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    mercedes sosa
    Foto: Andy Cherniavsky
REPUDIO

La familia de Mercedes Sosa y trabajadores de la cultura piden la renuncia del funcionario que la agravió

05 Abril 2026

APU transcribe la carta pública de la familia de Mercedes Sosa.

Ante las recientes expresiones de odio y descalificación que han circulado en plataformas digitales hacia la figura de Mercedes Sosa, como familia, deseamos compartir una breve reflexión. 

Mercedes Sosa no fue solo una cantora; fue la voz de un continente que encontró en su canto un refugio en tiempos de silencio. Su compromiso permanente fue con los derechos humanos, la justicia social y la identidad cultural de los pueblos latinoamericanos. Su arte, reconocido mundialmente, es hoy parte del patrimonio emocional de millones de personas, más allá de cualquier frontera o pensamiento político.

Su memoria no necesita defensa. Como familia, trabajamos permanentemente en la difusión de su obra y elegimos no responder al odio con más odio, porque como Mercedes nos enseñó, la mejor respuesta es la construcción cultural.

Seguiremos trabajando en la protección de su legado  que es de todos y todas, y para todos y todas. Es por eso también que pedimos la renuncia del coordinador de Radio Nacional Tucumán, Mercedes Sosa. Es inadmisible que un funcionario público esté al frente de la emisora que lleva el nombre de quien intentó desprestigiar. 

Como venimos diciendo, la dimensión de Mercedes trasciende todo intento de agresión. ​Invitamos a quienes se sientan interpelados por estas manifestaciones de intolerancia a reencontrarse con su obra, con su mensaje de paz y con la dignidad con la que representó a nuestro país en los escenarios más importantes del mundo. 

El ruido de las redes es pasajero; la voz de Mercedes, como nuestra tierra, es eterna.

Familia de Mercedes Sosa

Ante este ataque hacia la figura de la Negra Sosa los músicos y trabajadores de la cultura invitan a firmar esta carta de repudio.

Ante este ataque hacia la figura de la Negra Sosa los músicos y trabajadores de la cultura invitan a firmar esta carta de repudio.

Formulario en este link  

Mercedes Sosa, nuestra cantora del pueblo

Yo canto siempre a mi pueblo,

porque del pueblo es mi voz,
si pertenezco yo al pueblo,
tan sólo del pueblo será mi canción

("Cantor de oficio", Miguel Ángel Morelli)

Como músicos y trabajadores de la cultura repudiamos enérgicamente los dichos vertidos por Enzo Ferreira, el actual coordinador de Radio Nacional Tucumán Mercedes Sosa sobre la cantora.
Un funcionario público no debe referirse de una forma agresiva ni insultante ante ninguna persona, mucho menos si se trata de un icono de nuestra cultura nacional.

Mercedes Sosa es una de las grandes representantes de la música popular argentina en el mundo y una de las voces más importantes de América latina. Su voz, su legado musical y su compromiso con la canción urgente, la canción del pueblo, han marcado generaciones de artistas y han engrandecido el patrimonio cultural de nuestro país.

Entendemos que estos ataques forman parte de un engranaje que intenta sistemáticamente desprestigiar a los artistas por sus posicionamientos políticos y por su compromiso social.  Además de una actitud censora y disciplinadora que busca el silenciamiento, la misma que persiguió a Mercedes, la proscribió y la exilió de nuestro país hace 50 años.  

Como compañeros y colegas de Mercedes Sosa, y como parte de la cultura argentina, no aceptamos la violencia en ninguna de sus formas. 

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    SANTIAGO AMIGORENA
    Foto: EFE/ María D. Valderrama
RESEÑA

¿Hay un solo amor, acaso?: nuevo libro de Santiago Amigorena

05 Abril 2026

Hay un solo amor, así se llama el nuevo libro de Santiago Amigorena publicado por la editorial Serapis. Para un simple mortal es lindo enterarse de una verdad tan trascendental, aunque sea a una edad avanzada como la mía.
Por supuesto, no comparto esa afirmación.
Pero se ve que tampoco la comparte el narrador, ya que ni bien abrís el libro, los primeros párrafos son todas preguntas, tantas que al lector lo asalta el miedo de que así sea todo el libro.
Pero por suerte (¿mala? ¿buena?) no fue así —la ilación de preguntas: “¿El amor tiene una historia? ¿Puede ser estudiado, anotado, disecado? … ¿El amar se merece, se gana? ¿El amar es un premio? ¿O tiene un precio? … ¿El amor puede terminar? ¿El amor puede empezar?”, esta ilación me recordó esos exámenes que pretenden ser heideggerianos, ya que Heidegger sería el filósofo de la pregunta, sin advertir que la pregunta en realidad es una manera de llevar la reflexión hasta más allá de sí misma, no una oración enmarcada por signos de interrogación. 

“Camino y me hago estas preguntas, que te hago a vos también”.
Esta es la primera oración no interrogativa del libro, por la que el lector puede creer que el libro va a entablar un diálogo con él, aunque no le cuesta mucho adivinar que debe de haber alguien más importante al que Amigorena se dirige.
Y sí, es el amor que el autor tuvo que dejar o abandonar en su casa el auténtico interlocutor de este seudo diálogo —seudo diálogo porque en realidad el narrador, como es lógico, solo habla consigo mismo: “Sí, escribo para mí mismo —y para nadie … ‘Yo, yo, yo.’ Ya te oigo, desde el silencio nocturno del museo, burlarte de mí”.
Me imagino lo que debe de ser tener una conversación con un personaje como Amigorena —o como yo.

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Libro No hay un solo amor

A Amigorena lo invitaron a pasar una noche en el museo Picasso de París, solo. Mientras nos entretiene con todo el conocimiento sobre pintura que posee, Santiago nos cuenta las contradicciones que le implicó dejar a su pareja, o por lo menos a esa persona que ama con locura en ese momento —una locura que el libro trata de racionalizar, de convertir en discurso, de detener, porque el amor, lo sabemos los que tuvimos alguna vez la dicha de amar y de ser amados, el amor nos lleva a hacer y a decir cosas de las que luego nos arrepentimos y que muchas veces, muchas, nos hacen quedar como idiotas o locos.

Hay un solo amor es un libro que obliga al lector a tomar partido, a ponerse de un lado o del otro de una línea cada vez más delgada, y que atraviesa a toda nuestra cultura culta: ¿es una genialidad o una bazofia? (enunciado que le pertenece a nuestro genial Charly García en su etapa SNM, todo hay que decirlo). Cada lector debe elaborar su respuesta, lo importante es que el libro se venda.
No hay un solo amor, hay muchos amores (todos los que tengamos la suerte de sufrir en esta vida de mier…), aunque cada uno de ellos sea eterno, o así me gusta imaginarlo a mí.

Los amores auténticos, esos por los que uno “enloqueció”, no se reemplazan, no son sucesivos, son inolvidables —esta fue la fórmula que me inventé para dejar de sufrir.
Porque lo extraño, lo insoportable, es que el amor requiere de otro para poder consumarse en toda su plenitud —salvo en el caso de los viejos narcisistas, que solo ven y buscan en los otros/as una misma versión de sí mismos.

PD: el libro se presentará el 10 de abril en algún lugar aún no especificado, y contará con la presencia del autor, que vive en Francia desde niño. 

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    TEATRO LA MORIBUNDA
CARTELERA TEATRAL

Vuelve a escena "La Moribunda", de Urdapilleta y Tortonese

05 Abril 2026

La Moribunda, de Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, vuelve a escena con dirección de Malena Miramontes Boim y hay algo que no cambió en casi treinta años: esa sensación de que todo está a punto de romperse.
En la obra, hay una hermana que se está muriendo. O eso parece. Pero no es solo ella. Lo que flota en el aire es otra cosa: la idea de que, en el fondo, todos estamos un poco en ese proceso. No como tragedia espectacular, sino como una presencia constante, silenciosa. Una especie de desgaste.
Afuera hay una guerra. Nunca termina de explicarse, pero está. Y adentro, en esa casa, también hay otra: más íntima, más rara. Contra el miedo, contra la soledad, contra la sensación de que el mundo se desarma.
Y sin embargo, ahí adentro pasa algo completamente distinto.

Las hermanas inventan. Fantasean. Se van a playas que no existen, se vuelven vedettes, entran y salen de melodramas. No es que no vean lo que pasa. Es que necesitan construir otra cosa para poder seguir. El sueño, la imaginación, no aparecen como escape sino como una forma de sostener la vida cuando todo alrededor empuja hacia el final.
Ahí se cuela la pulsión de vida.

No como algo luminoso o ordenado, sino como algo medio desesperado, incluso torpe. Como cuando uno se ríe en el momento menos indicado. El humor en La Moribunda es así: incómodo, exagerado, a veces absurdo. Pero funciona. Porque permite quedarse un rato más.
Y en medio de todo eso, aparece algo que desarma.
El cariño.
No grandilocuente, no perfecto. Un cariño medio roto, medio exagerado, pero profundamente necesario. Las hermanas se sostienen como pueden. Se hablan, se pelean, se cuidan. Y en ese vínculo aparece la ternura como refugio. No soluciona nada, pero abriga. 

"La Moribunda" se mueve todo el tiempo entre esas dos fuerzas: lo que empuja hacia el final y lo que insiste en quedarse. Y en ese tironeo arma su mundo.

Quizás ahí esté lo más potente de la obra: en mostrar que, incluso cuando la muerte no es una idea lejana sino algo que respira cerca, lo que aparece como respuesta no es la épica ni la negación, sino algo mucho más frágil.
El deseo de estar con otro.
De inventar algo juntos.
De no quedarse solos en el derrumbe.
La Moribunda se mueve todo el tiempo entre esas dos fuerzas: lo que empuja hacia el final y lo que insiste en quedarse. Y en ese tironeo arma su mundo.
Un mundo raro, exagerado, por momentos delirante. Pero también, profundamente humano.

La Moribunda, con dirección de Malena Miramontes Boim se presenta en Ítaca Complejo Teatral. Funciones: jueves de abril a las 20.30 h. 
Localidades $20.000 (estudiantes y jubilados $16.000) disponibles en Alternativa Teatral.

Ficha técnica

Autoría: Humberto Tortonese, Alejandro Urdapilleta 
Actuación: Darío Sernates (Karen), Juan Rutkus (Kara)
Diseño de escenografía y vestuario: Alejandro Mateo
Diseño sonoro y música original: Matías De Stéfano
Diseño gráfico: Sabrina Lara 
Fotos: Nacho Lunadei 
Redes sociales: Agustín Corsi
Prensa y comunicación: Cecilia Gamboa
Asistencia de dirección: Ayelén de la Rosa
Dirección: Malena Miramontes Boim 
Duración del espectáculo: 60 minutos

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    Obra de Christian Boltanski
    Foto: Instalación "Flying books", de Christian Boltanski
RESEÑAS

Reediciones de libros prohibidos en la última dictadura

05 Abril 2026

En esta nota, cuatro reseñas de libros prohibidos en la última dictadura que fueron reeditados con valiosas notas y documentación de la época. Y también un homenaje a un libro de Reina Roffé que aún no ha sido reimpreso y esperamos que pronto lo sea. 

El frasquito de Luis Gusmán fue publicado por Legasa (1973) con prólogo de Ricardo Piglia y en 1977 fue prohibido por la dictadura militar calificándolo de "inmoral" y de atentar contra la iglesia, la familia y la sexualidad. La novela volvió a circular años después y en 2023 fue reeditada por Edhasa. Un libro perturbador y de vanguardia que se diferenció de la literatura realista apelando a un entramado de voces de muertos: el mellizo, el padre, Gardel, Evita, los desaparecidos.

"Las voces de una familia, pero también de un país y de un Estado -nuestros muertos-, sabiendo que no hay redención, pero acaso nos quede una ética posible: escuchar", manifiesta Leonora Djament en la última edición homenaje. La escritura también subvierte la sintaxis, el tiempo lineal y los géneros.

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Libro Olimpo de Blas Matamoro

Olimpo de Blas Matamoro fue reeditado este año por Blatt & Ríos. Fue el primer libro prohibido por la dictadura de marzo de 1976, toda la tirada de libros fue secuestrada y destruída por el Ejército y el autor se exilió en Madrid donde todavía vive.

Se trata de un ensayo sociológico donde desfilan las figuras "olímpicas" argentinas, entre ellas Perón, Rosas, Irigoyen, Susana Giménez, Isabel Sarli. Lo característico es el estilo con una prosa argumentativa. Incluye el texto de la prohibición publicado en el Boletín Oficial en septiembre de 1976 y firmado por Harguindeguy.

