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    Oscar Aleman y su Quinteto del Swing

“Siempre pensamos en Oscar Alemán como un faro de identidad con un talento extraordinario”

10 Octubre 2026

Agencia Paco Urondo dialogó con la activista afrochaqueña Claudia Margosa Conti y con Berenice Corti, investigadora en música popular, sobre la trayectoria y el legado de uno de los grandes guitarristas de jazz argentino, en el marco del reconocimiento del 14 de octubre como “Día del Afrodescendiente Chaqueño y de la Cultura Afrolitoraleña”.

La Ley Provincial N.º 4091-E  sancionada en octubre de 2024, establece una nueva efeméride que recupera la historia y la memoria de toda una comunidad. Entre el activismo que impulsa la visibilización de la identidad afrodescendiente chaqueña y las investigaciones académicas que dan cuenta del alcance nacional e internacional de su trayectoria, la vida y obra de Oscar Aleman abre una conversación sobre música e identidad en la Argentina.

En este sentido, las entrevistadas, referentes en la materia desde sus respectivos campos, comparten sus miradas sobre el músico afrochaqueño.

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Berenice Corti
En la foto: Berenice Corti

Berenice Corti es docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y autora de Jazz argentino, la música “negra” del país “blanco” (Gourmet Musical Ediciones, 2015) y Músicas negras. Cuerpos racializados y sensibilidades afroatlánticas en Buenos Aires (Prometeo, 2023). Sus investigaciones abordan la música, las culturas afro y las experiencias afrodescendientes en la Argentina. 

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Claudia Margosa Conti
En la foto: Claudia Margosa Conti

Claudia Margosa Conti es profesora, bailarina, coreógrafa, candombera y activista afrochaqueña por los derechos de las personas afrodescendientes. Su experiencia articula arte, militancia y gestión cultural a través del grupo Danza Identidad y de la organización Awo Awon Ti Oke, que participó de la gestión colectiva para la presentación del proyecto que establece el 14 de octubre como “Día del Afrodescendiente Chaqueño y de la Cultura Afrolitoraleña.

También se desempeñó como directora del Centro Cultural Ítalo Argentino, dependiente del Instituto de Cultura del Chaco, e integró equipos pedagógicos vinculados a políticas de interculturalidad y educación en la provincia.

APU: ¿Qué lugar ocupa Oscar Alemán en la historia del jazz argentino y qué aspectos de su recorrido como artista suelen quedar fuera de los relatos más conocidos sobre él?

Berenice Corti: Oscar Alemán es sin dudas una de las figuras más importantes de la historia del jazz argentino, aunque me animaría a decir que de la historia del espectáculo en nuestro país. Es recordado no sólo por su virtuosismo sino también por sus dotes de bailarín, improvisador, comediante y artista completo de music-hall, alguien con un gran carisma que sabía entretener a su público a través de una excelente performance musical. Hemos tenido ejemplos de uno u otro caso, pero es bien difícil encontrar artistas con todas esas características, todas juntas. Creo que de su vida pocas veces se menciona su identidad afroargentina; es más, se ha adjudicado su fenotipo a una ascendencia indígena, entiendo que en sintonía con el paradigma dominante del siglo XX que buscó invisibilizar la afrodescendencia en nuestro país.

APU: Berenice señala que la identidad afroargentina de Alemán fue una dimensión poco mencionada de su trayectoria. ¿Cómo permanece esa identidad en la memoria de las comunidades afrochaqueñas? ¿Alemán era un artista presente en esa memoria o el reconocimiento del 14 de octubre contribuyó a recuperar su legado? 

Claudia Margosa Conti: Es una combinación de las dos. En la memoria de las generaciones de abuelos, abuelas, madres y padres estuvo muy presente la vida de Oscar Alemán por una cuestión generacional, pero con los cambios de "progreso" sociocultural comenzaron a tener prioridad otras cosas para la población joven y adolescente, en general inducidas para el consumismo y la extranjerización, cosa que no es casual. Entonces tuvimos que generar puentes para que se activen nuevamente esas transmisiones dentro de las familias, el reconocimiento, y sobre todo,  el ejemplo a seguir para las generaciones que mencionamos, es decir sacando a las personas afrochaqueñas del estigma sobre nuestras posibilidades laborales, educativas y de proyección de progreso vinculadas con nuestra cultura afro, que puede estar a la altura de cualquier otra, y de esta manera, desarmar las prácticas colonialistas que nos pusieron en ese lugar. La fórmula no es nueva, la conocemos, entonces nos reinventamos colectivamente.

APU: En este sentido ¿Cómo fue para el activismo  recuperar a Alemán desde su condición de afrochaqueño y no solamente desde su enorme trayectoria musical?

CMC: Para nuestra organización, Awôn Awô Ti Oké, para nuestra población cercana, familias, amigxs negrxs, siempre pensamos en Oscar Alemán como un faro de identidad que vino con un talento extraordinario, pero sobre todo es un hermano, es alguien con quien nos vemos, nos reconocemos y nos identificamos, por qué su vida fue como las nuestras, por qué no se olvidó de dónde vino y se reconocía con su gente, nuestra gente.

APU: En tu investigación sobre Oscar Alemán y Rita Montero hablás de la presencia de músicos afroargentinos en el jazz. ¿Qué nos permite ver la trayectoria de Alemán sobre la relación entre música, negritud e identidad en la Argentina?

BC: Es muy importante destacar la presencia de los y las artistas afroargentinxs en el espectáculo nacional, que siempre existió y seguirá existiendo. En el caso de Oscar, se sabe que la gran artista afronorteamericana Josephine Baker lo eligió como uno de sus músicos porque además de su talento era importante para ella contar con otro artista negro. Por otro lado, poco se ha dicho también de la conciencia racial de Oscar, ya que participaba de eventos en su época que hoy denominaríamos antirracistas.

Pero también conocemos del racismo que sufrió según los dichos del dibujante Hermenegildo Sábat, cuando se refirió a los diez años en que Oscar cayó en el olvido. De todo esto podemos armar el rompecabezas sobre una historia afroargentina: a pesar de su desempeño excepcional en el exterior que le permitió construir una carrera brillante, reconocida por grandes músicos, artistas y público, era merecedor de un destaque mayor al que recibió y que no se invisibilizara su etnicidad y su lucha. 

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Josephine baker y Oscar Aleman
En la foto: Josephine Baker y Oscar Alemán

APU: A partir de esto aparece otra cuestión: ¿cómo considerás que se construyó la figura pública de Oscar Alemán?

BC: Décadas atrás y según el ámbito, su figura osciló entre el exotismo y la espectacularización como artista menor. Sin embargo, en los últimos años y sobre todo a partir de las distintas biografías (tanto en libros como en el cine) que fueron apareciendo, su figura volvió a tomar relevancia. Por otro lado, es nuestra tarea reponer los aspectos menos mencionados u ocultados, para que podamos valorar su trayectoria en toda su complejidad e importancia.

14 de octubre: una conquista colectiva

APU: ¿Cómo fue el proceso para convertir esa fecha en un reconocimiento de la identidad afrochaqueña y la cultura afrolitoraleña?

CMC: La figura de Oscar Alemán tuvo y tiene un reconocimiento a nivel provincial, pero como todos los afroargentinos, afrochaqueños, tenemos que atravesar la estructura del racismo sistémico de este territorio. En ese contexto desde nuestra organización tuvimos toda la intención de que el día de las personas afrochaqueñas y la cultura afro litoraleña estuviera vinculada a Óscar Alemán, principalmente la fecha de su fallecimiento porque teníamos la imperiosa necesidad de que se tratara esta efemérides dentro del calendario escolar, atravesando todo el sistema educativo provincial.

Así que desde las actividades que llevamos adelante podemos hacer una conexión y un trabajo transversal recuperando las memorias y los relatos  las familias  para dialogar, recordar, indagar, conocer y reconocer a Óscar Alemán, darle el lugar que se merece no solamente como una figura de un talento extraordinario sino por su identidad negra como ejemplo de que cualquier afrodescendiente puede tener las máximas aspiraciones posibles. Es un trabajo paralelo sobre su persona específicamente, pero trabajando la identidad afrochaqueña.

APU: ¿Cuáles fueron las discusiones y los pasos que atravesaron hasta lograr que esta fecha se convirtiera en ley?

CMC: Fue un camino largo lograr este 14 de octubre como efeméride. Pasamos por dos intentos. La primera vez se diluyó por un cambio de gestión política. La segunda logramos que se sancionara la ley provincial en 2015, pero los funcionarios que acompañaron el proyecto decidieron que el 6 de enero, Día de San Baltazar, fuera la efeméride, desoyendo la voz de la población afrochaqueña, que nunca estuvo de acuerdo con superponer el Saludo a San Baltazar con el día del afrochaqueño, porque para nosotros eso significaba simplificar nuestra historia y restarle importancia a los acontecimientos.

Finalmente, en 2022 insistimos con nuestro proyecto colectivo y se presentó nuevamente la propuesta para modificar la fecha. Así, en 2024 se sancionó la modificación de la ley, dejando el 14 de octubre, día del fallecimiento de Oscar Alemán, como el “Día del afrodescendiente chaqueño y la cultura afrolitoraleña”. Podemos decir que la Provincia del Chaco celebra la identidad negra y reivindica la historia oculta y negada desde hace 11 años, pero recién hace tres que logramos que la propuesta fuera escuchada en su totalidad y sancionada como la población negra de Chaco lo requería. 

"La figura de Oscar Alemán tuvo y tiene un reconocimiento a nivel provincial, pero como todos los afroargentinos, afrochaqueños, tenemos que atravesar la estructura del racismo sistémico de este territorio".

APU: La incorporación de la fecha al calendario educativo abre otra dimensión del reconocimiento a Oscar Alemán. ¿Qué nos permite ver los estudios sobre afrodescendencia acerca del lugar de los músicos afroargentinos en la historia de la música argentina?

BC: Es importantísimo incluir la perspectiva étnico-racial en cualquier historia cultural argentina. De lo contrario corremos el riesgo de invisibilizar, ocultar o negar aspectos que son constitutivos de las historias personales y artísticas de los músicos y músicas, así como de sus producciones artísticas. No da lo mismo reconocer o no los parentescos con matrices culturales fundantes de la Argentina, como la afrodescendiente o la de los pueblos originarios. Es fundamental hacerlo para reimaginar nuestra cultura de acuerdo a la diversidad que la compone.

CMC: Sin dudas la sanción de la ley habilita diferentes aristas. Podríamos decir que hay dos líneas con el mismo nivel de importancia: por un lado, reconocer, reivindicar y potenciar a Oscar Alemán y todo lo que él significa para la población afrochaqueña y para Machagai, localidad donde nació; y, en paralelo, trabajar la identidad negra, la historia invisibilizada y la proyección de la población afrochaqueña en figuras relevantes como Óscar Alemán, donde también pretendemos activar las potencialidades de cada individuo de la población afro.

APU: Si tuvieran que elegir un trabajo o una interpretación de Oscar Alemán para que quienes lean la nota se acerquen a su música, ¿cuál destacarían y por qué?

BC: Tengo un tema favorito que me conmueve especialmente que es su interpretación del standard de jazz "Stardust". Hace gala allí de una sensibilidad exquisita. También me gustan sus interpretaciones de músicas afrobrasileñas, se me hace que a través de esto conectaba con su infancia en Brasil y la cultura popular negra. También sus interpretaciones en un swing acelerado y potente. En fin, Oscar Alemán es fundamental para comprendernos como argentinxs en la historia afro, a la vez que disfrutamos de su arte.

CMC: Hay muchos temas emblemáticos y que están guardados en la memoria, como su versión de Bésame mucho, la versión que hizo de "Tico Tico no fubá" o "Negra de cabello duro". No es casual elegirlos: uno habla de la cotidianidad y la observación y los otros abordan temas que hoy en día siguen siendo una imposición de buena presencia o estándares de belleza. Aparte de ser joyas interpretativas, están cargados de patrones estigmatizantes y eso también lo planteamos, como un sesgo histórico que trasciende fronteras y afecta a la población afro. Por otra parte, tratamos de poner en los oídos otros temas que no sean siempre los más conocidos y vemos el contexto histórico de la vida de Oscar y esas piezas musicales, y cómo siempre salió admirado por quienes lo rodeaban.

APU: Y como ustedes ya eligieron sus temas, yo también me voy a dar el gusto de elegir uno: “Oscarinadas”, grabada el 8 de enero de 1942 para el sello Odeón junto a su Quinteto de Swing.
 

* El artículo contiene lenguaje inclusivo.  

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    Escuela Raggio

Festejos por el centenario de la Escuela Técnica Raggio

10 Octubre 2026

En diálogo con la Agencia Paco Urondo la docente Silvia Urich se refirió a la historia y los festejos de la icónica Escuela Técnica Raggio en el centenario de su fundación. 

AGENCIA PACO URONDO: Con respecto a este año de celebración quisiéramos saber sobre la historia de la escuela y su función a lo largo de los años, siendo referente educativo y modelo conceptual sobre el progreso y la industria nacional. 

Silvia Urich: La Escuela Técnica Raggio, una escuela secundaria, pública, tuvo su inauguración oficial en 1924. En realidad, el 8 de diciembre de 1924 se inauguró el edificio por una iniciativa de la familia Raggio que le donó a la ciudad de Buenos Aires la construcción del edificio para que fuera destinado a una escuela de artes y oficios. El nombre fue Escuelas Municipales de Artes y Oficios Raggio en el barrio de Núñez. Se trata del noreste de la ciudad, hoy es un barrio acomodado, pero hace un siglo era una zona descampada de bañados, junto al Río de la Plata. La periferia, con dificultades de comunicación, donde solamente llegaba el ferrocarril. 

En aquel entonces no había muchas escuelas de ese tipo ya que hacía pocos años que se había iniciado esa modalidad de "escuelas de artes y oficios", cuando eran para varones y "escuelas profesionales", cuando eran para mujeres. Toda la educación dependía de la Nación. En este caso fue una excepción: la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires aceptó la donación, se hizo cargo de esta escuela que estaba destinada a chicos de entre 13 y 18 años que incluso no habían terminado la escuela primaria. A partir de tercer grado ya podían inscribirse en alguna de sus especialidades, al estilo de las escuelas Arts and Crafts, tendría en un mismo predio un sector para chicas (el Pabellón María Celle de Raggio) y otro para varones (el Pabellón Lorenzo Raggio). 

APU: ¿Cuáles son las especialidades que se fueron definiendo en la escuela a partir de los talleres?

SU: En esa época, aún no era una escuela secundaria: solamente tenían el taller, con materias complementarias Dibujo y Educación Física. Lo cual era una novedad porque, hasta entonces, un chico solo podía formarse en una fábrica, quizás en alguna escuela confesional —los salesianos—, pero a nivel estatal había muy pocas. Había tres especialidades para mujeres (Corte y Confección, Puntillería y Telares) y para varones Herrería Artística, Ebanistería, Cincelado y Grabado, y Modelado (al poco tiempo se convirtió en una especialidad mixta).

En 1929, las consecuencias del crack de la bolsa se hacen sentir en la Argentina, comienza lentamente a pensar su industrialización y a pensar en la formación de operadores. Es en ese momento en el que la Escuela Raggio va incorporando nuevas especialidades: Mecánica, Electrotecnia, Imprenta, Dibujo Comercial, Construcciones... Ello implica también una reforma edilicia y la escuela agrega cinco pabellones. Esos primeros diez años se organizaron para la formación de operarios. Eso no implica dejar de lado las orientaciones iniciales, ambas coexisten. Se agregan materias formativas. En la década del 40, una época de industrialización, la escuela se transforma en una escuela técnica secundaria.

APU: En el marco de las celebraciones realizan una exposición que llamaron "La invención del taller". ¿De qué se trata?

SU: El edificio se inauguró el 8 de diciembre de 1924, pero aún faltaba tiempo para que empezaran las clases. La Municipalidad debía asignar un presupuesto, definir las especialidades, equipar los talleres, conseguir docentes, inscribir alumnos, de modo tal que las clases recién comenzaron el 26 de julio de 1926. Es decir que este año se cumplió un siglo del inicio. Por ese motivo, otra institución más que centenaria, como es la Biblioteca Popular de Saavedra tuvo la iniciativa, junto con 20 instituciones barriales, de realizar un homenaje, una celebración a la Escuela Raggio, que fue y es tan importante para el barrio.

Por eso vamos a realizar esta exposición que llamamos "La invención del taller" (parafraseando La invención de Morel) como una suerte de artefacto, a través de fotografías, videos, esculturas y libros nos permite recrear esa primera década (1926-1936) que configuró la escuela como un proyecto entre el arte y la industria. 

En síntesis, el primer decenio estuvo dividido en dos etapas: los primeros cinco años, operó bajo el objetivo inicial centrado en la formación artesanal del cincelado y grabado, los telares, la herrería artística, la ebanistería. El segundo lustro -signado por la crisis- forzó un giro y un desborde de los propios límites físicos que impulsaron incluso la construcción de talleres para Mecánica, Electrotecnia o Construcciones, algunas de las nuevas orientaciones de carácter industrial que se incorporaron. Esta mutación terminó por definir la personalidad de la escuela: un híbrido donde el arte y la industria aprenderán a convivir en un mismo espacio. 

"A 100 años del inicio de las clases en la Escuela Raggio la celebración trasciende las aulas para convertirse en una fiesta de identidad barrial".

APU: ¿Qué reflexiones quieren compartir respecto al presente y al pasado de la escuela?

SU: Recordando esta etapa intentaremos reflexionar sobre el presente y el futuro de la educación técnica en nuestro país. Más allá de los cambios vinculados a la formación industrial, durante la primera etapa la escuela tuvo una gran impronta artística, hoy un poco olvidada. En los inicios, fue importante la presencia de Pío Collivadino, que integró la Comisión Asesora a cargo del proyecto fundacional.

La escuela no fue ajena al debate del lugar que ocupaban las artes decorativas aplicadas a la industria y por los talleres pasaron maestros-artistas como Héctor Rocha, Adolfo Bellocq, Claudio León Sempere, Benito Gracia Beatove, Juan Trotta, Gerardo de Alvear, Carlos Viale, Rómulo Arellano, Nicolás Isidro Bardas, Manuel Pinnisi (Emanuel Pinnisi), Palmira Scrosoppi o Héctor Perazzo Callejas. Quizás por ese motivo, en 1936, arribó a la escuela el grupo escultórico “La República Argentina”, que desde entonces engalana el patio principal.

