de encima al otro. Si construís una sociedad antagónica a ésta, creo que el odio vuelve a ser parte del poder dominante.

Históricamente el odio ocupó más tiempo en los palacios del poder dominante que en las calles. Desde hace unos años para acá, el odio empezó a ocupar las calles. Antes era casi una exclusividad de los poderes dominantes, ahora hay laburantes que odian. Entonces creo que deberíamos volver un poco a lo más humano, a lo más sensible del ser humano. Yo voy a seguir creyendo que lo que hay que construir para cambiar es a un hombre, a una mujer o el género con el que cada cual se identifique, nuevos, capaces de sentir y de pensar en función del todo y no únicamente de la parte. 

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HOMENAJE

Carlos Alonso: el artista de la Memoria

04 Octubre 2026

Las últimas semanas han transcurrido bajo la sombra de un adiós postergado. La partida de Carlos Alonso (1929-2026) nos tomó por sorpresa, aun cuando el peso de sus años presagiaba lo inevitable. En sus últimas lecturas y exposiciones, su mirada conservaba aquella vivacidad crítica e incisiva que definió su trayectoria. Con su marcha, la memoria colectiva vuelve a convocar sus grandes hitos: desde Dante x Alonso y sus desgarradoras visiones del infierno, hasta el horror implacable serie de Manos Anónimas, obra que conserva la violencia descarnada de la dictadura de 1976.

La primera vez que lo vimos en persona ocurrió en 2005, en los pasillos del museo Genaro Pérez de Córdoba, durante un montaje vertiginoso al que llegamos tarde de la serie Carlos Alonso en el infierno. Años después, tras admirarlo a la distancia en diversas inauguraciones, el encuentro definitivo tuvo lugar en las salas del Museo Nacional de Bellas Artes. Allí presentó Pintura y Memoria (2019), una de las retrospectivas más completas de su producción, allí nos firmó un catálogo, tras un discurso maestro que atesoraremos en nuestra memoria.

Aquel espacio permitió descifrar la manera en que Alonso dialogaba con los grandes maestros de la historia del arte —Renoir, Courbet, Van Gogh—, leyéndolos desde un presente. A través de un tratamiento expresivo del color y composiciones de una firmeza estremecedora, sus obras sobre los desaparecidos, el asesinato del Che Guevara y la reinterpretación de Sin pan y sin trabajo de De la Cárcova exigían una mirada detenida, aletargada y perturbadora ante las atrocidades de  la desigualdad social y los delitos de lesa humanidad que representan. 

Su legado perdura no solo por la calidad de su técnica y sus excepcionales dibujos, sino también por su inquebrantable compromiso social en favor de los Derechos Humanos.

En la narrativa visual de Alonso, los pintores no aparecen glorificados, sino retratados como antihéroes en su etapa final. Su pincel capturó la decadencia física de un Renoir anciano y azotado por la artritis, quien ataba los pinceles a sus manos atrofiadas para no interrumpir el flujo del lienzo. Alonso elevó a estos creadores a la categoría de mártires de la pintura: figuras trágicas atadas al imperativo ético y vital del arte.
Posteriormente, la exposición Dante X Alonso reveló la sintonía absoluta entre dos mentes atravesadas por el exilio, la tragedia y el impulso de la creación. Donde Dante empleó la palabra para descender a los infiernos, Alonso desplegó el trazo en la tinta y el papel, dejando al descubierto los abismos de la condición humana.

Carlos Alonso se consolidó así como una figura fundamental de las artes plásticas argentinas. Su legado perdura no solo por la calidad de su técnica y sus excepcionales dibujos, sino también por su inquebrantable compromiso social en favor de los Derechos Humanos y su acompañamiento a la causa de los detenidos-desaparecidos. Como un Goya contemporáneo, se atrevió a plasmar la violencia institucional, los atropellos del poder y las grietas de su tiempo con la dictadura pisándole los talones, asegurando un testimonio visual imborrable en nuestra historia cultural. Recordaremos por él la memoria de su hija Paloma Alonso secuestrada y  desaparecida por la dictadura cívico militar el 30 de julio de 1977, a los 21 años, en el barrio de San Telmo. 

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    Hotel Pelícano
NOVEDAD EDITORIAL

"La batalla intacta", de Agustín Caldaroni: el renacer del tremendismo

04 Octubre 2026

Mijail Bajtin definió el “cronotopo” como una categoría artística para analizar la unión de los elementos espaciales y temporales en un todo concreto: en toda obra, postula el teórico ruso, el tiempo se condensa, se comprime; y el espacio se intensifica, penetra en el argumento. A modo de ejemplo, Johann von Goethe comentó que, al visitar el Coliseo, podía sentir el tiempo del imperio romano y los gladiadores en su piel, atravesándolo.

Este concepto del cronotopo bajtiniano resulta el más apropiado para analizar la flamante novela de Agustín Caldaroni, La batalla intacta (Editorial Nudista, 2026), ya que la historia se ambienta, simultáneamente, en Buenos Aires y Galicia, a través de una serie de viajes que emprende el personaje principal, en su adolescencia y en su adultez, con un telón de fondo que podría ser el contexto de la crisis argentina post-convertibilidad de 2001.

El personaje principal de la historia es Nene, un joven desocupado de clase media porteña que es enviado a Galicia por su familia con un oscuro propósito: ver qué tan senil está su abuela gallega, Olimpia, para disponer de su propiedad. Si bien la centralidad de la historia está puesta en este viaje, la novela tiene el mérito de ubicar al lector en distintas secuencias temporales, como la juventud de la abuela en la aldea de Ferroso, su migración a Argentina en la posguerra y los viajes de Nene a Santiago de Compostela.

La novela está compuesta por una estructura de cinco partes, presenta una narración en tercera persona, pero con una focalización cercana al protagonista: “Nene toma vino junto al hogar y piensa en la locura de Olimpia, parece un fuego amistoso, casi acariciable como una mascota”.

Por otra parte, incorpora la narración en primera persona a través de cartas, dedicatorias de libros y diarios íntimos: “Ráfagas de metralla caen encima de una gitana desnuda. Un cerdo se acerca al cadáver con las piernas abiertas y devora el sexo que esconde una granada; estalla el animal, sus trozos bien cocidos vuelan y caen en las manos de esos niños hambrientos que juegan encima de las barricadas. Un recuerdo de nuestras charlas de trinchera”, reza una dedicatoria al abuelo del protagonista.

Además, la novela apela a un novedoso juego espacio-temporal a partir de mezclar los tiempos verbales en presente y en pretérito en la misma oración, un uso del flashback que no se circunscribe sólo al recuerdo, sino que irrumpe en las situaciones cotidianas. Este recurso conlleva una novedad estilística en la producción del autor, que cuenta con un poemario (La razón bárbara, Editorial Lisboa, 2015) y dos libros de relatos (Nuestra verdadera sangre, Palabras amarillas, 2019; y Hotel Pelícano, Editorial El Fatalista, 2023).