Ganarse la muerte de Griselda Gambaro fue publicado en 1976 por Ediciones de la Flor y prohibido por la dictadura militar en 1977 por "promover un ataque a los valores fundamentales en la sociedad". Los ejemplares fueron secuestrados y Griselda partió al exilio. La novela fue reeditada en 2016 por El Cuenco de Plata agregando un apéndice con los documentos de censura.

Gambaro narra la historia de Cledy, una adolescente huérfana que debe pasar por un "hogar para niños" donde sufre abusos. La escritura está atravesada por el humor negro, el absurdo, la crueldad y escenas de violencia, creando una alegoría de esos años oscuros. Con temas como el poder que deshumaniza y la lucha por ganarse un lugar, el libro denuncia la injusticia de los gobiernos de facto.

El beso de la mujer araña de Manuel Puig fue publicado en 1976 por Seix Barral y censurado de inmediato por la dictadura militar. Recién en 1983 llegó a la Argentina y ya tuvo varias reediciones. Considerada su mejor novela, fue adaptada para el cine y el teatro musical.

La historia se centra en la relación entre dos presos en una cárcel de Buenos Aires: Luis Molina, homosexual que se autopercibe mujer fatal y Valentín Arregui Paz, militante de la izquierda marxista. La narración se desarrolla con diálogos que marcan un fuerte contrapunto entre los protagonistas, y está atravesada por la cultura pop, el cine y los boleros. También el discurso científico está presente en las notas al pie de página. El gesto del narrador es que los personajes se transformen a raíz de este encuentro.

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Libro Monte de Venus

Rescate

Monte de Venus de Reina Roffé fue publicado en marzo de 1976 por editorial Corregidor, censurado en octubre del mismo año por "inmoral" y retirado de circulación. Se trata de la primera novela de temática lésbica de una autora nacional. La protagonista es Julia Grande, que en el contexto de un liceo nocturno de señoritas da rienda suelta a su deseo por otras mujeres.

Considerada una obra inaugural de la tradición literaria queer argentina, está inmersa en el contexto de los años 70 y atravesada por la coyuntura política. Con una escritura disruptiva y en primera persona, se mueve entre lo salvaje, lo marginal y el autoritarismo de esa época. En palabras de Roffé la novela "anticipa la violencia que se desataría más tarde en el país, la triple A, López Rega, la dictadura".

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    Biblioteca de Trevelin
PRIMERA EDICIÓN DEL FESTIVAL

"Por las Ramas": festival de poesía en Trevelin

05 Abril 2026

El viernes 10 y sábado 11 de abril, la cordillera chubutense se convertirá en el epicentro de un encuentro autogestivo que entrelaza lecturas, música en vivo, artes escénicas y gastronomía regional.

Bajo la premisa de que la palabra es una experiencia que se ramifica hacia todos los sentidos, llega la primera edición del Festival "Por las Ramas". El evento nace como una necesidad colectiva de habitar el territorio cordillerano desde la poesía, entendiéndola no solo como un objeto de lectura, sino como una herramienta de resistencia, encuentro e identidad.

Una experiencia sensorial y federal

El festival propone un recorrido que escapa a los formatos tradicionales, a través de propuestas como el "Menú Poético" (sábado 11 desde las 13 h en Arcos al Sur, calle Roca 528): una propuesta donde la gastronomía regional y los vinos de la zona se maridarán con versos seleccionados e intervenciones escénicas de las actrices Malena De Vita y Marina Feldman.

Lecturas en vivo de más de una decena de poetas invitados.
Feria de libros con el stand de la librería Cita Livre, especializada en editoriales independientes.
Charlas, talleres, presentaciones de libros y mesas de diálogo sobre pensamiento crítico y gestión cultural.
Cierre musical con destacados artistas locales.

Sedes

Las actividades se concentrarán en dos espacios emblemáticos de la localidad la Biblioteca Popular de Trevelin, ubicada en calle Libertad 267, donde se realizará la apertura (el viernes 10 a las 20.30 h) y el taller de Viviana Ayilef (el sábado 11 de 10 a 12 h), y Arcos al Sur (Calle Roca 528) que será escenario del resto de las actividades del día sábado 11.  

Un equipo interdisciplinario

Detrás de "Por las Ramas" se encuentra un colectivo de mujeres vinculadas a las letras, la comunicación y la producción: Clara Huffmann (socióloga y editora), Camila Olivera (librera), María Laura Besio (traductora y correctora), Bibiana Portugués (enóloga y escritora), Lucía Fernández Cívico (locutora y docente universitaria) y Mar Petersen (poeta y sommelier).
Además, la diseñadora gráfica Carolina Oliveto (UBA) fue la encargada de desarrollar el universo visual que da vida a "Por las Ramas", mientras que el registro sensible de cada momento estará a cargo de la fotógrafa Mechi Suarez, quien desde 2005 captura la esencia de la Patagonia con su lente.

Detrás de "Por las Ramas" se encuentra un colectivo de mujeres vinculadas a las letras, la comunicación y la producción.

Programación

El viernes 10 de abril desde las 20.30 h en la Biblioteca Popular de Trevelin (Libertad 267)  damos inicio al festival con las voces de les poetas: Nilda Bulzomi, Lele Castro, Bruno Méndez, Rodrigo Correa, Nicole Jiménez Huth y Jimena Carrizo; y música en vivo de Edu Puyeli @epuyelli Nos acompaña Bodega Contracorriente para brindar por el comienzo.

El sábado 11 de abril, también en la Biblio, de 10 a 12 h se desarrollará el Taller "Hojas de otoño": Una experiencia poética y afectiva facilitada por Viviana Ayilef. Requiere inscripción previa al mail vivianayilef@gmail.com

Desde las 13 h el festival se muda a la Sede de Arcos al Sur (Roca 528) es el turno del "Menú Poético": Un almuerzo sensorial por pasos con vinos de la bodega Nant y Fall e intervenciones de Malena De Vita y Marina Feldman. Se trata de una actividad arancelada, que requiere inscripción previa, (para más información ingresar al Instagram del Festival: @porlasramasfestival)

A partir de las 18:00 h se desplegará la Charla "Tir: La poesía como parte de la identidad de un pueblo” a cargo de Clare Vaughan. Nacida en el País de Gales, es una incansable defensora de su lengua materna. Tras formarse en la Universidad de Aberystwyth, hace más de 20 años que trabaja en Chubut con la comunidad galesa. Hoy, desde Trevelin, coordina el "Proyecto de enseñanza del idioma galés para Chubut".

A las 19:00 h vamos a conocer el libro de Lola Halfon: "Fuera de zona" (Patronus Ediciones), que viene de Bariloche junto a Camila Vallendor quien oficiará de presentadora.

A partir de las 20:00 h se desarrollará la mesa de diálogo titulada: "¿Cómo se habita un territorio desde la poesía?", en la que conversarán: Viviana Ayilef, Sara Borda y Nilda Bulzomi, con la coordinación de Mar Petersen

Y desde las 21:00 h es el gran cierre en el que la poesía y la música se abrazan. Con la lectura de Gustavo De Vera, Marisol Santos, Nicolás Aused, Pía Fondeville, Mar Petersen, Camila Vallendor, Lola Halfon y Viviana Ayilef, y  música en vivo a cargo de Fer Estarque, Antü Paillacan, Ramiro Luengo y el Ensamble de Cuerdas Arcos. Habrá una cantina popular, gestionada por la murga Bailó la Pena. Acompañanan la noche de cierre los vinos de Chacra Baruk.

Durante las dos jornadas del festival, contaremos con la presencia de Pablo Modugno, artista plástico, docente y referente cultural radicado en Trevelin, quien desplegará un espacio de estampado en vivo, en el que venderemos bolsas de tela del Festival y donde además quienes asistan podrán llevar sus prendas para que Pablo la estampe con nuestros diseños.

Este festival lo construimos entre todos; si querés colaborar con el crecimiento de este espacio, nuestro alias es porlasramas.festival

Podés consultar todos los detalles del evento, a través de instagram: @porlasramasfestival. 

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    Recuerdo de Carlos Fuentealba
    Recuerdo de Carlos Fuentealba

Nuevo aniversario del crimen de Carlos Fuentealba: “Hay que fortalecer los sindicatos de base para seguir la lucha contra el ajuste”

05 Abril 2026

En este nuevo aniversario del crimen de Carlos Fuentealba la educación argentina está en un momento crucial. Se debate la supervivencia de la educación pública y la situación laboral de los trabajadores de la educación se encuentra cada vez más precarizada y con peores salarios. Es necesario y urgente recordar a un trabajador que realizó en sus años de militancia una experiencia intensa de organización y resistencia al gobierno autoritario de Jorge Sobisch.

Carlos Fuentealba fue asesinado el 4 de abril de 2007 durante una protesta docente en Arroyito, sobre la Ruta 22. Participaba, junto a más de cien trabajadores, de un reclamo salarial contra el gobierno provincial. Ese día la Policía reprimió con balas de goma, gases lacrimógenos y carros hidrantes. Los manifestantes se dispersaron y algunos se refugiaron en una estación de servicio, mientras otros intentaban retirarse hacia la localidad de Senillosa.

En medio de la desconcentración, el efectivo José Darío Poblete, del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) de Zapala, disparó una granada de gas lacrimógeno que impactó en el vehículo en el que se trasladaba el docente. El cartucho atravesó el vidrio del Fiat 147 e impactó en la nuca de Fuentealba. El maestro murió al día siguiente en el hospital provincial. Desde entonces, cada 4 de abril se realizan actividades en Neuquén para recordar el hecho.

A 19 años del asesinato de Carlos Fuentealba, ATEN, gremio de los trabajadores de la educación de Neuquén, convocó a una marcha en el Monumento a San Martín y ATEN Capital organizó una bicicleteada con un recorrido que inició en Arroyito alrededor del mediodía. A su vez, Raquel Villareal, secretaria General de Suteba de Malvinas Argentinas, se expresó en este nuevo aniversario en los siguientes términos: “Para nosotros, tanto SUTEBA como CTERA es una bandera de lucha. En esta coyuntura que nos encuentra luchando contra el proyecto de reforma educativa impulsado por el gobierno de Javier Milei alzamos las banderas de defensa a la educación pública, a nuestros estudiantes y a nuestros compañeros docentes de todo el país. Estamos en contra del vaciamiento del Estado porque el mismo es garante de derechos”.

Consultada sobre la situación actual de la educación pública y la situación laboral de los trabajadores de la educación, la referente sindical manifestó: “Hablar de crisis educativa es muy general. Habíamos avanzado con la nueva ley de presupuesto educativo, que llegaba al 6% de PBI y que derogó Milei. Nosotros como CTERA presentamos un nuevo proyecto de aumento al 8%. El ajuste brutal del gobierno nacional profundizó las desigualdades. Tenemos que fortalecer a los sindicatos de base de la CTERA para seguir la lucha contra el ajuste de Milei”.

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    Juan Ignacio Encina

Comienza el juicio por el crimen de Juan Encina: "Quiero obtener verdadera justicia por mi hijo"

04 Abril 2026

Este 7 y 9 de abril inicia el juicio por el crimen de Juan Ignacio Encina, de 30 años, a manos del oficial bonaerense Jorge Montero sucedido en 2023. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°9 de Lomas de Zamora llevará a cabo el proceso de juzgamiento.

El 5 de agosto de 2023 Encina volvía de la estación de Burzaco en moto después de haber llevado a su novia a tomar el tren rumbo a su trabajo. A media cuadra de llegar a su casa recibió un disparo. Su vecino, teniente de la Policía Bonaerense con más de 30 años de carrera, fue el responsable. El argumento es que consideró que le querían robar, que primero pasó una moto desconocida que el consideró que eran delincuentes y que luego llegó Juan, a quien le disparó creyendo que era apoyo de la moto anterior.  

En un fin de semana como tantos otros, Juan pasó el viernes con su novia Luciana, con quien convivía hace un año, y su hija de 6 años. Trabajaba con un martillero público: hacia remates y también se encargaba de las entregas. Tenía su casa al lado de la de Nora Barrera, su madre, donde guardaba la moto.

