Últimas noticias | RSS

  • Imagen
    Dossier APU: Inteligencia Artificial
    Dossier APU: Inteligencia Artificial

El poder algorítmico amenaza los cimientos democráticos

12 Enero 2026

El poder algorítmico y el control de la Inteligencia Artificial en manos de las oligarquías del Silicon Valley socaban las democracias, entonces los Estados Soberanos deben actuar.

Los algoritmos se han vuelto omnipresentes en nuestras sociedades. Pensemos en las tareas administrativas del diagnóstico médico, la asignación de alumnos a las escuelas o la determinación del derecho a la seguridad social y a las prestaciones laborales. Estas políticas públicas pueden mejorarse tanto en calidad como en eficiencia, pero también es obvio que las consecuencias de los algoritmos inexactos pueden ser desastrosas. Lo sabemos por la dura experiencia de casos en los que no se ha mantenido la transparencia ni el control. Se han puesto en riesgo vidas humanas, los gobiernos han asumido las consecuencias dimitiendo y la soberanía se ha cedido voluntariamente a organizaciones privadas no democráticas.

Ya no podemos fingir que todo esto ocurre en una esfera digital distante. Sucede aquí mismo, en el corazón de nuestra sociedad.

El reciente entendimiento entre Argentina y Estados Unidos referido a comercio digital expresa una pérdida de soberanía digital, ya que habilita a que el país podría resignar sin medir sus consecuencias la certificación de firma digital en territorio argentino. En el mismo, Argentina reconoce a Estados Unidos como “jurisdicción adecuada” para la transferencia de datos personales, se compromete a no aplicar regulaciones diferenciadas a servicios digitales estadounidenses y, además, tiene la intención de reconocer como válidas las firmas electrónicas emitidas bajo estándares de EE.UU. El acuerdo con EE.UU. redefine nuestra soberanía digital: datos personales bajo leyes extranjeras, riesgo para la firma digital argentina y asimetría regulatoria.i

La conexión permanente y la toma de datos que se deriva, busca la conversión de las vidas y relaciones en una relación de explotación, para generar ganancias. Se convierte en rentable toda la especie humana, mediante la colonización de datos. Es una tendencia determinante en la evolución del capitalismo. El colonialismo de datos es la captura y control de la vida humana.ii

El modelo de sociedad del conocimiento motorizado por las Oligarquías Tecnológicas del Silicón Valley, configura el Estado Digital actual como un modelo operacional que pretende que el comportamiento computacional como el comportamiento humano deben estar integrados en sus infraestructuras de tecnologías. En ellas, se trabaja con procesos describibles y sistemáticamente re ejecutables formalizados mediante algoritmos y datos. Algoritmos + Datos = Programa (software).

Esta ingeniería es muy útil para el funcionamiento de tuberías hidráulicas, dispositivos de transmisión de datos, motores de automóviles y demás aplicaciones de la vida industrial y de transacciones comerciales y documentales.

Los especialistas de este sector dinamizan las innovaciones con sentido de mercado; sin embargo, cuando el comportamiento social y emocional de las personas es también describible(representable), calculable y programable estamos ante una creciente desconfianza en las políticas públicas que soportadas en algoritmos presentan riesgos que debilitan fuertemente la democracia.

Los países más avanzados y referentes en digitalización de los servicios del Estado a la población, caso Suecia y Estonia, muestran gran eficiencia en tiempos operacionales de las prestaciones públicas mediante plataformas digitales e IA, pero una creciente distancia emocional con las personas. Como afirma Robert Kurz en su trabajo “La ignorancia de la sociedad del conocimiento. 2002”, estamos ante la materialización de las visiones de terror de las modernas utopías negativas tecnológicas.

La promesa de eficiencia tecnológica y la “inocencia” del solucionismo tecnológico esconde un proyecto más profundo: la idea de un Estado reemplazado por algoritmos. Lo que queda en juego no es solo la privacidad de la población, sino la capacidad misma del Estado de conducir sus políticas en áreas vitales.

Con la transformación digital de la administración pública, la automatización de la toma de decisiones públicas y la creciente “datificación” de los sistemas de bienestar, se pone en riesgo los principios fundamentales de libertad de información en una sociedad democrática.

Cuando la administración pública se convierte en una caja negra, mediante el uso de software propietario comercial incluso para las tareas gubernamentales más básicas, la externalización de decisiones políticas a programadores y el ocultamiento de decisiones cruciales tras un código impenetrable, se oscurece tanto la supervisión pública como la transparencia. El resultado final de esta trayectoria, es una “algocracia”: una burocracia oculta tras algoritmos, fuera del alcance del seguimiento y control democrático.

¿Qué Hacer?

El pasado 11 de noviembre, la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva de la Honorable Cámara de Diputados, presidida por el diputado Daniel Goyan, realizó la octava reunión con 17 diputados de los diferentes bloques de representación política para debatir el proyecto de Ley Marco Normativo y de Desarrollo de los Sistemas de IA, proyecto que fue desarrollado desde Julio de 2024. El mismo, presenta un marco legal para el desarrollo, implementación y uso responsable de sistemas de inteligencia artificial (IA) en Argentina debatido y consensuado con representantes de Universidades Nacionales, Fundaciones, cámaras y empresas del sector, propuestas presenciadas por diputados que integran la comisión y colegios de profesionales. Para ver el desarrollo de la reunión recomiendo visitar desarrollo del debate.

El proyecto pretende la creación un marco para desarrollar estrategias para el cuidado de la implementación de la IA en el país. Atendiendo a los siguientes objetivos:

a) proporcionar un marco de valores, principios y acciones para orientar la acción de los organismos estatales;

b) orientar y respaldar a las personas, grupos, comunidades, instituciones y organizaciones del sector privado a fin de asegurar la incorporación de los valores, principios y acciones de la presente ley;

c) proteger, promover y respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, la dignidad humana, la igualdad y equidad; salvaguardar los intereses de las generaciones presentes y futuras; minimizar el impacto ambiental; y respetar la diversidad cultural en todas las etapas del ciclo de vida de los sistemas de Inteligencia Artificial;

d) fomentar el diálogo multidisciplinario y pluralista entre todas las partes interesadas y la concertación sobre cuestiones éticas y morales relacionadas con los sistemas de Inteligencia Artificial;

e) promover el acceso equitativo a los avances y los conocimientos en el ámbito de la Inteligencia Artificial y el aprovechamiento compartido de los beneficios;

f) promover el desarrollo y la adopción de los sistemas de Inteligencia Artificial en el estado nacional y los sectores productivos del país que lo requieran

El debate presenciado me lleva a la pregunta de ¿a quien beneficia que en Argentina la implementación de aplicaciones y centro de datos para la IA continúe desregulada?, ¿Por qué los diputados oficialistas se expresan con necesidad tener más tiempo porque no saben que hay que regular?, ¿porque no argumentan en sentido colaborar con un debate democrático con fundamentos científicos y técnicos?

El Gobierno Argentino presentó una supuesta “mega inversión” de OpenAI y Sur Energy por valor de USD 25.000 millones para instalar un “data center para procesar IA” en la Patagonia Argentina. Dicha inversión está en el marco del RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) que asegura jurídicamente la supuesta inversión por un período de hasta 30 años.

Estos centros de datos, al menos a escala actual, son actores relativamente nuevos en el sistema energético global. Se estima que su consumo eléctrico actual, 500 MW (megavatios) ascenderá a unos 415 teravatios hora (TWh), lo que representa aproximadamente el 1,5 % del consumo eléctrico mundial medido en 2024. iii

El RIGI exige un 20 % de bienes y obras a proveedores locales, condicionado a que exista oferta disponible y a “precio/calidad de mercado”. No impone obligaciones robustas de transferencia tecnológica ni metas de empleo calificado o de servicios locales. El país pone la tierra, la energía y los beneficios fiscales, sin garantías de fortalecimiento industrial.

Detrás de las cifras hay un esquema que puede perjudicar seriamente los intereses nacionales y configurar en el sur latinoamericano “La Potosí” del SXXI.

Las tecnologías digitales o las conocidas TIC (Tecnologías de Informática y Comunicaciones) son fundamentales para el buen funcionamiento de las sociedades modernas, pero la forma en que actualmente se organiza su desarrollo y despliegue promueve la centralización económica y una dinámica de "el ganador se lo lleva todo" que va en contra del interés público. De ahí la importancia de contar con herramientas legislativas que permitan cuidar los derechos soberanos y su población.

Dado el alto costo de desarrollar estas tecnologías, su relevancia y su huella ecológica; disponer de una Ley Marco Normativo y de Desarrollo de los Sistemas de IA permite a la argentina crear ámbitos de trabajo orientados a garantizar regulaciones y controles que promuevan el desarrollo sustentable de la IA en el país. Trabajar con un horizonte de soberanía digital requiere de un plan para un modelo alternativo donde los Estados intervengan y diseñen instituciones públicas multilaterales con autonomía de gobiernos específicos que puedan proporcionar infraestructuras y servicios digitales esenciales como servicios públicos o bienes comunes construidos a través de la cooperación internacional. La potencia social, cultural, industrial y política de las tecnologías digitales y la IA no puede seguir regulada por “el mercado” o que argentina continúe alineada la los intereses que promueve el gobierno de Trump.

La Recomendación sobre la Ética de la Neurotecnología, aprobada por los 194 Estados miembro de la UNESCO en noviembre de 2025, constituye el primer instrumento internacional que define reglas globales para tecnologías que pueden leer, registrar o modular la actividad cerebral.

El documento reconoce oficialmente la existencia de los “datos neuronales” —información capturada directamente del sistema nervioso— y los ubica en la categoría más alta de sensibilidad, por encima incluso de los datos biométricos tradicionales. Según UNESCO, este avance responde a que la actividad cerebral permite inferir emociones, rasgos de personalidad, estados mentales, intenciones o patrones cognitivos, incluso sin expresión verbal o física.

En palabras del organismo, la humanidad está ingresando en una etapa en la cual la mente se convirtió en “un espacio que requiere protección jurídica explícita”.

Según UNESCO, la aceleración tecnológica desplazó el debate ético: el desafío ya no es “si la mente puede ser leída”, sino quién controla esa capacidad y con qué autoridad para hacerlo.

i https://informaticos.ar/un-acuerdo-silencioso-que-redefine-la-soberania-digital-argentina/

ii “EL COSTO DE LA CONEXIÓN. Cómo los datos colonizan la vida humana y se la apropian para el capitalismo”, de Nick Couldry y Ulises A. Mejías, Ediciones Godot, 2023.

iii https://www.iea.org/reports/energy-and-ai/energy-demand-from-ai

  • Imagen

Adiós a los riesgos de la calle: ventajas de adquirir dólares de forma digital

12 Enero 2026

En la Argentina, comprar dólares siempre generó dudas: ¿con quién hacerlo?, ¿es seguro?, ¿vale la pena arriesgarse con billetes de dudosa procedencia? Si querés evitar los riesgos del mercado informal, la respuesta moderna es clara: podés hacer compra de dólares online de forma legal, transparente y sin moverte de tu casa.

Canales oficiales y digitales: alternativas seguras frente al mercado informal

Durante años, muchos argentinos recurrieron al mercado paralelo, buscando cotizaciones atractivas. Sin embargo, ese camino —conocido por su falta de regulaciones— conlleva riesgos reales: billetes falsos, estafas, falta de trazabilidad.

Hoy hay opciones reguladas y cada vez más accesibles: bancos, casas de cambio autorizadas, brokers y plataformas online. Comprar dólares online permite operar con más comodidad, menor riesgo y con la documentación en regla.

Ventajas concretas de comprar dólares online

Elegir un canal digital para dolarizar tus ahorros ofrece varias ventajas:

  • Comodidad y accesibilidad inmediata: desde tu celular o computadora, sin tener que trasladarte a una casa física.
     
  • Mejores cotizaciones y menor costo operativo: muchas plataformas ofrecen tasas competitivas, ya que tienen menor estructura que un banco tradicional.
     
  • Seguridad y legalidad: las operaciones quedan registradas, evitando riesgos de billetes falsos o denuncias que pueden surgir con el mercado informal.
     
  • Flexibilidad y rapidez: se puede operar sin límites físicos —siempre que la plataforma lo habilite—, lo que la vuelve ideal para quienes quieren mover montos medianos o grandes sin inconvenientes.

Cómo influyen billeteras virtuales y plataformas digitales en 2025

El auge de las fintech y billeteras digitales ha transformado la forma de acceder a divisas. En los últimos años, muchas de estas plataformas permitieron sumar funciones como compra/venta online, gestión digital de inversiones, y facilidad en la conversión de moneda.

Esto significa que hoy cualquiera puede dolarizarse con pocos clics, sin trámites engorrosos, sin necesidad de visitar una sucursal bancaria, y con la tranquilidad de hacerlo mediante plataformas reguladas. Una de las opciones destacadas en este rubro es Cocos, que permite acceder a dólares de forma legal, simple y 100% digital, desde cualquier lugar.

Qué tener en cuenta para comprar dólares online de forma responsable

Para sacar el máximo provecho y evitar sorpresas, conviene tener en cuenta lo siguiente:

- Verificar que la plataforma esté autorizada oficialmente, evite la informalidad y ofrezca comprobantes legales. Esto asegura transparencia y respaldo legal.

- Confirmar el tipo de cambio, comisiones y costos operativos. No siempre lo más “atractivo” conviene si hay cargos ocultos.

- Evaluar si la plataforma permite deposito, retiro o liquidación en dólares de forma práctica —especialmente si querés tener billetes físicos o transferir a una cuenta bancaria.

- Mantener registro de la operación, documentación e identificación, para asegurar formalidad y cumplimiento normativo.

Una opción moderna que rompe con viejas tradiciones

Frente a la incertidumbre económica y la volatilidad del peso, muchos argentinos buscan resguardar sus ahorros. Comprar dólares online de forma legal deja atrás los riesgos del mercado informal: billetes dudosos, estafas, inseguridad.

Plataformas digitales ofrecen una vía más confiable: cotizaciones claras, operaciones registradas, procesos simples y mayor seguridad. Si buscás tranquilidad y transparencia, dejar atrás “la calle” y optar por lo digital no es solo una alternativa: puede ser la mejor decisión.

 

 

  • Imagen
OPINION

A Venezuela hay que escribirla con el cuerpo

12 Enero 2026

¿Soy infeliz porque no soy libre, o no soy libre porque soy infeliz?

Jean Luc Godard

El 3 de enero fue un día aciago para nuestra Abya Yala, para Nuestra América martiana, para Latinoamérica; ayer, luego de mucho tiempo, Estados Unidos, que no tenía injerencia directa en otro país del continente, volvió a las andadas imperialistas. El 3 de enero Estados Unidos Bombardeo a Venezuela. Sus blancos fueron La Guaira, Caracas, Tiuna y el Cuartel de la Montaña, entre otros. Este último, tras ese nombre contradictoriamente hermoso para una guarnición militar, constituye el panteón de América, el lugar del responso eterno del comandante Chávez, un continuador superlativo de la procura bolivariana de Independencia, la que abreva en el congreso anfictiónico de Panamá del que se cumplen 200 años este 2026. Ese lugar especial, ese lugar sagrado para muchas personas, ha sido mancillado con los vómitos de tecnología bélica del imperio norteamericano, por el roosevelteanismo reloaded; por los mismos que violaron la soberanía venezolana, de todo el continente y la del mismísimo Maduro al someterlo a una filmación deshonrosa en el que al hacerlo atravesar una máquina de scanner de aeropuerto como si fuese una valija, lo que estaban haciendo era bajarle los pantalones y vejarlo ante el mundo. A Maduro lo violaron en el aeropuerto de Nueva York, como a Zelenski y Ramophosa -aunque con distinto tono y objetivo- los basurearon en la Casa Blanca. El maltrato constituido en un estilo; la violencia material devenida de la violencia discursiva.

Además, la avanzada en la reconfiguración mundial nos demuestra que Venezuela es uno de los escenarios de lucha que elige el imperio para reconfigurar su posición alicaída. Otros escenarios como el denominado Cuerno de África; la frontera de Tailandia y Birmania; el intento de revolución azuzada por occidente en Irán; el sempiterno genocidio israelí en Gaza; la guerra de Ucrania, y decenas de microconflictos, una suerte de foquismo del imperio desparramado por todo el mundo, han sumido el orbe en lo que Francisco caracterizaba la Tercera Guerra Mundial, con la diferencia que esta guerra es de quinta generación y no la tradicional. Lo único tradicional en este nuevo orden es el dolor de las familias destrozadas y la sangre de los muertos que, en su mayoría, pertenecen a los pueblos humildes y oprimidos.

Ese 3 de enero terrible, también, fue el de la reacción inusitada, masiva, extensiva y vociferante de una infinidad de comunicados, declaraciones, repudios, actos, misivas, arengas, desgarramientos viscerales, llantos de encierro, angustias inrivotrizables, consolidación de un tiempo de velocidad que mientras pensábamos que podrían invadir Venezuela y secuestrar al presidente y a su esposa, mientras pensábamos las mil variables tácticas y estratégicas, ellos ya habían entrado con una docena de helicópteros, grupos comando por tierra y tras el asesinato de más de 80 personas, concluían en unas tres horas un golpe de estado en un país soberano.

La velocidad es total y es una de las claves del avance del nuevo orden mundial. El deterioro y el desvanecimiento que acaba de tener in situ un organismo internacional como la OEA o al ONU, no ha tenido parangón en la historia. Es la hipervelocidad: nos quieren hacer correr 100 metros llanos en tacos altos acordonados, pero con los cordones desatados; nos obligan a tropezarnos y a caernos, y si no nos adaptamos, la culpa es nuestra e, inscritos en un neodarwinismo, la propuesta eugenésica ya está rondando hace años -recordemos a Lagarde diciendo que el problema es que vivimos muchos años-. Estamos en el primer cuarto del S. XXI, pero el adagio marxista nos devuelve una imagen especular como tragedia farsesca, obscena y no como tragedia fin de siecle. Pero a pesar de ello, la cantidad de mociones a favor de la no injerencia externa, la apelación al derecho internacional, las críticas a los organismos multilaterales, las consideraciones y pronósticos que escuchamos en los atrapamoscas digitales son innúmeras. La pregunta es. ¿Estará muy preocupado Trump con la infinidad de notas y repudios que circularon en el no lugar, en la falacia comunicativa por excelencia? 