La novela opta por construir una atmósfera lúgubre, con personajes que priorizan la satisfacción de sus instintos más primarios y apela a una simbología propia del tenebrismo de Francisco de Goya. 

La historia está atravesada por dos conflictos muy actuales: los migrantes argentinos en España y los proyectos autonomistas de España, como Galicia, Cataluña y País Vasco. En este marco, Caldaroni inventa dos grupos activistas, “Sangre y Oro” y “Nova Irmandade Galega”, y logra tematizar la problemática de las identidades políticas sin caer en el realismo chato ni la burda bajada de línea.

¿Cómo logra la novela salir bien parada? Precisamente porque cruza ambos ejes temáticos: el personaje viaja con la ilusión de ser recibido con una simbólica alfombra roja y, muy por el contrario, nunca logra encajar ni incorporarse a ninguna estructura social, ni laboral ni de militancia. A su vez, los grupos militantes desconfían del protagonista y construyen una atmósfera sórdida de sabotajes, revueltas y peleas callejeras. Por si fuera poco, un empresario local, “El Marqués”, genera un magnetismo hacia Nene.

Por sus conflictos, imágenes y diálogos, la novela resulta heredera de la estética tremendista inaugurada por Camilo José Cela en la década de 1940 y de la “España Negra”, corriente que nace con el libro del pintor José Gutiérrez Solana en 1920 y que retrata una España grotesca y decadente. A Gutiérrez Solana, Caldaroni ya le había dedicado un formidable relato, “Café Pombo”, en su anterior libro.

Sin dudas, quien mejor encarga esa filosofía tremendista es la abuela del protagonista, una anciana que mezcla el dialecto gallego con un español rudimentario, que mantiene diálogos imaginarios y que nunca se puede constatar si ha cruzado definitivamente el umbral de la locura. En la misión familiar que le asignan a Nene reside la principal tensión narrativa, ya que el protagonista ama y admira a su abuela, por lo tanto, no le será nada fácil convertirse en villano.

En una época de sobreexposición de la vida en las redes sociales, la novela opta por construir una atmósfera lúgubre, con personajes que priorizan la satisfacción de sus instintos más primarios y apela a una simbología propia del tenebrismo de Francisco de Goya. 

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    Escuela a la que asistía la niña de 11 años que murió por desnutrición
ENSAYO

"Preferiría no hacerlo": la crisis de la educación y la cultura

04 Octubre 2026

No puedo legarte más [que] el delirio blanco.
Rodrigo Fresán, Melville

El mensaje de mamá, a veces, no llegaba a destino. “Lo que te digo te entra por una oreja y te sale por la otra”, se quejaba al comprobar que yo no había cumplido con alguno de sus encargos. Aunque los enviemos con corazoncitos en el chat familia o a grito pelado en un aula y en la cocina de casa, últimamente, hay mensajes que tampoco llegan a estudiantes, hijos e hijas.

Sin mi viejo en casa y en este mundo, mamá sabía ordenar la tropa. Había quien se ocupaba de lavar platos y ropa, el que secaba y ordenaba, y la que hacía alguna compra. Valía el enroque de labores entre hermanos, pero no dejar de cumplirlos. La vergüenza de pasar por larva o la culpa por haberle fallado a mamá, vaya uno a saber, forzaban al acuse de recibo y a la promesa de que no volvería a pasar otra vez.

Hoy está difícil hacer que hijos y estudiantes cumplan con tareas como levantar ropa del tender o poner la mesa, leer un cuento o escribir unas líneas para la próxima clase. Lo pedimos, en casa, para que aprendan a responsabilizarse de lo que ataña al conjunto; en el aula, para que sumen conocimientos y permitan el avance, precisamente, en conjunto. El viejo ardid de premios y castigos no mueve el amperímetro. No es mala voluntad. Respetan, y algunos hasta quieren a quienes hacemos de padre, madre, maestra y profesor. Pero no cumplen. Cuelgan. 

Vale, de vez en cuando, no escuchar a mamá y al profesor, seamos piolas, ortivas o larvas también. Es saludable, cuando se es pibe, creerse, aunque dure poco la maravilla, reina o rey del circo. El problema es que, antes, durante y después de la adolescencia, hoy no haya rebeldía, sino apatía. Y un problema mayor es que no haya ni un ápice de vergüenza o culpa. En gran parte, los adultos somos responsables. En parte, no.

Aunque pasó sin pena ni gloria cuando fue publicada, Moby Dick es la novela por la que es conocido Herman Melville. También por “Bartleby, el escribiente”, un cuento que le gustaba mucho a Borges. Según el narrador, un abogado gris de Wall Street, Bartleby es uno de los mejores copistas judiciales. Copia sin cesar “silenciosa, lívida, mecánicamente”. Pero ocurre que un día decide no cumplir con nada ni con nadie. Con una repetitiva y célebre respuesta (“Preferiría no hacerlo”), se niega primero a releer una foja judicial, luego a chequear las copias que hizo, también a ayudar a cotejarlas con otras, a hacer un mandado al jefe, a moverse a otro despacho, y finalmente, a retirarse de la oficina. No hay alternativa. Aunque se arrepienta, porque envidia la actitud desafiante de su subordinado, el jefe lo despide. El cuento no termina ahí y vale la pena leerlo para conocer algo más del pasado del protagonista. 

Cada quien es responsable de esta crisis de la cultura. Quien no actúa, no importa a la generación a la que pertenezca, es cómplice.

Bartleby pasó desapercibido hasta que se hizo muro. No estaba loco. Era consciente de lo que hacía. Una vez dijo: “Por ahora, prefiero no ser un poco razonable”. Reverso de la sumisión de los protagonistas de las historias de Kafka, su renuncia es símbolo de rebeldía ante un mundo sin sentido, un mundo kafkiano en el que todos funcionan y nadie tiene el coraje de probarse a sí mismo si, como gritara un personaje de película, “vale la pena estar vivo”. Por el contrario, la inmovilidad de buena parte de hijos y estudiantes no es rebeldía. Es rendición.

Pertenecen a las generaciones “sin padre” de las que hablaba Pasolini en los 70. No tienen un padre como tuvo el autor de Moby Dick según Fresán. Imposible sacar oro de piedras tan duras como nuestra fatiga, frustración y resignación. Tampoco probaron fallar con una “sociedad de hermanos” como la del Mayo francés. Pero, al César lo que es del César. El encargo de cumplir tareas mínimas y someterse al conjunto son de las pocas cosas sensatas que inculcamos algunos adultos. Con su oído sordo prueban ser menos hijos nuestros que de una época que enseña tanto a hacer solo lo que gusta como a no comprometerse con nada que nos trascienda.