Ernesto Jorge Gerardo «Corcho» Montero, policía de 50 años, regresaba a su casa después de hacer tareas adicionales en el barrio Don Orione. Estaba vestido de civil pero armado. Cerca de la esquina de su casa, se cruzó con una moto conducida por un hombre que tenía una acompañante. Según su relato, escuchó que le pidieron el celular y la mujer que iba atrás hizo el gesto para sacar un arma de fuego, por lo que sacó la suya, dio la voz de alto e hizo un disparo al piso para amedrentar a los presuntos delincuentes. 

Las dos personas en moto se van, pero inmediatamente después, a las 7:30 de la mañana, Juan, vecino de Montero, regresaba a su casa. “Ahora vengo”, le había dicho a Nora cuando sacó la moto para llevar a su novia a la estación. A los 10 minutos Nora escuchó dos disparos. Ya herido, le gritó a su madre para que le abra. “Abro la puerta y venía Juan entrando y atrás venía el policía”, relata Nora. Juan no se dio cuenta quién le había disparado. Otro vecino lo llevó al hospital. Nora vio al oficial subir también al vehículo. “Él (Montero) dice que no tuvo intención y que lo asistió. Se subió al auto camino al hospital porque sabía lo que había cometido, que no es un error, es alevosía», afirma Nora

Con ese argumento, solicita prisión domiciliaria luego de ser imputado por “homicidio agravado por resultar el autor miembro de fuerza de seguridad”, que prevé la pena de prisión perpetua. Durante la etapa de instrucción, la causa estuvo a cargo del fiscal Jorge Grieco, titular de la UFI N°8 de Lomas de Zamora, especializada en Violencia Institucional.

Pese a la grave acusación, sólo estuvo algunas semanas detenido y espera en libertad. Después de casi tres años luchando para obtener justicia la familia consiguió que este 7 de abril inicie el juicio oral. En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Nora expresó sus expectativas y manifestó su experiencia en estos años de búsqueda de justicia efectiva.

Agencia Paco Urondo: ¿Qué expectativas tiene en relación al juicio?

Nora Barrera: Mi expectativa es que Jorge Montero sea juzgado y obtenga la pena máxima, cadena perpetua. Cometió un crimen y debe pagar. El asesino anda en libertad por la calle mientras mi hijo está muerto y yo resisto muerta en vida. Mi principal pedido a la justicia es que este crimen no quede impune y finalmente obtener verdadera justicia por mi hijo.

APU: ¿Cómo fueron estos años de lucha para usted y su familia?

NB: En estos dos años y ocho meses el día a día es duro y cruel. Meses de dolor cuando en noviembre de 2023 me dijeron que la causa podría quedar impune y sería archivada. Ese día lloré mucho y después decidí secar mis lágrimas y no bajar los brazos. Sentí que yo tenía que ser la voz de mi hijo, porque le arrebataron la vida sin poder defenderse. También seguí por mi nieta, Amelie, que hoy tiene nueve años. Quiero que cuando crezca le digan que su abuela luchó hasta el último día de su vida para que su papá tenga justicia. Mi hijo siempre está presente, en cada latido de mi corazón.

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Subordinación a EE. UU. por Malvinas, crónica de un fracaso anunciado

02 Abril 2026

En los últimos meses viene circulando con cierta fuerza una idea que, a primera vista, suena a realismo geopolítico. Un referente histórico del peronismo (nota del editor: Guillermo Moreno) que alguna vez supo ganarse el cariño de todos los compañeros viene planteando que la única manera de recuperar Malvinas es subordinarse a Estados Unidos. Según su lectura, hoy existe una fricción geopolítica de alto voltaje entre Washington y Londres, y esa grieta terminaría favoreciéndonos. El precio, claro, podría ser bastante alto, aceptar una base yanqui en las islas. Aunque para este referente eso sería un costo aceptable.

Suena audaz. Pero hay un problema: este libreto ya lo vimos. Y terminó muy mal.

Porque no es la primera vez que la Argentina apuesta a subordinarse a la potencia del norte creyendo que, a cambio, nos dará una mano en el Atlántico Sur. Quienes tenemos memoria histórica recordamos el papel de la dictadura cívico-militar en la previa de la guerra de Malvinas. Aquel experimento de alineamiento automático con Estados Unidos no nos trajo soberanía: nos trajo 649 muertos, una derrota militar y la ocupación británica más consolidada que nunca.

La dictadura y el error de cálculo

El gobierno militar que tomó el poder en 1976 no solo ejerció el terror de Estado. También desmanteló cualquier política exterior autónoma. El programa económico de Martínez de Hoz significó una subordinación estructural: apertura indiscriminada, desendeudamiento productivo y una deuda externa que pasó de 7.000 millones de dólares a más de 45.000 en 1983. Pero lo que más nos interesa ahora es la estrategia diplomática: los jerarcas militares creyeron que, por perseguir “enemigos internos” y jugar el rol de guardián del Atlántico Sur, Washington les iba a deber una.

Cuando planificaron la recuperación de Malvinas, lo hicieron con un cálculo que hoy parece de una ingenuidad criminal. Diseñaron la Operación Rosario con un plan D+5: ocupaban las islas y a los cinco días retiraban las tropas, convencidos de que Gran Bretaña no iba a responder militarmente y que Estados Unidos, por el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), los respaldaría.

Se equivocaron en los tres puntos clave.

El gobierno de Margaret Thatcher, azuzado por los mandos de la Royal Navy, que también estaban desesperados por una guerra (necesitaban validar ante su pueblo el enorme gasto en el que habían incurrido para equipar y modernizar a su flota de superficie), se encontraba en ese momento en una crisis social y económica gigantesca, y utilizó la guerra para consolidar su liderazgo. No hubo “no respuesta”. Hubo una flota cruzando el Atlántico.

Y Estados Unidos, lejos de apoyarnos, jugó a fondo para favorecer a Londres. El secretario de Estado Alexander Haig llevó adelante una “mediación” que, en los hechos, sirvió para que los británicos ganaran tiempo y desplegaran sus fuerzas. Jeane Kirkpatrick, embajadora ante la ONU, fue lapidaria años después: “Los argentinos nunca comprendieron cuán estrechas eran las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido, no solamente por razones históricas sino porque además Ronald Reagan y Margaret Thatcher eran amigos personales desde antes de llegar al poder”.

El 3 de abril de 1982, Estados Unidos votó a favor de la Resolución 502 del Consejo de Seguridad, que condenaba a la Argentina. Ni el TIAR ni la “amistad” con la dictadura pesaron más que la alianza central con Londres. La potencia hegemónica priorizó sus intereses estructurales: la OTAN, su socio principal en Europa, y la cohesión del mundo occidental en plena Guerra Fría. Resultado. EE. UU apoyó a los británicos no solo diplomáticamente sino con inteligencia, combustible, misiles y armamento de todo tipo.

¿Y hoy existe una disputa estratégica entre Washington y Londres?

El argumento del referente actual es que ahora la situación cambió. Hay tensiones comerciales, el Brexit reconfiguró la relación, China mete presión. Y entonces, la Argentina podría aprovechar esa grieta para que Estados Unidos nos “premie” con la recuperación de Malvinas.

Suena atractivo. Pero ignora un dato de la realidad: para Washington, Londres sigue siendo su aliado privilegiado. La base militar estadounidense en el archipiélago no sería una concesión a la Argentina, sino una consolidación de la presencia angloamericana en un punto clave para controlar el Atlántico Sur y la Antártida. Ofrecer subordinación a cambio de una base no es una negociación soberana: es entregar territorio para que otro ejército se instale, y encima llamarlo “oportunidad”.

El dato que desarma la teoría de la “grieta”: lo que está pasando ahora con Irán

Si alguien todavía cree que existe una fractura insalvable entre Estados Unidos y Reino Unido, basta con mirar lo que viene sucediendo desde febrero de 2026 en el conflicto con Irán.

Cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra la república islámica el 28 de febrero, el gobierno de Keir Starmer inicialmente se mostró reticente. Starmer declaró en el Parlamento que su gobierno “no cree en el cambio de régimen desde el aire” y se negó a involucrar al Reino Unido en acciones ofensivas. Donald Trump reaccionó con furia: “Este no es el Winston Churchill que estamos tratando”, disparó, y lamentó que la relación especial “ya no es lo que solía ser”.

Pero duró poco. A los pocos días, Starmer dio marcha atrás. El gobierno británico autorizó a Estados Unidos a utilizar sus bases militares para atacar objetivos iraníes. Las instalaciones de RAF Fairford en Gloucestershire y la base de Diego García en el Océano Índico —esta última de soberanía compartida— quedaron a disposición de la Fuerza Aérea estadounidense para operaciones “defensivas” destinadas a degradar los sitios de misiles iraníes que amenazaban el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

El propio Starmer salió a defender la decisión con una frase que debería quedar grabada en quienes especulan con un quiebre angloamericano: “Aviones estadounidenses están operando desde bases británicas. Esa es la relación especial en acción”. Y agregó: “Aviones británicos están derribando drones y misiles para proteger vidas estadounidenses en Medio Oriente en nuestras bases conjuntas. Esa es la relación especial en acción, compartiendo inteligencia cada día para mantener a nuestra gente segura”.

Pero el dato más revelador de todos es el que pocos medios difundieron: a mediados de marzo, el submarino nuclear británico HMS Anson abandonó abruptamente una base en Australia Occidental donde estaba realizando maniobras de mantenimiento en el marco del acuerdo AUKUS. Su destino, según analistas, fue el Golfo Pérsico. Un periodista especializado resumió la situación con crudeza: “La pregunta no es adónde fue, sino por qué ese submarino específico tuvo que ser retirado de Australia. La respuesta es que no había otra opción”. La Royal Navy, se reveló, no tiene suficientes submarinos desplegables para cumplir simultáneamente con sus compromisos en el Indo-Pacífico (AUKUS) y las demandas operativas del conflicto con Irán junto a Estados Unidos.

¿Qué significa esto en términos geopolíticos? Que cuando Washington necesita a Londres para un conflicto de alta intensidad en un punto neurálgico como el Golfo Pérsico, el Reino Unido redirige sus activos más valiosos —incluso si eso implica dejar momentáneamente en suspenso otros compromisos internacionales. No hay “grieta” que valga. La alianza estructural se activa automáticamente.

Así que cuando un referente político argentino nos dice que “hay una fricción geopolítica de alto voltaje” entre Estados Unidos y Reino Unido y que Argentina puede aprovechar esa grieta para recuperar Malvinas, la evidencia empírica de las últimas semanas sugiere exactamente lo contrario: la relación especial no solo sigue intacta, sino que se activa a máxima potencia cuando hay intereses estratégicos de fondo en juego. Y si en 1982 Estados Unidos priorizó su alianza con Londres por sobre el TIAR y sus relaciones hemisféricas, hoy repite el mismo patrón con una consistencia que debería ser una advertencia para quienes sueñan con una nueva subordinación.

Antes de la dictadura había otra política exterior

Vale la pena recordar que la Argentina no siempre fue un país que se arrastraba detrás de Estados Unidos. Juan Domingo Perón desarrolló una política exterior soberana y antiimperialista que puso a Malvinas y la Antártida en el centro de la conciencia nacional por un lado y por otro apuntaba a la integración sudamericana, en particular con Brasil y Chile. En 1946, un decreto obligó a que todos los mapas argentinos incluyeran las islas y el continente blanco como parte del territorio. En 1947, la Comisión Nacional del Antártico declaró que no se reconocería ninguna demanda extranjera sobre tierras que la historia, la geografía y el derecho justificaban como argentinas. Argentina fue pionera en reclamar derechos sobre la plataforma submarina. Y, junto con Chile, realizó expediciones conjuntas para marcar una visión regional común.

La dictadura no inventó la causa Malvinas. Simplemente la hizo retroceder con su derrota y su lógica entreguista. Pero la causa es anterior y posterior al Proceso. La democracia que nació en 1983 cometió el error de la “desmalvinización”: para distinguirse de los militares, y también se distanció de Malvinas. Eso debilitó la política de Estado que durante décadas había sostenido el reclamo soberano.

No repitamos los mismos errores del 82

Ahora, cuando algunos proponen volver a subordinarse a Estados Unidos como si fuera un atajo geopolítico, estamos ante un déjà vu peligroso. La dictadura creyó que su entrega le compraría favores. Terminó aislada, derrotada y con la turba malvinera más lejos que nunca.

Hoy la Argentina tiene herramientas que en aquel entonces no tenía: una tradición diplomática que supo ser autónoma, organismos internacionales donde la cuestión Malvinas sigue teniendo respaldo, y un mundo multipolar donde no todo pasa por Washington. Además, estamos viviendo un cambio de época, la remalvinización de los últimos años en la sociedad argentina nos posibilita pensar en otras opciones. Apostar a la subordinación no es realismo: es repetir los errores de quienes ya pagaron el costo más alto.

