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    Esteban Hincapié Barrera
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LIBROS

Esteban Hincapié Barrera: "Lo de Trump en Venezuela superó a cualquier ficción o cosa que hubiésemos imaginado"

25 Enero 2026

Esteban Hincapié Barrera, además de escritor, es uno de los editores más importantes de Colombia. Su prestigio fue creciendo con los años por intermedio de sus convicciones: priorizar el valor literario de una obra por encima de la ideología mercantilista y estar atento a descubrir nuevos talentos con proyección internacional.

Hay otras razones, naturalmente; por algo es consultado invariable y recurrentemente cuando se trata de gestiones culturales para su cuidad. Sus colegas editores hablan de su generosidad como parte de su carácter distintivo. Es un hombre que ama la literatura, creé en ella fervientemente y ya se sabe: se vive para –y no de– lo que se ama. En Argentina, Esteban Hincapié hace tiempo ya que dejó de ser un secreto a voces entre las denominadas editoriales independientes, por eso lo hemos entrevistado para la AGENCIA PACO URONDO.

Esteban Hincapié Barrera cursó la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia. Es director y fundador de Editorial Babilonia. Creó el curso Introducción a la Edición Literaria en la Universidad de los Andes y es cofundador de la revista de cuento ACEITEDEPERRO. Ha sido jurado del Concurso Nacional de Cuento Joven Ciudad de Bogotá. Es profesor ocasional del programa de Literatura y la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia, de la materia Procesos Editoriales. Algunos de sus textos han sido publicados en la revista Fenix, Letralia Tierra de Letras, La esquina rota, ABISINIA REVIEW, Revista El Innombrable y algunas antologías de cuentos. Obtuvo en 2024 el Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué se modificó en la relación entre Colombia y Venezuela a partir de la acción militar de Estados Unidos?

Esteban Hincapié Barrera: No es una novedad decir que hemos sido países hermanos desde hace siglos. Venezuela hace más de 30 años adoptó millones de colombianos, entre ellos mi abuelo y parte de mis tíos y tías. Aunque nunca he vivido en Venezuela la relación y la familiaridad ha sido siempre muy cercana. Amigos, amigas, familiares, colegas… Grandes colectivos, grandes profesionales, excelsos poetas y escritores de Venezuela y colombo venezolanos han pasado por Colombia. Rafael Cadenas, Juan Calzadilla, Leonardo Padrón, Barrera Tysca, Betsimar Sepulveda, Mónica García Alejandra Suárez, entre otros y otras. Actrices, músicos, grupos musicales de toda la historia han sido entrañables entre país y país. Algunos gigantes de los diversos géneros musicales han marcado rutas de hermandad, Rafael Orozco, por ejemplo. En lo comercial, lo musical, lo literario y en lo político se ha construido una fortaleza cultural enorme para América y el mundo.

Tristemente también en lo conflictivo. Bandas criminales, narcotráfico y capos han crecido entre frontera y frontera ciudad y ciudad. Los carteles y los horrores aumentaron y no se podrá negar que la falta de control del consumo de países del primer mundo han promovido enormemente la producción. Esa madrugada del 3 de enero se prendieron las alarmar en esta esquina del continente y en el mundo. Particularmente sentimientos de tristeza nos inundan más aún cuando se escuchan ecos de celebración sobre una invasión, o el festejo de bombas sobre las cabezas de otros. “Me decepcionaste Trump, pensé que antes de Caracas pasarías por Bogotá” una de las frases de cajón que circulaban en las redes y causaban profunda confusión y tristeza. Aún la preocupación prevalece, a pesar de una tensa calma. Toda mi solidaridad con los hermanos de Venezuela. Somos el mismo territorio.

APU: ¿Qué piensa del posicionamiento de Gustavo Petro con respecto a Donald Trump.

Esteban Hincapié Barrera: Petro por fortuna se ha mantenido firme. Ha exaltado la necesidad de pronunciarse sobre la defensa de una soberanía, pero ha sido muy prudente en el intercambio con el presidente de Estados Unidos. Definitivamente nadie quiere que las arbitrariedades de Donald Trump y sus caprichos, que finalmente son una cortina de humo, sigan afectando la población latinoamericana. Celebro el manejo que Petro le ha dado a la situación y como ha unido el pueblo colombiano en torno a este episodio. Petro ha logrado pararse firme frente a instancias transnacionales como la OEA, la ONU, La UNESCO y otras más allá del continente americano. La unión que se ha provocado entre países de América Latina ha sido un hito en todo este proceso.

Definitivamente creo que Petro ha dado un ejemplo para muchos gobernantes del mundo frente a las arbitrariedades de Estados Unidos.

APU: ¿Qué se supone que se puede esperar de la reunión que tendrán los dos presidentes?

Esteban Hincapié Barrera: Pienso que Petro debe ser supremamente prudente en torno a esa reunión en Whashinton. Hasta este momento Estados Unidos y su presidente no ofrecen garantías. Podría ser una emboscada perfectamente. Sin tener un alcance de poder en una sugerencia, pero lo mejor sería una reunión en un lugar neutral. Por fortuna hay muchos ojos puestos en este dialogo. También hay que ver que la coalición de presidentes que le siguen la pista a Trump no contribuye en la confianza.

APU:¿Cómo afecta esta inestabilidad política en la vida cultural de la región?

Esteban Hincapié Barrera: Afecta enormemente, no solo en la región sino en el continente. Considero que divide, polariza y genera tensión que repercute en las economías culturales, las relaciones diplomáticas y por ende en las acciones y convenios entre todos los países. Por fortuna se mantienen lazos entre algunos países latinoamericanos, pero definitivamente siempre las instancias culturales son las más adoloridas en conflictos políticos. Por fortuna vivimos un momento donde pensadores de la cultura también son columnistas y tienen voz en medios de comunicación. Quizás es un buen aliciente para la situación.

APU: En términos ahora como editor, ¿lo que sucedió es una trama que ningún escritor o escritora hubiera imaginado, no?

Esteban Hincapié Barrera: Es verdad, creo que pocos nos lo hubiéramos imaginado. Pienso que la posibilidad de una guerra global desde Latinoamérica no era una posibilidad tan frecuente en la ficción, menos en la realidad. Los bloques políticos internacionales nos generan más posibilidades narrativas –tristemente para la realidad--. Trump es un personaje de una comedia cruel. Es un Ubu Rey. Recientemente el escritor alemán escribió una obra de teatro titulada Zar Dunuldo, inspirada en Ubu Rey con un personaje muy semejante a este caricaturesco mandón de pelo rubio.

APU: ¿Qué libros va a publicar Babilonia este año?

Esteban Hincapié Barrera: Babilonia continúa con su trabajo editorial. Por cierto, “Zar Dunuldo” es una obra reciente de Babilonia. También “Ladrones de agua”, una novela sobre la historia y los dramas que ha generado la minería y el cruel desperdicio de este recurso natural. También una obra de la joven narradora Karen Yeraldin Ortiz, sobre la guerra y sus dramas en el territorio del Catatumbo –frontera colombo venezolana. Otras cosas vienen y se van cocinando: autores de pueblos originarios en edición bilingüe y multilingüe y reediciones de obras que orgullosamente continúan en Babilonia.

Pienso que la posibilidad de una guerra global desde Latinoamérica no era una posibilidad tan frecuente en la ficción, menos en la realidad.
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    Donald Trump-intento de asesinato_Evan Vucci
    Foto: Evan Vucci (AP)

El expansionismo norteamericano no es nuevo ni lo inventó Trump

25 Enero 2026

El expansionismo territorial de los Estados Unidos de Norteamérica, luego de la independencia de las 13 Colonias del dominio británico, no tiene límites. Sea por ocupación militar, cesión diplomática o simple compra, los 50 Estados de la Unión patentizan en concepto original de “Destino Manifiesto”, afincado con la “Doctrina Monroe”, potenciado en la (¿pasada?) Guerra Fría con la “Doctrina de Seguridad Nacional”, y reformulada en el último documento de los EE. UU. (¡Doctrina Donroe, sí, tal cual!), que buscaría ratificar el predominio estadounidense en el hemisferio occidental.

Las bravuconadas del presidente Donals Trump amenazando al mundo con aranceles y balas – que se efectivizaron en parte en la hermana República Bolivariana de Venezuela – tiene un destinatario concreto: Groenlandia.

Arde, paradójicamente, el Polo Norte. El interés yanqui sobre Groenlandia, y, en paralelo sobre Canadá, trae problemas porque involucra a potencias europeas: Dinamarca y el Reino Unido.

Foro Económico Mundial de Davos mediante, hay un preacuerdo entre Trump y Mark Rutte, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Hay que recordar que Dinamarca depende de Dinamarca desde 1814, incluyéndose en la Constitución del Reino de Dinamarca de 1954, con autonomía desde 1979 y con incumbencias gubernamentales propias en temas internos desde 2008, pero que en materia financiera y de defensa prima el mando del país escandinavo (casi, casi, casi como la relación entre CABA y el gobierno nacional en estas tierras). Y como Dinamarca forma parte de la OTAN es que se entiende dicha reunión. ¿Qué se arregló?: Se retira la amenaza de nuevos aranceles para Dinamarca y las naciones europeas que acompañaron el ejercicio militar reciente en dicho territorio; envío de tropa norteamericana adicional, ya que un tratado de 1951, renegociado en el 2004, las limita a la base aérea de Thule, para instalar un escudo de misiles al estilo israelí (que se vio en el intercambio de bombazos entre Israel e Irán el año pasado); controlar inversiones ( en especial las chinas y rusas); y reforzar entre Trump y la OTAN, el escudo ártico, el cual – causalmente – está a tiro de piedra de la Federación Rusa y de la República Popular China.

Canadá, en tanto, es una monarquía parlamentaria, la que integra el Commonwealth (Mancomunidad de Nacionales) bajo la regencia de Gran Bretaña, con un jefe de Estado, el inefable rey Carlos III de Inglaterra, y un jefe de gobierno, el primer ministro Mark Carney, muy progresista pero ex Gobernador del Banco de Inglaterra ( un Martín Redrado más formado y sin los problemas con Luciana Salazar), de destacado papel en Davos con un buen discurso demarcándose de Trump (casi una Tercera Posición descafeinada y deslactosada),  más una Gobernadora General, Mary Simon que, aunque sea mujer,  indígena local y re progre, ocupa el rol de representante de la corona británica.

El expansionismo norteamericano actual es un reflejo del ayer. Y esa voracidad de Trump, no sólo lo que se reflejó en los archivos de tráfico sexual y corrupción de menores de Jeffrey Epstein, se ve en su insaciable intento de dominio de territorios en desmedro de otras naciones. Con algunas fueron brutales, con otras fueron más diplomáticos, pero siempre firmes en sus intereses.

Reino Unido: Tras su independencia de la corona británica siguieron las disputas por temas territoriales, las cuales se zanjaron con los tratados de Cuenca del Rio Rojo (1818), donde los ingleses ceden las actuales Minnesota, Dakota del Norte y Dakota del Sur, amén de administrar en conjunto Oregón; el tratado de Oregón (1846), donde EE. UU. tiene dominio pleno de este Estado; y el tratado de Washington (1871) que termina con las disputas entre ambas naciones.

Francia: la ayuda militar de ésta a los norteamericanos en su lucha contra Inglaterra les salió muy caro. Luis XVI con sus problemas económicos que lo llevaron literalmente a perder la cabeza - Revolución Francesa mediante - y la derrota francesa en Haití convencieron al Emperador Napoleón Bonaparte en venderles su posesión de Luisiana (1803) y no querer saber nada con los EE. UU, salvo por la ayuda bélica en la I y II Guerra Mundial y por las películas de Woody Allen.

España: Les vendieron Florida (1819), para alegría de Gloria Estefan y los hinchas del Inter Miami CF. (Luisiana fue posesión española, pero se la cambiaron a Francia - Tratado de San Ildefonso (1800) mediante - por tierras de la Toscana italiana). Pero la guerra hispano – estadounidense (1898), ganada por los norteamericanos, les permite tomar Filipinas, Guam, Cuba y Puerto Rico. Filipinas, que también luchó contra EE. UU, y perdió, recién fue independiente en 1946; Guam, hasta el día de hoy, salvo el período de ocupación japonesa – al igual que Filipinas - post Pearl Harbord, sigue como territorio no incorporado de los Estados Unidos, forma elegante de decir colonia; Cuba fue ocupada militarmente hasta 1898, y en 1902 declaró su independencia, pero estaba bajo la regencia yanqui como un super casino, hasta que el 1° de enero de 1959 unos barbudos cubanos y un médico argentino echaron al dictador Fulgencio Batista, aunque se agarraron Guantánamo (1903) y no la largan; Puerto Rico, amén de Ricky Martin, Daddy Yankee y Bad Bunny, tiene el estilo de Estado Libre Asociado, colonia pero perfumada.

México: Le sacaron pistola en mano casi la mitad del territorio (1846 – 1848). El tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) obliga a los mexicanos a entregar California, Arizona, Texas, Nevada, Utah, con partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. En 1853, cuando dictamos al sur nuestra Constitución, EE. UU. le compra Gadsden, en Alabama, famosa por el origen de la bandera amarilla con la serpiente y el “Don’t Tread on Me” (no me pises), sueño húmedo de los libertarios del mundo. Metallica tiene un tema con ese título, el quinto de su “Black Álbum”, pero como soy fan de ellos ni me atrevo, ni quiero, asociarlos con las huestes de Milei. ¡Y en estos tiempos Trump quiere sacar algo más que en nombre al Golfo de México, así que hay que estar atentos!

Colombia/Panamá: Primero instigaron a destruir el sueño de la Gran Colombia, separando el Istmo de Panamá (1903), y luego a éstos le tomaron el control del Canal de Panamá (1914). Tratado Carter – Torrijos mediante (1977), para 1999 pasaría a dominio pleno de Panamá, pero algunas áreas siguen en manos norteamericanas y Trump quiere renegociar, léase, quedarse con todo.

Hawái: Tomado en 1898, es Estado pleno de la Unión y escenario de simpáticas películas de Elvis Presley

Samoa Oriental: Anexada en 1899, ante un arreglo con el Imperio Alemán que se quedó con el lado Occidental de la isla, el que hoy es independiente. Es territorio no incorporado de los Estados Unidos… colonia, que le dicen en mi barrio.

Haití: Mira que hay que sacarle algo a Haití, y le toman la Isla de Navaza (1857) por el guano, fundamental en esa época (pregunten a Perú y la guerra del Guano que padeció).

Rusia: Los zares andaban desorientados, y no estaba Putin, ya que regalan Fort Ross (Fuerte Rusia) en California, condado de Sonoma, gran productor de vinos. Como parte de la California mexicana, pasados los tiempos de El Zorro, dejan morir el establecimiento por bajos rendimientos comerciales, y por la repartija de Oregón entre Inglaterra y EE. UU. que los alejaba de Alaska. En 1842 se van los últimos rusos y queda ya en manos norteamericanas. De esto nadie habla, salvo en la última serie de El Zorro protagonizada por Miguel Bernardeau, sí, el de Élite. Más conocida es la compra de la América Rusa, Alaska (1867). Dominio zarista desde 1733, con proclamación imperial en 1799, Alejandro II se quedó sin un rublo luego de la Guerra de Crimea y la vendió.

Dinamarca: Sí, los descendientes de los vikingos les vendieron algo a los yankis, y fueron las Islas Vírgenes Occidentales en el Caribe (1917). Se ve que las Antillas Danesas no les interesaban o se tostaban mucho. Las tenían desde 1672 vía la Compañía Danesa de las Indias Occidentales y Guinea, cuando Dinamarca y Noruega eran una sola corona. Ocupan primero Santo Tomás (Sankt Thomas), luego San Juan (Sankt Jan), ahí en disputa con los ingleses; y luego Santa Cruz (Sankt Croix), que era francesa, pasa a dominio de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta (Orden de Malta), así como leen, ya que el gobernador Phillippe de Longvilliers de Poincy era “hospitalario”, pero también hacía negocios con los piratas… cosa que no me extraña.en 1754 son compradas por el rey de Dinamarca, y  luego éstos se la venden a los EE.UU. La Isla del Agua zafó hasta 1944, donde ya que estaban, los yanquis la compraron.

Japón: No bastaron las dos bombas atómicas que encima se quedan con las Islas Ryūkyū o Islas Nansei, En 1953 fueron devueltas las islas del grupo Amami (Prefectura de Kagoshima) y el resto del archipiélago en 1967, salvo Okinawa, la que en 1972 se reincorporará al Japón.

Islas del Océano Pacífico: Marianas, Carolinas, Palau, Marshall, más los atolones e Islas Menores de los Estados Unidos, esas ni son reclamadas, son mínimas, pero las tienen.

Ojo que ahora Trump mira el Polo Norte, pero luego irá por el Polo Sur y la Antártida, nuestra Antártida, Malvinas e islas del Atlántico Sur, bajo la sonrisita a lo Benny Hill de Milei, si es que no retomemos nuestro destino de Nación y nos unimos con el resto de las naciones del Cono Sur.

* El autor es Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES, y Secretario General del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.

El interés yanqui sobre Groenlandia, y, en paralelo sobre Canadá, trae problemas porque involucra a potencias europeas: Dinamarca y el Reino Unido
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¿Por qué se dan las protestas masivas en Irán?

24 Enero 2026

Durante varios días el mundo enfocó su atención en las protestas en Irán. Ciertamente, protestas masivas con incidentes, incluso masacres, suelen repetirse en muchos países, desde Europa hasta lo más recóndito de África; sin embargo, son informaciones coyunturales y no hacen que todos enfoquemos nuestra atención en ellas. Esto es así porque las protestas en Irán son percibidas como un elemento que juega en el tablero geopolítico mundial de manera central, tan importante como una guerra o un colapso económico de un país de envergadura. E Irán es un actor fundamental en el equilibrio del tablero de Medio Oriente y un actor de importancia mundial (una potencia media) que contribuye a la conformación de un “mundo multipolar”.