En la última década, como profesor de futuros docentes, me sucede que, si pedí leer unos versos de Safo, Sor Juana o Pessoa, o unos cuentos de Lispector, Borges o Felisberto Hernánez, buena parte de los estudiantes no los leen ni se avergüenzan de no haberlos leído, incluso, para el final de la materia. Claro que no hay con quién confrontar porque maestra o profesor ya no somos, como decía Freud, el sucedáneo del padre. Y lo peor, no queremos serlo. Ya no planteamos desafíos. Y las pocas veces que lo hacemos, no hay quién recoja el guante, ya por hambre de conocimiento, ya por ganas de superarse, ya por mero amor propio. Es algo de lo que no hay. Y es mucho.

No cumplir con obligaciones de un grupo es no solo decidir no ser parte, sino, más aún, horadar el lazo. Imitada, esa imperturbabilidad, que no ataña a una generación desde ya, lleva a la disolución de la tribu, se trate de la familia, la escuela, el barrio, la patria; cualquiera sea el todo que prueba que es más que la suma de las partes.

Bartleby es como el capitán Ahab de Moby Dick: “su alma es un vacío inmenso y terrible”. Pero, al igual que el vacío del Tao, el de Bartleby produce efectos: hace ver que la vida, así de rutinaria, no tiene sentido. La negativa de las nuevas generaciones, en cambio, lleva solo al fastidio de adultos agotados, muertos en vida hace tiempo. 

La desobediencia a la autoridad visible no hace más libres a estas generaciones esclavas, tanto como nosotros, de una época que forja seres grises y abatidos. En ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos? (2013), Michel Nieva actualizó el “síndrome Bartleby”, como lo llamó. El autor advierte que, quien actúe como aquel personaje, será un “cuerpo, sin voluntad ni pensamiento […]. Vapuleado por datos inútiles […], su cuerpo será una ameba”. 

Cada quien es responsable de esta crisis de la cultura. Quien no actúa, no importa a la generación a la que pertenezca, es cómplice. Si inculcamos el compromiso con tareas menores –acto imprescindible para afrontar mayores– y actuamos en pos de un conjunto, el de Nieva será solo un mal presagio y el todo, cuando menos nos demos cuenta, volverá a ser más que la suma de las partes.  

El artículo es parte del libro en proceso "Pasar el fuego. Educar en el Apocalipsis zombie".

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Caja de Herramientas: planteos de inconstitucionalidad frente al nuevo régimen Penal Juvenil

03 Octubre 2026

El miércoles 30 de septiembre, en la sede del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), se presentó en conferencia de prensa “Caja de Herramientas: Planteos de inconstitucionalidad frente al nuevo Régimen Penal Juvenil”, documento elaborado por la Mesa Federal de Articulación de Niñez y Adolescencia. El material busca que defensores y trabajadores de la abogacía puedan identificar y promover planteos frente a casos de adolescentes alcanzados por el nuevo marco. 

El objetivo es focalizar la discusión en la defensa de los derechos humanos y las garantías constitucionales de las infancias en todo el país. La presentación reunió, de manera presencial y virtual, a más de 60 referentes de organizaciones comprometidas con la promoción y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes de varias provincias, expresando el carácter federal de la iniciativa. Desde la Mesa señalaron la importancia de fortalecer las capacidades de quienes trabajan cotidianamente, brindando herramientas concretas para acompañar y defender a las y los adolescentes frente a posibles vulneraciones de derechos.

La Caja de Herramientas propone “conocer el nuevo escenario, fortalecer las intervenciones, y acompañar a quienes deban defender” los derechos de niñas, niños y adolescentes en cada territorio. Frente a las transformaciones del régimen penal juvenil, la defensa de los derechos humanos exige organización, conocimiento, articulación y herramientas para la acción. Es un instrumento abierto a la construcción colaborativa, que sistematizará falencias institucionales que visibilizan la inconstitucionalidad de la norma.

Puntos clave del documento

Objeto y alcance: Proporciona un conjunto dinámico de herramientas argumentales estructuradas por hipótesis prácticas para impugnar la constitucionalidad de la Ley 27.801/26 en casos concretos de adolescentes involucrados en el sistema penal.

Baja de la edad de punibilidad: Impugna la reducción de la edad mínima de responsabilidad penal de 16 a 14 años, denunciando la violación del principio de no regresividad en materia de derechos humanos y el incumplimiento de las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Vulneración del principio de especialidad: Denuncia que la norma traslada las lógicas y escalas del derecho penal de adultos al fuero juvenil. Destaca, entre otros aspectos, la omisión de la garantía del derecho a la educación secundaria obligatoria para adolescentes privados de libertad, la eliminación de la figura de remisión o absolución de la pena que contemplaba el régimen anterior, y el retorno a un esquema tutelar, al otorgar a los jueces atribuciones asistenciales e injerencia indebida sobre el Sistema de Protección Integral de Derechos.

Falta de presupuesto y afectación al federalismo: Señala que la ley transfiere obligaciones operativas e institucionales a las provincias sin asignar los recursos económicos necesarios para crear juzgados, fiscalías, defensorías, equipos interdisciplinarios ni dispositivos de alojamiento especializados.

Ausencia de revisión periódica y régimen progresivo: Argumenta que la norma no establece un régimen de revisión periódica de la pena enfocado en la reintegración social, limitando las alternativas al encierro al cumplimiento de dos tercios de la condena bajo las reglas de adultos.

Aplicación de la ley penal más benigna: Cuestiona la vía del recurso de revisión para adecuar condenas firmes superiores a 15 años, dictadas bajo la ley anterior, frente al nuevo tope de 15 años establecido.
Anexo jurisprudencial: Recopila acciones judiciales, fallos de primera instancia y recursos de hábeas corpus interpuestos tras la sanción de la ley.

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    Cifarelli

"Trances reales", un cuento de Rodolfo Cifarelli

02 Octubre 2026

Desnudos en el balcón tomamos una cerveza que saqué de la heladera enana mientras un nimbo de esmog blanqueado por la luna palpitaba sobre los edificios del Bajo. Volvimos a la cama. El silencio me aturdía. A Nina también. Si no hay plata para un aire acondicionado te conformás con un ventilador que remueve el calor. Es una sensación más extraña que estar adentro de un horno. Nina fue a bañarse para no soportar el calor ni el silencio. Abrió la canilla de la bañadera con patas de bronce y dejó a Charly, el dragoncito de goma, sentado en la suave alfombra negra comprada en el mercado chino, rodeado con frascos de champú vacíos. Charly, cuando estamos drogados, camina demasiado rápido en círculos. Ahora, supongo que estaba quieto porque no estábamos drogados. Las rejas de la ventana del dormitorio eran pequeñas X contra un cielo extrañamente olvidado. El otro muñeco de Nina, una Piggy que le trajo una prima de Londres, habla desde su lugar en la cocina, murmura gracias, gracias, gracias, todo el tiempo y no sabemos por qué. Nina quiso matarla una noche, pero la disuadí diciéndole que no está bien matar juguetes, menos si son regalados. «No está bien en ningún caso», dijo Nina, medio llorosa, y regresó a la cama. Le dije que estaba cada día más flaca. Me insultó. Yo no me enojo. Sé cómo es Nina. Por eso estoy con ella. El otro día me dijo que al sol lo hicieron con hilos las bolivianas que venden especias en la vereda del edificio. Me dieron ganas de orinar y fui al baño. Charly se estaba tomando un restito de champú de uno de los frascos. Le grité. Nina no escuchó, por suerte, nada. Cuando regresé a la cama ella ya se había dormido.