Por eso, cuando alguien nos dice que la única salida es entregar una base yanqui en las islas y alinearnos con Estados Unidos, vale la pena preguntarnos: ¿no fue eso exactamente lo que intentó la dictadura? ¿No nos advirtió la historia que ese camino no lleva a la recuperación de la soberanía, sino a su hipoteca?

La soberanía sobre Malvinas no se recupera con servilismo. Se construye fortaleciendo las capacidades de defensa nacionales, con multilateralismo, con unidad regional y con una política de Estado que, a diferencia de los militares de 1982, no confunda la sumisión con la estrategia. Subordinarse a los EE. UU suena tentador, es un canto de sirenas y es lo más fácil de hacer, pero el espejo de la historia nos muestra el naufragio que espera a quienes lo siguen.

* El autor es Lic. y Prof. en Historia - USAL Mg. en Estrategia y Geopolítica - ESG Investigador UNLa.

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    Guerra Irán
GEOPOLITICA

El islamismo político en Irán y el nacionalismo israelí: claves históricas para entender el escenario de Medio Oriente

02 Abril 2026

Guillermo Caviasca, historiador y docente de la UBA habló con AGENCIA PACO URONDO sobre la historia de medio oriente y el rol de la creación del Estado de Israel, con el fin de entender el complejo panorama geopolítico.

APU: ¿Cuál es la génesis del Estado de Israel?

G.C:  Para comprender el origen del Estado de Israel es imperativo realizar una abstracción de los relatos míticos y remitirse a su base material concreta. El proyecto nace en el marco de la formación de los Estados-Nación modernos a fines del siglo XIX. Bajo la tesis de Teodoro Herzl, se postula que el pueblo judío debe constituir un Estado propio, siguiendo la lógica nacionalista de la época: una lengua, una tradición y una religión delimitadas por una frontera soberana.

Si bien el sionismo original evaluó diversas alternativas territoriales, la elección de Palestina respondió a la necesidad de movilizar a la comunidad judía mediante un símbolo histórico-religioso potente. Este proceso se consolidó a través de tres pilares:

El aval de las potencias: La Declaración Balfour de 1917 fue una maniobra británica para obtener financiamiento y apoyo durante la Gran Guerra, prometiendo un "hogar nacional" en tierras que no les pertenecían.

La colonización económica: Bajo el Mandato Británico, se fomentó la compra de tierras y una inmigración sostenida que alteró la demografía local, generando tensiones con la población árabe preexistente.

El desenlace bélico: La partición de la ONU en 1947 y la guerra de 1948 permitieron a Israel expandirse más allá de los límites trazados originalmente. Este nacimiento estuvo marcado por la limpieza étnica (Nakba), donde la expulsión de la población árabe fue la condición necesaria para garantizar la mayoría demográfica judía en el nuevo Estado.

APU. ¿Existe la posibilidad de un sionismo socialista o de "izquierda"?

G.C.: Históricamente, el sionismo de izquierda no solo fue posible, sino que fue el motor constructivo y militar de Israel en sus primeras décadas. La épica del colono judío se cimentó en instituciones como los kibutzim (colonias agrícolas colectivas), que aplicaban principios del socialismo real a la producción y la defensa. El laborismo israelí gobernó el país con una retórica de justicia social y una aparente disposición al diálogo.

Sin embargo, el texto nos invita a una reflexión crítica: el socialismo, tanto en Israel como en otras experiencias globales, no ha sido incompatible con políticas de conquista o expansión.

En el caso israelí, este "socialismo" estuvo supeditado al proyecto nacionalista. Con el tiempo, esa izquierda idealista fue desplazada por una derecha intransigente y pragmática, personificada hoy por figuras como Netanyahu. Esta transición demuestra que el componente socialista fue una herramienta de etapa para la consolidación estatal, pero que terminó sucumbiendo ante la naturaleza expansionista intrínseca del proyecto sionista.

APU: ¿Los regímenes árabes tienden de manera inequívoca hacia el islamismo político?

G.C: La tendencia hacia el Islam político no es una condición natural, sino una respuesta ante el fracaso de otros modelos. Tras los procesos de descolonización, el mundo árabe experimentó con el nacionalismo laico y el socialismo árabe. No obstante, la incapacidad de estos regímenes para resolver las crisis sociales, sumada a la derrota militar y la presión de Occidente, generó un vacío ideológico.

En este contexto, el Islam surge como la "única fuerza potente" capaz de enfrentar el proyecto sionista. A diferencia del pensamiento occidental, el Islam no separa la esfera religiosa de la política, la economía o la ley. Por lo tanto, ante la crisis de la modernidad liberal o socialista, las poblaciones se han replegado hacia su identidad religiosa como una forma de resistencia y autoafirmación. Esta corriente es heterogénea y abarca desde movimientos reformistas hasta expresiones teocráticas o extremistas, pero todas comparten la visión del Islam como un principio rector de la organización social.

APU: ¿Es Irán el principal exponente del islamismo político?

G.C: Irán es, sin duda, la expresión más disruptiva y potente del Islam político en la actualidad. Su relevancia no solo emana de la Revolución de 1979, sino de su profundidad como espacio geopolítico milenario. Irán (la antigua Persia) posee una identidad que trasciende lo religioso, situándose en una disputa histórica por el control del Golfo frente a potencias occidentales (portugueses, holandeses, británicos y ahora estadounidenses).

Si bien existen otras expresiones —como el modelo turco o las monarquías suníes—, Irán se diferencia por ser un actor estatal que ha integrado el Islam en su estructura de poder para proyectar influencia hacia el Mediterráneo y el Golfo. Su rol es el de un exponente ideológico principal, aunque sus interpretaciones sean a menudo tildadas de "herejía" por otras ramas del Islam, lo que subraya la complejidad y los conflictos internos dentro del propio fenómeno islamista.

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    Marita Verón Susana Trimarco

Nuevo aniversario de la desaparición de Marita Verón

02 Abril 2026

El 3 de abril de 2002 Marita Verón salió de su casa en San Miguel de Tucumán para ir a una consulta médica. Tenía 22 años y una hija de 3. Algo le sucedió en el trayecto y desapareció, hasta la fecha no se tienen noticias certeras sobre su destino ni paradero. Durante todo este tiempo se siguieron algunas pistas, pero ninguna arrojó luz a este caso.

Hubo diversos procesos judiciales, intervención de distintas instancias y niveles, y pedidos de destitución. Una de las últimas repercusiones fue que, en noviembre de 2025, apareció la sospecha de que una mujer indigente fallecida en Paraguay podría ser Marita. Sin embargo, pronto un análisis de ADN dio por descartada esa posibilidad.

Su madre, Susana Trimarco, sostuvo el reclamo y las acciones tendientes a averiguar la verdad y a encontrar a su hija. Fue cuestionada por algunos sectores políticos y periodísticos, pero logró la sanción de la Ley 26364 para prevenir la trata de personas y trabajó para crear la Fundación María de los Ángeles.

En 2017 Canal Encuentro dio a conocer un documental de varios episodios llamado Cuerpo a cuerpo, aun disponible en la plataforma de YouTube, a través de los cuales se dan detalles de su secuestro, cautiverio y búsqueda desde las propias voces de quienes participaron en esos momentos.

El caso fue también tratado desde la ficción a partir de la telenovela Vidas Robadas, que además de visibilizar la historia de Marita servía como concientización respecto al tema de la venta de personas, que podría parecerle imposible a muchos.

Estrenada en 2008, consta de 131 episodios y con la actuación de importantes figuras, como Facundo Arana, Soledad Silveyra, Jorge Marrale, y Silvia Kutika, entre otros. Fue declarada de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y también por la Cámara de Diputados de la Nación. Trimarco fue parte del equipo de realización, aportando su experiencia real en la lucha contra las organizaciones que cometen este tipo de delitos.

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    MEDIOS PÚBLICOS

Los medios públicos no son ni tienen que ser un negocio

02 Abril 2026

El llamado  de Jorge Macri a  la licitación de las radios y el canal de la Ciudad de Buenos Aires pone en riesgo el acceso a la información, la pluralidad de voces y el rol social de los medios públicos.

En un contexto atravesado por el ajuste y el retroceso del rol del Estado, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, ratificó su decisión de concesionar las radios AM 1110 La Once Diez, FM 92.7 La 2x4 y el Canal de la Ciudad. “El objetivo es simple: dejar de financiar su operación con impuestos y pasar a un modelo con gestión e inversión privada”, anunció el funcionario.

Los pliegos de la licitación ya fueron publicados en el Boletín Oficial de la Ciudad del martes 17 de marzo y se anunció que la apertura de las ofertas será el 20 de abril. 

Ante la evidente privatización encubierta que significa esta acción (prohibida por la propia Constitución de la Ciudad), desde la Asamblea de Trabajadorxs de Medios Públicos de la Ciudad expresamos nuestro más enfático rechazo a esta medida del Ejecutivo porteño, que viola normas como la ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, pone en peligro más de 400 puestos de trabajo y cercena el derecho a la información, pilar de la democracia y la participación ciudadana.

Los medios públicos cumplen una función esencial para la comunicación en una sociedad democrática: informar con criterios de interés general, dar lugar y promover todas las voces, fomentar la cultura y generar espacios de interacción para y con los vecinos de la Ciudad. Son funciones que difícilmente puedan sostenerse bajo la lógica exclusiva de la rentabilidad comercial.

Los medios públicos son, en muchos casos, la única vía para que amplios sectores de la sociedad puedan informarse, expresarse y ser representados. Son también una garantía de diversidad frente a la concentración mediática.

Según Jorge Macri, “no tiene sentido usar los recursos de los porteños para financiar lo que el sector privado puede hacer mejor y sin costarle un peso a los vecinos”. A esta afirmación falsa del Jefe de Gobierno, lxs trabajadorxs respondemos con datos concretos:

* La AM 1110 La Once Diez está próxima a cumplir 100 años. Fue creada en 1927 por la soprano Regina Pacini de Alvear con una idea simple y poderosa: que la música del Teatro Colón, a la que hasta ese momento solo accedían unos pocos, llegara a todos los hogares. Ese año marca un hito tanto para la radiofonía local como internacional. Actualmente La Once Diez continúa realizando transmisiones desde el Colón, como también lo hace todos los años, por ejemplo, desde la Feria Internacional del Libro y la Exposición Rural.

* La 2x4 FM 92.7 acaba de cumplir 25 años. Fue creada oficialmente en el 2000 como una radio pública dedicada íntegramente al tango, la música ciudadana de Buenos Aires que fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Desde sus primeros años se consolidó como un espacio de difusión del tango en todas sus formas, combinando música tradicional, orquestas emblemáticas y nuevas expresiones contemporáneas del género.

* El Canal de la Ciudad fue creado en 2003, inicialmente bajo el nombre de "Ciudad Abierta". Combina noticias con producción propia, entretenimiento y difusión de la agenda cultural, buscando reflejar la identidad porteña. Se transmite por televisión abierta, cableoperadores y plataformas digitales, con una visión pluralista y centrada en la vida cotidiana de la Ciudad Buenos Aires.

Avanzar hacia un esquema de concesión/privatización, bajo la forma que sea, plantea interrogantes concretos. ¿Qué pasará con los contenidos culturales, educativos o de interés público que no resultan “rentables”? ¿Qué lugar tendrán las producciones locales, las identidades barriales o las agendas sociales menos visibles?

El argumento de la eficiencia no puede ser el único eje de discusión. Los medios públicos no están diseñados para competir en igualdad de condiciones con empresas privadas, no es su misión. Los medios no son solo plataformas: son instituciones sociales. Y cuando se pierde su dimensión pública, lo que está en juego no es solo un modelo de gestión, sino el derecho colectivo a estar informados.

No a la privatización de las radios AM 1110 La Once Diez, FM 92.7 La 2x4 y el Canal de la Ciudad

Asamblea de Trabajadorxs de Medios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires

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Malvinas: memoria, lucha y decisión política

02 Abril 2026

El 2 de abril no es una fecha más en el calendario. Remite a una memoria viva, a una herida abierta que expone, año tras año, una de las deudas más profundas de la Argentina: la cuestión de la soberanía.

