Sobre el modelo de pensamiento autónomo de los pueblos preinvasión (y su vigencia)

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    Midence

Sobre el modelo de pensamiento autónomo de los pueblos preinvasión (y su vigencia)

11 Abril 2024

El texto de Midence es un excelente trabajo, bien fundamentado, profundamente enraizado en la vida, cultura y pensamiento, de los pueblos de “Nuestra América”. Con él busca retomar y reflexionar sobre las verdaderas matrices del pensar latinoamericano, antes de la intromisión, invasión, genocidio, culturicidio del cual fueron objeto estos grandes pueblos y, con esto se quiere decir, los grandes modelos de pensamiento desarrollados en esta parte del planeta por los pueblos que hicieron su vida aquí, su humanidad, desde 50 mil años atrás, en inter-retro-relación permanente con esta exuberante y maravillosa Tierra Madre, Abya Yala, en la denominación de los Kunas.

En él se examinan los fundamentos vitales del planteamiento de la historia del continente americano, así como del mismo autor, que retoma el pensamiento dominante, que ha sido el pensamiento de los que dominan, mostrando, desde el mismo inicio, la necesidad de hacer un verdadero “giro decolonizador” que parta de la recuperación de los grandes planteamientos de estos pueblos, algunos hoy  aun resistiendo, otros, infortunadamente, ya extintos, gracias a las acciones directas e indirectas de los invasores.

El texto cuestiona el modelo de pensamiento vigente y su narrativa, aporta elementos para pensar en la fuente de donde mana tal pensamiento, sigue la exploración de algunos de los grandes logros culturales de los pueblos, de la equivocadamente llamada América y termina con algunos elementos del pensamiento de estos pueblos, que hacen más que evidente la pertinencia, la profundidad, la complejidad de las mismas, así como su vigencia.

Todo texto tiene su contexto y en ese contexto está lo que no aparece en el texto, pero lo hace posible y le da sentido al texto mismo, es más, sin el contexto el texto nunca hubiera sido posible, por eso es necesario, para comprender cada texto, conocer muy bien el contexto. 

Desde esa perspectiva, aportada por la hermenéutica, se puede anotar que, los latinoamericanos que nacimos antes de la década de los setenta, tuvimos la oportunidad de ser testigos de cómo un pueblo pobre, humilde, pero, muy valiente, con muy pocos medios materiales de supervivencia y, por consiguiente, de confrontación, retó a su entonces presente que le negaba todo futuro, debido a su pasado de sojuzgamiento y opresión, explotación, fruto de la invasión, y asumió el desafío que le imponía su historia, de romper las estructuras que le habían cargado los invasores. 

A pesar de los enormes sacrificios, casi sobrehumanos que, en momentos se llegó a pensar que la tarea no sería posible, con su espíritu realmente indomable, inquebrantable, no se rindió, siguió adelante, enfrentando la adversidad y triunfó resistiendo a los poderes culturales, militares, económicos y políticos más grandes que el hegemón de la especie humana ha tenido en el planeta tierra.

Hoy, después de 44 años del triunfo de la Revolución Sandinista, en la tercera década del siglo XXI, ese pueblo que luchó, y que frente a la adversidad en las grandes batallas donde se jugaba su existencia, asumió como consigna de vida la expresión de uno de sus heroicos combatientes, quien afirmó, en medio de un enfrentamiento militar, “aquí nadie se rinde”, presenta al mundo una nueva generación de seres humanos, descendientes de los que allí lucharon, recordando a los muchos que cayeron y homenajeándolos con verdaderos monumentos vivos. 

Ese es el contexto, donde encontramos al autor del texto, “El modelo del pensamiento autónomo y de los pueblos preinvasión (y su vigencia)”. Carlos Midence, hijo de campesinos, fruto del heroico pueblo nicaragüense que se atrevió a desafiar el poder hegemónico dominante, tanto a nivel local como mundial y a resistir sus embates, ahora, replantea la historia, su historia, con ello la vida, el sentido de la misma, creando un presente y un futuro de esperanza, de humanidad fraterna y de vida, no sólo para ellos sino también para sus pueblos hermanos, los pueblos de Nuestra América y para los pobres, invadidos y engañados del mundo entero.