Todas las sombras de los sótanos de los alrededores suben a esta hora, dos en punto de la mañana, a nuestro departamento. Hablamos. Son historias ordinarias. Estupideces. Hablan de huérfanos que podríamos salvar como si nosotros estuviésemos en condiciones de salvar a alguien. El superyó verdugo de la ciudad. Yo trabajo de enfermero en un manicomio y Nina trabaja en una heladería de mierda. A veces, a la noche, trabaja de puta en hoteles de la zona. Cualquier problema me avisa por el celular. Eso es todo. Aún no hubo problemas. Nina pone las condiciones: esto sí, esto no, etcétera. Los tipos aceptan. Pobre gente. Llegamos a fin de mes con lo justo. No sobra nada, faltan muchas cosas, pero no son esenciales. Tal vez, sí, el aire acondicionado. Una cuenta pendiente. Las voces de las sombras del dormitorio parpadean mientras sus lenguas se congelan en preguntas para las que no tengo respuestas. Para qué estamos acá, qué sentido tiene vivir de esta forma, ese tipo de cosas. Nina no sabe nada de las sombras y se duerme con su velador encendido dejándome a mí la obligación de apagárselo. No le gusta la oscuridad. Yo les pregunto quiénes son y las sombras dicen que no lo saben. Existen y no. Caminan sobre la terraza. Las escucho a veces. O las sueño caminando muy lentas por pasillos iluminados apenas por esvásticas de neón verde. A las ocho y media entro al manicomio. Casi ni duermo. Llego drogado pero nadie se da cuenta. Es un manicomio. El mejor trabajo del mundo. Te das cuenta de que sos más sano de lo que pensabas. De que lo tuyo, los reptiles en tu cabeza, las ciénagas que representan cada una de tus pesadillas, son puras pavadas. A quién no le pasa. Los psiquiatras del manicomio dicen que si no tuviéramos fantasías no seríamos humanos; mientras uno no las realice o le pasen, está todo bajo control. Esa es la palabra. Los locos necesitan ser controlados. Esa, no lo digo ahí, es otra fantasía. Esta fantasía es nuestra, no la de los locos. Nuestra fantasía es justamente que los locos son necesarios para probar nuestra cordura.

Algo alteró mi vida ayer a la noche. Parecía ocasional y que no iría más allá, pero las cosas sucedieron de una manera bastante ilógica, siempre y cuando admitamos que hay una lógica en lo que pasa. Nunca me había pasado. Un dolor agudo en el oído derecho. Nina me quiso acompañar a la guardia pero le dije que no. El hospital está cerca, a menos de diez cuadras. El empleado de la guardia me anotó en la pantalla y dijo que me llamarían por mi nombre. No recordaba haber tenido un dolor así en mi vida, en ninguna parte del cuerpo. Me taladraba el interior de la cabeza como una avispa. Había poca gente, afuera hacía frío y caía un rocío fastidioso. Cuando me senté en una de las butacas de plástico a esperar mi turno, el viejo entró cerrando el paraguas, con paso marcial. Se registró en el mostrador del empleado y vino a sentarse junto a mí.
—Buenas noches —dijo.
—Buenas noches.
—¿Hace mucho que está? —preguntó.
—No.
—¿Atienden rápido?
—Supongo que sí.
El viejo se rascó la frente, pensativo y casi enojado.
—Una cosa es suponer —dijo— y otra, saber, ¿no?
Me dolía demasiado el oído como para enojarme. Con el pelo prolijamente cortado y los ojos vivaces y azules, el viejo lucía un aspecto de hombre absolutamente satisfecho con su vida. Tendría unos setenta y cinco años o quizás un poco menos.
—¿Y por qué vino usted? —me sacudió suavemente un hombro.
Lo miré fijamente.
—Me duele el oído y si hablo o me hablan me duele más.
 —A mí también me está jodiendo el oído. Pero si hablo, me duele menos. Mire qué diferentes somos los seres humanos. Por eso, eso de que somos todos iguales, en fin, cosas de otras épocas.
Llamaron a dos personas. La atención parecía ser rápida. Quizás eso callaría al viejo. Llegó una mujer joven con un chico de unos seis o siete años en sus brazos y se sentó detrás del viejo. Enseguida un linyera, sólo tapado con un gamulán roto y sucio, entró y se quedó parado en un rincón con cara amenazante. En un momento quedamos el viejo; la mujer y el chico; el linyera y yo. El linyera empezó a hablar solo mientras caminaba alrededor del sector de las sillas. El hombre realmente olía, y sin embargo no era tan patético y sucio como parecía a primera vista. Su cabello blanco se erizaba arriba de su frente; el rostro, agridulcemente arrugado, parecía hecho con la piel de una pera pasada. Sus ojos rojos y quemados no tenían la agudeza de la locura sino de la cordura más horrorosa que había visto en mi vida.
—¿A usted le parece? —dijo el viejo.
—¿Qué?
—Este loco.
—Quién le dijo que está loco.
—Ah, bueno —el viejo emitió una risita sarcástica—. Bueno. Bueno. Si este no está loco, nadie está loco, amigo.
—De hecho, es así. Estamos todos locos. El mundo es un manicomio. La locura es una condena necesaria para encerrar a la gente. Para reventarla contra la pared y arrumbarla como un montón de ropa sucia en lugares inmundos, excepto que uno tenga plata para una cárcel cómoda.
El viejo me miró como miraría un detective a su sospecho ideal.
—¿Usted es comunista?
—¿Usted qué es?
—Alguien que trata de pensar las cosas con sentido común.
—El sentido común no existe.
—Veo que pensamos diferente.
—En eso coincido.
Una doctora joven salió desde un pasillo y llamó a la mujer con el chico.
—¿Vio eso? —dijo el viejo, malhumorado—. ¿No estábamos nosotros antes?
—Es para pediatría, señor —intervino el empleado del mostrador.
—¿Y nosotros qué? —dijo el viejo—. Además, si vale la aclaración, con usted no estoy hablando.
El empleado volvió la mirada de furia a la pantalla dejando al viejo masticando su bilis.
—¿A usted le parece justo? —me preguntó el viejo.
—¿Usted vino a ver a un pediatra? —le dije.
El viejo meneaba la cabeza.
—Yo hablo de justicia y usted me habla de pediatría.
—Piense un poco, por favor. No tengo ganas de discutir.
—Dejemos mejor las cosas como están.
—Sí, mejor.
Unos instantes después acercó su cara perfumada a mi oído atrofiado.
—Era una broma —dijo el viejo en voz baja y amigable—. No se enoje. ¿Quiere que le diga la verdad? Me aburro en casa. No me duele nada. A veces voy a un bar, a veces a una plaza, otras veces, como ahora, a una guardia. Digo cualquier cosa. Un dolor en la muñeca, en el cuello, cualquier pavadita. Sé fingir bien un resfrío. Me recetan y me voy. Cuando salgo tiro la receta a la mierda. No tomo remedios para nada, soy un roble. Tengo ochenta y todavía no sabe cómo funciono. Sólo tomo pastillas Renomé, jajajaja.
—Qué bien.
El empleado del mostrador lo escuchaba y levantaba la cabeza de vez en cuando mirando al viejo con ganas idénticas a las mías de pegarle una buena patada en el culo.
—Y ni le digo otras cosas… Jejeje, usted se imagina. Todavía me queda cuerda en el carretel, y qué cuerda, jejeje.
—Se entretiene —le dije.
—¡Y cómo! —se golpeó las rodillas conteniendo la risa—. Hay que engañar para divertirse. Usted debería saberlo, ya es un muchacho grande.
—No hay que engañar a la gente.
—Bueno, hay que entretenerse, ¿no? Pasar la vida.
—Es una vida de mierda vivir así.
—Con todo respeto, muchacho, no concuerdo.
—No me diga muchacho, no me gusta.
El viejo se calló. A todo esto, el linyera, después de permanecer inmóvil en un rincón con sus ojos muy abiertos que miraban nada en especial, ahora rondaba el sector de butacas rascándose furiosamente la cabeza.
—En la noche de la mente no siempre —dijo con voz grave y serena—, no siempre lo que vemos es real. Vemos cosas que no existen pero las que realmente existen, ¿dónde están? Yo sospecho dónde están. En el circo. Dan vueltas alrededor del circo, pero el circo está vacío. De noche, todavía está más vacío.
—Las cosas que hay que soportar —me codeó el viejo, intentando reanudar una comunicación amistosa.
—Él también se está entreteniendo —dije.
—¿Este? —gruñó el viejo—. Este no tiene derecho a nada, mi amigo. A este habría que mandarlo al manicomio.
—Yo trabajo en un manicomio. No es nada entretenido. No por los locos, que son gente en general inteligente y apacible, sino por los que tenemos que cuidarlos.
El viejo se quedó mirándome sin comprender. A cierta clase de sujetos, cuando se les dice la verdad, se descolocan, como si se hubieran despertado en Marte y no en la cama donde se acostaron a dormir. El linyera se había parado a un costado de nosotros con los ojos clavados en el viejo.
—Los cerebros de los muertos dominan la noche y hay que comérselos —dijo el linyera.
—Usted es un necrófilo —dijo el viejo.
El linyera se detuvo y se encorvó para mirar al viejo como si este estuviera a mayor distancia de la que realmente los separaba.
—¿Me está tomando el pelo, señor? —preguntó el linyera.
             —Vuelva a su madriguera y no moleste a la gente, usted no tiene nada que hacer acá —respondió el viejo.
—Le voy a decir algo que pocos saben —dijo el linyera; el viejo se frotaba las manos, impacientándose—: Dios creó el mundo y fue asesinado en un circo. Lo asesinaron después de crear el mundo y a nosotros. Lo metieron en un circo llamado Gólgota y lo asesinaron entre dos ladrones. Nosotros somos los restos del circo, no de la creación. Hay que quemar los circos y rearmar a Dios antes del Apocalipsis.
             —Déjese de decir pavadas —le dijo el viejo, sobreactuando una indignación de chupacirios pasado de moda.
El linyera se plantó con los puños cerrados, pero bastaba ver sus ojos para comprobar su incapacidad de agredir a alguien.
—¿Pavadas? ¡Usted es un sacrílego!
—¿Cómo va a decirme semejante cosa? ¿No hay seguridad acá? ¿Dónde está el empleado? ¿Empleado? ¿Empleado?
Era difícil precisar si el viejo era un gran actor o estaba sintiendo una indignación real.
—¿Seguridad? —dijo el linyera—. Yo hablo del asesinato de Dios y usted habla de seguridad. ¡Hable conmigo! ¡El empleado de Dios soy!