Malvinas no constituye un episodio aislado ni una página cerrada de la historia. Se trata de una causa nacional que expresa un conflicto de larga duración, atravesado por disputas en torno al control del territorio, los recursos y la proyección estratégica de la Argentina en el Atlántico Sur. En este sentido, no refiere únicamente al pasado, sino también al presente y al futuro.

La guerra de 1982 fue, sin dudas, un hecho trágico: una confrontación desigual, marcada por errores y por un alto costo humano. Sin embargo, reducir la cuestión Malvinas a ese episodio implica limitar su alcance. El conflicto es anterior y más profundo, vinculado con la historia nacional, la construcción de identidad y el derecho de un Estado a ejercer soberanía sobre su territorio.

En este marco, los soldados que participaron del conflicto no pueden ser pensados únicamente como víctimas del Proceso de Reorganización Nacional. También fueron protagonistas de una experiencia atravesada por la entrega, el compromiso y el sentido de pertenencia. Su reconocimiento forma parte de una memoria activa que resulta necesaria para comprender la complejidad del proceso histórico.

Por otra parte, la presencia británica en el Atlántico Sur constituye una situación colonial vigente. No se limita a la ocupación de las islas, sino que involucra el control de espacios marítimos, recursos naturales y posiciones estratégicas con proyección hacia la Antártida. De este modo, la cuestión interpela el lugar de la Argentina en el escenario internacional.

Durante años, distintos procesos contribuyeron a desplazar el tema de la agenda pública, en lo que se ha denominado como desmalvinización. Esto implicó, en muchos casos, un debilitamiento del debate en torno a la soberanía y una desvinculación entre la causa y la sociedad. Frente a esto, resulta central recuperar el conocimiento y la reflexión crítica, ya que no es posible defender aquello que no se conoce.

En consecuencia, la cuestión Malvinas requiere más que conmemoraciones. Supone formación, conciencia y una estrategia sostenida en el tiempo. Implica articular memoria e historia, y sostener políticas que trasciendan coyunturas, consolidando una perspectiva de largo plazo.

Así, la disputa no se reduce a un reclamo territorial, sino que involucra la posibilidad de construir una Nación con autonomía, capacidad de decisión y proyección propia.

La soberanía, en este sentido, no es solo un concepto: es una práctica que se construye.

*El autor es estudiante ISP Dr Joaquín V. Gonzalez. IG @historiaconhistoriadores

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    Lanzan una campaña para denuncias casos de torturas en Malvinas
    Foto: Télam

Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas

02 Abril 2026

Fragmento de Catedra Nacional: Homenaje a Julio González, secretario Técnico durante el gobierno de Isabel Perón

¿Qué objetivos se persiguieron con todas las atrocidades consumadas con feroz ensañamiento durante esos años del Proceso? Dos textos británicos nos traen al respecto datos muy precisos y altamente esclarecedores:

El primero lo encontramos en la obra del profesor Harry S. Ferns de la Universidad de Brimingham (Inglaterra) titulada Argentina (Sudamericana, 1973) Allí leemos que el autor con toda la frialdad calcula y determina los métodos que deben emplearse para arrasar con la Argentina levantada por Perón y que es la antítesis de la “Argentina británica” que plasmó el Tratado Anglo-Argentino del 2 de febrero de 1825. Ferns señala que el método es éste:

Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”.

El segundo lo hallamos en el Informe de Lord Franks que se publicó durante la Guerra de Malvinas y es una sinopsis de la Inteligencia británica sobre nuestro país que arranca del año 1965. En ese informe leemos lo siguiente:

Enero 22, 1976: los comandantes del Ejército y la Armada son contrarios a aprobar cualquier medida militar susceptible de facilitar el mantenimiento en el poder de régimen de la Señora de Perón. SI bien es posible que se establezca una corta tregua, es previsible la toma de nuevas medidas (por parte del gobierno peronista) contra los intereses británicos bajo forma de un aumento de presión hostil, tanto política como económica”.

Con estos dos textos las finalidades del 24 de marzo del ’76 aparecen con meridiana claridad. A través de una muy buena aplicación de la “inducción británica” los conductores de la Fuerzas Armadas Argentinas, singularizados nada más que por el espectro subversivo, cumplieron objetivos que únicamente beneficiaron al mundo anglosajón:

  1. Derrocaron al gobierno constitucional que terminaba de instalar un gabinete económico que, integrado por figuras consulares de las Fuerzas Armadas, se aprestaba a realizar planes económicos opuestos a los que Gran Bretaña y los intereses domiciliados en ese país habían trazado para aplicar en la República Argentina.

  2. Destruyeron el Estado de Derecho, cuyo gobierno constitucional había enfrentado al terrorismo ejecutando contra él una “defensa limpia” a través de la normatividad jurídica. En lugar de esto se instauró un “régimen de terror” de bestial arbitrariedad al que se denominó “guerra sucia”. Con este proceder, Fuerzas Armas y Terrorismo se ubicaron en el mismo plano. Los resultados fueron iguales a los de la “guerra civil devastadora” programada por la Inteligencia Británica y referida en el libro de Harry S. Ferns que hemos analizado antes.

  3. Diezmaron a las Fuerzas Armadas y a la juventud. Las vocaciones militares declinaron aceleradamente. Lo propio ocurrió con la actividad política que cesó por completo. Un trauma psíquico de decepción moral se generalizó por todas partes. Esto caló muy hondo en las nuevas generaciones que debían iniciarse en la vida pública.

De esta cuestión decisiva, nunca difundida y siempre silenciada, el autor, en su carácter de Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación – periodo constitucional 1973/76- fue protagonista y testigo. Afirmo que el 24 de marzo de 1976 el secuestro y destrucción del gobierno peronista en todo el país fue instigado e impulsado por los intereses británicos y sus adláteres de la oligarquía exportadora y financiera. Se repitió lo de 1955…

Al consumar la desaparición del Estado de Derecho y de su gobierno constitucional, las Juntas Militares se adjudicaron la suma de los poderes públicos. Con esto el “Proceso” impuso un silencio mordaza. Esto permitió que actos como la Guerra de las Malvinas fueran consumados sin consultar en ningún momento a prestigiosos catedráticos y estudiosos, civiles y militares, especializados y experimentados en la política exterior que Gran Bretaña había llevado a cabo en la República Argentina desde hacía más de dos siglos. De la misma manera la Deuda Externa concertada fraudulentamente contra la Nación Argentina, le fue adjudicada al país con la metodología del silencio y con la persuasión de la “desaparición” para quienes intentasen escarbar en estas cuestiones.

La Guerra de Malvinas fue una guerra internacional intensamente cruenta a la cual los comunicados de la Junta Militar de la Argentina paradójicamente se empeñaban en denominar “conflicto”. Esta guerra se prolongó desde el 2 de abril hasta el 14 de junio de 1982. En esta fecha las fuerzas inglesas derrotaron completamente a las fuerzas argentinas de soldados bisoños que se batieron con heroísmo, con dignidad, con honor y sin material adecuado frente a un enemigo que en ningún momento ocultó su ferocidad y salvajismo. Ferocidad y salvajismo que se concretaron en fusilar y torturar a indefensos prisioneros de guerra argentinos. La Republica Argentina vencida por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte quedó desde entonces sometida a la Ley del Vencedor.

Vencer a la República Argentina en la Guerra de Malvinas era el hecho internacional que Gran Bretaña necesitaba para imponernos los Tratados de Madrid del 15 de febrero de 1990, de Londres del 11 de diciembre de 1990 (ratificado por Ley 24184) y para que se firmara el Tratado de Washington con los Estados Unidos del 14 de noviembre de 1991 (ratificado por Ley 24124). Sin guerra previa no había causa para los tratados de paz, que tienen términos tan leoninos como los que impuso a Alemania el Tratado de Versailles de 1918 al término de la Primera Guerra Mundial.

La Deuda Externa que desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976, en lo que respecta al sector público, se mantuvo invariable en la suma de 5189 millones de dólares, al finalizar el gobierno del “Proceso” ascendía aproximadamente a 44438 millones de dólares. Es importantísimo destacar que de esa suma solamente ingresaron a las arcas del Tesoro Nacional aproximadamente 5200 millones de dólares; es decir, apenas la décima parte. La cantidad restante contabilizada como Deuda de la Nación Argentina tiene, entre otras, estas causas: capitalización de intereses móviles que se pactaron, nunca se pagaron y volvieron a refinanciarse, leoninos intereses punitorios que se pactaron y luego se novaron capitalizándose. La estatización de los pasivos de bancos, financieras y empresas fallidas que principió con la gestación del Dr. Domingo Cavallo –exministro de Economía- cuando era presidente del Banco Central durante el gobierno del “Proceso”. La Republica Argentina quedó desde entonces sometida a la Ley del Acreedor.

De esta manera, el gobierno británico vencedor en la Guerra de Malvinas y los intereses de los acreedores de la Deuda Externa, que en su mayor parte son bancos domiciliados en Inglaterra y en los Estados Unidos, constituyen desde entonces el verdadero poder que gobierna a la República Argentina.

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    Foto: Noelia Guevara

Malvinas, escuela, nacionalismo y después

02 Abril 2026

Hace 15 años empecé a trabajar como maestro, todavía recuerdo el primer acto por Malvinas que me tocó presenciar con un grupo de niños a cargo. Al himno nacional le siguió otro. Era la Marcha de las Malvinas. No pude cantarlo. No solo no conocía su letra, no lo había escuchado mis anteriores 15 años de educación obligatoria.

Si bien realicé mi formación obligatoria en escuelas privadas y soy generación 89`, Malvinas y su entorno se susurra aún hoy se susurra con vergüenza tal como se hiciera en “La salud de los enfermos” de Julio Cortázar. Los últimos años de estado presente, trajeron la causa Malvinas a la conversación pública desde distintos dispositivos y sin dejar de reclamar soberanía ante los organismos internacionales pertinentes. No obstante, la educación sentimental reciente también tiró por el sumidero toda la constelación de estrellas que se articularon con patriotismo, nacionalismo y tradición por lo cual, a partir de un mismo movimiento, los himnos y todo lo que se sirviera a la mesa con dictadura era indigerible.

¿Por qué muchos prefieren no hablar de Malvinas? ¿Cuánto de su suerte se jugó al haber sido el corolario público de la violencia privada?

Quizás haya que correrse apenas de la escena más evidente —la guerra, la dictadura, la derrota— para ver cómo Malvinas aparece, no como resto del pasado sino como signo disponible para el presente. Porque si durante años fue un nombre dicho en voz baja, hoy vuelve a pronunciarse con otra entonación, subido a la ola de las novedades geopolíticas de los últimos años. En un mundo que abandona lentamente la ilusión de un orden unipolar y donde las disputas por territorios, recursos y soberanía vuelven a ocupar el centro de la escena, Malvinas deja de ser una anomalía lejana para convertirse en una pieza inteligible dentro de un tablero más amplio.

No es casual, entonces, que la causa recupere densidad en este contexto. Hay algo del clima de época que la vuelve nuevamente decible. Pero esa reaparición no es neutra ni homogénea: llega también atravesada por un reacomodamiento de las tradiciones políticas locales. En particular, por un giro —por momentos telúrico— que el peronismo experimenta después de la derrota. Como si, frente a la intemperie, ciertos núcleos duros de la identidad política volvieran a activarse, no ya como repetición sino como búsqueda de anclaje.

En ese movimiento, Malvinas aparece como una superficie de inscripción privilegiada. Una causa que permite articular soberanía, pueblo, nación, pero también agravio, pérdida y deuda histórica. Sin embargo, el riesgo es que ese retorno se produzca en clave reactiva, más como refugio que como elaboración. Como si bastará con invocar el nombre para suturar lo que en realidad sigue abierto.

Pero hay otra fricción menos evidente y, sin embargo, decisiva. Malvinas no sólo tensiona a la política: incómoda también a cierto progresismo pedagógico que, con buenas razones históricas, se constituyó en clave antibelicista y con un horizonte cada vez más globalista. Una pedagogía que aprendió —a fuerza de tragedia— a desconfiar de los relatos nacionales cerrados, de las épicas militares, de los símbolos que ordenan sin dejar lugar a la pregunta. En ese registro, Malvinas irrumpe como un cuerpo extraño: ¿cómo sostener una causa territorial sin recaer en lógicas que esa misma tradición crítica buscó desarmar?

