Últimas noticias | RSS

  • Imagen

23 de septiembre de 1947: promulgación del voto femenino

22 Septiembre 2026

Todo acontecimiento histórico tiene sus protagonistas. Para el caso de la Ley Evita, no sólo bastó la voluntad del presidente Juan Perón en impulsar el voto femenino en nuestro territorio, ya desde su gestión al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, y de la propia Eva Duarte, quien, en su rol de primera dama, luego de su gira europea por el viejo continente en búsqueda de difundir la Tercera Posición y brindar ayuda social a los pueblos que sufrieron la II Guerra Mundial, puso el cuerpo en la campaña en favor de la sanción de la ley. Aún con mayoría de ambas Cámaras del Congreso Nacional, los prejuicios sobre la capacidad de las mujeres subsistían.

También el legado de las primeras sufragistas venidas del radicalismo, liberalismo y socialismo pusieron su impronta para logar dicha norma. Pero fueron las mujeres de pueblo, adherentes al naciente peronismo, quien sostuvieron dicha lucha en esos años. Sea en las movilizaciones, en su apoyo a Evita, en su rol de delegadas censistas, en la conformación del partido Peronista Femenino, y cuando les toco ejercer sus cargos en el poder Legislativo, hubo mujeres que tuvieron mucho de decir y hacer en la política argentina, tal como busca reflejar este dossier con once artículos.

Daiana Gavilán, de Esteba Echeverría, Buenos Aires, puntualiza el desarrollo de las sufragistas antes del primer peronismo, y de cuando se logró dicha promulgación. Franca Bonifazzi, de Casilda, Santa Fe, detalla los pormenores de la sanción y el detalle de las primeras diputadas y senadoras nacionales. Juliana Mitriani, de Nogoyá, Entre Ríos, rescata la figura de Juana Larrauri, figura clave del movimiento femenino peronista en su provincia, y que se proyectó a nivel nacional hasta en los años ’70. 

Liliana Rojas, de Posadas, Misiones, incorpora la experiencia de la acción del PPF en el Territorio Nacional de Misiones, y al inicio de su provincialización, con la figura de la delegada censista Elena Fernícola, entre otras. De igual forma, Mirian Cáceres, de Resistencia, Chaco, plantea la conjunción entre la militancia femenina y la provincialización del Territorio Nacional del Chaco, luego Provincia Presidente Perón, rescatando a figuras como Carmen Casco de Aguer. 

El cupo masculino lo cubren Damián Cipolla, de Merlo, Buenos Aires, homenajeando la labor de Ana Macri, tanto en materia social, tanto en la Sociedade Beneficencia como en la Fundación Eva Perón, como en su rol de diputada nacional; y Pablo Vázquez, de Lomas de Zamora, Buenos Aires, rescatando del olvido a Beba Gil, subdelegada censista en el Territorio Nacional de Santa Cruz y en el hermano vecino Chile, como representante del peronismo, donde acompañó a los presidentes Carlos Ibañez del Campo y a Salvador Allende.

Finalmente, al vincular estas trayectorias con el presente político y social, Laura Osorio, de San Vicente, Buenos Aires, aborda desde la literatura la figura de María Granata, escritora fundamental y pionera de la resistencia peronista. Yamila Zotares, de Ciudad de Bs. As, repiensa, también desde lo literario, el concepto femenino desde lo político y lo vincula con el legado de Delia Parodi, principal figura del partido Peronista Femenino. Alejandra Moscheni, de San Juan capital, retoma el legado de ese movimiento femenino peronista, maridándolo con los logros de la Década Ganada, y lo contrapone con el presente libertario. Y, con una visión más global, María Andrea Cuéllar Camarena, de Ciudad de Bs. As, explicita los retrocesos actuales en materia de derechos políticos, económicos, sociales y laborales de las mujeres en el mundo actual.

  • Imagen
    Congreso

Poder es poder: la brecha de liderazgo a 79 años de la sanción de Ley 13.010

22 Septiembre 2026

De acuerdo con el informe Panorama de género 2026 elaborado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, se necesitan 63 años para llegar a la paridad de género en parlamentos nacionales y 171 años para lograr la igualdad de derechos y oportunidades para mujeres y niñas.

 

En Argentina, la autonomía jurídica y material de las mujeres se fue conquistando a la par de la lucha por los derechos civiles y políticos; luego, con la legislación del matrimonio civil, con el derecho a la patria potestad compartida y con el divorcio vincular. A lo largo de su historia, el movimiento feminista cuestionó el sistema patriarcal que -entre otras cosas- negó a las mujeres como seres con conciencia. Por ello, la deconstrucción del Derecho que se plantea desde el feminismo implica el reconocimiento ontológico de las mujeres como humanas con capacidad para contraer derechos y obligaciones. Este reconocimiento de humanidad lleva consigo el derecho a decidir libremente sobre todos los aspectos de la vida; lo que implica decidir -en igualdad de condiciones- sobre su proyecto personal y participar en la construcción de un proyecto de Estado. Las luchas feministas han ido subsanando las exclusiones nominales y normativas, de las mujeres y otros sujetos no hegemónicos, en las leyes. En los momentos de mayor fortaleza democrática, la legislación nacional y las políticas públicas avanzaron notablemente en el tratamiento de las desigualdades estructurales y de las violencias por razones de género.

En el mundo occidental, el sistema de dominación patriarcal fijó la manera en que se concibieron los roles de género y este orden social asimétrico provocó profundas desigualdades: durante décadas las mujeres fueron relegadas al espacio doméstico y se les negó la participación en los asuntos públicos. Por otro lado, la construcción de los roles de género implicó una determinación del destino y la identidad de las mujeres como madres y cuidadoras, (modelo que estableció como obligatorias la orientación heterosexual y el binarismo de los sexos en varón y mujer), en tanto se separaron los espacios de organización del trabajo en productivo y reproductivo. Esa subordinación implicó que las experiencias de vida de las mujeres no fueran parte de las discusiones públicas, pues se negaba su capacidad civil. Así, el discurso legal se encontraba sesgado por la mirada de los varones blancos, propietarios, alfabetizados, sin discapacidades y heterosexuales.

La consolidación del Estado moderno argentino estuvo atravesada por una matriz patriarcal y colonialista. En ese sentido, la Ley Sáenz Peña de 1912, conocida como aquella que dio lugar al “sufragio universal” en la República Argentina, excluía explícitamente del padrón electoral a las mujeres; lo cual impedía su participación en la vida pública y el ejercicio de todos los derechos políticos. Pasaron más de tres décadas para que, tras un largo camino recorrido por las mujeres anarquistas, socialistas, radicales y peronistas como Julieta Lantieri, Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson y Eva Duarte de Perón, el sufragio universal se convirtiera en una realidad efectiva. La Ley 13.010 o “Ley de sufragio femenino” estableció en su artículo primero que las argentinas tendrían los mismos derechos y estarían sujetas a las mismas obligaciones que los varones, respecto de las capacidades políticas. Sin embargo, las mujeres no eran convocadas bajo la denominación de “ciudadanas”; este aspecto reproducía el patrón legal masculino que históricamente se erigía como referente general.

Ahora, si bien los impedimentos legales para que las mujeres ocupen lugares en las listas y en los cargos políticos fueron eliminados, la participación real siguió y sigue siendo proporcionalmente muy baja. Hasta la década de 1990, la media de diputadas en el Congreso Nacional fue de apenas el 6 %, lo cual evidenció que la sanción normativa no era suficiente para asegurar condiciones equitativas. A partir de esto, se impulsaron nuevas medidas que obligan a los partidos políticos a garantizar la participación de las mujeres en condiciones más justas. Así, en 1991 la Ley N° 24.012 o “Ley de Cupo” estableció un piso mínimo del 30% de representación femenina en las listas partidarias para cargos legislativos nacionales. Luego, en 2017 se sancionó la Ley 27.412 o “Ley de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política”, la cual establece como requisito para la oficialización de las listas a cargos legislativos nacionales, que estén integradas ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente.

Las normas de “cupo” han sido fuertemente criticadas desde su creación por los sectores liberales y hoy vemos como los señalamientos sobre la meritocracia se reeditan con los discursos antifeministas. Por ello, nos parece importante compartir algunos argumentos a favor: las mujeres conforman la mitad de la población y su sub-representación afecta la legitimidad de las instituciones democráticas; las mujeres tienen experiencias de vida, perspectivas y formas propias que deben ser integradas a la vida política; las mujeres poseen intereses vinculados a su condición de género, que deben ser representados políticamente por mujeres; las mujeres que logran desempeñarse en la política institucional fomentan la erosión de prejuicios sexistas, lo cual impacta positivamente en la transformación cultural de la sociedad en miras a lograr la equidad y la inclusión femenina. Las acciones de discriminación positiva o acciones de afirmación positiva suponen políticas públicas destinadas a garantizar mayores condiciones de equidad; se trata de mediaciones que intentan generar cambios en el funcionamiento y estructuras político-sociales, con el objetivo de que dejen de tener sentido cuando se alcance la equidad, según “Política y Género en perspectiva histórica y como desafío” (2023), del INCAP.

En Argentina se han logrado enormes avances normativos y sociales; sin embargo, estas leyes conviven con prácticas culturales e instituciones que aún conservan concepciones sexistas, clasistas y racistas que reproducen desigualdades y exclusiones. Las feministas han visibilizado que la integración desde lo formal, no se vio reflejada en la materialización de los derechos civiles y políticos, y mucho menos los económicos, sociales y culturales; en tanto las reformas legales no fueron acompañadas de transformaciones en la manera en que se organiza la sociedad. El sistema de dominación patriarcal afecta a quienes no se corresponden con el sujeto hegemónico, limitando la capacidad de participación en la toma de decisiones que contemplen la diferencia y pluralidad. Por eso se sostiene que la posibilidad de autonomía no depende únicamente del accionar individual, sino de la posición que tiene una persona en la estructura social.

El movimiento feminista en América Latina pugna por la interseccionalidad, interpretando que las opresiones de clase, género y raza operan de forma entrelazada. El discurso del derecho construyó la ficción de una sociedad homogénea, otorgándole un carácter supuestamente universal, que invisibiliza las diferencias. La discriminación contra las mujeres -tanto en la legislación como en la práctica- no es un problema resuelto. En la actualidad asistimos a fuertes retrocesos en las políticas públicas con perspectiva de género a nivel mundial, frente a los avances de los sectores conservadores y los discursos de odio, según el informe Panorama de género 2026 de ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.

En Argentina, de acuerdo al análisis elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) con relación al proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Ejecutivo nacional, por tercer año consecutivo programas neurálgicos como el Programa Acompañar y la Línea 144 carecen de partidas presupuestarias específicas e individualizables, lo cual “consolida una severa falta de transparencia que impide auditar la ejecución de los recursos y monitorear la respuesta estatal frente a las violencias por motivos de género”.

En este contexto, es importante tener presente la vigencia de la legislación y los tratados internacionales que protegen los Derechos Humanos y que tienen rango constitucional en la Argentina. Dado que los tratados Internacionales de DDHH con rango constitucional están previstos en el artículo 75, fracción 22, de la Constitución Nacional. El derecho internacional ha aportado decisivamente en este sentido. La CEDAW, adoptada en 1979 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue la primera en condenar expresamente todas las formas de la discriminación hacia las mujeres, definiéndolas como “toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. Luego, en su Recomendación General Nº 28, la CEDAW establece la obligación de los Estados de eliminar la discriminación cometida por cualquier actor público o privado; exige establecer mecanismos de protección jurídica de los derechos de las mujeres; y, asegurar la protección efectiva de las mujeres contra todo acto de discriminación, mediante los tribunales nacionales y otras instituciones públicas competentes.

 El feminismo propone la toma de conciencia de la dominación material y simbólica que se ha ejercido sobre las mujeres. La Ley N° 26.485 sancionada en 2009 define como violencia contra las mujeres a “toda conducta, acción u omisión, que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. (..)”. A su vez, la Ley 27.533 tipifica violencia política como aquella que se dirige a menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir la participación política de las mujeres. La violencia contra las mujeres en la política sigue siendo generalizada y continúa disuadiendo su participación, como lo confirman los datos de ONU Mujeres en 13 países: durante las campañas electorales, 8 de cada 10 candidatas al parlamento y 6 de cada 10 candidatas a gobiernos locales sufren violencia psicológica, sexual, económica y física; además, los miembros del parlamento experimentan altos niveles de violencia perpetrada por el público en general, especialmente en línea, y las mujeres tienen más probabilidades de ser blanco de estos ataques (76 % en comparación con el 68 % de los hombres).

 De acuerdo al informe Panorama de género 2026 de la ONU, a nivel mundial la representación femenina en los gabinetes nacionales descendió al 22,4 % en 2026, tras alcanzar un máximo del 23,3 % en 2024; además, de 2020 a 2026 la participación de las mujeres en los parlamentos disminuyó en 54 países. Derivado del progreso de la última década, la paridad de género en los parlamentos no se alcanzará hasta 2064, y al ritmo más lento de los últimos cinco años se retrasaría hasta 2089. Por otro lado, datos de marzo de 2024, que abarcan a casi 88.000 directores activos en más de 9.600 consejos de administración de empresas cotizadas en bolsa, en 62 países y regiones, muestran que las mujeres ocupan solo el 5,8% de los puestos de director ejecutivo (CEO) a nivel mundial; además, ocupan apenas una cuarta parte de los puestos en los consejos de administración (25,1%) y la remuneración total percibida por las mujeres miembros de los consejos es, en promedio, un 67,6% inferior a la de los hombres.

Las normas conquistadas por los colectivos feministas permitieron avanzar en la garantía de un piso de participación e igualdad para las mujeres; éstas han sido impulsadas a partir de la organización, el debate y la propuesta. El feminismo ha ocupado un lugar protagónico en la agenda pública poniendo en tensión las formas de construcción del poder político, el mundo del trabajo, el sistema judicial, la organización familiar, entre muchas otras cuestiones. Estas discusiones han redundado en la construcción de espacios más democráticos, en leyes más equitativas y en una sociedad más igualitaria. Sin embargo, hoy vemos como las mujeres están siendo nuevamente excluidas de los espacios de conducción y dirección en los partidos, organizaciones políticas, sindicatos y empresas, y callando nuevamente frente a situaciones de discriminación. Esto presenta un nuevo desafío para los feminismos y para todas las personas que compartimos las ideas de la justicia social; nos exige creatividad y nuevas estrategias para pensar cómo lograr la redistribución del capital material y simbólico

  • Imagen
    Debate Ley Ómnibus afuera del Congreso. Operativo de seguridad, policía
    Foto: María Bessone

Mujeres, consensos y cosas peligrosas

22 Septiembre 2026

Acto 1: en una escuela confesional de la Ciudad autónoma, se deben elegir delegados de curso: un varón y una mujer, es la regla sine qua non -vestigios de un diluvio-, incluso cuando los varones no estén interesados en participar o bien, solamente sean votadas las mujeres.

Acto 2: La periodista Julia Mengolini es atacada, a diestra y siniestra, por participar de un encuentro de diálogo en la presentación de un libro, cuyo autor no corresponde a sus ideas políticas.

¿Cuáles y cómo son los espacios de participación política de las mujeres en la actualidad? ¿Su participación está supeditada a la presencia masculina, que vendría a valorizar el accionar femenino?

Cuando George Lakoff, lingüista estadounidense, publica su libro sobre lingüística cognitiva, presenta “el dyrbal, que tiene una categoría, balan, que efectivamente incluye a las mujeres, al fuego y a las cosas peligrosas” con el objetivo de reflexionar acerca de la categorización, es decir, la forma en que observamos/organizamos nuestra percepción, pensamientos, acciones y habla.

Resulta necesario preguntarse, por ejemplo, cuál será la categorización de lo político: ¿Estarán incluidas palabras o ideas como lo femenino? ¿O debemos pensar en una subcategorización como malos ejemplos, en términos del lingüista, de lo político?

En septiembre de 1947, se promulgó la ley del voto femenino y aún hoy pareciera que hay que esclarecer a qué se refiere cuando se enuncia que “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”. Todavía hoy se le pide explicaciones a una mujer de por qué participó en cierto evento, por qué “se vendió” ... Mengolini, en una entrevista posterior, comentó que se trató de una charla de “consensos mínimos, consensos democráticos, consensos desde un lugar humanista”, como si el diálogo inter partidos, como si tratar de construir - incluso desde la diferencia - no fuese una práctica democrática.

Ivonne Bordelois en su artículo “Violencia y lenguaje” ya se ocupaba de pensar acerca de qué podemos hacer con el lenguaje, con su capacidad misteriosa y fecunda; y a partir de esto, postula una propuesta poderosísima, el “don de escuchar lenguas”, de reflexionar sobre ellas.

Cuán poderoso este proyecto, cuán necesario para repensar, sobre todo, nuestra praxis en estos tiempos de frágil democracia, ya que es lo político lo que refuerza lo lingüístico.

Más adelante, en su ensayo El país que nos habla, citando al mexicano Carlos Fuentes, expresa: “Hay que salir del discurso de la identidad para entrar en el de la diversidad”. Menuda tarea la de escuchar y abrazar lo diferente, de darle asilo a aquello que no se comparte, pero que se entiende como necesario para construir nuevos discursos y nuevas formas de habitar el espacio político.

Lejos parece haber quedado el incansable trabajo de tantísimas mujeres, protagonistas en la construcción de nuestro país y en la defensa de derechos, en la tarea de dar voz a las necesidades de los indefensos…

“¡Pido la palabra!”, exclamó Delia Parodi en 1952, cuando hiciera su primera intervención en la Cámara de diputados… pedir la palabra, dar la palabra. ¿Qué es aquello que se pide y que se ofrece? Hay quienes piensan que la lengua es un mero instrumento, eso que se usa para hablar, como comunicarse. La PALABRA -así con mayúsculas- es lo que nos constituye, es lo heredado, pero también lo que le imprimimos con nuestra experiencia. Es abstracción, pero también cuerpo.

Cuando se pide la palabra, no sólo se trata de la expresión que señala que alguien quiere hablar o que pide permiso, sino que también -y sobre todo en el caso de esta diputada- es la palabra que comprendió las carencias de las trabajadoras de su tiempo, es la palabra que acogió las causas de los necesitados, es la palabra que/de quien fue atravesada por luchas y esfuerzos personales.
Acto 3: desde las mujeres que hicieron posible la participación en espacios democráticos hasta una alumna en alguna escuela o una periodista perseguida, mucho ha ocurrido -avances y retrocesos-, sin embargo, es la palabra la que permite construir nuevos horizontes donde la violencia deje de ser la forma y el contenido privilegiado, donde verdaderamente haya espacios en los que se erija la igualdad.