APU: ¿Qué actividades tienen previstas?

SU: A 100 años del inicio de las clases en la Escuela Raggio, a un siglo de las primeras promociones, la celebración de este centenario trasciende las aulas para convertirse en una fiesta de identidad barrial. Con una muestra fotográfica e histórica, una iniciativa de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, acompañada por más de 20 instituciones representativas de Núñez y Saavedra. Se inaugura el viernes 18 de septiembre a las 19 h, en la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra (Av. García del Río 2737), ciudad de Buenos Aires. 

Se presentará el libro Centenario Escuela Técnica Raggio: El año que vivimos nuestro siglo. Los eventos se llevarán adelante durante dos semanas con charlas, fotos, mesas de debate, esculturas, videos y encuentros entre estudiantes y productores, con ingreso libre y gratuito. 

APU: ¿Quiénes son los referentes y participantes de estos festejos centenarios?

SU: Los referentes de estas actividades son, por la Biblioteca: Jorge Marchini (Ex profesor de Economía. Pte. de la comisión directiva de la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra) , por la Escuela Técnica Raggio en relación con la muestra (Colectivo LA USINA DEL RAYO); Luis Agüero (Fotógrafo. Exalumno y actual docente de Matemáticas y del Taller de Automotores), Christian Armas (Realizador Audiovisual. Exalumno y actual docente de Producción Audiovisual y del Taller de Diseño y Comunicación Publicitaria), Silvia Urich (Editora. Exalumna y actual docente de Prácticas Profesionalizantes y del Taller de Diseño y Comunicación Publicitaria), José Otero (Artista plástico, diseñador. Docente de Prácticas del Diseño en Diseño y Comunicación Publicitaria y referente de Raggio Verde), Viviana Ferraro (Escenógrafa. Investigadora del Pabellón Argentino de 1889. Docente del Taller de Diseño y Comunicación Publicitaria). 

Más información en Facebook, Instagram y Sitio web: @editorialraggio (Editorial Museo Archivo Raggio).

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    Teatro Diente por diente
CARTELERA TEATRAL

Teatro: "Diente por diente", cuando ir al vacío es aterradoramente liviano

10 Octubre 2026

Una novia de punta en blanco está a punto de casarse cuando un golpe de mala suerte altera el día que tanto esperó. Pierde un diente. La pequeña tragicomedia deja una marca inesperada sobre su cuerpo y, de pronto, aquello que debía ser una celebración comienza a transformarse en una pesadilla.

No solo porque duele, porque sangra o porque de pronto la lengua insiste en recorrer el hueco que antes no estaba.

A decir verdad, los dientes son de las primeras cosas que perdemos de nuestro cuerpo. El sentido de la pérdida aparece allí, en ese hueco. Pero mirarse al espejo a los siete años sin un diente y hacerlo en la adultez son dos cosas extremadamente diferentes. En la infancia, perderlos es crecer. Es aceptar que algo de nosotros está cambiando. En la adultez, en cambio, esa misma ausencia puede acercarnos a otra idea: la del paso del tiempo, la vejez, un cuerpo que empieza a mostrar que también tiene un límite.

¿Qué pasa cuando aquello que creíamos que éramos comienza a transformarse?
La obra lo dice de una manera precisa: “diente por diente, ir al vacío es aterradoramente liviano”. El vacío asusta. Pero también ¿pesa menos?

Aceptar el cambio también implica aceptar que la identidad no es una pieza fija que podamos conservar intacta. Que crecer es perder algunas cosas para convertirnos en otras. Y que quizás el miedo aparezca justamente cuando ya no sabemos qué hacer con aquello que cambia.

Pero la novia no está atravesando cualquier transformación. Está a punto de casarse.
Y para una mujer, el casamiento puede cargar con mucho más que la celebración de un vínculo. Durante generaciones estuvo asociado a una idea bastante precisa de lo que debía venir después: formar una familia, construir un hogar, cuidar, acompañar, sostener. Una sucesión de lugares que parecían venir incluidos en el vestido blanco, como si casarse también implicara aceptar una identidad ya escrita.

Por eso la novia no solamente está a punto de casarse. Está a punto de convertirse, según esa vieja imaginación social, en alguien más. Y justo antes de hacerlo pierde un diente.

En una obra de lógica clownesca, donde lo absurdo puede irrumpir en cualquier momento y tener sus propias reglas, es lógico que aparezca una rata.

También porque alguna vez estuvimos convencidos de que el Ratón Pérez existía. Cuando éramos chicos, perder un diente no significaba solamente dejar un hueco en la boca: significaba esperar que durante la noche apareciera un ratón debajo de la almohada para llevarse aquello que habíamos perdido y dejarnos algo a cambio. La pérdida podía convertirse en un acontecimiento mágico.

Ahora aparece una rata gigante en medio de una fiesta de casamiento.
La infancia y la adultez parecen encontrarse en ese animal. Solo que esta vez no viene a buscar un diente debajo de la almohada. Viene a llevarse una parte y, a cambio, dará otra versión de la novia. También irrumpe en la celebración para poner frente a sus ojos aquello que intenta evitar: sus miedos, sus transformaciones, la dificultad de aceptar que no podemos permanecer siempre iguales.

La rata también encuentra su lugar en el universo de Copi y en La ciudad de las ratas, donde son ellas las que observan a los humanos y cuentan el mundo desde una perspectiva completamente diferente. En el libro, Copi pone a las ratas en el lugar de quienes miran, piensan y narran, y desde esa inversión de la perspectiva construye una crítica de la humanidad, de sus instituciones, de la religión, de la justicia y de su relación con los animales.

¿Qué pasa cuando aquello que creíamos que éramos comienza a transformarse?
La obra lo dice de una manera precisa: “diente por diente, ir al vacío es aterradoramente liviano”.

Que sean las ratas quienes observen a los humanos no es un detalle menor. Copi desplaza el punto de vista y, al hacerlo, vuelve extraño aquello que nosotros creemos conocer. Lo humano deja de ser la medida de todas las cosas. La mirada cambia de lugar y, con ella, también cambia aquello que entendemos como normal.

En la obra, esa inversión aparece atravesada por el absurdo y por una lógica profundamente clownesca. La rata gigante no tiene por qué responder a las reglas de nuestro mundo. Puede aparecer en medio de una fiesta de casamiento porque, en este universo, lo imposible también tiene derecho a entrar.
Y quizás allí aparezca otra lectura. La rata puede ser también una sombra.

Una sombra de aquello que la novia no quiere ver, pero también de aquello que no quiere perder. Porque hay algo en ella que intenta aferrarse a quien fue, a la identidad que conoce, a esa versión de sí misma que todavía puede reconocer. La novia intenta matar a la rata para impedir que se lleve algo de ella. Como si al destruir aquello que amenaza con transformarla pudiera detener también la transformación.

¿Hasta dónde podemos llegar por no querer dejar de ser quienes somos?

La pregunta no es menor. Porque cambiar también supone una pequeña muerte. Hay algo que tiene que dejar de existir para que otra cosa pueda aparecer. El gusano no sabe qué será cuando deje de ser gusano. Solo atraviesa la transformación. Nosotros, en cambio, muchas veces queremos conocer el resultado antes de animarnos a mutar.

Tal vez por eso la resistencia sea tan fuerte. Porque no se trata solamente de aceptar que algo cambia, sino de aceptar que durante un tiempo podemos no saber quiénes somos.

La rata, entonces, puede ser mucho más que una amenaza. Puede ser aquello que viene a llevarse una parte de la novia para obligarla a atravesar ese pasaje. Y, en alguna medida, el intento de matarla puede leerse también como el intento inconsciente de romper con la fantasía.

Con la fantasía de que podemos permanecer iguales. Con la fantasía de que el cuerpo no va a cambiar. Con la fantasía infantil de que cada pérdida puede ser reparada por la aparición de un ratón debajo de la almohada.

Porque alguna vez creímos en el Ratón Pérez. Y quizás crecer sea descubrir que no siempre hay alguien que viene durante la noche a llevarse nuestras pérdidas y dejarnos algo a cambio.

Copi parece saber que la fantasía no es lo contrario de la realidad. A veces es la forma que encontramos para poder mirarla. Por eso las ratas hablan, los animales observan a los humanos y una criatura gigante puede irrumpir en una fiesta sin que el mundo deje de tener sentido.

La novia tendrá que enfrentarse con sus propios fantasmas para volver a encontrarse consigo misma. Pero quizás ese encuentro no consista en recuperar a la mujer que era antes de perder el diente, antes de la rata, antes del casamiento. Quizás consista en aceptar que esa mujer ya empezó a transformarse.
Y en última instancia a aceptar que el cambio también puede ser aceptar que no hay una única forma de convertirse en adulta, de ser mujer, de amar o de construir una vida.

La identidad no es una pieza fija que podamos conservar intacta. Se mueve, muta, pierde partes, adquiere otras. A veces se parece a un gusano que tiene que atravesar una forma que ya no le alcanza para poder convertirse en otra cosa.

Y tal vez uno de los mayores miedos no sea perder una parte del cuerpo, una fantasía o una identidad, sino descubrirnos mutables, como en La metamorfosis de Kafka: convertidos, de pronto, en alguien que todavía no sabemos quién es. ¿Qué me ha sucedido?

La obra se presenta en Sala del Café Artigas, José Gervasio Artigas 1850, CABA, los domingos a las 20 horas: 11/10/2026, 08/11/2026 y 13/12/2026.

Ficha técnico artística

Idea Original: Valeria Maldonado
Dramaturgia: Yanina Frankel, Julia Izaguirre, Valeria Maldonado
Actúan: Valeria Maldonado
Voz en Off: Xavier Escobar
Escenografía: Lorena Maldonado, Graciela Notarfransesco
Iluminación: Diego Becker
Maquillaje: Mica Pareja
Realización de vestuario: Lorena Maldonado
Música original: Negri - Litrica
Fotografía: Natalia Nuñez
Gestión: Sala De Pies A Cabeza
Diseño gráfico: Lima. La Imagen De Los Artistas
Asesoramiento de Arte: Natalia Moriones
Asistencia de dirección: Mica Pareja
Utilería: Lorena Maldonado, Graciela Notarfransesco
Producción ejecutiva: Fernanda Urbano
Producción general: Dientexdiente
Coreografía: Ana Valeria González Seligra
Dirección: Yanina Frankel
Duración: 50 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

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    Nina Traverso
APU EN FM LA PATRIADA

"Instrumentos para no sonar", de Nina Traverso: el no lugar de las personas que emigran

10 Octubre 2026

Enfurecida y Tranquila, programa de APU en FM La Patriada, entrevistó a Nina Traverso por la publicación de su primera novela, Instrumentos para no sonar, por Trapezoide Ediciones.

Según su autora, Instrumentos para no sonar “es un texto que trata de reflexionar sobre el no lugar en el que se sienten las personas que emigran, sobre cómo es pertenecer a una orilla y a otra y a ninguna de las dos; y estar entre lugares y entre lenguas”.

La protagonista es una mujer que llega de Madrid a Buenos Aires para visitar a su familia, a la que le van pasando una serie de cosas con su pareja, con su salud, con su cuerpo. “Y en ese contexto se retira para adentro. Pensando y tratando de desgranar su identidad”, explica Traverso.  

Enfurecida y Tranquila: ¿Cómo surgió Instrumentos para no sonar? 

Nina Traverso: Fue en una edición del Mundial de Escritura, en plena pandemia, a partir de una consigna que era escribir sobre alguna escena de tu vida, que hubiese constituido un momento bisagra y escribirlo de manera totalmente desapegada, con distancia. Eso me permitió encontrar el tono para narrar. A partir de ahí me empezaron a venir recuerdos, imágenes, me di cuenta de que tenía memorias falsas, y entendí que el trabajo iba a ser con el lenguaje y con la memoria, con estas omisiones e inventos que todos tenemos respecto de lo que pasó o no.

Seguí acumulando fragmentos uno tras de otro sin saber muy bien qué era lo que estaba haciendo, no es que tenía planificado que esto iba a ser una novela. Luego empecé a llevar esos fragmentos para trabajarlos en el taller con Elsa Drukarov. 

EyT : ¿Inscribirlas a tu novela dentro de la literatura del yo o de la autoficción? ¿Cómo te llevas con esas definiciones?

N.T.: Me peleo siempre con esto. Si yo le pregunto a cualquier autor o a cualquier persona, que me narre un recuerdo de su vida, tratando de ser lo más fiel a la verdad que pueda, va a mentir. Porque todos mentimos, no hay manera de no mentir. La literatura hace eso, busca la manera de meter la realidad en la hoja. En esa maniobra que hace, necesariamente inventa. Entonces, ¿qué es la autoficción si no es literatura al final? 

Es cierto que hay un montón de personas que nos pusimos a escribir con todo este narcisismo, como diciendo “mi historia es re interesante” y se genera como esta categoría de la autoficción o literatura del yo. Me parece que a lo largo de la historia de la literatura siempre hubo literatura del yo. Ahora tiene ese nombre, y pareciera que todos o muchos escribimos bajo esa etiqueta. Pero me incomoda un poco y me gustaría poder problematizarlo mínimamente. 

EyT : En la novela se transparenta un trabajo minucioso sobre el texto, las palabras. ¿Cómo te llevas con esa otra parte del proceso de producción de un libro que es la edición? 

N.T.: Genial, me encanta corregir. Alguna vez he dicho que soy una impostora porque en realidad no escribo, soy una gran correctora. La corrección es una instancia de escritura. Me lo tomo como parte del proceso y me divierto un montón. Cuando me siento afuera del texto sé que para volver a entrar la clave es releerlo, ir corrigiendo, porque eso me permite volver a contactarme con el material.  y agregar e inventar lo que falta.  

"Quienes fuimos arrancados de nuestra lengua o de nuestro lugar, entablamos una relación muy particular con ese instrumento que es el lenguaje".

EyT: ¿Qué sentís que te habilitó y con qué cosas te amigó esta primera novela? 

N.T.: Este primer libro para mí fue fundacional, siento que no podía ser escritora sin escribir esto. Porque lo que narro es como el lugar en el que se origina mi escritura, porque empecé a escribir en español. Mis primeros cuentos y poemas los escribí a alrededor de los 7 años. Había algo de acto reparador, de sutura, de entendimiento de mi propia escritura y del lugar desde el que escribo y lo que me interesa. 

Si bien ahora estoy trabajando en otro material que no tiene nada que ver siento que estoy hablando todo el tiempo de lo mismo. De nuevo la narradora es una mujer que migra y que le pasan un montón de cosas. Es todo ficción y,  sin embargo, eso vuelve a aparecer bajo distintas máscaras.

EyT: ¿Por dónde pasa la pulsión de escribir en este contexto en el que se denosta mucho las industrias culturales, asi como también la posibilidad de meterte en el mundo editorial, vivir de esto, dedicarse a esto? 

N.T.: En un lugar que nada tiene que ver con lo racional. En medio de la escritura y de la investigación para la novela leí un libro que recomiendo, es una compilación publicada por Gris Tormenta que se llama La lengua es un lugar. Es un compendio de pequeños fragmentos de un montón de autores y autoras de distintas edades y lugares que reflexionan sobre esto de la pertenencia. Y me hizo pensar que, evidentemente, quienes fuimos arrancados, por decisión propia o porque otros tomaron la decisión, de nuestra lengua o de nuestro lugar entablamos una relación muy particular con ese instrumento que es el lenguaje. La literatura te da la posibilidad de distanciarte y de jugar con eso. 

Entonces creo que quizás mi pulsión por escribir viene de ahí y hoy agradezco porque no sería escritora si no hubiese migrado, probablemente. Después entras en una zona lúdica, creativa. A mí el tiempo se me vuela cuando estoy enganchada, la escritura como un cliché. Hay momentos en que odiás escribir y pensás “lo que digo es una mierda”, “nadie me va a pagar”, “nadie vive de escribir”. Pero no podés evitar hacerlo. Como toda gran pasión, no tiene nada que ver con lo racional, tiene que ver con lo que te constituye, con tu identidad. Al final, yo necesito escribir porque cuando escribo siento que soy más yo que nunca.  El lugar de la escritura y de la literatura es donde quiero estar, y eso no lo cambio por nada, me da sentido. 

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    Assucena
    En la foto: Assucena

Ciclo Suena Primavera: cantoras de Brasil

10 Octubre 2026

Con el concierto “Verônica Ferriani Canta Nara Leão y otras bossas", comenzó la segunda edición de Suena, el ciclo que acerca al público argentino a grandes artistas latinoamericanos. Organizado por MundosMusic, este ciclo le da la posibilidad al público porteño de conocer propuestas musicales poco difundidas en nuestro país. Como en su primera edición, el ciclo se llevará a cabo en el Cultural Thames (Thames 1426). Las entradas y abonos se encuentran a la venta en www.culturalthames.com ar 

Esta nueva edición del ciclo lleva el nombre de Suena Primavera: cantoras de Brasil, y está íntegramente dedicada a las artistas del país vecino, quienes propondrán un viaje a la cultura brasileña a partir de sus canciones. Participarán además Verônica Ferriani, Monique Kessous, Duda Brack , Assucena, y Bruna Caram. Este es, sin dudas, un ciclo a explorar tanto para melómanos como para quienes se están adentrando al universo de la Musica Popular Brasilera.

En septiembre, Verônica Ferriani llevó de viaje al público por los inicios de la Bossa Nova, a partir de las canciones que hicieron famosa a Nara Leão (primera musa del género). Además, recorrió parte de su obra y composiciones propias en un espectáculo de refinada inteligencia artística. 

El segundo concierto será el 17 de octubre. Esa noche Monique Kessous estrenará “Jobim100”, espectáculo en el que celebra el centenario de uno de los músicos más reconocidos mundialmente de la cultura de Brasil: Tom Jobin. El concierto contará con una puesta visual muy llamativa, con sugestivas proyecciones digitales originales de Leticia Pantoja. Las más de mil millones de reproducciones que Monique Kessous tiene en Spotify, son testimonio de la gran calidad artística y valoración que tienen las interpretaciones de esta cantante y compositora en los amantes de la música  Su trayectoria incluye colaboraciones de autoría con artistas de la talla de Ney Matogrosso, Chico César y Paulinho Moska. Además, Monique es también conocida en el mundo entero por las versiones de canciones de los Beatles.

