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APU PODCAST

El debate sobre tipo de cambio y desarrollo nacional: diálogo con Manuel Cruz

27 Abril 2026

Manuel Cruz es licenciado en Economía y está realizando una maestría en Política de Desarrollo, especializada en Corea del Sur, país donde actualmente vive y trabaja. En esta entrevista con Agencia Paco Urondo, Cruz cuestiona uno de los pilares más arraigados del pensamiento económico industrialista argentino: la idea de que un tipo de cambio alto es condición necesaria para el desarrollo. En su lugar, propone mirar la estructura de costos, la infraestructura logística y la escala productiva como las verdaderas claves de la competitividad.

APU: Escribiste un artículo para Agencia Paco Urondo donde planteás que no se puede pensar la competitividad solamente desde el tipo de cambio. En sectores del peronismo más industrialista hay una idea muy instalada: que un dólar alto protege a la industria de la competencia exterior y es la plataforma para el desarrollo. ¿Ves problemas en ese planteo?

MC: Para empezar, ese planteo no se condice con los hechos estilizados, es decir, con lo que se puede confirmar empíricamente. Desde 2002-2003, cuando arranca el kirchnerismo, hasta 2011, el tipo de cambio estuvo prácticamente fijo en $3,50. Eso lo pueden verificar: no pasó hace tanto, aunque la memoria en Argentina sea corta. Y el crecimiento industrial de ese período es innegable. Después, entre 2011 y 2015, el crecimiento fue en serrucho: se crece, se decrece, básicamente estancado. La devaluación de 2014 no generó ningún crecimiento industrial. Y entre 2016 y 2019, con Macri, yo mismo lo viví: tuve una empresa y fui a la quiebra. En diciembre de 2015 hubo una devaluación del 50%, de $9,50 a $14, y no creo que nadie pueda mostrar datos de crecimiento industrial en ese período. El pasado reciente habla por sí solo.

APU: Igual hay que aclarar que ese tipo de cambio estable del período 2002-2011 partió de una devaluación enorme, la de Duhalde. Era un tipo de cambio alto que se mantuvo estable, ¿no?

MC: Sí. Se rompe la convertibilidad en enero de 2002 y el tipo de cambio escala hasta 4 a 1 hacia junio-julio. En ese momento la puja distributiva estaba muerta: los sueldos por el suelo, el consumo devastado, la tasa de interés al 100%. Por cuestiones especulativas entran capitales, el dólar baja a $2,60 y se estabiliza en $3. Ese es básicamente el tipo de cambio que se mantiene por más de una década, hasta 2012 aproximadamente. Pero más allá de eso, las sucesivas devaluaciones desde 2014 en adelante no solucionaron ningún problema: la propia inflación se termina comiendo la ventaja cambiaria y no se va a ningún lado. En realidad, el problema no es el nivel del tipo de cambio sino los costos nacionales.

APU: ¿A qué te referís con costos nacionales?

MC: En una economía existen bienes transables y no transables. Los transables —alimentos, energía, maquinaria, bienes de capital— tienden a tener precios en dólares. Incluso la tierra agrícola pampeana deriva su precio del valor de la soja en dólares. Si Argentina devalúa, el precio de la tierra no cambia en dólares, el precio de la soja no cambia, la semilla está en dólares, el gasoil está en dólares, la maquinaria —aunque se produzca acá— tiene componentes importados con precio en dólares. Lo único que se determina en moneda nacional es el salario. Entonces, cuando devaluás, todos los costos —intermedios, de capital, de consumo— se ajustan casi instantáneamente. El salario, en cambio, queda rezagado. Lo que hace una devaluación es redistribuir el ingreso nacional, nada más. Cuando hay bajo desempleo y el movimiento sindical está organizado, eso dispara la puja distributiva, que es una de las principales causas de la inflación en el kirchnerismo. En última instancia, no cambia nada estructural.

APU: ¿Dónde hay que mirar entonces si no es el tipo de cambio?

MC: Un ejemplo que me tiene muy interesado hace tiempo es el costo logístico. Según el economista canadiense Jean Paul Rodrigue, Argentina destina entre el 27 y el 28% de su PBI a logística. El promedio de la OCDE es 8-9%. Yo pregunto: ¿cuánto valdría el "tipo de cambio competitivo" si cambiáramos nuestra matriz de transporte, que hoy es un 90% camionera, hacia el transporte marítimo-fluvial? Soy de Río Gallegos, a 2.700 km de Buenos Aires. Enviar una tonelada por camión consume alrededor de 166 litros de gasoil. Esa misma tonelada enviada por barco desde el puerto de Buenos Aires al puerto de Río Gallegos consume 6 litros. Y el principal ítem de importación de Argentina es precisamente el gasoil, entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales. No estamos hablando de tecnología nueva: los puertos están construidos, desde el Paraná-Paraguay hasta toda la costa patagónica. Es una decisión de economía política, no un problema técnico.

APU: ¿Y por qué no se usan esos puertos?

MC: Hay cuestiones regulatorias y de economía política que no voy a desarrollar acá por una cuestión de tiempo. Pero técnicamente todos son utilizables. Habrá que invertir algo en actualizarlos, pero están. Puerto Madryn opera, Ushuaia tiene un servicio mensual —que no es mensual por ninguna limitación técnica—, Río Gallegos tiene un puerto de aguas profundas construido en la época de Illia que no está en uso. Hay un solo servicio mensual de Buenos Aires a Ushuaia y uno quincenal del puerto de Santa Fe al de La Plata, y nada más. Eso es todo el cabotaje marítimo argentino.

APU: También hacés énfasis en otro concepto: la escala productiva.

MC: Claro. El principal determinante de la competitividad internacional no son los salarios bajos —eso es un mito, lo del chino que trabajaba por un plato  de arroz—. Lo que determina la competitividad es la economía de escala: a mayor escala, menor costo fijo unitario. Si hago una planta para producir 1.000 autos e invierto un millón de dólares, cada auto amortiza $1.000 de costo fijo. Si produzco 500, cada uno amortiza $2.000. En economías industriales maduras, al pasar a escalas de un millón de unidades, ese costo fijo unitario puede caer diez veces. Y esto mismo aplica a la infraestructura. Ahora bien, ¿qué hace una devaluación? Al bajar salarios en dólares genera recesión, las familias consumen menos, la economía se enfría y se reduce la rotación de toda la infraestructura instalada. Eso es un costo real que no aparece en ningún balance, pero existe. El gobierno actual, por ejemplo, no está manteniendo la infraestructura instalada. Ese deterioro equivale a entre el 2 y el 5% del valor total del stock de infraestructura, y lo va a tener que pagar el próximo gobierno. Es una deuda en dólares muy concreta.

APU: Hay economistas como Marcelo Diamand o ahora Guillermo Moreno que proponen tipo de cambio alto pero con retenciones para proteger el salario, y energía barata internamente. ¿Cómo evaluás esa salida?

MC: Mirá, algo que me impactó mucho fue graficar la evolución del tipo de cambio nominal de los países de industrialización tardía más exitosos: Japón, Alemania, China, Taiwán. Japón pasó de 360 yenes por dólar —fijo durante la ocupación— a 75 yenes. Es decir, revaluó sistemáticamente durante décadas. Alemania hizo algo similar, salvo en el shock entre 1982 y 1986. China tuvo tipo de cambio fijo hasta Nixon-Mao en 1971, luego revaluó hasta los 80, devaluó algo a principios de los 90, llegó a ocho yuanes por dólar —nunca a dos dígitos— y en los últimos 20 años revaluó de 8 a 6. Taiwán, de 40 a 25. Todos los casos más exitosos de industrialización tardía muestran revaluación sistemática. Nadie que haya visto esos gráficos puede sostener sin más la tesis del tipo de cambio competitivo.

APU: ¿Cómo explicás entonces que el período 2002-2011 funcionó si partió de una devaluación?

MC: Partió de una situación de destrucción total: 22% de desempleo, pobreza del 60-70%, salarios de 90 dólares mensuales, jubilación mínima de 200 pesos que con la devaluación llegó a valer 50. Lo que hubo fue una recomposición muy rápida del ingreso, una caída acelerada del desempleo, una expansión del mercado interno sostenida, y encima el viento de cola del superciclo de las commodities. Eso generó un círculo virtuoso: más mercado interno, más consumo, más inversión, más escala, menores costos unitarios. El problema llegó en 2011, cuando el kirchnerismo enfrentó la salida de dólares y tomó dos decisiones cuestionables: no subir la tasa de interés —en parte por proteger a la pequeña y mediana industria que opera con cheques diferidos— y no tomar deuda externa a tasas más altas para sostener el proceso. En ese momento el tipo de cambio real empezó a apreciarse por inflación sin la revaluación nominal que lo acompañara, y el sistema se desestabilizó.

APU: ¿Y si la revaluación sostenida es la clave, por qué no se hizo?

MC: Porque una revaluación nominal sostenida hace varias cosas a la vez: desalienta la dolarización de ahorros —si el peso se aprecia, ¿para qué compro dólares?—, modera la puja salarial porque los trabajadores ganan más en términos de dólares sin necesidad de conflicto, y bajan los costos industriales porque todos los insumos están en dólares. Argentina tiene superávit comercial de manera sistemática desde 1914, salvo sequías, inundaciones o errores de política energética. En los últimos 25 años acumuló algo así como 200.000 millones de dólares de superávit comercial. ¿Dónde están? Se fueron por formación de activos externos, la llamada "fuga". Eso es consecuencia directa de la inestabilidad cambiaria: si cualquier argentino espera que el peso se deprecie, compra dólares. Una revaluación sostenida y creíble cortaría ese mecanismo de raíz.

APU: ¿En qué se diferencia lo que proponés del modelo de Milei, que también apuesta a moneda fuerte, minería y campo?

MC: La diferencia central es el ancla. El gobierno de Milei sostiene el tipo de cambio fijo sobre la base de represión salarial: aumenta el desempleo, bajan los salarios reales, y eso enfría la demanda de divisas. Cualquiera que tenga un amigo en el Estado puede comparar su sueldo actual en dólares con el de hace unos años. Eso no es desarrollo, es ajuste. Lo que yo planteo es diferente: una revaluación sostenida que genere expectativas de apreciación, combinada con un mercado interno dinámico que amortice los costos fijos de la infraestructura y haga viables proyectos de inversión a escala. Sin mercado interno pujante, ninguna mina en la cordillera cierra su modelo de negocio, porque nadie va a pagar solo los 150 km de ruta, el tendido eléctrico y el puerto que necesita. El mercado interno es el que permite usar esa infraestructura al máximo y bajar el costo unitario para todos.

APU: Antes de cerrar, ¿un ejemplo concreto de lo que proponés?

MC: Santa Cruz. Las represas del río Santa Cruz empezaron en 2014, debían terminarse en 2017 y seguimos en 2026. El gobierno de Macri las paralizó y redujo la capacidad de 11 a 8 turbinas por presión de grupos ambientalistas. Esas represas están a menos de 200 km de Punta Quilla, que tiene condiciones para un puerto de aguas profundas. A principios de los 2000, Aluar planteó una planta de 220.000 toneladas de aluminio. Hoy eso queda chico: la escala competitiva internacional es al menos un millón de toneladas. Con energía barata de las represas, un puerto de aguas profundas y una licitación internacional, podríamos estar produciendo un millón de toneladas de aluminio sin haber producido un kilo de bauxita —que igual importaríamos—. Eso generaría un ingreso enorme de divisas. No tiene nada que ver con el tipo de cambio. Ninguna multinacional minera que opera en Zimbabwe o el Congo está mirando el tipo de cambio del país anfitrión. Argentina es el único país donde esa discusión lleva más de medio siglo. Acá en Corea jamás escuché hablar de tipo de cambio competitivo.

El gobierno de Milei sostiene el tipo de cambio fijo sobre la base de represión salarial: aumenta el desempleo, bajan los salarios reales, y eso enfría la demanda de divisas. Cualquiera que tenga un amigo en el Estado puede comparar su sueldo actual en dólares con el de hace unos años. Eso no es desarrollo, es ajuste. Lo que yo planteo es diferente
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    Tik Tok

Fenómeno Tik Tok: consumo efímero y adicción en la sociedad del cansancio

27 Abril 2026

La disputa entre Netflix y Paramount por adquirir Warner Bros, que finalizó en febrero con la victoria de la segunda, volvió a poner en discusión una paradoja latente, que va ganando terreno: la contradicción de un mercado en manos de unos pocos que cada vez se reduce más y la excesiva cantidad de contenidos ofertados. Lo que comenzó con la absorción de Fox por parte de Disney a fines del 2019 demuestra cómo en la última década se fue consolidando un modelo en el cual los jugadores principales se pueden contar con los dedos de una sola mano. En la actualidad, son cinco las empresas que dominan las plataformas de streaming: Netflix lidera el ranking con más de 300 millones de suscriptores, seguido de cerca por Amazon Prime -200 millones- y Disney+ -130 millones-, y un poco más alejadas Paramount+ -junto con su reciente adquisición HBO- y Apple TV.

A pesar de ser pocas las compañías que reúnen tal caudal de consumidores a nivel mundial, la oferta de películas y series es realmente abismal, habiendo para todos los gustos y disponibles a cada momento como nunca antes. Sin embargo, es habitual oír a los televidentes afirmar que no encuentran nada interesante o nuevo para ver, o que pierden más tiempo buscando en el infinito e interminable catálogo que mirando algo en sí, debido a que no saben qué elegir. ¿Por qué sucede esto? Pueden existir respuestas variadas que a modo conjunto intenten dar cuenta de una explicación lógica o razonable. 

A nivel estructural, y en líneas generales, el algoritmo le muestra a cada usuario contenidos relacionados a lo que ya vio y a lo que le dio el pulgar para arriba, omitiendo lo que no encaja con esos patrones de consumo. No es novedad. Las bases de datos están configuradas para que haya una personalización especial para cada usuario según sus intereses. Si uno nunca busca ni mira una película de terror, es probable que no le sugieran La hora de la desaparición o El conjuro excepto en la sección dividida por género. Además, el sistema beneficia las tendencias que están teniendo éxito e invisibiliza lo que no produce un buen rendimiento, por lo que pareciera que prácticamente siempre aparece lo mismo en pantalla, dando esa sensación de “haberlo visto todo”. 

En cuanto a las personas en sí, y aquí se presenta lo más interesante, diversos estudios demuestran que estamos viviendo en una época en la que se promueve y practica la cultura de lo efímero a niveles exacerbados. Este fenómeno se caracteriza por priorizar consumos fugaces y desechables, primando la sensación de insatisfacción constante. Hay tantas opciones para elegir que, una vez terminado un contenido, se salta a otro inmediatamente sin procesar lo que se vio, en ocasiones olvidando días después el título y hasta la propia trama. Aunque suene increíble, sucede más de lo que pensamos, y es que vivimos a un ritmo frenético que nos impide la desconexión real que la inmensidad de la red ofrece. 

Claro está que no acontece sólo en las plataformas de streaming ni fue allí donde esto se originó, sino que las redes sociales fueron las que lo permitieron y amplificaron, especialmente Tik Tok. Ya lo decía Byung Chul Han en “La sociedad del cansancio”. Al haber tanto estímulo presentándose en simultáneo, los usuarios se encuentran saturados. Hay una sobrecarga de información constante que no otorga respiro, por lo que abundan las historias sencillas y sin demasiada profundidad, priorizando la cantidad por sobre la calidad. 

Fue el mismísimo Matt Damon quien, en el podcast The Joe Rogan Experience reveló que Netflix exige producciones con tramas o diálogos repetitivos, sabiendo que los espectadores utilizan sus celulares mientras se encuentran mirando una película. En lo cotidiano, existen grandes dificultades para concentrarse en un episodio de cuarenta minutos sin pausar para tomar el teléfono y usarlo al unísono -lo que se denomina “segunda pantalla”-. Ante la evidente ausencia de atención, cada vez más habitual, la plataforma responde con requerimientos que se adaptan a las nuevas formas de consumo, en las que hay que mencionar tres o cuatro veces una idea para que se impregne en el cerebro.

