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    Odisea de Nolan y el rock
ROCK Y LITERATURA

Homero, Polifemo y las otras Odiseas del rock argentino

16 Agosto 2026

La película La Odisea de Christopher Nolan recupera el viaje de Odiseo, pero el mito también puede leerse en nuestras canciones. Polifemo, Homero, las sirenas, Spinetta y Pity Álvarez forman parte de una misma trama: la de un rock argentino que, como la vieja epopeya griega, también supo hablar de deseos, peligros, derrotas, noches interminables y regresos.

Hace casi tres mil años, Homero puso en palabras la aventura de un hombre que, después de combatir durante una década frente a las murallas de Troya, emprendió otro combate, acaso más difícil: volver a casa. Odiseo —Ulises para los romanos— tardaría otros diez años en llegar a Ítaca. En el medio habría monstruos, dioses, tempestades, tentaciones y naufragios.

Christopher Nolan vuelve a llevar esa historia al cine con La Odisea, protagonizada por Matt Damon como Odiseo, junto a Tom Holland y Anne Hathaway. La película recupera una historia que, lejos de ser una pieza arqueológica, continúa hablando de nosotros. Porque quizá todos somos, en algún momento, un poco Odiseo; alguien que quiere volver a algún lugar y no siempre encuentra el camino. Y si hay un territorio argentino donde esa vieja epopeya puede sentirse especialmente cómoda, es el rock.

Polifemo: el cíclope que terminó tocando rock and roll

Si hay una conexión imposible de ignorar entre Homero y el rock argentino, tiene un nombre: Polifemo. El cíclope de La Odisea quedó convertido, en los años setenta, en el nombre de una banda fundamental del rock argentino. David Lebón, Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez formaron el trío hacia fines de 1975. El grupo editó su primer álbum en 1976 y tuvo entre sus canciones más recordadas “Suéltate rock and roll”. 

La elección del nombre no era un detalle decorativo. Polifemo era el monstruo de un solo ojo que intentaba impedir el regreso de Odiseo. El rock tomó ese nombre y lo convirtió en sonido. Hay algo hermoso en esa inversión: el monstruo de Homero, que en la epopeya representa una amenaza, terminó convertido en una banda que hizo vibrar a una generación.

Décadas después, David Lebón volvería a encontrarse con Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez para recuperar aquellas canciones. El mar de Homero se había transformado en el escenario del rock. El monstruo ya no vigilaba una cueva, tocaba la guitarra. Pero hay algo todavía más revelador detrás de ese nombre: los rockeros de aquella época leían. Luis Alberto Spinetta podía encontrarse con Antonin Artaud y convertir esa lectura en uno de los discos fundamentales de la música argentina. Una banda podía llamarse Polifemo. Un poeta griego podía terminar compartiendo estantería con un escritor francés, un filósofo o un poeta latinoamericano.

Los rockeros de entonces parecían moverse con naturalidad entre la música y la literatura. Leían a los clásicos, a los escritores del siglo XX, a los poetas, a los filósofos. Y esas lecturas no quedaban encerradas en las bibliotecas; salían convertidas en nombres de bandas, títulos de discos y letras de canciones. Antes de que Polifemo fuera una banda, fue un personaje de un libro. Y antes de que el rock pudiera cantarlo, alguien tuvo que leerlo.

Homero llegó a Villa Lugano

Pero Polifemo no es la única huella. En 1999, Viejas Locas publicó Especial. Entre las canciones del disco estaba “Homero”, escrita por Pity Álvarez. El poeta griego aparecía así dentro del universo de una banda que hablaba desde otro lugar, con otro lenguaje y para otra generación. Ya no había palacios de Ítaca ni barcos atravesando el Mediterráneo. Había complejos habitacionales como Piedrabuena, noches, desencuentros, desocupación, y una Buenos Aires que podía ser tan laberíntica como cualquier mar antiguo. El Homero de Pity no necesitaba explicar a Homero. Eso es precisamente lo interesante.

Los mitos sobreviven no solamente cuando los repetimos, sino cuando los transformamos. Homero podía estar en una biblioteca griega, en una traducción universitaria o en una canción de Viejas Locas. Podía pasar de las páginas de una epopeya a una guitarra eléctrica y, en ese viaje, dejar de ser patrimonio de los especialistas para convertirse nuevamente en una historia popular.
Quizá Pity no estuviera pensando en Odiseo cuando escribió “Homero”. Quizá sí. Pero la literatura tiene esos misterios: a veces una historia entra en otra sin pedir permiso. 

Porque quizá el rock argentino también sea eso; una larga Odisea hecha de canciones, pérdidas y regresos. Y mientras haya alguien buscando el camino de vuelta, Homero seguirá escribiendo.

Pity, Homero y una Odisea propia

Y hay algo todavía más curioso en la historia de Pity Álvarez. Pity fue siempre un hombre rodeado de personajes. Uno de ellos, acaso el más conocido, era Homero Simpson. Fan declarado de Los Simpson, encontró en ese personaje una especie de espejo deformado: el hombre común, torpe, contradictorio, condenado a equivocarse y, sin embargo, siempre dispuesto a volver a empezar. Pero Pity también construyó, sin proponérselo, su propia historia homérica. Porque una Odisea no es solamente un viaje de ida. Es también la posibilidad del regreso. Está la infancia, la música, Viejas Locas, Intoxicados, la fama, los excesos, las caídas, las canciones, la oscuridad, la cárcel y, otra vez, la posibilidad de volver. En la vida de Pity hay algo de ese movimiento circular que atraviesa la historia de Odiseo; perderse, atravesar territorios desconocidos y buscar una puerta de regreso. Quizá por eso resulte tan potente aquella vieja canción.

Porque mientras Homero escribía sobre un hombre que tardaba veinte años en regresar a Ítaca, Pity terminaba construyendo, sin saberlo, una de las tantas versiones argentinas de ese mismo viaje. No hace falta un barco para naufragar. A veces alcanza una guitarra eléctrica y comunicarse a través de internet. Y tampoco hace falta una isla para estar lejos de casa.

Las sirenas también cantan

Después están las sirenas. En La Odisea, no son las criaturas dulces de los cuentos infantiles. Son una amenaza. Cantan para atraer a los navegantes y conducirlos hacia la muerte. Todos tenemos nuestros cantos de sirena. Algo que canta exactamente aquello que queremos escuchar. El rock argentino conoció muy bien esa fascinación. Las sirenas aparecen una y otra vez como metáfora del deseo, del peligro, de aquello que nos llama incluso cuando sabemos que deberíamos seguir navegando.

En “Luzbelito y las sirenas”, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota recuperaron esa figura y la llevaron hacia otro territorio. Las sirenas ya no pertenecían solamente al Mediterráneo antiguo; podían vivir en una canción de rock, en una noche argentina de los noventa, en el deseo de alguien que sabe que acercarse demasiado puede tener consecuencias (el show cancelado en Olavarría en 1997, por ejemplo). Odiseo pidió que lo ataran al mástil para poder escuchar el canto sin sucumbir. El rock, en cambio, siempre prefirió acercarse. Parodiar a “Pituca y la gran manzana”. Quizá ésa sea una de sus funciones; cantar aquello que la prudencia recomienda callar.

El rock también tiene su Ítaca

Hay una línea secreta que une a Polifemo con Homero, a Homero con Pity, a Pity con Spinetta y a todos ellos con aquella vieja historia contada hace casi tres mil años. No se trata de buscar referencias literarias como quien resuelve un crucigrama. Se trata de entender que el rock argentino nació también de una conversación con los libros. David Lebón podía llamar Polifemo a una banda; Spinetta podía entrar en el universo de Artaud y el Pity podía llamar Homero a una canción y, al mismo tiempo, construir alrededor de sí mismo una vida llena de viajes, naufragios y regresos. Y en todos esos casos aparece la misma pregunta: ¿cómo se vuelve a casa después de haberse ido tan lejos? Esa pregunta está en La Odisea y está en el rock. Y probablemente esté en nosotros.

Porque hay algo profundamente rockero en la figura de Odiseo: alguien que sigue adelante aun cuando no sabe exactamente dónde terminará. Ya en 1967, “La balsa” había puesto en palabras esa forma de naufragio que después recorrería tantas veces el rock argentino: salir, dejarse llevar, sin saber del todo cuándo se parte ni hacia dónde conduce el agua. 

Naufragar, entonces, no era solamente hundirse; era también animarse a partir sin tener un puerto escrito en el mapa. Alguien que pierde el rumbo y, sin embargo, conserva una idea obstinada de regreso. Tal vez por eso el mito nunca terminó; cambió de idioma, de barco y de escenario. Y algunas noches, casi tres mil años después, vuelve a aparecer entre los acordes de una guitarra eléctrica. Porque quizá el rock argentino también sea eso; una larga Odisea hecha de canciones, pérdidas y regresos. Y mientras haya alguien buscando el camino de vuelta, Homero seguirá escribiendo.

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    olivia gallo
INFORME DE UN DÍA

“Hermosos caminos planos”, de Olivia Gallo: cuentos en estado de pregunta

16 Agosto 2026

Hermosos caminos planos es el último libro de Olivia Gallo, editado por Blatt & Ríos. Se trata de un libro de ocho cuentos largos, donde los personajes transitan por diversas emociones y situaciones. La importancia de los vínculos, las relaciones humanas y la soledad, aun en compañía, son los tópicos que motorizan las historias. 

A menudo solemos decir que la literatura es la capacidad de crear otros mundos posibles. ¿Qué pasa cuando llevamos a los personajes un poco más allá de lo que haríamos? ¿Qué pasa cuando corremos los límites de la normalidad? ¿Cuándo un actor exitoso quiere una vida tranquila o cuando se elige lo contrario a la expectativa ajena? ¿Por qué damos por hecho determinadas cosas? 

Olivia escribe y saca a sus personajes del closet, se atreve a llevarlos al límite. A mostrarles que la vida también puede ser lo opuesto a lo que nos viene dado.

¿y  si por ejemplo el mandato es el arte y no la medicina o el derecho? 

Olivia nos abre los ojos, nos invita a mirar desde otra perspectiva. Sus personajes incomodan, interpelan, cuestionan y nos proponen ver el lado b, hace del backstage la escena principal, nos muestra lo oculto, lo que nadie se anima a hacer visible. 

En la primera letra del libro Alfabeto ruso, Marina Berri habla del aloguísm (alogismo) se trata de razonamientos que van en contra de la lógica. Dice “La ideas descarriadas se agazapan entre las decentes”. y cuenta un recuerdo de la infancia de Iuri Mann “Iuri tendría 3 años y ahorraba el dinero que le iban dando. Un día puso los ahorros en un sobre y los tiró en un buzón. En el sobre no escribo nada” los padres le preguntaron por qué y el nene no supo qué responder.

Marina al final del capítulo y luego de analizar distintas escenas de alogismos desmontados encuentra la propia lógica de Iuri “el buzón se parece a una alcancía”. 

También me acuerdo de otro ruso Chejov que cuenta "un hombre va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida".

Los personajes de Hermosos caminos planos dialogan con los alogismos que cuenta Marina. Ellos habitan el mundo con su propia lógica. 

En los cuentos de Olivia se realza la belleza del detalle, la tensión está en lo cotidiano.

La escritora pareciera nutrirse de la observación, de su mirada aguda emerge la materia prima para sus cuentos, entonces todo puede ser relatado. 

La atención en los títulos también es un hallazgo, son datos mínimos, singularidades que hacen a la cosmovisión del cuento en su totalidad.

“Transparente es un color” es el cuento inaugural del libro. Le siguen “Ciencias de la atmósfera”, “Roma”, “Girasoles enojados”, “La ventanas del edificio de enfrente”, “El mes bueno de un mal año”, “La flecha” y “Dios imán”.

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hermosos caminos planos

 

Hace unos días leí el libro y las historias me quedaron dando vueltas en la cabeza, sin querer fui armando una reseña imaginaria antes de sentarme a escribir. Mientras escribo y borro, vuelvo al momento en que agarré el libro. Sé que esta obra resistiría el spoiler, como dice Casas, porque no solo se destaca la trama y el argumento en los cuentos sino que sobresale la voz, el estilo, la apuesta estética, sin embargo intentaré no explayarse demasiado porque en este caso cada relato es una experiencia, cada cuento es una revelación. 

Si yo me detengo y le pongo palabras e interpretación a los relatos corro el riesgo de anticipar el estado de perplejidad al leerlos. Y eso es lo que hoy quiero transmitir, lo intransferible, aquella sensación vital de leer algo por primera vez. 

“Son cuentos magnéticos que se consumen como el fuego”, dice Santiago Loza en una reseña que me motivó profundamente a leerla.

En los cuentos de Olivia se realza la belleza del detalle, la tensión está en lo cotidiano.


Olivia Gallo muestra, sin explicar, la fragilidad del mundo actual, el vínculo con las redes sociales, con el éxito, con lo efímero, la funcionalidad del sistema capitalista y la lógica de mercado en los distintos oficios y profesiones. Por otro lado, va a la fibra de los valores universales, a lo profundo, a la espiritualidad, a la muerte, a la duda, a la existencia, a la felicidad, a las relaciones humanas, al amor. 

“Las personas que amamos se convierten en paisajes. En algunos es posible meterse, otros se miran desde lejos”. 

“Todo esto me hace pensar en que quizá a lo que realmente deberíamos escaparle es a la felicidad, en vez de a la tristeza”.

El último cuento “Dios imán” atesora el título del libro, “hermosos caminos planos”,  es parte de un fragmento del libro sagrado e histórico de la cultura Maya Popol Vuh. Un deseo de paz, “Por qué no había podido adoptar esa, hermosos caminos planos, como una plegaria personal, que tranquilizara sus impulsos, su tendencia al derrumbe y al escapismo”  se pregunta  la narradora en el cuento, mientras habla de su padre.

Curiosamente casi todos están al borde del límite, siempre deliberando entre la opción de escapar o permanecer, quizá este consejo no sea solo para este cuento, pienso que le habla a todos, a sus criaturas, a los lectores y tal vez a ella misma.   

Hermosos caminos planos nos deja en la incertidumbre, en estado de pregunta, nos convoca a pensar en nuestro “punto ciego”, en “el reverso de las cosas”. ¿Por qué  transparente no puede ser un color? ¿Por qué hay que ser obedientes como los girasoles que le dan la cara al sol? en esa irreverencia está la magia. En el deseo de lo plano y la tendencia natural a lo sinuoso, en la búsqueda del equilibrio necesario para habitar un mundo complejo. La epifanía de estos cuentos es la disrupción. 

“La flecha” es uno de los cuentos más cortos, allí la escritora, magistralmente, describe las reglas de la arquería. La posición del cuerpo, la tensión del arco. Imagino la escritura como una precisión del tiro con arco, en el cuento dice “soy una flecha, un arma convertida en símbolo de amor, algo que lastima y une”. Son flechas, pienso, este es un libro de flechas.

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    Nicolás Gueilburt
    Foto: Alejandra López
ENTREVISTA

Nicolás Gueilburt: del cine a la literatura

16 Agosto 2026

AGENCIA PACO URONDO conversó con Nicolás Gueilburt a propósito de Un soldado siempre está solo, su primera novela publicada en Ediciones B.

Gueilburt cursó la carrera de Letras en la UBA, es profesor del taller de guion de la Universidad del Cine y uno de los escritores claves del llamado nuevo cine argentino, que irrumpió en escena a principios del siglo XXI. Fue guionista de los films El bonaerense (2002), Los paranoicos (2008), La araña vampiro (2012) y La fiesta silenciosa (2020), entre otras. Tiene, además, una larga trayectoria como escritor para televisión, que incluye Los días de Ayotzinapa (2019), Vilas, serás lo que debas ser (2020) y Los Ladrones (2022), entre otras.

Su trabajo ha resultado nominado tres veces a los premios Emmy. Como editor, publicó las colecciones de poesía Musarisca, y Nave Madre, de ciencia ficción, policial, horror y fantasía, con autores jóvenes y otros consagrados  

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cuál fue el punto de partida para el argumento de Un soldado siempre está solo

Nicolás Gueilburt: El punto de partida del argumento fue una nota que leí en el periódico hace muchos años: un árbitro de fútbol de primera una noche en una cancha había cantado una canción de una de las parcialidades y una cámara lo había registrado. Me llamó la atención que un personaje al que tan poca atención le dedicamos, rodeado de pasión como ocurre en el futbol, que no puede expresar ningún sentimiento (un árbitro tiene que ser imparcial, no?), haya cantado una canción, algo del orden de la pasión. Eso me pareció particular y me quedó en la memoria por alguna razón misteriosa...Tiempo después, investigando para un guion, me topé con la historia de los excombatientes de la guerra de Malvinas y llegué a una información que me impresionó: los soldados cuando volvían del frente fueron llevados a Campo de Mayo para ser alimentados y curados y no “devolverlos” a la sociedad en ese estado, en realidad que la sociedad no los viese en el estado en el que realmente había regresado, y ahí les hicieron firmar una nota donde les prohibían revelar lo que habían vivido en el frente de batalla.

Me pareció atroz que alguien tan joven, que había vivido esa experiencia traumática, no pudiera ni siquiera hablar de ello. Estas dos ideas en algún momento se juntaron y me pareció que ese personaje, que era un árbitro que no podía expresar nada, que le había empezado a brotar en ese canto esa noche en una cancha, pudiese ser la misma persona que había tenido reprimido durante tantos años esa experiencia que no había podido contar a su regreso de la guerra. Esa grieta que se abría en el personaje se empezó a agrandar cada vez más con el devenir de la novela, el relato de esa fractura interior es Un soldado siempre está solo.

