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    Fernando Borroni
ENTREVISTA

Fernando Borroni: “Ahora hay un nuevo sujeto, el sujeto odiante”

04 Octubre 2026

APU entrevistó al periodista Fernando Borroni que reflexionó sobre la situación actual de la Argentina, la imposición de la crueldad y cómo funciona la ultraderecha en todo el mundo, a partir de su más reciente libro Coronados de odio, publicado por Marea Editorial.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo surgió la necesidad de escribir este libro Coronados de odio?

Fernando Borroni: Creo que como surge la necesidad de dejar testimonio, una mirada, un análisis sobre esta actualidad. Sentí que estos tiempos donde el odio es tan visible, tiene tanto cuerpo, tanto andar, había que dejarlo en evidencia, de alguna manera, dejarlo plasmado, en mi caso, en un libro. Porque nosotros no hemos vivido en tiempos democráticos un odio tan manifiesto y un gobierno, sin duda el peor de la democracia argentina, que haya construido poder a partir de esa emocionalidad negativa. Entonces entendí que había que desnudarlo aún más y proponer algunas ideas para discutir y vemos cómo salimos de eso colectivamente.

APU:¿Por qué hablar de odio para explicar la Argentina actual?

FB: Porque creo que la Argentina actual nos habla de eso, del odio, y nos ha demostrado que se puede hacer política a través del odio y que eso acumula poder. Hoy en día, muchas de las decisiones políticas de este gobierno, muchas de las reacciones sociales de un sector, claro está, de la ciudadanía, actúa en función del odio. El odio se ha conformado como una manera de ser, como una manera de hacer política. Creo que la explicación a muchas de las medidas de este gobierno no encuentran otra respuesta que no tengan que ver con eso. Cuando se recorta en sectores de la sociedad como puede ser discapacidad, ciencia, educación, Universidad, hasta un coro de niños, y lo hacés puramente por una cuestión ideológica, hay que revisar qué hay encerrado en eso que llamamos ideología. Y acá no hay una idea.

¿Qué idea de país puede haber o qué idea de sociedad puede sostenerse bajo los parámetros de que aquellas personas que sufren cierta discapacidad no deban tener ningún recurso del Estado? Yo creo que nadie, salvo aquel que es capaz de despreciar y de decir “ustedes no son productivos para la sociedad por tanto, no me importa lo que es de sus vidas y por tanto, el Estado no va a darles nada”. ¿Qué otra cosa puede ser el motor de una represión sistemática todos los miércoles, en el caso de los jubilados? ¿Qué otra cosa puede ser el motor en el caso de los insultos permanentes a los periodistas; el tratar de ratas, de miserables, de basura, a todo aquel que opine distinto? ¿Qué otro motor puede poner en funcionamiento la celebración de aquellas leyes que son tragedia para los demás? Entonces, cuando uno piensa este gobierno, dice: es algo más que la acumulación del capital en manos de unos pocos, que es lo que hace siempre la derecha cuando gobierna; es instalar un nuevo orden social supremacista, a partir del cual, construís ciertos códigos de convivencia que no piensen ni integran a las mayorías. Eso es lo que yo llamo “sujeto odiante”.

APU:¿Qué es exactamente el “sujeto odiante”?

FB: Sabemos que el sujeto político, social, por excelencia es el trabajador, la trabajadora. Por eso el peronismo es el peronismo, porque Juan Perón le dio a esos trabajadores y trabajadoras, derechos pero además, les dio una identidad como sujetos sociales y políticos. Ser trabajador era y, sigue siendo en algunos casos, un actor político fundamental. No solo para el crecimiento económico de una sociedad, eso está fuera de discusión. Si no por el empoderamiento de la política. El trabajador es el que ordena la sociedad porque prioritariamente es el trabajo el que ordena la sociedad y antes, o de la mano del trabajo, es un salario digno el que la ordena, en términos de convivencia y en términos económicos. Creo que el trabajador ha sido el sujeto de la historia, en todo el mundo. Si uno va a Centroamérica quizás vea que el sujeto político por excelencia, sobre todo en décadas pasadas, era el campesinado, el trabajador de la tierra. Por supuesto que el sujeto estudiantil ha sido parte de nuestra historia y de la de otros países.

Pero ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser. Entonces, les alcanza con decir “soy antiperonista” o “soy antikirchnerista” o “desprecio a los zurdos”: esa es su identidad política. En realidad, no es una identidad de lo que son sino una identidad conformada por aquello que no quieren ser. Que tampoco tengo muy claro si es que no quieren serlo o si el poder, a través de los medios, los ha educado en decirles: “eso es el mal y vos, para ser bueno, tenés que alejarte de eso”. Cualquiera sea la razón, el odio hoy en día regula porque se organiza y tiene un partido político, y la gente vota y empinan el mentón y se sienten más realizados porque pueden vomitar sobre aquellos que desprecian. Después les preguntarás qué opinan sobre otras cosas de la vida y quizás no tengan respuestas. No defienden ideas, defienden emocionalidades negativas sobre aquellos que el poder determinó, previamente, que son sus enemigos.

APU:¿Milei creó ese odio o supo interpretarlo?

FB: Es muy interesante esta pregunta porque el odio existió siempre. Creo que Milei lo condujo. Lo leyó, lo fomentó y lo condujo. Lo que Milei le aporta al odio histórico de nuestra sociedad y del mundo, cierto rasgo de heroicismo, cierta épica: “Vamos a destruirlos, vamos a prender fuego al Estado, vamos a terminar con el peronismo”, en una lógica de cruzada. Creo que él le dio cierto carácter épico. Porque antes daba cierto pudor, como aquellos que hacían daño pero siendo conscientes de ese daño, se escondían, no querían terminar descubiertos. Ahora hacen campaña de la mano de reivindicar el daño. El Milei que dice: “nosotros somos superiores ética y estéticamente” o el que dice: “les voy  vetar todo, me importa un carajo”, o el que reivindica y celebra el dolor ajeno, es aquel que sabe que acumula poder a través de ese sentir. Entonces, si bien él toma un odio que es histórico en la humanidad, le pone la espada en la mano, el ropaje de soldado medieval y pega el grito de “vamos a dar la batalla”.

APU:¿Qué papel tuvieron los medios en su construcción?

FB:No sé si los medios construyeron a Milei, sí multiplican el odio. Creo que Milei fue el emergente de una sociedad que estaba rota, que está rota, que se fue rompiendo con los últimos dos años del gobierno de Cristina, tal vez un poco antes, sí por la construcción de persecución del poder mediático y judicial. Y sí, después la falta de respuestas que dio (Mauricio) Macri, nadie esperaba que las de pero en todo caso alguno sí, o las Alberto (Fernández) en su gobierno de medio pelo, terminó siendo la insatisfacción de la política, para la sociedad.

Por eso creo que Milei aparece y puede conducir la bronca. Milei fue el conductor político de la bronca, de la desilusión, de la desesperanza, del enojo. Macri fue la construcción mediática, él fue el candidato de Clarín, no Milei. Pero Milei es la expresión más bestial, más vulgar, más burlona, si se quiere, aunque no por eso inofensiva, de la derecha. Pero no creo que sea el resultado de los medios, sí por supuesto las redes jugaron un rol pero fue la expresión de ir por afuera de los márgenes, de los acuerdos democráticos. 

APU:¿Por qué alguien vota contra sus propios intereses?

FB: Puede haber varias causas para eso. Yo no creo que todo el que haya votado a Milei sea ni un gorila ni un ser despreciable ni un idiota. Los hay, por cierto, ahí y en todos lados. Pero creo que hay una disputa por el sentir que han ganado las redes y los medios que son mayoritariamente, de la derecha. Lo que llamamos tecnocracia ha construido un sentido mucho más que en la mirada política, ha construido un sentido en la mirada de humanidad. Por eso creo que muchos no sienten que estén votando en contra de sus propios intereses porque creen que la culpa es del que se fue. Muchos no tienen el tiempo para darse esa lectura porque no dan abasto de tantas horas de trabajo para cobrar miseria y ver cómo pueden hacer para llevar cuatro comidas a sus casas.

Creo que están otros, como decía antes, que sienten que son en la medida que responden a lo que el poder les determinó. Los grandes ejércitos en la antigüedad, estaban compuestos por los esclavos de aquellos hombres que los llevaban a la guerra y daban su vida, no por su propia libertad, sino por el amo. Es la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel: el amo es tanto amo por su decisión de matar y el esclavo es tanto esclavo por su miedo a morir. Y creo que hay una lógica de sometimiento que también muchos han aceptado. Entonces, ¿cuánta conciencia hay en aquellos que votan a sus propios verdugos? No lo sé. Si sé que hay una mirada de querer pertenecer, una mirada constructora desde lo mediático pero creo que es algo mucho más grave, creo que hay una crisis de la humanidad que es profunda y que se evidencia en esto. 

"Ahora hay un nuevo sujeto que es el sujeto odiante, y es el que se conforma a partir de aquello que rechaza ser o que le dijeron que debe rechazar para poder ser".

APU:¿Qué responsabilidad tiene el peronismo en este escenario?

FB:Me parece que la responsabilidad del peronismo puede verse en varias situaciones, no creo que sea el único ni que la totalidad de la responsabilidad sea del peronismo. Creo que en el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner se desaprovechó una gran oportunidad: que era la de gobernar en pos de los intereses con los que llegaron al poder. La derecha cuando gobierna defiende lo que quiere: si te tiene que disparar por la espalda, te dispara, si te tiene que encarcelar, te encarcela; si te tiene que quitar derechos, te los quita. Y a veces, el campo nacional, cuando gobierna, pide demasiado permiso, demasiadas mesas de consenso, poca firmeza frente a los poderosos, y cierta lógica, que creo que es el gran pecado del peronismo, o cierta soberbia de creer que con el mismo discurso de siempre, pasen y pasen los años y va a seguir convenciendo a una sociedad que es distinta. Creo que hoy el peronismo no entiende a la sociedad que quiere gobernar nuevamente. Eso no quiere decir que no pueda ganar la elección; la podés ganar pero no podés entender al pueblo que se gobierna.

Yo creo que la gran virtud de Néstor Kirchner fue entender al pueblo que tenía que gobernar, entender la desilusión de la sociedad y qué debía construir y hacia dónde. Él lo entendió perfectamente y después lo entendió Cristina, la parte de confrontación. Después creo que vino una parte, un poco de encerrarse y luego Alberto se puso en un rol que nadie le había pedido, el de ser conciliador, evitar el conflicto, negar el conflicto, tratar de consensuar en una Argentina de la unidad que no existió nunca ni va a existir porque siempre hay intereses que confrontan y hay algunos que no quieren coincidir con que esos intereses puedan ser compatibles con los derechos del pueblo. Creo que el peronismo se ha quedado en un lenguaje viejo, en discusiones viejas y dejó de representar a las mayorías para volver a señalar quién es progre, quién es kirchnerista, entonces no es peronista, quién es zurdo o comunista. Casi que en algunos de sus dirigentes repite la lógica que uno rechaza de este gobierno. Creo que el peronismo tiene la responsabilidad de no actualizarse y de dejar de escuchar. Si bien es cierto que los días más felices fueron peronistas, hoy en día, con el peronismo tal cual está, no sé si puede hablar del serán peronistas los días más felices. No lo sé, creo que falta mucha humildad en el peronismo.

APU:Las redes, ¿producen odio o simplemente lo amplifican?

FB:Las dos cosas: las redes producen odio y también lo amplifican. Porque las redes construyen imaginarios permanentemente. Las fake news, la violencia explícita en las redes. La red X, por ejemplo, es un espacio para expresar lo peor de cada uno aunque no todos lo usan para eso pero... Además, los que manejan las redes sociales, quienes manejan la inteligencia artificial, lo que llamamos la tecnocracia está buscando esa sociedad quebrada, esa sociedad de seres sin escencia, esa sociedad desideologizada. Está buscando a esos pibes idiotizados, no es que sean un accidente. Peter Thiel, uno de los que maneja la inteligencia artificial en el mundo, cree que la democracia no sirve para nada, que las democracias atentan contra la libertad del ser humano. Eso es todo una política, en las redes hay una política. Elon Musk está detrás de X, no está un empresario que creyó en una pyme.

Entonces, hay una intencionalidad muy clara, hoy son estos los sectores de gran poder. Si alguna vez las grandes luchas de la humanidad se dieron por las tierras, luego por las maquinarias de producción, luego por los medios de comunicación, hoy se están dando directamente por la cabeza del ser humano. La disputa de esas redes es por construir una humanidad determinada, bestial, temerosa, temeraria, que rompa y que se enfrente al mundo de la idea, del pensamiento, de lo filosófico, de la organización.

APU:¿Qué tiene en común Milei con otras ultraderechas en otros países del mundo?

FB:Creo que eso lo respondió hace un tiempo (Diego) Capusotto: “gobiernan un país, una sociedad que desprecian”. Nosotros tenemos una derecha, en estos tiempos en el mundo, mayoritariamente, supremacista. (Donald) Trump es supremacista, igual que el genocida de (Benjamin) Netanyahu es supremacista, igual que Javier Milei. También lo es Isabel Ayuso y Vox en España es supremacista. Por supuesto, ni hablar de las últimas elecciones en Alemania donde ganó un partido que directamente es nazi. Estamos retrocediendo siglos y por eso digo que la lucha es por eso, por una humanidad distinta. Y creo que Milei es parte de este avance en el mundo de los neofascismos que no hacen otra cosa que poner en discusión si el ser humano como tal, vale. Si el ser humano como tal tiene derechos o debemos pensar cuáles de los seres humanos tienen derechos, cuáles valen y cómo dividirnos. Lo que tienen en común es casi todo, lo que lo puede diferenciar es su forma medio de arlequín en sus últimos días de borrachera, quizás lo hace diferente.

APU: Si “el amor no vence al odio”, ¿Qué puede vencerlo?

FB: Eso es lo digo en el libro, que el amor no vence al odio pero el amor da pelea. Creo que lo que vence al odio es la educación, es la construcción colectiva, es construir una sociedad empática. Puede que muchos digan qué romántica tu posición. Bueno, seguiré viviendo en ese romanticismo aunque lo creo posible. Creo que las sociedades que piensan en colectivo, las sociedades que escuchan, las que son capaces de ponerse en el lugar del otro, son las que vencen el odio. Porque el odio nace del individualismo extremo y de creer que ese individualismo solo puede crecer en la medida en que se saca de encima al otro. Si construís una sociedad antagónica a ésta, creo que el odio vuelve a ser parte del poder dominante.

Históricamente el odio ocupó más tiempo en los palacios del poder dominante que en las calles. Desde hace unos años para acá, el odio empezó a ocupar las calles. Antes era casi una exclusividad de los poderes dominantes, ahora hay laburantes que odian. Entonces creo que deberíamos volver un poco a lo más humano, a lo más sensible del ser humano. Yo voy a seguir creyendo que lo que hay que construir para cambiar es a un hombre, a una mujer o el género con el que cada cual se identifique, nuevos, capaces de sentir y de pensar en función del todo y no únicamente de la parte. 

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HOMENAJE

Carlos Alonso: el artista de la Memoria

04 Octubre 2026

Las últimas semanas han transcurrido bajo la sombra de un adiós postergado. La partida de Carlos Alonso (1929-2026) nos tomó por sorpresa, aun cuando el peso de sus años presagiaba lo inevitable. En sus últimas lecturas y exposiciones, su mirada conservaba aquella vivacidad crítica e incisiva que definió su trayectoria. Con su marcha, la memoria colectiva vuelve a convocar sus grandes hitos: desde Dante x Alonso y sus desgarradoras visiones del infierno, hasta el horror implacable serie de Manos Anónimas, obra que conserva la violencia descarnada de la dictadura de 1976.

La primera vez que lo vimos en persona ocurrió en 2005, en los pasillos del museo Genaro Pérez de Córdoba, durante un montaje vertiginoso al que llegamos tarde de la serie Carlos Alonso en el infierno. Años después, tras admirarlo a la distancia en diversas inauguraciones, el encuentro definitivo tuvo lugar en las salas del Museo Nacional de Bellas Artes. Allí presentó Pintura y Memoria (2019), una de las retrospectivas más completas de su producción, allí nos firmó un catálogo, tras un discurso maestro que atesoraremos en nuestra memoria.

Aquel espacio permitió descifrar la manera en que Alonso dialogaba con los grandes maestros de la historia del arte —Renoir, Courbet, Van Gogh—, leyéndolos desde un presente. A través de un tratamiento expresivo del color y composiciones de una firmeza estremecedora, sus obras sobre los desaparecidos, el asesinato del Che Guevara y la reinterpretación de Sin pan y sin trabajo de De la Cárcova exigían una mirada detenida, aletargada y perturbadora ante las atrocidades de  la desigualdad social y los delitos de lesa humanidad que representan. 

Su legado perdura no solo por la calidad de su técnica y sus excepcionales dibujos, sino también por su inquebrantable compromiso social en favor de los Derechos Humanos.

En la narrativa visual de Alonso, los pintores no aparecen glorificados, sino retratados como antihéroes en su etapa final. Su pincel capturó la decadencia física de un Renoir anciano y azotado por la artritis, quien ataba los pinceles a sus manos atrofiadas para no interrumpir el flujo del lienzo. Alonso elevó a estos creadores a la categoría de mártires de la pintura: figuras trágicas atadas al imperativo ético y vital del arte.
Posteriormente, la exposición Dante X Alonso reveló la sintonía absoluta entre dos mentes atravesadas por el exilio, la tragedia y el impulso de la creación. Donde Dante empleó la palabra para descender a los infiernos, Alonso desplegó el trazo en la tinta y el papel, dejando al descubierto los abismos de la condición humana.

Carlos Alonso se consolidó así como una figura fundamental de las artes plásticas argentinas. Su legado perdura no solo por la calidad de su técnica y sus excepcionales dibujos, sino también por su inquebrantable compromiso social en favor de los Derechos Humanos y su acompañamiento a la causa de los detenidos-desaparecidos. Como un Goya contemporáneo, se atrevió a plasmar la violencia institucional, los atropellos del poder y las grietas de su tiempo con la dictadura pisándole los talones, asegurando un testimonio visual imborrable en nuestra historia cultural. Recordaremos por él la memoria de su hija Paloma Alonso secuestrada y  desaparecida por la dictadura cívico militar el 30 de julio de 1977, a los 21 años, en el barrio de San Telmo. 