La incomodidad no es menor, porque lo que entra en juego ahí es algo más profundo que un contenido curricular: es la propia matriz de sentido desde la cual la escuela viene pensando su tarea en las últimas décadas. Y, sin embargo, Malvinas toca una fibra aún más íntima del dispositivo escolar. Porque la escuela moderna —en Argentina y en buena parte del mundo— no fue sólo una institución de transmisión de saberes, sino una maquinaria de producción de nación. Un espacio donde se aprendía a nombrar un “nosotros”, a inscribirse en una historia común, a reconocer símbolos compartidos.

En ese cruce, la escena se vuelve especialmente compleja. Por un lado, una tradición pedagógica que busca abrir, problematizar, desnaturalizar. Por otro, una causa que convoca a cerrar filas, a afirmar pertenencia, a sostener un reclamo. Entre ambas, la escuela oscila, a veces sin encontrar un punto de apoyo. O bien se refugia en el silencio elegante de lo no dicho, o bien recurre a una liturgia que repite sin convicción

Quizás el desafío consista en no elegir entre una cosa y la otra, sino en habitar la tensión. En aceptar que Malvinas no encaja del todo en ninguno de los marcos disponibles y que, justamente por eso, puede volverse una oportunidad pedagógica singular. No para reconciliar lo irreconciliable, sino para poner en juego preguntas que incomodan: ¿es posible un nacionalismo democrático? ¿Puede pensarse la soberanía sin épica militar? ¿Cómo enseñar una guerra sin glorificar ni diluirla en abstracciones?

Volver sobre Malvinas, entonces, no es simplemente recuperar un tema ausente, sino revisar las categorías con las que venimos pensando la relación entre escuela, nación y política. Es interrogar esa herencia que, en nombre de evitar el autoritarismo, a veces termina desarmando cualquier forma de autoridad simbólica. Y es, también, resistir la tentación de una posición acrítica que, en nombre de la identidad, clausure la reflexión.

Entre el silencio de ayer y la afirmación apresurada de hoy, hay un espacio que todavía no terminamos de habitar. Un espacio donde Malvinas no sea ni un tabú ni un eslogan. Donde pueda ser pensada en su doble condición: causa legítima y acontecimiento trágico. Donde el reclamo de soberanía no oculte las responsabilidades políticas de quienes condujeron al país a una guerra desigual, pero tampoco quede capturado por esa misma condena. Quizás, entonces, empezar a hablar de Malvinas de otro modo implique aceptar que no hay forma de hacerlo sin incomodidad. Pero también que en esa incomodidad se juega algo más que una memoria: se juega la posibilidad de que la escuela vuelva a ser un lugar donde la nación no se impone ni se disuelve, sino que se piensa.

El autor es docente y ensayista

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La memoria y la desmalvinización en la escuela

02 Abril 2026

Hace un tiempo que me encuentro indagando sobre las disputas de la memoria en las escuelas cuando se conmemora una efeméride nacional. Las propuestas pedagógicas en torno a recordar tal fecha se vuelven determinaciones políticas que reflejan formas de pensar y sentir nuestra ciudadanía.

En este sentido, a más de cuatro décadas de aquel 2 de abril de 1982, la enseñanza de Malvinas en la escuela media continúa fragmentada, superficial y, en muchos casos, desligada de su dimensión central: la disputa por la soberanía. La construcción de memoria sobre Malvinas, particularmente sobre los veteranos, privilegió un abordaje emotivo por sobre uno histórico-político. De esta manera, se recuerda a los combatientes y a los caídos pero sin inscribir sus experiencias bélicas y heroicas en el marco más amplio del conflicto geopolítico y colonial, que recordemos: aún persiste.

Es inevitable no relacionar las prácticas de la memoria que se realizan en cuanto a los veteranos a la desmalvinización. El aporte de esta definición conceptual fue dado por el sociólogo francés Alan Rouquie en un reportaje a Osvaldo Soriano, para la revista Humor, en marzo de 1983: "Quienes no quieren que las fuerzas armadas vuelvan al poder tienen que dedicarse a ‘desmalvinizar' la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día de rehabilitarse.” Está idea caló profundo en la postguerra, se asimiló las Malvinas directamente con la dictadura genocida y se la caracterizó como una aventura bélica inconsciente , decidida por un general loco. De esta forma, los combatientes fueron estigmatizados, separados de esta causa soberana y llevados al espacio de la culpabilización. ¿Es posible honrarlos cómo héroes nacionales si la narrativa desmalvinizadora los coloca en un lugar de victimización? ¿Acaso corresponde seguir refiriéndonos cómo “chicos de la guerra”? Esta narrativa los aísla del hecho en sí: defendieron intereses nacionales frente a una potencia invasora y colonial. En una guerra estratégicamente mal planteada, con más de un enemigo internacional y totalmente desigual. En un contexto político y nacional atroz.

La cuestión de la desmalvinización en la Argentina no puede pensarse como un fenómeno exclusivamente vinculado al retorno de la democracia en 1983, ni como una etapa superada por los distintos gobiernos posteriores. Por el contrario, si se observa el lugar que ocupa la causa Malvinas dentro del sistema educativo, es evidente que no se produjo una transformación estructural que la ubique como una verdadera causa nacional. En este sentido, la desmalvinización se podría problematizar no como residuo del pasado autoritario, sino cómo un elemento persistente dentro del propio Estado democrático.

En la mayoría de las reivindicaciones escolares del 2 de abril, los veteranos suelen ser representados como figuras heroicas atravesadas por el sufrimiento, o incluso como víctimas de la dictadura, lo que no es incorrecto, pero resulta insuficiente. Así, se construye una memoria que omite el eje fundamental de la soberanía nacional.

En este punto, resulta necesario aclarar que la crítica a la conducción militar de la guerra no invalida la legitimidad del reclamo soberano. Sin embargo, en el discurso escolar y público, muchas veces, ambas dimensiones aparecen confundidas, contribuyendo a una lectura simplificada y reduccionista que favorece la desmalvinización.

Entonces, la falta de una política educativa sostenida que aborde la causa Malvinas como un contenido central de la educación, revela una omisión significativa del Estado democrático. No se trata solo de recordar, sino de enseñar y problematizar. En definitiva, nadie puede identificarse ni defender aquello que desconoce. Si los estudiantes no acceden a una comprensión profunda de la historia de Malvinas, de su carácter colonial y de su relevancia en términos de soberanía, difícilmente puedan construir una conciencia crítica.

Las prácticas conmemorativas son reflejo concreto de cómo se construye la memoria colectiva. Cuando estas instancias se presentan desligadas de la causa Malvinas, terminan vaciando de contenido tanto a los hechos históricos como a quienes participaron en ellos. Así, los héroes y caídos dejan de ser sujetos de una causa nacional para convertirse en figuras abstractas, atrapadas en una narrativa que privilegia el sentir pero elude el conflicto de fondo.

En definitiva, repensar la enseñanza de Malvinas implica batallar contra el discurso desmalvinizante y problematizar cómo le llega a los estudiantes la causa Malvinas. Solo de este manera será posible superar las limitaciones de una memoria desmalvinizada y avanzar hacia una construcción más crítica, informada y comprometida con la historia nacional. Por lo que es fundamental malvinizar a las futuras generaciones. Aquello no es sólo memoria, sino justicia patriótica.

La autora es docente. Estudiante del ISP Dr Joaquín V. González.

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    Messi vuelta olímpica Mundial 2022
    Se hizo realidad. La imagen del viejo sueño ya es foto.

Mundial 2026: cómo se preparan los fanáticos para el próximo gran evento del fútbol

02 Abril 2026

El fútbol es uno de los deportes que más pasión despierta en todo el mundo, y cada nueva edición del mundial 2026 genera expectativa entre millones de fanáticos. Este torneo promete ser uno de los más importantes de la historia por su formato ampliado y por la participación de más selecciones que en ediciones anteriores.

A medida que se acerca la competencia, el interés por el evento crece no solo en el ámbito deportivo, sino también en el cultural y tecnológico. Los fanáticos comienzan a organizar reuniones, renovar equipos de entretenimiento o adquirir accesorios relacionados con el fútbol. En plataformas de ecommerce como Coppel, por ejemplo, muchas personas aprovechan para buscar televisores, indumentaria o artículos vinculados al evento.

Un mundial con un formato diferente

La edición 2026 marcará un cambio importante en la historia de la Copa del Mundo.

Más selecciones participantes

Una de las principales novedades es la ampliación del número de equipos participantes.

El torneo contará con más selecciones que en ediciones anteriores, lo que permitirá que más países tengan la oportunidad de competir en el escenario más importante del fútbol internacional.

Más partidos y mayor duración

Con más equipos en competencia, también aumentará la cantidad de partidos disputados durante el torneo.

Esto significa que los fanáticos podrán disfrutar de más encuentros y de una mayor diversidad de enfrentamientos entre selecciones.

Cómo viven los fanáticos la previa del torneo

La cuenta regresiva hacia el mundial suele generar un clima especial entre los seguidores del fútbol.

Reuniones para ver los partidos

Muchas personas organizan reuniones con amigos o familiares para ver los partidos juntos.

Estas reuniones se convierten en momentos de celebración donde el fútbol funciona como punto de encuentro.

Preparación del espacio para ver los partidos

Algunos fanáticos también aprovechan la previa del torneo para mejorar su experiencia al ver los partidos.

Esto puede incluir la compra de televisores más grandes, sistemas de sonido o dispositivos que permitan disfrutar mejor de las transmisiones deportivas.

Tecnología y fútbol: una combinación cada vez más fuerte

El avance tecnológico también influye en la forma en que se vive el fútbol.

Transmisiones de mayor calidad

Las transmisiones deportivas evolucionaron mucho en los últimos años, incorporando resoluciones más altas y tecnologías que mejoran la calidad de imagen.

Esto permite apreciar mejor cada detalle del juego.

Acceso a contenido digital

Además de las transmisiones televisivas, los fanáticos también pueden seguir el torneo a través de plataformas digitales, redes sociales y aplicaciones móviles.

Esto permite mantenerse informado en tiempo real sobre resultados, estadísticas y novedades del campeonato.

El impacto cultural del mundial

Más allá de lo deportivo, la Copa del Mundo tiene un fuerte impacto cultural en diferentes países.

Celebraciones y encuentros sociales

Durante el torneo, es común que las ciudades se llenen de pantallas gigantes, eventos públicos y reuniones entre fanáticos.

El mundial se convierte en una celebración global donde personas de diferentes culturas comparten la misma pasión por el fútbol.

Merchandising y productos temáticos

La popularidad del evento también impulsa la aparición de productos temáticos relacionados con las selecciones, los estadios o el torneo en general.

Estos artículos suelen formar parte de la experiencia de los fanáticos durante la competencia.

Un evento que reúne a millones de personas

Cada edición de la Copa del Mundo logra captar la atención de millones de espectadores alrededor del planeta.

El torneo no solo representa una competencia deportiva, sino también un evento que conecta culturas, países y generaciones a través del fútbol.

Con un formato renovado y más selecciones participantes, el próximo mundial promete ofrecer una experiencia aún más intensa para los fanáticos, consolidando una vez más al fútbol como uno de los fenómenos deportivos más importantes a nivel global.

 

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    MALVINAS

Malvinas: memoria, soberanía y futuro

02 Abril 2026

Cada 2 de abril, el pueblo argentino se inclina ante una de las páginas más profundas de su historia. El Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas es memoria, honor y gratitud eterna hacia los 649 héroes argentinos que dieron la vida por la Patria y hacia los veteranos que cargan hasta hoy con la marca indeleble de aquella gesta. Esta es una fecha sagrada para nuestro pueblo. Las islas y el Atlántico Sur son parte de nuestra identidad nacional, de nuestra conciencia histórica y de nuestra propia idea de Patria. Malvinas exige una sociedad capaz de honrar a sus combatientes y de sostener, con la emoción de una herida y la firmeza de una causa, el reclamo inclaudicable sobre nuestra soberanía legítima e imprescriptible.

Pensar Malvinas en el presente es asumir la Argentina que estamos obligados a construir. En ellas se condensa una disyuntiva profunda de la historia argentina: el dolor de la dictadura, la irresponsabilidad de una conducción criminal y la entrega de un país sometido a intereses ajenos a su pueblo. Sin embargo, allí vive también otra fuerza: la del coraje popular, la de la bandera argentina afirmada con orgullo, la de una voluntad de soberanía que sobrevivió a los usurpadores de adentro y de afuera. Malvinas guarda la memoria de una tragedia y, al mismo tiempo, señala un camino de futuro. En su nombre aparece lo peor que nos pasó y también una de las razones más nobles para volver a ponernos de pie. Por eso nos conmueve tanto.