Como consecuencia directa, nos encontramos de cara a una nueva tendencia que, se presume, tendrá éxito asegurado al menos durante un tiempo. Los hábitos contemporáneos han allanado el camino para las denominadas series en formato vertical. Se trata de producciones con capítulos de entre uno y cinco minutos que se consumen como los reels de Instagram, los videos de Tik Tok o los shorts de Youtube. En Argentina, en su mayoría son producidas por los propios canales de streaming, como Olga y Luzu TV. Pensados y creados para ver exclusivamente desde el celular, estos contenidos conducen a un consumo más individual, ofreciendo entretenimiento fácil y de rápido acceso y visualización.

Otro aspecto a considerar cuando se estudian los patrones de comportamiento de los usuarios es el fenómeno del binge watching, o consumo maratónico en español. Esta actividad, a menudo preferida por la mayoría, consiste en, tal como lo dice el nombre, mirar episodios de corrido. Ya sea porque la plataforma publica una temporada completa un único día, o porque uno elige esperar a que estén todos los capítulos disponibles, no queda duda de que es la forma favorita de ver una serie. 

Sin embargo, según ciertas investigaciones, puede conducir a connotaciones negativas a largo plazo. El hecho de que se genere una adicción compulsiva a las pantallas -tal como sucede con los videojuegos, mayormente en las infancias o en los adolescentes- si no se limita y/o controla podría derivar en problemas de sueño, concentración, sedentarismo, depresión, entre otros. Debido a esto, con el objetivo de distanciarse de dicha práctica, poco a poco las plataformas están retornando a la modalidad de estrenos semanales en algunas de sus series más esperadas -como Outlander, The last of us o The Mandalorian- o dividiendo una temporada en dos para sostener la suscripción y conversación durante un mayor tiempo -tal es el caso de Stranger Things, Bridgerton o Cobra Kai-.

En estrecha relación, en marzo un jurado de Los Ángeles declaró a Meta y a Google culpables por haber creado intencionadamente plataformas que generan adicción y pueden conducir a trastornos de salud mental, sobre todo entre la juventud y la niñez. La causa fue originada a partir de una demanda de una mujer de veinte años que afirma haber padecido ansiedad, depresión y dismorfia corporal -diagnósticos hechos por especialistas-, además de pensamientos suicidas, todos originados por el uso constante de Instagram y Youtube.

Dada la complejidad que supone regular el uso de las redes sociales y los contenidos que circulan, la penalización de dos imperios tecnológicos sienta un precedente para cientos de casos similares que se están llevando a cabo. Cada vez son más las implicancias negativas que pesan sobre nuestra salud mental debido al abuso de lo que se publica online. En muchas ocasiones no existen límites éticos ni racionales, tal como sucede con los videos virales de Tik Tok en los que se reta a agredir, amenazar y/o violentar de distintas formas. 

En definitiva, siempre cada fenómeno masivo posee una contracara, y en ocasiones las consecuencias negativas sólo se vislumbran transcurrido un cierto tiempo. Lo más importante es ser conscientes de lo que se consume y pensar el costo de oportunidad que significa vivir mirando contenido. Debemos lograr aplicar los cuidados necesarios para reducir el impacto en nuestra salud y en la de nuestros pares, sabiendo que mucho de lo que circula es una ilusión, y más ahora con la explosión de la inteligencia artificial.  

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    cátedra francisco

Se lanzó “Cátedra Francisco"

27 Abril 2026

El Instituto del Pensamiento Social de la Iglesia “Juan Pablo II” (IPSI) lanzó la "cátedra Francisco". El pasado miércoles 22 de abril fue el lanzamiento presencial desde el parlamento municipal de la ciudad de Paraná, en la provincia litoraleña de Entre Ríos, y la conexión virtual permitió unir personas en distintas localidades de Argentina como de América Latina. 

"Estoy muy feliz de esta noticia y quiero felicitarlos por la iniciativa", sostuvo  Emilce Cuda, secretaría de la Pontificia Comisión para América Latina, en el video que grabó desde Roma. "Ahora tenemos al Papa León XIV -detrás suyo mostraba un cuadro del sucesor de Francisco- a quien debemos apoyar; un Papa que eligió su nombre en honor a León XIII, que dio inicio a la sistematización de la doctrina social de la iglesia, un Papa que retomó el Concilio Vaticano II en línea con Francisco algo que indicó en su primer mensaje al Colegio Cardenalicio, además inició este año las catequesis sociales, recordando, aprendiendo y enseñando el Concilio", sostuvo Cuda que cerró su mensaje brindando su apoyo y una definición sobre uno de sus fundadores de la Cátedra Francisco: "gran respeto y admiración por Carlos Ferré, un viejo amigo, un armador y constructor de puentes".

CULTURA DEL ENCUENTRO
  
En el salón del Concejo Deliberante de Paraná, entre las 150 personas presentes, además del intendente local, de militantes sindicales, eclesiales, miembros de la universidad, de clubes y los saludos de la de la Universidad Católica Argentina en la provincia de Santa Fe, se transmitió otro video, con las palabras del sacerdote y rector de la Universidad Latinoamericana de las Periferias (ULPE), Pedro Baya Casal, quien resaltó "las 3T, tierra, techo y trabajo, para los agentes pastorales y militantes sociales". 

Desde México expuso Mario Piña, miembro de la Red Laical, y volviendo a la ciudad de Paraná hizo su aporte, Martha Arriola de la Red Laical de Justicia y Paz de la Patria Grande, quien reveló que "Laudato Si fue bisagra para muchos y la manera de encarnarla fue el movimiento Cuidadores de la Casa Común,que respondió al llamado de cuidar el agua, la vida y la soberanía en el río Paraná, con la remada de 1200 kilómetros, desde Formosa a Rosario, ahí el poder económico que decide nuestro destino, las multinacionales, esta remada de 22 días, de comunidad en comunidad, para evitar que nos saquen los ríos". 

Luego le tocó el turno de Servando Álvarez Maldonado que habló como miembro del Instituto de Derecho Agrario y Minería, reflexionando sobre las 58 mil hectáreas de bosques nativos talados en Entre Ríos en los últimos 15 años, y cómo se enlaza con la exportación de los productores del campo a la Unión Europea.

Nadia Bilat presentó la "Cátedra Francisco", quien alentó con la frase de Francisco "el destino de la humanidad están en manos de los pueblos, no sólo de los dirigentes", y luego José "Pancho" Cassano, director del IPSI, contó el proceso de la "Cátedra Francisco", que viene concatenado "desde fines de los noventa con la Asociación Civil Santo Tomás Moro, luego IPSI (que nació en octubre de 2013) que se lanzó en el arzobispado de Paraná, que sumó 'Generación Francisco' y la co-creación de la Red Laical Latinoamericana".

Ver, juzgar y actuar es el camino junto a la escucha, un camino que Francisco marcó, un espacio abierto para los signos de estos tiempos, con un pueblo organizado, fue la conclusión de "Cátedra Francisco".

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    Entrevista a Juan Ottaviano
REFORMA LABORAL

Juan Manuel Ottaviano: “Estamos entrando en un estado de anomia en perjuicio de los trabajadores”

27 Abril 2026

En diálogo con “Más o menos bien” (sábados de 18 a 20hs por Radio con vos), el abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano analizó el panorama actual del trabajo en el país.

A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo declaró aplicable la reforma laboral, porque vigente siempre estuvo. Fue promulgada, desde ese momento está vigente. Una cautelar la había declarado inaplicable, ahora vuelve a estar aplicable de nuevo por cuestiones más bien procesales y se demora la definición de la constitucionalidad de más de ochenta artículos”.

“Desde que se debatió varios diputados y senadores señalaron artículos particulares con problemas de sistematicidad en la propia norma y una inconstitucionalidad general, porque va en contra de los trabajadores y para atrás”.

“Creo que estamos entrando en un estado de anomia en perjuicio de los trabajadores que fragmenta aún más las realidades”.

“Me parece que esta ley tarde o temprano va a ser derogada, incluso aunque el gobierno que venga no sea peronista. Es tan nociva que su derogación, además, va a ser insuficiente y va a haber que hacer muchas cosas nuevas que quedaron pendientes en el mundo del trabajo para ser actualizadas”.

“El proyecto de Axel Kicillof es el primero que me gusta en siete años de estudiar el tema del trabajo en plataformas”.

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    francisco mate
    Francisco.

Patear para adelante: la siembra en el inconsciente cultural argentino de Francisco

27 Abril 2026

Un joven que no es capaz de soñar esta clausurado en sí mismo,

Está cerrau en sí mismo.

Claro, uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder.

¡Pero soñálas! ¡Deseálas! ¡Busca horizontes, abríte!

Abríte a cosas grandes”

Papa Francisco

El Papa Francisco nunca fue con nimiedades; con extrema claridad enfrentó a este mundo marcado, como él decía, por la globalización de la indiferencia. Una globalización que día tras día eleva un poco más el muro de piedras económico, técnico e ideológico-cultural con el que niega la alteridad, impidiendo así el surgimiento de otros posibles. Este proceso de larga data ha sido ya descripto por grandes pensadores sin que por ello las piedras del muro caigan. Tal vez, porque la descripción quirúrgica en este mundo de frenesí informativo funciona como una confirmación más, lo que contribuye aun sin quererlo a la justificación de la idea de humano que hace centro en las prácticas con las que se da forma a este mundo, al tiempo que nos inhabilita para soñar con otros posibles.

Aquí, en esta cancha entró a jugar el 10 que supo ser nuestro Francisco, quien de una pateó para adelante señalándonos al corazón abierto como la ventana al nuevo mundo, como el intersticio por donde ingresa el viento santo de la revelación que enciende el fuego de amor capaz de renovar todas las cosas.

Su punto de partida ontológico y político que desenmascara la ilusión del individuo separado del resto y con realidad inherente en el que se fundamenta el sistema mundo moderno y occidental echa raíces en el estar siendo, en el devenir de relaciones que acontecen en la comunidad de vida que nos revela interdependientes e interpenetrados: Somos orgánicos, compartimos moléculas, ADN ancestral, espacio-tiempo, cultura y cada relación que acontece en este devenir se inscribe en un nosotros. Por ello, pensándolo bien, tal vez sea mejor referirnos a Francisco de ahora en más en presente, no solo porque lo hacemos con quienes recuperamos por cierta canonización, sino porque como muchos distintos de la historia, Francisco se sembró, como bien supo decir una publicación en este primer aniversario, y aquí agregamos, se sembró en nuestro inconsciente cultural, interpelando el inconsciente colectivo.

Partiendo entonces siempre de la comunidad de vida, la que nunca es abstracta o formal sino situada, Francisco entiende que los conflictos que en ella surgen no son algo a eliminar o invisibilizar sin más, como suele suceder en la sociedad moderna con el objeto de mantener el orden ideal imperante. Porque es justamente bajo esta lógica que hace centro en la parte, el conflicto y en la idea fija de conquista que se justifica el sacrificio de personas, de pueblos enteros, de glaciares o de la Pachamama con el objeto de mantener la idea de mundo hegemónica como si esta fuera voluntad divina, o bien, para instituir falsas alternativas que no hacen más que sembrar el terreno para el retorno de la lógica moderna. Nos urge entonces buscar algo superior al conflicto, aquello que nos une como pueblo y nos proyecta en el tiempo como sujeto histórico y cultural. No hay duda de que como mínimo los argentinos aún queremos la felicidad y el bienestar de nuestros hijos. Cosa, que no se encuentra en la sociedad del descarte, la que perdida en el pensar autorreferencial de su idea es incapaz de reconocer la dignidad del otro, en tanto otro y por ello mismo es incapaz de habitar la tensión entre idea y realidad revelada por el conflicto, haciendo imposible un peregrinar en busca de la verdad.

Hasta aquí hemos rozado al menos 3 de sus 4 principios: El todo es superior a la parte; La unión es superior al conflicto; La realidad es superior a la idea. En cada uno de ellos hemos visto que para abordarlo es menester un corazón abierto hacia la alteridad dispuesto a habitar la tensión del conflicto, la que de alguna manera puede convertirse en antesala de las nuevas formas de coincidir sin subyugarnos, en equilibrios relativos orientados en función del amor, del cuidado, de la amistad y del despliegue de nuestros potenciales. El cuarto principio al que adscribimos en sentido, nos dice que el tiempo es superior al espacio y por ello debemos priorizar procesos a largo plazo, comprometiéndonos de lleno en el peregrinar hacia la verdad que la humanidad despliega a lo largo de su historia. Pero, para que esto en realidad acontezca es necesario que movamos el punto de encaje que hoy se encuentra aferrado a los casilleros del Monopoly o el Estanciero, es decir, a la forma del mundo conocido que en cronológica repetición devora a sus hijos haciendo del futuro un pasado aggiornado.

He aquí la importancia de este momento, el que nos revela que el futuro es hoy, habitando en el momento kairológico en el que abrimos nuestro corazón, como se abre una ventana al mundo por-venir.

El humanismo de la praxis que Francisco ha sembrado se sustenta en los pilares de la fe, la caridad y la esperanza, constituyéndose así en un humanismo que de alguna manera, en su vivencia, puede revelarnos que los seres humanos hemos sido fundados en la infinitud. Experiencia de la que como mínimo podremos percibir una nueva realidad desde donde desplegarnos.

Ahora bien, no se trata aquí de convertirnos a una tradición en particular. Se trata de reconocer que el ser humano en su condición relacional es, además de carne y efecto del poder, manifestación y manifestador de la condición afectiva y espiritual de la vida. Pero esto no llevó a Francisco, ni nos lleva a nosotros, a desconocer lo científico. Todo lo contrario, nos sugiere superar limitaciones ya añejas que nos impiden expandir nuestros alcances epistemológicos. En Francisco fe y verdad no están separadas, así como tampoco lo están libertad e igualdad, tradición e innovación, desarrollo y cuidado ecosistémico, política y espiritualidad.

La reinvención del humanismo de parte de Francisco constituye un anuncio de la inminente necesidad del retorno del coincidir de lo opuestos: simultáneamente condición de lo ontológico en los diversos y entrelazados dominios de lo real y orientación ética por dónde se destraban los dilemas de nuestros tiempos en plena crisis civilizatoria.

Este es un tiempo signado por finales y nuevos inicios. Y cuando los dolores de parto se intensifican llega el momento de pujar. Por ello Francisco nos aventa a soñar con los ojos abiertos. Nos anima a vivir en comunidad, a no balconear la vida, a ser valientes y poner en tensión idea y realidad… todo esto para que al final nazca el corazón abierto, la ventana del mundo por-venir.

¡Pateemos para adelante!

Hoy, en Argentina, más que nunca necesario.

El humanismo de la praxis que Francisco ha sembrado se sustenta en los pilares de la fe, la caridad y la esperanza, constituyéndose así en un humanismo que de alguna manera, en su vivencia, puede revelarnos que los seres humanos hemos sido fundados en la infinitud.
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    Foto: Cristina Vázquez
    Foto: Cristina Vázquez
ENTREVISTA

Abrasha Rotenberg: "¿Cuándo podrá ser el hombre feliz? No lo sé..."

26 Abril 2026

Abrasha Rotenberg (1926), periodista insoslayable de Primera Plana y La Opinión, ha reeditado recientemente, por la editorial Hugo Benjamín, Última carta de Moscú. En una entrevista exclusiva con Fractura, suplemento literario de AGENCIA PACO URONDO, Rotenberg recorrió su trayectoria en el periodismo y reflexionó sobre distintos momentos de la historia argentina. 

Agencia Paco Urondo: Abrasha, quisiera comenzar preguntándote cómo fue tu amistad con el poeta y periodista Francisco Paco Urondo. ¿Cuándo y cómo comenzó?

Abrasha Rotenberg: La amistad con Paco comenzó, primero, cuando trabajó en La Opinión. Pero además, estaba en esa época en pareja con una actriz que era muy amiga, Silvina Katz. Nos veíamos seguido. Yo lo apreciaba mucho. Tuve conversaciones muy íntimas con él y un día le pregunté por qué estaba donde estaba y él me dio una respuesta que me tocó mucho, aunque creo que era equivocada. Me dijo “estoy por mis hijas; porque el futuro está allí”. Ahora, los que conocen la verdadera forma en que y por qué falleció, esa frase duele.

APU: Y me recuerda ese clima que había en la redacción de La Opinión, tan bien retratada en Historia Confidencial; cuando te referís a que había un sesgo más partidista y ya no del periodismo independiente.