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    Hotel Pelícano
NOVEDAD EDITORIAL

"La batalla intacta", de Agustín Caldaroni: el renacer del tremendismo

04 Octubre 2026

Mijail Bajtin definió el “cronotopo” como una categoría artística para analizar la unión de los elementos espaciales y temporales en un todo concreto: en toda obra, postula el teórico ruso, el tiempo se condensa, se comprime; y el espacio se intensifica, penetra en el argumento. A modo de ejemplo, Johann von Goethe comentó que, al visitar el Coliseo, podía sentir el tiempo del imperio romano y los gladiadores en su piel, atravesándolo.

Este concepto del cronotopo bajtiniano resulta el más apropiado para analizar la flamante novela de Agustín Caldaroni, La batalla intacta (Editorial Nudista, 2026), ya que la historia se ambienta, simultáneamente, en Buenos Aires y Galicia, a través de una serie de viajes que emprende el personaje principal, en su adolescencia y en su adultez, con un telón de fondo que podría ser el contexto de la crisis argentina post-convertibilidad de 2001.

El personaje principal de la historia es Nene, un joven desocupado de clase media porteña que es enviado a Galicia por su familia con un oscuro propósito: ver qué tan senil está su abuela gallega, Olimpia, para disponer de su propiedad. Si bien la centralidad de la historia está puesta en este viaje, la novela tiene el mérito de ubicar al lector en distintas secuencias temporales, como la juventud de la abuela en la aldea de Ferroso, su migración a Argentina en la posguerra y los viajes de Nene a Santiago de Compostela.

La novela está compuesta por una estructura de cinco partes, presenta una narración en tercera persona, pero con una focalización cercana al protagonista: “Nene toma vino junto al hogar y piensa en la locura de Olimpia, parece un fuego amistoso, casi acariciable como una mascota”.

Por otra parte, incorpora la narración en primera persona a través de cartas, dedicatorias de libros y diarios íntimos: “Ráfagas de metralla caen encima de una gitana desnuda. Un cerdo se acerca al cadáver con las piernas abiertas y devora el sexo que esconde una granada; estalla el animal, sus trozos bien cocidos vuelan y caen en las manos de esos niños hambrientos que juegan encima de las barricadas. Un recuerdo de nuestras charlas de trinchera”, reza una dedicatoria al abuelo del protagonista.

Además, la novela apela a un novedoso juego espacio-temporal a partir de mezclar los tiempos verbales en presente y en pretérito en la misma oración, un uso del flashback que no se circunscribe sólo al recuerdo, sino que irrumpe en las situaciones cotidianas. Este recurso conlleva una novedad estilística en la producción del autor, que cuenta con un poemario (La razón bárbara, Editorial Lisboa, 2015) y dos libros de relatos (Nuestra verdadera sangre, Palabras amarillas, 2019; y Hotel Pelícano, Editorial El Fatalista, 2023).

La novela opta por construir una atmósfera lúgubre, con personajes que priorizan la satisfacción de sus instintos más primarios y apela a una simbología propia del tenebrismo de Francisco de Goya. 

La historia está atravesada por dos conflictos muy actuales: los migrantes argentinos en España y los proyectos autonomistas de España, como Galicia, Cataluña y País Vasco. En este marco, Caldaroni inventa dos grupos activistas, “Sangre y Oro” y “Nova Irmandade Galega”, y logra tematizar la problemática de las identidades políticas sin caer en el realismo chato ni la burda bajada de línea.

¿Cómo logra la novela salir bien parada? Precisamente porque cruza ambos ejes temáticos: el personaje viaja con la ilusión de ser recibido con una simbólica alfombra roja y, muy por el contrario, nunca logra encajar ni incorporarse a ninguna estructura social, ni laboral ni de militancia. A su vez, los grupos militantes desconfían del protagonista y construyen una atmósfera sórdida de sabotajes, revueltas y peleas callejeras. Por si fuera poco, un empresario local, “El Marqués”, genera un magnetismo hacia Nene.

Por sus conflictos, imágenes y diálogos, la novela resulta heredera de la estética tremendista inaugurada por Camilo José Cela en la década de 1940 y de la “España Negra”, corriente que nace con el libro del pintor José Gutiérrez Solana en 1920 y que retrata una España grotesca y decadente. A Gutiérrez Solana, Caldaroni ya le había dedicado un formidable relato, “Café Pombo”, en su anterior libro.

Sin dudas, quien mejor encarga esa filosofía tremendista es la abuela del protagonista, una anciana que mezcla el dialecto gallego con un español rudimentario, que mantiene diálogos imaginarios y que nunca se puede constatar si ha cruzado definitivamente el umbral de la locura. En la misión familiar que le asignan a Nene reside la principal tensión narrativa, ya que el protagonista ama y admira a su abuela, por lo tanto, no le será nada fácil convertirse en villano.

En una época de sobreexposición de la vida en las redes sociales, la novela opta por construir una atmósfera lúgubre, con personajes que priorizan la satisfacción de sus instintos más primarios y apela a una simbología propia del tenebrismo de Francisco de Goya. 

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    Escuela a la que asistía la niña de 11 años que murió por desnutrición
ENSAYO

"Preferiría no hacerlo": la crisis de la educación y la cultura

04 Octubre 2026

No puedo legarte más [que] el delirio blanco.
Rodrigo Fresán, Melville

El mensaje de mamá, a veces, no llegaba a destino. “Lo que te digo te entra por una oreja y te sale por la otra”, se quejaba al comprobar que yo no había cumplido con alguno de sus encargos. Aunque los enviemos con corazoncitos en el chat familia o a grito pelado en un aula y en la cocina de casa, últimamente, hay mensajes que tampoco llegan a estudiantes, hijos e hijas.

Sin mi viejo en casa y en este mundo, mamá sabía ordenar la tropa. Había quien se ocupaba de lavar platos y ropa, el que secaba y ordenaba, y la que hacía alguna compra. Valía el enroque de labores entre hermanos, pero no dejar de cumplirlos. La vergüenza de pasar por larva o la culpa por haberle fallado a mamá, vaya uno a saber, forzaban al acuse de recibo y a la promesa de que no volvería a pasar otra vez.

Hoy está difícil hacer que hijos y estudiantes cumplan con tareas como levantar ropa del tender o poner la mesa, leer un cuento o escribir unas líneas para la próxima clase. Lo pedimos, en casa, para que aprendan a responsabilizarse de lo que ataña al conjunto; en el aula, para que sumen conocimientos y permitan el avance, precisamente, en conjunto. El viejo ardid de premios y castigos no mueve el amperímetro. No es mala voluntad. Respetan, y algunos hasta quieren a quienes hacemos de padre, madre, maestra y profesor. Pero no cumplen. Cuelgan. 

Vale, de vez en cuando, no escuchar a mamá y al profesor, seamos piolas, ortivas o larvas también. Es saludable, cuando se es pibe, creerse, aunque dure poco la maravilla, reina o rey del circo. El problema es que, antes, durante y después de la adolescencia, hoy no haya rebeldía, sino apatía. Y un problema mayor es que no haya ni un ápice de vergüenza o culpa. En gran parte, los adultos somos responsables. En parte, no.

Aunque pasó sin pena ni gloria cuando fue publicada, Moby Dick es la novela por la que es conocido Herman Melville. También por “Bartleby, el escribiente”, un cuento que le gustaba mucho a Borges. Según el narrador, un abogado gris de Wall Street, Bartleby es uno de los mejores copistas judiciales. Copia sin cesar “silenciosa, lívida, mecánicamente”. Pero ocurre que un día decide no cumplir con nada ni con nadie. Con una repetitiva y célebre respuesta (“Preferiría no hacerlo”), se niega primero a releer una foja judicial, luego a chequear las copias que hizo, también a ayudar a cotejarlas con otras, a hacer un mandado al jefe, a moverse a otro despacho, y finalmente, a retirarse de la oficina. No hay alternativa. Aunque se arrepienta, porque envidia la actitud desafiante de su subordinado, el jefe lo despide. El cuento no termina ahí y vale la pena leerlo para conocer algo más del pasado del protagonista. 

Cada quien es responsable de esta crisis de la cultura. Quien no actúa, no importa a la generación a la que pertenezca, es cómplice.

Bartleby pasó desapercibido hasta que se hizo muro. No estaba loco. Era consciente de lo que hacía. Una vez dijo: “Por ahora, prefiero no ser un poco razonable”. Reverso de la sumisión de los protagonistas de las historias de Kafka, su renuncia es símbolo de rebeldía ante un mundo sin sentido, un mundo kafkiano en el que todos funcionan y nadie tiene el coraje de probarse a sí mismo si, como gritara un personaje de película, “vale la pena estar vivo”. Por el contrario, la inmovilidad de buena parte de hijos y estudiantes no es rebeldía. Es rendición.

Pertenecen a las generaciones “sin padre” de las que hablaba Pasolini en los 70. No tienen un padre como tuvo el autor de Moby Dick según Fresán. Imposible sacar oro de piedras tan duras como nuestra fatiga, frustración y resignación. Tampoco probaron fallar con una “sociedad de hermanos” como la del Mayo francés. Pero, al César lo que es del César. El encargo de cumplir tareas mínimas y someterse al conjunto son de las pocas cosas sensatas que inculcamos algunos adultos. Con su oído sordo prueban ser menos hijos nuestros que de una época que enseña tanto a hacer solo lo que gusta como a no comprometerse con nada que nos trascienda.

En la última década, como profesor de futuros docentes, me sucede que, si pedí leer unos versos de Safo, Sor Juana o Pessoa, o unos cuentos de Lispector, Borges o Felisberto Hernánez, buena parte de los estudiantes no los leen ni se avergüenzan de no haberlos leído, incluso, para el final de la materia. Claro que no hay con quién confrontar porque maestra o profesor ya no somos, como decía Freud, el sucedáneo del padre. Y lo peor, no queremos serlo. Ya no planteamos desafíos. Y las pocas veces que lo hacemos, no hay quién recoja el guante, ya por hambre de conocimiento, ya por ganas de superarse, ya por mero amor propio. Es algo de lo que no hay. Y es mucho.

No cumplir con obligaciones de un grupo es no solo decidir no ser parte, sino, más aún, horadar el lazo. Imitada, esa imperturbabilidad, que no ataña a una generación desde ya, lleva a la disolución de la tribu, se trate de la familia, la escuela, el barrio, la patria; cualquiera sea el todo que prueba que es más que la suma de las partes.

Bartleby es como el capitán Ahab de Moby Dick: “su alma es un vacío inmenso y terrible”. Pero, al igual que el vacío del Tao, el de Bartleby produce efectos: hace ver que la vida, así de rutinaria, no tiene sentido. La negativa de las nuevas generaciones, en cambio, lleva solo al fastidio de adultos agotados, muertos en vida hace tiempo. 

La desobediencia a la autoridad visible no hace más libres a estas generaciones esclavas, tanto como nosotros, de una época que forja seres grises y abatidos. En ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos? (2013), Michel Nieva actualizó el “síndrome Bartleby”, como lo llamó. El autor advierte que, quien actúe como aquel personaje, será un “cuerpo, sin voluntad ni pensamiento […]. Vapuleado por datos inútiles […], su cuerpo será una ameba”. 

Cada quien es responsable de esta crisis de la cultura. Quien no actúa, no importa a la generación a la que pertenezca, es cómplice. Si inculcamos el compromiso con tareas menores –acto imprescindible para afrontar mayores– y actuamos en pos de un conjunto, el de Nieva será solo un mal presagio y el todo, cuando menos nos demos cuenta, volverá a ser más que la suma de las partes.  

El artículo es parte del libro en proceso "Pasar el fuego. Educar en el Apocalipsis zombie".

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Caja de Herramientas: planteos de inconstitucionalidad frente al nuevo régimen Penal Juvenil

03 Octubre 2026

El miércoles 30 de septiembre, en la sede del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), se presentó en conferencia de prensa “Caja de Herramientas: Planteos de inconstitucionalidad frente al nuevo Régimen Penal Juvenil”, documento elaborado por la Mesa Federal de Articulación de Niñez y Adolescencia. El material busca que defensores y trabajadores de la abogacía puedan identificar y promover planteos frente a casos de adolescentes alcanzados por el nuevo marco. 

El objetivo es focalizar la discusión en la defensa de los derechos humanos y las garantías constitucionales de las infancias en todo el país. La presentación reunió, de manera presencial y virtual, a más de 60 referentes de organizaciones comprometidas con la promoción y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes de varias provincias, expresando el carácter federal de la iniciativa. Desde la Mesa señalaron la importancia de fortalecer las capacidades de quienes trabajan cotidianamente, brindando herramientas concretas para acompañar y defender a las y los adolescentes frente a posibles vulneraciones de derechos.

La Caja de Herramientas propone “conocer el nuevo escenario, fortalecer las intervenciones, y acompañar a quienes deban defender” los derechos de niñas, niños y adolescentes en cada territorio. Frente a las transformaciones del régimen penal juvenil, la defensa de los derechos humanos exige organización, conocimiento, articulación y herramientas para la acción. Es un instrumento abierto a la construcción colaborativa, que sistematizará falencias institucionales que visibilizan la inconstitucionalidad de la norma.

Puntos clave del documento

Objeto y alcance: Proporciona un conjunto dinámico de herramientas argumentales estructuradas por hipótesis prácticas para impugnar la constitucionalidad de la Ley 27.801/26 en casos concretos de adolescentes involucrados en el sistema penal.

Baja de la edad de punibilidad: Impugna la reducción de la edad mínima de responsabilidad penal de 16 a 14 años, denunciando la violación del principio de no regresividad en materia de derechos humanos y el incumplimiento de las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Vulneración del principio de especialidad: Denuncia que la norma traslada las lógicas y escalas del derecho penal de adultos al fuero juvenil. Destaca, entre otros aspectos, la omisión de la garantía del derecho a la educación secundaria obligatoria para adolescentes privados de libertad, la eliminación de la figura de remisión o absolución de la pena que contemplaba el régimen anterior, y el retorno a un esquema tutelar, al otorgar a los jueces atribuciones asistenciales e injerencia indebida sobre el Sistema de Protección Integral de Derechos.

Falta de presupuesto y afectación al federalismo: Señala que la ley transfiere obligaciones operativas e institucionales a las provincias sin asignar los recursos económicos necesarios para crear juzgados, fiscalías, defensorías, equipos interdisciplinarios ni dispositivos de alojamiento especializados.

Ausencia de revisión periódica y régimen progresivo: Argumenta que la norma no establece un régimen de revisión periódica de la pena enfocado en la reintegración social, limitando las alternativas al encierro al cumplimiento de dos tercios de la condena bajo las reglas de adultos.

Aplicación de la ley penal más benigna: Cuestiona la vía del recurso de revisión para adecuar condenas firmes superiores a 15 años, dictadas bajo la ley anterior, frente al nuevo tope de 15 años establecido.
Anexo jurisprudencial: Recopila acciones judiciales, fallos de primera instancia y recursos de hábeas corpus interpuestos tras la sanción de la ley.

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    Cifarelli

"Trances reales", un cuento de Rodolfo Cifarelli

02 Octubre 2026

Desnudos en el balcón tomamos una cerveza que saqué de la heladera enana mientras un nimbo de esmog blanqueado por la luna palpitaba sobre los edificios del Bajo. Volvimos a la cama. El silencio me aturdía. A Nina también. Si no hay plata para un aire acondicionado te conformás con un ventilador que remueve el calor. Es una sensación más extraña que estar adentro de un horno. Nina fue a bañarse para no soportar el calor ni el silencio. Abrió la canilla de la bañadera con patas de bronce y dejó a Charly, el dragoncito de goma, sentado en la suave alfombra negra comprada en el mercado chino, rodeado con frascos de champú vacíos. Charly, cuando estamos drogados, camina demasiado rápido en círculos. Ahora, supongo que estaba quieto porque no estábamos drogados. Las rejas de la ventana del dormitorio eran pequeñas X contra un cielo extrañamente olvidado. El otro muñeco de Nina, una Piggy que le trajo una prima de Londres, habla desde su lugar en la cocina, murmura gracias, gracias, gracias, todo el tiempo y no sabemos por qué. Nina quiso matarla una noche, pero la disuadí diciéndole que no está bien matar juguetes, menos si son regalados. «No está bien en ningún caso», dijo Nina, medio llorosa, y regresó a la cama. Le dije que estaba cada día más flaca. Me insultó. Yo no me enojo. Sé cómo es Nina. Por eso estoy con ella. El otro día me dijo que al sol lo hicieron con hilos las bolivianas que venden especias en la vereda del edificio. Me dieron ganas de orinar y fui al baño. Charly se estaba tomando un restito de champú de uno de los frascos. Le grité. Nina no escuchó, por suerte, nada. Cuando regresé a la cama ella ya se había dormido.

Todas las sombras de los sótanos de los alrededores suben a esta hora, dos en punto de la mañana, a nuestro departamento. Hablamos. Son historias ordinarias. Estupideces. Hablan de huérfanos que podríamos salvar como si nosotros estuviésemos en condiciones de salvar a alguien. El superyó verdugo de la ciudad. Yo trabajo de enfermero en un manicomio y Nina trabaja en una heladería de mierda. A veces, a la noche, trabaja de puta en hoteles de la zona. Cualquier problema me avisa por el celular. Eso es todo. Aún no hubo problemas. Nina pone las condiciones: esto sí, esto no, etcétera. Los tipos aceptan. Pobre gente. Llegamos a fin de mes con lo justo. No sobra nada, faltan muchas cosas, pero no son esenciales. Tal vez, sí, el aire acondicionado. Una cuenta pendiente. Las voces de las sombras del dormitorio parpadean mientras sus lenguas se congelan en preguntas para las que no tengo respuestas. Para qué estamos acá, qué sentido tiene vivir de esta forma, ese tipo de cosas. Nina no sabe nada de las sombras y se duerme con su velador encendido dejándome a mí la obligación de apagárselo. No le gusta la oscuridad. Yo les pregunto quiénes son y las sombras dicen que no lo saben. Existen y no. Caminan sobre la terraza. Las escucho a veces. O las sueño caminando muy lentas por pasillos iluminados apenas por esvásticas de neón verde. A las ocho y media entro al manicomio. Casi ni duermo. Llego drogado pero nadie se da cuenta. Es un manicomio. El mejor trabajo del mundo. Te das cuenta de que sos más sano de lo que pensabas. De que lo tuyo, los reptiles en tu cabeza, las ciénagas que representan cada una de tus pesadillas, son puras pavadas. A quién no le pasa. Los psiquiatras del manicomio dicen que si no tuviéramos fantasías no seríamos humanos; mientras uno no las realice o le pasen, está todo bajo control. Esa es la palabra. Los locos necesitan ser controlados. Esa, no lo digo ahí, es otra fantasía. Esta fantasía es nuestra, no la de los locos. Nuestra fantasía es justamente que los locos son necesarios para probar nuestra cordura.