El sábado 31 de octubre será el turno de Duda Brack, que presentará el espectáculo "Voz y Soledad”. Nacida en Porto Alegre, Duda es sin duda alguna una de las artistas más provocativas de la nueva generación de cantantes de la Música Popular Brasileña. En un formato intimista y potente a la vez, este concierto pone de relieve la versatilidad de una artista capaz de transitar entre distintas estéticas sin perder la intensidad que caracteriza su interpretación. El repertorio de este show tiende un puente entre la obra autoral de la artista y el cancionero popular, presentando relecturas inéditas que adquieren matices confesionales. Su desbordante energía, y sus dotes como actriz, la han llevado a compartir escenarios nada más y nada menos que con el legendario Ney Matogrosso, y a abrir conciertos de Elza Soares y Alceu Valenca. 

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Bruna
En la foto: Bruna

 

El ciclo continuará el viernes 13 de noviembre con el concierto Assucena Canta Gal Costa. Nacida y criada en el interior de Bahía, esta gran artista construye su identidad artística a partir de las influencias de la música bahiana -especialmente tropicalismo de sus coterráneos Gilberto Gil y Caetano Veloso-, así como de los más variados géneros de la música popular brasileña, en composiciones e interpretaciones que interactúan con diferentes ritmos como el samba, rock y música pop contemporánea.

En este concierto, Assucena derrochará entrega para recrear algunas de las canciones de otra bahiana de alto vuelo: la recordada Gal Costa. En los últimos meses, Assucena se ha presentado en un muy exitoso show junto a Catto, otra cantante brasileña trans que hizo vibrar el público de Suena hace pocos meses. Nominada al Grammy Latino en varias oportunidades y con más de 100K seguidores en Instagram, el debut de Assucena en Argentina será un evento memorable.

El cierre de esta edición de Suena estará a cargo de Bruna Caram, que el jueves 26 de noviembre celebrará sus 20 años de carrera. Nacida en São Paulo, Bruna Caram ha colaborado, entre muchos otros, con artistas como Chico César, Leila Pinheiro, y Zeca Baleiro. Cantautora, actriz, profesora, madre y multi artista, Bruna Caram es una de esas personas que parecen predestinadas a hacerlo todo bien. Con una carrera iniciada muy precozmente, en el cierre del ciclo la artista explorará su vínculo con la música y sus emociones, invitando al público a conectar con recuerdos tanto personales como colectivos.

Esa noche, el concierto celebrará clásicos de la música brasileña, junto a composiciones propias de Bruna que invitan a reflexionar sobre la maternidad, el duelo, la amistad, el amor y la autoestima. En cada encuentro, esta artista polifacética canta, baila y habla sobre la memoria emocional, guiando a los espectadores en un viaje íntimo, fomentando la reflexión sobre cómo empleamos nuestro tiempo, con quién lo compartimos y cómo la música tiende puentes entre el presente y el pasado, transformando emociones y revelando nuestra verdadera esencia.

Cumpliendo con su misión de promover la música de artistas internacionales frente a nuevos públicos, y resaltando el valor de la canción como forma de comunicación primordial entre las culturas, la productora MudosMusic (fundada en New York en 2019) pensó el ciclo Suena como una oportunidad para hermanar al público argentino con artistas latinoamericanos. 

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Monitoreo Penitenciario: ¿cuál es la situación carcelaria en Ezeiza y Marcos Paz?

10 Octubre 2026

La Procuración Penitenciaria de la Nación presentó su nuevo reporte sobre las condiciones de detención en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza y el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, correspondiente al período enero-junio de 2026. El organismo sostiene un compromiso en construir y presentar información confiable, por lo que publica de manera periódica informes estadísticos sobre la situación de los lugares de detención y de las Personas Privadas de Libertad.

En esa línea de trabajo, desde 2020 se publican series de informes por establecimiento. En esta ocasión, se elaboró a partir de datos actualizados aportados por el Observatorio de Cárceles Federales e información producida por el área de Auditoría (Equipo Condiciones de Detención y Cupo Carcelario) sobre ambos complejos durante el primer semestre de 2026, incluyendo la evolución de la población alojada y su situación procesal, las demandas recibidas, los casos de malos tratos físicos registrados, fallecimientos, medidas de fuerza documentadas y condiciones materiales de encierro.

De esa manera, el objetivo es visibilizar las principales problemáticas que forman parte de los complejos señalados y sobre las cuales la Procuración despliega parte de su trabajo cotidiano. Los primeros datos a destacar son los siguientes: más del 50% de las personas detenidas no tiene condena firme; se registraron casos de tortura y malos tratos; y las principales demandas fueron por salud, acceso a la justicia y condiciones materiales de detención.

En este marco, se hace especial foco a los aspectos vinculados con las condiciones materiales de detención a partir de los relevamientos llevados a cabo en ese período por parte de las áreas Metropolitana y Auditoría. La metodología de recolección de información consistió en la aplicación de instrumentos formulados para monitorear aspectos de la infraestructura penitenciaria, tanto en sectores comunes como en espacios de alojamiento individual, en pabellones celulares, y sectores de dormitorio, en pabellones colectivos.

Situación en Ezeiza

El Complejo Penitenciario Federal N°1 de Ezeiza aloja varones y personas trans mayores de 18 años. A junio de 2026, se encuentran 1.905 personas privadas de su libertad, distribuidas en siete unidades residenciales. La capacidad declarada por el Servicio Penitenciario Federal es de 1.947, lo que significa que contaba con 42 plazas disponibles. Casi el 53% se encuentra procesado, lo que significa que más de 5 de cada 10 presos no cuentan con una condena firme, y se relevaron 1.472 demandas, mayormente por salud, condiciones materiales de detención, acceso a la justicia y traslados o cambios de alojamiento.

Ezeiza registró un total de 15 fallecimientos, diez de ellos por enfermedad, mientras que los otros cinco fueron muertes violentas, cuatro fueron producto de ahorcamiento y uno por incendio. Asimismo, se llevaron a cabo 27 medidas de fuerza, la mayor parte motivadas por pedidos de traslado o cambio de alojamiento, acceso a la salud y condiciones materiales de detención. En este sentido, 21 fueron por huelga de hambre, dos por autolesiones, dos por rechazos de alimentos, uno por ingesta de alimentos no consumibles y el último sin identificar.

Situación en Marcos Paz

El Complejo Penitenciario Federal N°2 de Marcos Paz aloja varones mayores de 18 años. A junio de 2026, se encuentran alojadas 1.875 personas privadas de su libertad, distribuidas en cinco unidades residenciales. La capacidad declarada por el Servicio Penitenciario Federal es de 2.000 plazas, lo que significa que contaba todavía con 125 plazas disponibles.

El informe indica que casi el 57% de los detenidos se encuentran procesados, lo que significa que más de 5 de cada 10 no cuentan con una condena firme. En total, se relevaron 1.237 reclamos relacionados con salud, acceso a la justicia, condiciones materiales de detención y traslados o cambios de alojamiento. Además, se registraron tres fallecimientos, ninguno asociado a un hecho violento, sino producto de enfermedades. Por último, se realizaron 14 medidas de fuerza. Nueve por huelga de hambre, tres por ingesta de elementos no consumibles, y dos por autolesiones.

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    FUERZA

La CGT impulsa Fuerza: un festival gratuito en visperas del día de la lealtad

09 Octubre 2026

La Confederación General del Trabajo (CGT) impulsa FUERZA Festival, un encuentro musical y cultural con entrada gratuita que se realizará el viernes 16 de octubre en C Art Media, en la Ciudad de Buenos Aires. En vísperas del Día de la Lealtad, la propuesta invita a encontrarse alrededor de la música y celebrar una fecha central para la historia del movimiento obrero argentino.

La T y La M, La Bomba de Tiempo, 1915, Willy Bronca, Mía Folino, DJ Pato Smink y DJ La Coneja China serán parte el viernes 16 de octubre, desde las 17:10, en C Art Media. Una propuesta de música, cultura y encuentro.

El festival reunirá a artistas de distintas escenas que comparten una identidad vinculada con la cultura argentina. La grilla propone un recorrido por la cumbia, la percusión, el rock y las rimas, con espacio para cantar, bailar y descubrir nuevas propuestas. Las novedades y la información sobre la programación se podrán seguir en Instagram, en @fuerzafestival.

Bajo el lema «La fuerza que nos une», FUERZA pone en el centro a la música como lugar de encuentro y a la cultura como una experiencia compartida. Impulsada por la CGT, esta iniciativa busca acercar generaciones en una celebración colectiva para recibir el 17 de octubre.

Para conocer más sobre el proyecto y sus propuestas, se puede visitar el sitio proyectofuerza.ar.

El encuentro se realizará en C Art Media, Av. Corrientes 6271, CABA. Las entradas son gratuitas y pueden obtenerse en el siguiente link.

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    Qué celular comprar
    Qué celular comprar

Dónde conocer gente en Tucumán: opciones online y actividades para socializar

09 Octubre 2026

Encontrar personas nuevas en Tucumán tiene algo particular: la ciudad combina un ritmo tranquilo con espacios donde la conversación aparece de forma bastante natural. No todo empieza en un lugar pensado para ligar. A veces el primer intercambio surge durante una feria gastronómica, continúa después de una caminata por el Parque 9 de Julio y termina con una recomendación de café que se convierte en una segunda salida.

La provincia también tiene una ventaja poco evidente. Su calendario cultural mantiene un movimiento constante entre recitales, muestras de arte, talleres y actividades universitarias abiertas, lo que hace que siempre exista algún motivo para coincidir con gente distinta. Cuando esas experiencias presenciales se complementan con herramientas digitales, el círculo social deja de depender únicamente de la rutina.

Lugares donde las conversaciones aparecen sin forzarlas

El Parque 9 de Julio sigue siendo uno de los puntos más versátiles para socializar. Sus senderos reúnen corredores, ciclistas, grupos que practican yoga y personas que simplemente salen a caminar al atardecer. La repetición de horarios crea un fenómeno curioso: después de varias visitas, las caras dejan de ser completamente desconocidas, y esa familiaridad reduce la incomodidad del primer saludo.

En el centro histórico ocurre otra dinámica interesante. La Casa Histórica y los espacios culturales cercanos suelen organizar actividades gratuitas que atraen públicos muy distintos, mientras que los bares de la zona funcionan como una extensión natural de esos encuentros. 

Yerba Buena aporta un ambiente diferente. Sus cafeterías con terrazas, los mercados gastronómicos y las propuestas al aire libre crean un entorno relajado donde resulta fácil quedarse más tiempo del previsto. También abundan las clases abiertas de baile, entrenamiento funcional y talleres creativos, espacios donde compartir una actividad facilita mucho más el primer intercambio que una presentación improvisada.

Las universidades merecen una mención especial. Aunque muchas actividades están dirigidas a estudiantes, charlas abiertas, ciclos de cine y eventos académicos suelen admitir público general, creando un escenario donde conocer personas con intereses específicos resulta bastante más sencillo que en un contexto puramente social.

Plataformas que amplían el mapa social

Las aplicaciones no sustituyen la experiencia presencial, pero sí permiten descubrir personas que probablemente nunca aparecerían en el recorrido habitual. En ciudades de tamaño intermedio como San Miguel de Tucumán, donde las redes sociales suelen cruzarse con rapidez, ese equilibrio entre cercanía y variedad puede jugar a favor.

Tinder

Tinder continúa siendo una de las plataformas más utilizadas gracias a su volumen de usuarios y a la rapidez con la que permite iniciar conversaciones. Muchos perfiles incluyen planes concretos, como visitar una cafetería, recorrer una feria o asistir a un recital, algo que ayuda a transformar el primer mensaje en una propuesta más natural.

Kismia

Kismia pone más énfasis en perfiles completos y compatibilidades basadas en intereses compartidos. Para quienes buscan citas en Tucumán desde conversaciones que empiecen con afinidades concretas, su enfoque resulta especialmente útil porque invita a completar información personal más allá de una fotografía inicial, haciendo que los primeros intercambios tengan más contexto y menos improvisación.

Bumble

Bumble propone una dinámica ligeramente distinta al ofrecer diferentes formas de conectar, ya sea para relaciones, amistad o networking. Esa flexibilidad resulta especialmente útil para quienes acaban de mudarse o buscan ampliar su círculo social sin limitar todas las conversaciones a una única expectativa.

Cuando el lugar importa menos que la costumbre de volver

Existe un detalle que suele pasar desapercibido cuando se habla de conocer gente: la frecuencia pesa más que la espectacularidad. Los espacios donde las personas regresan cada semana generan una sensación de familiaridad que hace mucho más sencillo iniciar una conversación. No es casualidad que muchas amistades nazcan en cursos repetidos o actividades deportivas antes que en eventos masivos.

También conviene prestar atención al tipo de actividad elegida. Los talleres de cocina, fotografía o pintura crean pequeños momentos de colaboración donde siempre aparece un tema compartido. Incluso las ferias de emprendedores ofrecen excusas naturales para conversar sobre un producto curioso, un libro o un puesto de comida que llama la atención.

La música en vivo representa otra oportunidad poco obvia. Tucumán mantiene una escena bastante activa de recitales en bares y espacios culturales donde el ambiente favorece conversaciones que continúan cuando termina el concierto. En esos contextos, la experiencia compartida suele hacer buena parte del trabajo que normalmente se espera de una presentación formal.

FAQ

¿Cuál es el mejor momento para socializar en Tucumán?

Los jueves, viernes y fines de semana concentran buena parte de la actividad cultural y gastronómica, aunque las caminatas al atardecer durante la semana también reúnen bastante gente.

¿Es buena idea combinar actividades presenciales y aplicaciones?

Sí. Ambas opciones cumplen funciones diferentes: una amplía el número de personas que pueden conocerse y la otra crea contextos donde resulta más fácil mantener el contacto después del primer encuentro.

¿Qué actividades ayudan más a romper el hielo?

Los talleres creativos, las clases de baile, los grupos deportivos y las ferias suelen facilitar interacciones porque la actividad compartida ya ofrece un punto de partida para la conversación.

¿Hace falta ir acompañado para conocer gente?

No necesariamente. Muchos eventos abiertos, clases grupales y espacios culturales reciben con naturalidad a personas que llegan solas, precisamente porque la actividad en sí favorece que los grupos se mezclen con el paso del tiempo.

Al final, Tucumán demuestra que conocer gente no depende tanto de encontrar el lugar perfecto como de elegir escenarios donde las conversaciones tengan espacio para crecer. Mientras el paisaje suele llevarse gran parte de la atención, son las pequeñas rutinas, una caminata repetida, un concierto inesperado o un café descubierto por casualidad, las que terminan convirtiendo coincidencias breves en historias que merecen una segunda página.

 

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    Deudas

La deuda se mudó al celular, pero el problema sigue en el bolsillo

08 Octubre 2026

Son las once de la noche y la heladera está más vacía que el lunes. El celular vibra: “Tenés un préstamo preaprobado. Acreditación inmediata”. No hay que ir a ninguna sucursal ni hablar con nadie. Tampoco hay que leer la letra chica. Dos toques y la plata está. El pan, la leche y la carga de la SUBE quedan resueltos por una semana. El problema vuelve el mes que viene, con intereses.

La escena resume una transformación profunda de la economía cotidiana. Durante años, las familias se endeudaban para comprar una casa, cambiar el auto o adquirir algún electrodoméstico. Hoy, cada vez más hogares necesitan crédito para llegar a fin de mes. Ya no se trata solamente de financiar el consumo futuro, sino de pagar los gastos del presente. El crédito dejó de ser una herramienta para progresar y se convirtió en una condición para sobrevivir.

¡Es la economía, estúpido! La inflación puede bajar en los índices, pero eso no significa que los ingresos alcancen. Los salarios, las jubilaciones y los ingresos de los trabajadores independientes tienen que enfrentar alquileres, servicios, alimentos, transporte y deudas acumuladas. Cuando la plata no alcanza, la diferencia se cubre con tarjetas, préstamos personales, billeteras virtuales o fiado en el almacén.

El problema es que las deudas también hay que pagarlas. Y cada vez son más los argentinos que no pueden hacerlo.

De eso no se habla

Mientras el gobierno festeja a los cuatro vientos tener la inflación controlada, nadie te habla de cómo crecen nuestras deudas y lo que nos está costando pagarlas. Para ponerles números, según las estadísticas del Banco Central, la morosidad de las familias argentinas con los bancos pasó del 2,5% en octubre del 2024 al 12,8% en agosto de este año. ¡Se multiplicó por cinco! Y la leve baja de agosto no es alivio: se refinanciaron más de 2,7 billones de pesos. La deuda no se pagó, se estiró.

Pero la situación es mucho peor cuando miramos las billeteras virtuales y las financieras no bancarias. Ahí la mora de las familias llegó en agosto a 33,9% y acumula veintiún meses seguidos de suba, según los datos de la Central de Deudores. De cada cien pesos que las familias les deben a estas plataformas, treinta y cuatro están impagos. 

Detrás de esos porcentajes hay familias que empiezan a elegir qué pagar y qué postergar. Primero se refinancia la tarjeta. Después se pide un préstamo para cubrir la cuota. Más tarde se utiliza otra aplicación para cancelar el préstamo anterior. Hasta que llega un momento en que una parte creciente del ingreso se destina a pagar intereses de gastos que ya se hicieron. Es una rueda difícil de detener.

No es casualidad, es un modelo de negocios. Las plataformas prestan rápido porque saben mucho, tienen miles de datos tuyos: qué comprás, a qué hora, cuánto tardás en pagar la luz, si te llegó el sueldo o no, dónde te gustaría salir a tomar algo. Con esos datos deciden en tiempo real a quién ofrecerle un préstamo, cuándo y a qué tasa, y nada de eso es transparente para vos. La notificación de las once de la noche no llega por azar. Llega cuando el algoritmo calcula que estás más dispuesto a aceptar.

La Billetera sabe todo de vos y vos no sabés casi nada de ella. Esa asimetría tiene un nombre, y no es “libertad de mercado”. Es capitalismo de plataformas operando sin un Estado capaz de ponerle reglas. Los datos son tuyos y las plataformas les sacan todo el jugo.