Ya Lakoff planteaba que “la comprensión de cómo categorizamos es central para entender cómo pensamos y cómo funcionamos; para entender qué es lo que nos hace humanos”. El dyrbal pareciera haber dado en el clavo de cómo se cimentó y se transmitió, incluso en esta parte del mundo, el lugar de las mujeres en la sociedad, más bien, el lugar que le fue asignado a la mujer en la sociedad.

Será misión de los que construyen -construimos- la democracia, custodiar, conservar, defender la preeminencia de la empatía por sobre la desidia, la preeminencia del diálogo por sobre el grito. Renovar la palabra.

Es preferible, antes que sucumbir al desánimo, recordar el enunciado de Delia Degliuomini de Parodi: “Lo revolucionario vive el presente y el porvenir”, que, en este orden disparatado de cosas, sería como decir: escuchemos atentamente el presente, las voces de nuestro presente y construyamos un futuro de respeto a lo diverso.

  • Imagen
    Foto: Kaloian Santos
    Foto: Kaloian Santos

La conquista de la voz femenina: María Granata, la pluma en la trinchera

22 Septiembre 2026

Intelectual de la Generación del ‘40 del siglo pasado y poeta consagrada, María Granata fundió su estética literaria con un compromiso político inquebrantable. Lejos de la neutralidad indolente que el canon literario tradicional exigía a las mujeres de letras, su trayectoria encarna el nudo crítico entre la emancipación civil —simbolizada en el sufragio femenino— y la construcción militante de la soberanía popular en la Argentina del siglo XX.

​El Conflicto Canónico y la Intemperie

Sucede que nuestra memoria cultural operó casi siempre bajo una paradoja tan sutil como implacable: aplaudir con fervor el destello estético de sus creadores al tiempo que silenciaba, con una calculada amnesia de su compromiso político sobre todo si osaba incomodar al poder de turno. El caso de María Granata, su adscripción temprana y radical al peronismo —sumada a su condición de mujer con voz propia en la esfera pública— le valió una deliberada marginación de los círculos hegemónicos de la crítica literaria. Porque su pluma no aceptó el refugio de la torre de marfil; eligió la intemperie de la militancia, convirtiendo su obra en una herramienta de intervención social.

​Vida: Infancia y Juventud de María Granata

Nacida en el barrio porteño de Balvanera el 3 de septiembre de 1920 (o 1923 según diversos registros biográficos), en el seno de una familia de estirpe inmigratoria —marcada por la impronta de su padre, un médico que le inculcó el fervor por las letras y la lectura—, María Granata transitó sus primeros años entre los ritmos urbanos de la ciudad y un temprano refugio en la escritura. Sin embargo, un hito fundamental de su juventud la vinculó de lleno con la provincia: a la edad de 19 años, se instaló en San Vicente (Buenos Aires), un territorio apacible que se convertiría en su refugio espiritual, su lugar de paz y un paisaje íntimo donde maduraría su sensibilidad lírica.

Desde este rincón bonaerense y con una vocación inquebrantable, dio a luz a su primer libro de poemas, Umbral de tierra (1942), publicado a través del sello editorial dirigido por Leónidas Barletta y galardonado de inmediato con el prestigioso Premio Martín Fierro de la SADE y el Premio Municipal de Poesía. Aquella muchacha provinciana y urbana a la vez pasó a integrar por derecho propio la célebre Generación del 40.

​En sus inicios, su círculo de relaciones e influencias estéticas se deslizaba por los carriles de sectores intelectuales independientes o afines a la izquierda cultural; no obstante, el pulso de la historia nacional la aguardaba para transformarla en una de las plumas más vibrantes, combativas y leales del movimiento popular argentino.

​El Encuentro con Eva Perón, el Movimiento Peronista Femenino y la Conquista del Voto

La historia grande de nuestra patria no se escribió únicamente en los anaqueles de las bibliotecas elitistas, sino en el pulso vital de quienes supieron interpretar el mandato de la tierra. Eva Perón no poseyó los privilegios de los cenáculos ilustrados ni creció entre los oropeles de una cuna letrada; su inteligencia intuitiva y su temple se forjaron en la intemperie, en el esfuerzo compartido con su madre y su familia para abrirse paso. Sin embargo, al conocer al general Juan Domingo Perón, encuentro que no se redujo a una mera afinidad romántica: constituyó una aleación perfecta de carácter profundamente intelectual, social y nacional.

​Mientras Simone de Beauvoir diagnosticaba desde la Europa de posguerra que la mujer había sido reducida sistemáticamente a la condición de "el Otro" —un ciudadano de segunda relegado a los márgenes económicos y jurídicos en todas las clases sociales del orden occidental—, el peronismo argentino operó como una fractura civilizatoria sin equivalente en el resto de Latinoamérica ni del mundo. Donde el liberalismo ofrecía la abstracción formal de los derechos, el movimiento nacional otorgó la materialidad de la dignidad.

​Esa mujer que no venía de las letras tradicionales supo convocar, potenciar y encauzar el talento de las segundas líneas, de las universitarias, de las trabajadoras y de las pensadoras de la justicia social que abrazaron su figura con devoción absoluta. En este escenario de transformación radical, el acercamiento de María Granata al peronismo —gestado de manera posterior a 1946— adquirió una dimensión fundacional. Granata comprendió que la revolución que encabezaba Evita interpelaba de manera directa a la intelectualidad comprometida con los desposeídos. No era el arte de vitrina y tertulias estériles; eran letras vivas, el movimiento y el pulso de la calle.

​Integró la célebre Peña de Poetas Eva Perón, un espacio de encuentro y producción cultural patrocinado directamente por Evita, quien fomentaba incansablemente el vínculo dinámico entre la creación artística y las bases populares. Su poesía devino entonces un canto de lealtad absoluta y un arma de afirmación ideológica. Publicó obras de profunda devoción como Sumada llama (1950) y Corazón cavado, donde cristalizó en versos memorables el rol histórico de Eva como guía espiritual de los humildes y artífice de la dignidad nacional:
​“¡Oh dulce Eva Perón!, sobre la tierra / tu sombra tiene ya forma de ala. / Hoguera azul tu diáfano desvelo, / sumada llama del dolor humano...”

​En paralelo, Granata asumió un rol orgánico de gran relevancia al fundar y liderar el Sindicato de Escritores de la Argentina, una trinchera desde la cual respaldó firmemente la gestión del gobierno popular, la reelección de Juan Domingo Perón en 1952 y los planes de independencia económica. Su pluma se puso al servicio de la difusión institucional en medios oficialistas como el diario Democracia y a través de textos doctrinales editados por la Subsecretaría de Informaciones, tales como La mujer en la gesta heroica del 17 de octubre y Perspectivas humanas de la Tercera Posición.

​La lucha por el sufragio femenino fue la cresta de la ola de esta epopeya emancipadora. Lejos de ser una mera concesión formal o un triunfo abstracto de la legalidad liberal, el voto de las mujeres —impulsado con tenacidad implacable por Eva Perón y respaldado por intelectuales y militantes de la talla de María Granata— se transformó en la espada legal de una conciencia nacional despierta. Las argentinas pasaron de ser sombras ciudadanas de segunda a convertirse en ciudadanas plenas, portadoras de una prerrogativa cívica que blindaba la justicia social y consolidaba la soberanía política. En septiembre de 1953, María Granata plasmó su compromiso político al publicar Cómo votaron las mujeres argentinas el 11 de noviembre, un testimonio clave donde analizó y documentó en profundidad la praxis y el impacto histórico de aquella primera votación en el país.

En la resistencia peronista tuvo un rol clave: dirigir el periódico Línea Dura, vocero clandestino contra la Fusiladora, de noviembre a noviembre, entre 1957 a 1958. Ella firmó los primeros números como Nélida Valdéz, para luego asumir con su nombre las editoriales y notas especiales.

Con el correr de los años, y sin abandonar jamás el rigor de su pensamiento justicialista ni su compromiso inquebrantable con sus convicciones, Granata consolidó una obra narrativa de vasto alcance nacional e internacional —consagrada de manera definitiva con hitos como su novela Los viernes de la eternidad, distinguida con el Premio Emecé y llevada magistralmente al cine, además de múltiples galardones como el Premio Nacional de Letras y los Premios Konex—.

​A lo largo de su longeva y fructífera existencia —que se extendió admirablemente hasta superar los cien años de vida—, San Vicente permaneció siempre como su tierra anclada, su búnker de paz, creación y memoria. En ese paisaje bonaerense que la vio llegar en su juventud, la gran poeta y escritora supo custodiar el fuego sagrado de la palabra, amalgamando la alta literatura con el pulso irredento de la patria, y legando a las generaciones futuras la certeza indeclinable de que la verdadera creación estética y la justicia social marchan siempre de la mano. Ella, que supo estar a la altura de su momento histórico: “El mal siempre gana si el bien no lo detiene”.
Conclusión: El Desafío del Fuego Sagrado

​Porque los derechos conquistados no son treguas estáticas ni monumentos inamovibles tallados en el bronce del pasado; exigen, por el contrario, el pulso febril y la guardia encendida de la militancia cotidiana. Como advertía la propia Eva Perón al señalar que la patria se edifica sobre la defensa implacable de cada prerrogativa popular frente al acecho de los privilegios, la lucha de aquellas compañeras que abrieron surcos en la intemperie nos interpela hoy con implacablemente. Atravesamos un momento histórico donde la memoria no es refugio nostálgico, sino trinchera activa. Redoblar la apuesta, cuidar lo construido e ir incansablemente por más es el mandato ineludible de la hora: la prueba de fuego de que somos, en cada latido y en cada victoria, las artífices de nuestro propio destino.

  • Imagen
    Evita

Misioneras peronistas en el inicio del Partido Peronista Femenino

22 Septiembre 2026

Una característica importante del siglo XX en Argentina y el mundo, es la participación de las mujeres en aquellos espacios considerados masculinos hasta entonces: trabajo, política y cultura que se transformaron a partir de entonces. Durante el peronismo se incrementó la intervención femenina en la Argentina. 

La inclinación de Perón hacia los sectores populares le permitió visibilizarlos y otorgarles reivindicaciones. Después del 17 de octubre de 1945, cuando esos sectores le manifestaron su lealtad, se le presentó la posibilidad de acceder a la presidencia por medio del partido Laborista.  En 1947 se creó el Partido Peronista y en ese año fue sancionada la ley del voto femenino; dos años después se creó el Partido Peronista Femenino (PPF), que se organizó en unidades básicas ubicadas en los barrios de los pueblos, donde las mujeres participaban política y activamente, previo censo realizado por la delegada censista. 

En las elecciones del 11 de noviembre de 1951 el Peronismo incluyó mujeres en todas sus listas, que votaron y fueron votadas por primera vez. 

Misiones durante el peronismo

El crecimiento de la figura de Perón, sobre todo después del 17 de octubre, repercutió en el Territorio Nacional Misiones donde, desde 1882 sus habitantes tenían restringidos los derechos políticos; solo podían elegir autoridades municipales y jueces de paz, de acuerdo con la Ley 1.532 que organizaba los territorios nacionales. Aparicio Almeida fue gobernador del Territorio desde enero de 1947 hasta septiembre de 1949; por entonces se creó el Partido Laborista. El Secretario de Asuntos Políticos Dr. Román Subiza y el ministro Ángel Borlenghi vinieron a Posadas para promover la formación del Partido Peronista que quedó fundado el 4 de junio de 1948 y comenzó a organizarse en sus tres ramas. La rama femenina inició actividades en 1950; eran “delegadas censistas” Elena Fernícola y Amena P. Carubín de Di Nallo. 

La Constitución de 1949 introdujo una modificación importante en el ejercicio de los derechos políticos de los misioneros: podían votar para elegir presidente y vicepresidente de la nación. La Ley Electoral 14.032 estableció que los territorios debían elegir delegados a la Cámara de Diputados de la Nación que “podrán presentar mociones y proponer proyectos de leyes, pero no tendrán voto ni integrarán el quórum…” En las elecciones del 11 de noviembre de 1951, los candidatos a delegados del PP por Misiones fueron Elena Fernícola y Octavio A. Ríos quienes, una vez elegidos representaron a los misioneros hasta la provincialización en 1953.

Claudio Arrechea será el último gobernador del Territorio Nacional; después de 1953 fue designado Comisionado Nacional; renunció en febrero de 1955 para presentarse como candidato a gobernador, y será el primero de la nueva Provincia.

Mujeres Peronistas de la primera hora

Apenas organizado el PPF en Misiones se incorporaron muchas mujeres que desarrollaron una activa militancia. Para 1951 el PPF de Misiones contaba con delegada y subdelegadas. La delegada era Elena Fernícola y las subdelegadas por Posadas y el interior eran: 1) Posadas: Teresita G. de Paiva, Dalila I. Fernícola, Elena Ortíz, Zaida de Stuber, de Carabín, María Teresa de Benavente, Elba Paz González, María Rivas, Anita C. de Di Nallo, Pili Robledo, María Candado. 2) Interior: Garupá: Sras. de Benítez, Francisca Olite de Verón; Candelaria: Antonia Fernández; Andrade: Elena Dávalos; Cerro Corá: María Elvira B. de Luján y Romualda A. de Costa; Cerro Azul: Catalina M. de Maidana; Oberá: Máxima Wickstron; Apóstoles: Sra. de Lastretti; San Javier: Mercedes G. de Riqueza; San José: Ramos de Puppio; Montecarlo: Carlota Jara de Ortíz; Alto Paraná: Señoras Riga de Silva y Mercedes Sforza.

Las hermanas Fernícola, Dalila Inés y Elena Aída, participaron y se destacaron desde la creación del PPF. Dalila fue delegada censista (1949-1955) y diputada provincial (1975-76); Elena, primera delegada mujer representó al Territorio Nacional de Misiones hasta 1953 junto a Octavio Ríos. Fue miembro informante de la ley 14.294 por la cual se creó la Provincia de Misiones. 

María Elvira Baldi de Luján fue una maestra que, junto a su esposo Arnaldo Luján, desarrollaron en Cerro Corá una intensa militancia política. En 1949 fundó una escuela de adultos, para la enseñanza primaria y el adoctrinamiento partidario. Inauguró la Unidad Básica Nº2 del PPF, con la presencia de la delegada Elena Fornícala quien procedió a censar a las convocadas, quedando Elvira como subdelegada. Como tal organizó jornadas de adoctrinamiento donde la formación cívica y política cumplía un rol fundamental. Fue la presidente de la Convención Constituyente de 1954 que sancionó la primera constitución provincial.

Carlota Jara y su esposo Sergio Ortíz, se destacaron como maestros en Puerto Iguazú. Electa diputada provincial en las elecciones de 1955 integró la primera Cámara de Representantes de la provincia de Misiones junto a otras ocho mujeres: Lilia A. Benítez, María F. C. de Mayer, Celestina de Boni de Amores, Mercedes R. E. de Sforza, Ana L. de Sylak, Catalina M. de Maidana, Clotilde Mattos Mora Benítez, Matilde Ramos de Puppio. Las primeras representantes en el Congreso Nacional fueron la diputada Marta Julia Bonetti y la senadora Ramona Idasa Pereyra. Las diputadas provinciales representaron el 28% de la totalidad de la legislatura provincial, porcentaje de equidad de género avanzado para esa década, que luego se perdió y fue recuperado con las leyes de cupo en la última década del siglo XX.

  • Imagen
    Evita experience
    Evita experience: teatro y algo más

La participación política y militante de Ana Carmen Macri

22 Septiembre 2026

La trayectoria de Ana Carmen Macri constituye un caso significativo para analizar los procesos de incorporación de las mujeres a la vida pública y política argentina durante el primer peronismo. Su recorrido, desde el ámbito de la asistencia social hasta la organización política femenina y la representación parlamentaria, permite abordar las relaciones entre la ciudadanía, la acción social y la participación política en la República Argentina de mediados del siglo XX.

En 1948, Ana Macri se desempeñó como directora del Hogar de Tránsito N.º 2 de la Capital Federal, dependiente de la Fundación Eva Perón y ubicado en la calle Lafinur 2988. Ejerció esta función hasta fines de ese año y fue durante este período cuando estableció un vínculo con Eva Perón, quien visitaba frecuentemente el establecimiento debido a su proximidad con la residencia presidencial. De acuerdo con lo que me trasmitió a través de su testimonio, este encuentro constituyó un momento decisivo en su trayectoria, al abrir una nueva etapa vinculada con su progresiva incorporación a la actividad política.

Los Hogares de Tránsito constituyeron una de las primeras instituciones asistenciales de la Fundación Eva Perón. Sus antecedentes se encontraban en establecimientos que habían dependido de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal y que fueron incorporados, durante el primer peronismo, a una nueva concepción de la Ayuda Social. Estos hogares estaban destinados principalmente a brindar alojamiento transitorio a familias que atravesaban situaciones de vulnerabilidad habitacional y económica, particularmente a mujeres con hijos. Durante su permanencia, las personas recibían asistencia médica, alimentación, vestimenta y acompañamiento social, al tiempo que se procuraba facilitar el acceso a un empleo y a una vivienda permanente.

La experiencia adquirida por Ana en este ámbito resultó relevante para su posterior trayectoria política. La dirección de un establecimiento asistencial implicaba desarrollar capacidades de organización institucional, establecer vínculos con los sectores populares y participar de las políticas sociales impulsadas por la Fundación. De esta manera, a través de su recorrido permite observar cómo determinadas experiencias de intervención social constituyeron, para algunas mujeres, un espacio de aproximación a nuevas formas de participación pública.

Durante 1948, Ana Macri participó en la Conferencia Interamericana de Mujeres, donde Eva Perón le asignó funciones como prosecretaria y asesora de la representación argentina. Su participación en este ámbito amplió su experiencia más allá de la acción social y la vinculó con debates relativos a la situación de las mujeres y a su incorporación a la vida pública y política. Se produjo así una progresiva articulación entre su experiencia asistencial y una dimensión específicamente política.