Basta de textos sesudos. Todos leímos todas las reflexiones y análisis. Es hora de salir, de ponerse a disposición. Tomemos un avión, lleguemos en barcos o por tierra, pero salgamos de la cacofonía insoportable de las cómodas opiniones y vayamos a Venezuela sin armas. No es con armas que se golpea al matón del barrio, sino con masividad y cambio discursivo; con una posición neoghandiana, humanista, justicialista, franciscana, moral, ética y espiritual. El juego político que se desarrolle en la obsoleta ONU/OEA o las tramas diplomáticas que logren generar un bloque de resistencia armada a nivel internacional, tal vez solo sirva para echarle nafta al fuego, pero en todo caso, serán estrategias que definirán los representantes legítimos del ejecutivo venezolano, el propio Maduro desde su prisión o Delcy Rodríguez desde la residencia en Miraflores. Lejos de las decisiones palaciegas, lo que nos queda a las masas comprometidas con el proceso chavista y latinoamericanista comenzado en 1998 con la llegada de Chávez al gobierno, lo que debemos hacer aquellos que supimos bancar el No al ALCA con algarabía en un momento de buenos vientos, es salir a poner el cuerpo, a reeditar las brigadas internacionales. Ser escudo humano es la posibilidad de meter a un millón de latinoamericanos, bajo la responsabilidad de sus países, para mantener la paz. Algún riesgo hay que estar dispuesto a asumir. Yo estoy yendo.

Vamos a suponer que me tengo que enfrentar a Mike Tyson, suponiendo que estuviese, tanto él como yo, en nuestras mejores épocas. No cabe dudas que no tendría chances contra el poder de fuego de las trompadas de Ironman. Lo mismo ocurre, a no ser que intervengan otras potencias y esto deflagre en algo incontenible, a la reacción en cadena por antonomasia, desplegada en un lugar del planeta, con el enfrentamiento tradicional con el ejército más poderoso del mundo. Solo tengo dos maneras de ganarle a Tyson; una es esperar a que se de vuelta e ir en puntitas de pie, y darle con un martillo en el medio del cráneo, con lo horrible que puede ser eso -aunque habría que hacerlo-, o, en su efecto superador, convencerlo con argumentos y voluntades masivas de que no es lo correcto; mil personas te hacen un Tyson, un millón de movilizados te hacen un Theodore Roosevelt. Hay que invertir la carga de prueba e intentar algo diferente, y el interior del propio imperio también es un buen escenario de disputa.

Justamente uno de los teóricos que más aportó al chavismo desde el plano de la economía, fue el húngaro István Mészáros. El marxista de Budapest, entre mil cosas que afirmaba en al menos dos títulos -Más allá del capital y Socialismo o barbarie-, decía que la única manera de derrocar al imperio era generando una masa crítica al interior del mismo; la teoría de la decadencia interna al estilo romano es la que priorizaba para poder ganar la batalla; algo de lo que se sirvió siempre el imperialismo para imponer su agenda en todo el continente: servirse sea del cipayismo interno, sea de las contradicciones entre facciones locales; quien les dice, un musulmán socialista como alcalde de New York sea un buen principio.

Ese mismo accionar podría ser el que obliterase la estrella del Paco Donald, un multimillonario trasnochado que acusa a los narcos, pero banca a los narcos: genial -acaba de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras condenado por un tribunal norteamericano y extraditado conforme al derecho internacional. Bombardea lanchas de pescadores acusadas de narcos sin mayores pruebas, pero indulta a un narco condenado. ¿Ya lo vieron en otros lados?

Estas probablemente sean las últimas palabras que escriba antes de tomar decisiones; me gustaría ser un mero escriba, pero el espacio intermedio de la conflagración, si me es vedado, me humilla, me aleja, me fosiliza como un intelectual organicista. Todas las reflexiones y conjeturas han sido hechas, seguirán haciéndose y todos los análisis estarán sobre la mesa, con mayor o menor información: el tema es qué acciones concretas se toman con toda esa info.

A veces, me da la sensación de que, incluso manteniendo mi identidad sancristobaleña, porteña, Argentina, Rioplatense, Sudamericana, Nuestramericana, me licúo en un ideal anfictiónico que me contiene como un ideograma de la ponderación de la política del denominado eje Sur-Sur; una idea hecha camino. Mi casa, está llena de vínculos a Venezuela a través de varias cosas, objetos de diferente orden e importancia. Algunas de esas cosas son materiales: una colección de videos de Creadores visuales de Venezuela en un pack; Remeras de diferentes colores y formas, gorras, pines, imanes, bebidas acabadas con fruición, muñecos de Chávez, pipas, la colección de la Fundación Ayacucho en un 70% de su totalidad. Hasta allí, parte de lo material. Pero mi casa, mi alma, mi corazón, también está habitado por personas venezolanas de carne y hueso, por afectos, por amigos, por familia. Una de las personas que más quiero en la vida es venezolana. Su familia vive en Caracas y no todos piensan igual. Pero las bombas cayeron cerca de esas almas y eso me destrozó. No paro de enojarme y de llorar. Una de las personas que más quiero en la vida, sabe que la ciudad en la que viven sus familiares, su madre, estuvo bajo bombardeo para secuestrar a su presidente (más bueno, más malo, ya no importa). Secuestrado. No debería poner ningún énfasis en el participio: Secuestrado. ¿Les parece poco? Entonces, se me ocurre una idea fenomenal: saquemos un comunicado. Y claro. Entiendo. Hay que vivir, hay que existir, hay que sobrevivir: o la velocidad o la estrategia. Vaya a saber cuál es el motor, pero en todos los casos, creo que hay que apostar, porque, además, perdido por perdido, la tibieza es un lujo.

  • Imagen
    Movilizaciones contra el ataque a Venezuela
    Movilizaciones contra el ataque a Venezuela

La escuela, el algoritmo y las nuevas formas de hacer la guerra

12 Enero 2026

Mientras leía el excelente artículo de Daniela Burico, El aula frente al capital digital, un compañero me hace llegar una imagen con un par de párrafos del libro El Mundo y sus Demonios de Carl Sagan. Y ambas escrituras -por algún laberíntico misterio- me parecieron conectadas con lo que días atrás publicó Daniel Arjona sobre la operación especial de Estados Unidos mediante la que secuestraron a Nicolás Maduro, sacándolo de Venezuela con destino a una cárcel estadounidense; operación que tiene el sello de Palantir (Silicon Valley) y “su oscuro y fascinante” CEO, el filósofo Alex Karp.

El plano educativo

El prestigioso divulgador científico Carl Sagan escribió en 1995, en El Mundo y sus Demonios, que los estudios “sugieren que un noventa y cinco por ciento de los americanos son «analfabetos científicos» […] Desde luego, en las cifras sobre analfabetismo hay siempre cierto grado de arbitrariedad, tanto si se aplica al lenguaje como a la ciencia. Pero un noventa y cinco por ciento de analfabetismo es extremadamente grave”. Y preguntaba (nos pregunta) “¿cómo podemos incidir en la política nacional —o incluso tomar decisiones inteligentes en nuestras propias vidas— si no podemos captar los temas subyacentes?”. En tanto que para Burico “el aula choca frontalmente contra un dispositivo que captura la atención de los estudiantes: el celular actúa como caballo de Troya de una lógica económica que, incluso dentro del ámbito educativo, sigue monetizando su existencia” porque la “irrupción del celular desafía cada uno de esos aprendizajes: individualiza, aísla, cuestiona normas, impone subjetividad y fragmenta la atención”.

El artículo de Burico, desde un enfoque educativo, aborda el nuevo mundo laboral al que se somete a las infancias, atendiendo los tiempos virtuales que corren, y con una mirada que reinstala en el presente la potencia de esas ideas de “la reproducción de las condiciones de producción”. Sin pretensión de sintetizar, puede argumentarse que se trata de dos de las cuestiones básicas del capitalismo, como lo son la de la reproducción de las condiciones de producción y la de la desnaturalización (desterritorialización) permanente de su maquinaria de funcionamiento (dicho esto de otra manera: el capitalismo no puede ser reducido a una axiomática, o a una serie de principios, y si los es, su “naturaleza” es corromperlos, violarlos, sistemáticamente).

La Ley 26.390 impone como límite de dieciséis años la edad mínima de empleo. “Dieciséis años, justo la edad en la que los creadores de estas plataformas —a los que algunos llamamos «tecnofeudalistas»— no permiten que sus propios hijos usen celulares ni redes sociales. No es un detalle menor: son ellos quienes han construido este sistema tecnológico basado en la manipulación, explotación y anulación de pensamiento crítico”, sostiene Burico.

Invocando al poeta Thomas Gray, Sagan nos previene que “donde la ignorancia es una bendición es una locura ser sabio”, a la vez que pregunta a qué intereses sirve la ignorancia.

Lo que “ha ocurrido en Venezuela, bautizado como «Operación Resolución Absoluta», no es solo una incursión; es el triunfo epistemológico de una nueva forma de hacer la guerra” argumenta Arjona. Para que exista este triunfo epistemológico (¿ruptura?) deben existir conocimientos (que es mucho más que datos correlacionados), y en particular conocimientos tecnocientíficos, los que por supuesto han sido producidos. Esos conocimientos, como sus estructuras de producción, deben ser puestos en debate/tensión en relación a los intereses, beneficios y costos que tienen para el común social, para la comunidad.

Sagan cita un comunicado del gobierno chino, emitido en 1994, en el que se dice que se ha “debilitado la educación pública en temas científicos en años recientes. Al mismo tiempo han ido creciendo actividades de superstición e ignorancia y se han hecho frecuentes los casos de anticiencia y pseudociencia. En consecuencia, se deben aplicar medidas eficaces lo antes posible para fortalecer la educación pública en la ciencia. El nivel de educación pública en ciencia y tecnología es una señal importante del logro científico nacional. Es un asunto de la mayor importancia en el desarrollo económico, avance científico y progreso de la sociedad”, el que termina sosteniendo que la “ignorancia, como la pobreza, nunca es socialista”.

La “pregunta que flota en el aire no es cómo lo hicieron [secuestrar a Maduro], sino qué significa para la condición humana que un algoritmo decida el destino de las naciones” escribe Arjona. Y, circularmente, volvemos a la pregunta sobre cómo podemos incidir, por ejemplo, en la política si no podemos captar los temas subyacentes, si estamos vedados a la posibilidad de conocimiento, y de acceso al conocimiento (más allá, y con independencia, del acceso tecnológico material a ese arsenal de dispositivos que ponen en práctica determinados estilos de conocimientos —en este caso los algorítmicos—).

Hoy, la fábrica es inmaterial, el capataz es un algoritmo y la explotación se llama engagement: la prueba tangible de que el usuario produce datos y atención, la nueva moneda del poder”, escribe Daniela Burico. Por cuanto, de cara a la nueva fábrica/industria enfrentamos nuevos desafíos ante los capataces detrás del capataz. Por otro lado, si bien algunas formas de poder han variado, siguen ejecutándose sobre los cuerpos y asistidas siempre de las formas convencionales (secuestro y encarcelamiento sin pruebas, torturas, disparos certeros a cuerpos indefensos, bombardeos, y todas las formas conocidas y materiales que denigran la condición humana).

La tecnociencia y la condición humana

Como Sagan, sé que “la ciencia y la tecnología no son simples cornucopias que vierten dones al mundo”, y también sé, como Sagan, que “la mitad de los científicos de la Tierra trabajan al menos a tiempo parcial para los militares”. Pero también sabemos que los avances “en medicina y agricultura han salvado muchas más vidas que las que se han perdido en todas las guerras de la historia” (pensemos en la pandemia que hace poco más de un lustro sacudió al mundo, por ejemplo).

Por otras lecturas (sobre cuestiones netamente disciplinares) hace unos días llegué a saber de la denominada Paradoja de Fermi. Esto es la idea paradojal a la que arribó el físico ítalo-estadounidense Enrico Fermi respondiendo al optimismo de los cálculos probabilísticos para estimar la cantidad de civilizaciones que podrían poblar la galaxia que habitamos.

Fermi, junto a Max Born, fue uno de los últimos grandes físicos con dominio en la gran mayoría de los campos de la Física de su época, desde lo teórico a lo experimental, poseyendo una aguda capacidad de cálculo junto a una sutil intuición técnico – empírica. Se sostiene con argumentos válidos (o verdaderos) que sin él no hubiese sido posible el desarrollo de una bomba nuclear. Es que Fermi logró la primera reacción nuclear en cadena, controlable, usando uranio enriquecido (pila de Fermi). Antes de llegar al Proyecto Manhattan había ganado el Premio Nobel de Física (1938) por sus trabajos sobre radiactividad inducida.

Bajo la dirección de Cristopher Nolan, Danny Deferrari es el actor encargado de ponerse en la piel del físico ítalo-estadounidense en la película Oppenheimer. Y, de alguna manera, por las conexiones que estoy realizando, vale citar a Nolan para quien la historia de Oppenheimer lo acompañó durante años. “Es una idea fascinante: gente que realiza estos cálculos y observa la relación entre la teoría y el mundo real, y decide que hay una posibilidad muy pequeña de que destruyan el mundo entero. Y, sin embargo, ellos apretaron el botón” le dice a María Streshinsky en una entrevista para Wired. Luego, el director, frente a las preocupaciones de Wired ligadas a un futurismo algorítmico y de Inteligencia Artificial (IA), declara que el “crecimiento de la IA en términos de tecnología armamentista y los problemas que creará han sido muy evidentes durante muchos años. Pocos periodistas se molestaron en escribir sobre ello. Ahora que hay un chatbot que es capaz de redactar un artículo para un periódico local, de repente se vuelve una crisis”.

Volviendo a la Paradoja de Fermi, en la actualidad se sabe, según los datos astronómicos con los que se cuenta, que en el denominado universo observable hay del orden de cien mil millones de galaxias, y en cada galaxia hay también del orden de cien mil millones de estrellas, con un promedio de un planeta por estrella. Recién en 1992 se tuvo evidencia experimental (observacional) de la existencia de planetas orbitando alrededor de estrellas que no fueran los planetas del sistema solar.

Parafraseando al astrónomo Arthur Clarke, autor de 2001 Odisea del Espacio, haya o no civilización extraterrestre, es aterradora la soledad en el universo (y se vuelve más aterradora al ver que no cesamos de matarnos en esta soledad universal).

La Paradoja de Fermi es setenta y cinco años anterior a estos datos astronómicos, pero dado que está sustentada en cálculos probabilísticos provenientes de una mente de intuición notoria cobra mayor sentido. Más aún, si en los cálculos que hizo en ese entonces supuso el número de estrellas en la galaxia que a 2026 se sabe que hay, y el promedio de planetas orbitando estrellas que en estas épocas se estima, la cuestión se vuelve más interesante.

Un enunciado formal de la paradoja es el siguiente: existe una creencia comúnmente difundida que en el universo hay numerosas civilizaciones tecnológicamente avanzadas, lo cual, combinado con las observaciones actuales, que sugieren todo lo contrario, el resultado es paradojal. Lo que también hace que se postule que el conocimiento que tenemos del Universo o las observaciones que poseemos de él son defectuosas, incompletas o potencialmente incorrectas.

Se ha dicho que el clima de época en que vivía llevó a Fermi a obtener, como corolario de su paradoja (sus cálculos y su intuición) la conclusión negativa sobre que toda civilización tecnológicamente avanzada desarrolla su tecnología al máximo potencial hasta el punto de exterminarse, por lo que la búsqueda era infructuosa, además de la peligrosidad inminente, porque el hecho de no encontrar tales civilizaciones tecnológicamente avanzadas contenía en sí el germen de un trágico final para la humanidad.

Como final (de esta nota)

Asistimos, como hace ochenta años, a un cambio de época en materia de guerra. Arjona lo argumenta sosteniendo que cuando “los helicópteros del 160.º SOAR despegaron de Caracas con su «paquete» de alto valor asegurado, no solo transportaban a un dictador caído*; llevaban consigo la prueba de concepto de un nuevo orden mundial”. Es así que la “«Operación Resolución Absoluta» ha confirmado lo que los mercados financieros, con su olfato de sabueso para el poder real, ya anticipaban: Palantir es el pilar central del nuevo «Complejo Militar-Algorítmico»”.

Tampoco hay que llevar el nivel de ingenuidad a este máximo, de pensar a los mercados financieros como oráculos, sabuesos con olfato para el poder. La información pública de Wikipedia dice que “Palantir es generalmente considerada como una compañía fundada en 2004 por Peter Thiel, Alex Karp, Joe Lonsdale, Stephen Cohen, y Nathan Gettings.​ Las inversiones iniciales fueron de dos millones de dólares del brazo de inversiones In-Q-Tel de la Agencia Central de Inteligencia y treinta millones de dólares de Thiel y su empresa, Founders Fund”. Palantir no cotiza en bolsa porque debería dar cuenta de cuestiones que no serían admisibles dentro del esquema de operaciones bursátiles. Su sede está radicada en el “paraíso” de Denver, en el estado de Delaware.

Karp ha declarado, por ejemplo, que “Palantir solo suministra sus productos a aliados occidentales. Nunca hemos suministrado nuestros productos a enemigos”. Se sabe que Palantir ha defendido enérgicamente sus contratos con las agencias militares, de inmigración y policiales de Estados Unidos, y, según Wikipedia, se ha comprometido a “respaldarlos cuando sea conveniente y cuando no lo sea”. Por otro lado, Karp y Thiel compartieron, en su momento, la idea de deconstruir el Estado desde adentro, equivalente a la expresión “amo ser el topo dentro del Estado, soy el que destruye el Estado desde adentro”, puesta en práctica en Argentina.

Lo que nunca debemos perder de vista [afirma Daniela Burico, como conclusión de su nota] es la vulnerabilidad de los más jóvenes. La pregunta final sería: ¿Puede la escuela, institución de la modernidad industrial, sobrevivir a la invasión del dispositivo clave del tecnofeudalismo? Permitir el celular sin una crítica radical no es modernizarse; es capitular”.

Hace poco más de treinta años, el autor de Cosmos escribía que preveía cómo será Estados Unidos en la época de sus hijos y nietos: “será una economía de servicio e información; casi todas las industrias manufactureras clave se habrán desplazado a otros países; los temibles poderes tecnológicos estarán en manos de unos pocos y nadie que represente el interés público se podrá acercar siquiera a los asuntos importantes; la gente habrá perdido la capacidad de establecer sus prioridades o de cuestionar con conocimiento a los que ejercen la autoridad; nosotros, aferrados a nuestros cristales y consultando nerviosos nuestros horóscopos, con las facultades críticas en declive, incapaces de discernir entre lo que nos hace sentir bien y lo que es cierto, nos iremos deslizando, casi sin darnos cuenta, en la superstición y la oscuridad”.