No es un problema entre privados

El Gobierno nacional repite que la deuda de las familias es un asunto entre privados. Es una frase cómoda. Supone que del otro lado del préstamo hay dos partes iguales que negocian libremente. Pero cuando el 44% de los hogares destina más de la mitad de su ingreso a pagar deudas, como relevó el Instituto de Estadística y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) en agosto, no hay negociación posible: hay necesidad.
Cuando una crisis atraviesa a millones de personas al mismo tiempo, deja de ser un problema individual. Es un problema colectivo y los problemas colectivos son, por definición, asunto de la política: muestran los límites reales de una política económica que el Gobierno se desespera por ocultar.

Una ciudad, dos deudas

En la Ciudad de Buenos Aires el promedio engaña. Ocho de cada diez adultos porteños tienen alguna deuda, y la mora general ronda el 12% o el 15%, según quién la mida. Pero cuando se baja el mapa al barrio, aparece otra ciudad.

En La Boca, una de cada cuatro personas endeudadas está en mora; en Núñez, menos de una de cada diez. Y lo más revelador: en La Boca se debe menos, alrededor de 5,7 millones de pesos por persona, frente a 8,6 millones en Núñez. El sur no está en mora porque se endeude más. Está en mora porque gana menos y no le alcanza para pagar ni siquiera deudas más chicas. La deuda tiene código postal.

En los barrios populares el cuadro es más crudo. Una encuesta del Movimiento Evita con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA encontró que siete de cada diez hogares se endeudan para cubrir gastos básicos, que la gran mayoría usa esa plata para comer y que más de la mitad pide préstamos para pagar otros préstamos.

En junio, la Legislatura aprobó la Ley 6.959, impulsada por Leandro Santoro, para que el Banco Ciudad refinancie deudas atrasadas. Pero el Gobierno de Jorge Macri todavía no respondió tres preguntas. ¿Cuántos porteños pudieron usarla? ¿Llega a quienes deben a una billetera y no a un banco, que es donde más crece la mora? ¿Por qué el Banco Ciudad, que es de todos los porteños, no compite de igual a igual en el terreno donde hoy se endeudan los jóvenes, que es el celular?

Qué puede hacer la Ciudad

La Ciudad tiene herramientas que la mayoría de las provincias no tiene: un banco público grande, competencias de defensa del consumidor y capacidad técnica de sobra. El problema no es de recursos. Es de ideas.

Primero, una billetera pública al servicio de los porteños, inspirada en el Pix brasileño. El Banco Ciudad ya tiene una, BUEPP, pero hoy la promociona sobre todo con descuentos y reintegros. Tiene que competir en otra cosa: que cobrar con ella no le cueste nada al comercio de barrio, que el crédito de consumo tenga una tasa razonable y a la vista, que se pueda pasar ahí la deuda cara de otras billeteras y que los datos de los usuarios no se usen para venderles más deuda. Brasil demostró que un sistema público, gratuito y masivo puede ganarle al mercado en su propio terreno. Buenos Aires tiene el banco para hacerlo y no lo usa.

Segundo, reglas para el crédito de plataforma. Que el costo financiero total esté a la vista antes del segundo toque, y no escondido tres pantallas más abajo. Que no se puedan mandar ofertas de préstamos a quien ya está en mora. Que el algoritmo no pueda elegir, para ofrecer crédito caro, el momento de mayor desesperación. Es defensa del consumidor del siglo XXI.

Tercero, datos públicos para decidir. La Ciudad no publica un mapa propio de endeudamiento por comuna, y debería hacerlo. Hoy sabemos que La Boca triplica a Núñez porque lo calcularon centros de estudio independientes. Una política pública seria empieza por medir lo que pasa en su propio territorio.

El siglo equivocado

La deuda de las familias es el síntoma más claro de un desfase de época. La economía se digitalizó, el crédito se volvió una aplicación y la vida cotidiana se organiza a través de plataformas que saben más de nosotros que cualquier oficina pública. Pero el Estado, y especialmente el porteño, sigue pensando con categorías de otro tiempo: la sucursal, la ventanilla, la estadística que llega tarde.

Mientras tanto, a las once de la noche, alguien mira la heladera y acepta el préstamo. No porque haya calculado mal. Porque no tiene opción.

Buenos Aires tiene todo para liderar el siglo XXI y está siendo gobernada con las ideas del siglo XX.

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Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también

08 Octubre 2026

Documento completo difundido por la CGT con la consigna "Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también"

El diagnóstico de situación es claro: estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros. Un modelo que está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos.

Las consecuencias también son claras y están a la vista: una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad; cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado que dispara graves alarmas en materia de salud mental; jubiladas y jubilados en condiciones de precariedad existencial que no pueden comprar siquiera sus medicamentos; personas con discapacidad sin atención; desfinanciamiento del sistema de salud, del sistema educativo, de la investigación científica, de la obra pública, de la infraestructura vial y del transporte. En definitiva, un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia.

Hoy nos movilizamos en defensa de la industria nacional para visibilizar la realidad del sector productivo y alertar sobre la difícil situación que atraviesa, en especial la de las PyMEs, principal sostén del empleo. Este achicamiento no solo involucra quebrantos empresariales, sino que también implica un daño que agudiza las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales. No estamos proponiendo una economía cerrada, sino la necesidad de configurar una apertura comercial inteligente, en función de nuestros recursos y de nuestras posibilidades, pero con la certeza de que ningún país se desarrolla sin industria.

No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías. Una, para muy pocos, concentrada en sectores que capturan la mayor parte de la renta. Y la otra, la de la microeconomía popular, que transitamos cotidianamente las grandes mayorías, donde «la plata no alcanza» y la situación de las y los trabajadores —ocupados, subocupados, precarizados y desocupados— es cada vez peor.

Este gobierno ya ha dado claras muestras de que las argentinas y los argentinos no son su prioridad. En su fanatismo ideológico, todos los días confirma su insensibilidad, su falta de empatía y la clausura de toda posibilidad de diálogo institucional.

Por tanto, en defensa de una Argentina con producción, desarrollo y trabajo digno, nos cabe la tarea de organizar allí donde todavía no hay organización y de construir alternativas consistentes, políticamente confiables y participativas, capaces de conmover y contener a todas aquellas personas y organizaciones que no queremos convalidar este estado de cosas: el de un país para unos pocos.

Frente a estas propuestas del «sálvese quien pueda», nosotros proponemos otra idea de sociedad, donde la dignidad del trabajo, como experiencia solidaria de intercambio y colaboración, siga siendo una construcción colectiva a favor del bien común y del desarrollo personal y familiar, en el marco de una comunidad integrada.

Porque no hay libertad sin justicia social.

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    Messi vuelta olímpica Mundial 2022
    Se hizo realidad. La imagen del viejo sueño ya es foto.

De Dahomey a Messi: el fútbol como puerta de entrada a la historia africana

08 Octubre 2026

El último partido de Lionel Messi con la Selección Argentina dejó una imagen que excedió largamente al fútbol. Antes del comienzo del encuentro frente a Benín, el capitán del seleccionado africano, Sessi D’Almeida, le entregó al astro argentino dos presentes: una camiseta de su país y una réplica de una escultura que homenajea a las históricas guerreras de Dahomey. El gesto pasó inadvertido, pero detrás de aquella figura femenina se encuentra una historia que permite recorrer buena parte de la experiencia colonial africana.

La escultura remite a las llamadas “Amazonas de Dahomey”, las Agodji, un cuerpo militar femenino de elite del antiguo Reino de Dahomey, ubicado en el territorio del actual Benín. Durante siglos fueron parte de la estructura militar del reino y, a fines del siglo XIX, tuvieron un papel central en la resistencia contra la expansión colonial francesa. 

El regalo de los futbolistas benineses a Messi, entonces, puede leerse como algo más que una cortesía deportiva. Es también una forma de presentar ante millones de argentinos una parte de la historia de un país que muchas veces aparece en el imaginario occidental reducido a una referencia geográfica o a una selección de fútbol. Una manera de mostrar el pasado colonial.

Dahomey y la conquista francesa

Antes de convertirse en colonia francesa, el territorio del actual Benín estaba organizado en torno a distintos reinos y estructuras políticas. Entre ellos se encontraba el Reino de Dahomey, con capital en Abomey, una organización política poderosa que desarrolló relaciones comerciales con las potencias europeas desde el siglo XVII.

La presencia europea en la región estuvo vinculada inicialmente al comercio y, de manera decisiva, a la trata de personas esclavizadas. Franceses, portugueses, británicos y daneses establecieron distintos puntos comerciales sobre la costa. Francia consiguió instalarse en Cotonú y establecer acuerdos de protectorado con autoridades locales durante el siglo XIX. Pero hacia finales de ese siglo el vínculo comercial dio paso directamente a la conquista territorial. 

Las guerras franco-dahomeyanas de 1890-1894 terminaron con la derrota del reino. En 1894 Francia estableció formalmente la colonia de Dahomey y sus dependencias. El rey Béhanzin, una de las principales figuras de la resistencia, fue derrotado y enviado al exilio. El territorio quedaría incorporado al sistema colonial francés hasta alcanzar la independencia en 1960. El saqueo imperial estaba en marcha.

Las llamadas Amazonas de Dahomey ocuparon un lugar destacado en aquella resistencia. Eran una fuerza militar integrada exclusivamente por mujeres y llegaron a constituir entre un cuarto y un tercio de las fuerzas del ejército del reino durante el siglo XIX. Las tropas francesas dejaron registros de la ferocidad con la que combatieron. La resistencia fue, sin embargo, brutalmente reprimida y el cuerpo militar quedó prácticamente diezmado. 

Pero la historia colonial no terminó con la ocupación militar. La conquista también significó la apropiación de objetos, símbolos y bienes culturales. Después de la caída de Dahomey, numerosos objetos pertenecientes a los palacios reales fueron trasladados a Francia. En 2021, más de un siglo después, Francia restituyó 26 piezas al Estado de Benín. Entre ellas había tronos, estatuas, puertas de los palacios reales y objetos ceremoniales. 
En mayo de 2025, además, Benín recuperó de Finlandia el Kataklè, un asiento real que había sido saqueado durante la conquista francesa de 1892. Fue la pieza número 27 recuperada de aquel patrimonio. El imperialismo francés también fue experto en saquear la memoria colectiva de los pueblos africanos.

De Abomey al Monumental

Por eso, aquella pequeña réplica entregada a Messi puede ser leída como un gesto cargado de significado.

El partido que enfrentó a Argentina y Benín fue presentado fundamentalmente como el escenario de despedida de Messi de la Selección. Más de 85.000 personas asistieron al Monumental para despedir al capitán argentino, que cerró su ciclo internacional con una victoria 3-0, un gol y dos asistencias. 

Pero para Benín el partido también representó una oportunidad de visibilidad internacional. Antes del encuentro, su capitán había señalado que el equipo entendía la convocatoria como una posibilidad para que el mundo conociera a sus futbolistas. 

El fútbol produjo así una escena inesperada: una parte de la historia africana ingresó al centro de la escena argentina a través de un acontecimiento deportivo. El objeto entregado a Messi funcionó como una suerte de pequeño puente entre dos historias nacionales.

No es un dato menor. El fútbol es uno de los pocos fenómenos culturales capaces de reunir en un mismo escenario a sociedades que muchas veces conocen muy poco unas de otras. La camiseta, el escudo y los colores nacionales condensan historias políticas, sociales y culturales que exceden ampliamente los noventa minutos de un partido. 

Lo que África nos mostró en el Mundial

La última Copa del Mundo profundizó todavía más esa posibilidad. El Mundial de 2026 tuvo una presencia africana inédita: diez selecciones del continente participaron del torneo, la mayor representación africana en la historia de la competencia. 

Cada aparición de una selección africana en un Mundial puede funcionar, entonces, como una pequeña ventana hacia una realidad mucho más compleja. Detrás de una camiseta hay historias de colonialismo, procesos de independencia, migraciones, desigualdades, conflictos, resistencias y también enormes procesos de construcción nacional.

Conocer a Senegal no significa solamente conocer a su selección. Conocer a Ghana, Marruecos, Nigeria, Sudáfrica o Benín tampoco puede reducirse a sus resultados deportivos. El fútbol permite, al menos, formular preguntas. ¿Por qué hablan francés en determinados países africanos? ¿Por qué sus fronteras tienen determinadas formas? ¿Qué ocurrió con sus reinos antes de la llegada europea? ¿Por qué tantos objetos de sus culturas permanecieron durante décadas en museos europeos? ¿Qué significa hoy recuperar ese patrimonio?

La despedida de Messi frente a Benín produjo, casi accidentalmente, una de esas preguntas.

La imagen del capitán africano entregándole a Messi una réplica de las guerreras de Dahomey puede quedar reducida a una anécdota si se la observa únicamente desde el fútbol. Pero también puede ser tomada como una invitación a mirar más allá del resultado.

Porque detrás de esa escultura están Abomey, Béhanzin, las guerras contra Francia, las mujeres que combatieron contra la conquista, los objetos saqueados y luego restituidos, las discusiones actuales sobre patrimonio y memoria y las nuevas formas en que los pueblos africanos buscan narrarse a sí mismos.

El fútbol, en definitiva, no explica África. Pero puede abrir una puerta para conocerla.

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Crisis de la industria argentina: "Cierran 30 pymes por día en el país"

08 Octubre 2026

El presidente de la asociación APYME, Julián Moreno, se refirió a la crisis brutal de miles de pequeñas y medianas empresas en Argentina por la política económica de Javier Milei. "Qué país va a quedar si vivimos de productos que se producen en otro país", describió. 

"Esto se veía venir y viene pasando así desde el primer día de esta política económica. Lo dijimos el día 1. Cierran 30 empresas PYMES cada día, y así va a seguir pasando mientras no se haga nada. Tenemos que reaccionar", advirtió el empresario. 

El gobierno de Milei suele elogiar a los empresarios pero su política no para de afectar al sector privado. "Hay pueblos enteros que viven de sus empresas. En ciudades chicas, tener una empresa de 2000 empleados marca a la localidad. Si cierra, te quedás sin pueblo. Lo mismo pasa con las pymes que estamos en todo el país", explicó Moreno en diálogo con AM 530. 

Hoy, la CGT y diferentes sectores sociales y productivos, se movilizarán al ministerio de Economía para repudiar la política de Milei y defender a la industria nacional. "Las malvinas son argentinas, la industria también", será la consigna.

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    Cuidadoras sociales

Donde nadie cuida, alguien trabaja

08 Octubre 2026

En enero de 2023, el Estado argentino presentó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opinión consultiva sobre el contenido y alcance del derecho al cuidado y las obligaciones que genera para los Estados.

La respuesta llegó en 2025. Mediante la Opinión Consultiva OC-31/25, la Corte reconoció la existencia de un derecho humano autónomo al cuidado, integrado por tres dimensiones: el derecho a cuidar, a recibir cuidados y al autocuidado.

La pregunta la formuló un Estado que estaba construyendo políticas de cuidado. La respuesta la recibió un gobierno que estaba desmontando buena parte de esa institucionalidad.

La paradoja es política, pero sus consecuencias son materiales. Mientras los organismos internacionales avanzan hacia el reconocimiento del cuidado como derecho, trabajo y responsabilidad pública, la Argentina atraviesa un proceso de retracción de políticas nacionales destinadas a sostenerlo. Esa contradicción se expresa en las condiciones en las que las familias organizan su vida cotidiana, en las posibilidades de las personas adultas de acceder a un trabajo digno y en los derechos de las infancias.

Desde el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, a través de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI), esa relación adquiere una dimensión concreta.

En actividades productivas atravesadas por la informalidad, la estacionalidad y la precariedad, niñas y niños pueden quedar expuestos al trabajo infantil por una combinación de factores: ingresos familiares insuficientes, condiciones laborales inadecuadas, organización familiar de la producción y falta de alternativas de cuidado.

El trabajo infantil no puede explicarse mediante una única causa. Pero muchas veces expresa una doble deuda de nuestra organización social: la insuficiencia de políticas de cuidado para las infancias y la falta de trabajo digno para las personas adultas.

Donde nadie cuida, alguien termina trabajando. Y, en determinadas condiciones, ese alguien puede ser una niña o un niño.

El cuidado entró en la agenda mundial

Durante décadas, la economía feminista sostuvo una discusión que cuestionó los fundamentos de la organización económica: ¿cómo es posible que las actividades indispensables para sostener la vida hayan quedado fuera de aquello que reconocemos socialmente como trabajo?

Cristina Carrasco, Nancy Folbre, Lina Gálvez y Corina Rodríguez Enríquez, entre otras investigadoras, contribuyeron a demostrar que la producción económica no comienza cuando una persona ingresa a su lugar de trabajo. Antes hubo alimentación, crianza, limpieza, acompañamiento y una enorme cantidad de actividades que permiten sostener la vida cotidiana.

Ese trabajo, realizado mayoritariamente por mujeres, fue históricamente invisibilizado, naturalizado y distribuido de manera desigual. La discusión feminista no consistió solamente en reclamar reconocimiento para esas tareas. También cuestionó la separación entre producción y reproducción social, entre economía y vida cotidiana, entre aquello que tiene precio y aquello que hace posible la vida.

Hoy esa discusión ocupa un lugar central en la agenda internacional.

En junio de 2024, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó una resolución sobre trabajo decente y economía del cuidado. El documento retoma el marco de las cinco R: reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado, recompensar adecuadamente el trabajo remunerado y garantizar la representación de quienes lo realizan.

Esta última dimensión resulta particularmente significativa desde el mundo del trabajo. Reconocer el cuidado implica también discutir condiciones laborales, protección social, formación, negociación colectiva y representación de las personas trabajadoras.

En agosto de 2025, los países de América Latina y el Caribe aprobaron el Compromiso de Tlatelolco, que establece una década de acción hasta 2035 para avanzar hacia la igualdad sustantiva de género y la sociedad del cuidado.

La agenda mundial está cambiando de escala. El cuidado deja de ser pensado exclusivamente como una responsabilidad familiar o una prestación asistencial para convertirse en una cuestión de derechos, desarrollo, organización económica y responsabilidad pública.

Sin embargo, reconocer un derecho no equivale todavía a garantizarlo.

Cuidar las infancias también exige trabajo digno para las personas adultas

Hay una dimensión de esta agenda que resulta especialmente relevante para quienes trabajamos en la prevención y erradicación del trabajo infantil.

En 2015, los Estados asumieron, mediante la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el compromiso de terminar con el trabajo infantil en todas sus formas para 2025. La meta no se cumplió.