La lluvia arreció de pronto, golpeando todo como contra un parche seco, y hubo un silencio profundo. La suma de un trueno y un relámpago hizo vibrar los vidrios y las butacas, se cortaron las luces de la sala y, tras un momento de oscuridad total, se encendieron las de emergencia y un aura blanquecina flotó arañando, casi sin quererlo, las paredes.

—Todo se inunda —dijo el linyera—, se inunda, se quiebra; todos, justos o injustos, van a morir bajo la marea sin haber rearmado a Dios. Somos sus espías y no lo sabemos, nunca quisimos saberlo. Entiendan, ¡somos sus espías!
             —Deje de gritar, ¿qué tiene que ver Dios con una tormenta? —protestó el viejo—. Aproveche la lluvia y péguese una buena ducha, que apesta, che.

—¡Su alma es lo que acá apesta!

El viejo se levantó y se acercó al linyera con la intención de golpearlo. El linyera, para defenderse, alzó las manos hacia el techo y aulló como si le hubieran clavado un cuchillo al rojo vivo en el estómago. De inmediato, el viejo se paralizó y cayó de rodillas tomándose el pecho. El linyera se fue alejando del viejo arrastrándose como un gato herido. Mi petrificación duró unos instantes. Me levanté para asistir al viejo y, aunque presumí un infarto, le pregunté qué le dolía.

El viejo balbuceó babeando una espuma oscura.
—El demonio… Sáquelo… Este hijo de puta es un demonio…
El linyera, acurrucado contra la pared, lloraba como un chico.
—¡Un médico! —gritó el empleado.
—Están todos muertos —dijo el linyera—, ahogados en el barro de Dios. Jesús fue el único médico —lloraba desconsolado—. Jesús… Jesús…

Entraron dos tipos de seguridad desde un pasillo. Uno se encargó, con mi ayuda, de sentar al viejo en una butaca. El otro se encargó de pegarle al demonio. Lo separé; el tipo de seguridad insinuó lanzarme una trompada y retrocedí para pegarle antes, pero cuando el enfrentamiento era inevitable, nos congelaron las luces rojas y azules que traspasaron los vidrios. Entraron dos agentes. Hablaron con el tipo de seguridad, que había aflojado los puños, y se llevaron al demonio a la rastra, como una bolsa llena de huesos sueltos. Los seguí para ver si le pegaban. El demonio se negaba a ponerse en pie. Interviniendo, le pedí que lo hiciera. Extrañamente, obedeció. No sabía que podría llevarme tan bien con el demonio. Lo acompañaron casi amistosamente a la salida y lo metieron en la parte trasera del vehículo policial. Subieron y desaparecieron en la noche.

Me había olvidado del viejo. Cuando entré a la guardia no lo vi. Los tipos de seguridad y el empleado se habían ido. Oía voces que hablaban en voz alta, pero no alcanzaba a entender lo que decían. El lugar vacío olía a desolación y naufragio. Cinco minutos habré estado dudando entre sentarme o irme. Otra enfermera vino desde el pasillo por donde se habrían llevado al viejo.