Algo alteró mi vida ayer a la noche. Parecía ocasional y que no iría más allá, pero las cosas sucedieron de una manera bastante ilógica, siempre y cuando admitamos que hay una lógica en lo que pasa. Nunca me había pasado. Un dolor agudo en el oído derecho. Nina me quiso acompañar a la guardia pero le dije que no. El hospital está cerca, a menos de diez cuadras. El empleado de la guardia me anotó en la pantalla y dijo que me llamarían por mi nombre. No recordaba haber tenido un dolor así en mi vida, en ninguna parte del cuerpo. Me taladraba el interior de la cabeza como una avispa. Había poca gente, afuera hacía frío y caía un rocío fastidioso. Cuando me senté en una de las butacas de plástico a esperar mi turno, el viejo entró cerrando el paraguas, con paso marcial. Se registró en el mostrador del empleado y vino a sentarse junto a mí.
—Buenas noches —dijo.
—Buenas noches.
—¿Hace mucho que está? —preguntó.
—No.
—¿Atienden rápido?
—Supongo que sí.
El viejo se rascó la frente, pensativo y casi enojado.
—Una cosa es suponer —dijo— y otra, saber, ¿no?
Me dolía demasiado el oído como para enojarme. Con el pelo prolijamente cortado y los ojos vivaces y azules, el viejo lucía un aspecto de hombre absolutamente satisfecho con su vida. Tendría unos setenta y cinco años o quizás un poco menos.
—¿Y por qué vino usted? —me sacudió suavemente un hombro.
Lo miré fijamente.
—Me duele el oído y si hablo o me hablan me duele más.
 —A mí también me está jodiendo el oído. Pero si hablo, me duele menos. Mire qué diferentes somos los seres humanos. Por eso, eso de que somos todos iguales, en fin, cosas de otras épocas.
Llamaron a dos personas. La atención parecía ser rápida. Quizás eso callaría al viejo. Llegó una mujer joven con un chico de unos seis o siete años en sus brazos y se sentó detrás del viejo. Enseguida un linyera, sólo tapado con un gamulán roto y sucio, entró y se quedó parado en un rincón con cara amenazante. En un momento quedamos el viejo; la mujer y el chico; el linyera y yo. El linyera empezó a hablar solo mientras caminaba alrededor del sector de las sillas. El hombre realmente olía, y sin embargo no era tan patético y sucio como parecía a primera vista. Su cabello blanco se erizaba arriba de su frente; el rostro, agridulcemente arrugado, parecía hecho con la piel de una pera pasada. Sus ojos rojos y quemados no tenían la agudeza de la locura sino de la cordura más horrorosa que había visto en mi vida.
—¿A usted le parece? —dijo el viejo.
—¿Qué?
—Este loco.
—Quién le dijo que está loco.
—Ah, bueno —el viejo emitió una risita sarcástica—. Bueno. Bueno. Si este no está loco, nadie está loco, amigo.
—De hecho, es así. Estamos todos locos. El mundo es un manicomio. La locura es una condena necesaria para encerrar a la gente. Para reventarla contra la pared y arrumbarla como un montón de ropa sucia en lugares inmundos, excepto que uno tenga plata para una cárcel cómoda.
El viejo me miró como miraría un detective a su sospecho ideal.
—¿Usted es comunista?
—¿Usted qué es?
—Alguien que trata de pensar las cosas con sentido común.
—El sentido común no existe.
—Veo que pensamos diferente.
—En eso coincido.
Una doctora joven salió desde un pasillo y llamó a la mujer con el chico.
—¿Vio eso? —dijo el viejo, malhumorado—. ¿No estábamos nosotros antes?
—Es para pediatría, señor —intervino el empleado del mostrador.
—¿Y nosotros qué? —dijo el viejo—. Además, si vale la aclaración, con usted no estoy hablando.
El empleado volvió la mirada de furia a la pantalla dejando al viejo masticando su bilis.
—¿A usted le parece justo? —me preguntó el viejo.
—¿Usted vino a ver a un pediatra? —le dije.
El viejo meneaba la cabeza.
—Yo hablo de justicia y usted me habla de pediatría.
—Piense un poco, por favor. No tengo ganas de discutir.
—Dejemos mejor las cosas como están.
—Sí, mejor.
Unos instantes después acercó su cara perfumada a mi oído atrofiado.
—Era una broma —dijo el viejo en voz baja y amigable—. No se enoje. ¿Quiere que le diga la verdad? Me aburro en casa. No me duele nada. A veces voy a un bar, a veces a una plaza, otras veces, como ahora, a una guardia. Digo cualquier cosa. Un dolor en la muñeca, en el cuello, cualquier pavadita. Sé fingir bien un resfrío. Me recetan y me voy. Cuando salgo tiro la receta a la mierda. No tomo remedios para nada, soy un roble. Tengo ochenta y todavía no sabe cómo funciono. Sólo tomo pastillas Renomé, jajajaja.
—Qué bien.
El empleado del mostrador lo escuchaba y levantaba la cabeza de vez en cuando mirando al viejo con ganas idénticas a las mías de pegarle una buena patada en el culo.
—Y ni le digo otras cosas… Jejeje, usted se imagina. Todavía me queda cuerda en el carretel, y qué cuerda, jejeje.
—Se entretiene —le dije.
—¡Y cómo! —se golpeó las rodillas conteniendo la risa—. Hay que engañar para divertirse. Usted debería saberlo, ya es un muchacho grande.
—No hay que engañar a la gente.
—Bueno, hay que entretenerse, ¿no? Pasar la vida.
—Es una vida de mierda vivir así.
—Con todo respeto, muchacho, no concuerdo.
—No me diga muchacho, no me gusta.
El viejo se calló. A todo esto, el linyera, después de permanecer inmóvil en un rincón con sus ojos muy abiertos que miraban nada en especial, ahora rondaba el sector de butacas rascándose furiosamente la cabeza.
—En la noche de la mente no siempre —dijo con voz grave y serena—, no siempre lo que vemos es real. Vemos cosas que no existen pero las que realmente existen, ¿dónde están? Yo sospecho dónde están. En el circo. Dan vueltas alrededor del circo, pero el circo está vacío. De noche, todavía está más vacío.
—Las cosas que hay que soportar —me codeó el viejo, intentando reanudar una comunicación amistosa.
—Él también se está entreteniendo —dije.
—¿Este? —gruñó el viejo—. Este no tiene derecho a nada, mi amigo. A este habría que mandarlo al manicomio.
—Yo trabajo en un manicomio. No es nada entretenido. No por los locos, que son gente en general inteligente y apacible, sino por los que tenemos que cuidarlos.
El viejo se quedó mirándome sin comprender. A cierta clase de sujetos, cuando se les dice la verdad, se descolocan, como si se hubieran despertado en Marte y no en la cama donde se acostaron a dormir. El linyera se había parado a un costado de nosotros con los ojos clavados en el viejo.
—Los cerebros de los muertos dominan la noche y hay que comérselos —dijo el linyera.
—Usted es un necrófilo —dijo el viejo.
El linyera se detuvo y se encorvó para mirar al viejo como si este estuviera a mayor distancia de la que realmente los separaba.
—¿Me está tomando el pelo, señor? —preguntó el linyera.
             —Vuelva a su madriguera y no moleste a la gente, usted no tiene nada que hacer acá —respondió el viejo.
—Le voy a decir algo que pocos saben —dijo el linyera; el viejo se frotaba las manos, impacientándose—: Dios creó el mundo y fue asesinado en un circo. Lo asesinaron después de crear el mundo y a nosotros. Lo metieron en un circo llamado Gólgota y lo asesinaron entre dos ladrones. Nosotros somos los restos del circo, no de la creación. Hay que quemar los circos y rearmar a Dios antes del Apocalipsis.
             —Déjese de decir pavadas —le dijo el viejo, sobreactuando una indignación de chupacirios pasado de moda.
El linyera se plantó con los puños cerrados, pero bastaba ver sus ojos para comprobar su incapacidad de agredir a alguien.
—¿Pavadas? ¡Usted es un sacrílego!
—¿Cómo va a decirme semejante cosa? ¿No hay seguridad acá? ¿Dónde está el empleado? ¿Empleado? ¿Empleado?
Era difícil precisar si el viejo era un gran actor o estaba sintiendo una indignación real.
—¿Seguridad? —dijo el linyera—. Yo hablo del asesinato de Dios y usted habla de seguridad. ¡Hable conmigo! ¡El empleado de Dios soy!

La lluvia arreció de pronto, golpeando todo como contra un parche seco, y hubo un silencio profundo. La suma de un trueno y un relámpago hizo vibrar los vidrios y las butacas, se cortaron las luces de la sala y, tras un momento de oscuridad total, se encendieron las de emergencia y un aura blanquecina flotó arañando, casi sin quererlo, las paredes.

—Todo se inunda —dijo el linyera—, se inunda, se quiebra; todos, justos o injustos, van a morir bajo la marea sin haber rearmado a Dios. Somos sus espías y no lo sabemos, nunca quisimos saberlo. Entiendan, ¡somos sus espías!
             —Deje de gritar, ¿qué tiene que ver Dios con una tormenta? —protestó el viejo—. Aproveche la lluvia y péguese una buena ducha, que apesta, che.

—¡Su alma es lo que acá apesta!

El viejo se levantó y se acercó al linyera con la intención de golpearlo. El linyera, para defenderse, alzó las manos hacia el techo y aulló como si le hubieran clavado un cuchillo al rojo vivo en el estómago. De inmediato, el viejo se paralizó y cayó de rodillas tomándose el pecho. El linyera se fue alejando del viejo arrastrándose como un gato herido. Mi petrificación duró unos instantes. Me levanté para asistir al viejo y, aunque presumí un infarto, le pregunté qué le dolía.

El viejo balbuceó babeando una espuma oscura.
—El demonio… Sáquelo… Este hijo de puta es un demonio…
El linyera, acurrucado contra la pared, lloraba como un chico.
—¡Un médico! —gritó el empleado.
—Están todos muertos —dijo el linyera—, ahogados en el barro de Dios. Jesús fue el único médico —lloraba desconsolado—. Jesús… Jesús…

Entraron dos tipos de seguridad desde un pasillo. Uno se encargó, con mi ayuda, de sentar al viejo en una butaca. El otro se encargó de pegarle al demonio. Lo separé; el tipo de seguridad insinuó lanzarme una trompada y retrocedí para pegarle antes, pero cuando el enfrentamiento era inevitable, nos congelaron las luces rojas y azules que traspasaron los vidrios. Entraron dos agentes. Hablaron con el tipo de seguridad, que había aflojado los puños, y se llevaron al demonio a la rastra, como una bolsa llena de huesos sueltos. Los seguí para ver si le pegaban. El demonio se negaba a ponerse en pie. Interviniendo, le pedí que lo hiciera. Extrañamente, obedeció. No sabía que podría llevarme tan bien con el demonio. Lo acompañaron casi amistosamente a la salida y lo metieron en la parte trasera del vehículo policial. Subieron y desaparecieron en la noche.

Me había olvidado del viejo. Cuando entré a la guardia no lo vi. Los tipos de seguridad y el empleado se habían ido. Oía voces que hablaban en voz alta, pero no alcanzaba a entender lo que decían. El lugar vacío olía a desolación y naufragio. Cinco minutos habré estado dudando entre sentarme o irme. Otra enfermera vino desde el pasillo por donde se habrían llevado al viejo.

—¿Es… era pariente suyo? —me preguntó.
—¿Quién?
—El señor.
—Ah, sí… Mi tío…
—Falleció. Lo lamento mucho.

Me palmeó el brazo y se fue con la cabeza gacha. Apenas unos instantes bastaron para que me diera cuenta de que ya no me dolía el oído y que un fluido tibio me había manchado el cuello y el hombro de la campera. Me sequé con el pañuelo y salí a la calle. El viento había cambiado, no llovía y el cielo se había aclarado.

La imagen del viejo como un ratón estirando la pata en la camilla irrumpió en mi cabeza, y me reí, así, simplemente. Recordé algunas de sus frases y volví a reírme con ganas; me reía tanto que vino una tos que casi me hace vomitar en la vereda. Pasado ese momento, la risa, de inmediato, volvió. De nuevo, no podía parar; me reía tambaleándome de un lado a otro de la calle, golpeaba contra la fila de los autos estacionados junto al cordón, rompí, sin querer, dos espejos, y después, no sin querer, de pura felicidad, les pegué patadas a varias puertas. Sonaban las alarmas, se levantaban las persianas y se asomaban cabezas, y yo me reía, me reía, pero cuando se acercaba la sirena de un móvil policial escapé cruzando la avenida desierta y me escondí detrás de un árbol hasta que la risa se fue yendo.

Cuando volví a casa desperté a Nina riendo en la cocina mientras me preparaba un café. No podía parar. Otra vez vibraba como electrocutado y lloraba de risa; tanto me reía que me terminé orinando en los pantalones. Nina apareció, asustada, y me pedía explicaciones, me preguntaba por el oído; yo reía, no podía, me ahogaba y cuando retomaba el aire mis respuestas eran risas, sólo risas. Se me iba el cuerpo con tanta risa; empecé a golpear las paredes, la puerta de la heladera, se cayeron todos los imanes y facturas. Con la cabeza rompí el vidrio que separaba la cocina del lavadero; la sangre me corría por la cara, pero era más fuerte que yo, más fuerte que el mundo, esa risa, hasta que Nina me pegó varios cachetazos y me tiró dos baldazos de agua en la cabeza. Ahí, no mucho, pero me calmé. Nina me secó la cabeza con una toalla, me cortó el pelo en la zona de la herida —yo contenía bastante bien la risa— y verificó la profundidad del corte. «No creo que haga falta coserlo», dijo, y me lo pegó con La Gotita. Me dio dos gramos de paracetamol. No tenía chichón ni mareos ni nada. Dormimos poco. Por momentos parecía que me despertaba la risa, pero no, estaba realmente cansado; me dolía el estómago de tanto reírme. Se duchó ella primero, yo después. La risa era bastante controlable. No quería problemas con Nina.

Cuando salí del ascensor al hall del edificio, el portero me saludó y me dijo, muy amable, que había recibido quejas de los vecinos por el griterío en nuestor departamento a semejante hora. Para ese momento la risa ya había muerto completamente. Le dije que me había caído en el baño y me había hecho un corte en la cabeza. Incliné la cabeza y le mostré el pequeño parche que Nina me había puesto. El portero me consoló. «Tenga cuidado, por favor», me dijo, «esos golpes pueden ser bravos». Le di las gracias. Los buenos tipos son gente crédula, son los que mantienen este mundo funcionando. Lo único que lamento de todo este asunto es que tuve que gastar plata en un taxi para no llegar tarde al manicomio. Pero el taxista era otro buen tipo. Cuando empecé a reírme a mitad de camino, no tanto como para reventarme la cabeza contra el techo o la ventanilla, el taxista me miró por el espejo unos instantes y luego se tentó, y él también, sin decir nada, empezó a reírse. No paramos de reírnos hasta el final del viaje.

Subí las escalinatas tapándome la boca. Al cruzar el portón la risa estalló como una granada en mi cabeza. Fui a la sala, di los buenos días, tomé las planillas. Los nombres de los pacientes se borraban. Me sequé los ojos y, conteniéndome, empecé la recorrida por mi pabellón. En cada cama veía la cara espumosa del viejo. La risa volvió o, en verdad, nunca se había ido. Ya no, ya no podía. Empecé a levantar a los locos y las locas de sus camas; casi todos se reían conmigo. Corríamos de acá para allá. Pura risa y revoleo de almohadas y sábanas era el pabellón. Dos enfermeros que ni vi me tacklearon contra el piso y casi enseguida sentí el pinchazo en la nalga.

Cuando desperté en la camilla, Nina estaba en un rincón llorando, apoyada contra los azulejos que no eran los de la cocina de casa. Charly y Piggy, de tamaño natural, la consolaban. Amigos fieles. Me reía, pero menos. Porque la voz del linyera murmuraba en mi oído, del cual otra vez fluía el barro de la ciénaga: «gracias, gracias, gracias».

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    Alberto Fernández y la Corte Suprema - captura de TV

Ex combatientes repudiaron fallo de la Corte Suprema que habilitó extranjerización de la tierra sin límites

01 Octubre 2026

El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) cuestionó el fallo de la Corte Suprema que rechazó el amparo presentado contra la derogación de la Ley de Tierras Rurales y sostuvo que el máximo tribunal evitó pronunciarse sobre el fondo de la discusión.

La Corte Suprema revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno nacional derogó la Ley 26.737. El máximo tribunal consideró, de forma insólita, que el CECIM carecía de legitimación para promover la acción y que no existía un caso o controversia judicial concreta. La Corte aclaró, además, que su decisión no implicaba pronunciarse sobre la constitucionalidad de la norma.

Frente a esta decisión, el CECIM sostuvo que la Corte “no exploró el planteo jurídico” realizado por la organización y cuestionó que el conflicto haya sido cerrado por una cuestión vinculada a la legitimación. “Dijo, con claridad, que este grupo de ex soldados conscriptos, combatientes de Malvinas, no podemos acudir a la Justicia en defensa de la soberanía. Podemos morir en defensa de la soberanía, pero no acudir a un Tribunal”, expresó el Centro.

La organización sostuvo que el fallo deja nuevamente sin efecto la protección establecida por la Ley de Tierras y cuestionó las consecuencias de la derogación impulsada mediante el DNU 70/2023. “La Corte resolvió el problema político de Milei”, afirmó el CECIM, que responsabilizó “política e institucionalmente” al máximo tribunal por las consecuencias de su decisión.

Desde el Centro remarcaron además el recorrido de la causa, iniciada luego de la derogación de la Ley de Tierras, y reivindicaron la batalla judicial desarrollada durante los últimos dos años. “Nosotros tenemos la certeza de que dimos una batalla por dos años, pero nos ganaron”, señalaron. En ese sentido, reclamaron a la dirigencia política que asuma la responsabilidad de defender los derechos vinculados con la soberanía nacional y cuestionaron la falta de respuestas institucionales frente a la posibilidad de una mayor extranjerización de las tierras rurales.