APU: Durante muchos años trabajaste como guionista de cine y televisión. ¿Creés que esa experiencia moldeó de alguna manera la escritura de tu primera novela?

NG: En realidad la novela la escribí siguiendo el fluir de las palabras. Tenía ganas, y eso hice, de experimentar con diversos registros como la poesía, los diarios personales (que yo mismo escribo), sueños, vivencias, entregarme a la intuición sin un plan determinado, cosa que a veces por los tiempos de producción propios de la industria cinematográfica es difícil. No es que trabajé como en general se trabajan los guiones, desde el argumento, o las escenas, sino que el impulso estuvo dado por la escritura misma. Fue siguiendo esa experiencia que la historia y la estructura se fue abriendo paso en la novela. Por lo que me cuentan la lectura “atrapa”, esa es la palabra que vuelve, esa conjunción de elementos amalgamada en la reescritura, seguramente sí fue llevada por mi trabajo de guionista. Pero claramente partí desde un lugar diferente. La emoción, diría. Eso es lo que más me interesa.

APU: A más de 40 años la guerra de Malvinas ¿Qué dificultades encontraste para tratar un episodio histórico y político que está lejos de cerrarse?

NG: No leí literatura de ficción sobre Malvinas. Quise dejarme el espacio para la imaginación. Sí investigué, leí crónicas, testimonios, libros de relatos en primera persona de excombatientes. Quise encontrarme personalmente, charlar con ellos, pero finalmente no se dio. La guerra en principio era un pasado de Burgos, el personaje principal, que estaba incluido en la historia del presente, es decir, en tercera persona, pero en un momento sentí la necesidad de trabajar en una escritura diferente, y ahí surgió el diario de la guerra, que inicialmente era un diario escrito por el protagonista durante la guerra. Después, reescribiendo el diario, me pareció más interesante trabajarlo como un diario de convalecencia, es decir, cuando el personaje ya había vuelto y escribe intentando recordar la guerra para poder sacarse de adentro todo el trauma que acumuló en el frente de batalla.

En ese sentido, escribir la guerra en primera persona me dio un registro más lírico, si se quiere, y también diferente de la novela negra que sigue la aventura de Burgos ya más grande, cuando es árbitro de fútbol. El diario alterna entonces la narración en presente, dándole pausa y a la vez profundizando las emociones del personaje. Recordando un poco la experiencia de la escritura, ahora, creo que el diario narrado por un joven Burgos desde el regreso, desde su casa en Buenos Aires, me permitió acercarme más a la subjetividad del personaje y lo escribí desde la evocación de mi infancia, que fue durante la guerra de las Malvinas, escuchando los partes de guerra en la televisión, lo que decían los taxistas o en la escuela las maestras, escuchar Yendo de la cama al living de Charly García… y entonces traje los sentimientos, las percepciones, el miedo que yo tuve siendo niño, la paranoia, el encierro; la fantasía que me despertó la guerra. 

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Tapa Un soldado siempre esta solo

 

APU: ¿Tomaste alguna otra representación como referencia, quisiste hacer o evitar alguna en particular?

NG: No creo que haya nada que esté bien o esté mal a la hora de contar la guerra. En mi caso, lo que quise, o lo que apareció, fue una historia particular. La historia de la amistad de Burgos y Trejo, dos jóvenes que se conocen en el tren yendo al frente y atraviesan juntos un montón de experiencias límites que los van constituyendo como hombres, les van dejando marcas que los acompañan a cada uno de modo diferente durante su vida. Y esa historia la escribí, claro, también desde el presente, atravesado por una perspectiva (la propia) de pensar y de vivir hoy esa experiencia tan potente para la historia del país. Sí tuve muy presente la figura del excombatiente que regresa y vive en una sociedad que, de alguna manera también recrea la guerra, porque las guerras creo son expresiones de las sociedades, de las instituciones, del poder, y esas fuerzas siguen librando sus poderes contra el humanismo, algo que hoy día está en crisis en la sociedad misma, más allá de lo que se representa de manera desesperada en las guerras.

APU: El personaje secundario pero esencial de Mario Trejo lleva el nombre de un poeta real, con quien vos tuviste una relación de trabajo y amistad. ¿Qué recordás de él y qué aspectos de su personalidad incorporaste en la ficción?

NG: A Mario Trejo lo conocí cuando yo trabajaba como editor de una colección de poesía que hicimos en Colihue con Jorge Boccanera, amigo, poeta extraordinario, verdadero maestro. Muchos querían publicar nuevamente la poesía de Trejo, que hacía años no se reeditaba, pero tenía fama de ser “difícil”. Entonces me mandaron a mi, que era joven, para hacer el trabajo que nadie podía o quería hacer. Trejo era un hombre vital, con mucha personalidad, un poeta maravilloso. Iba a visitarlo a un departamento que ocupaba en Belgrano cuando venía a Buenos Aires con su mujer, Rochelle, que creo recordar era hermana del Gato Barbieri. Y mientras se tomaba unos gin tonics enormes, trabajaba sus poemas delante mío: qué quitar, agregaba versos, tachaba cosas... Era muy intempestivo.

Había vivido muchas cosas extraordinarias que me fue contando; me transmitió una manera diferente de habitar el mundo. La presentación del libro finalmente la hicimos en la Librería Hernández, en Avenida Corrientes. Él estaba feliz, elegante. Luego yo me fui a vivir a España, él también en ese mismo momento; nos escribimos cartas, aún tengo algún fax que me envió (y conservo como un tesoro) con palabras muy significativas para mi; me marcó un camino. Y bueno, un poco toda esa experiencia fue aflorando a lo largo de la escritura, se fue imponiendo un modo poético de mirar el mundo en la novela y muchas cuestiones de su personalidad, mezcladas con otras que fueron apareciendo, se cristalizaron y se hizo inevitable ponerle su nombre al personaje, que es el compañero del protagonista, quien lo impulsa a no perder, justamente, su pulso vital. Es un río de verdad que fluye a lo largo de la novela. Por eso incluí poemas suyos. A él está dedicada la novela. El fútbol aparece como objeto pasional pero en el relato da pie para tratar cuestiones complejas como la violencia y la corrupción.

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    LAURA vISCo
APU EN FM LA PATRIADA

"La imagen de la mujer nena, que no sabe qué hacer con su plata, es un estereotipo que hizo muchísimo daño”

16 Agosto 2026

"Enfurecida y Tranquila", el programa de AGENCIA PACO URONDO que se emite los domingos de 9 a 11 horas por FM La Patriada, entrevistó a Laura Visco, autora, comunicadora y fundadora de "Amiga, hablemos de plata", una plataforma y un libro homónimo que buscan “normalizar las conversaciones sobre dinero entre mujeres, sin culpa, sin vergüenza y sin obediencia”.

Enfurecida y Tranquila: ¿Cómo surgen el proyecto y el libro "Amiga, hablemos de plata"?

L.V.: La idea del proyecto y del libro es la de construir criterios económicos. Las mujeres hablamos de números, pero dentro de ciertos parámetros, desde lo cotidiano, no desde las grandes conversaciones de dinero. Si bien todas (o la mayoría) sabemos lo que gastamos en casa no es lo mismo ese micromundo que sepas cuánto dinero realmente dispones, cuánto patrimonio, si vas a llegar o no bien a la etapa de jubilación. Es como que nos confinaron muy a propósito a esta cosa de la economía más doméstica y a tener cierto poder sobre eso. Pero las conversaciones más grandes siempre las terminamos delegando en nuestras parejas, si es que tenemos, o consultando a otras personas que son casi siempre hombres, pensando que saben más. 

Es necesario tener buenas conversaciones de dinero en nuestras parejas, que yo siempre digo es como nuestra hacienda, y se nos va todo en quién pone qué o quién pone el tiempo para qué. Y también empezar a tomar decisiones más grandes. Porque somos una de las primeras generaciones que tiene una vida económica plena.

E yT : ¿Por eso el libro se presenta como un poco como un manual? 

L.V.: Si, hubo muchísimas restricciones a nivel económico, de lo que podían y no podían hacer las mujeres, hasta hace relativamente poco. Entonces, ¿qué vamos a hacer con todo eso? Eso es lo que plantea el libro y el proyecto en general, salir un poco de esta cosa del Excel, el gasto hormiga, y de la mujer gastadora, que es un cliché en sí mismo. Esa imagen de la mujer nena, que no sabe qué hacer con su plata. Es un estereotipo que me parece que hasta ahora hizo muchísimo daño.

La idea es tratar a las mujeres como las adultas, partícipes de la economía, que somos. Defender que queremos y merecemos construir algo para nosotras, y promover cierto grado de autonomía.

E yT : En contenidos dirigidos a mujeres es frecuente escuchar el concepto de gasto hormiga asociado a la idea de que no llegas a fin de mes por ese cafecito que te tomás. ¿Qué discursos son los que buscan contrarrestar desde "Amiga, hablemos de plata"? 

L.V.: Obviamente hay que tener un método, un plan de capitalización de lo que querés hacer, y entender hacia dónde querés construir tu patrimonio. Que no siempre es el atajo de invertir en el mercado de valores. Y me parece que el que circula es un discurso extremadamente infantilizante de la mujer, que no tiene en cuenta su realidad. Quizás tiene mil cosas para hacerse cargo, y justamente ese café son los 15 minutos que tiene para ella. Y le dicen que eso que le hacía bien, no debe hacerlo. Estos discursos además la mantienen como con esta mentalidad, que llamo en el libro mentalidad de monedero. Una mentalidad de chiquita, que te mantiene solamente pendiente del día a día. 

Incluso me pasa que, muchas veces, cuando hablo de cuestiones más patrimoniales en la cuenta o en el newsletter, y sobre diferentes cosas que podés hacer, y hacia dónde crecer, muchas me preguntan si me refiero a los gastos del día. Nos metieron tanto que tenemos que hacer un escrutinio constante de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, que no nos permite ni siquiera pensar en otras cosas.

E yT : ¿A las mujeres siempre nos hablaron igual? 

L.V.: Si. En los años 90 y 2000 nos decían de contar calorías, ahora nos dicen de contar cafés. Siempre es sacrificio, siempre es algo que estás haciendo mal, siempre nos dijeron que teníamos que cortar algo. Algo que nos hacía felices.  

Me parece además que se agarró todo ese lenguaje y se transformó en esta conversación. Al libro lo edité por mi cuenta, justamente, porque todas las conversaciones que tenía con las editoriales me decían: “A las mujeres hay que hablarles así. El tip, la información chiquita. Nada con mucha profundidad”. Esta cosa del consejo para achicarte y ser como una ahorradora de centavos, Y yo creo que las mujeres estamos para otra conversación. 

 

E yT : En el libro haces una historización que muestra que las leyes que reconocen la autonomía económica de las mujeres son más bien recientes. ¿Creés que eso incide también en que podamos decidir sobre nuestro propio dinero? 

L.V.: Todo esto de la incapacidad relativa de las mujeres en Argentina empezó a cambiar con la reforma del Código Civil en 1985. Pero hay países en los cuales esas cosas son todavía más recientes. En Chile las mujeres no podían heredar hasta 2023 y las que se casaron mientras esa ley estaba vigente todavía no pueden disponer de su herencia sin que el marido ponga el gancho.

Es una locura si lo pones a pensar. Y pareciera que estamos volviendo, ¿no? Como que esas cosas culturales quedaron en algún lado. Por ejemplo, no necesitás pedirle a tu marido que te de la plata de tu sueldo porque ya cada uno tiene su cuenta, pero le pedís consejo para todo. ¿Qué mujer conocés que ella decida hacia dónde va su dinero y que quiere construir con él? Muy pocas, ¿no?

E yT : ¿Se acercan los varones al proyecto? ¿Recibís hate en redes sociales?

L.V.: La mayoría de los eventos los hago para que solamente vengan mujeres, porque la dinámica cambia mucho si hay tipos presentes. Cuando hice presentaciones de libros muchas vinieron con su pareja, lo que está buenísimo. No se animan mucho a preguntar nada, pero ya que estén ahí es positivo. 
En redes es raro. Tengo bastante hate, obviamente. Mucho hombre español muy enojado, muy desagradables, que los bloqueo de una. Y mucha mujer argentina enojada.

E yT : ¿Enojada con qué?

L.V.: Aparecen comentarios en el tono de “a mí no me pasa porque hice todo bien y vos hiciste todo mal”. Eso me mata y me interpela muchísimo culturalmente. Además, muchas veces las tengo que ir bloqueando porque se ponen a bardear a las mujeres a las cuales les pasa. Obviamente en los últimos 10, 15 años, todo cambió muchísimo para nosotras. Pero lamentablemente todavía pasan estas cosas entre mujeres. El machismo no solamente vive en el cuerpo de un hombre. También puede vivir en el cuerpo de una mujer que se dedica a descalificar a otras mujeres que les pasó algo malo. 

E yT : La economía también se relaciona con el poder. Hay una anécdota en tu libro donde contás que tuviste que ponerte precio frente a quien era tu pareja en ese momento. Si para nosotras las mujeres es difícil en general ponernos precio, ¿cómo vamos a acceder a esos lugares de poder que maneja el mundo?

L.V.:  Yo siempre tuve muy en claro mi valor y lo que yo traía a la mesa y negociaba con eso en mente. Pero también me pegué la cabeza contra la pared muchísimas veces. En los últimos años nos empecinamos mucho en llegar a puestos de liderazgo. Y un poco mi planteo es, ¿tiene sentido sentarnos a una mesa que está rota? ¿O tiene más sentido empezar a abrir otro tipo de espacios, generar otro tipo de vínculos, otra manera de hacer dinero? 

Es también un poco el llamado del libro, el capítulo final, que todo el mundo me dice que es como una suerte de manifiesto comunista. Todo lo que se creó, se creó sin nosotras. Tenemos que tener una opinión con respecto a la economía, a cómo deberían haber sido siempre las cosas.

E yT : Se creó con nosotras en un espacio bastante específico que es adentro de las casas. Los cuidados no se reconocen como un trabajo remunerado, que aporta a la economía de todos los países.

L.V.: Total, pero bueno, en el ámbito de lo privado. Después te encontrás con que lo que realmente da sustento, lo que da dinero, se hace en lo público. Y obviamente que eso nos cuesta muchas veces. 

En mi caso por tener otros ejemplos en mi familia terminé tomando otros lugares, pero fue por la suerte de haber podido tener otros modelos de ejercer la autoridad y el poder.  Yo veía a una mujer que tenía autoridad, ese fue siempre mi modelo, lo cuento mucho en el libro. Y no todo el mundo tiene eso, lamentablemente. 

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    Gerardo Montoya
ENTREVISTA LITERARIA

"La lengua argenmex es una forma de trabajar poéticamente con la migración y la doble pertenencia"

16 Agosto 2026

APU entrevistó al escritor mexicano Gerardo Montoya por su nuevo libro Papá Paki publicado por Ediciones Barnacle. También escribió el libro de poemas Teamogrupoclarin y Decálogo para la clase media, entre otros. 

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo nació la idea de escribir Papá Paki? ¿Sentiste que la poesía era tu única forma de procesar un divorcio y la crianza?

Gerardo Montoya: Papá Paki nació, en primer lugar, como un desafío personal de escritura. Me interesaba trabajar con escenas en las que fuera relativamente fácil reconocerse: una separación, un enamoramiento, los vínculos entre padres e hijos, la vida en pareja, la relación con una ciudad y también con uno mismo. Son experiencias singulares, pero también arquetípicas, y permiten que quien lee vuelque algo de su propia historia en la interpretación del texto. En ese sentido, el libro parte de una experiencia íntima —el divorcio, la crianza, la reorganización de la estructura de cuidados—, pero intenta convertirla en una pregunta más amplia sobre la paternidad contemporánea, la fragilidad masculina y las formas de familia que aparecen cuando el imaginario heredado no alcanza.

Pienso la poesía como un espacio de ensayo. Quizá, en otro momento de mi vida, me hubiera gustado desarrollar en el ámbito académico muchas de las preguntas que planteo en mis libros. La poesía me permite hacerlo escapando de la burocracia y de los rituales académicos: puedo proponer una reflexión, una crítica o una hipótesis sin tener que justificarla con citas ni demostrarla por completo. También permite doblar las reglas, improvisar y dejar que durante la escritura aparezca lo no previsto.

Tomo prestada la manera en que la escritora argenmex Martha Mega conceptualiza el poema: musicalidad, metáfora y misterio. Ese último aspecto es el que más me convoca, porque implica renunciar a una parte del control racional. La poesía se parece un poco al jazz: hay una estructura, pero también improvisación, escucha y apertura a lo inesperado. Escribir Papá Paki fue quizás una manera de procesar lo vivido, pero también de descubrir qué aparecía cuando dejaba de intentar explicarlo todo.
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APU:Generalmente hay mucha literatura sobre la maternidad, pero menos sobre el día a día de los padres. ¿Por qué creés que a los hombres todavía les cuesta tanto escribir sobre la crianza real?

GM: Creo que a los varones nos resulta más difícil escribir sobre la crianza real porque venimos de una historia muy larga en la que fuimos socializados como sujetos que no éramos responsables de las prácticas de cuidado. Como consecuencia, muchas veces llegamos a la paternidad con menos palabras para nombrar lo que nos pasa.
También existe muy poco aprendizaje colaborativo entre varones. Las maternidades han construido —por necesidad— redes, dispositivos de acompañamiento y saberes compartidos en torno al cuidado. Entre los padres, en cambio, muchas experiencias permanecen confinadas al ámbito privado, como si hablar de la frustración, del cansancio, del miedo o del desconocimiento implicara exhibir una debilidad. La masculinidad tradicional nos enseña a mostrarnos seguros y autosuficientes.