AR: Claro. Ahí estaban el ERP, los Montoneros… estaban los servicios secretos, había de todo.

APU: No faltaba nadie. ¿Estaba García Lupo?

AR: ¡Nooo, ese no estaba! A García Lupo lo llamaban Pajarito y fue gran amigo de Jacobo, en la medida en que esas dos personas -muy conflictivas- podían ser amigas.

APU: Claro.

AR: Volviendo a Paco: cuando me enteré cómo murió, me dio mucho dolor. Así que el hecho de que le hayan puesto a esta agencia el nombre de Paco, me parece una suerte de reivindicación de alguien que verdaderamente se arriesgó. Él creía de verdad que esto era una salida para el país.

APU: Una palabra recurrente en Última carta de Moscú: espejismo. Aparece el espejismo cuando describís la época stalinista, cuando ves los desfiles nazis en Berlín, diagnosticás un espejismo peronista; ¿es una constante de la historia que haya espejismos?

AR: No me había dado cuenta de esta palabrita. Creo que la política es un gran espejismo. La política es eso: un sueño, una posibilidad, un interés…pero, al mismo tiempo, es algo posible y no siempre realizable. Mas bien, no-realizable. Y cuando fue realizable, la pagamos con mucha sangre: me refiero al fascismo y al nazismo.

APU: Algo que me ha llamado la atención: en el momento de la enfermedad de tu padre y que empiezan a hablar y escucharse más, es la incredulidad de él ante tu memoria. Cuando hablás de este pueblo…

AR: ¿Estás hablando de Teofipol o del pueblo de mi madre?

APU: Del pueblo de tu madre, sí, que no sabría cómo pronunciar.

AR: Sí, se llama Zapadenietz. De lo que más me acuerdo es de mi infancia. No me preguntes qué almorcé hoy, porque voy a empezar a dudar; pero de mi infancia sí, tengo imágenes nítidas.

APU: Incluso la escena con el reencuentro con tu padre y el resto de la familia, en Buenos Aires es de gran nitidez en los detalles.

AR: Sí. Mi infancia la tengo muy marcada, porque fui desdichado: aunque en cierta forma era un privilegiado, porque era un cuasi huérfano-ya que mi padre ya estaba en Argentina- el resto de la familia me cuidaba. Recuerdo especialmente a uno de mis tíos, que fue un coronel del ejército soviético que tomó Berlín y fue durante años administrador de Berlín. Y tuvo un final político trágico, porque cuando fue la Guerra de los Seis Días, lo llamaron y le dijeron la Unión Soviética va a cambiar su política de apoyo a Israel y va a apoyar a los países árabes…así que te pedimos que, como secretario del partido, renuncies. Y él preguntó ¿y por qué tengo que renunciar? Porque sos judío, le respondieron. Y él contestó pero no, yo soy ucraniano. No hubo caso. ¿Sabés cómo terminó él, porque no está en el libro? A los 103 años, cubierto de medallas, murió en Nueva York. Un fanático, que nunca abandonó el comunismo. Él siempre decía “va a venir el hombre nuevo y el mundo va a ser feliz”. Es una de las paradojas históricas más dolorosas que me tocó vivir.

APU: Eso me recuerda cómo te ilusionan algunas frases; ¿qué ilusión implicaba emigrar a nuestro país?

AR: En Argentina, la leyenda era lo siguiente: que las calles estaban adoquinadas de oro. Es el sueño de nuestro presidente…

APU: En tu libro hay una frase que me llamó la atención: “los hábitos y la rutina son más poderosos que la voluntad” ¿Cómo hicieron tus padres para quebrar esa rutina y decidirse a cruzar el mar?

AR: No, no todos tienen el privilegio de la rutina. Kant tenía rutina: cuando salía de su casa, todo el mundo sabía que eran las 8 de la mañana. No necesitaban reloj.

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Abrasha Rotenberg
El mito Abrasha Rotenberg

Lector inteligente

APU: Hace 55-60 años, la trivialidad farandulera no aparecía en los diarios. ¿Cómo ves hoy día ese condimento que parece prácticamente obligatorio? Y pensando en La Opinión, que buscaba un lector inteligente.

AR: Sí, para la inmensa minoría, como solía decirse. Yo creo que la frivolidad estuvo siempre. Escuchame: yo me acuerdo, todavía, cómo, en mi peluquería a la que yo iba, en el barrio La Paternal, ¿qué tenían? La revista Radiolandia, que no hablaba de los actores de cine, sino de los actores famosos de la radio. Ustedes…buéh, donde yo entro, siempre soy el mayor; yo aprendí castellano en la calle y en la radio. ¿Qué radio escuchaba? Radio del Pueblo: donde había novelones gauchescos. Yo estaba aprendiendo castellano y cuando fui al colegio me miraban medio raro, porque decía ahijuna, canejo…Los novelones eran todos iguales: un patrón medio indiferente, un capataz malvado, el hijo del campesino, enamorado de la hija del patrón…y había un tipo malo que se metía en el medio…era todo igual.

APU: Ya, el folletín eterno.

AR: Y había también policiales muy buenos. Una serie que se llamaba Las aventuras de Carlos Norton, un detective de los años treintitantos. En la Unión Soviética yo escuché una sola vez radio. Que fue cuando tenía unos 5 años, apareció, en la casa de mi abuelo, un señor que trajo un aparatito, me llamaron y de ese aparatito salía el sonido de una orquesta. Y yo empecé a correr, a ver dónde estaban los músicos. No entendía eso, me parecía un milagro. Y era una radio a galena. Luego en Moscú, donde viví, ahí aprendí algo que no había visto en mi vida y es el circo. El circo, en la Unión Soviética, tenía una categoría igual a la del teatro y al cine. Y siempre me quedó la afición por la radio, al punto que ahora me la paso escuchando radio. Escucho música toda la noche.

APU: Hay un momento, en Historia confidencial, en que afirmás que el clima de trabajo en La Opinión era tan bueno, que lo consideraste la mejor etapa de tu vida…

AR: Una de las mejores.

APU: ¿Cómo era ese clima de trabajo?

AR: El clima de trabajo era: un lugar donde había, por metro cuadrado, el máximo de materia gris que conocí en mi vida. Al mismo tiempo, era muy apasionante todo porque se hablaba, se discutía, pero nunca se vio tal nivel de cultura, inteligencia y libertad para escribir, en el momento de una dictablanda, que fue la dictadura de Lanusse. Si bien muchas veces estuvimos al borde del cierre, ya cuando fue el último golpe militar no había lugar para un periódico así.

APU: Exacto. ¿Y tenían contacto con otros periodistas, con la gente de Crisis, por ejemplo?

AR: Bueno, había una mescolanza. Ahí tenían mucha fuerza los Montoneros y cuando Jacobo se fue, por amenaza de una bomba, yo fui 9 meses director de La Opinión, con un criterio distinto, muy distinto.

APU: Un abismo total entre ese periodismo y esos panelistas, en televisión, que se autoperciben periodistas.

AR: Ahora, el periodismo televisivo ha cambiado en una forma tal que las cosas buenas ahora son los servidores: Netflix, todo eso. Y ya no hay una producción argentina de telenovelas.

APU: ¿Participaste en producción de películas?

AR: Mirá, yo en mi profesión tuve mucha suerte y tuve tres clases de clientes que me interesaban y otros que me daban mucho dinero. Entre lo que me interesaba: asesoré empresas de cine. La vocación de mi hija no viene de allí, pero estaba muy metido porque en esa época daban créditos. Entonces en mi estudio me especialicé en cómo armar los pedidos de crédito. Y entonces me hice amigo de Hugo del Carril, de Tita Merello…porque a veces, había películas que me interesaban. Por ejemplo, cuando Hugo del Carril hizo 2 películas. Una se llamaba Culpable y la otra Esta tierra es mía. Era un ser encantador y terminó tan mal…

APU: ¿Y el que hacía Cosa juzgada, Stivel?

AR: Ah, sí, ese fue amigo mío. David Stivel.

APU: Que el guionista era Juan Carlos Gené.

AR: Sí, un grupo de gente talentosísima que se tuvo que exiliar. David murió a los 62 años en Colombia.

Bueno, pues a eso me dedicaba y también a editoriales. ¿Qué pasó? Cuando Jacobo Timerman iba a armar Primera plana me pidió que lo asesorara. Y ahí empecé, un poco desde afuera, no desde adentro.

APU: Sí, incluso decís que no sos periodista.

AR: No soy periodista; pero sé quién es buen periodista y quién no.

Fue una experiencia muy interesante para mí. Aprendí mucho. Y, sobre todo, aprendí lo que no hay que hacer. Es muy importante saber qué hacer y qué no hacer en periodismo. En la época era difícil, con mucho control y con bombas internas. Cuando fui director, te metían, de pronto, y fue muy duro porque los tenía adentro, contra mí, y afuera.

APU: ¿En España incursionaste en periodismo?

AR: No en España fue muy duro la cosa. Porque llegué – hubo un episodio en que la policía detuvo a mi hijo con el hijo de David Stivel, con Alejo. Fueron a un concierto y ese día habían asesinado a un comisario, que le pusieron debajo de la cama una bomba; la amiga de la hija del comisario. Un caso famoso. Entonces lo detuvieron, lo tuvieron encerrado toda la noche en la comisaría y a la mañana me dijo una frase que me sorprendió. Me dijo “salí corriendo de acá. Si te quedás un minuto más, te llevan”. Estuvo toda la noche. Y era la época de…¿se acuerdan lo que pasó en Trelew?

APU: Sí, claro.

AR: Y además, las amenazas: te vamos a matar; sabemos dónde está tu mujer, tus hijos; si llegás a publicar tal cosa, sos cadáver. Y yo decía, no, qué va…¿Te avisan y pensás que no te van a hacer nada? No, una teoría estúpida, que se me ocurrió porque no quería verlo.

APU: Volvamos a tu juicio sobre La Opinión.

AR: La Opinión fue, posiblemente, una de las pasiones que tuve en mi vida; porque tuve muchas, por suerte.

APU: ¿Te puedo ir tirando algunos nombres y me decís que recordás de ellos?

AR: Sí, vamos.

APU: ¿Tomás Eloy Martínez?

AR: Recuerdo a uno de los talentos más grandes que pasaron por La Opinión. Una prosa de una calidad extraordinaria. Gran autor: La novela de Perón me parece uno de los libros esenciales para entender quién fue Perón. No así Santa Evita. En fin, por Eloy Martínez, gran admiración. Políticamente…inescrutable.

APU: ¿A Koremblit, lo conociste?

AR: Sí, estás hablando de Bernardo Ezequiel Koremblit. Fuimos-no te diré que amigo, porque era mayor que yo- pero lo conocí bien. Y fue un hombre que me dolió.

APU: ¿Por qué?

AR: Porque cuando cerraron La Opinión, la tomó el gobierno-te estoy hablando de abril del 77- él empezó a colaborar. Y me dio mucho dolor.

APU: Claro, él además ya escribía en otras partes. En Davar

AR: Yo empecé en Davar. Empecé en Davar porque el padre de Verbitsky -que él sí era muy buena persona- me pidió que colaborara. Y escribía…no sé lo que escribía.

APU: En Davar estaba también estaba un ensayista, Lázaro Schallman…

AR- Síiii…¡pero Schallman era mi abuelo! Yo era jovencito, tenía 19 años. La cuestión es que Verbitsky padre, Bernardo, me pidió que escribiera algo. Y por primera vez en mi vida – y esta cifra es exacta- me llegó un cheque por 135 pesos con 35 centavos por la colaboración mía. ¡No lo podía creer!

APU: ¿Conociste a Simja Sneh?

AR: ¡Hombre, claro! Gran amigo. Un hombre que respeto: guerrillero, escritor, vendedor de camperas, como Moldavsky. Casado con una muy gran amiga mía, Berta Bialy.

APU: La hija, Perla, es poeta y escritora…

AR: Sí. Una persona maravillosa. Ahora, con Berta, yo tuve dos experiencias teatrales. Resulta que, con Berta, ella quería ser actriz. Recitaba muy bien. Y yo, por esos azares de la vida, me tomó mucho cariño un actor excepcional, en ídish, Jacob Ben-Ami. Hizo una sola película, Esperanza, que fue un espanto. Antes, yo iba mucho al teatro. Con Berta- que no conocía mis antecedentes teatrales- porque en el IFT empecé a ser actor. Empecé modestamente. La primera escena, que dirigió un judío polaco que se llamaba Jakob Rotboim, era la siguiente: una obra de un autor ídish sobre la resistencia de los judíos partisanos en la invasión de los nazis a la Unión Soviética. La escena era trágica. Había una horca, estaba el guerrillero a quien habían capturado, pero, antes de morir, le permitían un speech una proclama sobre la resistencia. Y ahí estábamos nosotros, el pueblo, viendo eso. Y pasó una cosa que ocurre en el teatro: alguien hizo una pequeña broma y empezamos a reírnos como locos. Como lo estaban matando y nos movíamos así, conteniendo la risa, el público pensaba que estábamos llorando. Una cosa imparable. Pero quien se dio cuenta de eso no fue el público sino el director; con lo cual, mi carrera actoral terminó rápidamente.

APU: ¿Estudiaste Economía o Ciencias contables?

AR: No, no, no. Yo estudié acá, en la Facultad de Ciencias Económicas. Me recibí de contador público. Después, trabajé en la embajada de Israel. Cuando se estableció la embajada, buscaban gente que hablara hebreo. Yo acá lo estudié y fui maestro de hebreo e ídish; y entonces, me hice amigo del que fue el agregado cultural de la embajada de Israel, se llamaba Yitzak Navón-que terminó siendo presidente de Israel- y me dijo “¿querés venir a trabajar en la embajada?”. Yo, en esa época, estaba trabajando de maestro y, la verdad, no era mi vocación. Mis instintos de asesinato a los niños eran muy latentes. (Risas) Me di cuenta que…había un colegio judío donde los chicos estaban, porque las madres no sabían que hacer con ellos a la tarde y entonces los mandaban al colegio.

APU: Mitad escuela y mitad orfelinato.

AR: Me di cuenta que enseñar a niños no era lo mío. Entonces, en la embajada de Israel, ¡claro!, me gustó muchísimo.

APU: ¿Cómo ves, ahora, la situación mundial?

AR: Me asombra y entristece este momento. Me asombra, sobre todo, que hayan aparecido tantos exponentes de la derecha al mismo tiempo: Trump, Bolsonaro, Netanyahu, el que nos tocó a nosotros…Y me entristece, porque pareciera que la historia se repite.

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Foto: Cristina Vázquez
Foto: Cristina Vázquez
Entonces, la duda es: ¿cuándo podrá ser el hombre feliz? ¿Con algún sistema socialista, con un sistema individualista?

Siempre es hoy

APU: ¿Cómo ves la sociedad argentina en relación con los ideales políticos de hoy en día? En algún momento de la conversación, que no grabé, dijiste que te sorprendía el giro a la derecha en varios países. ¿Crees que algunos de esos falsos ideales del siglo XX pueden llegar a repetirse, con nuevos maquillajes y nuevos actores?

AR: Estamos utilizando el lenguaje del siglo XX para hablar de fenómenos que se producen en el siglo XXI. Estamos en la era de la inteligencia artificial, que está avanzando con una rapidez que no nos damos cuenta todavía. No estamos preparados para ese cambio que vendrá, y nos sorprenderá no en cien años, sino en veinte o treinta como máximo. Por lo tanto, en ese sentido, Marx tenía razón: la infraestructura económica determina una superestructura ideológica, es decir, que el tipo de economía que va a venir va a cambiar nuestra mentalidad, nuestra forma de relación con la gente, nuestra vida social, nuestra cultura.

Creo que, en este momento, la derecha está en auge. ¿Por qué? No porque sea una gran buena idea, porque es individualismo, es desinterés por el prójimo. Yo creo en la solidaridad, creo en la idea de que el hombre debe ser el hermano del hombre y no su enemigo. Pero vamos a ver qué va a determinar la implementación de la inteligencia artificial.

Seguramente vamos a encontrarnos con una sorpresa: más soledad, menos solidaridad, más comodidad y, luego, algunas dudas que no sé cómo se van a resolver cuando las máquinas sustituyen al hombre. ¿La vida del hombre va a mejorar? No lo sabemos.