La Corte Suprema revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno nacional derogó la Ley 26.737.
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    Videojuegos
JUEGOS

PS4 estándar o Slim vs Nintendo Switch y PS5 en Argentina

30 Septiembre 2026

Comparar la PS4 estándar o Slim con Nintendo Switch y PS5 en Argentina implica analizar diferencias notables en potencia, catálogo de juegos y experiencia de usuario. La PS4 sigue vigente en 2026 gracias a su enorme biblioteca y precio accesible, pero la PS5 y la Switch ofrecen propuestas orientadas a públicos distintos, cada una con ventajas claras.

Diferencias clave entre PS4 estándar o Slim, Nintendo Switch y PS5

La diferencia principal entre PS4 estándar o Slim y PS5 radica en el rendimiento y la tecnología. La PS5 incluye una CPU y GPU mucho más potentes, el doble de RAM y un almacenamiento SSD que reduce drásticamente los tiempos de carga.

Además, ofrece gráficos en 4K nativos, ray tracing y frecuencias de hasta 120 FPS, características pensadas para usuarios que buscan lo más actual en hardware y experiencias audiovisuales.

Por otro lado, la PS4 estándar o Slim se enfoca en quienes priorizan un catálogo establecido y una inversión más baja. Su resolución máxima es 1080p y no cuenta con ray tracing ni SSD ultra-rápido, pero sigue siendo válida para jugar títulos cross-gen y disfrutar de los clásicos de la generación anterior.

En el caso de la Nintendo Switch, la consola apunta a un público familiar y a quienes buscan portabilidad, con un hardware menos potente pero con exclusivos como Mario, Zelda o Pokémon, que no están en el ecosistema PlayStation. A diferencia de la PS4, la Switch permite jugar tanto en modo portátil como en TV, lo que la hace única en su segmento.

La mejor calidad gráfica y tiempos de carga, la PS5 es la opción ideal. Si tu prioridad es el acceso a una biblioteca gigante y no necesitas 4K, la PS4 estándar o Slim aún es una excelente alternativa.

Ventajas y desventajas de elegir una PS4 estándar o Slim en 2026

Elegir una PS4 estándar o Slim en 2026 ofrece ventajas como acceso a más de tres mil juegos probados y soporte confirmado hasta 2027, además de ser compatible con el mando DualShock 4. Su consumo energético y tamaño son menores respecto a la PS5, lo que puede ser relevante para espacios pequeños o para quienes buscan algo más sencillo.

Entre las desventajas está la imposibilidad de acceder a los exclusivos diseñados solo para PS5, como Spider-Man 2 o Returnal, y la falta de tecnologías como ray tracing, SSD NVMe, y el mando DualSense con retroalimentación háptica. Tampoco es compatible con juegos de generaciones previas a la PS4, ni ofrece mejoras de rendimiento en títulos cross-gen.

Esta consola sigue siendo recomendable si no te interesa lo último en gráficos y priorizás el precio y la biblioteca disponible. Para jugadores ocasionales, familias o quienes ya tienen juegos de PS4, sigue siendo una compra inteligente.

Catálogo de juegos y experiencia de usuario en cada consola

El catálogo de la PS4 estándar o Slim es uno de los más amplios, con franquicias icónicas como The Last of Us, Uncharted, God of War o Bloodborne. La PS5, aunque ya cuenta con exclusivos de nueva generación, aprovecha la retrocompatibilidad para ejecutar la mayoría de títulos de PS4 con mejoras en gráficos y rendimiento.

La Nintendo Switch, en cambio, destaca por sus juegos exclusivos y la posibilidad de jugar en cualquier lugar. El enfoque es diferente: mientras la PS4 apuesta por la cantidad y variedad, la Switch prioriza la accesibilidad y la experiencia portátil.

En experiencia de usuario, la PS5 introduce una interfaz más fluida, tiempos de carga mucho menores y el mando DualSense, que cambia la manera de sentir los juegos compatibles. La PS4 ofrece una interfaz más simple y conocida, ideal para quienes buscan algo directo sin complicaciones.

Respuestas rápidas: dudas comunes sobre PlayStation y Nintendo

¿Todavía vale la pena comprar una PS4 estándar o Slim en 2026?

Sí, sigue siendo válida por su gran catálogo y soporte confirmado hasta 2027.

¿La PS5 puede usar juegos de PS4?

Sí, la mayoría de los juegos de PS4 funcionan en PS5, incluso con mejoras.

¿Qué ofrece Nintendo Switch frente a las consolas PlayStation?

Switch brinda portabilidad y exclusivos como Zelda y Mario, orientada a un público distinto.

¿El mando de PS4 funciona en PS5?

Solo para juegos de PS4 en PS5, pero no para títulos exclusivos de PS5.

Elegir una PS4 estándar o Slim sigue siendo una decisión acertada para quienes buscan un gran catálogo y precio accesible. Verifica la compatibilidad de juegos y el estado del hardware antes de decidirte por una consola usada o reacondicionada.

La Nintendo Switch, en cambio, destaca por sus juegos exclusivos y la posibilidad de jugar en cualquier lugar. El enfoque es diferente: mientras la PS4 apuesta por la cantidad y variedad, la Switch prioriza la accesibilidad y la experiencia portátil.
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    Peter Thiel

ATE denunció que un funcionario mileista cobró $109 millones del Enacom y al día siguiente fue contratado por el INTA

30 Septiembre 2026

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunció un presunto fraude contra la Administración Pública a partir de la designación de Daniel Neira como gerente de Contabilidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), luego de que el funcionario cobrara una liquidación de $109.781.999,73 por su desvinculación del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Según el sindicato, Neira fue notificado de la rescisión de su vínculo con el Enacom el 24 de julio y el 31 de ese mes percibió la millonaria liquidación, mientras que al día siguiente, 1 de agosto, fue presentado en el INTA con un salario superior a los $5 millones. Los trámites para su designación en el organismo agropecuario, sin embargo, habían comenzado el 1 de julio, 23 días antes de la notificación formal de su salida del Enacom.

El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, cuestionó la operación y sostuvo que se trata de "maniobras dolosas mediante las cuales se apoderan de los recursos públicos". "¿Cómo se entiende que desde el Estado le paguen más de $100 millones a una persona y al otro día la recontraten con un sueldo millonario?", planteó el dirigente. De acuerdo con la información difundida por el sindicato, la liquidación abonada por el Enacom incluyó conceptos vinculados con antigüedad, preaviso y vacaciones no gozadas, mientras que Neira pasó al INTA sin un período de desocupación entre ambos organismos estatales.

ATE sostiene que el caso requiere una investigación para determinar quién impulsó la incorporación de Neira al INTA y bajo qué condiciones. El sindicato cuestiona especialmente que, mientras el Gobierno promueve retiros voluntarios en la Administración Pública, el funcionario haya accedido a un Nivel 11, Categoría 27, con una remuneración superior a los $5 millones, frente a salarios netos promedio que, según ATE, se ubican entre $800.000 y $1.500.000 en el organismo. Para la organización gremial, el hecho resulta particularmente cuestionable porque se trata de organismos que forman parte del mismo Estado y los trámites para su designación en el INTA comenzaron antes de que se formalizara su desvinculación del Enacom.

El sindicato reclamó al presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, la convocatoria urgente de la Comisión Directiva para revisar y eventualmente anular la designación. Además, ATE planteó que la incorporación podría vulnerar disposiciones de la Ley de Empleo Público, su decreto reglamentario 1421/2002 y normas de procedimiento administrativo, y mencionó el artículo 174 del Código Penal, referido a delitos contra la Administración Pública. Aguiar advirtió que, si no se adoptan medidas, el gremio podría impulsar una medida de fuerza para denunciar lo que considera irregularidades en distintos organismos estatales. "Tenemos que ponerle un freno antes de que terminen de fundir todos los organismos y saquear el erario público", afirmó.

ATE sostiene que el caso requiere una investigación para determinar quién impulsó la incorporación de Neira al INTA y bajo qué condiciones.
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    Entrevista a Jorge Molinero sobre China
GEOPOLÍTICA

Sabino Vaca Narvaja: “No me preocupan los peronistas antichinos, sí los peronistas proestadounidenses”

29 Septiembre 2026

Sabino Vaca Narvaja, ex embajador argentino en China, analizó diversos temas de actualidad en términos de política internacional, que van de los pandas a la superinteligencia, pasando por Xi Jinping, Donald Trump y el nuevo equilibrio global.

Vaca Narvaja dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Para mí el activo fundamental cuando uno ve la historia de China, sobre todo desde 1949 que se crea la República Popular de China, después de la larga marcha con Mao, es que ellos parten de una base del 90% de la población campesina, pobre, analfabeta, y una expectativa de vida de 35 años. Hoy la expectativa de vida supera Estados Unidos, son la segunda potencia del mundo, están liderando los procesos tecnológicos, y eso tiene que ver con que una de las claves porque es que es multidimensional con la planificación y las miradas de largo plazo”.

“En esta cumbre, uno de los momentos es una cena que ofrece Trump, donde están la mayoría de estos tecnócratas y del otro lado, es muy simbólico, está solo Xi Jinping, entonces es un actor estatal. No tenés ninguna empresa porque el mensaje es que acá lo controla y lo regula el Estado, y del otro lado hay un esquema de corporaciones donde Trump está en un intento de controlarlos, pero a veces estamos hablando de corporaciones con mucho mayor poder”.

“A mí me preocupa más lo de más lo pronorteamericano. Yo entiendo lo de antichino, porque hoy China es el enemigo de la industria argentina. El problema no es China, es nuestro modelo de desarrollo. Milei abre y hace aperturas indiscriminadas, permite que por dos plataformas compremos por 100 millones de dólares cada mes, y destruye, como está destruyendo, tu propia industria. Si no pones condicionalidades al país que tiene el estado de manufacturas más grande del mundo, te va a pasar por encima porque no tenés manera de competir”.

“Es un disparate que Estados Unidos vaya a ayudar a Argentina a recuperar las Malvinas. Es un instrumento de Trump, que pone un puño a la mesa y le dice a Andy Burnham que tiene que poner más plata en la OTAN. ¿Cómo hace esas amenazas? Poniéndole en juego lo de Malvinas. Trump no lo recibió a Milei, sí a Burnham”. 

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ELECCIONES 2027

Eduardo “Cholo” Ancona: “Hay que hacer una gran PASO que defina la interna del peronismo”

29 Septiembre 2026

Eduardo "Cholo" Ancona, secretario general del Movimiento Evita bonaerense, analizó diversos temas de actualidad, como el narcomenudeo, las deudas y el quiebre de los vínculos sociales en los barrios del Gran Buenos Aires, con las elecciones del año que viene en el horizonte.

Ancona dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“La situación de los movimientos sociales es complicada por la persecución que hubo desde el primer día y el intento de hacernos desaparecer concretamente del mapa. Estamos acostumbrados, para los que tenemos unos años más siempre fue así. Los que resistimos siempre fuimos castigados. Nos preocupa, pero nos preocupa mucho más lo que está pasando en el barrio. A los problemas habituales, que siempre se tuvieron con el tema del alimento, hoy se agregan otros como el avance del narco, el endeudamiento familiar, las aplicaciones de juego en los pibes, la salida laboral para las pibas de aplicaciones de sexo, el flagelo del consumo, los suicidios”.

“La situación es realmente grave. La violencia que eso genera, y el miedo que genera en la familia. Tiene que salir el padre, el abuelo, o el tío a cubrir por miedo a que le pase algo al pibe. Es grave, y eso es abandono que hizo el gobierno nacional del Estado. Me parece que en la comunidad es donde más se ve”.

“La alternativa tiene que tener tres cosas: se tiene que ganar en las calles, tiene que haber resistencia a este modelo; lo programático tiene que ver con ganar en las conciencias; y definitivamente en 2027 ganar en lo electoral. Esta esperanza que surge con Axel Kicillof me parece que tiene esas tres condiciones y hay que seguir profundizando y dialogando. Como no alcanza con el peronismo, aspiramos a que haya una PASO que defina eso. Axel cree que también es el mejor camino, una gran PASO donde esté el peronismo, y un poquito más allá si se quiere, y que defina al candidato. Nosotros creemos que es Axel, va a tener una legitimidad de origen mucho más fuerte que un dedo”.

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    Sola CGT
PERONISMO

Aníbal Rucci: “La desunión del sindicalismo provoca el avance del neoliberalismo”

29 Septiembre 2026

Aníbal Rucci, hijo de José Ignacio Rucci, recordó a su padre en un nuevo aniversario de su asesinato y analizó la situación político sindical en Argentina.

Rucci dialogó el sábado 26 de septiembre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Es impresionante la cantidad distinta de personajes, de compañero y entiendo que otros no, que recordaron el aniversario. Creo que algo se está revirtiendo, fue un trabajo muy fuerte que se vino haciendo durante todos estos años, aunque quedan resabios todavía de una ignorancia inclusive política de algunos”.

“Son resabios muy pequeños. Siguen las comparaciones tontas entre Tosco y Rucci.  Son dos proyectos distintos. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Se sabe que uno defendía un tipo de sindicalismo y el otro, otro. Ni siquiera es válida la comparación”.

“No escondamos las cosas. El pacto social fue orden de Perón, y se hizo entre la CGT y Gelbard. Empecemos a contar la historia cómo es, porque si empezamos a desvirtuar todo lo que hacemos, en realidad, es confundir a los más jóvenes. Eso es lo que el peronismo no tiene que hacer, tiene que esclarecer y no confundir”.

“Lo único que se logra con la desunión, tanto del gremialismo como como del peronismo, es el avance del neoliberalismo en Argentina. Después nos quejamos, pero en realidad los culpables somos, me incluyo, aunque no me siento parte, quienes ponemos palos en las ruedas de los dirigentes que emergen del peronismo”.

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    Rodolfo Kusch
    Rodolfo Kusch

Diez puntos para recordar e incorporar a Rodolfo Kusch

29 Septiembre 2026

Con motivo de un nuevo aniversario del fallecimiento de Rodolfo Günter Kusch (25 de junio de 1922 - 20 de septiembre de 1979), me gustaría ofrecer algunas de sus ideas más importantes para recordarlo. El objetivo es contribuir al acercamiento de este filósofo al Pensamiento Nacional.

  1. Lo más conocido de la obra kuscheana es la diferencia tajante que establece en América profunda entre el ser y el estar. El primero caracteriza una determinada forma de habitar el mundo occidental. El segundo, nos habla de lo propio del mundo andino, especialmente de la cultura quechua-aymara. El ser representa una perspectiva activa y abstracta. Activa porque es un impulso avasallante para delante. Así, el ser es proyectarse. Abstracta porque intenta resolverse en un deber-ser que no siempre logra cumplir. El estar, en cambio, se refiere a un modo de habitar el mundo arraigado y concreto. Arraigado porque en su enfrentarse al mundo lo hace pertrechado de una comunidad en la que se encuentra. Concreto porque implica una sabiduría popular.

  2. Sin embargo, Kusch no se queda en la división. Su interés está puesto en la unidad. En este sentido, produce una “herida narcisista” en el porteño al indicarle que, a pesar de considerarse tan protagonista del progreso, tan “bajado de los barcos”, tan habitante del “primer mundo”, en el fondo el porteño mantiene la misma estructura de pensamiento que el quechua. Para ilustrar esta “herida narcisista” Kusch utiliza la metáfora del hedor como contrario de la pulcritud: a pesar de lo limpio que se cree el porteño progresista, el hedor del Tren Roca, del Tango malevo, de las villas, se le cuela por las narices. Lo que tiene el olor, a diferencia de otros sentidos, es que no se puede evitar. (Indios, porteños y dioses y De la mala vida porteña.)

  3. Alcanzó esa unidad con la fórmula estar-siendo. Significa que ningún proyecto de ser puede sostenerse sin estar afincado en un estar comunitario. El estar arraigado le da al proyecto un principio de realidad. Es la diferencia que dista entre proyectar colonias en la Luna y construir un hospital zonal. El sentido para la comunidad lo es todo. (Esbozo de una antropología filosófica americana.) Podría decirse que el estar-siendo es la traducción filosófica de uno de los principios centrales del peronismo: nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. Asimismo, es la base filosófica del lema del Papa Francisco en la Statio Orbis del 27 de marzo de 2020 y en Fratelli Tutti: “nadie se salva solo”. Como se puede ver, el estar-siendo es una forma de nombrar al pueblo. La filosofía europea se está volviendo a plantear esta problemática a través del concepto “sociedad del cansancio”: el Rendimiento Absoluto solo produce agotamiento físico, malestar psicológico y desgarramiento comunitario. La falta de arraigo desemboca en la pérdida de sentido. Al mismo tiempo se aleja de las perspectivas de la Responsabilidad Absoluta porque el estar-siendo no surge de un antagonismo social sino de la afirmación de la propia comunidad.

  4. La perspectiva kuscheana podría titularse como una filosofía mestiza. Mestiza no es “criolla”. El mestizaje de Kusch no implica invisibilizar las diferencias sino, por el contrario, manifestarlas. El mestizaje es el resultado de un complejo proceso de resistencia que comenzó en la colonización. La concepción de Kusch no es ni deudora de la “leyenda rosa” justificadora de la violencia ibérica ni cultor de la “leyenda negra” inglesa. Más bien, reconoce que la violencia de la conquista no fue la única relación que estableció el español con el indígena.

  5. Fagocitación es el mecanismo ontológico que posibilita la conformación de un Nuevo Pueblo, más allá del español y del indígena. Como la vida es mezcla, todo lo puro está condenado a contaminarse con su contrario. Por esto, Latinoamérica no es la imposición de lo ibérico puro ni la persistencia de lo precolombino puro, es lo impuro que se conforma en su interacción. (América profunda.)

  6. Justamente por fagocitación es imposible que cualquier proceso occidentalizador permanezca imperturbable en nuestro continente. Kusch tenía ante los ojos al desarrollismo y su teoría como última estrategia del Imperio para subyugar a nuestro continente. La Alianza para el Progreso es el título que llevó este programa político en la época de John F. Kennedy. Una teoría que se mostraba económica pero que en realidad tenía por objetivo modificar la cultura latinoamericana.