Contrario a Fermi, a Carl Sagan siempre se lo consideró un científico culturalmente optimista.

* No adhiero a la concepción progresista eurocéntrica y/o estadounidense de denominar dictador a toda figura que escape a sus niveles interpretativos, y en particular sobre Maduro. Aun cuando acuerdo la mayoría de los aspectos con la nota de Daniel Arjona, en ningún punto este autor llama dictador a Trump.

Lo que “ha ocurrido en Venezuela, bautizado como «Operación Resolución Absoluta», no es solo una incursión; es el triunfo epistemológico de una nueva forma de hacer la guerra” argumenta Arjona.
  • Imagen
    Cortázar
    Foto: Dani Yako
ENSAYO

Leer "Rayuela" 40 años después

11 Enero 2026

Para Nina

Entre los 17 y los 19 años leí siete veces Rayuela, la famosa novela de Julio Cortázar.

La leí salteadamente, la leí de corrido, de atrás para adelante y al revés. Para bien y para mal, posiblemente sea una de las novelas que más me haya influido en la vida: ¿quién, qué porteño engreído y con aspiraciones no quisiera ser Horacio Oliveira?

Provenía de una familia cuyos adultos no habían terminado la escuela primaria, así es como justifico mi fanatismo. No había libros en mi casa, tenía que armar mi biblioteca. Horacio Oliveira y la Maga y el Club de la Serpiente y los Traveler fueron una guía fundamental para inventar el mundo en el que yo quería vivir, que era el mundo de la literatura y la alienación consciente y buscada, no el mundo de mi familia, que como cualquier nueva familia de clase media lo que deseaba era el dinero y el ascenso social.

Desde hace unos meses largos mi hija más chica me viene pidiendo a la noche que le lea algún capítulo. Cuando ella se dormía, seguía leyendo para comprobar si lograba revivir aquella pasión que evidentemente me embargó en mi adolescencia. No podía pasar más allá de algunas páginas.

Tuve la suerte y el privilegio de acompañar este diciembre a esa hija a París, donde ella permanecerá dos meses, en la casa de un amigo, estudiando francés. Me dijo que quería llevarse mi ejemplar de Rayuela, que tiene innumerables marcas y comentarios vergonzosos escritos con lápiz, que estuve tentado de borrar pero que ni releí.

La semana que estuve en París volví a leer Rayuela de manera salteada, es decir la versión completa (no me acordaba que en esta versión se ignora el capítulo 55, pero bueno, cuarenta años son muchos).

Podría decir que es una novela que envejeció mal, pero lo cierto es que el único que envejeció acá fui yo.

Podría repetir a Sarlo y decir que es una novela para adolescentes, pero no me gusta repetir a Beatriz Sarlo.

De un lado y del otro del Atlántico los personajes hablan todos igual, piensan igual, se burlan de la misma forma de los estereotipos sociales.

Voy a proponer, entonces, a mi improbable lector, un par de motivos por los cuales resulta muy difícil o imposible defender esta novela, que tuvo la suerte de escribirse en ese momento de auge de la literatura latinoamericana, y que terminó coronando al autor de Cien años de soledad con el premio Nobel (Borges decía que a esa novela le sobraban cincuenta años, y tal vez tenía razón).

De un lado y del otro del Atlántico los personajes hablan todos igual, piensan igual, se burlan de la misma forma de los estereotipos sociales: la burguesa gorda que mira telenovelas, el burgués pretencioso que se vanagloria de su dinero, el intelectual que se la cree, etc. Sin entrar a discutir con el polémico concepto de “lector hembra”, del que el mismo Cortázar se retractó, Gossip Gregorovius opina lo mismo que podría opinar Talita, que sin duda es la doppelgänger de la otra, Lucía. Traveler, el amigo frustrado que nunca viajó a ningún lado, tiene la misma inteligencia cosmopolita y cínica que tienen Etienne o Roland. Ya sé, dirán: los amigos se parecen a los amigos. Pero sabemos que la literatura no debe ni puede imitar a la realidad.

En fin, vale aplicar aquí la fórmula que patentó Gustavo Flaubert, con una pequeña modificación: además de decir que todos los personajes son Cortázar, habría que decir que todos los personajes son Horacio, porque Horacio no es del todo Cortázar: esa inteligencia corrosiva y autodestructiva solo tiene dos finales: la locura o el suicidio. Horacio es una tentación, no puede ser una realidad.

Tan se parecen todos entre sí que cuando transcriben los párrafos de ese viejo escritor tan admirado por los integrantes del Club: Morelli (el alter ego de Macedonio Fernández sin duda), el estilo de esos párrafos es idéntico al estilo en el que “habla” Oliveira o en el que escribe el narrador (como recordarán, en la novela se juega mucho con el cambio de narrador, pasar de la primera persona a la tercera o del singular al plural, baste la primera oración del capítulo 1, que no es la primera oración del libro: “¿Encontraría a la Maga?” —la mejor novela que recuerde en el que se cambia de narrador es Misery, de King, cuya traducción se debe a César Aira).

En fin, hay que considerar que esta interpretación improvisada que esgrimí acá la escribió alguien que nunca consiguió imitar ni un párrafo de la carta que la Maga le escribió al infausto bebé Rocamadour.

  • Imagen
    Monumento al lobo marino
    Foto: Alberto Goldenstein
RESEÑAS

Narrativa argentina: libros recomendados para el verano (segunda entrega)

11 Enero 2026

AGENCIA PACO URONDO publica la segunda entrega de recomendaciones de Marina Arias y Marina Porcelli con tres libros de narradores argentinos para leer en el verano.

Recomendado de Marina Porcelli, (Buenos Aires, 1978). Narradora, ensayista. Acaba de publicar un libro sobre mujeres que boxean (Boxeadoras. No tan distintas. Mujeres que pelean en Buenos Aires), y un volumen de cuentos: Ciudad en dos.

Los papeles de Juan Carlos Mauri de Victoria Cáceres (ensayo/novela)

Editorial Z, Argentina, 142 páginas

Es complicado hablar con los muertos: con esta primera sentencia, Victoria Cáceres despliega los papeles y las notas contenidas en una caja de Cinzano, pintada de turquesa, que le dejó su abuelo: el autor, dramaturgo de los años 30, Juan Carlos Mauri. Se trata de acotaciones ensayísticas, comentarios que vienen de citas, retazos de escrituras de los demás, reportajes: toda la trama (las palabras de los vivos y las palabras de los muertos) va poniendo sobre la mesa quién era, quién fue, el abuelo escritor, “que se hizo a sí mismo de la nada”, que viene de familia migrante, obrera, y que mantuvo a su familia, durante muchísimos años (desde 1945 a 1953), con su trabajo en una carnicería del pasaje Juana de Arco 2509 de la Capital.

Aprender a usar los cuchillos, entonces, y las palabras. Hay fotografías de Juan Carlos Mauri, en periódicos, recibiendo un homenaje con Roberto Arlt. Elías Castelnuovo lo apadrinaba. Ganó el Premio Eva Perón, y fue destacado por sus obras de teatro: le prometieron ponerlas en el San Martín, pero las puestas nunca llegaron. Fue muy cercano al grupo de Boedo: en sus ideas, en el tipo de escritura. Y además de este legado tan sensible, tan inmenso, que Victoria Cáceres reconstruye, dejó también una carta a la nieta: encontrada en las vueltas de muchas y muchas mudanzas: la que la señala a ella como escritora. La carta dice una cosa singular: que ella va a escribir, como si instalara un destino, una marca, y agrega que ellos “no van a poder evitar” que lo haga. No van a poder: así en plural. Como si la escritura (esto dice, hereda Cáceres) fuera un ir contracorriente, un instalarse en el propio deseo a pesar de todo, a pesar de lo que proyectan los demás para los hijos, a pesar de los contextos que siempre ofuscan y cansan.

Así, esta escritura que sucede a pesar de todo es lo que guarda luminosamente este libro. Escribe Victoria Cáceres también: Otra vez descubrieron a Juan Carlos Mauri. Se refiere a un reporte de 2018 que hace la Biblioteca Nacional con los papeles de su abuelo. El ensayo de Victoria Cáceres, entonces, esta especie de novela, que tiene la escritura como herencia, habla también del gesto de pelear por el propio deseo, por defenderlo a pesar de todo.

Además de su versión en papel, este libro puede descargarse en el sitio digital de narrativa argentina: https://narrativargenta.wordpress.com/category/caceres-victoria/

Imagen
Libro Los papeles de Juan Carlos Mauri

Recomendados de Marina Arias, (Buenos Aires, 1973), autora de la saga de cinco novelas sobre dos personajes, Mariana y Cristian. Off es el título de su último libro publicado. Marina Arias también escribe poesía: su volumen La felicidad ajena apareció por Pixel-Editora en 2023.

La trama oculta de Esteban Sayegh (relatos)

Se trata de once cuentos que al principio pueden parecer independientes pero que, como el nombre del libro lo indica, forman una obra única, recontra borgeana, con citas y referencias que te hacen ir a consultar todo el tiempo. Aparece, por ejemplo, la primera fundación de Buenos Aires, la campaña del desierto, la construcción de la zanja del Alsina, aparecen los exilios de la dictadura del 76. Y aparece todo el tiempo la cuestión de la civilización y la barbarie: empezando por la tapa.

Al principio, yo creía que era no fiction de sucesos históricos argentinos, pero el tratamiento es todavía más interesante. El libro muestra la historia argentina sin el bronce (el hambre en la ciudad sitiada, fundada por Mendoza, el tema de conseguir víveres en el desierto, por ejemplo, o cavar la maldita zanja de Alsina que termina siendo la propia tumba de los soldados… Es como si Sayegh nos contara sobre las subjetividades que protagonizaron o vivieron hechos históricos que conocemos. 

Imagen
Libro La trama oculta

Pequeños soles artificiales de Juan Aiub (novela)

Pixel-Editora, 2025

Esta novela, finalista del premio Hebe Uhart 2023, es una máquina narrativa perfecta narrada en cinco partes: mezcla la historia de Richter y el proyecto atómico en la Isla Huemul, la historia vinculada a Ensenada (el 17 de octubre y el bombardeo del 16 de septiembre del que acaban de cumplirse 70 años), la Ciudad ausente de Ricardo Piglia (y por supuesto, de su mano la obra Macedonio Fernández), Osterheld (y su personaje, Bull Rockett) la ESMA, la CONEA, Perón, Evita, los desaparecidos y las Madres de Plaza de Mayo.

El relato es impresionante. Se trata de un proyecto de largo aliento, se siente todo el trabajo de investigación y de prosa que respalda el libro. Todo está contado a través de dos personajes: Karl Wagner (que podría ser un personaje de Arlt: porteño, milonguero, bardero, al borde de la delincuencial pero además muy lector, de hecho se lleva a la isla Huemul donde va a trabajar en proyecto de Richter libros como el Adán Buenos Ayres, por ejemplo) y Norberto “Beto” Vidal, el jefe de electricidad en la Huemul (de Ensenada y recontra peronista). Así, se cuentan los últimos 80 años de la Argentina y del mundo. 

  • Imagen
    Lucas Dorado
QUINTETO MUSICAL

Lucas Dorado presenta su disco debut: jazz y música popular argentina

11 Enero 2026

El vibrafonista y compositor suizo-argentino Lucas Dorado presenta El sueño, el primer álbum de su formación. 

Nacido en Suiza, actualmente radicado en París, Lucas encabeza un quinteto de jóvenes músicos que ejecutan vibráfono, bandoneón, guitarra, bajo y batería. Con este grupo grabó y lanzó en 2025 su álbum debut que incluye composiciones originales y versiones propias de dos clásicos de la música popular argentina, como un claro homenaje a sus raíces.

El disco también cuenta con la participación de músicos invitados, como el percusionista cordobés radicado en Francia Minino Garay. Justamente, una gira con el proyecto de Minino, "Divino Festival", trajo a Lucas a nuestro país hace pocas semanas, lo que el vibrafonista aprovecha para unir lazos con músicos locales y presentar El sueño.

Presentaciones

Jueves 15 de enero a las 21 horas en Prez, (Anchorena 1347, CABA).

Domingo 18 de enero a las 21 horas en Desafinado Jazz Club, (Diagonal 93 Nº 52, City Bell).

Estará acompañado por Ramiro Farb en guitarra, Flavio Romero en bajo y Mana Ginart en batería. El jueves 15 contará además con la participación del multiinstrumentista Manu Sija como invitado. 

URL de Video remoto

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo llegó a vos el vibráfono y cómo se convirtió en tu instrumento? ¿A qué te acerca su sonoridad?

Lucas Dorado: Yo empecé con percusión clásica en el conservatorio de música en mi ciudad natal, Biel/Bienne, en Suiza. Así que estudié varios instrumentos de percusión: batería, timbal, xilófono, etc. Y cuando mi maestro me mostró el vibráfono, me enamoré enseguida. Fue como un amor a primera vista (o escucha). Me enamoré de su sonido onírico, es como volar. En ese momento decidí dedicarme por completo a ese instrumento y paré de tocar todos los otros.

APU: Tu disco debut se llama "El sueño", en castellano. También los nombres de las composiciones que lo integran son en este idioma. ¿Por qué esta decisión, siendo otra tu primera lengua?

L.D.: En 2019 empecé a componer para este proyecto y para mí era siempre un sueño publicar un primer disco con mi nombre. Y ahora finalmente se hizo realidad. El título también se debe a que me gusta soñar y hacer soñar a la gente que viene a los conciertos a través de ese sonido tan particular.

Mi madre es suiza y mi padre es argentino. Como él es músico, me enseñó de chico los ritmos sudamericanos y el folklore argentino. Desde ahí el amor por la música argentina y la decisión de incorporarla en mis composiciones y en los títulos. Me gusta este idioma y tal vez sea un acto para acercarme más todavía a esta cultura.

APU: Además, el álbum trae una versión de la zamba "Balderrama" y otra del tango "Nada". ¿Tenés algún primer recuerdo relacionado a la música de nuestro país?

L.D.: Aparte de la influencia de mi padre guitarrista, “Balderrama” en particular es el primer tema folklórico que yo aprendí. Tengo un lugar muy especial en mi corazón para esa canción. El tango “Nada” es un homenaje a los conciertos de tango que mi padre organizaba en casa cuando yo era chico. Cada primer domingo del mes venían músicos argentinos - y de todo el mundo - a tocar un concierto de tango en casa. Los conciertos eran de entrada libre para todo el mundo, venía el pueblo entero. A veces había bailarines de tango, a veces no. Lo que sí había siempre eran empanadas caseras que preparábamos en casa en familia con todos mis hermanos. Fue una linda época y muy importante para mi crecimiento musical.

APU: ¿Qué significa para vos presentar tu disco en Argentina junto a músicos locales?

L.D.: Presentarlo acá es – de nuevo – como un “sueño” para mí. Es el lugar donde se toca la música, los ritmos que influyeron en gran parte de este álbum. Es muy inspirador poder tocar con grandes músicos que tienen mucha experiencia, como Manu Sija, Flavio Romero, Mana Ginart y Ramiro Farb. Además me di cuenta que el público en Argentina es otro; los espectadores acá se emocionan mucho. Aplauden, gritan, lloran y vienen a abrazarme después de los conciertos. ¡Eso es algo que no pasa en Europa y es hermoso! 

  • Imagen
    ATILRA

Asunción de autoridades del nuevo Consejo Directivo Nacional de ATILRA

10 Enero 2026

Este jueves 8 de enero, en las instalaciones del Centro Educativo Tecnológico (CET) de ATILRA, se llevó a cabo el acto de asunción de las nuevas autoridades del Consejo Directivo Nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), correspondiente al período enero 2026 – enero 2030.

La ceremonia contó con la presencia de dirigentes gremiales, autoridades institucionales, representantes de seccionales, delegados, empleados y trabajadores de Atilra, medios de comunicación quienes acompañaron este importante momento de la vida democrática del gremio.

Durante el acto, las nuevas autoridades asumieron formalmente sus funciones, reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo la organización sindical, defendiendo los derechos de las y los trabajadores de la industria y consolidando un modelo sindical basado en la unidad, la formación, la justicia social y el desarrollo integral de sus afiliadas y afiliados.
El Consejo Directivo Nacional quedó conformado por 28 miembros titulares, 14 integran el Secretariado y Subsecretariado, 14 son vocales titulares y el organismo se completa con 6 vocalías suplentes.

PONCE, Héctor Luis | Secretario General
PECOTCHE, Ricardo Rolando | Secretario Adjunto
CAMPOS, Gustavo Roberto | Secretario Administrativo
FENOGLIO, Cristian Hernán | Secretario Tesorero
KUSTEC, Ivana Victoria | Secretaria de la Mujer, Género, Diversidad y la Niñez
RÍOS, Heber Javier Eduardo | Secretario Gremial
JOSE, Daniel Elías | Secretario de Organización
POSSETTO, Domingo Héctor | Secretario de Asistencia Social
LUCENA, Juan Ramón | Secretario de Actas
DE FRANCESCHI, Elodi María | Secretaria de Cultura, Prensa y Propaganda
RODRÍGUEZ, Oscar Desiderio | Secretario de Ramas
FERREYRA, Marcelo Daniel | Secretario de Derechos Humanos
MAROZZI, Oscar Víctor | Sub Secretario de Rel. Internacionales
AITA, Gonzalo Gabriel | Sub Secretario de Ramas

Vocales Titulares: 

CAGNASSO, Silvio Daniel
DANIELE, Fernando Omar
CIANCIA, Marcos Domingo
FERMANELLI, Laura Lorena
PACHECO, Emiliano Ariel
MORENO, Gastón Emilio
ALVAREZ, Jorge Alberto
SALCITO, Jorge Antonio
EBERHARDT, María Elisabet
TEJEDA, Roberto Eusebio
CABRERA, Alejandro Daniel
ARESQUETA, Pedro Walter
MAGGI, Paola Gisela
RAMOS LEGUIZAMON, Eduardo Raúl

Vocales Suplentes: 

REY, Nelson Daniel
ROLDAN, Antonio Rafael
TORTELLA, Fernando Alberto
ROJAS ABRAHAM, Sergio Roberto
GIANOTTI, Andrea Paula
VITALIANO, Omar Edgardo

Estos miembros se eligen mediante el voto directo y secreto, por lista de candidatos completa y duran en sus funciones 4 años, pudiendo ser reelectos.

