Rescate rockero: audios inéditos reconstruyen un recital de Vox Dei en Neuquén durante la dictadura
Una historia que sobrevivió al paso del tiempo gracias a la osadía de dos ex colimbas que, 48 años atrás, decidieron infiltrarse en el recital de su banda preferida fingiendo ser periodistas de una revista del Ejército. Esa noche, los músicos de Quilmes presentaron su décimo álbum Gata de noche y revisitaron canciones de La Biblia, bajo la producción de Simón “el Gordo” Pierre Bayona.
Una aventura que pudo reconstruirse a partir de los audios del show en vivo, una entrevista posconcierto y los recuerdos del periodista Jorge “Negro” Sosa , del ilustrador Juan Marchesi y otros testigos de aquella noche de 1978.
El domingo 10 de diciembre de 1978, Willy Quiroga (bajo y voz), Ricardo Soulé (guitarra y voz) y Rubén Basoalto (batería) llegaban por primera vez a la capital neuquina para rockear en la ENET N°1 (hoy EPET N°8) en plena dictadura militar. Por entonces, muchas bandas ya consagradas salieron a recorrer el país para escapar de "la cueva del lobo" y conectar con otras realidades: tocaban a pulmón en bares, escuelas o donde se pudiera, siempre con el empuje de jóvenes que hacían las veces de productores y que, en muchos casos, alojaban a los grupos en sus casas o los acompañaban hasta la estación de tren o la terminal de ómnibus, cargando equipos e instrumentos.
1978 fue un año bisagra para Vox Dei. La banda volvía al ruedo luego de tres años de idas y vueltas con formaciones que no terminaban de cuajar tras la partida de Ricardo Soulé en 1974, quien había pasado una temporada en Inglaterra y Estados Unidos. La euforia por el Mundial de fútbol, que había consagrado campeona por primera vez a la selección argentina, convivía con el incremento de secuestros, desapariciones y censura. En tanto, en la Patagonia, crecía la tensión ante un posible conflicto armado con Chile por el canal de Beagle, que mantenía en alerta a ciudades del sur como Neuquén y Río Gallegos.
Los colimbas solo querían divertirse
Sin Gerardo Muñoz (oriundo de Salliqueló, provincia de Buenos Aires) y Ricardo Inda (oriundo de Neuquén), quienes con apenas 19 años grabaron el show en vivo y la entrevista no en un cassette virgen, sino en el álbum original "You Are The Sunshine Of My Life" de Ray Conniff-, nunca hubiéramos podido reconstruir esta historia que ahorita están leyendo.
“Yo tenía 19 años y estaba haciendo la colimba en el Comando de la VI brigada de montaña de Neuquén. Recuerdo que un día nos enteramos con un amigo que Vox Dei se iba a presentar en la ciudad y nos lanzamos hacia la aventura. Una que nos llevó a sacar credenciales de prensa del escritorio de un General, para hacernos pasar por periodistas de una una revistita que se llamaba La Revista del Soldado, que se distribuía en todos los regimientos del país. Era chiquita y rectangular, del tamaño de una Patoruzito”, dijo Gerardo.
Pero lo más loco fue cómo organizaron la logística del operativo “credenciales”. “Las sacamos del cajón del despacho del General, gracias a que el colimba que trabajaba con él era amigo nuestro. Recuerdo que fue una tarde en la que no había nadie, porque los milicos trabajaban hasta pasadas las 13 h y después de esa hora no quedaba ni el loro. Fue entonces que aprovechamos que teníamos que pasar la bruja (mopa/trapeador) en el piso, y comenzamos la operación: un amigo se apostó en la puerta y otro en la escalera, y ahí nos metimos en el despacho, abrimos el escritorio del General y sacamos las credenciales para luego tipear a máquina nuestros nombres. Por supuesto, al día siguiente al recital, o sea el lunes a primera hora, fueron devueltas sin que nadie se entere”, compartió Gerardo.
Los colimbas habían llegado a la ENET con la meta puesta en disfrutar del recital, e iban a intentar entrevistar y grabar en vivo a la banda. Y lo lograron. “Éramos pibes que seis meses antes teníamos el pelo largo hasta los hombros y nos habían cortado el pelo, pero jamás pudieron rapar nuestra locura linda. En aquella época yo era lector de la revista Pelo y estaba al tanto de todo lo que pasaba en el rock. Además, Vox Dei era una de mis bandas preferidas, y gracias a toda esa información pude acercarme a Soulé y preguntarle sobre algunas cuestiones", agregó Muñoz.
Ricardo, por su parte, andaba con una cámara que le había prestado otro colimba neuquino, Daniel Acosta, a quien jamás volvieron a ver. De aquel rollo de diapositivas se revelaron algunas fotos que Ricardo llegó a ver, pero nunca más se supo del paradero de Acosta como para que esos registros salieran a la luz. De hecho, las únicas instantáneas que quedaron son las que compartimos en esta nota. Su autor fue Mario Zeller, un colimba oriundo de Buenos Aires que falleció hace algunos años atrás.