Entonces, las protestas entran en el escenario como una parte más de una batalla o, más bien, de una guerra, sean o no conscientes los actores de las mismas, les importe o no. Por ello, las protestas en Irán no son un simple —o grave— hecho de una crisis económica, política o social, ni algo exclusivamente vinculado a luchas de mujeres o minorías, sino un hecho que debe ser enmarcado en la guerra en la que los persas se encuentran envueltos desde hace tiempo. Esta es una primera definición: las protestas, justas o no (esto es otro tema, importante pero para más adelante en este artículo), son una expresión —o se encuadran en— la guerra que (al menos, para acotar el último período) Irán enfrenta a Israel desde el 7 de octubre de 2024. Una guerra con aspectos híbridos o de “zona gris”, pero que sin dudas tiene claras expresiones militares convencionales.

El segundo elemento a tener en cuenta, previo a cualquier análisis, es la cuestión de las mujeres. Lo planteamos en esta introducción, ya que este artículo desarrollará sus hipótesis casi sin mencionar el tema. Sin embargo, en la propaganda occidental es una cuestión central. Afirmamos como definición que no es la cuestión de los derechos de las mujeres —o, más bien, de las normas tradicionales que rigen su vida y las discusiones sobre su flexibilización— lo que ha sido el motor principal o secundario de los hechos recientemente vistos. El detonante y motor interno de las movilizaciones ha sido, en primera instancia, económico y, en segunda instancia, político. Esto no significa que mujeres descontentas “también” se hayan expresado en la calle, sino que lo hicieron como parte de un movimiento centrado en otras reivindicaciones. Más bien, señalamos con esta advertencia cómo construye su mensaje Occidente hacia su propia población: un mensaje sencillo y aceptado sin análisis por las más amplias masas —“en Irán las mujeres son oprimidas y son el motor de una lucha contra una teocracia retrógrada”—. ¿Quién no lo va a apoyar? Aunque sea falso, es creíble. Y mucho más fácil de explicar que las razones verdaderas de las protestas, aunque sean justas. Mensaje claro, entendible, sencillo para el auditorio más simple: principio básico de la propaganda.

Para resumir, hay que fijarse en tres elementos confluyentes e interrelacionados (se realimentan y no se entiende uno sin el otro): dos internos y uno externo. La crisis económica, los problemas internos de consenso del régimen político y la guerra, en todos los planos, que enfrenta el Estado Islámico. Por ello, no podemos resumir la actual crisis, sin ver un poco más allá, como simples “operaciones de guerra híbrida”, sino que, al revés, estas operaciones deben incluirse en un análisis global de la situación iraní. Porque la “guerra híbrida” es la capacidad consciente y planificada, por parte de los estados mayores y organismos de inteligencia, de operar por “líneas interiores” de la sociedad enemiga, potenciando o generando disidencias, o actuando sobre instituciones estatales o civiles para desestabilizar un régimen en el marco de un conflicto más amplio. Pero eso solo es posible si las condiciones existen.

Múltiples desafíos para Irán

La guerra ha sido dura para los persas. Dentro de su doctrina de “paciencia estratégica” era necesario, por un lado, no entrar en conflictos convencionales abiertos y, por otro, avanzar cercando, aislando y presionando a Israel. Mientras tanto, se buscaba que el tiempo le permitiera estabilizar sus relaciones con el mundo a través de los BRICS y, con Europa o EE. UU., distender sin concesiones a su soberanía ni a su política regional. Sin embargo, Israel apeló a la ofensiva permanente y a la escalada, transformando la “paciencia” en retroceso. Y en esta etapa Israel es el ganador, por ahora.

Señalemos un par de conceptos para entender la magnitud del retroceso iraní: el de “frontera política” y el de “frontera geopolítica”. Sencillamente, la frontera política es la que aparece en los mapas, donde en teoría un Estado ejerce plena soberanía. La frontera geopolítica es donde ese Estado realmente ejerce la soberanía o parte de ella. Por ejemplo, EE. UU. extiende su frontera geopolítica en amplios sectores del globo, aunque se esté replegando sobre América. Pretende hacer de su “frontera geopolítica” en América casi una soberanía plena (más o menos de acuerdo al país); Turquía expande su frontera geopolítica cada vez más en África y Medio Oriente, y busca asentarse en Asia Central en competencia con otras potencias. Argentina tiene una frontera geopolítica muchísimo menor de lo que su territorio en el mapa indica, no solo por Malvinas, sino porque no ejerce plenamente su soberanía ni siquiera en el territorio continental, o la comparte con otras potencias o entidades extranacionales. Irán, hasta el 7 de octubre, extendía su frontera geopolítica hasta el Mediterráneo, por sobre Irak, Siria y el Líbano; hoy, en enero de 2026, se encuentra resistiendo dentro de sus fronteras.

El costo de la derrota militar y política de Irán, más allá de que la propaganda interna lo atempere, ciertamente repercute tanto en lo político como en lo económico, y es central en el aumento de la presión internacional y en las expectativas de Occidente e Israel de terminar con la República Islámica. Ciertamente, Israel, en su estrategia de “ofensiva permanente”, intenta seguir atacando por los medios más diversos, lo que se llama “explotación” de sus victorias. Aunque debemos destacar que la derrota iraní no ha sido de una magnitud tal que nos haga pensar que los persas no se puedan recuperar ni que hayan sido sacados de la ecuación de poder mundial; aunque sí ha disminuido su influencia en la región. Hoy Irán está a la defensiva, viendo cómo reconstruir el machacado “Eje de la Resistencia”, así como buscando mejorar sus capacidades militares para volver costosa cualquier nueva acción israelí o norteamericana sobre su país. En este marco, las “estrategias híbridas” son parte de la “explotación”, a través de “líneas interiores” sociales y políticas, de la victoria militar en las batallas desde el 7 de octubre.

La guerra y las necesidades de la defensa imponen a Irán, en un momento de crisis prolongada, un alto gasto militar financiado con emisión monetaria, que aumenta las presiones inflacionarias. Así, disminuye en la “ecuación mantequilla o cañones” lo que corresponde al consumo popular. El presupuesto 2026 indica un aumento del 200 % en gastos de defensa tras los conflictos con Israel, restando recursos a salud y a subsidios sociales. Esto no puede compararse con Argentina, donde un aumento del 200 % llevaría a un presupuesto militar que seguiría siendo moderado; en cambio, Irán ya tenía un gasto militar destacado antes de la guerra actual.

Las sanciones internacionales y el aislamiento son claves en la crisis, además de las derrotas militares y el retroceso geopolítico. La reactivación del mecanismo “snapback” de la ONU a finales de 2025 ha asfixiado las exportaciones de crudo (ventas con descuentos del 30 % a China), bloqueado totalmente el acceso al sistema bancario global (SWIFT) y provocado una brecha cambiaria del 3.300 % entre el dólar oficial y el libre. Nosotros podemos estar pensando, con expectativas, en el surgimiento de un sistema alternativo al controlado por EE. UU., pero eso aún está en sus primeros pasos y no reemplaza los mecanismos tradicionales del comercio mundial.

El costo acumulado, según varios estudios basados en datos del BM, indica que Irán ha perdido más de 1,2 billones de dólares en PBI potencial desde 2011 debido a las sanciones. La capacidad económica pudo haberse deteriorado en un 23 % de su capacidad total, lo que debe combinarse con la dificultad de acceso al mercado mundial de productos tecnológicos, que actúa sobre un retraso en la modernización de la industria. Las sanciones son una parte muy importante del deterioro del PBI, al encarecer y dificultar la relación de los persas con el mundo.

La crisis hídrica (la gran sequía). Hace seis años que Irán sufre una sequía prolongada cuyos efectos sobre la disponibilidad de agua son los mayores que se recuerdan: grandes lagos han desaparecido, embalses se encuentran casi secos, y zonas de cultivo y pastoreo se han convertido en desiertos. La producción de alimentos en Irán se basa en gran parte en el regadío desde la antigüedad persa. El abastecimiento de agua en las ciudades se encuentra muy afectado. Tal es así que se ha discutido trasladar el gobierno hacia algún lugar donde pueda garantizarse el suministro de agua para la administración.

El impacto de la sequía en el PBI le resta entre 1,5 y 2 puntos porcentuales de crecimiento anual. En la inflación es responsable de unos 15 puntos anuales, debido a la escasez de alimentos y a la necesidad de importaciones de emergencia. La caída de la generación hidroeléctrica provoca cortes en la industria pesada (acero y cemento), frenando la producción y volviendo escasos productos que Irán se autoabastecía.

La sequía afecta de tal forma que hoy Irán debe importar alimentos cuando antes se autoabastecía, lo que es muy grave en un momento de carencia de divisas. Es decir, el país debe comprar en el mercado mundial, o a países amigos, alimentos cuando no dispone de excedente comercial y tiene un gasto militar muy elevado. Las conclusiones son obvias, más aún cuando debemos tener en cuenta que los socios actuales de Irán no rebajan precios por solidaridad, aunque estén dispuestos a usar carriles no convencionales para comerciar.

Factores económico-sociales de la crisis

La economía iraní se encuentra en una situación de estanflación prolongada. La inflación interanual supera el 50 % y continúa en ascenso, y en los alimentos llega al 80 %. Medir la desocupación es difícil porque existe mucho trabajo informal, por cuenta propia y no registrado. Las estimaciones hablan de un 8 % de desocupados y un 40 % de empleo informal. Es decir, vistos desde Argentina, los indicadores no parecen catastróficos, pero en cualquier economía y sociedad normal son muy graves.

La medición del PBI es compleja, ya que medirlo al tipo de cambio real frente a la paridad de poder adquisitivo (PPA) registra una diferencia abismal: 437.000 millones de USD frente a 1,93 billones de USD. Ninguno de los dos mide la realidad efectiva por sí solo. Para que se entienda: el PBI a tipo de cambio es la conversión a dólares de todos los bienes y servicios producidos en moneda local; mientras que la PPA mide lo que dentro de las fronteras se puede adquirir y lo traduce a divisas. Es de destacar que cuando se señalan cifras públicas del PBI argentino (unos 660.000 millones de USD) se lo hace bajo el tipo de cambio real y no por PPA. En esa medición la diferencia también sería muy grande para el caso argentino, aunque no tanto como para Irán. De hecho, si el PBI iraní medido a tipo de cambio real es bastante menor que el nuestro, medido por PPA es un poco mayor. Aun así, podríamos considerar que el PBI iraní es menor que el argentino, aunque su distribución y estructura sean más eficientes. Sin embargo, lo cierto es que Irán tiene el doble de población que Argentina, lo que hace que el PBI per cápita sea muchísimo menor que el nuestro.

La evolución del PBI iraní está fuertemente marcada por las sanciones y los conflictos internacionales (lo mismo ocurre con la diferencia entre PBI a tipo de cambio real y por PPA). En 2016 creció un 13,4 %: fue el año del acuerdo nuclear y del levantamiento de sanciones. En 2018 EE. UU. salió del acuerdo y se reimpusieron las sanciones petroleras; el PBI cayó un 6 % y un 6,8 % el año siguiente, entrando Irán en recesión. La pandemia golpeó a los persas como a todos y, en 2021, la salida de la pandemia y el comienzo de acuerdos con China permitieron un crecimiento del 4,7 %. En 2023 se activó la “flota fantasma” para la venta de petróleo eludiendo las sanciones de EE. UU., y el PBI creció un 3 %. La guerra y el recrudecimiento de la conflictividad hicieron que en 2024 el PBI solo creciera un 0,5 %; en 2025, el impacto de la conflictividad en la estructura económica y comercial derivó en un retroceso del 1,2 %, y en este 2026 ya ha caído un 0,8 %, lo que podría anunciar un grave desplome, producto de la combinación de múltiples factores que analizamos más abajo. La caída durante tres años seguidos configura una recesión.

La distribución del PBI por sector indica que la producción petrolera constituye el 23 % de la riqueza (aunque es la principal generadora de divisas). La manufactura y la minería contribuyen con el 13 % de la producción, y la agricultura con el 10 %. El último gran componente del PBI es la construcción y la distribución de electricidad, gas y agua, que representan el 7 % de la producción total.

El país persa depende para la obtención de divisas del petróleo y su exportación (petróleo, gas y derivados). Es una potencia mundial en este rubro, aunque muy golpeada por las sanciones. En 2016 llegó a exportar 1,78 millones de barriles (en consonancia con el pico de aumento del PBI y el acuerdo nuclear). En 2018, EE. UU. se retiró del acuerdo y comenzó la caída, que fue más grave con la pandemia, derrumbándose hasta 0,44 millones de barriles y conllevando una caída drástica del PBI. A partir de 2024 Irán se vio beneficiado por el surgimiento de la “flota fantasma”, llegando a exportar 1,50 millones de barriles anuales.

Es necesario tener en cuenta que la exportación por estos mecanismos alternativos para eludir las sanciones de EE. UU. impone una quita: ni China ni ningún comprador sostienen los precios de mercado. Por ejemplo, si el Brent cotiza hoy alrededor de 64 USD, Irán está percibiendo realmente un poco más de 50 USD por barril. Algunas mediciones hablan de una quita del 30 % en las ventas a China.

Es de destacar que, además de petróleo, Irán es un país donde se ha desarrollado un proceso muy avanzado de sustitución de importaciones, tanto por “ideología” como por necesidad. Desde acero y autos hasta ropa y artículos de vidrio, pasando por ciertas maquinarias, muchos bienes se producen internamente. Puede decirse que Irán, en gran parte, se autoabastece de numerosos productos. Aunque su industria es actualmente menos competitiva que, por ejemplo, la turca —que en los últimos diez años ha desarrollado una verdadera “revolución industrial” en muchos sectores—, ya que no opera plenamente en el mercado externo ni enfrenta competencia, ni recibe aportes o inversiones significativas, lo cierto es que constituye una base industrial y tecnológica importante y completamente nacional. Además, y como foco central de conflicto, Irán cuenta con un programa nuclear en pleno desarrollo, que Israel considera una amenaza, ya que pretende permanecer como la única potencia nuclear de la región.

La economía iraní se encuentra fuertemente controlada por el Estado u organizaciones vinculadas a la Revolución Islámica. El sector estatal y paraestatal representa entre el 75 % y el 80 %: empresas directamente estatales, las bonyads(fundaciones religiosas) y la Guardia Revolucionaria (IRGC) controlan el petróleo, la banca, la minería y las telecomunicaciones. El sector privado representa entre el 15 % y el 20 %, limitado a la agricultura de pequeña escala y al comercio minorista (bazar). El capital extranjero es marginal, alrededor del 1 %, y se limita a inversiones estratégicas de China y Rusia en energía y defensa. Como se observa, las herramientas del Estado para intervenir en la fijación de los precios de la economía son muy amplias. De hecho, los salarios los fija el gobierno, realizando un ajuste anual al inicio del año calendario persa.

Desde enero de 2024, el trabajador iraní ha sufrido una de las mayores transferencias regresivas de ingresos de la historia moderna del país. El salario real ha perdido un 50 % de su poder adquisitivo entre 2024 y 2026. Por ejemplo, en marzo de 2025 (ajuste anual), el gobierno decretó un aumento salarial del 45 %, lo que permitió una recuperación parcial de la gran caída del año anterior; sin embargo, la inflación —especialmente la de la canasta básica— continuó en ascenso y, a fin de año, los salarios registraban un nuevo retroceso, similar al de 2024. A pesar de estas variables tan negativas, el Estado cuenta con una red de asistencia a los sectores más desprotegidos que permite el acceso a la alimentación básica casi sin costo. Los combustibles se encuentran subsidiados, al igual que las tarifas, lo que atenúa el impacto inmediato de la crisis en los bolsillos, aunque no así en el plano estructural, ya que un Estado con ingresos cada vez menores incrementa de manera riesgosa su déficit para sostener el gasto. Esa prolongación durante varios años genera tensiones estructurales de gran envergadura.

Crisis política

Es importante no ignorar, por cuestiones partidistas, los elementos políticos del descontento, sin duda los más opinables y difíciles de medir. ¿Cómo se mide el consenso? ¿Cómo se reconoce la hegemonía en el presente y no desde la historia? Quien escribe no es un devoto del sistema demoliberal de elecciones periódicas y de atomización individualista. Sin embargo, la existencia de elecciones periódicas y sus resultados indican algo. Se presuma fraude o no, que en determinado momento la población se incline por una propuesta que en su discurso coyuntural promete tal o cual cosa, o que exista o no entusiasmo, cada una de estas cuestiones funciona como una encuesta legítima que permite aproximarse, si no a la cuestión plena de la hegemonía, al menos a la existencia de problemas de consenso (aspectos sin duda articulados).

El sistema político iraní es, en términos weberianos, una combinación de burocracia moderna y carisma teocrático, donde el poder emana de una base tradicional (el Líder Supremo como figura religiosa) pero se institucionaliza a través de estructuras burocráticas como el Consejo de Guardianes y la Asamblea de Expertos. No es una teocracia en sentido estricto, sino la evolución moderna de un régimen de ese tipo: una república donde el poder político está dividido entre organismos electivos similares a los de Occidente, pero donde una porción muy relevante del poder es ejercida por un personal electo dentro de la capa sacerdotal, o con su participación decisiva. Esta parte del poder del Estado ejerce el control último de las relaciones exteriores, de las Fuerzas Armadas y de cuestiones clave que hacen a la posibilidad de presentarse a elecciones o a las normas relativas a la moral. No es arbitrario, ya que es constitucional y está ajustado a leyes. En algunos aspectos puede resultar incluso más transparente que en Occidente, donde un poder ajeno a las masas y a las instituciones —basado en el dinero y el poder económico— ejerce una tutela o un veto sobre las decisiones políticas. Sin embargo, esa misma transparencia expone a dicho poder, en la República Islámica, a las contradicciones que imponen las modificaciones de las conductas sociales y la búsqueda de ciertas libertades. La ductilidad para adaptarse a la evolución no siempre es una cualidad de la que las instituciones y las capas dominantes estén dotadas.