En el libro hay un poema que se llama «cambiar pañales siendo vato vol. I». Ahí cuento que envidiaba a los bateristas: cuatro miembros independientes moviéndose a la vez, que es más o menos lo que uno aprende cambiando un pañal con una mano mientras con la otra ataja una patada-espasmo que tira a la mierda el celular. Nadie habla claro de la usura que es el comprar pañales. 

Al mismo tiempo, creo que estamos en un momento histórico en el que empieza a ser necesario diagramar y poner en palabras las distintas experiencias de las paternidades contemporáneas. Cuidar no es una capacidad genética ni pertenece naturalmente a un género: es una sensibilidad, una práctica y un saber que se aprende con otros y que, cada vez, conserva algo de novedad que resiste. Escribir sobre eso puede ayudar a normalizar los roles de cuidado, para que un padre que cuida no sea considerado excepcional ni admirable por hacer algo que debería estar presente en cualquier vínculo humano. Por eso no se trata solamente de que los hombres escribamos más sobre la paternidad, sino de que aprendamos a cuidar, a pedir ayuda, a compartir nuestras dudas y a construir entre varones un lenguaje para experiencias que en muchos casos siguen permaneciendo en silencio.

APU: Vivís en Buenos Aires, pero sos de México. ¿Cómo conviven esos dos mundos y culturas diversas en tu escritura?

GM: Esos dos mundos conviven en mi escritura a través de una contaminación cruzada. Que la diferencia aparezca, que no quede disimulada. Por eso uso de manera deliberada palabras del lunfardo porteño, expresiones mexicanas y, en particular, cierta jerga del norte de México. En Papá Paki, esa mezcla reúne también elementos del lenguaje digital. No busco unificar esas lenguas ni volverlas completamente transparentes, sino dejar que se rocen, se incomoden y produzcan nuevos sentidos.

El libro incluso termina con un glosario a dos columnas donde "vato" se cruza con "chabón", "chamba" con "laburo", "ahorita" con "vamos viendo". No lo puse como un servicio al lector distraído, sino como evidencia de que hay dos lenguas trabajando al mismo tiempo y de que ninguna gana. Quiero que cada quien encuentre ahí una pequeña ventana hacia otro lugar: una palabra desconocida puede interrumpir la lectura, obligar a hacerse una pregunta o descubrir un significado que modifique el poema. En ese sentido, la lengua argenmex no es solamente un rasgo autobiográfico: es una forma de trabajar poéticamente con la migración, el desarraigo y la doble pertenencia.

No pienso la identidad argenmex como una síntesis cerrada, sino como un puente que hay que seguir construyendo. Me importa poner en valor y abonar el vínculo cultural que existe desde hace mucho tiempo entre México y la Argentina. Pienso que el lugar de mayor impacto positivo que puedo generar está en sostener ese intercambio: hacer que las palabras, los imaginarios y las experiencias de ambos lugares circulen y se transformen mutuamente.

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Papá Paki libro

 

APU: Tu poesía tiene un equilibrio: por momentos es muy triste, pero también hay mucho humor. ¿El humor te sirve como escudo para poder contar las cosas que más duelen?

GM: No pienso el humor tanto como un escudo personal frente a lo que duele, sino como un recurso mnemotécnico. Funciona porque permite producir un impacto emocional en un cuerpo a través de un afecto que no siempre se asocia con la poesía, y con ello procuro generar una relación más cercana con quien lee. El humor puede volver un poema más recordable. También lo uso como el merengue con el que embadurno temas más densos, aunque a veces ese merengue lleve vidrio molido.
También me interesa que el humor desacomode, desencaje. A veces una imagen absurda, una exageración o un cambio inesperado de tono permiten mirar una experiencia conocida bajo otra luz. Al final, somos olvido.

APU: Los hombres necesitamos equilibrar nuestra parte masculina —la fuerza, poner límites— con nuestra parte femenina —la ternura, la vulnerabilidad— para sanar los conflictos familiares. Tu libro muestra a un padre que extraña y sufre la distancia, pero que a la vez se anima a cuidar y mostrarse sensible. ¿Escribir Papá Paki te ayudó a equilibrar esas dos partes y encontrar una nueva forma de ser hombre y padre?

GM: Sí, aunque no sé si lo pensaría exactamente como un equilibrio entre una parte masculina y otra femenina. Esa repartición me resulta estrecha: presupone que cuidar es femenino, y lo que el libro intenta es justamente discutir ese reparto. Me interesa más pensar Papá Paki como una exploración de todo aquello que los varones también podemos aprender a hacer: cuidar, mostrarnos vulnerables, pedir ayuda, tolerar el no saber y corrernos del centro para que otra personita tenga un lugar material y simbólico en el cual aparecer.

La paternidad me enseñó, sobre todo, a dar sin esperar necesariamente algo a cambio. Antes era una persona mucho más egoísta. Risas pregrabadas. Darle lugar a un otro implica restarle tiempo y protagonismo al yo, algo que puede resultar contraintuitivo para los varones porque somos socializados bajo la idea de que debemos tener las respuestas, representar la razón o hacer que el mundo gire alrededor de nuestro ombligo.

Escribí también para acercarme con mayor empatía a las maternidades y a quienes históricamente han sostenido las tareas de cuidado, y para intentar establecer un vínculo con otros vatos que cuidan o que quieren aprender a hacerlo. La crianza en soledad puede volverse muy difícil de sostener, independientemente del amor que uno sienta por sus hijos. Para cuidar bien se necesitan otros que sostengan, y un lenguaje compartido.
Papá Paki fue, sobre todo, un intento de registrar una experiencia que imagino poco narrada: la de una paternidad que no se define únicamente por poner límites, proteger o proveer, sino también por escuchar, acompañar, hacerse a un lado y reconocer su propia fragilidad. 

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    ANNA PAZOS
RESEÑA LITERARIA

"Matar el nervio", de Anna Pazos: escribir el desborde

16 Agosto 2026

En Matar el nervio (Random House, 2023)  Anna Pazos escribe desde un lugar corporal, muy inmediato, casi como si pensar y sentir fueran la misma cosa. Hay una especie de exposición constante, una incomodidad con una misma que no termina de resolverse nunca. Es un libro que parece preguntarse todo el tiempo cómo vivir, pero sin esperar realmente una respuesta clara. Más bien, se mueve en la contradicción, en el vaivén, en la impulsividad. Orbita en una misma sensación: la de no poder procesar del todo el presente e ir hacia lo profundo del yo. Como si el mundo estuviera yendo demasiado rápido y la escritura fuera una forma medio desesperada de alcanzarlo, o de no quedarse completamente afuera, o al menos de entenderlo, aunque sea un poco, si es que alguien puede. 

Matar el nervio puede leerse como el relato de una subjetividad que intenta sostenerse en movimiento. Más que narrar una sucesión de viajes, relaciones o experiencias, el libro construye una reflexión sobre el desgaste que produce vivir desde la intensidad y la incertidumbre. A través de una escritura autobiográfica, Pazos convierte la exposición del yo en una forma de pensar el paso de la juventud a la adultez como una experiencia marcada por el desborde, la huida y el desencanto. La escritura aparece como el lugar donde la inestabilidad puede mostrarse sin necesidad de resolverse.

Uno de los rasgos más llamativos del libro es la manera en que el yo se construye desde una hiperconciencia constante. La narradora parece observar cada pensamiento, cada deseo y cada contradicción con una intensidad que impide cualquier forma de estabilidad. Esa exposición busca hacer visibles sus fisuras. El yo nunca aparece acabado; por el contrario, permanece en un estado permanente de revisión. En ese sentido, escribir funciona como un intento de sostener el desborde.

La propia estructura del libro acompaña esa lógica. No existe una narración lineal ni una progresión clara hacia una resolución. El texto avanza mediante recuerdos, escenas, pensamientos y desplazamientos que parecen surgir de la asociación más que de un orden cronológico. Esta deriva no constituye una falta de control, sino una decisión formal que reproduce la experiencia de una conciencia incapaz de organizar completamente lo vivido. La fragmentación responde, así, a una manera específica de entender la memoria y la identidad: ambas aparecen como construcciones incompletas, atravesadas por olvidos, repeticiones y cambios de perspectiva.

El movimiento ocupa un lugar central en esta experiencia. Viajar, cambiar de ciudad, de trabajo o de relaciones constituye un gesto que se repite a lo largo de toda la narración. Sin embargo, estos desplazamientos nunca producen una transformación definitiva. La promesa de que un nuevo lugar permitirá comenzar de nuevo acaba frustrándose una y otra vez. Tesalónica, Jerusalén, Turquía, Nueva York o Barcelona dejan de ser simples escenarios para convertirse en estaciones de una búsqueda que nunca encuentra un punto de llegada. La huida comienza a revelar su dimensión repetitiva.

Esa repetición permite leer el libro como algo más que el relato de una juventud intensa. En realidad, Matar el nervio habla del momento en que esa intensidad empieza a mostrar sus límites. No existe una celebración romántica de los veinte, sino una revisión crítica de una etapa marcada por la precariedad afectiva, laboral y habitacional. La libertad aparece inseparable de la incertidumbre y el deseo de experimentar convive constantemente con el cansancio. El libro propone una narración del desgaste: moverse mucho no implica comprender más, y la acumulación de experiencias no garantiza una identidad más sólida o madura. 

En este sentido, el desencanto atraviesa toda la obra. Presentándose como un estado persistente que acompaña incluso los momentos de mayor entusiasmo. Cada nuevo vínculo, cada viaje o cada proyecto parecen contener la esperanza de una transformación, pero esa expectativa termina desmoronándose. Poco a poco surge una sospecha incómoda: el conflicto no reside únicamente en los lugares o en las personas que rodean a la narradora, sino también en las estructuras internas que ella misma reproduce. 

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tapa Matar el nervio

 

Resulta especialmente interesante que esta huida constante no se traduzca en cobardía. Al contrario, la narradora nunca deja de enfrentarse a sus propias contradicciones. Cambia de escenarios, abandona relaciones y vuelve a empezar, pero al mismo tiempo se obliga a observar aquello que la incomoda. La escritura funciona precisamente como el espacio donde esas contradicciones pueden exponerse sin quedar justificadas. La imagen infantil de que «el suelo es lava» resume bien este movimiento: permanecer quieta parece equivaler a desaparecer, de modo que desplazarse se convierte en la única forma posible de sostener la propia existencia.

También el cuerpo ocupa un lugar decisivo dentro de esta construcción del yo. El deseo, la vulnerabilidad, la incomodidad y el miedo aparecen siempre encarnados. Pensar y sentir resultan inseparables. La reflexión nunca se presenta como una operación puramente intelectual, sino como una experiencia atravesada por afectos y sensaciones. De este modo, la escritura del yo adquiere una dimensión profundamente corporal que aleja el texto de cualquier confesión complaciente. Pazos no intenta construir una imagen heroica de sí misma; por el contrario, expone sus zonas más contradictorias y menos legibles.

En Matar el nervio lo biográfico no funciona como garantía de autenticidad, sino como un procedimiento para explorar las formas en que una subjetividad se construye y se desestabiliza. La experiencia personal deja de ser únicamente individual para convertirse en una vía de acceso a problemas compartidos por toda una generación: la precariedad, la movilidad permanente, la dificultad para construir vínculos duraderos y la sensación de que la adultez nunca termina de consolidarse.

La pregunta que atraviesa el libro es cómo habitar un presente caracterizado por la incertidumbre. Frente a esa pregunta, la escritura no ofrece respuestas definitivas. Tampoco organiza el caos en un relato tranquilizador. Lo que hace es darle una forma provisional, construir un espacio donde el desorden pueda desplegarse sin ser reducido. En esa decisión reside buena parte de la potencia del texto. La literatura no aparece como una herramienta destinada a corregir la experiencia, sino como una práctica capaz de acompañar su complejidad.

Matar el nervio puede entenderse como una reflexión sobre el paso de la juventud a la adultez desde una perspectiva alejada de los relatos tradicionales de aprendizaje. Anna Pazos construye una escritura donde el desborde, la huida y el desencanto dejan de ser episodios aislados para convertirse en formas de habitar el mundo. La intensidad ya no promete una revelación final, sino que evidencia sus propios límites. Escribir tampoco implica alcanzar una identidad estable, sino aceptar que el yo permanece siempre en proceso, atravesado por contradicciones que nunca terminan de resolverse. Quizá ahí resida la mayor fuerza del libro: en mostrar que crecer no consiste en dejar atrás la incertidumbre, sino en aprender a escribir desde ella.

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El boleto de Subte está en su máximo histórico: el pico anterior fue en diciembre de 2001

14 Agosto 2026

Hay números que adquieren significado por la fecha en la que aparecen. El boleto de Subte alcanzó en agosto los $1.684 y, descontando la inflación, llegó al valor más alto de la serie que comienza en 1995. Hasta ahora, el récord pertenecía a diciembre de 2001.

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Aumentos de subte

Fuente elaboración propia en base a IDECBA y BADATA 

La referencia temporal genera inevitablemente una asociación, ya que diciembre de 2001 fue el final de un prolongado proceso de deterioro económico, social y político que culminó en una de las crisis más profundas de la historia argentina. Comparar el precio del boleto no implica equiparar ambas coyunturas. Sí permite dimensionar hasta dónde llegó el encarecimiento del transporte público porteño: hay que retroceder casi un cuarto de siglo para encontrar un precio semejante.

Este récord se da en el marco de la política tarifaria implementada por el gobierno de Jorge Macri con la excusa de reducir el atraso tarifario y recuperar gradualmente niveles históricos de cobertura de los costos del sistema. En ese sentido, después de una fuerte suba del 20% en julio de 2025, los meses subsiguientes el boleto continuó aumentando muy por encima de la inflación estimada por la propia Ciudad. En agosto el aumento fue del 3,9%.

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Aumentos de subte

Fuente elaboración propia en base a IDECBA y BADATA.

Más caro combinar transportes

A esto se suma que a comienzos de agosto el Gobierno porteño avanzó además sobre la RED SUBE y eliminó el descuento para quienes realizan primero un viaje en tren y luego ingresan al Subte. A partir de los microdatos de viajes y etapas de transporte público publicados por BA Data se estima que por lo menos 41 mil personas realizan esa combinación en un día hábil típico.

La decisión tiene una característica difícil de justificar desde una mirada productiva: la Ciudad encarece el costo de llegar a trabajar a la Ciudad. Es además una concepción estrecha de los límites de Buenos Aires, ya que la economía porteña no termina en la General Paz. Una enorme proporción de quienes producen valor en ella vive fuera de su territorio y la integración del transporte metropolitano debería reconocer esa realidad económica. Fragmentar las tarifas hace exactamente lo contrario.

Más tarifa sin una mejora equivalente

La contrapartida podría ser un salto perceptible en la calidad del servicio. Los datos disponibles tampoco muestran ese escenario. El informe anual de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) permite observar que durante 2025 la frecuencia tuvo un empeoramiento en toda la red. Hay diferencias importantes entre líneas y evoluciones distintas a lo largo del año, pero no aparece una transformación del servicio equivalente a la magnitud del ajuste tarifario.

La situación de la accesibilidad física es todavía más evidente. Una consulta realizada el 8 de agosto sobre la información que Emova publica para cada estación mostró que sólo 186 de las 289 escaleras mecánicas reportadas estaban funcionando: 64,4%. Entre los ascensores estaban operativos 90 de 114: 78,9%. Más allá de la molestia que implica para todo pasajero su mal funcionamiento, para una persona con movilidad reducida, un adulto mayor o una familia que viaja con un cochecito puede convertirse directamente en una barrera de acceso.

El resultado es difícil de conciliar con el esfuerzo económico que se exige a los pasajeros: el Subte nunca fue tan caro en los últimos treinta años y la experiencia de viajar empeora día a día por fuera de los renders publicitarios.

Ajustar sobre ingresos que ya están bajo presión

En el primer trimestre de 2026, según el propio Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), los ingresos de los asalariados registrados y no registrados se movieron por debajo de la inflación. Es, sobre todo, relevante porque estamos hablando precisamente de quienes todos los días deben desplazarse para trabajar. El transporte es uno de los gastos que tienen menor margen para ajustarse: quien necesita llegar a su empleo no puede responder al aumento del boleto dejando de viajar con la misma facilidad con que posterga una compra.

En ese sentido, los presupuestos familiares ya muestran signos de esa tensión. Según el IDECBA, durante el primer trimestre de este año el 48,8% de los hogares porteños recurrió a préstamos o compras con tarjeta de crédito y el 35,5% utilizó ahorros.

A esto podríamos sumar la situación de los jubilados de la mínima que, desde que asumió Javier Milei, perdieron un 10% del poder adquisitivo del haber, sumado a todos los recortes en medicamentos y prestaciones. En ese sentido, la Legislatura de la Ciudad aprobó a mediados de 2025 la extensión de la gratuidad del boleto a jubilados que cobren hasta 2,5 haberes mínimos. Sin embargo, las trabas burocráticas impuestas por el gobierno de la Ciudad para su implementación hacen muy difícil el acceso. En ese sentido, antes de asumir Macri y Milei, con una jubilación mínima se podía comprar más de 2 mil boletos de subte y actualmente esa relación está por debajo de 300. Síntoma del ajuste en ambos sentidos.

En este contexto, cada aumento de un servicio esencial disputa una porción mayor del ingreso disponible de los hogares. Es plata que deja de destinarse a alimentos, indumentaria, una salida o una compra en el comercio del barrio. Un punto de encuentro entre la política económica nacional y la política del Gobierno porteño.