Con esta asunción, el Consejo Directivo Nacional inicia una nueva etapa de gestión, con el desafío de darle continuidad a este proyecto colectivo que permite garantizar derechos, bienestar y desarrollo, reafirmando el rol de ATILRA para sus afiliados, afiliadas y la comunidad.

  • Imagen

El aula frente al capital digital

09 Enero 2026

Desde 2008, Argentina prohíbe el trabajo infantil mediante la ley 26.390, estableciendo la edad mínima de empleo en 16 años. Resulta significativo que esa misma sea la edad en la que países como Dinamarca prohíben el acceso a redes sociales para los jóvenes. El término “prohibición” suele generar polémica por su tensión con la idea de libertad; por eso, en este contexto, hablaremos mejor de “regulación”.

Dieciséis años, justo la edad en la que los creadores de estas plataformas —a los que algunos llamamos “tecnofeudalistas”— no permiten que sus propios hijos usen celulares ni redes sociales. No es un detalle menor: son ellos quienes han construido este sistema tecnológico basado en la manipulación, explotación y anulación de pensamiento crítico. En el documental realizado por Netflix “El Dilema de la Redes”, deja muy en claro la comparación directa con la cocaína, bastante preocupante.

Pero, ¿qué conexión existe entre el trabajo infantil y este debate tecnológico?

El capitalismo como sistema económico surgió antes de la primera revolución industrial (hacia 1760–1840). Sin embargo, fue ese proceso el que lo transformó de un modelo comercial y mercantil a uno industrial, el que creemos reconocer hoy. Ahora, con esta nueva revolución —la tecnológica—, asistimos a otra reconfiguración profunda.

El capitalismo está mutando —quizás se encuentre en un interregno— porque su eje central ya no es el mismo: el capital ha migrado de las fábricas, las máquinas y los salarios a la nube. Históricamente, el capital se reproducía en espacios concretos —la fábrica, la oficina— a través del trabajo asalariado. Los trabajadores, auxiliados por máquinas, producían bienes materiales que se intercambiaban en el mercado; así el capital se acumulaba. En cambio, el capital en la nube posee una dinámica distinta: puede reproducirse sin una mano de obra asalariada directa. ¿Cómo? Imponiendo a toda la humanidad, incluidos los menores, que contribuyan gratuitamente a su reproducción. Nuestras interacciones digitales —'likes', publicaciones, búsquedas, desplazamientos— se convierten en la materia prima que alimenta algoritmos, entrena inteligencias artificiales y perfecciona la publicidad hiperpersonalizada. Por lo tanto, al desplazarse el capital del plano físico al digital, no solo cambia su forma, sino también las reglas del juego: cambia la naturaleza misma del capital.

¿Qué compone hoy el capital en la nube? Software inteligente, servidores, antenas, fibra óptica, servicio de datos, redes globales… pero nada de esto tendría valor sin su “CONTENIDO”. Lo verdaderamente valioso son las publicaciones en Facebook, los videos de YouTube, las fotos de Instagram, los mensajes en X, hasta nuestros trayectos registrados por Google Maps.

Es decir: nosotros producimos y reproducimos ese capital. Nuestros movimientos se monetizan, nuestras preferencias se explotan, nuestros sesgos se convierten en experiencias dirigidas al consumo. Y con cada interacción, el sistema se perfecciona y modifica nuestros hábitos de manera alarmante.

Los adultos podemos elegir participar —incluso disfrutarlo—, pero ¿qué sucede con los menores cuando usan el celular? ¿No realizan también un trabajo no remunerado que alimenta al mismo tecnofeudalismo? ¿No habíamos prohibido el trabajo infantil para protegerlos? ¿No son ellos el eslabón más vulnerable? Pareciera que hemos vuelto a la esclavitud, ahora en formato digital.

De esta manera los jóvenes se han convertido en trabajadores no asalariados del capital del siglo XXI. Cuando un adolescente pasa horas en TikTok o Instagram, no solo se entretiene: está trabajando. Cada like, cada scroll, cada video subido y cada dato de ubicación es materia prima que produce gratuitamente. Esta materia prima es procesada por algoritmos que perfeccionan la publicidad, entrenan inteligencias artificiales y moldean patrones de consumo. La economía digital se alimenta de este tiempo, atención y creatividad juveniles, convirtiéndolos en el recurso natural más valioso del siglo XXI, pero sin contrato, sin salario y, lo más grave, sin que ellos sean conscientes de su rol de productores. La prohibición del trabajo infantil buscó proteger a los menores de la explotación física en las fábricas. Hoy, la fábrica es inmaterial, el capataz es un algoritmo y la explotación se llama engagement: la prueba tangible de que el usuario produce datos y atención, la nueva moneda del poder.

Los jóvenes son, además, el gran experimento tecnológico de su generación. El celular secuestra la atención, genera adicción a la dopamina instantánea, reduce la capacidad de concentración, debilita la autoridad, crea subjetividades manipuladas, intensifica el aislamiento y la ansiedad social, anula el pensamiento crítico y erosiona la autonomía.

Frente a este panorama, la escuela —ya debilitada en su autoridad y en su rol instructivo— se convierte en el epicentro de la contradicción con el capital en la nube. En el aula choca frontalmente contra un dispositivo que captura la atención de los estudiantes: el celular actúa como caballo de Troya de una lógica económica que, incluso dentro del ámbito educativo, sigue monetizando su existencia.

La escuela es, ante todo, un espacio de socialización, convivencia, respeto, encuentro y construcción presencial de emociones. La irrupción del celular desafía cada uno de esos aprendizajes: individualiza, aísla, cuestiona normas, impone subjetividad y fragmenta la atención. Los pilares educativos se enfrentan a la lógica depredadora de la pantalla:

· Atención sostenida y profunda vs. Atención fragmentada y reactiva.

· Autoridad basada en el conocimiento y la experiencia vs. Autoridad algorítmica y horizontal.

· Socialización presencial y comunitaria vs. Conexión digital individualizante.

· Conocimiento como fin en sí mismo vs. Información como medio para el engagement.

Hasta ahora, no hay argumentos pedagógicos sólidos que justifiquen el uso libre del celular en la escuela. Las instituciones que pretendan implementarlo sin una crítica profunda se convierten, voluntaria o involuntariamente, en cómplices de su propia debilitación. Algunos docentes proponen su uso para búsquedas en Google o presentaciones, pero en el mismo dispositivo habitan las aplicaciones diseñadas para sabotear la concentración. El objetivo último de esas plataformas no es educar, sino capturar y monetizar nuestra atención. Ya es suficientemente difícil la tarea docente como para disputarle la atención a un algoritmo diseñado por miles de ingenieros —una batalla desigual, que la escuela, por sí sola, está perdiendo.

Las redes sociales, que son la razón primordial del uso del celular, han sido denominadas como las nuevas armas de este cambio revolucionario. Debemos legislar y tomar medidas frente a esta avanzada que cambiará el paradigma de quiénes somos, especialmente entre los más jóvenes, que son el presente y futuro de la humanidad. Por lo tanto, el celular dentro de la escuela no es un debate tecnológico o pedagógico, sino un debate político-económico.

No se trata de si es bueno o malo, sino bajo qué sistema queremos que se formen nuestros jóvenes:

¿Queremos que sigan formándose bajo la lógica de la atención profunda, el pensamiento crítico y la comunidad que la escuela intenta —aunque débilmente— defender? ¿O permitimos la implantación de las lógicas del engagement dentro del aula, promoviendo la distracción inmediata y la extracción de datos?

Sin duda, será un debate profundo, con argumentos a favor y en contra. Lo que nunca debemos perder de vista es la vulnerabilidad de los más jóvenes. La pregunta final sería: ¿Puede la escuela, institución de la modernidad industrial, sobrevivir a la invasión del dispositivo clave del tecnofeudalismo? Permitir el celular sin una crítica radical no es modernizarse; es capitular.

* La autora es licenciada en Educación y congresala Nacional del Partido Justicialista

No hay argumentos pedagógicos sólidos que justifiquen el uso libre del celular en la escuela
  • Imagen
    Delcy Rodríguez
    Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez: "El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, no gobierna nadie externo"

07 Enero 2026

La presidenta en ejercicio de Venezuela, Delcy Rodríguez, habló en cadena nacinal y se refirió a la situación que vive ese país luego del ataque norteamericano. “El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie, no hay agente externo que gobierna Venezuela”, dijo. 

"Venezuela ha demostrado al mundo de lo que estamos hechos, que hemos crecido en fortaleza y espiritualmente para afrontar los desafíos, las agresiones y las amenazas. En lo personal, quienes me amenacen, mi destino no lo decide sino Dios. Esa es mi respuesta. Así que venezolanos sigamos trabajando para que este 2026 podamos decir al cierre, hemos cumplido como país en unión nacional”, aclaró la mandataria. 

"Los mártires, a quienes ofrendaron su vida en la defensa de Venezuela frente a este criminal ataque", explicó. Durante los ataques murieron alrededor de 100 personas. 

"El desenlace ilegal, violatorio, quebrantador de la legalidad internacional, como es el secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro y de la primera combatienta y primera dama Cilia Flores", agregó Delcy sobre la situación de Maduro que espera juicio en Estados Unidos. De modo increíble, la justicia de ese país decidió quitar la acusación de líder del cartel de los Soles, algo que no existe, luego de haberlo anunciado durante semanas. Vale todo. 

"Ayer Maduro dijo que es un prisionero de guerra. Y se declararon como inocentes y personas decentes, cuya protección como jefe de Estado fue vulnerada", cerró la mandataria. 

  • Imagen

Petróleo, fuerza y decadencia: Venezuela en la transición del orden global

07 Enero 2026

"El tiempo es superior al espacio. Los imperialismos siempre buscan ocupar espacios y la grandeza de los pueblos es iniciar procesos".

Papa Francisco.

Para Donald Trump, la cuenca del Caribe Sur no es un espacio marginal, sino el teatro desde el cual pretende reordenar el poder hemisférico. Su objetivo aparente es convertirla en una plataforma de presión directa sobre Venezuela, Colombia y luego México, afectando decididamente a Brasil como potencia regional y miembro de los BRICS y, por traslación geopolítica, a China y Rusia en la disputa por las posiciones; acumulando sanciones, control marítimo, gestos de intimidación y despliegue militar como instrumentos de coerción política. Nada de ello responde seriamente al combate del narcotráfico ni a la migración irregular: expresa, más bien, la pretensión de disciplinar a actores insumisos y de reconfigurar, por la fuerza, el equilibrio regional bajo los términos de Washington. En el centro de esa estrategia se ubica una ambición desesperada y exclusivamente material: asegurar el control de la mayor reserva de petróleo del mundo, pieza clave para sostener el poder energético, financiero y geopolítico en un contexto de transición del orden global.

Lo cierto es que el reciente bombardeo del 3 de enero ordenado por Trump sobre Caracas, que ha dejado casi una centena de muertos, y el secuestro del presidente Maduro y de su esposa, que constituye un acto de violencia extrema que quiebra abiertamente el orden jurídico internacional, vulnera principios básicos de soberanía estatal y sienta un precedente de excepción permanente, donde la fuerza sustituye al derecho como regla de convivencia entre naciones; no expresan dominio, sino impotencia estratégica. Cuando un poder recurre a la fuerza directa para resolver lo que ya no puede encauzar políticamente, exhibe sus límites antes que su fortaleza. Lejos de consolidar autoridad, este tipo de acciones revelan la crisis de una hegemonía que ya no logra organizar el orden regional sin apelar al shock. A diferencia de la primera administración Trump, la violencia actual sustituye a la política porque el imperio ha perdido margen, tiempo y legitimidad en los últimos años. Se encuentra en una verdadera y profunda crisis interna. En ese sentido, Caracas no es sólo un blanco, sino el escenario donde queda expuesta la fragilidad de un poder que necesita golpear la mesa para seguir siendo escuchado. En política, como en la vida de un hombre, la violencia suele ser el lenguaje de la inseguridad.

Cuando Estados Unidos afirma que el hemisferio americano “le pertenece”, no está proclamando fortaleza sino explicitando un límite. La hegemonía plena no necesita ser enunciada; se ejerce sin proclamaciones. Sólo cuando el dominio global se debilita aparece la necesidad de delimitar un espacio propio, de volver a marcar territorio a los tiros.

El momento unipolar y su desgaste

Hasta aquí, Estados Unidos no había necesitado proclamar ni escenificar tanto su dominio; a diferencia del tono vociferante de Donald Trump, su poder se ejercía sin alardes, porque estaba incorporado al funcionamiento mismo del orden internacional. Este orden internacional surgido en 1945, sostenido por instituciones financieras, alianzas militares, un sistema monetario global más monolítico y una poderosa hegemonía cultural, funcionaba como una estructura planetaria integrada bajo liderazgo estadounidense. El mundo, en términos políticos, económicos y simbólicos, ya estaba incorporado a esa arquitectura. Ese esquema se consolidó y se volvió casi incuestionable tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS.

La unipolaridad permitió a Washington ejercer su poder sin recurrir sistemáticamente a la coerción directa para reclamar un determinado territorio. La adhesión al llamado “orden internacional” se presentaba como natural, inevitable y hasta deseable, y por eso no había necesidad de proclamar dominio alguno; casi todo lo era. Sin embargo, cuando esa hegemonía comenzó a resquebrajarse, la coerción volvió a ocupar el centro de la escena, casi siempre ligada a un mismo núcleo material: el control del petróleo. En las últimas décadas, las guerras, invasiones y ocupaciones impulsadas por Estados Unidos tuvieron como escenarios centrales Irak, Afganistán, Libia, Siria y, previamente, Panamá y Yugoslavia, entre otros. En todos los casos, la intervención fue precedida por relatos legitimadores —armas de destrucción masiva, lucha contra el terrorismo, defensa de la democracia o los derechos humanos— que luego se revelaron falsos o deliberadamente manipulados, mientras los intereses energéticos, estratégicos y geopolíticos quedaban sistemáticamente fuera del discurso público.

Un relato de muy mala calidad

Hoy, esa lógica se repite con Venezuela. En nombre de la libertad, la restauración democrática o el combate contra un supuesto “narco-dictador”, se encubre una continuidad histórica donde la narrativa moral funciona como velo de una estrategia energética y geopolítica persistente. La narrativa que se presenta pretende convencernos de que un Estado asentado sobre la mayor reserva de petróleo del mundo necesita financiarse vendiendo droga. Que el problema no es el control de la energía, sino un presidente convertido, súbitamente, en capo narco. Una hipótesis tan forzada y subestimatoria que sólo funciona cuando se suspende toda lógica y se acepta el libreto de la opinión pública internacional sin hacer muchas preguntas al respecto. A esta altura, esa narrativa sólo puede ser eficaz allí donde se renuncia a pensar. Funciona no por lo que emerge de los hechos, sino por la repetición exponencial y el embrutecimiento deliberado, sobre un público atravesado por el cipayismo, la ignorancia y el aspiracionismo, dispuesto a aceptar como propio un relato que legitima su propia subordinación, siempre que venga envuelto en promesas de pertenencia al poder que lo domina.

Hidrocarburos y desdolarización

El dólar sigue siendo la principal moneda de reserva y de comercio internacional, pero su centralidad ya no es excluyente como en las décadas posteriores a 1945 o al fin de la Guerra Fría. La proliferación de acuerdos bilaterales en monedas locales, la diversificación de reservas por parte de potencias emergentes y el uso del sistema financiero como herramienta de sanción aceleraron la búsqueda de alternativas parciales. El resultado es un proceso de erosión gradual de su hegemonía, donde el dólar continúa siendo dominante, pero cada vez más alternativo y menos incuestionable.

Y aquí está el tema. Este proceso de erosión relativa del dólar está íntimamente ligado al petróleo y al sistema del petrodólar, que fue uno de los pilares centrales de la hegemonía estadounidense desde los años setenta. Durante décadas, la obligación de comerciar hidrocarburos en dólares garantizó una demanda global constante de la moneda y financió el poder financiero de Washington, a pura emisión. Hoy, ese esquema comienza a resquebrajarse seriamente. Varios países del BRICS impulsan ventas de energía en monedas locales, acuerdos bilaterales fuera del dólar y mecanismos de compensación alternativos. En ese marco, Venezuela —con las mayores reservas probadas del mundo— adquiere un valor estratégico decisivo; no sólo por el crudo en sí, sino porque su alineamiento puede acelerar o frenar la desdolarización del mercado energético, donde se juega una parte sustantiva del poder global estadounidense. Este es el interés político concreto, pero que se origina en un déficit, en una debilidad.

Por todo ello, la reactivación explícita de la vieja Doctrina Monroe —rebautizada con cinismo en clave contemporánea al estilo Trump— debe leerse al revés de como suele presentarse. No es una señal de expansión, sino de contracción estratégica. Al reclamar América como hemisferio propio, Estados Unidos reconoce implícitamente que ya no controla el resto del mundo. Asia-Pacífico, Eurasia, Medio Oriente, América del Sur y África dejaron de ser espacios de dominación indiscutida y pasaron a ser escenarios de disputa real con otras potencias.

Este giro tiene implicancias profundas. Se trata de una mutación en la narrativa central de la geopolítica contemporánea. El mundo unipolar —sostenido por la ilusión de un “fin de la historia”— se agotó. La emergencia de China como potencia comercial y militar estructural, la persistencia estratégica de Rusia, la articulación de bloques alternativos y la autonomía creciente de regiones enteras obligaron a Estados Unidos a reordenar prioridades, concentrar recursos y asegurar su retaguardia. Aunque ha llegado decididamente tarde.