  7. Pero la fagocitación no es solamente una forma de explicar el encuentro entre culturas. En Kusch expresa algo más profundo: una forma latinoamericana de enfrentar el caos de la existencia y recuperar el equilibrio frente al mundo caótico. No hay antagonismos en la filosofía kuscheana. A lo caótico se le opone el orden. El orden es el equilibrio. La cultura quechua tenía en el concepto pachakuti el “trastocamiento del mundo”. Nosotros diríamos un “golpe de suerte”. Así como la vida busca mezclarse, también busca el equilibrio. El equilibrio es impuesto por el héroe mitológico, que llega a este mundo a ordenar. Sin embargo, es expulsado, el desequilibrio vuelve y el quechua canta en su himno “¿dónde está dios?”. En Argentina, en la década de 1960, la búsqueda de equilibrio se traducía en la consigna “Luche y Vuelve”. (El pensamiento indígena y popular en América.)

  8. Kusch descubre que en las acciones más simples de la vida cotidiana aparecen símbolos que permiten orientarnos frente a aquello que no podemos controlar. A eso lo llama teología cotidiana: una forma de encontrar sentido en medio de las circunstancias concretas de la existencia. Los avatares cotidianos de la vida se enfrentan con la comunidad. En este sentido, la filosofía mestiza de Kusch no es una abstracción idealista, sino una reflexión de lo cotidiano. Teología porque es reveladora de esos puntos simbólicos que le dan sentido a la existencia más allá de toda racionalidad instrumentalista. Cotidiana porque es un conocimiento que refiere a las circunstancias del vivir, al proyecto de ser desde el estar de cada quién. (La negación en el pensamiento popular.)

  9. Ese punto simbólico a partir del cual orbita la existencia son los operadores seminales. La existencia no se vive como si fuera una cuadrícula ordenada de un Excel, ni como un frío cálculo racional. Tampoco es la cartografía de calles y barrios lo que nos dice quiénes somos ni dónde habitamos. El barrio es el bar de la esquina, la placita donde jugábamos al fútbol, la calle oscura donde dimos el primer beso. En este sentido, Kusch nos habla desde una geocultura: pensamos desde el territorio con memoria histórica, su presente de lucha y su futuro de liberación. Cada uno de estos puntos geográficos y vitales son la chispa que alumbra un sentido. Los operadores seminales son los símbolos dadores de sentido que inducen a la acción. Nos hacen crecer. Fructifican nuestros esfuerzos. Le dan sentido a nuestro sacrificio diario. (La negación en el pensamiento popular y Geocultura del hombre americano.)

  10. Recientemente vivimos algunos hitos de nuestra argentinidad. La fiesta (mal organizada) del fallecimiento del Diego. La despedida de Francisco. La fila interminable para darle un último adios al Indio. El festejo de haber derrotado a los ingleses a pesar de haber perdido un Mundial. Se conjugan en todos estos hitos algo de lo dramático intrínseco de la vida con su celebración. Es que no somos una sociedad que firma un contrato para pertenecer, somos una comunidad que se encuentra en aquello que está en uno aunque no sea específicamente de uno: está en uno pero es de todos. Allí conformamos la comunidad que nos permite proyectarnos. (Esbozo de una antropología filosófica americana.)

Sin ánimo de agotar aquí su filosofía, con estos 10 puntos (y sus referencias bibliográficas), esperamos que Kusch ocupe el lugar que se merece por derecho propio en el panteón del Pensamiento Nacional junto a los maestros Scalabrini, Jauretche, Galasso y tantos más.

Kusch descubre que en las acciones más simples de la vida cotidiana aparecen símbolos que permiten orientarnos frente a aquello que no podemos controlar. A eso lo llama teología cotidiana: una forma de encontrar sentido en medio de las circunstancias concretas de la existencia
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    Inteligencia Artificial
    Dossier APU: Inteligencia Artificial

Lágrimas de cocodrilo derramadas sobre la inteligencia artificial

29 Septiembre 2026

Los magnates tecnocráticos de nueva generación coincidieron hace pocos días en que era necesario frenar el ritmo de desarrollo de los Grandes Modelos de Lenguajes (LLM por sus iniciales en inglés). Fue Darío Amodei -de Anthropic- quien publicó una nota1 citando los graves peligros que podría acarrear el avance imparable de estas tecnologías -desde riesgos de seguridad informáticas, guerra electrónica, bío-terrorismo hasta poner en crisis la economía global-.

Sorprendentemente, los CEOs de sus más encarnizadas competidoras, Sam Altman (OpenAI), Elon Musk(xAI) y Demis Hassabis (Google DeepMind), manifestaron su acuerdo total con ese pedido.

Una coincidencia por demás extraña considerando que hace muy poco tiempo los dos primeros fueron a juicio porque Musk demandó a Altman por considerarlo un irresponsable en la conducción de una tecnología tan crítica, además de haberlo engañando transformando OpenAI en un negocio personal; por otro lado, Amodei y Altman rompieron relaciones en 2021 porque Amodei considero que Altman subestimaba los riesgos de la tecnología de IA que estaban creando. Fue así que Amodei creó Anthropic, y desde entonces ambas compañías compiten a muerte por un negocio de perinola…el que gana se lleva todo. Pero ahora todos han reflexionado, y coinciden en que la nueva generación de LLMs no es para nada segura ni confiable y es necesario “desacelerar” el desarrollo…

Desacelerar parece una idea muy conveniente para dos empresas que buscan salir al NASDAQ lo antes posible y con cotizaciones mil-millonarias (esto es lo que real y efectivamente buscan OpenAI y Anthropic) a dos manos: con una mano mostrar serenidad y sensatez frente a los eventuales peligros existenciales calma la ansiedad de los inversores; y con la otra exhibir la capacidad destructiva de los monstruos acelerados, y que solo ellos podrían controlar. Aunque no está muy claro que significa desacelerar, el truco del domador de cocodrilos casi siempre funciona… o es solamente un poco de cinismo anunciando la muerte o el fin de la humanidad.

No parece casual que la mencionada publicación de Amodei llegara una semana después de que OpenAI publicara una nota de Jakub Pachocki, su científico jefe2, en la que advertía de los mismos riesgos. Ambas hacen referencia al muy publicitado ciberataque contra AI Hugging Face3 por una cuadrilla de agentes fuera de control de OpenAI en el mes de julio; un evento del cual OpenAI se percató algunos días después de que todo hubiera finalizado.

Pero entonces todo se hace un tanto confuso. Pachocki pide desacelerar y a la vez dice que es necesario mantenerse a la vanguardia, dice que deben “seguir entrenando modelos mucho más inteligentes con rapidez es la necesidad de construir sistemas de defensa contra los peligros que plantean otras IA»; Amodei por su parte no para de hablar de los riesgos de perder la carrera de la IA superinteligente con China. La moraleja sería que desacelerar es un fin bueno y altruísta, ganar la carrera es mucho mejor, como señala Emmanuel Jaffrot: “El acelerador es peligroso, pero el freno conviene instalarlo en el coche del rival”4.

De todos modos, supongamos que los domadores de cocodrilos se ponen de acuerdo y conciertan una “desaceleración simultánea”. ¿Qué sería eso? Por una parte esperamos que inviertan siquiera una pequeña parte de los dólares de sus inversores (que queman incesantemente!) y del tiempo de sus ingenieros y científicos para encontrar formas de supervisar y poner bajo control los actuales modelos, y por cierto, postergar la creación de otros aún más avanzados. Y, muy importante, contratan auditores externos para evaluar estos modelos.

Si así fuera, ¿que podríamos esperar de este concordato de domadores? En el caso antes mencionado de Hugging Face, OpenAI afirmó que el modelo que lanzó a la manada de agentes malignos era una innovación de nueva generación, “altamente capacitado y persistente” que estaba siendo probado internamente... pero se se escapo!. En resumen, explica que OpenAI desarrolló un uevo modelo que resulta tan bueno que termina siendo peligroso.

Sin embargo, el reporte5 sobre este caso, publicado por OpenAI y METR -un consultor externo contratado por OpenAI para este caso- da cuenta de algunos asuntos mucho menos complicados que los riesgos existenciales:

  • No estamos frente a un modelo extremadamente potente ni incontrolable, sino a un modelo defectuoso que OpenAI no logró entrenar correctamente.

  • Los agentes actuaron como lo hicieron —dejándose mensajes entre sí, delegando tareas a otros agentes y buscando en su entorno cualquier medio posible para completarlas— porque habían sido recompensados ​​durante el entrenamiento por realizar precisamente esas acciones.

  • Hubo errores en la configuración del entrenamiento, como tareas imposibles de completar, lo que obligó a los modelos a encontrar soluciones alternativas inesperadas que también fueron recompensadas.

  • En el entrenamiento, muchos de estos problemas pasaron desapercibidos o no se reportaron.

En resumen: mucho menos un monstruo peligroso, más bien un domador inepto. OpenAI afirma haber detenido el entrenamiento de este nuevo modelo y haberlo bloqueado. Esto da la impresión de que ha enjaulado al cocodrilo. En realidad, OpenAI ha dejado de comercializar un producto defectuoso.

Eso no quiere decir que el software defectuoso no pueda ser peligroso, más aún, ha causado miles de muertes6. Nada que no haya sido debatido, investigado e intentado resolver en los últimos 50 años, de modo que en tanto la “desaceleración” aparece como la tabla de salvación, conviene considerar que sería mejor exponerlo a la consideración de la comunidad para encontrar soluciones, y en todo caso, que es un problema autoinflingido.

Es decir, la desaceleración -si eso ayudara a dejar de asesinar niños palestinos e iraquíes, consumir cantidades inmensas de agua potable y energía inútilmente - podría tener efectos positivos. Pero, lo que en verdad une las voluntades de Amodei, Altman y Musk, es que les dará la oportunidad de solucionar el problema en sus propias líneas de producción.

Finalmente, lo que nadie dice y todos en el mundo tecnológico deberían tener claro: la clave para cualquier esfuerzo serio y significativo por “desacelerar” o más convenientemente reformar, limitar o regular la IA es imponer la transparencia de estos grandes laboratorios de vanguardia tecnológica. Lágrimas de cocodrilo derramadas sobre una supuesta superinteligencia que vendría a paso redoblado…pero no llora el cocodrilo se trata de un truco del domador, y la única manera de salir de la trampa es mostrar cual es el truco. De lo contrario, seguiremos dependiendo únicamente de su palabra sobre lo que han creado y su nivel de seguridad, independientemente del ritmo de desarrollo.

1 https://darioamodei.com/post/we-must-pace-the-frontier/

2 https://openai.com/index/an-alien-mind/

3 https://huggingface.co/blog/security-incident-july-2026/

4 https://www.elcohetealaluna.com/la-pregunta-adecuada/

5 https://openai.com/es-419/index/hugging-face-incident-and-the-road-ahead/

6 https://qawerk.es/blog/errores-de-programacion-que-cuestan-vidas-tiempo-y-dinero/

No estamos frente a un modelo extremadamente potente ni incontrolable, sino a un modelo defectuoso que OpenAI no logró entrenar correctamente.
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CINE Y MEMORIA

“Desobediente”: la vida de Analía Kalinec, hija de un genocida

28 Septiembre 2026

El documental Desobediente sobre la vida de Analía Kalinec se estrenó el 17 de septiembre. Con testimonios del juez Daniel Rafecas, el jurista español Baltasar Garzón, Daniel Feierstein, Taty Almeyda y Pablo Llonto, entre otros. 

Al comienzo, el relato en primera persona en la voz de Analía nos remite a cualquier familia de finales de los 70 y comienzos de los 80: madre ama de casa, católica, hijos estudiosos, padre recto y proveedor, aunque no por eso dejaba de ser afectuoso y cálido con sus hijas. Les ponía sobrenombres, ella era “su vizcachita” en alusión a los dos dientitos delanteros que se dejaban ver cuando ella sonreía.

El relato comienza a distorsionarse cuando un día de 2005 se enteró, por un llamado de su madre, que su papá estaba preso.

Al visitarlo en el penal de Marcos Paz, Eduardo Kalinec pidió a su familia que no crean nada de lo que les iban a decir sobre él ya que solo había cumplido con su trabajo. A partir de ahí la vida de Analía y cada uno de sus recuerdos familiares, empieza, como las fotos que ilustran los primeros minutos de la película, a seccionarse. Se generó en ella la necesidad de leer sobre la dictadura, siendo el documento llamado “auto de elevación a juicio” de su padre, con testimonios de sobrevivientes, lo que le resultó más desgarrador. Intentó conversar sus dudas y cuestionamientos con su madre y hermanas, enfrentando un hermetismo absoluto de parte de ellas. Ingresó a la Universidad de Buenos Aires frente a un mundo y a una realidad que ella desconocía.

Ahí comienza de alguna manera, su camino como desobediente: cuestionar, animarse a enfrentarlo y decir palabras como “secuestro” y “tortura”. De a poco va sintiendo ese quiebre como necesario, necesita procesarlo y le escribe una carta. Lo llama “represor” por primera vez y pronto se reúne con otros hijos que estaban pasando por el mismo proceso y nace el colectivo Historias desobedientes en junio de 2017. La primera aparición pública fue en la marcha “Ni una menos” con una bandera que llegó a los medios de comunicación, después el colectivo creció rápidamente, recibiendo adhesiones de todos los rincones del país y también del exterior. 

En 2021 Analía Kalinec decide contar su historia en el libro "Llevaré su nombre" (editorial Marea), en el que evidencia la reconstrucción de su vida.

En 2021 Analía decide contar su historia en el libro Llevaré su nombre (editorial Marea), en el que evidencia la reconstrucción de su vida, acomodándose a la ruptura de los lazos familiares ( a raíz de un juicio de indignidad que le inicia su padre) y a la convivencia con un pasado siniestro. Y va por algo más, la exigencia de romper el pacto de silencio que siguen sosteniendo a través de los años, los condenados por delitos de lesa humanidad. La Verdad, así con mayúscula, la considera su gran deuda.

También en 2021 cruzó las fronteras de la Argentina para conocer desobedientes de otros países. Viajó a Uruguay, Chile, España y Alemania, en donde compartió encuentros y sumó al colectivo miembros de otras nacionalidades

En la actualidad, Eduardo Kalinec goza de libertad condicional mientras que Analía reafirma el compromiso con la postura elegida para pararse frente a su historia. Resignifica su destino del lado del amor, la reparación, la verdad, la memoria y la justicia. En aquella primera marcha, alguien se acercó a la bandera de Historias Desobedientes sostenida por un grupo de mujeres temerosas de no ser aceptadas y les dijo “gracias por la desobediencia”. El tiempo y la historia inexorablemente van poniendo a cada uno en su lugar. Ella definitivamente, encontró el suyo.

Ficha técnica 

Desobediente (Argentina, 2026) | 108 minutos | Documental

Dirección: Federico Coringrato
Idea original: Martín Vergara y Federico Coringrato
Producción: Federico Coringrato
Música original: Eliana Lardone
Mezcla de sonido: Damián Durán
Diseño gráfico: Diego Biondi
Testimonios:
Argentina: Analía Kalinec, Daniel Rafecas, Ana María Careaga, Luis Brugellis, Gino Brugellis, Baltasar Garzón, Bibiana Reibaldi, Mariela Peller, Daniel Feiesrstein, Emiliano Gonzalez Marasa, Nahuel Funes, Héctor Bejarano, Mercedes Molina, Bruno Brugellis, Horacio Cao, Viviana Cao, Alicia Lo Giúdice, Javier Vaca, Taty Almeida, Pablo Llonto, Valeria Thus. 
Chile: Verónica Estay Stange, Vittoria Natto, Pepe Rovano.
Paraguay: Olinda Ruiz, Alegría Gonzalez.
Uruguay: Ana Laura Gutiérrez.
España: Emilio Silva Barrera, Loreto Urraca Luque, Mariona Bosh Oliver, Paolo Rasetti
Alemania: Barbara Brix, Peter Pogany-Wnendt, Anne Whihstutz, Ilka Vierkant. 

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    200 años de colonialismo
    200 años de neocolonialismo

Cambiamos de rumbo, vamos hacia las Malvinas

28 Septiembre 2026

A las 6,05 AM del 28 de septiembre de 1966, dos jóvenes  ingresan a la cabina del DC-4 de Aerolíneas Argentinas. Sonriendo le dicen al piloto “cambiamos de rumbo, vamos a Malvinas”. El comandante Ernesto Fernández García, sonríe también creyendo que es una broma.  Los jóvenes exhiben sus armas y repiten “no tanta risa, esto es en serio”. El piloto aduce no conocer la ruta. “Rumbo uno cero cinco” replica el de lentes y le entrega las cartas de navegación.  El comandante obedece la orden y enfila rumbo a Malvinas con 42 pasajeros a bordo. Estaba en marcha el “Operativo Cóndor”.

El vuelo 648 de Aerolíneas había despegado a las 0:45 hs de Aeroparque Jorge Newbery hacia Rio Gallegos. Mezclados entre los pasajeros lo abordaron 18 miembros del comando fuertemente armados. Hoy resulta extraño que alguien pueda subir al avión con un arma. Pero,  este era el primer secuestro aéreo en Argentina.  Unos años después se tornará casi una moda secuestrar un avión para dirigirse a Cuba.

Los integrantes del Comando Cóndor pertenecían a una escisión de Tacuara, llamada MNA Movimiento Nueva Argentina. Los dirigía  Dardo Cabo, de 25 años, periodista hijo de Armando Cabo dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica, Lo secundaba Alejandro Giovenco, de 21 años,  apodado el Chicato a causa del grueso aumento de sus lentes. La periodista y dramaturga María Cristina Verrier, de 27 años, era la tercera al mando del grupo. Su padre, César Verrier, había sido juez de la Suprema Corte de Justicia.

Los otros integrantes eran: Ricardo Ahe, de 20 años de edad, empleado; Norberto Karasiewicz, 20 años, metalúrgico; Andres Castillo, 23 años, bancario ; Aldo Omar Ramírez, 18 años, estudiante; Juan Carlos Bovo, 21 años, metalúrgico; Pedro Tursi, 29 años, empleado; Ramón Sánchez, 20 años, obrero; Juan Carlos Rodríguez, 31 años, empleado; Luis Caprara, 20 años, estudiante; Edelmiro Jesús Ramón Navarro, 27 años, empleado; Fernando José Aguirre, 20 años, empleado; Fernando Lisardo, 20 años, empleado; Pedro Bernardini, 28 años, metalúrgico; Edgardo Salcedo, 24 años, estudiante; y Víctor Chazarreta, 32 años, metalúrgico. La edad promedio del grupo era de 22 años. Todos eran peronistas.