Milei convirtió la reducción del gasto y la recomposición de precios regulados en piezas centrales de su programa. Jorge Macri podía utilizar las herramientas de una jurisdicción con recursos propios para amortiguar parte de ese impacto sobre quienes viven y trabajan en Buenos Aires. Eligió otro camino: acompañar esa lógica y reforzarla desde las tarifas que administra la Ciudad.

El transporte público no es únicamente una prestación cuyo costo debe distribuirse entre subsidios y tarifas. Es parte de la infraestructura económica de una ciudad. Amplía el mercado de trabajo disponible para las empresas, permite que trabajadores y estudiantes accedan a oportunidades y conecta diariamente a millones de consumidores con la actividad comercial.

En momentos de pérdida salarial, crecimiento de la pobreza y debilitamiento del consumo, encarecer sistemáticamente el transporte significa retirar capacidad de compra de los hogares. Jorge Macri eligió responder al ajuste nacional con más ajuste local. En lugar de utilizar las herramientas de la Ciudad para proteger parte del ingreso disponible de quienes viven y trabajan en Buenos Aires, agrega presión sobre esos mismos presupuestos.

* Nota metodológica: para comparar las tarifas históricas se actualizan los valores nominales por inflación y se expresan en pesos de agosto de 2026. El dato de agosto utiliza una estimación de inflación mensual de 2,2%. Hasta que se conozca el IPC definitivo de agosto, el récord debe considerarse provisional. Con ese supuesto, el boleto actual de $1.684 supera los aproximadamente $1.678 equivalentes de diciembre de 2001.

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    San Martín
    San Martín

El ejército Sanmartiniano en la geopolítica de la emancipación: una revisión desde Astesano, Galasso y Pigna

14 Agosto 2026

Introducción

Al revisar velozmente la historiografía argentina, cualquier lector puede notar que la disciplina ha experimentado profundas transformaciones teóricas en torno a la conceptualización de las campañas libertadoras iberoamericanas.

La mirada tradicional, de aquella historiografía decimonónica liberal, sostenida por Bartolomé Mitre en su obra fundacional Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (Mitre, 1887), tendió a proponer una narrativa de carácter mitológico, donde las hazañas militares eran el resultado exclusivo del genio individual y el desinterés abstracto de un héroe con piel de bronce. No obstante, a partir de mediados del siglo XX, las corrientes críticas asociadas al revisionismo Nacional - popular y la divulgación histórica contemporánea han reconfigurado radicalmente este campo de estudio.

Si tomamos, por ejemplo, los trabajos sobre nuestros libertadores realizados por Eduardo Astesano (Astesano, 1951; 1961), Norberto Galasso (Galasso, 2000) y Felipe Pigna (Pigna, 2014), el general José de San Martín y el Ejército de los Andes emergen no como instrumentos de una gesta despolitizada, sino como los componentes fundamentales de un proyecto orgánico de emancipación sudamericana.

Este programa se desarrolló a partir de varios aspectos: la planificación socioeconómica, la participación de las masas oprimidas, una densa lectura del conflictivo escenario geopolítico mundial y un andamiaje político-ideológico secreto cuyo núcleo operativo regional fue la Logia Lautaro.

El análisis de la coyuntura europea que enmarcó la organización del Ejército de los Andes (1814-1817) nos exige rastrear las tensiones emergentes en los tiempos de la Restauración absolutista.

El historiador Eduardo Astesano (Astesano, 1951) sitúa este proceso en abierta confrontación con la Santa Alianza y las directrices surgidas del Congreso de Viena, aquellas que demandaban el retorno forzoso de los territorios americanos a la Corona de Fernando VII. En un punto de partida similar, el historiador Norberto Galasso (Galasso, 2000) profundiza el debate sobre la identidad ideológica del Libertador al impugnar la arraigada tesis liberal que presentaba a San Martín como un oficial español ajeno a la política local o, en su defecto, como un instrumento encubierto de los intereses comerciales del Imperio Británico (Mitre, 1887). A través del examen de su formación intelectual en la España peninsular, Galasso (Galasso, 2000) demuestra que el ideario sanmartiniano se nutrió de la Revolución Francesa, pero, principalmente, de la insurrección democrática española de 1808 contra la invasión napoleónica. Para Galasso, la lucha hispanoamericana no constituía una guerra de carácter estrictamente antiespañol, sino una extensión de la revolución hispánica mundial contra el absolutismo. Por su parte, Felipe Pigna (Pigna, 2014) complementa esta lectura geopolítica al analizar la respuesta criolla frente al bloqueo continental y la caída de los focos insurgentes en Chile y el Alto Perú. Pigna (Pigna, 2014) se detiene en el aislamiento material de las Provincias Unidas del Río de la Plata tras la Revolución de mayo, argumentando que el plan continental sanmartiniano fue una respuesta de supervivencia estratégica ante la inminencia de las expediciones peninsulares y, a su vez, también advierte sobre la presencia de un naciente industrialismo y comercio británico que pasaba a aprovechar el ocaso del monopolio ibérico.

  1. La Logia Lautaro y el Plan Continental

Para hacer posible este plan de escala continental, la vanguardia revolucionaria necesitaba un instrumento de centralización política y coordinación clandestina capaz de superar las fronteras locales de las incipientes patrias americanas. Este rol fue asumido por la Logia Lautaro, cuya estructura y funcionamiento interno es destacada por las corrientes revisionistas para desmitificar la versión liberal que la confinaba a una mera sociedad de socorros mutuos o a una sucursal de la masonería británica especulativa.

Norberto Galasso (Galasso, 2000) argumenta que la Logia Lautaro funcionó en realidad como un partido político secreto, vertical y fuertemente ideologizado, concebido bajo la influencia de las sociedades secretas republicanas europeas y las redes de letrados existentes, como el caso de la Gran Reunión Americana fundada por Francisco de Miranda en Londres. Estas organizaciones, poseían una dinámica interna que combinaba una rígida disciplina militar con un sistema de juramentos de sangre e iniciación por grados que garantizaba la compartimentación de la información y la obediencia revolucionaria (Galasso, 2000). La estructura se ramificaba en logias filiales instaladas en Buenos Aires, Mendoza y, posteriormente, Santiago de Chile y Lima.

Eduardo Astesano (Astesano, 1961) subraya que este centralismo democrático-militar permitía a la Logia actuar como un "Estado mayor en las sombras", con capacidad para intervenir directamente en las esferas de gobierno criollas, deponer triunviratos que vacilaran en el esfuerzo bélico y designar ministros o directores supremos consustanciados con el ala radicalizada de la revolución.

En definitiva, la Logia Lautaro se constituyó de este modo en el verdadero motor logístico y político detrás de la unificación estratégica de la campaña continental. Por otra parte también, Felipe Pigna (Pigna, 2014) analiza de que firma las decisiones más determinantes de la guerra de la independencia —desde el relevo de mandos en el Ejército del Norte hasta el financiamiento preferencial de la expedición liberadora a Chile— no se dirimían en los debates públicos de los cabildos abiertos, sino en las tenidas secretas de la organización. A través de este canal de comunicación reservado, San Martín coordinaba de manera simultánea las directivas gubernamentales del Director Supremo en Buenos Aires, las operaciones del gobernador intendente en Cuyo y la red de espionaje en Chile capitaneada por logistas clave como Bernardo O'Higgins. El funcionamiento interno dictaminaba que todo miembro investido con un cargo público civil o militar debía subordinar sus decisiones institucionales a las resoluciones tomadas previamente en el seno de la logia, bajo pena de ser declarado traidor a la patria grande. Esta cohesión interna blindó al Ejército de los Andes frente a las intrigas intestinas de las facciones locales y las periódicas tentativas del gobierno porteño de desviar las fuerzas sanmartinianas para reprimir las insurgencias federales del litoral, una orden que San Martín desobedeció amparado en la prioridad continental fijada por los estatutos secretos lautarinos (Pigna, 2014), en definitiva, posibilitó que los planes continentales no estén atados al poder centralista de los porteños.

  1. Proteccionismo y desarrollo industrial en la campaña continental de San Martín

La ejecución de este plan continental requería una transformación radical de las estructuras productivas locales, un aspecto en el cual los tres autores coinciden cuando rescatan la experiencia gubernamental y económica de la Intendencia de Cuyo. No obstante, hay matices según cada autor.

Mientras que Astesano (Astesano, 1951) pioneramente caracteriza a El Plumerillo como un sofisticado laboratorio proto industrial de planificación estatal centralizada —donde la maestranza de Fray Luis Beltrán producía herramental, artillería y municiones en serie—, Pigna (Pigna, 2014) expande este marco analítico describiendo las reformas multidimensionales de San Martín en Mendoza. Pigna (Pigna, 2014) sostiene que la economía regional, asfixiada por la paralización del comercio ganadero tradicional con Chile, fue reconvertida mediante el fomento de la agricultura, la vitivinicultura y la creación de una red de proveedores que conectaba sables cordobeses con monturas tucumanas y tejidos puntanos. Esta autarquía económica no dependió del librecambismo comercial auspiciado por la aduana porteña, sino de una política fiscal fuertemente interventora y proteccionista. Por su parte, Galasso (Galasso, 2000) coincide con Astesano al demostrar la naturaleza confiscatoria de este financiamiento, documentando las contribuciones forzosas impuestas a las grandes fortunas de los españoles peninsulares y la subordinación de la propiedad privada al esfuerzo logístico, que posiciona al Estado cuyano como el reverso exacto del modelo agroexportador y centralista defendido por la posterior historiografía liberal mitrista.

Este sustrato material alteró de modo irreversible la composición social del brazo armado de la revolución. La incorporación del elemento popular al Ejército de los Andes representa uno de los núcleos de mayor disidencia de la historiografía revisionista respecto de la escuela mitrista, la cual solía relegar a las clases subalternas al rol de acompañantes pasivos de las élites ilustradas.

Eduardo Astesano (Astesano, 1951) reivindica, por ejemplo, al Batallón de Libertos, integrado por esclavos negros manumitidos bajo condición de servicio militar, como la vanguardia combativa de la infantería. En sintonía con esta interpretación, Felipe Pigna (Pigna, 2014) denuncia los mecanismos de invisibilización de la historia oficial mediante la recuperación del Regimiento N° 8 de Infantería, rescatando la presencia protagónica de los afrodescendientes que combatieron por su libertad personal en estrecho vínculo con la liberación patria. Asimismo, Galasso (Galasso, 2000) y Pigna (Pigna, 2014) ubican con una centralidad metodológica fundamental a la denominada "guerra de zapa", describiéndola como un sofisticado entramado de inteligencia popular, espionaje y desinformación en el cual arrieros, baqueanos, mujeres de sectores postergados y comunidades indígenas locales operaron como sujetos políticos activos indispensables para quebrar las líneas realistas antes del cruce cordillerano.

En este sentido, los autores demuestran que la campaña militar en Cuyo se articulaba con un objetivo político superior: la integración regional y la emancipación continental.

El Protectorado en Perú (1821) es valorado por Astesano (Astesano, 1961) a través de sus iniciativas financieras soberanas, demostrando, por otra parte, una línea de continuidad respecto de la visión proteccionista y de desarrollo industrial presente en San Martín durante su intendencia en Cuyo.

  1. Juan Manuel de Rosas, San Martín y la línea de soberanía económica

La continuidad ideológica de este concepto de soberanía nacional e intransigencia ante las intromisiones extranjeras halla su máxima expresión histórica en los últimos años de vida de San Martín, a través de la correspondencia epistolar que mantuvo desde su exilio europeo con el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

Galasso (Galasso, 2000) subraya que, durante el bloqueo anglo-francés al Río de la Plata, San Martín identificó de inmediato que la agresión de las potencias europeas constituía un avasallamiento directo a la independencia conquistada en los campos de batalla andinos. En sus cartas dirigidas a Rosas, el Libertador elogiaba la firmeza política del gobernador bonaerense, afirmando que la resistencia opuesta a las exigencias de Francia e Inglaterra había salvado el honor de la República. Felipe Pigna (Pigna, 2014) de alguna manera amplía este análisis al destacar la famosa epístola en la que San Martín argumenta que la agresión europea fracasaría inevitablemente debido a la imposibilidad material de mantener una ocupación militar prolongada frente a la resistencia popular y la fisonomía geográfica del territorio rioplatense, un razonamiento logístico-militar que recuperaba las lecciones de la movilización total implementadas en la Intendencia de Cuyo.

Esta convergencia epistolar y doctrinaria culminó en una de las disposiciones testamentarias más importantes de la historia política e ideológica argentina. Al redactar su testamento en París, San Martín decidió legar su sable corvo a Juan Manuel de Rosas, fundamentando dicha decisión en la satisfacción que le había producido la conducta del gobernador en defensa de la soberanía de la Confederación Argentina contra las agresiones extranjeras.

Eduardo Astesano (Astesano, 1961) interpreta este legado como un acto político orgánico de transferencia de legitimidad histórica: el sable que había roto las cadenas del absolutismo español era entregado al hombre que resistía el avance del imperialismo económico anglo-francés.

Para el revisionismo, esta ligazón destruye definitivamente la separación artificial efectuada por la escuela de Mitre (Romero, J.L., 1946) (Levene, 1920; 1950) (Carbía, 1925), y los más cercanos en el tiempo, una suerte de escuela pseudomitrista –por su anti rosismo y la inclusión de las minorías (individualizadas y no mestizadas) en la Historia del siglo XIX- (Ternavasio, 2009) (Di Meglio, 2006) que pretenden blindar a San Martín de un panteón abstracto al tiempo que demonizan la resistencia rosista, bajándole el precio, al considerar que únicamente se luchó contra el imperialismo anglo-francés para defender los intereses privados de los ganaderos bonaerenses. No obstante, al validar la política de Rosas, San Martín ratificaba desde el ocaso de su vida el carácter proteccionista, defensivo y profundamente soberano que había impreso en la génesis del Ejército de los Andes.

Desde un punto metodológico, Eduardo Astesano (Astesano, 1951) prioriza el análisis cuantitativo y económico mediante registros de tesorería e inventarios industriales, Galasso, en cambio (Galasso2000) desarrolla un examen cualitativo de la correspondencia epistolar para reconstruir la trama ideológica del Libertador, mientras que Felipe Pigna (Pigna, 2014) recurre a documentos tradicionales con testimonios alternativos para evidenciar las tensiones con el Directorio porteño.

Más allá de los matices señalados, los tres autores coinciden en marcar que la historiografía de Bartolomé Mitre distorsionó la figura sanmartiniana para adaptarla a los intereses de la oligarquía agroexportadora y del liberalismo centralista, silenciando tanto la densa red partidaria e continental de la Logia Lautaro como el explícito alineamiento de San Martín con la defensa de la soberanía económica Nacional (Astesano, 1961; Galasso, 2000; Pigna, 2014).

Bibliografia mencionada

  • Astesano, Eduardo (1961). San Martín y el origen del capitalismo argentino. Coyoacán.

  • Astesano, Eduardo. (1951). La movilización económica en los ejércitos sanmartinianos. El Ateneo.

  • Carbia, Romulo (1925). Historia crítica de la historiografía argentina (desde sus orígenes en el siglo XVI). Coni.

  • Di Meglio, Gabriel. (2006). ¡Viva el bajo pueblo! La participación política de la plebe urbana de Buenos Aires entre la Revolución de Mayo y el rosismo. Prometeo Libros.

  • Galasso, Norberto (2000). Seamos libres y lo demás no importa nada: Vida de San Martín. Colihue.

  • Levene, Ricardo. (Dir.). (1936-1950). Historia de la Nación Argentina: Desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862 (Vols. 1-10). El Ateneo / Academia Nacional de la Historia.

  • Mitre, Bartolomé (1887). Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana. Lajouane.

  • Pigna, Felipe (2014). La voz del gran jefe: Vida y pensamiento de José de San Martín. Planeta.

  • Romero, José Luis (1946). Las ideas políticas en la Argentina. Fondo de Cultura Económica

  • Ternavasio, Marcela. (2007). Gobernar la revolución: Poderes en disputa en el Río de la Plata, 1810-1820. Siglo XXI Editores.

  • Ternavasio, Marcela. (2009). Historia de la Argentina, 1806-1852. Siglo XXI Editores.

El autor es Doctor en Historia, Especialista en Pensamiento Nacional y Latinoamericano, Profesor de Historia (USal, UNLa, UBA) Docente adjunto de Historia Social General Contemporánea, Seminario de Las Izquierdas y el Problema Nacional, Seminarios de Peronismo y Pensamiento Nacional y Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), Seminario Introducción al pensamiento de Liberalismo Argentino: teoría y proyección histórica. Docente e Investigador del Centro de Estudios de Integración Latinoamericana “Manuel Ugarte” y del Instituto de Investigaciones Históricas (UNLa) Coordinador Académico del Posgrado: Especialización en Pensamiento Nacional y Latinoamericano, Director del Área de Las Corrientes del Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano del Departamento de Humanidades y Artes, Consejero Editor de la Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Columnista de los Programas Radiales: Malvinas Causa Central Radiográfica FM 89.3

Si tomamos, por ejemplo, los trabajos sobre nuestros libertadores realizados por Eduardo Astesano (Astesano, 1951; 1961), Norberto Galasso (Galasso, 2000) y Felipe Pigna (Pigna, 2014), el general José de San Martín y el Ejército de los Andes emergen no como instrumentos de una gesta despolitizada, sino como los componentes fundamentales de un proyecto orgánico de emancipación sudamericana.
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    Juegos online y solidaridad

Cómo 1xBet, los voluntarios y los futbolistas del Caracas Fútbol Club unieron fuerzas para ayudar a las familias de Venezuela

14 Agosto 2026

Tras un devastador terremoto en Venezuela, muchas familias se quedaron sin ni siquiera lo imprescindible para vivir. Para apoyar a la población de las zonas afectadas, 1xBet organizó una campaña humanitaria que reunió a voluntarios, representantes del Caracas Fútbol Club y vecinos de la zona en torno a un objetivo común: ayudar a quienes más lo necesitan en estos momentos.