Las teorías conspirativas

El poder político del chavismo tenderá más a reconfigurar que a disolverse, desplazándose desde una conducción personalista hacia una estructura más colegiada, defensiva y territorializada. ¿Quién puede saberlo hoy?. Pero las versiones sobre una supuesta “entrega” de Maduro, la pasividad de las FANB como sistema defensivo o la idea de que América del Sur ya estaría definitivamente bajo control estadounidense forman parte de una operación clásica de guerra psicológica. Desde las usinas de las agencias de inteligencia de la CIA, buscan desmoralizar, fragmentar y naturalizar el hecho consumado para matar su análisis y su internalización racional. Son hipótesis funcionales al relato del poder, no análisis serios de la realidad. Reducir lo ocurrido a debilidades internas oculta lo central; la decisión estratégica de apropiarse de recursos críticos. El secuestro de Maduro no responde a conspiraciones, traiciones palaciegas ni a claudicaciones internas imaginarias, sino a una causalidad concreta y material: el petróleo venezolano. Estados Unidos dispone, además, del poder tecnológico, la inteligencia y la capacidad operativa para ejecutar este tipo de extracciones con una precisión quirúrgica insuperable, lo que refuerza que no se trata de improvisación ni de caos, sino de una decisión estratégica cuidadosamente planificada que costó decenas de muertos, hermanos cubanos y venezolanos.

La experiencia con Corina Machado es ilustrativa. Celebrada mientras encajó en una coyuntura útil, rápidamente relegada cuando dejó de servir a los objetivos de Washington. Ese es el patrón histórico del poder estadounidense; promoción instrumental circunstancial y abandono. En esa misma lógica, Milei puede pasar de activo valorizado a figura prescindible, por la naturaleza transaccional de ese vínculo lacayo.

Cálculos distintos para la geopolítica de este siglo

Así las cosas, este movimiento que acaba de ejecutar Donald Trump marca un parteaguas histórico. No es el retorno del siglo XX, sino la confirmación de que el siglo XXI ya está en marcha. Un mundo más conflictivo para los países periféricos, más fragmentado, mucho más impredecible y menos ordenado por un solo centro de poder. En ese escenario, las declaraciones de pertenencia de nuestro hemisferio por parte del magnate corredor inmobiliario, Donald Trump, no anuncian la continuidad histórica de dominio eterno; más bien, anuncian el fin de una época de completa hegemonía. La pregunta que queda abierta no es si Estados Unidos seguirá siendo una potencia —lo seguirá siendo—, sino si podrá volver a ser el organizador exclusivo del sistema político internacional y del modelo económico para Occidente. Todo indica que no. Y cuando una potencia deja de organizar el mundo, empieza, inevitablemente, a defender su perímetro. Ese es el verdadero sentido del “nuestro hemisferio”.

Por cierto, la quietud relativa de China y Rusia no es pasividad ni aceptación vinculada a la repartija del mundo, sino cálculo geopolítico. Las potencias que piensan en términos estratégicos no responden a provocaciones con gestos espectaculares, sino con acumulación de ventajas en el tiempo. Comunicar alarma, condenar y observar es parte de una lógica que evita escalar en el terreno elegido por Estados Unidos y traslada el conflicto a planos donde el costo para Washington es mayor: la economía, la energía, las alianzas y la legitimidad internacional. Quienes esperaban una lluvia de misiles desde Oriente cayendo sobre Nueva York, destruyendo por completo la estatua de la Libertad e incendiando la Quinta Avenida, confundieron estrategia con reacción emocional. En la disputa por el orden mundial, la paciencia y el cálculo suelen ser más letal que el estruendo.

Nosotros

No hay lugar para la desesperación ni para el derrotismo, tampoco para las lecturas conspirativas que paralizan. Este momento exige lucidez política, capacidad de leer el proceso en curso con mesura, sin ingenuidad y sin inmovilidad. Ajustar posiciones, fortalecer la unidad regional y comprender que los pueblos no avanzan en línea recta, sino atravesando conflictos, es parte de la tarea histórica. Lo ocurrido en Venezuela no cierra una etapa; la acelera hasta que llegue un día su clausura. Y puede transformarse —si hay conducción, organización y voluntad política— en un punto de maduración para América del Sur. Esto tampoco lo podemos saber ni mucho menos asumirlo como dado, más bien, hay que trabajarlo. Pero la historia no se define por golpes espectaculares, sino por procesos largos, donde toda dominación que se vuelve explícita comienza, también, a mostrar su fragilidad. Por eso, lejos de debilitarnos, este hecho debe convocarnos a pensar mejor, unirnos más y confiar, sin resignación, en la capacidad de nuestros pueblos para construir su propio camino de emancipación. Tal vez —ojalá— sea el herido pueblo venezolano quien tome la palabra y, en medio de la tormenta, nos entregue más de una señal clara sobre el rumbo, la resistencia y el sentido profundo de lo que está en juego.

* El autor es abogado y pte. de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Cba.

  • Imagen

La importación desde China crece sin cesar mientras no para de caer la industria nacional

06 Enero 2026

Durante 2025, Argentina atravesó un proceso de fuerte apertura comercial decidido por el Gobierno de Javier Milei que facilitó el ingreso de bienes importados, especialmente desde China. Esta dinámica, impulsada por la reducción de restricciones a las importaciones y una mayor liberalización del comercio exterior, provocó un aumento significativo de productos chinos en el mercado local, generando tensiones crecientes sobre la industria nacional.

Los datos oficiales del INDEC y distintos relevamientos sectoriales muestran que las importaciones desde China crecieron a un ritmo muy superior al promedio general, consolidando al gigante asiático como uno de los principales proveedores del país.

En el acumulado de 2025, las compras argentinas a China registraron incrementos interanuales superiores al 60%, con especial peso de bienes de consumo final como indumentaria, productos para el hogar, electrónica liviana y accesorios.

Este fenómeno tiene impactos directos e indirectos sobre la producción nacional.  En el plano directo, la industria local enfrenta una competencia por precios difícil de sostener, especialmente para las PyMEs manufactureras. En el plano indirecto, se observan caídas en la utilización de capacidad instalada, menor demanda de insumos nacionales y un freno a la inversión productiva.

Las provincias con mayor concentración industrial, como Buenos Aires y Santa Fe, son las más expuestas. En distritos como Tierra del Fuego, el ingreso de productos electrónicos importados reavivó el debate sobre la sostenibilidad del esquema productivo local.

Al mismo tiempo, la expansión del comercio electrónico transfronterizo y del régimen puerta a puerta aceleró el ingreso de productos chinos directamente al consumidor final, profundizando el impacto competitivo sobre sectores sensibles como el textil y el calzado.

Si bien la apertura permite acceder a productos más baratos y ampliar la oferta para los consumidores, los industriales advierten que sin políticas de acompañamiento productivo, el proceso podría derivar en mayor cierre de fábricas, pérdida de empleo y reprimarización de la economía.

De cara a 2026, el verdadero desafío para la Argentina será que el gobierno nacional asuma la responsabilidad de poner un coto a la actual apertura indiscriminada. De no hacerlo, el entramado productivo nacional corre serio riesgo de colapso frente a una competencia internacional cada vez más agresiva y asimétrica. El desafío no es solo encontrar un equilibrio entre comercio exterior y producción local, sino comprender que, sin políticas activas de defensa de la industria nacional, el impacto sobre el empleo, las pymes y la capacidad productiva será profundo y difícilmente reversible. 

Fuentes consultadas:

INDEC – Instituto Nacional de Estadística y Censos (ICA, comercio exterior 2025)
- CEPA – Centro de Economía Política Argentina
- Fundación Observatorio PyME
- Fundación Andrés Bello
- Ministerio de Economía de la Nación
- AFIP / ARCA – Régimen puerta a puerta. 
- Diarios Nacionales

Imagen
Cuadro importaciones
Cuadro importaciones
  • Imagen
NUEVO MUNDO

¿Qué escenarios se abren en Venezuela después del ataque norteamericano?

05 Enero 2026

Comencemos estas breves líneas con una aclaración: la acción de las fuerzas de EEUU sobre Venezuela es ilegal desde cualquier punto de vista. Por eso, casi todos los países del mundo (salvo Argentina y Ecuador), si no la repudiaron, al menos tomaron distancia, porque el gesto demuele —un poco más— toda la arquitectura internacional y reubica el concepto de “soberanía” en un lugar donde solo la relación de fuerzas lo vuelve efectivo.

En realidad, nadie podía pensar que la soberanía de un país pequeño, débil, atrasado o desintegrado fuese equivalente a la de uno potente en esos mismos planos. Pero en la posguerra vivimos bajo una cierta “ficción” diplomática: la idea de que cien países, cada uno con un voto, eran iguales en soberanía. Sabíamos que no era así (basta mirar el Consejo de Seguridad y un conjunto de instituciones internacionales desiguales incluso por principio, ya desde sus estatutos). Sin embargo, esa ficción operaba como un suelo mínimo de orden.

Las Relaciones Internacionales (RR.II.) siempre fueron relaciones de poder. Eso no cambió. Lo que sí puede cambiar es el pudor. Y es por eso que conviene subrayar algo, la soberanía —la capacidad del Estado de decidir su política interna y su política internacional— debe ser defendida aunque, en la práctica, deba ser conquistada. La actual acción de Trump, sus discursos y la emisión del documento “Estrategia de Seguridad Nacional” ponen la cuestión en primer plano. Allí se formula, con claridad, un “corolario Trump” de la doctrina Monroe, una declaración donde se expone transparentemente que EEUU no reconoce la soberanía plena del “hemisferio occidental”.

Muchos señalarán que Rusia actuó sobre Ucrania con una “operación militar especial” cuyo objeto fue condicionar un gobierno desde afuera y alterar fronteras. Es cierto. Pero Putin —aunque insistiera en la idea de una cercanía histórica entre Rusia y Ucrania— se apoyó en un largo proceso de desestabilización y disputa con Occidente, en el que los ucranianos terminaron siendo el pato de la boda. Se pueden encontrar justificativos geopolíticos de seguridad para Rusia desde ese punto de vista (compartirlos o, al menos, comprenderlos). En el debate sobre Ucrania se discute, en los hechos, cómo limitar la soberanía de un país para ordenar su ubicación en el mundo según correlaciones de fuerza. Nos guste o no, son las potencias las que resuelven en gran medida, y Ucrania solo lo hace parcialmente. Es la lógica de un mundo multipolar de grandes potencias, y de potencias medianas que luchan por emerger. El resto queda, por lo general, bajo la tutela de alguna de ellas.

Aquí entra la cuestión de las “fronteras geopolíticas”. Todos los países tienen fronteras políticas (las que se ven en los mapas) y fronteras geopolíticas (allí donde se ejerce realmente soberanía, o parte de ella). Algunos extienden sus fronteras geopolíticas por el mundo, o sobre vecinos y regiones. Otros apenas las ejercen en porciones de su propio territorio —o directamente no las ejercen—, por más que tengan formalmente un gobierno y una silla en la ONU. Las fronteras geopolíticas de EEUU están distribuidas globalmente, incluso si atraviesa un proceso de repliegue estratégico. Pero, sin dudas, América Latina —como señala la “Estrategia de Seguridad” y su “Corolario”— está dentro de ellas. Y el Caribe, sin vacilación.

Esto vale para EEUU, China y Rusia; y también para todo país mediano o grande que busca un “lugar en el mundo” (parafraseando al Kaiser). El “realismo” en RR.II. debería precavernos contra lecturas morales simplistas de “buenos y malos”. Las alianzas se basan en el interés nacional; incluso en organismos alternativos como los BRICS. No hay que ser ingenuos. Es posible que el “interés nacional” de una potencia coincida con el nuestro en algunos puntos, durante un tiempo, y eso puede ser aprovechable. Pero sigue siendo el interés nacional de otros.

Lo señalamos para despejar una fantasía frecuente, esa idea de que Venezuela era “aliado” y sería protegida por Rusia, China o incluso Irán. Quien cree eso, sin dudas, no mira el mapa. “Ya están los rusos, jajaja”, se repetía con suficiencia. No se entiende la diferencia entre la URSS y la Rusia actual; tampoco que las potencias miran el mundo como se describió arriba. Negocian y salvaguardan sus intereses, más allá de mover fichas para responder acciones de adversarios (en este caso, EEUU) en otras esferas. Ellos saben que América Latina, y de forma definitoria el Caribe, es zona yanqui. Su “Mediterráneo”, como señalaba el almirante estadounidense Mahan, pensando en Roma.

Volvamos a la “legalidad”. Si bien la legalidad se construye con cierto nivel de correlación de fuerzas, debe existir un núcleo mínimamente reconocible en el cuerpo jurídico vigente. Y, más allá de lo ilegal de la acción de EEUU, su gobierno fue construyendo argumentaciones para darle apariencia de legalidad o, al menos, justificación interna. Recordemos que no se ataca un país sin una agresión previa real o inventada. Cada contendiente se declara agredido, y el que gana impone su relato. Pero, en general, se arma algún tipo de construcción para justificar el uso de la fuerza como “respuesta” a una agresión o a una “amenaza inminente”.

Básicamente, Trump construyó el “Cártel de los Soles”. Desde el punto de vista jurídico estadounidense, si ese cartel existe, si es “narcoterrorista” y si sus acciones se orientan contra EEUU, entonces —bajo su legislación— sería un enemigo sobre el cual se puede actuar sin declaración formal de guerra. Es el principio de extraterritorialidad de su justicia, algo que, sin dudas, nosotros no reconocemos. Pero ojo, en otros planos terminamos operando como si lo reconociéramos; por ejemplo, cuando tribunales locales de EEUU fallan sobre cuestiones que afectan a nuestro país en conflictos que involucran intereses externos.

La justicia estadounidense asume como válida esa extraterritorialidad. Lo cual es una barbaridad. Primero, porque no existe el “Cártel de los Soles” como entidad estatal organizada. Puede haber —y sin dudas los hay— corruptos y vínculos con el narcotráfico, pero eso no convierte al país en un “Estado cartel de las drogas”, ni hace de Maduro el jefe de una estructura de ese tipo. Es como afirmar que “el Estado es responsable” de cualquier cosa que ocurra por debajo. No funciona así. Para EEUU, en cambio, la aplicación de su justicia puede operar de esa manera, incluso si el andamiaje es inventado. Y, además, hay un riesgo adicional: por la lógica del common law, la repetición y la costumbre pueden sentar jurisprudencia hacia el futuro.

La acción de EEUU viola el derecho internacional bajo una causa claramente inventada y aplica, a partir de decisiones internas de un Estado, una agresión sobre otro, sin agresión anterior alguna. El camino se construyó paso a paso. Primero, lanchas de supuestos narcos ejecutados en el mar; después, el secuestro —casi un robo— de petroleros (ya no era narcotráfico); luego, la presión creciente y la normalización de la intervención. No es un arrebato, es planificación.

Hipótesis sobre los escenarios posibles calculados por EEUU

Trump (y Marco Rubio, sin dudas) fueron concentrando una cantidad de fuerzas en el Caribe vinculadas a la presión sobre Venezuela, que hacían casi indudable un ataque militar. De hecho, en una escalada progresiva pero rápida, fueron desplegando grupos de unidades navales y aéreas de gran envergadura. Es de destacar que resultaban insuficientes desde todo punto de vista para una invasión con “botas en el terreno” que ocupara el país. Tal vez podían imaginarse acciones sobre alguna posición puntual, pero no mucho más. Sin grandes unidades de las divisiones del US Army, no había posibilidad real de invasión.

Sin embargo, más allá de las ilusiones de algunos ilusos, la superioridad yanqui —en cantidad y calidad de fuerzas— era desproporcionada, más aún frente a una Venezuela profundamente debilitada. La idea de una guerra asimétrica (que, suponiendo una alta moral venezolana, podía ser viable frente a una invasión terrestre) resultaba irrelevante ante un despliegue que no se correspondía con esa hipótesis.

El despliegue existente de EEUU, por sí mismo, no derriba un gobierno ni instala otro. Es una fuerza “externa” que requiere necesariamente de movimientos internos. En ese sentido, EEUU fue insertando en el país agentes capaces de ganar voluntades y conocer el terreno. Paralelamente, continuó una serie de negociaciones y ofrecimientos orientados a una rendición negociada. Y los venezolanos con los que se puede negociar son los del aparato del madurismo. No existe en Venezuela otra fuerza con peso real, ese es el espíritu de la campaña.

Esto nos coloca en otra hipótesis. Si EEUU puede destruir un gobierno, pero no dispone de un reemplazo mínimamente legítimo, con algún nivel de inserción que garantice gobernabilidad, es probable que cualquier acción en ese escenario deje como saldo el caos: guerra civil o un país ingobernable en manos de diversos grupos armados, delictivos, regionales o políticos. Caos, en definitiva. La necesidad de “poner orden” requeriría una ocupación prolongada con fuerzas propias, costosa y no necesariamente exitosa. Y eso no es, bajo ningún aspecto, la política de Trump. Además, existen demasiados ejemplos recientes de fracasos de ese tipo. En el Caribe —especialmente en Venezuela— debe existir un orden. El orden de Trump.

Por último, EEUU necesitaba una oposición interna representativa, capaz de gobernar el país. No necesariamente mayoritaria, pero sí con capacidad de conducir a las FFAA, a la policía, a las gobernaciones, y de hacer efectivas las decisiones del Estado a través de una burocracia funcional. Y, como se desprende de las declaraciones recientes de Trump, con un realismo notable, la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, no cuenta con el respeto ni el apoyo suficientes dentro de Venezuela para dirigir el país. “Sería muy duro para ella ser la líder, porque no tiene el apoyo o el respeto”, señaló.

Pero también Trump —y Rubio— afirman que gobernarán a través de Delcy Rodríguez. No sabemos si esto será efectivamente así; si las nuevas autoridades ex maduristas serán quienes negocien y acuerden con Trump la mayoría de sus demandas; o si se trata de una definición unilateral del líder de EEUU, famoso por su impaciencia. Lo cierto es que las negociaciones venían de antes, y aun Maduro las estaba llevando adelante, más allá de la imagen pública. Sin embargo, el jefe bolivariano estaba condenado.

Lo que llama la atención es que el “Cártel de los Soles”, que en teoría estaría conducido por los funcionarios actuales del gobierno, sería el mismo aparato con el que Trump aspira a cogobernar Venezuela, o al menos eso sostiene. Hace semanas también circulaba la versión de un acuerdo con Delcy. ¿Globo de ensayo? y/o ¿intento de ruptura interna? No lo sabemos; la historia dará su veredicto. Lo que sí sabemos es que los yanquis ofrecen exilios dorados a los maduristas que abandonen el poder y aceptan a quienes se pasen de su lado.

En ese marco, los norteamericanos solo pueden “gobernar el país” a través de una parte sustancial del aparato actual. Si ese aparato —y sus líderes— no están en condiciones de resistir, carecen de convicción o de apoyos, y administran un país profundamente debilitado, con una población al límite, donde la retórica supera a los hechos y sin posibilidades reales de apoyo externo, entonces la captura de voluntades por parte de EEUU aparece como un escenario posible y real. Allí se encuadra la operación.