En cuanto a la Argentina, va a seguir el destino de todos los países sudamericanos: va a venir un período donde se va a imponer la derecha, la indiferencia frente a la vida individual, el “arréglese como pueda”, “el Estado no soluciona los problemas de la gente”, etc. Yo opino que el Estado no tiene que ser absorbente, pero hay problemas básicos que debe resolver: salud, trabajo, organización social, defensa; Todo eso lo tiene que hacer el Estado y mucho más.

¿Qué va a pasar en Argentina? Estamos en un momento, en una época donde la juventud está descreída de todo lo que significaba el socialismo, porque el socialismo, hay que reconocerlo, fracasó. No entendió el cambio que se producía en la sociedad, fue indiferente a él, y la gente buscó otra salida, que ahora supone que está en la derecha. Yo no lo creo.

¿Por qué fracasó el socialismo? Habría que estudiarlo. Porque, por ejemplo, en los países nórdicos, donde había un régimen semisocialista, desde que nacía alguien hasta que moría tenía asegurada su alimentación, su educación, su salud, etc. Sin embargo, tanto Suecia como Noruega, países donde la felicidad no existía, tener resueltos todos los problemas determinaba al mismo tiempo el mayor número de alcoholismo, el mayor número de suicidios, un grado de infelicidad muy notorio.

Entonces, la duda es: ¿cuándo podrá ser el hombre feliz? ¿Con algún sistema socialista, con un sistema individualista? Cuando tengamos resultado, con la inteligencia artificial, nuestra vida económica, que eso es a lo que se tiende, sobrará el tiempo y las ideas. ¿Pero el hombre será feliz? No lo sé, no lo sé. No hay una respuesta completa para hacer que el hombre disfrute de la vida y tenga una felicidad asegurada; eso no existe. Vamos a vivir siempre insatisfechos y con una incógnita: buscar la felicidad donde no sabemos en qué lugar se encuentra.

APU: ¿Estás trabajando con algún nuevo proyecto de escritura o con algún libro con el que vengas soñando escribir?

AR: Tengo un libro terminado, pero no tengo editor ni me he ocupado. El libro se llama Relatos breves para viajes cortos . Este libro son unos ochenta o cien relatos y reflexiones que he escrito durante años. Algunos con mucho humor, otros con temas serios; es muy variado. Espero ocuparme y ver si me lo publican el año próximo.

También tengo un libro que fue un fracaso y que es, en mi opinión, de lo mejor que él escribió. El fracaso no se debió a la calidad del libro, sino a que fue editado en la época de la pandemia. El día de la presentación, en la Biblioteca Nacional, firmé 187 ejemplares y, luego, se cerraron todas las librerías y pude vender el resto de los ejemplares, que creo que eran en total ochocientos más. Ese libro se lo vendí a una institución que los regaló para fin de año. Pero el tema fundamental es que, cuando terminaron, cuando las librerías abrieron, que fue en octubre del año 2020, y se pudo vender más ejemplares, decidió no reeditarlos. Por lo tanto, pasaron cinco años y el libro se perdió.

Me refiero a La amenaza , que es una novela que escribí y que, modestamente, creo que es lo mejor que escribí. Es autobiográfica y muy dolorosa. En todo caso, intentaré en 2026 —voy a cumplir cien años en 2026— que alguien me la reedite, porque creo que fue un libro muy de actualidad, porque trata un problema de antisemitismo que padecí, en parte por culpa mía, y que, como novela, es muy atrapante.

Bueno, esas son las dos cosas que tengo. Además, tengo una historia que comencé a escribir, con cinco capítulos, sobre la terrible experiencia que tuve al llegar a España, adonde vine como representante del diario “La Opinión” . Vine también porque nuestra seguridad corría peligro. En la Argentina tuvimos varios episodios muy traumatizantes y me quedé sin trabajo, el gobierno militar confiscó el diario “La Opinión” .

Estoy escribiendo, y me cuesta mucho, un libro sobre esa época, donde había muchos argentinos refugiados en España, la mayoría como yo, inmigrantes forzados. Cuento todos los malestares y fracasos que tuve hasta que me di cuenta de que el único que podía darme trabajo era yo mismo. El azar me ayudó, e inventé, junto con un socio español, Manuel Aguilar, la editorial “ Altalena ” , que fue un gran éxito cultural y, por suerte, también económico.

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Abrasha Rotenberg
Abrasha Rotenberg
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    Alberdi en el espejo pelicula
ESTRENO

Cine: "Alberdi en el espejo", una charla necesaria frente al reflejo del tiempo

26 Abril 2026

A veces parece que a Juan Bautista Alberdi lo conocemos más por el nombre de una calle o de una plaza que por la potencia de sus ideas. A pesar de ser el arquitecto de nuestra organización nacional, quedó extrañamente relegado, al punto de no tener un lugar en el calendario de feriados. Por eso, Alberdi en el espejo —la nueva película dirigida y guionada por Fabián Soberón— se siente menos como una lección de historia y mucho más como un acto de justicia y un rescate necesario para nuestra propia identidad.

El elenco y la producción

La película descansa sobre los hombros de un elenco que respira teatro. Un muy sólido Mario Ramírez se luce en un doble rol desafiante: encarna a un Alberdi histórico y, en paralelo, a un titiritero que atraviesa una crisis vital que afecta incluso su relación de pareja, interpretada por Camila Caram. Completa este núcleo actoral Facundo Nanni, quien además comparte la producción con Soberón.
El proyecto cuenta con el respaldo de Catalina Lonac, Fauso Laskowski y Augusto Campos como productores asociados, consolidando una apuesta fuerte por el cine local.

Entre el exilio y el Tucumán de hoy

A través de una estructura no lineal y una estética que roza lo teatral —con esos fondos negros que concentran la atención en lo esencial—, la película nos lleva de paseo por los barcos del exilio y las amistades de Alberdi con figuras como Esteban Echeverría. Pero lo más fascinante ocurre frente al espejo: un salto surrealista que conecta al prócer con el Tucumán del siglo XXI.
No faltan los cruces de espada intelectuales con Rosas, Sarmiento y Mitre, pero aquí el foco está en la libido de Alberdi; una energía que estuvo volcada enteramente a la construcción de valores para la Nación.

URL de Video remoto

¿Por qué verla hoy?

Más allá de los datos biográficos, la película nos hace una pregunta incómoda: ¿qué hicimos con el pensamiento de Alberdi? Mientras el calendario nacional parece haberlo olvidado, la obra de Soberón lo recupera para cuestionar cómo su legado ha sido distorsionado o mal aplicado en los moldes del consumo actual.

Alberdi en el espejo no es solo un puente con el pasado. Es un impulso para el arte tucumano, energía para nuevos cineastas de la provincia y, sobre todo, un puente hacia el futuro. Nos invita a mirar el reflejo de un hombre que puso su intelecto al servicio de la patria para preguntarnos quiénes somos nosotros hoy frente a ese mismo espejo.

Una cita obligada para quienes quieran ver cine con identidad, que se anima a experimentar y que busca, en el rescate de una figura clave, entender nuestra propia tucumanidad.

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    Alejandra Lunik
    Foto: Paula Salischiker
MUESTRA

Muestra "Santa Meno de Pausia": el antes y después de la menopausia

26 Abril 2026

AM/DM
Parece la fórmula de una droga alucinógena, pero es lo contrario, es una fórmula para ser realistas y aceptar la realidad tal como esta es.
Nada fácil en estos momentos de entretenimiento obligatorio.
Además, la realidad nunca es algo, una cosa, una identidad. Es una tensión entre innumerables factores.
AM/DM - Antes de la Menopausia/Después de la Menopausia.

Ese es el tema de la muestra de la artista e historietista Alejandra Lunik, Santa Meno de Pausia, que se puede ver en Bolivar 663 (CABA).
Hay gente que por sanidad mental renuncia a la realidad (conozco alguno), pero hay otros, los valientes, que prefieren enfrentarla. 
Pero enfrentarla no como se enfrenta a un enemigo, ya que en este tipo de enfrentamiento se lleva siempre todas las de perder: la realidad es imbatible, aviso.
Enfrentarla como se enfrenta un misterio, no buscando la solución (otro aviso: no la tiene), sino buscando una manera de lograr tranquilidad frente a eso que no termina de apresarse. Que no deja de escapársenos.
Es decir, alguna forma de reconciliación consigo mismo.

Extraño: para algo tan obvio (ser simplemente lo que se es), hay que ser valiente. Dejar atrás lo que se debe, asumir lo otro.
Reconciliarse consigo mismo/misma, ojo, no significa aceptar lo que se es así como así, menos festejarlo (salvo en esas personas que creen que lo que postean en redes son ellas mismas). Significa que vale la pena seguir interrogándose. Seguir buscando.
Es lo que sentí cuando vi los dibujos y las pinturas de Lunik.

Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas.

Buscar, no cambiar —otro aviso: nadie cambia, o es muy difícil cambiar: no se deja un placer sino por un placer más potente.
Reconciliarse es aceptar la realidad.
Ahora bien, no voy a decir algo tan tonto como que entiendo a los hombres, somos raros. Pero mucho menos diría que puedo entender a la mujer.
Alejandra, tal vez sin proponérselo, tal vez adrede, me indica una respuesta a mi incapacidad de entender: hay algo biológico que nos supera, mal que nos pese a los culturalistas. Hay una fuerza más fuerte que nosotros/as.

Quedar embarazada. Tener un hijo. No tenerlo ni quedar embarazada. Haber abortado, no haber abortado. Haber pasado la menopausia, no haberla pasado (todavía). Hechos que ni la voluntad más titánica ni el entendimiento mejor intencionado pueden prever ni atemperar. Aviso.
Para semejante realidad, no hay mejor salida que inventarse una fórmula para desarmarlo —desarmarse. Evadirse.
Una fórmula. Una obra. Un pensamiento. 

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    Catto
    Foto: Ivi Maiga Bugrimenko

Ciclo Suena de artistas latinoamericanos: presentación de Catto en la Argentina

26 Abril 2026

Llega a la Argentina una de las figuras más singulares de la música brasileña contemporánea. El próximo 10 de mayo Catto, la reconocida artista trans, se presentará en la tercera fecha de Suena, ciclo producido por MundosMusic, que propone acercar al público argentino distintas propuestas de artistas latinoamericanos. Será a las 19 horas en el Cultural Thames, local de Palermo ubicado en  Thames 1426 (CABA).

Más allá de su calidad musical, Catto es una referente del movimiento LGBTQ+ y su trayectoria desafía las normas de género. Como personalidad activa de la comunidad, su vida e impacto cultural son una muestra de su postura ante la vida y el arte. Es una poderosa voz cultural para la visibilidad trans y los derechos LGBTQ+ en Latinoamérica. Su presencia en el escenario es tan política como artística, una encarnación de la fuerza, la elegancia y la verdad. 

El público tendrá la oportunidad de disfrutar de las canciones que componen sus más de 15 años de trayectoria, y de sonido característico, que transita con fluidez entre la música popular brasileña, el pop romántico y el rock alternativo. 

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Su discografía revela un espíritu creativo inquieto y profundamente autoral. Incluye los álbumes de estudio Fôlego, Tomada, CATTO y el reciente Caminhos Selvagens. Su obra también resuena con fuerza en la industria audiovisual. Su música ha formado parte de diversas bandas sonoras de la cadena TV Globo (Cordel Encantado, Saramandaia) y en producciones cinematográficas, lo que le valió un prestigioso premio en el Festival de Cine de Gramado. Más recientemente, su voz fue incluida en la primera temporada de la serie original de HBO, Beleza Fatal (2025).

El ciclo comenzó en el mes de abril, con los shows del cantautor mexicano El David Aguilar, y la artista brasileña Mari Jasca. Y cerrará el domingo 19 de mayo, con el concierto de Tó Brandileone, cantante, compositor y virtuoso guitarrista brasileño, integrante del quinteto paulista 5 a Seco. Con un estilo que combina MPB, folk y canción de autor, se destaca por sus letras poéticas y su trabajo tanto en proyectos colectivos como en carrera solista dentro de la escena independiente de Brasil. 

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    LA POLÍTICA DE LA FELICIDAD

"La política de la felicidad", de Nayla Siancha, se presenta en la Feria del Libro

26 Abril 2026

En el marco de la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Nayla Siancha presenta La política de la felicidad, su primer libro. Una obra que propone repensar el rol del Estado desde una perspectiva poco habitual: la felicidad como horizonte de las políticas públicas.

Con una escritura que combina relato personal, crónica de gestión y reflexión política, el libro recorre la experiencia de más de una década de trabajo en el Estado (en áreas como desarrollo social, hábitat e infraestructura) para construir una mirada situada, “en el barro”, sobre cómo se diseñan, se implementan y se viven las políticas públicas en Argentina.

Lejos del enfoque académico tradicional, La política de la felicidad se pregunta qué ocurre cuando el Estado deja de ser una abstracción burocrática y se convierte en una herramienta concreta que impacta en la vida cotidiana de las personas: en el acceso a un plato de comida, a una vivienda digna, al tiempo libre o al bienestar.

“Este libro propone no sólo defender un Estado desfalleciente, sino pedirle aún más: que se proponga como objetivo la felicidad de las personas que lo habitan”, plantea Siancha.

El recorrido incluye escenas en comedores comunitarios, cooperativas, oficinas públicas y territorios atravesados por la desigualdad, pero también momentos íntimos que reconstruyen una vocación: la de quienes eligen lo público como forma de intervenir en la realidad.

La presentación se realizará el lunes 11 de mayo a las 16 h en el espacio Zona Futuro (ingreso por Cerviño 4474), uno de los ámbitos más innovadores de la Feria, dedicado a nuevas voces y cruces entre literatura, pensamiento y experimentación.

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El proyecto de la unidad latinoamericana (IV): de la Revolución Cubana a la Guerra de Malvinas

24 Abril 2026

En esta cuarta entrega se recuperan los aportes de la Revolución Cubana, al concebir la emancipación como un proceso continental y revitalizar el internacionalismo. A la par, se desplegaron iniciativas como el Pacto Andino y otros esfuerzos de articulación regional. Mientras tanto el arte y las corrientes de pensamiento crítico —desde la literatura y la música hasta el cine, el teatro y las teorías de la dependencia y la liberación— contribuyeron a forjar una identidad común y a imaginar la unidad más allá de las fronteras estatales. Como respuesta, en los años setenta se impuso una fragmentación impuesta desde arriba —expresada en el terrorismo de Estado coordinado y las recetas neoliberales—. Sin embargo, emergieron redes de apoyo entre los pueblos, así como gestos concretos de unidad, como el respaldo continental a la causa de Malvinas. En ese cruce entre tragedia y resistencia, la idea de la Patria Grande no desaparece, sino que se reconfigura y demuestra su vigencia como horizonte político y cultural.

Internacionalismo y latinoamericanismo

La Revolución Cubana encarnó una vocación integradora y antiimperialista que desbordó las divisiones estatales y proyectó la lucha política en clave continental —e incluso tricontinental—. Desde sus inicios, concibió la emancipación de América Latina como un proceso necesariamente articulado, basado en la solidaridad activa entre los pueblos y en la construcción de frentes comunes frente a la dominación externa. En este sentido, su aporte al proyecto de unidad latinoamericana no se limitó a la dimensión diplomática, sino que introdujo una concepción más profunda de integración, fundada en la convergencia de luchas, experiencias y horizontes emancipatorios compartidos. Como señaló Fidel Castro en el acto de solidaridad con Chile de diciembre de 1972:

Nosotros somos latinoamericanos, pertenecemos a esa gran comunidad, y algún día nos uniremos a ella integralmente, plenamente: el día en que la ola revolucionaria barra las incomprensiones de hoy, los chovinismos de hoy, la balcanización de hoy, los mezquinos egoísmos de hoy; el día en que la ola revolucionaria barra con el dominio imperialista sobre los pueblos de América Latina y, con el imperialismo, su odioso sistema de explotación del hombre por el hombre. A la América Latina pertenecemos. ¡Por ella estamos dispuestos a luchar junto a los demás pueblos de América Latina!