De la idea a la acción

Cada kit se preparó a mano y se adaptó para satisfacer las necesidades inmediatas de las familias. En su interior había artículos esenciales, desde productos de higiene hasta artículos domésticos de uso diario.

Los jugadores del Caracas Fútbol Club se suman a la causa

Uno de los momentos más destacados de la campaña fue la participación activa de los jugadores del Caracas Fútbol Club. A pesar de estar preparándose para un próximo partido contra un equipo colombiano, los deportistas acudieron para colaborar con los voluntarios y se pusieron manos a la obra de inmediato clasificando suministros y empaquetando cajas.

Iniciativas como esta rara vez aparecen en el calendario deportivo, pero son un claro recordatorio de que el impacto del fútbol va mucho más allá del terreno de juego.

Viaje a La Guaira

Una vez finalizada la campaña de recogida, el envío de ayuda humanitaria partió hacia La Guaira, una de las regiones más afectadas del país. Una superviviente local del terremoto acompañó a los voluntarios durante el trayecto. Gracias a su ayuda, el equipo pudo ponerse en contacto con las familias que más necesitaban apoyo y coordinar la distribución directa de la ayuda.

Cuando la gente se une

Esta iniciativa humanitaria demostró que la ayuda se basa en gestos sencillos: unas personas preparan cajas, otras se encargan de la logística, algunas ponen en contacto a los voluntarios con las familias locales y otras sacan tiempo para colaborar a pesar de sus apretadas agendas. Así es precisamente como un esfuerzo conjunto se convierte en un apoyo tangible.

Para 1xBet, el proyecto supuso una oportunidad para apoyar a la comunidad no solo durante los grandes eventos deportivos, sino también cuando el apoyo práctico es más importante. La marca nunca se queda al margen, sino que desempeña constantemente un papel activo en causas sociales y benéficas.

Historias como esta nos sirven como un poderoso recordatorio: la verdadera fuerza de cualquier comunidad reside en que sus miembros se unan para apoyarse mutuamente.

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Aniversario del crimen de Christopher “Bocha” Rego: “La violencia institucional es cada vez peor”

14 Agosto 2026

El 12 de agosto de 2018 Christopher “Bocha” Rego, de 26 años, se dirigía a buscar a su novia y a su bebe, de apenas 41 días. Pasó sin detenerse en un retén de seguridad vehicular de las fuerzas federales en Parque Patricios y recibió la descarga de balas de plomo sobre su camioneta. Es otro de los crímenes bajo la gestión de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien meses antes había instalado la "Doctrina Chocobar"

Rego fue asesinado de un tiro en la espalda y otro en la nuca. En 2021 el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) N°3 de Capital Federal condenó a prisión perpetua al exprefecto Pablo Brítez, autor de los dos disparos. La investigación concluyó que Christopher no se detuvo porque el vehículo había sido comprado por un amigo y se había olvidado los papeles en la casa. Manejó cuatro cuadras ensangrentado, hasta que se desvaneció y chocó contra otra camioneta. 

Por un lado, Brítez fue condenado por “homicidio doblemente agravado por su comisión con arma de fuego y por abuso de sus funciones como miembro de las fuerzas de seguridad”. Por otro, el cabo primero Cristian Alberto López y la marinera Lucila Tamara Carrizo recibieron cuatro años por “abandono de persona seguido de muerte y encubrimiento”, y los cabos Javier Eduardo Fernández y Rubén Darío Viana la misma pena, pero por “encubrimiento doblemente agravado” y ocho años de inhabilitación. Por último, los ayudantes Axel Gregorio Díaz Guevara y Roberto Mariano Parédez fueron absueltos

AGENCIA PACO URONDO dialogó con Jorge Rego, el padre del joven, quien siempre luchó para obtener justicia para su hijo, y también de forma incansable con otros familiares de víctimas de violencia institucional. 

Agencia Paco Urondo: ¿Cuál su reflexión en este nuevo aniversario?

Jorge Rego: No me agrada porque al asesino le bajaron ocho años de su perpetua. Al “Bocha” lo extraño todos los días de mí vida. El 9 de agosto cumplió 26 años, y días después lo mataron. Era un domingo, a las 2 y 30 de la madrugada. Estaba jugando a la consola con un amigo, que le dijo que lo llevara en la camioneta que se había comprado, y se fueron. Mi hijo ya nunca volvió. 
Luana, su mujer, estaba en el cumpleaños de una amiga. Lo llama al “Bocha”, le dice que los vaya a buscar y le pide abrigar a Bastián, mi nieto, que hacía frío. Fue lo último que dijo. No paró en un control vehicular porque se había olvidado los papeles y Brítez le metió dos balazos. Hizo tres cuadras manejando herido y chocó con otra camioneta que estaba parada. Fueron corriendo los gendarmes, “Bocha”, muy mal herido, quería hablar, pero no le entendían nada. Llegó la ambulancia, pero al hospital llegó muerto.

APU: ¿Cómo definiría el accionar del poder judicial?

JR: Brítez sigue detenido por unos años más, los demás salieron porque el delito era por cuatro años. Serán 15 años finalmente cuando perpetua eran. Van ocho desde que está preso. La situación es cada vez peor en materia de violencia institucional. Hay una violencia increíble contra nuestro pueblo de parte de este gobierno. Yo soy jubilado y voy los miércoles, me pegaron y me gasearon. Hacemos una marcha protestando sin violencia y te reprimen. Estamos pasando un muy mal momento.

APU: ¿Pensaron realizar alguna actividad recordatoria?

JR: Por el momento no se va a ser ninguna actividad debido a mi problema de salud. Hace poco tuve un ACV y me estoy recuperando. Pertenezco a los familiares de víctimas de gatillo fácil y me escribieron muchísimos compañeros para mantener vigente la causa de mi hijo. Estoy muy agradecido con todos los que siempre me acompañaron en esta lucha que nunca se termina.

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    Rodolfo Walsh
    Walsh en tiempos de la CGT de los Argentinos.

La primera traducción Rodolfo Walsh

14 Agosto 2026

Un grupo de jóvenes nacionalistas esperan en la calle Florida, en la puerta de su local. Cuando por el lugar pasan estudiantes universitarios los cruzan, los provocan y por fin los trompean. Corre el año 1944, la trifulca dura pocos minutos. Los primeros militaban en la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) y apoyaban al ascendente coronel Juan Domingo Perón; los segundos integraban la FUBA, pertenecían a los centros de estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, y veían a Perón como el líder nazi de la Argentina. Ya adulto, Rodolfo Walsh explicó que “a los dieciocho años no estaba en condiciones de interpretar lo que vivía; para mi era un año de trompadas en la calle, de corridas”. Pocos sospechaban que aquel muchacho esmirriado, petiso y con lentes que le atenuaban la miopía, pronto empezaría a publicar cuentos, críticas literarias y crónicas. Luego de transitar por el país en busca de trabajo, el joven entró a la editorial Hachette, donde pasaba de un puesto a otro, aprendiendo del mundo de la edición.

En la ALN Walsh no militaba solo, con él andaban Rogelio García Lupo (14) y Jorge Ricardo Massetti (15). El líder de la Alianza era Juan Queraltó, de perfil antibritánico, anticomunista y antisemita, a quien el mismo Walsh lo describía como “un tipo simplista, remachador de slogans, violento, sin grandeza ni finura de ninguna especie”.

De aquella agrupación Walsh admiraba a Leonardo Castellani, un cura jesuita cuarentón, que era uno de los intelectuales más brillantes del país, con convicciones cristianas férreas y, a la vez, amigo de comunistas, militares, peronistas y liberales. Más adelante ese sacerdote sería profesor de Haroldo Conti, tendría amistad con Alicia Eguren, y recibiría en su casa a los hermanos Abal Medina. El cura leía todo el tiempo en varios idiomas, escribía y traducía mucho, no solo material de religión sino de filosofía, política, literatura y policiales. Mientras estaba en la Alianza, Walsh leyó Las muertes del padre Metri, una serie de cuentos de Castellani. El jesuita tomó una idea del inglés Gilbert K. Chesterton, el deductivo padre Brown, y creó al franciscano Demetrio Constanzi, instalado en el Chaco santafesino a fines del siglo XIX quien resuelve diversos crímenes. El intento de domesticación cultural nos quiso convencer que los policiales se ambientaban en París o Nueva York, por eso el entusiasmo de Walsh con Castellani, con historias que transcurren en la cuña santafesina, o con las Crónicas de Bustos Domeq, con cuentos escritos por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, ambientados en calles y lugares porteñas.

En 1946 Walsh tenía 19 años, se alejaba de a poco de la política, tenía un trabajo estable en la editorial y aprendía rápido sobre las etapas de impresión de un libro. No solo corregía pruebas de imprenta sino que deseaba escribir. Por lo pronto se lanzó a traducir, que es lo que le salía de manera natural pues el inglés fue su segunda lengua, por ser descendente de irlandeses y estudiar en internados de ese origen.

El traductor de Irish

En agosto de aquel año Walsh publicó su primer texto en un libro y no fue un cuento, ni una crónica ni un análisis político, fue un prólogo bajo el título Noticia preliminar y R.J.W. fue su firma. Esas primeras palabras fueron para la traducción de seis cuentos, que realizó él mismo, reunidos en un solo volumen titulado Lo que la noche revela, de William Irish. El libro lo publicó la editorial Hachette, en su Biblioteca de bolsillo, en la colección naranja de textos policiales. El género policial era muy popular por aquellos días, y se vendían cientos de ejemplares. Hachette competía contra Emecé Editores, que tenía la colección El séptimo círculo, que dirigían Bioy Casares y Borges. Con apenas 19 años, el traductor, y futuro autor de Operación Masacre, salía a competir contra los principales especialistas del género policial la Argentina.

Los seis cuentos que integran el volumen son Marihuana, Aventuras de una manzana, Cuento policial, Cuento de sobremesa, Lo que la noche revela y Ventana trasera. En el primer cuento se usa una droga como excusa para hacer una broma pesada a un hombre, a quien, después de fumar marihuana (droga a la que el texto le da un poder superlativo), le hacen creer que asesinó a su esposa y huye para evitar el castigo de la justicia. En el segundo cuento un delincuente esconde su botín en una manzana, la cual pierde y pasa de mano en mano sin que los que la reciben sepan el tesoro que tienen, dejándola ir a otro dueño. En Cuento de sobremesa se relata la caída de un ascensor y al chocar contra el suelo se dispara un arma, con la muerte de uno de los seis pasajeros y la sospecha de un suicidio. El padre de la víctima trata de resolver el caso en una cena con los cinco sobrevivientes, para saber si uno de ellos asesinó a su hijo. En Lo que revela la noche hay una mujer que todas las noches recorre la ciudad provocando incendios, no se sabe si de manera intencional o en estado de sonambulismo. Su esposo, que en un principio no sospecha de nada pues a esa hora duerme, empieza a analizar pistas que descubre hasta concluir que su esposa es la responsable.

La empresa Paramount Pictures eligió un cuento de la serie para llevarlo al cine. Para eso llaman a Alfred Hitchcock, quien en base al cuento La ventana trasera dirigirá un clásico del cine policial: La ventana indiscreta. Doce años después que Irish publicara el cuento, y ocho años luego que Walsh lo tradujera, Hitchcock da a conocer al mundo su versión sobre la historia de un hombre sentado en una silla de ruedas, con la pierna lastimada, que observa desde su ventana el patio interno del edificio donde vive, y percibe que, después de varios días, una mujer se ausenta, y sospecha que su esposo la asesinó. A modo de promoción, en 1954, cuando se estrena la película en Buenos Aires, la revista Leoplan decide publicar la traducción de Walsh, que en ese momento era colaborador habitual del medio.

“William Irish es uno de los valores nuevos más destacados de la novelística policial estadounidense. Siendo todavía estudiante universitario, ganó una enorme cantidad de dinero al obtener el premio instituído a la mejor novela por la revista College Humor y la Paramount Pictures. Con ese dinero fue a París, y vivió allí alegremente hasta agotarlo”, abre Walsh su escrito. Agrega que Irish regresó a su patria, y se abocó a escribir una importante cantidad de novelas y cuentos policiales. El estilo del estadounidense da un giro al relato policial, donde el protagonista no es el investigador, sino que cuenta sus historias desde la perspectiva de la víctimas. Sus libros son mas bien de suspenso, y la trama psicológica de los personajes es mas importante que el crimen en si. Walsh dice que Irish tuvo mucho éxito en Estados Unidos y algunos de sus libros fueron traducidos al castellano, como las novelas La mujer fantasma, El plazo expira al amanecer, y la colección de cuentos No quisiera estar en sus zapatos. Lo que no dice Walsh, tal vez porque no lo sabe aún, es que él mismo será un traductor importante de la obra de Irish al castellano. Si muriera antes de despertarme; Siete cantos fúnebres; El perro de la pata de palo; Alguien al teléfono, son libros de Irish traducidos por Walsh; a la vez que sumó La novia vestía de negro, El ángel negro, escritos por Cornell Woolrich, que era el verdadero nombre de Irish. Es decir que Walsh tradujo siete libros del escritor estadounidense, lo que lleva a pensar sobre la influencia de éste autor en su obra posterior.

Irish y Walsh comparten el manejo de la ironía, que a veces resulta una burla y otras veces un gesto cruel. Walsh dice que Irish tiene un “estilo completamente personal (algo difícil de traducir, preciso es confesarlo) -frases elípticas, aunque expresivas en su brevedad, supresión de las conjunciones, diálogos rápidos - añade a la reputación de Irish como escritor original y ameno y acrece la satisfacción que despierta la lectura de sus novelas y cuentos”. Conociendo la obra posterior de Walsh se puede definir su estilo como personal, con frases elípticas, expresivas en su brevedad, diálogos rápidos, original y ameno. Tal vez en su prólogo, con apenas 19 años, no solo describe la escritura de Irish- Woolrich sino que manifiesta un programa que aspira plasmar en sus propios textos.

Otras influencias

Si volvemos a la relación entre Walsh y Castellani, veremos que también hay una influencia importante. Se admiraban mutuamente. En 1943 el cura publica Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas, una serie de relatos, poemas y una crónica sin ficción que anticipa el estilo de Operación Masacre, la obra mayor del Walsh adulto. En efecto, el primer texto del volumen se llama Martita Ofelia, víctima ritual, y es una denuncia del “rapto, ultraje y muerte de Martita Stultz”, una nena de 9 años agredida en 1938, cuyo victimario fue condenado por la justicia, pero sobreseído en segunda instancia.

En 1953 Walsh publica una antología, Diez cuentos policiales argentinos, donde aparecen textos de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Emilio Peyrou. Entre ellos también selecciona a Jerónimo del Rey, seudónimo de Leonardo Castellani, y pondera los cuentos de Las muertes del padre Metri como “el comienzo de una producción que ha ido creciendo en cantidad y que quiere estar al nivel de la excelente calidad técnica de los iniciadores”. Aquel mismo año Walsh gana el Premio Municipal con su serie de nouvelles Variaciones en rojo donde no habrá un policía ni un detective, sino que Daniel Hernández, el corrector de pruebas de una editorial de Buenos Aires, resuelve una serie de casos. Algunos años después, cuando se cumplen diez años de su primera traducción, Walsh está maduro para investigar los crímenes del basural de José León Suárez, y al año siguiente publicar la primera edición de un clásico de la literatura argentina: Operación Masacre.

Si volvemos a la relación entre Walsh y Castellani, veremos que también hay una influencia importante. Se admiraban mutuamente.
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    Fidel Castro

Un siglo de Fidel

14 Agosto 2026

A cien años del nacimiento del líder carismático de la Revolución cubana, su transmisión, que etimológicamente significa, acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá, sigue intacta. Millones de jóvenes y no tan jóvenes recuerdan esta fecha con una vigencia anacrónica, como si el tiempo todavía pudiera ser socialista.

Fidel Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, antigua provincia cubana en la zona oriente de la isla. Hijo de Angel Castro Argiz y Lina Ruz González. Su padre era un migrante español (gallego) que al llegar a Cuba había conseguido cierta propiedad y, campesino de arraigo, en ella se dedicó a la producción cañera. Su madre provenía de una familia campesina acomodada de la Provincia Pinar del Río.

Inquieto, observador, audaz y agudo en sus reflexiones, Fidel Castro comenzó sus primeros estudios en la escuela pública de Birán, continuando los siguientes niveles educativos en escuelas particulares católicas en la ciudad de Santiago de Cuba. En 1945 se graduó de bachiller en letras en el colegio de Belén en la Habana, perteneciente a la campaña de Jesús. 

Entonces ingresó a la Universidad de La Habana para prepararse en Ciencias Sociales y Derecho, Nacional e Internacional. 

En el ambiente universitario se integró a las luchas socio-políticas de su época, ocupando diversas posiciones en la Federación Estudiantil Universitaria. De ideología marxista-leninista, favorable a las causas justas, libertarias y populares, se integró pronto a actividades revolucionarias como las del Comité Pro Independencia de Puerto Rico. 

Fidel Castro tenía 25 años  cuando fue designado por el Partido del Pueblo cubano, como candidato al Congreso en las elecciones previstas para junio de 1952, pero el 10 de marzo de ese mismo año se produjo el golpe de Estado del coronel Fulgencio Batista Zaldívar, siendo Fidel uno de los primeros en denunciar el carácter reaccionario e ilegítimo del régimen de facto y llamar a su derrocamiento. 