Para garantizar la buena difusión del hecho  subió al avión con nombre falso Héctor Ricardo Garcia director del diario Crónica y la revista Así, quien viajando con los comandos se garantizaba la primicia. García alegará ante la justicia que fue convocado a viajar por Dardo Cabo un día antes, quien le anticipó un episodio importante pero sin decir de que se trataba. Según la investigación de Roberto Bardini, “los periodistas Americo Rial , Emilio Abras y el mismo Dardo Cabo, todos militantes del Movimiento Nueva Argentina (MNA), trabajaban en Crónica. y convencieron mucho antes del operativo a Héctor Ricardo García,  de viajar en el DC-4 de Aerolíneas Argentinas.”

A las 9 hs el avión realizó tres pasadas rasantes sobre Puerto Stanley, rebautizada por los comandos “Puerto Rivero” (en homenaje a la gesta del gaucho Rivero), buscando donde aterrizar. Las islas no tenían aeródromo y lo más parecido era una pista de carreras cuadreras de tierra, donde finalmente bajo el avión. Ya en tierra los comandos bajaron del avión e izaron siete banderas argentinas en distintos puntos cercanos. Luego tomaron posiciones de defensa alrededor de la aeronave, mientras se acercaban con mezcla de sorpresa y curiosidad habitantes de la isla. Entre ellos un joven jefe de policía al mando de seis efectivos que fue tomado como rehén.

Cabo y Verrier se dirigieron a la casa del gobernador interino, ante quien se presentaron anunciando : “como argentinos, hemos venido a esta tierra para quedarnos, ya que la consideramos nuestra”. Un isleño de origen chileno traducía las palabras que el gobernador no terminaba de entender. Recuperado de su sorpresa les ordenó “fuera de aquí, Vds no están en su casa”.

En la improvisada pista, ya varios jeeps Land Rover habían sido estacionados bloqueando el movimiento del avión, y casi un centenar de civiles voluntarios bien armados, rodeaban a prudente distancia todo el escenario. Los comandos hicieron bajar a los pasajeros del avión, entre quienes se encontraba el Gobernador de Tierra del Fuego e Islas Malvinas,almirante Jose Maria Guzman. Los pasajeros fueron alojados por los kelpers, mientras el comando seguía en el avión.

A treinta y seis horas del arribo, la posición del comando era muy débil, carecían de alimentos y abrigo y estaban rodeados por una fuerza numerosa, ahora reforzada por una docena de militares británicos. El sacerdote católico Rodolfo Roel, los convenció de dejar el avión y trasladarse a su iglesia . Los comandos se formaron frente a una de las banderas izada en un mástil de hierro, cantaron el himno nacional, rezaron un padre nuestro, le entregaron las armas al piloto del avión y recuperando las banderas se retiraron hacia la iglesia. No hubo acto de rendición. La misión estaba cumplida. Allí permanecieron hasta la llegada del buque Bahía Buen Suceso enviado por el gobierno argentino para evacuarlos hacia Ushuaia.

En 1982, el Bahía Buen Suceso prestó servicio como barco logístico durante la guerra de Malvinas. Los ingleses lo atacaron en Bahía Zorro donde quedó varado. Al terminar la guerra fue remolcado a aguas más profundas donde fue hundido por un submarino británico.

En septiembre de 1966 gobernaba el dictador Juan Carlos Onganía. Los cóndores eligieron la fecha porque en esos días se encontraba de visita en nuestro país nada menos que el príncipe Felipe de Edimburgo consorte de la Reina Isabel II. 

En Ushuaia fueron juzgados y encarcelados. La mayoría solo por nueve meses. Pero Dardo Cabo, Alejando Giovenco y Juan Carlos Rodriguez por tener antecedentes purgaron tres años de cárcel.

El derrotero de los cóndores de Malvinas

Dardo Cabo, fue el jefe del operativo. Su padre Armando Cabo era hombre de la resistencia y dirigente metalúrgico cercano a Augusto Vandor. Dardo a mediados del 61, es uno de los fundadores del Movimiento Nueva Argentina (MNA) . También fue “preso Conintes” durante el gobierno de Arturo Frondizi. Tras purgar tres años de cárcel por el Operativo Cóndor , al salir se integra a la organización Descamisados que van a confluir con Montoneros a fines de 1972. En 1973 Montoneros lo nombra director de su revista El Descamisado. El 17 de abril de 1975, es detenido, en Morón, junto a Juan Carlos Dante Gullo, y Emiliano Costa mientras esperaban un pago del rescate de los Born. En la noche del 5 de enero de 1977 fue sacado de la cárcel (U-9 La Plata) junto a Roberto “Palometa” Pirles, y fusilado en un supuesto “intento de fuga”.

Alejandro Giovenco, “Trágico fin de un hombre de acción” así tituló el diario Noticias (de Montoneros) la muerte de Giovenco el 19 de febrero de 1974. En la madrugada del día anterior en la esquina de Corrientes y Uruguay le estalló una bomba que llevaba en su portafolios y le arrancó un brazo. Pudo llegar hasta la sede de la UOM donde murió desangrado. El diario dice que el 2 de enero había sido atacado a balazos frente a su domicilio, omite decir que el atentado fue de la organización Montoneros, que en esa época no firmaba sus operaciones. Giovenco se inició en la militancia en el Partido de la Revolución Libertadora, su padre era un ferviente antiperonista. Con el tiempo se acercó al nacionalismo e ingresó al MNA. En una crónica del Descamisado, Dardo Cabo dice de su antiguo camarada: “Alejandro Giovenco se mató sin poder ser peronista”. (…) Giovenco era una mezcla de católico liberal de derecha y nacionalista de élite. (…) Ya en el Movimiento Nueva Argentina, manifiesta un vehemente y exagerado deseo de limpiar su pasado con una acción heroica para el peronismo: así promete matar al almirante Rojas. (…) Cuando sale en libertad, Giovenco se enrola en las filas del vandorismo, junto con varios miembros de la operación Cóndor. Actúan de guardaespaldas de Lorenzo Miguel y luego de Paladino.(…) Su práctica política demuestra una concepción coherente: el acto personal, “heroico”, la actitud individual y el valor personal. Nunca se lo vio recorriendo las bases peronistas, su manejo era totalmente superestructural. Enemigo de Vandor, termina siendo guardaespaldas de Lorenzo Miguel y viviendo de la UOM (...)Así fue la vida de Giovenco. No se dio cuenta, pero nunca dejó de ser lo que el padre le enseñó; cruzado de una causa sin legiones, murió por su propia mano. Su violencia nunca pudo encontrar ese acto heroico de estar junto a las masas que lo convirtieran definitivamente en peronista.”

Edgardo de Jesús Salcedo, en 1969 participó de una pequeña organización guerrillera “Cabecitas Negras” que intentó establecer un foco rural en el Abra de Santa Laura y fueron detenidos. Más tarde se sumó a Montoneros. Era dirigente de la JTP de Telefónicos. El 12 de Julio de 1976 Edgardo Salcedo y su esposa Esperanza María Cacabelos, encerrados en su departamento resisten durante seis horas de fuerte tiroteo el asedio de un grupo operativo de la ESMA. Mueren en el enfrentamiento, en el que también caen un oficial de la Policía Federal y al Capitán de Corbeta Olegario Salvio Menéndez. Su hijo Gerardo (de dos años) es protegido por sus progenitores en el baño, en la bañadera, tapado con un colchón y resulta ileso.

Aldo Omar Ramirez, con 18 años participó del comando Cóndor. Se integró a la Juventud Peronista. En 1975 era miembro de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista) de los Astilleros Astarsa cuando fue secuestrado por la Triple A y liberado por presión de los obreros del establecimiento. Siguió militando en Montoneros y pasó a la clandestinidad. Fue secuestrado y desaparecido el 1º de septiembre de 1977.

Juan Carlos “el gallego” Rodriguez, y Pedro Tursi fueron miembros de la custodia de Lorenzo Miguel. Tursi era uno de los acompañantes de Giovenco en el momento que le explotó la bomba. El gallego Rodriguez, que era el jefe de la custodia de Lorenzo Miguel, a mediados del 75 es asesinado por el grupo del CNU de La Plata.

Pedro Bernardini , según cuenta en una nota su nieta María Agustina Banchiero : “A partir del Operativo Cóndor las veces -que fueron muchas- que mi abuelo fue secuestrado durante la dictadura militar o llevado preso por su militancia en la FAP los años previos al 76, los militares le mostraban cierto respeto y con un guiño reconocían el Operativo. Incluso cuando estuvo secuestrado durante dos años en la ESMA, mientras lo torturaban, le preguntaban cómo había sido cagarles por unos días las Malvinas a los ingleses.”

Norberto Karasiewicz y Edelmiro Navarro siguieron su militancia en el CdO (Comando de Organización) que dirigía Brito Lima. Los militantes del CdO estaban entre los custodios del palco cuando se produjeron los graves enfrentamientos de Ezeiza el 20 de junio de 1973.

Jorge Alberto Money y Miguel Angel Castrofini eran dos militantes del MNA que no participaron del Operativo Cóndor. Pero fueron quienes, desde un Citroen destartalado, ametrallaron el frente de la embajada británica, cuando estaba en ella el Duque Felipe de Edimburgo en la noche del 29 de septiembre. Money era periodista trabajó en el diario “El Día” de La Plata; en el diario peronista “Mayoría” y finalmente como redactor en “La Opinión”. Se acercó políticamente a Montoneros. Fue asesinado por la Triple A en los bosques de Ezeiza previo rapto, el 18 de mayo de 1975. Castrofini se convirtió en militante del CNU (Concentracion Nacionalista Universitaria) el 8 de marzo de 1974 un comando del ERP22 de Agosto, lo asesinó de 16 balazos cuando salía de su casa en compañía de su esposa.

Esta es la historia de los años setenta, que hay que contar en toda su dimensión; aunque hoy, todavía sea políticamente incorrecta. El camino de la violencia, que en la historia algunas veces fue justificada y necesaria, es un camino oscuro, sinuoso, complejo y casi sin retornos. Ninguna bala lleva inscripta la palabra justicia.

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GLOBALIZACIÓN EN CRISIS

Debates geopolíticos en el peronismo: “América para los Pueblos de América”

28 Septiembre 2026

La transformación del orden internacional vuelve a plantear para la Argentina una pregunta que atraviesa su propia historia: qué lugar pretende ocupar en el mundo y desde qué proyecto nacional quiere relacionarse con él. La controversia tiene antecedentes: “América para los americanos”, históricamente asociada a la Doctrina Monroe, y “América para la humanidad”, formulada décadas después por Roque Sáenz Peña, expresaban distintas concepciones sobre el continente y la relación de sus naciones con el mundo. Recuperar aquella controversia permite pensarla desde las condiciones de nuestro tiempo.

La Argentina se incorporó tempranamente a la división internacional del trabajo como productora de alimentos y materias primas, mientras importaba buena parte de los bienes manufacturados y del capital necesarios para su funcionamiento. Aquella inserción generó crecimiento, exportaciones e infraestructura, pero consolidó un entramado productivo vinculado a las necesidades de los centros industriales. Cambiar el destino de nuestras materias primas puede modificar nuestros principales socios comerciales, pero no transforma sustancialmente el lugar que ocupamos dentro de la organización internacional de la producción.

La insubordinación comienza cuando la Nación asume la responsabilidad de construir su propio proyecto y procura definir por sí misma el lugar que pretende ocupar en el mundo. Para la Argentina, esa decisión exige una industrialización capaz de articular sus recursos naturales con el trabajo de los argentinos. Incorporar conocimiento y tecnología a la producción permite desarrollar cadenas de valor, construir una economía más compleja, acumular capital y multiplicar las posibilidades de trabajo y realización de la comunidad.

El propio crecimiento genera nuevas demandas de energía, infraestructura, tecnología y bienes de capital. La cuestión energética constituye un ejemplo histórico: durante la industrialización peronista, la creciente demanda de petróleo obligaba a destinar divisas a importar combustibles. Perón procuró ampliar la producción nacional y consideró incorporar capital y capacidad productiva externos, conservando la propiedad nacional del recurso. El problema trascendía al petróleo: qué capacidades necesitaba el desarrollo, cómo incorporarlas y quién conservaba la capacidad de decisión sobre ellas.

La soberanía supone capacidad de decisión y necesita una base material que permita sostenerla. Las capacidades productivas, energéticas, científicas, tecnológicas, financieras y estratégicas conforman una densidad nacional que amplía los márgenes de autonomía. El desarrollo constituye así una condición de la soberanía; el interés nacional, el criterio ordenador de nuestra relación con el mundo.

Ese criterio adquiere particular importancia ante la transformación del orden internacional. Las principales potencias utilizan políticas industriales, comerciales y tecnológicas para fortalecer actividades estratégicas y orientar inversiones. La globalización, durante décadas asociada a la búsqueda de menores costos y la dispersión de las cadenas productivas, comienza a convivir con una competencia creciente por la localización de la producción. La disputa por dónde se produce define también dónde se realiza el trabajo: allí se invierte, se incorpora tecnología, se acumula conocimiento y se construyen capacidades productivas.

La inserción internacional inteligente parte de definir qué país pretendemos construir y, en función de eso, determinar con quién, para qué y bajo qué condiciones debemos relacionarnos. Los principales centros de poder mundial poseen sus propios intereses; la Argentina debe reconocer los suyos y aprovechar las coincidencias que contribuyan a su desarrollo. Una Argentina industrializada, tecnológicamente capaz y energéticamente sólida puede incorporar capital, tecnología e inversiones y organizar sus relaciones comerciales en función de sus objetivos nacionales, ampliando sus capacidades para relacionarse con el mundo desde una posición de creciente autonomía.

La etapa histórica del continentalismo constituye una escala superior de organización. Perón la concebía como un proceso progresivo de integración entre naciones soberanas y una transición hacia una futura organización universal. Desde la propuesta del ABC hasta el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, esa integración debía construirse entre naciones capaces de decidir su propio destino. Ningún país puede realizarse plenamente en un continente que no se realiza.

Es allí donde la hora de los pueblos adquiere un sentido concreto. Los pueblos americanos pueden construir una comunidad continental articulando capacidades e intereses alrededor de objetivos compartidos para ampliar sus posibilidades de producción, trabajo, desarrollo y cooperación, sin sustituir la soberanía nacional por nuevas formas de subordinación. El continentalismo adquiere sentido cuando fortalece a las naciones que lo integran y los intereses comunes son construidos por sus pueblos.

La historia planteó alguna vez la disyuntiva entre “América para los americanos” y “América para la humanidad”. Las transformaciones de nuestro tiempo permiten volver sobre aquella controversia: una América abierta al mundo, pero capaz de pensar desde sí misma; integrada, pero construida desde la soberanía de sus naciones; consciente de sus intereses comunes, pero respetuosa de la capacidad de decisión de cada uno de sus pueblos. Ni América subordinada a una potencia continental, ni América reducida al lugar que otros le asignen en el orden internacional: América para los pueblos de América.

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Encuentro cercano del primer tipo con el Código Penal

28 Septiembre 2026

La decisión de una jueza en primera instancia que resolvió sobreseer a un adolescente de 14 años, puso en agenda el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad. La jueza declaró la inconstitucionalidad, sobre este caso en particular, del artículo 1 del Régimen Penal Juvenil sancionado en febrero del 2026, que establece la aplicación del Código Penal a personas de 14 años cuando fueran imputadas por un delito contemplado en dicho código.

Cuando se debatió esta ley en el congreso, los argumentos en favor de bajar la edad de 16 a 14 (el proyecto del Gobierno era bajarla a 13) era que existe un problema de inseguridad y que los menores tenían impunidad para cometer delitos, los ejemplos que se utilizaban eran casó muy particulares en los que la violencia utilizada para la acción delictiva era salvaje. Pero si se observaba en la estadística los casos que involucran menores, en ese momento según el Ministerio Público Fiscal bonaerense, eran 22.678 investigaciones iniciadas y en el caso de los adultos era de 1.082.502.

Pero el problema de fondo de la discusión, más allá de la edad, era que el debate en sí tenía una clara intencionalidad de operar sobre la opinión pública, para mostrar cómo el gobierno se ocupaba de la seguridad. Porque cuando los funcionarios del Ministerio de Justicia fueron a la comisión que debatió el proyecto y se les preguntaba por la implementación, la infraestructura destinada y por los recursos para lo mismo, no había respuestas convincentes y el foco se ponía siempre en que lo importante era bajar la edad.

Ahora bien, la rigurosidad del diseño en una política pública es de suma importancia y esto se ve ahora, porque si se sanciona una ley que contradice los pactos internacionales de carácter constitucional, el poder judicial es el que va a terminar incidiendo en la implementación de la ley. O en otros casos como también sucede después de la sanción de la reforma del Régimen Penal Juvenil, va a pasar que personas que tenían una condena mayor, puedan ser reducidas porque la nueva ley lo permite.

Pero a este Gobierno no le interesa eso, porque su logro fue mostrar que bajaron la edad de imputabilidad y con eso convencer de que ahora hay más seguridad. 

No es que no hubo debate en su momento y entonces ahora hay debate después de la decisión de la jueza, sino que el debate es todo circo y mediatización. Los que se indignan por la decisión de la jueza son una banda de oportunistas que no les interesa ni la seguridad ni nada, solo quieren circo y/o plata. Funcionarios y dirigentes de un espectro ideológico que se compra las mismas fantasías que venden, juegan a ver quien es mas “mano dura” pero es todo pose. Se suben al juego de la indignación para después mostrarse electoralmente como los salvadores de no se que, pero las actividades delictivas generan millones en ganancias tienen un trato especial y en esos casos los indignados se convierten en facilitadores de una estructura financiera que los recibe con los brazos abiertos.

El hecho

El jueves 10 de septiembre a las 6 de la mañana, una persona iba caminando por la calle Godoy Cruz (altura Santa Fe). Se da vuelta y observa que cinco personas se le acercan, cuando decide empezar a correr escucha que le gritan “Dame todo. Dame el celular”. En la huida aparecen dos motos de la policía que venían circulando por Godoy Cruz y detienen a las cinco personas que intentaron robarle (esta descripción está en la resolución de la jueza). 

Esa fue la situación en la que estaba el adolescente de 14 años y por lo cual el fiscal encuadra la conducta descrita en el delito de “tentativa de robo”. La violencia que exige la figura estaría dada por la intimidación de parte de las cinco personas, incluido el adolescente.

La jueza afirma en la resolución que el artículo 1 de la ley del Régimen Penal Juvenil es inconstitucional porque es regresiva en este caso, dado que antes de entrar en vigencia la ley el adolescente sería responsable pero no lo perseguirá penalmente.