En el “espectro visible”, EEUU realizó una operación brillante. Sin bajas propias, en menos de media hora dejó en silencio a todo el aparato militar bolivariano. Nadie —ni siquiera el más convencido “miliciano”— disparó un tiro al aire para salvar el honor. En unos minutos contados con los dedos, ingresaron al lugar donde se encontraba la cabeza del Estado y lo “extrajeron”, neutralizando a su seguridad. Sin dudas, hay más de lo que se ve. Pero el solo hecho de la operación, como mínimo, desalienta a cualquiera dispuesto a pelear, especialmente entre los dirigentes.

Imaginemos al pueblo —o al menos al sector que respalda a Maduro— después de años de propaganda sobre los “millones de milicianos”, el “cinturón impenetrable” de defensas, la presencia china, rusa, iraní, o lo que fuera. Y luego, helicópteros sobrevolando Caracas “como Pancho por su casa” y aviones estadounidenses neutralizando todas las defensas con una superioridad incontrastable. Cualquier venezolano queda desmoralizado. Insistamos, aun si esto hubiera sido relativamente pactado, como algunos sostienen, para la población dispuesta a resistir el impacto es profundamente desalentador. La existencia de algún acuerdo oculto detrás de las declaraciones combativas solo podrá verificarse con el devenir político de las próximas semanas.

La acción en sí misma:

Para comenzar, debemos señalar que un análisis detallado requerirá más tiempo. Conocer las bajas reales venezolanas, los daños concretos a los sistemas de defensa, y otros aspectos específicos. Pero resulta importante, al menos, establecer en términos generales qué fue lo que ocurrió.

En una operación en la que no es repetitivo insistir sobre su efectividad, EEUU secuestró a Maduro y a su esposa. Algunas versiones señalan que fue en minutos, pero otras dan tiempos un poco más prolongados, lo que nos alerta aún más sobre la falta de reacción venezolana. Existen pocos casos de esa envergadura en la historia. Solo me viene a la mente el caso de Mussolini en el Gran Sasso en 1943; fue espectacular, sin dudas. Un hotel aislado, inaccesible en las montañas (solo por teleférico), donde había numerosas tropas italianas. Fue un enorme trabajo de inteligencia para dar con el paradero del Duce. Operaron los expertos y combativos paracaidistas alemanes y el famoso Otto Skorzeny. Pero hay que reconocer que los italianos que custodiaban a su ex líder al menos no tenían voluntad de enfrentarse a los, hasta hacía poco, camaradas alemanes con los que combatían codo a codo; y menos ganas aún de morir para mantener detenido al que hasta hacía poco era su jefe y que conservaba muchos partidarios. A esta operación quizás se refiera Trump cuando habla de que no hay nada igual desde la Segunda Guerra Mundial.

En la madrugada, a las 2 am aproximadamente, EEUU lanzó la operación militar sobre el territorio venezolano. El objetivo militar era llegar hasta la residencia de “seguridad” del presidente venezolano Nicolás Maduro, detenerlo y extraerlo, básicamente, en las condiciones legales en que este enfrentamiento está planteado: secuestrarlo. Las unidades de élite, los Delta Force, cumplieron con gran éxito su misión. Y hoy tenemos a Maduro y a su esposa detenidos por el gobierno de EEUU.

Operaron en “Resolución Absoluta” supuestamente unos 150 aviones F35, F22, F18, bombarderos estratégicos, de guerra electrónica, etc.; drones Rapier; se dispararon misiles crucero. Los aviones operaron desde varias bases del Caribe. Información posible, dada la verificada concentración de fuerzas de los últimos tiempos, que sumaban cada vez más escuadrillas, específicamente las mencionadas. Introdujeron en helicópteros Chinook una unidad de tamaño sección, probablemente como fueron dos, quizás unos 40 hombres. Esta fue la encargada de la tarea: aterrizaron en un campo deportivo de Fuerte Tiuna, al lado de la casa bunker donde estaba Maduro y su esposa. Iban escoltados por helicópteros de ataque, encargados de batir blancos en el terreno cercanos. Las imágenes son claras, están en internet; los blancos tácticos fueron abatidos por los helicópteros, o sea, alguna resistencia hubo. Según los datos, poco después de la 1 hs. los helicópteros despegaron de su base y poco después de las 3 hs. estaban de vuelta con Maduro y su esposa. Lo que, dada la distancia entre Caracas y el punto de partida y llegada, indica que la presencia de los Delta Force en Fuerte Tiuna debe haber sido mucho más que minutos. Se ve destrucción en la base venezolana, pero no está arrasada, lo que nos hace preguntar cómo, en ese tiempo, no acudieron fuerzas a responder o qué pasó con el resto de los soldados de la base. Sí sabemos que la guardia personal de Maduro fue eliminada. También sabemos que algún aparato de EEUU recibió disparos sin que afectaran su operatividad.

Sin dudas, la acción debe haber sido ejercitada en escenarios de práctica varias veces. Tomar una casa, hacer un perímetro de seguridad, eliminar a los guardias, detener a una pareja antes de que pudieran hacer nada. Ya sabemos que estaba decidida desde hace tiempo y que el estado del clima la había retrasado. Lo que muestra que las amenazas de Trump, casi con fecha, eran reales, y eso carga aún más, hacia el interior de Venezuela, las críticas.

Para que la operación fuera tan limpia, la clave fue que el entorno operativo estuviera asegurado desde suficiente tiempo antes. Las unidades aéreas sobrevolaron puntos clave de la ciudad, bombardearon y neutralizaron posibles amenazas, y marcaron presencia para garantizar que no hubiera respuesta, permitiendo que la fuerza de extracción de Maduro actuara con seguridad tanto en la llegada como en la salida. Todo esto debió ocurrir apenas unos minutos antes de la extracción.

Debieron neutralizar el sistema de alerta temprana chino, las baterías rusas y la Fuerza Aérea venezolana —lo efectivo del sistema—. Unos cinco Sukhoi 30 rusos y algunos F-16 de modelo antiguo, pero aún operativos y una amenaza real para una operación de este tipo. De ese modo, EEUU combinó plataformas de combate de baja detectabilidad con helicópteros de inserción, lo que permitió el acceso a la capital tras la apertura de corredores seguros.

Según informes aún a verificar, varios Su-30 y F-16 venezolanos fueron destruidos en tierra como parte de la operación destinada a neutralizar posibles respuestas que impidieran el movimiento libre de los helicópteros. Además, las fuerzas bolivarianas contaban con una red que incluía sistemas de alcance estratégico S-300, medios de alcance medio Buk-M2E y baterías modernizadas S-125 Pechora-2M. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que una batería S-300 no opera contra helicópteros a baja altura.

Según lo que puede observarse y deducirse, radares y sistemas de control debieron haber sido destruidos o dañados, y quizás también algunas baterías. Pero es importante destacar que no alcanza con disponer del armamento: debe estar bien mantenido, operado por personal entrenado y en alerta, con el sistema activo, lo que de por sí implica costos elevados. Si bien el gobierno venezolano recurrió nuevamente a Rusia para poner en condiciones los sistemas adquiridos años atrás, resta conocer en qué estado real se encontraban. Los S-300 son sistemas complejos; los radares chinos son eficaces, pero operan en otro “lenguaje” y requieren adaptación a los sistemas rusos; un avión sin mantenimiento no vuela, etc.

Para cerrar, volvamos a recordar el significado de “Un Mundo Multipolar”. Es un mundo de esferas de influencia de potencias, donde cada una se arroga el derecho de poner orden en el patio que quiere para sí. Es un mundo de fuertes. Un mundo donde la soberanía e independencia no es dada por un sistema ideal de reglas supranacionales (eso nunca existió en la práctica), sino que se conquista e impone de acuerdo a las capacidades propias y a las oportunidades del lugar en el mundo donde uno se encuentra. En un mundo multipolar como el que se está delineando, es inverosímil una Ucrania en la OTAN pacíficamente, como una Venezuela aliada de China o Rusia, al menos en las condiciones sudamericanas actuales.

Como señala la Revista Ejércitos, “En un mundo que vira hacia un imperialismo de nuevo cuño, afectado por la aceleración tecnológica y la necesidad de controlar un número mayor que nunca de recursos y líneas de abastecimiento, las principales potencias buscan consolidar sus ‘patios traseros’ por cualquier vía, hablemos del este de Europa, Iberoamérica o cualquier otra región que queramos. No parece que nadie vaya a discutir a EEUU lo que haga o deje de hacer en Venezuela, porque no hay otra potencia que pueda proyectarse allí con suficiente fuerza, ni tampoco proxies bien vertebrados (aunque podríamos llegar a ver guerrillas). Ahora bien, como siempre y solo por pensar… ¿Distraerá esto a Washington de Ucrania y las negociaciones de paz al limitar el ancho de banda? ¿Tomará ejemplo China? ¿Hay algún plan sólido más allá de la caída de Maduro para el ‘día después’? ¿Entienden en la UE hacia qué mundo vamos?”.
Y yo agregaría, ¿entendemos los argentinos y latinoamericanos el mundo que se está conformando y sus reglas? Me parece que aún no.

Debemos esperar para dilucidar las versiones de acuerdos entre la cúpula bolivariana y EEUU; si esto es así, estaremos ante un éxito contundente del país del norte, que piloteará una transición ordenada hacia sus intereses. No rápida, y quizás con contradicciones, pero que en unos años debería dar lugar a un nuevo régimen. Pero si esto no es así, el secuestro de Maduro podría llevar a que el gobierno venezolano se sostenga y Trump se encuentre enfrascado en meses o años de confrontación, y quizás tenga que intentar repetir acciones sobre el resto del “cartel de los soles”, que ahora parece olvidado (aunque la orden judicial pesa sobre varios funcionarios más). Parece ser el mensaje de Trump una cuestión de “acuerden o les va a pasar lo mismo que a su jefe”. Por último, Maduro deberá ser juzgado en EEUU, algo que sin dudas dará que hablar, salvo que haya algún acuerdo.

Señalamos también que no es solo el petróleo lo que se disputa. Este es una razón, un negocio. Tampoco el “comunismo de Maduro”; eso es ridículo (como otras justificaciones ideológicas por otros lares). Lo que se busca es un orden internacional, y dentro de él están estas cuestiones. Como excusas, legitimaciones discursivas (como el “cartel de los soles”); si no hubiera petróleo, la justificación sería otra.

Volvamos a la “Estrategia de Seguridad Nacional”. En ella se señala que no habrá independencia plena de los países de la región, y esto es aún más así en el Caribe; se indica taxativamente, sin eufemismos. Solo EEUU resuelve quiénes entran a nuestra región y cómo lo hacen, quién hace negocios y sobre qué, etc. Este es el objetivo. América para los “americanos” como repliegue estratégico para disputar la nueva etapa del mundo.

Pero no seamos desalentadores, esto era así antes de este ataque, de hecho, antes de Trump. Y las oportunidades de “autonomía estratégica” para países como Argentina existen. En el pasado no muy remoto fueron mucho más sólidas en los factores que hacen al poder nacional. Pero atravesamos un proceso de años de deconstrucción sorprendente. Sin embargo, como las mismas doctrinas norteamericanas señalan, en este rincón del mundo las condiciones de autonomía son mayores. Para ello hay que tener una concepción del poder en las RR.II. clara y realista, donde la complejidad y multiplicidad de lo real, de los intereses en juego, sea comprendida y afrontada: una geopolítica propia, un Proyecto Nacional. No es para mentes simples o binarias, de la clase política actual entreguista, ni tampoco para los militantes del campo popular mayoritario existente, extraviados en temas sin importancia.

El mundo que se está configurando es parte de una nueva etapa de la historia, de la economía, de la cultura, de las organizaciones políticas estatales y de sus características. Quiénes entren en él y en qué lugar se ubiquen es, en parte determinante, responsabilidad de los propios pueblos, si están en condiciones de generar una élite dirigente capaz de conducir un proyecto de largo plazo, con fortaleza, decisión, inteligencia y patriotismo. Estas etapas de transición, de desorganización de lo viejo y surgimiento de lo nuevo, son épocas de posibilidades… buenas y malas.

* Publicado en Revista Zoom

  • Imagen
    Diego Sztulwark
    Diego Sztulwark
NUEVO MUNDO

Diego Sztulwark: "El trumpismo es una versión de un imperio decadente, pero ¿de qué nos sirve decir eso si mientras nos destruyen?"

05 Enero 2026

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, el filósofo y ensayista argentino Diego Sztulwark reflexionó sobre el ataque de Estados Unidos a Venezuela. "El problema no se plantea necesariamente en términos de democracia vs dictadura, sino de democracia con o sin contrapoderes institucionales, pero sobre todo sociales”, dijo. 

APU: Con las recientes amenazas de Trump sobre Colombia y México, y el ataque a Venezuela consumado, ¿considerás que podemos estar a las puertas de un nuevo proceso político de avanzada estadounidense sobre latinoamérica? ¿Será una suerte de reedición del programa de golpes de estado de los 70 y 80?

Diego Sztulwark: Ante todo me parece importante insistir en que la invasión norteamericana a Venezuela es la crónica de una humillación anunciada. Es decir: no hubo sorpresa alguna para los organismos internacionales, ni para potencias mundiales y subpotencias regionales. Los antecedentes inmediatos de este tipo de acción son muy recientes para olvidarlos. Putin en Ucrania. EE.UU e Israel sobre Irán. El genocidio en vivo que Israel perpetra en Palestina. La situación actual no es, pues la de una amenaza futura, sino la de la de instalación de un orden presente.

La operación militar ordenada por Trump –llamada “operación determinación”– tiene entonces mensajes orientados en varias direcciones. En primer lugar, nos muestra que la comunicación basada en la ambivalencia estratégica se resuelve en la acción decidida. Luego hay mensajes dirigidos a interlocutores específicos: cuando se habla de “narco-dictadura”, se apunta a la política interna norteamericana. Hacia América Latina, el mensaje es: vamos por el petróleo, los recursos estratégicos y el control de zonas geo-estratégicas, consideradas ahora como asuntos de seguridad nacional. A nivel mundial, son muchos los que observan la existencia de algo parecido a un acuerdo de distribución de zonas de influencia entre nuevos imperios económicos-militares. Resta saber si se trata de acuerdos estables o inestables.

En lo inmediato, EEUU crea una situación absolutamente extorsiva para los países de nuestra región: o bancos de inversiones (política de endeudamiento), o barcos de guerra. Colombia, México y Cuba aparecen explícitamente nombrados por Trump y Rubio como blancos próximos. Argentina y Chile, por el contrario, se alinean de modo obsceno con el imperio del cuarto Reich, lo que constituye un serio desafío para Lula.

Respecto de tu pregunta por la democracia, no sé qué nos espera por delante. La invasión de Trump no se realiza en nombre de la democracia sino del petróleo. El propio gobierno de EEUU descalifica a Corina Machado y la oposición venezolana y se propone en lo inmediato tratar con el gobierno bolivariano. Lo que venimos llamando "ultraderecha" o "postfascismo" no apunta, por el momento, a clausurar la democracia en términos de golpes militares sino a llegar y gobernar por medios procedimentales que suponen el voto, y el vaciamiento (no el cierre) del parlamento. Pero la dinámica de los hechos no permite tener certezas al respecto ¿Eso cambiará en el tiempo? Está por verse. El nombramiento de Presti –un General hijo de un genocida, que además asume el ministerio de defensa siendo un oficial en actividad- y sus declaraciones en favor de la invasión constituyen, junto al DNU que reforma aparato de inteligencia nacional anunciada la semana pasada, los primeros signos de un camino de militarización (y no de destrucción) del Estado. A mi modo de ver, sin embargo, el problema no se plantea necesariamente en términos de democracia vs dictadura, como en los ochentas, sino en los de una democracia con o sin contrapoderes institucionales pero sobre todo sociales. El plan del trumpismo (del cual el mileísmo es un capítulo peculiar) consiste en desactivar y desarmar los restos de cualquier contrapoder colectivo.

APU: Si bien el mundo siempre tuvo su costado hostil, da la impresión de que el diferencial de esta época es que ciertos sectores de la sociedad y del poder no solo ejercen la crueldad y el hostigamiento sino que además se jactan, orgullosos, de esa práctica. La crueldad parece ser un activo extra. Las conferencias de prensa de Trump de estos días, por ejemplo, para citar un caso rimbombante, la punta del iceberg quizás. ¿Coincidís? En caso de que sí, ¿de qué creés que está compuesto ese fenómeno? ¿Cómo llegamos a eso?

DS: Se ha hablado mucho de la "crueldad". A mi modo de ver se trata de una de esas palabras que no explican, sino que deben ellas mismas ser explicadas. Franco Berardi, Bifo, habla de una inversión del juicio ético. El hecho de que millones de personas se identifiquen con el verdugo y no con la víctima. El cruel aparece como el vengador. Busca reponer un poder, una supremacía que siente desafiada. Este retorno de los supremacismos está en la base de una tentativa seria de recomponer en términos reaccionarios pueblos enteros. Los componentes monstruosos o psicóticos del presente son inseparables de fenómenos como la pandemia, la destrucción de formas históricas del empleo, la instalación de nuevas técnicas de comunicación y los fracasos de los gobiernos progresistas y la enorme polarización económica y social. Lo que se busca es crear pueblos nuevos, cortados de la historia de lucha del pasado.

En los últimos años han surgido además nuevas formas de poder fundados por híper-ricos (que indagan opciones tecnológicas de enorme incidencia en lo militar) y estados imperiales híper-armados que dominan el corto plazo. Todo este escenario es contra-revolucionario. Es importante recordar que las igualdades burguesas, populares y proletarias del pasado fueron producto de revoluciones. El enorme retroceso de esas igualdades no tiene límite, la catástrofe de las culturas igualitarias corresponden a un proceso contra-revolucionario de gran escala.


APU: ¿Qué opinas de las distintas reacciones que tuvo la invasión estadounidense en el arco político argentino? ¿Esperabas otra cosa?