Según las estimaciones publicadas por la OIT y UNICEF en junio de 2025, aproximadamente 138 millones de niñas y niños se encontraban en situación de trabajo infantil durante 2024, de los cuales alrededor de 54 millones realizaban trabajos peligrosos.

Los organismos internacionales señalaron la necesidad de acelerar las intervenciones mediante protección social, educación de calidad, trabajo decente para las personas adultas y políticas de protección de las infancias.

La prevención del trabajo infantil exige mirar más allá de las situaciones individuales de vulneración de derechos. Supone preguntarse por las condiciones materiales en las que las familias organizan su vida cotidiana.

En los territorios donde las personas adultas enfrentan empleos precarios, ingresos insuficientes o actividades productivas que involucran al conjunto familiar, el trabajo infantil no puede comprenderse exclusivamente como una decisión doméstica. Tampoco alcanza con explicar su persistencia por la ausencia de espacios de cuidado.

Hay dos dimensiones que deben pensarse conjuntamente: el derecho de niñas y niños a ser cuidados y el derecho de las personas adultas a acceder a un trabajo digno, con ingresos suficientes y protección social.

La experiencia acumulada por los equipos territoriales de la COPRETI permite reconocer la importancia de esa articulación. Un espacio de cuidado puede contribuir a proteger a las infancias, pero no modifica por sí solo las condiciones laborales de las personas adultas. Del mismo modo, mejorar los ingresos familiares no resuelve automáticamente las necesidades de cuidado cuando faltan servicios accesibles y adecuados.

Ese conocimiento institucional no comienza con una nueva gestión. Se construye a lo largo del tiempo, mediante la experiencia de trabajadoras y trabajadores que conocen los territorios, las actividades productivas, las organizaciones y las dificultades que atraviesan las familias.

Porque el conocimiento de una institución no se encuentra solamente en sus documentos, sus programas o sus estructuras administrativas. También está en la memoria de quienes sostienen cotidianamente sus políticas públicas.

Una responsabilidad de gestión consiste precisamente en escuchar ese conocimiento, sistematizarlo y convertirlo en mayor capacidad institucional.

Cuando el Estado se retira, el cuidado cambia de manos

La Argentina había construido una institucionalidad específica en materia de cuidados.

La Mesa Interministerial de Políticas de Cuidado, creada en 2020, buscaba articular organismos nacionales, producir información y avanzar hacia una organización más integral de las responsabilidades de cuidado. También se desarrollaron instrumentos como el Mapa Federal del Cuidado, programas de infraestructura y políticas destinadas a la primera infancia, las personas mayores y quienes realizan tareas de cuidado.

En materia de prevención del trabajo infantil, el país había sido reconocido como País Pionero de la Alianza 8.7 y contaba con instrumentos de planificación y programas específicos.

Entre ellos, Buena Cosecha, destinado a fortalecer espacios de cuidado para hijas e hijos de trabajadoras y trabajadores rurales durante las temporadas productivas. Era una experiencia que permitía observar concretamente la articulación entre protección de las infancias y condiciones laborales de las personas adultas.

Esa arquitectura institucional tenía limitaciones, pero expresaba una orientación de política pública: el cuidado requería intervención estatal, coordinación, recursos y perspectiva de derechos.

Desde diciembre de 2023, esa orientación nacional cambió.

El monitoreo de la iniciativa intersectorial La cocina de los cuidados, integrada por organizaciones sociales, sindicales, comunitarias y académicas, informó en agosto de 2026 que 48 de las 50 políticas nacionales de cuidado relevadas habían sido eliminadas o desfinanciadas.

En el campo específico del trabajo infantil, el informe anual del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos documentó reducciones de financiamiento y demoras en los desembolsos de programas argentinos durante 2024, entre ellos Buena Cosecha, que continuó funcionando con recursos reducidos.

Estos datos permiten analizar una orientación de política pública que contrasta con los compromisos internacionales asumidos en materia de cuidados, protección social y erradicación del trabajo infantil.

El cuidado no desaparece cuando desaparece una política pública. Cambia de manos.

Cuando se reduce la oferta de servicios, las necesidades permanecen. Alguien debe reorganizar su tiempo, interrumpir una actividad laboral, asumir nuevas responsabilidades o buscar alternativas.

La economía feminista ha demostrado que esas responsabilidades recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres. En determinadas situaciones, también pueden trasladarse hacia niñas y adolescentes que asumen tareas domésticas y de cuidado intensivas, muchas veces naturalizadas como una forma de colaboración familiar.

Por eso, el desfinanciamiento no puede analizarse únicamente como una reducción del gasto público. También debe examinarse por sus efectos sobre la distribución del trabajo, los tiempos familiares, la autonomía económica y la protección de las infancias.

La discusión sobre el Estado no es abstracta. Se expresa en quién termina asumiendo las responsabilidades que dejan de estar socialmente organizadas.

La decisión bonaerense: construir presencia, organizar capacidades

Frente a este escenario, la provincia de Buenos Aires tomó un camino diferente. No se trata de una continuidad inercial: es una decisión política del gobernador Axel Kicillof, que colocó la prevención y erradicación del trabajo infantil entre las prioridades del Estado provincial y la sostuvo con recursos, estructura y equipos.

La COPRETI funciona desde 2004 en el ámbito del Ministerio de Trabajo bonaerense, con respaldo en la Ley 13.803, que creó el Programa Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil. Cuenta con una trayectoria construida durante años y con equipos técnicos que han desarrollado experiencias de intervención territorial, articulación interinstitucional y acompañamiento de estrategias locales.

En 2022, el Decreto 21 fortaleció su estructura mediante la creación de una Secretaría Ejecutiva y direcciones específicas para el abordaje territorial y sectorial y para las medidas de protección y restitución de derechos. Como señaló el ministro de Trabajo, Walter Correa, la bonaerense es la única COPRETI del país que cuenta con presupuesto propio, como resultado de la decisión del gobernador de abordar el trabajo infantil con políticas de Estado.

En junio de 2024, Kicillof encabezó en la Casa de Gobierno la presentación del Plan Operativo Provincial 2024-2028, que incorporó como ejes transversales la centralidad del territorio, el acceso a derechos de niñas, niños y adolescentes, y el enfoque de género y el derecho a los cuidados.

Esa decisión política encuentra expresión en una trama de trabajo que articula ministerios y organismos provinciales, municipios, sindicatos, cooperativas, clubes y organizaciones comunitarias. A través de los Nodos de Acción, esa red permite construir respuestas situadas, promover espacios de cuidado y acompañar estrategias de prevención del trabajo infantil, reconociendo las capacidades y necesidades de cada comunidad.

El programa Vacaciones sin Trabajo Infantil 2026 proyectó alcanzar a 2.600 niñas, niños y adolescentes durante el receso escolar. A su vez, la Provincia realizó la primera Encuesta Provincial de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (EPANNA), cuyos resultados fueron presentados en la 54.ª reunión plenaria de COPRETI.

El propio gobernador sintetizó el sentido de esta política cuando afirmó que al trabajo infantil "se lo combate erradicando la pobreza" y los problemas de distribución del ingreso. Es la doble deuda formulada desde la conducción política: no hay infancia protegida sin cuidado, pero tampoco sin ingresos y trabajo digno para quienes la crían.

Los Nodos no constituyen por sí mismos un sistema integral de cuidados. Su finalidad específica es prevenir y contribuir a erradicar el trabajo infantil mediante estrategias locales e intersectoriales. Pero su experiencia permite observar cómo una política pública puede organizar capacidades institucionales y comunitarias para intervenir sobre problemas concretos.

Una escuela conoce las trayectorias de sus estudiantes. Una organización comunitaria conoce las necesidades de las familias. Un sindicato conoce las condiciones de trabajo de su sector. Un municipio identifica demandas y recursos locales. Los organismos provinciales cuentan con competencias, información e instrumentos de intervención.

Cuando esas capacidades permanecen dispersas, sus posibilidades de respuesta pueden resultar limitadas. Cuando se articulan mediante una estrategia pública, pueden producir algo distinto de la suma de intervenciones individuales.

Pueden convertirse en potencia pública organizada.

A esa capacidad de las instituciones para construir presencia, articulación y continuidad en los territorios propongo pensarla desde la noción de capilaridad institucional.

La capilaridad no se mide solamente por la cantidad de oficinas o programas existentes. Se expresa en la posibilidad de conectar actores, movilizar recursos y sostener vínculos que transformen necesidades en acceso efectivo a derechos.

Una política capilar no espera únicamente que las personas lleguen hasta el Estado. También construye mecanismos para reconocer las realidades donde esas personas desarrollan su vida cotidiana.

Y aquí hay una idea del papa Francisco que ayuda a comprender esta forma de construir lo público: la cultura del encuentro.

En Fratelli tutti, Francisco propone la imagen del poliedro, donde las diferencias no desaparecen, sino que encuentran una forma de contribuir a una construcción común.

Esa mirada también interpela a las instituciones.

Una escuela, un sindicato, una organización comunitaria y un organismo estatal no tienen las mismas responsabilidades ni los mismos saberes. Pero cuando logran encontrarse alrededor de un problema compartido, pueden construir respuestas que ninguno produciría por separado.

La cultura del encuentro, pensada desde la política pública, no es solamente una disposición al diálogo. Exige organización, responsabilidades y continuidad.

Los Nodos permiten observar esa posibilidad: transformar la proximidad territorial en una capacidad pública sostenida.

No se trata de reemplazar la responsabilidad estatal por la buena voluntad comunitaria. Se trata de construir un Estado capaz de reconocer saberes, coordinar responsabilidades y sostener políticas junto con las organizaciones.

Comunidad, trabajo y responsabilidad pública

Mucho antes de que los sistemas integrales de cuidados ocuparan un lugar central en la agenda internacional, jardines comunitarios, espacios de primera infancia y redes barriales, sostenidos en su mayoría por mujeres organizadas, ya habían construido respuestas colectivas. Las investigaciones de Eleonor Faur y Carla Zibecchi muestran que esas experiencias forman parte de la organización social y política del cuidado, y la Ley 14.628 avanzó en el reconocimiento de las instituciones educativas comunitarias bonaerenses.

Pero reconocer esa potencia exige no idealizarla: las redes territoriales no pueden justificar la transferencia de responsabilidades estatales sin recursos ni sostenerse sobre la precarización de las mujeres que históricamente asumieron esas tareas. La comunidad puede organizar respuestas; la garantía de los derechos exige responsabilidad pública.

Esa responsabilidad también es laboral. Durante demasiado tiempo, las políticas de empleo y las de cuidado se pensaron por separado, como si quién cuida mientras las personas trabajan fuera un asunto ajeno a las jornadas, los salarios o la negociación colectiva.

Desde un Ministerio de Trabajo, esa separación ya no se sostiene: incorporar el cuidado a la negociación colectiva, ampliar la formación y certificación de competencias de quienes cuidan, fortalecer su protección social y promover trabajo decente para las personas adultas son parte de la misma agenda.

En la prevención del trabajo infantil no alcanza con detectar situaciones de vulneración de derechos: es necesario intervenir sobre las condiciones sociales y laborales que contribuyen a producirlas. Y allí los gobiernos provinciales y locales tienen un papel que no puede considerarse secundario.

Hacer del cuidado una responsabilidad pública

El siglo XXI está colocando los cuidados en el centro de una discusión sobre el desarrollo, la igualdad y la organización de nuestras sociedades.

No se trata solamente de ampliar prestaciones, aunque hacerlo sea indispensable. Tampoco alcanza con reconocer el valor económico de un trabajo que durante décadas permaneció invisible.

El desafío es construir una organización social que garantice derechos sin reproducir las desigualdades sobre las que históricamente se sostuvo.

En la Argentina, esa discusión ocurre en medio de una contradicción profunda: mientras la agenda internacional avanza hacia mayores compromisos públicos, el gobierno nacional ha reducido buena parte de los instrumentos destinados a sostenerlos.

Frente a ese escenario, la experiencia bonaerense muestra que otra orientación es posible cuando existe decisión política: fortalecer instituciones, reconocer el conocimiento de sus equipos y organizar capacidades junto con las comunidades y el mundo del trabajo.

La capilaridad no es solamente llegar más lejos. Es construir una trama pública que conecte responsabilidades, saberes y recursos. Es transformar capacidades dispersas en potencia organizada.

Porque cuidar no es una actividad que sucede al margen del trabajo, de la economía o de la política. Es una condición de posibilidad de todas ellas.

Y porque proteger a las infancias exige también que las personas adultas puedan trabajar dignamente.

La agenda mundial de los cuidados necesita financiamiento, legislación y sistemas integrales. Pero necesita, además, instituciones capaces de sostener los derechos allí donde transcurre la vida.

Que nunca sea una infancia la que deba ocupar el lugar que dejan vacío la falta de cuidado y la ausencia de trabajo digno.

Esa responsabilidad no puede quedar librada a la suerte, al ingreso familiar o al lugar donde se nace. Es una tarea pública que exige decisión política, organización y comunidad.

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Florencia Lizaraso es licenciada en Artes, profesora, docente y maestranda en Estudios Feministas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es autora de Perspectiva de Cultura y Trabajo. La arquitectura del trabajo: entre la comunidad y el algoritmo. Actualmente se desempeña como secretaria ejecutiva de la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI), del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

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    FlorBordon

A 29 años del crimen de Sebastián Bordón: “La llama de la lucha sigue más viva que nunca”

07 Octubre 2026

El próximo 12 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario del día en que el joven Sebastián Bordón fue hallado abandonado y sin vida en un Cañón del Atuel, provincia de Mendoza, en 1997. Bordón se encontraba de viaje de egresados cuando, tras un desequilibrio emocional, fue brutalmente golpeado y, con la complicidad del represor y comisario Hugo Trentini, fue escondido en una casa vacía.

En abril de este año el Tribunal Oral Federal N°2 de Mendoza decidió hacer efectiva la libertad concedida a Trentini, uno de los responsables de la desaparición y el asesinato del joven. Cabe recordar que también había sido condenado en 2017 por delitos de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura.

Florencia Bordón, hermana del joven, habló con AGENCIA PACO URONDO y recordó a su hermano: “Era sonriente, alegre, fiel hincha de Racing. Estaba enamorado de su novia que vivía en la casa de al lado. Bailaba y le encanta la cumbia: Gilda, Red, Sombras”. Además, rememoró: “Cuando crecí y pasé la edad que él tenía cuando lo asesinó la policía de Mendoza me di cuenta de lo joven y chiquito que era, y que toda su vida quedó truncada. A él le gustaban las milanesas con puré y el pan con manteca con azúcar. Ayudaba a cuidarnos a los hermanos menores. Recuerdo en esa época a mis padres trabajando muchísimo para que no nos falte nada porque mi mamá era maestra doble turno en escuelas con comedor, y niños de bajos recursos, y mi papá vendedor”.

Además, Florencia destacó: “Esta fecha me conmueve enormemente. Yo era pequeña -tenía 8 años- y él me llevaba 10 cuando salió de viaje de egresados. Finalmente lo encuentran mis vecinos, que salieron a buscarlo desde el barrio en Moreno, provincia de Buenos Aires, en un micro escolar, porque estaba desaparecido hace 10 días y la última vez que se lo vio con vida fue en el destacamento policial”.

“Lo que me sucedía con esa edad e incluso ahora es darme cuenta de que esta lucha nunca se iba a terminar. En esa época, aparte del nombre de Sebas, surgieron muchos crímenes con complicidad estatal. El caso de María Soledad Morales, por ejemplo, o el de Natalia Melmann”, reflexionó la joven.

En el mismo sentido, sostuvo que “los casos de desaparición forzada en plena democracia y otros casos violencia institucional se multiplicaron por aquellos años, tal como sucede hoy. El abuso del poder se despliega contra jóvenes que tienen toda su vida por delante”.

“Es triste que no haya políticas que articulen el pedido de justicia, que se hayan eliminado los programas de derechos humanos, que la policía armada tenga derecho sobre la vida de los jóvenes, y donde los hijos del poder se manejen con tanta impunidad, donde cada vez haya menos espacios de salud mental. Es devastador con la tristeza con la que continuamos los familiares de las víctimas”, describió Florencia, en relación a las políticas públicas del gobierno del presidente Javier Milei.

Finalmente, la hermana del joven y referente de la lucha contra violencia institucional envió un mensaje de aliento a otros familiares de víctimas: “Siento que la llama de la lucha sigue encendida más que nunca. Tenemos que luchar porque en el poder tenemos a la corrupta de la senadora Patricia Bullrich, que bajo su gestión mató a Rafael Nahuel y Santiago Maldonado. Sufrimos el abuso de las fuerzas policiales en protestas sociales. Casi nos arrebatan a Pablo Grillo. Por suerte está vivo para contarnos cómo lo reprimieron. Por todo eso, tenemos que seguir peleando. También para seguir recordando a Sebastián”.   

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    Qué celular comprar
    Qué celular comprar

Cómo elegir el celular ideal para tus necesidades en 2026

06 Octubre 2026

Elegir un celular nuevo puede parecer una tarea complicada con tantas opciones disponibles en el mercado. La clave está en identificar qué funciones realmente necesitás y cuál es tu presupuesto disponible. Un smartphone adecuado es aquel que se adapta a tu estilo de vida, ya sea que lo uses principalmente para trabajar, entretenerte, sacar fotos o mantenerte conectado con tus seres queridos.

En Argentina, el mercado de celulares ofrece alternativas para todos los bolsillos y necesidades, desde equipos básicos hasta dispositivos de gama alta con tecnología de punta. Lo importante es saber qué características valorar según el uso que le vas a dar.

Aspectos fundamentales a considerar antes de comprar

El primer paso para tomar una buena decisión es evaluar tu presupuesto real. Los precios varían significativamente según la marca, modelo y especificaciones técnicas. Establecer un rango de inversión te ayudará a filtrar opciones y evitar tentaciones que excedan tus posibilidades.

La memoria RAM determina la velocidad y fluidez con la que tu equipo ejecuta aplicaciones. Para un uso básico (redes sociales, mensajería y navegación web), 4 GB de RAM son suficientes. Si usás aplicaciones más exigentes o juegos, considerá equipos con 6 GB o más.

El almacenamiento interno es otro factor crítico. Los modelos con 64 GB pueden quedarse cortos si sacás muchas fotos o descargás aplicaciones pesadas. Lo ideal actualmente son 128 GB como mínimo, aunque muchos celulares permiten expandir la memoria mediante tarjetas microSD.