Los audios rescatados y el reencuentro de una generación
Cuando dimos con esta historia, Gerardo estaba absolutamente convencido de que había sido él quien entrevistó a Ricardo Soulé durante los casi veinte minutos que dura el reportaje. Sin embargo, su compañero Ricardo aportó otra versión: “Gerardo había iniciado la charla, pero los nervios lo traicionaron y alguien más tomó la posta para continuarla”.
Primera parte: entrevista
Lo que escucharán a continuación, revela algo más que un registro: expone una verdad. Primero, la voz de Ricardo Soulé respondiendo a las dos preguntas iniciales que Gerardo se animó a hacerle. Luego, la escena se abre a otro interlocutor: un joven periodista cordobés, Jorge “Negro” Sosa, recién llegado a Neuquén, que por entonces conducía Evolución, tiempo de rock, un programa que se emitía los sábados de 21 a 21:30 por LU5, la radio del Estado, en aquellos años intervenida por la dictadura.
“Esa nota con Soulé fue posible gracias a que yo trabajaba para el sello Polygram, el mismo con el que Vox Dei había grabado su último LP, Gata de noche, que justamente presentaron esa noche en la ENET. La entrevista estuvo conmigo hasta que la perdí en una mudanza, y ahora la vuelvo a encontrar, casi cinco décadas después, gracias a este rescate”, recordó Sosa.
Hay que resaltar que, una vez que Sosa concluyó sus preguntas, Muñoz recogió el guante y hasta logró un ágil y distendido ping pong con Soulé. La charla llegó a su fin con la intervención de un tercer participante cuya identidad aún no pudo ser determinada.
A lo largo de la entrevista, Soulé traza un panorama del nuevo rumbo de Vox Dei tras su regreso a la banda y se detiene a reflexionar sobre la escena del rock argentino: menciona a Pappo, León Gieco y Luis Alberto Spinetta, y deja entrever algunas claves sobre el rumbo que el rock debería tomar en los 80.
Segunda parte: show en vivo
Advertencia al lector/oyente: antes de avanzar con esta segunda parte del documento, conviene detenerse un momento en la calidad del audio. Se trata de un registro realizado de manera amateur, en un gimnasio, con todas las limitaciones técnicas que eso implica.
Cuando recibimos el material, era casi inescuchable: el deterioro de la cinta y la saturación de graves, nos hizo dudar sobre si debíamos darlo a conocer o no. Sin embargo, el trabajo de Marcos Pselj -técnico de sonido y músico oriundo de Punta Alta- permitió revertir ese destino. Con paciencia y oficio, logró limpiar, restaurar y digitalizar el registro hasta volverlo lo más audible posible. A ese proceso se le sumó una segunda intervención a cargo de Dani Arroyo, músico puntaltense radicado en Neuquén, a quien consultamos de manera permanente y niveló aún más el sonido.
Lo que sigue, no es solo un documento recuperado, es también el resultado de un esfuerzo colectivo, casi artesanal por rescatar una voz que estuvo a punto de perderse.
(Se recomienda escuchar el video con auriculares).
Arte y producción
Otro personaje que aparece en esta historia es Juan Marchesi, un artista plástico-ilustrador y autor del afiche promocional del show, quien desde su taller en Viedma sostuvo: “Ese dibujo lo hice yo estando en Bariloche. Quien me lo encargó fue Pierre Bayona, más conocido como “El Gordo Pierre”, quien organizó y produjo el show de Vox Dei y, además, éramos socios en una agencia de publicidad de Bariloche. Yo llegué a Bariloche en el 74 y al Gordo lo habré conocido en el 75/76, cuando regresó de Europa por primera vez. Éramos vecinos, yo alquilaba una casa en el kilómetro 11 y el Gordo a 50 metros. Nos hicimos muy amigos y hasta llegamos a trabajar en una agencia de publicidad que yo tenía y se llamaba ‘Imagen creativos y asociados’. Teníamos otro socio que era el Chino López Alfonsín”.
El primer acercamiento de Marchesi con el rock fue a principios de los años setenta, a partir de haber trabajado en Canal 7 en un programa de Leo Rivas llamado Músicavisión, donde se cruzó con un montón de músicos y bandas. Trabajó como escenógrafo de Piero con Prema y para shows de Spinetta Jade, como la presentación de su último disco Madre en años luz (1984). Como ilustrador y diseñador participó en algunos discos de Miguel Cantilo.
Más testimonios sobre la jornada e info sobre la banda telonera
Volviendo al recital, aquella noche también se presentó una banda telonera de nombre Germinación, un trío de rock progresivo oriundo de General Roca que estaba integrado por Luis Cide (guitarra y voz) -quien desde hace varias décadas es un destacado músico de jazz-, su hermano Dante Cide (bajo) y Jorge Retamar (batería).