Esta perspectiva se expresó con particular intensidad en las formas de coordinación revolucionaria de los años sesenta y setenta, así como en el impulso al internacionalismo militante, cuya figura más emblemática fue Ernesto Che Guevara. Su trayectoria sintetizó la idea de que la unidad latinoamericana debía construirse también en el terreno de la acción concreta, mediante la articulación de procesos insurgentes y la disposición a trascender las fronteras nacionales en función de una causa común. De este modo, el Che se convirtió en un símbolo de una integración que no se agotaba en acuerdos entre Estados, sino que se encarnaba en la praxis revolucionaria compartida.

Un hito fundamental de esta proyección internacionalista fue la Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana en 1966, que reunió a movimientos y organizaciones de Asia, África y América Latina. La activa participación latinoamericana en este espacio consolidó la idea de que la unidad regional formaba parte de un entramado más amplio de luchas contra el imperialismo a escala global, reforzando los vínculos políticos y estratégicos entre los pueblos del llamado Tercer Mundo.

A su vez, las brigadas de solidaridad con Cuba —y posteriormente con Nicaragua tras el triunfo de la Revolución Sandinista— constituyeron expresiones concretas de esta tradición internacionalista. Estas experiencias, basadas en el trabajo voluntario, el intercambio político y la cooperación directa, contribuyeron a forjar lazos de unidad desde abajo, entre militantes y pueblos. En muchos sentidos, las formas contemporáneas de internacionalismo militante en el siglo XXI se reconocen herederas de ese legado, retomando la idea de que la unidad latinoamericana no es solo un proyecto institucional, sino también una práctica viva de solidaridad, compromiso y acción colectiva.

Iniciativas de integración regional

En los fermentales años sesenta se reactivó el impulso integrador en América Latina mediante la creación de instituciones que, con distintas transformaciones, han perdurado hasta el presente. Entre ellas se destaca la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), fundada en 1960 con el objetivo de establecer un área de libre comercio regional. Si bien su alcance fue limitado, sentó un precedente institucional relevante que derivó, dos décadas más tarde, en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), orientada a generar mecanismos más flexibles de convergencia económica entre los países de la región. En paralelo, ese mismo año se constituyó el Mercado Común Centroamericano (MCCA), una de las primeras experiencias subregionales de integración, que buscó articular economías nacionales relativamente pequeñas para potenciar su desarrollo conjunto.

También puede mencionarse la formación del Grupo URUPABOL en 1963, integrado por Bolivia, Paraguay y Uruguay. Entre sus objetivos se destacan la coordinación de la representación ante organismos financieros internacionales, la promoción del intercambio comercial, cultural y científico, la mejora de la navegabilidad de los ríos y la armonización de sus normativas, así como el desarrollo de infraestructuras de transporte y telecomunicaciones y la formulación de proyectos y acciones orientadas al interés común y la integración regional.

Un año después, en 1964, se creó el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) como un organismo regional de carácter permanente orientado a fortalecer la cooperación política entre los países de América Latina y el Caribe. Su objetivo principal fue promover la integración regional mediante el diálogo parlamentario, la armonización legislativa y la construcción de consensos sobre problemas comunes, funcionando como un espacio de articulación entre los poderes legislativos de los Estados miembros. De este modo, el Parlatino se propuso contribuir al desarrollo democrático, la paz, la justicia social y la consolidación de una identidad política latinoamericana compartida.

Otro hito significativo en los años sesenta fue el Pacto Andino, creado en 1968 con una impronta desarrollista autónoma, que aspiraba a promover la industrialización coordinada y reducir las asimetrías entre sus miembros. De este proceso surgieron instituciones clave como la Corporación Andina de Fomento —hoy Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe—, orientada al financiamiento del desarrollo regional, y posteriormente la Comunidad Andina, formalizada en 1996 como continuidad institucional de aquel esquema inicial. En ese marco, fue creado en 1979 el Parlamento Andino, que comenzó a funcionar en 1984, y está integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, además de Chile como país asociado.

Ya en la década de 1970 surgió la Comunidad del Caribe (CARICOM), creada en 1973 como un mecanismo de integración regional entre países del Caribe anglófono. Su objetivo principal fue promover la cooperación económica, la coordinación de políticas exteriores y el desarrollo social de sus miembros, además de avanzar hacia la integración de sus economías mediante un mercado común. Con el tiempo, CARICOM se consolidó como un espacio clave de articulación regional en el Caribe, incorporando también dimensiones políticas, culturales y de seguridad.

Estas experiencias constituyen aportes significativos al proyecto de unidad latinoamericana en tanto lograron institucionalizar, por primera vez de manera relativamente estable, diversos mecanismos de cooperación e integración regional. Sin embargo, sus resultados han estado por debajo de las expectativas originales, en gran medida porque se mantuvieron fuertemente ancladas en una lógica economicista y orientada al libre comercio, lo que limitó su capacidad para avanzar hacia formas más profundas de integración política, social y productiva. Estas restricciones no pueden comprenderse al margen del contexto de la Guerra Fría, en el que la región se convirtió en un escenario de disputa entre distintas iniciativas de ordenamiento geopolítico.

En ese marco, se entrecruzaron el proyecto hemisférico impulsado por Estados Unidos a través de la Alianza para el Progreso —como expresión diplomática del llamado “desarrollismo” bajo tutela imperial—, el impacto político e ideológico de la Revolución Cubana como horizonte de ruptura con la hegemonía norteamericana, y las iniciativas integradoras latinoamericanas que buscaban cierto margen de autonomía regional. Estas últimas, en parte inspiradas en experiencias como la Comunidad Económica Europea (creada en 1957), intentaron construir esquemas de cooperación propios sin romper abiertamente con la influencia de Estados Unidos, lo que explica en buena medida su tolerancia relativa por parte de Washington. En este equilibrio inestable entre dependencia y autonomía se inscriben tanto los avances como los límites estructurales de los procesos integracionistas de las décadas de 1960 y 1970.

Un arte latinoamericano

Entre las décadas de 1950 y 1970, el arte desempeñó un papel decisivo en la construcción de una sensibilidad común latinoamericana, acompañando y, en muchos casos, anticipando los proyectos políticos de integración. En el terreno literario, el llamado “boom” —con figuras como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti o Carlos Fuentes, y autores posteriores como Eduardo Galeano—, contribuyó a proyectar una imagen de América Latina como un espacio cultural compartido, atravesado por problemáticas históricas, sociales y políticas comunes. Sus obras circularon ampliamente por la región y el mundo, consolidando un imaginario latinoamericano que trascendía las fronteras nacionales y permitía reconocerse en experiencias y lenguajes afines.

De manera paralela, la canción comprometida —expresada en movimientos como la Nueva Canción Latinoamericana— reforzó esa trama cultural común desde una perspectiva explícitamente política. Artistas como Violeta Parra, Víctor Jara, Alredo Zitarrosa, Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez pusieron en circulación repertorios que apelaban a la unidad de los pueblos latinoamericanos, denunciaban las injusticias sociales y la dependencia externa, y reivindicaban una identidad cultural propia. A través de festivales, grabaciones y redes de solidaridad artística, estas expresiones contribuyeron a tejer vínculos entre países y movimientos, configurando un espacio simbólico compartido.

A este proceso se sumó con fuerza el aporte de las artes visuales, que contribuyeron a forjar diversas iconografías con identidad latinoamericana, atravesadas por la historia, el sufrimiento social y las aspiraciones emancipatorias. El muralismo mexicano, impulsado tras la Revolución Mexicana de 1910, extendió su influencia a lo largo de gran parte del siglo XX. Asimismo, la proyección de la llamada Escuela del Sur de Joaquín Torres García —creador de la emblemática América Invertida, con el Sur en la parte superior del mapa, y promotor de una articulación entre el arte precolombino y el arte moderno— constituyó una de las contribuciones más relevantes a la construcción de lenguajes plásticos propios en la región. Por otra parte, la obra del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín resulta emblemática en este sentido: sus series, centradas en el dolor humano, la violencia y la opresión, trascendieron lo nacional para expresar una sensibilidad latinoamericana compartida, interpelando a los pueblos del continente desde una estética profundamente comprometida. Su pintura no solo denunció las injusticias, sino que también contribuyó a construir una memoria visual de las heridas históricas de la región.

En Argentina, esta articulación entre arte y compromiso político alcanzó una expresión particularmente radical con la experiencia de Tucumán Arde, una intervención colectiva que desbordó los límites tradicionales del campo artístico para denunciar la situación social en la provincia de Tucumán tras el cierre de ingenios azucareros. Vinculada a figuras como Ricardo Carpani, esta iniciativa combinó arte, investigación y acción política, proponiendo una estética de la denuncia que buscaba incidir directamente en la realidad. En sintonía con otras experiencias latinoamericanas, Tucumán Arde reforzó la idea de que el arte podía ser una herramienta de articulación y concientización continental, contribuyendo a una identidad común basada en la visibilización de las injusticias estructurales compartidas.

A este proceso se sumaron también el teatro y el cine, que desempeñaron un papel central en la construcción de una conciencia crítica y una sensibilidad compartida en América Latina. En el ámbito teatral, emergieron experiencias fuertemente comprometidas con la realidad social y política de la región, que buscaron interpelar al público y romper con las formas tradicionales de representación. Propuestas como el teatro del oprimido del brasileño Augusto Boal o las dramaturgias del argentino Osvaldo Dragún impulsaron un arte participativo, pedagógico y de denuncia, orientado a visibilizar las desigualdades y promover la acción colectiva. Estas experiencias contribuyeron a tejer redes culturales a escala regional, reforzando la idea de un destino común latinoamericano.

En paralelo, el cine vivió un período de renovación profunda con el surgimiento del llamado Nuevo Cine Latinoamericano, que se propuso romper con los modelos comerciales dominantes y construir una mirada propia sobre las realidades del continente. Alcanzó una de sus expresiones más reconocidas con la filmografía del brasileño Glauber Rocha; además de obras y manifiestos como los de Fernando Solanas y Octavio Getino —particularmente a través de La hora de los hornos— o las producciones del cubano Tomás Gutiérrez Alea, que apostaron a un cine político, antiimperialista y de vocación continental. Estas obras no sólo denunciaban las estructuras de dependencia y opresión, sino que también buscaban generar una toma de conciencia y fortalecer los lazos entre los pueblos latinoamericanos.

Tanto el teatro como el cine, al igual que la literatura, la música y las artes visuales, contribuyeron así a la construcción de un imaginario común, en el que América Latina continuó pensándose a sí misma como una unidad histórica, cultural y política. A través de lenguajes accesibles y de fuerte impacto colectivo, estas expresiones ampliaron el alcance del proyecto integrador, llevándolo más allá de las élites intelectuales y consolidándose como una experiencia compartida en amplios sectores sociales.

Dicho esto, no queremos transmitir una imagen monolítica del arte latinoamericano de estas décadas. Por el contrario, las artes en América Latina atravesaron orientaciones estéticas muy diversas y, en muchos casos, se han visto atrapadas en intensas polémicas teóricas y disputas de sentido sobre el rol del arte, la tradición y la modernidad. En estas tensiones convivieron corrientes vanguardistas, realismos sociales, indigenismos, abstracciones y propuestas de fuerte anclaje político o identitario.

Sin embargo, lejos de constituir un campo fragmentado sin puntos de contacto, esta diversidad ha ido conformando, a lo largo del tiempo, una urdimbre compleja de símbolos, imaginarios y representaciones que contribuyen a la construcción de identidades latinoamericanas múltiples, en permanente diálogo y disputa. En ese entramado, el arte no solo refleja la realidad social y cultural de la región, sino que también participa activamente en su elaboración simbólica, dando forma a sentidos compartidos sobre la historia, la memoria y las aspiraciones de sus pueblos.

Avance de las ideas unionistas

En el plano intelectual, el latinoamericanismo adquirió una densidad teórica y política singular a partir de diversas corrientes que, desde distintos enfoques, convergieron en la idea de pensar a América Latina como un sujeto histórico colectivo. Entre ellas se destacan la Teología de la Liberación, la Filosofía de la Liberación, la Pedagogía del Oprimido, la Izquierda Nacional, el Revisionismo Histórico, el Estructuralismo económico, la Teoría de la Dependencia y el Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo.

En cuanto a la Teología de la Liberación, esta corriente emergió en el seno del catolicismo latinoamericano a partir de la década de 1960, con figuras centrales como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y Hélder Câmara, entre otros. Su punto de partida fue la “opción preferencial por los pobres”, entendida no solo como un principio pastoral, sino también como una clave teológica para interpretar la historia desde las condiciones concretas de opresión y exclusión de los pueblos latinoamericanos. Entre sus derivaciones se destaca la llamada Teología del Pueblo, con referentes como Lucio Gera, Rafael Tello, Juan Carlos Scannone y Alberto Methol Ferré, corriente que tuvo una influencia significativa en la formación teológica y pastoral del Papa Francisco. Estas perspectivas implicaron una profunda renovación de la teología tradicional, al vincular la fe con la praxis liberadora y con la transformación de las estructuras sociales injustas, lo que quedó reflejado en los documentos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

La Filosofía de la Liberación constituyó otro aporte decisivo en el plano del pensamiento crítico latinoamericano. Surgida en la década de 1970, especialmente a partir de la obra de autores como Enrique Dussel, Leopoldo Zea, Arturo Andrés Roig, Mario Casalla, Rodolfo Kusch, Carlos Cullen, Dina Picotti, Juan Carlos Scannone y Amelia Podetti, entre otros, esta corriente elaboró una crítica radical al eurocentrismo filosófico y a las formas de dependencia intelectual que habían estructurado la producción de conocimiento en la región. Su propuesta consistió en pensar desde la exterioridad de los sujetos oprimidos de América Latina, recuperando las experiencias históricas propias como punto de partida para una reflexión filosófica situada.

En este entramado de corrientes críticas que emergieron con fuerza en los años sesenta, resulta fundamental incorporar el aporte de la pedagogía latinoamericana, particularmente a través de la obra de Paulo Freire. Su propuesta de educación popular, desarrollada en textos como Pedagogía del oprimido, planteó una profunda crítica a los modelos educativos tradicionales, a los que caracterizó como “bancarios”, por su carácter vertical y reproductor de la dominación. Frente a ello, Freire propuso una pedagogía dialógica, centrada en la conciencia crítica (concientización) y en la capacidad de los sujetos de transformar su realidad.

El aporte de la educación popular al proyecto de unidad latinoamericana radica en haber concebido la formación política y cultural de los pueblos como una condición indispensable para la emancipación. Al igual que la Teología y la Filosofía de la Liberación, el pensamiento de Freire partía de la experiencia histórica concreta de América Latina, reconociendo en los sectores populares no solo a los destinatarios, sino a los protagonistas del cambio social. De este modo, la integración regional dejaba de ser un proceso exclusivamente estatal o diplomático para pensarse también como una construcción desde abajo, basada en la participación activa, la toma de conciencia y la solidaridad entre los pueblos.

En paralelo, la llamada Izquierda Nacional —entendida como una síntesis entre socialismo y nacionalismo antiimperialista— desarrolló una lectura crítica del colonialismo cultural y económico en la región, subrayando la inseparabilidad entre la liberación social en la sociedad de clases y la emancipación nacional. Esta perspectiva fue anticipada por figuras precursoras como Manuel Ugarte y Carlos Quijano, quienes ya habían planteado tempranamente la necesidad de una unidad política y social de América Latina frente a las formas de dominación imperial.

En esta línea, intelectuales como Jorge Abelardo Ramos, Juan José Hernández Arregui, Vivian Trías y Alberto Methol Ferré sostuvieron que la construcción de la Patria Grande no constituía una aspiración meramente retórica, sino una estrategia política imprescindible frente a la dependencia estructural. En sus obras, la unidad latinoamericana aparece inscripta en una perspectiva histórica concreta, vinculada a los procesos de formación nacional inconclusos y a la necesidad de articular proyectos soberanos a escala regional. Por su parte, el concepto de “socialismo moreno” propuesto por Darcy Ribeiro puede entenderse como una variante brasileña, de proyección latinoamericana, del socialismo nacional y de la izquierda nacional rioplatense.

Desde el revisionismo histórico, figuras como Fermín Chávez aportaron una relectura de los orígenes de la identidad latinoamericana, rastreando en las expresiones de la cultura popular de fines del siglo XVIII un sustrato americano, nacional, mestizo y multígeno. Esta perspectiva permitió resignificar episodios como las invasiones inglesas de 1806 y 1807 al Río de la Plata como momentos de afirmación de un sujeto colectivo en gestación.