La cámara: más allá de los megapíxeles

Contrario a lo que muchos creen, la cantidad de megapíxeles no es el único indicador de calidad fotográfica. La apertura del lente, el procesamiento de imagen mediante software y la estabilización óptica son igual de importantes.

Para quienes disfrutan de la fotografía móvil, los sistemas de múltiples cámaras ofrecen versatilidad: un lente principal para fotos estándar, un gran angular para paisajes y un teleobjetivo para acercamientos sin pérdida de calidad. Algunos modelos incluyen además lentes macro para fotografía de objetos pequeños.

La cámara frontal también merece atención, especialmente si hacés videollamadas frecuentes o te gusta crear contenido para redes sociales. Buscá resoluciones de al menos 8 megapíxeles y funciones como modo retrato o embellecimiento facial.

Batería y autonomía: cuánto dura realmente

La capacidad de la batería se mide en miliamperios hora (mAh). Los equipos con baterías de 4000 mAh o más generalmente ofrecen autonomía para todo el día con uso moderado. Si sos usuario intensivo, considerá modelos con 5000 mAh o superior.

La carga rápida es una característica cada vez más común que permite recuperar un porcentaje significativo de batería en pocos minutos. Algunos dispositivos ofrecen carga de 30W o más, lo que significa cargar el equipo completamente en menos de una hora.

La carga inalámbrica, aunque no es esencial, añade comodidad al uso diario. Simplemente colocás el teléfono sobre una base compatible y comienza a cargarse sin necesidad de cables.

Pantalla: tamaño, resolución y tecnología

El tamaño de pantalla ideal depende de tus preferencias personales. Las pantallas de 6 pulgadas o más son excelentes para consumir contenido multimedia y jugar, pero pueden resultar incómodas para quienes tienen manos pequeñas o prefieren equipos compactos.

La tecnología de la pantalla también importa. Los paneles AMOLED ofrecen colores más vibrantes, negros más profundos y mejor eficiencia energética comparados con las pantallas LCD. La tasa de refresco de 90 Hz o 120 Hz proporciona una experiencia visual más fluida, especialmente al desplazarte por aplicaciones o jugar.

La resolución Full HD+ (1080p) es suficiente para la mayoría de usuarios. Resoluciones superiores como 2K o 4K consumen más batería sin ofrecer mejoras visuales significativas en pantallas pequeñas.

Sistema operativo y actualizaciones

La mayoría de los smartphones funcionan con Android o iOS. Android ofrece mayor variedad de opciones y precios, además de permitir mayor personalización. Los dispositivos con versiones recientes de Android garantizan compatibilidad con las últimas aplicaciones y parches de seguridad.

Es fundamental verificar que el fabricante ofrezca actualizaciones de sistema operativo durante al menos dos años. Estas actualizaciones no solo traen nuevas funciones, sino también correcciones de seguridad esenciales para proteger tu información personal.

Conectividad y funciones adicionales

La compatibilidad con redes 4G es estándar actualmente, pero la tecnología 5G está expandiéndose en Argentina. Si pensás mantener tu celular por varios años, considerar un modelo con 5G puede ser una inversión inteligente para aprovechar las redes de alta velocidad en el futuro.

Otras características útiles incluyen el lector de huellas digitales (ya sea lateral o bajo la pantalla), reconocimiento facial, resistencia al agua y polvo con certificación IP68, y conectividad NFC para pagos móviles. Evaluá cuáles de estas funciones realmente usarías antes de pagar extra por ellas.

El diseño y los materiales también influyen en la experiencia de uso. Los marcos de aluminio y respaldos de vidrio ofrecen sensación premium pero son más frágiles, mientras que los materiales plásticos resultan más resistentes a caídas aunque menos elegantes visualmente.

 

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DEBATE SOBRE LA IA

Inteligencia Artificial: de lo que no hablan algunos especialistas

06 Octubre 2026

Hay algo preocupante de la mayoría de los abordajes que se vienen realizando en torno al proceso de plataformización acelerada y profundización de las mediaciones digitales y algorítmicas en la que nos encontramos (y que nos gusta fetichizar bajo el mote de “Inteligencia Artificial”). La mayoría de las producciones analíticas escatiman información en torno a los lineamientos geopolíticos en disputa. Particularmente en lo que respecta a Silicon Valley solemos encontrar una perspectiva homogeneizante que lo reduce al sector neorreaccionario capitaneado por Peter Thiel o, en el mejor de los casos, una perspectiva que reconoce la interna, pero no profundiza en la caracterización de los intereses del sector globalista-demócrata en disputa con este primero.

No alcanza con analizar el ajedrez mundial en términos de porcentajes que detenta esta potencia o esta empresa en términos particulares, sino de poner a todos los actores importantes en el tablero y ordenarlos en función de los esquemas geopolíticos de poder en pugna. El escenario es por demás complejo, pero si a esa complejidad le sumamos que quienes nos dedicamos al estudio de la gran transición en la que nos encontramos no aportamos herramientas precisas de diagnóstico general, la confusión se profundiza y más regalados quedamos frente a los distintos proyectos de dominación imperial.

Para mapear este tablero no basta con repetir el mantra de la “competencia tecno-económica”. Es preciso entender que el propio centro imperialista occidental atraviesa una severa fractura orgánica.

Por un lado, hallamos al bloque globalista-demócrata, históricamente asentado en la alianza entre Wall Street, las burocracias supranacionales y el Silicon Valley tradicional. Este proyecto —que financió y moldeó el primer gran escalamiento de las plataformas digitales— concibió la mediación algorítmica como una red de alcance cosmopolita, maridada con la retórica del consumo multicultural, el progresismo discursivo y la gobernanza global. Para este sector, la captura de la subjetividad opera bajo la ilusión del consenso, la inclusión simbólica y la persuasión blanda.

Por otro lado, y gestado en las entrañas de esa misma catedral tecnológica, emergió el sector neorreaccionario (NRx). Encabezado por figuras como Peter Thiel, Elon Musk y los ideólogos del aceleracionismo de derecha, este bloque rompió filas con el consenso globalista. Rechazan la retórica progresista a la que consideran una envoltura ineficiente y apuestan por una alianza explícita entre el capital tecno-industrial, el complejo militar-inteligencia y un modelo político abiertamente autoritario o corporativo. La mudanza de buena parte de este ecosistema hacia estados como Texas o Florida durante la pandemia no fue un mero trámite impositivo: fue la consolidación territorial de una facción que busca disciplinar lo psicosocial no ya desde la seducción discursiva, sino desde la aceleración técnica, la exacerbación de afectos primarios (odio, miedo, resentimiento) y el control vertical del espacio digital.

Reducir la tecnología a una herramienta neutral evita ver que lo que hoy se despliega en las pantallas de nuestros teléfonos es la arena donde estas dos facciones disputan la hegemonía de Occidente en lo psicosocial.

Hegemonía no es homogeneidad

Hacia nuestros días, el sector neorreaccionario detenta la conducción de Silicon Valley. Sin embargo, resulta imprescindible precisar, desde una distinción de raigambre gramsciana, que la hegemonía de un bloque no equivale a la homogeneidad irrestricta de la clase tecno-capitalista. Si bien la facción neorreaccionaria ha logrado reconfigurar el clima de época en Silicon Valley —imponiendo un sesgo autoritario, disciplinando a la fuerza de trabajo tecno-progresista y desplazando los consensos de la década anterior hacia un alineamiento directo con el complejo militar-estatal estadounidense—, esta hegemonía discursiva y política no anula la fisura geopolítica de los Gigantes Tecnológicos. Confundir la capacidad de un sector para fijar la agenda política en la coyuntura con una integración monolítica obtura la comprensión de las contradicciones de fondo que persisten en torno a los modos de acumulación, las cadenas de valor y el control geopolítico de la infraestructura técnica.

Lejos de un consenso unánime, el ecosistema de las corporaciones tecnológicas se tensiona entre dos vectores estratégicos divergentes. Por un lado, el bloque neorreaccionario y aceleracionista, impulsado por actores como Marc Andreessen (a16z), Elon Musk (xAI), Peter Thiel (Palantir) o Palmer Luckey (Anduril), promueve una desregulación radical y la captura del aparato estatal para subordinar la IA a la doctrina de la defensa militar estadounidense. Por otro lado, opera una vía globalista e institucional —encabezada por gigantes de la escala de Microsoft, Anthropic y Google/DeepMind— que, en consonancia con marcos supraestatales como el EU AI Act europeo, pretende encauzar el desarrollo técnico bajo las banderas de “la seguridad de la IA” y la gobernanza ética. Esta segunda vía no responde a un altruismo ingenuo, sino a una estrategia de captura regulatoria orientada a imponer barreras normativas de entrada, proteger oligopolios trasnacionales y resguardar cadenas globales de suministros altamente interdependientes.

La irrupción del esquema multipolar

Pero la geopolítica de la Inteligencia Artificial no se agota en las fronteras de California. La miopía eurocéntrica o euro-norteamericana suele omitir que el monopolio occidental de la técnica ha saltado por los aires. La irrupción del bloque multipolar, liderado tecno-industrialmente por la República Popular China y articulado en el espacio de los BRICS+, plantea un desafío estructural al esquema de valorización e influencia de Washington y sus corporaciones.

China no solo ha desplegado un modelo de «socialismo de mercado» respaldado por la banca estatal, la infraestructura física de la Franja y la Ruta (de la seda), y la soberanía monetaria a través del Yuan Digital. En el plano puramente tecnológico, encarna lo que algunos analistas como Gabriel Merino caracterizan como un verdadero “Momento Ford”: la capacidad de alterar cualitativamente la escala de eficiencia, costos y despliegue masivo de tecnologías de punta (desde la Inteligencia Artificial hasta la transición energética). Esta irrupción obliga a relativizar el mito del capitalismo de plataformas como una fatalidad puramente anglosajona. La disputa hoy es de escala planetaria, y la infraestructura que conecta nuestros datos y nuestros psiquismos está atravesada por la tensión entre un modelo transnacional financiarizado, una deriva neofascista corporativa y un capitalismo de Estado fuertemente centralizado.

De la «Guerra Cognitiva» a la captura del sentipensar

Es en este cruce de caminos donde se vuelve urgente desmontar los diagnósticos que nos venden los think tanks centrales. En años recientes, organismos como la OTAN han puesto de moda el concepto de “Guerra Cognitiva”, definiendo la mente humana como el nuevo dominio de combate. Sin embargo, comprar esa categoría sin beneficio de inventario constituye un severo error epistemológico.

Al definir la disputa en términos puramente cognitivos, estamos cometiendo el mismo pecado que la Ilustración: suponer que el ser humano es un mero procesador de información, un agente racional que decide en función de datos. Y la realidad es que la potencia del actual dispositivo algorítmico no reside en su capacidad de captura cognitiva, sino en su capacidad de perforar la capa de la cognición para operar sobre las profundidades del inconsciente y la afecto-emotividad precognitiva.

Los algoritmos de recomendación y las arquitecturas de inteligencia artificial no dialogan con la cognición del sujeto; modulan su reactividad, administran sus vacíos emocionales, explotan su intolerancia a la frustración y suscitan su deseo antes de que este pueda articularse en lenguaje. Lo que está en disputa no es solo la «información» que consumimos, sino la matriz misma del sentipensar a partir de las mediaciones digitales y algorítmicas.

Decía Orlando Fals Borda —revisando la sabiduría de las culturas populares latinoamericanas— que las comunidades originarias y mestizas nunca separaron la razón del sentimiento: se piensa con el corazón y se siente con la cabeza. Ese ensamble integrado entre cuerpo, afecto, territorio y razón es, precisamente, lo que la gubernamentalidad algorítmica busca fragmentar. Al disociar la emoción de la reflexividad, el dispositivo tecno-capitalista produce un sujeto hiper-reactivo, colonizado por pasiones tristes y aislado en burbujas de confirmación.

Articulación de los esquemas geopolíticos con las matrices ideológico-culturales

Las disputas por la hegemonía mundial y el control de la infraestructura algorítmica no operan como fuerzas puramente abstractas o tecno-económicas; se encarnan en el plano social mediante la configuración de matrices ideológico-culturales específicas que disputan el sentido común, la afecto-emotividad y la organización de la vida cotidiana. Cada proyecto geopolítico en pugna despliega su propia pedagogía del poder:

  • El esquema geopolítico globalista articula y pretende institucionalizar una matriz ideológico-cultural de corte progresista o socialdemócrata. Asentado en una pretensión cosmopolita e ilustrada, este bloque apela a un sujeto interpelado desde la racionalidad discursiva y la deliberación reflexiva. Su estrategia de cooptación y pacificación social se basa en la hiperdiversificación identitaria, el multiculturalismo tolerante y la funcionalización desradicalizante de causas liberacionistas —como el feminismo, el ecologismo e, incluso, las reivindicaciones indigenistas—. Al despojar a estas luchas de su potencial anticapitalista y descolonial, las reconvierte en nichos de consumo simbólico, retóricas del deseo hedonista y batallas puramente gramaticales que no alteran la estructura de valorización del capital financiarizado.

  • El esquema geopolítico neorreaccionario —en abierta insurgencia contra la hegemonía globalista— configura una matriz neoliberal, tradicionalista, nacional-conservadora y fundamentalista. Sabiendo que el progresismo discursivo dejó vacante el terreno de las necesidades materiales y las afecto-emotividades, este bloque opera con enorme plasticidad sobre las pasiones tristes: canaliza la frustración, el hambre, la precarización y la incertidumbre a través de afecto-emotividades primarias como el odio, el miedo al extraño y el resentimiento social. Al hibridar el ultraliberalismo económico con un relato autoritario, xenófobo y de restauración moral-religiosa, este proyecto halla una afinidad directa con la reactividad inmediata que potencian los entornos algorítmico-digitales.

  • El esquema geopolítico de los BRICS+, por su parte, posee una dinámica cualitativamente distinta. Al no responder a una pretensión universalizante de imposición cultural uniforme sobre las formaciones sociales occidentales, no busca imponer un modelo ideológico-cultural homologado por fuera de la polaridad ya instalada en Occidente. Hay registros donde este esquema se manifiesta en afinidad con la matriz progresista (particularmente en lo que respecta a China, mientras que con Rusia pasa lo opuesto). Sin embargo, su irrupción multipolar produce un quiebre en la arquitectura de dominación imperial que abre un margen de maniobra inédito para el encumbramiento de las matrices nacional-populares, en el Sur global y en América Latina en particular.

Estas matrices nacional-populares —lejos de dejarse encorsetar en la falsa opción entre el progresismo cosmopolita y la reacción neofascista— exhiben una capacidad de integración en la diferenciación profunda. En ellas no hay contradicción entre la búsqueda de libertad e igualdad; la valoración de la tradición no toma un cauce conservador ni obtura la deconstrucción de las opresiones; y la rigurosidad del conocimiento científico convive de manera armónica con una espiritualidad comunitaria y no dogmática. Es en esa plasticidad donde reside la reserva ontológica y afectiva de los pueblos del Sur para ofrecer resistencia y proyectar soberanía.

Salir de la trampa: hacia un diagnóstico propio

Si desde el Sur global seguimos analizando el fenómeno de la Inteligencia Artificial con las categorías prestadas del positivismo tecnológico o con la fascinación ingenua por las novedades de Silicon Valley, continuaremos siendo meros espectadores —y víctimas pasivas— de una guerra que no nos pertenece, pero cuyos daños colaterales pagamos a diario.

El desafío de la época para el pensamiento crítico y descolonizador latinoamericano no es conformarse con no ser tecnofóbico ni tecnofílico. El desafío es desfetichizar la técnica: entender de qué manera los algoritmos operan como mediaciones materiales de proyectos imperiales concretos (no solo en lo económico, sino también en lo ideológico-cultural), comprender qué es lo que logran afectar y neutralizar de nuestras profundidades psíquicas —lo cual es sumamente acuciante en tiempos donde necesitamos reinventar el humanismo (no antropocéntrico) de nuestra época y las ciencias sociales se encuentran frente a la consolidación de un giro afectivo— y, al mismo tiempo, recuperar la densidad de nuestras propias matrices nacional-populares, cuyo potencial detenta más vigencia que nunca.

Se trata de preguntar, con severa rigurosidad política: ¿qué proyectos de vida, qué afectividades y qué soberanías quedan asfixiadas cuando entregamos la mediación de nuestras sociabilidades, subjetividades y todos los potenciales que nos habitan a infraestructuras privadas transnacionales? Solo construyendo un diagnóstico que integre la complejidad de la geopolítica macropolítica con la cartografía micropolítica de la captura algorítmica y digital podremos salir de la indefensión y volver a trazar horizontes posibles de liberación.

BIBLIOGRAFÍA

Argumedo, A. (2004). Los silencios y las voces de América Latina: Notas sobre el pensamiento nacional y popular. Buenos Aires: Ediciones Colihue. (Edición original de 1993).

De Cluzel, F. (2020). Guerra Cognitiva. Norfolk: OTAN Allied Command Transformation.

Massumi, B. (1995). The Autonomy of Affect. Cultural Critique, (31), 83–109. https://doi.org/10.2307/1354446

Merino, G. E. (2014). El «momento Ford» de China y la rearticulación del poder mundial. Realidad Económica, (288), 32–59.

Rouvroy, A., & Berns, T. (2013). Gouvernementalité algorithmique et perspectives d'émancipation: Le disparat comme condition d'émancipation de la liberté? Réseaux, 177(1), 163–196. https://doi.org/10.3917/res.177.0163
 

* El autor es Lic. en Sociología y Doctorando en Cs. Sociales en la FaHCE-UNLP. Becario Doctoral CONICET con

pertenencia institucional en el IIGG-UBA. Es colaborador del PPID-UNLP "Dependencia epistémica,

eurocentrismo y colonialidad del saber: hacia un pensamiento situado" y en el Proyecto UBACYT "La

matriz sociotécnica de las IA generativas en el marco del esquema DAP (datos, algoritmos, plataformas)".

Asimismo, participa activamente como miembro de la RED PLACTS, el Foro del Pensamiento Nacional

Latinoamericano, la Comunidad de Estudios en Filosofía de la Liberación y la Asociación de Filosofía

Latinoamericana y Ciencias Sociales.