—¿Es… era pariente suyo? —me preguntó.
—¿Quién?
—El señor.
—Ah, sí… Mi tío…
—Falleció. Lo lamento mucho.

Me palmeó el brazo y se fue con la cabeza gacha. Apenas unos instantes bastaron para que me diera cuenta de que ya no me dolía el oído y que un fluido tibio me había manchado el cuello y el hombro de la campera. Me sequé con el pañuelo y salí a la calle. El viento había cambiado, no llovía y el cielo se había aclarado.

La imagen del viejo como un ratón estirando la pata en la camilla irrumpió en mi cabeza, y me reí, así, simplemente. Recordé algunas de sus frases y volví a reírme con ganas; me reía tanto que vino una tos que casi me hace vomitar en la vereda. Pasado ese momento, la risa, de inmediato, volvió. De nuevo, no podía parar; me reía tambaleándome de un lado a otro de la calle, golpeaba contra la fila de los autos estacionados junto al cordón, rompí, sin querer, dos espejos, y después, no sin querer, de pura felicidad, les pegué patadas a varias puertas. Sonaban las alarmas, se levantaban las persianas y se asomaban cabezas, y yo me reía, me reía, pero cuando se acercaba la sirena de un móvil policial escapé cruzando la avenida desierta y me escondí detrás de un árbol hasta que la risa se fue yendo.

Cuando volví a casa desperté a Nina riendo en la cocina mientras me preparaba un café. No podía parar. Otra vez vibraba como electrocutado y lloraba de risa; tanto me reía que me terminé orinando en los pantalones. Nina apareció, asustada, y me pedía explicaciones, me preguntaba por el oído; yo reía, no podía, me ahogaba y cuando retomaba el aire mis respuestas eran risas, sólo risas. Se me iba el cuerpo con tanta risa; empecé a golpear las paredes, la puerta de la heladera, se cayeron todos los imanes y facturas. Con la cabeza rompí el vidrio que separaba la cocina del lavadero; la sangre me corría por la cara, pero era más fuerte que yo, más fuerte que el mundo, esa risa, hasta que Nina me pegó varios cachetazos y me tiró dos baldazos de agua en la cabeza. Ahí, no mucho, pero me calmé. Nina me secó la cabeza con una toalla, me cortó el pelo en la zona de la herida —yo contenía bastante bien la risa— y verificó la profundidad del corte. «No creo que haga falta coserlo», dijo, y me lo pegó con La Gotita. Me dio dos gramos de paracetamol. No tenía chichón ni mareos ni nada. Dormimos poco. Por momentos parecía que me despertaba la risa, pero no, estaba realmente cansado; me dolía el estómago de tanto reírme. Se duchó ella primero, yo después. La risa era bastante controlable. No quería problemas con Nina.

Cuando salí del ascensor al hall del edificio, el portero me saludó y me dijo, muy amable, que había recibido quejas de los vecinos por el griterío en nuestor departamento a semejante hora. Para ese momento la risa ya había muerto completamente. Le dije que me había caído en el baño y me había hecho un corte en la cabeza. Incliné la cabeza y le mostré el pequeño parche que Nina me había puesto. El portero me consoló. «Tenga cuidado, por favor», me dijo, «esos golpes pueden ser bravos». Le di las gracias. Los buenos tipos son gente crédula, son los que mantienen este mundo funcionando. Lo único que lamento de todo este asunto es que tuve que gastar plata en un taxi para no llegar tarde al manicomio. Pero el taxista era otro buen tipo. Cuando empecé a reírme a mitad de camino, no tanto como para reventarme la cabeza contra el techo o la ventanilla, el taxista me miró por el espejo unos instantes y luego se tentó, y él también, sin decir nada, empezó a reírse. No paramos de reírnos hasta el final del viaje.

Subí las escalinatas tapándome la boca. Al cruzar el portón la risa estalló como una granada en mi cabeza. Fui a la sala, di los buenos días, tomé las planillas. Los nombres de los pacientes se borraban. Me sequé los ojos y, conteniéndome, empecé la recorrida por mi pabellón. En cada cama veía la cara espumosa del viejo. La risa volvió o, en verdad, nunca se había ido. Ya no, ya no podía. Empecé a levantar a los locos y las locas de sus camas; casi todos se reían conmigo. Corríamos de acá para allá. Pura risa y revoleo de almohadas y sábanas era el pabellón. Dos enfermeros que ni vi me tacklearon contra el piso y casi enseguida sentí el pinchazo en la nalga.

Cuando desperté en la camilla, Nina estaba en un rincón llorando, apoyada contra los azulejos que no eran los de la cocina de casa. Charly y Piggy, de tamaño natural, la consolaban. Amigos fieles. Me reía, pero menos. Porque la voz del linyera murmuraba en mi oído, del cual otra vez fluía el barro de la ciénaga: «gracias, gracias, gracias».

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    Alberto Fernández y la Corte Suprema - captura de TV

Ex combatientes repudiaron fallo de la Corte Suprema que habilitó extranjerización de la tierra sin límites

01 Octubre 2026

El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) cuestionó el fallo de la Corte Suprema que rechazó el amparo presentado contra la derogación de la Ley de Tierras Rurales y sostuvo que el máximo tribunal evitó pronunciarse sobre el fondo de la discusión.

La Corte Suprema revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno nacional derogó la Ley 26.737. El máximo tribunal consideró, de forma insólita, que el CECIM carecía de legitimación para promover la acción y que no existía un caso o controversia judicial concreta. La Corte aclaró, además, que su decisión no implicaba pronunciarse sobre la constitucionalidad de la norma.

Frente a esta decisión, el CECIM sostuvo que la Corte “no exploró el planteo jurídico” realizado por la organización y cuestionó que el conflicto haya sido cerrado por una cuestión vinculada a la legitimación. “Dijo, con claridad, que este grupo de ex soldados conscriptos, combatientes de Malvinas, no podemos acudir a la Justicia en defensa de la soberanía. Podemos morir en defensa de la soberanía, pero no acudir a un Tribunal”, expresó el Centro.

La organización sostuvo que el fallo deja nuevamente sin efecto la protección establecida por la Ley de Tierras y cuestionó las consecuencias de la derogación impulsada mediante el DNU 70/2023. “La Corte resolvió el problema político de Milei”, afirmó el CECIM, que responsabilizó “política e institucionalmente” al máximo tribunal por las consecuencias de su decisión.

Desde el Centro remarcaron además el recorrido de la causa, iniciada luego de la derogación de la Ley de Tierras, y reivindicaron la batalla judicial desarrollada durante los últimos dos años. “Nosotros tenemos la certeza de que dimos una batalla por dos años, pero nos ganaron”, señalaron. En ese sentido, reclamaron a la dirigencia política que asuma la responsabilidad de defender los derechos vinculados con la soberanía nacional y cuestionaron la falta de respuestas institucionales frente a la posibilidad de una mayor extranjerización de las tierras rurales.