Asimismo, diversos historiadores latinoamericanos llevaron adelante una revisión crítica de la Guerra de la Triple Alianza, cuestionando las interpretaciones liberales tradicionales y proponiendo una lectura del conflicto desde una perspectiva latinoamericanista y antiimperialista. En esta línea se inscriben los trabajos de León Pomer, José María Rosa, Roberto Ares Pons, Carlos Machado y Julio José Chiavenato, entre otros, quienes interpretaron la guerra como una tragedia continental vinculada a los intereses del imperialismo británico y a las oligarquías locales, más que como un enfrentamiento meramente interestatal.

Por su parte, en el campo económico y del pensamiento del desarrollo, las discusiones impulsadas en torno a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) resultaron fundamentales para comprender la inserción subordinada de la región en la economía mundial. Autores como Raúl Prebisch, fundador de la escuela estructuralista, junto con economistas y sociólogos como Celso Furtado, Aníbal Pinto y Osvaldo Sunkel, contribuyeron a formular la idea de la relación centro-periferia como clave explicativa del desarrollo desigual. Posteriormente, los teóricos de la dependencia, entre ellos Theotonio dos Santos, André Gunder Frank, Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, entre otros, profundizaron estas categorías, permitiendo pensar el subdesarrollo no como una etapa previa al desarrollo, sino como una condición estructural producida y reproducida por el sistema capitalista internacional.

Estas perspectivas dialogaron estrechamente con el Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo (PLACTED), que planteó la necesidad de construir capacidades científico-tecnológicas propias, orientadas a las necesidades sociales de la región y no subordinadas a las lógicas de los países centrales. En esta línea, autores como Oscar Varsavsky, Constantino Vaitsos, Amílcar Herrera, Jorge Sabato, Miguel Wionczek, Francisco Sagasti, entre otros, impulsaron la idea de un desarrollo científico autónomo, vinculado a proyectos nacionales y regionales de transformación, cuestionando la neutralidad del conocimiento científico y su inserción en estructuras de dependencia.

Asimismo, la creación del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en 1967 contribuyó a consolidar un espacio intelectual regional dinámico, articulando centros de investigación, universidades y redes académicas en distintos países de América Latina. Bajo la influencia de figuras como Ruy Mauro Marini, Florestan Fernandes, Enzo Faletto y Theotonio dos Santos, entre muchos otros, CLACSO promovió un intercambio fluido de ideas y una reflexión de escala continental sobre las problemáticas sociales, políticas y económicas de la región.

En conjunto, estas corrientes —filosóficas, teológicas, pedagógicas, históricas, económicas, científico-tecnológicas e institucionales— contribuyeron a dotar al proyecto de unidad latinoamericana de un andamiaje conceptual sólido, capaz de articular identidad, diagnóstico y estrategia. Más allá de sus diferencias, todas coincidieron en afirmar que la integración regional no es solo un horizonte deseable, sino una condición necesaria para la emancipación efectiva de los pueblos de América Latina.

Una geopolítica desde el sur

En las décadas de 1960 y 1970 comenzó a delinearse con mayor nitidez una reflexión geopolítica propiamente latinoamericana, orientada a pensar la región no como un mosaico de Estados aislados, sino como un espacio estratégico integrado con intereses comunes en el escenario internacional. En este marco, el pensamiento integracionista encontró una elaboración teórica profunda en Alberto Methol Ferré, quien, en diálogo con Vivían Trías, analizó la historia rioplatense, sudamericana y latinoamericana desde la perspectiva de la construcción de un gran espacio geopolítico unificado. Para estos pensadores, la emancipación de las semicolonias balcanizadas sólo sería posible a través de su inserción en un proyecto superior de unidad, que debía culminar en la formación de un Estado continental latinoamericano, en continuidad con la tradición bolivariana.

Asimismo, el general argentino Juan Enrique Guglialmelli aportó, desde el campo de la geopolítica como ciencia, una reflexión sistemática sobre la integración sudamericana, destacando la importancia de la articulación territorial, la infraestructura y la complementariedad económica como bases para la construcción de poder regional. Desde su perspectiva, la integración no constituía únicamente un ideal político, sino una necesidad estratégica frente a un orden mundial estructurado por grandes bloques de poder. En este sentido, concebía la construcción de la unidad regional no desde la lógica restringida de la Cuenca del Plata, sino a partir de una visión más amplia del Cono Sur bioceánico y patagónico-antártico como espacio geopolítico integrado.

En diálogo con estos aportes, emergió en el campo de las relaciones internacionales una corriente teórica latinoamericana conocida como la Escuela Autonomista. Esta buscó pensar la inserción internacional de la región a partir de sus condiciones históricas específicas y no como mera aplicación de paradigmas elaborados en los centros de poder. Uno de sus principales referentes fue Juan Carlos Puig, académico y diplomático argentino, que desarrolló una tipología de las formas de dependencia. Desde esa perspectiva, planteó la necesidad de avanzar hacia mayores grados de autonomía mediante políticas exteriores activas, selectivas y orientadas a la defensa del interés nacional, entendido en clave de ampliación del margen de decisión frente a los condicionamientos del sistema internacional.

En diálogo con estas ideas, el sociólogo y politólogo brasileño Helio Jaguaribe desarrolló una reflexión convergente sobre la noción de “autonomía posible”, en la que buscó pensar los márgenes reales de acción de los países periféricos dentro del sistema internacional. Desde su perspectiva, el desarrollo y la inserción internacional no dependían únicamente de factores económicos, sino de la articulación entre Estado, proyecto nacional y contexto global, lo que implicaba la necesidad de construir capacidades estatales y estrategias políticas consistentes. En este marco, la autonomía era entendida como un proceso gradual y no lineal, condicionado por restricciones internas y externas, pero al mismo tiempo indispensable para superar las formas estructurales de dependencia y ampliar el margen de decisión de los países de la región en el escenario mundial.

La escuela autonomista aportó así una mirada estratégica que vinculó política exterior, desarrollo e integración regional, reforzando la idea de que ningún país latinoamericano podía alcanzar niveles significativos de autonomía en soledad. En consecuencia, la unidad regional dejó de ser solo un ideal histórico o cultural para convertirse en una condición concreta de posibilidad para una inserción internacional más justa y soberana. Estas elaboraciones teóricas contribuyeron a consolidar un pensamiento propio en relaciones internacionales, enraizado en la experiencia latinoamericana y orientado a la construcción de mayores márgenes de decisión en el sistema mundial.

En paralelo, Juan Domingo Perón, en sus obras del exilio Latinoamérica: ahora o nunca (1967) y La hora de los pueblos (1968), también puede ser considerado un precursor del pensamiento geopolítico latinoamericano. Desde una perspectiva estratégica, sostuvo allí que el mundo tendía a organizarse en grandes espacios continentales y que América Latina debía necesariamente integrarse para evitar su fragmentación y subordinación en el sistema internacional. En ese marco, planteó la idea de la Patria Grande como un proyecto político y geopolítico, no solo cultural o simbólico, en el que la unidad regional aparecía como condición de supervivencia y de autonomía frente a los bloques de poder dominantes.

En conjunto, estas contribuciones dieron forma a una incipiente ciencia geopolítica latinoamericana que buscó pensar el destino de la región en clave autónoma, articulando historia, territorio, economía y política. En ese proceso, se distanciaron de las bases epistemológicas socialdarwinistas propias de la geopolítica clásica e imperial, proponiendo en su lugar una lectura histórica y política centrada en las tensiones de dependencia, integración y emancipación características de América Latina. Al hacerlo, reforzaron la idea de que la unidad latinoamericana no constituye solo un proyecto cultural o político, sino también una condición de posibilidad para la existencia de naciones efectivamente soberanas en un mundo crecientemente organizado en grandes espacios de poder.

Solidaridad frente al Terrorismo de Estado y la guerra de Malvinas

Los golpes de Estado instaurados en las décadas de 1970 y 1980 marcaron un quiebre profundo en los procesos de articulación latinoamericana, al imponer regímenes que combinaron represión interna, reconfiguración económica y alineamiento externo. En países como Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, estas dictaduras promovieron la persecución sistemática de militantes, intelectuales, artistas y científicos, generando exilio, dispersión y, en muchos casos, muerte y desaparición. Este vaciamiento de las capacidades críticas y creativas de la región se combinó con la imposición de políticas económicas de corte neoliberal y con la adopción de la doctrina de seguridad interior, que redefinió a amplios sectores de la sociedad como “enemigos internos”.

En este contexto, las Fuerzas Armadas fueron progresivamente desnacionalizadas en su doctrina y en su orientación estratégica, subordinándose a los lineamientos de Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría. La coordinación represiva alcanzó una escala continental a través del Plan Cóndor, que articuló a los regímenes del Cono Sur en una red de persecución, secuestro y eliminación de opositores más allá de las fronteras nacionales. En este sentido, puede hablarse de una forma de “integración negativa”: una integración del terrorismo de Estado, que operó como contracara siniestra de los proyectos históricos de unidad latinoamericana. El neoliberalismo, como doctrina social y económica, se constituyó en el correlato del modelo represivo y neocolonial impuesto en la región, funcionando como su dimensión estructural al promover la desregulación, la apertura indiscriminada y la subordinación de las economías latinoamericanas a los centros de poder global.

Sin embargo, incluso en ese escenario de fragmentación y sometimiento, emergieron signos de una persistente conciencia regional. Por un lado, se desplegó una densa y muchas veces invisible red de solidaridad continental que buscó proteger a las víctimas de la represión. Esta trama solidaria expresó una forma de integración desde abajo, sostenida por organizaciones sociales, iglesias, sindicatos, organismos de derechos humanos y comunidades de exiliados. Países como México, Venezuela y, en ciertos períodos, Perú, Ecuador y Costa Rica, se convirtieron en destinos clave para miles de perseguidos políticos provenientes de Argentina, Chile, Uruguay y otros países de la región. Allí se organizaron redes de recepción que brindaban alojamiento, trabajo, contención y posibilidades de reconstruir la vida en condiciones de destierro. En muchos casos, estas redes operaron de manera clandestina o semiclandestina, sorteando los mecanismos de coordinación represiva entre las dictaduras adheridas a la doctrina de seguridad nacional.

Por otro lado, la Guerra de Malvinas constituyó un momento paradójico en el que, más allá de la naturaleza del régimen argentino, la reivindicación de la soberanía sobre las islas despertó una amplia solidaridad en América Latina. Desde distintos países de la región —como Bolivia, Brasil, Perú, Paraguay, Cuba, Nicaragua, México, Uruguay y Ecuador— se registraron expresiones de apoyo y ofrecimientos de hombres y mujeres dispuestos a sumarse al conflicto, en un gesto que trascendía las fronteras nacionales y expresaba una fuerte identificación con la causa. Este apoyo evidenció que, aun en contextos adversos, la idea de la Patria Grande seguía presente en el imaginario de los pueblos latinoamericanos, capaz de reemerger frente a desafíos que interpelaban la soberanía y la dignidad colectiva de la región.

Cabe destacar que, a lo largo de las décadas posteriores, la mayoría de los países latinoamericanos han respaldado diplomáticamente el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, una causa de carácter descolonizador que ya contaba con apoyos desde comienzos del siglo XX. Asimismo, la guerra evidenció las limitaciones del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), al mostrar que su funcionamiento efectivo tendía a responder a los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región. Durante el conflicto de 1982, el gobierno de Washington brindó, al menos, apoyo logístico e inteligencia a las fuerzas británicas, lo que fue interpretado por diversos países como una violación del tratado. Este hecho contribuyó a intensificar la conciencia antiimperialista en América Latina y llevó, progresivamente, a que varios Estados cuestionaran su vigencia e incluso se retiraran o dejaran de aplicarlo activamente.

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    JORNADA DE LUCHA

Jornada de lucha y conmemoración por el día del trabajador

24 Abril 2026

Los "Pibes del medio" y la Asamblea de Córdoba y Pueyrredón convocan a una actividad para conmemorar el día del trabajador en una jornada de lucha.

Dos experiencias en geografías muy diferentes confluyen en la resistencia al modelo  hambreador represivo de Javier Milei. 

Los "Pibes del medio" son jóvenes del Conurbano (Fiorito, Lomas de Zamora) y la Asamblea de Córdoba y Pueyrredón un histórico ejemplo de resistencia desde 2022.

El encuentro se llevará a cabo el sábado 25 de abril a las 11hs en la esquina de Córdoba y Pueyrredón.

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    YPF

Universidades y reindustrialización

24 Abril 2026

Desde diciembre del 2023 nuestro país está atravesando un agudo proceso de desindustrialización, con permanente descenso del valor agregado producido por la industria manufacturera nacional, cierre de empresas industriales y comercios tanto grandes como pymes, baja de puestos de trabajo y baja de consumo, sobre todo del consumo de los sectores populares.

Este industricidio no es una consecuencia inesperada o indeseada, sino que, por el contrario, forma parte del modelo de Milei, Caputo y Sturzenegger. Además, para asegurar la futura continuidad de ese modelo, están implementando una política de tierra arrasada destruyendo aceleradamente  nuestros institutos capaces de generar conocimiento para el desarrollo industrial: INTI, INTA, CONICET, CNEA y también avanzando en la destrucción de nuestro sistema universitario nacional.

Para el gobierno que asuma en el 2027 deberá ser mandatorio poner inmediatamente en marcha un proceso de reindustrialización. Esta reindustrialización no deberá tener como objetivo simplemente reconstruir la industria argentina tal como era a diciembre del 2023, sino crear un sistema industrial con más encadenamientos productivos nacionales y por lo tanto con mayor desarrollo de tecnología propia.

En particular en empresas como YPF, en las que el estado tiene participación mayoritaria, el modelo no podrá seguir siendo el de enclave extractivo, sino que la empresa deberá ser una impulsora del desarrollo nacional creando con la necesaria participación de Y-TEC encadenamientos productivos nacionales y desarrollando una “sustitución inteligente de importaciones”.

Al igual que en los países de alto desarrollo industrial como EE.UU., la U.E., China, Corea del Sur, Japón y Brasil en nuestro país deberá establecerse la cadena CIENCIA – TECNOLOGÍA -PRODUCCIÓN.

Desde ya, el tractor de la cadena C-T-P deberá ser el estado nacional.

Las universidades nacionales (UUNN) deberán ser las participantes principales ya que concentran la mayor parte de la actividad en ciencia y tecnología que se desarrolla en el país (aproximadamente el 85% de los investigadores de CONICET trabajan en institutos de doble dependencia con UUNN)

El 14 de abril desarrollamos en la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA) un encuentro sobre el tema de la Reindustrialización en el que interactuamos 15 expositores entre ingenieros, economistas, físicos, químicos y representantes de una organización que nuclea a pymes y cooperativas de producción. En la Figura 1, incluimos el link al video completo de la reunión.

En este encuentro, la Dra. Silvina Boggi, profesora titular - investigadora y secretaria general del gremio docente de la FIUBA, planteó la urgente necesidad de solucionar el tema de las remuneraciones de los docentes universitarios que, desde diciembre del 2023, ha generado la renuncia de 5000 integrantes del sistema. Es importante tener en cuenta que en el tema de remuneraciones a la docencia universitaria el actual gobierno incumple las resoluciones del poder legislativo y del poder judicial … hasta ahora sin mayores consecuencias.

La Figura 2, es el gráfico que fue utilizado por la Dra. Boggi para exponer el deterioro del poder adquisitivo del salario de los docentes universitarios durante los gobiernos de Mauricio Macri y sobre todo de Javier Milei.

figura 2

Figura 2

Resulta claro que durante el gobierno de Macri el poder adquisitivo de los salarios docentes cayó un 20% comparado con los salarios que dejó la presidencia de CFK; vemos también en el gráfico que durante el gobierno de Alberto Fernández, con la pandemia en el medio, el poder adquisitivo de los salarios docentes primero cayó pero después algo se recuperó aunque aún lejos de los salarios al 01/12/2015; finalmente, durante el gobierno de Milei, el poder adquisitivo de los salarios de los docentes universitarios se está desplomando día a día.