Los algoritmos de recomendación y las arquitecturas de inteligencia artificial no dialogan con la cognición del sujeto; modulan su reactividad, administran sus vacíos emocionales, explotan su intolerancia a la frustración y suscitan su deseo antes de que este pueda articularse en lenguaje.
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    francisco mate
    Francisco.

El Papa Francisco y la Argentina de los políticos profesionales

06 Octubre 2026

Sería superficial atribuir todo el drama social simplemente a la conducta de la dirigencia o a esa palabra ya gastada que llamamos “grieta”. Debajo de ella existe un conflicto histórico verdadero. La Argentina arrastra, desde mucho antes del peronismo, la tensión entre proyectos de país difícilmente conciliables, porque expresan intereses y concepciones del orden nacional que no pueden convivir sin que alguno termine subordinando aspectos sustantivos del otro; aunque, hay que decirlo, una parte del peronismo contemporáneo fue progresivamente domesticada e incorporada a los límites del orden que históricamente había nacido para disputar.

Lo cierto es que, resolver de una vez nuestra cuestión nacional para levantar las banderas del 17 de octubre, exige, como condición de partida, terminar definitivamente con la capacidad de las élites antinacionales para condicionar el destino de la Nación y subordinarlo a intereses ajenos al pueblo argentino. Una tarea histórica, la de pisarle la cabeza y no la cola a la serpiente, que difícilmente pueda internalizar nuestra política demoliberal.

Bien. Esa contradicción estructural explica una parte sustancial de nuestra inestabilidad en la superficie. Pero la dinámica política, económica, social, institucional de la Argentina no es circular; es tectónica y, por lo tanto, frontal. Presentarla como un eterno retorno de errores equivalentes —como si todos fracasáramos siempre por las mismas razones, como si las crisis económicas fueran para la Argentina naturalmente cíclicas— diluye responsabilidades y oculta los intereses concretos que actúan como epicentro de cada crisis. El plafón para darle marco a ese relato demagógico de que “el problema de la Argentina somos los argentinos” lo da la naturalización de la alternancia política de un estado apenas democrático, pero no soberano.

Sobre ese conflicto real se montó, especialmente durante las últimas décadas, otra cosa; una política profesional que aprendió a vivir de administrarlo sin resolverlo. Después de décadas de gestionar la política como una sucesión interminable de antagonismos —peronismo y radicalismo; kirchnerismo y antikirchnerismo, La Cámpora y el PRO, Macri y Cristina, Cristina y Milei —, lo que quedó abajo, en la vida concreta, fue otra cosa; el tedio diario de vivir para las grandes mayorías. La democracia liberal, reducida al juego partidario de este sistema político y vacía de contenido popular, ha dejado de producir horizonte y esperanza para administrar apenas alternancias republicanas para la política e incertidumbre existencial para el pueblo.

Políticos profesionales del campo popular

No hablaremos de los herederos de la casta Mitrista porque de nada vale llevarles una crítica. A ellos hay que deportarlos con lo puesto en una balsa rumbo a Miami.

En Argentina, la política se ha transformado desde hace décadas en una profesión y, para demasiados, en una profesión muy rentable. Generalmente se estudia abogacía, se ingresa a ella, se hace carrera, se construye una pertenencia, se aprende a obturar y a rosquear, se cambia de espacio o se permanece en el mismo lugar siempre, se dominan las cajas y los vínculos, se ocupa un cargo, se salta al siguiente y se aprende, sobre todo, a sobrevivir dentro del sistema. El valor ha pasado a ser la permanencia; nadie suelta, nadie quiere que venga otro a ocupar su lugar. Lo cierto es que la confrontación dentro de los esquemas políticos pasa a ser parte del negocio. Siempre hace falta un adversario, una amenaza, una nueva batalla que justifique la permanencia de los mismos profesionales administrando nuestras diferencias; operación que solo sirve para definir sus propias siluetas.

La gente trabaja, hace cuentas, llega cansada, posterga un viaje, una salida, un arreglo de la casa; acompaña a sus viejos, corre riesgos, hace cola en el Hospital, trata de ayudar a sus hijos, cena una mandarina y vuelve a empezar al día siguiente. Y mientras tanto, una dirigencia profesionalizada sigue discutiendo el país como si millones de argentinos se levantaran cada mañana pendientes de las prioridades de sus respectivas capillas políticas.

Actualmente, buena parte de la dirigencia y sus voceros del llamado campo popular parece convencida de que el pueblo vive en vilo por saber si es más importante la proscripción de Cristina o que el peronismo gane la elección. Son asuntos políticamente relevantes para quienes participan en mayor o menor medida de la política, desde luego. Pero confundir las preocupaciones de una minoría “politizada” con las urgencias y los deseos de las mayorías populares es una forma grave de ceguera. Y el problema, tal vez, sea justamente ése. Hace demasiado tiempo que una parte de nuestra política, tal vez la más virtuosa hasta hace unos años —paradójicamente, la que más se jacta de nacional y popular, de interpretar las necesidades del pueblo y de hablar en su nombre— dejó de escucharlo y comenzó a escucharse sólo a sí misma. Terminó confundiendo su propia agenda con la agenda mayoritaria hasta llegar a creer que aquello que desvela a quienes habitan sus estructuras, sus internas, sus herencias y sus institutos, necesariamente desvela también al hombre y a la mujer común. Y la verdad es que no.

Hay millones de argentinos que antes que una nueva batalla entre apellidos políticos necesitan que vivir vuelva a ser un poco menos pesado. Tener tiempo, previsibilidad, algún proyecto, una sobremesa tranquila, una escapada, un hijo, una ilusión, dos alegrías seguidas. De ese tamaño es la distancia. Lo cierto es que en Argentina todo se ha politizado, y la porción de cultura política que venía de antaño se ha empobrecido. No es difícil de observar que la formación, la doctrina, la calidad representativa, nuestro lugar en el mundo y la comprensión histórica fueron cediendo ante una política cada vez más líquida, inmediata, efectista, operadora, hiper táctica, internista y superficial. No hay estrategia porque se ha perdido el horizonte histórico.

El caso del Papa Francisco y las alegrías perdidas

Y tal vez por eso tampoco alcanzamos a advertir la dimensión de lo que perdimos colectivamente mientras la grieta nos obliga a decidir, frente a cada cosa, de qué lado debemos pararnos. Una comunidad se construye también en esos momentos excepcionales en que las diferencias retroceden y volvemos a sentir que hay algo que nos pertenece a todos al mismo tiempo. Y nosotros tuvimos una de esas oportunidades extraordinarias.

Un argentino llegó a ser Papa. Jorge Bergoglio, nacido y criado en el barrio de Flores, fue durante doce años Francisco, la figura argentina de mayor dimensión universal de toda nuestra historia. Recorrió el mundo y murió sin volver como Papa a su tierra.

Algún día habrá que pensar ese hecho no solamente desde Francisco, sino desde nosotros mismos. Porque Francisco quedó atrapado en una Argentina que hacía tiempo había decidido que absolutamente todo debía pasar por la aduana de la grieta. Más allá, incluso, de cuál haya sido verdaderamente su identidad política personal, por estos tiempos, caratular al Papa como “peronista”, además de ser una inversión conceptual; fue achicar a Francisco hasta hacerlo caber en las categorías menores de la política argentina. Una figura global quedó sometida a nuestro miserable interrogatorio doméstico. Y en el camino, perdimos el arraigo y la potencia de la universalidad de su figura. La paradoja fue tan dolorosa como elocuente; Francisco encontró en su propia tierra un nivel de rechazo y una erosión de su imagen difíciles de explicar fuera de la lógica espejada de la grieta. Decimos con esto; si en la Argentina existiera una cultura política más madura, o simplemente algo de cultura política, Francisco podría haber sido recibido sin que su visita quedara sometida al tribunal mezquino fabricado por la política profesional. Veamos.

Entre odios y prejuicios

Con una conciencia casi escolar, seguimos dividiendo a nuestros próceres entre buenos y malos, como si décadas de actividad política y dos siglos de historia pudieran caber en dos columnas del pizarrón. Si hacemos eso con los muertos, imaginen lo que somos capaces de hacer con un líder vivo.

Para una parte del conservadurismo argentino, Francisco resultaba sospechoso porque hablaba demasiado de los pobres, del descarte, de la comunidad nacional, de la justicia social, del dios dinero, de la unidad de los pueblos de América Latina, de la recuperación del sentido histórico, de la dignidad del trabajo y de los límites de una economía convertida en un fin en sí mismo para pocas manos. Y como además era argentino, ese lenguaje inevitablemente resonaba con una tradición política que esos sectores históricamente combatieron. Entonces apareció el odio y la simplificación; era peronista, era populista, era zurdo.

En la otra esquina del ring ocurrió otra “incomprensión”. Una parte importante del universo kirchnerista había construido previamente su imagen de Bergoglio desde sus enfrentamientos con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Y cuando llegó a Roma cargó también con una lectura de los años setenta que lo colocaba bajo sospecha por su actuación durante la dictadura. Horacio Verbitsky, escriba del kirchnerismo y operador de Cristina, fue una de las figuras centrales de aquella interpretación. La discusión sobre los sacerdotes jesuitas Yorio y Jalics quedó durante años adherida a Bergoglio. Sin embargo, el propio Francisco Jalics terminó afirmando expresamente que ni él ni Yorio habían sido denunciados por Bergoglio, que su antigua sospecha de haber sido víctimas de una denuncia carecía de fundamento y que era falso atribuir su secuestro a una iniciativa del entonces superior provincial de los jesuitas.

Es decir; unos no podían escuchar a Francisco porque les sonaba demasiado peronista. Otros, mientras militaban la separación de la Iglesia y el Estado, tardaron demasiado en escucharlo porque antes habían decidido que Bergoglio pertenecía al otro lado de su propia frontera ideológica. Es dable destacar aquí, que la partidocracia inepta e hipócrita– de “derechas e izquierdas” –que comprendió perfectamente el significado de su figura y de su obra, por odio gorila o prejuicio anticlerical, íntimamente siempre estuvo en su contra y no lo quiso interpretar. Cada uno tenía su Francisco inaceptable. Pero el problema de cierta progresía argentina es más profundo. Producto de su formación con categorías ajenas que les formó un prisma extranjerizado, su desconfianza hacia todo aquello que nace de nuestras propias tradiciones nacionales le impide reconocer incluso sus expresiones más transformadoras. De allí la contradicción que todavía le resulta difícil asimilar; que dos de las figuras de mayor potencia revolucionaria de nuestra historia política reciente hayan surgido precisamente de dos instituciones que buena parte de ese universo aprendió a mirar únicamente con sospecha; la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Francisco y Perón.

Las alegrías que nos faltan

Ahora viene el Papa León a la Argentina y sentimos entusiasmo. Tenemos ganas de ir, de verlo, de participar de ese acontecimiento masivo e histórico para la Argentina. Y es precisamente este entusiasmo el que ilumina, por contraste, la dimensión de aquella ausencia. Imaginen por un instante lo que hubiera significado Francisco en la Argentina. No para el kirchnerismo; no para el antikirchnerismo; incluso, no solamente para los católicos. Para nosotros; para todos juntos. Un argentino convertido en Papa volviendo a su barrio, a su ciudad, a su país. Las rutas llenas, familias viajando desde Córdoba, Mendoza, Salta, la Patagonia. Los viejos esperando verlo, los chicos preguntando cuándo pasa, las campanas, familias enteras en las calles, los preparativos en cada parroquia de barrio, su mensaje directo al pueblo, el amor y la empatía a flor de piel. Millones de argentinos compartiendo durante unos días un suceso histórico para sus corazones.

En fin, sólo queda el suspiro cargado de impotencia. Porque ese tipo de alegrías son, entre tantas, las que se nos vienen escatimando.

La grieta se sentó en la mesa familiar. Nos han dividido profundamente. El político profesional en ambas bandas necesita administrar nuestras diferencias porque de ellas vive. Y cuando esa lógica se vuelve cultural, terminamos nosotros mismos haciendo el trabajo; sospechando del que celebra, midiendo quién capitaliza cada cosa, buscando una operación detrás de cada emoción, vaciando de sentido todo, festejando si uno que no nos votó perdió el laburo. Se nos enseñó a ser pequeños gorilas a cambio de la defensa acérrima de nuestras posiciones, creyendo tener siempre la razón. ¿Qué es eso? Y nunca falta ese sector de la progresía dispuesto a explicarnos que hasta entregarnos a la alegría popular supone hacerle “el juego a la derecha".

La unidad y el elemento tiempo

Francisco, con su visión de hombre formado en el barro y en la paciencia de la oración, nos recuerda que los cambios verdaderos se gestan como procesos colectivos, se encarnan en la lucha, maduran en el tiempo largo de los pueblos y se orientan –ineludiblemente– en el sentido de su historia. Nada que pretenda ser fundacional puede construirse sin esa noción de duración, de paciencia activa, de acumulación estratégica. Los pueblos no conquistan su destino a golpe de instantaneidad, lo hacen cuando una conducción es capaz de organizar el deseo popular y proyectarlo en el horizonte histórico.

Tenemos, salvo excepciones que no quiebran la regla, una dirigencia rosquera que se desespera por el espacio –una banca, un lugar en la lista, una cajuela– pero que ha olvidado que sin tiempo no hay raíz ni tampoco frutos. Francisco nos advierte con una lucidez impiadosa que el vértigo del presente sin proyecto es la forma más eficaz de la impotencia política. El tiempo es superior al espacio, nos enseña. La obsesión por “estar” ha sustituido la vocación de “realizar”; y en ese desplazamiento, la política se ha vuelto un simulacro de poder sin contenido popular.

La unidad nacional no es la negación del conflicto, sino su condición hacia un horizonte superior. La política que no reconoce el conflicto es ingenua o hipócrita, pero la que se regodea en él, la que convierte la fisura social en identidad de los extremos y el antagonismo en una especie de doctrina para detectar enemigos y traidores, termina sirviendo a los intereses del enemigo histórico de los pueblos favoreciendo la fragmentación interna como preludio del sometimiento externo. La unidad no es uniformidad, ni renuncia a la pluralidad, es la síntesis poliédrica superior que organiza las diferencias en función de un proyecto común. Una cosa es la diversidad, indispensable para expresar la riqueza de una comunidad; otra muy distinta es convertirla en un fin en sí mismo, fragmentando hasta el infinito aquello que necesita reconocerse también como parte de un origen común. Muchas identidades en constante pugna por ocupar el centro de la escena política y cultural mientras la cuestión nacional desaparece del horizonte, se llama diversionismo; trae división y fabrica aliados a la contra. Y está muy bien ser distintos, pero dado lo que tenemos enfrente, afuera y adentro, es mucho más importante ser iguales.

La historia argentina es también la historia de esas derrotas que nacieron en el seno mismo de nuestro pueblo. Unidos o dominados, decía el General Perón. La unidad, entonces, es la condición estratégica nodal sin la cual no hay acumulación posible. Claro, dependiendo de qué tipo de acumulación estemos hablando. Para los círculos políticos, la fragmentación es condición necesaria.

Francisco entendía algo elemental que nuestros políticos profesionales parecen haber olvidado; para conducir hay que estar cerca; y para estar cerca no basta con hablar del pueblo; hay que compartir, de algún modo, su suerte. Hoy más que nunca, cuando la política se encierra en despachos, cargos, paneles televisivos e institutos o se disuelve en la fugacidad de las redes sociales, este principio exige volver a pensar desde las bases y el retorno de la cultura del encuentro; en los barrios, las casas sindicales, los comedores, las cooperativas, las parroquias, los clubes, las escuelas y los centros vecinales; allí donde el pueblo vive, trabaja, resiste, circula y sueña; allí donde, en definitiva, se gesta lo nacional.

Francisco lo expresó con una imagen formidable: “pastores con olor a oveja”. Nosotros reclamamos, con el mismo sentido, políticos con barro en los pies.

Después de décadas de gestionar la política como una sucesión interminable de antagonismos —peronismo y radicalismo; kirchnerismo y antikirchnerismo, La Cámpora y el PRO, Macri y Cristina, Cristina y Milei —, lo que quedó abajo, en la vida concreta, fue otra cosa
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    Ilustración: Silvia Etchart
    Ilustración: Silvia Etchart

La trinchera de la calle Corro

05 Octubre 2026

Desde temprano se oían sordos ruidos, de tanquetas y de acero. En algunas casas hubo soldados que advirtieron a sus moradores que iban a realizar un operativo, por lo que convenía mantenerse adentro, con las puertas y ventanas cerradas. La primavera de 1976 empezó una semana antes, y en la casa de la calle Canónigo Miguel Calixto del Corro 105, esquina Yerbal, en Villa Luro, había movimientos de rutina. La vivienda era el lugar de reunión de la Mesa Política de Montoneros, y a su vez era un hogar de familia donde había gente que tenía su cotidianeidad.

La dictadura avanzaba a paso redoblado con secuestros, torturas y eliminación de todo aquel que se le opusiera. Los que no aguantaron más y vieron una oportunidad partieron al exilio, en cambio hubo quienes eligieron otra trinchera, una casilla en la villa, un monoambiente cuyo dueño desconocían o una casa escondida en un barrio olvidado. Esos oficiales montoneros no salieron de la nada, eran herederos y continuadores de la resistencia peronista, y estaban allí para organizar la nueva resistencia, esta vez enfrentados a un poder genocida obediente de las órdenes que provenían del centro del poder político y económico mundial.

El coronel Roberto Roualdes tenía el dato preciso de una reunión de la Secretaría Política Nacional de Montoneros. El dato bajó de Córdoba, obtenido bajo tortura y con pelos y señales sobre quienes vivían allí, quienes se reunían, y cada detalle de lo que ocurría en esa vivienda. Imaginaba que, si eran peces gordos los que se concentraban en esa esquina, tendrían dinero para rapiñarles y abrir una cuenta en Suiza. Durante la madrugada llovió, como todo el día anterior. Para tener un punto de apoyo allanó y ocupó una casa sobre la misma vereda que la de Corro 105. Al Coronel no le gustaba andar solo, se movía siempre con una patota, pero esa mañana no se sentía tan seguro y decidió llevar más de 150 conscriptos, civiles bajo bandera de no más de 18 años, jóvenes temblorosos, que estaban ahí para cumplir órdenes. Todos pertenecían al Grupo de Artillería y Defensa Aérea (GADA) 101. Los camiones militares se iban acomodando en calles laterales. A lo largo de la mañana ingresaron a casas vecinas, y dentro de las mismas ocuparon las terrazas para asegurar el ataque, y que nadie se escapara.