Al comienzo de este apartado señalamos que las elecciones son como una encuesta. Veamos la participación de los iraníes. En 1979, en el referéndum de fundación de la República Islámica, votó en teoría el 98,2 %. En la década de 1980 votó entre el 50 % y el 65 %: fue el período de consolidación y de la guerra Irán-Irak. En 1997, en la elección de Khatami, un reformista, la participación y el entusiasmo crecieron; con el 79,9 % fue el auge del movimiento reformista, que muchos indican que fracasó ante la opinión de sus propios partidarios. En 2009, Ahmadinejad, un líder carismático, fue electo con el 84,8 %, un máximo histórico en presidenciales; se trataba de un conservador nacionalista de tinte ampliamente popular. Pero desde allí la participación se derrumbó con notorios vetos a candidatos por parte del Consejo de los Guardianes (no solo reformistas; el propio Ahmadinejad fue vetado). En 2024, en las presidenciales, solo participó el 39,9 % en la primera vuelta, un mínimo histórico absoluto.

Si vamos al detalle de la última década se ve con más claridad: en las parlamentarias de 2016 votó el 61,8 %; en las presidenciales de 2017, el 73,3 %; en las parlamentarias de 2020, el 42,6 %; en las presidenciales de 2021, el 48,8 %; en marzo de 2024, en las parlamentarias, el 41 %; y en las últimas presidenciales, el 39,9 %. El punto de quiebre fue 2020, la primera vez que la participación cayó por debajo del 50 %. También se ha observado un aumento en el porcentaje de votos en blanco o nulos, llegando a ser la “segunda o tercera fuerza”.

Creemos que existe un deterioro del consenso en el régimen político, que se nota y avanza en relación directa con la guerra, la crisis y las sucesivas olas de protestas. La brecha es cada vez más profunda entre las zonas rurales y provinciales y las grandes concentraciones urbanas, especialmente Teherán. Mientras que históricamente el voto rural ha sido más estable y alineado con los sectores conservadores por cuestiones de desarrollo práctico y redes locales, las ciudades se han convertido en focos de abstencionismo y protesta política. La descalificación sistemática de candidatos reformistas ha dejado a los urbanitas sin representación: en las elecciones parlamentarias de marzo de 2024 se estimó una participación en Teherán de apenas el 24 %, frente al 41 % a nivel nacional.

En este sentido, el descontento popular no debería ser visto como una anomalía iraní. Insistimos en la transparencia del sistema: aquí, en el sistema persa, los vetos son públicos y realizados por organismos que vetan candidatos por razones político-ideológicas. En Europa se vetan candidatos por métodos oscuros, con carpetazos o con “golpes institucionales” de la UE, cuando un líder nacionalista parece amenazar el dominio de la casta globalista de la Unión. Casos evidentes son los de Marine Le Pen, los rumanos o los intentos de judicializar a AfD en Alemania, por ejemplo. Pero allí no se amenaza con bombardear a nadie, aunque Vance, el vicepresidente de EE. UU., señaló esta cuestión antidemocrática que mencionamos, ante el horror de los “demócratas liberales” de Europa occidental.

Cada uno de estos factores por separado no sería una amenaza para Irán, o podría serlo para determinada corriente política del sistema, pero no para la ubicación de la República Islámica como actor en el mundo multipolar. Sin embargo, la combinación de todos ellos y su interacción le otorgan a la situación actual un carácter delicado, cuya evolución es incierta.

Reflexiones finales

Las propias autoridades del gobierno iraní han hablado de miles de muertos en la represión de las protestas. Miles es una cifra muy alta para unos pocos días. Aunque, de hecho, no hay que olvidar que en los primeros momentos de las protestas los grupos más violentos mataron a unos 50 efectivos policiales. Y así sucedió lo que es una regla en todos los conflictos de este tipo: se genera una reacción del Estado de una magnitud siempre mayor y de difícil discriminación de objetivos. Esa es la ley que todos conocen.

Pero, igualmente, “miles” de muertos y decenas de miles de detenidos, con cientos de condenas a muerte, es un dato que debería hacernos reflexionar sobre indicios de una posible fractura de la sociedad iraní, más aún teniendo en cuenta que los ciclos de protestas se vienen repitiendo desde hace años. Sin dudas, es un terreno fértil para operaciones híbridas. Aunque nunca hay que olvidar —o hay que reconocer— que, en general, todas las revoluciones (sea cual sea su signo), los movimientos independentistas o procesos similares siempre cuentan con la intervención directa o indirecta de los enemigos del poder al que se enfrentan. En mayor o menor medida, esto también es una “regla” histórica de repetición regular. La clave está no tanto en cuánto simpaticemos con el gobierno o con su oposición, sino en cuán alienada al poder externo está esa oposición y cómo juega en el contexto mundial de acuerdo con los intereses desde donde se realiza el análisis. Ya lo advertían algunos líderes de nuestra independencia hace 200 años respecto de Inglaterra.

Sin embargo, no debemos perder de vista que una rebelión en medio de una guerra como la que enfrenta Irán es un hecho que no puede ser visto con simpatía por quienes apostamos a la soberanía de las naciones como valor principal. De hecho, muchos próceres argentinos liberales estuvieron del lado de los interventores anglo-franceses en nombre del progreso, y hasta algunas personas creen en secreto que los británicos en 1982 “nos dieron la democracia”, y que eso fue algo positivo. Ese pensamiento democrático liberal cosmopolita es también una cuestión que nos debe hacer reflexionar.

Aunque esto mismo no es trasladable a las “minorías nacionales” que se rebelan buscando su independencia y el fraccionamiento de Irán, lo que es claramente parte de la política israelí. Debemos saber que las aspiraciones nacionales pueden ser incompatibles y que, más allá de un análisis desde la distancia académica, en la política concreta es lógico tomar partido. Aunque no es necesario en todos los casos, ya que depende más de nuestra posición en política internacional que de un análisis estrictamente académico. De hecho, el caso de los kurdos (que no trataremos aquí) en Siria, por ejemplo, es un caso muy claro que hace trastabillar a la izquierda occidental y a la juventud progresista.

La actitud de los EE. UU. e Israel respecto de Irán no guarda secretos. Sin dudas, el Estado judío busca la eliminación de un adversario regional de envergadura, el más importante hasta hoy. Usa como excusa el desarrollo nuclear de Irán y sabemos que quien posee armas nucleares dispone de herramientas de equilibrio estratégico de gran importancia. Israel desea firmemente ser la única potencia nuclear de la región y, aunque los persas se esfuercen en dar muestras de estar dispuestos a negociar, lo cierto es que Israel y Occidente desean eliminar todo vestigio del programa nuclear iraní. Es de destacar que los objetivos de Occidente e Israel son que Irán quede con menos capacidades nucleares que Argentina, por ejemplo.

Israel ve a Irán golpeado y quiere terminar con el régimen; apuesta al caos en el país islámico y, si es posible, a su fraccionamiento. No creemos que un ataque militar a distancia (intervenir por tierra es imposible) ayude a estos designios o, por el contrario, que no termine cohesionando nuevamente a la sociedad iraní y otorgando mayor legitimidad a la eliminación de la oposición sistémica. EE. UU. está intentando replegarse hacia América Latina sin perder protagonismo en los conflictos mundiales. En particular, busca retirarse de Medio Oriente dejando a Israel en una situación ampliamente ventajosa. Sin embargo, el fraccionamiento del poder regional no augura éxito a sus máximos designios (relanzar los “Acuerdos de Abraham”), ya que, si bien el Estado judío ha obtenido una victoria tras otra, su política extrema le genera nuevos enemigos (como Turquía) o el distanciamiento de las monarquías del Golfo. Y, ciertamente, Israel no logra ninguna victoria definitiva, prolongando los conflictos de manera riesgosa.

EE. UU. quiere sostener a Israel (Trump y su movimiento), pero eso implica involucrarse con toda su fuerza en un conflicto prolongado. Las amenazas de Trump de atacar Irán podían ser atendibles y, sin dudas, los iraníes tomaron nota. Tanto para amenazar con responder sobre las bases estadounidenses (lo que está a su alcance) como sobre Israel, que dispone de una “Cúpula de Hierro” y otros sistemas hoy desabastecidos. Pero también comprometiéndose a no ejecutar las condenas a muerte por las últimas protestas, lo que constituye un gesto de negociación y, probablemente, un “gancho” de Trump para negociar, ganando tiempo.

El problema no es solo si EE. UU. estaba en condiciones de intervenir de inmediato para “apoyar las protestas”, o si desistió por la reacción internacional —muy moderada—, sino que el movimiento de portaaviones y fuerzas estratégicas lleva semanas, y las protestas ya habían sido suprimidas. Además, es dudoso que un ataque norteamericano-israelí, por más fuerte que fuera, produjera un cambio de régimen o incentivara movilizaciones de apoyo. No creemos que la sociedad iraní esté en esa sintonía ni que el régimen político sea tan débil como imaginan en Occidente. Un ataque norteamericano que matara a algunos líderes, incluso al ayatolá Jamenei, de ninguna manera tenía garantizado que la evolución posterior no derivara en una situación peor que la anterior para Occidente.

En definitiva, creemos que en este 2026 Irán se enfrentará a un problema central para su estrategia de resistencia: para defenderse de las sanciones externas, el gobierno aplica políticas internas (emisión, gasto militar) que, hasta hoy, han deteriorado el salario real de sus ciudadanos. La pregunta para el cierre del año no es si la economía crecerá, sino si el tejido social podrá soportar otro año de pérdida de capacidad de compra sin una nueva crisis de protestas más profunda. Como los propios dirigentes iraníes (al menos una parte) reconocen, muchas protestas son legítimas; la incógnita es si, en esta situación de depresión y crisis, el sistema estará en condiciones de absorber la mayoría de las demandas. Ese es el desafío del sistema.

* Artículo publicado en la revista Zoom

Desde enero de 2024, el trabajador iraní ha sufrido una de las mayores transferencias regresivas de ingresos de la historia moderna del país. El salario real ha perdido un 50 % de su poder adquisitivo entre 2024 y 2026.
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    Represión a jubilados (12.03.2025)-Violencia Institucional_Noelia Guevara
    Foto: Noelia Guevara

La violencia policial no descansa en enero

23 Enero 2026

Uno de los últimos casos de violencia institucional del 2025 fue el de Gabriel González y pocos días después conocimos el de Leonardo Vargas, ambos durante las festividades de fin de año. El inicio del 2026 siguió el mismo patrón: persecuciones y abuso del arma reglamentaria.

El sábado 3 un jefe de la Policía Federal que conducía alcoholizado y chocó otro vehículo en el que viajaba una familia. El hecho ocurrió en la Ruta Provincial N°6, a la altura de Luján. Por el siniestro vial falleció Romina Riedel (36), que viajaba junto a su esposo, Marcelo Cayetano Emmi (38), y su hija (13). El funcionario de las fuerzas de seguridad, Gastón Maximiliano Montepeloso, que se desempeñaba como jefe de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de Rafaela quedó libre -de manera increíble- a la espera de que se lo juzgue por los hechos.

La mañana del día siguiente Cynthia Romina Landi Rodríguez, de 39 años, falleció a causa de una balacera de un policía local de Guaymallén. De acuerdo a la investigación, a la salida de un boliche inició una disputa entre un grupo de personas y cuidacoches. Varios involucrados se intentaron refugiar cerca de la casa de la víctima y, en ese momento, el conductor -que luego sería identificado como uniformado- pasó por la puerta y disparó al menos cinco veces antes de escapar. Una de esas balas alcanzó a la mujer, que intentaba cerrar la persiana. Está acusado de homicidio culposo.

Por otro lado, el martes 20 amanecimos con otro caso en Villa Crespo. Un cabo de la Policía Federal, que se encontraba alcoholizado, descendió de su vehículo y disparó sin motivo alguno con su arma reglamentaria en más de una decena de oportunidades. Hirió a un transeúnte, que fue atendido y está fuera de peligro, y fue reducido por fuerzas de seguridad porteñas. Antes, intentó escapar y descartar el arma utilizada. También lo acusan de haber amenazado a otras personas.

Por último, la madrugada del 22 trascendió otro hecho en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, en el que fue asesinado un niño de 12 años, llamado Uriel. El crimen del menor ocurrió presuntamente en el marco de una confusa situación de persecución policial que incluyó un tiroteo entre los uniformados y los ocupantes del otro vehículo, según trascendió en la prensa. El niño viajaba en los asientos de atrás. Dos agentes fueron imputados por homicidio agravado en el expediente judicial que investiga lo ocurrido.

Un cabo de la Policía Federal, que se encontraba alcoholizado, descendió de su vehículo y disparó sin motivo alguno con su arma reglamentaria en más de una decena de oportunidades.
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    Octavio Guilera
    Octavio Guilera
APU ENTREVISTAS

¿Qué sabe hasta el momento la ciencia sobre la posibilidad de vida fuera del planeta Tierra?

23 Enero 2026

Una de las preguntas más recurrentes en relación al universo tiene que ver con la existencia de vida más allá del planeta Tierra. ¿Estamos solos en el universo? Por ejemplo, un reciente documental en los Estados Unidos, La era de la revelación, vuelve sobre el tema e incluso va más allá: para la película existe vida extraterrestre inteligente y se encuentra en relación con la Tierra hace años. El documental entrevistó a más de 30 ex miembros o ex funcionarios de las áreas de Defensa, Inteligencia y militares de Estados Unidos que coinciden - sin mostrar practicamente ninguna prueba - en la existencia de civilizaciones extraterrestres que viajan hacia la Tierra desde hace por lo menos 80 años.

Hasta el momento, la ciencia no pudo comprobar que exista alguna bacteria sobreviviendo en algún lado que no sea nuestro planeta: ¿Viajes interestales? ¿Seres de otros planetas interactuando con nosotros? Con estas preguntas a cuesta, AGENCIA PACO URONDO dialogó con Octavio Guilera, investigador Independiente de CONICET en el Instituto de Astrofísica de La Plata y docente de la Universidad Nacional de la capital bonaerense. ¿Qué sabemos hasta ahora de la vida no terrestre?

AGENCIA PACO URONDO: La astrónoma y doctora en física Cecilia Garraffo decía en una entrevista que en esta década la ciencia iba a confirmar que existe algún tipo de vida (bacteria, virus, lo que sea), no necesariamente inteligente, fuera de la tierra. Arrancamos por ahí: ¿Qué pensás de esa afirmación?

Octavio Guilera: Es muy optimista la colega (risas). Creo que estamos un poco más lejos, me parece. Es difícil la respuesta. Hoy se intentan buscar indicios de vida tal como la conocemos, animal, vegetal, bacterias, lo que sea. En esa línea hay varios intentos, algunos dentro del sistema solar, como son las observaciones en Marte. Se busca si hubo vida en algún momento de su historia. Se buscan biomarcadores, elementos que son indicadores de vida. Se busca oxígeno o agua. Pero volviendo a tu pregunta: no sé si en la próxima década podamos confirmar la presencia de vida fuera de la tierra de modo irrefutable. 

APU: Garraffo, si no entiendo mal, decía que con los telescopios que existen ahora se va a acceder a una cantidad de información nunca antes disponible. Ahora se conocen 5000 exoplanetas pero con esa información se podría multiplicar ese número. De ahí venía su optimismo, si no entendí mal su planteo. 

OG: Hoy se conocen arriba de 6000 exoplanetas y más de 8000 candidatos a ser exoplanetas. Es verdad que se avanza mucho en la información que se va recopilando. Se cree que hay un exoplaneta por estrella y solo en nuestra galaxia hay cientos de miles. Es verdad que estadísticamente es probable que no estemos solos en el universo, no creo que seamos una anomalía. Pero de ahí a confirmar la presencia de vida en un exoplaneta no lo veo tan cercano. 

APU: ¿Un exoplaneta es un planeta que orbita una estrella que no es el sol?

OG: Sí, en general están cerca de nuestro sistema solar por una cuestión de sesgo de observación. 

APU: En relación a la observación. El universo es infinito pero ¿los humanos podemos observar solo una parte muy menor, que es lo que nos permiten nuestros telescopios?

OG: Los telescopios están en la tierra y fuera de ella. El icónico de la Nasa es el Hubble, que orbita la tierra. Después está el James Webb que vino a superarlo. Tiene un espejo de 6 u 8 metros. El Webb trabaja en luz infrarroja para observar exoplanetas y ver su configuración química. Después existen telescopios en diferentes puntos de la tierra.  

APU: ¿Cuánto podemos ver del universo hoy con esos telescopios? 

OG: No es mi campo de expertise. Pero entiendo que uno ve una parte causal de ese universo, que depende de la luz que nos llega. Con el James Webb se están empezando a ver las primeras galaxias que se formaron en los primeros 500 mil años. Se está viendo el universo primordial. 

APU: Por lo que describís, hay mucho interés en estudiar los exoplanetas y la existencia de vida en ellos. ¿Eso para qué se hace? ¿Por una cuestión de conocimiento o para evaluar la posibilidad de vivir en esos planetas?