Sostenida desde 1833, la ocupación británica de las islas y el Atlántico Sur abarca 1.639.900 km² de territorio marítimo e insular argentino. Eso representa un 43% de los espacios marítimos jurisdiccionales soberanos de nuestro país, de donde extraen anualmente – a través de licencias ilegales – un promedio de 250.000 toneladas de recursos pesqueros valuados en torno a los mil millones de dólares, al tiempo que se impulsan exploraciones petroleras como la del proyecto Sea Lion de la compañía israelí Navitas Petroleum. Ante esta expresión persistente de colonialismo en pleno siglo XXI, el gobierno de Javier Milei relativiza la usurpación, admira a sus responsables históricos y es indulgente con el saqueo de nuestros recursos. Su política de claudicación dibuja un modelo de país subordinado, complaciente con las potencias y cada vez más distante de una idea efectiva de soberanía nacional. Esa renuncia, además de lesionar el interés nacional, constituye una ofensa a la memoria de los héroes que pelearon y murieron por la Patria en Malvinas.

La Argentina necesita otra dirección. Hoy más que nunca tenemos el deber de pensarnos como una Nación bicontinental, arraigada en el Atlántico Sur, consciente del valor estratégico de sus recursos y decidida a defender lo que le pertenece. La recuperación de YPF en 2012 fue, en ese sentido, una decisión audaz de un país que entendió que el control de sus recursos estratégicos era inseparable de su desarrollo, y buena parte de lo que hoy se proyecta alrededor de Vaca Muerta sería impensable sin aquella definición soberana. Para ello es preciso elaborar una política exterior que no se arrodille ante las potencias de siempre, que elija con criterio sus alianzas y que acompañe, en nuestra región y en el mundo, a los pueblos que sufren despojo, ocupación y coloniaje. Un proyecto nacional que reordene el vínculo entre soberanía, desarrollo y dignidad es nuestra alternativa: la de una Argentina que se planta, que protege lo suyo y que vuelve a mirar el futuro con ambición de Patria.

En este 2 de abril volvemos a recordar a quienes dieron todo por la Patria y todavía nos señalan un rumbo. Honor y gloria a nuestros héroes y compromiso inclaudicable con la soberanía argentina.

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Las mujeres en Malvinas: memoria, soberanía y pensamiento Nacional

02 Abril 2026

"Ni la fuerza de las armas, ni la política, ni el poder de los imperios podrá jamás quitarnos un derecho que la naturaleza nos ha dado."

Manuel Belgrano

La naturaleza nos dió un derecho que ningún imperio puede quitar. Por ello, en 1982, hombres y mujeres pusieron el cuerpo para defender ese mandato. La Guerra del Atlántico Sur de 1982 suele narrarse desde una lógica estrictamente masculina y profesional-militar. Sin embargo, desde la perspectiva del Pensamiento Nacional, la causa Malvinas es una causa popular y multidimensional. En este marco, la participación femenina como instrumentistas quirúrgicas, enfermeras, voluntarias y familiares, no fue un hecho periférico, sino, un pilar de la resistencia moral y el sostenimiento afectivo de la nación en armas.

La presencia de mujeres en el conflicto no fue una excepción, sino una realidad técnica y humanitaria. Trece enfermeras civiles de la Fuerza Aérea, instrumentistas del Ejército y enfermeras de la Marina cumplieron tareas críticas en el hospital reubicable de Comodoro Rivadavia y en buques como el Almirante Irízar. Su labor trascendió la medicina; se convirtieron en el último nexo entre el combatiente y su hogar. Como señala el testimonio de Alicia Reynoso, una de las enfermeras de la Fuerza Aérea:

"Nosotras no solo curamos heridas de esquirlas; curamos el alma de esos chicos que volvían del frente. Éramos la voz de la madre, de la hermana, de la novia que ellos habían dejado en el continente".

La Retaguardia: El sostenimiento espiritual y civil.

Fuera de la zona de combate directa, miles de mujeres argentinas articularon una red de apoyo que el revisionismo histórico define como la "patria organizada". Por ejemplo:

El voluntariado y las cartas: miles de mujeres se volcaron a las escuelas y centros comunitarios para tejer prendas de abrigo y escribir cartas a soldados desconocidos. Esta labor, a menudo subestimada como "doméstica", fue en realidad una operación de guerra psicológica inversa donde mantenía alta la moral del combatiente al recordarle que el pueblo entero estaba detrás de él.

La retaguardia fue el lugar del aguante silencioso. El pensamiento nacional destaca que la familia es la célula básica de la comunidad organizada; en 1982, las madres argentinas se convirtieron en el símbolo de la entrega, soportando la incertidumbre y, más tarde, el dolor del duelo con una dignidad que se transformó en bandera política.

Malvinas y el Pensamiento Nacional

Desde la óptica de autores como Arturo Jauretche o Raúl Scalabrini Ortiz, la comprensión de los hechos nacionales requiere despojarse de las "zonceras" que nos impone una visión colonial. Una de esas "zonceras" es creer que la soberanía es solo un mapa. La soberanía es, ante todo, una construcción cultural y social. La mujer argentina, al sostener el reclamo de soberanía y al abrazar a los veteranos en el proceso de "desmalvinización" posterior, ejerció un acto de resistencia cultural. El pensamiento nacional nos enseña que lo que no se recuerda, se pierde. Por ello, la mujer es custodia de la memoria viva.

Durante décadas, el rol femenino fue invisibilizado bajo un manto de olvido estatal. Esta invisibilización forma parte de lo que el revisionismo histórico identifica como la alienación de la propia historia. Reivindicar a las veteranas es, en esencia, un acto de justicia histórica que completa el rompecabezas de nuestra identidad. Ana Masitto, instrumentista quirúrgica en 1982, relata sobre el regreso: "Cuando volvimos, nos pidieron silencio. Pero el silencio es el aliado del olvido. Las mujeres estuvimos ahí, vimos la crudeza de la guerra y también la grandeza del soldado argentino. Nuestra historia es parte de la historia de la Patria".

Al regresar del conflicto, Masitto señala que las autoridades les impusieron una política de silencio. Este mandato no fue solo una instrucción militar, sino que ella lo interpreta como una herramienta que favoreció el olvido estatal sobre la participación de las mujeres. En su testimonio destaca que las mujeres "estuvieron ahí" y fueron testigos presenciales de dos realidades contrastantes: la crudeza extrema del enfrentamiento bélico y la nobleza o grandeza de los soldados argentinos.

Para ella, el silencio es el "aliado del olvido". Por lo tanto, su testimonio, actúa como un acto de resistencia cultural y de custodia de la memoria viva, elementos clave dentro del pensamiento nacional para evitar la pérdida de la soberanía.

Conclusión

La cuestión Malvinas es el "hilo de Ariadna" de la unidad nacional. Incorporar la perspectiva femenina y el testimonio de las protagonistas no es una concesión de época, sino una necesidad epistemológica para entender el conflicto en su totalidad. Como afirma la doctrina del pensamiento nacional, la patria se construye con la participación de todos los sectores del pueblo, y en Malvinas, el pulso de la mujer fue el que mantuvo encendida la llama de la humanidad en medio del horror.

Bibliografía

Falcón, S. (2014). Mujeres invisibles. Buenos Aires: Ediciones Ciccus.

Reynoso, A. (2010). Crónicas de un olvido. Buenos Aires: Editorial de la Gesta.

Hernández, P. (2012). Malvinas: Clave del Pensamiento Nacional. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.

García, M. (2021). Género y Soberanía: Las veteranas de Malvinas en la historia argentina. Revista de Estudios Estratégicos.

* El autor es profesor en Historia y Ciencias Sociales.

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    Museo Malvinas
    Foto: Daniela Morán

Nuestra filosofía y la causa Malvinas

02 Abril 2026

Introducción

Comencemos con un altercado, ocurrido en algún salón de Buenos Aires allá por 1948:

-Creo que mister no ha entendido bien –empezó a decir- para nosotros Inglaterra no es el extranjero.”

-¡Ah, ah! –sonrió mister Crisholm complacido-. ¿Qué cosa es entonces?

-¡Inglaterra es el enemigo! –le respondió Bernini en son de trompeta.

Fue la señal de asalto. Samuel Tesler se adelantó de pronto hasta mister Crisholm, y tras una profunda reverencia le anunció solenmemente:

-Delenda est Britannia! [En latín: ¡Destruir a Gran Bretaña!]

-Les rechazamos dos invasiones –Trono Del Solar-, pero nos han vencido en la tercera: la de la esterlina.

Rojo como un gallo de pelea mister Crisholm tendió su puño a los insurgentes.

-¡Nadie puede negar la visión civilizatoria de Inglaterra! –carraspeó- ¿Quién se atreve a negarla?

-¡Yo! –Dijo el filósofo [Samuel Tesler]-. Históricamente hablando, Inglaterra sigue como en los tiempos de Roma. Nunca se deja civilizar del todo, rebelde como es a la línea tradicional y al orden eterno. ¡Y esos bárbaros envueltos en elegantes casimires pretenden civilizar a hombres que tienen cuarenta siglos de metafísica en la sangre!”1

El párrafo corresponde al libro Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal (Villa Crespo, 1900-1970). La animosidad con Inglaterra antes y después de aquel entrevero ha sufrido alteraciones, cambios y transformaciones pero permanece. Una parte del territorio argentino sigue siendo ocupada ilegalmente por Inglaterra y el reclamo por esas tierras se encuentra vigente.

Como señala José Luis Muñoz Azpiri en su obra Historia completa de las Malvinas (de tres voluminosos tomos2), más allá de las metafísicas y valerosas argumentaciones del filósofo villacrepense Samuel Tesler, tras la Revolución de Mayo las Islas Malvinas pasaron a pertenecer a las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Parafraseando al poeta Leopoldo Marechal, la Soberanía terrestre, marítima (física, jurídica, legal) y la celeste (metafísica y natural) sobre las Islas Malvinas se fusionan el 6 de noviembre de 1820 cuando el Coronel David Jewett (Connecticut, 1772-Rio de Janeiro, 1842), al servicio desde 1815 de las Provincias Unidas del Río de la Plata, llega con la fragata “La Heroína” a Puerto Soledad para tomar posesión de las Islas en nombre del Gobierno de esas Provincias Unidas.

Jewett mando a izar la bandera celeste y blanca en tierras malvinenses y emitió distintos comunicados para los pobladores como así también para los cazadores de lobos marinos y de ballenas que usualmente llegaban a las Islas. Los textos informaban que de ahora en más quedaba prohibida la caza y pesca en la jurisdicción de las islas a los buques extranjeros3. Además, distribuyó una circular a los barcos estacionados en las proximidades, en la que se aludía a la formalización del traspaso de la Soberanía del Virreinato del Río de la Plata a las Provincias Unidas4.

Nuestra Filosofía y la Causa Malvinas. Kusch, Buela, de Anquin, Dugin y Caturelli

Como en otras ocasiones de nuestra historia, la mayoría de los intelectuales y académicos de las universidades argentinas le dieron la espalda al pueblo y sus causas soberanas.5 A pesar de ello, desde que se ha producido la usurpación ilícita e ilegítima de las Islas del Atlántico Sur por parte del Imperialismo Británico, un puñado de nuestros filósofos han explorado temas vinculados al espacio marítimo, la lucha entre una Cosmovisión Liberal y otra Cosmovisión Hispanoamericana, el espíritu inmanente nuestroamericano en las Islas y demás temáticas nucleadas en torno a lo que suele entenderse como “Causa Malvinas”.