En 1949, Ana fue convocada por Evita para participar de la Asamblea General de Mujeres para la creación del Partido Peronista Femenino, realizada en el Teatro Nacional Cervantes. Esta convocatoria se produjo en un contexto caracterizado por una transformación sustancial de los derechos políticos femeninos. La sanción de la Ley 13.010, en 1947, había reconocido los derechos políticos de las mujeres argentinas e incorporado el sufragio femenino al sistema electoral nacional. Las elecciones de 1951 constituirían posteriormente la primera instancia electoral nacional en la que las mujeres ejercerían efectivamente este derecho.

En este nuevo escenario, Eva Perón impulsó la organización política de las mujeres y la construcción de una estructura específicamente femenina dentro del movimiento peronista. Este proceso culminó con la creación, en 1949, del Partido Peronista Femenino (PPF), bajo su conducción. La organización se articuló con la estructura general del peronismo, que diferenciaba una rama masculina y otra femenina. Esta división respondía a una concepción según la cual varones y mujeres desempeñaban funciones específicas dentro del movimiento, aunque compartían la adhesión a la doctrina peronista y al liderazgo de Juan Domingo Perón.

La organización del Partido Peronista Femenino requirió una importante tarea de expansión territorial. Para ello, Eva Perón seleccionó veintitrés delegadas censistas, encargadas de realizar un relevamiento de las mujeres peronistas y promover la creación de unidades básicas femeninas en las provincias y territorios nacionales. Estas tareas implicaban convocar a las militantes, organizar espacios permanentes de participación y consolidar territorialmente la estructura femenina del movimiento.

Ana Carmen Macri fue seleccionada como una de estas delegadas. Inicialmente recibió la responsabilidad de organizar el Partido Peronista Femenino en la provincia de Tucumán y posteriormente desarrolló su actividad en la provincia de Santa Fe. En esta última jurisdicción se le atribuye la fundación de 658 unidades básicas en un período de dos años, dato que permite dimensionar la magnitud de la tarea de organización territorial desarrollada durante ese período.

Las unidades básicas femeninas constituyeron espacios de reunión, organización y participación política. A través de ellas, el Partido Peronista Femenino buscó incorporar a las mujeres a una estructura política de alcance nacional. La tarea de las delegadas censistas resultó, por lo tanto, central para articular la ampliación de los derechos políticos femeninos con formas concretas de participación y organización territorial.

La trayectoria de Ana Macri alcanzó una nueva dimensión con su incorporación a las listas legislativas del peronismo para las elecciones nacionales de 1951. La participación de mujeres como candidatas constituyó una expresión de las transformaciones políticas producidas luego de la sanción de la Ley 13.010. En ese proceso, Ana fue elegida diputada nacional por la Capital Federal, incorporándose al Congreso Nacional en 1952. De este modo, su trayectoria vinculó tres ámbitos de actuación: la asistencia social, la organización política femenina y la representación institucional.

Su incorporación al Congreso Nacional puede inscribirse en un proceso más amplio de transformación de la ciudadanía política femenina. El acceso de las mujeres al sufragio no significó únicamente la ampliación del electorado, sino también la apertura de nuevos espacios de participación y representación. Las primeras legisladoras ocuparon ámbitos institucionales que hasta entonces habían estado reservados exclusivamente a los varones.

El golpe militar de septiembre de 1955 produjo una ruptura en la trayectoria política de Anita. Tras el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón, fue detenida y posteriormente encarcelada en el penal de Olmos. Este período estuvo marcado por la proscripción del peronismo y por la persecución de sus dirigentes, militantes, organizaciones y símbolos. Como lo manifiesta Anita en su testimonio, la detención significó la interrupción de su actividad institucional, pero no el abandono hacia la lucha por sus ideales, por sus vínculos políticos ni mucho menos a su identificación con el movimiento peronista.

Luego de recuperar la libertad en 1958, Ana Macri continuó participando políticamente en un contexto de proscripción del peronismo. En esas circunstancias integró clandestinamente, de acuerdo con las directivas de Juan Domingo Perón, el Comando Táctico del Movimiento Peronista. Sus actividades se desarrollaron en un escenario caracterizado por la reorganización de las estructuras políticas peronistas y por el mantenimiento de redes de militancia frente a las restricciones institucionales. Durante esos años mantuvo correspondencia con Perón y participó de actividades destinadas a sostener la organización política y promover el retorno del líder exiliado.

En este sentido, recuperar la experiencia de mujeres como Ana Carmen Macri, nos permite comprender el grado de participación en la construcción de nuevas formas de ciudadanía política. Su trayectoria visibiliza las relaciones entre las políticas sociales de la época, la movilización política y la incorporación de las mujeres a la esfera pública. Asimismo, contribuye a ampliar el análisis histórico del peronismo al considerar el papel específico desempeñado por las mujeres en sus estructuras organizativas. Sin lugar a duda, la trayectoria de Anita Macri muestra a una compañera comprometida no solamente en sus ideales sino también en reflejo de sus acciones; como un baluarte a seguir.

  • Imagen

23 de Septiembre: Voto femenino y una mujer que hizo historia en Entre Ríos

22 Septiembre 2026

Cada 23 de septiembre se conmemora en nuestro país la promulgación de la Ley 13.010 de Derechos Políticos de la Mujer, sancionada en 1947. Una fecha que, a mi entender, merece ser recordada no solamente como el día en que las mujeres argentinas conquistaron el derecho al voto, sino también como el comienzo de una transformación profunda en la participación política de las mujeres.

La sanción de esta ley significó que las mujeres pudieran votar y también ser elegidas. Y detrás de esa conquista hubo mujeres que trabajaron, militaron y recorrieron el país para hacer realidad un derecho que durante tantos años había sido negado.

Entre esas mujeres estuvo Juanita Larrauri, una figura que considero especialmente importante para quienes vivimos en Entre Ríos.

Juanita Larrauri nació en Buenos Aires y tuvo una primera etapa de su vida vinculada al tango. Fue cantante y llegó a desarrollar una importante trayectoria artística. Pero a mediados de la década de 1940 decidió poner gran parte de esa actividad al servicio de la militancia política y se incorporó al movimiento que acompañaba a Juan Domingo Perón y a Eva Perón.

Su historia queda estrechamente ligada a Entre Ríos a partir de la organización del Partido Peronista Femenino. En 1949, Eva Perón designó delegadas censistas para organizar la participación política de las mujeres en las distintas provincias, y Juanita Larrauri fue la responsable de Entre Ríos. Su tarea consistía en recorrer el territorio, organizar a las mujeres, promover su afiliación y poner en funcionamiento las Unidades Básicas Femeninas.

Y cuando hablamos de recorrer Entre Ríos en aquella época, no hablamos de una tarea sencilla. Larrauri debía trasladarse por una provincia extensa, llegar a distintas localidades y acompañar la organización de las mujeres que comenzaban a incorporarse a la vida política. Hay testimonios de mujeres entrerrianas que recuerdan precisamente su llegada a distintas localidades y la organización de las primeras unidades básicas femeninas.

Ese trabajo territorial fue fundamental porque el voto femenino no podía quedar solamente escrito en una ley. Había que preparar a miles de mujeres para ejercer por primera vez ese derecho y, al mismo tiempo, generar espacios para que pudieran participar y ser protagonistas de la política.

En 1951 llegó otro momento histórico: las mujeres argentinas votaron por primera vez en una elección nacional y también pudieron ser candidatas. En Entre Ríos, Juanita Larrauri fue elegida senadora nacional, integrando aquel primer grupo de mujeres que llegó al Senado de la Nación.

Pero su historia no terminó allí.

En 1951 también fue la voz que interpretó “Evita Capitana”, canción que se convirtió en un símbolo del Partido Peronista Femenino. Ya como senadora, presidió la Comisión de Defensa Nacional y, en 1952, fue designada presidenta de la comisión vinculada con el proyecto del Monumento a Eva Perón.

En 1955, el golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional terminó también con su mandato parlamentario. Larrauri fue encarcelada y, durante los años de proscripción del peronismo, continuó vinculada a la militancia y se convirtió en una de las dirigentes de la rama femenina de la resistencia peronista. Con el regreso de la legalidad del peronismo, volvió a ocupar espacios de conducción y en 1973 fue nuevamente elegida senadora nacional.

Por eso, cuando hablamos del 23 de septiembre, me parece importante mirar nuestra propia historia y preguntarnos qué significa realmente aquella conquista.

Porque el voto femenino no fue solamente que una mujer pudiera entrar a una escuela, acercarse a una mesa y colocar un sobre en una urna. Fue también la posibilidad de que las mujeres comenzaran a ocupar lugares donde durante mucho tiempo habían estado ausentes: los partidos políticos, las legislaturas, el Congreso y los espacios donde se toman decisiones.

Y en Entre Ríos tenemos un nombre que representa ese proceso: Juanita Larrauri.

Una mujer que llegó desde el mundo del tango a la política, que recorrió nuestra provincia organizando a otras mujeres, que ayudó a construir aquella primera participación política femenina y que terminó llevando la representación de Entre Ríos al Senado de la Nación.

Por eso creo que recordar a Juanita Larrauri es también recuperar una parte de nuestra historia entrerriana. No solamente como una de las primeras mujeres senadoras del país, sino como una mujer que estuvo allí, en los primeros pasos de una transformación que cambió para siempre la participación política de las argentinas.

El 23 de septiembre no recordamos solamente una ley. Recordamos una conquista y a las mujeres que hicieron posible que ese derecho se transformara en participación, representación y protagonismo político.

Y entre esas mujeres, Entre Ríos tiene a Juanita Larrauri.

  • Imagen
    Fundación Eva Perón

Evita y la Ley 13.010 de Voto Femenino hoy

22 Septiembre 2026

Hace 79 años del 23 de septiembre de 1947, cuando se promulgó la Ley 13.010 que otorgó el Voto a la Mujer en Argentina.

Luego de la derrota de Rosas en Caseros (1852) y el triunfo de la oligarquía, las mujeres fuimos recluidas al ámbito doméstico, hasta mediados del Siglo XX con el advenimiento del Peronismo. Periodo en que se va jalonando un recorrido femenino por el reconocimiento de la totalidad de los derechos de las argentinas, particularmente de sus derechos políticos, encontrando a Evita como el último eslabón de una larga cadena de luchas.

No fue una ley más. La Ley 13.010 fue parte de la construcción jurídica de la revolución en paz del peronismo que, además de reconocer derechos sociales, políticos, económicos y previsionales, universalizaba sus beneficios a todos los desposeídos de la patria. Consagrados en la supremacía de la Constitución Nacional de 1949 junto al régimen económico, social y político que inauguraba un modelo social solidario y soberano.

En ese marco debería analizarse la inclusión política de las mujeres argentinas que otorgó la Ley 13.010. Porque así como antes de la irrupción del Peronismo, se les negaban derechos a los trabajadores –no obstante, las pocas leyes sociales que existían y no se aplicaban- del mismo modo se excluía a las mujeres de la plenitud de su capacidad jurídica.

Y en tanto revolución en paz, el Peronismo creó un nuevo Arquetipo de Mujer Argentina que encontró en Evita su encarnadura real y gloriosa. Catalizando un devenir histórico de luchas nacionales por la independencia y liberación de la patria, donde las Mujeres fuimos parte esencial de su Independencia y luego, de su configuración como Nación Justa, Libre y Soberana. Porque no hay historia sin mujeres.

Hasta esta ley 13.010 que consagró los derechos políticos de las mujeres argentinas, reconociéndoles el estatus de Ciudadanas plenas -al decir de Alcira Argumedo-, el régimen legal nos ubicaba a las mujeres como minusválidas político-sociales, incapaces de hecho para el cgo. civil de la época. Por eso el Peronismo reconoció también a la mujer -a la par de sus derechos políticos de elegir y ser elegidas- derechos relativos a la patria potestad, y el divorcio vincular, para escándalo de la cultura tradicional del momento.

Esa realidad femenina no era -ni es- tan solo una concepción patriarcal, sino una simbología política oligárquica, excluyente de las mayorías argentinas. En la que las mujeres somos la mitad de la población.

Nuestra lucha femenina por los derechos de las mujeres, géneros y diversidades jamás fue disruptiva con los hombres ni con el resto de la comunidad en lucha por la Liberación nacional y social, como lo pretenden las agendas internacionales que quieren imponernos.

El imperialismo y luego el capitalismo con sus instrumentos de dominación: la colonización, el saqueo violento y el patriarcado, generaron las mayores discriminaciones e indignidad entre las personas desde el s. XIX a la fecha.

En cambio, el peronismo introdujo el amor como categoría política, el amor al pueblo, el amor entre los seres humanos. La soberanía popular y nacional del justicialismo es el reflejo exacto de su filosofía de dignidad humana, poniendo en práctica su pensamiento situado en el amor y dirigido a la conquista de la justicia social.

La Ampliación de derechos. El principio de progresividad y no regresividad de derechos, es un legado con mandato de responsabilidad en la custodia y ampliación de derechos fundamentales.

Las Mujeres Argentinas fuimos de la plenitud de derechos 1947-55, a las luchas y Resistencias frente a las dictaduras 1955, 1962, 1966, 1976, estuvimos en Malvinas en 1982 y finalmente con el ejemplo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Transitamos del sufragio femenino de 1947, pasando por la Ley de Cupo Femenino Nº24.012 y la de Paridad de Género Nº27.412 tuvimos a Evita que renunció a los honores, pero no a la lucha. Y además una Presidenta por Sucesión (Isabelita) y la primera Mujer Electa Presidenta y reelecta Cristina, y hoy injustamente proscripta y encarcelada. Y así entendemos el encuadre histórico de los grandes momentos de la evolución femenina en el marco de reivindicaciones sociales integrales.

Hoy enfrentamos una crisis civilizatoria global y nacional. Estamos en presencia de un fallo profundo del modelo de vida capitalista que afecta la economía, la política, la cultura y la relación del ser humano con la naturaleza. Es el límite al que ha llegado un sistema basado en la acumulación de la riqueza sin medir los daños a la naturaleza. Sus notas son las desigualdades hombre/mujer, el racismo/supremacía, y la explotación de unos países sobre otros. Y una anomia global sostenida a sangre y fuego.

Vemos el modelo de humanidad atacado por una Distopía tiránica. Sosteniendo su teoría del caos para colonizarnos y saquearnos. Enfrentamos una batalla cultural, de creación de sentido, una guerra cognitiva que pretende formatear nuestros cerebros y dirigir nuestras acciones. Un desguace integral del estado anunciado por el Topo que lo viene a destruir todo y es aplaudido por algunos. Los 22 puntos de Palantir que exige un nuevo orden mundial a su medida y capricho liderado por Estados Unidos mediante el uso agresivo de la IA y el Poder Militar, calificado por algunos como tecno fascismo, que descalifica la democracia y repudia el voto femenino.

Frente a todo esto las mujeres argentinas situadas en cada estamento, en cada organización, en cada rincón de la Patria nos encontramos luchando, enfrentando el desquicio del gobierno nacional contra la existencia misma de nuestra Nación. 

Porque somos conscientes de ser pueblo, derrotaremos a este enemigo implacable (como lo describiera Jauretche) esa “raza maldita de los explotadores y sus mandaderos: los que tienen, siéndolo o no, alma de oligarcas”.

¡¡Porque tenemos la fuerza y la convicción de nuestra misión histórica, Venceremos!!

  • Imagen
    Enfermeras Eva Perón

Día del Voto Femenino: la conquista histórica que también marcó el camino de Chaco

22 Septiembre 2026

Cuando se sancionó la Ley 13.010 de voto femenino, en 1947, el Chaco aún era un territorio nacional. La figura de Eva Perón y esta conquista histórica estuvieron estrechamente ligadas a la provincialización del Chaco en 1951.

En el ‘47 la Delegación Regional de la C.G.T logró reunir las firmas de todo el interior chaqueño para que Eva Perón nos visitara, y ésta hace suya la causa de la provincialización, llevándola al Congreso, y logrando que en 1951 se aprobase la elevación del status del Chaco y La Pampa.
Incluyo unos fragmentos de la carta que mandó Evita manda al presidente de la Cámara de Senadores de la Nación, Dr. Hortencio Quijano, el 27 de Junio de 1951, solicitando la Provincialización del Chaco y la Pampa:

“… no es posible señor presidente del Senado, demorar el justo clamor de aquellos territorios que han llegado a la mayoría de edad y es necesarios de una vez por todas hacerles justicia…”

“…El territorio del Chaco vuelca en el país sus riquezas magnificas, desde el algodón a sus maderas… donde se exalta el día a día la dignidad de los hombres y mujeres del pueblo…”

Así fue como ambos pedidos fueron satisfechos, con el dictado de la ley 14.037, sancionada el 20 de julio de 1951, y promulgada por el Presidente Juan Domingo Perón el 8 de Agosto de 1951.

Por un breve período, Chaco se llamó Provincia Presidente Perón, mientras que La Pampa adoptó el nombre Provincia Eva Duarte, hasta que el golpe de Estado de 1955 prohibió los símbolos y referencias peronistas, devolviendo sus nombres originales.

En las elecciones de 1951, muchas mujeres chaqueñas votaron por primera vez y varias alcanzaron cargos legislativos. Como pioneras chaqueñas en la política nacional por el Partido Femenino Peronista destaco a Obdulia Alvaredo de Blanco Silva, diputada nacional entre 1953 y 1955, por la entonces provincia Presidente Perón; y a María del Carmen Casco de Aguer, maestra y poetisa, que fue senadora nacional por la misma provincia entre 1953 y 1955, y que siguiera militando en el peronismo, al punto que fue convencional constituyente por la provincia de Buenos Aires en 1994. En el caso de Carmen Aguer escribió varias obras en memoria de la Primera Dama: “Corona lírica a Eva Perón” (1953), “La Bienaventurada” (1984), y “Eternidad y gloria a Eva Perón” (1997), entre otras obras y ensayos. 

El 11 de noviembre de 1951 las mujeres argentinas pudieron ejercer por primera vez a nivel nacional su derecho al voto y a ser elegidas representantes. Fue la victoria de una lucha que materializó el indiscutido liderazgo de Eva Perón.

Soy Mirian Mabel Cáceres, hija de un policía y una ama de casa. Enfrenté prejuicios por trabajar en una ONG barrial y militar en el peronismo, pero seguí participando en reuniones, actos, actividades recreativas, merenderos y ollas populares.