Quien contextualiza la jornada es Luis Montenegro, bajista de Chos Malal. “La sala estaba colmada y el sonido era impresionante; era la primera vez que veía en vivo esos amplificadores Marshall gigantes, más altos que los propios músicos. Fuimos con mi amigo ‘Cunfu’, un guitarrista de Necochea, y recuerdo que la banda que abrió la noche fue Germinación”, destacó.
Pero la anécdota que sobresale ocurrió unas horas antes del recital, cuando Montenegro y su amigo estaban sentados en la vereda de un bar sobre Avenida Olascoaga. “Nos encontrábamos a media cuadra de la Ruta 22, cuando de repente aparecieron los músicos. Le comenté la situación a mi amigo, que estaba de espaldas a ellos, y me respondió que los conocía. Y era cierto: cuando la banda lo vio, le dijeron: ‘¡Eh, loco! ¿Qué hacés acá?’ Y ahí mismo se dio una charla de veinte minutos, en la que hablamos de música y de cómo defender nuestro rock en esos momentos tan difíciles”.
Presente (El momento en que estás)
Volvamos al contexto de época… ¿Qué pasaba en Neuquén mientras cientos de jóvenes coreaban y saltaban los temas del recién estrenado disco de Vox Dei? Habría que resaltar que bien al fondo del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181 (en lo que hoy es el cruce de las calles Lanín y Chaco) funcionó el centro clandestino de detención “La Escuelita de Neuquén”, donde se detuvo, torturó y desapareció a centenares de militantes políticos.
Otro dato que sintetiza el clima de aquellos años es la labor del obispo de Neuquén, Jaime Francisco de Nevares, un sacerdote profundamente identificado con la Teología de la liberación, la defensa de los derechos humanos y el acompañamiento a las Madres del Alto Valle. De Nevares -quien más tarde sería elegido convencional constituyente por la provincia para la reforma constitucional-, junto a su secretario Juan San Sebastián, mantuvieron un fuerte compromiso con la juventud y los sectores más vulnerables, impulsando diversas iniciativas de carácter social.
“En una casa contigua a la catedral, ubicada en la esquina de Avenida Argentina y Juan B. Justo, crearon el llamado ‘Club del Soldado’, un espacio de contención destinado a los conscriptos del batallón cercano, muchos de ellos provenientes del norte del país que no tenían dónde pasar sus fines de semana. Allí, encontraban un lugar para reunirse, conversar y compartir momentos”, sostuvo el Negro Sosa. Y agregó: “Tras el Mundial del ‘78, comenzó también a gestarse la Feria de Artesanos, inicialmente integrada por un pequeño grupo que se instalaba sobre la vereda de la iglesia. Ese espacio no era casual: De Nevares sostenía que, bajo la protección de la Iglesia, nadie los hostigaría”.
Como ocurrió en tantísimos lugares del país en plena dictadura cívico-militar-eclesiástica, una pata de la Iglesia se convirtió en refugio para muchos. Con el tiempo, la feria creció y sumó nuevos participantes. “Con el retorno de la democracia en 1983, los artesanos fueron trasladados al boulevard frente a la catedral, delimitado por Avenida Argentina, Juan B. Justo y Alberti, donde permanecen hasta la actualidad. Desde entonces, la feria ha alcanzado relevancia nacional e internacional, convocando cada noviembre a artesanos de todo el país y de países vecinos como Chile, Uruguay y Bolivia”, finalizó Sosa.
Lo que comenzó como una aventura de dos conscriptos, terminó por convertirse en un documento histórico. En una escuela técnica del sur del país, en medio de un clima político atravesado por la represión, el rock encontró un espacio para sonar y soñar. Hoy, estos registros permiten que aquella noche deje de pertenecer a la memoria oral y pase a integrar el archivo vivo del rock argentino.
EXTRADATA
- Este rescate se logró gracias a un montón de personas como Fran Muñoz y Gerardo Muñoz; Ricardo Inda; el comisionista que trasladó el cassette desde Salliqueló a Bahía Blanca y finalmente llegó a Punta Alta a manos de Marcos Pselj, el encargado de limpiar el sonido y digitalizar el material. Dani Arroyo, quien mejoró por segunda vez el audio en Neuquén; Gerardo Fernández, quien desde siempre está tirando onda y tendiendo puentes desde la ciudad de Neuquén. Y un grupo de personajes que brindaron sus testimonios como el querido “Negro” Sosa, un referente en el periodismo neuquino, el ilustrador Juan Marchesi y los músicos Luis Montenegro y Luis Cide.
- Aviso Importante: Al creer que la magia y la solidaridad existen, extendemos un pedido a la sociedad neuquina y alrededores: “Si alguien conoce a Daniel Acosta en Neuquén, hágale llegar esta nota, quizá todavía estemos a tiempo de dar con esas fotos”.