La jueza da una primera entrevista a Jorge Fontevecchia, en el canal de Perfil, explicando que el principio de regresividad establece que no se puede poner a una persona en condiciones peores de las que estaba, por lo tanto aunque el adolescente percibiera una amonestación deja precedente en su trayectoria de vida que no tenía antes de haber sido aprendido.

En otra entrevista que da la jueza a Ernesto Tenembaum, en Radio Con Vos, sostiene que una primera condena, aunque sea una amonestación, es un antecedente. Y si continuará sumando amonestaciones por hechos menores, terminará privado de su libertad. 

La jueza en la resolución le comunica al Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que intervenga para asegurar el acompañamiento del adolescente y su familia en la restitución de los derechos actualmente vulnerados como de educación, salud y recreación. Dicho acompañamiento fue recomendado también por la Licenciada del Centro de Admisión y Derivación en la entrevista al momento de la detención.

El Estado

Cuando se debatió la reforma del Codigo Penal Juvenil se planteaba que venía a dar respuesta a los casos de inseguridad en los que participaban menores de edad, pero era tan berreta el debate que se ponían casos sumamente extraordinarios en términos estadísticos que habían generado un justo rechazo en la opinión pública, pero no eran representativos de los tipos de delitos cometidos por menores.

Pero la ley no se aplica en abstracto, sino en casos concretos, tan concretos como este. Y si ha un pibe de 14 años que intentó robar un celular de apriete, le queres tirar el Codigo Penal encima como sostenia el Fiscal “Robo en poblado y en banda” porque el Estado hace punible a un adolescente de 14, capaz es un montón y la decisión de la jueza sea la acertada. Porque no estamos hablando del Gordo Valor o la Garza Sosa.

Dicho sea de paso, si alquilas un departamento en Villa Urquiza para fraccionar, distribuir y comercializar estupefacientes, la justicia te va a pedir primero que justifiquen los ingresos para demostrar que podes alquilar, para lo cual se puede contratar un buen abogado y un contador que presenten todo. Y en esos casos, el Estado se vuelve más ameno, te da tiempos y la opinión pública ni los vecinos se indignan tanto como con un adolescente de 14 que quiso punguear un celular.
Porque tal vez resolver la inseguridad tenga más aristas que la de endurecer penas o poner la edad de imputabilidad a los 4 años.

Menos derechos, más inseguridad

En la resolución de la jueza están fragmentos de la entrevista realizada por profesionales al adolescente. 

De ahí se desprende que el chico vivía con su mamá que padece de epilepsia, su papá es una figura ausente y su hermano de 19 años se quedó sin trabajo recientemente. No tienen gas natural y dada las constantes mudanzas, perdió la escolaridad. Para alimentarse depende de los bolsones de comida que consiguen. También el chico dijo que le gustaría practicar un deporte, boxeo, pero que no cuenta con los recursos para realizarlo. 

Si ese chico el primer contacto con el Estado es por un hecho menor que lo etiqueta como “chorro” o que esté expuesto a proceso penal ¿no pasa nada?. Porque después hablan en los medios de la cárcel como la universidad de la delincuencia.

Fijense nomas en su entorno familiar, una madre con epilepsia y se achica el presupuesto para discapacidad o se afanan la guita de la Agencia de Discapacidad. El hermano se quedó sin laburo y viene creciendo el índice de desempleo. No tiene gas natural y encima las tarifas de los servicios públicos aumentan desde el inicio de este gobierno. Y se podría seguir, con esto quiero decir que el Estado ahí no existe, pero para tirarle el código penal por la cabeza, si.

No me interesa apelar a la sensibilidad de quienes no ven más allá de su individualismo, pero si apelar a la inteligencia para entender que si el Estado se corre y no pone el foco en muchísimas familias que viven en estado de supervivencia, el estado de situación va a empeorar.

Por otro lado, si la respuesta al hecho de inseguridad que sufrió la víctima, en este caso al que le intentaron robar el celular, es que se van a endurecer las penas y se va a meter preso al que roba el celular, le están mintiendo para sacarle un voto en el escenario electoral. 

Y no hay dudas de quién es la víctima cuando roban un celular, que se está pagando en cuotas o frente a cualquier hecho delictivo en general. 

El Gobierno actual está lleno de mercenarios y oportunistas que buscan quedarse con cualquier cosa hasta con los pollos que se compran en la quinta de olivos, nos gobierna una banda y ante eso la justicia les da prórrogas para que busquen jubiladas para justificar la declaración jurada. Pero si intentan robar un celular les tiramos el código penal encima y sino aparece la indignación careta y colectiva.

En definitiva así de berreta fue el debate sobre la reforma del código penal juvenil y el resultado en la práctica es que no va a resolver ni la inseguridad, ni hacer respetar los tratados internacionales que la misma ley ignoró cuando la diseñaron y votaron.

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    Ilustración: Silvia Etchart
    Ilustración: Silvia Etchart

La trinchera de la calle Corro

27 Septiembre 2026

Desde temprano se oían sordos ruidos, de tanquetas y de acero. En algunas casas hubo soldados que advirtieron a sus moradores que iban a realizar un operativo, por lo que convenía mantenerse adentro, con las puertas y ventanas cerradas. La primavera de 1976 empezó una semana antes, y en la casa de la calle Canónigo Miguel Calixto del Corro 105, esquina Yerbal, en Villa Luro, había movimientos de rutina. La vivienda era el lugar de reunión de la Mesa Política de Montoneros, y a su vez era un hogar de familia donde había gente que tenía su cotidianeidad.

La dictadura avanzaba a paso redoblado con secuestros, torturas y eliminación de todo aquel que se le opusiera. Los que no aguantaron más y vieron una oportunidad partieron al exilio, en cambio hubo quienes eligieron otra trinchera, una casilla en la villa, un monoambiente cuyo dueño desconocían o una casa escondida en un barrio olvidado. Esos oficiales montoneros no salieron de la nada, eran herederos y continuadores de la resistencia peronista, y estaban allí para organizar la nueva resistencia, esta vez enfrentados a un poder genocida obediente de las órdenes que provenían del centro del poder político y económico mundial.

El coronel Roberto Roualdes tenía el dato preciso de una reunión de la Secretaría Política Nacional de Montoneros. El dato bajó de Córdoba, obtenido bajo tortura y con pelos y señales sobre quienes vivían allí, quienes se reunían, y cada detalle de lo que ocurría en esa vivienda. Imaginaba que, si eran peces gordos los que se concentraban en esa esquina, tendrían dinero para rapiñarles y abrir una cuenta en Suiza. Durante la madrugada llovió, como todo el día anterior. Para tener un punto de apoyo allanó y ocupó una casa sobre la misma vereda que la de Corro 105. Al Coronel no le gustaba andar solo, se movía siempre con una patota, pero esa mañana no se sentía tan seguro y decidió llevar más de 150 conscriptos, civiles bajo bandera de no más de 18 años, jóvenes temblorosos, que estaban ahí para cumplir órdenes. Todos pertenecían al Grupo de Artillería y Defensa Aérea (GADA) 101. Los camiones militares se iban acomodando en calles laterales. A lo largo de la mañana ingresaron a casas vecinas, y dentro de las mismas ocuparon las terrazas para asegurar el ataque, y que nadie se escapara.

La mesa política

Una década atrás, Ismael “Turco” Salame (39), sufrió, en su Tucumán natal, la injusticia del cierre de los ingenios por parte de la dictadura de Onganía. Por entonces ya estaba militando en la JP, a la vez que cursaba la carrera de Derecho, participó del “Tucumanazo” y, ya entrados los ‘70, fue un activista del “Luche y vuelve”, por la vuelta del exilio del general Perón. Su recorrido y sus vínculos con las militancias juveniles de otras organizaciones lo llevaron a forjar una amistad con muchos dirigentes. Alberto Nadra, de la Federación Juvenil Comunista, con la dictadura en pleno desarrollo, le ofreció una salida inmediata a Cuba. El Turco estaba seguro de rechazar el exilio y quedarse a combatir junto a sus compañeros.

La familia Molinas fue castigada de manera cruel a lo largo de toda la dictadura. Alberto Tito Molinas (37), conocido como Chacho, sufría el asesinato de su hermano Carlos, y a su vez sabía que los que sobrevivieron seguían con su militancia, yendo a una muerte segura si permanecían en el país. Santafecino, médico, recibido en la Universidad Católica de Córdoba, participó de la toma de La Calera en 1970. Fue uno de los fundadores de Montoneros y con Carlos Alberto Holbert fueron los dos primeros integrantes en entrevistarse con Juan Domingo Perón, en Madrid. Lejos quedaron los días de música y poesía, cuando escribió para la Cantata Montonera y homenajeó a su amigo Sabino Navarro: los engañamos, hermano/ ellos creen que te tienen/ y solo guardan tu cuerpo/ sin las manos/ que siguen armadas/ en brazo de tu pueblo. Atrás quedaron las vacaciones en la Quinta Las Malvinas, cerca de La Plata, ahora Molinas piensa en enfrentar el exterminio. Pocos días antes visitó, junto a sus tres hijos, a Lucy, la señora de la casa de la calle Corro.

José Carlos Tucu Coronel (32) era hijo de ferroviario, abogado por la Universidad Nacional de Tucumán, fue corresponsal en Jujuy del diario El Tribuno de Salta. Como militante participó del “Tucumanazo” y, ya integrado a las FAR, formó parte de la toma de Garín. Conoció la cárcel de Devoto, y allí su fanatismo por César Vallejos lo impulsó a escribir el poema “Totalmente incomunicado”. Sí, el Turco era poeta, y una vez liberado no dejó de militar ni de escribir, y llegó a publicar el poemario “Gestos y algo más”. Dos cosas le importaban aquella tarde: sus hijas y organizar la resistencia ante la dictadura.

No hay amor más grande que dar la vida por los demás, era la frase de Jesucristo que latía en el corazón de Ignacio “Nacho” Bertran (29), un egresado del Colegio El Salvador y ex seminarista jesuita. Descubrió el rostro descarnado de la pobreza en las afueras del Colegio Máximo, caminando por San Miguel Oeste, Santa Brígida y en su refugio de Castelar. En 1967, al año siguiente de entrar al seminario, leyó “Populorum Progressio” de Paulo VI y no dudó en militar y enfrentar la dictadura de Lanusse. Un párrafo del texto señala que ante una dictadura cruel y prolongada no hay objeciones en tomar las armas. Esa necesidad se acentuó una década después ante el genocidio de Videla.

La más joven, y única mujer de aquella mesa política de Montoneros, era María Victoria Walsh, que entró en la casa el día que cumplía 26 años, con su beba de algo más de un año. Aunque en su familia le decían Vicki, ella se hacía llamar Hilda, en homenaje a una zafrera tucumana. Fue periodista, y como delegada de sus compañeros se enfrentó con el director de La Opinión: Jacobo Timerman. Hija de Rodolfo, heredó el oficio de cronista y también el legado del hombre que escribió el primer libro que adoptó la resistencia peronista. Ella sabe que a cada paso arriesga su vida, y también sabe que en la historia las personas que construyeron la independencia de este país arriesgaron hasta las últimas consecuencias, como la mulata Rosario del Valle junto a Belgrano, o Juana Azurduy, con su marido, a quien perdería en la lucha. De hecho, ella misma tenía a su marido en prisión.

Los moradores

Hay un apellido que no se suele mencionar cuando se habla de la represión salvaje sobre la casa de la calle Corro, y es el de la familia Mainer. La dueña de casa era Lucy Gómez de Mainer, quien llegó de La Plata meses antes y alquiló. Lucy, una mujer algo ingenua, conocía a Alberto Molinas, por eso prestaba la vivienda para reuniones políticas, nunca pensó que ese gesto desataría un huracán de balas sobre la casa. Allí se mudaron algunos hijos de Lucy, a saber, Juan Cristóbal (15) y Pablo (23), éste último cumplía con el servicio militar y temprano salió a presentarse al cuartel. La que se quedaba ocasionalmente era Maricel (22), y su pareja Ramón Baravalle, quienes ese día estaban allí, a punto de mudarse a su nueva casa. Otra que pasaba era María Magdalena Mainer (27), llamada Malena en su familia, alumna destacada en secundaria y médica recibida con honores en la Universidad de La Plata. Aquí está la clave de la tragedia de la calle Corro, pues Malena pertenecía al ámbito de Sanidad de Montoneros. La convocaron a cubrir una posta sanitaria en Córdoba, luego derivada a San Juan, donde fue secuestrada. Desde la provincia cuyana la llevaron a La Perla, el principal centro clandestino de exterminio del interior del país, donde el oficial Ernesto “Nabo” Barreiro la torturó hasta quebrarla y obligarla a revelar la casa de Villa Luro.

La que también estaba en la casa el día fatal era Milagros (9), la hija menor de Lucy, quien fue a la escuela a primera hora y mientras caminaba a estudiar vio el movimiento de una tanqueta en la calle. No fue la única señal que preanunciaba la tormenta. El fin de semana llegó primero una cuadrilla de Entel (empresa de teléfonos), y al día siguiente un grupo que decía ser de Segba (compañía de electricidad), para hacer arreglos que nadie pidió. Cuando Lucy volvió a la casa le avisó a Juan Cristóbal que se pusiera a cubierto, que la manzana estaba rodeada de militares.

Los que resistieron

El coronel Roualdes llama por teléfono a Corro 105, donde lo atiende Molinas, el de mayor grado en esa mesa. -Están rodeados, no tienen salida. Saquen a los menores de la casa y ríndanse. Vicki, de remera y jean, le avisó a Maricel y su esposo que la casa corría peligro, que se pusieran a resguardo. El matrimonio recién se despertaba y quedaron aturdidos con el anuncio.

Pasado un rato largo, megáfono en mano, Roualdes instó a los ocupantes de la casa asediada a que se entregaran. Se hizo un silencio tenso. Dos de los principales jefes, Molinas y Bertrán, saltaban de terraza en terraza en silencio, sin sospechar que las terrazas del vecindario estaban copadas por soldados, suboficiales y oficiales. Los que quedaron al frente esperaron unos minutos y lanzaron dos granadas, para distraer y darles más chances de escapar a sus compañeros. A renglón seguido dispararon algunos tiros con sus pistolas, que de inmediato fueron respondidos con balas de fusiles FAL desde los lugares más disímiles, donde estaban apostados los suboficiales y soldados. La tormenta de plomo no eran solo balas, también se usaron armas pesadas como bazookas y FAP. Un helicóptero también llegó para reforzar el ataque, mientras una tanqueta se mantenía expectante, cerca del lugar.

El tren que circulaba por las vías del Sarmiento, a pocos metros, detuvo la circulación ante el peligro de impactos de bala. Las maestras de la escuela cercana escondieron a los niños debajo de la mesa. La balacera no se detuvo en toda la mañana. Antes del mediodía los disparos llegan desde la terraza; los gritos y el olor a pólvora eran la esencia del combate. Hasta que en un momento se hizo silencio. Un jefe militar ordenó el alto el fuego, tomó un megáfono y ordenó la rendición incondicional. Los dos oficiales montoneros que intentaron fugarse se resistieron en el camino. Molinas llegó a las vías y combatió con la decisión de no entregarse. Bertrán entró a un galpón, y los militares lo detectaron rápido por el control aéreo que tenían. Ignacio fue acosado con tiros de FAL y dos bazzokazos; el ex jesuita combatió un rato largo hasta que lo dieron por muerto. Ambos eran jefes y no consideraban caer vivos en manos represores.

Vicki subía las escaleras y Maricel le pidió un arma para enfrentar a los militares, pero la hija de Walsh se la negó y le ordenó que se mantuviera a cubierto. Desde la terraza de la casa dos combatientes se ponen de pie y se escucha una respuesta clara y contundente: Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir. Y a renglón seguido una voz femenina que grita: ¡Viva la Patria! Y se llevan sus armas a la boca y disparan. El pecado no era hablar, sino caer en manos enemigas. Roualdes estaba indignado que la muchacha gritara “Viva la Patria”, cuando él representaba a la Patria y no esos roñosos montoneros. Los militares dispararon un rato más, creyendo que los disparos de los combatientes seguían siendo parte de la resistencia. En la planta baja el último integrante de la Secretaría resistió hasta recibir un disparo mortal.

Al silencio de las armas le siguió bazzokazo al interior de la vivienda. El silencio posterior era ensordecedor. La tanqueta avanzó y chocó el portón principal. El jefe del operativo pensó que el triunfo era suyo. Roualdes no comprendía que sus obscenas y macabras liturgias de desapariciones, vuelos de la muerte, saqueos y robo de identidades son estériles y sólo construyen fracaso. El oficial genocida no entendió la ironía del destino cuando, al entrar a la casa, en vez de hallar cadáveres lo primero que vio fue, sentada en un canasto, a una beba llamada Victoria.

Después del tiroteo

Cuando los cuerpos aún estaban tibios y los ecos de los estampidos de las balas resonaban, la directora de la escuela cercana llevó a la pequeña Milagros a la comisaría 43. La docente, antes de ingresar, vio en la calle un auto, con dos policías arreglándolo, y una beba sentadita, como esperando. Milagros se dio cuenta que era Victoria, la beba de Vicky, la amiga de su mamá. Ya estaba anocheciendo cuando apareció en la comisaría Stella Gómez, hermana de Lucy, la dueña de la casa, quien reclamó por Milagros. El comisario le llevó a la niña y le preguntó si conocía a la beba. Milagros intervino y dijo que sí, y así Stella se va con las dos pequeñas. Días más tarde, los abuelos paternos de Victoria llegan a la casa y recuperan a la beba.

Lucy, la dueña de casa, sus hijos Juan Cristóbal y Maricel, junto a Ramón Baravalle, fueron secuestrados y derivados a El Vesubio, un centro clandestino ubicado en el Camino de Cintura. Dos semanas estuvieron allí, torturados y sin recibir alimentos. Luego los llevaron a Coordinación Federal, en la calle Moreno, donde recibieron un trato similar y estuvieron dos semanas más. Maricel y su marido fueron liberados el 1 de noviembre, y se refugiaron en Esperanza, un pueblo del interior donde Ramón tenía familia. Lucy y Juan Cristóbal fueron blanqueados, pasaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Ella estuvo en Devoto dos años, luego pasó a libertad vigilada, asentándose en Chaco, donde todas las semanas se presentaba en la comisaría. El adolescente estuvo 5 años en la U9 de La Plata, y salió bajo libertad vigilada cuando tenía 21 años.