OG: Es una buena pregunta. Hace poco se cumplieron 30 años del descubrimiento del primer exoplaneta. Los físicos que lo descubrieron ganaron el Nobel. Uno de ellos decía que en vez de buscar opciones para la vida humana fuera del planeta era mejor empezar a cuidar la vida en la Tierra. Trasladar personas a otro planeta es muy complejo, tiene muchas dificultades de todo tipo. Hay cuestiones técnicas difíciles de solucionar en el mediano o largo plazo que hacen que sea muy difícil pensar en vivir en exoplanetas. 

Después, estas investigaciones también se hacen con objetivos vinculados al desarrollo tecnológico, que luego se usan en diferentes industrias, no solo del campo militar. 

APU: Comentábamos fuera de la entrevista el reciente documental La era de la divulgación que habla sobre vida extraterrestre inteligente y va más allá: no solo plantea que existe sino que los gobiernos de los grandes países tuvieron mucho contacto con ella. Vos sos muy escéptico con esa posibilidad, no? 

OG: Trato de tener un pensamiento crítico de las cosas y me parece que son necesarias pruebas que se puedan contrastar. Vi fragmentos del documental y no hay ninguna prueba, solo testimonios. Hay mucha gente que afirma haber visto cosas pero nadie ofrece una prueba que otro pueda contrastar. La ciencia plantea proposiciones que se pueden contrastar mediante experimentos que puedan determinar el valor de verdad. Eso es el conocimiento científico. Lo otro es otra cosa. Está bien lo que se dice, cada uno creerá lo que quiera y está bien, pero no se puede confirmar que sea verdad o no.

APU: Resumo tu mirada: todavía la humanidad no pudo confirmar la existencia de cualquier vida en otro planeta, incluso a nivel bacteriana, mucho menos se puede hablar de vida extraterrestre inteligente. ¿Resumo bien?

OG: Sí. En vida inteligente lo veo muy difícil porque deberíamos dar un salto tecnológico muy grande. Las distancias en el universo son enormes. La estrella más cercana está a 4 años luz. Si viajamos a la velocidad de la luz, cosa que no podemos hacer, tardaríamos cientos de años en alcanzar la estrella más cercana. El viaje a Marte son dos años. Son distancias muy grandes. No niego que pueda existir vida inteligente en el universo pero no es fácil creer que podamos vincularnos con esa otra civilización inteligente, simplemente porque está muy lejos.     

APU: ¿Existe algún científico prestigioso o respetado que considere la existencia de vida extraterrestre inteligente?

OG: En general no, porque no existen pruebas contundentes que se puedan contrastar. Está Avi Loeb, por ejemplo, creo que es el físico más conocido (es un astrofísico de la Universidad de Harvard) que habla de estos temas pero me parece que son posturas a veces más vinculadas con el marketing que con otra cosa.  

Hoy se conocen arriba de 6000 exoplanetas y más de 8000 candidatos a ser exoplanetas. Es verdad que se avanza mucho en la información que se va recopilando. Se cree que hay un exoplaneta por estrella y solo en nuestra galaxia hay cientos de miles. Es verdad que estadísticamente es probable que no estemos solos en el universo, no creo que seamos una anomalía. Pero de ahí a confirmar la presencia de vida en un exoplaneta no lo veo tan cercano. 
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La diferencia entre vivir y existir

23 Enero 2026

Los argentinos estamos atravesando una etapa de la vida política y social que oscila entre la angustia y la resignación, en un mundo convulso en general y una vida individual alterada, con incertidumbre y sin proyectos que puedan consolidarse, lo cual lleva a reflexionar sobre la vida misma.

La elevada cantidad de suicidios es un dato de la realidad, tanto sanitaria de salud mental, como sociológica del comportamiento tanto empático, como distópico en la inserción social de las personas, en cuanto a su comunidad, dado que el aislamiento en la multitud es doblemente doloroso.
Éste artículo que no quiere profundizar en el terreno psicológico, sino en el plano político, comienza con el interrogante del cómo pararse, con que mirada y perspectiva ante los acontecimientos que a diario nos conmueven, tanto en afectación directa, en lo personal, como en el entorno en el cual desarrollamos nuestras vidas, además de una lluvia de informaciones no siempre veraces, la mayoría sesgadas y manipuladas, mentirosas en muchos casos, que alteran profundamente nuestras emociones, es más están destinadas a ese fin.

Es que el mundo que vivimos tiene poco que ver con el que conocimos, aun en las jóvenes generaciones, los cambios tienen una velocidad imposible de seguir al ritmo de los avances, con la imposición de hacerlo si o sí, como una amenaza de “quedar fuera del mundo”, como si la virtualidad fuese el mundo real, con lo cual los afectos quedan lejos, las prioridades están fijadas fuera de nosotros mismos, generando una angustia que envuelve.

Es que está cambiando el orden internacional que conlleva a cuestionar los mecanismos anteriores de relacionamiento, tanto económico como social, razón por la cual la mirada que teníamos ya ha dejado de tener vigencia, no sólo en cuanto a la mirada crítica, como herramienta de construcción del pensamiento, pasando de una etapa, la actual, de amor odio, binaria y parecida al funcionamiento de las computadoras, móviles, chips, funcionamientos de maquinarias, pantallas múltiples y otros instrumentos que invaden la posibilidad, de desplegar caminos propios en esa búsqueda permanente, que es la vida.

La diferencia de vivir o existir radica en que el transitarla, como quien viaja en tren y se deja llevar o quien viaja por su cuenta destrabando caminos, abriendo huellas, modificando rumbos, alterando planes, proyectando por fuera del sistema que nos impone, desde el ritmo, hasta los objetivos, que se viven como un encierro, sin banquinas siquiera dónde descansar de las exigencias del día a día, en los cuales hay que rendir examen de productividad, tanto intelectual como material, en una carrera en donde el tener más, reemplaza al ser más humano, solidario, comprometido, todos valores que intentan ser desplazados por el sistema en su afán colonizador.

El individualismo extremo del capitalismo financiero actual, brutal e inhumano, destruye la Humanidad, tanto de los pueblos llevados a la diáspora social, promoviendo la lucha entre pares, caníbal y destructiva, mientras el poder se mantiene ajeno a la vista de las grandes mayorías. También afecta al ambiente, al propender al desarrollo extremo de los recursos del planeta, lesionando la Tierra en función del lucro y la mercantilización de la vida.

Transitar el existir una vida sin motivaciones, es la base cultural dominante del colonialismo, de subordinar a los pueblos al control del “gran hermano”, desplegando todos los instrumentos posibles a ese fin, desde la medicalización de las sociedades, pasando por el espionaje interno con bases de datos sociales, usados a los fines represivos de la protesta social. Colonizar no es sólo el manejo colonial de la economía barriendo la soberanía nacional, sino que su permanencia depende del control de la voluntad de la comunidad, que asuma el “síndrome de Estocolmo” como la naturaleza propia de la vida, que se va incorporando por decantación a las nuevas generaciones.

La determinación de confrontar la realidad es consecuencia de consolidar un pensamiento crítico, que motorice las esperanza y utopías propias y del pueblo, en un concepto llamado ideología, como conjunto de ideas que conforman nuestra mirada y nos permiten actuar en un mundo convulso, en un nuevo orden internacional, con personalidad propia de identidad nacional, que requiere la permanente consolidación de la memoria compartida del pueblo, esa que fija nuestra pertenencia. Esa memoria pretende ser destruida por el enemigo colonizador, en general apuntalado por las élites locales que desconocen sus propios orígenes, por estar avocados en su construcción de poder y la acumulación de ganancias a cualquier costo social.

Una redición del esclavismo como práctica de utilización para la producción, que lleva como en la actualidad en nuestro país, a la destrucción de todos los sistemas solidarios, desde los laborales como mutuales, cooperativismo, empresas recuperadas hasta las concepciones solidarias en salud y educación, afianzando la seguridad social como herramienta de construcción social que conjuga a la totalidad de los actores sociales hacia un fin común: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Todo está en peligro hoy, ante el avance cultural dominante, con instrumentos económicos sociales que lo afianzan.

Sólo una Comunidad Organizada en el marco de una Patria Grande que nunca debió dejar de ser, es el camino de construcción política que proyecte nuevas mayorías populares, logrando ese sincretismo entre diferentes, que define al movimiento nacional y popular, contradictorio por su composición, pero unívoco en su concepción de objetivos de Patria. Es el desafío de vivir intensamente la existencia para construir futuro, en una etapa fundacional que estamos transitando, también en Argentina, como en el resto del mundo.

El individualismo extremo del capitalismo financiero actual, brutal e inhumano, destruye la Humanidad, tanto de los pueblos llevados a la diáspora social, promoviendo la lucha entre pares, caníbal y destructiva, mientras el poder se mantiene ajeno a la vista de las grandes mayorías. También afecta al ambiente, al propender al desarrollo extremo de los recursos del planeta, lesionando la Tierra en función del lucro y la mercantilización de la vida.
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Demografía y soberanía: planificar un país estable en un mundo inestable

22 Enero 2026

Argentina enfrenta una transformación silenciosa pero profunda: su estructura poblacional cambió. Viviremos más años, habrá menos jóvenes y la población tenderá a estabilizarse. Asumir ese dato no implica resignación, sino una obligación política: planificar el desarrollo, el territorio y la producción desde la realidad y no desde una expectativa demográfica que ya sabemos que no va a ocurrir. 

Durante décadas, Argentina pensó su futuro sobre una premisa explicitada: necesitamos ser más, poblar nuestro inmenso país.Y una silenciosa: que la población crecería, que siempre habría más jóvenes. Desde el peronismo nunca se creyó que el trabajo se renueva solo. El pleno empleo fue siempre una construcción política: con Estado, con industria, con sindicatos y con planificación. Durante mucho tiempo, además, se asumió que ese horizonte podía sostenerse sobre una población en crecimiento.

Hoy ese escenario cambia. No cambia la centralidad del trabajo, cambia la base material sobre la que se organiza. La estructura etaria se modifica, la población económicamente activa deja de expandirse y, aun con capacidad tecnológica y recursos disponibles, no vamos a tener trabajadores suficientes para producir de todo.

Por eso, planificar ya no es solo crear empleo: es decidir estratégicamente qué producir, dónde y para quién, en un país que envejece. Desde el peronismo estamos usando mapas viejos para leer un territorio que ya cambió.

El conflicto de fondo es este: estamos planificando el futuro con hipótesis del pasado.

Argentina —como el conjunto de América Latina— está envejeciendo aceleradamente. La tasa de fecundidad ronda hoy los 1,5 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo. Las proyecciones indican que hacia 2050 la población se estabilizará entre 45 y 50 millones de habitantes, con una expansión sostenida del grupo de personas mayores de 60 años. La forma poblacional ya no será una pirámide, sino un rectángulo. Y esto no es un problema de las clases medias, o de los ricos o de las capitales provinciales; es una realidad que vemos en pueblos de 10 mil habitantes, en los barrios populares, en las capitales del NOA y en los principales cordones urbanos.

Este proceso no es reversible en el corto plazo. No es una hipótesis ni una preferencia ideológica: es un condicionante estructural. La pregunta política no es si nos gusta este escenario, sino qué país vamos a construir con esta población real, en un mundo que también envejece, se fragmenta geopolíticamente y enfrenta límites ambientales cada vez más evidentes.

Menos chicos no significa menos educación

En este escenario, cada niño y cada niña que hoy está en la escuela primaria, cada adolescente que transita la secundaria, debe ser formado pensando explícitamente en el país que queremos construir. Con menos nacimientos, la educación deja de ser solo una política social para convertirse en una política estratégica de desarrollo y soberanía. Eso obliga a redoblar —no a reducir— la inversión educativa: más calidad, más tiempo escolar, más articulación con la ciencia, la producción y el trabajo. En un país que, al menos por un tiempo, tendrá un techo demográfico, no podemos darnos el lujo de trayectorias educativas interrumpidas ni de talentos desperdiciados.

Entre 2014 y 2023, la matrícula del nivel primario cayó alrededor de un 10% a nivel nacional, con descensos aún mayores en varias provincias del interior. Hay municipios del conurbano bonaerense que han disminuido su matrícula de inscripción a primer grado en un 40% en apenas seis años. Esta tendencia continuará en la próxima década. El dato obliga a una pregunta incómoda pero ineludible: ¿qué hacemos con las escuelas, los edificios, los docentes y la presencia territorial del Estado cuando hay menos alumnos?

La alternativa no puede ser el cierre silencioso ni el ajuste. Debe ser la reconversión inteligente de capacidades: escuelas de doble jornada, formación intensiva de docentes ya recibidos, escuelas que se transforman en centros de formación técnica, nodos de cuidado, espacios culturales, polos tecnológicos o comunitarios, según las necesidades del territorio.

Esta apuesta educativa es inseparable de la infraestructura. Un país con población estable necesita estar profundamente conectado para ser justo y productivo: conectividad digital, transporte, energía y servicios públicos que permitan que nacer en un pueblo pequeño o en una provincia periférica no determine el acceso al conocimiento, al trabajo ni al futuro. La infraestructura no es solo cemento: es la base material de un país integrado cuando el crecimiento poblacional ya no corrige, por sí solo, las desigualdades.

Con menos jóvenes, no alcanza con “crear empleo”. Hay que crear empleo donde la población pueda sostenerlo en el tiempo: cerca de los recursos, con costos de vida más bajos, con menor presión urbana y con servicios públicos garantizados. Eso es planificación. Y es una decisión política.

Un país extenso, poco poblado y profundamente desigual

Argentina es el noveno país del mundo en superficie, pero tiene una densidad poblacional baja y profundamente asimétrica. Más del 90% de la población vive en áreas urbanas. La densidad promedio es de 16 habitantes por kilómetro cuadrado, pero provincias como Santa Cruz o La Pampa tienen menos de 3 hab/km², mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires concentra más de un tercio de la población del país.

La paradoja es evidente:
    • en Chubut, hay energía eólica para abastecer a medio país y pueblos que se vacían;

    • en el AMBA, hay cortes de luz recurrentes y departamentos que valen medio millón de dólares.

Algo no cierra. Seguir concentrando población, infraestructura y consumo en pocas áreas encarece el desarrollo, multiplica los costos urbanos y vuelve ineficiente al sistema productivo. En un país con población estable y menos jóvenes, ese modelo además de injusto, es económicamente irracional.

Esta desarticulación no es natural: es el resultado de no planificar. No planificar no es neutral: consolida la renta metropolitana, la especulación inmobiliaria y el vaciamiento del interior. Además, reproduce la dependencia, porque impide poner los recursos estratégicos del país —energía, tierra, conocimiento y trabajo— al servicio de un proyecto propio de desarrollo.

Hoy, sin embargo, las decisiones se toman igual y benefician a unos pocos. Y en un mundo de escasez relativa de recursos y de envejecimiento global, la disputa por territorios estratégicos no espera. Los países extensos y poco poblados no podemos darnos el lujo de la inercia. La planificación territorial es también política de soberanía, de defensa y de inserción internacional.

Nosotros, quienes aspiramos a gobernar, ¿estamos dispuestos a construir el plan que permita a la población de los próximos 30 años vivir con soberanía y dignidad?

Si el diagnóstico demográfico y territorial obliga a planificar, el desafío siguiente es traducir esa planificación en decisiones de gobierno concretas: educación, infraestructura, producción, cuidado y organización del trabajo. Ese será el eje de una próxima reflexión.
Relocalizar no es poblar: es producir mejor.

La discusión no es volver a una “colonización interna” ni promover traslados forzados. No estamos en un escenario de expansión demográfica acelerada.

Estamos en otro escenario: optimizar una población limitada, envejecida y estratégicamente valiosa. Eso exige políticas de relocalización selectivas, inducidas y funcionales: en torno a recursos naturales estratégicos, a infraestructura hoy subutilizada, a capacidades científico-tecnológicas existentes y a servicios públicos garantizados.

Muchas provincias tienen energía, tierra, agua, universidades, rutas y conectividad, pero no cuentan con la masa crítica poblacional para sostener sistemas productivos complejos. Eso no es destino: es ineficiencia estructural. No alcanza con lindas ideas sobre descentralización: no podemos dejar que la inercia del mercado decida dónde vive la gente o qué territorios se desarrollan; la política debe tomar la iniciativa.

En este punto, la inmigración vuelve a ser una herramienta legítima de política demográfica y territorial. Atraer y radicar población joven —mediante políticas de inmigración selectiva, digna y planificada— debe formar parte de cualquier estrategia de desarrollo en un país que envejece y enfrenta un mundo de recursos escasos y territorios disputados.

Nuevas economías, nuevas necesidades

El envejecimiento no solo redefine cuántos trabajan, sino en qué trabajamos. Hay actividades que perderán centralidad y otras que emergerán con fuerza: la biotecnología aplicada a alimentos y salud, la producción pública de medicamentos, las energías renovables, los servicios de salud integrales, las tecnologías adaptadas a adultos mayores y la economía del cuidado.

La economía del cuidado no puede ser un sector más: debe ser un eje estructurante del nuevo modelo productivo. Genera empleo no deslocalizable, arraigado en el territorio y directamente vinculado a una población que vive más y es distinta.

Estos no son sectores del futuro. Son respuestas productivas a las necesidades reales de una sociedad que ya cambió.

Envejecer no es neutro: clase y género importan

El envejecimiento no afecta a todos por igual. No envejece de la misma manera quien llega a los 70 u 80 años con vivienda propia, jubilación alta y redes de contención, que quien lo hace con trayectorias laborales informales, haberes mínimos y territorios sin servicios adecuados.
Tampoco envejecen igual varones y mujeres. Las mujeres viven más, cobran peores jubilaciones y sostienen mayoritariamente las tareas de cuidado, amortiguando en silencio los costos sociales del envejecimiento.