Luego me inscribí en cursos de Costura y Tejido a Crochet, donde conocí a Beatriz “Bettina” Vásquez, diputada provincial durante tres períodos. Ella me invitó a colaborar en una asociación civil, cuya comisión directiva integro actualmente, y despertó mi interés por la Gestión Social. Me recibí de Técnica Superior en Gestión Social en 2015 y en 2017 inicié el Profesorado en Ciencias Políticas, que aún curso. Hoy tengo trabajo estable y valoro que el peronismo y la militancia me permitieron estudiar y conocer mujeres humildes, comprometidas con las personas vulnerables.

Evita nos abrió las puertas; nos corresponde continuar su legado. Creo firmemente que las mujeres somos capaces de lograr cuanto nos proponemos.
Por eso celebré la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a la Presidencia: sentí que una mujer continuaba, entre generaciones, la obra inconclusa de Evita. Bettina me enseñó que, más allá del color político, debemos ayudar a las mujeres víctimas de violencia, a los niños y a quienes no tienen trabajo. Dedicó su vida a combatir la violencia y defender los derechos humanos, guiada por el ejemplo de Eva y la convicción de que el bien colectivo debe prevalecer sobre cualquier credo religioso, político o social.

A mis 47 años, aún tengo mucho por hacer: recorrer las calles, participar en marchas, custodiar urnas y ayudar donde mis compañeras me necesiten. También aspiro a escribir sobre mi Chaco y mi querida Resistencia, convencida de que podré contribuir a través de la política.

  • Imagen
    Fundación Eva Perón

Ha llegado la hora de la mujer argentina: Evita en la conquista de los derechos civiles y laborales de las mujeres

22 Septiembre 2026

Evita, no es cualquier mujer. Fue la mujer que transformó a la mujer argentina. Cristina Fernández de Kirchner afirmó que jamás podría haber sido la primera presidenta electa de los argentinos y las argentinas si no hubiera sido por Evita.  Evita trastocó los horizontes simbólicos y del poder real en nuestro país, se enfrentó a la oligarquía con la misma fuerza que construyó la fuerza política femenina más impresionante que logró tener nuestra patria: el Partido Peronista Femenino, él que para el año 1951, llegó a contar con 3600 unidades básicas en todo el país.

A Evita se la recuerda por su acción social a través de la Fundación Eva Perón, por ser la propulsora fáctica de la Justicia Social, por su actividad gremial, por haber consagrado los derechos políticos de la mujer, pero poco se le reconoce la capacidad organizativa del poder popular femenino de su tiempo, tan aterrador para los poderes reales que además de su Cadáver, expropiaron y robaron las Actas del Partido Peronista Femenino de la Capital Federal, sede inicial de la fuerza política. 

La Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955 se apropió de una enorme cantidad de documentación del movimiento peronista. Entre esos materiales se encontraban documentos que reconstruían la trama organizativa de una de las experiencias de participación y poder popular más significativas de su tiempo: las Actas del Partido Peronista Femenino.

Parte de esa documentación quedó durante décadas en la biblioteca del almirante Isaac Rojas, referente de la dictadura de 1955. Tras su fallecimiento, su viuda donó la biblioteca a la Armada Argentina. Décadas después, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con Agustín Rossi como ministro de Defensa, se impulsó la recuperación, identificación y apertura de los archivos de las Fuerzas Armadas. Así apareció el Fondo Rojas, con documentación fundamental para reconstruir la historia política y militar de aquellos años. Entre sus documentos se encuentran informes sobre los levantamientos de 1951 y 1955, documentación de la Marina de Guerra, el denominado Plan para Matar a Perón, resoluciones del Partido Peronista y, especialmente, las Actas del Partido Peronista Femenino de la Capital Federal. El ocultamiento durante años de las actas de ésta experiencia organizativa, habla de lo que interpelaba al poder la organización de las mujeres populares argentinas.

Por esfuerzo constante de Evita, entrega y trabajo dedicado de sus colaboradoras, las unidades básicas femeninas se multiplicarían por miles en todo el territorio. Para Evita sin mujeres no había Democracia. Desde 1946 trabajo sin cesar para lograr la Ley del Sufragio Femenino 13.010, reivindicación histórica de las mujeres feministas, realidad efectiva de la mano de Evita, que costó más de un año de debates intensos para su sanción. La mujer tenía que tener derechos cívicos plenos en paridad con los varones, y para ello tenía que estar organizada, porque no alcanzaba con tener la posibilidad de votar y decidir sobre los destinos de la comunidad, Evita exigió un 25% de mujeres en la participación de las listas nacionales que ubicó a las únicas mujeres en el Congreso Nacional, 23 diputadas, un 16,88%; y 58 diputas y 19 senadoras en las provincias. Para el año 1951, en Argentina votaron por primera vez 3.916.654 mujeres, y la provincia de Santa Fe fue la que contó con la cifra más alta de participación femenina, llegando al 94%.

El Partido Peronista Femenino nació en la Asamblea de julio de 1949 del Consejo Superior del Partido Peronista, encuadrado bajo el liderazgo de Perón y Evita, quien se valió de 23 mujeres censistas de su confianza por cada provincia, leales, para darle carnadura territorial en todo el país. De esta manera, desde el centro se fue configurando y estimulando el desarrollo de penetración territorial que contaba con las siguientes colaboradoras inicialmente: Teresa Adelina Fiora (Capital Federal, María Solveyra Caseres (Chaco), Clementina Amanda Palumbo (Neuquén), Catalina Allen (Buenos Aires), Delfina C. de Molina (Catamarca), Elsa Irma Chamorro Alamán (Córdoba), Celfa Argumedo de André (Corrientes), Juana Larrauri de Abrami (Entre Ríos), María Isabel C. de Palavicini (Jujuy), Juana María Arcondo Baraza (La Rioja), Teresa Guillermina Gibelli (Mendoza), Hilda Nélida Castañeira (Salta), Trinidad Coronel (San Juan), Blanca Elena E. de Rodríguez (San Luis), Luisa Komel (Santa Fe), María Evangelina Renard (Santiago del Estero), Ana Carmén Macri (Tucumán), Susana Míguez (Chubut), Sara Rodríguez Alderete (Formosa), Matilde Dora Greta Iturbe (La Pampa), Elena Alda Fernícola (Misiones), María Rosaura Isla (Río Negro), y Ana María García Ronzio (Santa Cruz). A las antes mencionadas, le seguían subdelegadas por pueblo o barrio, dónde se llevaba adelante la capacitación en oficios para que la mujer ama de casa se incorporará al mundo del trabajo fuera del hogar, la organización de la ayuda social, y el adoctrinamiento necesario para llevar a cada hogar los ideales de la Revolución Peronista. También es conocida la labor que llevaban adelante las mujeres peronistas en las políticas de control de precios, denuncia, para parar la inflación, de manera auto organizada.

Evita, inicialmente a través de la unificación de centros cívicos y ateneos femeninos, y la creación de miles de unidades básicas femeninas por todo el territorio nacional, configuró un armado político territorial disciplinado de dimensiones inesperadas. Para el año 1951, los partidos políticos tradicionales tardaron en incorporar a las mujeres y ni la UCR ni el Partido Socialista llevaron candidatas en esa contienda, y el peronismo se ubicaba como la única fuerza política transformadora que llevaba representantes a la caja de resonancia de la Democracia como lo era el Congreso. Había llegado la hora de las mujeres que compartía la cosa pública en todos los sentidos y niveles.

Asimismo, ya en esa época, consideraba que la mujer argentina ama de casa debía percibir un salario por la tarea que realizaba para poder ser independiente económicamente, anticipándose en modo revolucionario a las actuales consignas feministas de reconocimiento de las tareas en el hogar, de un ejercicio paritario de las tareas del cuidado, de la visibilizar el trabajo doméstico. Sin embargo, el partido peronista femenino no suele ser una organización que haya sido reivindicada tanto para las peronistas como para el movimiento feminista.  Evita, era muy crítica de las feministas contemporáneas, en parte por la aversión de éstas al peronismo, en parte por su crítica a las Damas de Beneficencia de la oligarquía, y también porque estaba convencida de que «de nada vale un movimiento femenino sin justicia social», dispuso todos los medios para los cuales la mujer popular organizada pueda acompañarle en su tarea de ser puente entre la organización y el líder del movimiento, imprimió una tarea fuerte de acción social al partido peronista femenino que pudiera darle un cabal abordaje de las problemáticas de cada territorio.

  • Imagen
    Enfermeras Eva Perón

Beba Gil, entre Evita y Salvador Allende

22 Septiembre 2026

A principios de septiembre del 2026 el presidente argentino Javier Milei, antes de su acomodaticia cadena nacional sobre Malvinas, pasó por Chile y reivindicó al dictador Pinochet, apoyando el derrocamiento al presidente Salvador Allende. La figura del líder chileno muerto en el golpe militar tuvo sus idas y vueltas con el peronismo, pero tuvo a una mujer argentina de enlace con el movimiento justicialista: Beba Gil.

Nacida en 1925 como Clementina Florencia Gil, Beba para la militancia. “Un domingo de octubre aparezco”, contó en sus memorias, frente al porteño Abasto. Casada a principios de 1945, los sucesos del 17 de octubre le cambiaron la vida. 

El subsuelo de la patria sublevada, según el escritor Raúl Scalabrini Ortíz, o el aluvión zoológico, según el legislador radical Ernesto Sammartino, dicha jornada generó las más diversas reacciones. 

Para Beba fue definitorio. Tomó la calle, estuvo en la Plaza de Mayo frente al discurso de Perón, esperando a un hijo, avisó que dejaba de trabajar, le avisó a su marido que se sumaría al movimiento político y, desde allí, nunca paró de militar.

Apoyó, como una más, las movilizaciones de septiembre de 1947 de mujeres que, al grito de ¡Queremos votar!, en la plaza del Congreso presionaron por la pronta sanción de la ley de voto femenino. Logró entrar al Congreso y se pudo cruzar con Evita. El 9 de septiembre se logró la sanción definitiva en Diputados, y el 23 de septiembre escuchó en labios de la propia Eva el discurso que celebró la promulgación de la ley 13.010 de voto femenino.  

Dejó a su marido, y en 1949 logró fundar en casa de una amiga una unidad básica femenina, apoyando la creación del partido Peronista Femenino al mando de la propia Evita. Siguió en todas las actividades Se sumó a aquellas mujeres de debían censar, desde el ministerio del Interior, a las mujeres para obtener su libreta cívica, las delegadas censistas.

Primero en el barrio de La Boca, y, de allí, con nombramiento oficial, a subdelegada censista a Santa Cruz, subida en jeep del Ejército, recorriendo durante meses nuestro sur, cumpliendo un rol clave en la organización territorial de las mujeres, superando el prejuicio de los hombres que negaban el censo para no perder el dominio de “sus” mujeres y no descubrir situaciones de servidumbre y abusos.

Conoció un nuevo amor chileno, un industrial ligado a dirigentes peronistas, y, casualidad o causalidad, le encomiendan ayudar a la formación del partido Femenino Chileno, que apoyaría al general Ibañez del Campo, aliado de Perón, y teniendo como aliada a la futura senadora María de la Cruz. 

Logró, entre 1951 y 1952, sumar mujeres del sur y centro del país trasandino, pero a pesar de que el partido Socialista fue crítico de Ibañez y de Perón, tuvo buenas relaciones con Salvador Allende, asistiendo a sus actos proselitistas. Su trabajo en la campaña presidencial llevó a la presidencia a Carlos Ibáñez del Campo.

Para 1953 se encontró con Perón, ya que el presidente argentino fue a visitar a su par chileno, para apoyar la unión política entre ambos países, en la embajada argentina en Santiago, donde el propio General la apoya y le sugiere que vuelva a Buenos Aires, y acompañe a la recién electa senadora De La Cruz. A su vuelta a Chile, estuvo en contacto con los exiliados peronistas luego del golpe de 1955, donde tuvo contacto con Héctor Cámporay ella misma sufre los ataques de la prensa, acusada de “peligrosa subversiva” y “espía peronista”. Pero siguió militando, y, al tiempo, participó en 1962 en la organización de la Acción Popular Independiente y, al año siguiente, tras la disolución de la API, se sumó al partido Democrático Nacional, ambos en sintonía con el legado justicialista. Hasta que se acercó a Salvador Allende, líder socialista trasandino, quien le confesó a Beba: “No comprendo a los justicialistas, no están con la derecha ni con la izquierda, parecen estar en el limbo”. Ella se tomó su tiempo y lo fue convenciendo, hasta recordarle que en 1953 se había declarado “antiperonista”, pero que, afirmó, “a lo mejor, en un futuro los comprendo”. Y parece que Beba acercó las posiciones de Allende con el exilado en Madrid, y ella se sumó a las huestes de la Unidad Popular.

Tras el triunfo de Salvador Allende, Beba, que al mismo tiempo fue abuela, se sumó al ministerio de Economía chileno en el Plan de Abastecimiento entre 1971 y 1972. Pero expresó sus discrepancias con el partido Comunista por las tomas de fábricas y estancias que generarían una fuerte rección. ¡Cosa que no se equivocó! Allende, en tanto la envió como emisaria a Buenos Aires para conocer si el FREJULI triunfase, cosa que ocurrió, llevando mensajes de unión entre ambos movimientos políticos, al punto que Allende se sumó en la asunción de Héctor J. Cámpora. Vuelta a Santiago de Chile, el clima de inestabilidad se trocó en el sangriento golpe del 11 de septiembre. Ante el holocausto de Allende, miles de chilenos, entre ellos Beba, sufrieron cárcel y tortura durante la dictadura de Pinochet. De regreso a la Argentina participó en la reconstrucción del movimiento peronista. En 1988 fundó, junto a otras compañeras, la Organización Femenina Político Sindical (OFEMPOS). También fue asesora de la diputada Graciela Camaño y en 2003 fue elegida concejal de la localidad de San Martín, en la provincia de Buenos Aires. 

La recuerdo en los primeros días del Instituto Nacional Eva Perón y Museo Evita, colaborando tanto con su testimonio oral, brindando su archivo, o hasta ayudándome a conseguir una máquina de coser de la Fundación Eva Perón, la que fuimos a buscar ambos por Barracas, y ambos bajando la máquina por las escaleras y subiéndola a su pequeño auto. Su militancia su incansable y sin par. Hasta sus últimos días atendió el museo del pueblo Evita en la sede de UTHGRA por Av. de Mayo, donde recibió cientos de visitas, entre ellas la mía, donde conversaba al mediodía luego de dar clases, y hasta fue muy generosa en recibir a los alumnos en donde daba clases en un Terciario porteño, hablando sobre Perón y Evita, y mostrando todos los objetos y publicaciones que había conseguido. 

Su fallecimiento, del 28 de junio de 2018, a los 93 años, dejó un poco huérfana a la militancia. Queda su legado, sintetizado en sus palabras. “Creo en los demás, en mi pueblo, y estoy para servir al prójimo como desde muy joven me lo inculcaron Perón y Evita”.

  • Imagen
    Evita

Nace La Ley Evita: el camino hacia la Ley 13.010 de Derechos Políticos de las Mujeres en la Argentina

22 Septiembre 2026

"El derecho de sufragio femenino no consiste solamente en depositar la boleta en una urna, consiste esencialmente en elevar a la mujer en verdadera orientadora de la conciencia nacional". Eva Perón, 23 de septiembre de 1947.

 

El desarrollo de la ciudadanía política en Argentina presenta una paradoja constitutiva. Cuando en 1912 la Ley Sáenz Peña (N.º 8.871) estableció el voto universal, secreto y obligatorio, empleó la palabra genérica “ciudadanos”. Sin embargo, la interpretación jurídica dominante lo restringió al colectivo masculino, marginando formalmente a la mitad de la población y consolidando la desigualdad institucional.

Esta exclusión profundizó los reclamos impulsados desde fines del siglo XIX por diversas agrupaciones de mujeres. Entre sus referentes pioneras destaca Julieta Lanteri, médica e hito del activismo político, quien en 1911 votó en las elecciones municipales porteñas tras hallar un vacío legal en el padrón. En 1919 fue candidata a diputada nacional y, en 1920, desde el Partido Feminista Nacional, organizó un simulacro de votación donde participaron cerca de cuatro mil mujeres para visibilizar su exclusión.

Otra figura fue Alicia Moreau de Justo, referente del Partido Socialista. Su espacio creó tempranamente una rama femenina e ingresó las primeras iniciativas de género en el Congreso, incluyendo el primer proyecto de voto femenino en 1919. A pesar de presentarse más de diez propuestas en los años siguientes, chocaron sistemáticamente contra las mayorías conservadoras. El avance más significativo ocurrió en 1932, cuando la Cámara de Diputados aprobó el proyecto, aunque el Senado terminó rechazándolo.

En las provincias surgieron hitos clave: Santa Fe aprobó el voto municipal femenino en su reforma constitucional de 1921, y San Juan consagró el sufragio universal en 1927, posibilitando en 1934 la asunción de Emar Costa, la primera legisladora provincial del país. En el ámbito civil, la presión social logró en 1926 la Ley N.º 11.357, que permitió a las mujeres mayores estudiar, trabajar y administrar sus ingresos sin tutela masculina. Sin embargo, el marco general del Código Civil de 1869 mantuvo intacta la patria potestad exclusiva del padre y la imposibilidad del divorcio vincular.

La resistencia parlamentaria se sostuvo sobre dos argumentos centrales: un determinismo biológico que atribuía menor volumen cerebral a la mujer para negar su capacidad de racionalidad política, y la idea de que su rol “natural” debía limitarse al ámbito doméstico y la maternidad para preservar la cohesión familiar.

La etapa iniciada tras el ascenso de Juan Domingo Perón al gobierno en 1946 configuró un punto de inflexión en la historia política y social del país, ampliando el horizonte de posibilidades de las mujeres no solo en el campo institucional, sino también en las esferas económica, laboral y social.

El antecedente institucional de esta política se remonta a 1944, cuando en el marco de la Secretaría de Trabajo y Previsión impulsada por Perón, se creó la Dirección de Trabajo y Asistencia de la Mujer, la primera área estatal destinada específicamente a la regulación y protección de los derechos laborales de las trabajadoras. La gestión de dicho organismo contó con la participación de referentes del ámbito profesional y del activismo femenino, entre ellas la abogada Lucila Gregorio Lavié.