-No esperaba otra cosa. La política argentina luego de 2023 es mileísta: rechazo a la casta. A eso se suma las elecciones de octubre de 2025 en las que la extorsión de Trump resultó clave para evitar una derrota del gobierno. En Argentina la política opositora se volvió municipalista. Cruzada por internas sumamente mediocres. Salvando excepciones dignas, en Argentina no se habla de lo que implica Israel como modelo de poder para gestionar poblaciones consideradas indeseables y bandera de las corrientes fascistas (por supuesto antisemitas) en todo el mundo. No se habla del genocidio en curso en Palestina, y no se hablaba de que la marina norteamericana estaba a 600 km de Caracas desde Agosto! Como si no hubiera relación entre estas calamidades y la destrucción de derechos colectivos en nuestro país! Es imposible crear una política de otro tipo sin enfrentar estas cuestiones urgentes de nuestro tiempo.

En nuestro país, solo la extrema derecha o postfascismo habla del mundo y de economía. Solo ellos saben hacer propaganda de masas de modo efectivo. Están entregados a una remodelación de lo popular. Cae sobre "nosotrs" (un conjunto enorme y heterogéneo que no soportamos más este estado de cosas), hablar claro sobre todas estas cuestiones y tratar de religar los problemas internacionales con los problemas sociales (la destrucción del Estado social, de conquistas obreras, la reunión de la fuerza del trabajo precarizado, el pisoteo de la dignidad de las personas, etc.) inmediatos del modo más claro posible.

APU: Si es posible pensar retrospectivamente, previo a este ataque estadounidense, incluso previo a la disposición de barcos cercanos a las costas venezolanas, ¿cuál era tu opinión acerca del gobierno de Maduro?

DS: No conozco Venezuela, no soy experto en nada, menos que menos en política internacional. Pero no hace falta pretender tener saberes especiales para afirmar que: en esta invasión no está en juego el gobierno de Maduro (si fuera una intervención humanitaria o contra el narco EEUU podría haber invadido antes Israel o Ecuador!); es claro que el chavismo representó un movimiento nacional popular democrático que desafió los consensos imperialistas para la región y el mundo; lo es también que los últimos años el gobierno de Maduro cambió de alianzas, hizo acuerdos con élites y parcialmente con los mismos norteamericanos y se cerró sobre una parte de su propia base histórica. Es imposible desconocer Venezuela es un país agredido en virtud de sus riquezas petrolíferas antes que por su modelo constitucional. También es cierto que millones de venezolanos se escaparon de la situación que se vive allí, que se endureció el aparato represivo y que el gobierno venezolano quedó en falta al no mostrar las actas de las últimas elecciones tal como lo pidió entre otros gobiernos el de Petro y el de Lula. Pero ante todo en Venezuela, como en todo Latinoamérica, hay un pueblo que quiere vivir en paz. No es posible hablar de estas cosas sin admitir la complejidad de la situación. La pregunta sobre si Venezuela es una dictadura o no supone un chantaje insoportable: ¿quién pregunta? ¿Quién define los términos? ¿Quién define lo que es una democracia y una dictadura? ¿Los mismos que dicen que Israel es una democracia y Cuba una dictadura? Yo rechazo de plano esa ciencia política, ese lenguaje vacío de historicidad, ese modo de pensar dentro de la cancha en la que siempre jugamos con la reglas impuestas por el enemigo.

APU: En un pasaje de "Pensar después de Gaza", Bifo Berardi habla del "colapso de la razón misma". Esta performance estadounidense, desde el ataque hasta las recientes declaraciones de Trump y sus seguidores, ¿entra en dialogo con esa línea?

DS: Claro, precisamente hice mención a Bifo más arriba. Pero hay que ser claros: el colapso de una razón sustantivo no quiere decir que los poderes dominantes no tengan un sentido claro de sus intereses ni de sus estrategias. El trumpismo es una versión decadente del imperio decadente. Pero ¿de qué nos sirve decir que son decadentes si mientras decaen nos destruyen? Por supuesto, tenemos derecho a esperar que los poderes internacionales que no enfrentaron la invasión a pesar de haber sido tan anuncaida actúen y traten a Trump (como ya hicieron con Netanyahu) como a un criminal de guerra. Hay que tener en cuenta que la invasión no fue incruenta. Ya antes habían matado a unas 100 personas en lanchones. Ahora se habla de al menos 80 personas asesinadas por el ejército de EEUU. Es indispensable que el Consejo de Seguridad de la ONU, el Congreso Norteamericano, los países del mundo reaccionen. Por esa vía (hasta ahora impotente) y por la vía de la movilización popular y la agitación de ideas claras tienen que aparecer formas de frenar este estado de agresión que ya produce daños irreparables a nuestros pueblos.

  • Imagen

Nos quieren vender un corso a contramano

05 Enero 2026

Bajo el título Argentina tiene los salarios en dólares más altos de la región, lo que podría limitar el impacto de la reforma laboral, publicado el 25/12 próximo pasado con motivo del encuentro anual que lleva a cabo el Grupo Techint con las pequeñas y medianas empresas de su cadena de valor, se afirmó que los salarios industriales en Argentina están entre US$1.000 y US$1.100 en mano, mientras en Brasil se pagan unos US$660, Chile tiene salarios parecidos a los argentinos, Uruguay unos US$800, mientras que Paraguay está en unos US$450.

También se afirmó que, de acuerdo a un estudio elaborado por cámaras empresarias de las cadenas metalúrgicas y siderúrgicas, la Argentina tiene el costo laboral extra remunerativo más alto de la región, con un 67% del salario neto; siguen Brasil con el 62%, Uruguay con el 61%, Chile con el 58%, Colombia con el 54%; y Paraguay, con el 44%.

En la publicación también se expusieron datos de un comparativo de salarios realizado por la OCDE, destacando que en Suiza se paga un salario bruto de US$9.411 y el costo laboral total es de US$10.013, con una diferencia del 14%; mientras en Argentina serían de US$1.366 y de US$1.744, una diferencia del 27%.

La conclusión evidente de lo expuesto es que, en las próximas negociaciones paritarias, los empresarios siderúrgicos argentinos buscarían reducir tanto los salarios brutos como los denominados impuestos al trabajo.

Hasta aquí el corso de contramano que nos quieren vender, toda vez que la realidad de los salarios y los costos laborales es muy diferente a las remanidas quejas presentadas por los empresarios en ese encuentro.

La verdad de la milanesa

Ante todo no me deja de llamar la atención que los empresarios de la cadena siderúrgica sólo hagan mención al costo laboral mientras ignoran otros costos de similar o mayor impacto, como son precios de la energía eléctrica, el gas natural y los combustibles y de precios de insumos difundidos superiores a los que rigen en países con los que competimos. Ignorancia que también se repite en otras cadenas productivas.

Vuelvo ahora a la cuestión salarial que tanto preocupa a buena parte del empresariado, no a todos pero sí a los que tienen mayor capacidad de llegada los grandes medios de comunicación.

Lo primero es esclarecer que los salarios que menciona la publicación se corresponden con bastante aproximación a los salarios mensuales promedio medidos en dólares de cada país (Argentina 1.006; Brasil 594; Uruguay 944; Paraguay 447 y Chile 808).

Lo que la publicación oculta es el valor de los salarios mínimos, también medidos en dólares y su relación con los salarios medios (Argentina 227, equivalente apenas a un 23% de los salarios medios; Brasil 325, un 55% de los medios; Uruguay 603, un 64% de los medios; Paraguay 430, un 96% de los medios; y Chile 577, un 71% de los salarios medios), valores que ponen al descubierto que nuestro país no solo tiene los menores salarios mínimos en dólares sino también una enorme disparidad entre el salario mínimo y el promedio que duplica o triplica la de los demás países.

Puestos en claro los niveles salariales, lo que realmente importa no es el valor absoluto de los salarios sino su relación con los precios vigentes en cada país y en cada momento, relación que define para el común de la gente la capacidad adquisitiva de sus salarios.

Comienzo por analizar la capacidad adquisitiva de los salarios mínimos y promedio en los países mencionados en la nota original mediante la información del costo de las canastas básicas, valores que además fueron cotejados mediante los precios promedio de la carne, la leche y los fideos que fueron publicados en la fecha en supermercados de primera línea de cada país, según detallo a continuación:

  • Argentina (CABA): canasta básica = US$ 469; precio promedio = US$5,64

  • Brasil (San Pablo): canasta básica = US$ 553; precio promedio = US$4,02

  • Uruguay (Montevideo): canasta básica = US$ 887; precio promedio = US$ 6,75

  • Paraguay (Asunción): canasta básica = US$ 446; precio promedio = US$ 5,54

  • Chile (Santiago): canasta básica = US$703; precio promedio = US$7,12

En base a estos datos las capacidades de consumo de los salarios mínimos y promedio de cada país son los siguientes:

  • Argentina: Salario mínimo equivale al 0,48 canastas básicas, permitiendo comprar 40,2 unidades promedio. El salario promedio equivale al 2,14 canastas básicas y permite comprar 178,4 unidades promedio.

  • Brasil: Salario mínimo equivale a 0,59 canastas básicas, permitiendo comprar 81 unidades promedio. El salario promedio equivale a 1,07 canastas básicas y permite comprar 148 unidades promedio.

  • Uruguay: Salario mínimo equivale a 0,68 canastas básicas, permitiendo comprar 89 unidades promedio. El salario promedio equivale a 1,06 canastas básicas y permite comprar 139 unidades promedio.

  • Paraguay: Salario mínimo equivale a 0,96 canastas básicas, permitiendo comprar 78 unidades promedio. El salario promedio equivale a 1,0 canastas básicas y permite comprar 81 unidades promedio.

  • Chile: Salario mínimo equivale a 0,82 canastas básicas, permitiendo comprar 81 unidades promedio. El salario promedio equivale a 1,15 canastas básicas y permite comprar 113 unidades promedio.

Esta demostración numérica permite concluir que el salario mínimo argentino tiene una capacidad de compra entre 23 y 100% inferior a los demás países, mientras que nuestro salario promedio tiene una capacidad de compra entre 86 y 114% superior a los demás países.

En otras palabras, nuestros principales problemas son el bajo SMVM unido a una elevada desigualdad respecto de los salarios promedio, que nuestro empresariado quiere aumentar reduciendo más aún los salarios mínimos, lo que se traducirá en mayores salarios medios.

Los datos del WID de participación del ingreso en Argentina indican que el 50% de adultos de menores ingresos recibe el 12,2% del ingreso total, el 40% de adultos de ingresos intermedios recibe el 42,8%, mientras el 10% superior ingresa el 45,1% del total. El 1% de los adultos de mayores ingresos recibe el 18,1% del total.

Los niveles de inequidad son peores al considerar la distribución de la riqueza según los hogares. El 50% de los hogares de menores recursos recibió el 4,5% de la riqueza; el 40% de hogares de recursos medios recibió el 9,7%; el 10% de hogares de mayores recursos recibió el 60%; mientras el 1% de los hogares de mayores recursos se apropió del 25,8% de la riqueza generada.

Si bien todavía no están disponibles los datos de 2025, la pérdida de los salarios frente a la inflación y la reducción impositiva a los más poderosos, indican que en 2025 las inequidades han sido mayores a las mostradas para 2024.

Las disparidades en la distribución de los ingresos explican la coexistencia simultánea de una elevada privación en las grandes mayorías populares, en especial entre desempleados, trabajadores informales y los jubilados con la mínima, con shopings y restaurantes de gran nivel repletos y el gran aumento en la cantidad de turistas al exterior.

Toda una ceguera que, al hacer prevalecer posturas ideológicas extremas por sobre la evolución real de sus negocios, impide a muchos empresarios ver que la única forma de lograr un crecimiento económico sostenido se fundamenta en la mejora de los salarios y la reducción de las desigualdades, generando así un aumento generalizado del consumo que, a su vez, impulse a las producciones de bienes y servicios, mejore los ingresos fiscales y permita mejores prestaciones del estado en materia de salud, educación, ciencia y tecnología e infraestructura y evitando los los bandazos en las políticas económicas que nos caracterizaron.

Así lo demuestran las evoluciones del PIB comparadas por el Banco Mundial de los últimos 20 años para Argentina (34,1% entre puntas); Brasil (48,2%); Uruguay (75,5%); Paraguay (101,4%) y Chile (74,4% en igual período).

En definitiva de lo que se trata es que esos empresarios amplíen su mirada, vean más allá de su propia ideología, tengan en cuenta sus intereses y contribuyan a reemplazar las políticas de ajuste, represión y endeudamiento por políticas centradas en la producción, el trabajo y la soberanía.

Espero que estas líneas contribuyan a ese objetivo.

  • Imagen
    Donald Trump
    Foto: AFP
NUEVO MUNDO

Guillermo Moreno: "El derecho internacional de la globalización no existe más"

05 Enero 2026

El economista y presidente del partido peronista Principios y Valores, Guillermo Moreno, se refirió a la situación que se vivió en Venezuela con la intervención militar de Estados Unidos que incluyó la detención arbitraria de Nicolás Maduro, presidente del país caribeño. 

"El mundo de la globalización se murió, no existe más. Este es el nuevo orden mundial y hay que entenderlo, te guste o no te guste", explicó. "Veo comunicados que parecen de hace 50 años. Hablan de un derecho internacional que ya no existe más, ese derecho internacional era de la globalización, que es lo que dejó de existir", aclaró Moreno.

"Esperamos que la situación se resuelva de la mejor manera para la soberanía del pueblo venezolano. Creemos que los pueblos son los sujetos de la historia. Pero la dirigencia política tiene que entender el nuevo mundo", insistió. 

"Estados Unidos definió con claridad la doctrina 'América para los americanos' y de América se tiene que ir China, según esa concepción. Estados Unidos no quiere que Venezuela le venda petróleo a China porque no quiere que esa economía recupere competitividad", resaltó. "Vamos a ver cómo sigue y si no hubo negociaciones con el chavismo. La vicepresidenta estaba en Rusia cuando pasó esto. Hay que seguir los acontecimientos". 

Argentina y nuevo orden mundial

"La dirigencia argentina en general y la peronista en particular no entiende el nuevo orden y saca comunicados de otra época", siguió Moreno en diferentes intervenciones públicas. "El gobierno abre importaciones cuando Trump pone aranceles y cuida a su industria. La dirigencia peronista saca comunicados invocando un derecho internacional que no existe. Después tenemos a dirigentes pro-china. No hay claridad", explicó.

"En este nuevo orden internacional hay lugar para que los países cuiden sus manufacturas. Argentina se puede industrializar. Pero tiene que entender las nuevas reglas", describió. 

"América para los americanos implica que China se vaya de la región con sus manufacturas, que nos favorece. También implica que se vaya Inglaterra de Islas Malvinas y eso nos favorece todavía más, porque tenemos el 25% de nuestro territorio ocupado", resaltó Moreno. 

  • Imagen
ENTREVISTA

“Los cambios culturales en Salvador se dieron a partir de las producciones audiovisuales hollywoodianas”

04 Enero 2026

Salvador de Bahía es una ciudad profundamente sensorial: los colores, la música y los olores son protagonistas y ofrecen una sensación de vida luminosa. Intentar describirla resulta agotador, mejor leer los libros de Jorge Amado. Es una ciudad que convirtió el dolor en amor.

Las Diosas son mujeres que venden acarajé con su vestimenta típica. Esas mujeres resumen mucho de lo que es Bahía. En la ciudad alta (por la que se accede mediante un elevador principal llamado Elevador Lacerda) se encuentra el barrio llamado Pelourinho y por sus calles empedradas se puede ver a Olodum, por ejemplo, con sus repiques mientras la gente canta, en un desfile improvisado, “Bandeira branca, amor, não posso mais pela saudade...". Pero existe un contraste fuerte y es el motivo de esta entrevista realizada a Wilson Oliveira Badaró en relación a los cambios culturales en lo musical con respecto a las nuevas generaciones.

Pienso ahora en Casa di Vina, en Itapua, construida frente al mar, la última casa de Vinicius de Moraes, donde vivió con su compañera Gessy Gesse. La historia de amor entre ellos es muy conocida. Lo importante es que Casa di Vina, hoy convertida en un restaurante de primera línea junto al hotel Mar Brasil, conserva para los amantes de Vinicius, a modo de museo, una hermosa cantidad de fotografías testimoniales y objetos personales del poeta, entre ellas su guitarra, su máquina de escribir, y un montón de otros objetos que vuelven a demostrar una vez más que siempre queda algo donde una vez hubo un hombre.

“Los cambios culturales en Salvador se dieron por diversos factores sociales, económicos y políticos que tomaron cuerpo a partir de la década de los 80, sobre todo, a partir de la recepción radio-televisiva brasileña de una cultura audiovisual que privilegió, mayoritariamente, las producciones hollywoodianas y estadounidenses” dice el catedrático y profesor de Historia Wilson Oliveira Badaró, oriundo de Salvador de Bahía, durante la entrevista para la Agencia Paco Urondo.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Por qué hubo un cambio cultural tan fuerte en Salvador de Bahía? Lo primero que se nota, por supuesto, es en la música. No noté que la juventud escuchara ya Bossa Nova, o Tropicalia. ¿Qué piensa usted al respecto?

Wilson Oliveira Badaró: Uno de los primeros grandes éxitos notables que ejercen gran influencia en el cambio de comportamiento, hábitos y consumo cultural de Bahía fue visto en la música y la danza, especialmente durante el ascenso de Michael Jackson. En ese momento el álbum Thriller comparte espacio con el “Rey de Fricote”, Luiz Caldas que puso en primer plano el hit “Pelo duro Nega.” A pesar de las diferentes propuestas de ritmo, el swing, las batidas, las letras y los géneros musicales entre esos fenómenos coetáneos (guardadas las debidas proporciones de sus impactos y sus respectivas escalas), para el bahiano, ambos traían novedades interesantes en el sentido de la danza y del ritmo. Innovaban en sus formas y presentaciones.

En este momento, la Bossa Nova y el movimiento Tropicália, debido a los íconos que los representaban como Tom Jobim, Vinicius de Moraes, João Gilberto, Chico Buarque, Dorival Caymmi, Elizeth Cardoso, Elis Regina, Baden Powell, Toquinho (todos de la bossa nova); y en cierta medida, Carmen Miranda (Tropicália) estaban siendo leídos e interpretados por la población de las capas menos favorecidas como artistas que componían una élite musical unísona, homogénea, y que eran encuadrados en un bloque más amplio de la musicalidad nacional: la MPB (Música Popular Brasileña). A pesar del nombre, las capas más pobres de la sociedad percibían que de popular nada tenían las composiciones de esos autores de Música Popular Brasileña que eran consumidos, en mayor número, por personas de la clase media y media alta, universitarios y personas que deseaban presentarse como más cultas o con “mejor gusto musical”. En ese sentido, tales géneros fueron más relacionados con la necesidad de una politización más profunda por parte de su público consumidor, incluso porque esos dos movimientos se comprometieron en el combate y resistencia a los movimientos políticos de la era de la dictadura militar instalada en Brasil a partir del año 1964.