Planificar sin perspectiva de género y de clase es planificar mal. El cuidado no es solo una necesidad social: es trabajo, es empleo y es valor económico, hoy mayormente feminizado y precarizado.

¿Quién tiene la voluntad de planificar una Argentina grande y para todos?

La planificación no es tecnocracia. Es política. En Argentina, solo fue posible cuando hubo un Estado con proyecto, articulado con la comunidad organizada: empresas públicas, sindicatos, cooperativas, universidades, sistema científico-tecnológico y gobiernos provinciales y locales.

Frente a esto, se alza la inercia de un modelo extractivista de corto plazo y una lógica financiera que solo encuentra rentabilidad en la densidad metropolitana y en la concentración.

Argentina supo planificar cuando decidió hacerlo: los planes quinquenales diseñaron y pusieron en marcha un país grande, con industrialización, con YPF, con obreros que iban a la universidad, con un sistema científico-tecnológico federal. No se trata de nostalgia. Se trata de asumir que sin planificación no hay soberanía, y que planificar hoy exige asumir los límites y posibilidades que impone la demografía.

El territorio por venir

El mundo que conocimos no terminó de morir, pero el nuevo ya empezó a nacer. Europa y Asia envejecen rápidamente; África concentra el mayor crecimiento poblacional; Sudamérica aparece como un reservorio demográfico relativamente joven en un escenario global de escasez y disputa.
Entre el viejo imperialismo, las nuevas tensiones geopolíticas y la crisis ambiental, Argentina tiene una oportunidad histórica: imaginar responsablemente el país y la región que queremos y podemos habitar. Pero eso solo será posible si dejamos de usar mapas viejos para leer un territorio nuevo. El problema no es si la política puede planificar. El problema es qué poder se fortalece cuando decidimos no hacerlo.

La planificación no es destino. Es política. Y requiere mapas nuevos para un país nuevo.

La planificación no es tecnocracia. Es política. En Argentina, solo fue posible cuando hubo un Estado con proyecto, articulado con la comunidad organizada: empresas públicas, sindicatos, cooperativas, universidades, sistema científico-tecnológico y gobiernos provinciales y locales
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    Milei_BunkerLLA_26octubre2025_Camila Ramirez
    Foto: Camila Ramírez

La Ilusión del Liberalismo (las contradicciones entre Milei y Trump)

22 Enero 2026

Hay una contradicción ideológica entre Javier Milei y Donald Trump en Davos. Más allá de sus estilos populistas, esconde una crítica fundamental a la posición de Milei. Mientras Trump, con una visión pragmática y agresiva, defiende los intereses económicos de EE.UU. y la contención de China a través de políticas proteccionistas y transaccionales, Milei, en contraste, se refugia en un discurso académico y teórico que aburre y vacia los espacios donde expone. 

Esta elección, lejos de ser una "moderación" dictada por la necesidad pragmática de mantener relaciones comerciales abiertas, es una evasión de la realidad y una incapacidad para replicar las estrategias audaces que, aunque polémicas, definen el escenario actual.

El globalismo termino. En contraste a la defensa maquiavélica del Estado por parte de Trump, el alineamiento de Milei y su sumisión, desmorona su proyecto económico ante la realidad. 

Mientras Trump, con el poder de EE.UU., puede permitirse el "juego selvático" del proteccionismo, Milei, no tuvo la agilidad ni la inteligencia de adaptarse al discurso su jefe Trump en una economía Argentina dependiente del préstamo internacional. 

En lugar de desarrollar una estrategia acorde al mundo que propone Trump, se atrinchera en una teoría arcaica, casi esotérica. 

Más allá de la retórica, se sus gritos, de su estridencia, no solo desafina en los escenarios de las fiestas populares que solía atacar.

Los intereses nacionales argentinos, y la habilidad para defenderlos en un mundo de potencias, quedan subordinados a una estrategia de confrontación interna y subordinación absoluta a Estados Unidos.

* El autor es Secretario General STIA

Mientras Trump, con el poder de EE.UU., puede permitirse el "juego selvático" del proteccionismo, Milei, no tuvo la agilidad ni la inteligencia de adaptarse al discurso su jefe Trump en una economía Argentina dependiente del préstamo internacional.
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    Sobreviviente del ataque norteamericano a Venezuela
    Sobreviviente del ataque norteamericano a Venezuela

Sobreviviente cubano del ataque de EE.UU. a Venezuela: "Estoy seguro de que ellos tuvieron bajas"

22 Enero 2026

Yohandris Varona Torres fue uno de los sobrevivientes cubanos del ataque de Estados Unidos contra Venezuela que terminó con la detención de su presidente Nicolás Maduro. Murieron 32 cubanos que integraban la seguridad presidencial. Además, fueron asesinados cerca de 100 personas más, entre militares y civiles

"Tenían mucho más poder de fuego que nosotros, que solo contábamos con armamento ligero. Lo otro a su favor es que parecían saber dónde quedaba todo. Así le tiraron a las postas y a los dormitorios donde estábamos los cubanos y lograron matar, entre los primeros, a los jefes", contó al periódico local Adelante.

"Nos batimos contra los aviones que estaban ametrallándonos. A pesar de que nuestro armamento era más pequeño no dejamos de pelear, nos enfrentamos. Esa noche había entrado de guardia a la medianoche y debía estar seis horas. El ataque fue aproximadamente a las dos de la madrugada. Todo estaba oscuro. Si un helicóptero viene para arriba de ti, lo único que te queda es tirarle y defenderte. Así fue. Hasta el último momento estuvimos disparando”, narró el hombr que tiene 23 años de experiencia. 

"A pesar de su ventaja de fuego, añadió, estoy seguro de que les hicimos bajas. Más de las que ellos reconocen. Nos batimos duro. Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos", describió a medios locales cubanos. 

"Los cargamos (a sus compañeros asesinados) y llevamos hacia un edificio, que había sufrido daños pero nos permitía guarecerlos. Fue muy duro, porque eran hombres a los que conocíamos, con los que habíamos convivido hasta pocas horas antes. Pero los llevamos a todos, no abandonamos a ninguno", recordó. 

"Cuando empiezan a caer las bombas en lo único que se piensa es en combatir. Estábamos allí para eso y fue lo que hicimos. Solo me queda el dolor de que no pudimos pararlos. Y este dolor, dice mientras se golpea el pecho, tengo que desquitármelo con el enemigo", cerró.

"A pesar de su ventaja de fuego, añadió, estoy seguro de que les hicimos bajas. Más de las que ellos reconocen. Nos batimos duro. Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos", describió a medios locales cubanos. 
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Batalla cultural y sentido común: volver a Hernández Arregui

19 Enero 2026

En un contexto regional marcado por el avance de las derechas, la crisis de los proyectos progresistas o nacional-populares y la disputa permanente por el sentido común, la cultura vuelve a ocupar un lugar central de la política latinoamericana.

Lejos de ser un terreno neutral, se ha convertido en uno de los principales campos de batalla del poder. La llamada “batalla cultural” se ha instalado con fuerza en el discurso público, especialmente impulsado por sectores de la llamada “nueva derecha "que la utilizan para disputar valores, identidades y sentido comunes.

Sin embargo, lejos de ser una novedad, esta preocupación por la cultura como espacio estratégico del poder tiene una larga tradición en el pensamiento crítico y en el marxismo no dogmático. El italiano Antonio Gramsci (1891-1937) es, sin dudas, una de sus referencias centrales.

En el Río de la Plata, esa tradición encontró una traducción propia en figuras como Juan José Hernández Arregui (1913-1974), desde el Pensamiento Nacional.

Volver a estos autores, no implica un ejercicio erudito ni un refugio nostálgico, sino una necesidad política para comprender los desafíos actuales.

Cultura, poder y sentido común

Gramsci elaboró una concepción ampliada del poder que excede largamente la coerción estatal. Para el pensador italiano, la dominación se sostiene tanto por la fuerza como por el consenso, y ese consenso se construye en el terreno de la cultura, las ideas, de lo que una sociedad considera “natural”, “normal” o “de sentido común”.

La hegemonía, en este marco, no es solo control institucional, sino dirección intelectual y moral. La escuela, los medios, la religión y las prácticas cotidianas participan activamente en la reproducción del orden social. La política, entonces, no se juega únicamente en elecciones o en el parlamento, sino también, y de manera decisiva, en la disputa cultural.

No resulta casual que hoy sectores no provenientes del marxismo hablen abiertamente de “batalla cultural”.

Lo que si resulta problemático es que muchas veces ese concepto sea resignificado de manera vacía o reaccionaria, desligado de su raíz crítica y transformadora.

Tanto Gramsci como Hernández Arregui se inscriben, con matices y contextos distintos en una tradición marxista que problematiza la relación entre estructura y superestructura.

Lejos de una visión economicista, ambos comprenden que la dominación y la dependencia se sostiene también, y de manera decisiva, en el terreno cultural, en la producción de sentidos, valores y conciencias.

En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci desarrolla una reflexión profunda sobre los intelectuales y la organización de la cultura como elementos centrales de la hegemonía.

En cierta manera, Arregui, en obras como Imperialismo y cultura o La formación de la conciencia nacional, analiza cómo la colonización cultural opera como soporte de los países centrales en América Latina, debilitando toda posibilidad de proyecto nacional-popular.

En América Latina, el argentino Juan José Hernández Arregui desarrolló una reflexión muy cercana con la de Gramsci, pero situada en una realidad atravesada y un contexto un poco diferente.

Para Hernández Arregui, el imperialismo no opera únicamente a través de mecanismos económicos o militares, sino y sobre todo, mediante la colonización cultural.

La importancia de modelos culturales, valores y narrativas históricas ajenas cumple una función política clave: desarticular la conciencia nacional y popular, legitimar la dependencia del continente y presentar como “atraso” todo intento de autonomía.

En ese sentido, la cultura no es un adorno, sino un dispositivo central de dominación.

La crítica desde la izquierda nacional al liberalismo cultural y a las élites intelectuales
“desnacionalizadas” dialoga de manera directa con la crítica gramsciana al sentido común dominante. Ambos coinciden en señalar que la neutralidad cultural es una ficción funcional al poder.

Cultura como disputa política

Uno de los aportes más vigente de Gramsci es su análisis del rol de los intelectuales. Toda clase social produce intelectuales que organizan, difunden y legitiman una determinada visión del mundo.

No se trata solo de académicos o escritores, sino de todos aquellos que cumplen una función de dirección cultural.

En Arregui retoma esta problemática desde la experiencia argentina e iberoamericana. Su crítica a la intelectualidad liberal apunta a mostrar cómo buena parte de esta ha operado históricamente como intermediaria cultural, reproduciendo categorías ajenas a la realidad

Frente a ello, reivindica la necesidad de una intelectualidad comprometida con los intereses del país y con la construcción de un proyecto nacional.

La disputa cultural, en este sentido, es inseparable de la disputa política.

Hoy, la hegemonía cultural adopta nuevas formas. La concentración mediática, las plataformas digitales, las redes sociales y la lógica del algoritmo reconfiguran los mecanismos de construcción del consenso.
Sin embargo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿quién define el sentido común?,¿desde qué intereses?, ¿con qué proyecto de sociedad?

En la región, la ofensiva cultural de las derechas convive con otros sectores que muchas veces ha subestimado este terreno, confiando en que la gestión económica o las políticas públicas alcanzarían por si solas para sostener proyectos transformadores.

La experiencia reciente muestra que, sin una disputa cultural profunda, los avances políticos resultan frágiles y reversibles.

En este contexto, no resulta casual que figuras como Hernández Arregui vuelvan a ser recuperados, en la Universidad Nacional de Lanús se realizó el año pasado el Primer Encuentro de Pensamiento Nacional Iberoamericano con el nombre de este pensador.

Esto expresa una necesidad más amplia: repensar las herramientas teóricas para comprender un presente atravesado por nuevas formas de dependencia y retrocesos.

Repensar la cultura

Traigo a la mesa estos dos autores, que ofrecen claves complementarias para pensar la tan mencionada “batalla cultural” pero desde una perspectiva emancipatoria, pero hay muchos más. Desde una perspectiva emancipatoria, de izquierdas, nacional y popular la cultura.

Ambos entienden que la cultura es un terreno contradictorio, atravesado por tensiones, donde conviven elementos de dominación y potencialidades de resistencia.

Recuperar esta tradición implica asumir que no hay proyecto político posible sin una disputa por el sentido común, sin una intervención consciente en el plano cultural, sin una reflexión crítica sobre el rol de los intelectuales y los medios.

En tiempos en que la derecha se apropia del lenguaje para reforzar desigualdades y del otro lado hay cierta resignación, volver a leer autores como Gramsci o Hernández Arregui es también una forma de disputar el significado mismo de esa expresión. No es un volver al pasado. No es para copiar formulas del ayer, sino para pensar y repensar desde donde estamos, los desafíos políticos y culturales del presente.
 

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    INCENDIO CHUBUT

Incendios, delitos ambientales e impunidad: el caso de Chubut

19 Enero 2026

Los incendios forestales que se repiten año tras año en la Patagonia, y hoy golpean con fuerza a Chubut, no son solo una catástrofe ambiental y social: son también la expresión más visible de una estructura de impunidad frente a los crímenes ambientales en la Argentina. Cientos de evacuados, viviendas destruidas, bosques nativos arrasados y ecosistemas dañados de forma irreversible contrastan con la ausencia de responsables identificados y sancionados.

En materia penal, los incendios intencionales constituyen delitos graves. El Código Penal argentino tipifica el delito de incendio y otros estragos (artículos 186 a 189), agravado cuando pone en peligro la vida, los bienes de terceros o afecta bosques, áreas protegidas e infraestructura pública. A ello se suman posibles delitos ambientales, como el daño agravado a bienes de uso público, la afectación de la biodiversidad, la contaminación del aire y del suelo, y la violación de normativas de protección del bosque nativo (Ley 26.331). En determinados contextos, estos hechos pueden vincularse además con asociaciones ilícitas, especulación inmobiliaria o apropiación ilegal de tierras.

Sin embargo, la norma rara vez se traduce en justicia efectiva. La investigación judicial de los incendios suele quedar atrapada en una combinación de falta de recursos técnicos, escasa voluntad política, fragmentación de competencias y una mirada que reduce el problema a “desastres naturales”, aun cuando existen indicios reiterados de intencionalidad. La ausencia de querellantes, la lentitud de las causas y la dificultad para seguir la ruta del dinero refuerzan este escenario.

La impunidad también se vincula con el manejo opaco de los fondos públicos destinados a la prevención y combate del fuego. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego y el Sistema Federal de Manejo del Fuego reciben partidas millonarias, pero los incendios avanzan sin aviones suficientes, brigadistas mal pagos y comunidades expuestas. La falta de control sobre el destino de esos recursos debilita la capacidad de respuesta del Estado y abre interrogantes que rara vez llegan a los tribunales.

En Chubut, como en otras provincias, el desafío es romper el círculo vicioso: incendios, emergencia, reconstrucción precaria y olvido judicial. Investigar quién prende fuego, quién se beneficia, quién omite controles y quién no investiga es una condición básica para proteger el ambiente, que la Constitución reconoce como un derecho colectivo. Sin justicia ambiental, los incendios dejan de ser una tragedia inevitable para convertirse en un negocio impune.

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    Mar del Plata
RESEÑAS

Narrativa argentina: libros recomendados para el verano (tercera entrega)

17 Enero 2026

AGENCIA PACO URONDO publica la tercera entrega de recomendaciones de Marina Arias, Marina Porcelli y Marcos Crotto Vila con tres libros de narradores argentinos para leer en el verano.  

Recomendado de Marcos Crotto Vila, Buenos Aires, 1980. Autor de cuentos y de relatos de viajes. En 2013, publicó su primer volumen, Sacramenta. Actualmente dirige, junto con María Mazzinghi, el sello editorial Ninguna orilla. 

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Tierra adentro

Tierra adentro de Alejandro Marzioni

Ediciones Continente, 688 páginas

El libro Tierra adentro, de Alejandro Marzioni, cancela la deuda que historiadores y críticos literarios mantenían desde hace tiempo: rescatar los increíbles escritos de los viajeros que en el sigo XIX recorrieron el territorio de la Argentina. Se trata de alrededor de ochenta libros. Algunos, los menos, famosos (Darwin, Hudson, Francisco Moreno), pero la mayoría olvidados, incluso otros ni siquiera fueron traducidos alguna vez al castellano. Marzioni los rescata del polvo, les extrae la esencia y los pone a narrar la historia argentina del siglo XIX, no de arriba hacia abajo, como nos han acostumbrados desde siempre, sino de abajo hacia arriba siguiendo de cerca un trémolo de viajeros que sobreviven en una tierra traumatizada por los combates contra las potencias más grandes de aquel entonces, las guerras civiles, malones del indio, flujos de anarquía por donde se mire.

Así, conocemos al inglés que observa la batalla de San Lorenzo desde el techo del famoso convento; al simpático gringo Love enamorado de todas las porteñas y fundador de un diario inglés en la época de Rosas; al neoyorquino de catorce años que impulsado por una rabieta contra sus padres se toma el primer barco que encuentra y meses después termina aterrado frente a las milicias de Güemes; al científico alemán que persigue insectos luminosos en las noches de la selva misionera. Y hay más, tantos más: aventureros, prestamistas, diplomáticos, artistas, comerciantes, mercenarios, ingenieros, espías. Se vieron envueltos en riñas con gauchos, vivieron en tribus y escucharon parlamentos de caciques, navegaron por ríos desbordados, cerraros los ojos antes el resplandor de glaciares, enloquecieron por las nubes de mosquitos que traía el viento norte, comieron carne de puma, cruzaron los Andes o desiertos de pastizales, lucharon espalda con espalada con caudillos, pasaron años encerrados en mazmorras, lograron fortunas siderales o las perdieron.