El filósofo, antropólogo y pensador Nacional, Rodolfo Kusch (Buenos Aires, 1922-1979) en su libro: Geocultura del hombre americano de 1976, afirma:

Es curioso que el mar no haya constituido un problema para la cultura Argentina. Las menciones que se hacen del mar durante la colonia son en general de un tipo centralizante. Se trata de defender la colonia de las invasiones y entonces había que tomar las medidas del caso. Pocas veces se hacen concesiones para la explotación del mar propiamente dicho, o para ejercer sobre él un dominio. Esto hace pensar que hay dos formas de referirse al mar, una se refiere a su condición de simple lugar de fácil acceso, y la otra es tomarlo en sí mismo como un ente explotable o de instrumento de Soberanía.”6

El filósofo y pensador Nacional Alberto Buela (Buenos Aires, 1946) en 1984 es invitado por el Colloque National du Gruopement et d´etudes pour la Civilisation Europeenne dictado en el Palacio de los Congresos de Versailles. Su exposición la cierra con estas palabras:

Por el contrario, si entendemos por Occidente el concepto que engloba los rasgos: 1) alienación lingüística, 2) reemplazo del pensamiento reflexivo por la gnosis, 3) perdida de los meritos de la persona en el anonimato igualitarista, 4) disolución del mensaje cristiano de salvación en un mensaje puramente social, y 5) participación activa en el poder de Oriente; nosotros estamos entonces, en tanto hispanoamericanos contra Occidente porque el Occidente no es otra cosa que nuestra propia guillotina. Y de ello podemos ofrecer un testimonio irrefutable: La guerra de Malvinas.”7

El filósofo Nimio de Anquin (Córdoba, 1886-1979), en varios de sus trabajos8 indago las formas ocultas del imperialismo ejercido por las potencias del Atlántico Norte sobre las demás naciones del planeta, en uno de los pocos trabajos publicados escribe:

Recojámonos en nuestro hogar y cuidemos allí el fuego sagrado de nuestra historia real, es decir, de la historia nuestra desmitificada de todas las adherencias liberales. Convenzámonos que no hay otra posibilidad de amistad que la que podamos hallar en nuestros connacionales, en nuestros padres, en nuestros hijos, en nuestras mujeres, en todos aquellos ligados a nuestra sangre y a nuestra tierra bendita. No aceptemos “a priori” la mano que pueda tendernos el poderoso, pues es nuestro enemigo natural. Pero administremos bien nuestra desconfianza, tanto exterior como interiormente. Seamos implacables con los traidores a la Patria, que es el delito mayor del hombre contra la comunidad que integra.”9

En varias oportunidades el filósofo Alekxandr Dugin (Moscú, 1962), ha tratado el tema de la Causa Malvinas, su compromiso por el tema y sus visitas al País, lo han constituido como un pensador Nacional, en el sentido que lo entienden autores como Leopoldo Marechal10 o Manuel Ugarte11, quienes sostienen que un pensador Nacional es aquel que quiere y hace querer a nuestra tierra y ello no tiene tanto que ver con el lugar de nacimiento. En una conferencia dictada por Dugin en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas Argentina afirmaba el filósofo:

El Continentalismo, la idea de que América del Sur representa una Civilización propia, una Civilización distinta con sus propios intereses estratégicos. Esto es Soberanía Geopolítica en potencia. Para realizarla, es necesario comprender ambos modelos: ¿Es posible seguir la línea atlantista, británica y norteamericana cuando toda la historia la América del Sur muestra una lucha para, precisamente, liberarse de este atlantismo? Toda la historia Argentina es una guerra euroasiática en algún sentido. Hasta la disputa por las Malvinas es una guerra continental, porque el poder colonizador marítimo de Inglaterra ha ocupado las Islas Argentinas, que forman parte del espacio terrestre continental argentino, que es parte integral del mismo.”12

Tras la legítima recuperación de las Islas lograda el 2 de abril de 1982 son unos pocos los que alzan la voz y la pluma para sostener y apoyar la Causa Malvinas. El filósofo Alberto Caturelli (Córdoba, 1927-2016) es uno de ellos. En 1982 escribe un texto que se publicara luego en 1984 con el título de: “El Pensamiento originario de Hispanoamérica y el simbolismo de Malvinas.” En ese trabajo escribe Caturelli:

La rebelde Argentina que ha sabido resistir tantas veces la agresión espiritual y material de Albión, de Leviatán y de Gog, el 2 de abril de 1982 se atrevió, en nombre del derecho aniquilado en la reunión de Harmagedón de exigir lo que ha sido siempre suyo; y también ha sabido del dolor lacerante del 14 de junio. Este dolor de lo que está pendiente, es más fructífero de lo que muchos imaginan y las Malvinas se han convertido en el símbolo de toda Iberoamérica. […] Signo de la resistencia de Hispanoamérica a las fuerzas de los Imperios secularistas del orbe y símbolo de la unidad de nuestros pueblos.”

Luego agrega:

El combatiente argentino que dijo que sus camaradas muertos allá quedaron <como centinelas espirituales>, señalo algo profundo que es lo que nos ha hecho pensar. En el suelo criollo y bajo los mantos nevados, quedaron los huesos que se fundían con la tierra. Y los huesos, a la vez, simbolizan lo más recóndito y el último sostén de nuestra carne. […] Allí deben quedar siempre. Huesos asumidos por el Verbo que se hizo carne y habitó en nosotros; huesos vivificados por el espíritu en el cual se encendía la luz de nuestro pensar originario.”13

El autor es Doctor en Historia. Observatorio Malvinas-UNLa

1 MARECHAL, LEOPOLDO, Adán Buenosayres [1948], Buenos Aires, Six Barral, 2010, p. 137

2 El trabajo más completo y minucioso a la fecha que he encontrado sobre la historia de las Islas Malvinas: MUÑOZ AZPIRI, JOSÉ LUIS, Historia completa de las Malvinas [3 volúmenes], Buenos Aires, Editorial Oriente, 1966.

3 WEDELL, JAMES, A Voyage Towards the South Pole, Londres, Longman, Rees, Orme, Brown and Green, 1827.

4 DA FONSECA, JOSÉ ANTONIO, David Jewett. Una biografía para la historia de las Malvinas, Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 1985.

5 Para comprender la profundidad este problema se recomienda la lectura: RECALDE, ARITZ, Intelectuales, Peronismo y Universidad, Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2016.

6 KUSCH, RODOLFO, Geocultura del hombre americano, Buenos Aires, Fernando García Cambeiro, 1976, p. 61.

7 BUELA, ALBERTO, El sentido de América (seis ensayos en busca de nuestra identidad), Buenos Aires, Theoria, 1990, p. 50.

8 Pocos son los trabajos que se han llevado a cabo en torno a esté filósofo Nacional, es recomendable el artículo de SCIVOLI, MAURO, “El liberalismo de Nimio de Anquin”, en Revista Movimiento, Buenos Aires, 24 de agosto de 2020: http://www.revistamovimiento.com/tag/mauro-scivoli/

9 DE ANQUIN, NIMIO, Escritos políticos, Santa Fe, Instituto Leopoldo Lugones, 1972, p. 127.

10 MARECHAL, LEOPOLDO, Heptamenón [1966], Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1966.

11 UGARTE MANUEL, La Nación Latinoamericana [Selección de textos], Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978

12 DUGIN, ALEKXANDR, Geopolítica Existencial. Conferencias en Argentina, Buenos Aires, Nomos, 2018, p. 31.

13 CATURELLI, ALBERTO, “El pensamiento originario de Hispanoamérica y el simbolismo de las Malvinas, Revista Verbo, Madrid, 3er Trimestre, 1984, pp. 1246-1247.

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Perú y nuestros derechos sobre las Malvinas durante la Confederación Argentina 

02 Abril 2026

El 3 de enero de 1833 está marcado a fuego como el inicio de la vulneración de nuestra soberanía por parte de Gran Bretaña, en época de la gobernación bonaerense de Juan Ramón Balcarce, quien sucedió a Juan Manuel de Rosas en el poder provincial, mientras este último encaró la Expedición al Desierto, ampliando la frontera interior con divisiones armadas, expandiendo la producción agropecuaria, llevando equipo científico para reconocimiento geográfico de Buenos Aires, terminando con los malones, rescatando a las cautivas y negociando la paz con las diversas tribus de la región.

Las protestas locales no demoraron. El ministro Manuel Vicente Maza, encargado de las relaciones exteriores, al no recibir explicaciones del ministro británico Gore, envió una nota sobre el abuso inglés a los gobiernos provinciales y regionales, amén de instruir al embajador Manuel Moreno, ministro argentino en Londres, el 14 de febrero, de efectuar una protesta ante el gobierno de Su Majestad.

Moreno, enterado por los periódicos ingleses, emitió una nota el 24 de abril y, con el pedido formal de Maza, presentó un Memorial el 17 de julio, el cual se publicó en el “Times” de Londres con la nota oficial argentina.

Tal como atestiguó Víctor Andrés García Belaunde en su obra “La intervención del Perú en la controversia de las islas Malvinas” (2022): “Maza remitió una comunicación al ministro de Relaciones Exteriores del Perú con fecha 23 de enero de 1833. Su intención era participarle a su homólogo de la situación que se estaba viviendo en las islas con la invasión inglesa: «Confía encontrar la adhesión (…) y la necesidad de (…) vivir prevenidos contra los abusos del poder europeo»”.

Efectivamente, se diligenció dicha nota al gobierno del presidente peruano Agustín Gamarra, la cual se completó con otro pedido, ya que se contaba que en los archivos de Lima se encontrarían antecedente sobre los derechos sobre Malvinas de la época virreinal, pues, recordemos, nuestra región dependió del Virreinato del Perú, creado en 1542, hasta que en 1776 nos constituimos como Virreinato del Río de La Plata.

El 18 de mayo del mismo año – refirió Belaunde – nuevamente se comunicarían con al Cancillería peruana para solicitarle la documentación relacionada con la posesión de las islas Malvinas por parte de la Corona española: «En tiempos anteriores fueron las provincias argentinas parte del Virreinato del Perú, puede que en los archivos de esta capital existan documentos o datos de las contestaciones que tuvo la España con el Gabinete inglés, las que al fin cesaron habiendo quedado la Corona de España en completa y pacífica posesión».

Este hecho lógico, dado que al emanciparnos de España heredamos la posesión de los territorios de dominio ibérico, debía tener su documentación probatoria, lo que se encontró en los archivos de Lima el 24 de julio, remitiéndose a Buenos Aires lo siguiente:

Una Real Orden, con fecha de dos de octubre de 1776, que trata «de las islas Malvinas y del gobierno de ellas» conferido por el Rey al Capitán de Navío Felipe Ruiz Puente.

Otra con fecha 17 de octubre de 1768 referente a la existencia de ingleses y su situación en las islas Malvinas, según noticia de un francés, y otras que se han adquirido.

Otra con fecha 1 de julio de 1769, en la que «se acusa recibo del plano de las islas Malvinas».

Y otra con fecha 22 de marzo de 1771, en la que se manda «que a Pedro Jarron y Jorge Barker, marineros ingleses, que pasaron en nuestras embarcaciones a la Gran Malvina, se les destine en las que hacen servicio en estos mares»”.

El envío del plano de las Islas Malvinas de 1769 testimonió fehacientemente que eran parte del virreinato peruano, y “como lo estableció la ordenanza real de 1766, el archipiélago quedaba bajo la dependencia de la Capitanía General de Buenos Aires”.

Volviendo al campo diplomático en tierras anglosajonas, Moreno, ante la respuesta negativa, envió una nueva nota el 29 de diciembre para que devolviesen las Islas. Se insistió en 1841, durante el mandato de Juan Manuel de Rosas, y, al ser nuevamente rechazado - según Laurio Destefani, en “Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur ante el conflicto con Gran Bretaña” (1982) - expresó que “Jamás Buenos Aires se conformaría con la injusta resolución inglesa”.

Rosas, en todos sus mensajes de apertura de sesiones de la Legislatura de Buenos Aires, insistirá sobre nuestra soberanía sobre Malvinas. A modo de ejemplo, en 1837, enunció: “La cuestión con la Gran Bretaña, sobre la inesperada ocupación de las Islas Malvinas, permanece en el mismo estado que se os anunció el año anterior. La justicia de los reclamos de la Confederación le impone el estricto deber de no abandonarlos. La negociación seguirá su curso con oportunidad, pues el Gobierno felizmente no tiene hasta ahora motivos para recelar que en el término de este negocio el poder usurpe a la razón el lugar que le asigna la civilización del mundo”. Y, al año siguiente, en 1838, reiteró: “No ha ocurrido circunstancia digna de vuestro conocimiento acerca de la cuestión con la Gran Bretaña sobre la ocupación de las Islas Malvinas. El Gobierno insistirá en sostener el derecho de la República a este territorio, con los justos títulos en que se apoya su demanda”.

Valiosa ayuda del Perú, demostrado con creces nuestra hermandad sanmartiniana inquebrantable, y que se reafirmó cuando en 1982, ante nuestra recuperación del archipiélago usurpado, no solo sumó su apoyo en todos los foros internacionales, gestionado por el presidente peruano Fernando Belaunde Terry que buscó acercar a las partes en una solución pacífica, desoída por Margaret Thatcher, sino que proveyó de aviones Mirage M5 a nuestra Fuerza Aérea.

*El autor es Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES, y Secretario General del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.