La Corte Suprema revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno nacional derogó la Ley 26.737.
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    Videojuegos
JUEGOS

PS4 estándar o Slim vs Nintendo Switch y PS5 en Argentina

30 Septiembre 2026

Comparar la PS4 estándar o Slim con Nintendo Switch y PS5 en Argentina implica analizar diferencias notables en potencia, catálogo de juegos y experiencia de usuario. La PS4 sigue vigente en 2026 gracias a su enorme biblioteca y precio accesible, pero la PS5 y la Switch ofrecen propuestas orientadas a públicos distintos, cada una con ventajas claras.

Diferencias clave entre PS4 estándar o Slim, Nintendo Switch y PS5

La diferencia principal entre PS4 estándar o Slim y PS5 radica en el rendimiento y la tecnología. La PS5 incluye una CPU y GPU mucho más potentes, el doble de RAM y un almacenamiento SSD que reduce drásticamente los tiempos de carga.

Además, ofrece gráficos en 4K nativos, ray tracing y frecuencias de hasta 120 FPS, características pensadas para usuarios que buscan lo más actual en hardware y experiencias audiovisuales.

Por otro lado, la PS4 estándar o Slim se enfoca en quienes priorizan un catálogo establecido y una inversión más baja. Su resolución máxima es 1080p y no cuenta con ray tracing ni SSD ultra-rápido, pero sigue siendo válida para jugar títulos cross-gen y disfrutar de los clásicos de la generación anterior.

En el caso de la Nintendo Switch, la consola apunta a un público familiar y a quienes buscan portabilidad, con un hardware menos potente pero con exclusivos como Mario, Zelda o Pokémon, que no están en el ecosistema PlayStation. A diferencia de la PS4, la Switch permite jugar tanto en modo portátil como en TV, lo que la hace única en su segmento.

La mejor calidad gráfica y tiempos de carga, la PS5 es la opción ideal. Si tu prioridad es el acceso a una biblioteca gigante y no necesitas 4K, la PS4 estándar o Slim aún es una excelente alternativa.

Ventajas y desventajas de elegir una PS4 estándar o Slim en 2026

Elegir una PS4 estándar o Slim en 2026 ofrece ventajas como acceso a más de tres mil juegos probados y soporte confirmado hasta 2027, además de ser compatible con el mando DualShock 4. Su consumo energético y tamaño son menores respecto a la PS5, lo que puede ser relevante para espacios pequeños o para quienes buscan algo más sencillo.

Entre las desventajas está la imposibilidad de acceder a los exclusivos diseñados solo para PS5, como Spider-Man 2 o Returnal, y la falta de tecnologías como ray tracing, SSD NVMe, y el mando DualSense con retroalimentación háptica. Tampoco es compatible con juegos de generaciones previas a la PS4, ni ofrece mejoras de rendimiento en títulos cross-gen.

Esta consola sigue siendo recomendable si no te interesa lo último en gráficos y priorizás el precio y la biblioteca disponible. Para jugadores ocasionales, familias o quienes ya tienen juegos de PS4, sigue siendo una compra inteligente.

Catálogo de juegos y experiencia de usuario en cada consola

El catálogo de la PS4 estándar o Slim es uno de los más amplios, con franquicias icónicas como The Last of Us, Uncharted, God of War o Bloodborne. La PS5, aunque ya cuenta con exclusivos de nueva generación, aprovecha la retrocompatibilidad para ejecutar la mayoría de títulos de PS4 con mejoras en gráficos y rendimiento.

La Nintendo Switch, en cambio, destaca por sus juegos exclusivos y la posibilidad de jugar en cualquier lugar. El enfoque es diferente: mientras la PS4 apuesta por la cantidad y variedad, la Switch prioriza la accesibilidad y la experiencia portátil.

En experiencia de usuario, la PS5 introduce una interfaz más fluida, tiempos de carga mucho menores y el mando DualSense, que cambia la manera de sentir los juegos compatibles. La PS4 ofrece una interfaz más simple y conocida, ideal para quienes buscan algo directo sin complicaciones.

Respuestas rápidas: dudas comunes sobre PlayStation y Nintendo

¿Todavía vale la pena comprar una PS4 estándar o Slim en 2026?

Sí, sigue siendo válida por su gran catálogo y soporte confirmado hasta 2027.

¿La PS5 puede usar juegos de PS4?

Sí, la mayoría de los juegos de PS4 funcionan en PS5, incluso con mejoras.

¿Qué ofrece Nintendo Switch frente a las consolas PlayStation?

Switch brinda portabilidad y exclusivos como Zelda y Mario, orientada a un público distinto.

¿El mando de PS4 funciona en PS5?

Solo para juegos de PS4 en PS5, pero no para títulos exclusivos de PS5.

Elegir una PS4 estándar o Slim sigue siendo una decisión acertada para quienes buscan un gran catálogo y precio accesible. Verifica la compatibilidad de juegos y el estado del hardware antes de decidirte por una consola usada o reacondicionada.

La Nintendo Switch, en cambio, destaca por sus juegos exclusivos y la posibilidad de jugar en cualquier lugar. El enfoque es diferente: mientras la PS4 apuesta por la cantidad y variedad, la Switch prioriza la accesibilidad y la experiencia portátil.
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    Peter Thiel

ATE denunció que un funcionario mileista cobró $109 millones del Enacom y al día siguiente fue contratado por el INTA

30 Septiembre 2026

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunció un presunto fraude contra la Administración Pública a partir de la designación de Daniel Neira como gerente de Contabilidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), luego de que el funcionario cobrara una liquidación de $109.781.999,73 por su desvinculación del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Según el sindicato, Neira fue notificado de la rescisión de su vínculo con el Enacom el 24 de julio y el 31 de ese mes percibió la millonaria liquidación, mientras que al día siguiente, 1 de agosto, fue presentado en el INTA con un salario superior a los $5 millones. Los trámites para su designación en el organismo agropecuario, sin embargo, habían comenzado el 1 de julio, 23 días antes de la notificación formal de su salida del Enacom.

El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, cuestionó la operación y sostuvo que se trata de "maniobras dolosas mediante las cuales se apoderan de los recursos públicos". "¿Cómo se entiende que desde el Estado le paguen más de $100 millones a una persona y al otro día la recontraten con un sueldo millonario?", planteó el dirigente. De acuerdo con la información difundida por el sindicato, la liquidación abonada por el Enacom incluyó conceptos vinculados con antigüedad, preaviso y vacaciones no gozadas, mientras que Neira pasó al INTA sin un período de desocupación entre ambos organismos estatales.

ATE sostiene que el caso requiere una investigación para determinar quién impulsó la incorporación de Neira al INTA y bajo qué condiciones. El sindicato cuestiona especialmente que, mientras el Gobierno promueve retiros voluntarios en la Administración Pública, el funcionario haya accedido a un Nivel 11, Categoría 27, con una remuneración superior a los $5 millones, frente a salarios netos promedio que, según ATE, se ubican entre $800.000 y $1.500.000 en el organismo. Para la organización gremial, el hecho resulta particularmente cuestionable porque se trata de organismos que forman parte del mismo Estado y los trámites para su designación en el INTA comenzaron antes de que se formalizara su desvinculación del Enacom.