Todo eso que interpeló al ojo viajero, y que lo llevó a mojar la pluma un poco en el tintero del romanticismo y otro poco en el de la ilustración, Marzioni sabe rastrearlo y trasplantarlo a su prosa vibrante y precisa. Tierra adentro no busca sólo exhibir el pasado de un modo deslumbrante, más bien nos embarca en una dimensión metafísica, diría que hasta mística, donde el lector ensambla su espíritu con el de aquellos que alguna vez estuvieron respirando acá, allá lejos y hace tiempo.

Recomendado de Marina Arias, Buenos Aires, 1973. Autora de la saga de cinco novelas sobre dos personajes, Mariana y Cristian. Off es el título de su último libro publicado. Marina Arias también escribe poesía: su volumen La felicidad ajena apareció por Pixel-Editora en 2023.

 

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Libros de verano

Truco gallo de Victoria Ponce (cuentos)

Editorial Cuero, Buenos Aires, 2025.

Nueve relatos. Hay secretos, reuniones y anécdotas familiares… ovejas negras, amistades y personajes entrañables como Maturana, el empleado municipal amigo del padre de la narradora, que protagoniza el cuento que cierra el libro que se llama justamente “Los municipales”. El tema del libro son los vínculos familiares. Diría incluso más: los vínculos con madres y padres.

Este libro parece una continuidad del libro de cuento anterior, Las visitas. Las historias comparten el mismo escenario, la ciudad ficticia “Herrería Nueva”. Pero en Las visitas muchos relatos transcurrían en un paraje rural llamado “Ariel”. O sea: si en Las visitas priman los relatos rurales, Truco gallo es de relatos de pueblo. Es más luminoso, este libro. Y los personajes resultan más empáticos, cercanos, cotidianos. También aparece la amistad y el juego del truco como un ritual alrededor del que se arma la trama.

Les recomiendo mucho este territorio literario de provincias de Victoria Ponce que ya había asomado en su libro anterior.

Recomendado de Marina Porcelli, Buenos Aires, 1978. Narradora, ensayista. Acaba de publicar un libro sobre mujeres que boxean (Boxeadoras. No tan distintas. Mujeres que pelean en Buenos Aires), y un volumen de cuentos: Ciudad en dos.

La noche del trinche de Ariel Gómez y Facundo Paredes (deporte, no ficción)

Ediciones al Arco, 2025, 128 páginas

Se lee de una sentada y está súper bien documentado. Con una prosa ágil, amena, Ariel Gómez y Facundo Paredes registran la participación de Tomás Felipe Carlovich en el partido amistoso Rosario versus la selección Argentina, el 17 de abril de 1974, que tuvo como resultado 3-1 para los locales, y que resultó fundacional para la construcción de mitos y leyendas sobre la maestría del juego del Trinche.

Cómo se narra una historia mítica: qué se deja a un lado, qué se refuta, qué se enfatiza, eso se pregunta este libro. Recoge testimonios, conversaciones con involucrados, archivos periodísticos: lo que cuenta el taxista que saca a Carlovich de la cancha, por ejemplo, cuando ya no juega el segundo tiempo (el tipo juega en el ascenso, no lo conoce nadie, y dice que les pegó una milonga bárbara a estos porteños), el rumor tan acentuado, en Rosario, de que “toda la ciudad fue a la cancha ese día”, o el encuentro, ya de grandes y casi mítico, entre el Trinche y Maradona. El triunfo sobre la selección nacional es también el triunfo de Rosario sobre la capital, parece decir este libro, un golpe de revés por fin, una reivindicación, en la historia que siempre juega del lado de los vencedores.

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    La buena vida
    Ilustración: Gabriela Canteros
ENSAYO

Una forma de vida

17 Enero 2026

1.

Lo sepamos o no, nuestra vida no es un mero transcurrir involuntario de hechos que se suceden unos a otros sin ton ni son. Una sumatoria de casualidades.

Si nosotros no decidimos lo que hacemos, alguien lo decide por nosotros.

Hay que diferenciar el quiero del puedo. Hay que evitar decidir desde el quiero y hacerlo desde el puedo. A esto lo llamo realismo.

A esa vida caprichosa y amorfa atada al devenir de los hechos, la vida animal, los griegos la llamaron Zoé (Ζωή). La contraponían a otro concepto de vida, la bios, la vida formada, la vida propiamente humana en la que intervenimos para darle alguna forma o algún sentido a nuestra existencia.

La pensadora que nos recordó esta diferencia fundamental fue Hannah Arendt en La condición humana, y el que lo trabajó en profundidad fue Giorgio Agamben en el que considero su mejor libro: Homo Sacer.

Releyendo el libro de Johan Huizinga: El otoño de la Edad Media, me encuentro con que allí el gran historiador plantea que “aquella actitud que se considera habitualmente característica del Renacimiento, a saber, la aspiración a elevar la propia vida a una forma de arte”, ya provenía de la misma Edad Media. La diferencia, para él, estriba en que en aquella “época oscura” la dicotomía no se planteaba en términos de arte y vida, se planteaba como Dios y mundo. Una vida dedicada a Dios.

Como sea, lo cierto es que en el siglo pasado, desde por lo menos la irrupción de las vanguardias históricas (Kandinsky, Malevich, Duchamp, y antes Van Gogh, Gauguin, Cézanne, etc.), y junto con ellas la conformación de lo que se dio en llamar la sociedad de masas, esta preocupación por formar la vida se amplió y se extendió más allá de la élite cultural de un país, para terminar afectando, sino a todos, sí a muchos de los habitantes del planeta globalizado. Incluso, a veces, aunque estén quebrados.

Ahora bien, esta “bildung” existencial implica, antes que una racionalización, una estetización de la vida, la exigencia de pensar la propia vida como una obra de arte, y así también su disfrute y su placer.

Pensar en estos términos en esta época de precarización y de precariedad material y simbólica suena a consolación.

El sentido de toda obra de arte no surge de sí misma, surge del diálogo que logre entablar con el contexto social, psíquico, económico, afectivo, etc. del y en el que surge.

Nosotros, los “comunistas”, no debemos olvidar nunca la máxima marxista que sostiene que el ser humano siempre es él mismo en situación.

2.

Todos recibimos una herencia. La de algunos, son millones de pesos; la de otros, en cambio, tiene la consistencia del viento. Algunos “reciben” como herencia la pobreza infrahumana, una miseria de la que no se podrá salir nunca. Es una condena. Otros reciben una biblioteca.

Toda herencia es una condena.

Algunos son hijos de doctores, por lo que nacen en una casa que tiene o tuvo una ideología más o menos consciente, aunque luego al hijo no le guste y viva para refutarla o superarla en reconocimiento.

Otros no conocen lo que es y lo que produce un libro nunca en su vida.

Un hijo de clase media conoce el libro, su valor (sobredimensionado), aunque tal vez nunca disfrute del placer que provoca.

Para darle una forma a la vida, para que la vida propia tenga algún sentido aportado por uno (aunque sea nimio), es necesario elaborar la herencia para que deje de ser una carga y comience a ser un incentivo.

Es decir: en lugar de abjurar y combatir contra la herencia, habría que sumarla a la propia gesta.

El tema es que el resultado de esa suma no se puede conseguir en abstracto, son solo los hechos los que hablan. ¿Cómo asumimos o re-asumimos la herencia? ¿Cuánto de traición hay en ese “cómo”? ¿Podría asumirse de otra forma que no sea por la traición y el olvido (al que estamos destinados todos)?

Una obra perdura. Una vida se extingue.

Todos recibimos una herencia. La de algunos, son millones de pesos; la de otros, en cambio, tiene la consistencia del viento. Algunos “reciben” como herencia la pobreza infrahumana, una miseria de la que no se podrá salir nunca. Es una condena. Otros reciben una biblioteca.
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    Lali
    Lali

¿El fin del amor, o síntomas de una crisis cultural?

17 Enero 2026

Hace unos días, el más que recomendado usuario de redes sociales que lleva el nombre “Tarea Fina” (comandado por el querido compañero Gonzalo Real) polemizó en torno al grado de “militancia” que adquirió en redes sociales el anuncio de casamiento entre la artista popular Lali Esposito y el streamer/periodista militante Pedro Rosemblat.

En un post subido para IG, Tarea Fina se preguntaba

Hay que militar el casamiento de dos celebridades como si fuera una batalla cultural. Se entiende lo liviano. Dos figuras queribles, dos trayectorias públicas que se encuentran. “Bancarlos” suena a bancar el amor, a bancar que la felicidad también sea popular.

Si se casan: bien por ellos, de corazón.

Pero una cosa es defender el derecho a amar, y otra es convertir el amor mediático en política

Se entiende el reclamo del compañero Real, y responde a un debate que no está saldado pero está en la agenda nacional (no la oficial, sino en la heréticamente plebeya. Prolifera en los discursos de la juventud comprometida con valores que hace apenas unos años el progresismo condenaba como atrasado): y tiene que ver con discutir cual es el rol que tiene la organización política, los sindicatos, qué calibre real y concreto permanece en torno a la idea de soberanía, nación y nuestros respectivos símbolos identitarios. Durante muchos años asistimos a una retórica rupturista, a favor de lo que aparente apelaba como inclusivo, multiculturalista, liberal, condenatorio de los viejos excursus aparentemente corporativos. En la actualidad, como consecuencia de eso, y ante la violenta restauración conservadora (porque como siempre que hubo río revuelto los que ganaron fueron estos maliciosos pescadores) nos encontramos en una etapa transicional, de disputa entre un viejo mundo analógico, romántico, humanista y algo nuevo que busca acentuar la liquidez de los vínculos, cuestiona los viejos patrones de ética, moral y costumbres, postulando la no-propuesta que sería vivir en un eterno y etéreo presentismo donde priman los deseos y excesos individualistas.

No hay héroes

Te veo distinto/ Sos el de siempre, pero hay algo/En tu silencio/Es evidente que estás cambiando…

Que nadie puede salvarnos/Y no es fácil la jugada/Que Dios son los hermanos/Y, a veces, no es justo nada”

Muchos comentan socarronamente la liviandad de las afirmaciones de Lali, algunas de hace apenas unos meses atrás, donde afirmaba mediáticamente que “ni en pedo” pensaba en casarse. ¿Acaso es tan raro cambiar de decisión cuando se tratan de sentimientos de por medio?

Más interesante resulta cruzar su repentina e inesperada “aceptación” de matrimonio con muchas de sus letras y, sobre todo, con la serie producida y protagonizada por ella llamada “El fin del amor”, basada en un bestseller de la escritora Tamara Tenenbaum. Dicha serie (que contó con dos exitosas temporadas emitidas por la plataforma Prime) se basaba en replantearse los vínculos y afectos, cuestionando los mandatos del matrimonio y la maternidad. La pregunta/consigna de la trama era “¿Por qué en tiempos de feminismos seguimos persiguiendo el amor romántico a lo “Romeo y Julieta?”.

Hasta la aparición de Pedro Rosemblat, la propuesta artística de Lali propugnaba una militancia hacia el amor libre. Pregonaba la necesidad de reforzar nuevos vínculos más allá de lo heteropatriarcal y cuestionaba los viejos patrones de noviazgos y matrimonios. Inmediatamente se convirtió en un referente del colectivo LGTB+, hecho que aún mantiene y busca visibilizar. Lo interesante de estos últimos tiempos es su argentinización del discurso: desde recuperar la esencia rockera criolla y barrial hasta acentuar la presencia de símbolos patrios demostrando que la causa nacional no necesariamente es contradictoria a la causa LGTB+.

Lo que para muchos antipáticos no sería más que oportunismo comercial (y sí así lo fuera, ¡qué osado fue apostar a enfrentarse al gobierno, apoyado por los principales medios hegemónicos!) no es más que un reflejo de estos tiempos de inestabilidad política y cultural, donde las certezas son perecederas y la búsqueda de un anclaje temporal resulta necesario. Lo que sucede actualmente con Lali y su apuesta al amor, reforzándolo bajo las viejas convenciones sociales ya habían sido cuestionadas y puestas en discusión en torno a otra figura popular latinoamericana: la chilena Mon Laferte. La exitosa artista se había convertida en los últimos años no solo en una referente defensora de la comunidad LGTB+ y militante social, sino que también acompañaba el discurso rupturista de las viejas convenciones sociales que apelaban a la necesidad de que la mujer se case y tenga hijos. En 2021, Laferte queda embarazada. Al poco tiempo se casa y aún hoy reconoce su felicidad y amor incondicional no solo hacia su hijo, sino también por su marido. No obstante, eso no significa que ella ahora se haya convertido en “provida”, ni mucho menos. Solo encontró en el amor una herramienta política necesaria de contención. Mon Laferte, como Lali, mantienen sus respectivos proyectos de no solo defender a las minorías sexuales sino también permanecen atentas a los vaivenes políticos y sociales donde la avanzada reaccionaria y conservadora se hace cada vez más latente.

Política de sentimiento

El derrumbe de las viejas estructuras, de la proyección al futuro y las apelaciones a los ideales eclosionaron a partir de los setenta. Solo los más lúcidos, como Perón, advirtieron los cambios venideros. Algunos marxistas (que ante las nuevas lógicas sociales y culturales quedaban con el tujes al viento) supieron interpretar y recuperar la importancia de lo cultural. Que no todo pasaba por el materialismo. En 1977 Raymond Williams llegaba a definir como “estructura de sentimiento” como “experiencias sociales en solución, a diferencia de otras formaciones semánticas sociales que han sido precipitadas y resultan más evidentes y más inmediatamente aprovechables”. No hacía falta esperar a que un ñato de afuera nos explicara lo que no nosotros llevábamos a la práctica como movimiento desde antes que nos constituyéramos como nación.

Cuando Perón nos legaba como testamento político “El Modelo argentino” no solo ratificaba la doctrina sino que reforzaba la idea de la necesidad donde la sociedad futura, el hombre (y la mujer) fueran el principio y fin, no un mero engranaje frío. Mientras apelaba a la constitución de una organización no rígida, respetando la libertad y dignidad humana. Los nuevos tiempos pretenden que olvidemos que la doctrina justicialista apelaba a ser profundamente humanista y cristiana (si eso no es una apelación a una política de sentimiento, ¡qué lo sería!), y es por ello que estas reacciones o rectificaciones evidencian la necesidad de revisión y revisita hacia nuestras raíces. Porque los tiempos actuales hacen más que evidentes que hay una lucha entre el orden y el caos. Es en ese sentido que en realidad no están militando el casamiento de dos figuras queribles sino más bien una reacción instintiva de nuestro Pueblo en su búsqueda de los viejos valores, aquellos que reafirman nuestras tradiciones. Y aclaremos que reafirmar no necesariamente significa anhelar un pasado perdido sino resignificar nuestra idea de sentimiento. Ante la ausencia de líderes políticos, que pretenden ser carismáticos desde un algoritmo, el sentimiento canaliza hacia lo que más nos puede interpelar: el amor.

No obstante, el amor debe ser la base pero no una simple apelación retórica. Una política de sentimiento requiere de un movimiento con doctrina y organización.

En definitiva, una noticia que para muchos puede resultar trivial e intrascendente puede provocar una reacción que puede expresar el síntoma no solo de empatizar con la noticia sino también como ejemplo simbólico de batalla cultural.

En la actualidad, como consecuencia de eso, y ante la violenta restauración conservadora (porque como siempre que hubo río revuelto los que ganaron fueron estos maliciosos pescadores) nos encontramos en una etapa transicional, de disputa entre un viejo mundo analógico, romántico, humanista y algo nuevo que busca acentuar la liquidez de los vínculos, cuestiona los viejos patrones de ética, moral y costumbres, postulando la no-propuesta que sería vivir en un eterno y etéreo presentismo donde priman los deseos y excesos individualistas.
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NARRATIVA

Luz de luna

17 Enero 2026

No llorés Colo, no llorés. Perdoná. No te pongas así. Dale, volvamos a casa.
 

***

Pasamos la tarde en la casa de Jhony hasta que llegó la noche. Boludeamos escuchando cumbia y mirando cosas en el celular. Video que manda los pibes cuando están con alguna guacha ahí. Y miramos un rato y bueno, como habíamos tomado unas cervezas y las guachitas de los videos no se comían una y le daban lindo, nos fuimos calentando. ¡Ufff! Ahora vengo, dijo el Jhony y encaró para afuera, para el lado de las chapas donde está el baño. No puedo más, le dije al Colo y ahí nomás me la empecé a manotear.

¿Qué hacé?

¿No ves? ¿O me querés ayudar?

Nos reímos un rato pero después todo se puso tenso. Rojo se puso todo y en una le agarré la mano al Colo y me la llevé a la poronga. Le sonreí y el Colo empezó. Empezó. Empezó y no paramos.

Después se puso a temblar y salió corriendo.

Le grité. Lo llamé y lo llamé pero no paraba de correr. Lo corrí una o dos cuadra bajo el chorro blanco de la luna. Tan blanco como la mancha pegajosa que llevaba en el pantalón.
 

***

Al principio nos cagamos de risa los dos pero después no. No pudo, no pudimos.

Se puso raro el Colo, dijo el Jhony cuando volvió. Se puso raro dijo mientras se subía el pantalón y lo vimos sacudirse como las cintas que atan a los ventiladores del bar cuando llega el calor. ¿Qué te pasa boludo? ¿Qué te pasa?