El 26 de julio de 1953 comandó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, plan que incluía tomar también el cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra Fulgencio Batista. Los jóvenes no lograron su objetivo y fue hecho prisionero por las fuerzas represivas de la tiranía pocos días después del revés militar. Se le mantuvo incomunicado durante 76 días. Fue sometido a juicio donde hizo su autodefensa y condenado a 15 años de prisión, hecho histórico que quedó plasmado en su libro “La historia me absolverá”. La reacción popular en su apoyo y del resto de los moncadistas logró presionar al gobierno y fueron liberados en mayo de 1955. Semanas después fundó el “Movimiento 26 de Julio".

El 17 de enero de 1957 dirigió la primera acción armada contra el ejército de Batista  en el cuartel de La Plata y obtuvo su primera victoria. El ejército rebelde comenzó a crecer y fortalecerse.

En su condición de comandante en jefe, dirigió la acción militar y la lucha revolucionaria de las fuerzas rebeldes y del Movimiento 26 de Julio durante 25 meses de belicismo. Tuvo bajo su mando directo a la columna Uno “José Marti" y participó personalmente en casi todas las operaciones, combates que tuvieron lugar durante el belicismo interno en el territorio del primer frente rebelde.

Tras la contundente derrota de las tropas de élite de la tiranía, estas, a través de sus principales jefes, decidieron reconocer la derrota el 28 de diciembre de 1958, es decir la victoria rebelde.

Luego de la victoria de la Revolución cubana fue electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, creada en 1976, en presentación con el municipio de Santiago de Cuba. Desde entonces hasta 2008 ocupó los cargos de presidente del Consejo de Estado y presidente del Consejo de Ministros. 

Fidel recibió un gran número de condecoraciones extranjeras y nacionales, como así también numerosas distinciones académicas y compañías de espacios de enseñanza superior cubana, América Latina y Europa.

El 3 de enero de 1961, el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba por diferencias políticas e ideológicas y ordenó el cierre de la embajada de Estados Unidos en La Habana. El 3 de febrero de 1962 el presidente John F. Kennedy ordenó de manera oficial el bloqueó económico y comercial a Cuba vigente en la actualidad, ejerciendo así un brutal aislamiento de la Isla, y generando severas violaciones al derecho internacional y los derechos humanos fundamentales de la población con efectos directos en la vida digna de la población. 

El 20 de julio de 2015 como efecto del reordenamiento geopolítico (política internacional) se reanudaron las relaciones diplomáticas en un acto simbólico que marcó el punto final de una ruptura de poco más de medio siglo: Obama visitó Cuba y fue recibido por Raúl Castro en el Palacio de la Revolución. Fidel Castro quien a causa de una salud endeble había renunciado a sus cargos oficiales el 31 de julio de 2006, fue testigo de todo esto ya que murió el 25 de noviembre de 2016. Sus restos fueron cremados y esparcidos en el Cementerio de Santa Ifigenia.

En lo que respecta a su relación con Argentina, estuvo cuatro veces en nuestro país. La primera fue el 1 de mayo de 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, apenas cuatro meses después de la Revolución. El día siguiente habló ante la comisión de los 21 de la Organización de los Estados Americanos, en el noveno piso de la Secretaria de Industria.

La segunda visita se dio 36 años después. Fue en octubre de 1995 durante la presidencia de Carlos Saúl Menem. Fidel Castro fue alojado en el hotel Llao Llao por razones de seguridad en donde se reunió con el entonces presidente argentino quien hacía su juego presumiendo que intercambiaba habanos por vinos riojanos con el líder cubano, aunque ideológicamente los separaba un abismo.

Esta segunda visita estuvo enmarcada en la Cumbre iberoamericana que congregó a una treintena de mandatarios, y Fidel Castro era una de las voces más esperadas ya que su intervención tendría una repercusión internacional, más allá del contexto de aplicación de políticas neoliberales, no solo a nivel nacional, sino a nivel global como efecto de la caída del muro de Berlín en 1989.

La tercera visita es la más recordada por su afinidad con el mandatario electo y porque era la primera vez que venía a la asunción de un presidente y porque dio un discurso histórico  ante la multitud. Fue en 2003 nada más ni nada menos que para la jura del Flaco, nuestro Flaco, Nestor Carlos Kirchner. El día después, el 26 de mayo, fue muy activo, ya que primero se congregó a la plaza San Martín para homenajear al libertador, luego al Rosedal, para hacer lo mismo con José Martí y más tarde almorzar con unos doscientos invitados en el hotel Four Seasons.

Para finalizar su visita dio una charla histórica en la Facultad de Derecho, pensada inicialmente para 800 personas pero el acto debió trasladarse a las afueras donde se concentraban unos 30.000 asistentes que llegaron a ser alrededor de 50.000.

La cuarta y última visita es recordada también porque fue la última actividad internacional de Fidel Castro. Fue en julio de 2006 para la cumbre del Mercosur.

Además de los actos protocolares Fidel Castro y el entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, hablaron ante unas 40.000 personas en el cierre de la llamada Cumbre de los Pueblos, en un descampado de la Universidad de Córdoba. Al día siguiente y acompañado por Chávez visitó en Alta Gracia a casi 40 kilómetros de la capital cordobesa el museo montado en una de las casas de la infancia de Ernesto Guevara de la Serna. Esa misma noche Fidel Castro regresó a la Isla y ya no volvería a dejar Cuba. 

Nombrar a Hugo Chávez no es en vano. Nos retrotrae a la lll “Cumbre de los Pueblos de América" en 2005, que se realizo en el marco de la lV Cumbre de las Américas en Mar del Plata en la que Estados Unidos no consiguió imponer su voluntad de que se firmará el acuerdo de apoyo al ALCA.

“Estoy un poco sorprendido, acá pasó algo que no tenía imprevisto” le dijo George Bush (hijo) a Nestor Kirchner. Y, Chavez regalo a la historia aquel “¡Alca, Alca, al carajo!”. “Hoy en Mar del Plata hemos enterrado al ALCA, y no solo debemos ser enterradores del ALCA, sino enterradores y en mucha mayor dimensión, complejidad y profundidad del modelo capitalista neoliberal  que desde Washington arremete contra nuestros pueblos desde hace tanto tiempo” dijo, el ex presidente venezolano y discípulo de Fidel.
Ese día Chávez llamó a impulsar el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América), organismo creado por Fidel Castro quien convocó a todos los países de América Latina y el Caribe a construir una alternativa justa y solidaria: la Patria Grande para hacerle frente al ALCA (Área  de Libre Comercio de las Américas) u  tratado de Libre Comercio impulsado por el imperialismo estadounidense  con el legado de próceres como San Martín, Sucre, O` Higgins, Petión, Bolívar, Morazán, Garvey, Tupac Katari, Julián Apaza, Bartolina Sisa, Sandino y Martí  y un presente marcado por mandatarios como Lula da Silva, Nestor Carlos Kirchner, Evo Morales y Rafael Correa. 

Fidel fue quien junto al pueblo revolucionario de Cuba, a pesar de que la Isla sigue sometida al bloqueo férreo de Estados Unidos, consiguió sostener la soberanía, en varias ocasiones limitada, y se convirtió en referencia del siglo xx para todos los pueblos que buscan autonomía.

Fidel es símbolo de lucha global. No solo hizo signo en el pueblo cubano, sino también escribió historia a nivel mundial, abriendo espacio para que otros reescriban su propia historia, la historia de todos.

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    Archivo de Propanga Política
    Archivo de Propanga Política

Archivo de Propaganda Política: “El pasado está en disputa y desde el Estado se pretende reescribirlo”

13 Agosto 2026

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas…

Rodolfo Walsh

El Archivo de Propaganda Política nació a comienzos de 2025 a partir de la iniciativa de un grupo de militantes provenientes de distintas trayectorias y tradiciones políticas, unidos por una misma inquietud: reunir, preservar y poner en común materiales que forman parte de la historia de la militancia y de la propaganda política. Afiches, volantes, revistas, panfletos, documentos, pines y otros objetos conforman un acervo que continúa creciendo a partir de donaciones y del trabajo colectivo.

Lejos de concebir el archivo como un ejercicio meramente nostálgico, sus integrantes reivindican la memoria política como una herramienta para pensar el presente. El proyecto se propone intervenir en una disputa por el sentido del pasado que, según explican, atraviesa la Argentina actual, frente a los intentos de reconstruir la historia desde la perspectiva de los sectores dominantes.

En esta entrevista con AGENCIA PACO URONDO, Mariano Andrade, del Archivo de Propaganda Política, repasa el origen del proyecto, explica los criterios utilizados para clasificar y conservar los materiales y cuenta el trabajo de restauración de piezas históricas, entre ellas un afiche original de la campaña electoral de Juan Domingo Perón de 1946. Además, explica cómo se puede consultar el archivo y acceder a sus colecciones.

APU: ¿Cómo fue que nació el Archivo de Propaganda Política? ¿Hace cuánto tiempo vienen desarrollando el proyecto?

MA: Somos un grupo de compañeras y compañeros que venimos de distintas trayectorias militantes, así como de diferentes tradiciones políticas, que tenemos este “berretín” de juntar objetos políticos en un sentido amplio: revistas, volantes, panfletos, afiches, documentos, y un largo etcétera. La idea de poner todo en común nace a principios del 2025, y lo lanzamos públicamente en diciembre de ese año. Nos impulsan una reivindicación de la acción política como herramienta transformadora en el marco de nuestro amor por la historia, pero no entendida como un ejercicio nostálgico sino sobre cómo ello se proyecta sobre el presente. En ese sentido, nuestro archivo busca dar la pelea en una época donde el pasado, como nunca, está en disputa, y desde el Estado se pretende reescribir pero desde la mirada de los sectores dominantes. No está de más aclarar que nuestro archivo funciona a pulmón, a puro esfuerzo militante. 

APU: ¿Con qué tipo de materiales cuentan?   

MA: Como militantes que somos podríamos decir que nada de lo político nos es ajeno. Como decíamos, tenemos afiches, colecciones completas de revistas, volantes, pines, remeras, etc, tanto de Argentina como del mundo, y constantemente recibimos donaciones de militantes que confían sus recuerdos en nosotros. 

APU: El Archivo cuenta muchísimos afiches y libros pero también otros objetos de colección, ¿Con qué criterio se fue desarrollando el inventario de objetos? 

MA: Estamos avanzando en el ordenamiento. A medida que ingresamos el material establecemos distintos criterios de clasificación, según las necesidades o proyectos que tiene el grupo. A modo de ejemplo, tenemos un volante del PRT de 1974 dirigido al gremio gráfico: ¿dónde va? ¿en organizaciones revolucionarias? ¿en sindicatos? Son cosas que  llevan horas de discusión a las cuales nos entregamos con pasión.

APU: ¿Cómo es el proceso de curaduría del archivo? ¿Cómo se desarrollan también los procesos de restauración y conservación de los objetos? 

MA: Una de nuestras compañeras es especialista en conservación y restauración de papel.  Muchos de los materiales que llegan al archivo sufren el paso del tiempo o presentan un deterioro significativo por la manera en la que estuvieron expuestos o “guardados’. Ahí es cuando nuestra compañera se encarga de rescatarlos. Una vez restaurados y clasificados pasan a ser resguardados en condiciones que no afecten su deterioro con el paso del tiempo. Hemos hecho un trabajo de restauración de un afiche original de la campaña electoral de Peron de 1946, con el que empapelamos la ciudad para dar visibilidad al archivo reivindicando a la vez al afiche político como algo que es parte de la política en las calles y en el mundo social.

APU: ¿Cómo es el acceso al público del archivo, hay horarios de visitas para que la gente pueda conocer el archivo? ¿Días y horarios?

MA: Para conocer el archivo o consultar materiales que tenemos ahí les dejamos la siguiente dirección de mail archivopropagandapolitica@gmail.com así también como de nuestra página de Instagram @archivopropagandapolitica para que nos manden un mensaje y concertar una cita.

 

Hemos hecho un trabajo de restauración de un afiche original de la campaña electoral de Peron de 1946, con el que empapelamos la ciudad para dar visibilidad al archivo reivindicando a la vez al afiche político como algo que es parte de la política en las calles y en el mundo social.
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    UBA

Lo que viraliza no convence

13 Agosto 2026

Una investigación de alcance nacional realizada desde la Diplomatura en Comunicación Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) analizó la relación entre la circulación de los mensajes políticos en redes sociales y la reacción del electorado. El estudio, dirigido por el Lic. Víctor Taricco junto a la Mg. Mariana Gómez Triben, la Mg. Paula Onofrio, el Lic. Martín Romeo y el Lic. Diego Villanueva, y realizado en conjunto con Ágora Consultores, concluye que los spots que más se viralizan no necesariamente son los que generan mayor adhesión.

La investigación tomó como corpus 52 spots correspondientes a las elecciones legislativas de 2025, de alcance municipal, provincial y nacional. Un total de 4.406 personas evaluaron hasta cinco piezas audiovisuales y calificaron cada una de ellas, además de explicar por escrito los motivos de su valoración. En total se analizaron 15.175 encuentros entre ciudadanos y piezas audiovisuales.

A diferencia de una encuesta electoral tradicional, el estudio no preguntó a quién pensaban votar los participantes, sino qué reacción les provocaba cada mensaje político concreto. El trabajo también identifica un 44% del electorado como un espacio clave a disputar por fuera de los dos grandes polos políticos.

Viralidad y persuasión no son lo mismo

El principal hallazgo contradice una idea extendida en la comunicación política: que un spot que logra una gran circulación en redes también consigue una mayor capacidad de persuasión.

El estudio no encontró una relación entre ambas variables. Saber cuánto se difundió un video no permite anticipar si convenció a quien lo vio. El resultado se repite en piezas de distintos espacios políticos, tanto oficialistas como opositoras, y en diferentes tonos comunicacionales.
“La viralidad y la persuasión son cosas distintas”, señala Víctor Taricco, director de la investigación. “El algoritmo premia la intensidad de la reacción, no su dirección. Un comentario de rechazo pesa lo mismo que uno de adhesión”.

Un electorado a disputar

Otro de los principales hallazgos aparece al observar la composición del electorado. Si se agrupa a quienes votaron a fuerzas provinciales, espacios federales, la izquierda, en blanco y quienes no concurrieron a votar, ese conjunto representa aproximadamente el 44% del electorado.
Se trata de un universo mayor que el correspondiente a La Libertad Avanza, que reúne alrededor de un tercio, y al peronismo, que representa aproximadamente un cuarto.

El informe denomina a este segmento “electorado a disputar”: un espacio que no se identifica plenamente con ninguno de los dos grandes polos y que, por lo tanto, resulta central para cualquier estrategia electoral que busque ampliar su base.

“El bloque más grande del electorado argentino no está en ninguno de los dos polos”, sostiene Taricco. “Es más grande que La Libertad Avanza y más grande que el peronismo, y hasta ahora casi no tiene comunicación diseñada para él”.

Los mejores spots no muestran la marca desde el comienzo

El análisis de las piezas también encontró diferencias en la manera en que los spots presentan su identidad política.
Entre los videos de baja viralidad, los mejor evaluados demoran una mediana de ocho segundos en mostrar por primera vez la marca partidaria: el logo, el número de lista o el nombre del espacio. En cambio, los spots peor evaluados tienden a mostrar esa identificación desde el primer segundo.
El estudio también registra una asociación negativa entre determinados niveles de sofisticación técnica —como el audio de estudio, la locución profesional y el grado de pulido general de la producción— y la adhesión ciudadana. Esta relación aparece con mayor intensidad entre los segmentos más críticos de la comunicación política.

Un tercio rechaza la comunicación política moderada

La investigación identifica además un segmento que representa aproximadamente un tercio del electorado y que rechaza determinados rasgos de la comunicación política moderada, independientemente de su pertenencia partidaria.

En ese grupo aparecen votantes de La Libertad Avanza, del peronismo y personas que no fueron a votar. Lo que los vincula no es una posición política común, sino el rechazo a ciertos recursos comunicacionales: el logo partidario permanentemente visible, la figura del líder nacional en primer plano, los spots extensos y los mensajes construidos desde el interior de un espacio político y dirigidos fundamentalmente a sus propios adherentes.

La segmentación tradicional explica poco

Uno de los resultados que plantea mayores interrogantes para las estrategias de comunicación electoral es el bajo poder explicativo de las variables demográficas utilizadas habitualmente para segmentar audiencias.

Género, edad, nivel educativo y zona geográfica explican apenas el 4% de la variación en la manera en que una persona evalúa un spot.
Esto significa que el 96% restante queda fuera de la capacidad explicativa de esas variables. Según el estudio, buena parte de la variación no se encuentra solamente en las características de quien mira ni en las características del video, sino en el encuentro específico entre una persona y un mensaje.

La palabra que más convence: “verdad”

El estudio incorporó además una dimensión cualitativa: después de puntuar cada spot, las personas debían explicar por escrito por qué le habían otorgado esa calificación.

El análisis de esas respuestas permitió identificar las palabras y conceptos asociados con las distintas valoraciones.

Los spots que fueron descriptos mediante referencias a la “verdad” obtuvieron 7,7 puntos sobre 10, mientras que aquellos vinculados con la idea de “realidad” alcanzaron 7,0.

En el extremo opuesto, las piezas que dieron lugar a la palabra “mentira” obtuvieron 1,5 puntos, mientras que aquellas asociadas a la palabra “asco” alcanzaron apenas 0,5, frente a una media general de 3,9.