Para reindustrializar el país es necesario y urgente diseñar un esquema de cooperación entre la UUNN y las empresas industriales nacionales, para así poder transformar el conocimiento científico que poseen las UUNN en conocimientos tecnológicos a ser utilizados para potenciar la producción nacional.

Para diseñar un esquema de cooperación entre organismos científicos y las empresas industriales existe un antecedente argentino exitoso: el Servicio de Asistencia Técnica a la Industria (SATI) establecido por Jorge Sábato en el año 1961 como una cooperación entre la CNEA y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). 

Casos relevantes del trabajo del SATI con la industria fueron su trabajo con Propulsora Siderúrgica (hoy parte de Ternium) del Grupo Techint y con ALUAR, dos grandes empresas con las que desde el SATI se estableció la cadena C-T-P. Además, el SATI proporcionó un importante apoyo tecnológico a muchas empresas pymes; con ellas el SATI democratizó el acceso a equipos de alta complejidad (microscopios electrónicos, reactores, laboratorios de corrosión) que una empresa pequeña jamás podría costear, permitiéndoles resolver fallas de materiales o mejorar sus productos.

Pero, para comenzar a desarrollar entre las UUNN y el sector productivo la cadena C-T-P, la condición inicial imprescindible es la adecuación de los salarios de docentes universitarios, no docentes y becarios para llegar a, por lo menos, el poder adquisitivo que tenían al 01/12/2015.

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Caso Víctor Balza: la justicia le otorgó el arresto domiciliario con condiciones al asesino

24 Abril 2026

La semana pasada la Cámara de Apelaciones de Quilmes avaló el otorgamiento del beneficio de la prisión domiciliaria a Norberto Darío González, ex policía del Subcomando de Don Bosco y responsable material del asesinato del joven Víctor Elías Balza en 2003. Si bien el condenado repitió los argumentos de la solicitud del año pasado, y aún resta otra apelación, deberá cumplir y garantizar determinadas condiciones para evitar regresar al encierro efectivo.

Los argumentos toman en consideración una operación que debe realizarse la esposa de González, ya que necesita del cuidado de un adulto. Según la resolución de la Cámara la razón de ser “radicó en que debe ser sometida, con urgencia, a una cirugía de cadera y no existe otro adulto responsable capaz de brindar cuidados tanto a aquella como a la hija que ambos tienen en común de actualmente once años de edad”, bajo tratamiento psiquiátrico. Para ello, llevó a cabo en el domicilio un informe socioambiental para dar cuenta de las limitaciones en su vida cotidiana, así como la falta de asistencia de otros familiares.

En marzo de este año el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 le concedió el arresto domiciliario a González, quien asesinó al joven tras una persecución infundada en Villa Itatí, Quilmes. Fue detenido de manera efectiva recién hace cinco años, tras ser condenado en 2015 luego de diversas idas y vueltas a doce años de pena y tras la denegación de la apelación ante la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, que también rechazó su excarcelación extraordinaria. Intentó esquivar la detención por todos los medios posibles

En junio de 2025 le concedieron arresto domiciliario por el estado de salud de su esposa y el cuidado de su hija, pero, tras la apelación y luego de movilizaciones a tribunales, los camaristas Mario Caputo y Patricia Patanella de la Sala I de Garantías y Apelaciones de Quilmes revocaron el beneficio por no despejar el riesgo de fuga ante una condena aún no firme. González insiste todavía ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que no ha tratado el caso. 

El abogado Santiago Bongiovanni, en representación de Nora Torres, madre de Víctor Balza, declaró que van a realizar la apelación ante la Cámara de Casación. A su vez, remarcó que una de las condiciones para efectivizar la decisión es que se va a revisar en un plazo de noventa días si debe seguir con arresto domiciliario según la evolución clínico de su esposa.

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Nora Torres afirmó que es “lamentable lo que sucedió, vamos a apelar y a organizar una marcha hacia los tribunales de Quilmes”. A su vez, se refirió al camino recorrido: “Quiero tratar de tomarlo con calma porque ya son 23 años que estoy luchando por justicia para mi hijo que nunca llega. No me voy a rendir, si me tienen que tener todos los días en los tribunales lo voy a hacer. Es vergonzoso, son muchos los casos de impunidad de parte del tribunal en materia de violencia institucional. Los beneficios nunca son para nuestros hijos, siempre son para los asesinos”.  

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    Plata o mierda

Plata o mierda: la narración del encierro

24 Abril 2026

El 30 de abril se estrena en el Cine Gaumont el documental Plata o mierda -Do or die, en inglés-, coproducción argento-colombiana dirigida por Marcos Joubert y Toia Bonino. Tras su paso por el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA), participó estas semanas, a sala llena, de la competencia del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI). AGENCIA PACO URONDO dialogó con ambos codirectores.

La película es una especie de diario del intercambio entre Marcos y Toia a lo largo de seis años, compactados casi en una hora y media. Por un lado, él registra su vida en la Unidad II de Sierra Chica a partir de un celular ingresado por su novia de aquel entonces. Por otro, su diálogo mediante mensajes, audios y videos de WhatsApp. El relato se conforma a través de ese intercambio clandestino sobre el vínculo y la obra construida. Ambos estrenaron Engomado en 2021, un cortometraje que se expande como punto de partida hasta consolidar una forma de narrar. “Siempre decimos que la primera intuición la tuvo Marcos (...), recién un tiempo después nos dimos cuenta que podía ser el germen de una película”, comentan sobre el origen del proyecto. 

Entre tanto documental que recoge la vida tras las rejas como temática, como Pabellón 4, de Diego Gachassin, Rancho, de Pablo Speroni, o Unidad 25, de Alejo Hojiman, lo que proponen Bonino y Joubert resulta novedoso. Cabe mencionar sí como antecedente más o menos directo Malqueridas, de Tana Gilbert, enfocado en la maternidad como problemática a partir de filmaciones clandestinas de las propias reclusas. Acá nos adentramos en el universo masculino en primera persona, incluso durante la época de pandemia. “Aporta un punto de vista singular, quien hace el trabajo de cámara, además de estar privado de su libertad, es el codirector, y eso hace que el registro como su criterio entren en tensión con estereotipos implícitos en series y films acerca de lo que es la vida en una cárcel”, deslizan.

Ese intercambio permite construir una estructura inusual para un documental, en el que se avanza por acumulación y hay tiempo para pausas y repeticiones. El montaje no ordena ni explica, sino que organiza obedeciendo a esa lógica discontinua. Si bien la cámara, como extensión de quien filma, pasa a ser parte del encierro, la tarea significó para Joubert una forma de atravesar la condena. “Con la película por momentos logro salir, sigo estando preso y miro las mismas cosas, pero de otra manera”, afirmó el codirector. Con todo, es una conversación incómoda sobre dilemas morales y realidades sociales en general olvidadas. 

En esa línea, Plata o mierda profundiza su planteo: poco a poco Joubert se transforma en cineasta, incluso sin buscarlo. Del registro casual y urgente a planos largos y estéticos. No sólo el relato expone dudas y contradicciones de la relación, sino también confidencias, pasando de cuestiones más complejas, como su vida afectiva o la salida de un recluso, a más mundanas, como la cotidianeidad comunitaria en prisión. Es, en verdad, una obra dirigida a cuatro manos. Un cuestionamiento de un lado y del otro de la ley y de la cámara. “Nos interesa presentar el documental en el Cine Gaumont -30 de abril-, hacerlo circular a través de instituciones que nos hicieron saber su interés -CELS, UNSAM y FDUBA, entre otras- y tenemos la intención de pasarlo en algunos penales”, explican a raíz del estreno.  

Por un lado, como director ya había recibido un galardón por Apuntes para la piba de oro; por otro, Bonino transita su filmografía multipremiada desde Orione, pasando por La sangre en el ojo, hasta L´Addio. “Todas las películas -incluido su estreno más reciente- están relacionadas con los roles supuestos para la masculinidad desde lugares sociales muy distintos”, describe y profundiza: “Y, creo, son sin moraleja, en la medida en que se intenta poner a consideración de los espectadores situaciones complejas, incluso sin solución, pero sin tomar partido o sacar conclusiones fáciles al respecto”.

Consideramos que Plata o mierda es otro tipo de consagración. Su corazón pasa por las imágenes clandestinas y, desde lo formal, asume las condiciones de su propio registro. La edición y el sonido amplifican la potencia hasta llegar a una nueva dimensión narrativa: la inestabilidad se integra al sentido y lo que queda fuera de campo se intuye. Evita el énfasis, pero se vincula con un contexto más amplio, instalándose en un territorio con más preguntas que conclusiones servidas. ¿El próximo proyecto conjunto? La salida de Marcos de la cárcel, aunque todavía en el plano de las ideas. El cine, nada más ni nada menos. 

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    Juegos online

La edad no es un límite: los cinco jugadores más veteranos en ganar la Copa Mundial

24 Abril 2026

La casa de apuestas 1xBet Argentina destaca a cinco jugadores cuya edad avanzada no les impidió consagrarse campeones del mundo. Oficialmente, la lista incluye al italiano Angelo Peruzzi (36 años y 143 días) y al argentino Franco Armani (36 años y 63 días), pero ninguno de estos reconocidos arqueros disputó minutos en los Mundiales que ganaron. Por eso, nos enfocaremos solo en los veteranos que pisaron la cancha al menos una vez.

Toni Turek (35 años y 167 días)

Toni Turek es uno de los siete arqueros que figuran entre los 20 campeones mundiales de mayor edad. Pero, a diferencia de otros en su puesto, él fue titular desde el inicio. En 1954, ganó la Copa Mundial en Suiza. En ese torneo, disputó cinco partidos con la selección de Alemania Occidental y recibió seis goles. Vale la pena recordar que, en aquel entonces, un futbolista de 35 años era visto casi como uno de 45 años hoy en día. Eso vuelve su logro aún más notable.

Lionel Messi (35 años y 177 días)

Dejando de lado a los ya mencionados Peruzzi y Armani, Lionel Messi ocupa el cuarto lugar. Para 2022, ya había ganado innumerables títulos en equipo y premios individuales, y en cantidad de trofeos, Leo había superado ampliamente a Diego Maradona. Pero para estar a la altura de su gran compatriota, le faltaba el logro más importante: la Copa Mundial. En 2022, finalmente, cumplió su sueño. El capitán de la Albiceleste jugó los siete partidos del torneo y marcó siete goles, incluidos dos en la final ante Francia. El dramático duelo tuvo su punto culminante en la definición por penales, donde Messi también convirtió. Por aquel entonces, lo acompañaban otros tres jugadores experimentados:

  • Nicolás Otamendi (34 años y 309 días);

  • Ángel Di María (34 años y 307 días);

  • Alejandro Gómez (34 años y 306 días).

Ellos ocupan los puestos del 10.° al 12.° en la lista de los campeones del mundo más veteranos de la historia.

Lionel cumplirá 39 años durante el Mundial de 2026. Pero incluso si Argentina logra defender el título, no superará a Dino Zoff, quien se consagró campeón a los 40 años y 133 días.

Miroslav Klose (36 años y 34 días)

El alemán completa el podio de los campeones más veteranos. El torneo disputado en Brasil fue su cuarta Copa del Mundo. En las anteriores siempre se había ido con una medalla: la de plata en 2002 y la de bronce en 2006 y 2010. En 2014, Klose tuvo un rol clave en la consagración de la selección alemana, con cinco partidos jugados y dos goles. Incluso en la última etapa de su carrera, mantuvo su titularidad en el equipo y compitió de igual a igual con jugadores más jóvenes.

Nílton Santos (37 años y 32 días)

Otro jugador de una época lejana. En 1962, este lateral izquierdo de la selección de Brasil se consagró campeón mundial por segunda vez tras haber obtenido la medalla de plata en 1950. En aquel entonces, muchos jugadores colgaban los botines después de cumplir los 30. Sin embargo, Nílton Santos no fue uno de ellos. En la Copa de Chile, jugó los seis partidos del torneo.

Dino Zoff (40 años y 133 días)

El 11 de julio de 1982, Italia venció con firmeza 3-1 a Alemania Occidental en la final del Mundial, y su arquero, Dino Zoff, se convirtió en el campeón mundial de mayor edad en la historia. Han pasado más de 40 años y nadie pudo superar aún el récord del legendario jugador italiano. Tal vez el ambicioso Cristiano Ronaldo intente desafiarlo, con la mira puesta en Norteamérica en busca del tan ansiado título mundial. El portugués cumplió 41 años el 5 de febrero. Su estado físico es excelente y está rodeado de compañeros de equipo muy talentosos. Con una cuota de 9.5, Portugal aparece como uno de los cinco favoritos al título en la Copa Mundial de este año. Así, las chances de consagración de Ronaldo y compañía parecen mucho más altas que las de acertar el premio mayor en el casino de 1xBet.

 

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    Pettovello

El censo de Capital Humano es una herramienta política que no condice con la realidad

23 Abril 2026

Desde nuestro espacio político venimos organizando y acompañando a los sectores más vulnerables (vulnerados por otro sector). Decidimos las periferias, porque desde aquí se observa diferente. Es una apuesta política de nuestra parte organizar y sostener a las personas en situación de calle, manteros y cuida coches (todas y todos trabajadores informales). Ese gran resto excluido por un sistema que en principio les extraía el plus valor, hoy en día fueron sustituidos por los dispositivos tecnológicos (revolución tecnológica). La demanda en nuestros espacios comunitarios (merenderos y comedores) se maximiza cada día. No damos a vasto, sumado a la baja del mal llamado “programa potenciar trabajo", porque era el Salario Social y Complementario (50%) del Salario mínimo vital y móvil que lo completaban con trabajos informales como “changas", una de ellas cuidar coches, hoy criminalizado en nuestra ciudad con media sanción legislativa. Nuestros espacios siempre lo sostuvimos a pulmón, pero hoy la demanda es grandísima no damos a vasto. Elegimos este camino de militancia, porque también pasamos hambre y hoy con la constitución en la mano tenemos claro que la comida es un derecho contemplada en la constitución Nacional. No vamos a claudicar y vamos a seguir insistiendo para este y otros derechos se garanticen, esta es nuestra premisa, esta es nuestra política, las periferias, los barrios, todo ese resto que nadie quiere tocar, nosotros lo tocamos porque somos de acá.

En este sentido u otro, ponemos en escena el mapeo fraudulento sobre las personas en situación de calle. Llama nacional a un censo que trabaja sobre 19 provincias de las 24 que componen el territorio nacional. No consultó a ningún organismo especializado en el tema que es una medida obligatoria. Tampoco que metodología se utilizó para llegar a la cifra imposible de 9.421. No hay dudas que las personas en situación de calle en todo el territorio argentino alcanza las 450.000 aproximadamente.

El Gobierno Nacional engaña a la opinión pública por medio del boletín oficial y los medios de comunicación que reproducen creando el objeto de una representación errónea.

Sandra Petovello, Ministra de Capital Humano, le limpia la cara al gobierno Nacional. No conforme con la no entrega de alimentos a los merenderos y comedores comunitarios  que pusieron en galpones. Ahora falsea números números de personas en situación de calle. Nosotros sabemos muy bien que ese número es falso y la violencia institucional que sufren todos los días las compañeras y compañeros, son tratados como objetos, desubjetivados de su historia. 

Incumplen desde una institución que pertenece al Estado con los artículos 8 de Deberes del Estado y el 13 del capítulo lave de la Ley Nacional 27.654 que dictaminan de manera específica y técnica que este censo debe realizarse con la participación de organizaciones sociales-políticas que conocemos la problemática, junto a otros especialistas. Y, además no revela las dos figuras que la Ley impone relevar, que son persona en situación de calle efectiva y persona en riesgo de situación de calle.

No son números son personas con derechos que son vulnerados sistemáticamente por el Estado que es el encargado por obligación de velar por los mismos. 

En cuanto al presupuesto es necesario tener en cuenta lo cuantitativo y cualitativo para la aplicación de programas sociales, para no ajustar y que produzcan desviación fraudulenta. No es lo mismo un presupuesto para 9.421 supuestas personas, que para 450.000 personas.

Son los nuevos nómadas del siglo XXI efecto del sistema capitalista y de un gobierno que en los últimos dos años aumento masivamente la presencia de riesgo de personas en situación de calle. No se puede tener cómo adecuado el censo por hogares, ya que no tienen.