El sindicato reclamó al presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, la convocatoria urgente de la Comisión Directiva para revisar y eventualmente anular la designación. Además, ATE planteó que la incorporación podría vulnerar disposiciones de la Ley de Empleo Público, su decreto reglamentario 1421/2002 y normas de procedimiento administrativo, y mencionó el artículo 174 del Código Penal, referido a delitos contra la Administración Pública. Aguiar advirtió que, si no se adoptan medidas, el gremio podría impulsar una medida de fuerza para denunciar lo que considera irregularidades en distintos organismos estatales. "Tenemos que ponerle un freno antes de que terminen de fundir todos los organismos y saquear el erario público", afirmó.

ATE sostiene que el caso requiere una investigación para determinar quién impulsó la incorporación de Neira al INTA y bajo qué condiciones.
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    Entrevista a Jorge Molinero sobre China
GEOPOLÍTICA

Sabino Vaca Narvaja: “No me preocupan los peronistas antichinos, sí los peronistas proestadounidenses”

29 Septiembre 2026

Sabino Vaca Narvaja, ex embajador argentino en China, analizó diversos temas de actualidad en términos de política internacional, que van de los pandas a la superinteligencia, pasando por Xi Jinping, Donald Trump y el nuevo equilibrio global.

Vaca Narvaja dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Para mí el activo fundamental cuando uno ve la historia de China, sobre todo desde 1949 que se crea la República Popular de China, después de la larga marcha con Mao, es que ellos parten de una base del 90% de la población campesina, pobre, analfabeta, y una expectativa de vida de 35 años. Hoy la expectativa de vida supera Estados Unidos, son la segunda potencia del mundo, están liderando los procesos tecnológicos, y eso tiene que ver con que una de las claves porque es que es multidimensional con la planificación y las miradas de largo plazo”.

“En esta cumbre, uno de los momentos es una cena que ofrece Trump, donde están la mayoría de estos tecnócratas y del otro lado, es muy simbólico, está solo Xi Jinping, entonces es un actor estatal. No tenés ninguna empresa porque el mensaje es que acá lo controla y lo regula el Estado, y del otro lado hay un esquema de corporaciones donde Trump está en un intento de controlarlos, pero a veces estamos hablando de corporaciones con mucho mayor poder”.

“A mí me preocupa más lo de más lo pronorteamericano. Yo entiendo lo de antichino, porque hoy China es el enemigo de la industria argentina. El problema no es China, es nuestro modelo de desarrollo. Milei abre y hace aperturas indiscriminadas, permite que por dos plataformas compremos por 100 millones de dólares cada mes, y destruye, como está destruyendo, tu propia industria. Si no pones condicionalidades al país que tiene el estado de manufacturas más grande del mundo, te va a pasar por encima porque no tenés manera de competir”.

“Es un disparate que Estados Unidos vaya a ayudar a Argentina a recuperar las Malvinas. Es un instrumento de Trump, que pone un puño a la mesa y le dice a Andy Burnham que tiene que poner más plata en la OTAN. ¿Cómo hace esas amenazas? Poniéndole en juego lo de Malvinas. Trump no lo recibió a Milei, sí a Burnham”. 

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    Kicillof bunker
ELECCIONES 2027

Eduardo “Cholo” Ancona: “Hay que hacer una gran PASO que defina la interna del peronismo”

29 Septiembre 2026

Eduardo "Cholo" Ancona, secretario general del Movimiento Evita bonaerense, analizó diversos temas de actualidad, como el narcomenudeo, las deudas y el quiebre de los vínculos sociales en los barrios del Gran Buenos Aires, con las elecciones del año que viene en el horizonte.

Ancona dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La situación de los movimientos sociales es complicada por la persecución que hubo desde el primer día y el intento de hacernos desaparecer concretamente del mapa. Estamos acostumbrados, para los que tenemos unos años más siempre fue así. Los que resistimos siempre fuimos castigados. Nos preocupa, pero nos preocupa mucho más lo que está pasando en el barrio. A los problemas habituales, que siempre se tuvieron con el tema del alimento, hoy se agregan otros como el avance del narco, el endeudamiento familiar, las aplicaciones de juego en los pibes, la salida laboral para las pibas de aplicaciones de sexo, el flagelo del consumo, los suicidios”.

“La situación es realmente grave. La violencia que eso genera, y el miedo que genera en la familia. Tiene que salir el padre, el abuelo, o el tío a cubrir por miedo a que le pase algo al pibe. Es grave, y eso es abandono que hizo el gobierno nacional del Estado. Me parece que en la comunidad es donde más se ve”.

“La alternativa tiene que tener tres cosas: se tiene que ganar en las calles, tiene que haber resistencia a este modelo; lo programático tiene que ver con ganar en las conciencias; y definitivamente en 2027 ganar en lo electoral. Esta esperanza que surge con Axel Kicillof me parece que tiene esas tres condiciones y hay que seguir profundizando y dialogando. Como no alcanza con el peronismo, aspiramos a que haya una PASO que defina eso. Axel cree que también es el mejor camino, una gran PASO donde esté el peronismo, y un poquito más allá si se quiere, y que defina al candidato. Nosotros creemos que es Axel, va a tener una legitimidad de origen mucho más fuerte que un dedo”.

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    Sola CGT
PERONISMO

Aníbal Rucci: “La desunión del sindicalismo provoca el avance del neoliberalismo”

29 Septiembre 2026

Aníbal Rucci, hijo de José Ignacio Rucci, recordó a su padre en un nuevo aniversario de su asesinato y analizó la situación político sindical en Argentina.

Rucci dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Es impresionante la cantidad distinta de personajes, de compañero y entiendo que otros no, que recordaron el aniversario. Creo que algo se está revirtiendo, fue un trabajo muy fuerte que se vino haciendo durante todos estos años, aunque quedan resabios todavía de una ignorancia inclusive política de algunos”.

“Son resabios muy pequeños. Siguen las comparaciones tontas entre Tosco y Rucci.  Son dos proyectos distintos. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Se sabe que uno defendía un tipo de sindicalismo y el otro, otro. Ni siquiera es válida la comparación”.

“No escondamos las cosas. El pacto social fue orden de Perón, y se hizo entre la CGT y Gelbard. Empecemos a contar la historia cómo es, porque si empezamos a desvirtuar todo lo que hacemos, en realidad, es confundir a los más jóvenes. Eso es lo que el peronismo no tiene que hacer, tiene que esclarecer y no confundir”.

“Lo único que se logra con la desunión, tanto del gremialismo como como del peronismo, es el avance del neoliberalismo en Argentina. Después nos quejamos, pero en realidad los culpables somos, me incluyo, aunque no me siento parte, quienes ponemos palos en las ruedas de los dirigentes que emergen del peronismo”.

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