El resultado sugiere que, antes que una respuesta basada exclusivamente en la emoción, el electorado parece valorar especialmente la credibilidad del mensaje.

Ficha técnica

Sondeo de opinión pública mediante encuesta en línea con evaluación de estímulos audiovisuales.

Universo: personas mayores de 16 años de la República Argentina.

Muestra: 4.406 casos, probabilística por cuoteo poblacional según censo.

Error muestral: ±1,5 puntos, con un nivel de confianza del 95%.

Ponderación: por género, edad, nivel de estudios y zona.

Campo: del 14 al 17 de noviembre de 2025.

Corpus: 52 piezas audiovisuales de nivel municipal, provincial y nacional; 49 resultaron utilizables para el análisis formal.

Encuentros analizados: 15.175 entre pieza y ciudadano.

Procesamiento: análisis de lenguaje natural sobre las respuestas abiertas.

Responsabilidad técnica: Ágora Consultores.

Las diferencias reportadas superan los umbrales convencionales de significancia estadística. Las comparaciones que no alcanzan dichos umbrales se encuentran señaladas en el informe.

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    teatro

Un teatro de tres cuerpos y un metro cuadrado: la independencia contada desde los márgenes

13 Agosto 2026

Hay una forma de hacer historia que no se aprende en los manuales. No ocurre en las aulas ni en los libros de texto, sino sobre un escenario mínimo de apenas un metro por 0,75 metro, con tres cuerpos, casi ningún elemento escenográfico, un músico en escena y una potencia narrativa que desafía cualquier limitación técnica. Así trabaja la Cooperativa Teatral Gurí, que se dedica a desmontar las figuras emblemáticas de la historia argentina para devolverles su dimensión más humana, más terrenal, más viva.

Dos de sus obras se mantienen en cartel durante los próximos meses en la Ciudad de Buenos Aires. Dos miradas sobre la independencia que invitan al espectador a dejar de ser testigo y convertirse en parte de la experiencia.

"Libres": la gesta independentista con los ojos puestos en los que siempre estuvieron atrás.

San Martín está. Pero no está solo. "Libres" no le quita su lugar protagónico, pero amplía el encuadre. Por primera vez, entran en cuadro los que la historiografía clásica dejó en penumbras: esclavos, siervos, pueblos originarios, mujeres, soldados anónimos. Todos aquellos que también lucharon por la libertad y que rara vez tuvieron nombre en los relatos oficiales.

Las funciones son  todos los sábados a las 20 horas en el Belisario Club (Av. Corrientes 1624, CABA). Sobre ese escenario elevado y mínimo, tres intérpretes -Ulises Levanavicius, Juan Olmos y Lucía Porta- construyen personajes sin cambios de vestuario. Todo ocurre a la vista del espectador: los límites técnicos se transforman en un recurso expresivo. Menos es más, y lo colectivo se impone sobre lo individual.

"Libres" no se queda en el Río de la Plata. Viaja. Recorre otros pueblos del continente para mostrar aquello que los separa y también lo que los hermana: una historia en común, una lucha que no entiende de fronteras.

La obra obtuvo dos nominaciones en los Premios Luisa Vehil 2025: Mejor Dirección y Mejor Actor.

"Los Cielos de Manuel": el Belgrano que fue niño antes de ser prócer.

Antes de la bandera, antes del Éxodo Jujeño, antes de la Batalla de Tucumán, Manuel Belgrano fue un niño. Un niño que miraba las nubes y se animaba a tomar las que quería para transformarlas en realidad. "Los Cielos de Manuel" parte de esa imagen para construir un relato que humaniza al prócer sin vaciarlo de grandeza.

Las funciones son el segundo domingo de cada mes en Archibrazo (Mario Bravo 441, CABA). La obra recorre la infancia del prócer en Buenos Aires, su formación en España —donde descubre las ideas de libertad que cambiarían su vida—, las Invasiones Inglesas, los debates en la Jabonería de Vieytes, el Mayo de 1810, la creación de la bandera, el Éxodo Jujeño y la Batalla de Tucumán. Pero no lo hace como una clase de historia. Lo hace con cambios rápidos de escena, música, juegos que emulan cómics y efectos cinematográficos.

En esta oportunidad, la compañía presenta nuevo elenco: Amalia Casares y Paola Peimer se suman a Lucía Porta para dar vida a todos los personajes. Con charlas, preguntas y recursos didácticos, la función invita al público —especialmente a las infancias— a saberse hacedor de la historia y posible creador de hechos artísticos.

Las entradas se compran a través de Alternativa Teatral. 

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    Gringo Castro

El "Gringo" Castro llevó la Virgen y bendijo a los jubilados, los sin techos y Camioneros

13 Agosto 2026

Cada miércoles el Congreso Nacional se desborda de fuerzas de seguridad. El gobierno de Milei monta un dispositivo hollywoodense con la Gendarmería y la Policía Federal, además de la policía porteña.

Entonces delante de la muralla de vallas, que rodea al parlamento nacional, justo a las doce del mediodía, desde hace meses, que el Sindicato de Chóferes de Camiones los miércoles despliega su solidaridad.

Son seis o cuatro ollas, cada una puede cargar 824 tuppers, con un guiso preparado en el gremio que conduce Hugo y Pablo Moyano. Arroz, lentejas, garbanzos, pollo, zanahoria, hoja de laurel, que es acompañado con pan y un vaso de gaseosa. Todo el trabajo solidario está en manos de trabajadores de la recolección, el barrido, logística y otras actividades de las 17 que conforman la gran familia de Camioneros.

Este miércoles 12 de agosto fue la primera vez que aparecía la imagen de la Virgen de Luján. En andas llegó la Virgen patrona de la Argentina. En sus hombros la cargó uno de los fundadores de los movimientos populares, Esteban “Gringo” Castro, llamados “Cayetanos” por su peregrinar desde el Santuario de Liniers, patrono de los trabajadores, hasta Plaza de Mayo, cada 7 desde hace una década, en su reclamo por las 3 T: Tierra, Techo y Trabajo.

El dirigente social y peregrino de la Virgen tomó la palabra a capela, sin sonido, para bendecir a los trabajadores que prepararon las ollas con el guiso, a quienes iban a comer y a los jubilados que luchan cada miércoles por el aumento de su salario.

 “Le pedimos a Dios, padre bueno, que bendiga las manos de quienes realizaron esta comida y a todos los presentes”, predicó Castro . Luego se rezó al unísono un Padre Nuestro y un Ave María.

Tras las oraciones, acompañado del aplauso, se inició el reparto. En armonía se hizo la fila. Quien se acercó tuvo su comida. La Madre gaucha a un costado contemplaba a sus hijos. Muchos la tocaban. Tomaban su gracia y bendición. Le rezaron.

Un joven trabajador pidió con algunos compañeros hacer una foto con la Virgen. A los minutos volvió y pidió llevarla justo frente al Congreso, delante de las camionetas de Camioneros, allí donde había un grupo grande de trabajadores, todos con algún distintivo del gremio. Entre ellos estaba Emanuel Alarcón, responsable de Camioneros Solidario. 

“Le pedimos la bendición a Nuestro Señor Jesucristo” volvió a predicar el referente social Castro, que agregó otro Padre Nuestro y luego hizo la señal de la Cruz. En silencio lo rodearon los laburantes: “Señor Jesucristo hijo de Dios bendice a los compañeros camioneros que vienen hacer presencia para defender a los jubilados y a dar de comer a los compañeros que están viviendo en la calle”, siguió el aplauso de los presentes.

La Virgen, decorada con flores de colores, banderitas de Argentina, mientras se iba de la Plaza se cruzó con los jubilados, “los apóstoles”, y agitaba el sacerdote Francisco “Paco” Olveira . Un cura encabezando la marcha y reclamo de los jubilados, mientras un dirigente social predicó y oró con la Virgen lujanera.

La semana pasada, en primicia RezoxVos, contó el encuentro de Pablo Moyano con el "Gringo" Castro. La primera acción de fe y lucha que se habían prometido.

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    Milei y Galperin

El modelo de Milei: casi 6 millones de personas están registradas como deudoras morosas

12 Agosto 2026

La salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un escenario de creciente tensión. En mayo de 2026, la morosidad del crédito familiar volvió a acelerarse y alcanzó un nuevo récord histórico, con 5,83 millones de personas registradas como deudoras morosas.

Aunque algunas estimaciones anticipan un posible “amesetamiento” durante junio, el dato todavía no alcanza para confirmar un cambio de tendencia. Por el contrario, la magnitud del endeudamiento y el deterioro de los ingresos familiares plantean dudas sobre una eventual recuperación espontánea de la capacidad de pago. 

El deterioro, además, presenta fuertes diferencias según el tipo de entidad, el monto de los préstamos y la edad de los deudores. La morosidad en fintech y billeteras virtuales llegó al 29,6%, más del doble que en los bancos, donde alcanzó el 12,8%. El fenómeno también golpea con mayor intensidad a los sectores más vulnerables: los préstamos inferiores a un millón de pesos registraron una irregularidad del 34,7%, mientras que entre los créditos superiores a 10 millones fue del 20,9%. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, en tanto, la morosidad trepó al 43,1%, en un contexto marcado por el desempleo y la precarización laboral.

El problema tampoco se limita a los hogares. La morosidad empresarial lleva más de un año en aumento y se aceleró durante los primeros cinco meses de 2026. Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas: la irregularidad por saldo adeudado fue 2,6 veces superior a la registrada entre las grandes compañías, mientras que, medida por cantidad de empresas, la mora de las Pymes cuadruplicó la de las firmas de mayor tamaño. En paralelo, los bancos y entidades financieras adoptaron una estrategia más conservadora, restringiendo el otorgamiento de nuevos préstamos y endureciendo los criterios de evaluación crediticia.

Detrás de este escenario aparece un problema más profundo: la pérdida de capacidad de pago de los hogares. El informe sostiene que el aumento de la morosidad no puede explicarse únicamente por una supuesta falta de educación financiera o por dificultades transitorias de liquidez, sino por la combinación de tasas de interés muy elevadas y una caída persistente del ingreso disponible real. El crecimiento del PBI, además, no se tradujo en una mejora generalizada de los ingresos, debido a que la recuperación se concentró en determinados sectores mientras el mercado interno continuó debilitado. En mayo, de los 20,94 millones de deudores del sistema financiero ampliado, 5,83 millones tenían algún crédito irregular, casi el doble de los registrados en noviembre de 2024.

Frente a este panorama, el informe advierte que la solución difícilmente surja de manera automática del mercado. La carga financiera de los hogares alcanzó niveles muy superiores a los de años anteriores, mientras que la banca prioriza estrategias de bajo riesgo y destina una parte importante de sus recursos a deuda pública. Para revertir el deterioro serían necesarias, según el análisis, una recuperación sostenida del ingreso disponible y una reducción significativa de las tasas activas y del costo financiero total.

Sin embargo, ambas medidas plantean tensiones para el esquema económico del Gobierno: recomponer salarios podría afectar el denominado “ancla salarial” y reducir las tasas implicaría intervenir sobre la rentabilidad bancaria. En este contexto, incluso el FMI advirtió sobre los riesgos asociados a la elevada morosidad de fintech y billeteras virtuales y reclamó una mayor supervisión del sector.

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    Malvinas Argentinas
    Bandera de Malvinas Argentinas

La reencarnación cultural: una teoría sobre la continuidad creadora del pueblo argentino

11 Agosto 2026

La Argentina conoce desde siempre un fenómeno extraordinario que, hasta donde sabemos, nunca fue formulado como una categoría de análisis. Lo llamamos la “teoría de la reencarnación cultural". Que no designa un misterio ni una metáfora; sino que intenta describir el modo en que las grandes obras históricas, encarnadas en hombres y mujeres concretos, continúan viviendo en las generaciones que las suceden. En nuestro país, esa ley encuentra una de sus expresiones más nítidas en lo que podría denominarse la “herencia del potrero". Que no es otra cosa que la incidencia de un determinado clima cultural, de una data que baja; ese legado invisible mediante el cual una generación fecunda a la siguiente y, casi sin advertirlo, va modelando el ser nacional, la conciencia colectiva y la silueta histórica de la Argentina.

Las grandes personalidades no aparecen por generación espontánea. Son el fruto de una tradición, de una cultura, de una necesidad, tal vez, y de una obra previa que incide y prepara las condiciones para que emerjan. Los pueblos no producen gigantes todos los días, pero lo cierto es que la Argentina siempre tiene el suyo en literatura, deporte, ciencia, música, cine, filosofía, DDHH, técnica, religión, etc. ¿Qué hay en la matriz cultural argentina que permite que, generación tras generación y en disciplinas que no tienen aparentemente nada que ver entre sí, aparezcan individuos capaces de discutir la cima mundial?. Argentina se constituyó como una sociedad particularmente mestiza en términos culturales; la tradición criolla y latinoamericana, la originaria, las grandes inmigraciones, una temprana urbanización, una educación pública de enorme gravitación histórica, universidades masivas, clubes de barrio, bibliotecas populares, sindicatos, sociedades de fomento, teatros, conservatorios, potreros y una vida política extraordinariamente intensa.

Pero agreguemos algo menos mensurable. La cultura argentina posee una relación particular con la creación. Tiene irreverencia frente a la autoridad, cierta indisciplina creadora, una inclinación a discutir lo establecido y una enorme confianza —a veces insoportable, otras veces prodigiosa— en que uno puede hacer las cosas de otra manera. Acá nadie es más que nadie ni menos que nadie. El mismo rasgo que muchas veces dificulta nuestra organización colectiva puede convertirse en el individuo excepcional, en una formidable fuerza creadora. El potrero es quizá su metáfora perfecta; resolver sin manual, adaptarse a casi todos los medios, inventar frente al obstáculo, hacer de la carencia un recurso. Y existe finalmente la transmisión. Nadie comienza verdaderamente desde cero.

En última instancia, esta teoría de la reencarnación cultural no es sino una tentativa de describir un rasgo constitutivo del ser nacional argentino; esa capacidad, tan propia de nuestro pueblo, de convertir el legado en fuerza creadora y la memoria en una potencia capaz de engendrar nuevas grandezas, aun cuando las fuerzas antinacionales se empeñan, de manera sistemática, en vaciar nuestras instituciones, nuestras tradiciones y nuestras estructuras sociales para sustituir lo mejor del pueblo por élites cada vez más desvinculadas de la comunidad nacional y espiritual. Veamos.

Mariscal de Mariscales

Podríamos sostener hasta el último día que Néstor Kirchner sería inconcebible sin un Juan Domingo Perón. No porque el Flaco haya sido una réplica ni una prolongación mecánica del General, sino porque toda gran conducción nace sobre una obra anterior que le abre el camino. Kirchner, como miles, respiró el aire político que Perón había dejado en la historia argentina. Se formó dentro de un universo cultural, afectivo y doctrinario que, a pesar de casi dos décadas de proscripción, el peronismo había sembrado durante décadas; una determinada manera de entender la Nación, de mirar al pueblo, de concebir al Estado y de asumir la política como instrumento de transformación histórica. Néstor fue hijo de esa tradición y, al mismo tiempo, uno de sus renovadores más lúcidos desde la muerte del General. Lo cierto es que, sin Perón, la Argentina habría sido otra. Y en esa otra Argentina, desprovista de aquella matriz histórica, difícilmente habría existido el Néstor Kirchner que conocimos.

Esto es más una ley natural que una regla política. A primera vista puede parecer un planteo excesivamente complejo, a la vez que elemental, incluso contrafáctico. Sin embargo, no es más que el análisis retrospectivo de la concatenación de los hechos, pero dotándolos de sentido. Con el diario del lunes resulta posible advertir que la historia no se compone de acontecimientos aislados, sino de procesos que se fecundan unos a otros.

De lienzo blanco en mi corazón

Con Diego Armando Maradona y Lionel Messi ocurre exactamente lo mismo. Messi nació con un talento extraordinario, pero el talento, por sí solo, nunca explica una obra. Lo decisivo fue que, como millones de chicos argentinos, Lionel creció mirando a Maradona, soñando con ser Maradona, intentando hacer lo que hacía Maradona, conduciendo la pelota apilando ingleses bajo el relato mental de Victor Hugo Morale en el ‘86. “Genio del fútbol mundial”. Esa aspiración empujó su capacidad hasta límites que quizá nunca habría explorado de no haber existido ese horizonte de motivación, a la que luego le agregó una perseverancia inigualable. Aunque muy parecidas, el Diego no le transmitió su zurda ni su gambeta; le transmitió la convicción de que un argentino podría ser el mejor futbolista del planeta. Y allá fué Lionel.

Y hay algo profundamente argentino en el hecho de que, cuarenta años después, el destino nos haya vuelto a cruzar con Inglaterra en una instancia decisiva de un Mundial, esta vez en semifinales y con toda la carga histórica y épica de la ocasión. Como si la historia, de vez en cuando y acaso sorprendida de sus propias coincidencias, decidiera conversar consigo misma. En 1986 había sido en cuartos de final, apenas cuatro años después de la guerra de Malvinas, cuando Maradona escribió una de las páginas más profundas de nuestra memoria colectiva; un pueblo encontró en aquella victoria, con el gol más hermoso de la historia de los Mundiales y otro bien pirata —de una justicia poética infinita—, una forma simbólica de recuperar parte de la dignidad herida tras la derrota militar. En el medio volvimos a cruzarnos dos veces en Mundiales, en 1998 y en 2002: ya no estaba Maradona, todavía no había llegado Messi y, cosas de nuestra historia, si estaba Juan Sebastián Verón. Pero para que la historia volviera a adquirir aquella dimensión nacional que había tenido en el Azteca, hubo que esperar cuarenta años y la aparición del otro gran heredero del potrero argentino.