Hoy, el autor, sus coetáneos y las nuevas generaciones de nicaragüenses, parten de una nueva situación que posibilita un nuevo paradigma, un nuevo modelo de pensamiento que refleja y manifiesta esa lucha, que no termina, esa historia que no tiene fin, y que se ubica, gracias al esfuerzo de todo un pueblo, desde otro horizonte de comprensión, un horizonte que poco a poco se despeja, se libera, se hace más humano y humanizante. Razón por la cual, hoy puede decir Carlos Midence con toda la carga histórica y significativa que esto implica, “nuestro marco de pensamiento se inscribe dentro de la teoría decolonial”.

El texto de Midence devela cómo en la historia que se ha contado, que ha sido tradicional en los centros de enseñanza de toda América Latina, que sostiene la pretensión de describir los hechos, de analizarlos, de comprender sus razones últimas, subyace, de una forma, en ocasiones, cínicamente explícita, en otras, dolosamente implícitas y hasta ignorantemente culposas, las razones del opresor, del conquistador, del colonizador, del invasor que busca justificar la relación opresor/oprimido, dominador/dominado que a la vez, con su relato, busca perpetuar dicha relación. 

En la lectura del texto de Midence queda claro que, es indudable la riqueza del pensamiento de los pueblos de Adya Yala a los que se refiere el autor con el término “preinvasión”, por no tener una mejor denominación, debido a que los nombres que se utilizan para designar este gran continente, a sus pueblos y culturas, de buena o mala fe, siempre tienen un sesgo, una carga cultural, política, epistémica, que lleva a que el pensamiento siga siendo un pensamiento colonizado y colonizante, de ahí que, es necesario desarticular, desmontar ese discurso, esa narrativa y plantear una verdadera liberación, decolonización del pensamiento/acción para retomar, repensar y actuar en consecuencia y así decolonizar la vida de las naciones y pueblos sojuzgados, ya que su riqueza de cultura y de ahí de su pensamiento, la historia lo ha mostrado, posee grandes posibilidades para sus pueblos y para la humanidad toda.

Al terminar la lectura del texto, el lector siente la tarea de continuar, ya que es necesario volver a la idea/práctica de complejidad, complementariedad de los opuestos, unidad/diversa, semejanza y diferencia; complementariedad no superioridad, así como la idea de “vivir bien” y su propuesta ética, cosmo/bio/anthopo/ético/política, donde el principio es la defensa de la vida en diversas expresiones, con su espacio/temporalidad, para que haya nuevos tiempos “Pachakuti”, en el decir andino-amazónico, no lineales, desarrollistas, ni circulares cerrados, nihilistas, en donde la diversidad no sea suprimida por la fuerza sino que sea asumida, en diálogo, comunicación, como necesaria y complementaria, en una espiral creciente en círculos, como los nautilos o el caracol, - que, según cita de Midence, recordaban los Nasas en el Cauca colombiano-, en las diversas dimensiones de la realidad, los diversos universos, pluriversos, multiversos, desplegando un equilibrio dinámico que respete la vida, creadora de más vida en el planeta, Pachamama, de la cual forma parte la humanidad.

El texto de Midence es una muy sabia invitación al “sentipensar”, para bien de la humanidad toda y en especial, de estos pueblos de Abya Yala, en donde se hace imperativa la necesidad de superar el pensamiento colonizado /colonizante, fruto del invasor, del opresor que, en bucle recursivo negativo, en círculo vicioso, busca perpetuar la dominación, continuar la invasión permanente, mostrándose como única forma de pensar/actuar válida, legítima.

El trabajo de Carlos Midence, el pensador, diplomático, hijo, heredero del valiente pueblo de Nicaragua, es una concreción del nuevo modelo de pensamiento latinoamericano, que a la vez exhorta, como producto productor, a crear más pensamiento nuevo, que asuma y subsuma el pensar enraizado, “neltiliztli”, en expresión Nahualt, en las culturas propias, preinvasión, que defendieron y defienden la vida con su pluralidad y su riqueza infinita para que otros mundos, otras realidades, sean posibles y posibilitantes.