El hito normativo determinante se concretó el 23 de septiembre de 1947 con la Ley N.º 13.010, promulgada oficialmente bajo el título de Ley de Derechos Políticos de las Mujeres. La denominación oficial da cuenta de un alcance que trasciende la sola mecánica del sufragio, estructurándose en tres dimensiones fundamentales. La ley dispuso que el Estado nacional debía empadronar a todas las mujeres e identificar a cada una mediante la entrega de una libreta cívica. Este instrumento implicó el reconocimiento estatal de la mujer como sujeto de derecho autónoma, con número de filiación ciudadana propio, independiente de su estado civil o de la tutela de un varón. La normativa consagró el voto femenino como secreto y obligatorio en las mismas condiciones que para los varones. Durante la discusión parlamentaria de la norma, se propuso revisar la interpretación histórica del vocablo “ciudadanos” de 1912, planteando que el uso del masculino gramatical había operado en la práctica como un factor de exclusión de derechos, abriendo un antecedente singular sobre el impacto del lenguaje en el acceso a las garantías constitucionales. Esto permitió la elegibilidad de las mujeres para la totalidad de los cargos públicos institucionales (diputadas, senadoras, concejalas, gobernadoras o presidentas). De esta manera, el texto normativo habilitó no solo la capacidad de elegir, sino la de ser electas y participar de la gestión del Estado.

Sin embargo, la sanción legislativa requirió de una mediación política concreta para transformarse en una práctica efectiva. En este proceso, la figura de Eva Perón desempeñó un rol decisivo tanto en la movilización pública a favor de la sanción de la ley como en la construcción de las herramientas organizativas posteriores. En 1949 se fundó el Partido Peronista Femenino (PPF), una estructura política independiente conducida por mujeres que desplegó un trabajo territorial a través de unidades básicas femeninas en todo el país. Esta red garantizó la identificación, el empadronamiento masivo y la formación política de las ciudadanas, permitiendo que en las elecciones generales de noviembre de 1951 más del 90 % del padrón femenino hiciera efectivo su derecho al voto por primera vez en la historia argentina y que decenas de legisladoras ingresaran a los cuerpos deliberativos nacionales y provinciales.

La determinación y voluntad política del peronismo fué lo que permitió abrirles las puertas a las mujeres al escenario público que tanto tiempo se le fue negado. El rol fundamental de Eva en esta acción le valió también el lugar que hoy ocupa: la mujer más relevante de la primera mitad del siglo XX en nuestra historia. Nos queda su legado y también la importante tarea hoy de defenderlo del ataque de las derechas misóginas que intentan arrebatarnos los derechos adquiridos que supimos conseguir con luchas.

  • Imagen

Qué protege realmente una sesión cifrada con SSL en tu cuenta

22 Septiembre 2026

Muchos jugadores ven el candado del navegador como una simple marca visual. En realidad, ese icono representa una capa concreta de protección que actúa cada vez que envías datos a un casino online. Entender qué hace esa capa, y sobre todo qué no hace: ayuda a tomar decisiones más informadas antes de crear una cuenta o introducir un método de pago.

Lo que normalmente se denomina SSL en la web moderna utiliza en realidad TLS, su sucesor tecnológico, para establecer un canal protegido entre tu dispositivo y el servidor del operador. Cuando escribes tu contraseña o los datos de una tarjeta, esa información viaja cifrada para impedir que terceros la lean fácilmente durante la transmisión.

Portales de análisis del sector como mejorescasinos-online.com revisan este tipo de detalles técnicos junto con aspectos como la licencia y los sistemas utilizados para generar resultados.

Qué viaja cifrado y qué no

El cifrado protege principalmente los datos en tránsito, es decir, mientras se desplazan entre tu equipo y el servidor. No garantiza que el destino sea fiable ni que la información se gestione correctamente después de llegar.

El canal entre navegador y servidor

Durante una sesión cifrada, la contraseña, los datos de acceso y la información introducida en formularios viajan protegidos frente a la lectura directa por parte de terceros que intercepten la conexión. El certificado digital también ayuda al navegador a comprobar que está comunicándose con el servidor asociado al dominio visitado.

Lo que el cifrado no cubre

SSL/TLS no determina si el operador almacena los datos correctamente después de recibirlos. Tampoco protege frente a una contraseña débil, malware instalado en el dispositivo, ingeniería social o un mensaje de phishing que dirige a una web falsa.

La seguridad de una cuenta depende de varias capas que funcionan juntas. El cifrado protege la comunicación, pero la autenticación, la configuración del dispositivo y las políticas internas del operador cubren riesgos diferentes.

Cómo reconocer una conexión segura

Comprobar el estado básico de la conexión no requiere conocimientos técnicos avanzados. Antes de introducir datos sensibles, conviene revisar varias señales relacionadas con el dominio, HTTPS y los avisos del navegador:

  • La dirección utiliza https:// en lugar de http://.
  • El dominio coincide exactamente con el sitio que quieres visitar.
  • El navegador no muestra advertencias sobre certificados o conexiones inseguras.
  • No aparecen letras cambiadas, subdominios sospechosos ni añadidos extraños en la URL.
  • Los formularios de acceso y pago se cargan dentro de una conexión protegida.

Estas señales no demuestran por sí mismas que una plataforma sea fiable. Sí permiten confirmar que la comunicación entre navegador y servidor utiliza una capa de cifrado válida en ese momento.

SSL frente a otras capas de protección

El cifrado convive con otros mecanismos que cubren aspectos distintos de una cuenta. Verlos en conjunto ayuda a entender por qué ninguno sustituye a los demás.

Mecanismo

Qué protege

Cifrado SSL/TLS

Los datos mientras viajan entre tu dispositivo y el servidor

Verificación de identidad

Confirma la identidad del titular en determinados procesos

Contraseña robusta

Dificulta accesos no autorizados a la cuenta

Licencia del operador

Establece requisitos regulatorios según la jurisdicción

Una plataforma segura necesita combinar medidas técnicas y procedimientos internos. Tener HTTPS protege el trayecto de la información, mientras que controles de acceso, verificación y gestión de datos actúan en otras etapas.

Qué revisar además del cifrado

Una conexión protegida pierde parte de su utilidad si el usuario introduce sus credenciales en un dominio falso. Antes de iniciar sesión, conviene revisar cuidadosamente la dirección web y evitar enlaces recibidos desde mensajes inesperados, anuncios dudosos o correos que solicitan una acción urgente.

La seguridad del propio dispositivo también importa. Un equipo con software malicioso, extensiones desconocidas o un sistema sin actualizar deja abiertas vías de ataque que TLS no resuelve, porque el problema ocurre antes de cifrar los datos o después de descifrarlos.

También resulta útil activar la autenticación en dos pasos cuando esté disponible y mantener una contraseña exclusiva para esa cuenta. Estas medidas reducen el impacto de una filtración de credenciales y añaden una barrera adicional frente a accesos no autorizados.

Lo que el candado dice y lo que no promete

Una sesión cifrada es una condición básica para proteger la transmisión de datos, pero no garantiza que todo lo demás funcione correctamente. TLS protege el trayecto de la información y ayuda a verificar la identidad técnica del servidor, aunque no evalúa la gestión interna de una empresa ni la seguridad del dispositivo del usuario.

Por eso, el candado debe interpretarse como una pieza dentro de un sistema más amplio. Contraseñas únicas, autenticación adicional, revisión del dominio y atención a los avisos del navegador complementan la protección de la conexión.

En el contexto del juego online, también conviene comprobar la licencia correspondiente y utilizar las herramientas de control disponibles en la cuenta. El acceso al juego debe limitarse a mayores de edad, junto con controles personales sobre el tiempo y el gasto. 

 

  • Imagen
    María Belén Aguirre
    Foto: Sandra Aguirre
NOVEDAD

Presentan "Art Brut", nueva trilogía de María Belén Aguirre

22 Septiembre 2026

Este martes 22 de septiembre a las 18:30 h, se presentará en el auditorio David Viñas del Museo del Libro y la Lengua, (Avenida General Las Heras 2555, CABA) Art Brut, una trilogía poética integrada por Diario Negro, Diario de la Letrina y Diario de la Carne, de María Belén Aguirre, producidos todos por Ediciones Arroyo.

Este trabajo realizado por dicha editorial santafesina ubicada en Arroyo Leyes, a cargo de Alejandra “Pipi” Bosch, cuenta con ilustraciones de Guillermo Bosch y anuncia para la gala el acompañamiento de Roberto Papateodosio, Adrián Murga en música, videodanza de Sandra Aguirre y un registro fotográfico de Martin Fox Douglas.

Hay una tendencia a que el libro, en tanto fenómeno cultural, se acabe en el momento mismo de su presentación; sobre todo si se trata de libros de poesía o de libros underground”, adelanta Aguirre, a la hora de hablar sobre esta trilogía que elige lo escatológico para expresarse.

Siento que la poesía argentina se ha estancado. Existe una suerte de imperativo tácito que promueve solo la escritura políticamente correcta y eternamente condenada a lo sublime; aún a sabiendas de que es posible acceder a lo sublime por vías prosaicas ¿Pero qué pasa? Lo sublime, en tanto sublime, acota. Hasta llegar al extremo de crear una especie de nomenclatura que, combinada, produce un efecto de poesía y una alucinación de literatura. El resultado nos conduce no solo al aplanamiento de lo humano sino, y más terrorífico aún, a nuestra propia y consentida subyugación articulada mediante su cómplice más sagaz: el lenguaje. La poesía no queda exenta de ese marco de maquinaria de poder. La poesía se torna cómplice cada vez que al escribirse renuncia a sí misma, a su capacidad emancipatoria. Así, impúdicamente antropófaga se alimenta de sí misma, y se repite y se repite con pequeñas variaciones. Lo que intenté con Trilogía Art Brut fue emancipar al lector. Si al lector le doy más de lo mismo, más de aquello a lo que por inercia está acostumbrado, no lo emancipo. En cambio, si me atrevo a indagar, a ir más allá, aun a riesgo de mí misma, algo en el orden de lo humano se expande. Tal vez porque en el fondo somos una vergüenza, un don o dolor prorrogado”, explica Aguirre la elección en estos tres libros que se concatenan.

La puerta de entrada fue Diario Negro, que tuvo su primera impresión en el 2023, editado también por Arroyo. Para empezar, en este diario Aguirre rompe el tiempo, lo atomiza hasta volverlo la nada misma. Las palabras iniciáticas de Williams Carlos Williams son más que una guía: “¿Por qué no imaginé belleza allí donde no existe o no está disponible?”.

Art Brut es esa necesidad de llenar el vacío, pero desde una pureza desvirgada. En Aguirre el horror es una hondura incapaz de ser rellenada con nada. Es, ante la falta de todo, la impotencia de un absurdo. Amueblar la ausencia”, explica la escritora tucumana.

Esa necesidad queda expresa en versos que cobran otra claridad: “En la enfermedad, hay salud”. “Hoy, a las 15:35, en el ínterin que va de la biblioteca a la cocina, no estuve ahí”. “Digo no. Digo no. Bajo la ducha, cuando esas manos extrañas me bañan, digo no. Grito no./ Madre pregunta desde la puerta si estoy bien./ Sin convicción, sin conato, sin pathos/ respondo sí”.

El tiempo es una bomba y va a explotar”, dice Aguirre. Esta cuenta regresiva no es al azar (nada en estos tres libros lo es). El lector comprenderá la fecha a la que es llevado y cómo en lo escatológico termina encontrando, tal vez, lo que no quería encontrar.

El estilo no convencional se va a profundizar en Diario de la Carne y Diario de la Letrina.

El primero no está dedicado a una persona sino a una institución, al Hospital Público Ángel C. Padilla, a donde derivan los enfermos todos los municipios del “interior” de la provincia carentes de recursos. “Tucumán es una provincia muy elitista; las clínicas y los sanatorios son para los ricos y los hospitales públicos son el matadero para los pobres. Pero allá como aquí nadie se salva, sino a través de la eterna falacia de huir. Por eso creo que todos somos incluso en la quietud exiliados”.

Diario de la Carne denuncia los métodos de tortura hacia los enfermos internados, la mala praxis, la desaparición de las historias clínicas, la violencia real y simbólica que se ejerce no solo sobre los pacientes, sino también sobre los familiares que cuidan a sus parientes enfermos”, anuncia Aguirre. “Necesité hablar de la discapacidad, tan descuidada. Necesito dotar de humanidad a lo humano, por eso transversalmente se cuelan temas como el incesto, la zoofilia…”, sostiene Aguirre. “Con nuestros enfermos, ¿qué hacemos? Los desexualizamos. Les quitamos toda categoría humana, los cosificamos. La cosificación es primero institucional y luego social”.

“Necesitaba dar cuenta de lo marginal”.

Aguirre utiliza la metáfora para mostrar esa invisibilidad, eso que no existe de la que habla Williams. No hay historia clínica, no hay archivos, no hay documentos: no hay prueba.

Hay una referencia al acantilado, al coso y al vacío, donde la metáfora es bastante clarificadora. “El acantilado era eso a lo que se temía. Pero que al mismo tiempo ejercía una irresistible atracción”. “Aquí decimos ‘coso’ cuando ignoramos el nombre exacto de las cosas. Todo lo que ignoramos es coso. También el acantilado. También los otros y nosotros. También el pasado y el futuro. También el presente. Y cuando el velo del coso caiga, también el terror será el coso”.

Diario de la Carne la prosa poética se concatena en pequeñas progresiones narrativas”, afirma Aguirre, y al leerlo se entiende el por qué de la cosificación de aquello que habita en el título.

Diario de la Letrina es, en su estética, de los tres, el más parecido a un libro de poemas y el que me choca como un tren de frente, porque he conocido casas, hasta instituciones con ellas.

Y porque pone como referencia en una parte del mismo a “Baño Suabo”, cuento de Herta Müller que había leído En Tierras Bajas, cuando había ganado el Premio Nobel. El cuento describe con extremo minimalismo y crudeza un sábado por la tarde en el que una familia entera (padre, madre, abuelos y el hijo pequeño) se baña por turnos utilizando exactamente la misma bañera y la misma agua. Y quien relata, la última en utilizarla, la describe como siempre tibia y limpia, aunque la descripción que realiza marca todo lo contrario. Una especie de “todavía sirve”.

El cuento, de por sí, ya me había golpeado, lo creía como ubicado en la Segunda Guerra. María Belén Aguirre me hizo dar cuenta de otra perspectiva posible, de otra clave de interpretación válida tanto para ese cuento como para la misma letrina.

Creo que Herta usa la bañera como una metáfora y a la familia como una metonimia, un pretexto que le permite hablar de política, jerarquías, utopías y distopías ideológicas. De este modo, literaturas mayores y menores tensan a su vez una nueva batalla en un campo semántico minado”.

Con esta explicación (y con mucho más que me guardo para intentar otra nota, porque esa devoción se lo merece) entendí el uso de como figura. En la línea de “La fuente”, de Duchamp, que tiene un significado a medida que nos alejamos del centro de CABA, pierde su snobismo, “en donde la materia fecal nunca va a ser sublime, pero por lo menos va a subir un escaloncito más dentro de la escatología”.

Hay mucho de sociopolítico y económico en estos diarios. Mucho, mucho. Por eso, quizás, me duelen a mí”, me dice María Belén.

Es una obra completa, cerrada. Son tres diarios que dialogan, están totalmente imbricados uno con otro. Vistos a la distancia, su infancia, su adolescencia también, entre otras cosas, en Tucumán, los vínculos familiares, la cuestión de la salud mental, la cuestión de la escritura. Tiene un posfacio de Roberto Papateodosio que es una belleza, también, y son diarios que están en la oscuridad de las personas, de los cuerpos mancillados y está en las enfermedades”, resume muy bien su editora, Alejandra Bosch.

Necesitaba dar cuenta de lo marginal, de lo temido y de lo deleznado; de todo eso pero desde un enfoque pueril”. “Todos somos sometidos a un proceso gradual de infantilización. La infantilización y la inmadurez. Esa a la que refiere Gombrowicz en Ferdydurke. Somos tratados como enfermos mentales. Todos somos una potencia y una impotencia neutralizándose recíprocamente. Por eso los llamé Art Brut”, define Aguirre.

Y este salto hecho lejos de su lugar de confort no me pasa desapercibido, me sacude como escritor y me hace querer estar presente. Espero que ustedes también.

  • Imagen

Más presupuesto, para los gendarmes, en la frontera social

22 Septiembre 2026

Mientras el Gobierno recorta fondos para discapacidad y dice combatir el narcotráfico, el Presupuesto 2027 esconde un dato clave: la Gendarmería tendrá más dinero y más efectivos para controlar la protesta social que para custodiar las fronteras.

El 15 de septiembre, el Gobierno de Milei presentó el proyecto de Presupuesto 2027 en el Congreso. Dentro del presupuesto, me voy a enfocar en el que se destina al Ministerio de Seguridad. 

El presupuesto para el Ministerio, que maneja Alejandra Monteoliva, manifiesta cinco lineamientos que menciono en el orden en que se proponen: fortalecer la lucha contra el narcotráfico; reforzar la capacidad operativa, tecnológica e inteligencia; modernizar el sistema penitenciario; reducir la incidencia delictiva y fortalecer el orden público; y desarrollar una gestión eficiente y coordinada.

Me voy a detener en el lineamiento que, en orden de mención, aparece en cuarto lugar: "Reducir la incidencia delictiva y fortalecer el orden público", porque es al que se le destina mayor presupuesto, más que a la lucha contra el narcotráfico.

Asimismo, la fuerza de seguridad que tiene destinada mayor cantidad de presupuesto es la Gendarmería Nacional. Y dentro de ese presupuesto, el programa 49 "Operaciones complementarias de seguridad interior", ejecutado por la Dirección Nacional de Operaciones, es la unidad que gestiona más recursos. El que cuenta con 687.821 millones de pesos y con 13.639 gendarmes.

Lo interesante es que la misión principal de la Gendarmería es la seguridad en zonas de fronteras; sin embargo, el programa "Seguridad de fronteras" cuenta con 464.038 millones de pesos y 10.356 gendarmes.

Como se puede observar, se van a destinar más recursos del presupuesto de la Gendarmería al orden público, como también más gendarmes, que a su misión principal en las fronteras.

Por otro lado, el programa que más crece en términos porcentuales es el relacionado con delitos complejos y operaciones antidroga, también a cargo de la Gendarmería. Es así que la fuerza que tiene más crecimiento en su presupuesto y tiene el 33% del presupuesto total del Ministerio de Seguridad es la Gendarmería. Sin embargo, el 97% de ese presupuesto es para sueldos de los miembros de Gendarmería.

