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Opinión //// 02.04.2020
Recoger el guante y doblar la apuesta

"Los sectores más reaccionarios y retrógrados de nuestro país: políticos, comunicadores y empresarios, desde las sombras de las redes sociales, y también desde algunos medios de comunicación, promovieron un cacerolazo reclamando la reducción de las dietas del Legislativo".

Por Alejandro Goldin | Foto Majo Grenni

Quienes representan los intereses del Capital concentrado internacional y local han encontrado la veta por donde atacar y recuperar iniciativa política. Los sectores más reaccionarios y retrógrados de nuestro país: políticos, comunicadores y empresarios, desde las sombras de las redes sociales, y también desde algunos medios de comunicación, promovieron un cacerolazo reclamando la reducción de las dietas del Legislativo. Buscaron contactar con el sentir y el pensar, pero sobre todo el sentir, de una parte de la sociedad, a la que desde hace tiempo se la machaca con un discurso anti política que tuvo éxito en países como el nuestro donde triunfó  Macri junto a sus CEOs o en Brasil que llevó a Bolsonaro a la Presidencia. 

Este discurso ultra ortodoxo neoliberal culpa al "gasto político", y a los impuestos para sostenerlo, de todos los males del país. Si bien su principal exponente actual es José L. Espert -quien en las elecciones presidenciales de octubre de 2019 obtuvo menos del 2% de los votos- tiene muchísimos adeptos que apoyaron a Macri, aunque su alianza electoral esté integrada por el partido político más antiguo de nuestro país, la Unión Cívica Radical. 

No casualmente uno de los principales referentes de la UCR, el titular del interbloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri, le envió una propuesta al presidente Alberto Fernández para reducir un 30% de los salarios de las y los trabajadores públicos jerárquicos, yendo más allá incluso que la demanda cacerolera. La derecha disimuladamente intenta, y en parte lo consigue, instalar temas de su agenda y correr del eje del debate al planteado por el Presidente de la Nación acerca de los 1400 trabajadores cesanteados por Techint, propiedad de Paolo Rocca, el empresario “encuadernado” que posee una fortuna estimada en U$9.700 millones. Luego de la frase presidencial “esta vez les toca ganar menos”, la reacción no se hizo esperar. El primero que recogió el guante es el aspirante a suceder a Bernardo Neustadt, Jonatan Viale, y también el personaje bizarro capusotesco que es Eduardo Feinmann.

Hace unos días, el nuevo gobierno neoliberal de Uruguay, con acuerdo del FRENTE AMPLIO, anunció rebajas de entre el 5% y 20% para salarios y haberes previsionales de estatales que estén por encima del equivalente a U$1.900 para ser destinados a un fondo solidario con el fin de “combatir” el coronavirus. La ortodoxia no contempla otra manera de incrementar el presupuesto para Salud y Acción Social que ajustar el gasto público, el “gasto político”, el gasto ocasionado por la burocracia estatal, un acto demagógico que no impacta seriamente en la economía, pero que tiene una carga simbólica potente que no debe subestimarse de ninguna manera. Postura que también cuenta con adherentes entre la base electoral del Frente de Todxs.

 Ante esta demanda, el Gobierno Peronista deberá dar una respuesta que evite que el reclamo impulsado por esta minoría poderosa crezca y se consolide como un eje articulador de la oposición. Ahora bien, puede hacerlo acompañándolo con una contrapropuesta, una iniciativa propia que vuelva a colocar sobre el escenario la disputa clave: qué actores van a pagar y a  financiar esta pandemia; tanto la inversión de urgencia que se realice en Salud como los daños “colaterales” provocados en los sectores más vulnerados y en nuestra estructura económica, social y productiva. Especialmente, en las pequeñas y medianas empresas y comercios. Además, en una situación excepcional, única en la historia moderna, que nos toca atravesar con un Estado que el macrismo dejó hipotecado, es necesario e imprescindible tomar medidas excepcionales.

Es el momento de aceptar el convite y la reducción de entre el 5% y 20% durante tres meses de los salarios y haberes previsionales mayores a los $200.000. Pero al mismo tiempo, implementar un impuesto excepcional “solidario” hasta diciembre de 2020 a las grandes fortunas (habrá que decidir a partir de qué monto y cómo se aplica la escala), como así también a la renta y ganancias extraordinarias; y para quienes poseen bienes y/o dinero en el exterior.