Y después empezó a correr como un loco. El Jhony se cagó de risa un rato mientras se acomodaba la ropa y a mí, de pronto, eso me dio miedo. Miedo me dio. Como si algo malo iba a pasar. Y me largué a correr. Por eso lo corrí unas cuadras hasta que se detuvo a tirarme piedras. ¿Qué te pasa boludo? ¿Qué te pasa? Le pregunté y el Colo se agachaba a agarrar más piedras hasta que apareció un perro. Un perro grande, medio lobo y empezó a ladrar. Me volví unos metros. Lo vi cruzar las vías y lo vi meterse en el descampado entre las porquerías que tiran los vecinos. Le grité que esperara, que se dejara de joder. Pero nada. El perro no me dejaba pasar. Estuve un rato así, sin poder seguir.

Enseguida vino Jhony y le tiró un cascotazo. El perro salió cagando. Cruzamos el alambrado y nos metimos entre las bolsas de porquerías y perros muertos. Gatos rotos con todo eso al aire. Con las moscas ahí dando vueltas. Esas moscas pesadas como pelotitas de tierra. Caminamos hasta salir de la mugre. Nos fuimos orientando por las luces de la ruta que chispeaban a lo lejos. La luna ayudó con su agua blanca a mirar por donde andábamos. Así, tanteando escombro y bichos muertos, en medio del olor lo vimos. El Colo estaba ahí, de espaldas lo vimos. Hicimos silencio. Con el Jhony nos hicimos gestos de no hablar, de andar con cuidado. El Colo estaba duro pero temblaba y movía la cabeza para un lado y para otro. En medio del olor. Estaba sin el pantalón, con el culo al aire. El culo le brillaba. Todo chivado. Había un fueguito ahí adelante. No sé que estaba quemando. Hablaba raro. No entendíamos qué decía, pero hablaba hasta que se arrodilló de pronto y se largó a llorar.

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    Agresti con Al Pacino
    Agresti con Al Pacino
CINE NACIONAL

Agresti: "Somos absolutamente originales en nuestra forma de ser, que implica una particular forma de decir y de escribir"

17 Enero 2026

Un pacto entre dos desconocidos abre las puertas del universo lúdico y da comienzo a la complicidad. Al fin y al cabo, diría un poeta, el amor es una cuestión de perspectiva. La idealización se nos escapa como un frágil globo de helio y lo que importa es no estar demasiado tiempo al ras del suelo rutinario. ¿Quién puede decir que realmente llegó a conocer a una persona? Aquel ´conócete a ti mismo´ de los antiguos, refleja al mismo tiempo las propias limitaciones o tal vez sea cierto y ningún noviazgo se presenta sin antes dar la ilusión de reforma de uno mismo. “En nuestro país algún acento de eso hay, ¿no? El hecho de que nos atraviese la necesidad de ser otro u otra, porque hemos dejado ser tantas cosas…”, dice el guionista y director de cine Alejandro Agresti, durante la charla para nuestra revista, a propósito de “Lo que quisimos ser”, extraordinaria película, recientemente galardonada con el Premio Argentores al ´Mejor guion de ficción´. “Y lo que pudo haber sido se impone como realidades dentro de otras realidades. Supongo que esa necesidad es al mismo tiempo lo que a uno lo mantiene porque, si pensás que sos lo que sos nada más, ya sea en un momento determinado o en lo que te toca, es muy difícil afrontar la vida”.

La ópera prima de Alejandro Agresti es “El hombre que ganó la razón”, filmada en 1984, en coproducción con Países Bajos, no fue estrenada comercialmente. La primera película estrenada comercialmente de Agresti fue “El amor es una mujer gorda, donde refleja con realismo y crudeza la desesperación de la generación de jóvenes que logró sobrevivir a la sangrienta última dictadura cívico-militar en nuestro país. A partir de la buena recepción internacional de “Valentin” (2002), Alejandro Agresti comenzó a recibir ofertas para filmar en Hollywood, donde se instaló y realizó el drama romántico “The Lake House” (La Casa del Lago, 2006), en el que trabajó con los famosos actores Sandra Bullock y Keanu Reeves, a quienes volvió a reunir luego del éxito de Speed (Máxima velocidad, 1994) y que recaudó más de 114 millones de dólares a nivel mundial. La banda sonora de este filme contó además con una canción de Paul Mccartney. Entre 2014 y 2015, estrenó en funciones especiales (nunca fue lanzada oficialmente en los cines) su nuevo filme, la comedia “No somos animales, una coproducción argentina-estadounidense protagonizada por John Cusack, Paul Hipp y Lucila Solá. La historia transcurre en la Argentina y Alejandro Agresti también interpreta un rol principal en el filme, el cual fue escrito junto con Cusack. En 2016 Agresti estrena “Mecánica popular”,una comedia dramática protagonizada por Alejandro Awada, con un cameo de Patricio Contreras. Ha ganado numerosos premios, entre ellos, el Cóndor de Plata al mejor director y mejor guion por sus películas “Buenos Aires viceversa (1996) y Valentín (2002). Además, “El viento se llevó lo que fue galardonada en 1998 con la Concha de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En 2001 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los 5 mejores Directores de Cine de la década en Argentina.

Es realmente notable el modo en que abordás, en “Lo que quisimos ser”, la noción existencialista de ser otros en algún momento de nuestras vidas

Alejandro Agresti: Es que uno se transforma y enriquece con la energía que fluye al comienzo de cada relación de pareja. Y sobre todo si el otro sabe sobre la vida. En el sentido de que sabe que te tiene que creer para que, a su vez, vos le creas lo suyo. No se trata de cualquier mujer o cualquier hombre, no apelás a la inocencia o a la estupidez del otro, sino justamente a su inteligencia. Se trata de haber vivido y saber que la pareja es un intercambio. Si vos me creés, yo te creo. Si vos me creés, yo te ayudo a que te creas y, a su vez, vos me ayudás en eso también a mí. En la película se plantean evitar la realidad porque saben que se va a llevar puesta la pareja. La realidad es como la espada de Damocles.

También, aunque de manera subrepticia, está presente el tema del rol paterno.

Alejandro Agresti: El personaje que hace de hijo de Irene es Antonio, uno de mis hijos. No es actor, ni quiere serlo, pero la verdad es que lo convoqué y me dijo enseguida “Dale, papá, así pasamos dos meses juntos”. Imaginate que, por la noche, volvíamos de la filmación y nos hablamos todo. La película fue la excusa o el detonador o la chispa para hablar sobre muchas cosas que nunca había podido hablar con mi hijo, pero en un intercambio, quiero decir que no hubo una imposición ni nada por el estilo. Y fue maravilloso. Si me preguntarás qué me quedó de aquellas conversaciones, te diría que me ayudó a dejar de lado cierta culpa por haber vivido en tantos países debido a mi trabajo. Muchas veces no le podía dar tiempo, compartir con él todo lo que yo quería. Fue como si mi culpa hubiera retrocedido, si bien nunca me reclamó nada. Y de verdad te digo, fue una de las cosas más importantes que me dejó la película.

¿Cómo fue el proceso de la escritura del guion?

Alejandro Agresti: Hasta el momento del guion yo venía escribiendo novelas, estaba un poco alejado del cine porque sentía que no era ya lo que solía ser. En un momento me nació esta idea, ¿cómo nació? La verdad no podría precisártelo, pero creo que está latente en el mismo trabajo, en la constancia y disciplina de escribir todos los días, al menos mil palabras. Hay que estar atento porque, en un momento, sentís que hay algo y entonces te mandás. Y si me enganché fue porque era reparador en más de un sentido. Escribir hasta las dos de la mañana, por ejemplo, o directamente no dormir y, en quince días, tener listo algo con las idas y vueltas propias de un primer borrador de guion, me hizo sentír que se me ampliaba la mirada o que la concentraba en puntos donde me estaba ayudando. Una manera de mantener el coraje, si querés, porque cuando escribo doy vueltas y dudo y me engancho con las mismas boludeces que cualquier hombre, pero hay algo en mí que me dice que siga para adelante con la mía. Recuerdo que una vez, trabajando con Al Pacino, me dijo: “Me gusta hacer esto con vos porque cuando ves que está todo construido, todo perfecto, pateás el tablero y hacés la tuya”. Con el paso del tiempo me di cuenta de que tenía razón. No es tan fácil, sobre todo cuando hay mucho dinero, decirte a vos mismo hasta acá llegué, esto no es lo que a mí me interesa hacer. Y dejarlo todo. Claro, no te voy a negar que, en muchas oportunidades, llegué a decirme “¡No!, ¿qué hice? Mirá, llegué a comprar una casa en Holanda y luego tuve que rematarla porque no tenía un mango, pero bueno… Soy así.

¿Puede ser que esta idea venía madurando en vos en proyectos anteriores, acaso como algo postergado que en algún momento iba a surgir?

Alejandro Agresti: Si, es cierto. La idea básica de dos personas que se conocen y no se dicen quiénes son, ni siquiera el nombre y todo lo demás, es el concepto en media página de una novela mía que es “Las noveladas”. Debo decir que una amiga mía, Vera Fogwill, cuando leyó la novela se detuvo en ese capítulo y me dijo que con eso podía hacer una película o escribir otra novela. En ese momento yo le dije que sí, que podía hacer algo con ese concepto en algún momento y ahí Vera enfatizó que le diera bola y bueno… Por suerte le di bola sin bien dejé pasar un tiempo. Y un día, luego de una noche de buen dormir, me decidí a escribir el guion.

Una vez que te disponés a escribir un guion, ¿qué es lo primero que se debe sortear para que fluya?

Alejandro Agresti: El problema al momento de encarar la escritura de un guion es pensar en ciertos miedos. Si uno es escritor y se pone a leer sobre crítica literaria podés pasarte seis meses intentando la primera frase buscando una genialidad. Esas boludeces son patéticas porque te condicionan. Uno puede perder toda su energía en seguir ese tipo de clichés. Entonces lo primero que tenés que hacer es vencer el miedo. En mi caso, y en relación a esta película, ya decidido a empezar, me pregunté ¿dónde se pueden cruzar estas dos personas? Pensé en un cine que, al principio, estaba lleno. Y enseguida me dije: ¿y si en el cine estaban ellos dos nada más? El encuentro resultó simple, ambos son fumadores y cuando salen del cine, Irene no encuentra su encendedor y le pide fuego. Listo. Si vos querés hacer algo sofisticado y abandonar el sentimiento y seguir los patrones normales para no caer el cliché, bueno… caés en un cliché peor. Y lo importante, sacándote del guion, fue encontrar el cast. Cuando le dije a los productores que quería a Luís Rubio se soprendieron mucho. No lo conocía pero de verlo sentí que tenía algo vulnerable, además de ser un buen tipo. Para el personaje de Irene elegí a Eleonora Wexler y ya tenía la dupla. Si no encontraba a los dos que necesitaba nada de este cuento hubiera funcionado. A Luís lo tuve presente al momento de la escritura. Extrañaba esa manera de trabajar, hacia mucho que no tenía a los actores en la mente como me solía suceder cuando hacía “Buenos Aires viceversa” o “El acto en cuestión”. Mis amigos decían que yo trabajaba con mis hologramas Agresti porque escribía sabiendo lo que las actrices o actores tenían dentro. Me refiero a escribir sabiendo lo que podían decir y cómo hablan, su cadencia particular.1

¿Cómo fue el proceso del trabajo con los actores?

Alejandro Agresti: Ensayamos, mucho. Luís, una vez que leyó el guion, me dijo, en tono de advertencia: “Mirá que soy un cómico y me cuesta mucho las escenas dramáticas, no voy a poder llorar” Y yo lo miraba y pensaba “Vas a llorar, te aseguro que vas a llorar” Y dicho y hecho, cuando filmamos la escena de la enfermedad y entre ellos hablan de los planetas y de que somos todos estrellas, recuerdo que yo estaba con la cámara en plano con él, se puso a llorar de entrada, a tal punto que no le alcanzaban las servilletas, pero no solamente él, todo el equipo estaba emocionado. Digo, ¡corten!, y de repente todos comienzan a aplaudir. Y acá necesito hacer una aclaración, ese momento no tuvo que ver con el guion sino con lo que le transmitió Eleonora a Luís. Ella es una persona y una actriz maravillosa como pocas con las que trabajé. Realmente se comprometió de una manera increíble. Mirá, yo podría haber filmado esta película de manera sensacionalista, pero ya ensayando me di cuenta de que los gestos de Eleonora eran paisajes y que todos nos íbamos a reconocer de algún modo, por no reparar ahora en los silencios que son muy importantes en esta película.

¿Por saber lo que pasa y no poder decirlo?

Alejandro Agresti: Sí, exactamente eso. ¿Hasta dónde uno omite para seguir creyendo? ¿Qué somos capaces de soportar para sostener la historia que queremos construir? Yo viví muchos años en el extranjero, hice películas en Hollywood, es decir para otras culturas, pero al mismo tiempo extrañando siempre lo mío, incluso aquella casa donde nací en Dean Funes e Independencia. Te digo esto porque tiene que ver con los silencios, pero también con muchas otras cosas más. Al rescatarlo comprendo cómo funciona el lugar de donde vengo y su nostalgia. A veces, hoy en día, esa nostalgia está suprimida, o medianamente suprimida, por querer imitar otras culturas. Me pregunto si no estaré haciendo el recorrido inverso. Al regresar, haciendo lo que sé hacer, busco mi propia cultura. Somos absolutamente originales en nuestra forma de ser, que implica una particular forma de decir y de escribir. Por eso creo que a todos nos llega el momento, como en mi caso, de extrañar lo que sos.

¿Cómo fue recibida la película en Europa?

Alejandro Agresti: La película se estrenó en España, y pronto se estrenará en Francia. El público de allá es maravilloso. Un día, en España, luego de la proyección, se acercó un tipo con una barba larga y me empezó a hablar en inglés, diciéndome que le había encanto la película. Entonces lo miro atentamente y le pregunto si habla castellano, y me responde que no y enseguida me comienza a contar que hace teatro en Polonia. Entonces vuelvo sobre el tema del idioma porque lo notaba emocionado por la película y le pregunto cómo puede ser que le haya gustado tanto si no entendió nada. Y entonces me mira a los ojos y me dice. “Entendí todo, entendí todo por las caras”. ¿No es maravilloso? Antes hablábamos de los paisajes en Eleonora Wexler, bueno, hay algo de eso ahí. Volviendo a tu pregunta, hay algunos intereses por ahí, tal vez en Italia o en Francia, de hacer una remake dirigida por mí, pero veremos, nunca lo hice pero me parece un proyecto muy interesante.

* Fuente de la nota: Revista Creadores Argentores. Cortesía revista Creadores. Argentores, Autor: S.B @SebastiánBasualdo

Recuerdo que una vez, trabajando con Al Pacino, me dijo: “Me gusta hacer esto con vos porque cuando ves que está todo construido, todo perfecto, pateás el tablero y hacés la tuya”
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Lo que quisimos ser
Nueva película de Agresti
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Proponen repudiar el ataque a Venezuela en todos los municipios de Santa Fe

16 Enero 2026

La Asamblea Santafesina por la Paz y la Soberanía propone el siguiente proyecto de ley pcial y de normativa municipal para todos los distritos que lo requieran.

PROYECTO DE DECLARACIÓN.

VISTO:

1- La Carta de la ONU y los principios consagrados en sus artículos 1 y 2, y en particular en este último donde se especifica que los miembros de la Organización solucionarán sus  controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se ponga en peligro ni la paz, ni la seguridad internacional ni la justicia y donde los mismos se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

2- La II Cumbre de la CELAC en enero de 2014, donde se reafirmaron  principios como la solución pacífica de controversias, el respeto a la soberanía, la no intervención y la libre determinación, un compromiso que se sustenta en el Derecho Internacional y busca erradicar la fuerza en la región, declarando Zona de Paz a América Latina y el Caribe.

3- El derecho de libre determinación reconocido por Asambleas de  Naciones Unidas (1514 (XVI) o 1541 (XVI) pero que además se encuentra consagrado en innumerables Pactos Internacionales donde se expresa a que el mismo es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas

4- Los antecedentes de nuestra historia argentina donde encontramos posicionamientos y reafirmaciones sobre el tema, desde la formulación de la denominada Doctrina Drago en 1903 (José María Drago Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro  país), pasando por la neutralidad en la primera Guerra Mundial por parte del entonces Presidente de la Nación,  Hipólito Yrigoyen, hasta los fundamentos en la materia de la Tercera Posición desarrollada por el también primer mandatario argentino, Juan Domingo Perón.

5- El ataque perpetrado por el Gobierno de los Estados Unidos sobre Venezuela, el pasado 3 de Enero de 2026 donde se produjeron bombardeos sobre ciudades venezolanas y el secuestro del Presidente de la Nación Nicolás Maduro y de la Doctora Cilia Flores, cónyugue del Primer Mandatario.

6- Las afirmaciones realizadas por el Sr. Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro que sobre el tema expresó: “"no hay posturas encontradas, desde lo político algunos creen una cosa y otros, otra; pero todos creemos en la institucionalidad y absolutamente todos condenamos el método con el que se llevó a cabo la intervención de un país sobre el otro, que se hizo por vía militar"

EL CONCEJO MUNICIPAL DE LA CIUDAD DE….. DECLARA.

1- Reafirmar la Resolución de la CELAC que declara a América Latina y el Caribe como Zona de Paz, lo que implica el no uso de la fuerza y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, permitiendo de esa manera que el conjunto de las naciones resuelvan sus controversias por vía del diálogo y la construcción de consensos y posibiliten generar condiciones para el desarrollo integral de las comunidades que las habitan.

2- Condenar el ataque del Gobierno de Donald Trump a la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de su Presidente Nicolás Maduro y de la doctora Cilia Flores.