Pablo Mainer fue secuestrado el mismo 29 de septiembre del lugar donde cumplía con el servicio militar. Fue llevado a la ESMA, donde trajeron a su hermana Magdalena desde Córdoba, para luego pasarlos a centros clandestinos de La Plata, a disposición de la Policía Bonaerense. Les prometieron dejarlos libres si marcaban alguna casa o algún militante de La Plata, y para fines de 1977 se sabía que habían sido eliminados. Sus cuerpos fueron identificados en el cementerio de Avellaneda.

Rodolfo Walsh se enteró del enfrentamiento, se persignó y escribió dos cartas que durante mucho tiempo fueron los textos canónicos de aquella jornada con un nombre que se destacaba, el de Vicki, su hija. Mucho tiempo después María Moreno con Oración – Carta a Vicki y otras elegías políticas, y Ernesto Valverde con Corro 105: rodeados – El ataque a la Secretaría Política Nacional de Montoneros, pusieron las cosas en su lugar. Hoy sabemos que fueron cinco los integrantes de la Mesa Política que fueron víctimas, y que seis miembros de la olvidada familia Mainer, además de Ramón Varaballe, sufrieron consecuencias con secuestros, torturas y desapariciones.

Juicio

Desde marzo pasado se lleva adelante el juicio por aquella masacre en el Tribunal Oral Federal Nº7 de la Ciudad de Buenos Aires. Intervinieron más de 200 personas, entre ellos 3 oficiales jefes, 13 oficiales, 61 suboficiales y 134 soldados pertenecientes a esa unidad militar, éstos últimos son los principales testigos, ya que vieron desde su sector el desarrollo del operativo desde el primer momento. El coronel Roualdes, que estuvo a cargo del operativo, no está entre los acusados pues falleció, lo que no impide que estén Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy, Danilo Antonio González Ramos, Tadeo Juárez Matorras y Diego Armando Giordano, integrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 101 del Ejército Argentino. La documentación interna de la Unidad forma parte de las pruebas, además de los testimonios de familiares y sobrevivientes del hecho. Pasados cincuenta años, se sigue luchando para que aquellas muertes no queden impunes.

El martes 29 de septiembre, a las 18,30, en la esquina de Corro y Yerbal, se realizará un acto homenaje. Entre los oradores estarán Carmen Arias, de las Madres de Plaza de Mayo, el fiscal Federal de Derechos Humanos Félix Crous, y acompañarán familiares de las víctimas.

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    Ilustración: Silvia Etchart
    Ilustración: Silvia Etchart

La trinchera de la calle Corro

27 Septiembre 2026

Desde temprano se oían sordos ruidos, de tanquetas y de acero. En algunas casas hubo soldados que advirtieron a sus moradores que iban a realizar un operativo, por lo que convenía mantenerse adentro, con las puertas y ventanas cerradas. La primavera de 1976 empezó una semana antes, y en la casa de la calle Canónigo Miguel Calixto del Corro 105, esquina Yerbal, en Villa Luro, había movimientos de rutina. La vivienda era el lugar de reunión de la Mesa Política de Montoneros, y a su vez era un hogar de familia donde había gente que tenía su cotidianeidad.

La dictadura avanzaba a paso redoblado con secuestros, torturas y eliminación de todo aquel que se le opusiera. Los que no aguantaron más y vieron una oportunidad partieron al exilio, en cambio hubo quienes eligieron otra trinchera, una casilla en la villa, un monoambiente cuyo dueño desconocían o una casa escondida en un barrio olvidado. Esos oficiales montoneros no salieron de la nada, eran herederos y continuadores de la resistencia peronista, y estaban allí para organizar la nueva resistencia, esta vez enfrentados a un poder genocida obediente de las órdenes que provenían del centro del poder político y económico mundial.

El coronel Roberto Roualdes tenía el dato preciso de una reunión de la Secretaría Política Nacional de Montoneros. El dato bajó de Córdoba, obtenido bajo tortura y con pelos y señales sobre quienes vivían allí, quienes se reunían, y cada detalle de lo que ocurría en esa vivienda. Imaginaba que, si eran peces gordos los que se concentraban en esa esquina, tendrían dinero para rapiñarles y abrir una cuenta en Suiza. Durante la madrugada llovió, como todo el día anterior. Para tener un punto de apoyo allanó y ocupó una casa sobre la misma vereda que la de Corro 105. Al Coronel no le gustaba andar solo, se movía siempre con una patota, pero esa mañana no se sentía tan seguro y decidió llevar más de 150 conscriptos, civiles bajo bandera de no más de 18 años, jóvenes temblorosos, que estaban ahí para cumplir órdenes. Todos pertenecían al Grupo de Artillería y Defensa Aérea (GADA) 101. Los camiones militares se iban acomodando en calles laterales. A lo largo de la mañana ingresaron a casas vecinas, y dentro de las mismas ocuparon las terrazas para asegurar el ataque, y que nadie se escapara.

La mesa política

Una década atrás, Ismael “Turco” Salame (39), sufrió, en su Tucumán natal, la injusticia del cierre de los ingenios por parte de la dictadura de Onganía. Por entonces ya estaba militando en la JP, a la vez que cursaba la carrera de Derecho, participó del “Tucumanazo” y, ya entrados los ‘70, fue un activista del “Luche y vuelve”, por la vuelta del exilio del general Perón. Su recorrido y sus vínculos con las militancias juveniles de otras organizaciones lo llevaron a forjar una amistad con muchos dirigentes. Alberto Nadra, de la Federación Juvenil Comunista, con la dictadura en pleno desarrollo, le ofreció una salida inmediata a Cuba. El Turco estaba seguro de rechazar el exilio y quedarse a combatir junto a sus compañeros.

La familia Molinas fue castigada de manera cruel a lo largo de toda la dictadura. Alberto Tito Molinas (37), conocido como Chacho, sufría el asesinato de su hermano Carlos, y a su vez sabía que los que sobrevivieron seguían con su militancia, yendo a una muerte segura si permanecían en el país. Santafecino, médico, recibido en la Universidad Católica de Córdoba, participó de la toma de La Calera en 1970. Fue uno de los fundadores de Montoneros y con Carlos Alberto Holbert fueron los dos primeros integrantes en entrevistarse con Juan Domingo Perón, en Madrid. Lejos quedaron los días de música y poesía, cuando escribió para la Cantata Montonera y homenajeó a su amigo Sabino Navarro: los engañamos, hermano/ ellos creen que te tienen/ y solo guardan tu cuerpo/ sin las manos/ que siguen armadas/ en brazo de tu pueblo. Atrás quedaron las vacaciones en la Quinta Las Malvinas, cerca de La Plata, ahora Molinas piensa en enfrentar el exterminio. Pocos días antes visitó, junto a sus tres hijos, a Lucy, la señora de la casa de la calle Corro.

José Carlos Tucu Coronel (32) era hijo de ferroviario, abogado por la Universidad Nacional de Tucumán, fue corresponsal en Jujuy del diario El Tribuno de Salta. Como militante participó del “Tucumanazo” y, ya integrado a las FAR, formó parte de la toma de Garín. Conoció la cárcel de Devoto, y allí su fanatismo por César Vallejos lo impulsó a escribir el poema “Totalmente incomunicado”. Sí, el Turco era poeta, y una vez liberado no dejó de militar ni de escribir, y llegó a publicar el poemario “Gestos y algo más”. Dos cosas le importaban aquella tarde: sus hijas y organizar la resistencia ante la dictadura.

No hay amor más grande que dar la vida por los demás, era la frase de Jesucristo que latía en el corazón de Ignacio “Nacho” Bertran (29), un egresado del Colegio El Salvador y ex seminarista jesuita. Descubrió el rostro descarnado de la pobreza en las afueras del Colegio Máximo, caminando por San Miguel Oeste, Santa Brígida y en su refugio de Castelar. En 1967, al año siguiente de entrar al seminario, leyó “Populorum Progressio” de Paulo VI y no dudó en militar y enfrentar la dictadura de Lanusse. Un párrafo del texto señala que ante una dictadura cruel y prolongada no hay objeciones en tomar las armas. Esa necesidad se acentuó una década después ante el genocidio de Videla.

La más joven, y única mujer de aquella mesa política de Montoneros, era María Victoria Walsh, que entró en la casa el día que cumplía 26 años, con su beba de algo más de un año. Aunque en su familia le decían Vicki, ella se hacía llamar Hilda, en homenaje a una zafrera tucumana. Fue periodista, y como delegada de sus compañeros se enfrentó con el director de La Opinión: Jacobo Timerman. Hija de Rodolfo, heredó el oficio de cronista y también el legado del hombre que escribió el primer libro que adoptó la resistencia peronista. Ella sabe que a cada paso arriesga su vida, y también sabe que en la historia las personas que construyeron la independencia de este país arriesgaron hasta las últimas consecuencias, como la mulata Rosario del Valle junto a Belgrano, o Juana Azurduy, con su marido, a quien perdería en la lucha. De hecho, ella misma tenía a su marido en prisión.

Los moradores

Hay un apellido que no se suele mencionar cuando se habla de la represión salvaje sobre la casa de la calle Corro, y es el de la familia Mainer. La dueña de casa era Lucy Gómez de Mainer, quien llegó de La Plata meses antes y alquiló. Lucy, una mujer algo ingenua, conocía a Alberto Molinas, por eso prestaba la vivienda para reuniones políticas, nunca pensó que ese gesto desataría un huracán de balas sobre la casa. Allí se mudaron algunos hijos de Lucy, a saber, Juan Cristóbal (15) y Pablo (23), éste último cumplía con el servicio militar y temprano salió a presentarse al cuartel. La que se quedaba ocasionalmente era Maricel (22), y su pareja Ramón Baravalle, quienes ese día estaban allí, a punto de mudarse a su nueva casa. Otra que pasaba era María Magdalena Mainer (27), llamada Malena en su familia, alumna destacada en secundaria y médica recibida con honores en la Universidad de La Plata. Aquí está la clave de la tragedia de la calle Corro, pues Malena pertenecía al ámbito de Sanidad de Montoneros. La convocaron a cubrir una posta sanitaria en Córdoba, luego derivada a San Juan, donde fue secuestrada. Desde la provincia cuyana la llevaron a La Perla, el principal centro clandestino de exterminio del interior del país, donde el oficial Ernesto “Nabo” Barreiro la torturó hasta quebrarla y obligarla a revelar la casa de Villa Luro.

La que también estaba en la casa el día fatal era Milagros (9), la hija menor de Lucy, quien fue a la escuela a primera hora y mientras caminaba a estudiar vio el movimiento de una tanqueta en la calle. No fue la única señal que preanunciaba la tormenta. El fin de semana llegó primero una cuadrilla de Entel (empresa de teléfonos), y al día siguiente un grupo que decía ser de Segba (compañía de electricidad), para hacer arreglos que nadie pidió. Cuando Lucy volvió a la casa le avisó a Juan Cristóbal que se pusiera a cubierto, que la manzana estaba rodeada de militares.

Los que resistieron

El coronel Roualdes llama por teléfono a Corro 105, donde lo atiende Molinas, el de mayor grado en esa mesa. -Están rodeados, no tienen salida. Saquen a los menores de la casa y ríndanse. Vicki, de remera y jean, le avisó a Maricel y su esposo que la casa corría peligro, que se pusieran a resguardo. El matrimonio recién se despertaba y quedaron aturdidos con el anuncio.

Pasado un rato largo, megáfono en mano, Roualdes instó a los ocupantes de la casa asediada a que se entregaran. Se hizo un silencio tenso. Dos de los principales jefes, Molinas y Bertrán, saltaban de terraza en terraza en silencio, sin sospechar que las terrazas del vecindario estaban copadas por soldados, suboficiales y oficiales. Los que quedaron al frente esperaron unos minutos y lanzaron dos granadas, para distraer y darles más chances de escapar a sus compañeros. A renglón seguido dispararon algunos tiros con sus pistolas, que de inmediato fueron respondidos con balas de fusiles FAL desde los lugares más disímiles, donde estaban apostados los suboficiales y soldados. La tormenta de plomo no eran solo balas, también se usaron armas pesadas como bazookas y FAP. Un helicóptero también llegó para reforzar el ataque, mientras una tanqueta se mantenía expectante, cerca del lugar.

El tren que circulaba por las vías del Sarmiento, a pocos metros, detuvo la circulación ante el peligro de impactos de bala. Las maestras de la escuela cercana escondieron a los niños debajo de la mesa. La balacera no se detuvo en toda la mañana. Antes del mediodía los disparos llegan desde la terraza; los gritos y el olor a pólvora eran la esencia del combate. Hasta que en un momento se hizo silencio. Un jefe militar ordenó el alto el fuego, tomó un megáfono y ordenó la rendición incondicional. Los dos oficiales montoneros que intentaron fugarse se resistieron en el camino. Molinas llegó a las vías y combatió con la decisión de no entregarse. Bertrán entró a un galpón, y los militares lo detectaron rápido por el control aéreo que tenían. Ignacio fue acosado con tiros de FAL y dos bazzokazos; el ex jesuita combatió un rato largo hasta que lo dieron por muerto. Ambos eran jefes y no consideraban caer vivos en manos represores.

Vicki subía las escaleras y Maricel le pidió un arma para enfrentar a los militares, pero la hija de Walsh se la negó y le ordenó que se mantuviera a cubierto. Desde la terraza de la casa dos combatientes se ponen de pie y se escucha una respuesta clara y contundente: Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir. Y a renglón seguido una voz femenina que grita: ¡Viva la Patria! Y se llevan sus armas a la boca y disparan. El pecado no era hablar, sino caer en manos enemigas. Roualdes estaba indignado que la muchacha gritara “Viva la Patria”, cuando él representaba a la Patria y no esos roñosos montoneros. Los militares dispararon un rato más, creyendo que los disparos de los combatientes seguían siendo parte de la resistencia. En la planta baja el último integrante de la Secretaría resistió hasta recibir un disparo mortal.

Al silencio de las armas le siguió bazzokazo al interior de la vivienda. El silencio posterior era ensordecedor. La tanqueta avanzó y chocó el portón principal. El jefe del operativo pensó que el triunfo era suyo. Roualdes no comprendía que sus obscenas y macabras liturgias de desapariciones, vuelos de la muerte, saqueos y robo de identidades son estériles y sólo construyen fracaso. El oficial genocida no entendió la ironía del destino cuando, al entrar a la casa, en vez de hallar cadáveres lo primero que vio fue, sentada en un canasto, a una beba llamada Victoria.

Después del tiroteo

Cuando los cuerpos aún estaban tibios y los ecos de los estampidos de las balas resonaban, la directora de la escuela cercana llevó a la pequeña Milagros a la comisaría 43. La docente, antes de ingresar, vio en la calle un auto, con dos policías arreglándolo, y una beba sentadita, como esperando. Milagros se dio cuenta que era Victoria, la beba de Vicky, la amiga de su mamá. Ya estaba anocheciendo cuando apareció en la comisaría Stella Gómez, hermana de Lucy, la dueña de la casa, quien reclamó por Milagros. El comisario le llevó a la niña y le preguntó si conocía a la beba. Milagros intervino y dijo que sí, y así Stella se va con las dos pequeñas. Días más tarde, los abuelos paternos de Victoria llegan a la casa y recuperan a la beba.

Lucy, la dueña de casa, sus hijos Juan Cristóbal y Maricel, junto a Ramón Baravalle, fueron secuestrados y derivados a El Vesubio, un centro clandestino ubicado en el Camino de Cintura. Dos semanas estuvieron allí, torturados y sin recibir alimentos. Luego los llevaron a Coordinación Federal, en la calle Moreno, donde recibieron un trato similar y estuvieron dos semanas más. Maricel y su marido fueron liberados el 1 de noviembre, y se refugiaron en Esperanza, un pueblo del interior donde Ramón tenía familia. Lucy y Juan Cristóbal fueron blanqueados, pasaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Ella estuvo en Devoto dos años, luego pasó a libertad vigilada, asentándose en Chaco, donde todas las semanas se presentaba en la comisaría. El adolescente estuvo 5 años en la U9 de La Plata, y salió bajo libertad vigilada cuando tenía 21 años.

Pablo Mainer fue secuestrado el mismo 29 de septiembre del lugar donde cumplía con el servicio militar. Fue llevado a la ESMA, donde trajeron a su hermana Magdalena desde Córdoba, para luego pasarlos a centros clandestinos de La Plata, a disposición de la Policía Bonaerense. Les prometieron dejarlos libres si marcaban alguna casa o algún militante de La Plata, y para fines de 1977 se sabía que habían sido eliminados. Sus cuerpos fueron identificados en el cementerio de Avellaneda.

Rodolfo Walsh se enteró del enfrentamiento, se persignó y escribió dos cartas que durante mucho tiempo fueron los textos canónicos de aquella jornada con un nombre que se destacaba, el de Vicki, su hija. Mucho tiempo después María Moreno con Oración – Carta a Vicki y otras elegías políticas, y Ernesto Valverde con Corro 105: rodeados – El ataque a la Secretaría Política Nacional de Montoneros, pusieron las cosas en su lugar. Hoy sabemos que fueron cinco los integrantes de la Mesa Política que fueron víctimas, y que seis miembros de la olvidada familia Mainer, además de Ramón Varaballe, sufrieron consecuencias con secuestros, torturas y desapariciones.

Juicio

Desde marzo pasado se lleva adelante el juicio por aquella masacre en el Tribunal Oral Federal Nº7 de la Ciudad de Buenos Aires. Intervinieron más de 200 personas, entre ellos 3 oficiales jefes, 13 oficiales, 61 suboficiales y 134 soldados pertenecientes a esa unidad militar, éstos últimos son los principales testigos, ya que vieron desde su sector el desarrollo del operativo desde el primer momento. El coronel Roualdes, que estuvo a cargo del operativo, no está entre los acusados pues falleció, lo que no impide que estén Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy, Danilo Antonio González Ramos, Tadeo Juárez Matorras y Diego Armando Giordano, integrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 101 del Ejército Argentino. La documentación interna de la Unidad forma parte de las pruebas, además de los testimonios de familiares y sobrevivientes del hecho. Pasados cincuenta años, se sigue luchando para que aquellas muertes no queden impunes.

El martes 29 de septiembre, a las 18,30, en la esquina de Corro y Yerbal, se realizará un acto homenaje. Entre los oradores estarán Carmen Arias, de las Madres de Plaza de Mayo, el fiscal Federal de Derechos Humanos Félix Crous, y acompañarán familiares de las víctimas.