Buscando en los presupuestos de años anteriores, en el período 2022-2027, es la primera vez que el programa 49 de la Gendarmería tiene destinado al orden público más gendarmes que el programa 48 "Seguridad en fronteras".

Desde el 2026, el programa 49 ya tenía más presupuesto que "Seguridad en fronteras"; para el año 2027 no solo tiene más, sino que se amplía la brecha.

En relación con el presupuesto de 2026, la Gendarmería tiene un aumento del 40% en su presupuesto y es la jurisdicción dentro del presupuesto que tiene el mayor aumento absoluto, de 573.996 millones de pesos.

Lo mismo sucede cuando se observan los recursos económicos destinados al combate del narcotráfico, como lo plantea este Gobierno, pero en el orden de cuestiones se priorizan más recursos para el mantenimiento del orden público.

Analizando todo esto, hay que decir que nada está fuera de la ley 24.059 (Seguridad Interior) ni del decreto 454/25, que establece el Estatuto de la Gendarmería.

Pero sí hay que destacar que la Gendarmería va a tener más presupuesto para el control del orden público que para su misión principal, que es la seguridad en zona de fronteras. Esto hay que ponerlo en un escenario de mayor conflictividad social, en donde las movilizaciones frente a reclamos que evidencian el deterioro social son más frecuentes. Y también mencionar el protagonismo que tiene la Gendarmería en la represión; un ejemplo de esto es que fue un gendarme el que atentó contra la vida de Pablo Grillo.

En la semana en que se presentó el proyecto de Presupuesto 2027 surgió la situación sobre la reducción presupuestaria en el área de discapacidad. Ahora, si observamos el presupuesto para el área de seguridad, en relación con el presupuesto 2026, tiene un aumento del 38%. A su vez, la mayor parte va destinada a la Gendarmería, a programas para el control del orden público, y del aumento presupuestario total, el 87% va destinado a personal.

Se reduce en discapacidad, pero se aumenta en programas destinados a mantener el orden público. Por lo tanto, si se manifiesta por el desfinanciamiento en discapacidad, te recibe la Gendarmería que, en vez de estar cumpliendo su misión principal en fronteras geográficas, tiene más recursos destinados al control de la frontera social.

Cabe preguntarse por qué este Gobierno utiliza a la Gendarmería en los operativos de seguridad ante movilizaciones masivas y por qué le destina más presupuesto a esta fuerza en una misión que no es el principal objetivo para el que fue diseñada.

En mi opinión, creo que la Gendarmería, al ser una fuerza de seguridad militarizada, posee una formación con mayor cohesión interna, lo cual la convierte en una herramienta más efectiva para la ejecución de decisiones políticas. Con esto quiero decir que, si reciben una orden, la ejecutan sin miramientos ni reflexión sobre las consecuencias.

Lo cual, esta característica, para conjurar el delito sea más eficiente que para reprimir ciudadanos que ejercen el derecho a la protesta.

  • Imagen
    Ilustración Jorge Araldi
    Ilustración: Jorge Araldi

Un cura en El Vesubio

21 Septiembre 2026

La presencia del sacerdote llamó la atención al guardia de turno. Un oficial del área de Inteligencia, que respondía a un mandato del dictador Videla, le dio la orden de dejarlo pasar y conducirlo junto a uno de los prisioneros. El religioso, muy anciano, de sotana larga, cinto ancho de cuero y boina negra, caminó por los pasillos oscuros. De inmediato, recordó cuando lo mantuvieron recluido en Manresa, España, cuando sus jefes jesuitas lo encerraron para que aprendiera a agachar la cabeza y obedecer. No aprendió, no reculó, lo expulsaron de la Compañía y le prohibieron decir misa por muchos años. Ahora, Leonardo Castellani, el cura loco, el jesuita rebelde, el escritor exquisito y polémico, estaba en el ocaso de su vida y trataba de ayudar a la pareja de un ex alumno, de buscarlo y de ser posible rescatarlo. Al circular por aquella mazmorra sintió un olor hediondo, mezcla de humedad, pis, vómitos y mierda. Lo hicieron pasar a una habitación, le señalaron el suelo y le dijeron que era el hombre que pidió ver.

El cura se agachó hasta donde estaba el prisionero tirado, le levantó la capucha y comprobó que estaba semi inconsciente, casi agonizante. Cuando lo miró no lo reconoció, era una persona demacrada, con escaso pelo blanco, la mirada perdida y un gemido que no se sabía si se quejaba o intentaba respirar. Pasaron unos segundos y se dio cuenta que era su ex alumno: Haroldo Conti. Fue su discípulo en el seminario diocesano de Devoto, y lo recuerda como buen estudiante y mejor escritor. Sabía de él porque leyó alguno de sus cuentos, y seguía sus textos en la revista Crisis, aunque no mantuvo un contacto asiduo. Trató de decirle algo, para ver si lo reconocía, pero en sus ojos la vida se escurría. El cura sacó los óleos sagrados de una carterita que llevaba. Le iba a dar la unción de los enfermos, cuando una mano lo agarró del brazo. El cura se encontró con un hombre muy golpeado, demacrado, y unos ojos claros que le llamaron la atención.

-Padre, soy Raymundo Gleyzer. Dígale a mi familia que estoy vivo-, le dijo el compañero de celda de Conti. El cura, que era un cinéfilo, que iba al cine todas las semanas con algún amigo, sabía de los documentales del hombre que lo miraba con ojos de desesperación. Lo abrazó, le dijo alguna palabra de consuelo y se comprometió a buscar a su familia y darle el mensaje. Después se dio vuelta y se volvió hacia Haroldo, para rezar por él y darle los óleos. Lo vio muy mal y tuvo dudas sobre su supervivencia. El encuentro del teólogo Leonardo Castellani con el cuentista Haroldo Conti y el documentalista Raymundo Gleyzer, en junio de 1976, pudo haber sido un hecho trascendente para la cultura argentina, pero la reunión se produjo en el centro clandestino de detención El Vesubio, cuando los dos intelectuales estaban desaparecidos y condenados a muerte.

Mascaró confinado

Marta Scavac, pareja de Haroldo Conti, leyó en la revista Crisis una entrevista al sacerdote Castellani, donde mencionaba al escritor como su ex alumno. Ella sabía que el religioso estaba a punto de reunirse con el dictador Videla. Desesperada, buscó la dirección del cura y lo fue a ver. La causa que juzgó los delitos cometidos en El Vesubio tiene al caso Haroldo Conti como el n°4, y señala que fue secuestrado la noche del 4 de mayo de 1976, cuando regresaba del cine junto a su pareja. Al entrar en su casa, en la calle Fitz Roy, un grupo de hombres armados los recibieron y los golpearon durante toda la noche, interrogándolos sobre la actividad literaria y los viajes de Conti, además de insistir sobre dónde escondían el dinero. Antes del amanecer se llevaron a Conti a Campo de Mayo, donde lo torturaron de manera bestial, a tal punto que le destrozaron una de sus manos. Los artistas podían recibir esa violencia contra su instrumento de trabajo. Al pianista Miguel Ángel Estrella le rompieron los huesos de la mano para que no tocara nunca más en las villas ni para los pobres; y a Víctor Jara se las cortaron para que no pudiera puntear con su guitarra. Dos semanas más tarde lo trasladaron al centro clandestino El Vesubio, donde la nueva sesión de torturas lo dejó muy débil, a tal punto que otros secuestrados, como Horacio Vivas y Noemí Fernández, vieron que para ir al baño tenía que arrastrarse, y los mismos guardias confirmaban que estaba hecho un desastre, que no podría sobrevivir mucho tiempo. Cuando estaba lúcido hablaba de sus hijos con los otros prisioneros.

Desde la revista Crisis, donde Conti era colaborador habitual, hicieron todos los intentos por denunciar el secuestro del escritor y tratar de que lo liberaran. Eduardo Galeano y Vicente Zito Lema se entrevistaron con el ministro del Interior, Albano Harguindeguy, pero no obtuvieron respuestas. Sabían del almuerzo de Videla con cuatro escritores y trataron de llegar a cada uno de ellos para que pidiera por Haroldo. La escritora Marta Lynch habló con Ernesto Sábato, quien se comprometió a pedir por Conti, pero a la hora del almuerzo no lo mencionó. También hablaron con Borges, quien dijo no conocer a ese escritor, y confundía su apellido, por lo que no contaban con él.

Leonardo Castellani, de 77 años, estaba enfermo, cansado y con poca paciencia. El ex jesuita vivía recluido, como un ermitaño urbano, en una casa sobre la avenida Caseros, y no se reunía con casi nadie. Le costó recibir a la mujer, no tenía ganas de hablar ni de escuchar, y en este caso prestó atención a la historia de Marta porque quería saber del ex seminarista, y lo que escuchó lo conmovió. Ella lloraba de rodillas, desconsolada, y el cura decidió levantarse y concurrir al almuerzo. Al quedar solo volvió a leer la invitación que recibió de la Casa Rosada, donde decía que el nuevo presidente de facto, el general Videla, lo recibiría a él y a los escritores Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y a Horacio Ratti.

-Ella vino antes de la comida en la Casa Rosada. La señora me emocionó mucho, y como faltaba poco tiempo para el almuerzo, unas horas, tomé los datos que me había dado ella y escribí una carta -, le contó Castellani a Pablo José Hernández. El almuerzo se realizó el 19 de mayo, y fue muy promocionado por los medios de comunicación para lavar la cara de la gestión terrorista que imponían las Fuerzas Armadas. Trascendió que Borges felicitó a Videla por haber derrotado a los peronistas; que Sábato habló casi todo el tiempo, sin dejar hablar a los demás, y propuso armar un consejo de notables para supervisar los programas de televisión, aunque no levantó la voz por los desaparecidos; y que Ratti, presidente de la Sociedad Argentina De Escritores (SADE), se limitó a hablar sobre la ley del libro, los derechos de autor y problemas puntuales de la entidad que presidía. Al terminar el almuerzo Castellani le preguntó a Videla dónde estaba Haroldo Conti, su ex alumno y amigo. Videla respondió con una cínica cara de nada.

-Mire, yo no sé si esto le pertenece a usted o al jefe de la Policía, pero de todas maneras se lo encomiendo -, le dijo Castellani a Videla.

El mismo general genocida recordó aquel pedido del sacerdote cuando concedió una larga entrevista a Ceferino Reato.

-Luego del almuerzo el padre Castellani me llevó a un costado, me dio un papelito y me dijo: “General, le recomiendo la situación de esta persona, un escritor. Es una persona de mi conocimiento, que no ha hecho nada malo”. Yo recibí el papelito, no recuerdo ahora el nombre, tomé nota del pedido y luego llamé por teléfono y di instrucciones para que, en la medida de lo posible, revisaran la situación de este detenido. No fue un pedido genérico sino por una persona determinada. No hubo ningún otro pedido por detenidos.

Pocos días más tarde le avisaron a Castellani, de parte del dictador Videla, que irían a buscarlo para visitar a Conti. Por fin, el 8 de junio Castellani pudo ver al ex seminarista en El Vesubio. Marta Scavac estaba perseguida y se alojó en la Embajada de México. Tiempo después le llegó la versión de que Castellani logró un salvoconducto para los tres, Marta, Haroldo y su bebe recién nacido, pero que el escritor estaba en muy mala condición física y el cura solo pudo darle la extrema unción.

Compañero de confinamiento del escritor, el director de cine Raymundo Gleyzer con sus pocas fuerzas pudo presentarse ante el cura y pedirle ayuda. Castellani salió con una nueva misión: encontrar a la familia de Gleyzer. La información llegó, pero nada pudieron hacer. El 20 de junio, día del padre y día de la bandera, Conti y Gleyzer fueron llevados a Neuquén, que en términos eufemísticos significaba el traslado para ser ejecutados. Sebastián Randle, el biógrafo de Castellani y uno de los pocos que pudo acceder a sus papeles personales, señala que después de 1976 el cura ya no escribía sus diarios y su correspondencia era mínima, por lo que no hay más detalles sobre aquellos días. El cura no vivió para testimoniar en el Juicio a las Juntas, falleció el marzo de 1981.

Castellani, el cura loco

¿Quién era Leonardo Castellani? El cura fue una persona activa e influyente en el debate público durante el siglo XX. Escritor, filósofo, teólogo, periodista, sus opiniones nunca pasaron desapercibidas. Nacido en Reconquista en 1899, Santa Fe, ingresó a la Compañía de Jesús, en la misma provincia. Se perfeccionó en algunas materias en Italia, donde se ordenó sacerdote, y luego ganó una beca en Francia, donde tuvo una especialidad en psicología, y también recorrió Alemania. Manejaba varios idiomas, como el inglés, el francés, el alemán, el italiano, y el latín, y eso le sirvió para traducir libros de su idioma original. Desde lo teológico, es el traductor y comentador de los primeros cinco tomos de la "Summa Teológica" de Santo Tomás de Aquino. Como escritor tiene una obra dilatada, más de 40 libros publicados en vida, cultivando los más diversos géneros, desde fábulas ambientadas en el campo argentino, cuentos costumbristas, poesía, biografías y hasta el primer libro policial argentino en 1942: "Las nueve muertes del Padre Metri". Tiene varias novelas, entre ellas Juan XXIII – XXIV, donde profetiza que después de la tercera Guerra Mundial llega al papado un cura jesuita y argentino.

Fue integrante de la Alianza Libertadora Nacionalista, por esa fuerza fue candidato a diputado en 1946, y eso le trajo numerosos inconvenientes con su congregación. De esos días conservó la amistad con Rodolfo Walsh, Jorge Massetti, Rogelio García Lupo y Alicia Eguren, de quien estuvo cautivado por su belleza y su inteligencia. Cultivó la amistad con personas de las más diversas ideologías, como Leónidas Barletta (director del Teatro de la Campana y vinculado al Partido Comunista), Fermín Chávez (peronista con quien compilaron una serie de poemas en lengua castellana), Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, que a través de su editorial Sudestada le editaron algún libro, o Hernán Benítez (cura peronista, confesor de Evita).

Siempre polémico, con sus convicciones firmes, le molestaba obedecer órdenes absurdas, y eso le costó que lo expulsaran de los jesuitas. Antes de esa expulsión, pasó largos meses recluido en el loquero de Manresa, que los jesuitas tienen en España, y de donde el cura se escapó con la ayuda de algunos argentinos. Conoció a Juan Domingo Perón, con quien tuvo varios encuentros y lo vio como un hombre resolutivo, ya fuera para sacar a un docente que copaba con malas artes las cátedras más importantes de filosofía, cuando le solicitó nafta para una usina en Reconquista, o cuando le pidió ayuda para que lo sacara de su reclusión en Manresa. También le quitaron la posibilidad de decir misa, hasta que una década después el Papa Roncalli le levantó la prohibición. Muchas veces ninguneado, las más de las veces ignorado, era antiliberal. Algunos quieren reducir su ideología al nacionalismo, lo más adecuado es decir que fue un patriota, siempre dispuesto a ayudar.

  • Imagen
    Axel Kicillof
    Foto: Daniela Morán
PERONISMO

“Axel Kicillof se lanzó como candidato del peronismo”

21 Septiembre 2026

En "Más o menos bien", José Cornejo y Rodrigo Lugones analizaron el acto de Axel Kicillof en Villa Dominico, Avellaneda, en el cual confirmó su candidatura presidencial para las elecciones de 2027.

Cornejo y Lugones dialogaron el sábado 19 de septiembre en "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Comenzó una etapa nueva del peronismo. Había seis o siete carpas para discutir de forma plenaria, a micrófono abierto, y poner en común discusiones sobre distintos ejes. Pasé por todas, estaban repletas. (…) Había por lo menos 40.000 personas”. 

“Se lo acusa, o se lo acusaba mucho al gobernador de ser esquivo o timorato en algunas definiciones. Dijo cosas que para nosotros son básicas, pero que no se venían diciendo en el peronismo. Las nuevas canciones se hacen de abajo para arriba, escuchando a todos, no imponiéndolas. Y lo que vamos a construir, lo vamos a construir en una discusión de cara a la sociedad”.

“Hace poco, en el marco de la discusión del Congreso del Trabajo de la provincia de Buenos Aires, comenzó a inaugurarse una etapa de discusión municipal del tipo de modelo sindical que tiene que haber en la Provincia. Esto enojó muchísimo a las federaciones de sindicatos municipales que, hay que decirlo, vienen con un desgaste muy grande. Hay un montón de municipios que son peronistas y es muy incómodo también como peronistas dar algunas discusiones con Milei cuando como jefe comunal tenés salarios que están por debajo del salario mínimo vital y móvil”.

“Es parte del modelo que hay que poder discutir en la Argentina. Por supuesto que hay un montón de sindicalistas municipales que son excelentes, que tienen salarios aceptables o dignos, que discuten, pero también hay una realidad. Si tenemos tantos municipios que en los que se cobra tan mal, hay que ponerse a pensar de qué manera el gobierno de Kicillof, que tiene muchas complicaciones, le busca la vuelta para pagar salarios y aguinaldos, para poder generar cada tanto, tal vez no los grandes aumentos, correcciones salariales en áreas muy diferentes. (…) Lo que está impulsando la provincia es básicamente ponerse de acuerdo en un piso mínimo de derechos laborales y de cobro”.

URL de Video remoto
  • Imagen
    Recital Vélez Ratones Paranoicos
    Foto: Javier Tucci
TIEMPO LIBRE

¿Cómo elegir look para un recital al aire libre?

21 Septiembre 2026

Ir a un recital al aire libre tiene algo de imprevisible. Uno puede salir de casa con sol, pasar buena parte de la tarde caminando entre puestos y escenarios, encontrarse con viento cuando cae la noche y terminar varias horas después buscando cómo volver. El look, entonces, no puede pensarse solamente para el momento de llegar ni para una foto antes de entrar.

La ropa acompaña una experiencia que suele ser larga y bastante física. Hay que caminar, esperar, sentarse donde se pueda, bailar, atravesar sectores con tierra o césped y convivir con cambios de temperatura que, en primavera y verano, pueden ser marcados. Por eso, encontrar qué ponerse para un recital al aire libre supone combinar estilo personal con prendas capaces de seguir el ritmo de toda la jornada.

Pensar primero en el lugar y el horario

Antes de abrir el placard conviene saber dónde será el recital. No presenta las mismas condiciones un estadio con sectores pavimentados que un festival montado sobre un predio de césped. Tampoco es igual llegar a las cinco de la tarde que entrar cuando ya bajó el sol.