Hoy, como ayer y como siempre, seguiremos tomando la iniciativa por los sectores más vulnerables (vulnerados por otro sector), por las periferias, por ese gran resto, que es el agalma de voluntad.

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JUEGOS ONLINE

¿Son seguros los pagos en los casinos online?

23 Abril 2026

La seguridad de las transacciones financieras sigue siendo una de las cuestiones más importantes para los usuarios de las plataformas de juego. Antes de registrarse y realizar su primer depósito, muchos quieren saber hasta qué punto están protegidos sus datos personales, si pueden confiar en el sitio web y qué riesgos conlleva la transferencia de fondos. Precisamente por eso, el tema de si los pagos en los casinos online son seguros suscita un interés constante tanto entre los principiantes como entre el público más experimentado, especialmente a la hora de elegir plataformas como inmobiliariaampropiedades.com.ar. La respuesta a esta pregunta depende no solo del método de pago en sí, sino también de la fiabilidad del operador elegido.

Los casinos online modernos suelen ofrecer varios métodos de pago, incluyendo tarjetas bancarias, monederos electrónicos y otros instrumentos digitales. Sin embargo, disponer de una amplia variedad de opciones no garantiza un alto nivel de seguridad. Es mucho más importante comprobar si la plataforma utiliza una conexión segura, si publica las normas de procesamiento de transacciones, si indica los plazos de retirada y si informa abiertamente sobre las comisiones. Si dicha información está oculta o se presenta de forma demasiado imprecisa, ya es motivo para actuar con cautela. La transparencia en cuestiones monetarias siempre juega un papel decisivo.

Además, la seguridad de los pagos en los casinos online está directamente relacionada con la reputación del servicio. Un operador con licencia suele cumplir con ciertos estándares, colabora con proveedores de confianza y se esfuerza por minimizar los riesgos para el usuario. Si, por el contrario, el sitio web no revela datos legales, retrasa los pagos o exige pasos extraños a la hora de retirar fondos, la confianza en él se reduce drásticamente. Por este motivo, la fiabilidad financiera debe evaluarse de forma integral, y no solo por la apariencia del sitio web. Es precisamente este enfoque el que ayuda a evitar situaciones desagradables y a sentirse más seguro al utilizar los métodos de pago.

De qué depende la seguridad de los pagos en los casinos online

En primer lugar, mucho depende de la fiabilidad de la propia plataforma. Si el operador opera con licencia, publica información legal y no oculta las condiciones de depósito y retirada, eso ya es una buena señal. Estos sitios suelen prestar más atención a la protección de las transacciones, porque para ellos es importante mantener su reputación y cumplir con los requisitos establecidos. En este caso, el usuario obtiene mayor transparencia incluso antes de empezar a utilizar las funciones financieras.

Otro factor importante es la tecnología de protección de datos. Las plataformas fiables utilizan una conexión segura, lo que reduce el riesgo de que la información sea interceptada durante la transmisión. Para el usuario, esto significa que sus datos bancarios y personales están mejor protegidos que en sitios dudosos que carecen de medidas de seguridad básicas. Aunque los detalles técnicos no siempre saltan a la vista a primera vista, son precisamente ellos los que determinan en gran medida el nivel general de confianza en el servicio.

No menos importante es la transparencia de las normas financieras. Si el sitio web indica de antemano los importes mínimos, los límites, las comisiones, los plazos de tramitación y el procedimiento de verificación, al usuario le resulta más fácil orientarse en el proceso. Cuando esta información está disponible y es comprensible, el riesgo de sorpresas desagradables disminuye. Es precisamente la transparencia lo que hace que los pagos sean más predecibles y tranquilos.

Qué influye en la fiabilidad de las operaciones financieras

A la hora de evaluar la seguridad, conviene prestar atención a varios indicios:

  • la existencia de una licencia;
  • una conexión segura;
  • condiciones claras para los depósitos y retiros;
  • comisiones publicadas abiertamente;
  • la reputación del servicio entre los usuarios.

Cuanta más transparencia tenga el operador, mayor será el nivel de confianza en su sistema de pago.

¿Qué métodos de pago se consideran los más cómodos?

Hoy en día, los casinos online ofrecen diferentes opciones para ingresar fondos y retirar ganancias. Los más utilizados son las tarjetas bancarias, los monederos electrónicos y otras soluciones digitales. Cada método tiene sus particularidades, pero desde el punto de vista del usuario, lo principal no es solo la comodidad, sino también la claridad de las normas. Si el método de pago conlleva comisiones ocultas o condiciones confusas, incluso un medio muy popular puede resultar incómodo.

Las tarjetas bancarias siguen siendo una de las opciones más extendidas, ya que resultan familiares y están al alcance de un amplio público. Los monederos electrónicos suelen elegirse por la rapidez y la sencillez de las operaciones. Algunas plataformas también ofrecen servicios digitales alternativos que permiten recargar el saldo y solicitar retiradas rápidamente. No obstante, es importante comprender que el método de pago en sí mismo no garantiza una seguridad absoluta. Lo decisivo es la seriedad con la que la plataforma gestiona estos instrumentos.

Además, es recomendable consultar de antemano no solo la lista de opciones disponibles, sino también cómo se describen exactamente en la página web. Un operador fiable suele indicar detalladamente los plazos de abono, las posibles restricciones y el procedimiento de tramitación de la solicitud. Este enfoque ayuda al usuario a evitar confusiones y a elegir el método de pago más adecuado antes incluso de empezar a jugar.

Qué hay que tener en cuenta al elegir un método de pago

Antes de utilizar una opción concreta, conviene comprobar:

  • el plazo de abono de los fondos;
  • el tiempo de tramitación de la retirada;
  • si hay comisiones;
  • los importes mínimo y máximo;
  • si se requiere una confirmación adicional.

Este análisis ayuda a elegir una herramienta más cómoda y clara.

¿Cuáles son los riesgos más comunes?

Uno de los riesgos más comunes sigue siendo el uso de plataformas dudosas. Si el sitio web promete pagos demasiado rápidos sin condiciones, oculta información sobre la licencia o no publica las normas, la probabilidad de que surjan problemas aumenta. En tales casos, el usuario puede encontrarse con retrasos, denegaciones de retirada o requisitos inesperados durante la verificación de la cuenta. Por eso es importante evaluar no solo los bonos y la variedad de juegos, sino también la fiabilidad de la propia plataforma.

Otra dificultad potencial está relacionada con la lectura descuidada de los términos y condiciones. A veces, el usuario recarga su saldo sin comprobar las comisiones, las restricciones o el procedimiento de verificación. Más adelante, esto da lugar a malentendidos a la hora de retirar fondos. Para evitar este tipo de situaciones, es mejor leer todas las reglas con antelación, incluso si el proceso parece obvio. En cuestiones financieras, la atención es especialmente importante.Existe un riesgo adicional al utilizar una conexión a Internet insegura o dispositivos sospechosos. Si se accede a la cuenta a través de redes abiertas aleatorias, aumenta la probabilidad de que surjan problemas con la protección de datos. Por este motivo, es recomendable utilizar únicamente una conexión fiable y evitar fuentes de acceso dudosas. Estas medidas no son complicadas, pero aumentan notablemente el nivel general de seguridad.

 

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    Teatro: Arbolitos
    Foto: Juan Pablo Caldarone

Teatro: "Arbolitos" o el infierno de los cambistas

22 Abril 2026

Noche cerrada, interminable. Ronnie y su discípulo Ibáñez aguardan a la vera de un camino costero. Un bosquecito cercano gime con el viento. Cambistas, "arbolitos": esperan el paso de turistas, potenciales clientes. “Cambio, dólar, cambio…” y de pronto, resultan víctimas de un engaño. Despojados por el robo, claman por un golpe de suerte pero Fortuna les tiende una trampa. 

Dejarse robar es un derroche imperdonable y la condena no se tarda: como en el Canto XIII del Infierno dantesco, aquí también Ibáñez se torna árbol. ¡Un árbol de dinero! Y sin embargo, hay que tener cuidado con lo que se desea: los brotes verdes serán el peor de los milagros. Llevado por su ambición, Ronnie no dudará en explotar a su compañero hasta secarlo. ¿Qué sueño queda cuando no queda nada? ¿Qué culpa supone la esperanza?
Y entre las dudas, sólo una certeza: "tristeza não tem fim, felicidade sim".

Última función: viernes 24 de abril a las 20 h
Teatro del Pueblo. Lavalle 3636
Entradas por Alternativa Teatral

Localidades: $24.000 - Estudiantes y jubilados: $20.000

Duración: 70 minutos

Contacto de Prensa: arbolitos.obra@gmail.com // IG: @arbolitos.obra 

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Teatro Arbolitos
Foto: Juan Pablo Caldarone

Ficha artística-técnica

Actúan: Pablo Navarro (como Ronnie), Gustavo Sacconi (como Ibáñez) y Pipo Manzioni (como La Voz)
Dramaturgia y dirección: Mariano Saba

Diseño y puesta de luces: Ricardo Sica
Diseño y realización de escenografía y vestuario: José Escobar
Realización de máscaras y escenografía: Gustavo Sacconi
Diseño sonoro: Pipo Manzioni
Asistencia de dirección: Mariela Selicki
Fotografía: Mariano Martínez
Redes: Catalina de Urquiza / Mariela Selicki
Diseño gráfico: María Dumas

Este espectáculo cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro. 

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    Obelisco CABA

El Partido Intransigente y la política que falta

22 Abril 2026

Durante años se instaló la idea de que la Ciudad de Buenos Aires funcionaba, que había encontrado un modelo basado en la gestión eficiente, el orden y la previsibilidad: el modelo PRO. Pero en ese proceso ocurrió algo más profundo: la gestión dejó de ser una herramienta para convertirse apenas en un slogan. Se vació de contenido y se transformó en una marca, repetida incluso cuando la realidad empezó a desmentirla.

Hoy invocar la “gestión” dice poco sobre lo que efectivamente sucede. Funciona como una coartada: una forma de evitar la discusión de fondo mientras se administra la inercia. Ya no describe capacidad, ni dirección, ni resultados consistentes. Nombra, más bien, una forma de administrar la inercia, de sostener lo existente sin hacerse cargo de los problemas nuevos. Lo que alguna vez fue un instrumento de modernización terminó convertido en un dispositivo para no discutir el poder

Hoy la Ciudad ya no es ese laboratorio de innovación que alguna vez quiso ser. Se parece más a una estructura que administra lo existente, pero que perdió capacidad de iniciativa. Funciona, sí, aunque cada vez con menos dirección. Mantiene lo que tiene, pero dejó de proyectar hacia adelante. 

El PRO hizo de la gestión su núcleo identitario y, en ese movimiento, terminó atrapado en su propio relato solo para sostenerse. Lo que comenzó como una promesa de modernización derivó en una lógica cada vez más rutinaria, donde la repetición reemplazó a la innovación y el branding comunicacional reemplazó a la política. La gestión ya no organiza un proyecto, sino que lo sustituye. Se gestiona lo que hay, pero se dejó de discutir hacia dónde ir. La gestión se convirtió en una marca vacía que solo se sostiene con costosísimos gastos en publicidad.

Del otro lado, la respuesta tampoco logró consolidarse. El peronismo, con presencia fragmentada y sin una narrativa consistente en la Ciudad, quedó atrapado entre la denuncia y la nostalgia. Señala con acierto lo que no funciona, pero no logra traducir ese diagnóstico en una propuesta capaz de interpretar este tiempo. Reivindica derechos, pero muchas veces lo hace con herramientas pensadas para una estructura económica que ya no existe.

A esto se sumó el experimento libertario, que irrumpió con una promesa de ruptura pero que, en la práctica, se reduce a una lógica de demolición. Allí donde el PRO administra sin imaginar y el peronismo critica sin construir, el libertarismo propone retirar al Estado como si el problema fuera su mera existencia. El resultado no es una modernización, sino una renuncia anticipada a disputar poder en un contexto donde ese poder se está reconfigurando aceleradamente.

En ese marco, la palabra “gestión” funciona hoy como un dispositivo defensivo. Se la invoca para evitar la discusión de fondo, para desplazar el debate estratégico hacia una zona más cómoda, donde todo se mide en términos operativos y nada se discute en términos de poder. Pero una ciudad, y mucho menos un país, no se gobiernan solo con gestión. Se gobiernan con dirección, con lectura del contexto y con capacidad de anticipar transformaciones.

Ninguno de estos actores está abordando el núcleo del problema. La política argentina, y la porteña en particular, sigue discutiendo categorías viejas frente a transformaciones nuevas, mientras el mundo reorganiza el poder en torno a los datos, las plataformas y la inteligencia artificial. No se trata de una discusión abstracta, sino de quién define las reglas en esta nueva etapa.

Las grandes plataformas digitales ya no son solo empresas. Funcionan como infraestructuras de organización social:, intermedian trabajo, consumo e información, y acumulan datos a una escala que les otorga una capacidad de coordinación inédita. En los hechos, construyen sistemas de gobernanza que operan en paralelo a los Estados, muchas veces con mayor eficacia y siempre con poco o nulo control democrático.

Frente a ese escenario, el Estado argentino aparece desactualizado, no por exceso sino por falta de inteligencia. No alcanza con defenderlo en abstracto, como hace parte del peronismo, ni con reducirlo, como proponen los libertarios. Tampoco alcanza con gestionarlo eficientemente, como insiste el PRO. El problema ya no es solo cuánto Estado hay, sino qué tipo de capacidades tiene y para qué se utiliza.

Un Estado que no comprende el funcionamiento del capitalismo digital no puede regularlo. Un Estado que no desarrolla capacidades propias en inteligencia artificial queda subordinado a sistemas que no controla. Un Estado que no produce ni procesa datos en escala pierde capacidad de decisión y, con ella, pierde soberanía.

Sin embargo, estos temas siguen prácticamente ausentes del debate político. El PRO habla de eficiencia sin discutir poder, el peronismo habla de derechos sin actualizar sus instrumentos, y los libertarios hablan de libertad mientras naturalizan niveles extremos de concentración privada. Ninguno está pensando de manera sistemática cómo se construye poder público en el siglo XXI.

En ese contexto, el relanzamiento del Partido Intransigente no es un gesto nostálgico, sino la posibilidad de recuperar una tradición política que supo leer los cambios estructurales antes de que se volvieran evidentes. Se trata de volver a poner en el centro una idea básica, pero hoy casi olvidada: que la política no es solo administrar lo dado, sino intervenir sobre lo que está emergiendo.

Esa intervención exige una agenda concreta. Implica regular plataformas digitales como parte central de la política económica, discutir la tributación de las grandes corporaciones tecnológicas que operan en el país sin un correlato fiscal adecuado, desarrollar infraestructura pública de datos e impulsar sistemas de inteligencia artificial con orientación estatal. No se trata de futurismo ni de retórica tecnológica, sino de construir herramientas efectivas para disputar capacidad en un nuevo escenario.

Al mismo tiempo, la cuestión social ya no puede pensarse en los términos tradicionales. La precarización del trabajo, la fragmentación de los ingresos y la pérdida de poder adquisitivo están directamente vinculadas a un modelo productivo que combina alta concentración tecnológica con baja generación de empleo de calidad. Sin una intervención inteligente, esa dinámica no se corrige, sino que tiende a profundizarse.

Por eso, discutir el trabajo hoy implica discutir plataformas, y discutir salarios implica discutir productividad tecnológica. De la misma manera, discutir derechos implica discutir datos y su apropiación. La política que no incorpore estas dimensiones no solo queda desactualizada, sino que pierde capacidad de incidir, queda fuera de juego.

El problema es que buena parte de la dirigencia sigue más cómoda discutiendo el pasado que construyendo el futuro. Se debate sobre lo que fue el Estado, pero no sobre lo que tiene que ser. Se discute cuánto ajustar o cuánto sostener, pero no cómo rediseñar sus funciones en un contexto completamente distinto.

En ese vacío, la reaparición del Partido Intransigente puede ser algo más que un dato partidario. Puede ser una señal de que hay un espacio dispuesto a volver a pensar la política con densidad, sin consignas fáciles y sin aceptar que las únicas opciones disponibles sean administrar la inercia o celebrar el desmantelamiento. Es necesario construir poder para intervenir en lo que viene.