“Las capas más pobres de la sociedad percibían que de popular nada tenían las composiciones de esos autores de Música Popular Brasileña que eran consumidos, en mayor número, por personas de la clase media y media alta y universitarios”.

APU: ¿Hubo un quiebre entre esos movimientos musicales y algunos sectores sociales menos favorecidos?

W.O.B.: Esta relación de la producción artística de estos dos movimientos con un activismo político por parte de buena parte de sus integrantes forzó a las capas más humildes y, consecuentemente, menos escolarizadas a buscar el apoyo de referencias musicales menos exigentes desde el punto de vista del movimiento como un todo.

En ese espacio dejado por la Bossa Nova y por Tropicália, una revolución musical traída por Luiz Caldas pasa a ofrecer un género menos estigmatizado por los embates políticos: el “Fricote” (mezcla de ritmos africanos con inspiración del candomblé, ritmos caribeños). Este género se toma como elemento de base para el surgimiento de algo más amplio que se llamó Música Axé (término africano: axé = energía, fuerza); Music (término inglés con influencia ¿estadounidense?). Otros artistas no perdieron tiempo en apostar en el mismo género de Caldas y se embarcan en la ola como Sara Jane, Ricardo Chaves, Olodum, Banda Beso, Olor de Amor y Chiclete con Banana.

APU: ¿Cómo fue el reacomodamiento social de la Bossa Nova y Tropicália, entonces?

W.O.B.: Mientras que la inmensa mayoría de la población consumía estas nuevas propuestas (nacional, regional e internacional), los viejos clásicos de la Bossa Nova y Tropicália eran todavía una constante en los diversos sectores de la sociedad, pero no hegemónicos. “Seguir nuevas tendencias” -jerga del campo de la moda-, “estar de moda” -término que pasó a ser muy utilizado en las novelas de la Rede Globo de televisión- implicaban escuchar (y bailar) a Michael Jackson, Madonna; después, hubo grupos musicales nacionales como Domino, que imitaba a Menudo de Puerto Rico, y la influencia de bandas como New Kidsonthe, Block y Back Street Boys ha llegado a ser dominante en las ideas de la juventud; estar de moda, seguir tendencias, era imprescindible. En este punto, era común ver a los colegas de la Enseñanza Gimnasia y Científica (actual Enseñanza Media) escuchar música de los movimientos Tropicália y Bossa Nova como forma de diferenciarse, pero a largo plazo, sobre todo a partir del 2000.

“El significado de todo esto es uno solo: consumismo, modismo y, probablemente, cortoplacismo debido a un proyecto político “progresista” de mantenimiento de la pésima calidad de la enseñanza pública brasileña”.

APU: A partir de ahí, ¿hubo más cambios de este estilo?

W.O.B: El hip-hop, el funk, el pagode bahiano, la Axe Music, es decir la nueva música del país, y muchos géneros musicales se han visto muy influenciados por la musicalidad de Estados Unidos y la gran inundación de clips, empezando por el de la película Thriller de Michael Jackson; así cambiaron los conceptos de performance y presentación de las propuestas musicales en Brasil, sobre todo en Bahía. Un buen ejemplo de ello es el grupo Gera Samba que luego se convertirá en É el Tchan que apostaba en sus clips a los pasos ensayados y coreografiados de sus dos bailarinas y un bailarín para conquistar Brasil; y así lo hizo.

El consumismo modesto de producciones formateadas “a la American Way” pasó a ganar espacio, algunas realizadas en estudios, vendidas meramente por su calidad de audio. Los tiempos ahora exigían la imagen también. Se oyó (y aún se oye mucho) la frase “la imagen es todo” en todos los programas, novelas, comerciales de televisión y radio, y empezamos a dejar que la imagen fuera más influyente que el sonido. Así, producciones musicales antiguas y “poco atractivas” desde el punto de vista visual -al menos para los más jóvenes- fueron desterradas, olvidadas frente al gusto cotidiano y habitual de esos jóvenes.

APU: ¿Qué sucede actualmente?

W.O.B: Hoy, proponer a un joven, sobre todo, de las clases menos favorecidas y media que escuche los clásicos de la Bossa Nova, de la Tropicália o incluso de la MPB es lo mismo que pedirles que oigan los cuentos de Canterbury del siglo XIV. En un momento dado, hace tres años, dando clases de inglés en una escuela del Recôncavobaiano, recuerdo haber llevado una canción de Bruno Mars, “I want you back”, lanzada en 2010, pero muy exitosa en Brasil en 2011, para tocar y motivar a mis alumnos para la pronunciación. Era una canción con apenas cinco años de lanzamiento y recuerdo bien la respuesta de varios en relación con la música: “Profesor, me gusta esa canción, ¿pero no tendría una más nueva?”. El significado de todo esto es uno solo: consumismo, modismo y, probablemente, cortoplacismo debido a un proyecto político “progresista” de mantenimiento de la pésima calidad de la enseñanza pública brasileña. 

APU: ¿Qué consecuencias trae eso en el ámbito educativo?

W.O.B.: Las de las fuerzas motrices de un fenómeno que niega la historicidad y la validez de las producciones musicales anteriores y que alaba sólo al nuevo o al internacional. No se tiene nada, no se hace nada, no se compra nada, no se piensa nada, no se dice nada actualmente, entre la mayor parte de los jóvenes brasileños, si no es para estar a la moda. Si es cosa de “véio” (término popular para designar peyorativamente cosas viejas o a una persona de edad avanzada), para los jóvenes, no cuenta. 

  • Imagen
    Mar del Plata años 50
    Mar del Plata en 1958. Foto: Dmitri Kessel
RESEÑAS

Narrativa argentina: libros recomendados para el verano

04 Enero 2026

AGENCIA PACO URONDO publica la primera entrega de la columna de recomendaciones de Marina Arias y Marina Porcelli con cuatro libros de narradores argentinos para leer en el verano.

Recomendados de Marina Arias (Buenos Aires, 1973), autora de la saga de cinco novelas sobre dos personajes, Mariana y Cristian. Off es el título de su último libro publicado. Marina Arias también escribe poesía: su volumen La felicidad ajena apareció por Pixel-Editora en 2023.  

Imagen
Libro Nombre de familia

Nombre de familia, de Cecilia Ferreiroa (novela)

Emecé, 2025, 144 páginas

Narrado tanto en primera persona del singular (yo) como en primera plural (nosotros/nosotras), este libro forma un tapiz de estampas y recuerdos sobre una familia vinculada a la militancia: uno de los hermanos de la madre murió asesinado durante la última dictadura, y la abuela materna fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en La Plata. Se trata de la primera novela de Ferreiroa, y cada capítulo retrata el vínculo de la narradora con un “adulto”, miembro de la familia.

La novela construye una perspectiva en la que lo central no es la lucha política sino la gestión de las vidas en su reproducción más primaria: comer, curar, acompañar. En ese sentido hace pensar en Las labores de Hanna Arendt, y también en Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg: la cotidianeidad del hogar en medio de la tragedia y la masacre política. Sin embargo, la narradora no es la que mejor recuerda, no es la que más conoce a su familia; no aparece tampoco como brillante, y eso pone en cuestión, desde el principio, la posibilidad de construir una “historia” familiar. 

La temporalidad del relato es espiralada, no obedece a una cronología: va y viene de acuerdo al personaje familiar al que está retratando. Además hay mucha presencia de la fotografía. Aparecen varios familiares y en un momento aparece una larga sesión de fotos de la narradora, Ceci, con su tía Cecilia. Quizás la importancia que tienen en mí, y que me lleva a tenerlas como material para poner en la novela, se conecta con que no tenemos muchas fotos de todos juntos por las diferentes persecuciones y exilios”, dijo la autora en una entrevista.

Imagen
Libro Para salvar el latido

Para salvar el latido de Ernestina Perrens (novela)

Ediciones Paradiso, 2025, 128 páginas

Transcurre en el mismo territorio ficcional que la primera novela de esta autora, Tacurú: una Mesopotamia que lejos de ser un paraíso o un vergel, es un lugar inhóspito, desamparado y amenazante. En la primera escena hay un yacaré en una pileta con agua y jabón que es arrastrado a la ruta por la protagonista y termina siendo una piel contra el asfalto. Y este yacaré es como un leit motiv en el relato: reaparece. Con un profundo lirismo y una prosa elíptica, cargada de silencios, Para salvar el latido nunca es complaciente con el lector. De hecho, la protagonista intenta “salvar el latido” de su propia existencia.

Se trata así de una novela fragmentaria: capítulos cortos y digresiones sobre el pasado que le terminan dando sentido al presente. La protagonista es Violeta, una mujer a punto de desbordarse que está como desencajada en la ciudad, y que sale en busca de lo que podría anclarla, no sólo geográficamente, sino también espiritualmente. Se trata siempre de una tercera persona, aunque el punto de vista es el de ella. La impresión es de que perdió todas las brújulas.

Y mientras está en ese presente del campo correntino, Violeta va reconstruyendo su historia. La casa donde está es cerca de los Esteros, que están secos y asediados por el fuego y el humo, y es parte de una herencia: Violeta tiene antepasados criollos que se remontan a la época de los fortines. Hay entonces diferencias de códigos entre la ciudad y esa zona rural: ella es una extranjera (y por momentos tan alineada como El extranjero de Camus). 

Recomendados de Marina Porcelli (Buenos Aires, 1978), narradora, ensayista. Acaba de publicar un libro sobre mujeres que boxean (Boxeadoras. No tan distintas. Mujeres que pelean en Buenos Aires), y un volumen de cuentos: Ciudad en dos.

Imagen
Libro 35 mm

35 mm (12 exposiciones) y Motorhome de Federico Girón (dos novelas)

Editorial Cienflores, 2025, 112 y 172 páginas, respectivamente

Son novelas de personajes, con un español muy preciso, coloquial, cotidiano, en espacios del conurbano, puede ser Morón, Lomas de Zamora. En la primera, 35 mm, un local de revelado equivoca los sobres las de las fotos y cada vecino recibe el de otro: eso desencadena una serie de incidentes y de cuestionamiento sobre su propia vida: ¿quiénes son los demás y quién es cada uno? Hay una historia central: la del que revela las fotos, y su amor por la máquina: la vaca. Da la impresión que en esas fotografías cambiadas cada uno encuentra lo que le falta en el otro.

La segunda historia es más violenta, tensiona más: un grupo de ex compañeros de electromecánica decide hacer un viaje (sin esposas ni familias) en motorhome: como un recuentro que se estira hasta la locura. Cada personaje está nombrado por una herramienta: Calibre, Taladro, en situaciones de cotidianidad, medio borrachos, medio drogados, que desatan lados perversos, y se cobran pendientes.

Federico Girón es un narrador nato. No sólo por la solidez que se siente en su escritura para contar historias, también por el disfrute de hacerlo. Además de la versión en papel, estos libros pueden descargarse en el sitio digital de narrativa argentina: https://narrativargenta.wordpress.com/category/giron-federico/

  • Imagen

Estados Unidos atacó Venezuela y detuvo a Nicolás Maduro

03 Enero 2026

En un operativo militar que involucró ataques a diferentes puntos - por ahora no se conoce la existencia de muertos - Estados Unidos se metió en suelo venezolana y detuvo al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Se cree que fueron llevados a Estados Unidos donde "serán juzgados por delitos vinculados al narcotráfico", describió el gobierno de Donald Trump.

Por su parte, el gobierno chavista repudió el ataque y lo caracterizó como "gravísima agresión militar". En el mismo sentido, se expresaron los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y el de China, Xi Xiping. En la región, el mandatario basileño Lula explicó que "esta acción recuerda los peores momentos de injerencia en la política latinoeamericana y caribeña y amenaza la preservación de la región como zona de paz". En contraste, el presidente Javier Milei celebró la intervención militar norteamericana: "La libertad avanza en Venezuela". 

"Violación flagante"

El gobierno de Venezuela sacó un comunicado en el que explicó la situación, que a continuación se reproduce completo: 

La República Bolivariana de Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas.

El objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación. No lo lograrán. Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino. El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un “cambio de régimen”, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores.

Desde 1811, Venezuela ha enfrentado y vencido imperios. Cuando en 1902 potencias extranjeras bombardearon nuestras costas, el Presidente Cipriano Castro proclamó: “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria.” Hoy, con la moral de Bolívar, Miranda y nuestros libertadores, el pueblo venezolano se alza nuevamente para defender su independencia ante la agresión imperial.

Pueblo a la calle
El Gobierno Bolivariano llama a todas las fuerzas sociales y políticas del país a activar los planes de movilización y repudiar este ataque imperialista. El pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz. Simultáneamente, la Diplomacia Bolivariana de Paz elevará las correspondientes denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el Secretario General de dicha organización, la CELAC y el MNOAL, exigiendo la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense.

El Presidente Nicolás Maduro ha dispuesto todos los planes de defensa nacional para ser implementados en el momento y circunstancias adecuadas, en estricto apego a lo previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción y la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación.

En este sentido, el Presidente Nicolás Maduro ha firmado y ordenando la implementación del Decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada. Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista.

Del mismo modo ha ordenado el inmediato despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación y de los Órganos de Dirección para la Defensa Integral en todos los estados y municipios del país.

En estricto apego al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, Venezuela se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger a su pueblo, su territorio y su independencia. Convocamos a los pueblos y gobiernos de América Latina, el Caribe y el mundo a movilizarse en solidaridad activa frente a esta agresión imperial.

Como señaló el Comandante Supremo Hugo Chávez Frías “ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas los patriotas…es unidad, lucha, batalla y victoria”.

  • Imagen
    Luis Caputo-Javier Milei
    (Foto: Facebook Javier Milei)
Crónicas del abismo

Feliz Daño Nuevo

02 Enero 2026

El gobierno de Javier Milei se apresta a iniciar su tercer año calendario sin haber sufrido mayores turbulencias que las del mes posterior al porrazo electoral en la provincia de Buenos Aires. Tranquilizó las aguas con lo justo, merced a la intervención norteamericana en la previa de los comicios nacionales de octubre y el triunfo que consiguió en ellos. 

Que su único momento aciago se haya producido en torno a las elecciones de medio término marca la carencia de músculo por parte de toda forma de oposición, desde las bases hasta las cúpulas, en lo partidario y también en lo inorgánico. Durante el año, la tarea opositora pivoteó sobre las denuncias de corrupción minorista y la sanción de leyes que el Gobierno dispuso que no aplicaría. 

Ambos enviones perdieron impulso tan pronto como el oficialismo demostró tener controlada la bomba electoral. Los chistes sobre el 3% pasaron de moda y la mayoría parlamentaria construida en defensa de las personas con discapacidad y la educación universitaria se resquebrajó, devolviendo al Congreso la docilidad previamente dominante. Por fuera de las vías institucionales que las canalizan, pero también encorsetan, la única acción política reciente de envergadura fue la movilización de las centrales obreras contra el intento de cercenamiento de derechos que el Gobierno cataloga como “modernización laboral”. 

El elenco estable, en cambio, redobló sus bríos disruptivos. Desoyó la sanción de leyes y los fallos judiciales adversos, en una práctica grave contra las instituciones republicanas que antes desvelaba a la oposición liberal. 

También logró aprobar el presupuesto, previo reparto federal de treinta monedas, aunque no consiguió derogar las leyes votadas meses antes como reparación de sectores castigados. Acaso exagerando la magnitud del espaldarazo electoral, acercó en estas semanas el gesto de mayor osadía oficial en las últimas décadas: el enfrentamiento con la AFA, campeona vigente de América y del mundo. Esa historia está por resolverse, con el Mundial 2026 en el horizonte. Victoria o derrota en ese terreno serán pesadas. De cualquier modo, si se comprobase un error, sería no forzado. 

Independientemente de los resultados coyunturales que dibujen el curso de la experiencia anarcocapitalista, el día después será difícil. Lo que quedará será una Argentina quebrada, económica y socialmente, con escasos recursos con los que reconstruir una sociedad a la que dos ciclos neoliberales les prometieron en la última década futuros de idílica prosperidad. 

El andamiaje institucional quedará seriamente lesionado, con los poderes electivos revestidos de un enorme desprestigio, como atestigua la participación a la baja en los comicios. El Poder Judicial, con sus honrosas excepciones, ha aceptado sin pudores una actitud parcial que ya ni siquiera trata de disimularse con poses o elegancia. Las argucias forzadas para aplicar condenas a opositores y sobreseimientos a oficialistas van asemejando su recepción a la de los árbitros de fútbol, celebrados o repudiados por la dirección de sus fallos, y no por su justicia. Ese esquema, agravado por vínculos ostensibles como los del episodio de Lago Escondido, no pueden mejorar la legitimidad. 

Como situación excepcional que fue, la pandemia dejó muestras gratis de los límites de la acción pública cuando la población, por las razones que sea, deja de confiar en ella. No existe sistema lo bastante robusto como para organizar a millones de personas que no lo consientan. Del bienio pandémico no salimos mejores, sino mucho peores, y aunque fue eludida una tragedia como la registrada en otros países, el periodo anticipó algunos rasgos novedosos de la nueva época: la volatilidad espasmódica, el individualismo, una idea mezquina de libertad, la irresponsabilidad mediática, las teorías conspirativas y la ilusión de que el sesgo de confirmación pueda prevalecer a gusto sobre una realidad biológica. El gobierno de Alberto Fernández no contribuyó a mejorar el escenario, más allá de que sus medidas de contención social y prevención sanitaria evitaron un desastre.   

Uno de los grandes interrogantes para el día posterior al fin de este experimento será cómo puede hacer la política, entendida en su sentido más amplio, para reparar los puentes de una organización colectiva, comunitaria y social. No podrá conseguirlo sin restaurar la confianza, palabra que últimamente sólo se asocia a los intereses económicos de los que se espera algún gesto de amor. 

Una forma de reparar la visión del Pueblo sobre sus formas de organización debería ser la recuperación del rol que pueden tener como herramienta transformadora, que sean visibles como una posibilidad de bienestar presente y crecimiento futuro para todos. Por ahora, es una cuenta pendiente.