Si buena parte del evento transcurre durante el día, las prendas livianas suelen resultar más prácticas. Remeras, musculosas, camisas holgadas, shorts, bermudas, polleras o pantalones amplios permiten moverse sin acumular demasiado calor. Una gorra o un sombrero también puede integrarse al conjunto cuando hay varias horas de exposición al sol.

Los recitales nocturnos abren otras posibilidades. Se pueden incorporar colores oscuros, prendas metalizadas, estampados, denim o algún elemento más llamativo sin preocuparse tanto por el calor del mediodía. Aun así, si la entrada al predio comienza temprano, vale la pena pensar el outfit desde la primera hora y no únicamente para el momento en que aparece el artista.

La comodidad también forma parte del estilo

Vestirse cómodo no significa recurrir automáticamente a un conjunto deportivo ni renunciar a armar un look interesante. La comodidad aparece, sobre todo, en el calce.

Un pantalón que limita el movimiento puede resultar tolerable durante una salida corta, pero después de cinco horas empieza a hacerse notar. Lo mismo ocurre con una prenda que obliga a acomodar constantemente los breteles, el escote o la cintura.

Para estos eventos suelen funcionar bien las siluetas relativamente relajadas. Jeans rectos o amplios, pantalones cargo, shorts de denim, remeras oversize y camisas abiertas permiten construir conjuntos simples que todavía admiten bastante personalidad.

También hay espacio para vestidos y polleras. En ese caso, vale la pena considerar cuánto movimiento habrá, si habrá que sentarse en el césped y cómo se comportará la prenda con viento. El objetivo no es descartar opciones, sino evitar que una elección estética termine reclamando atención durante toda la noche.

Elegir un calzado preparado para varias horas

En un recital, los pies trabajan más de lo que parece. Hay caminatas hasta el ingreso, filas, largos períodos de pie y, posiblemente, bastante baile. A la salida todavía queda atravesar el predio y llegar hasta el auto, una parada o el transporte público.

Por eso conviene elegir un par que ya se haya usado antes y cuyo calce resulte conocido. Estrenar calzado durante una jornada extensa puede transformar una pequeña molestia en algo difícil de ignorar.

Las zapatillas son una elección lógica porque admiten combinaciones muy diferentes. Un modelo clásico puede acompañar desde jeans amplios hasta shorts, vestidos o pantalones cargo. Incluso unas zapatillas Vans pueden integrarse a un conjunto de inspiración urbana, rockera o skate sin que el outfit parezca armado exclusivamente para el recital.

Más allá del modelo, también importa la superficie. Si el evento se realiza sobre tierra o césped, posiblemente no sea el mejor lugar para llevar un par que uno quiere conservar impecable. Del mismo modo, los tacos muy finos, las sandalias poco sujetas o ciertas plataformas pueden volverse incómodos cuando hay que desplazarse entre mucha gente.

Adaptar el outfit al tipo de música sin disfrazarse

La música genera códigos estéticos, aunque no exista un uniforme para cada género. Rock, electrónica, pop, urbano o indie suelen reunir referencias visuales distintas que inevitablemente aparecen entre el público.

Tomarlas puede ser divertido. Para un recital de rock, por ejemplo, una remera gráfica, denim oscuro y algún accesorio metálico forman una combinación reconocible sin demasiado esfuerzo. En una fecha de electrónica se puede jugar más con prendas técnicas, transparencias, colores intensos o detalles reflectivos. El pop admite casi cualquier dirección, desde conjuntos minimalistas hasta piezas mucho más expresivas.

También está la clásica remera del artista o de una banda. Puede convertirse en la pieza central del outfit si el resto se mantiene relativamente simple.

No hace falta, sin embargo, construir un personaje para entrar en clima. Si determinado estilo no forma parte de la ropa que uno usa habitualmente, probablemente tampoco resulte cómodo sostenerlo durante horas. Es más interesante incorporar una referencia pequeña y conservar algo propio.

Prepararse para el sol, el viento y una posible lluvia

Si se esperan temperaturas elevadas, los tejidos livianos y las prendas con cierta holgura permiten atravesar mejor las primeras horas. También es recomendable contar con protección solar cuando el evento comienza de día.

Si hay probabilidad de lluvia, se puede sumar una capa impermeable liviana que sea fácil de guardar. En estos casos, el calzado vuelve a ganar protagonismo. El barro y los charcos suelen ser menos fotogénicos que la entrada al festival, pero forman parte del mismo evento.

El viento también modifica algunas decisiones. Sombreros poco ajustados, polleras demasiado livianas o prendas que necesitan acomodarse continuamente pueden resultar menos prácticas en un espacio abierto.

No se trata de prepararse como para una excursión. Basta con entender que un recital al aire libre sucede dentro de un entorno que cambia y que el outfit puede anticiparse un poco a eso.

Elegir pensando también en las últimas canciones

Un buen look para un recital al aire libre debería seguir funcionando cuando ya pasaron varias horas desde la foto inicial. Ahí aparece la verdadera medida del conjunto: cuando todavía permite bailar, caminar y olvidarse un rato de qué llevamos puesto.

La ropa puede acompañar el clima del evento, acercarse a la estética de un artista o simplemente reflejar la manera habitual de vestirse. No existe una fórmula única. Sí existen prendas que se adaptan mejor a jornadas extensas y pequeños detalles capaces de hacer que un conjunto sencillo tenga otro carácter.

Si estás preparando tu próxima fecha y querés explorar opciones de indumentaria, calzado y accesorios para encontrar una combinación que funcione con tu estilo, podés recorrer las propuestas disponibles en Vaypol y armar el look pensando no solo en cómo empieza el recital, sino también en cómo querés vivirlo hasta el último tema.

 

La música genera códigos estéticos, aunque no exista un uniforme para cada género. Rock, electrónica, pop, urbano o indie suelen reunir referencias visuales distintas que inevitablemente aparecen entre el público.
  • Imagen

Cómo los debates históricos libran los combates del mañana

21 Septiembre 2026

Días atrás, sin esperar que el día de la tradición nos convoque a ello, leímos con un ayudante de la cátedra que dirijo —Historia del Periodismo Argentino en la FPyCS, UNLP— a José Hernández. 

Entre las pausas de lectura, debidas ya sea a los signos ortográficos del texto, ya sea a los profundos y meditativos sorbos de mate, me encargué de marcar algunas cuestiones de contexto histórico al buen Nicolás Carrizo (que así se llama este joven ayudante).

Mientras Nico, con quien mantenemos lecturas en común —dada mi ceguera— y desacuerdos también comunes —dada nuestra ciega pasión por equipos de fútbol que son clásicos rivales—. Reitero, mientras él reproducía mediante su voz las palabras e ideas del pensador nacional que este 10 de noviembre cumplirá 140 años desde su natalicio, yo, entre admirado, indignado y algo nostálgico quizá, no podía dejar de pensar en la intemporalidad de la prosa hernandiana, aunque nuestros especialistas suelan concederle únicamente el calificativo de “sempiterno” a su poesía, más específicamente a su poema, el Martín Fierro —cuya primera parte se publicó en diciembre de 1872—.

Precisamente este aspecto marginado del pensador nacional —su prosa periodística, polémica y combativa— es sobre el cual este artículo pretende llamar la atención en esta oportunidad. Sin embargo, su pretensión no es exhumar un pasado laudatorio frente a un presente derrotista. En el fondo intuye que si el legado polemista de Hernández quedó relegado ante la sombra terrible de Sarmiento —considerado padre del ensayismo político nacional— no se debe ni por asomo a la falta de calidad y agudeza del bonaerense, que más abajo el lector tendrá oportunidad de juzgar sino indudables como nosotros, al menos excelentes. Mucho menos a la falta de actualidad. Los actores son otros pero el debate sigue siendo el mismo. El motivo principal de este olvido se debe a que en nuestros tiempos, dentro del campo nacional la práctica misma del debate público se ha perdido o confundido maliciosamente con “bancar” una posición determinada hasta el límite de las últimas consecuencias, es decir, hasta la obsecuencia.
Nosotros, que nos pretendemos pequeños eslabones de la tradición nacional —en las antípodas del tradicionalismo conservador— en la estela monumental de José Hernández, abandonamos hace muchos años una de las pocas herramientas sino la única según Don Jauretche, de participación en la arena política: el debate público que se lleva a cabo desde y en los medios de comunicación. La tecnología ha avanzado como languidecido los grandes temas a debatir. Todo pareciera parte de una gran conversación sin principio ni fin que se sostiene mientras sea rentable y hasta que deje de serlo (la tan mentada agenda cuyos temas si no los escribe, los impone la mano invisible del mercado). Pero vayamos al grano que fue semilla de esta reflexión.

Corría septiembre de 1875 y un reposado José Hernández tomaba la pluma para contestarle al más temible polemista de nuestra historia moderna —al menos desde el gauchipolítico Padre Castañeda—. Nos referimos al antes nombrado, Domingo Faustino Sarmiento. La pluma azote del sanjuanino recientemente había publicado una nota en el diario La Tribuna, dirigido por los hermanos Varela, escrito cuya intención apenas oculta era perjudicar a su colega y rival intelectual en los senderos a recorrer para una nación posible.

Hernández, en un estilo que prefigura nuestras más grandes investigaciones periodísticas, trajo a colación una serie de antecedentes que consideró útiles para grabar una imagen fiel del momento en el que conoció a su enardecido libelista: “hace aproximadamente quince años, tuvo lugar en Santa Fe una Convención Nacional para considerar las reformas que Buenos Aires presentaba a la Constitución. Ocupábamos en ella el puesto de taquígrafo. En la fila derecha, en el primer asiento, se encontraba un convencional que se revolvía agitándose continuamente en la silla. Miraba a todas partes como un desaforado, manifestando en todos sus movimientos una agitación, y algo de un malestar que no le permitía permanecer tranquilo.” Nótese cómo en unas cuántas líneas, la maestría del hombre de prensa establece perfectamente los contrastes entre él y su misterioso interlocutor, tanto mediante sus roles (taquígrafo/convencional) como el ánimo (sosiego/estado nervioso). A continuación, el relato prosigue de esta manera: De pronto hace un movimiento rápido, y se saca un botín, a pocos minutos el otro, coloca los pies cubiertos sólo con las medias sobre aquellos zapatos que tanto le habían mortificado, y respirando fuertemente como quien se libra de una gran incomodidad, permanece muy tranquilo, como en el retiro de su casa, delante de la respetable Asamblea”. El gesto algo vulgar y desenfadado para aquel lector aún no acostumbrado a la obscenidad de los políticos que manejan las Instituciones Públicas como si fueran la privacidad de su hogar, se acompaña de una revelación final: “ese hombre era el Sr. Sarmiento, y ése fue el día y las circunstancias en que lo conocí, bajo la impresión que cada uno de los lectores puede calcular que produciría en el observador aquel hecho de intimidad y confianza con la Convención y con el público”.

Tras plasmar esta imagen de su contendiente, Hernández pasa revista cómo a partir de aquel hecho, comenzó una persecución política incesante hacia su persona y no por haber sido un observador involuntario de aquel descalce político —incapaz de mantener las botas puestas ante una situación de la que dependen los destinos de la nación, a raíz de su personalidad nerviosa e inquieta—. No, la persecución a José Hernández residió por el contrario, en la agudeza de sus intervenciones periodísticas. Sarmiento, quien pese a tener los puños cargados de verdades, descargaba tergiversaciones en el papel, acusó a Hernández de utilizar “un tono agresivo” en su folleto “La vida del Chacho” (¡sí lector!, el mismísimo Sarmiento). 
Hernández en la nota que venimos comentando, aceptó la crítica aunque con las rectificaciones correspondientes a las deformaciones románticas y semánticas del sanjuanino. Aclaró que dicho tono formaba parte de un suelto de la prensa y no de la introducción de su famosa investigación periodística, tal como Sarmiento buscó atribuirle para desacreditarla. El poeta gaucho le replicó además: “otra falsedad es que el artículo tenga mi nombre y apellido al pie; mío es, en verdad, pero el Sr. Sarmiento al reproducirlo ha suplido con su buen deseo lo que al artículo le faltaba, y donde encontró dos iniciales, ha puesto todo un nombre”. A continuación, el tono del autor del Martín Fierro adquiría nuevamente gravedad con esta aserción: “acostumbrado a aceptar la responsabilidad de mis actos, jamás busco tangentes para escapar a ella, pero bueno es también que se conozca la verdad”. 

Hernández, siempre reposado, siempre calmo como la pampa donde creció, en el desarrollo de todos aquellos ataques injustificados, no se quejó ni consideró que debía defenderse, en cuanto su escrito no hacía homenaje a ningún poder más que al de la verdad. En el artículo de marras tampoco se detuvo mucho en las imprecaciones hacia su persona.

Eran otros los vientos que soplaban. Ya habían quedado atrás las épocas donde todo se dirimía de manera violenta, fuera por las armas o la pluma. Así se lo hizo saber a sus lectores como aquellos tiempos eran cosa del pasado: “ya no habrá más hecatombes sangrientas a nombre de la libertad. Esos tiempos no volverán, porque no volverán las pasiones que los agitaron, ni los hombres que los produjeron.”. Ante las acusaciones sobre su pasado “tono violento”, invirtió los términos al resaltar lo anacrónico y contracorriente de los hombres que se servían de una pluma arrebatada para obtener sus fines mezquinos. “De esos hombres, uno de los últimos es el Sr. Sarmiento, que siente que se va, y al despedirse quiere hacer a la generación actual heredera de los odios que han agitado su vida, que son ingénitos a su naturaleza, y de que no puede ni quiere desprenderse. Ya no hay Benavídez, ni Virasoros, ni Peñalozas que asesinar; ya no hay por consiguiente asesinos que condenar”. Esta última oración, que puede sonar como una resignación de Hernández a sus antiguas luchas, en realidad expuso la ridiculez del ex mandatario, quien ya sin enemigos reales, arremetía contra los imaginarios, pues desde siempre había sido su única forma de mantenerse a flote en la cosa pública.

Con brillante réplica, Hernández, proseguía: “por violento que haya sido el tono de mis escritos en la prensa periódica en los momentos terribles de la lucha, ni lágrimas, ni sangre se han derramado por mi culpa, y ni viudas, ni huérfanos, han de maldecirme”. Frente a esa puñalada inesperada, pues provenía tras una oración en la que aparentaba darle la razón a su rival, con maestría en el arte de la esgrima de quien manejaba la pluma como el facón, le interrogaba retóricamente: “y  ud. señor Sarmiento, ¿podría decir lo mismo? El país entero sabe que no”.

Ante las acusaciones del ex presidente sobre la presunta búsqueda de amparo político por parte del poeta bajo la administración de Nicolás Avellaneda (1874-1880), en un antecedente de los escraches, Hernández se defendió de aquel encono con una contundencia digna de encomio mediante el siguiente contrapunto: “No ocupo puesto público alguno, aunque dice que ocupo varios; y en cambio vd., desde hace 23 años que pisó el Río de la Plata, no ha trabajado en nada, viviendo siempre a costa del Presupuesto. Yo no sé dónde queda la Tesorería, y desde hace 23 años, no habrá libro de Tesorería en que no se registre el nombre del Sr. Sarmiento. Es un caro hijo de la República”. ¡Caro hijo de la República! expresión en verdad señorial cuya maliciosa ambigüedad no sólo sobrevivió invicta a los tiempos pese a su intencionado ocultamiento, sino que tranquilamente podría incluir una larga nómina de funcionarios en ejercicio.

Todo sea dicho, incluso los periodistas de La Tribuna —aunque en las antípodas de nuestra simpatía— al menos confiaban a la expresión pública el arbitrio de sus ideales e intereses en lugar de a las operetas encubiertas y opacas que caracterizan a una clase política incapaz de afrontar el costo político de sus decisiones contrarias a la mayoría de la población. Un ejemplo de nuestra afirmación, se dio cuando el diario dirigido por los hermanos Varela expresó al conocerse el asesinato del Chacho Peñaloza (1863): "Séale la tierra pesada". ¡Qué manera de condensar una vastedad de significados en tan solo cuatro palabras! La esgrima de la pluma que mencionábamos antes pocas veces se dio en condiciones de igualdad y ante los cuales el silencio no era una táctica posible.

Quizás el poderío de aquella expresión tan malévola como efectiva fue la que tuvo en mente el inteligente periodista que, en los años recientes se estaba convirtiendo en un célebre escritor cuando reconoció al diario de los Varela como: “autor de una esplosión de odio que va hasta más allá de la tumba, y el autor del abrazo de San Juan”. Este abrazo hacía referencia al que se habían dado Domingo Faustino Sarmiento y Pablo Irrazábal, el asesino del Chacho Peñaloza en dicha provincia para conmemorar aquel nefando crimen, ocurrido más de una década atrás. En tal sentido, proseguía, certero y combativo: “se juntan hoy, después de 12 años, animados de los mismos rencores, del mismo espíritu de partidismo rabioso, que quiere hundir en un hondo abismo a todos sus adversarios ¡son los apóstoles de los rencores que yacen enterrados en un pasado lleno de desolación y de tinieblas!”

Esta calaña de personajes “civilizados y civilizadores” eran los que se atribulaban ante el “tono agresivo y bárbaro”, como todo lo relacionado a lo nacional y popular. “cuando los que mataban, los que aplaudían la matanza y los que la predicaban como justicia, me llamaban a mí mazorquero, porque condenaba aquellos excesos y defendía en tantos desgraciados el derecho de vivir, yo no podía, ni debía quedarme sin retribuir el sangriento apóstrofe”. Y así, al correr de la tinta, el periodista asestó su estiletazo final: “pero los que mataron, Sr. Sarmiento, los que mataron son más culpables, cualesquiera que sean las formas en que lo hicieron, que los que condenaron a los matadores, cualesquiera que sean los términos en que escribieron”. 

Evidentemente, José Hernández, creía ver en las instituciones la transición hacia una nación donde la sangre dejara de organizar sus designios. Una donde el bien común federalista se impusiera sobre los “hijos caros a la república”, más propios del antiguo unitarismo, continuación del espíritu monárquico por otros medios. Este ideario que convirtió al poeta en diputado  hacia 1879 y dos años después, senador, también lo tornó una persona “no cara a la República”, por enfrentar los poderes establecidos desde los propios medios de comunicación financiados y comandados por el mismo sistema.

