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Política //// 29.06.2017
Marcos Peña fue al Senado y comenzó la campaña PRO

El jefe de Gabinete se presentó en la Cámara Alta y dejó ver lo que será la estrategia electoral: polarización con Cristina y pesada herencia. El lado B del mensaje de la figura fuerte de Cambiemos.

Por Lucía Ferreri Ochoa

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, se presentó ayer en el Senado por segunda vez en lo que va del año para brindar su informe de gestión, tal como prevé la Constitucional Nacional.

En un discurso marcado por el tono duranbarbista de campaña, el funcionario de Mauricio Macri respondió a las preguntas de los legisladores recurriendo a la pesada herencia y defendiendo el rumbo del gobierno.

Ante las preguntas de diversos legisladores y, contrariamente a lo manifestado por otros exponentes del oficialismo, Peña aseguró que "no hay que temer fantasmas de grandes ajustes".

"Vamos a aplicar el gradualismo con crecimiento, con baja inflación, con crédito, con obra pública. Y ese proceso de desarrollo se va a fortalecer", prometió el jefe de Gabinete, tras vaticinar que se cumplirá con la meta de 4,2 por ciento de déficit fiscal.

En esa línea, defendió la cuestionada toma de deuda que generó críticas a nivel mundial y fue el centro de cruces en ambas Cámaras. "Un plazo más largo genera confianza. Al contrario de lo que dijeron algunos dirigentes en las últimas horas, la prensa mundial consideró un hecho sorpresivo y 'muy loco' porque la Argentina puede acceder a bonos a cien años a un año de haber salido del default", aseveró.

En ese sentido, el senador Fernando Pino Solanas manifestó su desacuerdo con la medida: "Es una barbaridad. Estamos frente a un Gobierno impostor y muy mentiroso. La ley administración financiera prohíbe emisión de deuda para gastos operativos".

Por su parte, Peña utilizó el pago a Venezuela durante el kirchnerismo para justificar la abultada toma de deuda que viene teniendo lugar durante su gestión. "Es importante comparar cómo nos endeudamos. Argentina pagó hace tres años en una deuda con Venezuela a tres años una tasa de 15 puntos. Eso fue cercano a la irresponsabilidad", dijo.

Las respuestas del funcionario estuvieron marcadas por la pesada herencia y el fantasma de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pese a que no fue nombrada. Tanto al referirse al déficit fiscal, como a la toma de deuda y a la pérdida de puestos de trabajo, el jefe de ministros responsabilizó al gobierno anterior.

"Estamos en un mercado laboral con problemas desde hace tiempo, en los últimos 5 años hubo estancamiento en la creación de trabajo en el sector privado. En 2014 se perdieron más puestos de trabajo que en 2016. No es una crisis de dimensiones superior a la que vimos en 2014", se excusó.

El punto de mayor tensión se alcanzó cuando, en un cruce con la senadora rionegrina del Frente Para la Victoria, Silvina García Larraburu, Peña declaró: "Tenemos perspectivas distintas sobre el hoy y el antes de la realidad de Argentina. Si pensáramos igual sobre las gestiones de Cristina y Néstor Kirchner yo estaría en su bancada y usted en el oficialismo".

Más allá de las respuestas a los senadores, quien es reconocido como el principal armador del oficialismo reflejó en su discurso la estrategia de Cambiemos de cara a la campaña electoral. Es posible esperar que el Pro dirija sus cañones contra Cristina Fernández de Kirchner, en una contienda sumamente polarizada y probablemente signada por denuncias cruzadas de corrupción en torno al escándalo Odebrecht. En este escenario, se le plantea al kirchnerismo un nuevo desafío respecto a lograr llevar a cabo una campaña que trascienda la figura de Cristina y logre contraponer dos proyectos de país.