Lo del 15 de julio de 2026 trascendió largamente al fútbol. Fue un hecho político de alcance internacional. En el escenario de mayor visibilidad del planeta y de la tribuna al campo de juego, los jugadores de la Selección Argentina inscribieron un principio de soberanía y transformaron una victoria deportiva en un mensaje político dirigido al mundo, para afirmar ante quienes dudaban o no lo sabían, y entre propios y extraños, que la causa Malvinas sigue siendo un reclamo nacional irrenunciable para el pueblo argentino. El alcance de ese gesto todavía resulta imposible de medir, pero una de sus consecuencias ya puede advertirse; fortaleció la unidad nacional alrededor de una causa que, por encima de las diferencias políticas y sociales, continúa siendo patrimonio común de todos nosotros.

Y ocurrió. Messi y la Escaloneta recogieron aquella obra y la proyectaron sobre una nueva generación de argentinos. No repitieron a Maradona; continuaron la huella que él había abierto para la Argentina. Esa continuidad demuestra que las grandes obras no concluyen con quienes las realizan, sino que permanecen latentes en la memoria de un pueblo hasta que una nueva generación encuentra la manera de hacerlas vivir otra vez.

Argentina todavía no ha dado su último gran futbolista

Por eso sostenemos que Messi no es solamente un genio individual. Es también una creación cultural de la Argentina que Maradona ayudó a moldear. Y, al mismo tiempo, Messi ya está haciendo exactamente lo que hizo Diego con él. De hecho, muchos de esos pibes que pateaban la pelota en sus barrios queriendo ser Messi, ya ganaron un Mundial con él.

Pero existe una diferencia decisiva respecto de la época de Maradona. La obra de Diego se expandía a través de la televisión diferida, de los diarios, revistas y del relato oral de quienes lo habían visto jugar. La obra de Messi se multiplica, en tiempo real y de manera prácticamente infinita, a través de cada pantalla del planeta. Nunca antes un futbolista había podido inspirar a tantos niños, durante tanto tiempo y con tanta intensidad. Si Maradona fecundó el imaginario futbolístico de varias generaciones argentinas, Messi está sembrando, simultáneamente, el de una o dos generaciones globales, sin dejar de ocupar, para los chicos y chicas de Argentina, ese mismo lugar de inspiración que Diego ocupó para él. Por eso, la incidencia de su legado promete ser todavía más extensa.

En ese marco, y siguiendo los regates de este fenómeno, nos animamos a hacer una afirmación que para muchos puede sonar exagerada, pero que, para este autor, es una consecuencia lógica de esta teoría. Argentina todavía no ha dado su último gran futbolista. La obra de inspiración que está dejando Lionel Messi hace pensar que, dentro de una o dos décadas, este país volverá a parir a otro jugador destinado a ocupar la mesa de los más grandes de todos los tiempos. Y cuando eso ocurra no será casualidad, volveremos a comprobar que los grandes nombres no sólo transforman su época; también crean las condiciones y el cultivo para que aparezcan quienes los sucederán.

Si eso sucede, poco importará el orden del podio. Porque el dato verdaderamente extraordinario no será quién ocupa el primer, el segundo o el tercer lugar, sino que, una vez más, serán argentinos. Paciencia, ya lo verán. Quizá entonces comprendamos también la esterilidad de aquella discusión que durante años pretendió obligarnos a elegir entre Messi o Maradona, como si una grandeza necesitara disminuir a la otra para existir. Cosa típicamente de hombres inseguros. Esa falsa disyuntiva termina siendo funcional, aun involuntariamente, a una vieja matriz de pensamiento antinacional; fragmentar aquello que constituye una fortaleza propia, enfrentar nuestras mejores expresiones entre sí y convertir una extraordinaria continuidad cultural en una disputa de bandos, para que dé suma cero. Maradona o Messi es una pregunta equivocada. La verdadera respuesta es mucho más poderosa; Maradona y Messi. Los dos son nuestros.

Ya basta de caer en la trampa, ya conocemos sus consecuencias. Las hemos padecido durante décadas en democracia a través del dispositivo desmalvinizador, en cuya lógica terminaron cayendo incluso no pocos de los nuestros; mirar Malvinas únicamente a través del prisma minusvalidante de la derrota, hasta despojar aquella gesta de todo arrojo, heroísmo y potencia inspiradora. Así se terminó reduciendo a nuestros combatientes a la condición exclusiva de víctimas, cuando fueron protagonistas de una causa nacional y autores de innumerables actos de coraje. Y al quitarles esa dimensión, no sólo se mutiló la historia; se interrumpió la transmisión de su ejemplo a las generaciones que vinieron después. Entonces ocurre una paradoja brutal; un país que tiene historias verdaderas de arrojo, sacrificio y heroísmo termina buscando sus relatos de coraje afuera, en las películas, en las guerras y en los héroes de otros pueblos. Consumimos la épica que otros construyen sobre su propia historia mientras vaciamos de toda potencia inspiradora la nuestra. Aunque, por fortuna, el pueblo llano suele comprender estas cosas bastante mejor que las academias, cierta militancia y las instituciones.

Del fútbol a la política

Pero esta teoría también obliga a formular una pregunta incómoda por fuera del fútbol. Si los grandes hombres o mujeres son el resultado de una tradición capaz de inspirar a las generaciones que los suceden, ¿qué clase de dirigencia política puede nacer de una época caracterizada, precisamente, por la ausencia de figuras capaces de despertar esa inspiración?.

Desde luego, la política responde a una complejidad histórica infinitamente mayor que la del fútbol. Y el fútbol conserva aún una ventaja decisiva; todavía nace, en buena medida, del pueblo. En cambio, a la alta política, casi no le quedan pastores con olor a oveja. Todavía el potrero del fútbol resiste. Y justamente por eso hace años que intentan colonizarlo, disciplinarlo y convertirlo en otra mercancía global, despojándolo de esa extraordinaria capacidad de expresar el alma de una Nación.

Tal vez la historia esté preparando una respuesta distinta. Tal vez, cuando la ausencia de referencias políticas alcanza determinado umbral, sea el propio vacío el que comience a actuar como fuerza creadora. Quizá no sea un nombre propio el que inspire a la generación que viene, sino la conciencia de que ese nombre todavía no existe. Quizá la experiencia del abandono, de la frustración y del vacío estructural termine generando la necesidad de construir aquello que falta. No lo sabemos. Pero sí sabemos que la historia jamás tolera indefinidamente los vacíos. Tarde o temprano, los pueblos encuentran la forma de producir las conducciones que su tiempo reclama.

Religiosidad popular

Existe, además, un caso contemporáneo cuyo desarrollo histórico apenas comienza y cuyas consecuencias probablemente sólo puedan medirse dentro de varias décadas: Francisco.

Todavía es demasiado temprano para comprender la magnitud de su legado. Salvo los dotados de visión secular, los contemporáneos rara vez alcanzamos a dimensionar a quienes transforman su tiempo. Pero Francisco no nació en el vacío. Es hijo de una tradición profundamente argentina y latinoamericana; la religiosidad popular. Tardamos toda nuestra historia para producir un hombre de magnitud universal, salido del barrio de Flores. De esa manera tan singular que tienen nuestros pueblos de vivir la fe, no como una experiencia individual encerrada en los templos, sino como una expresión comunitaria que camina junto al trabajo, al barrio, a la familia, a la solidaridad y a la dignidad de los humildes. Su lenguaje, sus gestos y su concepción de la Iglesia serían incomprensibles sin ese humus cultural del que emergió.

Pero la muerte de Francisco no es su última estación. Es su primera vida. La vida de su legado, de la praxis, de la inspiración y de esa herencia cultural que comienza a independizarse del hombre para ingresar definitivamente en la historia, mucho más allá del inigualable rol institucional que desbordó. Si ha de seguir vivo, deberá hacerlo en las aulas, en los sindicatos, en los barrios, en las organizaciones libres del pueblo; allí por donde se recrea todo lo nacional y, claro está, en las nuevas generaciones que todavía creen que la política social puede ser una herramienta de liberación nacional y de dignificación humana.

Pero las grandes figuras históricas rara vez son comprendidas por las élites de su tiempo. Son los pueblos quienes, lentamente, las incorporan a su propia conciencia. También ocurrirá con Francisco. Porque su muerte no clausura su biografía; inaugura una fuerte tradición. Y si la Argentina aspira alguna vez a reconstruir una patria libre, justa y soberana, deberá internalizar a Francisco no como un Papa argentino, sino como uno de los grandes legados políticos, culturales y espirituales que este pueblo dejó para sí mismo y para convidar a América Latina.

La trama circular del ser nacional

Hay algo todavía más profundo en la Selección Argentina de fútbol que ayuda a comprender esta idea de la reencarnación cultural. Basta mirar a sus jugadores cuando termina un partido. Muchos provienen de hogares trabajadores, de clubes de barrio del interior provincial, de familias donde la pelota convivió desde temprano con el sacrificio, la madre, la abuela, el barrio y una religiosidad sencilla que nunca necesitó demasiadas explicaciones. Aparecen entonces los tatuajes de Cristo y de la Virgen, la señal de la cruz antes de entrar a la cancha, la mirada al cielo después del gol, el agradecimiento a Dios, el agua bendita, las promesas y los rituales. No es teología académica. Es religiosidad popular; esa forma profundamente argentina y latinoamericana de vivir la fe mezclada con la vida cotidiana, el deporte, la familia, el trabajo, la calle, el sufrimiento y la esperanza.

Y alrededor de esos jugadores aparecen otras capas de la misma cultura. Aparece el bombo del Tula, que mucho antes de convertirse en una postal de los mundiales había acompañado durante décadas la liturgia callejera del peronismo. Aparece también la conducción de la AFA en la figura del Chiqui Tapia, un hombre proveniente del ascenso y con raíces concretas en el mundo del trabajo organizado; ya que fue trabajador de la recolección y llegó a ser secretario de Organización del Sindicato de Camioneros, con códigos bastante diferentes de los que gobiernan las corporaciones del fútbol global. Y aparece, finalmente, el trapo de “Las Malvinas son argentinas” levantado por los propios jugadores, incorporando la causa soberana a la celebración deportiva sin necesidad de que ningún intelectual les explicara previamente su significado.

No sostenemos, naturalmente, que la Selección sea peronista ni que cada futbolista posea una conciencia política elaborada sobre estas cuestiones. Sería reducir el fenómeno a lo superficial. Sostenemos algo más interesante en el plano de lo histórico; todos ellos vienen de algún lado. Y cuando uno empieza a seguir los hilos, descubre que esos hilos se cruzan. El potrero con el barrio; el barrio con el trabajador; el trabajador con el sindicato; el bombo con la movilización popular; la Virgen con la madre y la abuela; la religiosidad popular con Francisco; Malvinas con la conciencia y el orgullo nacional; Maradona con Messi; Messi con los chicos que hoy vuelven a patear una pelota soñando con ser él.

Y entonces todo vuelve al punto de partida. Aquello que solemos contemplar como fenómenos separados —el fútbol, la fe, el peronismo, Malvinas, el barrio, la familia, la cultura popular— quizá sean manifestaciones diferentes de una misma sedimentación histórica. Ninguna determina mecánicamente a la otra, pero todas se rozan, se transmiten, se mezclan y vuelven a aparecer bajo formas nuevas. Eso es, precisamente, lo que intentamos describir con la reencarnación cultural. No la repetición del pasado, sino su misteriosa persistencia dentro de lo nuevo. Una generación cree estar comenzando desde cero y, sin saberlo, lleva consigo palabras, gestos, símbolos, memorias, creencias y lealtades que vienen caminando desde mucho antes de que ella naciera.

Quizá, después de todo, la teoría de la reencarnación cultural no hable de Maradona, de Messi, de Perón o de Francisco. Hable de Argentina. De ese misterio histórico que somos y por el cual, aun en los momentos de mayor drama y de mayor incertidumbre, cuando todo parece indicar que el proyecto antinacional ha logrado vaciar por completo nuestras tradiciones y hasta nuestra esperanza, el pueblo vuelve a crear. Vuelve a producir una obra, un hombre, una mujer, una idea o un gesto capaz de reabrir el curso de la historia.

Esa es, acaso, nuestra mayor riqueza nacional. No el trigo, ni la carne, ni el litio. Nuestra mayor riqueza es esa inagotable capacidad de fecundar generaciones en ese maravilloso crisol de razas que somos. Lamentablemente la política mira para otro lado. Pero mientras esa fuerza siga viva, mientras exista un potrero, un sindicato, un aula, una parroquia, un barrio, una procesión, una plaza, una olla popular, una familia alrededor del pan, o cualquier otro espacio donde un argentino pueda inspirar a otro argentino a ser un poco mejor que él mismo, o un clima donde una generación pueda transmitir a la siguiente la memoria, la inspiración y la voluntad de superarse colectivamente, la historia nacional y popular seguirá escribiéndose. Porque, al fin y al cabo, los grandes nombres pasan, lo que permanece es el pueblo que los hizo posibles. Y mientras ese pueblo conserve la voluntad de recrearse a sí mismo, la Argentina siempre encontrará la manera de volver a parirse. Allí radica toda nuestra esperanza.

Como nos enseñó Francisco; el tiempo es siempre superior al espacio.

"Podríamos sostener hasta el último día que Néstor Kirchner sería inconcebible sin un Juan Domingo Perón. No porque el Flaco haya sido una réplica ni una prolongación mecánica del General, sino porque toda gran conducción nace sobre una obra anterior que le abre el camino"
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    Tierra Citrus

Tierra Citrus: núcleo emocional del realismo tucumano

10 Agosto 2026

Esta semana se estrena Tierra Citrus, ópera prima de Ayelén Agüero, que explora la conexión entre el suelo y los cuerpos en la cosecha del limón en Tucumán. Mezcla de documental observacional y realismo mágico, destaca por su mirada ecofeminista a partir de la historia de Lucía Rodríguez, una niña que busca sanar a su abuelo (Julio Lucena). La noche del jueves y del viernes estará en el Cine Gaumont.

La película hace base en Alpachiri, rincón rural dominado por plantaciones, pero rápidamente se aleja de la postal turística para posar la cámara las secuelas físicas que deja la cosecha precarizada en los cuerpos de los peones. La piel curtida, las manos cortadas y el dolor crónico son filmados con crudeza, pero también con un enorme. A lo largo de apenas más que una hora, Agüero cuestiona narrativas tradicionales sobre el trabajo agrario, lo que le valió diversos premios y en el circuito de festivales durante el año pasado.

El guion parece manejarse en un doble nivel: el registro observacional expone la dureza de la jornada laboral y la línea ficcional introduce una capa poética a raíz de una serie de rituales ancestrales de sanación. En este punto, de alguna manera, la medicina popular y las tareas de cuidado se revelan como las únicas herramientas de resistencia frente a un sistema explotador, y allí remite no sólo a una variedad de autoras, como Silvia Federici, que focalizan en las mujeres y en la transmisión de saberes invisibilizados, sino también a su propia historia familiar. En ese sentido, desde una mirada marcadamente ecofeminista, plantea un paralelismo entre el extractivismo de la tierra y la explotación del cuerpo

Tierra Citrus no es un film cómodo, más allá de su corta duración. Constituye una de las propuestas más singulares del cine nacional y enaltece los lazos comunitarios y la memoria como último refugio de la dignidad humana. Agüero se propone desarrollar una saga cinematográfica con la temática, de hecho, ya se encuentra trabajando en el segundo largometraje, que profundizará en las relaciones de poder y la migración en Estados Unidos. En palabras de la directora, su objetivo es “seguir explorando, desde distintas geografías, cómo los desplazamientos, las estructuras de poder y las memorias personales moldean nuestras identidades y la manera en que habitamos el mundo”.

La película se estrenará jueves 13 y viernes 14 de agosto a las 20hs en el Cine Gaumont y luego estará el sábado 22 a las 16hs, en el Museo del Cine. El jueves 27, viernes 28 y sábado 29 de agosto llegará a Tucumán, en la Sala Hynes O´ Connor, y regresará a la Ciudad de Buenos Aires los días miércoles 2 y 9 de septiembre en Sala Lúcida.

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    Javier Milei_Díadelabandera_Defensa_Ejercito_María Bessone_006
    Foto: María Bessone
ENCUESTAS

Paola Zuban: “Javier Milei está en su peor momento con la sociedad”

10 Agosto 2026

Paola Zuban, codirectora de la consultora Zuban Córdoba, analizó la actualidad del gobierno de Javier Milei, a raíz de su última encuesta que describe el peor momento del presidente. A su vez, reflexionó sobre las perspectivas antifeministas en Argentina.

Zuban dialogó el sábado 8 de agosto con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Creo que Javier Milei está en el peor momento desde que asumió, la aprobación de su gestión viene en caída sostenida desde diciembre del año pasado”.

“El tercer año es bisagra, el gobierno tiene que demostrar gestión y que mejora o puede generar una expectativa de mejora de la calidad de vida en un futuro inmediato. No estaría sucediendo (…) La inflación sigue siendo un problema para la gente”.

“Milei tiene problemas con los indicadores económicos, pero se cansa de repetir que no va a modificar un ápice el rumbo del plan. Pareciera que hay cosas a las que presta atención de acuerdo a su conveniencia o al armado político que está haciendo su hermana Karina, porque sí creo que tiene interés en reelegir”.

“En 2023 a Milei lo votaron 17% más de varones que de mujeres. Es la primera vez en la historia, por lo menos que tengamos documentada, que existe esta brecha de género”.

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