El artículo de Hernández sin embargo, no terminó con un punto final sino con una pregunta: ¿Sr. Sarmiento, por qué mataron? Esta pregunta que no obtuvo respuesta, señaló el final de un debate amargo en el que no se hizo justicia por el Chacho, ni se concretó la patria con la que Hernández soñó para la Argentina. No hay final feliz ni moraleja porque los debates como los combates, no tienen final ni nada que enseñar a quienes los tienen presentes al momento de enfrentar la realidad.

Es en este punto donde se hace necesario romper el mantra de la agenda que obliga a la velocidad y brevedad con el objeto de que todo se desvanezca más pronto que la burbuja sobre las que reposan las presuntas posturas políticas. Tampoco se trata de emular a Hernández, sí de reconocer que no era un “periodista del montón”, tal como lo caracterizó Tulio Halperín Donghi en un estudio donde su injusticia mayor no es hacia la figura de Hernández sino hacia la verdad de todos los argentinos, lo que nos habla de un historiador afín a los ganadores y cuya carrera —ejercida mayormente en el extranjero—, es debatir en el vacío contra enemigos imaginarios. Pese a ser un buen discípulo de Sarmiento en las ideas, no se dio el mismo caso en materia de escritura, por lo cual resulta curiosa su incursión en el campo de la crítica literaria y más al enfrentarse ante el autor del Martín Fierro. Es probable que este intelectual falaz y prohijado por la academia si los hay, al desmerecer una de nuestras mejores plumas, buscara desmerecer como sus adláteres la idea misma de patria por este intelectual, otro hijo caro de la república.

Recuperar el arte de la esgrima verbal aunque ya no esté de moda ni la pluma ni la máquina de escribir. Una academia que no sea capaz de intervenir sobre la agenda, está condenada a debatir sobre sí y para sí misma. Un periodismo que no sea capaz de confrontar con los temas establecidos a debatir, es funcional a sus finanzas antes que sus lectores. El problema no está en la falta de curiosidad ni en el hambre de conocimiento (si hay algo que sobra en este país es el hambre en todas sus acepciones). Tampoco en el menú reducido de respuestas que se le brinda a la población (bajo la falsa antinomia de que es lo que hay o la nada). El problema como siempre, está en producir por todos los medios la escasez del bien común en el campo de las ideas, de los debates y combates. De los bienes públicos ante la seducción del efímero y cada vez más inmaterial, bien privado. Recuperar el arte de la esgrima verbal. Del duelo con alto vuelo periodístico. Reformular donde Hernández escribió ¿Sr. Sarmiento por qué mataron? en ¿Señor presidente, por qué mataron y matan de hambre a la gente? Dicho de otro modo, los debates históricos no componen únicamente la historia. Libran también los combates venideros, si los duelistas del presente los tienen en consideración al actuar.

  • Imagen
    Dossier APU: Inteligencia Artificial
    Dossier APU: Inteligencia Artificial
APU ENTREVISTAS

"La inteligencia artificial no aumentó la productividad ni hace ganar plata, por eso las empresas están preocupadas"

21 Septiembre 2026

La inteligencia artificial atraviesa una expansión acelerada, acompañada por advertencias sobre sus posibles riesgos y por enormes inversiones de las principales empresas tecnológicas. Para Gabriel Baum, licenciado en Informática por la Universidad Nacional de La Plata, docente y especialista en tecnología, buena parte del discurso sobre una eventual autonomización de la inteligencia artificial debe analizarse en el marco de una disputa económica y financiera por el control de una industria que todavía no logró demostrar el impacto que sus promotores anuncian.

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Baum cuestionó las advertencias apocalípticas sobre una eventual rebelión de la inteligencia artificial y puso el foco en otro problema: el uso que los seres humanos pueden hacer de estas tecnologías, particularmente en materia militar y de ciberguerra. También habló sobre los agentes autónomos, la seguridad informática, la necesidad de establecer mecanismos de gobernanza internacional y la relación entre el desarrollo de la IA y la enorme cantidad de dinero que actualmente moviliza la industria.

APU: En los últimos tiempos aparecieron advertencias muy fuertes sobre los riesgos de la inteligencia artificial, de programadores que trabajan para las principales empresas norteamericanas. Después, los CEOs de las empresas también advirtieron sobre esos riesgos, incluso Elon Musk pidió más control. Se habla de una autonomía que podría llegar a destruir a los humanos. ¿Qué pensás de estos planteos?

GB: La humanidad puede aniquilarse, autoaniquilarse, pero no creo que vaya a pasar eso con la inteligencia artificial. Como dijo, creo, Xi Jinping en una reunión que hubo hace poco: “Si tienen tanto miedo, ¿por qué no la desenchufan?”. Y se acabó. Finalmente son computadoras que funcionan con electricidad y cada una de ellas está enchufada en algún lado.

No creo que vaya a pasar ninguna de esas cosas, pero me parece bueno pensar qué pasó con todo esto y por qué terminó planteándose de esta manera.

APU: Empecemos por ahí entonces. 

GB: El fin de semana pasado, Dario Amodei, que es el director ejecutivo de Anthropic, publicó un artículo en el que pide que se frene el ritmo de desarrollo de la tecnología que está detrás de lo que uno usa, de los chatbots. Allí plantea peligros que van desde el uso en ciberataques y bioterrorismo hasta su potencial para arruinar la economía del mundo.

Inmediatamente, los directores de otros grandes laboratorios y empresas de Estados Unidos expresaron su apoyo. Demis Hassabis, de Google DeepMind, y Elon Musk, entre otros, dijeron que Amodei tenía razón. Es bastante extraño y surrealista porque estos tipos se pasan peleando. Incluso se han enfrentado en los tribunales y se han atacado personalmente.

Amodei y Sam Altman también tuvieron una pelea más profunda porque Amodei consideraba que Altman no se tomaba en serio los riesgos de la tecnología que se estaba desarrollando. Entonces, desde ese momento, Anthropic, de Amodei, y OpenAI, de Altman, compiten por ver quién gana una carrera en la que, en teoría, el ganador se lleva todo.

Todos coinciden en que la última generación de grandes modelos de lenguaje no es segura y que hay que encontrar una solución.

APU: ¿Y qué hay detrás de este pedido de desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial?

GB: Es bastante fácil ser cínico. No está nada claro qué entienden por desaceleración o por “parar la mano”, ni cómo funcionaría. Hay que prestar atención a que tanto Anthropic como otras empresas están queriendo salir a la bolsa, cotizar en el Nasdaq por billones de dólares.

Entonces, por un lado, necesitan mostrar una gran sensatez: que se preocupan por el mundo. Pero, al mismo tiempo, insinúan que tienen monstruos que hay que controlar y que ellos son los únicos capaces de domarlos.

Pedir una desaceleración y decir que todos estamos de acuerdo en desacelerar consigue dos objetivos. Por un lado, tranquiliza a los inversores, demostrando que no están locos. Y, por otro, los asusta, porque les dicen que solamente ellos pueden controlar esta tecnología.

Yo creo que esa es la jugada que hay atrás. Están hablando más a los inversores porque tienen que salir a la bolsa y quieren dar una señal de que están haciendo esto con responsabilidad, que podrían ir más despacio y que no son unos locos. Pero, además, tienen una tecnología que, según ellos, seguramente va a ser un gran negocio.

APU: Más allá de esas intenciones. ¿No existe un riesgo real de que la inteligencia artificial llegue a un límite en el que ya no pueda ser controlada por los seres humanos? Algunos especialistas incluso plantean que podría llegar a impedir que la apaguen.

GB: Las máquinas están enchufadas. Si les cortás la energía eléctrica, se apagan. También dicen que, cuando se den cuenta de que las quieren desenchufar, van a atacar a quienes quieran hacerlo. Pero no sé cómo podrían mantener la energía que necesitan. Puede haber algo muy sofisticado que una computadora pueda hacer y que uno no se imagine, pero no lo sé.

Lo que hay detrás de todo esto es un enorme negocio. Hay muchos supuestos especialistas, muchas empresas de publicidad y muchos periodistas que quieren ganar más plata. Ese es el problema.

Los grandes éxitos que muestran son reales en determinados ámbitos. Por ejemplo, demostraron teoremas, hacen software. En todo lo que sea manipulación formal, manipulación de símbolos y de lenguajes, estos grandes modelos de lenguaje son muy buenos. Pueden programar muy bien.

De hecho, en Argentina hay muchos programadores que utilizan estas herramientas para generar código. Pero ninguno de ellos confía plenamente en estas herramientas. Lo primero que hacen es revisar qué hicieron porque muchas veces, como se dice en la jerga, “deliran” y hacen cualquier cosa.

Es natural que puedan manipular por fuerza bruta sistemas simbólicos, como los matemáticos, y conseguir resultados impresionantes. Yo no niego nada de eso.

APU: Desde el punto de vista económico, ¿la inteligencia artificial ya produjo el impacto que prometían sus desarrolladores?

GB: Desde el punto de vista del negocio y de la economía, todavía no pegó en ningún lado. Yo sigo desde hace bastante tiempo dos variables de la economía norteamericana: la productividad y el salario. Y la verdad es que la economía de Estados Unidos está deprimida. No ha crecido por efecto de la inteligencia artificial. No ha pegado en la productividad, en la industria, en ningún lado. Ha pegado en algunos sectores específicos y, sobre todo, en el uso individual.

Todo el mundo usa inteligencia artificial, pero todavía no hay ninguna mejora en la economía ni en la vida de la gente alrededor de esto.

Y es natural que pase porque es muy nuevo. Esto empezó hace cinco años, con esta locura de OpenAI y ChatGPT, y es muy difícil que en cinco años una tecnología pueda tener algún impacto real en la economía.

Hay que fijarse, por ejemplo, en lo que llamamos las TIC, las tecnologías de la información y las comunicaciones. Podemos decir que empezaron a comercializarse, a insertarse en el mundo real, en los años 50. La primera vez que pudo verificarse un impacto en la economía norteamericana fue en 1995. Pasaron 45 años. ¿Por qué esto iba a pegar antes?

En mi opinión, estamos en el medio de una burbuja financiera. Estos tipos quieren cotizar en bolsa y entrar con miles de millones y, por otro lado, no consiguen rentabilizar las inversiones que han hecho.

Entonces siguen pidiéndole plata a los inversores. Atrás de esto están BlackRock y todos esos inversores poniendo plata de los jubilados norteamericanos, para decirlo de algún modo, miles de millones en centros de datos y en financiar los experimentos que hacen estos muchachos.

Y no da ganancias. No tienen ni flujo de caja estas empresas. Entonces están condenados a seguir pidiendo plata, a inventar cosas para seguir pidiendo, y lo vienen haciendo desde hace rato. Como todos pusieron tanta plata ahí, tienen que seguir poniendo. Esa es la carrera y cada tanto inventan algo para que la carrera siga.

APU: Entonces, no ves a la inteligencia artificial como una amenaza de autonomización a largo plazo.

GB: El problema son los seres humanos. El problema es la ambición de estos tipos, que son unos locos de la guerra, que además son socios o dueños, no sé bien, de Milei y toda la banda.

Yo creo que en ese sentido sí son peligrosos. Han potenciado la capacidad de destrucción de las Fuerzas Armadas norteamericanas, por ejemplo. Han participado en el genocidio en Gaza.

Amodei, que ahora se preocupó tanto, se peleó con Trump porque Trump no quería asumir la responsabilidad por los niños muertos. Amodei planteaba que las armas que tenían sus algoritmos de identificación de palestinos, basados en inteligencia artificial, pudieran actuar autónomamente y dijo que de ninguna manera iba a aceptar eso.

APU: ¿No puede pasar que en algún momento la propia inteligencia artificial comienza a resolver por sí misma a quién matar y con qué criterio?

GB: ¿Qué quiere decir eso? ¿Se va a subir sola a un avión y va a tirar misiles sin que nadie la conecte a ningún lado? No es nada. Es un software. No es un Frankestein que va a salir del laboratorio caminando.

Volvamos al episodio de los agentes de OpenAI que salieron a Internet y atacaron otra empresa de inteligencia artificial. ¿Qué hicieron? Hicieron las cosas para las cuales los entrenaron.

El culpable de eso fue OpenAI, que no tomó las medidas de seguridad suficientes para aislar a un agente que podía hacer eso.

Los agentes, es decir, los módulos más o menos autónomos que tienen cierta capacidad de reacción frente a eventos, son mucho más viejos. Existen desde los años 80. No es una novedad lo de los agentes.

Lo que hicieron fue ponerles grandes modelos de lenguaje para que computen. Son agentes que tienen estadística multidimensional adentro y toman decisiones estadísticamente, no solamente reaccionan ante eventos externos.

Si vos largás una red o tenés un sistema de ciberseguridad y no tomás medidas para que no hagan cagadas, eso puede pasar. Está lleno de software haciendo cagadas en Internet todo el tiempo.

Los tipos hacen las cosas para las cuales los entrenan. No hacen otras porque no tienen imaginación. No inventan. Responden al entrenamiento que se les dio, a veces bien y a veces mal.

No creo que les hayan dicho “vayan y destrocen Facebook”, pero lo que hicieron esos agentes fue hacer las cosas para las cuales los entrenaron. Según dicen, los habían entrenado para detectar fallas de seguridad en cualquier ámbito. En particular, en OpenAI les dejaron la puerta abierta, se fueron a Internet y atacaron otra cosa.

APU: Pero si entrenás a un agente para defender la seguridad de una empresa, ¿no podría considerar que la mejor manera de defenderla es atacar a otra empresa?

GB: Podría haber hecho eso, como podría haber hecho otra cosa. Hace cosas para las cuales fue entrenado. El problema es regular para que no se entrenen estos bichos para hacer cualquier cosa.

Yo podría entrenar un agente de este tipo —yo no, pero alguien que tuviera suficiente cantidad de plata y centros de datos— para atacar infraestructura crítica de otro país: redes eléctricas, por ejemplo. Igual que lo podría hacer con software. De hecho, existen softwares que sirven para atacar infraestructuras críticas de otros países.

La ciberguerra no arrancó en 2021. Arrancó mucho antes de que existiera esto. Van a hacer lo que uno quiere y, si no hacen lo que yo quiero, lo desenchufo y no anda más. Es software. No son seres vivos malos que uno entrena y se transforman en monstruos malditos. Eso pasa en las películas.

Pero pueden hacer las maldades para las cuales fueron preparados. Efectivamente, pueden ser muy peligrosos. Pueden ser muy peligrosos si están en manos de la gente que está en manos ahora, que por plata hace cualquier cosa.

Y lo que me parece muy importante es establecer una gobernanza. Eso es lo que están proponiendo los chinos, en realidad, y muchos otros países. Todo el BRICS está preparando y pidiendo eso, los europeos también.

Es igual que como fue necesaria la gobernanza de la energía nuclear. ¿Por qué no voló todo por el aire? Porque en algún momento se llegó a un acuerdo para controlar la energía nuclear. Y todavía no volamos por el aire.

APU: Justamente, nadie diría que la energía nuclear tiene voluntad propia y que Chernóbil explotó porque la energía nuclear quiso hacerlo. Sin embargo, algunos plantean que la inteligencia artificial podría desarrollar una dinámica propia de autonomización.

GB: Chernóbil explotó por errores humanos. Japón pasó lo mismo. Y por eso nadie dice: “Mirá, la energía nuclear se vuelve autónoma y quiere matar gente”. Asignarle voluntad a la inteligencia artificial es una muy buena forma de evitar el problema.

Vos tenés gatos en tu casa. Si les abrís la puerta, se te escapan. No hay que abrir la puerta. Todo el mundo sabe cómo no abrir la puerta.

El ejemplo famoso del ataque a la empresa es eso. No es que la inteligencia artificial fue programada para atacar una empresa. Fue programada para defender una empresa y encontró errores de seguridad en otro lugar. Le dejaron la puerta abierta a Internet y encontró esos errores.

Quizás además lo hicieron a propósito. A mí no me queda claro. Están buscando aterrorizar a la gente porque necesitan plata y entonces arman el escándalo y dicen: “Yo soy el único que te puede proteger”.

Y después dicen: “Yo no voy a regular nada porque soy malísimo. Yo quiero que me sigan alimentando la industria militar con esto”. No hay que comprarse eso.

A mí lo que me preocupa es que mucha gente se asusta y, además, no conoce la tecnología. Si no conocés la tecnología, podés creer cualquier cosa.

Hay que conocer qué puede pasar. Hay que tener una idea más o menos clara de qué se trata esto. Lo que hay adentro de los sistemas de estas empresas es secreto tecnológico. Nadie lo conoce, lo conocen ellos. Los que tenemos alguna formación en el tema conocemos los fundamentos y podemos darnos una idea más o menos clara de qué puede pasar y qué no puede pasar.

Después sabemos cómo manejar la tecnología, cómo se puede utilizar bien, mal o regular. Yo me pasé años haciendo estas cosas.

Se puede usar mal, por supuesto. Pero la informática se pudo usar mal mucho antes de la inteligencia artificial y se ha usado mal mucho antes de la inteligencia artificial. Y ha causado muertes, muchísimas muertes.

Hay una publicación que habla de la cantidad de muertes que causó la informática, el software, en radiaciones hospitalarias, en las cámaras gamma y todas esas cosas que se usan en medicina. Hay una lista de alrededor de cien ejemplos de personas que murieron porque el software estaba mal hecho o tenía errores.

Acá el chiste es que te dicen que la inteligencia artificial tiene voluntad. Entonces, como tiene voluntad, se autonomiza y, como se autonomiza, la culpa ya no es del programador que hizo eso, sino de que se autonomizó y ahora es un ser independiente.

Bueno, metelo preso, matalo y chau. Es mucho más fácil apagarlo.

¿Cuántos centros de datos hay que bajar para que esto deje de funcionar? Cien. Hay que bajar doscientas palancas y no existe más. Esto no es algo que vive, capaz de alimentarse en la naturaleza. No tiene el control de las fuentes de energía. O, si lo tiene, lo desconozco.

Si es capaz de manejar las fuentes de energía, estamos jodidos, porque son unos locos. Y tenemos algunos problemas de Internet, me parece.

Pedir una desaceleración y decir que todos estamos de acuerdo en desacelerar consigue dos objetivos. Por un lado, tranquiliza a los inversores, demostrando que no están locos. Y, por otro, los asusta, porque les dicen que solamente ellos pueden controlar esta tecnología. Yo creo que esa es la jugada que hay atrás