La mesa política

Una década atrás, Ismael “Turco” Salame (39), sufrió, en su Tucumán natal, la injusticia del cierre de los ingenios por parte de la dictadura de Onganía. Por entonces ya estaba militando en la JP, a la vez que cursaba la carrera de Derecho, participó del “Tucumanazo” y, ya entrados los ‘70, fue un activista del “Luche y vuelve”, por la vuelta del exilio del general Perón. Su recorrido y sus vínculos con las militancias juveniles de otras organizaciones lo llevaron a forjar una amistad con muchos dirigentes. Alberto Nadra, de la Federación Juvenil Comunista, con la dictadura en pleno desarrollo, le ofreció una salida inmediata a Cuba. El Turco estaba seguro de rechazar el exilio y quedarse a combatir junto a sus compañeros.

La familia Molinas fue castigada de manera cruel a lo largo de toda la dictadura. Alberto Tito Molinas (37), conocido como Chacho, sufría el asesinato de su hermano Carlos, y a su vez sabía que los que sobrevivieron seguían con su militancia, yendo a una muerte segura si permanecían en el país. Santafecino, médico, recibido en la Universidad Católica de Córdoba, participó de la toma de La Calera en 1970. Fue uno de los fundadores de Montoneros y con Carlos Alberto Holbert fueron los dos primeros integrantes en entrevistarse con Juan Domingo Perón, en Madrid. Lejos quedaron los días de música y poesía, cuando escribió para la Cantata Montonera y homenajeó a su amigo Sabino Navarro: los engañamos, hermano/ ellos creen que te tienen/ y solo guardan tu cuerpo/ sin las manos/ que siguen armadas/ en brazo de tu pueblo. Atrás quedaron las vacaciones en la Quinta Las Malvinas, cerca de La Plata, ahora Molinas piensa en enfrentar el exterminio. Pocos días antes visitó, junto a sus tres hijos, a Lucy, la señora de la casa de la calle Corro.

José Carlos Tucu Coronel (32) era hijo de ferroviario, abogado por la Universidad Nacional de Tucumán, fue corresponsal en Jujuy del diario El Tribuno de Salta. Como militante participó del “Tucumanazo” y, ya integrado a las FAR, formó parte de la toma de Garín. Conoció la cárcel de Devoto, y allí su fanatismo por César Vallejos lo impulsó a escribir el poema “Totalmente incomunicado”. Sí, el Turco era poeta, y una vez liberado no dejó de militar ni de escribir, y llegó a publicar el poemario “Gestos y algo más”. Dos cosas le importaban aquella tarde: sus hijas y organizar la resistencia ante la dictadura.

No hay amor más grande que dar la vida por los demás, era la frase de Jesucristo que latía en el corazón de Ignacio “Nacho” Bertran (29), un egresado del Colegio El Salvador y ex seminarista jesuita. Descubrió el rostro descarnado de la pobreza en las afueras del Colegio Máximo, caminando por San Miguel Oeste, Santa Brígida y en su refugio de Castelar. En 1967, al año siguiente de entrar al seminario, leyó “Populorum Progressio” de Paulo VI y no dudó en militar y enfrentar la dictadura de Lanusse. Un párrafo del texto señala que ante una dictadura cruel y prolongada no hay objeciones en tomar las armas. Esa necesidad se acentuó una década después ante el genocidio de Videla.

La más joven, y única mujer de aquella mesa política de Montoneros, era María Victoria Walsh, que entró en la casa el día que cumplía 26 años, con su beba de algo más de un año. Aunque en su familia le decían Vicki, ella se hacía llamar Hilda, en homenaje a una zafrera tucumana. Fue periodista, y como delegada de sus compañeros se enfrentó con el director de La Opinión: Jacobo Timerman. Hija de Rodolfo, heredó el oficio de cronista y también el legado del hombre que escribió el primer libro que adoptó la resistencia peronista. Ella sabe que a cada paso arriesga su vida, y también sabe que en la historia las personas que construyeron la independencia de este país arriesgaron hasta las últimas consecuencias, como la mulata Rosario del Valle junto a Belgrano, o Juana Azurduy, con su marido, a quien perdería en la lucha. De hecho, ella misma tenía a su marido en prisión.

Los moradores

Hay un apellido que no se suele mencionar cuando se habla de la represión salvaje sobre la casa de la calle Corro, y es el de la familia Mainer. La dueña de casa era Lucy Gómez de Mainer, quien llegó de La Plata meses antes y alquiló. Lucy, una mujer algo ingenua, conocía a Alberto Molinas, por eso prestaba la vivienda para reuniones políticas, nunca pensó que ese gesto desataría un huracán de balas sobre la casa. Allí se mudaron algunos hijos de Lucy, a saber, Juan Cristóbal (15) y Pablo (23), éste último cumplía con el servicio militar y temprano salió a presentarse al cuartel. La que se quedaba ocasionalmente era Maricel (22), y su pareja Ramón Baravalle, quienes ese día estaban allí, a punto de mudarse a su nueva casa. Otra que pasaba era María Magdalena Mainer (27), llamada Malena en su familia, alumna destacada en secundaria y médica recibida con honores en la Universidad de La Plata. Aquí está la clave de la tragedia de la calle Corro, pues Malena pertenecía al ámbito de Sanidad de Montoneros. La convocaron a cubrir una posta sanitaria en Córdoba, luego derivada a San Juan, donde fue secuestrada. Desde la provincia cuyana la llevaron a La Perla, el principal centro clandestino de exterminio del interior del país, donde el oficial Ernesto “Nabo” Barreiro la torturó hasta quebrarla y obligarla a revelar la casa de Villa Luro.

La que también estaba en la casa el día fatal era Milagros (9), la hija menor de Lucy, quien fue a la escuela a primera hora y mientras caminaba a estudiar vio el movimiento de una tanqueta en la calle. No fue la única señal que preanunciaba la tormenta. El fin de semana llegó primero una cuadrilla de Entel (empresa de teléfonos), y al día siguiente un grupo que decía ser de Segba (compañía de electricidad), para hacer arreglos que nadie pidió. Cuando Lucy volvió a la casa le avisó a Juan Cristóbal que se pusiera a cubierto, que la manzana estaba rodeada de militares.

Los que resistieron

El coronel Roualdes llama por teléfono a Corro 105, donde lo atiende Molinas, el de mayor grado en esa mesa. -Están rodeados, no tienen salida. Saquen a los menores de la casa y ríndanse. Vicki, de remera y jean, le avisó a Maricel y su esposo que la casa corría peligro, que se pusieran a resguardo. El matrimonio recién se despertaba y quedaron aturdidos con el anuncio.

Pasado un rato largo, megáfono en mano, Roualdes instó a los ocupantes de la casa asediada a que se entregaran. Se hizo un silencio tenso. Dos de los principales jefes, Molinas y Bertrán, saltaban de terraza en terraza en silencio, sin sospechar que las terrazas del vecindario estaban copadas por soldados, suboficiales y oficiales. Los que quedaron al frente esperaron unos minutos y lanzaron dos granadas, para distraer y darles más chances de escapar a sus compañeros. A renglón seguido dispararon algunos tiros con sus pistolas, que de inmediato fueron respondidos con balas de fusiles FAL desde los lugares más disímiles, donde estaban apostados los suboficiales y soldados. La tormenta de plomo no eran solo balas, también se usaron armas pesadas como bazookas y FAP. Un helicóptero también llegó para reforzar el ataque, mientras una tanqueta se mantenía expectante, cerca del lugar.

El tren que circulaba por las vías del Sarmiento, a pocos metros, detuvo la circulación ante el peligro de impactos de bala. Las maestras de la escuela cercana escondieron a los niños debajo de la mesa. La balacera no se detuvo en toda la mañana. Antes del mediodía los disparos llegan desde la terraza; los gritos y el olor a pólvora eran la esencia del combate. Hasta que en un momento se hizo silencio. Un jefe militar ordenó el alto el fuego, tomó un megáfono y ordenó la rendición incondicional. Los dos oficiales montoneros que intentaron fugarse se resistieron en el camino. Molinas llegó a las vías y combatió con la decisión de no entregarse. Bertrán entró a un galpón, y los militares lo detectaron rápido por el control aéreo que tenían. Ignacio fue acosado con tiros de FAL y dos bazzokazos; el ex jesuita combatió un rato largo hasta que lo dieron por muerto. Ambos eran jefes y no consideraban caer vivos en manos represores.

Vicki subía las escaleras y Maricel le pidió un arma para enfrentar a los militares, pero la hija de Walsh se la negó y le ordenó que se mantuviera a cubierto. Desde la terraza de la casa dos combatientes se ponen de pie y se escucha una respuesta clara y contundente: Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir. Y a renglón seguido una voz femenina que grita: ¡Viva la Patria! Y se llevan sus armas a la boca y disparan. El pecado no era hablar, sino caer en manos enemigas. Roualdes estaba indignado que la muchacha gritara “Viva la Patria”, cuando él representaba a la Patria y no esos roñosos montoneros. Los militares dispararon un rato más, creyendo que los disparos de los combatientes seguían siendo parte de la resistencia. En la planta baja el último integrante de la Secretaría resistió hasta recibir un disparo mortal.

Al silencio de las armas le siguió bazzokazo al interior de la vivienda. El silencio posterior era ensordecedor. La tanqueta avanzó y chocó el portón principal. El jefe del operativo pensó que el triunfo era suyo. Roualdes no comprendía que sus obscenas y macabras liturgias de desapariciones, vuelos de la muerte, saqueos y robo de identidades son estériles y sólo construyen fracaso. El oficial genocida no entendió la ironía del destino cuando, al entrar a la casa, en vez de hallar cadáveres lo primero que vio fue, sentada en un canasto, a una beba llamada Victoria.

Después del tiroteo

Cuando los cuerpos aún estaban tibios y los ecos de los estampidos de las balas resonaban, la directora de la escuela cercana llevó a la pequeña Milagros a la comisaría 43. La docente, antes de ingresar, vio en la calle un auto, con dos policías arreglándolo, y una beba sentadita, como esperando. Milagros se dio cuenta que era Victoria, la beba de Vicky, la amiga de su mamá. Ya estaba anocheciendo cuando apareció en la comisaría Stella Gómez, hermana de Lucy, la dueña de la casa, quien reclamó por Milagros. El comisario le llevó a la niña y le preguntó si conocía a la beba. Milagros intervino y dijo que sí, y así Stella se va con las dos pequeñas. Días más tarde, los abuelos paternos de Victoria llegan a la casa y recuperan a la beba.

Lucy, la dueña de casa, sus hijos Juan Cristóbal y Maricel, junto a Ramón Baravalle, fueron secuestrados y derivados a El Vesubio, un centro clandestino ubicado en el Camino de Cintura. Dos semanas estuvieron allí, torturados y sin recibir alimentos. Luego los llevaron a Coordinación Federal, en la calle Moreno, donde recibieron un trato similar y estuvieron dos semanas más. Maricel y su marido fueron liberados el 1 de noviembre, y se refugiaron en Esperanza, un pueblo del interior donde Ramón tenía familia. Lucy y Juan Cristóbal fueron blanqueados, pasaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Ella estuvo en Devoto dos años, luego pasó a libertad vigilada, asentándose en Chaco, donde todas las semanas se presentaba en la comisaría. El adolescente estuvo 5 años en la U9 de La Plata, y salió bajo libertad vigilada cuando tenía 21 años.

Pablo Mainer fue secuestrado el mismo 29 de septiembre del lugar donde cumplía con el servicio militar. Fue llevado a la ESMA, donde trajeron a su hermana Magdalena desde Córdoba, para luego pasarlos a centros clandestinos de La Plata, a disposición de la Policía Bonaerense. Les prometieron dejarlos libres si marcaban alguna casa o algún militante de La Plata, y para fines de 1977 se sabía que habían sido eliminados. Sus cuerpos fueron identificados en el cementerio de Avellaneda.

Rodolfo Walsh se enteró del enfrentamiento, se persignó y escribió dos cartas que durante mucho tiempo fueron los textos canónicos de aquella jornada con un nombre que se destacaba, el de Vicki, su hija. Mucho tiempo después María Moreno con Oración – Carta a Vicki y otras elegías políticas, y Ernesto Valverde con Corro 105: rodeados – El ataque a la Secretaría Política Nacional de Montoneros, pusieron las cosas en su lugar. Hoy sabemos que fueron cinco los integrantes de la Mesa Política que fueron víctimas, y que seis miembros de la olvidada familia Mainer, además de Ramón Varaballe, sufrieron consecuencias con secuestros, torturas y desapariciones.

Juicio

Desde marzo pasado se lleva adelante el juicio por aquella masacre en el Tribunal Oral Federal Nº7 de la Ciudad de Buenos Aires. Intervinieron más de 200 personas, entre ellos 3 oficiales jefes, 13 oficiales, 61 suboficiales y 134 soldados pertenecientes a esa unidad militar, éstos últimos son los principales testigos, ya que vieron desde su sector el desarrollo del operativo desde el primer momento. El coronel Roualdes, que estuvo a cargo del operativo, no está entre los acusados pues falleció, lo que no impide que estén Carlos Alberto Orihuela, Ricardo Grisolía, Gustavo Montell, Guillermo César Viola, Héctor Eduardo Godoy, Danilo Antonio González Ramos, Tadeo Juárez Matorras y Diego Armando Giordano, integrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 101 del Ejército Argentino. La documentación interna de la Unidad forma parte de las pruebas, además de los testimonios de familiares y sobrevivientes del hecho. Pasados cincuenta años, se sigue luchando para que aquellas muertes no queden impunes.

El martes 29 de septiembre, a las 18,30, en la esquina de Corro y Yerbal, se realizará un acto homenaje. Entre los oradores estarán Carmen Arias, de las Madres de Plaza de Mayo, el fiscal Federal de Derechos Humanos Félix Crous, y acompañarán familiares de las víctimas.

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    Foto: Camila Ramírez
ELECCIONES 2027

Pablo Vera: “Esto es un experimento, no hay experiencia libertaria en el mundo"

05 Octubre 2026

Pablo Vera, subsecretario de Asuntos Políticos del Ministerio de Gobierno la provincia de Buenos Aires, analizó diversos temas de actualidad política del país, a raíz de la presentación de su segundo libro “Gato por libre: crónicas del experimento libertario”, de Cooperativa Editorial Azucena.

Vera dialogó el sábado 3 de octubre con "Más o menos bien" (Radio Con Vos, sábados de 18 a 20hs). A continuación, sus principales declaraciones y luego la nota completa:

“Estamos siendo un experimento. No hay una experiencia libertaria a nivel mundial. Sólo una ciudad en Estados Unidos, que fracasó rotundamente. El título del libro intenta demostrar que fuimos, el conjunto del país, sometidos a un fraude”.

“Tenemos que construir un frente político social con todos los sectores que están agredidos por la política de Javier Milei, independientemente de sus orígenes y sus apariencias hay que buscar eso”.

“La centralidad de la oposición, o el punto más alto, es Axel Kicillof. Ahí hay un punto muy claro de acumulación. Desde el primer día, cuando algunos planteaban que había que había que tener cierta cautela, el gobernador en todo momento expresó sus niveles de oposición. Creo que estamos en un momento donde tenemos que tratar de legitimar cada vez más esa posición. Es cierto que la oposición tiene que ir mostrando, aparte que está en contra, qué es lo que va a proponer. Es difícil hacerlo porque seguramente le vas a dar mucho tiempo al oficialismo para que te conteste”.

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    Peregrinación a Luján
    Fotos de Tiago Aranguren y Violeta Houlton

El camino que a Luján sigue la procesión

05 Octubre 2026

Comienza el primer fin de semana de octubre del 2026 y el cielo se parte en pedazos. Durante la noche del viernes, entre los fieles que ya estaban reunidos en Liniers, ya se sentía ese cambio de aire que antecede la tormenta.

Hace 51 años que miles de personas caminan 60 kilómetros desde el Santuario de San Cayetano en Liniers hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján.  

Por más baldazos que caigan, nada los va a frenar.

El 25 de octubre de 1975, cinco meses antes del golpe de Estado, organizaciones pastorales de la Iglesia porteña organizaron la primera Peregrinación Juvenil hasta la Basílica de Luján. Aquella marcha llevó como lema “La juventud peregrina a Luján por la Patria”, en un contexto de fuerte conflictividad política y social. Alrededor de 30.000 jóvenes partieron desde Liniers con una imagen de la Virgen en andas.

Si bien comenzó como una convocatoria para los jóvenes, hoy caminan desde los bebés hasta los abuelos. Nico y Ana se envuelven en pilotos y bolsas de consorcio para comenzar su caminata desde Liniers. Lo llevan a Emiliano, su hijo de tres años que desde que nació no se ha perdido una peregrinación. El año pasado llegaron hasta General Rodriguez (a 4 horas de la Basílica) pero los detuvo una tormenta como la de hoy: “esta vez no”, dice confiada Ana.

Al mediodía las nubes empiezan a dar lugar al sol. Los pilotos, inútiles a esta altura, empiezan a tapizar el camino que sigue la procesión, y los buzos ya se usan en el cuello o la cintura. Quedan unas 30 cuadras para llegar a la Basílica. Los peregrinos levantan sus manos, y abren y cierran los puños siguiendo las órdenes del equipo médico que acompaña la caminata, que aseguran que eso ayuda a que la sangre llegue mejor al corazón. 

Muchos fieles se toman estos últimos kilómetros para estirar, almorzar algo, o simplemente descansar junto a sus familias. Ya saben que están ahí, que no queda nada. Tomás, junto a su primo, llegaron desde Liniers en seis horas, batiendo el récord familiar. 

Sesenta kilómetros, seis mil cuadras, unos ochenta mil pasos. Historias de familiares enfermos, seres queridos que ya no están. Toda esa mezcolanza de cansancio y emociones rebalsa cuando los peregrinos doblan por la “última curva”, en la esquina de General Las Heras y 9 de Julio, y se encuentran de frente con la imponente Basílica. Aquellos a los que les queda un poco de energía comienzan a correr, otros rompen en llanto.

Más de dos millones y medio de personas peregrinaron hasta Luján este año. Entre promesas y agradecimientos, el sentimiento de unión que se siente yendo al compás de los pasos peregrinos es un atisbo de fé y esperanza en los tiempos que corren.