3- De forma.
 

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MAPA DEL CONICET

La extranjerización de tierras en Argentina alcanza las 13 millones de héctareas

15 Enero 2026

Investigadores de Conicet presentaron un mapa interactivo donde puede verse la foto de la  extranjerización de la tierra en Argentina. De acuerdo con el estudio, más de 13 millones de hectáreas -casi el 5% del territorio nacional, una superficie similar a Inglaterra- pertenecen a firmas o Estados extranjeros
 
Según la Ley de Tierras, sancionada por Cristina en 2011, derogada por decreto por Milei en 2024 y actualmente judicializada, se fija que las personas o empresas extranjera no pueden poseer más del 15% del total de tierras ruales por provincia o departamento. 

Por provincia, esa reglamentación no se viola en ninguna - la mayoría está en torno al promedio nacional - aunque hay varias que están cerca del límite: Misiones, Salta, San Juan, Mendoza.

Sin embargo, la cuestión cambia cuando se analizan departamentos: según el mapa, 36 distritos exceden lo establecido por la ley. La mayoría de los casos no se encuentran en la Patagonia, como suele creerse. En algunos departamentos, la situación es crítica: Lacar (Neuquén), General Lamadrid (La Rioja), Molinos y San Carlos (Salta). En ellos, la extranjerización supera el 50%

Según los investigadores de Conicet Julieta Caggiano y Matías Oberlin "el patrón es claro: las situaciones más críticas se dan en zonas fronterizas —tanto en el norte como en la cordillera— y en territorios con recursos hídricos, mineros o ventajas logísticas como puertos".

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    Julio Chino Tamae

Despedida para el "Chino" Tamae

15 Enero 2026

Mario Firmenich despide al militante Julio "Chino" Tamae en la carta que reproducimos a continuación.

El panteón del cielo tiene un nuevo jugador, el querido "Chino" Tamae

Julio, fuiste una figura emblemática en la política territorial y social de la Ciudad de Buenos Aires. Tu trayectoria se caracteriza por una profunda militancia social y una inquebrantable conexión con los barrios populares, donde dejaste una huella indeleble.

Allá, a finales de los noventa, te conocimos. Venías de la Orga. Amigo y Compañero de amigos y compañeros. Eras el Chino, aunque todos te sabíamos japonés. La medicina oriental te daba de morfar. Eras genuino y luchador. Militante. Una banda de pibes te seguían. Eras faro en tiempo de oscuridad, hambre y represión.   

En medio del contexto crítico post 2001, viste en la juventud el potencial para reconstruir un proyecto nacional y en Néstor Kirchner el liderazgo necesario para guiar ese proceso de transformación. Ahí fue donde lo conocimos y comenzamos a caminar juntos, siempre dando un consejo atinado y abriendo puertas a los que “tenían que protagonizar la nueva etapa”, los pibes.

Desde 2004, la Coordinadora General San Martín nos encontró peleando del mismo bando: El de los humildes. Ahí se empezó a plasmar concretamente esa conciencia colectiva, trabajando incansablemente por un futuro de compromiso y unidad entre las organizaciones que luchan por el bienestar del pueblo. Tu pasión y dedicación continúan siendo una fuente de inspiración para quienes creen en la lucha por la justicia social.

Al visitar tu querido bunker en “Avenida La Plata” nos dabamos cuenta de tu esencia de dragón: fuerte y decidido, pero tambien amable y cálido. Nunca te escuchamos levantarle la voz a un compañero, pero fuiste implacable con aquellos funcionarios que no cumplían con sus responsabilidades hacia el pueblo.

Pasaron casi treinta años de aquel tiempo. Las cosas hoy se ven espesas como en aquellos días. Éramos pocos los que veíamos futuro en aquellos tiempos de resistencia al neoliberalismo del fin de la historia. Eras de los que siempre supo que el fin de la historia no existe. Porque más allá de las injusticias terrenales existe el Paraíso de los Revolucionarios. Vos ahora ya estás  en el Panteón de los eternos e incansables luchadores por la dignidad. Desde allá tú luz nos llega junto a la compañerada que ilumina nuestras almas en tiempos de volver a construir  Patria y  Futuro!!!

"Van 200 años de Patria, es hora de liberarla, ¡Chino querido!"

Compañero Chino Tamae. Siempre Presente.

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    Luis Caputo-Javier Milei
    (Foto: Facebook Javier Milei)

Evolución del humor social y político 2001 a 2025

15 Enero 2026

El análisis de la evolución del humor social y político interesa en la medida en que, las variaciones de los principales temas que preocupan a la sociedad, junto con la evaluación de las perspectivas económicas y de la gestión de cada gobierno, permitirían estimar las posibilidades sobre la continuidad o las posibles alternancias de las sucesivas administraciones gubernamentales.

Evidentemente los resultados de estos análisis dependen fuertemente de las metodologías empleadas por las consultoras que realizan estos relevamientos, en especial en lo referente a una correcta representatividad social de las muestras y en la amplitud y falta de sesgo del listado de temas que se presentan como opciones a los encuestados.

Período 2001 a 2015

En ese período no existen relevamientos sistemáticos realizados por una única consultora; los relevamientos incluyen los realizados por diversas empresas, según detallo en cada caso.

La crisis de 2001 puso fin al ensayo neoliberal iniciado en 1989 con la presidencia de Saúl Menem; según las consultoras Equis, Ipsos, Mora y Araujo y Graciela Römer, en ese año, los 5 principales temas que preocupaban a la sociedad eran el desempleo en primerísimo lugar, seguidos por la corrupción, la pobreza, la inseguridad y la falta de confianza en las instituciones.

Hacia 2003 según los sondeos de Gallup y OPSM se mantuvieron las mismas preocupaciones, aunque la corrupción pasó del del segundo al cuarto lugar y a la institucionalidad se agregaron preocupaciones sobre la calidad educativa.

En 2007 según los relevamientos de OPSM y Analogías, con la mejora económica experimentada, las preocupaciones cambiaron, con la seguridad en primer lugar, seguidas de la inflación, la calidad educativa, la corrupción y la situación política institucional

En 2011 se mantuvieron similares preocupaciones, aunque la corrupción subió al tercer puesto y apareció el narcotráfico en el cuarto lugar, pasando la educación al quinto puesto.

En 2015, conforme a los relevamientos de IPSOS y de Management & Fit las 5 principales preocupaciones sociales continuaban encabezadas por la inseguridad, seguidas por la inflación, la corrupción, la pobreza y el desempleo y la calidad educativa y el funcionamiento de la justicia.

En síntesis el desempleo es mencionado sólo en 2 oportunidades, en modo coincidente con la crisis económica 2001 – 2003; la inseguridad es mencionada en las 5 evaluaciones, ocupando el primer puesto a partir de la recuperación económica en 2007; la calidad educativa se menciona en 4 oportunidades a partir del 2003; la inflación ocupa el segundo puesto en los 3 informes restantes a partir de 2007; la situación institucional aparece en 2001 y en 2007; mientras la preocupación por el narcotráfico sólo se menciona en 2011.

En ese período no conseguí evaluaciones de las perspectivas económicas ni datos cuantitativos de las respectivas gestiones gubernamentales, aunque con seguridad fueron pésimas en 2001, se mantuvieron aceptablemente aceptables entre 2003 y 2011 y decayeron en 2015, dando lugar al triunfo de Macri.

Período 2016 a 2025

En el período se establecen relevamientos sistemáticos del humor social y político a cargo de las consultoras D´Alessio – Berensztein; cada informe incluye el listado de las 10 principales preocupaciones sociales, las expectativas económicas respecto al año anterior y las esperadas para el año siguiente y la evaluación del desempeño gubernamental en cada momento.

La ventaja de contar con un relevamiento sistemático no está exenta de inconvenientes, tales como el desconocimiento de preocupaciones que aparecen en otros informes en lugares destacados, en especial sobre la pobreza y la desigualdad y en algunos años sobre sobre el desempleo y la falta de trabajo.

La cuestión me hace interrogar sobre posibles déficits en la composición social de las muestras y/o algún interés específico por parte de los contratantes / consumidores de esos informes.

Con los recaudos arriba mencionados los resultados se sintetizan a continuación; destaco que cada resumen tiene embebido un link que conduce al informe original.

Julio 2016

Los 10 temas que más preocupan

1) Inflación: 73; 2) Inseguridad: 68%; 3) Aumento de tarifas: 54%; 4) Impunidad corrupción del gobierno: 46%; 5) Otros aumentos: 40%; 6) Presión impositiva: 39%; 7) Revisar corrupción gobierno anterior: 38%; 8) Facilidad acceso a las drogas jóvenes: 38%; 9) Falta avance contra el narcotráfico 35%; 10) Falta crédito hipotecario: 35%

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2015: Peor: 70% Mejor: 28%

Respecto a 2017: Peor: 39% Mejor: 58%

Evaluación gestión de gobierno

No disponible

Julio 2019

Los 10 temas que más preocupan

1) Inflación: 89; 2) Incertidumbre económica: 66%; 3) Inseguridad: 57%; 4) Impunidad corrupción kirchnerista: 39%; 5) Falta propuestas de crecimiento: 36); 6) Revisar corrupción gobierno anterior: 36%; 7) Temor a perder el trabajo: 34%; 8) Continuidad subsidios inmerecidos: 33%;
9) Resultado próximas elecciones: 33%; 10) Dificultad pago créditos: 32%

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2018: Peor: 69% Mejor: 24%

Respecto a 2021: Peor: 37% Mejor: 52%

Evaluación gestión de gobierno

Mala:61%. Buena: 36%

Diciembre 2021

Los 10 temas que más preocupan

1) Inflación: 90; 2) Incertidumbre económica: 75%; 3) Inseguridad: 61%; 4) Falta propuestas de crecimiento: 54%; 5) Impunidad corrupción kirchnerista: 44%; 6) Continuidad subsidios inmerecidos: 38%; 7) Sin avances lucha al narcotráfico: 45%; 8) Continuidad piquetes: 42%;
9) Falta crédito hipotecario: 38%; 10) Fácil acceso a las drogas: 35%

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2020: Peor: 64% Mejor: 34%

Respecto a 2022: Peor: 63% Mejor: 33%

Evaluación gestión de gobierno

Mala:68%. Buena: 31%

Mayo 2023

Los 10 temas que más preocupan

1) Inflación: 90%; 2) Inseguridad: 76%; 3) Incertidumbre económica: 75%; 4) Falta propuestas de crecimiento: 54%; 5) Impunidad corrupción kirchnerista: 51%; 6) Continuidad subsidios inmerecidos: 48%; 7) Sin avances lucha al narcotráfico: 45%; 8) Continuidad piquetes: 42%;
9) Falta crédito hipotecario: 38%; 10) Fácil acceso a las drogas: 35%

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2022: Peor: 81% Mejor: 18%

Respecto a 2024: Peor: 56% Mejor: 35%

Evaluación gestión de gobierno

Mala:79%. Buena: 20%

Noviembre 2024

Los 10 temas que más preocupan

1) Inseguridad: 65%; 2) Incertidumbre económica: 54%; 3) Inflación: 53%; 4) Falta propuestas de crecimiento: 46%; 5) Inmunidad corrupción kirchnerista: 44%; 6) Apuestas entre jóvenes: 42%;
7) Temor a perder el trabajo: 37%; 8) Dificultad pago créditos: 36%; 9) Ajustes gubernamentales: 34%; 10) Impunidad corrupción macrista: 31%

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2023: Peor: 52% Mejor: 47%

Respecto a 2025: Peor: 44% Mejor: 53%

Evaluación gestión de gobierno

Mala:49%. Buena: 49%

Diciembre 2025

Los 10 temas que más preocupan

1) Inseguridad: 66%; 2) Incertidumbre económica: 60%; 3) Falta propuestas de crecimiento: 54%;

4) Ajustes gubernamentales: 52%; 5) Inflación: 48%; 6) Corrupción gobierno Milei: 47%; 7) Fácil acceso a las drogas: 40%; 8) Impunidad corrupción kirchnerista: 39%; 9) Apuestas entre jóvenes: 35%; 10) Dificultad pago créditos: 35%.

Evaluación de la situación económica

Respecto a 2024: Peor: 57% Mejor: 41%

Respecto a 2026: Peor: 50% Mejor: 46%

Evaluación gestión de gobierno

Mala:53%. Buena: 46%

El recuento de las 5 principales preocupaciones incluye a la inflación en primer lugar entre 2016 y 2023, cediendo al 3er puesto en 2024 y al 5to en 2025; la inseguridad se mantiene entre el 2do y el 3er lugar entre 2016 y 2023 y retoma el primer lugar en 2024 y 2025; la incertidumbre económica, ausente en 2016, se ubica en el 2do y 3er lugar entre 2019 y 2025; la ausencia de propuestas para el crecimiento económico aparece en el 5to lugar en 2019, escala al 4to puesto entre 2021 y 2024 y sube al 3er peldaño en 2025; los ajustes gubernamentales, ausentes de las preocupaciones entre 2016 y 2023 ocupa el 4to lugar en 2024 y 2025; finalmente la corrupción K se ubica entre el 4to y 5to lugar entre 2016 y 2024 y pasa al 8vo puesto en 2025, año en que la corrupción mileista aparece recién en el 6to lugar y la corrupción macrista sólo es mencionada el el 10mo puesto en 2024.

Las evaluaciones de la situación económica, en todos los informes 2016 a 2025 muestran estar en peores condiciones respecto del año precedente y la esperanza de una mejora al año que sigue al de cada informe en todos los períodos a excepción de 2021, 2023 y 2025 en los que empeoraron las expectativas a futuro.

Finalmente las evaluaciones negativas de la gestión gubernamental entre 2019 y 2025 superan a las positivas, destacándose en gran nivel de la evaluación negativa en 2023 y la excepción de 2024 cuando ambas evaluaciones estaban empatadas.

Algunas conclusiones provisorias

  • La falta de conocimiento sobre las metodologías empleadas para asegurar una completa participación de todos los estratos sociales hace poner en duda la representatividad de los resultados;

  • En general los listados de principales preocupaciones sociales responden a la lógica que indica el sentido común, toda vez que en años de crisis económica las menciones al desempleo y la pobreza superan a las menciones sobre la inflación y la inseguridad;

  • Como fue apuntado en los informes desde 2016 hasta el presente no se mencionan preocupaciones respecto a la pobreza y la inequidad social que según estimo serían más importantes que otras preocupaciones señaladas;

  • Resulta destacable la continuidad a lo largo de todas las evaluaciones de las preocupaciones sobre a la calidad educativa;

  • También es destacable la continuidad y el sesgo de las preocupaciones sobre la corrupción, especialmente la atribuida al kirchnerismo, así como la casi nula mención a corrupciones del macrismo y del mileismo, siendo que esta última recién aparece en 2025; también la total ausencia de la corrupción privada, como es el notorio caso de la fuga de divisas;

  • Las evaluaciones sobre expectativas económicas a futuro parecen regidas por el optimismo, con excepción de las correspondientes al 2021 (finalización de la pandemia); 2023 (fin de la gestión Fernández) y 2025 (¿agotamiento del modelo Milei?);

  • Las elecciones que llevaron a Milei al gobierno en 2023 coincidieron con un elevadísimo rechazo a la gestión de Fernández (mala 79% vs buena 20%); esa situación no se verificó con la misma magnitud en ocasión del cambio de gobierno que sucedió al de Macri (61% vs 36%) ni mucho menos en el segundo año de la gestión Milei (mala 53% vs buena 46%);

  • Con todo el riesgo que significa, estimo que en el segundo año de la gestión Milei se comienza a poner en evidencia cierto agotamiento del su modelo de superávit fiscal y comercial basado en un fuerte ajuste económico con la consecuente pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas y un continuado endeudamiento internacional de destino incierto, problemas que parecen ajenos a las preocupaciones gubernamentales;

  • Con igual o mayor nivel de riesgo también estimo que para revertir ese agotamiento la gestión Milei deberá demostrar, en los dos años de gobierno que le restan, que los sacrificios que impuso a los sectores de ingresos medios y bajos y el mayor endeudamiento a que quedamos sujetos todos los argentinos se traducirán en una mejora sustantiva de la economía real, con la producción y del empleo como primeras prioridades y que esos resultados serán claramente perceptibles para el conjunto de la sociedad. En definitiva deberá demostrar que los enormes sacrificios que venimos sufriendo en sus dos primeros años de gobierno no han sido inútiles.

  • Estimo que las posibilidades del peronismo de suceder a Milei están sujetas a dos cuestiones complementarias. En primer lugar la superación de su presente crisis de representatividad sin caer en divisiones estériles que lo debiliten, en modo que aseguren un menor verticalismo y una mayor transparencia en el ejercicio de su gestión. En segundo término el desafío no menos importante de elaborar propuestas atractivas para el conjunto de la sociedad y focalizadas lograr un crecimiento económico sostenible basado en la preminencia del trabajo, la producción, la soberanía y el mantenimiento de los derechos humanos, que alcance a todos los argentinos sobre la base del imperio del bien común.

  • No quiero terminar estas líneas sin poner sobre la mesa los desafíos que según creo enfrentan las consultoras para demostrar que sus evaluaciones son realmente representativas del humor social y político del conjunto de los argentinos y no un mero intento de formatear esa opinión mediante un determinado sesgo de las opciones presentadas y/o la selección de un muestro no representativo de nuestra sociedad.

Para revertir ese agotamiento la gestión Milei deberá demostrar, en los dos años de gobierno que le restan, que los sacrificios que impuso a los sectores de ingresos medios y bajos y el mayor endeudamiento a que quedamos sujetos todos los argentinos se traducirán en una mejora sustantiva de la economía real